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Valores: ¿ser o tener?

Menéndez Viso, Armando

Abstract

Lo que aquí se presenta es un intento de aclarar el significado del término 'valores' en la filosofía de la ciencia contemporánea. Para ello se separa el concepto clásico de valor, en singular, del actual concepto de valores, en plural. Se entiende, pues, que el concepto de valores es reciente, diferente del clásico problema de los economistas y que responde a ciertas necesidades nuevas. Tal separación es patente en el verbo que acompaña a cada uno de los conceptos: tener en el caso del valor, ser en el caso de los valores. El autor muestra que afirmar de los valores que son entidades acarrea una serie de problemas y propone, por tanto, una vuelta al uso de valores con tener. Asumir este uso > conlleva ciertos cambios en la manera de enfocar la filosofía de la ciencia.

Full text

VALORES: ¿SER O TENER? ARMANDO MENÉND EZ VISO Ins i u o de Filoso ía -C.S.I.C. Resumen : Lo que aquí se p esen a es un in en o de acla a el signi i cado de l é min o ' al o es ' en la iloso ía de la ci en cia con empo ánea. Pa a ello se se- pa a el concep o clásico de alo , en sing ula , del ac ual con cep o de alo es, en plu a l. Se en i ende, pue s, que el conce p o de alo es es e cien e, di e en- e del clásico p oblema de l os econ omis as y que esponde a cie as necesi- dades nue as. Tal sepa ación es pa en e en el e bo que acompaña a cada uno de los concep os: ene en el caso de l alo , se en el caso de los alo- es. El au o mues a qu e a i ma de l os a lo es que son en idades aca e a una se ie de p oblemas y p opone , p o an o , una uel a al uso de alo es co n ene . Asumi es e uso · pose si o· conlle a cie os cambios en Ja mane a de en oca la iloso ía de la ciencia. Abs ac : Th is pape a emp s o cla i y he signi icance o he wo d ' alu es ' o he con e mp o a y philosophy o science. To achie e his, he classica l conc e p o alue (singula ) is dis inguished om he oday's concep o al ues (plu al). Fo i is ass umed ha he concep o alues is a ecen! one, di e e n om he classical p oblem o he economis s, and de i ed om he app aisal o new needs. Such a di e ence can be clea ly se en h ough he e bs h a a e used wi h each o he wo concep s: ' o ha e' in he case o ' alue', ' o be' in he case o ' alues'. The au ho sh ows he many p oblems ha a ise om cons id e ing alue s as en i ies and p opases o eco e he old use o a lues wi h ' o ha e'. This n ew • poss ess i e pe spec i e- induces so ne chang es in he way we should ocus philosophy o scie nce. Todo el que se de enga a simpleme n e e num e a l os usos que hoy se le dan al é m in o ' alo es' se so p ende á de la ex ensi ón semán ica que ese con cep o ha alcanzado. En la mayo ía de los casos algu no de Jo s siguien es é min os pu ede se pe ec o sinónimo de alo es: no mas , in e eses, ines, bienes, az on es , i udes. Todos ell os o man pa e del ocabula io más jugoso de las disciplinas sociales (o hum anas), desde Ja eco nomía a Ja é ica. ¿Có mo es posib le que hayan po di do se ab so - 1l ¡¡1m1e 1us de Ra zó n Tc!cn ca, W 5 (2002) pp. 223·238 224 ARMANDO MENÉNDEZ VISO bidos po un solo ocablo que esul a, po eso mismo pe o no sólo po eso, an di uso?1. La espues a a es a p egu n a es la ga y ex1gma una explicación his ó ica que no podemos acome e aquí. Sin e mba go , esa cues ión nos emi e a o as dos , una pos e io y o a p e ia, que concen a án nues- a a ención en es as páginas. La p e ia es: ¿cómo pueden los alo es se odas esas cosas