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Análisis del choque contextual en la argumentación absurda humorística

Portillo Fernández, Jesús

Abstract

Análisis pragmático del choque contextual como causa de la argumentación absurda y el humor en la serie de animación de Matt Groening. Identificación y explicación de los mecanismos responsables del choque contextual: a) ignorancia, falta de veracidad, prevaricación; b) incorrección política, c) desproporción situacional y d) irrelevancia y absurdo.

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ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 ESTUDIOS LINGÜÍSTICOS ANÁLISIS DEL CHOQUE CONTEXTUAL EN LA ARGUMENTACIÓN ABSURDA HUMORÍSTICA ANALYSIS OF CONTEXTUAL CLASHES IN HUMORISTIC ABSURD ARGUMENTATION Jesús Portillo Fernández Universidad de Sevilla [email protected] Recibido: 28-04-2017 Aceptado: 09-02-2018 Resumen Análisis pragmático del choque contextual como causa de la argumentación absurda y el humor en la serie de animación de Matt Groening. Identificación y explicación de los mecanismos responsables del choque contextual: a) ignorancia, falta de veracidad, prevaricación; b) incorrección política, c) desproporción situacional y d) irrelevancia y absurdo. Palabras clave: choque contextual, argumentación absurda, humor, análisis discursivo, pragmática. Abstract Pragmatic analysis of contextual clashes as causes of absurd argumentation and humour in Matt Groening´s animated cartoons. Identification and explanation of the mechanisms responsible for contextual clashes: a) ignorance, lack of truthfulness, prevarication; b) political incorrectness; c) situational disproportion and d) irrelevance and absurdity. Keywords: contextual clash, absurd argumentation, humour, discourse analysis, pragmatic. 92 Jesús Portillo Fernández ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 1. Introducción. El choque contextual y sus principales causas El choque contextual es una colisión mental entre el contexto original desde el que se codifica el mensaje y el contexto (no coincidente) que utiliza el receptor en la descodificación. Dicha confrontación no necesita ser verbalizada, puede originar incomprensión por distintos factores sin que por esto constituya un proceso lingüístico. El estado mental de sorpresa, confusión, incomprensión e incluso enfado puede tener como resultado el fracaso comunicativo si este no se solventa, o la implementación semántica del discurso recibido que podría ocasionar reacciones humorísticas. La descontextualización es un posible paso inmediatamente posterior al choque contextual. Al no coincidir los contextos interpretativos de los hablantes puede producirse la transferencia del contexto del receptor al mensaje del emisor, un cambio de contexto que influye semántica y/o pragmáticamente al contenido que el emisor quería comunicar. El objetivo del estudio es la identificación y explicación de los principales mecanismos responsables del choque contextual. Para hacerlo, analizaremos una selección de intervenciones extraídas de la serie de animación de Matt Groening “Los Simpson” prestando especial atención al modo en que se produce la colisión de contextos y la generación de la comunicación absurda-humorística. Presentamos un análisis pragmático del choque contextual partiendo de la distinción que Rosch (1978) hacía entre punto local (la deixis gestual de la conversación, el tipo de acción que se realiza durante el acto comunicativo y la focalización, especialmente) y punto global (los componentes tomados externamente como las creencias, los conocimientos y las experiencias que los interlocutores vierten sobre la conversación) en el contexto. Estudiaremos el contexto desde un punto de vista global y atenderemos a la información que vierten los interlocutores sobre la situación comunicativa, proponiendo entender el choque contextual de dos maneras: Colisión de los contextos entre dos personajes. Colisión del contexto del personaje observado con el contexto del testigo que presencia la situación (contexto del espectador). El ejercicio mental que llevamos a cabo en cada uno de los casos es diferente. Realmente no dejamos de ser espectadores del mundo en ningún caso, e incluso lo somos de nuestras propias palabras cuando las observamos en diferido a través de la reconstrucción de un recuerdo. En el primer caso descubrimos el choque contextual (y a veces la descontextualización del discurso) a partir de las reacciones y/o contestaciones de los interlocutores. Como consecuencia del choque contextual se produce una respuesta absurda, tiene lugar una pausa larga que intenta comprender la situación o el mensaje que se acaba de recibir, el personaje calla sin saber qué decir o sencillamente actúa de un modo incoherente. El choque contextual es el gatillo que activa el irregular funcionamiento de la comunicación. Los personajes (cargados de conocimientos, creencias y experiencias) acceden a una situación Análisis del choque contextual en la argumentación absurda humorística 93 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 desde entornos cognitivos, socioculturales e incluso situacionales diferentes, por lo que el choque de contextos traza líneas divergentes en la comprensión y posterior continuación del discurso. La observación de choques contextuales de relaciones dialógicas pone en juego al menos tres contextos comunicativos: contexto del personaje 1, contexto del personaje 2 y nuestro contexto (espectadortestigo). Habitualmente el contexto normativo (refrendado por la mayor parte de la comunidad) que choca con otro contexto diferente coincide con el contexto del espectador. La comprensión del choque contextual debe contar con la complicidad entre el espectador y uno de los personajes, ya que ambos se opondrán al contexto diferente que causa la situación absurda. El segundo caso puede tener lugar en la observación de una intervención monológica en la que el personaje hace una reflexión en voz alta en la que argumenta a favor o en contra de una cuestión en particular. A pesar de intervenir siempre el contexto del espectador, al ser un sujeto participante, en el segundo caso la confrontación de contextos es directa y no se trata de empatizar con uno de los contextos intervinientes en la comunicación. Las situaciones absurdas son aquellas que no encajan en lo esperable, carecen de sentido y son inconcebibles al enmarcarse en contextos regulados por normas. Los preceptos