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Toponimia de Gata (Cáceres): estudio lingüístico e histórico

Gil Jacinto, F. Javier

Abstract

El trabajo de investigación que presentamos para su valoración como tesis doctoral se enmarca en la disciplina de la Toponomástica. El objetivo del estudio ha sido, en primer lugar, la elaboración del corpus toponímico del término municipal de Gata, en la sierra homónima del norte de Cáceres, para proceder luego a una interpretación históricolingüística de cada una de las entradas de dicho corpus. La primera dificultad y, al mismo tiempo, fuente de acicate para nuestro proyecto ha sido la ausencia de recopilaciones de formas onomásticas y de estudios relativos a la toponimia de la zona y, por tanto, la falta de una nomenclatura normalizada para cada paraje, pues tal y como señala Gordón Peral, a diferencia de lo que ocurre en las comunidades bilingües del país, que disponen de amplios y fiables repertorios de nombres de lugar, recogidos a través de encuesta directa y análisis documental, y transcritos de acuerdo con unas normas de estandarización establecidas previamente, las comunidades monolingües y meridionales carecen de inventarios toponímicos válidos, por no haber contado con una metodología rigurosa para compilar los nombres ni unos criterios de normalización estrictamente científicos (2013b: 2572-2573). En estos mismos términos se expresa Ruhstaller al afirmar que: Queda todavía mucho por hacer sobre todo en lo que a recopilación de materiales se refiere […]. En este terreno es preciso reconocer que, en el contexto geográfico de la Península Ibérica, las áreas más deficitarias son las de habla castellana, cuyos investigadores pueden aprender enormemente del trabajo que viene desarrollándose desde hace años en Cataluña, Valencia, el País Vasco o Galicia. (RUHSTALLER 2010: 244) Las iniciativas llevadas a cabo para la normalización de los nombres de lugar en las comunidades bilingües han sido ponderadas también por Becker, quien señala que: “En cuanto a los inventarios de referencia que representan la culminación de la estandarización onímica, las regiones de Cataluña y de Galicia son evidentemente las mejor dotadas” (BECKER 2014: 2476). Otro de los problemas a la hora de llevar a cabo la recopilación de los nombres de lugar ha sido la imposibilidad de documentar en textos escritos algunas de las formas orales recogidas. Pero también se ha dado la situación inversa, es decir, muchos de los topónimos extraídos de documentos de más de cien años no aparecen registrados en fuentes más modernas. Por otra parte, en muchos casos convive una gran variedad de formas lingüísticas en uso, tanto escritas como orales, para denominar un mismo paraje, por lo que no resulta siempre fácil elegir una de ellas como punto de partida para su estudio. Existe además una dificultad añadida para los trabajos de Toponomástica, y es que para una correcta interpretación de un topónimo no basta con las herramientas que la Filología y sus distintas ramas pueden aportar, sino que se requiere del conocimiento y manejo de otras disciplinas, tales como la Geografía, la Arqueología, la Botánica o la Zoología. Este carácter interdisciplinar de la investigación es, empero, un aliciente más para nuestro estudio, al tiempo que proporciona soluciones inesperadas para la interpretación de algunos de los topónimos. Ahora bien, la interpretación de los nombres de lugar, como recuerda Gordón Peral, debe hacerse con un método adecuado a su naturaleza, y: El método de investigación adecuado a la toponimia debe ser estrictamente linguiístico: teniendo presente que todo topónimo ha sido en primer lugar un apelativo, un nombre común de alguna lengua hablada. El toponimista serio no debe olvidar esto nunca: todo nombre de lugar fue un apelativo en su origen. (GORDÓN PERAL 2009a: 22

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Universi dad de Se villa F acultad de Filol ogía Dpto. de Lengua Esp añola, Li ngüísti ca y T eoría de la Lit eratura To p o n i m i a d e G a ta (Cácer es). Estudio lingüístico e histórico Francisco Javier Gil Jacinto. TESIS DOCT ORAL Dirigida por la Dra. Dña. Mª Dolores Gordón Peral Mayo de 2023 1 AGRADECIMIENT OS A mi directora de tesis y maestra, la Dra. Dña. Mª María Dolores Gordón Peral, que me contagió la pasión por la toponimia y me devolvió los nombres de los lugares de mi infancia. A María Dolores Martín Rivas, compañera de facultad y amiga, que de manera generosa me ayudó con la edici ón del borrador de la tesis, a acortar l as frases y a colocar las comas. A Carlos Hernández Suárez, V idu , que me acompañó durante todo el tiempo que duró este trabajo, y en lo que iban a ser unas vacaciones en Gata, fotografió miles de folios de documentos antiguos en el salón de plenos del A yuntamiento. Al tío Silvestre, El Carr etón , y al tío Agustín, El T orr esner o , que me regalaron su tiempo y cientos de topónimos. A mi madre que, mientras contaba los nudos de su labor de ganchillo, repasaba a la vez los nombres de los lugares del pueblo por si se le hubiera olvidado decirme alguno. A mi hermano, que, desde lo alto de los montes, me señalaba los lugares a lo lejos y me decía sus nombres. A mi padre, que ya no pudo ayudarme. A todos ellos, y al resto de los vecinos de Gata que ayudaron a e laborar el corpus toponímico del pueblo, les doy las gracias. 2 JUSTIFICACIÓN DEL TRABAJO Y EST ADO DE LA CUESTIÓN Resumen El trabajo de investigación que presentamos para su valoración como tesis doctora l se enmarca en la disciplina de la T oponomástica. El objetivo del estudio ha sido, en primer lugar , la elaboración del corpus toponímico del término municipal de Gata, en la sierra homónima del norte de Cáceres, para proceder luego a una interpretación histórico- lingüística de cada una de las entradas de dicho corpus. La primera dificultad y , al mismo tiempo, fuente de acicate para nuestro proyecto ha sido la ausencia de recopilaciones de formas onomásticas y de estudios relativos a la toponimia de la zona y , por tanto, la falta de una nomenclatura normalizada para cada paraje, pues tal y como señala Gordón Peral, a diferencia de lo que ocurre en las comunidades bilingües del país, que disponen de amplios y fiables repertorios de nombres de lugar , recogidos a través de encuesta directa y análisis documental, y transcritos de acuerdo con unas normas de estandarización establecidas previamente, las comunidades monolingües y meridionales carecen de inventarios toponímicos válidos, por no haber contado con una metodología rigurosa para compilar los nombres ni unos criterios de normalización estrictamente científicos (2013b: 2572-2573). En estos mismos términos se expresa Ruhstaller al afirmar que: Queda tod avía mucho por hace r sobre todo en lo que a recopil ación de materiales se refiere […]. En este terreno es preciso reconocer que, en el contexto geográfico de la Península Ibérica, las áreas más deficitarias son las de habla castellana, cuyos investigadores pueden aprender enormemente del trabajo que viene desarrollándose desde hace años en Cataluña, V alencia, el País V asco o Galicia. (RUHST ALLER 2010: 244) Las iniciativas llevadas a cabo para la normalización de los nombres de lugar en las comunidades bilingües han sido ponderadas también por Becker , quien señala que: “En cuanto a los inventarios de referencia que representan la culminación de la estandarización onímica, las regiones de Cataluña y de Galicia son evidentemente las mejor dotadas” (BECKER 2014: 2476). Otro de los problemas a la hora de llevar a cabo la recopilación de los nombres de lugar ha sido la imposibilidad de documentar en textos escritos algunas de las formas orales recogidas. Pero también se ha dado la situación inversa, es decir , muchos de los topónimos extraídos de documentos de más de cien años no aparecen registrados en 3 fuentes más modernas. Por otra parte, en muchos casos convive una gran variedad de formas lingüísticas en uso, tanto escritas como orales, para denominar un mismo paraje, por lo que no resulta siempre fácil elegir una de ellas como punto de partida para su estudio. Existe además una dificultad añadida para los trabajos de T oponomástica, y es que para una correcta interpretación de un topónimo no basta con las herramientas que la Filología y s us distintas ramas pueden aportar , sino que se requiere del conocimiento y manejo de otras disciplinas, tales como la Geografía, la Arqueología, la Botánica o la Zoología. Este carácter interdisciplinar de la investigación es, empero, un aliciente más para nuestro estudio, al tiempo que proporciona soluciones inesperadas para la interpretación de algunos de los topónimos. Ahora bien, la interpretación