cuando has a el úl imo e cio del s. XIX e an sim - plemen e uno, alo (y no alo es), que además no e a sino que se e- nía? O, de o a mane a: ¿cómo han pa sado l os alo es del ene al se ? La pos e io : ¿qué papel eó ico puede desempeña ese an amplio con- cep o de alo es en el análisis ilosó ico y en pa icula en el de las ciencias? Pa a que algo sea un alo , es necesa io que el alo sea ambién algo, es deci , un ob je o. Pa a que al go enga alo , no . En los emba- es con empo á neos con a el capa azón del concep o se ha endido a u iliza la on ología p opues a po F ege. Lo que no es ob je o, es un- ción. Sin duda i ene esa on ología dualis a pa alelo en la de Lo ze: el se es, los alo es alen. Analicemos ápidamen e es as dos p opues- as, que han condicio nad o g an pa e de la li e a u a pos e io sob e los alo es. Quienes han omado como pun o de pa ida la p opu es a egeana han p opendido a conside a el alo como una unción. Una unción, en en dida aquí en su sen ido ma emá ico, puede se de inida como una · egla ma em á ica en e dos conjun os que asigna a cada miemb o del p ime o o o miemb o del segundo •2. Una egla no es un obje o, sal o cuando designa, po me onimia, el a ilugio que pe mi e aplica la (me- onimia que no es anecdó ica pa a nues o p opósi o y sob e la que hemos de ol e más adelan e). Bien, pe o , ¿no es posible una de i ni- ción más gene al, que no dependa an es ec hamen e de la eo ía de Hay quien, como O ega en su In oducción a una es ima i a, sos iene que el Valo (así, co n ma yúscu la) ha es ado ocul o as esos é mi nos más clásicos, en pa icula .is la i<lea de bien (p. 317). Es o, cla o, es o za la his o ia - o za los ex os, quie o deci , has a al si i ca los. 2 Así lo hace la Real Academia Española en la igésima p ime a edición de su Dicciona io de la lengua española. VALORES: ¿SER O TENE R! 225 conjun os? Tal ez quien más ahínco y acie o ha pues o en la con e s- ación de es a p egun a ha sido el p o pio F ege. Pa a él, lo que dis in - gue a la unción es su acuidad, la necesidad de se comple ada po un a gumen o pa a adqui i e e encia. ·Me in e esa señala que el a - gumen o no o ma pa e de la unci ón, sino que cons i uye, jun o con la unción, un odo comple o; pues la unción , po sí sola, dehe deno- mina se incomple a, necesi ada de com pl eme n o o no-sa u ada. Y és a es la di e encia de p incipio que hay en e las unciones y los nú me- os · .1 . Pues as así las cosas, pa ece que l os alo es pueden asimila se mejo a unciones que a obje os, ya que, en p incipio, han de p ed i ca se de algo o alguien, si se nos pe mi e la clásica exp esión. Cuando de algo o alguien decimos que iene alo , podemos ácilmen e asimila ese alguien o algo al a gumen o egeano y decidi , po an o, que lo s a- l o es pe enecen a la clase de las unciones y no a la de los obje os . Mas, ¿no es más hien el alo el esul ado de una unci ón (de u i - lidad, de be lleza, de p e cisión, ... )? E ec i amen e. El al o no es una unción , sino lo que de ella se ob ie ne ; es el odo comple o que o - man unción y a gumen o. Así lo en iende ambién F ege: · llamamos a aque llo en lo qu e se con ie e la un ción al se comple ada po su a g umen o, el a lo de la unción pa a es e a gumen o. Así, po ejem - plo, 3 es el alo de la unción 2 ·. '+x pa a el a gume n o 1, pues o que enemos 2·12+1=3·4. El alo es, según la on o logía egeana, un núme - o, un obje o, pu es o que lo que no es obje o es unción y la unción más su a gumen o no p uede se a su ez una unción5. Vis as las cosas de es a o a mane