Estudios poblacionales sobre Coroebus florentinus (Herbst) ( Col. Buprestidae) en alcornocales andaluces
Abstract
(Herbst) (Coleóptera, Buprestidaé) es uno de los más importantes enemigos del alcornoque en nuestra región. En el presente trabajo se han realizado unos estudios poblacionales del insecto, utilizando los daños larvarios, en distintos alcornocales de Andalucía Occidental. Se ha relacionado la infestación con el tipo de alcornoque o bosque colonizado
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Bol. San. Veg. Plagas, 19: 27-35, 1993 Estudios poblacionales sobre Coroebus florentinus (Herbst) (Col. Buprestidae) en alcornocales andaluces F. J. SORIA Y M. E. OCETE Coroebus florentinus (Herbst) {Coleóptera, Buprestidaé) es uno de los más importantes enemigos del alcornoque en nuestra región. En el presente trabajo se han realizado unos estudios poblacionales del insecto, utilizando los daños larvarios, en distintos alcornocales de Andalucía Occidental. Se ha relacionado la infestación con el tipo de alcornoque o bosque colonizado. F. J. SORIA y M. E. OCETE: Lab. Zoología Aplicada. Dpto. Fisiología y Biología Animal. Fac. Biología. Avda. Reina Mercedes, 6. 41012 Sevilla. Palabras clave: Buprestidaé, Coroebus, Quercus, plaga INTRODUCCIÓN En nuestros bosques de alcornoques es muy frecuente encontrar la presencia inconfundible del coleóptero bupréstido, Coroebus florentinus (Herbst). Los daños de este insecto son fácilmente identificables ya que consisten en la pérdida de ramas no muy gruesas, con diámetros inferiores a los 6 cm. (M.A.P.A., 1981; MONTOYA, 1988), las cuales toman un color pardo amarillento que contrasta perfectamente con el verde del resto de la copa del árbol. Estos daños son debidos a la actividad trófica de sus larvas que viven excavando galerías ascendentes en el interior de ramas, a las que dan muerte gracias a otras galerías espirales o anulares que realizan en la última fase de su ciclo biológico (SOLINAS, 1974). En árboles jóvenes el daño podría afectar a la mayor parte de la copa mientras que en pies grandes consiste en la reducción, más o menos extensiva, del número de ramas de la copa y la consiguiente defoliación, con consecuencias más o menos graves en la fisiología del árbol, lo cual, lógicamente, repercute en la producción de madera, corcho y bellotas, al mismo tiempo que producen daños silvícolas de complicada evaluación. Para CECCONI (1924) C. florentinus difícilmente provoca la muerte de la planta que parásita; para SOLINAS (1971) y CEBALLOS (1974), sin embargo, sus ataques pueden conducir a la muerte de las plantas hospedadoras. En la Península Ibérica sus daños son, principalmente, sobre el alcornoque {Quercus suber L.) y la encina (Q. ilex L. y Q. rotundifolia Lam.) (SERRAO y CID, 1964; M.A.P.A., op. cit.). C. florentinus presenta una distribución mediterránea, extendiéndose por la Península Ibérica, Francia, Cerdeña, Italia, Suiza, Austria, Checoslovaquia, Yugoslavia, Rumania, Bulgaria (COBOS, 1986). SOLINAS (1974) también lo menciona en Africa del
Norte junto con TIBERGHIEN (1974) que lo cita en Túnez. Como fitohuésped presenta a todos los Quercus espontáneos de su área, y es considerado un parásito primario muy dañino. Con el presente trabajo hemos pretendido realizar algunos estudios poblacionales de C. florentinus en distintos alcornocales de nuestra región en los que, a través de los daños larvarios se relacione la infestación del insecto con el tipo de alcornoque o bosque que coloniza. Se trata de un trabajo inicial con el que tan sólo pretendemos sentar algunas bases para un futuro control de la especie en nuestros alcornocales. AREAS DE ESTUDIO Los estudios poblacionales de C. florentinus se realizaron durante la primavera y verano de 1988, 1989 y 1990, en un total de ocho fincas de Andalucía Occidental. En la provincia de Málaga también elegimos un punto, el correspondiente a La Sauceda, zona de gran importancia enclavada en el reciente Parque Natural de Los Alcornocales. La localización de estas fincas, ordenadas cronológicamente respecto a las salidas efectuadas, se indican en el Cuadro 1, así como sus coordenadas U.T.M. Cuadro 1.