de los nombres de lugar , como recuerda Gordón Peral, debe hacerse con un método adecuado a su naturaleza, y: El método d e investigación adecuado a l a toponimia debe ser estrictamente linguiístico: teniendo presente que todo topónimo ha sido en primer lugar un apelativo, un nombre común de alguna lengua hablada. El topon imista serio no debe olvidar esto nunca : todo nombre de lugar fue un apelativo en su or igen. (GORDÓN PERAL 2009a: 22) Objetivos El objetivo principal de este trabajo, como ya se ha dicho, es el de realizar el corpus toponímico de Gata, en tanto que se trata de un elemento del acervo cultural que es necesario salvar del olvido, en unos casos, y , en otros, de deformaciones, fruto unas veces de la etimología popular y otras, de la pseudo-culta; de las rectificaciones de notarios y registradores de la propiedad; de los gustos particulares de autores de guías turísticas y rutas de senderismo para el floreciente turismo rural; y de los rebautismos, no siempre bien fundamentados, llevados a cabo por distintas administraciones del Estado. De igual modo, se tratará en la medida de lo posible de proporcionar una motivación para cada lema de este corpus con la ayuda no solo de las herramientas lingüísticas (lexicología y lexicografía), sino con el auxilio de otras disciplinas no lingüísticas, por ser la orografía, la hidrografía, la fauna y la flora muchas veces la motivación inicial de los topónimos, pero también de la Historia y la Arqueología (GORDÓN PERAL / RUHST ALLER 1991: 97-101). 4 Al tratarse de una zona sin una toponimia normalizada, en la que en muchos casos las formas orales no coinciden con las escritas y en la que incluso dentro de estas últimas suelen existir variantes, otro de los objetivos de este trabajo será determ inar la forma más adecuada para ser propuesta para su oficialización, una forma que sea congruente con la información cartográfica, que tenga en cuenta las formas impresas, que no sea ajena a la motivación a la que responde y que, a su vez, resulte reconocida y aceptada por los hablantes del lugar . T odo ello con la mirada puesta en una futura normalización por parte de las instituciones. Para esta fase de nuestra investigación vamos a seguir las directrices de Gordón Peral (2013: 205-214), que establece unos criterios para la normalización toponímica en las áreas meridionales de la Península, así como los principios para la normalización de topónimos de base castellana propuestos por Ruhstaller (2013: 167- 182), al objeto de que cada uno de los lugares a los que nos referimos en contextos comunicativos formales sea identificable mediante “una forma única declarada oficial, pues el uso arbitrario de un mismo topónimo bajo diversas variantes podría dar lugar a todo tipo de confusiones y conflictos” (GORDÓN PERAL / RUHST ALLER 2013a: 34) 1 . Pero, además, como los nombres de los lugares son un bien cultural que pertenece a la comunidad, se pretende abordar cada topónimo atendiendo a su grado de transparencia u opacidad, proporcionando una explicación tanto para los —usando la terminología de García Arias— llamados topónimos inteligibles , es decir , aquellos que son “fáciles para el hablante común de asociar con algún elemento del paisaje”; los ininteligibles , aquellos para los que “el hablante no encuentra explicación alguna dentro del dominio del léxico de su lengua”; y los semiinteligibles , “en los que se puede aventurar un origen, que ha de confirmar el investigador y sobre los que es posible arrojar alguna luz si se dispone de la metodología y los materiales adecuados” (GARCÍA ARIAS 1995: 14-18). Por tanto, la finalidad última de este trabajo ha sido, mediante la metodología y las técnicas de la T oponomástica, proporcionar alguna explicación sobre el origen de nombres de lugar del término municipal de Gata y fijar la forma escrita más adecuada para su uso oficial, prestando mayor atención a los topónimos que con el paso de los años se han ido volviendo oscuros, con el fin de ofrecer algunas posibles soluciones para su 1 Estos trabajos se enmarcan de ntro de los proy ectos de inv estigación FF120 09 - 10544, “Proyecto de recopilación, aná lisis y normalización de la toponimia de las áreas m eridionales de España” (Ministerio de Ciencia e Innovación de España), y P09 - HUM - 518, “Proyecto de recopilación, análisis y normalización de la toponim ia andaluza (Conseje ría de Innovación, Ciencia y Empre sa de la Junta de Andalucía), ambos dirigidos por María Dolores Gordón Peral. 5 interpretación sin la pretensión de que hayan de ser concluyentes, pero que puedan evitar en un futuro el asombro de los naturales del lugar cuando vean en los carteles y guías turísticas desvirtuados sus topónimos ancestrales. Metodología Para la recolección sistemática y exhaustiva de los nombres de lugar y de todas sus variantes se ha tomado como referencia las indicaciones de la Fase II del proyecto PRONORMA, dirigido por Gordón Peral, en el que, como se ha explicado ya, se dan orientaciones sobre “la recopilación sistemática a partir de todo tipo de fuentes y el exhaustivo análisis histórico-lingüístico” para determinar la forma más adecuada y elevarla como propuesta a las autoridades para que sea la oficial (GORDÓN PERAL 2013b: 195). De acuerdo con estas directrices, hemos contemplado para la compilación de los topónimos, por una parte, la información de tipo oral y , por otra, la escrita, en las que hemos incluido las formas toponímicas proporcionadas por la cartografía militar , los registros catastrales y cualquier tipo de literatura. Estas formas escritas han sido sometidas a su vez a la doble consideración de actuales (de una antigüedad menor de un siglo) y antiguas (de más de un siglo), buscadas en la documentación archivística, intentado en lo posible disponer de las formas más cercanas al momento de la imposición del nombre. En cuanto a la recogida de datos orales, la mayoría de los nombres recopilados procede de una serie de encuestas realizadas a naturales del lugar a lo largo de 2014 y 2015, pero hay que señalar que las entrevistas y las conversaciones con los informantes se han seguido manteniendo durante todo el tiempo que duró la investigación. Se ha encuestado a sujetos con diversos perfiles sociolingüísticos para comprobar el grado de conocimiento que de la toponimia rural de la localidad disponen los habitantes según edad (2ª y 3ª generación), sexo (hombre + mujer) y nivel de estudios (bajo y medio). En la selección de informantes se ha tenido en cuenta también el contacto que estos, por motivo de su profesión o de sus aficiones, tengan o hayan tenido con el campo, de modo que necesiten orientarse en él y referirse por su nombre a los diferentes parajes del término, como agricultores, pastores, contrabandistas, cazadores, senderistas o propietarios de fincas, pero también oficinistas, profesionales liberales, amas de casa y trabajadores sin cualificar . La inclusión de la perspectiva sociolingüística se contempla en el proyecto PRONORMA, en el que se ha añadido al informante típico de la dialectología tradicional (varón / 3ª generación / nivel sociocultural bajo) otros de diferentes sociolectos (mujer / 6 2ª generación / nivel sociocultural medio o culto) para contrastar las informaciones que aportan con la finalidad de conocer si otros hablantes (principalmente las nuevas generaciones) conocen en menor grado la toponimia tradicional. Por tanto, hemo s completado la perspectiva dialectológica con la sociolingüística. A continuación, señalamos algunas características relativas a la edad, ocupación y nivel de estudios de los informantes que, estimamos, son relevantes para nuestro estudio: Mujer A. 84 años, estudios primarios, ama de casa y tareas agrícolas, solo ha salido del pueblo para breves estancias en Francia durante la vendimia. Mujer B. 77 años, estudios prim arios, ama de casa, siempre ha vivido en el pueblo, excepto dos años en un convento de Salamanca. Mujer C. 52 años, estudios de Obras Públicas en Cáceres. Nunca ha t rabajado en el campo. Mujer D. 49 años, estudios primarios. A yudaba en el campo hasta que a los 18 años emigró a Suiza. Mujer F . 51 años. Estudios superiores. Médico. Hombre A. 79 años, estudios primarios. Oficio de pastor cuando era un niño; luego, en el campo, y más tarde emigró al País V asco. Hombre B. 85 años, estudios primarios. Agricultor . Hombre C. 64 años, seminarista y administrativo. T rabajó en el campo de niño. Hombre D. 59 años, estudios primarios. Peón sin cualificar . Hombre F . 