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Los Canónigos del Cabildo de la Catedral de Almería (1505-1936)

Escámez Mañas, Francisco José

Abstract

El conocimiento de la historia de España resulta inexplicable sin prestar atención a la historia de la Iglesia Católica. La historia de Almería está profundamente imbricada con el devenir de la Iglesia y de su catedral. El de los cabildos, sigue siendo un tema poco estudiado. Sin embargo, no puede prescindirse de su realidad. Parece necesario considerar la presencia e influjo de su cabildo catedralicio, para conocer mejor la Almeria de los últimos cinco siglos. Por otra parte, cualquier acercamiento a la Historia de la Iglesia ha de prestar atención a todos los miembros del pueblo de Dios. En ese sentido, el primer Archivero Capitular, y posterior Deán, D. José Álvarez Benavides, además, de desempeñar a la perfección su tarea de Archivero, encontró tiempo para investigar. Con tesón y criterio, Álvarez Benavides recopiló un rico cúmulo de datos para la historia de la Diócesis y de Almería. Aquí nos ocupamos únicamente de su obra sobre la construcción de la Catedral, la más completa y detallada hasta ahora, y de su obra sobre los canónigos almerienses, la primera en esta diócesis.

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1 TESIS DOCTORAL Los Canónigos d el Cabildo de la Catedra l de Almer ía (1505 - 1936) Francisco José Es cámez Mañ as Director: Dr. José -Leonard o Ruiz Sán chez Octubre 2015 FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTOR IA Departamento de Histori a Conte mporánea 2 ÍNDICE p. 2 SIGL AS Y ABREVIATURAS p. 4 Parte I.- I NTRODUCC IÓN p. 6 1. CATEDRAL p. 14 1. 1. CONTEXTO HI STÓR I CO p. 14 1. 2. MISIÓN p. 20 1. 3. EDIFI CACIÓN p. 21 1. 4. DESCR I PCIÓN p. 61 2. CABILDO p. 95 2. 1. ERECC I ÓN p. 96 2. 2. CONSUETA p. 98 2. 3. MISIÓN p. 101 2. 4. COMPOS I CIÓN p. 101 2. 5. MODOS DE ACCESO p. 102 2. 6. FUNCIONAMIENTO p. 103 2. 7. FINANCIACIÓN p. 106 2. 8. PASTORAL p. 107 2. 8. 1. Culto ca pitular p. 108 2. 8. 2. Devociones p. 108 2. 8. 3. Beneficenc ia p. 117 2. 8. 4. Misiones populares p. 118 3 2. 9. FORMACIÓN p. 119 2. 10. ARCHIVO p. 120 3. LA HI STORIA DE LA CATEDRAL DE ALMER Í A, DE J OSÉ Á LVAREZ BENAVIDES p. 121 3. 1. El autor p. 121 3. 2. Plan de la o bra p. 127 3. 3. Datación d e la obra p. 129 3. 4. Fuentes p. 129 3. 5. Contenido p. 132 3. 6. Los can ónigos p. 136 4. CONCLUSIONES p. 137 Parte II.- NOTAS B IOGRÁFICAS p. 138 Introducc ión p. 138 1. C anónigos (1492-1505) p. 138 2. C anónigos (1505-1936) p. 139 3. C anónigos (1939-2015) p. 674 BIBLIOGRAFÍ A p. 676 GLOSARIO p. 696 SIGL AS Y ABREVIATURAS p. 4 Abreviaturas específicas . @: arroba. Barme.: Bartolomé. 4 Bdo.: Benefic iado. B.E.: Boletín Eclesiástico . Canº.: canónig o. dha.: dicha, Dro.: Derecho. E.D.: Expedientes Diversos. fha.: fecha, F.M.: Fábrica Mayor Grales.: genera les (n. 20 5). herm: hermano- a, I. N. I.: Índice de Nueve I glesias (n. 42). M.C.: Mesa Capitular mems.: memorias Ms.: maravedíes. Nº Sºr.: Nuestro Señor, Jesucristo Prates.: principales (n. 114, 175, n. 205). Rº: Racionero. R.C.: Real Cédula. R.O.: Real Orden. R., Rs.: reales. S. I .: Santa Ig lesia. Al guna vez, ‘Su I lustrísima’ (vgr. n. 177). El autor lo escribe junto, pero lo separamos un espacio para evitar la confusión con el acrónimo de los jesuitas, ‘S.I.’ S.I.C.: Santa I glesia Catedral S. y C.: Solicitudes y Comunica ciones S. O.: Santo Oficio. S.P.: Sede Plena. S.V.: Sede Vaca nte. []= nota del autor {}= nota del tra nscriptor Abreviaturas Usuales : a.C.: antes de Cristo Br.: Bac hiller BEDA: Boletín Ec lesiásti co de la Dióce sis de Almería . BEOM: Boletín Eclesiástico del Obispado de Málaga BEODAL : Bo l etín Eclesiástico Oficial de la Diócesis de Almería BOOAL : Bol etín Oficial del Obispado de Almería CDC: Código de Derecho Canónico D.: Don D.O.M.: Deo optimo máximo (Para Dios el mejor y el más grande) Dr.: Doctor Fr.: fray Ldo.: Licenciado 5 Nª Sª: Nuestra Señora, la Virgen María p.m.: primera mitad Prot.: protocolo RSEAL : Revista de la Socie dad de Estudios Almerienses s.m.: segunda mitad. S.M.: Su Majestad S.S.: Su Santidad Su Ilma.: Su I lustrísima (el Obispo) Su Sria.: Su Señoría (el Obispo) V.O.T.: Venerable Orden Tercera (Franciscana) 6 Parte I.- I NTRODUCC IÓN El ser humano se dis ting ue por la ape rtura a lo trasc endente, tiene una dimensión relig iosa. Es una constan te en la naturaleza humana, el hombre es un ser religio so 1 . Por eso la cultura pose e una dimensión religiosa. La religión es un factor esencial para la comprensión de las sociedades. El cristianismo ha configurado Europa 2 , su aportación resulta determinante en el desarrollo de la cultura europea 3 . Occidente viene formando parte de la cristiandad, a unque no se identifique plenamente con el cristianismo 4 . Por la misma razón, el conocimiento de la historia de España resulta inex plicable sin prestar atención a la hist oria de la Ig lesia Católica 5 . Por lo que concierne a nue stro tema, la historia de Almeria está prof undamente imbricada con el devenir de la Ig lesia y con su catedral, “ austera, / re cia y dura […] de mi tierra signo: / espíritu interior / y seriedad por fuera ” (Santiago Gra nados). P arece necesario consid erar la presencia e influjo de su cabildo catedralicio el Cabildo, instit ución eclesia l por tantos conceptos benemérita e ilustre, para c onocer mej or la Almeria de los últimos cinco siglos. 1 “ El hec ho religioso es una par te de la histo ria humana ” MARTÍN VELASCO, J., Introducción a la fenomen ología de la religión , Madrid, Cristiandad, 4 1987, p. 2 99 ; GEVAERT, J., El prob lema del hombre. Introducción a la Antropología filosófica , Salamanca, Sígueme, 6 198 4 ( original 1 974), p. 255; “ la rel igión, en una u otra forma, parece ser casi ta n antigua como la huma nidad misma ” JAMES, E. O., Historia de las rel igiones , Madr id, Alianza Ed. , 3 1984, p . 9, cf. p. 4 0 -41; “ Dios ha p uesto en el co razón del h ombre el deseo de conocer la verdad y, en defin itiv a , de cono cerle a Él pa ra que, co nociéndo lo y amánd olo, pu eda a lcanzar tamb ién la plen a ve rdad sobre sí m ismo ” JU AN P ABLO II, S., Carta Encíclica Fides et ratio (1 4de septiembre de 1998), n. 0 , cfr. n. 33. 2 Christopher D AWSON, Ha cia la comprensión de Europa , Ma drid, Rialp, 19 53, p. 29 - 30; François GUIZOT, Historia de la civili zación en Eu ropa (Desde la caída d el Imperio Ro mano hasta la Revo lución Francesa) , Madrid, A lianza Editorial, 3 1972 (original 1828) p. 112; Julio LÓPEZ-D AVALILLO LARREA, A tlas Histó rico de Europa. Desde el Paleo lítico hasta el siglo XX , Mad rid, Sí ntesis, 20 01, p. 24; P ara los orígenes del crist ianismo europeo , vid. Agustín FLICHE -Víctor MART IN (D irs.), Historia de la Iglesia. De los orígenes a nuestros días . Vol. V. E l n acimiento de E uropa , Valencia, Edicep , 1974; Hubert J EDIN, Manu al de Historia de la I glesia . T . II La Iglesia imperial d espués d e Constan tino hasta fines del siglo VII , Bar celona, Herder, 1980; IDEM, Manual de Histo ria de la Iglesia . T. III De la Iglesia de la p rimitiva Ed ad Media a la Refo rma Gregorian a , Barcelona, Her der, 1970 . 3 “Desde un pu nto de vista p ura mente histórico, la p rimera c aracterística que nos salta a la vista a l abor dar la presencia del cr istianismo en el mundo de hoy e s, precisamente, su a ntigüe d ad. La segunda característica […] es su capac idad de rej uvenecimiento: s u impostación sobr e niveles histó ricos d istintos en cu yas formas infunde su espíritu, difunde su mensaj e, se incor pora. Difun dido inicial mente e n el Pró xim o Oriente, e n una relació n de co nti nuidad con lo s d estino s d el pueblo judío, cristianizó el Imperio romano, cristianizó a los pue blos llamados a rep resentar la civilización occid ental” Jos é María J OVER ZAMORA, “Introducción” en IDEM ( dir.), Historia Un iversal , T. XI, En los umbrales de una nueva Edad , Madrid, Esp asa-Calpe, 19 76, pp. 1 -57; p. 56 . 4 Cf. Julián MARÍ AS, Sob re el cristianismo , Bar celona, Planeta, 1 997, p. 19 7 -198. 5 Un h istoriador afirm ó: “ la h istoria hispá nica es en lo esen cial la historia de una cree ncia y de u na sensibilidad religiosa ” Am érico CASTRO, La realidad histórica d e España , México, Porrua, 4 1971, p. 240; “ El cristianismo es un factor decisivo en la conformación de la ‘hispanidad’ ” José Luis COMELL AS-Luis SUÁRE Z, Historia de los esp añoles , Barcelona, Ariel, 20 03, p . 25 7 Muchos estudiosos de la hist oria de Almeria prestan atención al h echo religioso, desde diversos posicionamientos 6 . Después del trabajo de Orba neja, en el XVII, varios autores en los dos últim os siglos han materializado sus ap ortaciones p ara establecer el la rgo episcopolo gio de la Dió cesis de Almerí a 7 (B olea y Si ntas, J osé Álvarez Benavides de l a Tor re, José Ángel Tapia Garrido y J uan López Martín). Esti mamos que esas obr as proporcionan ya suficiente noticia -si bien nunca a gotada- del episcopado qu e a través de los siglos h a servido a la Iglesia en nue stra tierra. Sacando las consecuencias de la eclesiología vigente, enseñada por el Concilio Vaticano II 8 , la Historia de la Iglesia no s e a gota con la Jerarcología 9 . S e ha de prestar atención a todos los miembros de l pueblo de Dios. En Almer ía, varios investig adores han es tudiado diversos aspectos de la Historia de la Iglesia dioc esana, roturado este nuevo concepto de la Historia de la Iglesia. Se trata de l P . José Ánge l Ta pia Garrido, en su Almería hombre a hombre , inclu y endo biografías de sacerdotes, consagrados y fiel es, lo mismo que en su inacabada Historia general de la provincia, y más tarde el anterior Archiver o Capitular, D. J uan L ópez Ma rtín, con su e piscopologio y su Galería de ilustres sacerdotes almerienses . Por otra parte, las beatificaciones han mostrado el rostro más rico de la hist oria diocesana en su bimilenaria tr a y ectoria, co n l os hijos cu y a santidad ha sido oficialmente re conocida, pastores, consagrados y fieles 10 . Esta 6 < tb anticlericl. Ferna ndo MARTÍ NEZ LÓPEZ, La b arbería de la Almed ina. Lo s orígen es del socialismo almeriense, 1880 -1903 , Alm e ría, Universidad d e Almería, 2002 , p. x; Raf ael QUI ROS A -CHEYROUZE Y MUÑOZ, “Anticlericalismo en Almería (19 36 - 1939)” en Vale ri ano S ÁNCHEZ R AMOS-Jo sé RUI Z FERNÁNDEZ (Coord s.), Actas d e las I ª Jorna das d e Religiosidad Popu lar , Almer ía, Instituto d e Estudios Al m eriense s, 1998 , pp. 189 -19 5, aunque en realidad trata de las víctimas de la r epresión en la retaguardia rep ublicana, vista como agudizació n del anticler icalismo. 7 Miguel B OLEA Y SINTAS, Episcop ologio , 1890 (manuscrito inédito); J osé Áng el TAP IA G ARRIDO, Los Ob ispos d e A lmería (66 - 1966) , Almería, 196 8; Juan LÓPEZ MARTÍN, La I glesia e n Almería y sus Obispos , Vo l. I y II, Almerí a, I nstituto de E studios Almerie nses, Caja Rural d e Almería -U nicaja, 1999 [en adelante, ‘Juan LÓPEZ MAR T ÍN, La Iglesia en Almería y sus Obispos … , T . I,’] . 8 Vid. vgr. Justo CO LLANTES , SJ, La Iglesia de la Palabra , 2 Vol., Mad rid, Católica, 1972 . 9 La Hi sto ria de la Iglesia “ debe ser en prime r lu gar la histo ria de todos los creyentes y de su vida de fe, esperanza y carid ad, tal como se expresa litúrgica, social e intelectua lmente ” Marcel CHAPPIN, Introdu cción a la Historia de la Iglesia , Estella (Navarra), Verbo Divino, 1 997, p. 156 . 10 Ya han sido b eatificados Cecilio López , de Fondó n, Hermano de San Juan de Dios m artiriz ado en 1 936, beatificado en 19 92, F. LI ZASO BE RRUET E, Beato s Braulio Ma ría Corre s, Fe derico Rubio y compa ñeros mártires . Ma drid, 19 92; el Ob ispo mártir, Beato Diego Ventaj a Milán, de Ohanes, y siete hermanos de la Salle, martir izado s en Almería, en 193 6, beatificados j unto co n D. Manu el Medina, obispo m ártir de Guadix, el 10 de octubre de 1 993 , Juan LÓPEZ MART ÍN, Tras las pisad as del buen pastor. Dieg o Ventaja Milán, o bispo má rtir , Madrid, B AC, 19 93; I DEM, La I glesia en Almería… , T . II, pp. 1 215-1304 ; Lucas RAMO S ESTR ADA, R ecuerdos d el Obispo Mártir, D. Dieg o , A lmería, I mprenta Bretones, 1 991; IDEM, Yo cono cí a D. Diego. Memorias de un testig o , Almería, Grafikas Edicione s, 1999 . José Antonio B ERNABÉ ALBARR ACÍN, El obispo mártir , A lmería, Grafikas Ediciones, 199 3, H. José Lu is HE RMOSILLA G ARCÍA, Pastores de la Ig lesia y apó stoles de la E scuela. Beatos mártires de Almería , Granad a, Hermanos de las Escuelas Cristianas, 1 993. El 11 de m arzo d e 2001 fue bea tificada Sor J osefa Ruano García, de Berja, martirizada e n Requena (Vale ncia) e n 8 de sep tiembre de 19 36, ESCÁMEZ MAÑAS, F. J. , “N uestras Hermanita s Mártires”. Morir como Cristo por los Ancianos Des amparados , Huércal de Almería, Hermanitas d e los Ancianos De sa m parad os, 2 001; GONZÁLE Z 8 “ Almería dorada ” (Manuel Machado) brillará también con nue vo resplandor de santidad ahora que al gunos ca nónigos están a punto de obtener ese alto reconocimiento 11 . Cuando hemos ido zambulléndonos en los fondos del Archivo de la Catedral de Almería 12 , hemos ido apreciando p aulatinamente el trabajo d el primer Archivero Capitular, y posterior D eán, D. José Álvarez Benavides de la Torre. A l culminar la catalogación del fondo q ue contiene sus investigaciones, comprendimos el int erés que encierran, señalado también por el anterior Archi vero Capitular. D. Juan no los empleó pero era consciente del valor de los apuntes de Benavides: “ Este material se encuentra escrito en sobres y en papeles que habían tenido otros usos. Puede ser muy importante para futuros investigadores ” 13 . D. J osé Álvarez Benavid es desempeñó a la p erfección su tarea de Archivero, com o cada responsabilidad eclesial que le fue encomendada. Además, entre tantas obligac iones eclesiales que incesantemente se le confia ban, encontró tiempo para investigar. Con tesón y criterio, Álvarez Benavides recopiló un ri co cúmulo de datos par a la histo ria de la Diócesis, noticias referidas a los Obispos, y a la C atedral -con sus canónigos y colaboradores-, también otros elementos para la historia de Almería. Aquí nos ocupamos únicamente de su obra sobre los canónigos almerienses, dejando por ahora a los beneficiados, cape llanes y racioneros, así como al personal seglar. ¿Tiene int erés ocuparse de los canónigos de los últim os cinco siglos? Pensamos que a este interrogante ha de contestarse afirmativamente. Asumimos el propósito bíblico: “ Hagamos ahora el elogio de los hombres il ustres, hagamos una reseña de nuestros antepasados ” (E clo 44,1 ). Realmente, en todo tiempo, entre los canónigos hubo una fuerte div ersidad de a ctitudes. Pero no menos real es el t alante evangélico y RODRÍGUEZ, M. E., Los primeros 479 san tos y beato s má rtire s d el siglo XX en E spañ a. Qu iénes son y de donde vien en , Madrid, E DICE, 2008. El 28 de octubre de 2007 fue el t urno de lo s B eatos An drés Jiménez Galera, salesiano de Oria, y Fra y J osé María de la Do lorosa, car m elita de Fondón, ambos martirizados en 193 6, GONZÁL EZ ROD RÍGUE Z, M. E., Quién es son y d e don de vienen. 498 má rtires del siglo XX en Espa ña , Ma drid, EDICE, 20 07 , p. 229-230.357 . El 13 de octubre d e 2013 fue beatificado el H. Feliciano Martínez Granero , Hermano de San Juan de Dio s, natural de Taberno, martirizado en octubre de 1936, GONZÁLEZ RODRÍG UEZ, M. E., Los 522 mártires del siglo XX en E spaña de la Beatificació n del Año de la Fe Quién es son y de do nde vienen , Madrid, EDICE, 2013. Está en los altares el trinitario Beato Marcos Criad o, de Andújar (152 2 -1569), que misionó estas tierras, ma rtirizado por los m ori scos en la Alp ujarra, beatificado en 1 899. La Beat a Dolores Rodríguez Sopeña, vele zana, fundado ra del Instituto Catequista, beatificada el 23 de marzo de 2003, Alejandr o FERNÁNDEZ POMB O -Santiago F. DEL VADO, Vida y obra de Do lores R. Sopeña , Ma drid, BAC, 1993 ; José Domingo LENTISCO PUCHE, s.v., Dicciona rio Bio gráfico d e Almería , Almería , Instituto de Est udios Almerienses -Caja m ar, 2006 , pág. 337 - 338 ; Francisco J. ESCÁMEZ MAÑAS, “ Una devota al meriense de la Virgen de los Dolores: la B eata Dolo res Rodríguez Sopeña (184 8 - 191 8)”: Alto Gu adalquivir (2008) pp. 45 - 49. 11 Beatification is seu Declaration is Martyrii Servorum Dei Ioseph Álvarez Benavides y de la Torre capituli catthedralis decani et CXVI socioum in odium f idei, uti fertur, interfectorum (+1936 - 1938) Positio super martyrio et fama martyrii , Roma, 200 3, [ en adela nte, abr eviado en ‘ Posit io super martyrio …, ’] . 12 En adelante, abr eviado en ACA . 13 Juan LÓPEZ M ARTÍN, Galería de ilustres sacerdotes almerien ses , Almería, Diputaci ón de Almería, 2015 (original de 200 8), [en ad elante, ‘Jua n LÓPEZ MAR T ÍN, Galería de ilustres sace rdotes …,’] pp. 398 -407; p 402, nota 1301. D. Juan, por su interés en realizar un nuevo episcop ologio , dedicó su investigación prefere nteme nte al Archivo Secreto Vatica no . 9 evangelizador de buena parte de l os canónigos, que han sido apóstoles d e estas ti erras almerienses. Es de justicia un elemental reconocimiento a su labor. Ante todo, el historiador debe tomar en consider ación la motivación teológica de los canónigos que ex plica su ser y actuar sacerdotal . Este hec ho permite apre ciar en su verdadera si gnificación s u obra espiritual, es deci r, el testim onio personal de cada uno, la fidelidad a sus oblig aciones capitulares, los servicios ministeriales desempeñados 14 . Al mismo tiempo, ahí radica el ma yor examen de conciencia para enjuiciar sus deficienc ias 15 . Porque no todo es bien, belleza y bond ad en la historia capitular. Bena vides, desde su afán de proceder con ri gor, lo expresa abiertamente: “ Larga y accidentada es la historia que podía tejerse acerca de su vida como capitular de esta Iglesia, si nos resolviéramos a tras ladar a estas páginas cuanto se halla esparcido aquí y allá en los Libros del Cabildo. Días de desgracia y días de glori a, reveses y bienandanzas, humillaciones y honor es, de todo podemos espigar en el c ampo abierto de estas informaciones documentadas ” 16 . De ahí nuestro afán por consult ar todas las fuentes posibles, no menor que el interés por cruzar fuentes, aspirando a sortear tanto el elogio acrítico como la displicencia o la c onden a apriorí stica. Bien es v erdad qu e los cristianos no somos el único colectivo con p áginas negras en su tr a y ectoria. En cambio hemos de ser el más interesado en la autocrítica, algo enteramente distinto a la criminalización inducida y al masoquismo {B 16 sobre peticiones perdón<. Asimismo, desde un enfoque histórico, cuando repasamos las bio grafías de los capitulare s y l as altas fun ciones otorgadas a través del ti empo a los Cabildos, se pone de manifiesto la importancia de conocer su funcionamiento y todo lo relativo a sus integrantes 17 . Escribió el doctor Manuel Rodrí guez Martínez, dinámico miembro de l a asociación Amigos de la C atedra l, que “L a Catedr al no es mera arqueologí a. Ha sido el corazón y la inteligencia de Almeria desde la Reconquista ” 18 . L a afirmación no resulta excesiva en modo alguno. Las tra y ectorias y aportaciones d e los eclesiásticos cu y as notas biográfica s estudia mos lo corrobora n. Una parte de los canónigos de la Catedral almeriense ocupó después may o res responsabilidades eclesiásticas, en otros cabil dos. Un pequ eño g rupo llegó a l episcopado, bien des de este cabildo, bien de sde suc esivas prebenda s. Ap arte de esto, un grupo de canóni gos nos ha dejado obras es critas 19 . Hay 14 Santos que fueron canónigos (antes de ser religiosos) San Bruno (s. XI), San Nicolás de T olentino (s. XIII) , San Juan Ba utista de la Salle (s. XVI I - XVIII )… Otros , desde la canonjía alcanzaro n la santidad: lo s mártires, Sa n Ped ro Arbués (s. XV), San J osé B enito Cott olengo (s. XI X) , el Siervo de Dios Saturni no López No voa, fundad or d e la s Her manitas d e los Anciano s Desa mparado s (s. XIX) , Sa n Ped ro Poveda Castroverde ( s. XX). 15 A veces sirven de argume nto para la literatura, vgr. Leopoldo AL AS ‘Clarín’, La Regen ta , 1884-1885 ; Blasco IB ÁÑEZ, La Catedral , 1 903. 16 ACA, Serie Deán Be navides, Leg. n. 1 2 , Notas b iográficas , n. 189. 17 En lo s últimos lustros se h a recuperad o el interés por la biografía. Vid. vgr. Fra ncisca COLOMER PELLICER, “Biografía y cambio social: la Histor ia que esta mos vi viendo”, en Carlo s B ARROS (Coor d.), Historia a d ebate. Otro s enfoques , T . III, Santiag o de Compostela, Historia a deb ate, 1995, p p. 167 -174. 18 AAVV., La Catedral de Almería , León, Everest, 19 75, p. 62 . 19 Además del Deá n Bena vides, vgr. el p oeta Faria, <citar ant iguos, Ramiro Argüelles, Antonio d e Bla s, José Antonio B ernabé, Juan López Martín. Entre lo s vivos, d estaca el bib lista Antonio Rodríguez 16 (Huesca), donde se co nservan aun ho y , salvo algunas reliquias en otros templos españoles, entre ellas las que fueron donadas a la Catedral de Almería. Venturosamente , nos han llegado al gunos vestigios paleocristianos: el sepulcro paleocristiano de Berja, del primer terc io del siglo I V 44 , y el Buen Pastor d e Quiciliana- Gádor, primera mitad del siglo IV 45 . Alrededor del año 300 se celebró el Concilio de Elvira (Granada). Por los asistentes a este concilio podemos h acernos una idea bastante ex acta de los lugares de la Bética donde crec ieron las comunidades cristianas. De 37 iglesias repre sentadas en el Concilio de Elvira, 27 (el 73 % ) están incluidas dentro de l territorio de la actual Andalucía. De nuestra tierra procedía n los siguientes obispos y presbíteros: de Urci (Pechina, Almería), el obispo C antonius y el p resbítero I anuarius; de Baría (Vera, Almería) e l presbítero Emér itus 46 . Los obispos almerie nses participan en los concilios toledanos del siglo VII. Ante la real invasión militar musulma na, los hispanos no se resignan a ‘ la pérdida de España’. “ El cronista del monasterio de Albel da escribía por el año 883, bajo el reinado de Alfonso III de León, que el nuevo reino de Pelayo estaba destinado a ser la salvación de España (salus Spaniae ) pre cisam ente por esta causa: p orque ‘si los sarracenos ocuparon las Españas y se apoderaro n del reino de los godos que en parte todavía poseen, contra ellos batallan día y noche los cristi anos hasta qu e el designio divino decida que sean expulsados implacablemente en el futuro ’” 47 . La limitada tolerancia que los invasores musulmanes ejercían a veces, no impedía una asfixia lenta de la vida eclesial, caus ada por d iversas limitaciones a q ue quedaban sometidos en el ejerc icio de su religión y de sus derechos civiles. La persecución islámica, como antes la romana, impl icaba con fr ecuencia la destrucción de templos, imágenes y documentos. Esta es l a causa de l a des aparición d e las primeras huellas cristianas en nuestra tierra. Dicha destrucción del patrimonio de nue stras antigua s comunidades cristianas fue p areja a l a sufrida por las Iglesias de Asia Menor, Oriente Medio y África sometidas al ascendente poder musulmán. Tras la Reconquista, se inicia la restaur ación de la Dióce sis. L a ere cción de las parroquias en 1501 y 1505. “ en el siglo XVI no fue posi ble la celebrac ión del sínodo por 44 Juan Antonio M ARTÍNE Z D E C ASTRO, Sarcófag o romano -cristiano en B erja . Noticia co munica da a las Rea les Acad emias de la Historia y de Bella s Artes de San Fernando , Almería, T ip. Sobrino de Isidro García Sempere, 1925; Manuel SOTOMAYOR, SJ, “La Iglesia en la España Romana”, en Ricardo GARCÍA-VI LLOSLAD A, H istoria de la Igl esia , I. La Iglesia en la Espa ña roma na y vi sigoda , Madrid, BAC, 1979 , pp. 7-400; p. 136 - 140 ; José Ángel T APIA GARRIDO, Historia General de Almería y su Provincia , T. II, Almería, Caj al, 19 82, pp. 3 90 - 398; Manu el LÓPE Z-GAY SALMERÓN, Luminaria . Do s milenios de cristianismo en A lmería , Almería, Obispado , 2007, p. 163 - 164. 45 José Ángel TAPI A G ARRIDO, Histo ria General de Almería y su Provincia , T. II, Almería, Cajal, 1982 , p. 390; Manuel LÓPE Z-GAY S ALMERÓN, Lumina ria . Dos milen ios de cristianismo en Almería , Al mería, Obispad o, 20 07, p. 127 - 128. 46 Manuel SOTOMAYOR, SJ , “La Igle sia en la España Ro mana”, en Ricar do GARCÍA-VI LLOSLAD A, Historia de la Iglesia , I, La Iglesia en la Espa ña romana y visigoda , Madrid, BAC, 1979, pp. 89 - 92. 47 Francisco M ARTÍN HE RNÁNDEZ , La Ig lesia en la Historia , T. I, Madrid , Atenas, 1984, p. 240. 17 la inestabili dad e incertidumbre de los habitantes de la diócesis ” 48 . La aplicación de Trento. Tras la expulsión de los moriscos subl evados en 1568 viene a repoblar unos miles de personas, ge ne ralmente pobr es y casi ignorantes. No se eri gió el Seminario hasta el 16 de junio de 1610, por la pobreza diocesana. En el si glo XV III mejora la se guridad al finalizar la amenaza de los piratas berberiscos. Resplandece la obra del Obispo Claudio Sanz y Torres Ruiz Castañeda (1761-1779) a quien debemos, entre ot ras aportaciones, las mejoras de la Catedral (tabernáculo d el altar ma yor, trascoro…), la atención a los niños expósitos (1763) y la construcción de los Baños de Sierra Alhamilla. Se consolidan los principales santuarios: Vir ge n de Gádor, en Berja 49 ; Monteag ud 50 , en Benizalón y Uleila del Campo? , el Saliente, en Albox 51 ... La Iglesia de Almería comi enza el turbulento siglo X IX con un obispo qu e es el último inquisidor general del Reino, D. Francisco Javier Mier y Campillo (1802-1815). El pueblo vive una honda religiosidad, manif estada en la declaración de p atrocinio de la Virgen del Mar (1806 ). Sin embarg o, la in vasión francesa pone en marcha la secularización en nuest ra tierra, a celerada por e l liberalismo. El ma l talante e incoherencia de los liberales (libertad par a todos, menos para los católicos), impide a la Iglesia comprender sus postulados, de ahí el apego eclesiástico al mundo, y a fenecido, del Antiguo Régimen, y su cerrazón ante la mod ernidad, qu e para ella significa restricciones, des amortización, fomento de rea lidades contrarias a su visión en aquel momento: libertad de cultos, de prensa, de cátedra, matrimonio civil... y significa, por último, persecuc ión abierta. Entre los sectores liberales l aicistas -los católicos liberales serán minoritarios-, la masonería tendrá un prota gonismo determinante. Los vaivenes de la situación nacional (Guerra de la I ndependencia, tres guerras civiles carlistas, laicismo agr esivo de los li berales…) afec taron bastante a Almería: expropiaciones, cie rre de conventos, supresión de imágenes en fachadas, templo de Santiago incautado pa ra usos civiles -almacén mili tar, pensaron dedicar su piedra para el muelle-... No obstante, el pueblo conserva su fe. Los ilus trados español es no fueron ateos. Ni tampoco fue la tónica de los liberales. Hay que tener en cuenta que ‘L os Coloraos’ partidarios de la li bertad frente al abso lutismo, fusilados el 24 de agosto de 1824, eran sincera mente católicos 52 . 48 Enrique SILVA RAMÍREZ , “Los sínodos al m erie nses e n el siglo XVI I (1607 y 1635)” en AAVV ., I Encuen tro de Cultu ra Mediterránea . Homena je al Pa dre Tapia. Almería 27 al 31 d e octubre de 1986 , Almería, Publicacio nes de Caj al m ería, 19 88, pp. 417 -430; p. 419 . 49 Valeriano SÁNC HEZ R AMOS, María Sa ntísima de Gá do r, 400 a ños de historia ma riana , B erja, Ed. Amat Montes, 1 994, que data del XVI. 50 Francisco M ARTÍ NEZ BOT ELLA, Ntra. Sra. de la Cab eza de Mon tahu r. La historia de una devoción cuatro ve ces centena ria , Almería, 2 007. 51 Pedro Mª y Antonio F ERNÁNDEZ ORT EGA , La Virgen del Saliente en su Buen Retir o , Granada, Fundación Nª Sª del Saliente, 199 3. 52 Juan LÓPEZ MARTÍN, Galería de ilustres sacerdotes almerie nses , Almería, Diputaci ón de Almería, 2015 (original de 2008), p. 219, nota 767 . 18 La r evolución de 186 8. En ti empo revolucionario se vien e en noti cia d e la siguiente calumnia: “ En la catedral de Almería parece que se ha descubierto un depósito d e armas ” 53 . En la I República, Alm ería padeció un bombardeo cantonal, resisitido con g allardía. Para las frecuentes roga tivas, en la capital era habitual traslada r a la Virgen del Mar, previo ac uerdo de ambos Cabildos -Municipal y Catedr alicio-, desde su Santuario - custodiado por los Padres Domini cos- a la Santa Iglesia Catedral. C ierta vez decidieron ambos C abildos l levar asimismo a la Virg en del Carmen, a la Catedra l. En 1873, el Ayuntamiento organiza una celebración en a cción de gracias por h aber quedado indemne la ciudad tras el bombardeo de las nav es cantonales. En oc asión tan especial, además de la Imagen de la P atrona, la Corpo ración Municipal solicita, co n fecha 1 de ag osto, que esté ‘también presente la imagen de Nuestra Señora del Carm en’. Obtenida la aprobación del Cabildo Catedra l, se verificó el traslado de las dos Imágenes marianas el sábado día 2 de agosto, celebrándose la Misa y procesión al día siguient e, domingo 3 de agosto de 1873 54 . A final de siglo se pot encia el acercamiento evang elizador al movimiento obrero, con el Círculo Católico, los sindica tos católicos 55 y la pa rticipación en la P eregrinación Obr era a Roma en 1894. En el reverso de la vida eclesial, encontramos un fenómeno nu evo: el ateísmo. En Almería está ori ginado por el anticlericalismo político: li beralismo, la masonería 56 , los republicanos (de su yo, no tiene por qué haber hostilidad. De hec ho, la hubo, por la conjunción r epublicana con los masones.), el m arxismo, y el anarquismo. Uno de los principales impulsores del anticlericalismo es nuestro paisano Nicolás Salmerón y Alonso. El siglo XX alborea con la gestación de las Escuelas del Ave - Ma ría para nu estra ciudad, crea das en el Sa cro-Monte granadino por el P. A ndrés Manjón. Por fin, e l colegio del Ave María es inaugurado en 1906. En este tiempo crece la presencia y labor de los relig iosos, incrementada en la segunda mitad del XI X. L as Damas Cate quistas abren casa en 1906; las religiosas de María Inmaculada inician su andadura en la capital en 1908 ; al año siguiente llegan La Salle (1909), y l as Adoratrices ; los jesuitas en 1910 57 ; la Divina Infa ntita en 19 26, los franciscanos vuelven en 1930 … 53 La Correspon dencia de España . Diario universal y de noticias. Eco imparcial de la opinión y de la prensa. Jueves 29 d e j ulio de 186 9, [p. III, figurada]. ACA, Docu mentos vario s , Le gajo 2, n. 4 5. Se trataba de un po pular per iódico vespertino, editad o en Madrid, conservador, fundado en 1859 por Manuel de Santa An a, desap arecido en 1925. 54 ACA, Serie So licitudes y Comu nicacio nes , Legajo 11 [un tiempo el 4] (1837 -1882), n. 22. 55 Manuel POZO OL LER, “El catolicis m o social e n Almer ía. De los círculo s obrer os al sindicalis mo católico agrar io (1886 - 1920)”: Almerien sis n. 1 ( 2007) pp. 41 - 62 . 56 ESCÁMEZ MAÑAS, F. J. , “Masonería e Igle sia en l a Almería Conte mporánea”, en FERRE R BENIME LL I, J. A . (Coord.), La ma sonería española. Represión y exilios , XII Si m posi um Inter nacional de Histor ia de la Masonería ( Almería, 8 al 1 0 d e Octubre de 2 009), T . II, Zaragoza, Gob ierno d e Aragón. Departa men to de Educación, Cultura y Depo rte, 2010 , pp. 833 - 850. 57 ESCÁMEZ MAÑAS, F. J. , “La Co mpañía de Jesús e n Almería (1910 -2010). El Preconcilio: lo s PP. Martínez y Rodríguez, ‘P. Ca rbo nilla’ ”: Anuario d e Historia d e la Ig lesia Anda luza Vol. II ( 2009) p p. 305 - 349. 19 En medio de una masa católica, se agita la propaganda anticlerical, con ocasionales choques con los obispos. D. Vice nte Casanov a y Marzol (1908 -1921) que en Granada llegará a cardenal, condena varios periódicos. El 27 de abril d e 1930 se inau gura el Monument o al Sagrado Corazón de J esús, con la presenc ia del primado, cardenal Pedro Segura 58 . Una vez proclamada la II R epública espa ñola 59 , el obispo Martínez Nova l adopta de inmediato una actitud ejemplar, a tono con el episcopado del país: manifiesta su aceptación del nuevo régimen e inicia una leal colaboración 60 . El obispo escribe al Nuncio el 16 de ma yo de 1931 info rmándole tra s los disturbios acontecidos en medi a España. “ El culto cat edralicio no se interrumpe; anteay er asis tí a Nona de Ponti fical {víspera del patrono Sa n Indalecio}, como en años anteriores; ayer, f estividad del patrono, se hizo por a lgunas calles la procesión de costumbre, presidida por mí, y luego la Misa de Pontifical ” 61 . Sin embargo, el desarrollo de los acontec imientos a nive l nacional y local le ll evó hacia una actitud frontalmente crítica con la II Re pública. En la quema de conventos del 11 y 12 d e ma y o de 1931, aquí únicamente fue atacado el reformatorio, que re sultó arrasado 62 . En el campo católico, al gunas personas tenían mayor capaci dad de an álisis y autocrítica, captando que l a labor de los adversarios no era el único problema, apuntan la necesidad de reformar las actitudes y procedimientos eclesiales. Un canónigo aboga por “ interiorizar más nuestra religión limpiándola en lo posible de adherencias terrenas y egoístas, haciéndola más espiritual, más desinteresada, más orante y socializar nuestra religión, cumpliendo las obligaciones de justicia y caridad que nos intima […] sólo así daremos a la religión eficacia c onquistadora y nos po ndremos a la altura de las circunstancias presentes ” 63 . En la revolución de octubre de 1934, fue quemada la iglesia de Adra, aunque pudo salvarse gran pa rte del patrimonio. La politización fue caus a de la Guerra Civil. Esta desmesura condujo a la voluntad d e no c onvivir, a la pretensión de excluir al que piensa difere nte, considerado como enemig o. La Catedral capeó sin demasiados contratiempos las principales acometidas sufridas a lo largo de los siglos: r ebelión de los moriscos de 1568, terre moto de 1804, invasión francesa de 1 808, revolución de 186 8. L as tres g uerras civiles del X IX quedaron lejos. En cambio, la Gu erra Civil de 1936 -1939 supone al Cabild o una sangría 58 ESCÁMEZ M AÑAS, F. J. , “La co nsagración de Espa ña al Corazón de Jesús (19 19 - 2009)”: Sobre las olas… B oletín d e la Muy Antigua , Pontificia, Real e Ilustre Herman dad d e la Santísima Virgen del Ma r, Patrona de Almería n. 3 3 (agosto 200 9) pp. 11 - 14. 59 ESCÁMEZ MAÑAS, F. J. , “Los obispo s de Almería y la I I R epública e spañola”, en Jo sé Leonardo RUIZ SÁNC HEZ (Coord .), La confron tación católico -laicista en An dalucía durante la crisis de entreguerras , Sevilla, Univers idad d e Sevilla, 2012, p p. 93 -1 32. 60 Vid. ESC ÁMEZ MAÑ AS, F . J ., “El ob ispo d e Almería ante la II República española. Contra hostilidad, eva ngelización”: Memo ria Ecclesiae (20 13) pp. 247 - 266. 61 CÁRCEL ORT Í, V., (E d.), La I I República y la Gu erra Ci vil en el Arch ivo Secreto Vatic ano . Vo l. I . T . 1. Do cumento s del año 1931 (febrero -julio ) , Madrid, BAC, 20 11, p. 360. 62 “ Del Gobierno Civil ”: La Indep enden cia 1 4 de mayo de 1931 . Inaugurado en 1923 , estaba ubicad o en el Barr io Alto, y ate ndido po r las Hijas de la Caridad . 63 [EL MAGIST RAL DE BUR GOS] , “Rectificacione s urgent es”: La Indep endencia 22 de mayo de 19 31 . 20 humana, y la ma yor a gresión para el patrimonio catedralicio. Su estudio desborda los límite s que nos hemos im puesto para este trabajo 64 . 1. 2. MISIÓN Llama mos Catedral al primer templo de una Diócesis, servido por un Cabildo de canónigos o colegio d e presbíteros. Su nombre les viene del h echo d e r adicar en ella la cátedra o sede d el obisp o. D estacan po r sus dim ensiones y belleza. Asi mismo, en la concepción ec lesiástica tienen una función ejemplarizante respecto de las demás comunidades católicas. Destaca su aspecto, ha de destacar también su vi da, su liturgia, su pastoral... Ap arecen desde el si glo X I, “ la fe cristiana, profundamente arraigada en los hombres y las mujeres de aquellos siglos, no dio origen solamente a obras maestras de la literatura teológica, del pensami ento y de la fe. Inspiró también una de las creaciones artí sticas más elevadas de la ci vilización universal: las catedrales, verdadera glori a del Medievo cristiano. Durante casi tres siglos, a partir de comienzos del siglo XI, en Europa se asistió a un fervor artístico extraordinario [… ] Así nacieron las iglesias y las catedrales románicas, caracterizadas por el d esarrollo longitudi nal - a lo largo - de las naves para acoge r a nume rosos fi eles; iglesias muy sólidas, con gruesos muros, bóvedas de piedra y líneas sencillas y esenciales. La int roduc ción de las esculturas representa una novedad. Al ser las iglesias románicas el lugar de la oración monástica y del culto de los fieles, los escultores, más que preocuparse de la perfección técnica, cuidaron sobre t odo la finalidad educativa. Puesto que era preciso suscitar en las almas impresiones fue rtes, sentimientos que pudieran incitar a huir del vicio, del mal, y a practicar la virtud, el bien, el tema recurrente era la representación de Cristo como juez universal, rodeado por los personajes del Apocalipsis. Por lo general esta representación se encuentra en los portales de las iglesias románicas, para subrayar que Cristo es la Pue rta que lleva al cielo. Los fieles, al cruzar el umbra l del edificio sagrado, entran en un tie mpo y en un espacio disti ntos de los de la vida cotidiana. En la intención de los artistas, más allá del portal de la iglesia, los creyentes en Cristo, soberano, justo y misericordioso, podían saborear anticipadamente la felicidad eterna en la celebración de la li turgia y en los actos de piedad que tenían lugar dentro de l edificio sagrado. En los siglos XII y XIII, desde el norte de Francia se difundió otro tipo de arquitectura en la construcción de los edificios sagrados: la arquitectura gótica, con dos características nuevas respecto al románico, que eran el impulso verti cal y la 64 José Juan AL ARCÓN RUIZ, “Persecución reli giosa del siglo XX en España: B eato s m ártires de Almería” en LÁZARO PÉ REZ, Rafael -MARTÍNE Z LÓPE Z, J.M. (Ed s.), Quaerite et inve nietis. Don Juan Ló pez Martín In Memoria m , Almería, U niversidad de Almería, 2 010 , pp. 23 -38; Beatificationis seu Declaration is Martyrii Servor um Dei Ioseph Álva rez Bena vides y de la Torre capituli catthed ralis deca ni et CXVI sociou m in odiu m fidei, uti fertur, interfectorum (+1936 -1938) Positio super martyrio et fa ma martyrii , Roma, 200 3, Vol. I y II; María Isabel GARCÍ A SÁNCHEZ, La destrucc ión del Patrimon io Histórico-artís tico de Almerí a du rante la Guerra Civil , (inédito) 1 986; IDEM, “La destrucción artística de Almería en la Guerra Civil: imáge nes de Trad ición almeriense”: Boletín d el I nstit uto de Estudio s Almerienses nº 11-12 (1992 -1993) pp. 229-24 3. Contiene fotografías de los antiguos retablos de la Catedral. 