a, pa ece muy líci o que se haya pasado de asigna alo es a id en i ica los, de deci que las cosas ienen alo a p oclama que de e minadas en idad es son alo e s -a pesa de que muchos de quienes dicen que los alo es son p openden a conside a los como uncion es-. Un alo es , pues, el esul ado de un a med ida, un núme- o. Pe o qu eda p o explica cómo un núme o, el alo en singula , ha ced ido su nomb e a odo un conjun o de en idad es di e sas. 3 Go lob FR E GE : ·Funk ion und Beg i ·, 1891. T ad. esp añola de J e~ ús Mos e ín: ·Función y conce p o ., en Esc i os ilosó icos, C í ica, Ba celona 1996; p. 151. Véase ad emás .was is eine Funk ion?·, de 1904, ecogido en la misma edic i ón española. Ambos !x os pueden encon a se ambién en edición alemana bajo el í ulo Funk ion , Beg i . Bedeu ung. Fün logiscbe S udien, Gün h e Pa zig, Gó ingen 1962, y en e si ón cas ella na como Es udios sob e se mán ica , A iel, Ba celona 1984. 4 Go lob FREGE : ·Funk ion und Beg i •, 1891. T ad. española de J esú' Mos e in: ·Función y concep o., en Esc i os ilosó icos, C i ica, Ba celona 1996; p. 152. 5 Sal o que la unción sea de a ias a iables y dejemos alguna po de i ni al sum inis a el a gumen o. 226 ARMANDO MENÉNDEZ VISO II El uso ac ual del é mino alo es es pa en emen e opológico, pues se iden i ica -si es que no se con unde -lo que iene alo co n el alo mismo. Así, cuando se dice que un hospi al es un alo . Nos gus e o no - y no no s gus a -, es e uso me onímico de alo es supe a ya al o o , más an iguo, asociado al e bo ene . El p oblema su ge cuando se ig- no a ese ca ác e me onímico del uso y se osilizan los alo es, es de- ci , cuando el é mino se con ie e en una me onimia ine e. ¿Es l egí i- mo es e paso del ene al se ? Pa a e sponde a es a p egun a amos a a a de explici a las consec uencias que se de i an de es e cambio de pe spec i a, cuya ine cia dis a mucho de esul a ino ensi a. El alo enido, el de lo que se usa y se in e cambia , p es a su nomb e a los alo es en un mo imien o ideológico qu e coincide con o o his ó ico. Cuando Meinong a a de gene a liza el concep o de impu ación o a ibución (Zu ecbnung6) que Menge y on Wiese in- oduje on en su eo ía ma ginalis a, pone, como és os, el acen o en el suje o y al ob a así ab e el camino a la idealización de algo que has a en onces se consid e aba obje i o po an onomasia (aunque , desde lue- go, muy discu ible): el alo . Al ha ce ecae el peso en el suje o (y eso es lo que ha hecho oda la economía desde el ma ginalismo a a- :s de las p e e encias, que se man ienen como un é mino inexplica- do ), lo que iene alo es lo ag adable , lo ú il, lo placen e o , lo bello ... De ahí a que es os uni e sales puedan se designados como alo es sólo hay un paso. Lo im pu ado no es lo mismo que el esul ado de la im- pu ación ni, po supues o, que las condiciones de la impu ación (en e .l as que se incluyen los in e eses, las p e e encias o las necesidades que la guían), pe o se pa ece mucho. La eo ía ma ginalis a, g acias a la popula ización de los esul ados y del lenguaje de la economía, es se- gu amen e la p incipal esponsable de que lo que ella llamaba impu a- ciones se haya subs an i ado como alo es o, lo que es eq ui alen e, que las cuali dad es que jus i icaban la a ibución de al o cua l alo hayan omado el nomb e de su sos én. Pa ece que se ol ida que el impu ado ha de se siemp e ju zgado pa a e si la impu ación es jus a y que el alo no es esa impu ación, sino su co nsecuencia. En es e sen ido es en el que podemos deci que los a l o es simplemen e alen y no son. Pe o no el que ha omado el dicho lo zeano. 