48 años, estudios superiores. Profesor de secundaria Se trató de una encuesta “dirigida”, en el sentido de que, al ser realizada por un entrevistador que conocía el terreno, para asegurarse de que cada informante producía el mayor número de nombres posibles, las preguntas eran del tipo “si vas desde la plaza por el camino que llega hasta la provincia de Salamanca, dime por qué sitios pasas” o “ahora imagina que vas al Cadalso”. Una vez que habíamos hecho un repaso a todo el término municipal, podía preguntar “¿cómo se llama el lugar donde tenía las cabras Silvestre?” o “¿cómo le decían al sitio que estaba un poco más allá de La Candalea , donde tenía un olivar la Florentina?”, para tratar de subsanar las omisiones. Cuando fue posible, sobre todo con los informantes más jóvenes, la encuesta se hizo durante el transcurso de varias actividades de senderismo visitando los parajes o contemplándolos desde un lugar elevado con una vista panorámica del terreno. En cualquier caso, todos ellos, viejos y jóvenes, gozaban de una excelente memoria fotográfica para describir cualquier elemento del terreno. En general, todos los encuestados mostraron un buen conocimiento de la 7 toponimia del lugar y se refirieron a los lugares por sus nombres tradicionales con naturalidad, y manifestaron usarlos en sus conversaciones cotidianas, si bien los de la 3ª generación aportaron un mayor número de topónimos, y , dentro de este grupo, los varones mencionaron un mayor número de topónimos referidos a lugares poco frecuentados y apartados. Otra diferencia observada, en este caso con relación al nivel educativo, fue que, si bien estos eran conocedores de las formas vernáculas, tendían a mencionar también la forma normalizada. El grado de conocimiento de los topónimos por parte de los encuestados varió en función del número de fincas agrícolas de las familias de estos y de los parajes en las que se ubicaban. Por lo que respecta a las fuentes documentales escritas actuales utilizadas para la elaboración del corpus, la mayor parte de los nombres de lugar se tomó de los registros catastrales; especialmente, del catastro parcelario del Instituto Geográfico y Catastral de 1940. La nómina de nombres extraída de dichas fuentes fue cotejada y ampliada con los datos del Mapa topográfico nacional (MTN50) de la Dirección General del Instituto Geográfico Nacional de 2010 y con los del anterior de 1943. Se tuvieron también en cuenta los nombres de lugar aparecidos en boletines oficiales, prensa, guías turísticas, rutas de senderismo y cualquier otro tipo de texto escrito. Además, se consultaron formas modernas conservadas en documentos notariales. Para la compilación del corpus se contó así mismo con la información cartográfica disponible en internet, en los llamados geoportales de datos espaciales de varias administraciones del estado. Las fuentes antiguas confirmaron la existencia de muchos de los topónimos vigentes en tiempos pasados y aportaron un buen número de nombres de lugar hoy extintos. La mayoría de las contribuciones provienen del Catastr o del Mar qués de la Ensenada (1753) y , en menor medida, de documentos de deslindes, visitaciones de términos, actas del pleno y ordenanzas municipales, conservados, sin clasificar , en el Archivo Municipal de Gata, pero las hemos encontrado presentes también en obras de referencia secundarias. Otra fuente consultada ha sido el Boletín Oficial de la Pr ovincia de Cácer es , accesible en la Biblioteca V irtual de la Prensa Histórica. En el apartado de fuentes editadas antiguas cabe me ncionar , por orden de antigüedad, el Libr o de la montería de Alfonso XI (h. 1344), la Crónica de la Or den de Alcántara (1763), el Interr ogatorio de la Real Audiencia de Extr emadura (1791), e l Diccionario G eográfico, Estadístico e Histórico de Pascual Madoz (1846) y Apuntes Históricos sobr e la V illa de Gata de Guerra Hontiveros (1897). T ras la fase de recopilación y elaboración del corpus, hemos procedido, siguiendo 8 las recomendaciones del punto 5 del proyecto PRONORMA (GORDÓN PERAL 2013b: 205-214), a la tarea de la selección de variantes para la estandarización de los nombres de lugar atendiendo a una serie de criterios lingüísticos, pero también extralingüísticos (como lo es el arraigo de los nombres), para encontrar la forma más apropiada que merezca ser declarada oficial. Por lo tanto, la propuesta de normalización solo cabe hacerla una vez que se ha procedido a realizar un estudio exhaustivo del origen del topónimo y de las variaciones que haya podido sufrir a lo lar go de su historia. Ahora bien, Ruhstaller señala que determinar la forma más adecuada para su uso normalizado no es tarea fácil, pues el lingüista se mueve en un campo en que presionan dos fuerzas de signo opuesto: de un lado el respeto a la tradición lingüística del área y al cumplimiento de las exigencias filológicas (dialectológicas y etimológicas), y del otro, la necesidad práctica de facilitar la transparencia de la forma elegida en cualquier acto comunicativo y a cualquier grupo de hablantes (2013: 182-183). Una vez llevadas a cabo las tareas antes mencionadas, la estructura que presenta el corpus es la siguiente: - Se ordena alfabéticamente a la manera de un diccionario. - Cada entrada se corresponde con un topónimo. - El lema de cada entrada es la forma propuesta para su normalización y aparece en mayúsculas y cursiva. - A efectos prácticos y para mantener el orden alfabético, las entradas aparecen con el artículo pospuesto cuando lo lleven. - En los casos en los que exista una forma oral, se incluye la transcripción fonética. - Al tratarse de un área dialectal con características muy marcadas, se han mantenido de manera excepcional algunos rasgos que le son propios ( El Cer edillo en lugar de El Cer ecillo o La Fuente de los Jabalines en lugar de L a Fuente de los Jabalíes ). - Debajo de la forma oral (cuando las hay) se incluyen las fuentes documentales, la etimología y una breve explicación que justifique la decisión tomada para la forma normalizada. - Cuando han aparecido discrepancias en cuanto al uso o no del artículo, del género y del número en las distintas fuentes, se ha optado de manera general por la forma más antigua, salvo en algunas excepciones como Helechoso y Hor qui lla , en lugar de El Helechoso y La Hor quilla. 15 de los topógrafos y reinterpretaciones de los autores de mapas y guías turísticas y , por qué no, de algunos estudiosos en el tema, justifican nuestro estudio como paso previo para la normalización toponímica de los nombres de lugar en Gata. Pero para conseguir ese objetivo final no basta con consultar una serie de obras sobre el tema y con contar con una formación teórica en la materia; esta, no obstante, es absolutamente necesaria, como también lo es la consulta de diccionarios de todo tipo y de todas las épocas. T ampoco es suficiente con la intuición feliz que lleva a relacionar un nombre que antes no nos decía nada con una característica del terreno y que parece sur gir por casualidad en el momento más inesperado, cuando en realidad ha sido incubada a lo lar go de muchas horas de reflexión durante mucho tiempo. Ahora bien, el estudi o y la reflexión valdrían de bien poco si no se combinasen con un acercamiento físico al territorio y a los moradores que lo nombran y lo hacen en su propia modalidad dialectal. Pero, además de este trabajo de campo, es necesario saber quiénes lo poblaron y lo nombraron anteriormente, qué conocimientos de Botánica y Zoología tenían para llamar a la vegetación que crecía en sus prados y a los animales que se alimentaban de ellos o los habitaban. Es necesario saber cómo y cuándo aprendieron a cultivar la tierra y el modo en que se la dividieron. Igualmente, resulta de gran ayuda encontrar los documentos notariales por los que luego se la cedieron a sus hijos para saber cómo llamaron a sus posesiones, con qué nombres quedaron registrados en los catastros y en los mapas y con cuáles pasaron luego a los libros de historia cuando los haya, y cuando no, quizás sea la propia toponimia del lugar la que nos ayude a escribirla. Hemos realizado nuestra investigación partiendo de la idea de que en cualquier topónimo cabe considerar tres elementos: por una parte, el lingüístico; por otra, la entidad del paisaje a la que se refiere; y entre uno y otro, mediando entre ambos, la motivación como vínculo unificador , que se encuentra siempre en algún elemento del territorio con el que lo asociaron quienes primero lo nombraron de tal modo. El trabajo de un estudioso en toponimia, desde esta perspectiva, no es otro que el de mirar el paisaje con los mismos ojos con los que esos antiguos “dadores de nombres” lo contemplaron, y tratar así de encontrar aquello que vieron que les llamó la atención. Unas veces s erá tarea fácil porque puede que todavía se encuentre presente; otras, en las que haya desaparecido, tendremos que esperar a que nos lo cuente alguien que todavía lo guarde en la memoria o confiar en que haya documentación escrita sobre ello. Pero habrá ocasiones también en que resultará más difícil encontrar esa motivación, pues no se trata de un elemento tangible, sino que quien lo bautizó de una determinada manera tal vez lo 16 hiciera porque lo asoció a una idea relacionada con sus creencias, sus recuerdos o sus supersticiones, o simplemente porque utilizó para ello palabras que hoy desconocemos o que con la evolución se han ido volviendo ininteligibles; en otras ocasiones, esta dificultad vendrá simplemente porque nos faltan conocimientos apropiados en Historia, Botánica, Zoología o cualquier otra disciplina para interpretarlas. En definitiva, nuestro trabajo consiste en lanzar una mirada curiosa a un paisaje para tratar de averiguar qué es lo que vieron nuestros antepasados cuando lo contemplaban. 