21 luminosidad. L as catedrales góti cas mostraban una síntesis de fe y d e a rte expresada con armonía mediante el lenguaje universal y fas cinante de la b elleza, que todavía hoy suscita asombro. Gracias a la introducción de las bóvedas de arco o jival, que se apoyaban en robustos pilares, fue posible aumentar considerable mente la altura. El impulso hacia lo alto qu ería invitar a la ora ción y él mismo era una ora ción. De este modo, la catedral góti ca quería traducir en sus l íneas arquitectónicas el anhel o de las almas hacia Dios. Además, con las nuevas soluc iones técnicas adoptada s, los muros perimétricos podían ser perforados y embellecidos con vidrieras polí cro mas. En otras palabras, las ventanas se convertían en grandes imágenes luminosas, m uy adecuada s para instruir al pueblo en la fe. En ellas -escena tras escena- s e narraba la vida de un santo, una parábola u otros acontecimientos bíblicos. Desde las vidrieras coloreadas se derramaba una cascada de luz sobre los fieles para narrarles la h istoria de l a salvación e implicarlos en esa historia [… ] La escultura góti ca hizo de l as catedrales una " Biblia de piedra", representando los episodios del Evangelio e ilustrando los contenidos del año li túrgico, desde la Navidad hasta la glorificación del Señor. En aquellos sigl os, por otro lado, se difundía cada vez más la percepción de l a humanidad del Señor, y los sufrimie ntos de su Pasión se representaban de modo r ealista: el Cristo sufrient e (Christus patiens ) se convirtió en una imagen amada por todos , que insp iraba compasión y arrepentimiento de los pecados. No fal taban los personajes del Antiguo T estamento, cuya hist oria ll egó a ser familiar para los fieles que frecuentaban las catedrales, como parte de la única y común historia de salvación. La escultu ra góti ca del siglo XIII, con sus rostros llenos de be lleza, de dulzura, de int eligencia, revela una piedad feliz y serena, qu e se complace en difundir una devoción sentida y filial hacia la Madre de Dios, vista a vece s como una mujer joven, sonriente y mater na, representada principalmente como la soberana del cielo y de la tierra, poderosa y misericordiosa. A los fieles que ll enaban las catedrales góticas les gustaba encontrar en ellas ex presiones artísti cas que les recordaran a los santos, modelos de vida cristiana e int ercesores ante Di os. Y no faltaron las ma nifestaciones "laicas" de la existencia: en mu chas partes apar ecían representaciones del trabajo en los campos, de las ciencias y de las artes. T odo e staba orientado y se ofre cía a Dios en el lugar donde se celebraba la liturgia [… ] quiero subrayar dos elementos del arte románico y góti co útiles también para nosotros. El primero: las obras maestras en el campo del arte nacidas en Europa en los siglos pasados son incomprensibles si no se tiene en cuenta el al ma religiosa que las inspiró [… ] El segundo elemento: la fuerza del estilo románico y el e splendor de las catedrales góticas nos rec uerdan que la via pulchritudinis, el camino de la belleza, es una senda privilegiada y fascinante para acercarse al misterio de Dios ” 65 . Con la nuev a Catedral d e Almería se buscó un bello lugar d e oración y de culto, y un refugio defensivo. 1. 3. EDIFI CACIÓN 65 BENEDICT O XVI, Audiencia Gen eral , 18 de noviembre de 2 009 . 22 En la Diócesis de Almería, por su trayectoria histórica, no consta si existió alguna basílica en los primeros siglos. Culminada la Reconquista, los Re y es C atólicos celebraron la Navidad d e 1489 en la mezquita de l Palac io de la S omdihilla o Arbolea s -Alhadra, una vez habil itada para el culto católico 66 . Al poco es nombrado obispo diocesano D. J uan de Ortega (1490 -1515). La Catedral d e Almería 67 fue erigida en enero d e 1491 68 . Le fue asignada para su ubicación la Mezquita mayor, situada en la Almedina, preparada previamente para el culto litúrgico 69 . Cronológica mente, en Almería la catedral es anterior al cabildo. La I glesia Catedral de Almería, sim par construcción lev antada por nue stros mayore s para glorificar a Dios y a vivar la fe, es la segunda existente hasta ahora. Ha ocupado dos instalaciones sucesivas: en primer lugar, la Mezquit a may or o Catedral vieja, y luego la llamada Catedra l nueva, o simplemente ‘la Catedral’ 70 . El terremoto del 22 de septiembre de 1522 deja seriamente dañada la Catedral vieja. Es preciso pone r remedio. Sin embargo, continuó en uso durante casi tres décadas. El Cabildo, al mes sig uiente, solicitó ay uda al Emperador para la r econstrucción, o para marchar a otro lu gar d el obispado 71 . Veamos “ los primeros pasos que se dan en orden a la edificación de la Iglesia que es hoy nuestra Catedral [ … ] Este día (24 de octubre de 1522. L ib. 1 de Actas Capitulares, fo lio 126) estando juntos en Cabildo los Rvdos. Srs. Deán y C abildo [ … ] ordenaron lo siguiente: Que por cuanto a esta Ciudad e Iglesia plugo a Nuestro Señor d e la asolar, a causa d e un gran Terremoto que a ella vino (…) y para reme diar la Iglesia de ella y r eedificarla de nuevo hay necesidad de que vaya una persona del Cabildo a la Corte para procurar c on [ f. 96] Su M ajestad que la mande reedificar, porque sus re ntas no son bastantes para ello; y para que si Su Majestad no la manda reedificar, con su licencia y consentimiento, viendo la destrucción y peligro de Moros de esta Ciudad, nos podamos trasladar a otra Ciudad, o Villa o Lugar de este Obispado ” 72 . 66 José Ángel T APIA G ARRID O , Histor ia General de Alme ría y su pro vin cia , T . IV Almería musulma na Vol. II (1.172-1 .49 2) , Alm ería , Cajal, 1986, p. 503. 67 José Ángel T APIA GAR RIDO, Almería pied ra a p iedra. Biografía d e la ciu dad , Vitoria, Mo nte de Piedad y Caja de Ahorro s de Almería, 1970 , [en ad elante, ‘José Ángel T APIA, Almería piedra a piedra …, 1970,] pp. 291 -299.319- 341 . 68 José Ángel T APIA GARRID O , Historia General de Almería y su provincia , T . VII Almería mudéja r (1489-15 22) , Almería, Confederació n Española de Caj as de Ahorro s -Monte de Pied ad y Caj a d e Ahorros de Almería, 1989, p. 128 . [En adelante, citado co mo: ‘ José Ángel T API A , Histo ria General de Almería …, VII’] 69 Una buena síntesis tenemos e n AAVV, Guía artística d e Almería y su provincia , Almería, Instituto d e Estudios Almerie nses-Fundac ión J osé Manuel Lara, 2 006 , p p. 6 5-101. 70 Carlos SARTHOU CARRERES -Ped ro NA VASCUÉS PALACIO, Catedrales de Espa ña , Madrid, Espasa-Calpe, 12 1 998, pp. 1 8 -25. En p. 25 cita a Fer nando CHUEC A, Arqu itectura del siglo X VI , Madrid, 1953 , vol. XI de la colecció n Ars Hispa niae . 71 En este apa rtado segu imos a J osé ÁLVAREZ B ENAVID ES, Historia de la Cated ral de Almería… , Parte 1ª, Cap. II , f ol. 9 3- 179. 72 José ÁLVAREZ BEN AVIDES, Historia d e la Catedra l d e Almería… , P arte 1ª, Cap. II, fol. 96 -97. El autor enc uentra aquí una “ Reflexió n p rofunda mente cristiana, qu e en vuelve un co ncepto a ltamente providen cialista ” íbid em , fol. 96 . 23 Eligieron p ara la gestión al Deán y P rovisor Francisco Ortega 73 . No consta si fue a la Corte, ni en su caso, d el resultado de las ge stiones. Al coincidir este suces o con la Sede Vaca nte, por muerte d el Obispo J uan González de la Parra (abril/junio 1521), probablemente se optó por espe rar a la presencia del nuevo Prelado. Poco más de un año tarda en tom ar posesión el nuevo Obispo, Fr. Diego de Villalán, OFM (1523 -1556) el 10 de noviembre de 152 3. Este que vino a Almería fue “ uno de los m ejores Prelados, dice Orbaneja [ … ] que en aquel tiempo gozaron las iglesias de España ” 74 . “ Reconocido a su obra magnánima y esplénd ida, honróle y honróse el Cabildo dedicándole [ … ] un monumento, sencillo en su arte, pero expresivo de alt os sentimientos [de gratitud ]” 75 . El nuevo obispo diocesano, p romueve l a construcción de otro templo. Es el origen de la Catedral nuev a 76 . L lamativamente, no se piensa en reedificarla en su ubicación tradicional, sino en buscar un nuevo emplazamiento. E l criterio adoptado fue doble: busca r un lugar d e ma y or amplitud, concretame nte el arra bal de la Musalla, y servir a la de fensa del li toral, dada la nue va sit uación como frontera ex terior del Estado. Por fin principiaron las obras en los últimos meses de 1524, poniendo el Obispo la primera piedra el 4 de octubre. Al parecer, colocada “ en el sitio donde está el altar mayor ” 77 . Unas semanas d espués “ y viernes 28 del mismo mes [octubre] [ … ] se puso en medio de la planicie de las zanjas una C ruz alta de madera, y al pie de ella un altar, donde se celebró la primera Misa [ … ] por su Provisor, el [ f. 102] Bachiller Bartolomé de Villalán, y pre dicó el señor Obispo ” 78 . Evidentemente, la novedad siempre ori gina resistencia. Los vec inos de la Almedina, amantes de su ve cindad, se quejaron cont ra el nuevo emplazamiento de la Catedral al Emperador C arlos V. Es te, por R.C. (12 de ma yo de 1524) manda suspe nder la ob ra y se r informado. También discre paba el Ma rqués de Mondéjar, Capitán G eneral de la Costa, que perc ibía deficiencias defensivas para la ciudad. 73 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Cated ral de A lmería… , Par te 1ª, Cap. II, fol. 97. 74 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Cated ral de A lmería… , Par te 1ª, Cap. II, fol. 99 . 75 José ÁLVARE Z B ENAVID ES, Historia de la Catedral d e Almería… , Parte 1ª, Cap. II, fol. 100. Benavides pensab a que este sepulcro era de alabastro , per o lo es de márm ol. Ginés PAST OR MEDINA, “M ár m ol de Macael en la España monumental”: La Vo z de Almer ía 27 de mayo de 201 5, p. x. 76 María d el Mar NICOLÁS M ARTÍNE Z- María d el Ro sario T ORRES FER NÁNDEZ, “Estudio hi stórico y del pro ceso construct ivo. Análisis arq uitectónico y espac ial de la Catedral de Almería” en TORRES (DE) LÓPEZ, Ra món, Plan D irector de la Cated ral de Almería. 1ª Fase , Almería, Con sejería d e Cultura - Junta de Andalucía, 19 99/2004 , pp. 58 - 67; María d el Mar NICOLÁS MARTÍNE Z-M aría d el Rosario TORRES FERN ÁNDE Z, “Estudio del Patr im onio de Bienes Mueble s de la Catedral de Alm er ía” e n TORRES (DE) LÓPE Z, Ra món, Plan Director de la Cated ral de Almería. 1ª Fa se , Almería, Consejer ía de Cultura-Junta d e Andalucía , 19 99/2004, pp. 79 - 87. 77 José ÁLVAREZ BEN AVIDES, Historia d e la Catedra l d e Almería… , P arte 1ª, Cap. II, fol. 102, nota 2. Cita a un a utor anóni mo: X, “Noticia s históricas sobre Almería”: Revista de A lmería n. 9 (sep tiembre de 18 84). Benavides señala qu e sigue a Orbanej a, P art e 3, pág. 142 y sgts, íbidem , nota 1. 78 José ÁLVAREZ BEN AVIDES, Historia de la Cated ral d e Almería… , Parte 1ª, Cap. II, fol. 102-10 3. “ Una tradició n d igna d e aprecio (escuchada por n osotros d e la bios d e antigu os y respetab les prebend ados de esta S. I.) afirma ser esta cruz la q ue está den tro de la Sa cristía sobre el ca ncel de la puerta ” íbidem, fol . 102, nota 3 . 24 Finalmente, el monarca a poyó el criterio d el prelado. La Real Cédula de 17 de ma y o de 1525 aprueba la ubicación ideada, así como ordena dar también carácter defensivo al nuevo templo. {Guía, p. 65, atribuy en la idea a Carlos…} Benavides cita a Vicente La mpérez: “ Es en realidad curioso y singularísimo el aspecto [f. 119 ] ex terno de este monumento [ … ] Fue preciso que un mo tivo po deroso obligase de nue vo a unir el concepto religioso-militar, y aquel existía para toda la costa mediterránea e n las incursiones de los piratas turcos y berberiscos ” 79 . El peligro d e a gresiones era un a cruda realidad, confir mada de modo r ecurrente, en ocasiones evidenciado p or crueles episo dios: asa lto a Tabernas ( 24 d e septiembre de 1566), a Cuevas de Almanzora, saqueo de Adra, a taque a U gíjar … Pi y Margall atribuy e la construcción defe nsiva a la belicosida d del Cabildo, calumnia explicable por los prejuicios del ba rcelonés 80 . Felizmente, son atendidas las razones d el Obispo. Deseaba robustecer la defensa de la ciudad por este flanco. Además, previó la expansión del casco urbano haci a el Este, dado que hac ia el Norte y O este de la Almedina la orografía es más dura. R especto al lugar ele gido para levantar la nueva Catedral, afirma el autor: “ Justo es, ade más, reconocer cómo con clara visión d el porvenir, acertó en dicha elecc ión [el Obispo Vill alán], conjeturando razonablemente que en torno a la Iglesia que edificaba habría de apiñarse el caserío de la C iudad [ … ] aun en medio de los posibles avances o retrocesos de su períme tro ” 81 . La s obras se retoman enseguida, con buen ritmo. Se ignora el arquitecto que trazó los planos. Se atribuyen los planos “ solo por tradi ción ” -reconoce Benavides- 82 a Diego de Siloé 83 . Carece mos igual mente de referencia cierta sobre el personal que tra baja en la construcción de la Catedral. P odría tratarse de “ a lgún maestro del círculo de Rodrigo Gil de Hontañon ” 84 . Los trabajos comenzaron bajo la direc ción del maestro ca ntero Juan Gómez de Carmona. 79 José ÁLVAREZ BEN AVIDES, Historia de la Cated ral de Almería… , P arte 1ª, Cap . II, fol. 119 - 120; La cita la to m a de Vice nte LAMP ÉREZ Y ROMEA, La A rquitectura Cristia na Espa ñola ,… 80 José ÁLVAREZ BENAVIDE S, Historia d e la Catedral de Almería… , Parte 1ª, Cap. II, fol. 1 20. Le rebate Valentín PI CATOST E [GARCÍA], Desc ripción e hi storia política , eclesiástica y monu mental de España . Para uso d e la Juventud. Provincia de Almería , Madrid , Imprenta de los sucesor es de Hernando, 1904 , p. 106, íbidem , fol. 1 22. En el mismo sentido se pronunciaro n E nrique Sa ntoyo: “ todo en aq uel sereno ed ificio, revela el es tado de defensa y de temo r con stante en q ue vivía n la s ciudades del litoral de la Pen ínsula, amena zadas siemp re de un golpe de mano por las armad as turca s q ue rec orrían sin ce sar las playa s del Medite rráne o ” íbidem , fol. 1 22. Enrique S ANT OYO,… p. 3 6. Y LAFUENTE ALCÁNTAR A : “ Como en la ép oca de edificarse el temp lo los corsarios de África h acían frecuentes incursiones en la costa de España, el co njunto de la Catedral más bien presen ta el aspecto de una fortaleza prevenid a para resis tir en guerra, que el de un te mplo dedica do al Dios de la paz ” íbidem , fol. 123. Miguel LAFUENT E ALCÁNTAR A, His toria de Grana da comprend iendo la de sus cu atro provincia s Almería, Gran ada, Jaén y Málaga , de sde remotos tiempo s hasta nuestros día s , T . IV, Granada, 1 848, p. 267. 81 José ÁL VARE Z BEN AVIDES, Historia de la Cated ral de A lmería… , P arte 1 ª, Cap. I I, fol. 1 28. De forma castiza, concluye B enavides: “ Está don de d ebió estar para respo nder a las exigencias de ayer, de hoy y de mañana ” íbidem, fol. 129. 82 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Cated ral de A lmería… , Par te 1ª, Cap. II, fol. 106. 83 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Cated ral de A lmería… , Par te 1ª, Cap. II, fol. 107. 84 AAVV, Guía artística de Almería … , p. 66 . 25 Anónimos canter os y otros operarios moldearon el diseño gótico del templo, los aspectos defensivos, la sacristía gótica y , sobr e el la, la llamada ‘sacristía a lta’. En estas décadas se remata la pri mera fase renacentista, que inclu ye el cimborrio, la sacristí a mayor y el inicio de la sala capitular. El obispo Villalán, pudo verla práctica mente concluida antes de su óbito en 1556. Del primer arquitecto qu e tenemos noticia contrastada es J uan de Orea, maestro de la Catedral y del C abildo entre 1556 -1573, aproximadamente. En 11 de febrero de 1555 se alude por primera vez a J uan de Orea como maestro de obras de la iglesia mayor, confirmado en el car go de maestro d e obras d e la Catedral y del Obi spado por el Cabildo de 31 de julio de 1556, en la Sede Vacante de Villalán, con salario de doscientos ducados anua les. El Cabildo buscó con ello evitar cualquier d emora en las obras emprendidas por el Obispo Villalán, a los tre s días de su muerte 85 . Entre 1550 y 1573 se hacen las portad as, la sillería del coro y la sala capitular. J uan de Orea introduce el estilo renacimiento en el proc eso edilicio de la Catedral, al l abrar las do s portadas del templo, y al construir el coro {Guía, p. 67.88, atribuye n a J ua n de Orea el sepulcro de Villalán, “para 1560” p. 88}. Ejecuta la sil lería entre 1558 y 1561, en ma dera d e nogal. La torre es posterior. En 1573 J uan de Orea y a está en Granada. Otros int ervinieron en la dirección de las obras. En Cabildo de 10 de julio de 1556 se nombra a Andrés de Zamora, como veedor d e las obras, con el s alario acos tumbrado, de cuare nta maravedíes cada día de trabajo. Para el mi smo cargo se nombra a Alonso Bre tón en 25 de junio de 1560, con veinte ducados al año 86 . No consta el momento de la apertura al culto 87 . El autor piensa que la Catedral no quedó inaugurada antes del 28 de julio de 1562, momento en que todavía se está n techando las capillas 88 . No parece conclu y ent e: cabe emplear la nave principal, mientras se concluían las obras… Apenas fu e materialmente posible, se inició el culto en el nuevo templo. El traslado desde la Cated ral vieja se verifica en 1551. Antes de la muerte del obispo Villalán, el 7 de julio de 1556, pudo comprobar por sí mismo que el templo se hallaba práctica mente finalizado, e iniciados la sala capitular , la torre, y el claustro. “ ¿Con qué recursos pecuniarios [ … ] se contó para una obra de tal mag nitud? ” 89 . L as propias aportaciones del obisp o, las aportac iones de la Fábrica Ma y or, q ue sólo entre 1542-1548, suman 1.600 ducados, según cálculos de nu estro autor 90 . Entre 1557-1567, se dedica n a la obra 185.414 maravedíes, más 600 ducados, 500 de ellos prestados por las Ig lesias menor es 91 . También fue significativa l a aportación económica d el Cabildo 92 . Para intentar cuantifica rla ha de tenerse en cuenta la aportación personal de los canónigos. 85 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Cated ral de A lmería… , Par te 1ª, Cap. II, fol. 108. 86 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Cated ral de A lmería… , Par te 1ª, Cap. II, fol. 109. 87 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería… , Par te 1ª, Cap . II, fol. 104. 88 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Cated ral de A lmería… , Par te 1ª, Cap. II, fol. 105. 89 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Cated ral de A lmería… , Par te 1ª, Cap. II, fol. 112. 90 José ÁL VAREZ B ENAVID ES, Histor ia de la Catedral de Almería… , P arte 1ª, Cap . II, fol. 1 13. No incluye el gasto de 18’5 ducado s para el ce rrajero, en 1558, íbidem , fol. 114, nota 1. 91 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Cated ral de A lmería… , Par te 1ª, Cap. II, fol. 114 -115. 92 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Cated ral de A lmería… , Par te 1ª, Cap. II, fol. 115 -118. 32 cerrado de todo primor y firme para la puerta principal de esta Stª Iglesia ” 115 . No se aplica. D an lu gar a “ recibir una orden del Prelado instando a la e je cución de lo acordado. En su virtud, en 28 de noviembre de 1 752 se da comisión al canónigo Rosel para que entienda en este negocio, y so licite d el ministro de Marina de este partido la licencia para el corte d e la madera ”. En 18 de ma y o de 1753 llega la licencia, “ se acuerda que dicho corte de la madera se haga en la m enguante de agosto, por ser el tiempo más oportuno. Corte y conducción import aron 7.866 reales, que se libran en 12 de julio de 1754 ” 116 . No se lleva a c abo. Nuevo acuerdo en 25 d e ma yo de 17 56 encarg a hacer cancel para la puerta principal, tras acabar los r etablos del altar ma y or. Ni por esas. Por fin en Cabildo “ de 25 de enero de 1763 se dispo ne que el cancel de la puerta que cae a la plaza ‘sea cerrado por todas partes, dejándole las ventanas necesarias para vidrios, y con tableros golpeados de talla’ ” 117 . Debieron concursar varios maestros, como fue práctica del Cabildo en e stos casos. Por fin, en el de 15 de noviembre de 1763 se aprueba el diseño, con mod ificaciones: que los golpes de talla se han de poner más altos de lo que indica el dibujo, y que se grab en las armas de la Iglesia 118 . Mientras tanto, el Ma estro Miguel Mon cada h acía puertas nuevas, pue de suponerse participara en la constru cción de los ca nceles. E n 17 de septiembre de 1765 se acuerda traer d e Baza dos cargas de no gal pa ra el cancel. En 11 de ma y o de 177 0 se acuerda traer madera de Vinaroz (Castellón). En 26 de marzo de 1772 se ac uerda rehacer el cancel de l a sa cristía. En 10 de ma yo de 1796 t oda vez que y a no ha y entierros en el trascoro, s e acuerda r ematar el ca ncel, c errando la parte superi or “ por el perjuicio experime ntado que ocasiona el aire y polvo en los órganos, coro, y demás partes de la Iglesia ”. La c uenta del cancel de la principal se presenta en 1767 119 . Mobiliario. El templo fue paulatinamente dotado de mobiliario. En Cabildo de 19 de ag osto de 1760 se a cuerda encargar tr es confesionarios “ para que no se use de las rejas de las capillas para oír confesiones ” 120 . La Capilla Ma yor. Hast a 1932 era habitual t ener la Reserva eucarística en el Sagrario del Tabernáculo. Todos los días se celebraba l a Misa en el Altar M a y or , el solemne culto capitular 121 . L os arcos desde el Altar ma y or a l a girola se ab rieron por decisión de Cabildo y Obispo, aprob ada en Cabildo de 28 de noviembre de 1708 ( Lib. 20, fol. 168 vtº). Se contrata la labor a J oseph S ánchez, Maestro mayor de obras de l a C atedral de 115 José ÁLV AREZ BENAVIDE S, Histor ia de la Catedral d e Almería …, P arte I, Cap. III, fol. 2 10. Comenta Bena vides: “ Obra se cula r en el sentido estricto, no lo fue ” íbidem . 116 José ÁL VARE Z BEN AVIDES, Historia de la Catedral de Almería …, P arte I, Cap. II I, fol. 210 . ¿De dónde trae n la madera? } 117 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 211 . 118 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 211 . 119 ACA, Serie Expediente s Div ersos Leg. 1, p ieza x. 120 José ÁL VARE Z B EN AVIDES, Historia d e la Catedral de Almería …, Parte I, Cap. III, fol. 2 09, nota 1. 121 José ÁLVARE Z BEN AVIDES, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 213. 33 Granada, en 3.000 ducad os, poniendo Sánch ez todos los materiales salvo el hierro para las rejas. Ha de abrir cinco arcos de 9 varas y media de alto, y bajar el pre sbiterio. Iniciada e n enero de 1709, conti nuaba en abril 122 . Por ese ti empo se hiz o el e ncalado del templo, por acuerdo del Cabildo de 4 de septiembre de 1708, con el pintor g ranadino Sánc hez, en 8.000 rea les. Si bien en Cabildo de 15 de enero de 1709 se decide aumentarle 700 reales por hab er blanq ueado también las c apillas del Sagrario y Santo Cristo, más otros trabajos. Se r epite en 1803 - 1804, y e n 1901, aunque esta vez solo se cubre hasta la cornisa 123 . Debemos la idea de la decoración del Altar ma yor al arcipreste R uiz de Vides, siendo mayordomo d el Cabildo. En el de 27 de junio de 1755 propuso que “ atento al feliz estado de la fábrica mayor y al poco adorno c on que se hallaba la capilla mayor, conceptuaba necesario proceder a su ornamentación, vistiendo los huecos que tiene con pinturas y un adorno jarifo y franco {¿sencillo?} de molduras talladas ” 124 . Así se acordó, señalando adoptar como motivo “ en los lienzos la vida de Nª Sª, corriendo todo al cuida do de dicho Arcipreste ” 125 . En 29 de julio de 1755 se libra n 6.800 reales y 14 maravedíes por el imp orte d e una cuenta “ comprensiva del costo d e rejas, su dorado, de las capillas de la Piedad y Santo Cristo, talla y dorado de la capilla mayor ” 126 . En Cabildo de 27 de s eptiembre de 1755 se acuerda r epresentar “ los misterios de N ª Sª en que se comprenden los referentes a Cristo Sr. nuestro ” 127 . L os marcos se encargaron al maestro Alóx , residente en la ciudad, en 700 re ales uno, en Cabildo de 3 de octubre de 1755. Finalmente, en Cabildo de 8 de marzo de 1757 se comunica la cuenta d e gastos de adorno d e la Capill a ma y or: talla de los c uadros, 5.600 reales; de 1.853 libros de oro, 21.172’25; por s entar el oro, 16.677; pintura de los ocho cuadros, 7.500; hacer y deshacer los andamios, 1.600; total: 52.549’25 reales 128 . Tabernáculo. El Cabildo de 9 de marzo de 1773 ac uerda dar las gracias al obispo por su voluntad de hacer el Tabernáculo. El C abildo de 30 de diciembre d e 17 76 se encarga poner un altar provisional mientras se coloca el Tabernáculo de piedra, llevando el existente de madera a la Capilla del Sagrario 129 . Dirigió la construcción del T abernácul o el arquitecto D. Eusebio Valdés, al i gua l que los púlpi tos y el Trascoro, como consta en Cabildo de 18 de septie mbre de 1807. Se constru y ó, pues, el Tabernáculo entre marzo 122 José ÁLVARE Z B ENAVID ES, Historia d e la Cated ral de Almería …, Parte I, Cap. III, fol. 2 23, nota 1. 123 José ÁLVARE Z B ENAVID ES, Historia d e la Cated ral de Almería …, Parte I, Cap. III, fol. 22 4, nota 1. 124 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 219. 125 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 220. 126 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 220. 127 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 220. 128 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 221. 129 José ÁL VAREZ B ENAVID ES, Historia de la Cated ral de Almería …, P arte I, Cap. III, fol. 232. El Cabildo d e 22 de octubre de 1779 se acuerd a venderlo, con los de m ás quitados de la Capilla de San Indalecio, caso de no caber en el lu gar asi gnado, f ol . 2 32, nota 1. Al no ente nderse con el ben eficiad o de Gádor, que desde ese m o mento los quería, se dieron com o li mosna a la Par roquia d e S an Sebastián, unos años después. 34 de 1773 y mayo de 177 7, consta estaba termina do por alusión a la celebración de la infraoctava del Corpus, en Cabildo de 6 de junio de 1777 130 . Cuando no hay Exposición, ocupa la base de mármol existente dentro del templete, una image n de la Purísima C oncepción. { Tradición catedrales andaluzas? } L a ima gen de la Purísima Concepción allí venerada se supone ser la inventariada en 1603. S e ocupan del adorno de luces que se le han de poner en las fiest as los Cabildos de 29 de noviembre y 13 de diciembre de 1793. En el de 15 de octubre de 1805 se autoriz a pon erle unos ray os de plata. Y en el de 22 de agosto de 1883, la compra y colocación de una corona de plata para la mencionada image n 131 . Púlpitos. L a construcción de los púlpitos comienza en C abildo de 30 de diciembre de 1776 con la designac ión de dos capitul ares para gestionarlos “ teniendo en cuenta que Su Ilma. se halla en ánimo de hacer uno a su costa ”. En Cabildo de 1 de septiembre de 1778 se ajustan en 18.00 0 reales, procedentes del sobrante d el depósito del Obispo S anz y Torres. Quedan bajo la inspección del Magist ral García 132 . En 9 de junio de 1780 surge el inconv eniente de las rejas de la Capilla ma y or que obstan l a col ocación de los púlpitos. Se acue rda mudarlas y completarlas, a costa de los fondos d e Fábrica. Para 1 de septiembre de 1780 han sido quitados los antiguos púlpitos de hierro, uno de lo s cuales se traspasa a la Capilla del Sagrario 133 . Nueva dificultad aparece en Cabildo de 20 de noviembre d e 17 80, con la marcha del arquitecto Eusebio Valdé s. Se acuerda conminarle pa ra que vuelva y cumpla. Volvió, porque en 24 de diciembre de 1780 pide 3.000 reales emple ados en los suce sivos cambios de planos para las escalera s d e los púlpitos, que el Cabildo aplaza y condiciona a su previa finalización. Será en Cabildo de 18 de enero de 1782 cuando el Maestro V aldés comunique haberlos terminado 134 , pidiendo gratificación por trabajos extraordinarios, que se le concede p or importe de 1.100 reales. Se acuerda en este mismo Cabildo dorar las rejas añ adidas y parte de las medallas de los púlpi tos 135 . Esta es la c uenta fin al de gastos: c onstrucción, 36.000 reales; tornavoces, 3.134 ; adorno de respaldos, 1.044; 214 libros de oro, 3.924 reales. (L ib. 43, fol. 357) Total: 44.102 136 . En jul io de 1936 todos los meda llones fueron descabe zados por los mil icianos. Adorno de la Capilla ma y or. Al p rincipio, el ábside estaba cerrado, salvo la entrada, y desnudo de la mayor parte de su actual decoración. Única mente tenía el retablo del 130 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 233. 131 José ÁLVARE Z B EN AVIDES, Historia d e la Cated ral de Almería …, Parte I, Cap. III, fol. 23 0, nota 1. 132 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 236. 133 Desde el principio solo hubo uno, en 1670 se colocan esto s dos de hierro. José ÁLV ARE Z BENAVIDES, Historia d e la Cated ral de Almería … , Parte I, Cap. I II, f ol. 237, nota 1. Fragmen tos antigu os , fol. 238. 134 Según B . Carpente, m archó d efinitivamente, a trab ajar en Iznalloz y Gr anada, Rev ista de la So ciedad de Estudios Almerienses [ en adelante, ab reviado e n RSEAL ] RSE A T . IX, cuaderno x (19 xx) p. 259. Mencionado en f. 238. 135 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 236. 136 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 234 -238. 35 Calvario, dorado posteriormente 137 . El primitivo re tablo de la capilla ma y or procedería de la Catedr al vieja. Pronto se le quiere e mbellecer. Años más tarde, se opta por sustituirlo. En Cabildo de 28 de septiembre de 1591, presidido por el Obispo J uan García (1588-1601), se acuerda h acer nuevo retablo 138 . No se llevó a cabo, porque en Cabildo de 19 de enero de 1599, presidido por el mi smo Obispo, vuelve a acordarse hacer un retablo. Tampoco lograría culminarse con la esperada hermosura, porque se recurre a la práctica de adornar la Capilla ma yor mediante colgaduras de terciopelos y damascos, que dese a m ejorar el Cabildo de 24 de enero de 1653. Idéntico propósito tiene el Cabildo de 13 de a gosto de 1669. Todavía son necesarios estos complementos, a juzgar por el auto del Obispo Antonio de Ibarra (1675 -1681), de 11 de agosto de 1677 (L ib. 16, fol. 44 vtº) ordenando confeccionar colgaduras que no podrán prestarse a las demás i glesia s. Con estas galas siguió hasta la apertura de los arcos en 1708. Entonces se puso gra dería y t abernáculo de plat a. Asimismo, el altar m a y or tenía fr ontal de plata y a en la segunda mitad del siglo XVII. El retablo antiguo fue soli citado por Albox, según Cabildo de 21 de junio de 1709, pero se vendió a Gérgal, por acuerdo del C abildo de 22 de enero de 1712 (Lib. 21, fol. 43), que se concreta en C abildo de 3 de marzo de 1712 {Lib. 21, fol. 47 vtº} 139 . Casi en vísperas de pon er el nuevo Tabernáculo, el Cabildo de 15 de enero de 1768 aprueba el plan presentado por el maestro cantero ocupado en la igl esia de San Sebastián, par a ampliar l as gradas del Altar mayor, permitiendo acceder a él por to dos los flancos, con mayor comodidad 140 . En los años nov enta del siglo XV I, una he rencia permite encargar un a lá mpara de plata. En C abildo de 13 de agosto de 1677 se acuerda gestionar dos lámparas de plata para el Santísimo. Pero no fue p osible materializa r el pro y ecto hasta nuevo acuerdo, en Cabildo de 29 de marzo de 1802. Entonces se encargaron al platero de Córdoba Rafael A guilar y Cueto. El Cabildo de 15 de abril de 1803 libra 14 .661 reales po r la primer a, y el de 16 de fe brero de 1804, 23.765 reales, por la seg unda . Para sostenerlas, se opta en C abildo de 25 de m a y o de 1803 por un diseño d e c artelas, de hierro, dor adas, p resentado por Luis Burruezo, desecha ndo la idea de emplear ángeles 141 . En las fiestas se colocaban hacheros o blandon es de plat a al pie de las gradas del presbiterio, dos a cada lado. S e adquirieron por acuerdo del Cabildo de 7 de ma y o de 1813, procedentes d el monasterio de la Cartuja ( Granada). Costaron 3.08 2 rea les, portes incluidos, librados en Cabildo de 25 de junio de 1813. Restituid os los cartujos a su monasterio, se les abonaron en pago 2.600 reales, por acuerdo d el Cabildo de 30 de septiembre de 1814. En días solemnes, las gra das se cubrían con una alfombra rameada. 137 José ÁLVAREZ BEN AVIDES, Historia de la Catedral de Almería …, P arte I, Cap . III, fol. 23 9. P or legado del canónigo José Guer rero de Torres. 138 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 241. 139 El que adornaba el a ltar mayor de Gérgal en lo s años tr einta del siglo pasad o no pareció a Benavides ser el anti guo de la Catedral. Jo sé ÁLV AREZ B EN AVIDES, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. I II, fol. 244, nota 2. 140 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral d e Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 245. 141 José ÁLVAREZ BENAVID ES, Histor ia de la Cated ral d e Almería …, P arte I, Cap. II I, fol. 247. En los años treinta d el siglo pasad o se colgaban d e ellos uno s focos e léctricos par a los Pontificales. 36 La C apilla ma y or a cogía la sepultura de diversos obispos diocesa no s, con lápidas en la mayoría de los casos 142 . Coro. El coro no era un objeto de museo, durante cuatro siglos prácticamente se utili zó de forma ininterrumpida hasta 1936. El Cabildo d ecide su construcción en 26 de marzo de 1558, a inst ancias d el Obispo Antonio Corrio nero. En la a ctual ubicación del c oro era donde los canónigos salmodiaban antes de su construcción. En diciembre de 1556 se compran dos reales de clavos pa ra col gar la t apicería en el coro 143 . El coro estuvo rodeado o riginariamente de altares latera les. El obispo Fr. Juan de Portocarrero mandó por su cuenta en 1608 eliminarlos, aunque no fue sencillo “ hay inconvenientes para deshacer los altares que están a los lados del coro, como quiere el Obispo contra el parecer d el Cabil do ” (Lib. 7, fol. 27, no consta la fe cha completa al faltar el fol. 26). La s sillas ubic adas entre las puertas de acceso y e l crucero se destinaban para enfermos y huéspedes 144 . Ocupaba la sil la del Profeta Jonás -última del lado del Evangelio- el juez del Punto 145 . El facistol fue destruido en la persecución religiosa de 1936. Existían ¿ hasta 1936? unos escaños {bancos con respaldo. Actualmente se conservan dos} dentro del coro p ara los caperos {clérigos q ue asistían con capa pluvial, por días o se manas}, y ot ros situados fuera para asiento de capitulare s y beneficiados durante los sermones {la megafonía solo llega en la segunda mitad del si glo XX}. C arac terizados por su “ elegante traza y soli dez ” 146 . L os escaños s on de finales del siglo XVIII , muy posteriores en su factura a la siller ía, ya que alude a su construcción en un oficio del Juez Real Visi tador de Fábricas de este Obispado, Be nito Ramón d e He rmida, donde se indica que los estaban tall ando los maestros Moncada y Montaño. S us molduras ti enen similitud con los tornavoces de los púlpitos, de esa época. En Cabildo de 25 de ma yo de 1855 se informa que el obispo costeó el for rado de los ban cos p ara los c aperos en color encarnado, y varios ca pit ulares hicier on lo propio con los escaños donde oían el sermón. El alumbra do se hac ía con linternas {fa rol portátil} ha sta la instalación de la luz eléctrica, inaugura da el 8 de diciembre de 1909 (Lib. 75, fol. 136 -137) 147 . Órganos. El llamado coro alto acogía hasta 1936 dos órganos monumentales. El del lado de la Epíst ola lo costeó el Obispo Sa nz y To rres. “ El situado en el lado de la Epístola se toca a diario ” 148 , hasta su destruc ción. El otro, casi coetáneo, fue financiado por el Cabildo. L a escritura de donación, realizada en 22 de marzo de 1768, legalizada en forma, est á copiada en L ib. 35, fol. 144 vtº. Para finan ciar las mejoras que realcen e l culto catedralicio “ ha procurado Su Ilma. reglar la economía y conducta de su Palacio 142 José ÁLVARE Z BEN AVIDES, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 239 -249. 143 José ÁLVAREZ B ENAVIDES, Historia d e la Ca tedral de Almería …, P arte I, Cap. III, fol. 288. Libro de asientos antiguos d e Fábrica Ma yor (1551 -1556) y de Mesa Capitular (1548 -1550). 144 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 268. 145 José ÁLVAREZ BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Parte I, Cap. III, fol. 27 5. La misma ubicación te nía después d e 1939 (T estim o nio del Canóni go Fra ncisco Salazar Zamora) . 