morales, religiosos, sociales, políticos o de cualquier otra índole funcionan como limitadores contextuales. Las situaciones absurdas pueden producirse como resultado de una argumentación insuficiente que tome por marco argumentativo (contexto en el que se inscribe el acto de habla, la situación) unas circunstancias diferentes a las que suceden en el momento del discurso (Cfr. Fuentes y Alcaide 2002 y 2007). Habitualmente, el choque contextual que se infiere de una argumentación insuficiente (absurda) se produce al no haber una correspondencia entre los contextos implicados. Es decir, el marco argumentativo en el que se despliega la argumentación (a favor o en contra) no atiende al contexto situacional compartido, sino a un contexto cognitivo que difiere significativamente del contexto de su interlocutor y que no presta atención a los aspectos relevantes del momento. De la flexibilización del concepto individual de “normalidad” (Cfr. Croft y Cruse 2004: cp. 2; Cruse 2004) que tenga el receptor dependerá el impacto entre los contextos. El sentido del humor, acepción del término sentido no contemplado en el diccionario de la RAE1, se apoya en la flexibilización y equilibrio entre lo serio y lo frívolo. El sentido del humor es el término medio entre la frivolidad, para la que casi nada tiene sentido, y la seriedad, para la que todo tiene sentido. El frívolo se ríe de todo, es insípido y molesto, y con frecuencia no se preocupa por evitar herir a otros con su humor. El serio cree que nada ni nadie deben ser objetos de burla, nunca tiene algo gracioso para decir y se incomoda si se burlan de él. El humor revela 1 Cfr. humor. http://lema.rae.es/drae/?val=humor. Real Academia Española: Diccionario de lengua española [en línea]. <http://www.rae.es>. 94 Jesús Portillo Fernández ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 así la frivolidad de lo serio y la seriedad de lo frívolo. Se trata de una virtud social: podemos estar tristes en soledad, pero para reírnos necesitamos la presencia de otras personas (Kreimer 2005). El humor ha sido desde la antigüedad un tema de interés que ha generado una larguísima tradición de estudio, desde autores como Aristóteles que en su Poética (1449a)2 lo definía como un arte de “segundo orden”, hasta algunas de las más significativas y recientes obras que profundizan en la importancia del contexto social (Cfr. Ross 1998), en la ironía (Cfr. Ruiz-Gurillo y Alvarado 2013; Yus 2016: cp. 6; Attardo 2017: cp. 17), en su relación con la Teoría de la relevancia y en los modelos de comunicación humorística (Cfr. Yus 2016: cps. 1, 2, 4, 8 y 9), en la Teoría del humor (Cfr. Attardo y Raskin 2017) o en su estudio pragmático y metapragmático (Cfr. Attardo 2017b; Ruiz-Gurillo 2016). En nuestro estudio, abordamos de modo específico cuatro causas que originan situaciones humorísticas basadas en el choque contextual: a) ignorancia, falta de veracidad, prevaricación; b) incorrección política, c) desproporción situacional y d) irrelevancia y absurdo. Al analizar el corpus3 descubrimos que la relación utilizada en los choques contextuales estaba formada por el contexto refrendado por la comunidad (que coincidía con el contexto de uno de los interlocutores) frente a un contexto alternativo o paralelo (el proporcionado por el protagonista). Figura 1: Contextos: refrendado y paralelo.1 2 “La comedia es, tal como dijimos, imitación de personas de baja estofa, pero no de cualquier defecto, sino que lo cómico es una parte de lo feo. Efectivamente, lo cómico es un defecto y una fealdad que no contiene ni dolor ni daño, del mismo modo que la máscara cómica es algo feo y deforme, pero sin dolor.” 3 Corpus extraído de la serie de animación “Los Simpson” (versión castellano peninsular) de Matt Groening. Los fragmentos han sido clasificados atendiendo al número de la temporada (T), al capítulo de dicha temporada (C) y al orden de aparición en el capítulo, dentro de los seleccionados - Portillo (2015). Análisis del choque contextual en la argumentación absurda humorística 95 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 El choque de contextos establece una íntima relación con el absurdo y con el humor, debido al contraste que tiene lugar entre los roles desempeñados por los interlocutores. 2. Ignorancia, Falta de veracidad, Prevaricación El bagaje biográfico, los conocimientos adquiridos y las creencias adoptadas componen un trasfondo cognitivo cargado de información disponible y utilizable en cada intercambio comunicativo. Dependiendo del tipo de relación y su correspondiente grado de prudencia que establezcan los hablantes emergerá o no una réplica resultante del choque contextual. La veracidad de los acontecimientos y su detección se presentan como un indicador en el muestreo del choque contextual. Cuando presenciamos un discurso (inserto en su contexto) automáticamente lo cotejamos con la información previa de que disponemos. La confrontación de información nueva e información conocida puede ocasionar una colisión informativa si no son coincidentes o, al menos, coherentes entre sí. Se miente por muchas razones, entre ellas la ignorancia o el interés, pero el falso contenido del mensaje puede contrastar con la veracidad de los conocimientos previos del receptor. La relación del contexto comunicativo y el mensaje es estrecha. El contexto es el entorno lingüístico del cual depende el sentido y el valor de una palabra, frase o fragmento considerados. El mensaje es el conjunto de señales, signos o símbolos que son objeto de una comunicación, el contenido propiamente dicho de la comunicación. El propio Jakobson aclaraba al respecto: The verbal structure of a message depends primarily on the predominant function. But even though a set (Einstellung) toward the referent, an orientation toward the context — briefly, the so-called REFERENTIAL, “denotative,” “cognitive” function — is the leading task of numerous messages, the accessory participation of the other functions in such messages must be taken into account by the observant linguist (Jakobson 1960: 7). Desde entonces se han realizado multitud de estudios sobre el contexto, entre los cuales destacamos un artículo de Akman y Bazzanella (2003: 325) en el que se aborda la complejidad contextual y se retoma la obra monográfica de Scharfstein (1989). Scharfstein afirmaba que el contexto le había planteado problemas insolubles, un elemento comunicativo que contenía la carga intelectual compartida o