— Localización de las fincas y sus 9 coordenadas U.T.M. Finca La Sauceda Alberite Almenara Hacienda Torralba Los Vizcos Cerro del Hierro Chamiceros 1 La Caba Chamiceros 2 Localidad Cortes de la Frontera Alcalá de los Gazules Peñaflor Chucena Alcalá de los Gazules San Nicolás del Puerto Hornachuelos Berrocal Hornachuelos U.T.M. 30STF6745 30STF6845 30STF6433 30STF6434 30STG9382 30STG9482 29SQB3239 29SQB3240 30STF6432 30STF6433 30STH6804 30STH6904 30STH9601 30STH9700 30STH9701 30STH9801 30SQB2159 30SQB2259 30STH9602 30STH9702 Provincia Málaga Cádiz Sevilla Huelva Cádiz Sevilla Córdoba Huelva Córdoba
A cada finca se le realizó un estudio de caracterización con la finalidad de llegar a conocer, en mayor o menor medida, el tipo de alcornocal donde hemos trabajado. Se midieron variables tales como el perímetro troncal (indicador indirecto del tamaño y edad del árbol) y se cuantificó la densidad arbórea (n° alcornoques/Ha.) Cuadro 2. Asimismo se caracterizó el sotobosque en base a los principales arbustos y matorrales derivados. En el caso de haberlas, también se indicó la presencia de otras formaciones arbóreas. LA SAUCEDA presenta un alcornocal bastante puro y denso, con un sotobosque rico y complejo donde abunda Genista linifolia L., Erica arborea L., Crataegus monogyna Jacq, y Pteridium aquilinum (L.) En ALBERITE el alcornocal es denso, mezclado con acebuches (Olea europaea L.) y son frecuentes los bornizos; en el sotobosque abunda el lentisco (Pistacea lentisco L.) y Genista linifolia. ALMENARA se corresponde con una dehesa bastante limpia de matorral, algo mezclada con encinas {Quercus rotundifolia Lam.) y acebuches; el matorral es puntual y a base de Cistus salvifolius L. y C. crispus L. En CHAMICEROS 1, el alcornocal no es muy denso pero se presenta bastante puro; el sotobosque limpio por arados, aunque en algunas zonas se mantiene un jaral de Cistus ladanifer L. mezclado con Lavandula stoechas L. CHAMICEROS 2 presenta las mismas características que la finca anterior aunque con una densidad arbórea mayor. La diferenciación entre Chamiceros 1 y Chamiceros 2 es debido a que en esta finca hemos realizado muéstreos, en distintas parcelas, durante dos años consecutivos, concretamente, durante 1989 y 1990, repectivamente. LA CABA se corresponde con alcornocal denso, constituidos por árboles, en su mayoría, muy jóvenes; presenta un matorral bajo y abundante, con predominio de C. salvifolius. HACIENDA TORRALBA es una finca adehesada y degradada, donde el alcornocal se presenta mezclado con encinas; el sotobosque es bajo y concentrado en algunos puntos donde predomina C. salvifolius; la mayoría del terreno ocupado por herbáceas. En LOS VIZCOS el alcornocal es muy denso y joven, algo mezclado con acebuches; el sotobosque es bajo y disperso, dominando el lentisco. En el CERRO DEL HIERRO se muestrearon dos tipo de formaciones arbóreas, una se Cuadro 2.— Tamaño de la muestra; Media: Media aritmética del perímetro (cm.); D.S.: Desviación estándard del perímetro; Min/Máx: Perímetros mínimos y máximos (cm.); Dens.: Densidad (n° alcornoques/Ha.). Fincas La Sauceda Alberite Almenara H. Torralba Los Vizcos C. Hierro Alcornocal Encinar Chamiceros 1 La Caba Chamiceros 2