146 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 289. 147 xx 148 ACA, Archivero Francisco R ODRÍGUE Z TORRES, Inven tario , 1929, n. 694. 37 a una honesta tem planza, moderación y frugali dad, reduciendo los gast os para su sagrada Pe rsona y familia a solo lo preciso a mantener la decenc ia de su Dignidad, con lo cual, y favoreciendo visiblemente la Divina providencia el ánimo de S. Ilma. con las buenas cosec has en los años de su Pontificado, y precios no vistos en los de sus antecesores, ha podido reservar trescientos mil reales de vellón [… ] ha hecho venir S. Ilma. de la Corte a D. L eonardo Fernández Dávila, Maestro organero d e S.M., quien ha construido el de su Real Capilla en el nuevo Palacio ” 149 . Sanz y Torres hiz o efectiva la entrega en la Oficina de Hacienda, coloca da en un arca nueva de tres ll aves. Una de ellas se la reservó el obispo, que en Sede Vacante pasaría al Deán o dignid ad más antigua, las otras dos fueron entregadas a los Comisarios de Hacienda. Constando que la don ación tien e “ el fin y expresa condición de que se invierta precisamente en hacer Tabernáculo, Órgano y Trascoro ” reservándose el destino del posible sobr ante así como “ la dirección y gobierno d e todas ellas, cuya facultad ha de ser transit oria, y precisamente privativa a los Srs. Prelad os sus sucesores ”. El C abildo s olo podrá gozar la facultad de dirigirlas en S ede Vac ante “ con arreglo y forzosa sujeció n a la traza y planta qu e dieren ”. El Obispo Sanz y T orres tuvo la satisfacción de ver terminado su pro yecto. Posteriormente entregó nuev as sumas ahorra das, que costearon la construcción de los pú lpitos y la ornamentación de la capilla de San Indalecio. Por su parte, el C abildo, ya había equipado a la C atedral con un ór gano en 1679, por el que se paga n al artífice Francisco Llop, en Cabildo de 1 de septiembre, 20. 143 reales. Ahora emprende la restauración del otro órgano en ma y o de 1774, pe ro en C abildo de 27 de diciembre de 177 4 se acuerda ofrecer l a madera preparada al comisionado D. Felipe Gómez, para contribuir a la defensa de Melilla. Dos años más tarde culmina el proy ecto. En Cabildo de 22 de noviembre d e 1776 se entregan al maestro organero Joaquín J iménez 20.000 re ales “ por el órgano ya arreglado y dorado ”. El pequeño, ¿o del Cabildo? , fue reparado en 1808, librándose en 11 de abril 63.000 reale s al organero Bartolomé Hidalgo. Y el órgano grande , ¿el del Obispo?, fue re staurado tras la Guerra de la Independencia, ajustándose en C abildo de 1 de diciembre de 18 15 por 36.000 reales con Miguel Alcarria, que ac ababa de cons truir e instalar sendos órganos en los templos de los conventos de San Fran cisco (actual San Pedro ) y Santo Domingo, d e nuestra ciudad 150 . Había órganos pequeños utilizados para la procesión del Corpus. Ha y algunos d atos sobre anter iores organeros y órganos, incluso los ó rganos pequ eños utilizados para la procesión del Corpus. Constantemente se atendió su conservación y mejor a 151 . Trascoro. El Trascoro de la Catedral de Almeri a se debe al célebre Ventu ra Rodrí gue z. El Obispo S anz y Torres pidió al Cabildo elegir e ntre tres posibles bocetos; en Cabildo 149 En carta de 14 de m arzo de 1768 , in forma el Obispo Sanz al Cabildo “ que d icho maestro organ ero, que estaba ya en Almeria, había construido también los órganos de la cated ral de Granada y el de la Iglesia del Rea l Convento de la Encarnación ” (Madrid). José ÁLVAREZ BENAVIDES, Historia de la Catedral de Almería …, P ar te I, Cap. III, fol. 30 0, nota 1. 150 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 295 -306. 151 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 307 -310. 38 de 7 de diciembre de 1770 elige la Corporación el diseño del arquit ecto Ventura Rodríguez, representante de la escuela neoclásica. Transcurre más d e un año sin iniciarse la obra . Se constru y ó un obrador en la plaza de la Catedral para labrar las piezas del retablo. Se inicia la colocación d el Tr ascoro nuevo, tr as comunicarlo al Cabildo de 24 de agosto de 1773. Fue inaugurado el 20 de febrero de 1776, como consta por el Cabildo de 16 de febre ro 152 . Costeado por el Obispo Sanz y To rres. C arpente, en Vida de San Ind alecio , p. 89, informa que Trascoro, T abernáculo y ór ga nos costaron un millón de reales. Pero uno d e los órga nos fue financi ad o por el Cabildo… El altar del Trascoro ha tenido diversidad de advocaciones. A medi ados del XVI , en 1558, tenía un cuadro de S anta C atalina y ot ro de la Anunciación. El inventario de 1567 revela que en el t rascoro se veneraba un cuadro de Nª Sª de los Remedios, junto a Santa Águeda y Santa Catalina. Para 1685 ha y ya imagen de Nª S ª de los Reme dios { Cabildo de 17 de noviembre}, otras veces llamada Nª Sª del Perdón, se gún Cabildo de 24 de julio de 1637, sostiene Carpe nte. La imagen de Nª Sª de lo s Remedios fue llevada -sin poderse p recisar cuándo- a la pa rroquia d e San Pedro el Viejo, y lu ego al templo actual, donde se ocupaba de su culto la Hermandad de San Mig uel 153 . En febrero de 1748 y 1750 es sacada en rogativa a inst ancias del obispo Fr. Gaspar Molina. Santa Catalina era devoción del Seminario. El Rector y colegiales piden en 1761 se toquen las camp anas en su fi esta, asp ecto qu e se alc anza en 1766. S e l a denomina ‘capilla de S anta Catalina de los estudiantes’ en Cabildo de 23 d e dici embre de 1633. El Cabildo de 22 de noviembre de 1651 niega a los ma y ordomos de Santa Catalina licencia para c elebrar una corr ida de toros en la plaza de la Iglesia 154 . En Cabildo de 29 de agosto de 1727 se acuerda cumplir la última volunt ad del obispo Valle, renovando el altar del Trascoro, lo cual se finaliza en diciembre del mismo año. Ignoramos su composición. El anterior altar del Trascoro es vendido a la parroquia de Pechina, como acuerda el Cabildo de 22 de agosto de 1730. A mediados del siglo XVIII , por acuerdo del Cabildo de 31 d e a gosto de 1756, se arregla la solería del trascoro, cuyas losas es taban destrozadas po r el frecuente uso funerario, queda ndo cerradas todas las sepulturas e xist entes. Solado del Templo. El Cabildo, por voluntad del obispo Anac leto Meoro, en Cabildo de 28 de abril de 1853, acuerda contratar con los hermanos Daza, marmolistas de Macael, el solado del Te mplo. Los proveedores estimaron en 55.000 re ales el importe. Se financió con un pr éstamo, que se pagaría con los 9.000 re ales anuales des tinados por la Fábrica Ma y or para repa raciones ordinarias de la Iglesia. El marmolista F rancisco D aza obsequió al Cabildo un gran tabl ero d e má rmol, que sirvió de mesa en el Vestuario Capitular hasta 1936. El 3 de octubre d e 1854 se hiz o la subasta de la obra, una de cu ya s 152 José ÁLVAREZ B ENAVID ES, Historia de la Catedral d e Almería …, Parte I, Cap. II I, fol. 3 30 -335. Foto antigua del T rasco ro, fol. 333. 153 Benavides to ma e ste d ato de la introducción a la Nove na dedica da al culto de María Santísima d e los Remedios, venerada en la capilla del Sagrario de la Iglesi a Parroquial de San Pedro de Almeria , Almería, I m p. Man uel Santamar ia, 18 26. 154 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 311 -322. 39 condiciones e ra d ar dos manos de bl anqueo a n aves y bóvedas, un a vez colocado el nuevo suelo. En Cabildo de 4 de octubre de 1854 se da cuenta de h aberse subastado la obra en 12.000 reales, ampliando a dos meses el plazo de ejecución, al maestro al arife Carlos García, quien a s u vez fue autorizado a traspasarla al ma estro Francisco Ga rcía. Mientras tanto, auto rizó el Prelado a c elebrar los cultos en la p arroquia de San P edro. El Santísimo fue trasladado solemnemente allí el 7 de octubre a las 10 de la mañana. Durante la obra se celebraban los C abildos en la Sala de la Audiencia E clesiástica {el Tribunal, por tanto, en el edificio de la Curia}. Mereció la pena aquella importante mejora. El mont ante de la nueva solería y otras obras re alizadas fue d e 69.485 reales, según oficio que pasó el obispo al Cabildo, de fecha 22 de juni o de 1855. Quedó fija da una lápida conmemorativa, dentro del Templo, entre la Sacristí a y la c apilla de San Indalec io: ‘Re yna ndo Dª I sabel 2ª, siendo dig nísimo Obispo de esta Diócesis D. Anacleto Meo ro, desempeñando el cargo de Fabriquero D. Rafa el Ros, dignidad d e Arcediano, se comenzó e n 1853 la obr a del pavim ento de esta Iglesia; y en 1854, siendo Fabriquero el Chantre D. Antonio Torres, quedó concluida’. Desapareció esa lápida en 1936 155 . Capilla de la Piedad. En 22 de septiembre de 1769 se concede a un devo to cumplir la promesa de ado rnar el camarín de Nª Sª de la P iedad, cu ya inte rcesión le había li brado de grave p eligro de su vi da, a condición de “ no p erjudicar el muro ni cau sar otro daño en la obra material del retablo ” 156 . L a luz de la lámpara para la Vir gen de la Piedad f ue costeada hasta tiempos recientes por alguna familia almeriense 157 , “ a pesar de tanta s lámparas apagadas al so plo funesto de huracanes revolucionarios, en sigl os por ironía llamados de luz y d e progreso ” dice Benavides 158 . El de Nª S ª de l a Piedad era Altar privilegiado 159 desde 1609, por períodos de siete años, hasta que Benedicto XIII e n 1729 concedió esta g racia a perpetuidad, todos los días del año. Hubo cofradía de Nª Sª de la Piedad, llamada ‘d e los ne gros’ en el siglo XVII, que le hacía fiesta y a en 1633 , como se desprende de l C abildo de 23 de diciembre. Se mantuvo a l menos hasta 1701. La donación de los lienzos obligó a construir nuevo retablo para situarlos, por acuerdo del Cabildo de 18 de septiembre de 1685. El retablo estaba preparado para e l Cabildo de 5 de septiembre d e 1687 . I mpo rtó 2.750 re ales. Inc orporaba las columnas del antiguo altar de San I ndalecio. Ade más, con los restos del antiguo altar de San I nd alecio, por acuerdo d el Cabildo de 25 de noviembre de 1788, se hizo el Altar principal de est a 155 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 323 -329. 156 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. I V, fol. 37 9. 157 Memoria Maes trescuela B altasar Almansa, par a su lá mpara; costead a por Concha del Mo ral y Pérez de Perce val, “Nu evo Sa grario”: La Independ encia 31 d e marzo de 19 32. 158 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. I V, fol. 360. 159 Es decir, un altar provisto por la Sed e Apostólica de especiales indulge ncias par a los difuntos en cuyo sufragio se celebrase e n él la Misa, Féli x Mar ía AROCENA SOLANO, El altar cristiano , Barcelona, Centre de Pastoral Litúrgica, 20 06, p. 39. Cf. Francisco J . ESCÁMEZ M AÑ AS, “El res cripto papal de 1868 para el altar de San J osé, de Berja” : Farua nº 4 -5 (2001-2002 ) pp. 247 -250. 40 capilla 160 . En la Guerra Civi l desapareció el lienzo de San Antonio de P adua, suplido después con otro de San Francisco de Paula. El Arcediano Francisco Clemente del Carpio donó en 1741 un Ecc e Homo, que estaba sobre el nuevo retablo. El donante pensó otra ubicación, p ero se le solicitó variarla a es e lu gar; di cho canónigo donó asimismo otro cuadro d el Nacimiento del Salvador, con marco negro, obra de José Risueño 161 . En la C apilla de la Piedad fue sepultado el Obispo Antonio Corrionero. Se le hiz o monumento funerario, eliminada su parte elevada por el Cabildo, mediante acuerdo de 25 de septiembre de 1761, para fa cilitar el acceso de los fieles. A la derecha del observador, hubo un pequeño retablo conteniendo un cuadro de Nª Sª con el Niño, atribuido a Alonso Cano. Perteneció al Obispo Fr. Andrés de la Moned a Cañas y Sil va, OSB (1684-1687), se gún Cabildo de 6 de junio de 1687 ( L ib. 18, fol. 110). Bajo es e pequeño retablo, hubo hasta 1936 una urna con crucifijo, por le gado del L ectoral Francisco de Pa ula Espino sa, ace ptado en Cabildo de 9 de mayo de 1879. A la iz quierda Enfrente, se hallaba un altarito con lienzo de San Francisco de Paula, restaura do a expensas del Deán Francisco de Pau la Gómez en 1867, como consta por acuerdo capitular de 4 de octubre. Debajo h abía u na urna con escultura d el Ecce Homo , con bastante devoción popular . Cedida por un a pe rsona a gonizante, Juan Diego de Entrena, a una muje r, Fra ncisca Laura, la cual, a su muerte d ebería entregarla al Cabildo. Para cumplir este deber, lo encarga a su confesor, Juan J osé Pagan párroco de San Pedro. Este hizo a cudir a dos testi gos, y la en treg ó al Deán Mariano d e Lope, en 25 de abril de 1832. La donación fue aceptada en Cabil do de 18 de mayo d e 1832 ( L ib. 64, fol. 16 vtº). Su historia la publicó Bena vides 162 . Existía un cuadro de San J uan de Dios, obra de Alonso Cano, a la izquierda del visitante. El cuadro suf rió un int ento de robo, conocido por el Cabildo de 18 de noviembre de 1844. En la década de los 60 del siglo X IX necesitaba reparación 163 . Entre los bienhechores, el Maestrescue la Baltasar Almansa costeó el dorado del altar de la Vir ge n de la Piedad, aceptando su ofr enda el Cabildo de 29 de en ero de 1732. También dio plata p ara hacerle una lámpara, co nsta por el C abildo de 3 de febrero de 1741. El Cabildo de 21 de junio de 1782 p ermite a Fernando Vilch es poner arañas en este altar. En el de 24 de septiembre de 1805 se notifica que el Chantre Antonio Perceba l ha dejado diner o para c ontribuir al ga sto de solado de la capilla. En ella tenían audiencias públicas los J ueces S ubdelegados de Cruz ada, de ahí la hucha para la conmutación de votos, determinada por la santa Bula, exist ente hasta los años 30 del siglo pasa do, a la izquierda del arco de entrada. La Capilla de la P iedad vino a ser Capilla del Santísi mo en 1932, momento en que pasó allí el Reservado del altar ma y or “ para cumplir disposiciones canónicas y litúrgi cas ”, 160 Destruido en la G uerra Ci vil, el actual retab lo es obr a de Jesús d e Per ceval. Está en prepar ación su remodelación. 161 José ÁLVAREZ BEN AVIDES, Historia de la Catedral de Almería …, Parte I, Cap . IV, fol. 375 , nota 1. ¿Puerta Sacr istía? 162 [José ÁLVAREZ BEN AVIDES,] “25 de abri l de 1832 . Historia de una i magen”: La Ind epend encia 25 de abr il de 1911. 163 Nuevamente fue reparado a principios del siglo XXI. A ctua lmente en la Sala Capit ular. 41 colocado en un Sagrario de madera dorada, obra de Gálvez, costeado por Concha del Moral y Pérez de Percebal 164 . Capilla del Santo Cristo . Bena vides opina que el hallazgo de la imagen no fue tras la revolución morisca, sino tras la Reconquista 165 . Así se desprende de la documentación. El Cristo de la Escucha fue tr aído de l a Cat edral vieja; en 1554 s e le prepara tabernáculo. En el asiento no se menciona su descripción ni su historia, “ por ser ya bien conocidas ” 166 . Su capilla se adorna desde 1555 167 . El adorno continua e n abril de 1557. Desde el principio se emplea la Capilla del Santo Cristo como parr oquia mayor y para reservar el Santísimo S acramento, hast a la construcción de la Capilla d el Sagrario, en el siglo XV II. Consta por el auto de visita pastor al del obispo Juan García en 30 de abril de 1588, en Fragmentos Antiguos . El retablo que había en los años 30 del sig lo pasado fue construido a expensas del Arcediano, luego Deán, D. R afael Franco Jaramillo 168 , deseoso de costear un retablo en honor a Nª Sª de la S oledad. Se comenzó por acuerdo en Cabildo de 3 de agosto 1728. Debió estar terminado para el Cabildo de 12 de febrero de 1732, en que se da una comisión relac ionada con ello al capitular bienhechor. Costeó nueva cruz José Somalo, Secretario del Cabildo, recibiendo las g racias de la Corporación en el d e 4 d e juni o de 1784. Pintada en verd e, con dorados en sus remates, perduró h asta la persecució n religiosa de 1936. El almeriense Di ego Escobosa (+10 de marzo de 1660) dona l a ima gen de San Mi guel; también fundó una memor ia pa ra hacerle la fiesta. El lie nzo de la Vir ge n junt o a J esús muerto, titulad o P iedad, fue pintado por encargo del Lectoral Eus ebio Sánchez Sáez, que lo regaló a la Iglesia, como consta en C abildo de 21 de ma y o de 1886. En el altar del Salvador celebraban las Misas de su fundac ión tres cape llanías de Ara oz, las más antiguas de la Catedral. “ En esta Capil la (la del Santo Cristo) por ser la principal de la Iglesia se ha ensayado con acierto la difícil y entretenida tarea de quitar las capas de cal que la cubrían desde que se blanqueó toda la Iglesia, obra subve ncionada por el Estado y realizada bajo la dirección del inteligente arquitecto restaurador y conservador de la Alhambra de Granada don Leopoldo Torres Balbás. Gracias a la paciente labor en que se han invertido algunos miles de pesetas, y que ha dur ado más de cuatro meses, pueden hoy 164 José ÁLVAREZ B ENAVID ES, Historia de la Catedral de Almería …, P arte I, Cap. IV, fol. 397 ; “Nuevo Sagrario”: La Indep enden cia 31 de m arzo de 1932 . Juicio diferente de Ben avides sobre la prescripció n del CIC. en ca p. III…< A ctualmente, la Cap illa de la Piedad acoge el c uadro m ás anti guo de la Virgen del Mar, a la derec ha del observado r, y a la izqui erda San Lorenzo. A a mbos lad os del retablo, apreciamos placas en bronce, una -a la izquierda? - en recuerdo de la Misa celeb rada en esta capilla por San Jose maría Escrivá en 19 4 5? La o tra, a la derecha? honrando a San Jo se María Rubio Per alta, SJ , primer santo al meriense, cano nizado en Mad rid, el año 2 003. 165 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. I V, fol. 426. 166 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. I V, fol. 427 . 167 José ÁLVARE Z B ENAVID ES, Historia d e la Cated ral de Almería …, Parte I, Cap. III, fol. 21 8, nota 1; P arte I, Cap. IV, fol. 427 -428. En ambos l ugares el aut or aduce d atos tom ados del L ibro de asientos antiguos de Fábrica Mayor (15 51 -1556) y de Mesa Cap itular (1548 -1550) ; Vid. Lib. 3, fol. 103 vtº. 168 Errata: Benavides tiene el lapsus d e llamar ‘J uan’ a este p rebendad o, J osé ÁLVAREZ BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. IV, fol. 430. 48 acuerda ll evar la Pila bauti smal a la Parroquia del Sagrario, y levantar en ella un altar a la imagen de Nª Sª del C armen donada por el Obi spo Molina y Rocha. Quedó encargado de la ejecuc ión el Tesorero Adulfo Álvare z Campana. El cual, en Cabildo de 11 de diciembre de 1761, da cuenta de los gastos oc asionados por la obra en la capilla y traslación de la Pil a bautismal. Importa ron 15.253 reales con 5 maravedíes 189 . Aprobadas las cue ntas, se ordenó al comisionado enc argar reja para la ca pilla, sin sobrepasar el gasto invertido en la misma pi ez a de la c apilla de San Ildef onso. Permanec ió la imagen en su altar provisional, hasta el acuerdo tomado por el Cabildo de 1 de febrero de 1763, para ha cer un retablo, vendiendo dos viejos pectorale s para allegar fondos. Se adquirió, a demás, una lámpara de plata ofr ecida por el platero J oaquín Fernández, en C abildo d e 8 de febr ero de 1763. Para finales del mismo año estaba y a colocado el nuevo retablo, y dispuesta la hornacina. Se encarga n coronas de plata pa ra ambas imá gene s en Cab ildo de 24 de enero de 1764, que en un par de meses están preparadas y a gusto del Cabildo, como c onsta en el de 10 de abril. Ese mismo día se encargan al Chantre tuercas y to rnillitos para aseg urar las coronas, deseando pueda “ quedar colocada en su capilla la sagrada imagen para la próxima Sema na Santa ”. No consta el momento exacto, per o debió ser en unas semanas. En el Sagrario de esta capilla se guardaba el Santísimo mientras se instalaba el Monumento para e l Jueves Santo, y durante el posterior desmontaje. La capilla d e Nª Sª del Carmen tuvo iluminación eléc trica después de 192 8, simultánea a la que iluminaba la I nmaculada del Trascoro 190 . En esta capilla fundó un a Misa diaria Dª R afae la Cardona, en Cabildo de 30 de octubre de 1801. Se había de celebrar a las once, con limosna de 6 reales 191 . Quedó aceptada en Cabildo de 27 de noviembre de 1801, a condición de añadir el importe de la oblata y la gratificación del ministr o a yuda nte. Esta p etición manifiesta l a estr echez económica existente en la época. Lo cual aceptó la heredera de la fundadora, Dª. María Magdalena Marín y Pobeda, viuda de D. Gaspar Cardon a, pa ga ndo “ ade más cuatro ducados anuales por la oblata y ornamentos que presta la Fábrica ” (Comunicac ión del Vica rio Capitular, 4 de fe brero de 1802). D. José María Acosta Bejarano ofrec ió cristalera con marco dorado, candeleros, lámpara o arañas, estuc arla y costear lo que se v ea faltase, aceptado por el Cabi ldo de 29 de mayo de 1866 (Lib. 71, fol., 272) 192 . L a terminaci ón de la obra se celebró con Misa solemne, aprobada en Cabildo de 13 de julio de 1866, y a gra decida por escrito al bienhechor en Cabildo de 3 de agosto de 1866. Se conserva la modesta contestación de Sr. Acosta. 189 ACA, {Lib. 3 2, fol. 239 vtº}; Leg. 1 Exped ientes Diversos, n. x. 190 Por un a nónimo bie nhechor J osé ÁLVAREZ BEN AVIDES, Histo ria de la Cated ral d e Almería …, Parte I, Cap . IV, fol. 5 30, nota 1, q ue recogió la sugere nc ia del P. Olivares, en su artíc ulo sobre Salzillo, Fr. Gabr iel OLIVARES, O.F.M ., “Salzillo en Almería”: La In dependen cia 11 de agosto de 1928. 191 Por la disminución de las r entas, e n los años 30 del siglo XX solo se decía los domingos y festivos, José ÁLV AREZ BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. I V, fol. 5 43, nota 1. 192 Según el I nventario de 192 9, n. 2 73, er an “cinco candeler o s d e metal blanco, p ie triangular, de u na vara de altura, co n caña ac an alad a [ …] P ertenecen a la ca pilla d e l Carmen y sirven en el Monume nto” José ÁLV AR E Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. I V, fol. 544, nota 2 . 49 Parroquia del Sagrario. Era la Parroquia más ant igua y p rincipal de la Diócesis, databa de 1491 193 . Desde la erección d e las parroquias en la diócesis era la parroquia de la Catedral y de su Cabildo, que ejercía en ella la cu ra de almas mediante los Arciprestes, elegidos por oposición. Así funcionó hasta el Concordato de 1851, cuando se dispone que también la del Sagrario sea provista e n libre concurso como las restantes parroquias. Al principio func ionó la Parroquia del S ag rario e n la capilla del S anto Cristo. Describe su altar e l inventario de 15 de enero d e 1558 ( Fragmentos Antiguos ). Esta incómoda ubicación p ersiste hasta la construcción de la capilla del Sagrario por F r. Juan de Portocarrero, propósito comunicado al Cabildo en 21 de abril de 16 06. ¿Cuándo concluyó la obra? En 1610, afirmó un investigad or 194 . En realida d, terminó solo en su primer formato. Las act as capitulares muestran que la c onstrucción duraría mucho tiempo más. El Obispo Jerónimo del Valle y Ledesma comunicó su voluntad de ampliar la capilla del S agrario, presidiendo el Cabildo de 4 de julio de 17 21. Pretendía “ agrandar la capilla del Sagrari o hasta veinte varas más, con Presbite rio y media naranja ”. L a obra fue real izada inmediatamente. Se dieron efusivas gracias al Prelado, a su terminación, en el Ca bildo de 19 de m a y o de 1722. Se acordó “ ofre cer a Su Ilma. la cruz de plata con algunas reliquias , que está encajonada en la Sacristía, para que Su Ilma. disponga se ponga en la parte donde gustare del retablo de l Sagrario ”. Andando el tiempo ha y que responder a las n ecesidades de funcionamiento. En Cabildo de 6 de feb rero de 1753 se acordó “ hacer un cuartico que sirva d e Arc hivo para el Sagrario ”. En C abildo de 15 de abril de 1768 se en carga al maestro de obras de la Catedral, Antonio Ramos, “ hiciera Sa cristía en el Sagrario, según e l plano que presentó ”. En Cabildo de 24 de noviembre de 1876 se acuerda cerrar la verja del Sagrario cuando se cierren las demás puertas de la Ig lesia, y adem ás “ qu e se añada a dicha verja lo necesario para que no pueda saltarse por ella ”. ¿De ese ti empo es e l relieve que luce de la Virgen de los Dolores? El Cabildo intervenía directamente en el régimen y administración del S agrario. El clero de la Parroquia del Sag rario era considerado como auxiliar del Cabildo, desempeñando “ hasta poc o tiempo ha ” -o sea, hasta el sig lo X IX- algunas func iones en e l culto capitular. En Cabildo de 22 de septiembre de 184 2 hubo que r ecordarles esa obligación: “ se pre venga a los T enientes del Sagrari o c umplan las obligaciones que, según práctica, les incumb en, como son: encender velas en el altar y salir a l a puerta de la capilla {del Sagrario} en las procesiones claustrales; asistir en el Altar mayor a la renovación de la Sagrada Forma; leer en el púlpito de la Catedral los edictos y demás documentos pastorales; y llevar al Coro el aspersorio {hisopo} en los Domingos ” 195 . La más anti gua cofradía en el Sagrario era la Hermandad del Santísim o Sacra mento . No sabemos de datos antiguos -aunque desde el principio el Cabild o celebra el Corpus y su octava-. En Cabildo de 8 de mayo de 1807 se acuerda prestar al He rmano Mayor, 193 TAPIA, VII, p. 127 -128. 194 X, “Noticias histó ricas sobre Almeria”: R evista d e Almeria n. 9 (septie mbre 1884). 195 José ÁLVAREZ BEN AVIDES, Historia de la Catedral de Almería …, Parte I, Cap . IV, fol. 547 , nota 1. 50 racionero Roldán, capa s y palios para la procesión en que se lleva solemnemente la Comunión a los impedidos de la parr oquia. El Vica rio C apitular, que ponía reparos a las procesiones de Minerva (por las naves interiores) que se querían introducir, pide al Cabildo de 13 de agosto de 1816, manifestar su par ecer sobre las adiciones a la s constit uciones de e sta Hermandad. Ignoramos el de senlace, lo cierto es que el Cabildo de 31 de octubre de 1817, concede la solicitud del Hermano Mayor D. R afael José Montaño, para h acer procesión de Minerva por las naves del Trascoro los domi ngos terceros de cada mes, termin ado el oficio de la tarde e n el Coro, y antes del toque de oraciones. S e conc ede nueva licencia, bajo las mismas condiciones, en Cabildo de 18 de enero de 1867. En la parroquia del Sagrario exist ía también la Hermanda d de las Ánimas desde 1724, como consta del Cabildo de 4 de abril, a solicitud de los curas del Sagrario D. Tomás Tenllado y D. B altasar de Martos, a condición de no coincidir sus func iones con las celebradas en l a Catedral { L ib. 22, fol. 231 vtº -232}. Los cultos sobrevivieron a la cofra día, todavía cuando fue coadjutor el joven Be navides, años 1888 -1891. L a Parroquia del Sagrario quedaría suprimida en 2003 196 . Claustro. L a imagen de la Purísima puesta sobre la puerta de acceso al claustro se manda “ ader ezar ” en Cabildo de 16 de junio de 1598. El primer ca ncel que se instaló, consta en Cabildo de 3 de octubre de 1651 que su importe -junto con el arreg lo de la cañería del jardín- ascendió a 662 reales y 24 m aravedíes. La actual puerta se construye un siglo después, por 1.252 rea les, según Cabildo de 28 de noviembre de 1752. El habitáculo e ntre el templo y el claustro se ad ornaba con los cuadros de los santos Acisclo y Victoria. No se cumplió el acuerdo tomado en C abildo de 19 de noviembre de 1776, de llevarlos a al guna capilla. Esta habitació n se empleó para vestua rio de acólitos, cuy a vetusta cajonera existía antes de la Guerra Civil, empotrada en la pared del fondo. Desde el principio se d enominaba claustro a un solar, pero no fue constr uido hasta el siglo XV III . La historia del actual claustro es laboriosa y accidentada. Varias veces se proy ecta hacerlo, con el obispo Portoca rrero, en Cabildo de 24 de febre ro de 1604; y también con el obispo Rodrigo Mandí a y Par ga (1663 -1673 ), en Cabildo de 13 de ag osto de 1666, pero no se realiza. Al año siguient e, en Cabildo de 29 de marzo de 1667 se suplica al Prelado mande hacer un cobertizo en el claustro, que sirva de pasadizo hacia la Sal a Capitular. Se condiciona a su respuesta la apertura del pos tigo hacia la Sacristía. El Obispo Ma ndía tarda año y m edio en asumir la solicitud, agradecida en Cabildo de 26 de octubre de 1668. Construido por el arquitecto Juan Antonio Munar. El ACA guarda la RO aprobando el proy ecto de claustro y enterramiento, con forme a sus planos y a las ampli aciones de la Real Ac ademia d e S an Fernando, en informe de 20 de septiembre de 1785. El Cabildo de 17 de febrero de 1786 vio orden de l a Real Cámara, de 6 del mi smo mes, prefir iendo el plan de Munar para construir claustro y ente rramiento, con interve nc ión del Juez Visitador Real D. Benito R amón de Hermida y acuerdo del obispo. El Cab ildo, opuesto 196 Extinguida po r decreto 28/200 3 (10 -XI) P rot. N. 251/2003 : BOOAL n. 10 -12 (octubre -diciembre 2003) p p. 814-816 . Anex o, pp . 817 -819. 51 al pro yec to de Muna r, qu edaba sometido. El Juez Visitador comunica el 21 de marzo al Cabildo que deleg aba sus facultades de I nterventor en el capitán de Artiller ía Migue l Tortosa, con quien h abía de entenderse el Cabildo para la obra. El Cabildo de 18 de ag osto de 1789 acuerda lamentarse ante la Real Cámara por ese hecho. Los trabajos comenzaron en primavera de 1786. En Cabildo de 4 de junio de 1786 se hace consta r que por ex igencias del plan o se derribó “ la capilla del Bauti smo y todo e l muro que circunda el ca marín de la Virgen del Carmen ”. El sacristán se quejó ante el Cabildo de la inseguridad creada por el derribo, queja elevada por la Corporación al Prelado. Respondió el Obispo decretando tomaran medidas, ya que l a obr a era orden del Rey. De hecho, el docto ral Domingo Maroto y Villena informó de l a de saparición d el cuadro de la Epifa nía que estaba e n la capilla del Bautismo antes de su derribo, colocada provisionalmente en la del Santo Cr isto, en Cabildo de 9 de marzo de 1790. Por fin, en Cabildo de 6 de ma y o de 1791 se anuncia haber restituido y puesto en la Sala Capitular el cuadro de la Epifanía. C on la insegurida d ocasionada por la obra, en Cabildo de 17 de julio de 1792 se acuerda trasladar los caudales de la Iglesia, custodiados en la Contaduría alta, a l “ cuarto alto sobre la Sacristí a, tan bellame nte fortificado .” A la petición de serle franqueada la puerta de un cubo para trabajar, elevada por Munar al P relado y trasladada por este al Cabildo, se contesta en 16 de octubre de 1787 que allí se guardaban, entre otros enseres, las andas de plata para la procesión del Corpus. Surge nuevo desencuentro a causa de las obras, con palabras indelicadas del Obispo hacia el Cabildo, en en ero de 1794 197 . En Cabildo d e 14 de jul io de 1788 se preoc upa la Corporación de los d años ocasionados, “ d e las luces y oficinas que se pierden con motivo de la obra nueva ”. Los canónigos no facilitaban los tr abajos. Ni siquiera contestan a la p etición del arquitecto J uan A. Munar, para que d esocupen el cubo dond e se guarda el vino, y le franqueen la puerta de la Sala Capitular, donde iba p ortada nueva, presentada en los Cabildos de 7 y 25 d e noviembre de 1788. Los trabajos del claustro estuvieron detenidos entre 17 89 y 1792 198 . Conclu y en en 1795. Nueva dif erencia sob reviene ante el plan de sup rimir la fuente. El C abildo de 10 de febrero de 1795 pide su conservación. El C abildo de 14 de agosto de 1795 se acuerda instalar la Contaduría en el local recién c onstruido, sob re la puert a d e e ntrada al claustro 199 . En el C abildo de 6 de noviembre, que trata sobre la bendición de la nu eva obra, se responde a una consulta episcopal en el mismo sentido. Como el P relado no tomó en consideración el parecer capitular , en el Cabildo de 24 de noviembre, se acuerda recu rrir a la Real Cámara, avisándolo antes al Obispo. Mientras llegaba la resolución de la R eal C ámara, el Cabildo de 18 de diciembre acuerda r ecurrir al Juez Visitador. En vano. A co nsecuenc ia de tal arbitrariedad, el claustro quedó s in agua hasta que se reconstruye la fuente, en 1824. 197 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral d e Almería …, Par te I, Cap. V, fol. 597. 198 Munar pad eció dos años de prisión entre 17 89 y 1790 debido a una calumnia a cue nta de su labor en el templo de Olula del Río. Fue plena mente rehabilitado en 1798 . 199 La ‘Contaduría de Munar’ en los años 30 servía de dormitorio para el sacristán. “En ella se gu arda n todavía numeroso s legaj os y lib ros p ertenecientes a las m asas y caudale s, cu ya ad ministració n cor ría entonces a ca rgo del Cabildo ” José ÁL VARE Z BENAVIDES, Historia de la Cated ral de Almería …, Parte I, Cap. V, fol. 59 9, nota 1 . Fondos incluidos e n el ACA por el Arc hivero López Martín . 52 En el libro de cuentas 200 consta que entre 1786 y 1788 la F ábrica Mayor invi erte en la obra del claustro 264.00 0 reales. Entre 1793 y 1 797 se abon aron al sobrestante de las obras 277.100 reales. La simult ánea obra de solado del Trascoro importó 262.749 reales, en total 803.849 reales y 3 marave díes. En el A rchivo de la Cancillería Episcopal, destruido cuando la incautación de 1936, el legajo Santos Óleos. Edificación y Reparos del Templo Catedral , había un expediente sobre las obras del claustro, conteniendo el certificado de reconocimiento de la obra, de orden de la Real Cámara, por el arquitecto D. Domingo Thomas, Director de la Escuela de Arquitec tura de Granada, realizado en marzo de 1791, con los reparos que advirtió: La s puertas que dan a la I glesia y al claustro - entrada desde t emplo- no s e hallan frente a frente como debiera n; la obra de ma mpostería de los c imientos de algunas pilastras no tenía el mismo saliente, estando algo metidas con rela ción al plinto -base cuadra da- de las pilastras; manifiesta colocación irregular de las ventanas circulares que dan luz a la sacristía, qu edando tap adas; la b alaustrada no descansaba sobr e el vivo -borde- d el a rquitrabe, como p revino la R. Acade mia de S. Fe rnando 201 . Tan justificadas objeciones, alguna s irresueltas a día de ho y como la falta de luz natural en la segunda Sacristía, obli garon a emprender va rias reparacion es, como la desarrolla da en 1926 para asegurar la balaustrada. En esta o casión el Gobi erno concedió una subvención de 2.000 pesetas 202 . Acaba el e xpediente con las copias de otros documentos: la representación elevada por el Cabildo a la Re al Cámara pidiendo ensolar el templo en vez de hacer claustro. Y el inform e del obisp o Fr. Anselmo R odrígue z , abogando por hacer el claustro, fundándose en que la muerte de Villalán le impidió hacer el que había proyectado, como a su pa recer muestran los arranques góticos en la pared e xterior de la Sacristí a. Jardín. Siempre se cuidó el cultivo y embellec im iento del jardín. Se pide regarlo con ag ua del poz o de la Sacristía en Cabildo de 14 de mayo d e 1618; regar los naranjos con el mismo método, en C abildo de 11 de julio de 1662. Se pretende tambi én sirva para surtir de flores p ara el c ulto, mandando el Cabildo de 23 de juni o d e 1623 al nuevo encargado, S ebastián Martínez, que lo cuide “ sin sembrar hortalizas sino flores para adorno del altar, y yerba s (sic) a este propósito ”. Hubo que proteger el jar dín contra los rateros, en C abildo de 16 de agosto de 1642, ech ando tapias “ de suerte que esté guardado y se puedan cultivar los árboles ”. Se reitera el acuerdo -señal de su 200 Denomi nado Lib ro para tom ar razón de las cantidad es que se libran contra el arca de c auda les de la Fábrica Mayor de esta S. I. C . pa ra la obra del Clau stro, y en terramiento que ha de hacerse en ella, en virtud de Rea l Orden de la Cáma ra, bajo la intervención del Sr. Juez Real In terventor de Fáb ricas, D. Benito Ramón de Hermida (que para este ca so ha subdelegado sus facultades en D. Miguel de Tortosa y Muñoz, Cap itán co mand ante del R. Cuerpo de Ar tillería de esta Plaza ) y de a cuerdo co n el Ilmº. y Rmº Sr. D. F r. An selmo Rodríguez, Obispo de esta Dióce sis. / Ta mbién se tomará razón de las ca ntidad es que se invierten en los gastos de dicha obra, según las cuen tas q ue presente el arquitecto D. Ju an Antº Munar, que la dirige, consiguiente a la misma R.O./ Almería 20 de marzo de 1786 , José ÁLVAREZ BENAVIDES, Hi storia de la Catedral d e Almería …, P arte I, Cap. V, fol. 601 . Cf< 201 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral d e Almería …, Par te I, Cap. V, fol. 603. 202 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Libro de Memo rias , p. 320, hoy no se conserva e sta página. 53 incumplimiento- además de “ emp edrar el andé n desde la puerta del dicho claustro hasta la puerta de la Sala Capitular ” en C abildo de 10 de agosto de 1646. Se manda empedrar el trámite -paso- del claustro en Cabildo de 13 de junio d e 1681. Todavía s e pide levantar las tapias en Cabildo de 20 d e febrero de 1673; esta v ez se consig ue, librando los 2.288 reales de su importe e l Cabildo de 11 de julio de 1673 203 . Cementerio. Desde los primeros tiempos pensó el Cabildo en utilizar el claustro y el jardín también para cementerio. En Cabildo de 4 de junio de 1669 se acuerda h acer osario en el claustro. Hasta los años 30 ¿? hubo en el ACA un plano del arquitec to Munar de las sepultura s que se podrían abrir en el Trascoro, que no parece haberse ejecutado. No obstante, si ese plan no se aplicó, algo de ello debió materializ arse. Eso explica el acuerdo d el Cabildo de 11 de febrero de 1814, estando ya en uso el cem enterio de Belén, para solicitar al Gobierno el uso de su enterramiento en el claustro. En Cabildo de 29 de octubre de 1880 el canónigo Giménez Albendín propone pedir autorización para s epultar a los capitulares “ en las magníficas bóvedas que tiene nuestra Iglesia ”. No era caprichosa la construcción de nuevas sepulturas. C on ello se buscaba “ poner fin al r epugnante espectáculo que ofrecían […] las antiguas fosas, repartidas a granel, e specialmente en el Trascoro, por todas las naves y capillas del Templo ” 204 . El autor manifiesta que agrada a nuestra fe la costumbre piadosa de sepultar en los pavimentos de los templos. S in embarg o, resulta comprensible su prohibición por le y es que velan por l a salud pública. Algunos vi eron en esa prohibición la pretensión de sustraer el hecho d e la muerte d el pens amiento habit ual de las gentes, busc ando con ello disminuir su actitud religiosa 205 . Dichas leye s no im piden el enterramiento católico 206 . Bena vides enumera algunos de los personajes (administradores o mayordomos, escribanos, s eises, prec eptores, regidores, jura dos, médicos, bienhechores, al gunos 203 Recogido e n Fragmen tos Antigu os , fol. 242. 