no que requería de un vis-à-vis para ser estudiada. Akman y Bazzanella hablan de las características multimodales del contexto: delimitación de juegos inferenciales, desambiguación de expresiones deícticas o resolución del problema de indeterminación del lenguaje hablado. El choque contextual puede producirse a partir de dicha indeterminación, indeterminación del contexto y del referente del mensaje. La detección de una mentira (expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa) o de la falsedad del contenido del mensaje 96 Jesús Portillo Fernández ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 (falta de conformidad entre las palabras, las ideas y las cosas) ocasiona un choque contextual que no aclarado conduce al absurdo. El primer motivo que analizamos como causa del choque contextual, la falta de veracidad o prevaricación4, es percibido en clave humorística cuando se transforma en descaro, en desvergüenza o atrevimiento que rompe los esquemas de las convenciones contextuales frecuentes. El juego con la indeterminación del lenguaje hablado puede tener lugar en la creación de una falsa explicación de reserva utilizada para ocultar o explicar un comportamiento vergonzoso, para eximir de la responsabilidad de un acto, para intentar mantener la razón, aunque no se lleve o para desviar la atención de una posible descalificación. (1) Homer: ¿Dónde vas jovencito? ¿Qué clase de juegos malabares te traes esta vez? Pero he tenido que desatar a tu babysitter y encima pagarle el triple Periodista: Perdone señor / ¿está usted diciendo públicamente que es cómplice de la huida de la famosa babysitter ladrona? Homer: ¿LA QUÉ? Periodista II: La babysitter ladrona Homer: Mmm // eh / ¿funcionan estos micrófonos? Bueno / eh / mayormente / ¿seguro que funcionan? La verdad es que libramos una dura lucha Bart: ↓ Ohhh / Homer (1s↓) Homer: (transmisión televisiva) ¿Han visto la serie de Kung Fu? / Pues fue tal cual / pero ahora ya la conozco ↑ Así que si me está escuchando será mejor que lo piense dos veces antes de jugarle otra mala pasada a Homer Simpson [T1C13-3] En (1), observamos el choque contextual entre lo ocurrido y la explicación inventada del personaje para limpiar su imagen delante de los medios de comunicación. Los contextos que colisionan (lo realmente acontecido y la falsa explicación) producen al espectador vergüenza como resultado de la confrontación trialógica entre la situación observada en primer lugar entre padre e hijo (implícita en la primera intervención del protagonista) y la declaración improvisada que rectifica sus primeras palabras captadas por la cámara. La ficción creada por el personaje en un contexto paralelo que no existe choca con los hechos acontecidos realmente. La improvisación al hacer aguas por no generar argumentos fundamentados conduce al absurdo, situaciones sin sentido en las que se remite a recuerdos traídos a colación por el personaje que no casan con los acontecimientos. Gracián, en su obra Oráculo manual y arte de prudencia, afirmaba que “el primer paso de la ignorancia es presumir de saber”. Quizás la mayor parte de los choques contextuales que producen situaciones absurdas tengan como causa la ignorancia, el atrevimiento a defender ideas que se desconocen o inventarlas directamente. 4 En derecho se considera prevaricación el delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario. Distinguimos la falta de veracidad de la prevaricación como modo de distinguir la involuntariedad de la primera causa. Análisis del choque contextual en la argumentación absurda humorística 97 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 La falta de conocimiento no es un impedimento a la hora de presumir, ya que se cuenta con tener la suerte de que el receptor no tenga conocimientos tampoco y otorgue veracidad a su intervención. No obstante, el choque contextual puede producirse en dos niveles: primero en la detección de la falsedad del enunciado y luego en la defensa de su postura mediante la broma (reserva a la que se acude para intentar ocultar la propia ignorancia o la mentira). Estos casos reproducen el recorrido inverso a la explicación de Lo Cascio (1998) sobre el “Enunciador λ”. Al hablar irónicamente el locutor se desdobla, interpretando dos roles que se contradicen y protegen a partir del contrasentido. El enunciador lambda hace un papel absurdo al crear un contrasentido, se trata de un acto de habla en el que se pone la voz, pero no se muestra partícipe del contenido de este. La ironía supone la posibilidad de formular implícitamente un ataque, reformular una defensa ciñéndose al contenido explícito y retroceder. (2) Moe: Oyeee / el motor de este bólido ha sido manipulado a más no poder // No te tenía por un loco de la mecánica Homer Homer: Ah sí / soy un verdadero experto Moe: ¿Qué es / un Holley de seis cilindros? § Homer: § Pues claro § Moe: § Válvulas Eldelbrock § Homer: § Como lo oyes § Moe: § Elevadores Meyerhoff § Homer: § Ahí las dao Moe: Lo último me lo he inventado Homer: Ya lo sé [T9C9 – 1] En (2), el protagonista enseña el nuevo coche a un amigo (su tabernero). Homer, para presumir de todo el equipamiento que el coche tiene, responde afirmativamente a todas las preguntas que su amigo, admirándolo, le formula. El choque contextual tiene lugar cuando la afirmación “soy un verdadero experto (de la mecánica)” produce un doble giro de tuerca: en primer lugar, el tabernero pone en evidencia su desconocimiento de mecánica al fingir admiración por unos “Elevadores Meyerhoff” que no existen y, en segundo lugar, cuando el protagonista responde con naturalidad “ya lo sé” para mantener su coartada. La situación es absurda al intentar mantener una contradicción clarísima, en este caso por orgullo. En estos casos el hablante presume de unos conocimientos que no tiene (asumiendo/fingiendo el papel de enunciador serio) y al ser descubierto declara estar de broma para salvaguardarse (enunciador absurdo). En otros casos es el atrevimiento de la ignorancia el que ocasiona el choque contextual y la situación absurda. El hablante defiende una postura determinada usando argumentos insostenibles, información inventada o deformada por un contexto alternativo que ha creado para justificar su argumentación. En el 98 Jesús Portillo Fernández ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 siguiente ejemplo, (3), el choque contextual tiene lugar durante la conversación del protagonista, su hija y el jefe de policía de