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Participación y pensamiento en el periodismo de Antoine de Saint-Exupéry : una propuesta del pasado para los retos del futuro

Morata Santos, Montserrat

Abstract

Durante los años 30 del siglo pasado el escritor y aviador francés Antoine de SaintExupéry colaboró con algunos de los principales periódicos de su época, lo que constituye una de sus facetas más olvidadas y desconocidas. Aunque no ejerció el periodismo por vocación, sino por los problemas económicos que atravesaba en aquel tiempo, sus trabajos en este terreno resultan ser una aportación singular y vigente ante la renovación que vive el periodismo escrito de nuestro tiempo. Saint-Exupéry ejerció este trabajo sin atenerse a las pautas habituales de la profesión, pero es precisamente su búsqueda de fórmulas propias la que otorga mayor interés a su contribución. Entre sus valores fundamentales se encuentra la subjetividad explícita e intencionada con la que este autor desarrolló un periodismo vivido en primera persona y en el que el pensamiento predomina sobre los hechos sin que en sus crónicas y reportajes pueda separarse la información de la opinión. El autor pensaba que el periodismo debía servir para crear “lazos de unión” entre los hombres y que debía tener una función “curativa”. De estas ideas parte la subjetividad y la imparcialidad de sus trabajos periodísticos, en los que realiza un permanente ejercicio de indagación humana. El escritor conectaría así con valores que están siendo recuperados en el periodismo actual a través de iniciativas que defienden tanto la participación del informador como su parcialidad moral, por encima de la cuestionada objetividad periodística, especialmente en el caso de los conflictos bélicos. Desde este punto de vista la aportación periodística de Saint-Exupéry, que estuvo en la Guerra Civil española como reportero, plantea nuevos enfoques que escapan a teorías generalmente aceptadas y que, aun partiendo del pasado, afectan a debates sobre los retos del futuro.

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PARTICIPACIÓN Y PENSAMIENTO EN EL PERIODISMO DE ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY: UNA PROPUESTA DEL PASADO PARA LOS RETOS DEL FUTURO Montserrat Morata Santos Universidad Complutense de Madrid Resumen Durante los años 30 del siglo pasado el escritor y aviador francés Antoine de Saint- Exupéry colaboró con algunos de los principales periódicos de su época, lo que constituye una de sus facetas más olvidadas y desconocidas. Aunque no ejerció el periodismo por vocación, sino por los problemas económicos que atravesaba en aquel tiempo, sus trabajos en este terreno resultan ser una aportación singular y vigente ante la renovación que vive el periodismo escrito de nuestro tiempo. Saint-Exupéry ejerció este trabajo sin atenerse a las pautas habituales de la profesión, pero es precisamente su búsqueda de fórmulas propias la que otorga mayor interés a su contribución. Entre sus valores fundamentales se encuentra la subjetividad explícita e intencionada con la que este autor desarrolló un periodismo vivido en primera persona y en el que el pensamiento predomina sobre los hechos sin que en sus crónicas y reportajes pueda separarse la información de la opinión. El autor pensaba que el periodismo debía servir para crear “lazos de unión” entre los hombres y que debía tener una función “curativa”. De estas ideas parte la subjetividad y la imparcialidad de sus trabajos periodísticos, en los que realiza un permanente ejercicio de indagación humana. El escritor conectaría así con valores que están siendo recuperados en el periodismo actual a través de iniciativas que defienden tanto la participación del informador como su parcialidad moral, por encima de la cuestionada objetividad periodística, especialmente en el caso de los conflictos bélicos. Desde este punto de vista la aportación periodística de Saint-Exupéry, que estuvo en la Guerra Civil española como reportero, plantea nuevos enfoques que escapan a teorías generalmente aceptadas y que, aun partiendo del pasado, afectan a debates sobre los retos del futuro. Palabras clave: Periodismo, Saint-Exupéry, humanismo, subjetividad y participación. ACTAS DEL I CONGRESO INTERNACIONAL COMUNICACIÓN Y PENSAMIENTO. COMUNICRACIA Y DESARROLLO SOCIAL | ISBN - 978-84-945243-2-5 - 296 - 1. Introducción Entre 1932 y 1938 el escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry colaboró con algunos de los principales periódicos y revistas de su época, dejando una aportación al periodismo que se encuentra entre sus facetas más olvidadas y desconocidas. Aunque no fue la vocación la que le llevó a este oficio, sino las dificultades económicas que atravesaba en aquel tiempo, sus contribuciones en este terreno aportan unos valores singulares que, más allá del interés histórico, resultan de utilidad en el proceso de renovación que vive el periodismo escrito de nuestro tiempo. El autor ejerció el periodismo sin atenerse a las pautas habituales de la profesión, ya que, como en el resto de su obra, buscó fórmulas propias que son las que otorgan mayor interés y singularidad a su aportación. Entre sus valores fundamentales se encuentra la subjetividad explícita e intencionada con la que Saint-Exupéry ejerció un periodismo vivido en primera persona, desde su propia experiencia y pensamiento, que se expone en todo momento y que no se distingue de la información. Partiendo de estas premisas, y tomando como muestra los reportajes que el aviador francés publicó entre 1935 y 1937 en los dos principales vespertinos franceses de la época, Paris-Soir y L’Intransigeant, se ha estudiado el carácter de reportero del aviador francés, que fue enviado en dos ocasiones a la Guerra Civil española por las publicaciones con las que colaboró, así como la utilidad actual de su aportación. 2. Método Se trata de una investigación de carácter cualitativo que ha sido realizada a partir de un método exploratorio empleado para indagar sobre el objeto de estudio y de una técnica deductiva en lo que se refiere a su análisis, que parte de los propios textos que Saint- Exupéry escribió para la prensa francesa de la época, así como del conocimiento de las circunstancias en las que lo hizo66. Aunque por las propias limitaciones en la extensión de un trabajo de estas características el marco de estudio se ha limitado a un aspecto concreto del periodismo de Saint-Exupéry, como son sus reportajes, conviene señalar que esta comunicación es fruto de una investigación más amplia67 realizada por la autora y en 66 MORATA, M. (2016): Aviones de papel. Antoine de Saint-Exupéry. Barcelona: Stella Maris. 67 Este trabajo incluye una síntesis de algunas de las ideas desarrolladas en la tesis doctoral de la autora, titulada Acción, pensamiento y poesía en el periodismo de Antoine de Saint-Exupéry. Fue dirigida por el ACTAS DEL I CONGRESO INTERNACIONAL COMUNICACIÓN Y PENSAMIENTO. COMUNICRACIA Y DESARROLLO SOCIAL | ISBN - 978-84-945243-2-5 - 297 - la que por primera vez se ha abordado el estudio de la obra periodística del escritor francés. 3. Historias pequeñas, grandes acontecimientos Entre 1932 y 1938 Antoine de Saint-Exupéry colaboró con algunos de los principales diarios de su tiempo, como los vespertinos Paris-Soir y L’Intransigeant, así como con el semanario político y literario Marianne, y con otras publicaciones especializadas. En muchos casos estas colaboraciones nacen de las propias experiencias que el escritor vivió como pionero de la aviación, lo que provocó que en algunas ocasiones el propio piloto protagonizase la actualidad. En otros casos estos trabajos son fruto de los encargos que recibió de los principales diarios de aquellos años para enviarlo como reportero a escenarios de máxima actualidad de su tiempo, como la Unión Soviética de Stalin y la Guerra Civil española. Saint-Exupéry llegó al periodismo por los problemas económicos que atravesaba en los años treinta del siglo pasado tras perder su trabajo como piloto, fue uno de los pioneros de la aviación, y no poder vivir de los derechos que le reportaban las dos obras literarias que había publicado hasta entonces, Correo Sur y Vuelo de noche. Sin embargo, sus trabajos periodísticos no sólo nos acercan una faceta suya que influyó después sobre su obra literaria sino que nos permiten también acercarnos a cuestiones que se encuentran de plena vigencia en el proceso de transformación que vive el periodismo escrito de nuestro tiempo. Entre ellas se encuentra la propia participación del periodista en los hechos que relata, en la realidad que muestra e interpreta, así como la introducción de su propia subjetividad y pensamiento en la información. Sobre el momento en el que Saint-Exupéry ejerció el periodismo, en el conocido como “período de entreguerras”, hay