204 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. V, fol . 607. 205 Cita un texto sin referencia de los teólogos Jean Joseph Gau me (1802 -18 79) protonotar io apostólico (1854), y M gr. Jean Jo seph GAUME, E l ce menterio católic o en el siglo decimo nono o la última pa labra de los solida rios , Barcelona, Tip . Católica, 1878 (original, 187 3). El texto m enciona al ca nónigo francés Nicolás S. Berg ier (171 8-17 90), José ÁLVAREZ BENAVIDES, His toria de la Catedral de Almería …, Parte I, Cap. V, fol. 60 8, nota 1. 206 El autor p one de manifiesto la tensión pro vocada en ese tiem po p or l as medidas secularizad oras republicanas, co mo la refere nte a ce menterios (Dec reto 30 de enero de 193 2): “ Contra cuan to pudiera esperarse, raciona lmente pensan do, d el n uevo régimen imp lantado en Esp aña a l p roclamarse la segu nda república , madre y autora de la Constitución más liberal y ava nzada del mundo, fuera de la soviética rusa, ha sido condicionado por uno d e lo s dec retos min isteriales de su Gobiern o el d erecho a recibir sepultura eclesiástica que asi ste a tod o hijo de la Iglesia Católica, al deb er d e m anifestar por escrito tales deseos. La seculariza ción de los cementerios, imp uesta por jud íos y mason es, es la mayo r de las tiranías. No impo rta; valga contra ella esta mi espo ntánea declaración: ‘Soy católico. Quiero católicamen te ser enterrad o ’.” José ÁL VAREZ BEN AVIDES, Histo ria de la Catedral de Almería …, Parte I, Cap. V, fol. 6 09, nota 1 . Benavides co nfiesa pre ferir p ara sí mismo la época en q ue uno p odía ser enterrado en los templos, íb idem , fol. 6 09- 610 . 54 prebenda dos…) sepultados entre los muros de la Catedral 207 . Varios acuerdos capitulare s tratan sobre las derivaciones económicas de las sepulturas. Las tasas d e concesión y ofr endas an uales, ingresadas en concepto de sepulturas, permitían reponer fondos tras la construcc ión del Templo 208 . En los Cabildos existen algunos acuerdos para p roveerse de losas para l as sepulturas. Así, el más antiguo, el Cabildo de 12 de febrero de 1675, dispone trae r d e Macael 150 varas de piedras blancas para las sepulturas del crucero. El Obispo Sanz y Torres, según el Cabildo de 30 de diciembre de 1776, desea ba la construcción de un panteón para el Cabildo y d emás eclesiásticos, no consta su rea lización. El Cabildo se ocupa ade más de las repercusiones sanitarias de las sepulturas. El Cabildo de 28 de abril de 1651 dispone “ que s e ahonden las sepulturas para evitar mal olor ”. El mismo problema intenta re solver el Cabildo d e 16 de septiembre de 1777, más de u n siglo despu és. No tuvo fácil resolución. La Corp oración solicitó, sin r espuesta, varias veces al Prelado busc ar otro enterra miento pa ra la feligresía. La situación d eterminó que el Gobernador, conde de la Puebla de los Valles, pasara un oficio al C abildo con fecha 14 de enero de 1786 denunciando l a fetidez notada en el Tras coro, ofreciendo colaboración económica para erradicarlo. El Cabildo trasladó la queja al Obispo, recordando anteriores propuestas de solución . P ero el Prelado sólo recomendó embaldosar el sitio, un medio juz ga do insufici ente por el Cabildo, ante la afluencia de sepultados. Entonces el Cabildo soli citó a la Real Cámara autorización para hacer nuevo enterramiento a su costa. No se hizo, tampoco el embaldosado de la I glesia g estionado en 1788. El Cabildo de 1 2 de abril de 1791 dispo ne no pas en las procesiones claustrales por el Tras coro, debido a su mal estado. Habrían de salir por la nave de la Epístola y volver a entrar por el lado del Evangelio. La epidemia de ese a ño ag rava las dificultades. El Cabildo de 6 de septiembre de 1791 acuerda suspender los enterramientos en el T rascoro y efectuarlos en el claustro. Como es h abitual, los fieles se resistieron al cambio, insisti endo en pedir sepu ltura en el templo, pero el Cabildo de 5 de ma yo de 1797 s e ratifica el a cuerdo de usar e l claustro. Había excepciones, por las fosas en propiedad. Razón por la que s e ordena evitar transgresiones de l a norma, con ese pretexto, en Cabildo de 10 de febrero de 1801 . Finalmente, ante la Re al Orden para instalar los cementerios fuera de las pobla ciones, el C abildo de 30 de jul io de 1805 pide mantener el uso del enterramiento del claustro. Probablemente suc edería así hasta la apertura del cementerio de Belén, dirigido por el arquitecto Francisco I ribarne. Francisco J over lo atribuy ó a realización de los invasores 209 . En cambio, Benavides sostiene que era un proy ecto anterior, y fue acabado con posterioridad a la invasión francesa. B. Carpente lo estudia 210 . En efecto, la pet ición del Cabildo a la Real Cámara en 1786 para hacer n uevo enterramiento con los propios fondos, fue atendida, 207 José ÁL VARE Z BENAVI DES, Historia de la Catedral de Almería …, Parte I, Cap. V, fol. 6 10 -624. Se re m ite al Índice N ueve Igle sias. Sepultura s. 208 [José ÁLVAREZ BEN AVIDES], “19 de enero de 1 558. D. Francisco d e Lorenzana”: La Indep endencia 1 9 de enero de 1911 [p. I ]. 209 Francisco JOVER, “Almería hace 100 a ños”: RSEA T . I, cuaderno x (x 1910 ) pp. xx. 210 Benavides c ita a Bartolo mé C ARPENTE, “Breves apuntes para la Histor ia Eclesiá stica de Almeria”: RSEA T. XI cuader no 5-6 (mayo-j unio1920 ), p. 138. 55 recibiéndose en Cabildo de 18 de agosto de 1786 una RO demanda ndo información sobre posible e mplazamiento. El Lectoral, comisionado del C abildo, asesorado por el arquitecto Francisco Iribarne, de sechan entre amb os varios posibles emplazamientos: “ el de la parroquia de San Juan por peque ño, y estorbarlo la casa de misericordia que está sin concluir… el sit io llamado de la Hoya, entre S. Cristóbal y la Alcazaba, por estar expuesto a inundac iones y estar lleno de escombros… el d e la Puerta de Purchena, junto a la T orre de las Arcas {otro bastión, hacia San Cristóbal, preguntar al primo…}, por estar tocando a las murallas ” 211 . Por fin, optan por el te rreno a espalda de la Capilla de Belén “ enter amente llano, despoblado, en terreno de monte pero sin piedra viva [… ] Que no hay que comprarlo por estar ce dido al uso de dicha Ermita, que contiene un espacio dilata dísimo; Que la proporción de la Capilla donde se celebra es muy digna de atenderse, e igualmente la de haber una casa e n dic ha Ermita de que cuida un ermitaño ”. En Cabildo de 1 de septiembre se presentó el plano y presupuesto, acordá ndose remitirlo a la Cámara. El inicio de las obras constaba por el expediente Sobre construcción de un cement erio en el campo de Belén de esta ciudad , con plano del arquitecto Juan Antonio Munar, de 1805, ex istente aun en los pasados años 30 en el Archivo Episcopal (Cancillería, departamento 4º, tabla 5º, leg. 2), aunque la probable falta de fondos detuvie ra la eje cución. Reemp rendidas las obras en 1810, no se concluyeron, como manifiesta otro ex pediente con idéntica si gnatura al antedicho, que incluía las órdenes d e la Rea l Junta de Sanidad, y del Sr. General Barón del I mperio Liger Belair, para su fragar la const rucción del cementerio con fondos de las fábricas ge nerales. En C abildo de 15 de enero de 1811 se ve la oferta del General Belair par a elegir un luga r en el nuevo cementerio. Se a cuerda en el de 21 de en ero, agradecer y aceptar el lugar elegido, indicando que al estar destinado también a los Obispos, debería contribuir asimismo la Mitra 212 . C omo g esto de gra titud por la de licadeza del general francés, el C abildo de 3 de abril de 1811 le cede la cruz de piedra del claustro que gustó a Belair para poner en el enterramiento del clero. L a c ruz estuvo allí hasta finales de 1823 o primeros de 1824, en que se instala de nuevo en el cla ustro. La retirada francesa de ma y o de 1811 paraliza las obras, no reiniciada a su vuelta, tres meses después ¿en a gosto ? del mismo a ño. Perdura la paralización durante varios años. El Cabildo de 22 de diciembre de 1820 conoce una comunicación del A yuntamiento - liberal- invi tando a la Corporación a el egir sit io, y a inspeccionado por los comi sarios de año, en el nuevo enterramiento de Belén, que luego no se contesta. El actual cementerio de San J osé se construy e en 1866 213 . El C abildo de 8 de marzo de 1866 encarga a los comi sarios de año y al Doctoral tratar con el alcalde s obre un sitio 211 José ÁLVAREZ BE NAVIDES, Historia d e la Catedra l de Almería …, Parte I, Cap. V, fol. 636 , nota 1. Te xto íntegro, en (Lib. 4 6, fol. 68 ). 212 ¿Simple afán de s upervivencia, d iplomacia o colabo racionismo capitular ? 213 Benavides manifiesta la indig nación contra las medidas secularizado ras: “ Fue p reciso, para co mplacer a una minoría sectaria, bo rrar aqu el glorioso nombre y qu itar el sign o de nuestra reden ción [cruz adora da por ángeles] del lu gar en que lo p usiera el mismo p ueblo, o de su rep resentante entonce s, la interpretación g enuina de los sentimientos cató licos de u na inm en sa mayoría…! Es un a de tanta s 56 para enterramiento del cl ero. En el Cabildo de 9 de ma yo es aprobado el di ctamen de la comisión 214 . El Cabildo de 5 de julio de 1867 a pr ueba el convenio preparado por lo s comisarios de ambas co rporac iones, quee concede enterramiento para el clero en el segundo recinto, sobr e las bóvedas n. 30 y 3 1. El Cabildo de 6 de septi embre aprobó abonar 250 escudos por su importe, una cuota del montante sería abonada por las fábricas par roquiales. La bendición del nuevo cementerio de San José tuvo lugar el 5 d e diciembre de 1867, asistiendo al acto los comisarios de a ño, p revia invit ación del Ayuntamiento y del P rovisor. P ronto resultó necesa ria su ampliación. El C abildo de 3 de julio de 1869 aprueba construir 15 nichos. Sin embargo, se demoró la construcc ión, debiendo permutar el terreno por los nn. 1, 2, 5 y 6 del grupo 4 º, en la zona 2, según oficio municipal de 19 de noviembr e de 1875. Finalmente fu eron construidos 20 nichos para los ca nónigos y otr os 20 para los demás clérigos de la capital, se gún expediente aprobado en C abildo de 14 de enero de 1876, con sus condiciones 215 . En Cabildo de 20 de abril de 1901 se acordó repa rar la bóveda, cons truye ndo send as hil adas de sepulturas en ambos lados 216 . Sala Capitular. Nada consta sobre el lugar de reunión en la Catedral vieja. Tras el terremoto de 1522, tamp oco. El Cabildo de 29 de diciembre de 1525 se celebra “en las casas del Sr. Deán”. La falta de un lugar adecuado, que sirviera a la independencia de la Corporación, mot ivó conflictos entre los canónigos. En Cabildo de 15 de junio de 1540 algunos canóni gos se niegan a concurrir si se celebran en casa del Deán, d emandan qu e se tengan dentro de la I glesia. Un a vez concluido el Templo, hubo habitación específica, ‘el lugar del Cabildo’ como prueba un acuerdo de 11 de enero de 1577 citado por Nu eve Iglesias. Dicha sala era ll amada ‘C abildo viejo’. Su localización es uno de los torreones de la fachada sur, tal vez el usado posteriormente para el mismo fin 217 . La Sala Capitular fu e construida al par qu e el t emplo. Lampére z afirma que J uan de Orea, entre 1550 y 1573 dirigió las portadas, l a s illería del coro y la Sala Capitular 218 , aunque será a caba da mucho más tarde. En Cabildo de 23 de abril de 15 99 se acuerda estudiar presupuesto “ y visto, se ponga por efecto el cubrirse de piedra el Cabildo nuevo ”. Est e acu erdo no se cumple enseguida, da d o que debió ser r atificado en el de 21 de a gosto. Aún así transc urren casi dos años, hast a ser puesto en práctica, como revelan humillacio nes y vejámenes que han tenid o qu e sop ortar con heroica pa ciencia los bu enos y n obles hijos de Almeria, bajo un régimen que ni sabe n i quiere limar el perfil a grio y triste (sic) que ofreció desd e que advino , y que por d esgracia sigue mo strando todavía ” José ÁLVAR E Z BE NAVIDES, Historia de la Catedral d e Almería …, P arte I, Cap. V, fol. 6 40, nota 1 . La expr esión recuerda las del cr onista loca l: “ La ansiada R epública qu e todos soñaron hermosa, tranq uila, de faz so segad a y labios vo luptuosos, se ha tornado en loca, hosca y díscola, con la bios secos y ce ño d e dura su egra ” en J oaquín SANT ISTE BAN, “La paz reina en Varso via”: La I ndependencia 12 de j ulio de 1931, [p. II I]. 214 José ÁLVAREZ B ENAVID ES, Historia de la Catedral d e Almería …, Par te I, Cap. V, fol. 64 1. Otr o dicta m en, pidiendo r ebaj a en el preci o exigido, en Lib. 71 , fol. 276 . 215 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. V, fol. 642. 216 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Libro de Memo rias , p. 45 - 46 . 217 Fragmen tos Antiguos , Inventario d e 15 de enero d e 1558. 218 En Historia d e la Arquitectu ra Cristiana Espa ñola , T . III, p . 179, citado por J osé ÁLV AREZ BENAVIDES, Hi storia de la Catedral d e Almería …, P arte I, Cap. V, fol. 729, nota 1. 57 los Cabildos de 5 de julio y 14 de septiembre d e 1601, que autorizan li bramientos a favor del cantero Mancio Infante, pa ra la ob ra del Cabildo. Conclu y e pasados dos años. El Cabildo de 1 de jul io de 1603 acuerda “ qu e la obra del Cabildo nuevo la tase Parraces ”, por tanto y a h abía finalizado la construcción. El Cabildo de 31 de diciembre de 1631 acuerda hac er un altar en la Sala Capitular con los enseres p rocedentes del expolio de la capilla del Obispo Portocarrero. Once años después se añade un cuadro del mismo orige n, el 8 de abril de 1642. En Cabildo de 11 de noviembre de 1646 se acuerda labrar ocho escaños, para colocar en el Cabildo y otr as dependencias, por c u y a hechura y herrajes abona 700 rea les el Cabildo de 12 de julio de 1647. Fueron renovados los escaños a fines del sig lo XV III , sin que conste su importe, aunque sí el de los escudos para adornar sus respaldos, por los que li bra 3.211 reales el Cabildo de 18 de agosto de 1778 a D. J uan de Andilla, de Granada. En Cabildo de 9 de jul io de 1802 se acuerda hacer un dosel de damasco carmesí, con galón de plata, para cuando asistiera el Prelado al Cabildo. En Cabildo de 3 de marzo de 1845 se abonan al maestro Moncada 1.204 reales por 3 sillones para el presbiterio y 10 para la Sala Capitular. Siempre son precisas ciertas reformas. El Cabildo de 20 de febrero de 1699 abona 463 reales por vidrieras para las tres ventanas. El Cabildo de 22 de a gosto de 1766 ac uerda renovar la puerta de la Sala Capitular, aprovechando las maderas de las anteriores. El Cabildo de 9 de diciem bre de 1864 acu erda poner puert a de cristales, delante de la puerta que da al claustro, por 327 reales. Se acu erda poner suelo de m ármol de Macael en colores blanco y negro, en Cabildos de 31 de octubre de 1769 y 17 de septiembre de 1773; se ve que e l anteri or no se ejecutó. La Sala C apitular comunica desde el siglo XVIII, al pasillo que ll eva a la Sacristía segunda, lugar ho y destinado a vestuario de canónigos. Los acuerdos del siglo anterior para construir un cobertiz o que proteg iese de l a lluvia a los canónig os no tuvi ero n aplicación. En Cabildo de 26 de enero de 1768 se acuerda emprender dic ha obra, que importó, junto con un armario y otros pequ eños a rreglos, 4.369 reales con 7 maravedíes (L ib. 35, fol. 148). La construcción del claustro, buscando Munar que el vano de la puerta de la Sala Capitular coincidiera con el del arco d el corredor, determinó la desviación de su puerta, tan evidente e n el interior, por la desi gual distanc ia entre el hueco y las pilastras. En el último tercio del siglo XIX, concretamente desde 1876, la Sala Capitular fue destinada a Vestuario C apitular 219 , empleando desde entonces el torr eón de Levante como Sala Capitular. Ese torreón pose e sótano 220 . En el lado opuesto, el torreón de Poniente era utilizado como almac én. Torre de la Catedral. Planeada desde el principio, solo se culmina en el pontifica do de Fr. J uan de Portocarrero, motivo por el q ue luce su escudo en el costado norte. La s 219 El autor dej a traslucir su oposició n al e xpresado ca m bio de us o, José ÁL VARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. V, fol. 734. 220 En la G uerra Civil fue lo único q ue hallaron lo s milic ianos p ara j ustificar la leyenda de secreto s pasadizos… 64 fortaleza y templo. Cuatro torre s c oronadas de almenas o merlones la circ undan {con matacanes}. El ábside ti e ne forma de torreón poligonal. En el lado sur, la muralla forma un talud. Pa ra la defensa, fue dotada de a spill eras en los costados y trone ras para artillería. Consta de tres naves de idéntica altura, girola abierta a tres grandes capillas absidales. La s bóvedas se sostienen en 16 pil ares centrales, más otros tantos adosados a los muros. La Iglesia tien e doble cubierta, la exterior, que h a sido restaurada en el últ imo tercio del siglo XX, y la inferior, en piedra, que se aprecia a la vista desde el interior del templo. De estilo gótico tardío, alguno lo califica d e ‘ojiv al decad ente’, combinad o con el estilo renacentista español o pl ateresco. Dos ma gníficas portadas renacentistas, l a del Norte, usada como entrada principal, y la del Oeste, o d e los Perdones, ambas obra de J uan de Orea. La po rtada Norte ocupa todo el espacio entre dos c ontrafuertes. E stos se hallan decora dos con mol duras, ca rtelas, cabezas de león y v asos orn amentales. La portada consta de dos ó rdenes corintios -otros autore s piensan que son d e orden compuesto- superpuestos. En la base de ca da uno de los contrafue rtes, sendos ángeles al pie de una palmera, presentan ins cripciones, y a borrosas { ‘ P..V ’ en c ada uno…}. Ba jo los pies del ángel del lado x, aparece un perro, alusión al fundador cu yo nombre las borrosas letras confirman. Los ángeles fu eron bár baramente d esc abezados tal vez en el siglo XIX. S u cabeza “ tiempo há desaparec ió, decapitación bárbara que no ha sido obra de la acción demoledora de los siglos, sino de la incultura ” 246 . En el cuerpo inferior se destacan columnas geme las, cubiertas de entabla mento. Ent re las columnas, dos nichos vacíos en cada vano, c ada uno adorna do con una cabeza de querubín entallada al pie, y un busto sobre concha. Las ca bezas de león inferior es se apoy an en mol duras, la s superiores ti enen las fauces a biertas. Simboliz an poder y majestad. Un asiento de piedra rodea los contrafuertes. A media altura, sendos pescantes de hierro, con triple bra z o, ideados antig uamente para iluminar la fachada en las fiestas. La pu erta es rectangular, rematada en especie d e frontón triang ular, en cuyo v értice vemos dos ángeles tenantes de las armas episcopales. En derredor de los ángeles, sartas de granadas arrancan de apiñados racimos sit uados en las acroteras. El o rden superior posee elementos análogos, entre pilastrones, coronado con el escudo im peria l de Carlos I de España, finamente labrado. En el centro, u na hornacina cobija la imagen de la Virgen Mad re. Las canastillas, sobre las acroteras, con flores y frutas. Ha y dos guirna ldas a los lados, con relieves en mármol blanco, representando a S an P edro a la izquierda, y a San P ablo a la derecha del espectador. Estos medallones importaron 44 ducados, según acuerdo capitular para su abono de 12 de septiembre de 1561 (L ibro 3 folio 216) 247 . 246 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería… , Par te 1ª, Cap . II, fol. 140. 247 En Cabildo de 27 d e octubre d e 1600, se acuerda “ qu e se p ong an las figuras d e San Pedro y San Pablo en la p ortada de la Iglesia, porque ya que están h echas no se p ierdan ”. El lapso d e casi 40 años sin ser colocad os en su ubicación indi ca las penurias ec onómicas pasad as en esos dece nios. 65 El muro de la fachad a Norte, reforzado por contrafuertes, aparece cuarteado desde el terremoto de 1804, además de las paredes de la to rre. También qu edó más baja la clave de la puerta de los Perdones. El agua de lluvia es desalojada por gárgolas. En el torreón de la iz quierda del que accede por la puerta principal, está labrado en pie dra el escudo del obispo fundador, casi a la altura de las almenas. Menciona la verja colocada en 1905: “ Este sencillo enverjado [… ] nació de la nece sidad de e vitar el hac inamiento de escombros e inmundicias, efecto de la ause ncia de todo respeto a la casa de Dios ” 248 . La fuerte torre del campanario, fue conc luida más tarde , por eso ti ene el escudo del obispo P ortocarrero. R emata en espadaña con balconcillo, del siglo XV III 249 . A mediados del siglo XIX se pensó en edificar nuevas capillas en la f achada norte. No prevaleció el pro yecto, tras estudiarlo un a comisión designada en Cabildo de 11 de diciembre de 1857 250 . La Puerta de los Pe rdones es semejante a la princ ipal. “ Está flanqueada, como la principal, por dos contrafuertes de idénticas proporcio nes, aunque no t an ricamente ornamentados ” 251 . En la parte inferior, dos escudos: a la izquierda con la le yenda ‘1556 ’ y el nombre d el Papa Paulo IV; el de la derecha, nombra a Felipe II de Esp aña, r einantes ambos en es e año. A cada l ado de la puerta, dos pi lastras con capitel dórico. El entablamento está decorado con triglifos y flor ones. En el segundo cuerpo, dobles pilastras con capitel jónico sost iene un frontón triangular. En el ángulo superior, de nuevo el escudo imperial y una cabeza de án gel en el tím pano. En el centro, una hornacina, rem atada por concha, con un a cabeza de án gel al pi e. Todo qu eda cubierto por dos g uirnaldas y greca. El enrejado es de 1905. Amba s puertas son de nogal. Proyectada s desde 1759, fueron construidas en 1763, tal vez se conclu y er an en 1764 252 . La sencilla puerta de má s abajo, que da a c alle V elázquez, fue abierta cuando el Obispo Meoro en 1865 pensó in stalar las oficinas d el Provisorato y d el Archivo Dioce sano, en los almacenes de la catedral, estando aun sin levantar el actual edificio de la Curia, de clara insufici encia para las necesidades burocráticas posteriores. Se abrió e n 1866, ocupando ese esp acio d ichas oficinas h asta 1871. Al poco queda inst alada en ese espacio la Habilitación del Culto y Clero. En 1873 se decide dejar de usar esta puerta, como medida de seg uridad 253 . El lienzo sur tiene base en forma de talud, salpicado de aspilleras. En los años en que escribe Benavides, ese lienzo estaba o culto por e dificaciones indebidamente adosadas 248 José ÁLV AREZ BENAVID ES, Historia de la Catedral de Almería… , P arte 1ª, Cap. II, fol. 146 . Permaneció hasta fin del siglo XX. 249 Be navides cita s u ar tículo sobre la tor re, publicad o en La In dependen cia 24 de febrero de 19 11. José ÁLVAREZ BENAVI DES, Historia de la Catedral d e Almería… , P arte 1ª, Cap. II, fol. 147. Incluye u na postal en fol. 14 8. 250 José ÁLVAREZ BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería… , Parte 1ª, Cap. II, fol. 14 4. La comisión estuvo i ntegrada p or el Chantre Anto nio de T orres Martínez y el Mae stresc uela Jo sé B arr agán y Valencia, íbidem , fol. 146. Remite al expediente ‘Pr oyecto de nuevas cap illas’. 251 José ÁLVAREZ BEN AVIDE S, Historia de la Catedra l de Almería… , Parte 1 ª, Cap. II, fol. 151. Se extiende la d escripción hasta f ol. 15 6. Inserta foto en fol. 152. 252 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería… , Par te 1ª, Cap . II, fol. 154. 253 José ÁLVARE Z B ENAVI DES, Historia d e la Cated ral de Almería… , Parte 1ª, Cap. II , fol. 1 57, nota 2. 66 por particulares. “ ¿Cuándo comenzó y porqué fue tolerado el abuso que hoy lamentamos? […] ¿ Fue acaso un hecho que se p rodujo como frut o y con secuencia d el avasallador caciquismo (palabra nueva pero ide a vieja) cuyo oculto pod er, ayer, hoy y siempre, salta por enci ma de toda ley, y se bur la de las prescripciones de todo derecho? ” 254 . Frecuentes acuerdos c apitulares se ocupan de la limpieza de los alrededores de la Catedral, entre 1654 y 1879. Todavía a principios del siglo XX el Deán J osé Antonio de Rojas y Solís costeó un muro para cubrir el hueco del ábside entre las capillas de la Piedad y del Santo Cristo, en la calle Cubo 255 . Sol de Villalán . Al exterior de la Capilla del Santo C risto, que es un bastión defensivo de forma octogonal, s e enc uentra tallado en relieve un sol radiante antrop omorfo que mira hacia levante rodeado de una guirnalda. Ad optado como símbolo de la ciudad d e Almería, posteriormente por la Universidad de Almería, y d esde 2002 por el Obispado. Errónea mente es llamad o Sol de Portocarrero, p orque es el Sol d e Villal án el fundador de la Catedral Fo rtaleza. Bolea cae en este erro r 256 , re incide Martín del Re y 257 , y lo difunde la Administración local en los años s esenta, deseosa de atraer al turismo. Bena vides, aunque en u n temprano artículo p articipa de la equivocación 258 , aclara s u criterio con posteriores lectura s e investigaciones. En su obra rebate esa confusión: “ Recordamos haber leído, que por haberse termi nado esta part e del edificio en tiempo del obispo Portocarrero, se grabó en ella dicho sol, que es la pieza principal de s u blasón. Juzgamos [fol. 174 ] no tiene fundamento este supuesto. La Catedral, en lo principal de su fábri ca, incluyendo desde luego la capil la central del ábside, que g uarda los despojos del fundador , quedó terminada a la muerte de este […] Má s conforme a razón es suponer que se esculpió como símbolo de la orientación de la Iglesia, puesto que […] el lado […] del cuadrado [… ] donde se halla, y qu e correspon de al ej e central de todo e l edificio, mira al sol saliente ” 259 . 254 José ÁL VAREZ B ENAVID ES, Historia de la Cated ral de Almería… , P arte 1ª, Cap . II, fol. 1 60. El lienzo sur quedó despej ado a finales del sig lo XX. Se abrió un a vía que r ecibió e l nombre de ‘Ronda Beato Diego Ventaja’?. 255 José ÁLVARE Z B ENAVID ES, Historia d e la Cated ral de Almería… , Parte 1ª, Cap. II , fol. 1 62, nota 1. 256 Bolea y Sintas, en s u inédito Episco pologio (1890) identifica escudos de Porto carrero en la frontada de la par roquia de San Juan y en la portada de Santiago -que lo es d e Fr. Diego de Villalán - , y añad e: “Hay otro escudo, en un todo igual al ya descrito y que aparece esculpido en la par ed d el Cu bo de nuestra Catedral ” Jo aquín SANT ISTEB AN Y DE LGADO -Mi guel FLORES GONZ ÁLEZ -GRANO DE ORO, “De Heráld ica al meriense. Las piedras armeras de la cap ital” La Indep endencia 17 de j unio de 1932 [p. III] . En realidad, el sol d e su escudo heráldico tampoco es idéntico al sol d el Cubo. 257 No sale la cue stión en B ernard o MARTÍN DEL REY, Guía ilustrada de Almeria y su provin cia , Almería, I mp. Ortiz, 195 7. En ca mbio, incluye u na fotografía del símbolo co n es te p ie: “Sol heráldico del Escudo Portocarrero que figura en un o de los torreones de la Cated ral” Bernardo MARTÍN DE L REY, Almería , L eón, Everest, 1 970, p. 144. 258 [Jo sé ÁL VARE Z BEN AVIDES,], “ xx ”: La Indep endencia xx de xx de 191 1 [p. x] 259 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería… , Par te 1ª, Cap . II, fol. 174 -175. 67 Una atenta inspección o cular del sím bolo, desde calle Cubo, permite apre ciar en su parte inferior que el Sol está tallado sobre los diver sos bloques de piedra, alineados perfectamente para formar el signo una vez colocados. No ha sido superpu esto al muro. Hecho que nos corrobora el autorizado pa recer del ex perto a rquitecto D. Eduardo Blanes Arrufat 260 . Reiteraron la verdadera naturaleza del escudo P . Tapia 261 y Lóp e z Martín 262 , con poco éxit o. De nuevo lo expone la n ueva G uí a del patrimonio 263 . Y otra s plumas conscientes del error 264 . Expone la auténtica dat ación y el v erdadero sentid o teológico de este a dorno el profesor Sánchez López, en un trabajo reciente 265 . Interior del Templo. C omienza el capítulo III, dedicado al interior del Templo, animando a ac ceder con respeto al Templo, decepcionado por “ la pési ma educación religiosa de que, como si fuera de buen tono, se alard ea en la actualidad [… ] la irreverenc ia habitual qu e se nota en la conducta de católicos ” 266 . El interior de la Catedral de Almería presenta una combinación armónica de elementos arquitectó nicos y ornamentales; es hermos o, “ ti ene mucho de sorprendente y extraordinario el aspecto general de toda la fábrica ” 267 . La Catedral tiene e le gantes pilares, de base oc togonal. E n cada uno, cuatro del gadas columnas, en cu y o cap itel descansan los arcos de l as naves. Entre ellas, otras t antas columnas intermedias reciben los nervios de las bóvedas. Estos capiteles fueron decorados con hojas de acanto, características del orde n corintio, y volutas jónicas, como vemos en la portada Norte. Ha y catorce pilares -siete a cada lado 260 “ Las cated rales se iniciab an p or la cabecera, se consa graban incluso en cuanto la p rimera capilla se cubría y permitía celebra r misa en ella, aunqu e descono zco el caso co ncreto de la de Al mería. De modo que pertenec iendo el escudo al testero e ste de la ca pilla mayor de la cap illa p rincipal de la girola, y labrad o en la misma pied ra de sillería del muro (habría que comprob ar qu e no es sobrepuesto), d eduzco que deb e correspond er a la fase inicial de la con strucción. El Obispo que estuviese en el cargo en esa fase inicial de const rucción de la Cated ral con sidero que e s el contemp oráneo d el escudo ” ( 3 de j unio de 2015). 261 José Ángel T APIA G ARRIDO, Historia General d e Almería y su pro vincia , T . VIII Los almerien ses del siglo XVI , Almería, Con feder ación Españo la d e Caj as d e Ahorros -Monte d e P iedad y Caja de Ahorros de Almería, 1 989, p. 194 . 262 X, Revista FUENTE n. 2 ( 1995) . 263 AAVV, Guía artística de A lmería …, p. 68. 264 Emilio EST EBAN HAN ZA, “La Catedral de Almería, su s ob ispos y su s soles. Rectificación d e un error histórico” en Acta s d el X L Congreso de la Rea l A sociaci ón Españo la de Cronistas O ficiales. Ovie do 26 -28 de sep tiembre de 2014 , Oviedo, Real Asociación Española d e Cronistas Oficiales, p p. 163 - 174. 265 Juan Antonio S ÁNCHEZ LÓPEZ, “ S ol Iustitiae . Arquitect ura, culto eucarístico y po der episcop al en la Catedral d e Almería”: IMA FRONTE n. 19-20 (200 8) pp. 349 -375; p. 368 - 371. 266 José ÁLV AREZ BENAVIDE S, Histor ia de la Catedral d e Almería …, P arte I, Cap. III, fol. 1 82. Escribe en lo s p rimeros a ños treinta del siglo XX... En cada ép oca ha y q uejas sobre la situación prese nte, con idealizació n del pasado . 267 José ÁLV AREZ BENAVIDE S, Histor ia de la Catedral d e Almería …, P arte I, Cap. III, fol. 18 6. Aunque en su rápida visita, parec ió a Lam pérez un interior “ f río, atildad o y anodino ”, citado íb idem , f ol . 185, en Historia d e la A rquitectu ra Cristiana Españo la , T . III, p. 18 0. Se ocupó por primera vez de nuestro T em plo en el Bo l S dad Esp ñ de Exc ursiones , n. 17 1. B enavides inser ta la descr ipción de Lampérez, íbidem , fol. 189 -190, en Historia de la Arqu itectura Cristian a Españo la , T III, p. 179; la descripció n de Pi y Margall , íb idem , fol. 190-191; y la de Valentín P icatoste, íbidem , fol. 191, <obra <, p. 109. 68 de la n ave central- y otr os tantos empotrados en los muros laterales, m ás cuatro en el muro del fondo, que da a la fachada Oeste. La s n aves se sujetan mediante contrafuertes y arbotantes, que en nuestra Catedral, en v ez de la forma usual, están in tegrados por recias cadenas de sillares. Los medios pilares int eriores refuerzan la labor de los contrafuertes; no rematan en capiteles, sino con entrelazos o anillos de crestería. Descansan sobre los pilares ar cos apuntados, menos los diagonales. La nave central se sostiene por arcos fajones y torales, estos de m ayor altura. Tanto los arcos formeros como los transversa les of rece n aspecto a gra dable por su proporcionalidad. La s bóvedas se dividen en c uatro tramos re ctangulares h asta el cru cero, sin incluir la girola. Los nervios se juntan en una clave comú n central. Por otras claves secundarias pasan los di agonales y terceletes. Semejan estrellas o flores. Los témpanos ma y ores de la plementería de las bóvedas de la nave central, y d e los tramos later ales de las del crucero, están decorados por florones, caso raro en las construcciones oji vales. Encima de los arcos transversales que miran a la girola, aparecen grupos de ánge les. Bajo los arcos formeros, donde se hallan -respectivamente- e l hastial del Norte y la puerta del claustro, enc ontramos medallones con las figuras de San Pedro y San Pablo 268 . La girola o deambulatorio, usual en las catedrales gótica s, es elogiada por Lampérez 269 . La girola tiene una sola nave, dividida en cinco tramos trapezoidales que desca nsan sobre seis pilares, decorados de form a semejante al resto de bóv edas. La girola se completa con capillas absidales semicirc ulares, como es propio de la arquitectura oji val, pero en la Catedral almeriense la capilla absidal centra l es cuadrada 270 . Los cinco arcos abiertos en l a c apilla ma y or ofr ecen claridad y m ejoran la comunicación entre la nave central y la cabece ra de la I glesia. En el centro d el crucero se eleva una espa ciosa cúpula cuadran gular o cimborrio. Cada pared a loja en sí series de tres ventanas circulares. Los muros presentan adornos quiméricos, medallones con bustos de evangelistas y santos funda dores de órdenes relig iosas (San A gustín, S an Bernardo, xx). Án ge les de cuerpo entero flanquea n los rosetones ce ntrales, más altos y grandes que los laterales 271 . La s ventanas de ambos muros tienen senc illas archivoltas, de medio punto, partidas en ajiméz, con li ge ra tracería. Ha y tr es ventanas en la fachada Norte, y cuatro que dan al Sur, a parte l as de las capillas, mas el ojo de buey , abierto sobre la pue rta de los Perdones sobre el que reina un gra n querubín 272 . Nave del Evangelio. En los años 30, el cuadro de San Lorenzo ocupaba el muro de la nave del Evangelio (entrando desde la calle por la puerta principal, a la dere cha), tras el 268 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 193 -197. 269 José ÁL VAREZ B ENAVID ES, Historia de la Cated ral de Almería …, P arte I, Cap. III, fol. 198. El autor sigue a Lampérez, e mpleando la seg unda edició n de la ob ra, Espasa -Calpe, 19 30. Elogio en T . II , p. 615. 270 José ÁLVAREZ BEN AVIDES, Histo ria de la Cated ral d e A lmería …, P arte I, Cap. I I I, fol. 19 9-200 ; remite a Lampérez T . I I, p. 636.638 -639, fol. 199, nota 1 . 271 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 202. 272 José ÁLV AREZ BENAVI DES, Histor ia de la Catedral d e Almería …, P arte I, Cap. III, fol. 2 04. Representado co mo cabeza d e niño, sin cuerpo, con alas. 69 de San Agustín 273 . Y en tercer lu gar, en la misma pared, el cuadro de los Sa ntos Re y es , en el intercolumnio de las naves del trascoro 274 . En los años 30 del cuadro de la Epifanía estaba en el mu ro del lad o del Evangelio, inm ediato al Trascoro, cap V. E n los años 30 el cuadro de San J erónimo, antes colocado en el Sagrario, estab a colgado e ntre la puerta de los Perdones y la Capilla del Sag rario. {Ho y , e n Sala Capitular} La Capilla Ma yor. Abierta bajo arco tor al, presenta en el intradós 275 molduras dora das, como los nervios. Cinco arcos abiertos con posterioridad a la construcción l a comunican con la g irola. Por encima de estos vanos, decorada con li enzos y retablos. Los lienzos, ocho a ambos lados, representan escenas d e la vida de la Virgen. En el centro, dos retablos con altorelieves, dorados, el inf erior con la escena de la Anunciación, mi entras aparece n el Padr e ye el Espíritu Santo entre nubes; el superior, mostrando el Calvario: el Crucificado acompaña do de la Dolorosa, izquierda del observador, y San Juan. El crucifijo del retablo del Calvario data de 1553 276 . Los cuadros marianos representan, e n el plano inferior , de izquierda a derecha: Concepción, Natividad, Desposorios y Visitación de Nª Sª; en el plano superior, en idénti co sentido: adoración de los Ma gos, Purificación, Huida a Egipt o y Asunción d e la V irgen 277 . Benavides los ca lifica como anónimos; conjetura, según la tradi ción oral capitular, que estos lienzos marianos se deben a Burruezo, Porta o Ga rcía “ pintor este último a quien encargaba trabajos para las iglesias el obispo Sanz y Torres ” 278 . Benavides recoge una descripción que de forma anónima publica Carpente indi cando que el autor de la descripción es D. Rafae l Ortega Barrios, “ miembro ilustre de la Comisión de Monumentos de esta Provincia ” 279 . No era un museo. Hasta 1936 todos los días se celebr aba la Misa en el Altar Ma y o r, el solemne culto capitular 280 . Así se hace ho y , con más dificultad. Tabernáculo. Hasta las primeras décadas del siglo XV III se hacía la Ex posición del Santísimo en un pequeño templete de plata, registrado en el Inventario de alhajas 273 José ÁLVAREZ BEN AVIDES, Historia de la Catedral de Almería …, Parte I, Cap . IV, fol. 516 , nota 1. 