la ciudad. La situación se enmarca en el hallazgo de unos restos arqueológicos para los cuales no tienen una explicación, un esqueleto humano con alas. Intervienen tres personajes con diferentes perspectivas y conocimientos al respecto del hallazgo. El jefe de policía se hace eco de la fantasía del pueblo, la hija del protagonista intenta aportar conocimiento científico al suceso y el protagonista termina la intervención desacreditando a su pequeña mediante una afirmación absurda. El choque contextual se produce por la mezcla de realidad y ficción que ofrece el protagonista como contra-argumento. La inclusión de elementos ficticios en un universo real desacredita automáticamente al hablante al no discernir los dos ámbitos bien diferenciados. (3) Jefe Wiggum: Creemos enfrentarnos a un ser sobrenatural / probablemente una momia // Como precaución he ordenado que sea destruida la sala de arte egipcia del museo Lisa: ¡No / no / se equivocan! ↑ La criatura que buscan es un muerto viviente. Nosferatu das vampire Familia Simpson: (2s) Lisa: ¡UN VAMPIRO! Homer: (ríe) ¡Liiisa! Los vampiros no existen / ni los duendes / los gremlins o los esquimales [T5C5-1] La tozudez también es otro móvil que conduce a las personas a defender ideas bajo cualquier concepto, como podemos ver en (4). Enfrascarse en una discusión y querer mantener la razón a cualquier precio conduce a veces al recurso de la ignorancia y de la burla. La construcción de un contexto (avalado por creencias, conocimientos, experiencias o intuiciones) en el que la postura de nuestro interlocutor se vea desacreditada puede poner en relieve el absurdo apoyado en la ignorancia. (4) Marge: Bueno Lisa / si no quieres chuletitas te puedo preparar otra cosa / pechuga de pooollo / rabadilla asadaaa / perritos calienteeees Lisa: No / no puedo comer nada de eso Homer: ((Espera / espera)) cielo / ¿quieres decir que no vas a comer nada que venga de animal? ¡Pues panceta! Lisa: No Homer: ¡Jamón! Lisa: No Homer: ¿Morcilla? Lisa: Papá todo eso procede del mismo animal Homer: (ríe burlándose) Sí / sí Lisa / de un maravilloso y máaagico animal [T7C5-1] Análisis del choque contextual en la argumentación absurda humorística 99 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 La osadía del desconocimiento pone en tela de juicio el enunciado más contrastado, el absurdo se presenta en forma de burla. El ignorante que se burla de su interlocutor es objetivo de mofa del espectador ya que el contexto cognitivo que comparte con la comunidad choca frontalmente con el contexto del personaje. A pesar de la celeridad con la que se producen los efectos de la comunicación absurda, realizamos un proceso de cotejo contextual que opera no solo con los conocimientos de que disponemos sino también con la puesta en escena en primera persona. El humor resultante de estos choques contextuales requiere de la simulación en primera persona y en un contexto serio de la situación absurda presenciada. El poeta persa Muslih-Ud-Din Saadi decía que “si discutes mucho para probar tu sabiduría, pronto probarás tu ignorancia”. El sostenimiento de un choque contextual mediante nuevos argumentos sin fundamentos, alimenta el absurdo añadiéndole nuevas revelaciones de su ignorancia, agravando más la fractura contextual, como vemos en (5). (5) Marge: ¡No lo puedo creer! Intento proporcionar a nuestra hija una oportunidad en la vida y tú no colaboras nada Homer: Marge / dime un solo triunfador que haya vivido sin aire acondicionado Marge: Balzac Homer: No es preciso que me insultes solo porque no sepas nin-gu-no Marge: ¡Pero si Balzac es el nombre de (1s↓) § Homer:§ Pi pi pi pi pi pi pi. No hay peros que valgan ni - ¿cómo seguía ese refrán? [T9C3 – 2] Una aserción hecha con naturalidad que tiene como causa la ignorancia produce un choque contextual y habitualmente hace reír. El interlocutor infiere el razonamiento absurdo a partir de la comparación entre un conocimiento obvio para la mayoría de las personas y las palabras enunciadas con seguridad por el personaje, como ocurre en (6). El protagonista habla con su agente de bolsa, el cual le llama cabeza hueca por no haber vendido las acciones de calabaza tal como le dijo antes de Halloween. Homer responde a este diciéndole que recuperará el dinero vendiendo uno de sus hígados, ya que se puede apañar con uno. El conocimiento enciclopédico del mundo que posee su interlocutor (el bróker) y la comunidad hablante colisiona con la propuesta absurda del protagonista. (6) Bróker: ¡Qué cabeza hueca! Le dije cien veces que había que vender las acciones de calabazas antes de Halloween / ¡antes! Homer: Que no cunda el pánico / recuperaré el dinero vendiendo uno de mis hígados / me apañaré con uno [T6C17-1] La equivocación (que no deja de ser por ello información falsa o mal contextualizada) es otro factor que puede ocasionar choques contextuales. En (7), 106 Jesús Portillo Fernández ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 ejercicio mental de vivificación, es decir, de contemplar como real la escena de la serie de animación que estamos viendo. (16) Marge: Pues yo creo que debería emplearse en algún proyecto del que toda la ciudad se enorgulleciera Homer: ¿En un cartel gigante que dijera “gordas fuera”? [T4C12-1] La intolerancia religiosa y la falta de respeto hacia las otras creencias ha sido desde siempre causa de enfrentamientos bélicos a gran escala. El choque contextual que se produce con la burla de un credo en particular o su deidad comporta una ofensa directa hacia la espiritualidad del receptor. Sin embargo, el atrevimiento del descaro, en (17), produce risa en el espectador no afectado por la ridiculización y reducción de su dios a un simple animal de zoológico al que ofrecer comida. La iconografía religiosa adquiere su sentido de un contexto religioso perfectamente descrito por escrituras sagradas que conceden a la talla un sentido específico. La descontextualización de dicho sentido apoca y empobrece la importancia de lo sacro y lo convierte en un objeto banal. (17) Homer: Apu / veo que no estás en la iglesia Apu: Claro que sí / he instalado una capilla a Ganesha / la diosa de la sabiduría terrenal / en la sala de empleados. Homer: Ahhh / Ganesha / ¿un cacahuete? Apu: ¡NO LE OFREZCA CACAHUETES A MI DIOS! Homer: No quiero ofender / Apu / pero cuando repartieron las religiones tú debías estar haciendo pis Apu: Señor Simpson haga el favor de pagar / marcharse y // ¿puedo (( ))? [T4C3-5] La bolsa