6 No es i ele an e que Zu echnung abigkei haya llegado a designa en al emán la esponsabilidad (como acul ad) sob e la que hemos de ol e más adelan e. VAi.ORES: ¿SER O TENER? 227 Si hemos de deci de cie as en idades que son alo es, es condi - ción indispensable do a a es os úl imos de cie a clase de exi s encia au ónoma -aun cuando esa exis encia, en la adición que pa e de Lo ze, sea la de un alien e y no la de un en e. Nada pod ía se p o- piamen e un al o si la clase de los a lo es ue a acía o si los al o es no u ie an el mismo ipo de ealidad (si se nos pe mi e la exp esión) que lo que se dice pe enecien e a su clase . La au ología que encie a el condicional an e i o nos pone ya sob e la pis a de una di icul ad muy se ia pa a la di isión on ológica lo zeana. Si el se es y los alo es a l en, ¿cómo es posible que un alo sea o, al e na i amen e, que un se al- ga? E ec i amen e, hemos es ado desde el p incipio iolando la lógica lo zeana, pues o que el alo no es, po an o, ampoco obje o ni un- ción. Sin em ba go, lo que ale es algo. La di isión lo zeana se anula a sí misma, es espu ia, ana. Sus esul ados se ago an en de c i : lo que es, es; lo que ale, ale. Pu ede pensa se que es á ue a de luga p egun a se sob e el se de los alo es. Pe o es que qu ienes hablan de alo es dicen que son y no sab ían deci qué. Lo cual no quie e deci que no se deba habla de aquello que hoy se designa como alo es. El espí i u que animaba a Lo ze, Meínong y los demás p ad es de l conc ep o a coloca los al o es en el núcleo de la labo ilosó ica e a la de ensa de un ámbi o p opio pa a la iloso ía -lo mismo si se conside - aba que és a se había is o educida a la é ica que si se p e endía e oma los asun os de una supues a philosophia pe ennis--. Los a lo es apa ecie on en el úl imo e cio del s. XIX como el educ o inexpugna- ble de la iloso ía an e el impe uoso a ance de las dis in as ciencias. A la egión de los alo es no pod á nunca accede como al ciencia ma - emá ica alg un a. Es e es el sen i do de la p oclamación de Lo ze, que se nos ha e elado on ológicamen e inú il: más allá de lo que es hay algo sob e lo que las ciencias en cu so no pueden es ablece e dades , algo ese ado, po an o, al conocimien o de la iloso ía -independien- emen e de que és a pueda luego se conside ada como una cienci a peculia po algunos (en pa icula desde la enomenología). Pe o la es e a de los alo es, o de l ale , cuando se de ine como un eino in- d epe ndien e, adicalmen e dis in o de cua l quie o o, siemp e p esen- a á un aspec o demasi ado pa ecido al del pla ónico eino de las ideas. Nicolai Ha mann ha is o es o con o al cla idad: · Po lo que espec a a su mod o de se , los alo es son ideas pla ónícas•7• Ockham no nos En su E hik , Wa l e de G uyce , Be lí n/Lcipz ig 1926; ca p. 16. 228 ARMANDO MENÉNDEZ VISO pc m1 ma ansigi co n seme j an e igu a. Y no ansigimos. El caso es que , explíci a o implíci amen e, los alo es son u ilizados como idea l egula i o de las acciones, incluso como un damen o de la é ica, cuan- do no de la iloso ía oda"; pa e ce que los al o es son el mo o , y no só lo la gua dia o la inspi ación, de cual qui e emp esa , incluso l as béli- cas, como cualquie a ha po dido cons a a en los úl imos meses. La hipós asis de los alo es aca ea el pelig o del absolu ismo. E ec- i amen e, si los alo es son cosas que es án ahí , man end án e lacio- nes independien emen e de noso os. Pod á uno mi a los como mi a a las es ellas