274 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. I V, fol. 517. 275 O sea, la s uperficie i nferior d el arco . Foto de la Cap illa Ma y or en J osé ÁL VAREZ B ENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 216. 276 José ÁLVARE Z B ENAVID ES, Historia d e la Cated ral de Almería …, Parte I, Cap. III, fol. 21 8, nota 1: Libro d e asientos antiguos de Fábr ica Mayor (1551 -1556) y de Mesa Capitular (154 8- 1550) . 277 José ÁLVAREZ B ENAVID ES, Historia de la Catedral d e Almería …, Parte I, Cap. II I, fol. 2 18 -219. Existían hasta 1936 ¿? en capilla de las P uras otros c uadro s m arianos, te nidos por bocetos d e estos mayores, f. 21 9, nota 2. 278 José ÁLVARE Z B ENAVID ES, Historia d e la Cated ral de Almería …, Parte I, Cap. III, fol. 21 9, nota 2. 279 José ÁLVARE Z B ENAVID ES, Historia d e la Cated ral de Almería …, Parte I, Cap. III, fol. 22 2, nota 1. “A punte s par a la Historia Eclesiástica d e Almería”: RSEA T . X, cuad erno x (xx) p. 334 . La descripció n, en fol. 222 - 224. 280 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 213. 70 aprobado en 1724 281 . Tabernáculo y Trascoro, a mbos costeados por obi spo S anz y Torres, s e constru y en s egún planos aprobados por la Re al Academia de S an Fernando. {f. 226} Una base cuadrangular (ca. 1 m. de alta y 3 de lar go, en cada lado) realizada en mármol de varios colores, predominando el jaspe rojizo. En el centro de cada lado, tres medallones semi-ovalado s, más grande el central. Conti enen relieves en alabastro con l a Anunciación a la Virgen en la cara delant era; Nac imiento del Salvador, en el lateral derec ho; R esurrección del Señor, en el lateral izquierdo, y Adorac ión de los Reyes, en la cara post erior. Acompañan cada medallón central a sus lados, d os medallo nes inferiores en tamaño, con el profe ta y evangelista que más extensamente re fieren los misterios repre sentados en el c entral. De est e modo, en l a c ara delantera, al l ado derecho s e repre senta al profeta Daniel, y en el izquierdo a San Lucas. {L os otros…} El cuerpo superior tiene la forma de templete. Se levantan sobre la base cuatro grupos de columnas con estatuas y efigies de santos, la mayoría mitrados. Carpente identifica en dos de ellas a S an I ndalecio, una en la cara d elantera y ot ro e n la posterior, entendiendo que las otr as seis corresponden a los Va rones Apostólicos 282 . El la do delantero es un altar, h a y Sagrario con puerta de plata que representa al Buen Pastor. El mismo lug ar del Sagrario, en los demás laterales, está ocupa do por representaciones de la virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Cubren la cúpula, de nuevo estatuas, en mármol blanco, de los Apóstoles, ocho, y cuatro fig uras piramidal es, semejando pináculos. Los restantes cuatro Apóstol es quedan representados en la cara delantera, San Pedro y San Pablo en los intercolumnios junto a la base. Sobre la cúpula, la imagen del Salvador, en actitud de bendecir. Dentro del templete, una base de mármol decora da con nubes y ángeles sirve de mesa para la Custodia u Ostensorio. Cuando no hay Exposición, ocupaba ese lugar hasta principios del si glo XXI, un a i magen de la Purísima Concepción 283 . La colocación de la im agen de la Purísima en el Tabernáculo no se hace como arbitrarie dad devocional, sino que se procede con arre glo a una convicción teológica: ese proc eder responde “mara villosamente a la idea bíblica del T abernáculo de la Antigua Ley , porqu e si el Arca del T estamento que en él se g uardaba {Ex 40,2 -3} , contenía una porción de aque l m aná d el desi erto {Ex 16,32 -34; Heb 9,4}, que prefigura ba el Pan Eucarístico, era también p or razón de este of icio, símbolo y expresión ex acta de la Virge n Mad re de Dios {Ap 11,19 -12,1; CEC 2676}, cu yo glorioso en cumbramiento y di gnidad eminentísima ensalza justamente la I glesia, llamándola Foederis Arca {Arca de la Alianza}” 284 . El Tabernáculo tiene en el interior y en otros lugares qu erubines sobe las clave s d e los arcos. En los ángulos h ay placas de mármol c on motivos eucarísticos: manojos de 281 José ÁLVARE Z B ENAVID ES, Historia d e la Cated ral de Almería …, Parte I, Cap. III, fol. 22 5, nota 2. 282 CARPENT E, B., Vida de San Inda lecio… , p. 86.87. No com par ti m os e sta interpretac ión. 283 José ÁLVAREZ BEN AVIDES, Histo ria de la Cated ral de Almería …, P arte I, Cap. III, fol. 22 6 - 230 . “ la Capilla mayor, cu yo Tabernácu lo guarda la perla de o tra In maculada ” José ÁLVARE Z BENAVIDES, Hi storia de la Catedral d e Almería …, P arte I, cap. IV, fol. 5 24 . 284 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 230 -231. 71 espiga s y racimos de uva s. En el frente delantero, un medallón con el libro de los siete sellos, menc ionado en Ap. En el poste rior, un cáliz . En ambos lados, mitra y b áculo, recordando las armas del obispo benefactor 285 . Púlpitos. “ A uno y otro lado del arco principal [… ] adosadas [… ] a los robustos pilares de donde arran ca aquel s e ele van las tribunas que la tradi ción [… ] ha consagrado al noble destino de anunciarse desde ellas al pueblo, por sus ministros, la palabra de Dios, y a cantarse las páginas más sublimes de uno y otro Testamento ” 286 . La brados en jasp e rojizo, idéntico al empleado en Trascoro y Tabernáculo, descansan sobre pedestal de mármol negro -posiblemente de la cantera de Balsaplata, en Berja - usado también en los peldaños de acceso a cada p úlpito. Tienen cuatro planos verticales, adornados con medallones, lo mismo que los colocados e n el pretil de l a escalera de acceso. Los medallones del lado de la Epístola -derecho del observador- representaron personajes del Antiguo T estamento; para el otro lado, el del Evan gelio, se s eleccionaron Evangelistas y Doctor es de la Iglesia. Fueron des figurados en la persecución rel igiosa de 1936. El fondo entre el púlpito y el tornavoz se decora con sendos espe jos en piedra, ribeteados de molduras doradas. Los púlpitos rematan en artístico tornavoz de talla dorada, ob ra del maestro Montaño 287 , coronados po r el jarrón de azucena s, “ principal blasón del escudo de armas de su Cabildo ” 288 . Adorno de la Capilla may or . Al principio únicam ente tenía el retablo del Calvario. En el siglo XV II se adorna mediante colgaduras de terciopelos y damascos. La apertura d e los cinco arcos tiene lu gar en 1708. Entonces se puso un taberná culo de plat a. Desde final del siglo XVI hubo una l ámpara de plata, que a principios del siglo XI X serán dos. Coro. Situado en la nave central, frente a la Capilla ma y or, inmediato al crucero, como era tradicional 289 . La tarea fue encargada a Juan de Orea . Está realizado en madera de noga l. Tiene dos órd enes de asientos, con 4 4 sillas en el superior, más la episcopal, y 30 en el inferior. Los sit iales superiores tienen tallada la imagen de un santo en el respaldo, incluye n dos series de pequeños medallones con rostros de diversos tipos humanos; los sitiales inferiores, a su ve z, son adornados por medallones con rostros de santos 290 . La sil la episcopal pon e de manifi esto la importancia concedida al obispo en la eclesiolog ía católica. Ocupa el centro del coro, lugar de presid encia. S i las primeras 285 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 231. 286 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 234 . 287 Por su buen hacer en varias ta reas enco mendadas, fue nombrad o ‘m ae stro carp intero de la Ca tedral’ en Cabildo d e 21 de agosto de 1799. 288 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 236. 289 José ÁLVAREZ B ENAVID ES, Historia de la Catedral d e Almería …, Parte I, Cap. II I, fol. 250 - 254. Reproduce el autor su pr op io ar tículo “La sillería del co ro de la Catedral”: La Ind epend en cia 2 6 de marzo de 19 11. 290 Vid. f. 2 50 -259. Juan de Orea rea lizó asi m is m o los retablos de las iglesias de Vélez -Rubio y Sa ntiago, en la capital, por j unio de 1 571. Sucedió en novie mbre d e 15 74 a Diego de Siloé, dirigiendo la construcción de la catedral de Granad a. Fallece en 15 83, f. 260 - 264. 72 sillas contiguas tienen la brada la efigie de algún Apóstol, la del Prelado e stá decorada con la imagen del Salvador. A sus pies una alegoría de la caridad, represe ntada por noble matrona que atiende a dos pequeñuelos. S obre la imagen d el Salvador, hallamos la figura d e un an ciano junto a un arca c errada, sím bolo de la sabiduría y prudencia de quienes están puestos al frente de las ig lesias. Por encima, otra re presentación de la Anunciación, que contiene e l símbolo del jarrón de azucenas. Está flanqueada por figuras recostada s. Cada sitial está flanqueado por reposabrazos tallados, con cabezas de león, de diferente ge sto. La episcopal, además, presenta a ambos l ados esbeltas cariátides. En dos placas se reproducen la cruz y l a fuente, mot ivos del esc udo del obispo Corrionero. El asiento reproduce multitud de fig uras humanas y animal es. El respaldo de cada sitial, decora do por arriba con roleos y volutas, viene delimitado por columnas de orde n jónico, que sostienen un dosel, rematado en m edallones y pináculos. Las bases de las sillas semejan garra s. Sobre las puertas de acceso de ambas pue rtas laterales encontramos grabado el escudo del obispo C orrionero, sujeto por niños tena ntes. Por encima de los escudos, en ambos frisos están representadas las fig uras de la fe -lado del Evangelio, o izquierda del obispo- y la esperanza en el de la Epístola, o de recha, completando con ello las virtudes teologa les. Las cuatro separaciones ex teriores entre si tiales superiores, así como las de los sitiales que jalonan las puertas de entrada, están decorados: niños con canastillas de fruta y granadas; cetáceos que a rrojan a gua, patos entre juncos, indi os… Unen las sillerías en los ángulos relieves de tema quim ér ico. Cierran el dosel jun to al crucero serpientes mordiendo fruto. Sobre el dosel, flor ones tallados hasta el b alcón corrido, adornos muy posteriores al coro, de 1769 y 1774 . L as im ágenes representadas son más que los sitiales, dado que también se han decorado los tableros de los ángulos. De modo que ha y 44 sillas y 48 figuras. Empezando por el lado de la Epístola, a la derec ha del obispo tenemos Paulus , Jº Bathista , Andreas , Jacobus minor , Philippus , Amos P , Osee , Matheus , Judas Tadeo , Mathias , Joane s -con á guila-, L ucas , Hieronim us , Sebastian , Lucia , Martha , Barbara , David P , Z acharias , Eze chiel , Nahun P , Micheas , ¿ Isaias ? {le atribuy e este lug ar por ser el primero de los profetas mayores. P orta rollo o filacteria}, Moyses . En el lado del Evangelio, Petrus , Jacobus , Thomas , Joannes , Bartolomeus , Daniel , ¿ Jeremias ? {se lo atribuy e po r ser el únic o que falta entre los mayores}, Simon , Barnabas , Mateus , Marcus , ¿ Elias ? {por el báculo y el ge sto d e los pies, caminante (3 Re 19,8)}, ¿ San Roque ? {tiene perro a su s pies}, Catherina , Agueda {deducido por el contenido del plato, qu e recuerda el suplicio}, Apolonia { I dentificada por las tenazas con que fue martirizada, arrancándole los dientes}, T hobias {con el arcá ngel San Rafael}, Abdias , Johel P , Marachias P , Ageus P , Abacub , Sophonias , Jonas P . 291 . Tablilla del co ro 292 . En el coro se colocaba una tablilla o cartela ( Tabella ch ori ) con la leyenda ‘ Hic est chorus / Aquí está el coro’. S u fin alidad consistía en señ alar el coro que 291 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 265 -278. 292 En este detalle no rep aró Álvarez Benavides, pero completa la descripció n. 73 debía iniciar el canto de los salmos, s iendo contestado por el coro contrari o 293 . Técnica mente, a este modo de cantar o rezar se le denomina ‘a dos coros’. Tengamos presente que a cada lado de la U que integra e l coro de la Ca tedral, se le llama tradicionalmente ‘ coro’. Ya vim os que h asta 185 1, a l costado d e la derecha mirando al Altar -lado d e la Epíst ola - se le llamaba ‘coro d el Obispo’, y ‘coro del Deá n’, a la banda opuesta -o lado d el Ev angelio-. S ecundariamente, la tablilla identificaba el ámbito donde el prebendado debía hacerse pr esente par a computar el cumplim iento de sus obligac iones corales. La Tablill a del coro qu e existe actualmente en la Catedral almeriense, orlada con ancho marco, tallado y dorado, es una bu ena r econstrucción, posterior a 1939. Fac istol. El destruido facistol presentaba en el eje dos pinturas: la Virgen en oración saludada por el ángel; la otra, Cristo en el pretorio, bajo Él, la maldición contra quienes hacen fraudulentamente la obra del Señor (Jer 48,10). Con base tr iangular, las superficies estab an decoradas con f iguras y alusiones a las artes, ciencias y virtudes. L a cara frente al Altar ma y or representaba la fortalez a, la sim patía y la filantí a (amor d e sí mismo). En las restantes, geometria , sculptura , pictura , aritmetica , magnanimit as y prudentia . P roteg ían las aristas, l a repr esentac ión de dos mancebos, desnarizados y estropeados por el efecto de los grande s libros que se les acercaron. Hubo además hasta 193 6 un tenebrario, r ealizado en noviembre de 1754. En 1951 se ad quiere uno qu e tenían las Puras. Afortunadamente se conserva el f acistol o atril con pie, dec orado con un águil a, en caoba, r ealizado en 1878 por el maestro Fernández, de esta ciudad 294 . Órganos. Los dos órga nos existentes en el ll amado coro alto hasta 1936 “ que representan un esfu erzo gigante de nuestros antepasados, son testimonio de una fe tan grande como generosa ” 295 . La muni ficencia del Obispo S anz y To rres costeó el del lado de la Epístola, de ahí su remate en las armas epis copales bajo regia corona. Da cima al tablero del fondo el lema Soli Deo honor et gloria . El órga no del lado de la Epíst ola se debe al “ mejor maestro organero que s e cono cía en España, por los año s de 1775 al 1777 ” 296 . El otro órgano, de l lado del Evangelio, financiado por el Cabildo, remata en el emblema del jarrón de az ucenas. Tiene la divisa, bajo la cruz, la salutación angélica: Ave Maria, gratia plena . “ El situado en el lado d e la Epístola se toca a diar io; tiene dos teclados, con trémolo, pero sin expre sión ni transpositor; consta de 58 registros y el teclado de pedal es de 14 notas. El sistema de fuelles es muy deficiente en este órgano, pues se mueve por la anticuada palanca impulsada por el entonador, no pudiendo 293 As í lo explica un es tudio so bre J osé Esp añol, organista de Haro ( La Rioja) del sig lo XVIII. “El pr im er sochantre es el que ha de regir siempre e l co ro y dar el corr espondiente tono, este to mará su asie nto en el lado q ue se halla la tabla que dice Hic est cho rus ” Raúl ANGU LO DÍAZ (Ed .), José Españo l. Obra Completa , Oviedo, Fundació n Gustavo B ueno, 2009 , p. 19. 294 José ÁLVARE Z B ENAVID ES, Historia d e la Cated ral de Almería …, Parte I, Cap. III, fol. 27 9, nota 1. 295 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. III, fol. 295. 296 ROS-LAT ORRE, Informe , ED. 80 En la parte superior del re tablo, el óvalo central acogía un alto relie ve de Nª S ª del Carmen. Coronaba el retablo la image n de la fe, quedando en ambos ex tremos superiores la esperanza y la caridad. También te nía el emblema del Espí ritu Santo, y ángeles toca ndo tubas. E n los altares laterales, hubo lienzos de la Presentación de María , a la derecha del visi tante, y d el Nacimiento del Salvador, a la iz quierda. Los re feridos lienzos fueron encargados en Madrid, como informa el Cabildo de 25 de septiembre de 1787. En el de l a derecha, junt o a la Vi rgen Niña aparecían S an Joaquín y Santa Ana. Un pajecillo con antorcha iluminaba la escena. El cuadro d el Nacimiento del Salvador presenta a la Virgen y San J osé e n prof unda adoración; en esce na apa recía un manso buey 325 . Capilla de San I ldefonso. Pasada s las puertas de Sacristía y Claustro, b ajando por la nave d e la Epístola, encontramos a nu estra izquierda la Capilla de San I l defons o. P or todo retablo contenía un cuadro del santo arzobispo, con eleg antes molduras, repre sentando a la Virgen entregando una casulla al santo. Men ciona este cuadro el auto de visita pastoral del Obispo Diego González, en 26 de s eptiembre de 1573, en Fragmentos Antiguos . También en Inventario de 1 603. Albergaba, además de la im agen procesional de San Indalecio, a la izquierda del observador, y la imagen de San J uan de Sahag ún, en el lado de la Epístola ( I nventario de 1929, n. 680) 326 . Este santo eremita, con l os ojos medio cerrados, sostenía en su mano de recha un cáliz, evocando sus experiencias místi cas. La mano izquierda presentaba el ef ecto de al guna mutil ación accidental. El retablo que enmarcaba el cuadro d e San I ldefonso combina ba colores oro y encarnado. Sobre el a rco de entrada, una repisa sost enía la estatua de San Francisco de Asís, bendec ida en 1932, reproducción del que hiz o P edro de Mena en el XVII, conserva do en el Te soro de la Catedra l de Toledo. L a Capilla de San Ildef onso tenía pequeña vidriera, de principios del siglo XX, representando c ombinación de flores 327 . Capilla de la Espera nza. Al pasar la capilla de Sa n I ldefonso, llegamos a la capilla de la Esperanza, ori ginariamente capilla de los Rey e s. Rec ibe la nueva denomi nación en 1699. La capil la de la Esperanza -actual capilla de los Mártires- ti ene idénticas dimensiones a las otras dos que la c ercan. A dornada con bello retablo, acogía la sepultura de obispos d e e sta sede. Su único altar veneraba a la Virgen, cu ya advocación le dio nombre, Nª Sª de la Esperanza ó de la O. Era un lienzo pintado. La mes a del altar contab a con un fr ontal de piedr a rojiza oscura , en mosaico, en el que estaba grabado el escudo del Obispo Fr. Manuel de S anto Tomás y Mendoz a (1708 - 1714), con la divisa Ave Maria gratia plena , casi borrada por la acción del tiempo. El retablo, dorado, constab a de dos cue rpos. El campo inferior, flanqueado por sendas 325 Otros detalles sobre adornos de la C apilla de San Indalecio , en José ÁLVAREZ B ENAVIDES, Historia de la Catedral d e Al mería …, P arte I, Cap. IV, fol. 471 -480. Imagen de San Indalecio llevada e n las procesio nes , íbidem , fol. 491. 326 San Juan de Sahagún, ere mita agustino del siglo XV. De Sah agún ( León) 1430 . En su p redicación incluía la d enuncia so cial, co nciliador, reformador de costumbres. Muere en Salamanca, en 149 9. Canonizado en 1690 . 327 Desde los años 50 del siglo pasad o la vidriera representa a Santa María Magdalena. 81 columnas salomónicas, mostraba el li enzo con Nª Sª de la Esperanza, bajo un arco adornado y lujoso marc o. En los ángulos, cabezas de querubines. A uno y otro lado de la hermosa pintura de Nª Sª, sobre pequeñas peanas, las imágene s de San Joaquín y Santa Ana, hieráticas, mu y anteriores al r etablo. S obre el cuadro de la Virgen, y dos en la base central, escudos con inscripciones laudatorias a la Madre de Dios, casi borrados los inferiore s -rayadas deliberadamente las letras, ant es de 1936 - dice el de arriba: A ve Mater Filii Dei {Ave Madre del Hijo de Dios}. P odía conjeturarse por las letras legibles, que los otros dos decían: Av e Sponsa Spiritus Sancti {Ave Esposa del Espíritu Santo}. Ave Templum totius Trinitatis {Ave Templo de toda la Trinidad}. En el segundo cuerpo caracterizado con las simbólica s jarra s con azucenas. Un gra n círculo encerraba la blanca paloma, sím bolo del Espíritu Santo, de la que partían r a y os de oro. I luminab a la capilla la luz que entraba por una pequeña vidriera elíptica, de principios del siglo XX como todas, decorada mediante combinación de flores Actualmente si gue igual. En el altar había un crucifijo, protegido mediante urna. Las parede s quedaron d ecoradas en estuco durante las obras de restaurac ión realizadas e n 1866. Capilla de Nª Sª del Carmen. En terc er lugar encontramos la ca pilla que primero fue baptisterio, luego dedi cada a Nª Sª del C armen. Es ta capilla está coronada por una pequeña linterna, a cuya luz se apreciaba la imagen de Nª Sª del Carmen, posada sobre nubes y qu erubines, atribuida a Salcillo. El altar tuvo un frontal en jaspe, sunt uoso, con diecisiete med allas de mármol representando sa n tos carmelitas en los laterales 328 . Fue costeado por un devoto prebendado, el Rac ionero -luego A rcipreste- Antonio Ramos, junto con dos mesitas latera les del mismo material, autorizado para ello en Cabildo de 22 de diciembre de 1771. Este bienhechor sufragó asimismo el dorado del retablo y el solado e n jaspe para la ca pilla, como c onsta en Cabildo de 2 de ag osto de 1775. Coronaba el re tablo una pintura de San J osé, posterior a la construcción del retablo. El escudo de la Orden Carmelitana adornaba la clave d el arco del camarín 329 . En el retablo, a la derecha del a ltar, la image n de Santa Mó nica. En el lado opuesto, una Santa ag ustiniana. Fr. Bernardo Martinez Noval pensaba pudiera tr atarse de Santa C lara de Montefalco, canonizada en 1881. Parroquia del Sagrario. Tras las tres capillas de la nave de la Epístola, consideramos otra capilla más a la Parroquia del Sagrario. Aunque jurídicamente tenía entidad aparte, el autor razona su inclusi ón en la obra “ mirand o a que su construcción forma parte integral del edifi cio C atedral, y a que toda, absolut amente toda su historia [… ] de hecho se halla contenida en los libros y docume ntos del archivo capitular ” 330 . El mismo nombre indi ca la principal misión encomenda da a esta parroquia, en el marco de la vida catedralicia: gua rdar el Santísimo Sacramento, honrándole con cultos 328 PICATOST E, p. 111. 329 Destruido tod o en la Guerra Civil, sa l vo la m esa del altar, au nque s us medallones f ueron mu ti lados. 330 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. I V, fol. 546. 82 solemnes 331 . L a Parroquia de l S agrario consta de una n ave con bóveda de c añón, iluminada por dos lunetos. Cubre el presbiterio una cúpula de media naranja. Había gra n retablo en el altar ma yor, ocupando to da la superficie del muro, coronado con la talla de un pelícano, símbolo eucarístico 332 . En Cabildo de 16 de julio de 1723 se acuerda la bendición de la capilla y retablo del Sagrario. El retablo principal, en dos cuerpos, estaba salpicado de cu adros e imág enes. En el centro, el Tabernáculo para la Exposición ma y or del Santísimo. Sobre este, una imagen de Nª Sª de los Dolores, honrada cada año con solemne novenario, mu y concurrido de fieles. Era im agen de bul to, para vestir, solo compuesta de cabeza y manos. Fue donada por una de vota, se informa en C abildo de 16 de enero de 1827. En el plano infe rior, sobre las puertas de acceso a la sacristía -una en cada extremo de la pared -, en nichos adornados con pechinas, dos grandes imágenes. A la derecha del altar - iz quierda del observador-, San J uan Bautista, y a la iz quierda, S an Emigdio, abogado contra los temblores de tierra. Ad emás, en pequeñas hornacinas, Santa Lucía y San Antonio, a uno y otro lado del manifestador. Tod avía h abía lugar p ara dos lienz os medianos repre sentando a S an J osé y a S an Antonio de Padua. En el cuerpo superior, una repre sentación de la Última Cena en versión de Juan de Juanes, flanqueada por otros dos cuadros con San Pedro y S an Pablo, rematado por un escudo con la inscripción Soli Deo honor et gloria . En los laterales del pr esbiterio, ex istían dos grandes lienzos. A la derec ha del altar, Jesús Crucificado; a la izquierda , S anta Rosalía de Palermo . Por otra parte, había cuatro retablos adosados en lo s laterales. Entrando d esde la Catedral, a l a iz quierda del observador, uno dedicado a las Ánimas del Pur ga torio. Levantado a devoción de las Hermanda d de l as Ánimas, fue autoriz ado por el Cabildo de 19 d e ma y o d e 1730, aclarando no estar incluidos en la concesión los derec hos de p atronato ni de sepultura. Estaba escoltado por otros lienzos menores, de San Rafael y S an Roque. Enfrente, “ a la derecha co mo se entra ” el altar con la pintura de Nª Sª del Socorro, aprobada su construcción por el Cabildo de 5 de septiembre de 1727. A ambos lados de Nª Sª , dos cuadros menores en tamaño, representando a Sa n Judas Tadeo y San Ramón Nonato. Avanzando hacia el altar mayor de la capilla, a la derecha del observador, el pequeño retablo con un c uadro de S anta R ita de Casia. Ta mbién tenía este retablo, sobre el de Santa Rita, otro cuadro de Santo Tomás de Vill anueva , revestido de pontifical, repartie ndo limosna; fu e restaurado en 1807. En el lado opuesto, la izquierda de l 331 El Sagrario en tod a Catedr al es la Iglesia Ma yor, p ara p restar la atenció n litúrgico -pastor al. La gran valoración del c ulto e ucarístico fuera de la Misa d io nuevo i m pulso a es tas parr oquias, p ara po sibilitar espacios de adorac ión, regular y frecuente, sin inter ferir en el c ulto capitular. Cf. E milio G ÓMEZ PIÑOL - María Isab el GÓMEZ GON ZÁLEZ, El S agrario de la Sa nta Iglesia catedra l d e Sevilla , Mad rid, Iberd rola, 2004, p . 9 -10 ; cf. David RODRÍGUE Z J IMÉNEZ - MURIEL, “ El Sagrario de la Catedr al de Granada (1 d e m ayo de 2 014)”: http://laalacenadelaside as.blogspo t.co m .es/2014 /05/el -sa grario- de - la - catedral- de -granada.html. 332 Los bestiarios medie vales di fundieron sobr e esta a ve que, caso de verse si n al i m entos, se hería a s í misma para ali mentar a las crí as con la prop ia sangre… De a hí la analogía con el Sacr ificio de Cristo. 83 observador 333 , junto al púlpito, el retablo y altar de San José, coloca do en hornacina. Fue c osteado por una devota. Junto a la enorme Pila bautismal, <entrando a la derecha<, labrada de un solo bloque de mármol 334 , el antiguo cuadr o de la Patrona de Almería {Ho y en la c apilla de la Piedad} ; encima de la pila, el del Bautismo del Señor. {La hermosa P ila bautismal fue reubicada en la ca pilla del Carmen, primi tivo baptisterio, a finales del siglo XX }. En Cabildo de 16 de juli o de 1723 se acuerda ins talar en el Sa grario el cu adro de San Jerónimo traído del Oratorio del Obispo Va lle (muerto en 14 de novi embre de 1722). Por otro lado, en la Sacri stía del Sagrario había u n cuadro de Nª Sª de Belén, otro d e la Purísima y otro de Sant a Ana. En la h abitación qu e servía d e despacho y archivo, añadida ho y a la Sacristía del S agrario, otro cuadro de Nº Sº con la Cruz a cuestas. La entrada d esde la nave de la Catedr al a la Parroquia del Sagrario queda cerrada por un a reja. Claustro. Nuestra C atedral durante varios siglos ha contado con “ hermoso claustro y encantador jardín ” 335 . Desde la nave de la C atedra l se acc ede por el extremo sur d e l crucero, a travé s de una puerta con adornos góticos: un arco de medio punto con arquivoltas entre dos agujas de crester ía. Sobre la puerta, una hornacina mostraba una image n de la Virg en Purísima, del siglo XVI, r eposando sobre pedestal. Ac tualmente también ¿Es la misma?. En el siglo XVII se in staló un cance l. La actual puerta se construy e un siglo despu és. Tiene tallados, ent re l os adornos, el jarrón de azucenas. En el habitáculo entr e el templo y el claustro, lucí an los cuadros de los santos mártire s Acisclo y Victoria. Ent re ambas puertas, la se pultura del deán Tesifó n de Le y va (+1733), enterrado aquí por voluntad propia 336 . Otra pue rta, sin adornos, rige el acceso al claustro 337 . El claustro se caracteriza por la se veridad de líneas propia del orden jónico 338 . 333 Situado a la izq uierda , d esde la nave, Jo sé ÁLV AREZ B ENAVIDES, Historia de la Catedral de Almería …, P arte I, Cap . IV, fol. 537, nota 3. 334 “ No parece sino que [ … ] se quiso toma r en su acepción materia lmente estricta la den o minació n de Pila ma yor, co nstruyendo para esta p arroquia una q ue sin du da gana en dimen sión a toda s las d el obispado ” J osé ÁLVAREZ B ENAVIDES, Historia de la Catedral de Almería …, P arte I, Cap. IV, fol. 554, nota 3. Olvidó B enavides las aso mbrosas d imensi ones de la pila parro quial de Cuevas. Vid . Francisco J. ESCÁME Z MAÑAS, Historia d el Patron azgo de la V irgen del Carmen sobre la Pa rroquia de la E ncarnación de Cu evas de Almanzora (Almería). Cue vas, 25 de abril de 2014 , en p rensa. 335 José ÁLVAREZ B ENAVIDE S, Historia de la Catedra l de A lmería …, Par te I, Cap. V, P arte 1 . Cap. V Claustro y dependencia s, f. 56 9-78 2; fol. 576. Así siguió ha sta el d iscutible enlosado del j ardín en el año 2008. 336 Remite a triste tradición, recogida en s u nota biográfica. E n José ÁLV AREZ BEN AVIDES, Histori a de la Cated ral de Almería …, Par te I, Cap. V, fol. 581, dibujo p arcial d el claus tro, co n espadaña sob re capilla del Sagrario. 337 Para el claustro cita B enavides, inserta ndo sus texto s , a Vicente LAMP ÉREZ, Bo letín de la Sociedad Españo la de Excursiones n. 1 71 ( m ayo de 19 07); IDEM, Hi storia de la A rquitectura Cris tian a Españo la , T. III, p. 180; sobre la puerta de acceso, a PI Y MARGALL, o .c., p. x. 338 Foto parcial d el claustro, desde la esquina de Levante del fondo Sur, p ublicada por el P ortfolio Fotográ fico de Andalucía , Cuaderno n. 5 3, en J osé ÁLVAR EZ B ENAVIDES, Histo ria d e la Cated ral de Almería …, P arte I, Cap . V, fol. 592. 84 Jardín. L e agradó a L ampérez a principios del siglo XX “ el aspecto africano de su frondoso jardín, donde las palmeras reinan entre arbustos y plant as, flori dos en pleno invierno ” 339 . De forma se mejante opinaba Benavi des: “ T odo, en este lugar, os sonríe, agrada y deleita; y al compás del cantarino correr del agua de la bull iciosa fuente que alza su gran cruz de piedra en el centro del amen o paraje, y de los silbos acariciadores del alado céfiro, que ar rancan suave s y melodiosas notas al rozar las hojas de los frondosos árboles… el corazón también se expansiona ” 340 . Al autor agra dab a asimis mo observar entre las plant as: “ aquellas que simbolizan a la Virgen María a quien está consagrado nuestro te mplo. La esbelta palmera, el piramidal cipré s, el frondoso plátano, bíblicas representaciones [… ] de la que es Madre de Dios ” 341 . Sacristía. Esta entr ada pr esenció un escandaloso incidente entr e un regidor y el entonces Prior Gabriel Pascual de Orbaneja. Está r ecogido en carta envi ada por el Cab il do a la Real Cámara, copiad a e n la sesión de 31 de octubre de 1675. El Regidor Martín de Iguña, sin mediar palabra, atacó con espad a al indefenso P rior Orbaneja, arremetiendo después contra e l canónigo Ale gre, Gobernador en S ede Vacante. Poco más tarde, Martín de I guña pidi ó pe rdón, en Cabildo de 25 de enero d e 1676 ( Lib. 15, fol. 129 vtº), al que asistieron también los racioneros. El de án electo Pascual de Orbaneja le diri gió un discurso 342 . I ncluso en C abildo de 6 de mayo de 1676 se pidió al P rovisor conc edies e la absolución de las censuras, dado que el regidor carecía de medios para ir a Roma a obtenerla. El Cabildo de 9 de diciembre de 1766 pidió quitar la vi eja mesa de madera y pon er un a de mármol. Se encarga a Málaga, qued ando ele gido el modelo en C abi ldo de 16 de junio de 1767 “ cuya figu ra ha de ser de la últ ima moda ”. En el de 14 de j ulio se ajustó en 2.000 rea les, importan do los otros gastos, incluido el flete del barco, otros 93 reales. La Sa cristía, entre tantos avatares de que fu e testigo, -alguno ya reseñado- únicamente evocamos ahora un ince ndio, un veto, y una denuncia. En Cabildo de 22 de julio de 1608 e l Arcediano comunica haberse in cendiado la segunda Sa cristía, ardie ndo las andas del Smº. y la mad era dorada p ara el Monu mento. S e sospechaba d e los acogidos al derecho de asilo, llamados ‘retraídos’, a quiene s se restringe el acceso en C abildos de 27 de ag osto de 1677 y de 15 de octubre de 1683 343 . En el mismo sentido, en Cabildo de 9 de diciembre de 1681 se acuerda solicitar al Prel ado no sean al ojados presos “ ni en la Sacristía, ni en el Cabildo viejo, ni [en ] otra oficina de la Iglesia ” para evitar 339 Vicente LAMPÉ REZ, 190 7. 340 José ÁL VARE Z BENAVI DES, Historia de la Catedral de Almería …, Parte I, Cap. V, fol. 5 80 -581. Un grabado p arcial del claustro y jardín, í bidem , fol. 581 . 341 José ÁLVARE Z BEN AVIDES, Historia de la Cated ral d e Almería …, P arte I, Cap . V, fol. 58 2. La araucaria fue adq uirida p or Benavides, a ruegos del encargad o del j ardín, el Beneficiado Juan Navar ro Ojed a, plantada un día d e Sa n J osé, íbidem , nota 1. Este B eneficiado ya lo era c uando B enavid es accede al Cabildo, y muer e el 17 de diciembre de 1912. En ese ar co tem poral fue p lantada la ara ucaria. 342 Jo sé ÁLVARE Z BENAVI DES, Historia de la Catedral d e Almería …, Parte I, Cap. V, fol. 647 - 648. Inédito. 343 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral d e Almería …, Par te I, Cap. V, fol. 714 -715. 85 inconvenientes. En realidad, retener en esos lu gares a los p resos era un abuso, y el Cabildo actúa re ctamente vetando tal prá ctica. Varias décadas de spués se constru y e una cárcel ec lesiástica, en las dependencias exteriores, a Levante de la Sacristía. El año 1866 se piensa en pavimentar de mármol la sacristía, pero no se puede hacer hasta 1878. En 1891 se abre comunicación directa entre Sacristía y Sa la Capitular, sin pasar por el v estuario de Beneficiados (dividi endo la se gunda Sacristía mediante tabique; los Beneficiados accedían por la puerta de la izquierda). En las agitac iones del siglo XIX, aparece una de nuncia por re alizar conspiraciones polític as en la S acristía de la Catedral. En Cabildo extraordinario de 16 d e junio de 1826 se acuerda el evar r epresentación al Gobierno contra el supuesto agravio cometido por el Subdelegado especial de Policía de la ciudad, avisando al Deá n de reuniones sospechosas en la Sacristía, perjudiciales para la seg uridad del Estado. Sacristía. Un arco diferente al resto, adorna la puerta que da acceso a la grandiosa Sacristía de esta Catedral. En los años 30 estaba flanqueada por dos cuadro s con escenas de la infancia de J esús. Se trata de un arco rebajado, con arquivoltas. Encima del arco, se halla labrado el escudo del obispo Villalán. L a pu erta está blindada con planchas metálicas y fu ertes cerro jos, con troneras en la p arte inferior. Unas c aracterísticas que revelan el con cepto de e sta zona como se gunda lí nea defensiva, en caso necesario. La amplia Sacristía principal, de planta rectangular, tiene bóveda de medio cañón. Está inspirada en el modelo de la Sacristía ma y or de la c atedral de Si güenza 344 . Unos ar co s sobre pilastras dividen la bóveda en tr es tramos iguales, a los que corresponden a ambos lados otros tantos arc osolios. En la parte inferior de los muros, hay c ajoneras “ d e reciente construcción ” para los ornamentos de uso diario. En la decora ción destac an personajes, la mayoría barbudos, alternando co n los trag aluces. Una tradición no verifica da identificab a esos personajes con bienhechores que a y udaron a l a edificación de la I glesia. En el centro de la S acristía principa l una hermosa mesa de mármol, “para los cál ices” de 1767 (Inventario de 1929, n. 503) Decoran la Sacristía doce cobres con escena s evangélicas ( Inventario de 1929, n. 540). Donadas por el obisp o V alle (+1722), decoraron primeramente, confor me a la voluntad del donante, la Sala Capitular. Después las casas episcopales en el pontificado de Fr. Gasp ar Moli na, desde 1743 a 1760. Volvieron a la Catedral, tras pleitear el Cabildo, adquiridos en la almoneda de bienes del difunto obispo en 3 de septiembre de 1765. Copia de la escritura se transcribe en Cabildo de 27 de septiembre de 1765 345 . L os grandes espejos se colocaron en 1866. Renovados a princ ipios d el XXI. Reliquias. Ex istían pocas reliquias y de escas a importancia en el m omento de la persec ución. El autor cita el estudio que de ellas hace Orbaneja, la pri mera de San Indalec io 346 . Reproduce su propio trabajo que también sigue a Carpente 347 . Inserta la 344 LAMPÉREZ, 19 07. 345 Títulos, José ÁLV AREZ B ENAVI DES, Hi storia d e la Ca tedral de Almería …, Par te I, Cap . V, fol. 656 - 657. 