de prejuicios hacia algunos grupos raciales es otro elemento utilizado en el choque contextual para propiciar situaciones absurdas. En (18), observamos en las palabras del primer personaje, el prejuicio étnico-racial asignado a un boxeador que sale en televisión. La presunción de maldad atribuida a los musulmanes por el personaje produce un choque contextual al contrastarla con la experiencia individual que niega dicha característica como inherente. “El tal Basir es musulmán y por lo tanto trama algo” es un claro ejemplo de prejuicio hacia un grupo étnico y una práctica religiosa particular. Si la comunidad hablante (los espectadores) juzga esta afirmación desde un punto de vista racional, llegará a la conclusión de que no tiene sentido por el simple hecho de no ser todos los musulmanes malintencionados, siendo una característica propia de cada persona, no del grupo. (18) Moe: Homer / esto es serio // El tal Basir es musulmán y por lo tanto trama algo Homer: No me lo pienso creer hasta que vea un programa por la tele que apoye tu teoría [T20C7 -1] Análisis del choque contextual en la argumentación absurda humorística 107 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 La mercantilización de sentimientos o valores es otro de los elementos utilizados para crear situaciones absurdas a partir de aserciones naturalizadas. Presentar ideas abstractas (amor, respeto) como mercancías concretas que tienen precio ocasiona un choque contextual que hace tambalear la propia definición del término cosificado. La cosmovisión resultante de este choque contextual transforma el modo de ver las relaciones humanas y reduce hasta la afirmación absurda un valor intangible. En (19) y (20), el protagonista considera que el amor puede comprarse (“con este regalo compraré su amor” y “a diferencia del amor, el respeto no se puede comprar”). (19) Homer: ¿Sabes Marge? A Bart le va a encantar el regalo de cumple de este año / No es como las hormas para zapatos del año pasado / ni el papel para estanterías de estas navidades / no / con este regalo compraré su amor [T3C13-1] (20) Bart: Uhhh ↓ Homer: ¿Qué te pasa hijo? Bart: Hay un niño nuevo en el cole y todos piensan que es más guay que yo Homer: Ooohh / no te rindas / yo tengo fe en ti y no solo porque es mi obligación Bart: ¿De verdad? § Homer: § Hijo / sé que cuando nos conocimos no nos caímos bien pero desde entonces he aprendido a respetarte y a diferencia del amor / el respeto no se puede comprar [T19C13 -1] Siguiendo en la misma línea, la amoralización del comportamiento produce colisiones de los contextos interpretativos. Los axiomas morales que rigen el comportamiento de las personas configuran un contexto interpretativo de las acciones impregnado del código ético que utilice el individuo. Las delgadas líneas entre lo legal y lo ilegal, lo moral y lo inmoral se desvanecen y esto hace que la relativización de la responsabilidad y el buen uso de las cosas roce el absurdo. El ejemplo (21) ocurre en una habitación de la residencia de estudiantes universitarios en la que el protagonista descubre que se pueden falsificar las notas mediante un programa informático. El estudiante que le ayuda le dice que “el único problema es el dilema moral que plantea”, a lo que Homer responde haciendo caso omiso de la moralidad. (21) Estudiante: Oh / no puedo creer que haya suspendido Homer: Oh ↓ / voy a perder mi empleo por ser peligrosamente ignorante Estudiante: Señor Simpson / no desespere / podríamos utilizar el ordenador para cambiar la nota Homer: Ahhh / ¿un ordenador hace eso? Estudiante: Ah sí / el único problema es el dilema moral que plantea y que requiere (1s↓) § Homer: § Muak / muak muak / ¡qué majo es! ¿Qué moral? [T5C3-1] 108 Jesús Portillo Fernández ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 En (22), observamos de nuevo el choque contextual entre los principios morales y la utilidad práctica (en este caso el fraude). La conversación se desarrolla en la casa de los Simpson cuando la mujer de Homer le reprocha que hacerse pasar por Krusty el payaso “no es honrado”. Él, en lugar de plantearse la rectificación, le contesta “pero entonces si estamos de acuerdo, ¿por qué discutir?”. No contemplar como un obstáculo la falta de honradez es absurdo para cualquier persona que anteponga los principios de corrección moral a la oportunidad de sacar beneficio. (22) Homer: Créeme Marge / saldrá bien // Me tomarán por Krusty el payaso y nos saldrá gratis // Todo el día me están dando cosas / ¡fíjate qué lata de pintura para casas! / ¡fíjateee! Marge: No digo que no vaya a salir bien / digo que no es honrado Homer: Pero entonces si estamos de acuerdo / ¿por qué discutir? [T6C15-2] La difusión de un modelo educativo que refuerce modelos irresponsables de comportamiento supone el enaltecimiento de conductas inmaduras. El protagonista, en (23), pensando que va a morirse, decide hablar con su hijo e intenta crear un clima trascendental, dándole tres consejos que atienden a la implicación de terceros en malas acciones, al elogio de los superiores y a la exención de responsabilidad como claves vitales. Este comportamiento choca frontalmente con el contexto educativo que fomenta el esfuerzo, la responsabilidad y la transparencia en las operaciones. No obstante, la declaración pública de comportamientos afines en un grupo significativo ocasiona situaciones cómicas. (23) Homer: No hay tiempo para eso / tengo mil cosas importantes que hacer (coge su lista y lee: tener charla de hombre a hombre con Bart) // ¡Ven aquí! Bart: ¡Ay qué corchos! (Bart se pone encima de las piernas de Homer con las nalgas al aire creyendo que le iba a pegar) Homer: ¡No! / Solo quiero hablar de corazón a corazón // ¿Sabes Bart? Después de mí eres el único hombre de este hogar y eso significa (1s↓) Bart: ¡Venga! - ¡que yo hago un montón de cosas! ¡Lisa es la que no levanta ni chapa / grítale a ella! Homer: ¡CÁLLATE! BART! / si te va a gustar ↓ / quiero compartir algo contigo // Las tres frases cortas que sacarán tu vida adelante // La primera: “no digas que he sido yo” // la segunda / “uh / ¡buena idea jefe!” y la tercera / “estaba así cuando llegué” [T2C11-5] En (24), la tergiversación del concepto “evento deportivo” hace las delicias de los aficionados al alcohol. El choque contextual se produce al colisionar la idea de deporte enmarcado en un contexto de competición, sacrificio y entretenimiento, con la idea de deporte como excusa para la embriaguez. Esta imagen