correspondía con un alcornocal puro, muy adehesado y degradado, con árboles de gran talla y la mayoría del terreno ocupado por herbáceas, y otra con un encinar mezclado con alcornoques y quejigos (Quercus faginea Lam.) (densidad arbórea aproximada: 105 árboles/Ha.), con un sotobosque bajo y abundante, compuesto, fundamentalmente, de C. crispus. MATERIAL Y MÉTODOS Para realizar un estudio poblacional de C. florentinus tuvimos que recurrir al muestreo de los daños larvarios cuyos efectos son observables y medibles. Si bien se trata de una medida indirecta, hay que tener en cuenta que una rama afectada en el alcornoque se corresponde con los daños de una sola larva. En la cuantificación de la población de este insecto se utilizó como unidad de muestreo al alcornoque. En cada finca delimitamos parcelas de extensión variable (1/4, 1/2 y 1 Ha.), mediante el uso de unas estacas pintadas de rojo. La situación de estas parcelas dependió directamente de la accesibilidad del terreno. En cada una se cuantificó el número de pies afectados y no afectados, y la población del insecto mediante el recuento de ramas atacadas por las larvas de últimos estadios. Además se tomó las orientaciones de estas ramas con una brújula. Se consideró realizar el estudio sobre un mínimo de 100 alcornoques y un óptimo aproximado de unos 200. Los muéstreos se realizaron entre los meses de marzo y agos- to, temporada durante la que podemos detectar la mayoría de las ramas afectadas por el corebo en el año de estudio. Como se comentó con anterioridad, en cada parcela se midió el perímetro troncal como variable indicativa del tamaño o edad del alcornoque, medición que se hizo con ayuda de una cinta métrica a una altura aproximada de 1.3 m. (MONTES DEL OLMO etal., 1978;GRIJMA, 1982). C. florentinus es un insecto habitual en nuestros alcornocales, por lo que la elección de cada finca se realizó independientemente de la presencia o ausencia de éste, para con ello poder comparar las poblaciones del insecto en distintos tipos de alcornocales. Tan sólo el Cerro del Hierro se muestreo debido a los elevados niveles de la plaga y a que se podrían comparar dos formaciones arbóreas dentro de la misma finca. Sin embargo, en él no se han podido realizar algunos análisis poblacionales debido a la heterogeneidad de su bosque y al escaso número de alcornoques que se podían contabilizar (se trataba de pequeñas manchas arbóreas aisladas). RESULTADOS Y DISCUSIÓN Niveles de infestación e intensidad de la población Coroebus florentinus es un habitante típico y común en nuestros alcornocales. La presencia o ausencia de este insecto, así como los distintos niveles de infestación, no han dependido directamente de la localización geográfica de sus plantas hospedadoras, sino de factores tales como el estado de degradación ecológica y cuidados silvícolas del alcornocal o de la climatología. Los bupréstidos suelen atacar a plantas debilitadas y los alcornoques lo están, en gran parte, debido al trauma fisiológico que supone la saca del corcho. Los niveles de infestación de este corebo (n° o % de alcornoques afectados frente al total muestreado) se recogen en el Cuadro 3. Según nuestro criterio y los resultados obtenidos, estos niveles podrían dividir a las fincas en dos grupos: — Grupo A. Niveles de infestación bajos (2,53-16,90 %). La Sauceda, Alberite, Los Vizcos, La Caba, Chamiceros 1 y Chamiceros 2. — Grupo B. Niveles de infestación medios-altos (35,13-95,65 %). Hacienda Torralba y Cerro del Hierro.