346 José ÁL VARE Z BENAVI DES, Historia de la Catedral de Almería …, Parte I, Cap. V, fol. 6 59 -660. Vida d e San Indalecio … par te 3, cap. 8, p. 43 ss. 86 relación del deán Francisco Ma rtínez, testigo presencial de la re cepción de aquella reliquia, conservada en Fragmentos Antiguos 348 . Asimismo, incluye la narración contenida en el L ibro 1 de Bautismos, entierros y velaciones (8 -I-1617/21- XI -1639) de la parroquia de Santiago (Almeria) fol. 12, des truido en la persec ución religiosa 349 . Nueva reliquia se consig uió a principios de l si glo XX, en 2 de octub re de 1908, colocada en armadura de plata de ley, y luego en relicario de plata Me neses, estilo gótico, adquirido en Madrid, de 80 cm, que costó 130’88 pesetas 350 . De entonces data la hermandad de sufragios mutuos, por la que lo s ca pitulares de cada Ig lesia quedan obligados a of recer una Mis a por los difuntos de la otra, como expresión de gratitud de este Cabildo. L a auténtica se copió en el acta capitular {del C.O. 2 de octubre de 1908, Lib. 75, fol. 110 vtº}. Hubo otras reliquias, ref eridas por Orbaneja y Benavides 351 . L lama la atención tene r noticia del ‘Plato de esmeralda en que Cristo comió el cordero pascual la noche de la Santa Cena’, regalada po r el R e y Alfonso VII a l os genoveses qu e le ayudaron a tom ar Almeria en 1147. Había además r eliquias acreditadas de San Tim oteo, S anta Claudia, San Marcelino, San Silvano, S an Primo, y S an Amancio. En el Cabildo de 9 de febrero de 1670 {Lib. 12, fol 983 vtº -984) se reciben cajas de reliquias enviadas por el Racionero Fernando Cha rrán, aceptadas una vez aprobada s por el Obispo o su P rovisor. En el Cabildo de 11 de febrero de 1670 se detallan las reliquias conteni das en las dos cajas r ecibidas el día 9: Santa Claudia, Vir gen y Mártir; S an Marcelino, Mártir; San Silvano, Mártir; San Primo, San Amancio, Mártir; S an Timoteo, Mártir. Fue ron tr aídas de Roma por el doctor Bartolomé de Quero, Tesorero de la Catedral de Úbeda, quien las obsequió a su ínt imo amigo Fernando Charrán. En los años 30 existía la auténtica recibida e n Roma por Ba rtolomé de Quero 352 . Había también un Lignum Crucis en relicario con otras de diversos mártires, donado por el Obispo Fr. Alonso de San Vítores de la P ortilla, OSB (1652 -1654 ), al ser promovido a Orense; consta en Cabi ldo de 14 d e o ctubre de 1653 {Lib. 12, fol 115 vtº }. Asimismo, una cruz de plata, labrada , traída de Madrid po r el Tesorero Le onardo de Medina y Corral. Dentro de unos huecos contenía las reliquias de Santa Juana, una cuenta ¿rosario? original de ella; San Fermín; San I ndalecio; San J orge; un hilado de Nª Sª; un pedazo de lienzo de las mantillas (pañales) en qu e envolvió la Virge n a Nº S º. 347 José ÁLVARE Z B ENAVI DES, “11 de enero de 162 0. Una Reliquia d e Sa n I ndalecio”: La Indep endencia 1 1 de enero de 1911 . 348 José ÁLVAREZ BE NAVIDES, Historia d e la Catedra l de Almería …, Parte I, Cap. V, fol. 662, nota 1. 349 José ÁLVAREZ BE NAVIDES, Historia d e la Catedra l de Almería …, Parte I, Cap. V, fol. 663 , nota 1. 350 José ÁL VARE Z BENAVID ES, Historia de la Catedral de A lmería …, P arte I, Cap. V, fol. 664 -670 ; José ÁL VARE Z BEN AVIDES, Lib ro d e Memo rias , pp. 1 42-146. Otra tras la Guerra Civ il, y de nuevo, en los años 90… 351 Vida de Sa n Indalecio … parte 3 , cap. 9, párr afo 6, p. 43 ss.; José ÁLVARE Z BEN AVIDES, “C uadros y Reliquias”: La Indep endencia 9 de febrero de 1911 . 352 José ÁLVAREZ BE NAVIDES, Historia d e la Cated ral de Almería …, Parte I, Cap. V, fol. 6 73, nota 1. Desapar ecida… 87 En Cabildo de 22 de dicie mbre de 1679 se admiten y enumeran otras reliquias que eran del Tesorero Leonardo d e Medina, traídas de Ma drid: San I ndalecio; Santa Oliva, Santo Tomás de Villanueva, Beato Salvador de Orta. Un relicario de plata con las de San Pedro de C ardeña (Burgos) y doscientos mártires de aque l monasterio. Orbaneja dic e que la de Santa Oliva tenía relicario. Un relicario de plata con la de San Plácido, donado por el Obispo Fr. Alonso de San Víto res. En Cabi ldo de 21 de abril de 1654 se encarga a Bernardo Maña s relicario para las reliquias de San Plácido y de San Pedro de Cardeña, por 727’5 reales -incluida una custodia pequeña- abonados por orden del Cabildo de 7 de octubre de ese año. Consta el libramiento, con fecha 20 de octubre, en Fragmentos Antiguos , fol. 214. En el mismo libro consta se a bonaron 80 reales a Bernardo Mañas, por un tintero y salvadera de plata pa ra el Cabildo Sala Capitular -, el 8 de septiembre d e 1659. De las reliquias e numeradas, para los años 30 quedaban bi en pocas, habiendo desaparecido las re stantes. L as dos de San I ndalecio, el cuerpo de San Valentín en el altar del Patrono (I nventario de 1929, n. 20) y dos relicarios con otras reliquias del mismo santo (I nventario de 19 29, n. 248) La aut éntica del primer relicario ex istía aún antes de la Guerra Civil en el ACA. Otros dos relicarios ( Inventario de 19 29, n. 249) La auténtica (24 de octubre de 1662) de las reliquias de San Sil vano, San Faustino, y los mártires Asteni , Dativi , Boni et Claudiae , virginis ( I nventario de 1929, n. 21). En la actualidad, tene mos las siguientes reliquias: Lignum Crucis en relicario con otras de diversos mártires; Mártires de la persecución religiosa de 1936, tres de San I ndalecio, y la de Santa Ge m a Galga ni . Orfebrería . Nuestra catedral recibió su orfebrería “ en siglos de fe más viva, firme y robusta ” 353 . Junto a la fe, resulta determinant e el desahogo e n épocas de bonanza económica. Una orfebrería disminui da en mu cho para los años 30, debido a las vicisitudes históricas. Es te C abildo hubo d e co ntribuir con la plata a gastos nac ionales, en los siglos XVII-XIX. La mentaba el autor en 1904 el poco pre supuesto para el culto en nuestra c atedral: “ L a de Almería entre las Iglesias de España es d e las más pob res, no contando con otros ingresos para las múltiples necesidades del culto y continuas reparaciones del te mplo que los mermados y regateados que recibe del Est ado. Por eso no es de extrañar sea n tan pocos los objetos de valor, así en alhajas como en ornamentos ” 354 . Custodias. En el sig lo X VI se aspira a dotar de una buena custodia a la Catedra l. En 1581 se encarga al platero J uan Ruiz, de Granada, pero no la hiz o 355 . En Cabildo de 20 353 José ÁLVAREZ BENAVID ES, Historia de la Catedral de Almería …, Parte I, Cap. V, f ol. 678. Comenta Benavide s: “ el espí ritu trastornad o de la ép oca en qu e vivimos qu isiera ver repartido e ntre los pobres tan to valor, parodiando […] aqu ellas murmuracio nes del traidor Ju das […] cabe repetir [ … ] el Evang elio, al a dvertirnos q ue no era la caridad sino el vil interés y la codicia qu ien las había pu esto en boca […] las alha jas del culto! Todo es d e Dios y lo mejo r de todo deb e ser p ara Dios ” íbidem , fol. 6 79. También es verdad que los santos ha n so metido la posesión de adornos a las urgencias de la ca ridad. San Juan Crisósto mo, Liturgia de las Horas IV, p . 134- 136. 354 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Libro de Memorias , p. 83. 355 Índice Nueve I glesias, fol. 20 vtº . 88 de junio de 1589 se encarga d e nuevo en Granada, para hacerla “ de la plata de la custodia del Altar mayor y de la custodia del Sagrario ”. Consta su recepción en Cabildo de 13 de junio de 1590. Idéntica aspir ación encontramos en el siglo XV II (1634, 1654, 1657) adquiriendo una en 1660 al platero Monz ón. En 1761 se adquiere n ueva custodia, al platero s evillano Joaquín Fernández. Pero era demasiado pesada par a llevarla en procesión. Varias veces se intenta resolver la dificultad, infructuosamente, hasta que en Cabildo de 24 de novi embre de 1797 se acuerda hacer una nueva. El ostensorio o Custodia gra nde de plata sobredorada. Portapace s, especie de cu adritos metálicos con la cruz, para besar en el rito de la paz. En 1553 se incorporan tres 356 . Había en los años 30 un portapaz de plata sobredorada con relieve de la Pasión del Señor. Ta bernáculo. Realiz ado en Granada, costó 18.046 reales y 3 maravedíes, como aparece en Cabildo de 21 d e jun io de 1757 ( Inve ntario de 1777, n. 1). Al pa recer se colocaba sobre andas de plat a (Inventario de 1777, n. 3). En Cabildo de 22 de jun io de 1718 se dispone guardarlas en el cua rto que está sobre la segunda Sacristía, as egurando con llave la puerta, para m ejor custodia rlas. Se dio carácter de Estatuto a l acuerdo del inmediato 28 de junio, mandando “ que no se presten para función alguna, fuera de la Iglesia, a que no asista el Cabildo ”. El ACA conse rva escritura de andas d onadas por el obispo P ortocarrero en 1626, pero estas s e h acen en 1666, como se despren de del Cabildo de 23 d e julio. En el si glo X IX s e hace un templete gótico y custodi a para la procesión del Corpus. Candeleros. Al igual qu e candelabros y palmatorias, er an un instrumento necesario a efec tos de iluminación, como los actuales focos eléctricos. S u empleo litúrgico motivaba su fabricación en metales prec iosos y su embellecimiento, hasta incl uir adornos en su diseño. En Cabildo de 14 de diciembre de 1590 se encargan dos candeleros de plata p ara el Altar ma y or a Cristó bal de Ribas. Otros dos candeleros de plata encarga el Cabildo de 16 de noviembre d e 1638 a Antonio Villegas. De nuevo se acuerda la realización de candeleros de pl ata en Cabildo de 12 de noviembre de 1640, de 16 de septiembre de 1704 y de 10 de abril de 1749. Frontales. Antes del actual Tabernáculo d ecoraba el Altar ma yor un rico frontal de plata. Debía se r muy antiguo y mal con servad o, dado que se dice de él: “ Inútil, desclavadas y corroídas algunas piezas ” (Inventario de 1777, n. 2). Incensarios. En Cabildo de 22 de abril de 1594 se acuerda aderezarlos, junto con cálices “ casa de Alonso Pareja ”. El platero de Almería Antonio G iménez elaboró dos nuevos con sus navetas, pesando 79 onzas y 10 adarmes, importando 2.627 reales, como consta en Cabildos de 21 de febrero y de 11 de octubre de 1861. Se rechazó encargarlos en Córdoba, segura mente p or economizar c ostes. 356 Libro de asientos antig uos de Fábrica Mayor (1551 -1556) y de Mesa Capitular (1 548 -1550). 89 Cálices. El más antiguo fue donación d el capitán Juan de L ezcano, d e 4 marcos menos onza y media de peso, figura e n inventario de 15 de ene ro de 1558 ( Fragmentos Antiguos , fol. 350-367). Dos de plata, de 64 onz as y 9 adarmes, que entregó el Tesorero Adulfo Álvarez Campana, y cinco sobredorados -uno de ellos regalado por el Chantre Castillo-, constan en Cabildo de 24 de octubre de 1777. El Cabildo de 2 de noviembre de 1798 encarga en Córd oba varias alhajas -no se detallan-, entre otras, cáli ces dorados a fuego, en las que in vierte 19.191 reales y 15 maravedíes, previa entr ega de plata vi eja tasada en 21.507 rea les. Ampollas {vinajeras, otras vec es se denomina así a los vasos para los óleos} y ánforas. Al principio debieron usarse de vidrio, porque no se las menciona. Se adqu ieren dos pares de ampolletas de plata en Cabildo de 5 d e marzo de 1630. Otros dos pares del mismo metal se entregan al sacristán Pedro Sánchez en Cabildo de 15 de septiembre de 1634. En Cabildo de 25 de octubre de 1636 se determina encargar cuatro pares d e ampolletas, con sus salv illas, a provechando anillos y un pectoral de obispos difuntos. En Cabildo de 26 de marzo de 1669 se en cargan tres ampollas g randes para los Santos Óleos, por l as que se libran 24 duc ados a Juan del Pino en el d e 21 de ma y o ( Fragmentos Antiguos , f ol. 236 vtº). Por las necesidades del Obispado, en Cabildo de 9 de octubr e d e 1747 se ac uerda agrandarlas, en comendando el proc eso en el de 7 de noviembre al mae stro Guerra -era al tiempo que platero, pertiguero de la Catedral -, a quien se entreg a la plata vieja exist ente. Terminó el trabajo el 23 de a bril de 1748, pesando las ánforas re fundidas 226 onzas. Cob ró 401 reales y 6 maravedíes. Son las actuales. Ciriales. L os de f echa más antigua documenta da se encar ga n en Cabildo de 19 de diciembre d e 1640, empeñando un báculo de plata . Se hicieron dos ciri ales pequeños de plata y 3 camp anillas del mismo metal, por acuerdo del Cabildo de 17 de julio de 1654, por 500 duc ados. Entre 1790 y 1791 se encargan cuatro ciria les, aprovechando la plata vieja, en Cabildo de 13 de julio de 1790. Se gestionan con el orfebre cordobés Antonio Santa Cruz, pero al m anifestar el obispo que eran mejores los orfebres madrileños, se piden allí diseños en Cabildo de 28 de septiembre . No debió convenir la información, cuando en Cabildo de 1 de febrero de 1791 se acepta la propuesta del platero cordobés Joseph Varga s Machuca. El importe fue de 3.468 re ales y 7 maravedíes. Por las estrechece s económicas se pensó encargar dos ciriales de made ra para la s procesiones ordinarias, pero la idea fue desechada. En Cabildo de 5 de marzo de 1840 se acuerda convertir en ciriales dos cetros de plata, innec esarios desde que por falta d e personal no había ca pas en los días s olemnes de costumbre . Varas de palio. L as sei s existentes hasta 1936 fueron realizadas por el platero de Córdoba Rafael Juan de Aguilar y Cueto, encargadas por Cabildo de 28 de enero de 1800, importando 11.745 reales. 96 2. 1. ERECC I ÓN A ruegos de los Rey es Católicos, el Papa I nocencio VIII facultó con la bula Dum ad illam fidei , en 4 de agosto de 1486, al Cardenal Arzobispo de Toledo, D. Pedro de Mendoza 375 , para erigir cabil dos en catedrales y colegiatas, y ben eficios e n las demás iglesias en el Reino de Granada, dotándolos debidamente. En su cumplimiento, procedió a la E rección “en la Iglesia Catedral de la Beatísima Vir gen Ma ría con el títul o de la En carnación de l a Ciudad de Almería de dicho Reino de Gr anada, e n la cual (… ) había cesado y sido interrumpido [ el verda dero cu lto de Dios]” [f. 10] del “Deanato, que ha de ser la p rimera D ignidad despu és de la Episcopa l en la misma Iglesia, y las Dignidades de Arcediano de la misma Ciudad, Maestrescolía, C hantría, Tesorería y Priorato”. Creó igualmente 26 canonjías -6 para las di gnidades-, 20 Raciones, 12 Capellanías, 12 Acolitados, el Arcipreste o C ura. El o ficio d e Admini strador d e la Fábrica, “y del Hospital principal qu e s e construirá cerca d e la Catedral” [f. 12]. El oficio de Sochantre . Los oficios de Org anista, Pertigue ro, Secretario, Perrero. Le s asigna “por donación Real como por de recho de Diezmos o de otro cualquier modo” [f. 13] a c ada canonicato, 30.000 maravedíes; a c ada r ación, 20.000; el Deán, 60.000 (30.000 por la canonjía y otros tantos por el Deanato); a las Di gnidades 45.000 (30.000 por la canonjía y 15.000 por la Di gnidad) ; al Ar cipreste, 40.000; a cada Capellán, 12.000; a cada A cólito, 6.000. Al Administrador de la Fábrica, y del Hospital “la trigésima p arte de las re ntas de las haciendas, y de los débitos” [f. 13] . El S ochantre , 3.000 maravedíes; el Organista, 6.000 (Añadidos a su renta) Ambos oficios pueden se r provistos por el Prelado en cualquier canónigo, racionero o capellán. El Campane ro y Relojero, 10.000. Depende del Tesorero, pu ede s er nombrado y s eparado por Prelado y Cabildo, consintiendo el Tesorero. Pertiguero, 1 0.000; Secretario, 6.000. Caniculario, 6.000, con obligación de barrer y limpiar el templo dos vece s en la semana, las vísperas de fiesta y “ siempre que el Tesorero se lo mande” [f. 14]. La s distribuciones diarias se asignarán a los asis tentes a los oficios, los ausentes las perderán. Todos los prebendados v enían obl igados a residir en la Catedral al menos ocho meses al año, so pena de perder la prebenda. Se justifica la falta por enferme dad o servicio de la Iglesia. Están dispensado s de r esidencia los dos p rebendados que pu ede te ner el o bispo a su servicio, gana ndo como los demás. {sigue reparto rentas, obispo, iglesias, hospi tal [f. 17- 20]} “Aplicamos también a la Fábrica de dicha Iglesia Catedral de Almería todas 375 Reproducida en Bar tolom é CARP ENT E, “Breves A puntes par a la Historia Eclesiástica de Alm ería” : RSEA T . IX cuaderno 11 (novie m bre de 1 918 ) pp. 340- 351 ; en ROEL Cua dernos de civilización de la cuenca d el Almanzora n. 12 (199 2/93) DOCUMENTA fol . 1-35, según la co pia b ilingüe hecha en Toro (Zamora) en 29 de enero de 1505, presentada en la Catedral de Alm ería el 5 de octubre de 1 510, comparada con los docu m ento s existentes en la Contaduría General de Fáb ricas de Iglesias de Almería, en 15 de d iciembre de 179 6: Erecció n Ap ostólica de la Santa Cated ral Iglesia de Almería po r el E m o. y Rmo. Señor D. Ped ro de Mendoza , cardenal de la Santa Iglesia Romana, con título de la San ta Cruz, y arzob ispo de la Santa Metro politana de T oledo, Gra nada, Im p. Nueva, 17 97. En Lib. 7 Actas, se copia el texto de la E rección. Versión muy abr eviada en AAVV. , La Catedral de Almería , León, Everest, 1 975, p 6. 97 las haciendas, y rentas q ue tuvo la Mezquita mayor de la mi sma Ciudad, que al presente con el favor de D ios está consagrada en Cate dral. También le aplicamos todos los diezmos de un vecino Pa rroquiano de l a misma Iglesia, y de las otr as de la Ciudad, y de todo el Obispado, que deberá e le girlo ca da año el que gobierne la Fábrica” [f. 20] Establece la preparación intelectual necesaria. P ara presentar a un individuo a Deán, Arcediano, Maestrescuela y Chantr e, ha de tener el grado de Doctor o al menos Licenciado en Teología, o en Dere cho Canónico, obtenido en Universidad “lo que se observará en cuanto bue namente ser pueda”. Para prese ntar a un individu o a Tesorero o Prior, al menos ha de ser B achiller en Teología, o en D erecho Canónico. [f. 21] El Arcipre ste, además d e se r docto o graduado en Teología, o en Derecho C anónico, ha de haber alcanzado al mens o los 40 a ños d e ed ad “ y de la mejor vida y costumbres” [f. 21 - 22]. Para presentar a un individuo a canónigo s e ex ige haber estudiado al menos dos cursos de Teología, o Derecho C anónico [f. 22]. Habrá qu e intentar que la mitad de las prebenda s sean ocupadas por teólogos, y la otra mitad por canonistas. Quedan a la libre voluntad del Prelado la concesión y cese de los oficios de cap ellanes del coro, acólitos, sochantre, organista, pertiguero, secretario y caniculario. Al Administrador de la Fábrica, y del Hospit al lo nombra el Prelado junt amente con el Cabildo. El oficio divino ha de celebrarse según lo establec ido por la Iglesia Roman a, en cambio el canto, ha de ser conforme a la c ostumbre de la Iglesia de Toledo. El Deán ha de velar por el orden del culto, y auto riz a la salida del coro. [ f. 23] Preside ciertas celebraciones [f. 26. L e supl e el Arcediano o el may or Di gnidad presente, f . 26] El Prior suple al De án en sus ausencias, menos e n los Cabildos, que pr esidirá la m a y or Dignidad [f. 25] El Arcediano ex amina a qu ienes han de ordenarse, y los pr esenta al obi spo. A y uda al obispo en la Misa solemne, visita el obispado. [f. 23 -24] Preside ciertas celebraciones [f. 26-27.] El Maestrescuela corrige y prepara los libros p ara l eer el oficio divino, ensa ya a los lectores [f. 24] Preside ciertas celebr aciones [f. 27.] El Chantre orde na y co rrige el c anto, hace aprender a quienes lo ignoran, y hace ensayar. [f. 24] El Sochantre a yuda al Chantre, y ensa y a; po r aus encia del Chantre empie za el canto [f. 24-25] El Tesorero o Sacristán, por sí o por otros, abre y ci erra el templo, toca las campanas, cuida de las luces, de pa n y vino, de todo lo necesario para la Misa [f. 25] Los Rac ioneros carecerán de voz en los Cabildos [f. 26] La s Dignidades, la mitad de los Canónigos y un tercio de los Racioner os han de ser presbíteros “dentro d e un año, contado desde el dí a en que tomaron la posesión” [f. 26. Se dispone lo exigido al resto, íbidem ] Regula el número de c elebraciones que se han de tener, canónigos y racioneros, distribuidos semanalmente (hebdómada), c on su retribución [f. 27-28] Dos vece s por semana se tendrá cabildo, martes y viernes; martes para negocios, y viernes para e nmienda de vida y culto [f. 29 -30] 98 El primer viernes de cada mes han de leerse estos preceptos, en presenci a de todos [f. 30] Queda resuelta la financiación, al menos sob re el p apel… S e busca garantizar un a mínima preparación y solvenc ia personal para desempeñar dichos oficios 376 . 2. 2. CONSUETA El Excelentísimo Cabildo de la Catedral de Almería pos ee un a Cons ueta ( Diccionario de la Real Academia de la L engua Española : R e glas consuetudinarias por que se rige un ca bildo o ca pítulo eclesiástico ) o Re glamento de Ré gimen I nterno, que recoge la formulación con creta de cuanto concierne a la vida práctica del Cabildo C atedral. “ Sin duda [… ] estamos ante un documento excepcional ” 377 . Promulgada en 1576 , en tiempo del Obispo Diego González de Vill alobos (1572 -1587), segoviano. El ejemplar más antiguo está incompleto, con capítulos enteros limpiamente cortado s 378 . Afortunada m ente exist e copia íntegra: una en el Libro del Deán Martínez (1625-1640), Leg . Papeles importantes , fol. 32-72). Y otra copia de 1761, destinada al uso diario, y para e l juramento de los nuevos canónigos. No estamos ante un mero ordo litúrgico sino que abarca un más amplio conjunto de aspectos. Se trata de un verdadero ‘reglamento de régimen interno’ que establece las funciones de los diversos carg os existentes en la Catedr al, junto a un compendio cere monial, con las rúbricas para cada celebración. Al mism o tiempo, prevé la ac tuación ante diversas situaciones previsibles en la vida de la catedral (vgr. asistencia, fiestas, elecc iones, provisión de cargos, retribución, recles, sanciones…) o l a diócesis (vgr. entrada del obispo dioc esano, sínod os, sepe lio del obispo diocesano…). No es un Derecho ni una Liturgia propia, dist inta de lo universal, sino la forma de vivirlos aquí, las loables prácticas y costumbres puestos en forma de p receptos disciplinares y cere moniales. La Consueta recibe l a influencia de la le gislación canónic a y real en su redacción, haciendo en ocasiones referencia específica a su fuente, particularmente Trento. Podemos interpretarla sim ultáneamente como crónica y d escripción ideal, en una proporción indeterminada. Ha estado vige nte más de tres siglos, 335 años. Y parcialmente , hasta ho y. A la Consueta precedieron y siguieron acuerdos, d enominados ‘Estatutos’, rec ogidos en las actas capitulares. Junto con la Erección, formaron el cuerpo normativo que rigió al Cabildo durante tres siglos. Estatutos de 1852 376 Manuel E SPINAR MO RENO - Antonio FERNÁNDE Z O RTEGA, “ Erección de la Igle sia Cated ral de Almería y d e las d e su Ob ispad o p or los Re y es Católicos (1 49 2 - 1514)”: ROEL Cuadern os d e civilizació n de la cu enca del A lmanzora n. 12 (1992/93 ) pp. 21 - 77. 377 Juan TORRECILLAS CANO, “Consueta de las cerem o nias de la SA I Catedral de Almería” en OBISP ADO DE ALMERÍA, Luminaria. Dos Milen ios de Cristianismo en Almería. Cat edral d e Almería. Mayo-S eptiembre 2 007 , Almería, 2007, pp. 201 - 202 . 378 Los caps. 13 -29 y 50 en adela nte. 99 Tras los Sínods Diocesanos de 1608 y 1635, lo s cambios en las circunstancias y el Concordato de 1851 indujeron a modificar la normativa ca pitular. La Reina mandó r enovar los Estatutos. Obviamente, se quiso pone r en práctica lo establecido en el Concordato. Se aprobaron en 1852. Salvo el art. 9, sobre la obligac ión de asisti r al cabildo y la posibilidad de remitir el voto, re formado después, estaba en vi gor en 19 05 ( L ib. 75, fol. 21 . El Secre tario lo llama ‘Reg lamento’ ). Consta de 7 capítulos, di vididos en 68 artículos. Los capítulos tratan respectivamente d el personal, atribucion es del Cabildo, obli ga ciones del deán, obligac iones de las dignidades, de los canónigos de oficio, obligaciones de los capellanes beneficiados, de los ministros subalternos. El capítulo 1 establece la composición del Cabildo en 16 ca pitulares, aplicando el art. 17 del Concorda to: Deán; cuatro Dignidades: Ar cipreste, Arcediano, Chantre y Maestresc uela; cuatro ca nónigos de oficio: Magistra l, Doctoral, L ectoral y Penitenci ario, “ y los d emás c anónigos de gracia”, mas 12 Beneficiados, “con el competente número de Mini stros y sirvientes” (art. 1). {Suprime el Prior y el Tesorero, también los Racioneros}. L a provisión del Deán se reserva a S.M.; las canonjías de oficio, previa oposición, por el P relado y Cabildo; las restantes Dignidades y canonjías, por S.M. y el Prelado, al ternativamente ; los capellanes asistentes, alternativamente por S.M., el Prelado, y el Cabildo; las vacantes por promoción -salvo las reservadas a S.S. -, las que ocurran en sede vacante, las que dejen sin proveer los Pre lados, se reservan a S.M. Siempre recibirá n del Ordinario la institución y colación canónica (art. 2). El ca pítulo 2 establece las atribuciones del Cabildo. Ig ual voz y voto p ara todos los miembros recibiendo el s ubdiaconado -caso contr ario, entran como o ye nte s-, obli gación de desempeñar las c argas anejas a la prebenda (art. 3); dar la posesión (ar t. 4); toma de la posesión “en el seno d e la Corporación” haciendo profesión de f e y ju rando cum plir las propias obligaciones (art. 5). La dotación del Deán será de 18.000 reales; Dignidades y canónigos de o ficio, 14 .000; los demás canónigos de gracia, 12.000 (art. 6). Se regula el uso del traje cor al en invierno (sobre la sotana, roquete de encaje, capa de seda ne gra con cola -cauda- y c apillo largo) y verano (sob re la sotana, roquete de encaje, y capillo corto con capuchita d e seda negra) (art. 7). El Pr elado tiene li bertad p ara convocar y /o presidir al Cabildo, asi ento preferente, voz en todos los asuntos que no le se an personales, voto decisivo en caso de emp ate, 3 votos en toda elección d e personal. En su ausencia, preside e l Deán o quien le siga por orden de precedencia (art. 8). La obli gación de a sistir al cabildo y la posibil idad de remitir el voto (art. 9). En el últim o capítulo se adjuntan artículos adicio nales, acentuando el deb er de predicar (art. 66), disponiendo la asistencia al cabildo en traje coral, que preceda el himno Veni Creator y un responso al final (art. 67), y el derecho a pedi r la jubilación por debilidad tras 30 años de servicio (art. 68). Estatutos 1911. La actualización de la normativa se ge stó en el pontificado d el Obispo Orberá. Las enfermedade s del Obispo Santos Z ára te le impidieron su estudio y ap robación. El Obispo Casanova y Mar zol ordenó actualizarlos. El pro y ecto aprobado s e debe a Felipe Tarancón. 100 El borrador de Estatutos y de Dir ectorio de ceremonias de altar y coro, fue aprobado por el Cabildo en ma yo de 1911, y por el Prelado el 6 de octubre. Los Estatutos, tras un título preliminar sobre la historia de la dióc esis y el cabildo, en quinc e títulos y 279 artículos establecen la di sciplina sobre derechos y deberes de los canónigos, función del Obispo, pe rsonal, oficio s, re tribución, etc. Lo c ompl etan cinco ap éndices . Comprende las páginas 1 a 79. El art. 2 concede 3 votos al obispo en toda elección de personas que corre sponda al cabildo. El Direc torio consta de 2 2 capítulos, que recopilan la normativa litúrgica sob re la celebración de sacramentos, coro, procesiones y otros cultos. Ocupa las pág inas 91 a 166. Estatutos 1929. La nueva disciplina del CDC de 1917 lleva a redactar otros Estatutos del Cabildo en la diócesis de Almería, aprobados por el Obispo en 17 de juni o de 1929. Estos Estatutos también comienzan con u n título preliminar sobre la historia de la diócesis y el cabildo, que ahora inclu y e realizaciones del ponti ficado del Obispo Fr. B ernardo. En quince títulos y 265 artículos establecen la disciplina sobre derechos y de beres de los canónigos, función del Obispo, persona l, oficio s, retribución, etc. Lo compl etan seis apéndice s. Los Estatutos de 1929 mantienen vige nte el Directorio de ceremonias de 1911, art. 263. También queda recogida en el III Sínodo Diocesano de 1929 (Parte II, Título II, constituciones n.112-148; pp. 89-107). El Sínodo, celebrado desde el 18 de junio de 1929, menciona como fuentes del derecho capitular los Estatutos y Ceremonial de Altar y Coro aprobados por el obispo, la Bula d e Er ección, el CDC de 1917, el Concordato de 16 de marzo de 1851, lo s privilegios y l egítimas costumbres, const. 113, p. 91. No solo recoge la normativa, sino que exhorta a los canónigos a tener la a ctitud con veniente a su oficio, y a implicarse en la atención de la catedral y el cuidado pastoral de l os fieles 379 . El C I C d e 1917, obli ga a re formar levemente los Estatutos de 1911, dand o lugar a los Estatutos de 1929. Esta era la disciplina vigen te hasta 1936, fe cha en que finaliza nuestro trabajo. De hecho, perduraría otros tr es dec enios, hasta las disposiciones conciliares. L a renovación estatutaria se demoró aun varios lustros. Privilegios. Históricamente subsisten el tratamiento y el hábito coral. Se rec onoce al Venerable Deán y Cabildo de est a Catedral el tr atamiento de ‘Señores’ el 2 6 de junio de 1761, conforme a lo usado. Anterior mente recibía el tratamiento de ‘Ilustrísimo Señor’ (ACA, Leg . 2 Títulos y p rivilegios, n. 24). En 1880 se concede el tí tulo de ‘Excelencia’ al C abildo de Almería. ( ACA, Leg. 4 Reales Órdenes, n. 159: Real O rden de S .M. D. Alfonso XII con cediendo el tí tulo de ‘Excelencia’ al Cabildo de Almería (16- II -1880)} La concesión r ecae en la corporación en conjunto. En cartas y documentos, ‘Ex cmº. Sr.’ Cada canónigo individualmente recibe el tratamiento de ‘Muy I lustre S eñor’, salvo los que tienen e l r ango de Vicarios Episcop ales, en cuyo caso reciben el d e ‘Ilustrísimo 379 Vid. Adverte ncias ge nerales p. 8 9 -90, const. 13 2, p . 101; const. 134, p. 102 ; const. 1 44, p. 105. E n el IV Sínodo Dio ce sa no de 19 99, el cap. III Estructuras Dio cesanas, d edica el ap artado 5 a ‘La Catedral, sede del Ob ispo y el Cabildo de Canónigos’, p. 1 44 - 145. 101 Señor’. El Cabildo emplea hábito coral de color violáceo, al uso episcopal, concedido a instancias del Obispo José María Orberá y Carrión (1882 y 1890) y también ribetes en la sotana de calle. 2. 3. MISIÓN El Cabildo de canónigos es un colegio de presbíteros al f rente de los cuales está el Deán o De cano. Fu eron una ay uda para e l Obispo e n el gobierno de la diócesis 380 . L a importancia que el C I C 1917 concede a la fun ción de los Cabildos , se a precia en la misma ubicación donde trata de ellos: en el Libro II De l as personas, Parte I De los clérigos, Sección II, Títu lo VIII , De la potestad episcopal y de los que participan de la misma , capítulo V, cc. 391-422. Su misión es solemni zar el culto, ay u dar al obispo como senado, y suplirle en la sede v acante (c. 391). El culto del Cabildo Catedral, celebrado en el primer Templo de la Diócesis, tiene una significatividad diocesana. Se rige n por unos Estatutos propios. Sínodo (1929), constituciones 112-148. La renovación ecl esiológica establecida por el Concilio Vaticano II expli ca la nueva ubicación de los Cabildos en el CDC de 1983, ahora se inscrib e en el L ibro II Del pueblo de Dios, Parte II De la constitución jerárquica de la Iglesia, Sección I I, Título III , De la ordenación int erna de las Iglesias particulares, capítulo IV, c c. 503 -510 381 . Actualmente esas funciones han pasado al Cons ejo de Consultores y al Consejo del Presbiterio. Ese trasvase de competencias se plasmó con la refor ma del Código , demandada por el Con cilio Vaticano II , consu ltadas las Conferencias Episcopales. Pensamos que en este cambio ha pesado demasiado la exclusiva voz de los obispos, deseosos de una más amplia libertad de acción. En este campo, esper am os que a su tiempo se ll eg ue a la ‘re forma de l a reforma’, como en litur gia. En los últimos pontificados, los Estatutos de 1988, 1995 y 200 6 han int entado plasmar la renovación conciliar y c anónica para el Cabildo almeriense. “ Ni la Catedral ni el C abildo son vestigios desfasados de u n pasado glorioso, pero ya periclitado. También en la situación actual de la Iglesia y de España, con innegables aspectos positivos y graves amenazas - como en todas las edades-, la Catedral puede ofrecer una estimable aportac ión evangelizadora , como centro espiritual, misione ro y cultural ” ( Francisco J . ESCÁMEZ MAÑAS, Toma de Posesión como Canónigo Archivero , 24 de febrero de 2007). 2. 4. COMPOS I C IÓN 380 José ORLANDIS, His toria d e la Ig lesia. I. La Iglesia Antigua y Med ieval , Madrid , Palabra, 1998, p. 330 - 331. 381 Una bue na pr esentación de la disciplina vigente, en Daniel CEN ALMOR -Jorge MIRAS, El Derecho de la Iglesia. Curso básico d e Derecho canónico , P am plona, EUNS A, 2 004, pp. 297 - 298 ; Fernan do LOZA, “De los Cabildos de canónigos” e n A. MAR ZOA-J. MI RAS-R. RODRÍGUEZ -OC AÑA (Coord s.), Comen tario exegético al Código de Derecho Canónico , Pam plona, EUNS A, 1996 , p p. 1171 - 1190. C f. el est udio de quien fuera Do ctoral, J osé Antonio BERNABÉ ALB ARRACÍN, Nuevo Derecho capitula r , Almería, Graficas E diblan, 19 83. 102 La s canonjías estable cidas en la Erección enseguida hubo que rebajarlas por im perativos económicos. La r educción operada determina que nunca pasaran de trece las canonjías, hasta el Concordato de 1851, que las fija en dieciséis. “(Nunc a pasaron de 13, desde la Erección, hasta que por el Concordato de 1851 se fijó en 16 este número.)” { Notas biográficas , n. 96} La Corporación capitular usó de atenc iones con la s personas distin guidas. S e reservaba, por concesión graciosa, puesto de honor a ciertas autoridades y a l as comunidades relig iosas. Los Estatutos de 1929, arts. 121-122, vetan la entrada a seglares y clérigos en términos generales, señ alando las contadas excepciones. Hubo cole ctivos, como los beneficiados de la ciud ad, que en el siglo XV III reclama ron lo que pensaban ser derec ho, y los tribunales les dejaron claro que su acceso al coro era li bre defer encia d el Cabildo (RC 15 de septiembre de 1767). El orden de ocupación d e sillas se vu elve a determinar desde el C oncordato de 1851. Desde entonc es primero ocupan las sillas inmediatas a la episcopal la s dignidades, suprimidas en ese mome nto las de Te sorer o y Pr ior, y el resto de p rebendados por la antigüe dad en la posesión 382 . Orden de pre cedencia en el Cabildo, siglo XIX (desde Concordato 1851): De án, dignidad de Arcipre ste, segunda sil la post Pont ificalem , del lado del Evangelio inmediata a l a Episcopal. Arcediano, Chantre, Maestrescuela, Magistra l, Doctoral, Lectoral, Penitenciario. Orden de precedencia a ctual (Estatutos de 2006): el actual orden de p recedencia lo encabeza el Deán, p rimera silla a la derech a del Obispo, siguen el resto de canónigos, por orden antigüedad con independencia del oficio, el más antiguo a la izquierda del obispo, el siguiente a la d erec ha del Deán, y a sí sucesivamente. Si el Concordato de 1851 suprime los racioneros y crea los beneficiados, e l CDC de 1983 termina con la distinción entre canónigos y beneficiados. En Almería, el Obispo Rosendo Álvarez nombra canónigos a los últimos Be neficiados. Oficios. Siempre h a h abido oficios estables y o ficios temporales. En el último Cabildo del año, desde el principio se ha cía la desi gnac ión de oficios o car gos para el siguiente. Así se siguió haciendo hasta los Estatutos de 200 6, que establece la elección trienal de los oficios temporales. Contador de Mesa Capitular, Comisario de año, Contador del Subsi dio, Diputado de Rentas, Hacedor de r entas, May ordomo de Mesa Capitular; Ma y ordomo de la Fábrica May or, Ma y ordomo del Hospital, Procura dor del C abildo, Puntador de Coro, Secretario del C abildo, solicitador de Mesa Capitular, visitador de las heredades . Algunos fueron desapareciendo paulatinamen te con el cambio de las circ unstancias… 2. 5. MODOS DE ACCESO 382 Estatutos d e 1929, ar ts. 1 24.1 57. José ÁLVAREZ BENAVIDE S, Historia de la Cated ral de Almería …, P arte I, Cap . III, fol. 288 -294. 103 Los cabildos catedralicios han tenido en su devenir unos elementos constantes y otros cambiantes, también en los aspectos estructurales. Ha sido cambiante el modo de acceso : provisión rea l, provisi ón pontificia, provisión episcopal, oposición, desig nación. La primer a oposi ción se celebra el 26 de julio de 1544 (n. 31) a r aíz de la cual fu e presentado el Dr. Don Á lvaro de Monto ya , y luego nombrado primer Magistral. La s prue bas de limpieza de sangre com enzaron a ex igirse a los Preb endados de esta Iglesia en cumplimiento de una R.C. del Emperador Carlos V, su fecha en V alladolid a 12 de abril de 1554. Estuvieron vigentes hasta sus upresión en 1834. 2. 6. FUNCIONAMIENTO Los prebendados estaban obligados a la residencia. Exist ían las vacaciones, llamadas recles, y el patitur o permiso por enferme dad. Los cabildos s e ocupaban habitualmente 383 en lo relacionado con el culto, e l funcionamiento del templo, la disciplina interna, el asesora miento del Prel ado, aparte las competencias espec iales para Sede Vacante. Horas fijada s para los C abildos. Han variado mucho a lo largo de los años, los momentos establecidos para celebrar la sesión de la Corporación, o Cabildo 384 . La p ráctica primitiva fue celebrar lo s Ca bildos después de Tercia y du rante la Mis a Ma yor, como consta del Cabildo de 16 de julio de 1585, pidiendo que en los días de cabildo quedase en el cor o algún capitular. En Cabildo de 17 de enero de 1653 se dispone celebrar los Cabildos después de acabadas las Horas. Al haberlo dispu esto así Clemente VIII en 1 601 y ot ras intervenciones o ficiales, confirma ese acuerdo el Obispo San Vítores. {Nueve Iglesias, x} Este ac uerdo te rmina con la práctica de ten er los Cabildos durante el rezo de las Horas, y durante la Misa ma yor 385 . En C abildo d e 19 de o ctubre de 1663 se establece tener los Cabildos una vez concluida la hora de P rima, y antes de la Misa May or. Así se procede hasta que s e vue lve a la situación del si glo XVI, en Cabildo de 3 de diciembre de 1694, celebrando los Cabildos después de Tercia y durante l a Mis a Mayor, que era el proceder pre visto en la Consueta. En Cabildo de 24 de abril de 1800 se acuerda ten er los Cabildos ordinarios después de las horas de la mañ ana. Nuevo retro ceso a la antigua práctica de c elebrarlos durante la Misa se produce en Cabil do de 27 de enero d e 1 865. Definitivamente en mienda dicha praxis, conforme al d erecho, el ac uerdo de Ca bildo de 30 de junio d e 1888 para celebrarlos tras te rminar el oficio de la mañ ana. A sí lo prescriben los Estat utos de 1929, n. 72. Días de Cabildos. L a Erección nada dic e de la h ora, en cambio pr escribe celebrar los Cabildos cada semana, l os martes y los viernes, distribu y endo los asunto s entre ambos días, los martes para negocios o asuntos ad ministrativos; los viernes para temas 383 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. V, fol. X-x.