y, aunque siemp e quede la posibilidad de dibuja cons e- laciones di e en es, escapa án de nue s as manos. Inclu so quien, co mo Schele , p e ende da una isión his ó ica, no de ini i a ni uni e salmen e necesa ia, de los alo es, no deja de a a és os como ideas pe ennes que l uego , eso sí , gozan de dis in o a o o a ención según los iem- pos. Si los alo es son, dependemos pa a es ab l ece los de los ilu mina- dos capaces de con emp la los9. El a gumen o de au o i dad , ya sea és a de las eli es , de la adición, de la mayo ía de l os o os o de la po en- cia económica o mili a que los p opone ( odos ellos ecep o es y da- do es de luz, o sea, iluminados) se con ie e en onces en la única cla u- su a posible de la a gumen ación axiológica: es o es así po que lo digo yo, que lo puedo deci , y pun o . En cambio, si los a lo es se ienen, cabe una acción conco de que co n i a con una discusión no clausu ada. ¿Po qué? Po que aquello que iene al o si e como lími e al plu alis- mo sin elimi na l o, eje ce el papel de un sis ema de ecuaciones de an s- o mación que pe mi e asl ada la alo ación de un sis ema de ep e- sen ación a o o sin que ambos se descali iquen mu uamen e y, sin emba go, ampoco se asimilen o se eduzcan uno a o o. III Pa a ensaya la i ud cla i ican e del e bo ene sob e los alo- es , exp lo a emos, igual que hemos h echo a n e io men e con se , las consecuencias co ncep ual es de su u i lización conjun a. Si los alo es son, la discusión sob e ellos se man end á o zosamen e, dígase lo que se diga, en un plano ideal - y, como hemos dicho, co n ende ncia al abso- R Como ilus aci ón de es e úl i mo ex e mo puede ojea se la ac obá ica p opues a de Jo sé Ma ía Qu in ana en La axiología como undamen ación de la iloso ía, UNED, Mad id 2000. Y no que e m os da aquí a 'ilumin ados' ningún se n i do peyo a i o. VALORES: ¿SER O TENER? 229 lu ismo-. No ocu e así si se piensa que los alo es se ienen. En e o a s cosas po que se ienen ideas (aunque ca da ez menos), pe o ambién se ienen cuali dad es, no mas, azones, i ude s, in e eses, ines, elacio- nes ... y, po su pues o , bienes. Es cie o que ese ene esul a muy en ado pa a el subje i ismo. Si algo o alguien iene algo, es po que lo ha adqui ido, se lo han dado o nació co n ello pe o sin que ne cesa i ame n e le a ec e en su es uc u- a. En la posesión in e iene, po an o, un suje o (incl uso en el caso lími e en el que se pe sonalizan los alo es como suje os) que es el que ealiza y com plica los juicios de alo y sob e alo es. Pe o es e suje o es el único que puede explica la mu abilidad de las a ibuciones de alo . U iliza el e ho en e pe mi e da cuen a de un a cons a ación di ícilmen e e u able: las alo aciones (los alo es, desde la pe spec i- a en i a i a) cambian de iempo en iempo, de egión en egión, de pe son a en pe sona. Acep a es e cambio no supone, sin emba go, da ía lib e al ela i ismo; an es bien , limi a i emisiblemen e su ex ensión. E ec i amen e, cuando algo es un alo , iene que deja de se o muda su esencia pa a deja de se al a lo . Cuando algo iene alo , puede, po el con a io, deja de ene lo sin cambia un ápice. Al so- me e un de e minado obje o (in conc e o o in abs ac o), como a ia- ble independien e , a una es imación -a una unción-, ob enemos uno o unos alo es pa a el obje o. Así, habla de alo es obje i os (l os que •a oja· una unción bien de inida) se ía , en cie o sen i do , una edun- dancia. Aho a bien , que 'o bje i o' deba se en endido como epí e o cuando se e ie e a alo es, no ha e.le conduci