17 MARCO GEOGRÁFICO E HISTÓRICO La geografía Al hablar de toponimia, nos referimos siempre a un espacio físico y a un marco histórico. De hecho, tanto los nombres de lugar como las realidades a las que designan están sujetos a variaciones geográficas y lingüísticas que son consustanciales al devenir de los hechos históricos y que en los casos más extremos pueden suponer la sustitución de una forma por otra o la extinción total del topónimo. Por tal motivo, los estudios toponomásticos necesitan traspasar el ámbito de la Lingüística en el que se insertan como parte de la Onomástica y completarse con otras disciplinas como la Geografía o la Historia, que tienen mucho que decir en relación con la formación, la evolución y la desaparición de los nombres de lugar. Las alusiones a las características orográficas de Gata aparecen frecuentemente mencionadas en los relatos de los cronistas antiguos que se han ocupado de la villa y de su comarca, lo que da una idea de la importancia del relieve en la vida de sus pueblos. De entre la escasa bibliografía relativa a la Sierra de Gata, merece destacar la escueta mención que en 1517 hace Fernando Colón a las “dos leguas grandes de sierras y v alles” por las que discurre el camino del lugar de A cebo a Gata y su paso a través del “rio gata por vado que corre a mano izquierda” (COLÓN 1988 [1488-1539]: 190). No debe extrañarnos, entonces, que, en el único, hasta hora, estudio monográfico sobre la villa, Guerra Hontiveros comenzara lo que él tituló Apuntes Históricos con unos apuntes geográficos diciendo: Que está tendida á la fald a sur de una alta montaña, co ronada de robles y sembrad a de peñas de granito, la cual forma parte de la gr an cordillera Carpeto - Vetónica, y que ocupa n además sus casas la cima de una redonda loma, que en mórbi da curva desci ende ha sta el rio. (GUERRA HONTIVEROS 1897: 13) A lo que los dos autores anteriores se refieren es a que Gata se encuentra enclavada en las últimas estribaciones del Sistema Central en la vertiente sur de la Sierra de Gata, que está situada a una altitud de 637 metros en el extremo noroccidental de la provincia de Cáceres, lindando ya con la provincia de Salamanca, y que en su suelo abundan las rocas de granitos, cuarcitas y pizarras. Serán precisamente estas zonas de contacto entre las rocas intrusivas graníticas y las pizarras precámbricas, en las que se acumula el agua para aflorar en forma de manantiales, las que, según Fernández Corrales (1988: 77-82), 18 habrían favorecido los asentamientos romanos, ya que, si bien esta línea de montañas ha supuesto históricamente una barrera natural para la penetración humana, cuenta, igualmente, con fracturas transversales que la convierten, a su vez, en una zona de paso en la que las comunicaciones más accesibles entre las dos mesetas quedarían establecidas, de acuerdo con Uriol Salcedo (2001: 21), por los valles del Alagón y del Alberche y por los puertos de Somosierra, Navacerrada, Fuentefría, Tablada, El León, La Paramera, El Pico y Vil lajera. La exclusión en esta lista de algunos de los pasos de la Sierra de Gata da una idea de lo alejada que la zona ha estado de las grandes rutas de la Península. Una evidencia del tradicional aislamiento de estas sierras es que no transcurría por ellas ninguna vía principal de las incluidas en los repertorios de caminos anteriores al siglo XIX, con la excepción de la red de carreteras de postas puesta en marcha en 1716 por Felipe V y que incluía una línea de cuarenta leguas desde Badajoz a Alcántara y Ciudad Rodrigo (URIOL SALCEDO 2001: 274-275). Por tanto, hemos de pensar que los viajeros que, como Hernando Colón en el X VI y Tomás Ponz en el XVIII, se adentraron en la Sierra de Gata debieron de hacerlo por vías secundarias. Esto no significa que se desplazaran por caminos intransitables, ya que todavía hoy quedan restos de calzadas medievales —atri buidas por la tradición popular a los romanos— perfectamente empedradas. Así pues, cabe atribuir la despoblación de la zona a través de los tiempos más a motivos de tipo histórico que a estrictamente geográficos o climáticos, ya que el acceso desde la meseta castellana a la vertiente sur de las sierras del Sistema Central estaba asegurado por varios puertos de montaña, y lo mismo ocurre con la comunicación entre los distintos valles. En cuanto al clima, la división en regiones efectuada por Font Tullot (1983: 163- 169) sitúa la Sierra de Gata en la denominada subregión continental atenuada dentro de la zona parda, que comparte con la mitad oriental de Portugal, con los límites septentrionales de las provincias de Burgos, Palencia y León, y con la mitad occidental de Zamora, Salamanca y del norte de Cáceres. Esto se traduce en inviernos suaves y veranos con una media de 31º grados en el mes más caluroso, que es julio. No es de extrañar, entonces, que otro viajero del siglo XVI, en este caso anónimo, escribiera que los eclesiásticos de la sede episcopal de Coria, enclavada en el cercano Valle del Alagón, huyendo del caluroso verano se mudaran “a vivir a la sierra de Gata, que es grande en frescura y buenas aguas y mejores binos y aceite” (RODRÍGUEZ-MOÑINO 1952: 178). La benignidad del clima se debe en parte a su posición occidental en la Península Ibérica que hace que le afecten de algún modo los vientos atlánticos, y a que la cadena 19 montañosa protege sus valles y depresiones de la vertiente sur de los vientos fríos del norte. Ello hace que Hinderink (1963: 19) considere que el municipio de Gata se encuentra en una localización privilegiada con respecto a la de los situados en los valles abiertos del sur, que llegan a alcanzar los 38º en verano, y los que están en el norte de la Sierra, que pueden llegar a los -6º durante los crudos días de invierno. En cuanto al régimen de lluvias y atendiendo al mapa pluviométrico anual de Font Tullot (1983: 75) de la Península Ibérica, Gata se sitúa por encima de la isoyeta de 700 mm., dentro de la línea fronteriza entre la Iberia húmeda y la de veranos secos en la zona subhúmeda de su división en zonas hídricas (1983: 101, fig. 51). Por su parte, Cotano Olivera (2004: 538) da una tasa de precipitaciones de 1137 mm. repartidas de forma desigual a lo largo del año, que nutren una red hidrológica compleja formada por numerosos ríos, regatos y fuentes. Por estas características de inviernos suaves y por su situación en un valle protegido en las faldas de la sierra prosperan en sus campos vegetación y frutos típicamente mediterráneos, propios de la depresión del Guadalquivir y de las vegas granadinas, que siguen dando la razón a Guerra Hontiveros cuando, al describir La Sierra de Gata, dijo que: […] en sus profundos valles, estrechas gargantas y amenas riberas, abriga risueños pueblos y terrenos poblados de vides, hi gueras, naranjos y limoneros, y, sobre todo, de olivos; bosques de colosales castaños, huertos pomposos, y algún prado de oloroso heno. Aprovechan sus pas tos miles de cabezas de ganado cabrío, y vacas, cerdos y ovejas en los pueblos algo separados de la sierra, habiendo en todas partes multitud de colmenas. (GUERRA HONTIVEROS 1 897: 10) Las características orográficas y climatológicas junto con la abundancia de huertos, árboles frutales, montes de castaños, robles y pastizales dieron como resultado una economía de subsistencia basada en la producción agropecuaria, con ganadería porcina, bovina y lanar, y pequeñas industrias y oficios artesanos ligados a estas, y así ha quedado reflejado en el Catastro del Marqués de la Ensenada y en el Diccionario estadístico geográfico e histórico de Pascual Madoz. Encontramos, por tanto, que Gata, aun siendo un pequeño núcleo rural, ha disfrutado desde la antigüedad de una cierta prosperidad económica gracias a unas condiciones geográficas que propiciaron el desarrollo de actividades económicas ligadas a la ganadería y a la agricultura, pero