<< 384 Como evidencia el L ibro Índice de Nueve Iglesias, fol. 21 - 22. 385 Al estar en des uso la concele bración, durante si glos cada presb ítero celeb raba individualmente la Misa. Esa práctica capitular no implica falta d e piedad en los canónigos. Citar Ma nual de liturgia…< 104 espirituales, es dec ir, ¿cultuales? Esta praxis se siguió h asta el Concorda to de 1851, y a que la privación de bienes debida a la desamortización, suprimió la int ervenc ión del Cabildo e n los bienes que constituían la Mesa Capitular. D e mane ra que los cabildos pasaron a ten erse cada v iernes. El obispo M eoro aprobó tal proceder en Cabildo de 19 de junio de 1852. Así lo recogen los Estatutos de 1911, art. 80. El CIC de 1917 obligó a acomodar los Estatutos del C abildo. Así se hizo en 1921 con cará cter p rovisional, y luego definitivamente e n los Estatutos de 1929, con ligeros retoques. Estos últ imos, restringen los cabildos or dinarios al último viernes de cada m es (n. 70) Una disposición inspirada en el acuerdo del Cabildo de 30 de enero de 1880, a propuesta del arcediano Rafael Ros. Penas para los que no asisten al C abildo. La ausencia voluntaria al C abildo ha sido reitera damente p enada m ediante multas y otros correc tivos. En Cabildo de 16 de enero de 1509 se sanciona la f alta voluntaria con “ pena de un real cada vez ”. Ti empo después se duplica la multa. Pero la sanción se aumenta cuantitativamente en Cabildo de 5 d e marzo de 1546, estableciendo que el prebendado ausente pierda “ tres horas, Sexta, Misa y Nona ”. En C abildo de 9 de septiembre d e 1558 se vuelve a la mul ta de un real. Nuevo endurec imiento adopta el Cabildo de 30 de septiembre de 1664, elevando la multa a cuatro r eales cada vez, que se repartirían e ntre los int erese ntes. Esta modalidad se aplicaba todavía en Cabil do de 3 de agosto de 1694. Los Estatutos de 1929, n. 80 mantenían multas de diversa cuantía según el tipo de cabildo al que se faltare: 0’25 ó 0’50 pesetas para los ordinarios; 1 peseta en caso de los extraordinarios. Secreto del Cabildo. Ha sido una obligación d esde el pri ncipio. En Cabildo de 1 de octubre de 1521 se sanciona a los indiscretos con pena de ex comunión may or y 3.000 maravedíes. Los Estatutos de 1929 rec ogen l a obligación “ secretum capitulare ser vando ” en la fórmula del juramento de los nuevos canónigos; además prohíben toda transgresión de la referida obligac ión en el n. 98. Lectura de la Consueta. “En este día se acordó que todos los Cabildos que se celebren se lea uno o dos capítulos de la Consueta de esta S. Iglesia, se gún s e previene en la Erección, se dirige el C abildo de los vierne s a este efe cto pa ra por este medio tener más presente lo dispuesto y acordado en dich a Consueta” Cabildo de 10 de m ay o d e 1737 {Lib. 25, fol. 115-115 vtº} Lectura d el acta ant erior. Acuerda que no se deje la lectura del act a an terior en Cabildos, Cabildo de 31 de julio de 1705 {L ib. 20, fol. 25} Influencia d e la geografía, el clima, y de las condiciones de vida. En v erano r esulta peligroso tener abierto el templo, por no haber nadie por las calles. “Se ac ordó renovar el acuerdo de este lugar para que estén cerrad as las puertas de esta S anta Iglesia mientras la siesta, y no se abra hasta el toque d e la gorda para víspe ras, lo que se les hará s aber a los sa cristanes par a su obse rvancia” Cabildo de 29 de julio de 1783 { Lib 43, fol. 188} 105 Precede nte de los Cabildos de Palabra: “ a un Delgadillo en 5 de julio de 1558, fecha en que se le dan 4 días de licencia y se acuerda que estas licencias las puedan dar los que se junten en el Coro, sin esperar al Cabildo” NB 1; Ante la muerte de un canónigo: “Al margen del acta capitular (17 de diciem bre de 1694) hállase la si guiente not a: ‘El 22 de diciembre de 94 se enterró el Sr . canónigo D. Bartolomé Osorio en el Convento de S anto Domingo, junto la c apilla del ag ua bendita; acudió Su I lma. y el C abildo a su entierro en dicho Convento; hiz o todo el oficio el Cabildo, y cada p rebendado le dijo una Misa; y l a del entie rro toca, según la Consueta, al canónigo que había salido de semana. Se le dije ron 9 días responsos des pués de prima y Vísperas, y se dio cu enta a S.M. de la muerte para que se sirviera de proveer la canonjía’.” NB 135. A la muerte de un canónigo en “ 1633 […] que cada prebendado le aplique una Misa según costumbre.” NB 76. Los usos evang élicos se contaminan con la mentali dad social, vgr. mantener el status, la posición social: “No deja de s er curioso el ac uerdo (19 de enero de 16 72) de qu e el Deán amoneste al canónigo Ortega para que t enga p aje como los demás capitulare s, y honroso para él mismo.” { Notas biográficas , n. 116} Obispos eleg idos de su seno: “ ‘que la Ciudad trata y tiene dispuesto de hacer fiesta po r la promoción del Sr. Cha ntre a el Obispado de la Ciudad del Aquila en I talia, que será bien parecido se toquen las campanas de esta Iglesia, y se acordó se haga así’ […] ‘ y porque conviene a su decoro respecto de la costumbre que se observa en las demás Iglesias C atedra les con l os promovidos a Obispados, el ponerles almohada en su Silla el tiempo que reside en ella después de haber aceptado, se acordó s e haga lo mismo con el Sr. Chantre y se le ponga almohada en su Silla cuando v enga al Coro, a servir su Prebenda, y en esta atención se le releva de la carga de vestuarios que le tocan por su dignidad, si gustara de no entrar en turno par a este efecto, que no haciéndolo, el Cabildo a tenderá a lo que eligiere S u Señoría por cumplir su voluntad’.” { Notas biográficas , n. 98} La elección “es f estejada, se gún acuerdo capitular de dicha fecha, con repiques de campana s, con luminarias y músicas por dos n oches consecutivas. No falta en esta ocasión la ceremoniosa legacía que en nombr e y representación del Ca bildo visi ta al Prelado elec to en su propio domicilio, ni la fineza, y a en c asos anteriores aná logos usada, de poner delante de su silla de coro ‘un atril de pie con paño para el breviario o Libro de coro, por hono rífico distintivo de su actual carácter’; con más otra cortesía y delicadeza, de que con otros capitulares promovidos a la dignidad episcopal no consta se hiciera, cual fue la de haberle cedido el Deán, sin dejar su silla, la p resi dencia del coro.” { Notas biográficas , n. 181} “La satisfacción qu e al C abildo causa la ex altación de uno de sus más il ustres miembros al Episcopado, se refleja en los acuerdos qu e to ma inmediatamente después de oír tan finos ofrecimientos, tales son repiques de campanas, il uminación dos noches en la Torre y frente princip al de la Iglesia, música de inst rumentos; que mañana pase L egacía a felicitarle , y que delante de su S illa de coro ‘se ponga sitial para el libro por honorífico distintivo de su actual cará cter’.” { Notas biográficas , n. 219} 112 -Cabildo de 15 de dicie mbre de 1752 {Lib. 30, fol. 207 vtº -208} se ve la invitación OP a la Procesión y Misas de Nª Sª del Mar “a lo que se resolvió asistir sin ejemplar como en los demás años”. -Cabildo de 20 de diciembre de 1754 {Lib. 30, fol. 396} se ve la invitación OP a la Procesión y Misas de Nª Sª del Mar “se acordó convenir sin ejemplar”. -Cabildo de 23 de diciembre de 1755 {Lib. 31, fol. 55} se ve la petic ión OP a l a Procesión y Misas de N ª Sª del Mar “se acordó que por esta v ez y sin ejemplar se asistiese a dichas funci ones”. Seguidamente, se prohíben los desa yunos a cargo del oficiante, fol. 55-55 vtº. -Cabildo de 23 de diciembre de 1756 {L ib. 31, fol. 106} se ve la peti ción OP a la Procesión y Misas de Nª S ª del Mar “se acordó di cha asistencia [ …] pero por esta vez y sin ejemplar” -Cabildo de 20 de dicie mbre de 1757 {Lib. 31, fol. 163 vtº} se ve la pet ición OP a la Procesión y Misas de Nª Sª del Mar “se ac ordó como se pedía sin ejemplar” -Cabildo de 19 de diciembre de 1758 {Lib. 32, fol. 20 vtº} se ve la petición OP a la Procesión y Misas de Nª Sª del Mar “se acordó se ejecute dicha función en el citado día y su octava, sin que sirva de ejemplar para lo futuro” <<¿ Y 1759, 1761, 1762? . No hay petición en 1764, 1765… -Cabildo de 23 de dicie mbre de 1760 {Lib. 32, fol. 171 vtº} se ve la pet ición OP a la Procesión y Misas de Nª Sª del Mar “y se condesc endió a esta instanc ia sin ejemplar” - Cabildo de 20 de diciembre de 1763 { Lib. 33, fol. 293} se v e la peti ción OP a la Procesión y Misas de Nª Sª del Mar “se concede sin ejemplar” -Cabildo de 22 de diciembre de 1778 { L ib. 42, fol. 183} se ve la peti ción OP a la Procesión y Misas de Nª Sª del Mar “se ac ordó asi sta sin ejemplar” . La devoción va creciendo. El Capellán de honor de S.M., Felipe de Castro e Ine strosa, futuro Deán, costea la impresión del sermón en honor de la Patrona, en 1675, NB 141. “El Sr. De án {Rafae l Franco Jaramillo} propuso que en atención a ha ber la Divina Misericordia soco rrídonos con tan abundant e lluvia para remedio de los campos y de la salud; parecía mu y pr eciso que en continuació n del fervoroso celo a la milagrosa image n de Nª Sª del Mar, se fuese en pro cesión a su casa y se le dijese una Misa en hacimiento de gracias: y se acordó: que así se ejecute en el día de mañana para lo que el Sr. Tesorero se encargue en notific arlo a S . I.; y el Sr. Deán lo haría a la Ciudad para si gusta a sistir” Cabildo 5 de febrero de 1737 {Lib. 25, fol. 93} La s compet encias capitulares sobr e l a Patrona se evidencian claramente, asimismo, en la cuestión de las rogativas. Son decena s y decenas de roga tivas, por diversas necesidades. Siempre se soli cita al ca bildo el debido permiso. En Cabildo de 25 septiembre 1630 la C orporación ac uerda trasladar la I magen a la Catedral y hacerle rogativas pidi endo lluvia [ ACA, L ibro 7, folio 236 vtº<]. Así se hace por el mismo mot ivo en 1633 [ ACA, Libro 8, folio 18.77 vtº<] en 1657 [ Libro 11 folio 333]. En 1676 el Cabildo ac uerda trasladar la I magen a la Catedral y hacerle ro gativas contra la peste [ACA, Libro 15, folio 161.168 - 169.171<] De nuevo en 1679, por la peste [ACA, Libro 17, folio 30<] En 1681, otra vez la peste [ ACA, Libro 17, folio 201<] Pidiendo a y uda en 1720 para la guerra de África a p etición real, [ACA, L ibro 22, folio xx vtº<] L o mi smo, el Cabildo acuerda o aprueba trasladar la I magen en acción de 113 gracias, po r librar de nu evo en 1729 [ACA, Índice Álv arez Benavides<]] Y en noviembre de 1781, a petición del A y untamiento, por las enfermedades [ACA, Libro 43, folio 333<] El Cabildo de 2 de abril de 177 8 { L ib. 42, fol. 80 vtº} aprueba una procesión de rogativa c on la Patrona a petición de la Ciudad. En 1834 a petición de los alcaldes de barrio [ACA , Libro 65, folio 66 vtº<]] Y por petición de los obreros de las obras del puerto en noviembre de 1855 [ ACA, Libro 70, folio 66-67<] Los obispos, históricamente, no han interferido, sino que han respetado este modo de funcionar. Ante los ter remotos que sobrevienen desde el 9 de octubre de 1790 , afortunadamente sin da ños, e l A y untamiento va a pedir al Obispo Fr. Ans elmo Rodríguez que en acción de gracias llev en a la Patr ona en procesión a la Catedral “ a lo que respondió dicho I lmo. pasasen a ver a los Señores Canónigos, y de común acuerdo determin asen lo que mejor les par eciese” 411 . Es consecuencia d el principio de subsidiariedad. La mutua unión de ambos Cabildos queda reflejada en la solic itud de patronazgo, de 15 de febrero de 1805 412 pero la Ciudad no deja de pedir la anuencia del Cabildo Catedral 413 . Recibidas las Bulas de 22 d e marzo de 1806, el A yuntamiento pide traducción de las bulas en 23 de julio 414 , y entrega la documentación al Cabildo Catedral, reconoc iendo su preeminencia 415 . El municipio, en 17 septiembre 1806, pide al R e y cinco días de feria en a gosto, en torno a la festividad 416 . La bula de 13 de junio de 1807, modi fica la celebración de la fiesta quedando establecida ‘ para la dominic a más próxim a antes del 25 de a gosto’. Finalmente, el Re y concede la feria para los día s 22 -26 de agosto, en 25 septiembre 1807 417 . “Ambos C abildos deciden la primera c elebración del p atronazgo durante los días 14, 15 y 16 de noviembre de 1806” 418 . Conservamos un docum ento importante par a ilu minar la relación Cabildo -Patrona, se trata del Oficio d el P rior del Convento de Santo Domingo, f echado en 19 de agosto de 1828, pidiendo la aprobación del Cabildo a su decisión de volver las fiesta s al mes de enero, como se v enía haciendo hasta 1806 {ACA, Serie Solicitudes y Co municaciones, Legajo 6, n. 79}. El Cabildo conoce la exposición en C.O. de 19 de agosto de 1828, “y se acordó: no residir facultades en el C abildo para la traslación de di cho septenario” {ACA, Lib, 63 fol. 30 v tº-31}. Obvio: el septenario en agosto lo había fijado el R ey, usando de las atribuciones que le daba el Patron ato. La petición manifiesta el hecho, 411 Memorial literario , instructiv o y curioso de la Corte d e Mad rid , T . 21, Madrid, Imprenta Rea l, 17 90, Noticia de los terremotos en la Ciudad de Almería, pp. 5 10 -516; p. 511. 412 Vid. Acta municipal, folio 30 , vgr. en Jo sé DE J UAN OÑ A, El p atronazg o de la Virgen del Mar en su 2º Centen ario … , p . 85. 413 Vid. Acta notarial de 16 d e marzo 18 05, vgr. en J o sé DE J UAN OÑA, El p atronazgo de la Virgen d el Mar en su 2 º Centena rio … , p. 91. 414 Vid. J osé DE JUAN OÑA, El p atronazgo d e la Virgen del Mar en su 2º Centen ario … , p. 98. 415 Vid. J osé DE JUAN OÑA, El p atronazgo d e la Virgen del Mar en su 2º Centen ario … , p. 14 0. 416 Vid. José DE JU AN OÑA, El p atrona zgo de la Virgen del Mar en su 2º Centenario … , p. 141. Se especifica que e mpiece el 18 y co ncluya el 22 de agosto, p. 143. 417 Vid. J osé DE JUAN OÑA, El p atronazgo d e la Virgen del Mar en su 2º Centen ario … , p. 156- 157. 418 Vid. J osé DE JUAN OÑA, El p atronazgo d e la Virgen del Mar en su 2º Centen ario … , p. 152. 114 patente también para los Dominicos, de la competencia del Cabildo Catedral sobre la Patrona. Nuevos intentos de volver las fi estas a enero: L 63 f 30 v; L 67 f 1 79 v.188v; L 68 f 15.23v. Tras la Guerra Civil, los canónigos supervivientes rec uerdan el est ado de cosas existente hasta 1936 con respecto a las relaciones Cabild o - Patrona. “ Se vio con sumo agrado renovada la tradi cional costumbre de qu e pr eceda el mutuo acuerdo de ambos Cabildos Catedral y Municipal cuando se trate de sacar en procesión la i magen de N ª Patrona la Smª Virgen de l Mar, según convenio que existe de anti guo entre estas dos Excmas. Corporaciones ” {C abildo Extraordinario 16 febrero 1941, L ibro 1 (2ª Época) folio 7.} La con ciencia de esas competencias capitulares sobre la Patrona ll ega h asta nuestros días. La restauración de la Imagen en febrero 1984, se decidió previo el plácet del Cabildo C atedra l. La Imagen fue llev ada a M adrid conjuntamente por el Prior y un canónigo, D. José Anton io Bernabé 419 . Asimismo, el cambio de fecha d e la romería al segundo domin go de en ero, en vigor desde 1988, se determinó “seg ún a cuerdo de Hermanda d y el Cabildo” 420 . El año 2001, en polémica con la Junta de A ndalucía, el Cabildo Catedral apoy a al Hermano Mayor de la Virgen del Mar pidiendo un estudio de la clase d e restauración que necesita la I magen “ aunque lamenta la precipitación con que el He rmano Mayor ha procedido al no dar cuenta ni recabar la opinión de este Cabildo Catedral sobre la restauración proyec tada ” 421 . Fiestas de la Patrona . Desde 1503 a 1806 las fiestas tuvieron lugar en enero, conmemorando la Apa rición (I nvención, téc nicamente dicho). Tras la proc lamación como Patrona en 1806, las primeras fiestas patronales se pasan de en ero a a gosto, simultaneando con la f eria concedida por el Rey, y tiene lu gar e n la C atedra l. Se acuerda en ad elante celebrar el octavario en el templo de Santo Domingo. De sde 1807 se celebran e n a gosto. En 1923 se concede l a festividad el ‘sábado antes del último domingo’ pero invariablemente, el sába do era la Salve, y s e tiene la fun ción principal a l as 10 o 10’30 del domingo, y por la tar de la procesión. Esto lo ha varia do el actual obispo, ca. 2012. En las actas capitulares encontramos tres motivos para solicitar los cambios de itinerario al Cabildo: 1 petición popular, 2 mal e stado de las calles para el it inerario de la procesión, 3 disturbios sociales, c omo en 1824, 193 1… Santos Ánge les. Por voto de ambos cabil dos desde el XV I, El 15 de agosto de 1529 ambos Cabildos llevan a la Virgen a la Iglesia Mayor de la Almedina, efectuando voto de guardar como 419 Libro. 420 José DE J UAN OÑA, Memor ia histórica y d escriptiva d e la llegada a Torrega rcía de la imag en d e la Virgen del Mar en su quin to centen ario , Alm ería, Universid ad d e Almería-Real e Il ustre Hermandad de Nª Sª la S m ª V irgen del Mar , 200 2, p. 52. 421 ACA, Cabildo de 28 de j unio de 2001 , Libro 6 -II Épo ca- , fol. 99 . En los últi mos año s, asisti mos a veces a un esti lo de hechos co nsumados. La Her mandad y lo s frailes d ecid ieron efect uar una prueba a la imagen, sin notificar lo siquier a al Cabildo. 115 festivo el 2 de marzo, festividad del Ánge l de la Guarda , por terremo to d e 1522 [ ACA, Libro 1, folio 263 vtº<]} se celebraba la fiesta de los Santos Ángeles con procesión y Misa. El Cabildo de 25 de febrero de 1777 decide que ese año se traslada al 15 de abril por la construcción del Tabernáculo 422 . San Miguel La imagen de San Miguel, venerado en la capilla del Santo Cristo. Diego Es cobosa donante de la imagen, también fundó una memoria para hacerle la fiesta. San I ndalecio El Cabildo salía con la imagen de San Inda lecio, “como es costumbre” {Cabildo de 3 de marzo de 1750} vgr. a recoger la imagen de Nª Sª de los Remedios, en la parroquia de San Pedro, a re coger la imagen de Nª Sª del Mar, C abildo de 3 de ma y o de 1750 {L ib. 29, fol. 183 vtº} y e n la f estividad de la patrona. San Blas Desde a nti guo sochantre s y cantores cuid aron los cultos a San Blas, cel ebrados en la Capilla de la P iedad, Vgr. C abildo de 30 de enero de 1787. En el primer tercio del siglo XX se celebró su culto en la capilla del Trascoro, para acoger a los numerosos devotos. En 1931 el Cabildo acordó hacer la fiesta todos los años con la posible solemnidad. Existía también una reliquia que se ve neraba en su fiesta. San Roque Venerado en la capilla del Santo Cristo. Una cofradía hacía su fiesta y procesión a S an Roque. San Valentín, mártir. El Arcediano Vicente González dejó sus reliquias al C abildo. Además institu y ó una memoria para celebrar la fiesta. Cada año d esde 1781 se ex ponía el cuerpo de San Valentín a la ve neración de los fieles en la fiesta del santo. Cristo de la Escucha. “ Esta imagen del Crucificado ha sido y es objeto de gran veneración y de íntimo amor en Almería. En muchas ocasiones de sequías y otras calamidades públicas, era sacada procesionalmente y colo cada en el Altar Mayor ” donde se c elebraban cultos en su honor 423 . 422 Habitualme nte ya celebr aba l a Iglesia u niversal a los Án geles Custo dios, el 2 de octubr e; el 1 de marzo solo se hacía por concesión p articular en la archidióce sis de T oledo. ¿P ri vilegio especial almeriense? ( San Gabriel, 24 de marzo) Vid. Mig uel E NGUID, Catecismo litúrgico compuesto y ordenad o pa ra mayor instrucción d e jóven es eclesiásticos . T . II, Ma drid, Cano, 1802, p. 146 - 149. 423 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral d e Almería …, Par te I, Cap. I V, fol. 407. 116 Existe la devoción des de mu y antiguo. El Prior Rodrigo Caballero de Illescas informa al Cabildo en 1660 {poner ref.} que algunas personas devotas del Santo Cristo desea n rezar el rosario por las tardes e n su Capilla. Así se acordó 424 . Tenida por im agen milagrosa, “ consta que con harta frecuencia se obtenían los auxilios y gracias que se demandaban ”. El autor en fatiza: “ una de las mer cedes qu e los de votos del Santo Cristo suelen confiar a su misericordia, y cuyas repetidas concesiones han debido inf luir eficazmente en el aum ento [… ] del culto que Almería le tri buta, consiste en deparar o conseguir ocupación y empleo para ganarse el sustento ” 425 . Es testigo de ello: “ Lo hemos recogido de labios de un moribundo y nos complacemos en manifestarlo aquí [… ] un obrero […] me decía que en muc has ocasiones en que por falta de trabajo no habí a pan en su casa, hallán dose su famil ia con gran desconsuelo, acudió él a solicitar el socorro del Santo C risto del Escuc ha. Cogido -so n sus mismas palabras- a los barrotes de la verja de su capil la, implor aba humildemente su auxilio, y ni una sola vez dejó de atender mi petición. Cu ando volvía al tri ste hogar, la alegría que reflejaba el semblante de los míos era señal manifiesta de que tenía asegurada la ocupación que buscaba ” 426 . En la Capilla d el Santo Cristo era h abitual hasta los años 30 del siglo pas ado en contrar “ regular número de fieles que, con dev ota compostura, y con los brazos en cruz, la mayor parte, ve neran un a santa imagen [ … ] del Santo Cristo del Escucha ” 427 . El incremento de la devoción se const at a en el quinario “ recién publicado ”. Se cultiva la devoción, el nuevo quinario ha visto la luz: “ con el fin de fomentarla [la devoción] haciéndola entrar en los legítimos cauce s de una piedad verdaderamente cristiana ” 428 . Desde 1927, los mi embros de la Ad oración Nocturna hacen un vía c rucis con esta Imagen, antes del ama necer. Salen a las 3 de la madrugada, lo cual aumenta el sacrificio. Los adora dores la llevan a hombros por turno. Delante, interminables filas de hombres. Detrás d e la pr esidencia, imponente nú mero de mujeres. Se can ta el Miserere y otros him nos li túrgicos. En los lu gares estableci dos, se arrodillan todos para rezar las estaciones 429 . 424 Lucas RAMOS EST RADA, El ta halí de los Filabres , Almer ia, Grafikas Edis., 19 98, p . 83. 425 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. I V, fol. 408 -409. 426 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería …, Par te I, Cap. I V, fol. 409. 427 José ÁL VARE Z BENAVID ES, Historia de la Catedral de A lmería (Manuscrito in édito) [1936], fol. 398 . 428 José ÁLVAREZ BEN AVIDES, Histo ria de la Cated ral de Almería …, P arte I, Cap. IV, fol. 4 09 -410 . Se trata d e: [ ¿Fr. Ber nardo?] Quinario al S anto Cristo del Escu cha q ue se venera en la Catedral de Almería. Cinco med itacion es so bre la Pasión y Muerte de Nº S º Jesucristo , A lmería, I mp. Belver, 1 932, 40 p p., íbidem. fol. 410, nota 1. Foto del Santo Cristo re co rtada de la prensa, íbide m. fol. 41 1. 429 El autor lo toma de Quin ario al Santo Cr isto del Escu cha … Apuntes , p. x , José ÁLVARE Z BENAVIDES, H istoria de la Catedral de Almería …, P arte I, Cap. IV, fol. 410 -412. Benavides incluye unas con sideraciones p iados a s sobre la i m age n, íbid em, fol. 412 -416. I nserta poesías: José Luis FERNÁNDEZ, Historias de tiempo viejo . El C risto del Escuch a, tradició n almerien se , Almería, Papeler ía Moreno, 1920, 7 pp., íbidem, fol. f. 41 6 - 421. Y Florentino CAST RO GUI SASOLA, “El Señor del Escucha, le yenda almeriense”: La In dependen cia 29 de m arzo d e 1929, íbidem, fol. f. 421 - 425. 117 “El Obispo Fray Bernardo Martínez Noval, en su afán ev angelizador, impulsa el culto al Cristo del Escucha, v enerado en la Catedral. “ Él inauguró aquellos fervorosos e inolvidables Ví a Crucis en que la devota imagen, a hombros de los adoradores nocturnos y seguida del clero, Seminario y un gr an [ 42] concurso de fi eles, siempre con la asis tencia del Sr. Obispo, recorría las n aves del t emplo cat edralicio, siendo materialmente imposible arrodill arse en las Estaciones de rúbrica, debido a la aglomeración de gente ” [ 43]. Enseguida el joven Rafael recibe el encargo de cooperar con su hermosa voz para el acto piadoso. “ Dicen q ue entonces mi voz era p otente, clara, y no desagradable. Razón por la cual fui elegido desde un principio -siendo todavía seminarista- para dirigir el rezo y los cantos de penitencia que se entonaban entre las Estaciones ” [ 43].” 430 . Lo buscaran también cu ando sea sacerdote: “ Don Rafae l, Beneficiado de la Catedral prestó su voz y su dev oción al Cristo en los Ví a Crucis, en la transmisión por radio p rimero, y en su recorrido por las calles despué s. Así durante muchos años, llegando a identif icarse la voz de don Rafael y el rezo del Vía Crucis. Hasta que un quebranto en su salud, y su tras lado, como Párroco de San Sebastián, le impidieron seguir en este ‘oficio’. ” 431 . Santa Gema Galgani. Desarrollada desde principio del sig lo XX, la re toma D. L uis Aliaga, quien a su vez la encomienda a D. Juan L ópez , asumiéndola el Cabildo. 2. 8. 3. Beneficenc ia . “ Toda la actividad de la Iglesia es una expresión de un amor que busca el bien integral del ser humano: busc a su evangelización me diante la Palabra y los Sacra mentos, empresa tantas veces heroica en su realización h istórica; y busca su promoción en los diversos ámbitos de la actividad humana ” 432 . Una gran re alización eclesial 433 , confiada al Cabildo, fue el Hospital 434 . Ense guida est a presente en l as voluntades de todos. vgr. al ha cer t estamento: “Que se de al Hospital de la Iglesia Ma y or la cama en que duerma, al tiempo de su fa llecimiento, para los sacerdotes pobres y enfermos que tuvieren n ecesidad de dormir en el dic ho Hospital.” NB 1. Se entteg a ropa para pobres a partir “de 156 0, se haga n cada año y compren ropas 430 Francisco J. ESC ÁMEZ M A ÑAS, “Vicisitudes de un se minarista e n la guerra. Me morias de D. Ra fael Romero R obles” en José L eo nardo RUIZ SÁNCHE Z (C oord.), La Iglesia en Andalucía durante la Guerra Civil y el Pri mer Fran quismo , Sevilla, Universidad de Sevi lla, 201 4, pp. 365 -386; p. 3 73? 431 Lucas RAMOS EST RADA, El Cri sto de la E scucha en la Catedral -fortaleza , Almería, 1994 , p. 36. 432 BENEDICT O XVI, Carta encíclica De us caritas est (25 de dicie mbre d e 200 5) nº 19. “ Para la Iglesia, la carida d no es una especie d e activida d de asistencia social qu e también se podría dejar a otros, sino que p ertenece a su na turaleza y es manifestació n irrenun ciable de su propia esencia ” ib idem , nº 2 5. 433 Juan Mª LABOA (Ed.), Histo ria d e la Ig lesia. Desde los o rígen es del cristianismo h asta n uestros día s , Madrid, San Pab lo, 2012, ‘La labor social de l a Iglesia en la h istoria’ pp. 1413 -14 55; Ildefonso CAMACHO, Do ctrina So cial de la Iglesia. Una aproximación histórica . Madr id, Paulinas, 1991. 434 José Ángel T API A GAR RIDO, Almería piedra a piedra . B iografía de la ciu dad , Vito ria, Mo nte de Piedad y Caja de Ahorros de Almería, 1970 , pp. 283 - 290 . 118 de paño para vestir ciertos pobre s ‘qu e dex ó el dicho Prior que se vist iesen el día de Santo Antón…’ […] la Víspera de Todos los S antos de c ada un año s e de a pobres vergonzantes diez ducados en limosna en paño o lienzo o dineros” NB 1. Caridad “En 7 de febrero {1556} se a cuerda dar al Pitarro 14.000 maravedíes de la ma nda del Deán Ortega p ara J uana de Sanabria su mujer” NB 1; Deja “obra pía de dotar huérfanas” NB 7. Una de las formas efectivas de caridad es la dote para matrimonio de huérfanas { Notas biográficas , n. 48} En Cabildo de 13 de diciembre de 1737 {L ib. 25, fol. 159} informa el Maestrescuela Almansa que desde ha ce 7 años conserva una manda para casar una chica; desaparecida esta, se reasigna a otra m uchacha necesitada. Conciencia de un deber serio. “del Deán Ortega la man da de que se hace mención en Cabildo de 3 de m arzo de 1705 en cuya acta se lee que Dª María Fernández Delgado y Benegas probó su parentesco con los Srs. Deán y P rior Ortega, y s e le dio la manda de 411 reales y 20 maravedíes que para casamiento de huérfanas dejaron los mismos , a fin de que pueda sufragar los gastos necesarios para entrar de monja profesa sin dote en el Convento de la S mª Trinidad de Alcalá la Real. De otras adjudicaciones de esta manda se hace mención (al folio 140 del L ib ro 20), resultando elegidas (po r haber p robado su parentesco con los fundadores) Juana Rodríguez y Dª Luisa Villaplana en 1708; Francisca López Morán en 1709.” NB 1. En Cabildo de 16 de diciembre de 1746 { Lib. 28, fol. 146}, “Se vieron diferentes memoriales de pobres huérfanas que pr etendían las mandas de qu e este lugar es patrono, y de que se hallan y a cumplidos los Edictos y habiéndose recibido los votos, salió nombrada […] en la segunda que es la fundada p or el Sr. Canº Cariga , María Josefa de Escámez”. En Cabildo de 15 de noviembre de 1729 { L ib. 23, fol. 134. Vid. Cabildo de 16 de diciembre de 1729 { L ib. 23, fol. 138 vtº.}, se concede una mand a p ara dotar a la doncella Igna cia de Escámez y P ale nzuela, natu ral y vecina de Almería “huérfa na y pobre de solemnidad”. F inalmente se casa en la parroquia de S antiago, Cabil do de 3 de febrero de 1730 {Lib. 23, fol. 140.} NB 48. “entre l as fundaciones b enéficas del Deán Ortega, se halla la de costear, con las rentas que a este efecto señaló en su testamento, los estudios en Salamanca a un estudiante […] el agrac iado deberá ser natural de esta Ciudad e ir a cursar estudios a Salamanca o Alcalá d e H enares […] {dineros} los que no se darán m ás que po r ti empo d e 7 años” NB 1. 2. 8. 4. Misiones populares . La s misiones popula res siempre han sido un verdadero aldabonazo para la fe. S e desarrolla ban por espa cio de tres o cuatro semanas, con varias ch arlas diarias, según sexo y eda d, además de actos piadosos. El ob jetivo inmediato era la confesión -porque supone conversión, p ara la recuperación de la gracia - y comunión eucarística, para recuperar la constancia sacramental. Las misiones populares constituye n un admirable esfuerzo apostólico, para alentar a los de c erca y buscar a los alejados. Y un esfuerzo con fruto, hasta en nuestr os días. Han sido recomendadas por el magisterio de San Juan 119 Pablo II , en la Catechesi Tradendae (16 de octubre de 1979), 47. Las misiones populares son un medio apto también para la nuev a evangelización 435 . 2. 9. FORMACIÓN La Iglesia almeriense p romovió desde el princi pio la c ultura. En 1511 funciona el Colegio de la catedral 436 .El colegio de la Catedral fue el primer centro educ ativo en la Almería Moderna 437 . De Juan de Ortega se dic e en acta de 30 de julio de 1510: que sirvió desd e niño en esta Iglesia ‘siendo en ella corista y acólito… y por h aber estado ocupado en el dicho oficio de acólito… y por su tie rna edad no ha podido ir a estudiar fuera de esta Ciudad… porque en esta Ciudad no ha y estudio d e Gra mática, ni de otra ciencia…’.” { Notas biográficas , n. 19} El 3 de marzo de 1523, el Cabildo decide fomentar l a formación en Gramática , “siendo precisa tal enseñanza, y por el pro, bien y uti lidad que se puede seguir a esta Iglesia y a toda la Ciudad” 438 . Tan e ncomiable pr eocupación cultural y educativa en la diócesis, nos deja un sabor agridulce: “El Cabildo cree que sustentar de sus rentas el colegio y el lector es uno de los gr andes favore s que puede hacer a los clérigos y a los vecinos de l a ciudad. H asta aquí todo es mar avilloso. Estamos en los albores del Renacimiento en nuestra tierra y el Cabildo se preocupa de tener una biblioteca selecta y p resta los libros. Pero la labor del lector se valora por debajo de los oficios más humildes de la catedral, pu es solamente se le asi gna n cinco mil maravedíes de salario, menos qu e al pertiguero y al campanero. Esta funesta herencia de subestimar la enseñanza a la hora de g ratificarla se perpe tuó entre nosotros hasta bien entrado el presente siglo [XX ]” 439 . Además de los colegios de la catedral y de los dominicos, estaban los ‘maestros de pag o’ y la enseñanza junt o a alguien instruido con quien se aprendía lo básico. “ Los que podían contratar un maestro, lo hacían por determinado tiempo y salario (...) Los que no podían hac er tales dispe ndios, ponían a servir a sus hijos con algún ca ba llero o clérigo con la condición de que l es enseñase a leer y e scri bir” 440 . Cada generación encu entra el reto de prepararse debidamente en todos los aspectos. “En 13 de julio de 1632 se dice en el acta que el diácono Fernando Charrán, ‘atento que no había quien pudiera intim ar un Buleto en latín’ fue nombrado notario de la Audiencia Eclesiástica (Sede Vaca nte del Obispo Viedma y Chaves)” { Notas biográ ficas , n. 146} 435 Para el pasado reciente, Jo sé Leo nardo RUI Z SÁNCHEZ , Cien añ os de pro paga nda católica: la s misiones pa rroquiales en la arch idiócesis hispa lense (1848 - 1952) , en Hispa nia Sacra 50 ( 1998) pp. 2 75 - 326. L as conclusiones de este est udio, aunque centrado en una dió cesis que abar cab a An dalucía occidental, ilumi nan el fe nómeno a nivel ge neral. 436 Tapia, VI I, p. 145 - 146. 437 Vid. Francisco J . ESCÁMEZ M AÑAS, “La creación de las nueva s parroq uias y la reconstrucció n social, cultural y religiosa de Almería”: Farua nº 8 (20 05) pp. 85 -103; p. 89 -90. Desde final del siglo XIX, La Salle y la Co m pañía d e María. A principios d el X X, las Escuelas Ave -María del P. Manjón, las Hijas de la Caridad. En 1944, las jesuitinas. 438 Tapia, VI I, p. 146. 439 Tapia, VI I, p. 147. 440 Tapia, VI II, p. 123. 120 Preparación intelectual ex igida. Se rechaza a F rancisco Tripiana opositor pil ongo al Beneficio de Benizalón, clérigo tonsurado, “hallado incapaz de poder ser presentado en dicho Beneficio a S .M. por estar d el todo ignorante de las materias morales; y quasi lo mismo de la latinidad; si n esperanza de que con tiempo y aplicación pueda adquirir uno y otro, y hallarse de edad de cuarenta años” Cabildo de 31 de enero de 1735 {L ib. 24, fol. 270.} 2. 10. ARCHIVO El Deán Francisco de Ortega deja su biblioteca personal a la C atedral en 1546, para ir formando una Biblioteca Capitular. “I tem mando a la Fábrica de dich a I glesia todos los libros que yo ten go de cu alquier facultad que sean porque se pongan en la Librería de la dicha I glesia y en tanto que se hac e la dicha Librería ” { Notas biográficas , n. 1} La actual Biblioteca Capitular inclu ye buena parte de las obras reunidas a lo largo del tiempo por Benavides. La Iglesia d esde el principio ha conservado lo s documentos concernientes a su propia vida y misión. A la particular imp ortancia de las Sagradas Escritur as, se añadieron las obras de los S antos Padres, los tex tos conciliares, las actas de los má rtires y otros escritos. Como consecuencia, surgen los archivos eclesiásticos. Las sucesivas persec uciones e inv asiones ex plican la carencia de abundante documentación, sobre todo la referida a ciertos períodos . Un Archivo Capitular recibe, cataloga, custodia y conserva la diversa docum entación proveniente del funcionamiento del Templo, más la generada por los diversos oficios integrantes de l Cabildo. El actual Archivo Capitular de Almería [en adelante, abreviado en ACA] se inicia con la Erección de la Catedral, el 21 de ma y o d e 1492. Si multáneamente a la Catedral, se erige el C abildo de canónigos para at enderla, y el Hospi tal Real, b ajo la dependencia administrativa del Cabildo. Entre los oficios e stablecidos en 1492 figura el de S ecre tario, a quien corresponde la obligac ión d e archivar y preservar los documentos. El oficio específico de Archivero no se crea en el Cabildo de Almería ha sta 1893. Desde el comienzo, el ACA va recibiendo do cumentación. Albe rga, pues, documentos datados desde el siglo XV. Los Libros de Actas conservados empiezan trece años más tarde, come nzando el pri mero de ellos el 2 de abril de 1505. El primer inventario se manda hacer en 1547. La s disposiciones del Concilio de Trento (1545-1 563) sobre re gistro docu mental de las celebraciones sacramentales (Sesión 24, 11 noviembre 1563, capítulo I y II) d eterminan la creación de los archiv os parr oquiales, al ti empo que ratifican y refuerzan la inicial labor capitular en la materia. El Archivo de la C atedral ha estado emplazado a lo largo de su historia en diversas estancias. Tiene unos orígenes modestísimos. Su primer depósito es un arca, que en 1509 está colocada en la capilla d e la C atedra l vieja. Tras el terremoto de 1 522, es llevada a una casa del D eán Fra ncisco d e O rtega, donde se reuní a el Cabildo. Prosigue 121 el mismo funcionamiento hasta 1540, momento en que las ses iones ca pitulares pas an a celebrarse en una dependencia de la Catedral. Y a han preparado dos ar cas, una vieja con los li bros y apuntes del C abildo, y otra que sirve de Archivo, bajo dos l lave s, con los documentos de la Erección y otra s escrituras. El ACA fue instalado en la ll amada Sacristía alta e n noviembre de 1562. Andando el tiempo, a finales del XIX o principios del XX, el Archivo es desalojado de esa sala para ser ubicado en la estancia de acceso al Torreón de Leva nte, llamada antesala capitular, ambos espac ios ahora d edicados a Museo. El Cabildo planteó a fin ales de los años cincuenta del pasado si glo, pero el declive del Archivero demoró el asunto. Por fin, el Cabildo decidió ca mbiar dicha ubic ación a principios de los años sesen ta , retornando a la segurida d que brinda la hermosa Sacristía alta o Sala Gótica. El acuerdo se toma en Cabildo de 27 de septie mbre de 1963 (Lib. 2 (Segunda época) fol. 128 vtº). Tras las debidas mejoras de las instalaciones, y a c on nue vo Archivero, el pro yecto culminó en 1964. El ACA ha padecido l as adversidades comunes a los archivos: tinta de mala calidad, insectos, roedores, trasla dos y … la mano del ho mbre, tanto ami ga como enemiga. Las neg li ge ncias y aficciones particulares h an si do constante causa d e pérdida de documentos. Era frecuente e l recurso a la e xc omunión para tratar de re cuperar los documentos pendientes de devolución. En la rebelión de los moriscos en diciembre de 1568 el depósito del ACA fue llevado a la fortaleza de la Alc azaba, por seguridad. Si n embargo, se extraviaron bastantes documentos, que el Cabildo reclama en 1572. No se registraron pé rdida s de documentac ión dura nte la invasión fra ncesa de 1808, ni en las desamortizaciones del XIX. El Archivo C apitular de Almería sufre el contratiempo más grave d esde 1568 c uando es incautado por el Gobierno provisional revolucionario, en enero de 1869, c ausando con semejante a rbitrariedad los naturales pe rjuicios al Cabildo y a los ciudadanos necesitados d e la información contenida en sus legajos. Transcurren al menos seis años hasta qu e pudo quedar restablecido el pleno ac ceso del Cabildo a su Archivo. {Decre to de enero de 1875} Providencialmente el A CA sobrevivió a la última Guerra Civil de 193 6 -1939, aunque con cierta pé rdida d e documentación. Felizmente, los profe sores del I nstituto, como D. Juan Antonio Martínez de Castro, log raron del Gobernador Civil la salvag u arda del inconmensurable valor del Archivo Capitular, y de bastantes obras d e arte de la Catedral, custodiadas por una J unta de Patrimonio. Al llegar las órdenes de respetar el Archivo, los milicianos y a habían destruido el primer armario. Desaparecieron principalmente la colec ción de Acta Apostolicae Sedis , la del Boletín Oficial del Obispado de Almería y los libros de a ctas y doc umentos de Secretaría d e los últimos veinte años, desde 1917 en adelante. En cambio, el Archivo de la Parroqui a del Sa grario fue práctica mente destrui do. El L ectoral Lorenzo Nueve Ig l esias y Roland con cluye una óptima clasificación de lo s fondos entre 1784- 1786. En 1894 se provee por primera vez la plaz a de Canónigo Archivero, c omenzando la edad de oro del ACA. El primer Archivero de esta Catedra l, D. J osé Álvarez Benavides de la Torre -que en 1927 pasa a Deán-, realiza la catalogación de los fond os, colocando 128 Martirizado en el Pozo de Cantavieja, Tahal, en l as primeras hor as del 13 de septiembre de 1936. Partida de Defunción: Reg Civi l de Almería, Distrito de la Audiencia, inscrita en 9 de julio de 1939 (Lib. 167 fol. 359 vtº) 465 . Vid. Beatificat ionis seu Declara tionis Martyr ii Servor um Dei Ioseph Álva rez Ben avides y de la Torre capituli catth edralis decani et CXVI socioum in odi um fi dei, u ti fertur, interfec torum (+1936-1938) Pos itio supe r martyrio et fama ma rtyrii , Rom a , 2003, Vol. I , pp. 30-34. Ampliar <p. 31, El autor no cita los Documentos Bena vides, del ACA, donde se halla la copia de la pa rtida de Bautismo, sino el Archivo Hist órico de Málaga, como hace la Positio 466 . 