a p oclama a lo e s abso lu os; al con a io, cie a la pue a a oda absolu idad axiológica, pues los alo es dependen , s iemp e y en e o as cosas, de la unción que los a oja. Ja ie Eche e ía ha a ado , aunque sin demasiado eco, de dis ingui es as unciones de los alo es ob enidos median e ellas denominándolas axione s. El é mino no ha caído en g acia, pe o la dis inción que señala no esul a ana. Cuando se dice que, po ejem- plo, lengua p opia iene un alo , se admi e que lo iene en i ud de algo; un pa áme o, quizás, cuyos di e en es a lo es hacen que la mis - ma unción a o je dis in as med i das de esa lengua sin que és a cambie. Si se a i ma, po el con a io, que la lengua p opia es un alo , sólo hay d os o mas de discu i ace ca de ella: o se niega su de inición o la capaci dad del suje o que cues iona su conside ación como alo . Deci de algo que es un alo sólo admi e dos eacciones: en con a y a a- o . Deci que al go iene alo ya pe mi e, de en ada, es ablece g a- 230 ARMANDO MEN :NDEZ VISO dos. Y es o an es de en a a discu i si los alo es pueden de e mina - se obje i amen e o no. El uso de alo es con ene p opo ciona una pe spec i a amplia, di e sa y a la ez delimi ada, cosa que no ocu e con los alo es que son. Desapa ecen lo s mo i os de imposición un il a e al a la pa que se impi- de que odo discu so desa o ado pueda conside a se acional. Mien as el uso en i a i o de l os alo es aspi a solamen e a unda idealmen e el •conocimien o mo al·, pa a deci lo con B en ano, el uso posesi o pe mi e un mayo núme o de empl eos en economía, en ma emá icas, en psico- logía y, po supues o , ambién en é ica y en iloso ía de la ciencia. En el uso con e mpo áneo, en i a i o, de los alo es, és os es án ya dados (aun- que no de la misma mane a), mien as que en el p e io sólo su gen en el seno de una es uc u a social. Pe o lle ados al ex e mo , es os dos usos ienen consecuencias pa adójica s. El adicional, po ía del ma ginalismo, acaba negando odo alo de las cosas en sí o, po deci lo con Moo e, el alo in ínseco. Y así no es di ícil que , pos e io men e, se haya comen- zado a habla de los alo es hipos á icamen e, como si ue an indepen- dien es de los obje os -aunque, cla o, no ienen po qué se abso lu o s, pues o que las p e e encias, las modas , los in e eses, ... pued en camb ia su o den (su o den, no su na u alez a) según un mo imien o que ni si- quie a es alea o io, sino solamen e cap ichoso-. No debe ol ida se que los alo es pueden se siemp e o denados en una escala, gene almen e con inua. Los alo es son g ados; g ados de i ud es (p ecisión, e dad, belleza, ... ). Po eso ha su gido el con- cep o en el ambien e dominado po la ideología posi i is a y con a ella. Pa a es a ideo logía no bas a con se p uden e, no es su icien e la me- su a: hay que ob ene la medida numé ica, incluso de l iesgo. La a i - mé ica polí ica, la eo ía de j uegos o la p obab ilidad nacen de es a in- ención. Mas las cues iones de alo es no son cues iones dico ómicas -po más que se haya dicho has a la saciedad que cada alo iene su ·con a alo ., y cosas po el es ilo-: son cues iones de g ado. Y a me - nudo son di usas. Po eso su esolución nunca es de ini i a. Po eso equie en algo más que ciencia. IV ¿En qué se aduce es o pa a los ilóso os de la ciencia y pa a los cien í icos? Pu es en lo mismo que pa a odo homb e que ac úa: en la VALORES: ¿SER O TENER? 