Cuadro 3.— Niveles de infestación e intensidad de la población de C. florentinus en las fincas muestreadas. N. Con: n° pies afectados. N. Sin: n° pies no afectados. Fincas La Sauceda Alberite Almenara H. Torralba Los Vizcos C. Hierro-Alcornocal C. Hierro-Encinar Chamiceros 1 La Caba Chamiceros 2 La principal característica que diferencia a ambos grupos es el tipo de alcornocal que presentan. En el grupo A el bosque es más o menos denso y el sotobosque bastante leñoso. El grupo B, en cambio, presenta un alcornocal abierto, adehesado y con un sotobosque principalmente herbáceo; tan sólo lo que hemos llamado encinar en el Cerro del Hierro presenta un sotobosque leñoso, de ahí que la infestación sea menor que en su alcornocal vecino. La finca Almenara, según su tipo de alcornocal, se incluiría en el Grupo B, sin embargo, no presenta infestación del corebo, lo cual creemos es debido a los apropiados cuidados silvícolas que en ella se han realizado. Los niveles de infestación de C. florentinus suelen ser sumamente perjudiciales en aquellos alcornocales que presentan un elevado índice de degradación ecológica (bosques abiertos, dehesas) y los cuidados silvícolas no son adecuados. En cambio, en masas densas los niveles suelen ser bajos o endémicos, poco dañinos para el alcornocal. Con la intensidad de la población (n° ramas secas por unidad de muestreo) (Cuadro 3) también se confirman los resultados anteriores: el corebo presenta un claro asentamiento en alcornocales adehesados, prefiriéndolos a bosques con menor grado de degradación. Esto queda perfectamente claro al analizar los dos tipos de bosques del Cerro del Hierro: los alcornoques del encinar presentaban una intensidad mucho menor que los del alcornocal, aún siendo parcelas muy cercanas (apenas distaban 100 m.); la única diferencia estriba en la arboleda y el matorral acompañante. Relación infestación-talla del alcornoque Con la finalidad de comprobar si existe una relación entre la infestación de C. florentinus y la talla del alcornoque que coloniza, hemos enfrentado la media de los perímetros de los
Cuadro 4.— Perímetros de alcornoques afectados (CON) y no afectados (SIN) por C. florentinus en las fincas muestreadas. FincasMedia D.S. La Sauceda Alberite H. Torralba Los Vizcos C. Hierro-Alcornocal C. Hierro-Encinar Chamiceros 1 La Caba Chamiceros 2 Con Sin Con Sin Con Sin Con Sin Con Sin Con Sin Con Sin Con Sin Con Sin alcornoques afectados con la de los no afectados (Cuadro 4). Al analizar los datos observamos que todas las fincas, excepto Alberite y Chamiceros 2, tienen en común que esta media es superior en los árboles afectados que en los no afectados. A continuación comprobaremos si esa diferencia es estadísticamente significativa, ya que en algunos casos ésta es muy pequeña, como en Hacienda Torralba o Chamiceros 1, para lo cual aplicamos la prueba de Mann-Withney (las poblaciones no son normales) (Cuadro 5). En esta tabla no se incluyen los datos de Alberite y Cerro del Hierro; en el primer caso por la falta de datos y en el segundo por la heterogeneidad del bosque. Si fijamos un nivel de confianza del 95 %, tan sólo aceptamos que las diferencias son significativas en las fincas La Sauceda y Los Vizcos. De estos resultados se puede concluir que no existe una relación directa y patente entre la infestación de C. florentinus y el perímetro del alcornoque que coloniza, por una parte porque existen fincas donde el perímetro de los pies afectados es superior al de los afectados y, por otra, porque las diferencias tan sólo han sido significativas en dos fincas. Sin embargo, hemos observado una ligera tendencia al ataque de árboles de talla mediana a grande dado que son los que presentan copas más desarrolladas y con mayores superficies expuestas al sol.