que recordar que se trata de una época en la que la profesión se debatía entre la información y la interpretación. En este tiempo suele situarse también el nacimiento del “reportaje en profundidad” o “interpretativo”, así como el debate sobre la cuestionada objetividad periodística. Prueba de ello es la famosa frase que el director del entonces Manchester Guardian, C. P. Scott, formuló en 1921 al asegurar: “El pensamiento es libre; los hechos son sagrados” (Paniagua Santamaría, 2009: 72). Este profesor Pedro Sorela Cajiao y defendida el 7 de noviembre de 2014 en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. ACTAS DEL I CONGRESO INTERNACIONAL COMUNICACIÓN Y PENSAMIENTO. COMUNICRACIA Y DESARROLLO SOCIAL | ISBN - 978-84-945243-2-5 - 298 - postulado venía ya aplicándose en los periódicos ingleses y norteamericanos, aunque en Francia era frecuente que esta división no fuese tan estricta, prevaleciendo durante más tiempo la interpretación y el comentario sobre la información. Paralelamente también cobró fuerza la figura del reportero, dando lugar a una época en la que coincidieron algunos de los más grandes reporteros de la historia del periodismo. Hay que recordar que en el siglo pasado “la simple palabra ‘reportaje’ era sinónimo de hazaña, y los que lo efectuaban eran, por supuesto, periodistas, pero también, y quizás ante todo, aventureros” (Brincourt y Leblanc, 1973: 11). Aunque desde entonces ha cambiado mucho este trabajo, en la actualidad lo que sigue definiendo al reportero es su presencia en el lugar de los hechos para recibir la información de forma directa y contar la realidad de primera mano. Parece obvio, pero no está de más recordarlo en un tiempo en el que cada vez es más fácil escribir un reportaje sin moverse del asiento y en el que si bien los avances tecnológicos han facilitado la labor informativa, también podrían haber contribuido al sedentarismo periodístico y a un aumento de los filtros entre la realidad y el periodista. Para el teórico Gonzalo Martín Vivaldi los grandes reportajes precisan de algo tan esencial como grandes reporteros, algo que él definía, al gran reportero como “un gran observador, un catador de esencias vitales, un hombre de gusto, de paladar; un hombre culto, un conocedor de los hombres, de la vida y, lógicamente, un gran escritor” (Martín Vivaldi, 1998: 90), características que nos hablan de la capacidad de profundizar, y de ver, que también se le presupone al reportero. Interesante también para esta investigación resulta la definición que aporta Julio del Río Reynaga: “Se trata de un profesional capaz de redescubrir el pasado y diagnosticar el futuro para mostrar el presente. Es un poco historiador, con algo de mago, pero sobre todo periodista: expositor del presente. El hombre que se tutea con todos los tiempos. Pero también es el viajero de todos los espacios; es tan amplio su campo de trabajo como la misma realidad” (Del Río Reynaga, 1994: 19-20). En este caso el autor pone el acento en la amplitud de miras y la capacidad de análisis que ha de tener el reportero, ya que su misión, en última instancia, “no se diferencia casi nada de la de cualquier científico” (Ibídem). De hecho, el veterano periodista David Randall dice que la “pasión por la precisión” era, precisamente, “la característica que más valoraba ACTAS DEL I CONGRESO INTERNACIONAL COMUNICACIÓN Y PENSAMIENTO. COMUNICRACIA Y DESARROLLO SOCIAL | ISBN - 978-84-945243-2-5 - 299 - en un reportero cuando trabajaba de redactor jefe” (Randall, 1999: 43). A su juicio, la labor de los reporteros consiste en “descubrir cosas”, un rasgo esencial que permite emparentar al periodismo no sólo con la investigación científica sino también, en un sentido amplio, con la creación. Aunque lo que distingue a los reporteros sería, en palabras de Randall, que “son los primeros que aparecen en escena, en pleno caos, para tratar de desentrañar, llamando a puertas cerradas y a menudo corriendo riesgos, los orígenes de los hechos” (Ibíd.: 37). Otros autores como el periodista y escritor Ryszard Kapuscinski señalaban que si algo caracteriza al reportero no es sólo el desplazamiento al lugar de los hechos sino que tiene que vivirlo todo en primera persona para convertirse en “un cazador furtivo en todas las ramas de las ciencias humanas” (Kapuscinski, 2005: 18). Esta idea interesa especialmente en este trabajo teniendo en cuenta que el propio