también a su situación estratégica como punto de comunicación entre Extremadura y Salamanca a través de los puertos de Perales y de Castilla, por los que circulaban las mercancías, 20 procedentes en ocasiones del contrabando con Portugal, y los ganados de la Mesta; y todo ello ha quedado plasmado, como se verá más adelante, en sus topónimos. La Historia Los datos documentales sobre la zona de Gata son muy escasos y solo comienzan a ser algo más abundantes a partir del siglo XII con la ocupación cristiana de la denominada Transierra o Extremadura Leonesa. En cualquier caso, los asentamientos en la Sierra de Gata se conocen desde los tiempos prehistóricos. Tanto el catálogo de restos pertenecientes al periodo neolítico y la Edad de los Metales elaborado por García Mogollón (2009: 13) como los estudios de Cardalliaguet Quirant (1999: 29) vienen a confirmar la existencia de un substrato étnico-cultural protoibérico en el Calcolítico, con una economía agrícola y ganadera desarrollada, que dejó huella de su cultura dolménica. Respecto a estos primeros pobladores, Sayans Castaño (1957: 167) advierte de la confusión que la historiografía ha creado en torno a la cronología y a la filiación étnica de los pueblos que bajo el nombre común de indoeuropeos invadieron la Península en torno al siglo X antes de nuestra era. Sostiene que estos se habrían fusionado con la población aborigen y creado la “raza celtibérica”, que, en los valles y montañas de la Alta Extremadura, se habría distribuido en clanes conocidos por el nombre de Vetsis o Vettones. Este pueblo, de acuerdo con los geógrafos antiguos, estaba establecido al este de los Lusitanos, y aparece citado en La Crónica de la Orden de Alcántara del siguiente modo: Esta la Villa de Alcantara en la Provincia q ue los antigu os llamaron Vettonia: d e ay tomaron el nombre los Pueblos llamados Vettones ó Vectones, que corriendo el tiempo vino á comprenderse en la anti gua Lusitania, y perdiendo el nombre con el imperio de los Moros, des pues de hab erlos echad o de ella ha permanecid o con el d e Estremadu ra. (TORRES Y TAPIA 1763: 1 45. I) Por su parte, Pérez Claros (1987: 54) piensa que, a pesar de no haber encontrado vestigios de otros grupos humanos anteriores a los mencionados, estos habrían ocupado ya algunas áreas del norte de Cáceres, o de otro modo sería difícil de explicar la abundante población con la que los romanos se encontraron a su llegada. Pero igualmente sostiene que, atendiendo a la toponimia, únicamente tres pueden considerase de la época prerromana: Huesar y Valle de la Huesa, que podrían aludir a algún tipo de sepultura prerromana, y Jálama o X álama, en referencia a una divinidad vettona llamada Salama. 21 Con relación a la existencia de grupos de origen prerromano en los profundos valles serranos del Sistema Central, Villar García (1986: 51) afirma que dichos grupos habrían pervivido formando microcélulas de población, sin centros urbanos propiamente dichos, dedicados a la ganadería principalmente, y sobre las que el poder romano y visigodo no llegó a extenderse y el musulmán, de forma muy efímera. Pero habría sido el pueblo Vettón “el primer grupo humano que deja la primera impronta significativa en nuestra región”, y algunos topónimos prerromanos actuales (CASILLAS ANTÚNEZ 2006: 25). Hinderink (1963: 31) está de acuerdo en que la zona de la Sierra de Gata fue ocupada por los Vettones, un pueblo de origen celta que habría absorbido algunos elementos de una población autóctona más antigua, al que se debe el nombre de la Cordillera Carpetovetónica, o de la romana Cauria Vetona, la actual Coria. El resultado de esta ocupación fue que, tras un periodo de dos siglos de continuos enfrentamientos, los distintos grupos étnicos de la zona se fueron sedentarizando y los campamentos romanos se hicieron permanentes; sin embargo, parece ser que “no formaron núcleos de población importantes. Seguramente se conformaron con dominar y someter políticamente a la zona” (PÉREZ CLAROS 1987: 55). Por el contrario, Torres González (1988: 19-21) no duda de la existencia de un asentamiento romano en lo que hoy es Torre de Don Miguel o en sus inmediaciones, de lo que dan fe los hallazgos numismáticos y tres lápidas funerarias, empleadas hoy como dinteles en su casco urbano, que fueron encontradas en los siglos XVIII y XIX cerca de la calzada romana que conducía a Cadalso, y colocadas en las casas por sus entonces propietarios donde están hoy. García Mogollón (2009: 14) identifica una serie de vestigios arqueológicos que prueban los asentamientos romanos permanentes en la Sierra de Gata, y Fernández Corrales (1988: 168) menciona los yacimientos de oro, formados por filones de poca entidad, y otros de estaño y hierro localizados en varios lugares de la Sierra de Gata. Estos datos, aunque vagos, dan una idea de que la Sierra de Gata llegó a estar si no romanizada, al menos ocupada, durante el tiempo que duró la dominación romana de la Lusitania. De la época visigoda sabemos que sus asentamientos fueron muy numerosos en Lusitania, tanto los urbanos como los propiamente rurales y monásticos, por lo que “cabe suponer que Extremadura fue una provincia esencialmente ganadera, dedicando grandes espacios al pasto de ganado ovino y porcino” (CARDALLIAGUET QUIRANT 1999: 54- 56). Es en este contexto en el que podemos intuir un primer asentamiento rural cercano a esta vía, núcleo originario de Gata, dedicado principalmente a labores de pastoreo, pero del que no se tienen noticias ciertas. 22 Los siguientes pobladores de los que se dispone de una más abundante documentación son los provenientes del norte de África que desde mediados del siglo VIII hasta finales del IX se fueron estableciendo en la antigua Lusitania, donde De Felipe (1997: 282 y 325) sitúa un importante núcleo de población de origen bereber cercano a la Sierra de Gata, en la actual Coria, y protagonista de varias revueltas contra el poder árabe. Esta área de tribus levantiscas debió de estabilizarse, en opinión de Martínez y Martínez (2005: 129-141), con el reinado de Yahya Almanzor durante el siglo X; rey que llegó a controlar las villas y fortalezas de Coria, Gata, Milana, Máscoras, Alcántara y otras varias en la zona de la Hurdes y de la actual Plasencia, y que a partir de ese momento debió de hacer frente a las tropas cristianas que realizaban continuas incursiones en la frontera de Gata y que acabaron tomando Coria en 1077. Casillas Antúnez (2006: 35) da por hecho, también, el asentamiento de pueblos berberiscos en la zona de Coria y en la Sierra de Gata ya en el siglo VIII. Estos pueblos, cuando en el año 740 estalló la rebelión de los bereberes en África contra la tutela de los Omeya, se unieron a sus parientes norteafricanos para apoyarla. En ese momento, y aprovechando la inseguridad que reinaba en toda la zona y la debilidad del emirato cordobés, el rey cristiano Alfonso I devasta la zona, cruza el Tajo y llega hasta las proximidades de Mérida. Extremadura se convirtió entonces en lo que se ha dado en llamar la gran “frontera caliente”, a cuya inestabilidad fronteriza contribuían las luchas entre los mismos reyes cristianos, y ni cristianos ni musulmanes podían habitarla pacíficamente ya que se trataba de un lugar de refugio para aventureros y huidos de la justicia “que sólo por milicias armadas podían mantenerse á raya” (MARTÍNEZ y MARTÍNEZ 1905: 228). A un así, en medio de todas estas tensiones, en 1166, Fernando II, después de estabilizar la zona y repoblar Ciudad Rodrigo, se dirige hacia el sur y consigue dominar las fortificaciones de la Sierra de Gata, Coria y Alcántara, en manos de los almohades, que volverían todavía a cambiar de mano varias veces. Para estas conquistas el rey cristiano había necesitado de la ayuda de las órdenes militares y de los nobles debido al agotamiento de recursos económicos de León, por lo cual les recompensaría con importantes donaciones. Así pues, los reyes leoneses, tras el programa de conquistas en la zona, necesitaron llevar a cabo otro de repoblación que en un primer momento dejaron en manos de una nobleza feudal, pero resultó un fracaso y la causa de que luego comenzaran a ceder en encomiendas los territorios conquistados a las órdenes militares; la Orden de Alcántara emprendió una decidida política repobladora, como lo 23 demuestran la conversión de aldeas en villas con otorgamientos de fueros propios, deslindes favorecedores para ellas y diversas exenciones de impuestos. Gata sería una de las vi llas favorecidas por esa intención repobladora; había comenzado siendo una aldea de Santibáñez, donada con todos sus territorios por Fernando II, “su conquistador, a los templarios cuando vino á tomar á Alcántara” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 