distorsionada del evento deportivo se alimenta de las múltiples apariciones de masas alcoholizadas en las inmediaciones de las instalaciones deportivas o dentro de las mismas (“es un evento deportivo, no se trata de ganar o de perder sino de ¡cuánto te puedes emborrachar!”). En este caso en particular hablamos de una inadecuación Análisis del choque contextual en la argumentación absurda humorística 109 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 contextual políticamente incorrecta, que convierte la definición de evento deportivo como suceso programado y de importancia en la práctica del deporte, en una ocasión de emborracharse en grupo. (24) Bart: Millhouse y yo vamos a ir al barranco / nos ha soplado un chaval que allí hay un marciano muerto Lisa: Y yo me voy a improvisar blues con el cuarteto “Pequeñas niñas blancas” // ¿Vienes conmigo papaíto? Homer: Tú sabes que me encantaría pero hoy hay un concurso de bebedores de cerveza. § Bart: § ¿Vas a ganar? § Homer: § Hijo / es un evento deportivo / no se trata de ganar o de perder sino de ¡cuánto te puedes emborrachar! [T5C17-1] Otras veces el reflejo del comportamiento incívico generalizado o estereotipado que tiene la gente en el uso de un objeto es el que produce el choque contextual. En estos casos más que producirse una colisión entre el comportamiento incorrecto del personaje y la corrección moral del espectador, tiene lugar un juego de contextos donde se alcanza el humor al reconocer en el comportamiento políticamente incorrecto del personaje la tónica general al respecto. La declaración pública de un comportamiento vergonzante, pero conocido, o un aparente contrasentido que atenta contra la higiene personal, producen colisiones contextuales y humorismo. En (25) y (26), se habla de un traje y de un cepillo de dientes como artículos que pueden ser devueltos después de su uso. Encontramos en el protagonista declaraciones que van en contra de las imposiciones de higiene básicas de la actualidad. En (25), utiliza la afirmación “no estamos hablando de un cepillo de dientes” para explicarle a su esposa que una ponchera no es un objeto que pueda ser usado y devuelto sin que nadie lo note, como sucedería con el cepillo dental. En (26), compara el alquiler de un coche con el alquiler del esmoquin que lleva puesto, incitando a su hijo a disfrutar al máximo de lo alquilado sin reparar en daños. (25) Marge: ¡Ohhhh! Una ponchera como esta es el novamás del buen gusto // ¿No sería perfecta para nuestra cena? ↑ Homer: No nos lo podemos permitir / ¿quién te crees que soy? ¿Liz Taylor? Marge: º(Escucha / podríamos usarla una vez y luego devolverla)º Homer: Marge / no estamos hablando de un cepillo de dientes [T8C6-1] (26) Bart: Eh papá / ¿por qué te has puesto el esmoquin? Homer: Porque voy a ir mañana a esa elegante fiesta del puerto Bart: ¿Y por qué te lo has puesto ahora? Homer: Esto es como un coche de alquiler / le haces todos los kilómetros posibles / después lo doblas y lo echas de nuevo al buzón [T8C17-1] 110 Jesús Portillo Fernández ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 Por último, nos detendremos en analizar dos casos, (27) y (28), en los que la grosería es la protagonista. Ver en un adulto comportamientos pueriles como rimas fáciles que sirvan para menospreciar nombres propios supone sin duda un choque contextual. La rotura de expectativas produce una situación absurda y humorística ya que no situaríamos en un contexto serio de elección del nombre de un bebé las supuestas ofensas que le harían en un futuro la gente al chico. Las disparatadas ocurrencias del protagonista arrancan la sonrisa a causa de su descaro y mala educación, quizás la cara más explícita de lo políticamente incorrecto. (27) Marge: Homey / he pensado que si el bebé es niño podemos llamarle John Homer: ¡Marge! ¿Te has vuelto loca? Para que los niños le digan ¡John-Mamón! Marge: Bueno / pues / Pancracio § Homer: § Y le dirán / ¡Tócame el topacio! Marge: ¿Andy? § Homer: § ¡Dandy! § Marge: § ¿Charles? § Homer: § ¡Animal! § Marge: § ¿Ledo? § Homer: § ¡Pedo! Marge: Bueno / pues / Bart Homer: A ver / (cuenta con los dedos) (( )) No / no rima con nada [T3C12-2] En (28), en el que el límite de mayoría de edad es entendido por el protagonista como una fecha tope de pertenencia según la cual su hijo es una posesión con la que puede hacer lo que quiera. La grotesca escena cómica produce un choque contextual entre la relación afectiva paterno-filial y la falta de respeto (y agresión) del padre al hijo. Estas dos intervenciones ponen en juego roles socialmente aceptados, que, aunque están mal vistos desde el punto de vista ético, suponen conductas de éxito en muchos grupos sociales. La buena educación, a pesar de ser una meta y una asignatura pendiente, no suele ser una buena herramienta para ganar una discusión. El guionista de la serie utiliza el choque contextual basado en la ofensa para resaltar el valor de lo chabacano. (28) (Bart intenta ahogar a Homer con su cinturón por haberse gastado una gran cantidad de dinero que ganaron con un anuncio que hizo Bart siendo bebé) Marge: ¡Con el cuello de papá no se juega! Bart: ¡Mamá / estoy harto de cómo me trata! ¿Tengo que quedarme tan pancho cuando me falta al respeto? Homer: Exacto / eres mío hasta los dieciocho y cuando cumplas diecisiete / como sé que el final está cerca / te moleré a palos [T14C11 -1] Análisis del choque contextual en la argumentación absurda humorística 111 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 4. Desproporción situacional Pasamos a analizar la desproporción situacional como elemento causal del choque de contextos y hablaremos de equivalencias acordadas de forma tácita, de equilibrio entre acciones y de proporción en las reacciones. Una reacción hiperbólica ante una determinada situación configura un contexto situacional tenso. La exageración de uno de los elementos intervinientes en una situación desproporciona el tratamiento que reciben los otros factores. El absurdo viene ocasionado por la focalización absoluta que hace el protagonista de uno de los elementos de la conversación, haciendo girar el sentido de la conversación e incluso de su vida en torno a ese elemento. En (29), el choque contextual entre la falta de conciencia de las desgracias ajenas y la exageración de un contratiempo puntual en la vida del protagonista, por una parte, y la crítica al egocentrismo del protagonista, por otra. (29) Homer: (Homer llama la atención