Saint-Exupéry definía sus reportajes como “reportajes vividos”. A través de su trabajo como reportero el escritor francés pudo conocer en primera persona algunas de las principales encrucijadas de su tiempo al ser enviado primero a Moscú, donde llegó en mayo de 1935 enviado por el periódico Paris-Soir para realizar una serie de reportajes sobre la situación que se vivía en la Unión Soviética de Stalin, así como después a la Guerra Civil española, en la que estuvo en dos ocasiones. Primero en Barcelona y el frente de Lérida, a donde llegó en agosto de 1936, al poco de estallar la contienda, enviado por el vespertino L’Ingransigeant, en el que publicó una serie de cinco reportajes bajo el título genérico de “España ensangrentada”. Un año después, en abril de 1937, el diario Paris-Soir lo envió a Madrid, donde coincidirá con algunos de los más grandes reporteros del momento que se dieron cita en la contienda. De hecho, la Guerra Civil española es una representativa muestra de lo que se ha considerado la “edad de oro” de los corresponsales en el extranjero, ya que el conflicto “despertó un sentimiento inmediato a favor o en contra de cada uno de los contendientes y reunió a un buen número de periodistas, escritores e intelectuales que ejercieron de corresponsales” (García Santa Cecilia, 2006: 47). Lo que sucedía en España despertó un interés mundial y los grandes periódicos de la época enviaron a sus mejores colaboradores como testigos directos de una guerra en la que estaba en cuestión un modelo ideológico y político. Dice José María Armero que “fue aquel conflicto el primero de su especie que por las ideologías enfrentadas (...), las lealtades contrapuestas y la naturaleza del problema que se debatía, alcanzó resonancia mundial” (Armero, 1976: 14). ACTAS DEL I CONGRESO INTERNACIONAL COMUNICACIÓN Y PENSAMIENTO. COMUNICRACIA Y DESARROLLO SOCIAL | ISBN - 978-84-945243-2-5 - 300 - De ahí que a los dos bandos enfrentados llegasen destacadas plumas y que entre los numerosos corresponsales que en aquel tiempo pasaron por España se encontrasen intelectuales, escritores y periodistas como Ernest Hemingway, John Dos Passos, George Orwell, W. H. Auden, Louis Aragón, André Malraux, Indro Montanelli, Herbert L. Matthews, Robert Capa, Gerda Taro, Arthur Koesthler, Martha Gellhorn, J. B. Priestley o el propio Saint-Exupéry, entre otros muchos. Todos ellos se enfrentaron no sólo a los peligros propios de un conflicto bélico sino también a las numerosas dificultades que se les presentaban a la hora de informar, tanto por los problemas con las comunicaciones o por encontrarse “en un país extraño del que lo desconocían prácticamente todo, incluida la lengua” (Ibíd.: 20), así como por el hecho de que en ambos bandos tuvieran que enfrentarse a sus respectivos aparatos de censura. Pero, además, los corresponsales enviados a España también tuvieron que afrontar la toma de partido ideológico que establecían los periódicos para los que trabajaban, y que no siempre coincidía con la suya. Para llegar a entender hasta dónde podía llegar este fenómeno hay que recordar la alarma que había generado el ascenso del nazismo en Alemania y el fascismo en Italia, pero también, enfrente, la creciente influencia económica, política y social del comunismo y la Unión Soviética en el panorama internacional. De ahí que muchos de los corresponsales no se limitaran a describir lo que presenciaban sino, como recuerda el hispanista Paul Preston, a reflexionar “sobre las consecuencias que tendría para el resto del mundo lo que sucedía entonces en España” (Preston, 2007: 16). Esta falta de objetividad e imparcialidad periodística que caracterizó a aquellos corresponsales no se encuentra, sin embargo, en los reportajes de Saint-Exupéry, lo que constituye uno de sus valores más singulares, ya que el aviador no se ciñe a las cuestiones ideológicas ni de actualidad que se encontraban en juego en aquel momento sino que sus textos nacen de sus propias experiencias en la contienda, aportando una mirada única de los acontecimientos. Lo que el escritor buscaba, a través de su propia vivencia, era conocer al hombre, en un sentido humanista, que se escondía tras los hechos, para lo que realiza un permanente ejercicio de indagación humana a partir de lo que observa y de las pequeñas historias de los hombres con los que se encuentra. No sólo en los reportajes que escribió de la Guerra Civil