3. 2. Plan de la o bra . El plan ideado por D. J osé Álvarez Benavides concibe una obra más que e xtensa, completa, respecto al objeto aquí estudiado. El proy ecto original inclu y e tres partes, con un sentido lógica mente p erfecto. En la primera parte, pre sentaría el edificio, su sentido y caracter ísticas. La segunda, se ocupa ría de las personas, vinculada s a la Catedral, obispos y c anónigos, principalmente. Y la tercera parte, estudiaría la vi da interna y relacional, los servicios prestados por esta Catedral 467 . Cada una de las tres p artes, en el plan de Benavides queda subdividida en numerosos capítulos y apartados. El Deán Bena vides, pue s, conci bió un libro que constituiría un auténtico tratado de historia acerca de nuestra Catedral. Sin que obste al rigor científico con que procede, nue stro autor pretende realizar al go más que una mera crónica y descripción técni ca de la Catedral, inclu y endo la finalidad apostólica en su obra : “ Quisiera (…) que cad a uno de los elogios que salgan de mi pluma , al notar y ponderar cuanto de hermoso y artísti co encierra, tuvieran la virtud de despertar en el lector sentimientos de piedad y de amor hacia el Señor, p ara cuyo culto, honor y gloria, han sido hechos el edifi cio, cada una de sus p artes, y cada uno d e los objetos que atesora ” 468 . Consecuente con este criterio, junt o a la aportación de los datos necesario s 465 Beatification is seu Decla rationis Martyrii Servo rum Dei Iosep h Álvarez B enavides y de la Torre capituli catthedralis decani et CXVI socioum in odium f idei, uti fertur, interfectorum (+1936 - 1938) Positio super ma rtyrio et fama martyrii , Roma, 20 03, Vol. II, pp. 28 -57; p . 52. 466 Juan LÓPEZ M ARTÍN, Galería de ilu stres sacerdo tes almerienses , Almería, Dip utación de Almería, 2015 (original d e 20 08), pp. 398 -40 7; p. 399 , nota 1293 . El hecho manifiesta u na clar a desco ordin ación, por no d ecir falta de cooperació n , entre r esponsables d iocesanos. E s verdad que el fondo B enavides aún no estaba catalo gado… 467 José ÁL VARE Z BENAVID ES, Historia de la Catedral de Almería (Manuscrito in édito) [1936], fol. 15 - 16. 468 José ÁL VARE Z BENAVID ES, Historia de la Catedral de Almería (Manuscrito in édito) [1936] , f ol . 84. Cita un texto de la ob ra Arte y A ltar , del Beato Manuel González, obisp o de Málaga, publicada en El Granito de Arena , d e 1 928: “ La e fervescencia e ir rupción de turismo ( …) está t r atan do ta mbién de invadir nuestros temp los y nu estros cu ltos, so pretexto de admira r lo artístico y pintoresco , y pretend e despoja rlos o p rescindir del [su] fin último (…) Bueno y justo es que se admire el Arte (…) pero no (…) con perjuicio , postergación y ha sta irreverencia (…) po rque ento nces la admiració n se troca ría (…) al menos en secularización del Arte ”, sin la referencia, íbidem , nota 1 . 129 para entender la Cated ral, ha procurado “ encender en el corazón [ de los lectores ] santos deseos de alabar y b endecir a Dios, cuya mayor gloria siempre y en todo deben buscar y promover sus c riaturas ” 469 . Culminó la redacción de la Primera Parte, llegando a elaborar los capítulos I al V. Al iniciar nuestra investi gación disponíamos únicamente de los ca pítulos II-V. C onsta que en 1968 pre sta el ACA al arquitecto encargado de la restauración únicamente estos capítulos. ¿R edac tó Álva rez Benavides el capítulo primero? ¿ Fue destruido en la Guerra Civil, se ha ex traviado, o ha sido sustraído? Par ecía más prob able alguna de las dos últimas posibilidade s, por las alusiones de Bena vides 470 . Acertamos. J. L ópez Martín en Galería … informa que este borrador se hallaba en A yuntamiento de Fondón, con la biblioteca de Martín de l Rey… 471 . Pudo iniciar la Segunda Parte, con los r eferidos c apítulos I al x x, este último, sobre los obispos del XVIII , incompl eto. No le dio tiempo a concluir, por la razón expuesta. El resto del pro y ecto permanece como apuntes. Aunque dejó los tí tulos prep arados para cada capítulo: 3. 3. Datación d e la obra . José Álvarez Bena vides comenzó esta investigac ión siendo Archiver o. L os papeles usados que utiliza, escri biendo al reverso, están fechados en diversos años, en 1920, 1926… En 1927 fue promovido a Deán, lo cual le obligó a dejar l a car ga d el Archivo, pero no abandonó sus indagaciones. Escribe y a muerto el cardenal Casanova, por tanto, post octubre de 1930, { J osé ÁLVAREZ B ENAVIDES, Historia d e la Catedral de Almería …, Parte I , Cap. V, fol . 706} En los capítulos redactados par a su Historia de la Catedral inserta observaciones doloridas sobre los zarpazos laicistas impuestos por la I I República, como la secularización del Cementerio de S an J osé (1932). De donde consta que redacta su Historia en los años treinta del sig lo pasado. Por todas estas razones, podemos establecer la co mposición de sus notas biográficas en un dilatado arco tempora l que se extiende desde 1 908, la publicación del p rimer artículo sobre un canónigo, hasta julio de 1936. Un trabajo al que dedicó -estimamos- no menos 469 José ÁL VARE Z BENAVID ES, Historia de la Catedral de Almería (Manuscrito in édito) [1936] , fol. 85. 470 Vgr. “ Biblio grafía c itada en el capítulo anterior” José ÁLVAREZ BENAVIDES, Historia de la Catedral d e Almería (Manuscrito inéd ito) [1936], Cap. 2, f. 5, nota 1. Vid. “la destrucción ca si total de la Iglesia, que acab a m os de co nsiderar” f. 2 ; “Obra citad a en la Bibliog rafía del cap ítulo preli m inar, pág. 450 y si gs.” f. 2 8, nota 1; “Obr a citada en la B ibliografía del capítulo preli minar, p ág. 106” f. 30, nota 1; “Obra citada en la B ibliografía d el capítulo pr elim inar, p . 36.” f. 30, nota 2, etc. 471 Este capítulo I ha sido feliz mente recuperado para el ACA en 2015 , p roced ente d el Archivo del Ayuntamiento de Fondón ( Almería) d onde había ido a parar entre el legado de Ber nardo Martín del Rey, previo Infor m e de la Dele gaci ón de Cultura de la Junta de Andalucía e n Almería . 130 de tres decenios. La d etención, prisión y ma rtirio le sorprendier on, por ta nto, en plena tarea. 3. 4. Fuentes . El autor reconoce fundamentar su trabajo en los li bros del ACA, el dep ósito de “ los Libros que son la base de nuestra historia ” 472 . Ante todo, el Deán Benavides beb e en los L ibros de Actas 473 , oblig ada for ma de ex presar los acuerdos tomados e n tod a institución. Con frecuencia, las a ctas aportan información complementaria. El autor puede afirmar: “ las actas capitulare s son como textos vivos donde se leen las impresiones y sentimientos que dominaban a los congregados en l as respetables sesiones de esta Corporación ” 474 . Bena vides indaga, además, en los legajos de Solicitudes y Comunicacion es, los Libros de I nformaciones, el L i bro de Dispensas de pruebas, los de Memorias de Misas - desaparecidos-, el Libro de Memorias, el cuadrant e de coro, que r egula la asistencia; los Expedientes de Oposición; los de economía, como Mesa Capitular y Fábrica Ma yor. En su tarea pudo disponer de las obras de Lorenzo Nueve Iglesias, de indudable utilidad 475 . Algunos de estos valiosos libros no han llegado a nosotros, como las actas del período 1917-1936, los libros sacra mentales del Sagrario… destruidos por los milicianos en julio de 1936. Bena vides empleó asimism o el Boletín Oficial de la Dióce sis , que además de datos puntuales sobre los prebendados, publicó instrumentos sociológicos co mo la Relación de 1851? {n. 250}, y la Estadísti ca del Clero Diocesano publicada e n e l Boletín Eclesiástico de 1 de e nero de 1865. El Archivero Álvar ez Benavides no solo utiliza las fuentes del ACA sino que recurre al Archivo Episcopal o de la Curia 476 , para completar las notas de cada capitular con los datos se su expediente 477 , en el L ibro de Prebendados {Relación de nuestro s Prebendados (1708-1880).} 478 , o en la Secretaría Episcopal 479 . {Libro de Títulos y Licencias de la Secretaría de Cámara , nb. 116} Por supuesto, Benavides emplea asimismo los datos conocidos por otr as fuentes: “ Por noti cia que de labios de dicho Sr. (… ) hemos oído ” 480 . Archivo desaparecido del R eal Monasterio de de l a P urísim a Concepción x x Concepcionistas Franciscanas, popularmente, C onvento de las Puras. 472 Jo sé ÁL VARE Z BENAVIDE S, Notas biog ráficas , n. 3 3. 473 En j ulio d e 1 936 sólo fue d estruido el último lib ro de actas, de m o do que felizmente conser vamos to da la colecc ión desde 1505 hasta 1916 . De ahí q ue a lo s libros comenzados e n 19 39 los de nominemos co mo ‘Segunda Épo ca’ a fin de evitar confusiones con los an teriores de igual numeració n. 474 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, P 1 , cap. 2, f. 2< 475 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Notas biog ráficas , n. 15 5; n. 199 . 476 Incautado p or el Gober nador Civil el ed ificio d e la Curia en j ulio d e 19 36, esos libros desapar ecieron junto con el co ntenido del Archiv o arro jado a la boca del río . 477 Cf. José ÁLVARE Z BEN AVIDES, Notas bio gráficas , n. 333. 478 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Notas biog ráficas , n. 23 1. 479 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Notas biog ráficas , n. 155. 480 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Notas biog ráficas , n. 32 9. 131 Arch. Libro Documentos Eclesiásticos ACA, desaparecido; el Libro de Memorias ACA, desaparecido; Francisco Rodríguez Tor res, Apuntes sobre canónigos de la Catedral de Almería (manuscrito iné dito, ca. 1928 -1936) des aparecido. A rchivo Fam ilia Pérez de Perceba l … A su vez, el autor utiliza la Enciclopedia Espas a , lee historias de la I glesia , de varias diócesis o de catedrales. Consulta las revistas jesuíticas Estudios Eclesiásticos y Razón y Fe , además de otras de espiritualidad. Recibe la revista Ibérica , Bcn? sobre descubrimientos. Escribe a Catedrales y Parroqui as pidi endo d atos o fotografías… Es decir, el autor acude a cuantos lugares tuvo a mano susceptibles de r ecoger algún pormenor de la vida de los capitulares. En concreto, emplea las siguientes obra s, indi cadas en el texto, como los artíc ulos de prensa que no relaciona mos aquí: Francisco de Asís AGUI LAR SERRAT, N oticias de Segorbe y su Obis pado por un sacerdote de la Diócesis de Segorbe , Segorbe, Imprenta de F. Romaní y Sua y , 1890 (2 tomos). Hay r eedición de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segorbe, en 1975 y 1983, (2 tomos). Nicolás ANTONIO, Bibliotheca Hispana Nova , T. I, Matriti, 1783. Pedro de ARANDA Q UINTANILLA Y MEN DOZA, O FM, Archetypo de virtudes , espejo de prelados. El venerable padre y siervo de Dios F. Francisco Ximenez de Cisneros , Palermo, Nicolás Bua , 1653. Quintín BAS Y MARTÍNEZ, Historia de Caravaca , Caravaca (Murcia), 1885. Miguel BOLEA Y S INTAS, Varones ilustres de la Catedral de Málaga , Málaga , 1905 (inédita); “Nota s para la Historia Eclesiástica de Almería” . Cng. Francisco BERMÚDEZ DE P EDRAZA, Historia Eclesiástica principios y progresos de la ciudad y religión católica de Granada , Granada, 1638. Ramón de CALA Y LÓPEZ-Miguel FLORES GON ZÁL EZ GRANO DE ORO, Monografías históricas . Garrucha , Cuevas (Almería), Hijos de Campoy, impresores, 1921. Francisco CÁNOVAS Y COBEÑO, Historia de la ciudad de Lorca , Lorca, I mp. El Noticiero, [1890]. Bartolomé CARPENTE , C ompendio de la vida del glorioso Obispo y Mártir Sa n Indalecio , -Bernardo DORADO, C ompendio histórico de Salamanc a, su anti güedad, la de su Santa Iglesia, su fundación y grandezas que la ilustran , S alamanca , Imp. J uan Antonio La santa, 1776. Exist en varias reedicione s. Enrique FL ÓRE Z, OSA, España Sagrada , Mad rid, Antonio Marín, 1747-1773 (29 tomos, que siguieron ha sta 56, reedición 200-2012 ) Enrique GARCÍA ASE NS I O, Historia de la vi lla de Huércal-Overa y su comarca , Murcia, Tip. de José Antonio Jiménez, 1908-1910 (3 tomos) Eusebio GARRES Y SE GURA, Historia de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Vera (provincia de Alme ría) desde su fundación hasta nuestros días , Vera, 1908. Mgr. J ean J oseph GAUME, El ceme nterio católico en el siglo decimonono o la última palabra de los solidarios , Barcelona, Tip. Católica, 1878 132 Vicente LA FUENTE, Historia Eclesiástica de España o adiciones a la Historia General de la Iglesia escrita por Alzog , Barcelona, L ibr ería Religiosa, 1855 -1859 (4 vols., crece en las sucesivas e diciones) Miguel LAFUENTE ALCÁNTARA, Historia de Granada comprendiendo la de sus cuatro provincias Almería, Granada, Jaén y Málaga, desde remotos tie mpos hasta nuestros días , T. IV, Granada, 1848. Plácido L ANGLE MO YA, Escritores Almerienses . Bocetos biográficos , Almería, Imprenta de la Provincia, 1881. Vicente LAMPÉREZ , Boletín de la Soci edad Española de Ex cursiones n. 171 (mayo de 1907); Vicente LAMPÉREZ, Historia de la Arquitectura Cristiana Española . Cecilio LÓPEZ ALONSO, Hist oria de la villa de Laujar , 1805. Luis MAGAÑA B I SBA L , Baza Histórica , Baza, Tip. La Providencia, 1927. Ha y reedición de A. García P arede s, 1978 (2 vols.). Juan de MAR I ANA, SJ , Historia General de de España , Toledo, (latín, 1592) 1601 (sucesivas e diciones) Luis de MÁRMOL Y C ARVAJAL, Historia del (sic) rebelión y castigo d e los moriscos del Reno de Granada , Málaga, Juan René, 1600. Miguel MART ÍNEZ- CAR LÓN Y LÓPEZ, -sin t ítulo - Biografía del Obis po D. Di ego Martínez Carlón , Vélez- Rubio (Almería), (mecanografiado) 1926, 15 páginas, tamaño cuartilla. Francisco NAVAJAS, Estudio bio-bibliográfico de D. Juan Leiva Cordobés. Discurso de apertura del curso 1916-17 en el Seminario de Córdoba , Córdoba, 1916. Gabriel Pascual de ORBANE JA , Almería ilustrada , 1699 Fernando PALANQUÉS Y AYÉN, Historia de la Villa de Vélez-Rubio , Vélez-Rubio, 1909. Hay reedición de 1987. - Cartas del Cardenal Don Fray Francisco Ximénez de C isneros, dirigidas a D. Diego López de Ayala , publicadas de Real Orden por los Catedráticos de la Universidad Central D. Pascual Gayangos y D. Vic ente de la Fuente, acad émicos de Número de la Real Academia de la Hist oria , Madrid, I mprenta del Colegio d e sordo -mudos y d e ciegos, 1867. Manuel PÉREZ-VILLAMIL , La Catedral de Sig üenza , Madrid, Herres, 1899. Valentín PI CATOSTE [GARCÍA], Descripción e historia política, eclesiástica y monumental de España. Para uso de la Juventud. Provincia d e Almería , Madrid, Imprenta de los sucesores de Hernando, 1904. Francisco PI Y MARG ALL, Recuerdos y bell ezas de España … T. V. Reino de Granada. Comprende las provincias de Jaén, Granada, Málaga y Almería , Madrid , Imprenta de Repullés, 1850. 10 vols. (1839 -1865) Hubo otra edición en 1884, y nueva en fac símil en 1981. Francisco RODR ÍGU EZ MAR Í N, Nuevos datos para las biografías de cien escritores de los s. XVI y XVII , Madrid, Tip. Rev. De Archivos, 1923. José SÁENZ DE AGU I RR E, OSB, Coll ectio Máxima Conciliorum Hispaniae, epistolarumque decretalium celebriorum , Madrid, J oaquín I b arra, 1784 (Original 1 693- 1694, 4 vols.) 133 Juan SOLAN O DE FIGUEROA Y ALTAMIRANO, Historia Eclesiástica de la Ciudad y Obispado d e Badajoz , Centro de Estudi os E xtremeños, reedición de 1927 -35 (7 volúmenes) Original de 1670, ha y otra reedición de 2013. Juan María SO L Á, SJ , El mártir de Cuba y Obispo de Almería D. José Ma ría Orberá y Carrión , Madrid, 1914. Pedro SUÁREZ , Histori a del Obispado de Guadix y Baza , Madrid, 1696. Andrés VAQUERO ALMANSA, Catálogo d e los profesores de Bellas Artes murcianos , Murcia, Sucesores de Nogués, 1913. 3. 5. Contenido El Archiver o Álvarez Benavides pro y ecta una historia de la Catedral de Almería. Ya hemos indicado más arriba los borradores manuscritos que redactó Don J osé Álvarez Bena vides. Tras la rgos años de investi gación, Álvarez Benavides redact a con ópti ma caligrafía en pliegos de cuatro páginas. Los folio s resultantes tienen recto y vu elto. El recto está escrito y el vuelto no. El autor no los paginó. P ara facilit ar las citas, le hemos dado paginación. Varias vec es alude al conjunto de la obra ideada 481 . O remite a capítulos ya elaborados 482 . Lamentablemente, no le dio tiempo a elaborar los capítulo s con las notas biográficas de los canónigos. Tiene c abal funda mento su autoelogio: “ Nadie podrá discuti r ni regatear a estas inquisiciones el sello de una laboriosidad propia y original, de modo que a ellas puedan convenir aquellas juiciosas palabras de nuestro egregio polígrafo don Francisco Rodríguez Marín: ‘En todo lo tocante a nuestra historia, siempre hallé muy pr eferibles dos adarmes de investigación, a dos arrobas de repetición y glosa más o menos hábil de lo dicho por otro ’ ” 483 . En re alidad, sus trabajos no constan d e dos adarmes, sino de centenares de folios, miles de horas de reflex ión, años enteros -décadas en su caso- de búsqueda… Intenta ser breve, salvo en casos particulares {N B 31} Ex isten dificultades objetivas, como la omisión de datos relevantes en las ac tas capitulares. “Nada co nsta en actas 481 “ En otr o lugar de esta obra nos o cupamos d e la d esignación que se hizo po r el Cab ildo de este Dignidad p ara q ue en nombr e de la Corpo ración venti lara en la Corte los recur sos que se había n entabla do” J osé ÁLVAREZ BENAVIDES, Notas biográfica s , n. 173. “durante la ausen cia del Pro visor del Ob ispo Mo lina, e xtrañado de estos Reynos p or el m ar qués d e la En senada con motivo de la cue stión habida con el Go bernador Alcald e Mayor de esta Ciudad D. Lope Mend ieta, de que en otro lugar nos ocupa m os” José ÁLVAREZ BENAVIDES, Nota s bio gráficas , n. 195 . “Fue este capit ular o tra de las víctimas sobre que descargó la ira de lo s nuevos do minadores d e este pueblo durante la invasión napoleónica, se gún e n su lugar direm os” J osé ÁLVAREZ B ENAVIDES, Notas biog ráficas , n. 22 5. ¿Lo hizo? “Su no mbre p uede verl o asociado el lector a los suce sos desagradab les ocurridos e n es ta Ciudad, y a los que d edica m o s ca pítulo especial, durante el perío do de la do minación e n e lla de los fra nceses” José ÁLVAREZ BE NAVIDES, Nota s biográfica s , n. 23 4. 482 “la capilla del Sagrario ( Véase descripció n d e esta) ” José ÁLVARE Z BEN AVIDES, Notas biográfica s , n. 18 6. “De su actuación en el a sunto tan debati do entre el Cabildo y las personas que habían cons truido edi ficios alreded or de la Catedral nos ocupamos en el lugar q ue le dedica mos en esta obra”. José ÁLV AR E Z BENAVIDE S, Notas biog ráficas , n. 24 2. 483 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería [193 6], Parte I, Cap . IV, f ol. 53 2. 134 sobre la forma y modo de producirse l a vacante de la dignidad d e Maes trescuela que obtenía el Sr. Barrionuevo, preterición u olvi do casi general, como hemos visto hasta aquí, en las provisiones y posesiones que hasta ahora llevamos asignados [...] No consta en dicho c uadrante {del punto} cua ndo vacó n i por qué la M aestrescolía.” { Notas biográficas , n. 35} “Ni fecha d e posesión, ni vacante que ocupó el canónigo Die go Periáñez pueden determi narse, por la confusión y omi siones que se notan en el Libro que venimos examinando.” { Notas biográficas , n. 40} “La s mismas deficiencias que en sus Apuntes para la Historia Eclesiástica de Almería lamentaba el Sr. Car pente, hemos tenido que sentir nosotros al tratar de exponer la serie ordenada de los capitulares que desde la Erección vienen sucediéndose en esta Iglesia. Ni del anterior canónigo el Sr. Santisteban (D. Gaspar) ni del nuevo canónigo D. Matías de Vi edma, quiso e l Secretario que redactó sus actas de posesión indicarnos las vacantes que ocuparon, contentándose c on estam par la fecha de las misma s” { Notas biográfi cas , n. 67} Estilo. Tratándose de notas para u lterior elaboración, Benavides procura principalmente recopilar datos. Paulatinamente presta may or atención al modo de redactar. El autor emplea indistintamente el plural ‘maravedíes’ y ‘marave dises’, término est e suprimido en la transcripción por desusado. A veces, él mi smo exp lica algún término antiguo, c omo tipos de tela, vgr. en Notas biográfi cas , n. 16. Siempre que solo hay interr ogación al final de la palabra, es del original. El Archivero Álvarez Benavides, para realizar la segunda pa rte de s u pro yectada historia de la Catedral de Almería, sobre las personas, concibe estas notas biográficas. Físicamente , se trata de apuntes personales, escritos la inmensa mayoría de las veces ‘en sucio’, a pluma, pocas ve ces a lápiz , sobre una variada gama de impres os con el reverso en blanc o. Por otra parte, su escritura no siempre es la misma. Va desde una caligra fía preciosa a otra con trazos difíciles de leer, las más de las veces por escribir de forma apresurada 484 . El autor concibe unas notas biográficas generalmente caracteriz adas por la brevedad, salvo en u nas pocas ocasiones que ve justificada la ma yor ex tensión 485 . Estas notas, en oc asiones resultan fra gmenta rias, dada la escasez de fuen tes, junto a la parqueda d de datos en las fuentes existentes. Las notas bio gráficas a veces son brevísimas, cuando el prebendado no viene a residir, por inmediata traslación o por muerte repentina. La s p ág inas de cada biografía son mu y diferentes en su extensión, desde una octavilla a casi tamaño A-3. Tienen sobreañadidos, a vece s haciendo encaje de boli llos para e mplear c ualquier c entímetro cua drado d el pape l, y avisos pa ra sí mismo 486 , a falta de ulterior elaboración. Los canónigos son clas ificados en este trabajo por el orden de posesión de sus prebenda s. La pl asmación escrita d e sus investigaciones sobr e los canónigos, Álv arez Bena vides, las consideraba ‘nota biográfica’ 487 , ‘apuntes biográficos’ 488 , o so lo 484 No d ebe mos atr ibuir la gra fía d efectuosa a s u m ayor ed ad , p orque lo s capítulos redac tados d e la primera parte los escrib e en sus últi mos a ños de vida con una bella letra . 485 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Notas biog ráficas , n. 31 . 486 Vgr. José ÁLV AREZ BENAVI DES, Notas bio gráficas , n. 114, 11 7. 487 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Notas biog ráficas , n. 26 5, 309. 488 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Notas biog ráficas , n. 16 3, 182. 135 ‘apuntes’ 489 . Desde lue go, ‘apuntes’ y ‘not as’ son sinónimos. En alguna ocasión las llama ‘semblanzas’ 490 . No es poco. Optamos por denominarlas ‘nota biográfica’ porque parece más a decuado a su realidad. Álvarez Benavides ma nifiesta tener afán d e verac idad en su investi gac ión, sus afirmac iones están respaldadas documentalmente. Cita sus propias palabras en un artículo de 1911: “ La exactitud y veracidad de cuanto hemos d e d ecir estarán garantizadas por los documentos de que tendremos que valernos. Cuando las circunstancias lo requieran, los citaremos, y en determ inados casos los copiaremos textualmente ” 491 . Idéntica pretensión de objetividad alberga v einte años más tarde, cuando re dacta su obra: “ A fuer de narradores imparciales, trasladaremos a estas página s los principales sucesos que inéditos hallamos en los Libros que son la base de nuestra historia, dejándolos en su descarnada realidad, sin suavizar nuestro juicio, a una ni a otra parte; que así justificaremos nuestra fidelida d a la conducta que desde un principio nos impusimos. Hablen los he chos c on su elocuenc ia suprema; y seamos al referirlos semejantes al artista que engasta en la s joyas o ad erezos qu e fabrica las piedras más o menos preciosas y ricas que le ofrecen ” 492 . Mantiene ese criterio en los aspectos desfavorables, contra quienes preferían un a presentación idealizada, nada ve rosímil: “ Los que inter vienen en esta y en las sig uient es s esiones capitulares a las que, como hemos dicho, expresando nuestra extrañeza, asiste el mencionado Maestrescue la, de seguro no sospecharían que tales ruidosos incidentes en las actas consignados llegarían con el tiempo a ve r la luz pública en let ras de molde; pero a nosotros nos parece que s ería robar a la figura del Doctor Marín los debidos realces, si por un escrúpulo propio de personas pusilánimes y no capacitadas para apreciar en su justo valor las cualidades de v eracidad e integridad que en nuestros días se exigen a las obras históricas, suprimiéramos la narración de estos hechos. Para esas personas no se ha hecho este trab ajo; y si alguno de nuestros lectores creyera encontrar en la exposición desnuda de estas debilidades y [ 3] pasiones humanas, a las que están sujetos, como todos los nacidos de mujer, lo mismo sacerdotes que seglares, algo así como un argumento contra la Iglesia o un motivo que podía sugerir a los ene migos nuevos ataques contra la Religión, a este tal le co ntestaríamos que po r el mismo hecho de pensar de esa manera se acreditaba d e ser tan miope de entendi miento (no queremos emplear frases más e xactas) qu e no alcanzaba a co mprender la inmensa distancia que hubo y habrá siempre entre la verdad purí sima de nuestra fe, brillante y esplendorosa siempre entre el revuelto oleaje y el 489 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Notas biog ráficas , n. 30 8. 490 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Notas biog ráficas , n. 2 87. 491 José ÁLVAREZ BENAVIDE S, Historia de la Catedral de Almería [1 936], fol. 19. Primero de la serie Fechas y hecho s d e Almería antigu a , p ublicados anónimamente ese año por el Archivero Cap itular D. José Álvarez Bena vides, en el diario cató lico almeriense La In dependen cia . 492 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Notas biog ráficas , n. 33 , Diego Marín [2] . 136 proceloso mar d el mundo y la miseria, p equeñez y malicia de los hombres llamados a profesarla [ 3 vtº] ” 493 . El autor sólo unas pocas veces reseña el nombre de los padres del prebendado. Al principio enumera detalles rituales, paulatinamente los omite. Alguna vez explicita los testigos entr evistados para la realización de las pruebas de limpi eza. Benavides no suele aportar la eda d del prebendado. Tampoco tenía medios para conocerla. La s Informac iones tienden a omiti r la edad del agraciado, no suele incluir la fecha de nacimiento, hasta el siglo XVIII. Tal vez suponi endo que si son pr esbíteros -y lo son la mayoría de los aspira ntes- el detalle carece de ma y or int erés… En las oposiciones, que no se conse rvan todas, no siempre figura la edad. Cuando aportan l as T estimoniales, suelen indicar la edad de l clérigo, pero hemos de tener en cuenta la fecha de expedición del certificado. Los documentos muchas veces se devolvían a los interesados, de forma que una vez exhibida la partida de bautismo, no queda constancia en el ACA. Bena vides anota varias veces en las NB de los prebendados coetáneos a él: ‘Tengo su retrato’. Se los die ron los compañeros o los pidió a la familia. Casi nin guno se cons erva en el ACA. ¿Destruidos? ¿ I ndebidamente apropiados? Causa admiración el fru to de la investi gación de nuestro personaj e, un estudio mu y documentado, basado en la documentación del ACA y en una selecta bibliografía . Son exactos los datos que aporta sobre los obisp os, mejor conocidos ho y por obr as posteriores. En ca mbio, estimamos que no existe hasta ahora una presentación de la Catedral como la de Benavides, completa y documentada. Asimismo, las notas biográfica s conservan un valor insustitui ble ent re la amplia obra de D. José Álvarez Bena vides. 3. 6. Los can ónigos El análisis de los datos conoc idos acerca de los 349 capitulares estudiados , nos permite establecer las caracter ísticas de los canónigos del Cabildo almeriense e ntre 1505 y 1936. En este colectivo intentamos verifica r su procedencia geog ráfica. Indagamos el nivel de formación int electual de l os pretendientes, junto al volumen de las dispensas sobre e st e requisito. Si poseen otra titulación civil. L os académicos. Hemos buscado c onocer la edad al recibir e l nombramiento. Hemos establecido el ti empo de servicio en la canonjía -el tiempo d e serv icio al cabildo muchas veces es superior, si previamente era racionero o beneficiado-. La forma de acceso, si es por oposición o designación, y en este caso, si lo nombra el Rey, el P apa, o e l Obispo. También si acce de mediante resig na o permuta. Y las canonjías que gozó la I nquisi ción. Intentamos averig uar la e xtracción social de los pretendientes. No hemos estudiado a fondo la economía del Cabildo ni de los capitulares, pero indicamos algunos indicadores, como los que poseen criados o esclavos, y l as principales intenciones prese ntes en los testamentos. 493 José ÁLVARE Z BENAVIDE S, Notas biog ráficas , n. 33 , Diego Marín [3 -3 vtº] . 137 Si ha sido previamente religioso, o pasa después a la vida consag rada. Relación individual con los consagrados. La promoción a otro cabi ldo. La promoción al episcopado. Algunos, propuestos pero no son nombrados. Méritos especiales. Otros títulos honoríficos. Deméritos partic ulares. Carg os públicos, como diputados. Represaliados por los i nvasores franceses, las a utoridades liberal es, los gobernantes republicanos. Procedenc ia geográfica. Entre 52 provincias y ciudades que inte gran España, los canónigos del C abildo almerie nse proceden de 43, mas dos ciudades hoy extranjeras. La s actuales 17 comunidades autónomas están representadas. Nivel de formación intelectual. Los resultados de los esfuerzos nacionales de reforma y de las disposiciones de Tre nto son evidentes. La práctica totalidad posee un título universitario, más de la mitad son doctores. Forma de acceso. Predominan la designación r eal y las oposiciones. Diferenciamos ‘Designac ión r eal’ cuando no precede otro medio de ingreso. No incluimos la designación real que sa nciona la elección capit ular tras las oposiciones. Dígase lo mismo, de la desi gnación episcopal qu e sanciona la elección capitular tras las oposiciones. Edad de acceso. Algunas edades eran mu y avanzadas, máxim e en las condiciones de siglos pasados. Debemos considera r que no era el primer oficio obtenido, sino e l resultado de varios movimientos previos. Extracción social. Faltan los datos de la ma yoría. De todos modos, se verifica lo observado en otros cabildos acerca de la pre valencia d e los estamentos sociales superiores. Anteriores oficios capit ulares. Un grupo fueron previame nte canónigos, racioneros o beneficiado s en Almería o en otro cabildo. Tiempo de s ervicio en la canonjía. Los menores í ndices de permanencia s e deben unas veces a l a muerte del prebendado, en la ma yoría d e los casos se deben a la promoción a un nuevo cabildo. Adem ás, si se ac cede con m a yor edad , el tiempo de permanencia se reduce . L a movilidad es más acus ada en el si glo XV II. Paulati namente decrece en intensidad. Algunos a utores estiman la media de permanencia en 15 años. Promoción a otro c abildo. ¿Un cabildo de paso? Tras los obispos, posibleme nte el colectivo con más a nsias de traslado. Promoción al episcopa do. Desde el C abildo de Almería, 5. Tra s pasar por Almería, desde otro cabildo, 8. Propuestos para el episcopado, pero no nombra dos, 6. Ingreso e n la vida consagrada, 3. Represaliados por el po der civil . L as san ciones ec lesiásticas inclu y eron la pe na de cárcel. No hemos h allado ninguno privado de su oficio. En cambio, al gunos sufrieron sanciones dictadas por el poder civil, sobre todo en los siglos XIX y XX. 4. CONCLUSIONES 144 la venta y hu ertas d e dic ho Deán, qu e ti ene arrendadas en Benahadux, má ndase pone r cédulas para arrendarlas de nuevo en las mismas condiciones. Fuero n arre ndadas nuevamente venta y he redades dichas en el mismo L uis de Quesada, en 22 ducados. En 8 de may o se entregan al Cabildo 500 ducad os, precio de una heredad que era del Deán, de los cuales se entregan 300 a Juan Alonso de Cabrera el 11 del mismo mes. En 17 de julio se acuerda arrendar ‘las tierr as que tenía Antonio de Soto q ue son de la hacienda del Deán en El Alqu ián’. Nos falta consi gnar que entre las fundaciones be néficas del D eán Ortega, se halla la d e costear, con las rentas que a este efecto s eñaló en su testamento, los estudios en Salamanca a un estudiante. A este fin y cumplie ndo las disposiciones del testad or, se manda en el año 1557 (el día y mes no consta, por hallarse incompleta el acta de la que transcribimos esta noticia), poner e dictos para elegir a dicho estudiante. En 23 de agosto de 1558 {debe s er 1557} se a cuerda fijar nuevos edictos para la provisión de la Capellanía vaca. En 28 de octubre de 1557 se acuerda poner cédulas para arrendar la venta y huertas de Benahadux. Y en 3 de julio de 1563 se arrienda por dos años a Blasco, dando 25 ducados e n cada uno. Nuevas cédulas para otro arr endamiento se m andan poner ‘junto al poz o?’ para quien las quiera c omprar al con tado o a ce nso abierto. En 21 de octubre de 1557 se acuerda que a Luis de Santa Cru z, nombrado para la limosna que el Deán Ortega dejó p ara un estudiante, se le d e un mes de término para que va y a a estudiar a u na de las universidades aprobadas, y si no lo hi ciera, pasado dicho plazo, se proveerá en justicia. En 29 de noviembre pidió prór roga para ir a Salamanca y se le concede hasta marzo de 1568 {debe ser 1558}. En 27 de abril, visto que L uis de Santa Cruz dejó pasar el plazo sin irse, se señala ‘licción a Antonio Ortega para el sáb ado próx imo venidero en Cornelio Tácito en la primera plana de clasis oratoribus ’ 499 para que p robando su aptitud sea enviado e n sustitución del prime ro a Salamanca. Qué s alió bien de esta tentativa lo prue ba el acuerdo de 21 de m a y o p or el que se le libran 4.285 maravedíes ‘mitad qu e ha de haber el estudiante en S alamanca ’, advirtiéndole ‘que si no cumpliere el año estudiando en Salamanca que volverá estos y los demás dineros que obiere rec ibido’. En 15 de junio de 1568 se acuerda poner nuevos edictos a petición de Miguel Núñez para dicha limosna y se lee una carta del Dr. Miravete en la que dice dio al (sic) L uis de Santa Cruz 45 ducados que el Deán Ortega dejó a dich o Doctor para l ibros. Beatriz Ortega, monja a la qu e se dieron 12.000 maravedíes y las c artas en que fue ron condenados a lgunos capi tulares (18 de junio) debió ser alguna sobrina del Deán. Véase continuación al respaldo hoja n. 1. [5 vtº] En 27 de julio s e adjudica a dicho Miguel Núñez la plaza del estudiante (aclarando en este acuerdo las circunstancias de que el agraciado deberá s er natural de esta Ciudad e ir a cursar estudios a Salamanca o Alcalá de Henares). Se le recibe juramento en forma ‘de que nunca abo ga rá contra este Cabildo, sino siempre será en su favor donde quiera qu e estuviere’. 499 Dialogu s de oratoribus (ca. 102 ) sobre el ar te de la retórica. [Document text truncated for crawler view.]