45) en el año 1167, tal y como aparece recogido en la Crónica de la Orden de Alcántara: Pasó la tierra y puerto del Perosín, y tomo por combate las Villas y fortalezas de Santibáñez y Milana puestas, esta en un repecho alto sobre l os dos ríos Gata y Árrago que en la falda de él vienen a junta rse, aquella sobre un empinado y enriscado monte, em inente a todo el territorio que llaman de Baldárrago, y diola luego al Maest re (D. Frey Gómez Fernández) y Orden del Temple”. (TORRES Y TAPIA 1763 I: 65) En esa misma campaña, Fernando II asedió y tomó la villa de Alcántara y se la entrega a Armengol VII, Conde de Urgel, “por los buenos servicios que le hizo en la conquista de Estremadura c on otros Caballeros Catalanes […] y demas de esto, el Rey de León le dio las Villas de Almenarilla y Santa Cruz y otros heredamientos en su Reyno” (TORRES Y TAPIA 1763 I: 66), que, como ya se ha dicho, le serían entregados más tarde a los caballeros de las órdenes militares. Almenara, sin embargo, antes de ello, caería de nuevo en manos musulmanas, hasta que “en 1212 Alonso IX de León la ganó a los moros con Santibáñez, del que, según la crónica, dependía este castillo” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 46). La crónica a la que se refiere el autor es la de la Orden de Alcántara, en la que se cuenta que “ganó también el Rey en esta ocasión la Torre de Almenara, que tiene su asiento en otra alta Sierra media legua de la Villa de Gata” (TORRES Y TAPIA 1763 I: 142). La fortaleza de Santibáñez, llamada entonces San Juan de Máscoras, fue donada al maestre de la Orden del Pereiro, don Arias Pérez, junt o con los términos de Gata, Villasbuenas, Hernán Pérez, El Campo, La Torre de Don Miguel, Cadalso, Villanueva de la Sierra, las aldeas de Torrecilla, Fresno y El Pozuelo “formando con ello la encomienda más grande y más importante de dich a orden” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 46). Nótese que la donación ya no la hace a la Orden del Temple, sino a la que, con el tiempo, en 1218, vendría a transformarse en la Orden de Alcántara. Ello se debió a una acertada política de los monarcas leoneses y castellanos, iniciada por Alfonso IX, de otorgar “encomiendas” a las órdenes de caballería autóctonas, cuya jerarquía residía 24 dentro de su propio reino, y dejar de hacerlo a instituciones extranjeras, a las que, según Novoa Portela (2000: 320), no podía controlar, como la de los Templarios, que despertaba la desconfianza del monarca leonés por su expansión en la Beira Baixa portuguesa, de ahí su interés por desalojarlo de la Transierra. En Extremadura, este cambio favoreció enormemente a la Orden de San Julián del Pereiro, luego de Alcántara, que acabaría administrando gran parte de la Transierra leonesa mediante el sistema de encomiendas bajo el control de un caballero de la orden. Estas unidades territoriales consistían en núcleos de población rural que contaban con una fortificación o castillo destinado a servir de parapeto defensivo en caso de incursión o ataque sarraceno, proporcionando cierta estabilidad a los colonos cristianos. De ahí que su función económica y administrativa fue muy importante en el transcurso de la conquista, pero esta importancia decayó una vez se hubo estabilizado el territorio y la frontera se desplazó más hacía el sur. Por ello, en opinión de Cardalliaguet Quirant (1999: 76), las órdenes militares y su sistema de encomiendas ya no tenían ningún papel trascendente que desempeñar a finales del siglo XII. A partir de entonces, adentrados en el siglo XIII, todo lo que hoy se conoce como Extremadura, y con ello la Sierra de Gata, queda definitivamente incorporado a los reinos cristianos, y uno de los objetivos de los s ucesivos monarcas s erá la unificación jurisdiccional de un territorio en el que la nobleza, el clero, las ciudades, las órdenes militares y la propia corona se enfrentarán una y otra vez tratando de mantener sus privilegios. A mediados del siglo XII, los obispos diocesanos, que también habían participado en la conquista, ejercían su jurisdicción en muchas partes de los tres maestrazgos. De tal modo que el de Coria “se hubo de venir a quedar con todo el [partido] de Sierra de Gata y con las villas de Acehúche y Portezuelo que es un buen trozo” (TORRES y TAPIA 1763 I: 52). Ello provocaría, como señala Guerra Hontiveros, numerosos pleitos entre el obispado y la Orden de Alcántara, que se incrementarían luego como consecuencia de la decisión en 1253 de Alfonso X el Sabio de donar la aldea, a la que muchas veces se ha mencionado como Gata, pero que en realidad se llamaba Albaranes, a la sede arzobispal de Coria. De hecho, el nombre de Gata como tal aparece por primera vez, a propósito de los litigios que surgieron entre el obispado y la orden por la jurisdicción eclesiástica, en la concordia entre el obispo Don Sancho y el maestre don Pedro Yánez de Noboa en 1251. Luego se volverá a mencionar en la concordia de 1257, celebrada en Cáceres entre el obispo don Pedro Fernández y el maestre Don G arci- 31 quemaron el pósito, el archivo y la casa municipal junto con otras setenta y tres casas entre el 25 y el 27 de agosto, y los vecinos que no pudieron hui r al campo fueron pasados a cuchillo. A finales de ese mismo siglo XIX, la villa parece haberse recuperado del asalto francés, pues contaba en ese tiempo con 2150 habitantes que disponían de “cuatro comercios, ocho tabernas, tres posadas, dos cafés y un teatro, y también prestaban servicio tres veterinarios, seis herradores, dos chalanes y tres albarderos” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 17). Lo que parece desprenderse de este recuento es que se trata de una población en cierto modo próspera, en la que la propiedad de la tierra se ha mantenido bien repartida desde época antigua (GIL JACINTO 2018) y donde las leyes desamortizadoras del XIX, que en otros lugares favorecieron la creación de latifundios, propiciaron en el caso de Gata la compra de pequeñas parcelas pertenecientes al clero rural o a las parroquias por parte de los vecinos (GARCÍA PÉREZ 1980: 376). Para concluir, de acuerdo con esta reseña histórica, todo indica que el lugar fue al menos tierra de paso y posiblemente estuvo habitado ya por romanos y prerromanos. De la existencia de asentamientos árabes dan fe las fuentes documentales y la toponimia, aunque convendría ser cautos con muchos de estos topónimos a la hora de atribuirles un origen árabe. Su situación de frontera “caliente” entre cristianos y musulmanes y, a su vez, entre portugueses, leoneses y castellanos, así como el paso de gentes de distintos puntos de la península, han dejado una impronta en el habla local y en sus formas onomásticas de lugar que es necesario estudiar conjuntamente y de manera complementaria, puesto que la toponimia puede confirmar o desmentir algunos supuestos históricos, como la mayor o menor presencia de catalanes y aragoneses en la zona. En cuanto al siglo XX, los acontecimientos históricos le afectaron más o menos del mismo modo que al resto del territorio peninsular. Su situación de aislamiento ha hecho que se mantengan algunos rasgos arcaicos en el habla local y la proximidad con Portugal, ciertos lusismos. En cuanto a la toponimia, han surgido nombres de lugar nuevos (GIL JACINTO 2017) ligados a la mejora de las comunicaciones, al abastecimiento de carne, a los suministros de luz y agua y a las actividades turísticas; pero estas formas han sido creadas siguiendo los mismos principios que rigen el resto de los nombres de lugar de esta zona. 32 ALGUNAS TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DEL MACROTOPÓNIMO GATA Antes de comenzar el análisis de los topónimos menores nos detendremos en el topónimo Gata , que sirve para nombrar, además de una población, la sierra en la que se ubica y el río que la atraviesa. Aunque hoy por hoy no parece haber un acuerdo respecto a su origen, existe al menos una alineación con algunas de las teorías propuestas. En primer lugar, están los autores que atribuyen al nombre un origen prerromano; entre ellos, Llorente Maldonado y Maldonado Pinto, que sostienen que “de probable origen preindoeuropeo son también los orónimos Jálama y Gata que corresponden a las dos sierras más occidentales de la Carpeto-Vetónica” (2003: 100), aunque no expl ican en qué basan esta creencia. Otros investigadores que se muestran a favor de una filiación prerromana del topónimo son Casillas Antúnez (2006: 25), que habla de una procedencia vettona, y Martínez y Martínez, para quien Gata “fue la ciudad de los Vetones, Cattobriga (villa de Catto), que subsistió con él [nombre] convertido en Gata” (2005: 131), aunque Velo y Nieto hace alusión a esta como “la romana Cattobriga ” (1968: 520). Ahora bien, Hinderink recuerda que en la enciclopedia de Pauly, Realencyclopädie der classischen Altertumswissenscha ft (1899), el nombre de Caetobriga o Caetobrix indica únicamente un lugar en la región costera lusitana, cerca de donde fue fundada Setúbal, y que en la de Bosch Gimpera la Cattaeobriga a la que se refiere se halla situada al noroeste de la Sierra de Gata, en Portugal, donde se encuentra ahora Almeida (HIN DERINK 1963: 31). Sánchez Salor, por su parte, relaciona el nombre de Gata con la raíz prerromana gat -, que designa ‘cuevas y oquedades’, es decir, ‘rocas erosionadas y agujereadas’, sin comprobar, quizás, el buen estado de las formaciones graníticas que resisten sólidas el paso del tiempo ni la ausencia de cuevas en la zona (1999: 109). Para Mañas Núñez, sería también de origen prerromano, pero de una raíz diferente: *k-t-t ‘punta, muñón’, antecedente de * Cata , que ha dado nombres a muchos topónimos en la península alusivos a elevaciones del tipo ‘loma’, ‘sierra’, ‘peña’ y ‘cerro’; por lo que resulta “muy adecuado para la población de Gata, ubicada en un alto, en la falda sur de las Jañonas (1367 metros), para el propio río que la atraviesa, la Rivera de Gata [...] y, en fin, para toda la comarca de la Sierra de Gata” (MAÑAS NÚÑEZ 2019: 40-41). Además del ya mencionado Velo y Nieto, otro autor que relaciona el nombre de Gata con los romanos es Nieto Ballester, para quien deriva, “casi con absoluta seguridad”, del latín FON TE CAPTA ‘fuente hallada, encontrada, encauzada’, lo mismo que Lagata (Zaragoza) y Gata de Gorgos (Alicante) (2000: 401). 33 Otra corriente asocia, seguramente por etimología popular, el nombre Gata directamente con el felino. En tal caso, Gata sería la forma femenina de la voz gato , procedente, de acuerdo con Corominas y Pascual, del latín tardío CATTUS ‘gato silvestre’ (‘gato doméstico’, h. 600), de origen incierto, dado que el gato doméstico, según estos etimólogos, era desconocido en la Antigüedad ( DCECH , s. v . gato ). A esta etimología popular debió contribuir en buena medida el antiguo escudo del pueblo, una gata con una cruz de Alcántara por encima de su cabeza, antes de que Carlos V le otorgara el suyo propio y la nombrara villa por apoyarle en la Guerra de las Comunidades, tal y como recuerda Guerra Hontiveros (1897: 27). Prueba de la fuerza de esta corriente es que el Ayuntamiento ha vuelto a recuperar el viejo escudo con la figura del felino, y es el que ondea en la bandera del balcón municipal, pero, tal y como refiere Mañas Núñez, la gata del escudo no guarda relación con el origen del nombre Gata (2019: 30). Paredes Guillén recurre, igualmente, al origen popular del nombre y afirma que antaño hubo unas “figuras de leones grabadas ó de relieve en las peñas, las cuales fueron hechas para señalar la frontera, y el vulgo los dice gatos […] lo que originaría el nombre de este pueblo y de esta tierra” (1886: 44). Guerra Hontiveros rechaza esta hipótesis por falta de evidencias y por lo improbable que resultaba que se anduvieran marcando unos límites altamente cambiantes grabando leones en las piedras (1897: 12). El Diccionario de Autoridades , además del significado de gata ‘hembra del gato’, da también la definición: ‘nubecilla, o vapor que se pega a los montes, y sube por ellos como gateando, por lo que le dán este nombre’ ( DA , s. v . gata ). Gordón Peral documenta la voz gata ‘nube’ en tres puntos de Andalucía y en uno de Castilla y León (2009b: 348), pero la antigüedad del topónimo no permite asociarlo con la voz castellana gata en ninguna de sus acepciones. Para Guerra Hontiveros, el origen del onomástico Gata se encontraría ligado al del río Águeda, que nace en el pico de Jálama y era conocido por los romanos y citado en la s Antiquitates Lusitaniae de Rosendo, y recuerda que el Cabo de Gata se llamó en lo antiguo Promontorium Santae Agathae , o sea, Promontorio de Santa Águeda ; por lo que piensa que es posible que antiguamente esta sierra se llamara Agathae y que tomase el nombre de algún monasterio famoso dedicado a esta santa enclavado en Jálama. (GUERRA HONTIVEROS 1897: 12). Así se refería el cronista mirobrigense Sánchez Cabañas a principios del siglo XVII al citado río: Al río que p asa por esta ciudad [ Ciudad Rodr igo] lo llaman los cosmóg rafos en sus mapas Agada, que en su le ngua natal quiere d ecir Agatta , y que según Ambrosio ca lepino, se 34 deriva del nombre griego Agatos , igual a bonus: cuyo nom bre le cuadra a nuestro río por ser de aguas cristalinas, limpias y sin ningún género de cieno, porque desde su nacimiento vienen quebrantadas por peñas y guijarros . (BENITO POLO 1967: 45) Luego sitúa su lugar de nacimiento cerca de San Martín de Trevejo, en la sierra de Jálama, donde empieza a incorporar agua de otros manantiales y a convertirse en arroyo hasta llegar a lo más bajo de la sierra. Allí se le juntan otros arroyos y [...] por la mucha agua que ya entonces trae le llaman río, dándolo el nom bre de Agada por recibir en si todas las aguas que se despr enden de la sierra de Gata, denominada así, por hallarse en ella, la piedra preciosa ll amada ágata, de donde tomó su nombre el pueblo que allí se fundó y se considera cabeza principal de los demás de aquella sierra. (BENITO POLO 1967: 46) Es posible que Muñoz de San Pedro hubiera leído este folletín de la historia de Ciudad Rodrigo que el capellán de su catedral, Sánchez Cabaña, le dedica al en tiempos denominado río Ágada cuando afirma de manera imprecisa que algunos basan la etimología de Gata en una sierra de Ágata debido a su composición cristalina, y menciona de manera vaga también que “en un antiguo privilegio se la denomina Agatan , palabra fácilmente transformable en el actual nombre” (MUÑOZ DE SAN PEDRO 1961: 139). Por razones obvias descartamos la etimología popular que atribuye a la forma Gata un origen zoonímico, y la historia geológica, con rocas fuertemente metamorfizadas y granitizadas, desmiente la existencia de ágatas de origen volcánico en la zona. De igual modo, se ha mencionado ya que el sentido de ‘cuevas’ y ‘piedras erosionadas’ de la raíz prerromana cat - no describe la orografía de la sierra. Por otra parte, la etimología latina basada en una fonte capta no está refrendada por ningún testimonio documental antiguo. Llegados a este punto y atendiendo a las elevaciones y lo abrupto del terreno, resulta verosímil atribuirle una forma inicial * Cata , como para otros muchos Gata de la península alusivos a lugares que responden a los sentidos de ‘loma’, ‘sierra’, `peña’, a los que se refiere Mañas Núñez, o al de ‘promontorio’, que se desprende de la explicación de Guerra Hontiveros. La noción de altura estaría p resente en la voz celta - briga ‘ciudad’, ‘fortaleza’, ‘lugar alto’; por lo que la romana o vetona Cattobriga sería, en realidad, un topónimo de carácter tautológico que habría que interpretar como ‘ciudad o fortaleza elevada’. Por lo que respecta a la objeción de Hinderink relativa a que la Cattaeobriga a la que se refiere Bosch Gimpera se halla en lo que hoy es la portuguesa Almeida, cabe señalar que la sierra 35 de la Estrella, en la que se ubica, es la continuación natural al Oeste, en tierras de Portugal, de la de Gata. La sonorización de la velar sorda inicial [k] en [g] es un fenómeno propio del castellano y habitual en el habla de la zona ( cf . gamello < camello ), pero tambien se da en voces latinas ( cf . CATUS > gato ). Esta sonorización nos permite explicar la conversión de la forma inicial * Cata en el hagiotopónimo Santa Ágata o Santa Águeda —que habría pervivido en uno de los muchos arroyos que bajan de la sierra y llegaban hasta Ciudad Rodrigo— a partir de esta evolución fonética. Dicho cambio se habría visto favorecido, sin duda, por la existencia de una iglesia, hoy desaparecía, dedicada a Santa Águeda “qu’está junto al río”, según relataba en 1626 el historiador S ánchez Cabañas (2001: 170), pero que debió de haber sido edificada mucho antes. En cualquie r caso, lo dicho hasta aquí explica ría el ori gen del nombre de la sierra y el de un río que no es el que discurre por el término municipal de Gata, y no podemos conformarnos sin más con la explicación de Mañas Núñez de que la forma * Cata ‘loma’, ‘sierra’, ‘peña’ resulta muy adecuada para la población de Gata, ubicada en la falda de una alta montaña, y para el río que la atraviesa ( vid. supra ). Resulta indudable que la forma Gata sirve para dar nombre tanto a la villa y a su río como a la sierra en la que se asienta, pero no parece probable que el municipio actual sea la continuación de la vettona Cattobriga. En primer lugar, no contamos con ninguna prueba documental ni vestigios de esa época que lo atestigüen, ni siquiera de