española, sino también desde la Unión Soviética. Así, por ejemplo, en los seis textos que envió desde Moscú en lugar de explicar cómo funcionaba el Régimen Soviético lo que hace es indagar en la concepción que este sistema tenía del hombre, en este caso, decía, como “una maravillosa masa a moldear” y a la que “se ha ACTAS DEL I CONGRESO INTERNACIONAL COMUNICACIÓN Y PENSAMIENTO. COMUNICRACIA Y DESARROLLO SOCIAL | ISBN - 978-84-945243-2-5 - 301 - implantado el pasaporte interior” (Saint-Exupéry, 1974: 1168). Para llegar a esta conclusión parte de la observación directa, así como de las pequeñas historias de las personas con las que se encuentra y que narra con una precisión en la que los detalles se convierten en iconos, en símbolos de un pensamiento que va de lo particular a lo universal. Es el caso, por ejemplo, del reportaje que dedicó a la historia de la “señorita Xavier”, una vieja institutriz francesa a la que visitó y que vivía en lo que él describía como un “nido de termitas”, lo que aprovechó para contar cómo funcionaban las cooperativas de construcción de edificios en Moscú. En este reportaje relata la detención que en cierta ocasión sufrió esta institutriz, recibiendo como cena una rebanada de pan y tres almendras garrapiñadas, lo que sirve al reportero para constatar la miseria del pueblo ruso. Pero lo que más preocupaba a la señorita Xavier en aquel momento era no tener a quién confiarle el edredón que acababa de comprarse, por lo que no se separó de él en ningún momento, ni siquiera durante el interrogatorio, en el que, en un momento determinado, el presidente del tribunal que decidiría sobre su vida le preguntó si podría darle clases a su hija. En ese momento, “la señorita Xavier, apretando el edredón contra su pecho, le respondió con una dignidad aplastante: -Usted me ha detenido. Júzgueme. Mañana, si todavía estoy viva, hablaremos de su hija” (Saint-Exupéry, 1974: 1178). Este ejemplo sirve para observar cómo a partir de una historia concreta y de ciertos detalles, como son tres almendras garrapiñadas y un edredón, el reportero muestra al lector, con gran ternura y emoción, la dureza del régimen de Stalin, del que pensaba que era “una especie de opresor” que había encerrado “a los hombres en su hambre” (Ibíd.: 1147). Pero no lo hace desde un punto de vista ideológico o político sino a través de valores humanos. Historias de carácter similar se encuentran en los reportajes que escribió de la Guerra Civil española, donde en Barcelona, por ejemplo, dice no encontrar la frontera entre combatientes hasta que presencia la detención de un hombre acusado de fascista que los anarquistas se llevaban a fusilar. “Y yo veía alejarse, cernidos los riñones por carabinas, a aquél por el que, a dos pasos de mí, cinco minutos antes, pasaba la invisible frontera” (Saint-Exupéry, 1994 [Vol. I]: 392)68. 68 Las traducciones utilizadas tanto de los reportajes que Saint-Exupéry escribió de la Guerra Civil española como de la serie de artículos “¿La Paz o la guerra?” corresponden a la profesora e investigadora Eva Aladro. ACTAS DEL I CONGRESO INTERNACIONAL COMUNICACIÓN Y PENSAMIENTO. COMUNICRACIA Y DESARROLLO SOCIAL | ISBN - 978-84-945243-2-5 - 302 - También en Madrid, un año después, el escritor francés buscará la guerra, pero no en la confrontación ideológica de cada bando ni en las operaciones bélicas que se sucedían sino en lo que observa a partir de su propia vivencia y en las pequeñas historias de los hombres que fue conociendo, como la del “Sargento R.”, con el que coincidió en las trincheras de Carabanchel, y que se encontraba luchando en el frente republicano no tanto por razones ideológicas como tras presenciar la muerte de uno de sus mejores amigos, lo que servirá al reportero para reflexionar sobre las verdaderas motivaciones de los hombres para ir a la guerra. Llamativa también, por su profundidad humana y capacidad de sugerencia, es la historia que relató sobre cómo los combatientes de ambos bandos, en el silencio de la noche, se llamaban por sus propios nombres y se respondían desde ambos lados del frente, llegando a despedirse, tras una breve conversación a gritos, con un mutuo “buenas noches, amigo”. “Pero una comunión tan alta no excluye morir juntos” (Saint-Exupéry, 1994 [Vol. I]: 355), decía el escritor. Otra de las características de sus reportajes es que Saint-Exupéry se pone siempre del lado de las víctimas y denuncia los