Cuadro 5.— Valores de la prueba de Mann-Withney en las fincas muestreadas. Rangos 1 y Rangos 2: suma de rangos de los perímetros de árboles afectados y no afectados, respectivamente. Z: estadístico de Mann-Withney. Fincas La Sauceda H. Torralba Los Vizcos Chamiceros 1 La Caba Chamiceros 2 Cuadro 6.— Número de ramas afectadas según la orientación. Fincas La Sauceda Alberite H. Torralba Los Vizcos C.H. Alcornocal C.H. Encinar Chamiceros 1 La Caba Chamiceros 2 Como comentamos con anterioridad, C. florentinus prefiere colonizar alcornocales degradados, dehesas, donde las copas de sus árboles son más amplias; en bosques densos los daños del corebo suelen localizarse hacia las zonas donde más incide la radiación solar, es decir, hacia las solanas, lo cual denota un marcado carácter termófilo en la especie, a pesar de su vida endófita. Orientación en la copa El carácter termófilo de C. florentinus también se puede comprobar analizando las orientaciones que toman las ramas afectadas por el insecto en la copa del alcornoque. El Cuadro 6 recoge el número y porcentaje de ramas atacadas por el corebo en cada una de las ocho principales orientaciones. Para comprobar estadísticamente si las ramas atacadas por C. florentinus se encuentran orientadas hacia unas determinadas direcciones, o bien se localizan distribuidas al azar, aplicamos una prueba Ji-cua- drado de bondad de ajuste. La hipótesis nula planteada sería aquella donde el número de ramas orientadas en una dirección fuera igual a 1/8 del total de ramas afectadas. En el caso de aceptarse esta hipótesis las ramas se distribuirían al azar. El tratamiento estadístico tan sólo lo aplicamos a las fincas La Sauceda, Hacienda Torralba y Cerro del Hierro (alcornocal) donde el número de ramas secas es suficientemente alto. Los valores de Ji-cuadrado tomando ocho clases y seis grados de libertad se dan en el Cuadro 7.
Cuadro 7.— Valores de Ji-cuadrado tomando ocho clases y seis grados de libertad. FincasJi-cuad.Probabilidad La Sauceda H. Torralba C. Hierro Cuadro 8.— Valores de Ji-cuadrado con un grado de libertad y factor de corrección. Fincas La Sauceda H. Torralba C.Hierro Con estas probabilidades tan pequeñas, se acepta que las ramas afectadas se presentan orientadas con un nivel de confianza altísimo (superior al 99,99 %). Para comprobar cuáles son las principales direcciones aplicamos otro Ji-cuadrado pero con dos clases, una con el número de ramas secas en una orientación determinada y la otra con la suma de ramas secas en las 7 orientaciones restantes. Habrá preferencia hacia una determinada orientación en aquellos casos donde no aceptemos la hipótesis nula, siempre que el valor observado sea superior al esperado. Los valores de Ji-cuadrado con un grado de libertad y factor de corrección se recogen en el Cuadro 8. Según estos valores de Ji-cuadrado y al 95 % de nivel de confianza, aceptamos que existe preferencia hacia las orientaciones Sur y Sureste en las tres fincas. O sea, el corebo tiende a colonizar, principalmente, las ramas orientadas hacia aquellas zonas donde el sol tiene mayor incidencia en nuestras latitudes, comprobándose el carácter termófilo de la especie. ABSTRACT SORIA, F. J. y M. E. OCETE (1993): Estudios poblacionales sobre Coroebus florentinus (Herbst.) (Col. Buprestidae) en alcornocales andaluces. Bol. San. Veg. Plagas. 19(1): 27-35. Coroebus florentinus (Herbst.) (Coleóptera, Buprestidae) is one of the most important enemies of the cork-oak in our region. In the present paper we have realized a population studies of this insect, using larval damage in differents corkoak forests of Western Andalucía. The infestation has been related to the type of cork-oak or the forest colonized. Key Words: Buprestidae, Coroebus, Quercus, pest.
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