231 necesidad de la p udencia y en la lexibilidad (aunque no in ini a ni cualqu i e a) de las ideas nacidas de la p opia ac i idad p udencial. Si las cosas ienen alo , las ciencias ienen mucho que deci sob e los alo es que pueden se les a ib uid os. En cambio, si las cosas son alo- es (si hay cosas que son alo es), e n once s la iloso ía pu ede apo a di ec amen e su es ima i a1 º. No obs an e, si las cosas ienen alo , a la iloso ía le queda un e eno mucho más é il que si conside amos que hay un eino de al o es (sean és os e e nos y absolu os o mudables y ela i os, sie mp e que es én ahí en su eino). Si insis i mos en de ende que el campo del ale es di e en e del se , es deci , si asumimos que axiología y on ología no i en en n ada en común, en onces no podemos habla de ciencia y alo es. En ese caso, enemos que hac e como an- os o os, de Webe a Ga cía Mo en e, y de ende con uña s y dien es la We11 eihei de las ciencias -que es la mane a de gua da pa a la iloso ía odo di scu so signi ica i o ace ca de los alo es y no sólo, ni p incipalmen e, de sal agua da la i ud de las ciencias. Cuando Ja We eihei se niega, en onces ambién se es á impidiendo habla de alo es sin habla de ciencias. He aquí qu e nos encon amos en un momen o en que no se pa a de habla de alo es pe o como algo con- apues o a las ciencias y las ecnologías. La a ea de l ilóso o de la ciencia es habla de e ll os eniendo en cuen a los esul ados de las cien- cias (no só lo los eó icos) y dándolos po hechos. Lo s posibles con lic- os en e ciencias y alo es no son a le s. Al in y al cabo no se op a en e alo es, sino en e obje os (acciones, eo ías, e c.) que ienen (o sa is/ acen) de e minados alo es. Los p oblemas de elección, ya sea és a polí ica, cien í ica o mo al, esponden má s bien a con lic os en e indi - iduos. Hay que ecupe a la di mensión indi idual en la in e p e ación de lo que aco n ece. La mayo ía de las cosas no pasan simplemen e, sino que son hechas po alguien y pa a al go. El po puede se ajeno a la iloso ía (no a las ciencias humana s: la his o ia, la psicología, la socio- logía, Ja eco nom ía), pe o el pa a , en ningún caso. Que la his o ia no enga in ni el uni e so sen ido no e limin a los ines y sen idos de las acci ones que los an co n o mando (a la his o ia y al en o no). Si se 10 • ... aun cuando el bi en nunca hubie a • alido· como ·bueno·, se ía, no obs an e, bueno. El empi ismo ye a aquí, no po que - como mani ies a Kan - nunca se pueda ·desp ende • el debe del se , sino po que el se de los alo es no puede nunca deduci se de o ma alguna d el se eal -sea es a o ma las acciones eales, los juicios o las i encias del debe - y po que sus cua li dades y conexiones son independ i en es de ese se eal·, dice SCHELER en D e Fo malismus in de E b ik un d die ma e iale We e bik según la aducción de H. Rod íguez Sam: pa n Re is a de Occiden e, publicada en Buenos Ai es en 1948. 238 ARMANDO MENÉNDEZ VISO un lado , la p esen ación de las id eas cien í icas en ella y su in luencia mu ua ienen l uga den o del p oceso educa i o . Pues o que son esos es los g andes cen os de in e és del ilóso o de las ciencias, ha de se lo ambién la educación, y no só lo como p oceso indi idual, si no como ámbi o de o mación de las alo aciones colec i as de o os ám- bi os y las de las ciencias mismas en mu ua in e e encia. Vol amos al nominalismo: las cosas no son alo es; adq uie en a- l o en el seno de es uc u as complejas ( que es imposible analiza aquí). Po lo demás, p opone el abandono de un uso cons ag ado siem- p e puede apa en a cie a a ogancia, pe o en es e caso no es más que pulc i ud; la pulc i ud que odo análisis de idea s y concep os equie e.