atropellos que considera que se producen en cada caso al margen de las motivaciones ideológicas de la guerra. Así, en los reportajes que escribió en 1936 desde Barcelona y el frente de Lérida, donde participó junto a un socialista francés en el rescate de un clérigo, se refiere a los anarquistas como “criminales” que no respetan al hombre, que fusilan más de lo que combaten y que son capaces de matar a los curas, a los sacristanes y hasta a sus criadas. Pero también se mostrará crítico con Franco por condenar a las muchedumbres con la conciencia tranquila y, paradójicamente, hacerlo en nombre de los valores cristianos. Por ejemplo, en sus reportajes tras su viaje a Madrid en 1937, en el momento en el que la ciudad está siendo bombardeada por las tropas franquistas, describe la crueldad de las muertes que presencia y cuestiona cualquier justificación para ellas. “En cuanto al interés militar de un bombardeo como este, no he sabido descubrirlo. He visto a mujeres de su casa destripadas; he visto a los niños desfigurados (...) ¿Un papel moral? ¡Pero si un bombardeo se vuelve contra su objetivo! Con cada golpe de cañón algo se refuerza en Madrid” (Ibíd.: 411). Aunque Saint-Exupéry no tomó partido ideológico, sus reportajes de la Guerra Civil española le costaron que el Régimen Franquista le negara el visado español cuando lo necesitó para cruzar hacia Portugal, rumbo a su exilio a Nueva York durante la Segunda Guerra Mundial, en la que acabó desapareciendo durante una misión de reconocimiento ACTAS DEL I CONGRESO INTERNACIONAL COMUNICACIÓN Y PENSAMIENTO. COMUNICRACIA Y DESARROLLO SOCIAL | ISBN - 978-84-945243-2-5 - 303 - con los aliados. Incluso, el hecho de haber llegado a España en las dos ocasiones en las que lo hizo pilotando el avión privado de los periódicos que lo enviaron sirvió después a la Dictadura para acusarlo de haber escoltado aviones para el bando republicano, lo que en ningún momento sucedió. No obstante, su paso por la Guerra Civil conllevó que Saint- Exupéry comenzara a interesarse por cuestiones políticas que hasta entonces había evitado, ya que en España descubrió lo que la confrontación ideológica podía hacer con los hombres, que era lo mismo que le interesaba de cada Régimen político. “Aquella experiencia supondrá el despertar de la conciencia política del escritor, que verá en el conflicto un preludio del cataclismo mundial que se avecinaba. El aviador mantendrá un punto de vista neutral en lo político, pero nunca en lo humano. Interesado en conocer las motivaciones del hombre en tiempos de guerra, sus reportajes aportan una visión única del conflicto, mediante un periodismo vivido, impregnado de humanismo y poesía” (Morata, 2016: 203-204). Este periodismo vivido parte de sus propias experiencias y visiones sobre la realidad narradas en primera persona, sin tratar de parecer objetivo y prevaleciendo la reflexión sobre los hechos. Lo que Saint-Exupéry busca son las profundas motivaciones humanas para cada acción, que es lo que intenta mostrar y sugerir al lector, para lo que introduce una subjetividad explícita e intencionada que deja clara en todo momento. El autor pensaba que el periodista debía ofrecer sus propias reflexiones, nacidas de su participación y experiencia sobre los acontecimientos, y así lo expresó en los artículos que publicó en octubre de 1938 en el diario Paris-Soir bajo el título genérico de “¿La Paz o la guerra?” cuando dice: “Yo sé que se me dirigirán ciertos reproches. Los lectores de un periódico reclaman reportajes concretos, no reflexiones. Las reflexiones están bien para las revistas o para los libros. Pero yo, sobre esto, tengo otra opinión” (Ibíd.: 343). Una opinión que ilustrará, como era habitual en él, a través de imágenes poéticas con las que elabora su pensamiento: “Poco importa que el periodista se equivoque en sus reflexiones, nadie es infalible. Aunque no llegue a todas las moradas, poco importa, ya que son aquellas moradas en las que hay alguien despierto las que crean el significado de un territorio. El periodista ignora cuáles son las que comunicarán con él, pero poco importa, ya que él espera, cuando lanza los sarmientos al viento, preservar alguno de esos fuegos que, de trecho en trecho, arden en el campo” (Saint-Exupéry, 1994 [Vol. I]: 343). ACTAS DEL I CONGRESO INTERNACIONAL COMUNICACIÓN Y PENSAMIENTO. COMUNICRACIA Y DESARROLLO SOCIAL | ISBN - 978-84-945243-2-5 - 304 -