golpeando un vaso con la cuchara). ¡Tengo algo que comunicaros! / Para fomentar la armónica familiar / Bart y yo hemos decidido ir el sábado a ver el rally de los camiones monstruos Lisa: ¿No olvidas algo / papá? ↓ Homer: Mmmm / armónica familiar / camiones monstruos // ee / ee / ee / creo que no Marge: El sábado por la noche es el concierto de Lisa ↑ Lisa: Es la primera vez que interpreto un solo / como no vayáis el sábado os aconsejo que el domingo empecéis a buscar un psicólogo infantil § Bart: § ¡PERO EL CAMIONOSAURIO ES SOLO UNA NOCHE! Homer: ¡Oh / destino cruel! ¿Por qué te burlas de mí? (lloran al unísono Bart y Homer) [T2C8-1] Llegamos a situaciones absurdas cuando se sobredimensiona la información recibida. Esto produce un choque contextual entre el marco cognitivo del interlocutor capaz de tomar distancia psicológica del acontecimiento y el propio personaje, que inmerso en un contexto cognitivo y situacional determinado, se deja guiar por tendencias pesimistas y desesperanzadoras. En (30), vemos cómo el protagonista reacciona desproporcionadamente al dar crédito a un médico de reputación dudosa y a un abogado timador y decirle a su hijo de doce años sin ningún reparo que va a morirse por un leve golpe en la cabeza (“¿Me voy a morir?”, “¡Sí hijo / sí hijo!”). Realmente, la ironía y el humor del texto está en la exactitud de la afirmación “se va a morir”, una afirmación genérica (y sabida por nuestra condición de seres mortales) inadecuada a la interpretación restringida “me voy a morir de esto”. 112 Jesús Portillo Fernández ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 (30) Lionel Hutz: Ahora escucharemos la opinión de un verdadero médico Dr. Nick Riviera: (el médico habla con un acento mejicano muy marcado) Pues esto es mu mala coooosa (1s↓) Homer: ¿Qué? Dr. Nick Riviera: Su chamaco está muy grave señoooora. Miren su radiografíiiia. ¿Ven esa mancha oscura de ahí? Es un latigaaazo § Homer: § Un latigazo (1s↓) ¡oh no! Dr. Nick Riviera: Y piensa que la mancha que hay ahí es la huella de mi dedo // pues no (1s↓) es una traumauuuuura Bart: ¿Me voy a morir? ↓ Homer: ¡Sí hijo / sí hijo! (Homer se echa sobre las piernas de Bart que está en el carro de ruedas sentado como si fuera a morirse / cuando no tiene más que un chichón en la cabeza y un dedo del pie roto) [T2C10-2] La colisión contextual por desproporción situacional puede estar adornada de información adicional que requiere de una lectura más atenta. En (31), observamos cómo el protagonista llora desconsoladamente al llegar al orfanato donde se crió su hermano y no encontrarlo en el mismo sitio. Sin pedir más explicaciones absolutiza la situación y grita mientras llora usando un arcaísmo (adverbio interrogativo “do”, en lugar de “dónde”). La reacción hiperbólica no solo se produce en la postura inmediatamente pesimista sino también en la afirmación “estoy condenado a vivir solo en esta vida”, ya que el espectador sabe que es padre de familia de 3 hijos y que está felizmente casado. Los productores de la serie consiguen el humor mediante el choque entre la reacción sobreentendida y la realidad. (31) Homer: (leyendo) Mil ciento cuarenta y ocho – Oiga discúlpeme / ¿es aquí el orfanato? Trabajador de gasolinera: (mientras reposta un coche) Uuuhhh / llega tarde amigo / el orfanato lo demolieron hace treinta años Homer: ¿Treinta? / Nunca lo encontraré / ESTOY CONDENADO A VIVIR SOLO EN ESTA VIDA (llora desconsoladamente) // HERMANO ¿DO ESTÁS? Trabajador de gasolinera: Tranquilícese / se cambiaron a la acera de en frente Homer: (ríe) / perdone [T2C15-2] El uso de la falacia del doble rasero sitúa a los implicados en dos contextos diferentes. En (32), vemos que el protagonista castiga a sus hijos privándoles de algo que realmente quieren, ya que cada uno desea algo muy diferente (su hija desea alcanzar una formación universitaria, mientras que su hijo solo se preocupa por ver las series de animación). El choque contextual se origina fuera de la situación vivida por la familia, debido a que la sanción es recibida como igualmente justa por los hijos, sin embargo, no tiene la misma trascendencia no ir a la universidad que dejar de ver una serie de animación. La relación trialógica que se establece es la causante del choque de contextos, sorprendiendo al mismo tiempo que las relaciones establecidas entre los contextos comunicativos de los personajes no coincidan con la que establece el espectador. Análisis del choque contextual en la argumentación absurda humorística 113 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 (32) Homer: (bendiciendo la mesa) y sobre todo gracias por la energía nuclear señor / que todavía no ha causado ni una desgracia comprobada // al menos en este país / amén Marge: ¡Qué palabras más bonitas Homer! Lisa: Papá / Bart se ha comido una judía verde mientras bendecías Bart: Si tú lo has visto es porque tenías los ojos abiertos Lisa: Comer es peor que abrir los ojos Bart: ¡Mentira! § Lisa: § ¡Verdad! § Bart: § ¡Mentira! § Lisa: § ¡Verdad! Homer: ¡¿Os queréis callar?! ¡Ni una sola palabra más! // Bart no verá los dibujos animados y Lisa no irá a la Universidad Bart: [¡Papá!] Lisa: [¡Papá!] [T2C15-1] En (33), podemos ver el paso desproporcionado que da el protagonista de nuestro corpus desde el uso de fórmulas corteses para rechazar sentimentalmente a alguien, hasta la amenaza explícita de muerte. El humorismo está servido de la mano de un choque contextual entre el ámbito de cortesía verbal (Cfr. Albelda 2013; Fuentes 2010; Bravo 2009; Briz 2004; Hernández 2004; Haverkate 1994) y el humor negro apoyado en la violencia verbal. La conversación se desarrolla en el contexto doméstico cuando su hija pregunta a su mujer por el modo de rechazar a un chico que no le interesa. Homer interrumpe a su esposa y comienza una escalada de violencia verbal, desde una sutil respuesta de rechazo (“me gustas como amigo…”), hasta una amenaza letal (“no quiero matarte pero lo haré”). (33) Lisa: Ralph cree que me gusta / solo le regalé la tarjeta porque me dio mucha lástima Homer: ¡Ahhh! Bendita lástima / ¿qué habría sido de mi vida amorosa sin ella? Lisa: ¿Qué puedes decirle a un chico para que sepa que no te interesa? Marge: Cuando yo era (1s↓) § Homer: § ¡Deja que me ocupe yo Marge / esto me lo sé de memoria! / Me gustas como amigo / deberíamos salir con otras personas / no hablas mi idioma Lisa: Capto onda Homer: Mi corazón está ocupaaaaado / no quiero matarte pero lo hareeeeé [T4C15-2] 5. Irrelevancia y Absurdo ¿Qué significa que algo sea relevante? Lo relevante es lo importante, lo significativo, lo considerado digno para ser dicho. Escandell (2003) aclara, en relación al Principio de Relevancia de Sperber y Wilson, que a pesar de que el emisor utilice el estímulo que considera más relevante para el receptor al que se 114 Jesús Portillo Fernández ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 dirige “no significa que consiga ser siempre relevante, en este sentido el principio de relevancia no hay que entenderlo como una máxima de Grice que puede violarse, sino como una generalización sobre el funcionamiento de la comunicación ostensivo-inferencial”. Sin embargo, al analizar el concepto de relevancia en situaciones absurdas nos damos cuenta de que no solo puede hacerse caso omiso a la pertinencia del mensaje comunicado sino también pretenderse la nula relevancia comunicativa de este. La relevancia del discurso guarda una relación directa con la intencionalidad del emisor y sus presupuestos sobre el receptor al que habla. Los ejemplos que analizaremos no muestran diferentes grados de relevancia en la relación emisor-receptor sino el choque contextual que origina (visto desde fuera) la situación absurda. La impertinencia o la inoportunidad de una intervención discursiva suponen la irrupción de un mensaje irrelevante en un contexto determinado. La relación de sentido entre el enunciado y el contexto es recíproca y el hecho de descontextualizar un enunciado o utilizar un enunciado perteneciente a otro contexto produce una rotura de sentido. En (34) y (35), podemos ver el choque contextual producido por la emergencia de un enunciado procedente de un contexto distinto al vivido por el resto de los interlocutores. (34) Kent Brockman: (el director Skinner y la señorita Krabappel están en lo alto del tejado de la escuela junto con Bart para reclamar su amor públicamente sin ser despedidos) Bueno / una vez más he sido engañado pero se ha desarrollado una historia aún más interesante en lo alto de esta escuela de dos plantas // Una historia de amor Inspector Chalmers: Skinner / baje de mi colegio Skinner: No / márchese usted de mi colegio Marge: Homer / ¡Bart está allí arriba! Homer: (le quita el megáfono al inspector) ¡Traiga aquí! – Bart / te habla tu padre /// ¿Tú sabes dónde está el mando a distancia? Lo he buscado por todas partes Bart: ¿Te has mirado en los bolsos? Homer: (lo descubre en su bolsillo) Pues sí / en el bolsillo de atrás [T8C19-2] La situación absurda causada por la irrelevancia tiene lugar en medio de la vía pública frente al colegio de primaria de Springfield. Una multitud se reúne frente a la puerta del colegio observando cómo el director de la escuela y su amante confiesan su romance. El protagonista llega y le quita el megáfono al inspector, que estaba intentando hacer entrar en razón al director. El momento previo a la intervención de Homer crea expectativas en los espectadores y los interlocutores de este (en una situación de riesgo como esa lo esperable sería que nuestro protagonista diera un consejo para solucionar la tensión de la confesión). Sin embargo, se dirige hacia su hijo que también estaba en la azotea y le pregunta “¿Tú sabes dónde está el mando a distancia?”. La total irrelevancia de su intervención rompe por completo el clima de tensión creado por la confesión pública del director y su amante, generando Análisis del choque contextual en la argumentación absurda humorística 115 ISSN 1132-0265 http://dx.doi.org/10.12795/PH.2017.i31.05 Philologia Hispalensis 31/1 (2017) 91-118 una situación absurda por rotura de expectativas. El ejemplo (35), igual de absurdo cuanto menos que el anterior, tiene lugar en la prisión de la Torre de Londres, en la que nuestro protagonista está encerrado por atropellar a la reina de Inglaterra. La esposa de Homer se culpa creyendo haber descentrado a su marido por regañarle tanto. Homer a modo de epitafio inicia su respuesta con un sentido “si muero aquí quiero que recuerdes algo…”. Su esposa y los espectadores esperan ante un inicio de este tipo, enmarcado en unas circunstancias críticas que le van a llevar a la muerte, una declaración de últimos deseos relacionados con asuntos relevantes de su vida (confesión de secretos, recados para hacer después de su muerte, etc.). Sin embargo, el protagonista sorprende de nuevo con un enunciado irrelevante por completo: “¡no compres cintas de video en Inglaterra / no funcionarán en nuestro reproductor!”. (35) Homer: (encerrado en la Torre de Londres acusado de atropellar a la reina) Oh Marge / ¡cuánto lo siento! ↓ // Debí escuchar lo que fuera que me estuvieras diciendo Marge: Yo también tengo parte de culpa / te he regañado tanto durante este viaje que ya no sabías en qué regañina centrarte Homer: Bueno Marge / si muero aquí quiero que recuerdes algo // ¡no compres cintas de video en Inglaterra / no funcionarán en nuestro reproductor! (llora abrazado a los barrotes) [T15C4 -1] El uso de enunciados no relevantes es habitual en situaciones comprometidas en las que se pretende salir rápidamente de una pregunta incómoda o del aprieto de un comentario poco afortunado. Utilizando un enunciado que trace una tangente discursiva, podemos simular habernos equivocado cambiando de contexto y reincidiendo en el malentendido fingido para darle veracidad de cara al interlocutor. El humor absurdo en estos casos parte de la tangente discursiva y eclosiona al apostillar como verdadera la situación comunicativa enmarcada en otro contexto. Además, en (36), podemos encontrar referencias deícticas corresponsables del absurdo comunicativo en “Me gusta tu sombrero”. “Tu sombrero” indica “tuyo” como posesión, aunque generalmente el uso del posesivo suele darse en relaciones visuales directas, tu sombrero, el que llevas puesto. En este ejemplo es inadecuado el uso genérico (relación visual) del posesivo, ya que alude al sombrero como propiedad que no está presente. (36) Homer: Estoy histérico con la fiesta de Lenny / ha dicho que va a hacer un anuncio sorpresa Marge: ¡Oooyy / a lo mejor anuncia su boda! Homer: ¡Bagghh! ¿Para qué cuernos va a querer él // ese bendito sacramento que ha enriquecido mi vida? Me gusta tu sombrero Marge: No llevo sombrero Homer: Me refiero al que tienes en casa [T17C15 -1] El protagonista, en (36), mete la pata al preguntar sorprendido por el sentido que puede tener para su amigo querer anunciar su boda públicamente, mientras que en