una posible romana Cattobriga. Así, mientras García Mogollón documenta en su Catálogo Monumental de la Sierra de Gata restos arqueológicos en los cascos urbanos de vari as de sus l ocalidades, en la de Gata menciona únicamente un puente dentro de su actual término municipal y bastante alejado de su caserío que formaría parte de un ramal de la Vía de la Plata (GA RCÍA MOGOLLÓN 2009: 14), pero del que no se puede inferir que hubiera un poblado cerca; resulta, pues, bastante problemático hacer retroceder el origen de la villa de Gata a tiempos romanos o prerromanos. De hecho, el nombre de Gata como tal, de acuerdo con la documentación manejada por Guerra Hontiveros, aparece citado por primera vez en 1251 a raíz de una concordia entre el obispado de Coria y la Orden de Alcántara (GUERRA HON TIVEROS 1897: 45). Lo que resulta difícil de explicar es que una aldea sin apenas entidad, dependiente de la encomienda de Santibáñez el Alto, terminara dando nombre a las poblaciones serranas de Cadalso de Gata , Robledillo de Gata y Villasbuenas de Gata , que nunca estuvieron subordinadas a ella, como sí lo está el poblado de colonización fundado en la 36 década de los 50, La Moheda de Gata . Es decir, mientras que el sentido de la preposición de en el nombre de la pedanía es netamente posesivo, el de las otras tres poblaciones parece ser más bien locativo en referencia al lugar —en este caso, la sierra— en el que se ubican, y este mismo razonamiento valdría para el nombre Gata . 37 ESTU DIO LINGÜÍSTICO E HISTÓRICO DEL CORPUS ABANT OS , LOS Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [ lo saƀán † to]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Abantos (TTCP2, pol. 4, 1, LRDR , IDEEX). A vantos ( LRDR ). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Juan Cantero}: Un Castañar de huebra y media de Y . C. poblado con veinte y ocho pies de castaños al sitio de los avantos dista de la poblacion media legua 3 ” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 607 v). Etimología e interpr etación: El Diccionario de la lengua española ( s. v . ) recoge abanto con el significado de ‘buitre o cualquier otra ave de la familia de los buitres. Corominas y Pascual documentan la voz por primera vez en 1326, sin atreverse a proponer un origen cierto porque, a pesar de registrarla en portugués, piensan que podría estar relacionada tanto con las hablas pirenaico-vascónicas como con el mozárabe ( DCECH , s. v . abanto ). La presencia de aves carroñeras en la zona de la Sierra de Gata sugiere una motivación zoonímica para el nombre del paraje; sin embar go, los sentidos de abanto ‘persona grandullona y destartalada’ ( DEX , s. v . abanto ) y ‘persona de carácter dominante’ ( DLS , s. v . abanto ) sugieren, a su vez, un origen antroponímico, aunque menos probable. Como nombre de lugar , Abanto se encuentra documentado al menos desde 1 131 en Aragón (UBIET O AR TET A 1972: 19). En Extremadura, además de en el topónimo estudiado y referido siempre a elevaciones, pervive a ctualmente en los nombres Abantos , en Garlitos; Peñón de los Abantos , en Siruela; y La Abantera , en Serradilla, este último, contiguo al llamado Cancho de las Buitr eras (IDEEX). La forma oral pre senta pérdida de [-s] implosiva en final absoluto de palabra típica 3 En la t ranscripci ón de l os text os antiguos de las fuent es consultadas par a este trabaj o se ha mantenido la grafía original, aunque se han añadido los signos de puntuación para facilitar su lectura. En los casos en los que la cita incluye un topónimo que se estudia , este se señala m edian te el uso de la cursiva. En cuanto a las llaves en las que aparece el nombre del contribuyente del Cat astr o de Ensenada , se ha tratado de i mitar la cenefa en que va enmarcado en los li bros originales. 38 del consonantismo extremeño (Ariza V iguera, 2008: 23), pero mantenimiento de la del artículo debido a un fenómeno de foné tica sintáctica por el que dicho sonido se interpreta como el inici al de la palabra siguiente. De acuerdo con González Salgado, la conservación de [-s] en la secuencia [-s] + vocal es lo normal en Extremadura, aunque no falten casos de aspiración (2003b: 600), en contra de la opinión de Montero Curiel, que opina que, en el extremeño [-s] en posición implosiva se aspira en cualquier contexto (2006: 42). Por su parte, V iudas Camarasa documenta tanto la aspiración, como la pérdida de [-s] en posición final de voz y de sílaba (1988: 24). Y García Mouton, por la suya, sostiene que [-s] final puede provocar abertura en las vocales de los plurales, tanto con mantenimiento, como co n pérdida de la aspiración (2007: 32), aunque limita dicha solución a la zona sur , por lo que no afectaría al habla de los habitantes de Gata, y así queda documentado en las formas orales de los topónimos analizados en este trabajo, en los que [-s] en posición implosiva adopta la realización aspirada cuando va seguida de consonante en interior de palabra, se conserva ante vocal, pero se pierde en final absoluto de palabra (así [losaƀán † to], [lasaθén Š a]). ACEÑAS , LAS Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [lasaθén Š a]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Aceñas (TTCP1, pol. 46, 2, LRDR , SIGA, IDEEX). Camino de las Aceñas (TTCP2, pol. 4, 1). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: “[…] término de Gata, un molino harinero, al sitio de las “ Aceñas ” [ sic , con comillas]; linderos: por derecha con el río; por izquierda con huerto, y por espalda, con cauce de agua”. Recaudación de Contribuciones. Anuncio para la subasta de inmuebles (BVPH, BOP de Cáceres. 17 de abril de 1943, n.º 88, 4). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Cathalina Hernandez de la Roma}: Un Molino arinero al sitio de las Azeñas , dista medio quarto de legua de esta Poblazion, se compone de una Muela movediza con agua del Rio de la Ribera de esta villa” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 198 r). 39 1753. “{Ana Gonzalez}: Un castañar de media Huebra […] al sitio de las Hazeñas ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 133 r). 1753. “{Capellania fundada por la Cofradia del Santo Rosario}: Un castañar de un quartejon de tierra de B. C calidad en el sitio de las Aceñas ynmediato a esta Poblacion” (AHMG, CME , Eclesiásticos, fol. 52 r). 1897. “Seguidamente y en atencion al mal estado en que se encuentran algunos caminos vecinales se acordo verificar la recomposicion de los que se denominan […] Aceñas […]” (AHMG, Actas del Pleno. 1882 a 1899 , “Sesión ordinaria del 29 de agosto de 1897”, fol. 47 r). Etimología e interpr etación: La documentación referida al lugar y las evidencias arquitectónicas que permanecen en el sitio muestran que el topónimo fue creado a partir de la voz aceña ‘molino harinero de agua situado en el cauce de un río’ ( DLE , s. v . aceña ). Esta voz deriva del árabe sâniya ‘molino harinero’, ‘noria’, y está documentada por primera vez en 941 como acenia ( DCECH , s. v . aceña ). A mediados del siglo XVIII, el Catastr o de Ensenada mencionaba once molinos de pan situados en la rivera de la villa (AHMG, CME , Respuestas Generales, fol. 19 r), cuatro de ellos, en el paraje denominado Las Aceñas. De estos molinos, uno ha sido reconvertido en vivienda; otros dos, aunque arruinados, todavía resisten en pie; y el cuarto fue arrastrado por una tormenta en 1958, pero perduran algunos restos de cantería en el sitio en el que se encontraba. En la actualidad, la voz aceña no forma parte del léxico común de los hablantes de Gata, quienes se refieren siempre a estos edificios por el nombre de molinos de harina , por lo que la vinculación entre el topónimo y los molinos resulta desconocida para la mayoría de los vecinos. La forma oral confirma el mantenimiento de [-s] implosiva en el plural del artículo por un fenómeno de fonética sintáctica, pero pérdida en final absoluto de palabra en la modalidad de habla de los habitantes de Gata, como se ha explicado s. v . ABANTOS , LOS. ALBA REAL Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Joseph Patricio Andres}: Un olivar de media huebra de B. C. poblado con quarenta y tres pies de olivo à el sit io de Alva Real dista de la poblacion un tiro de vala” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 720 r). 40 1753. “{Pedro Pere z de la Calba}: Otro olibar de una huebra de M. C. poblado con 39 olibos al sitio del Alba Real . Dista medio quarto de legua” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1204 r). Etimología e interpr etación: La voz alba ‘túnica sacerdotal’ y ‘aurora’ es un derivado de albo ‘blanco’, del latín ALBUS , que en castellano solo se ha usado como palabra poética a pesar de estar documentada ya en Berceo ( DCECH , s. v . albo ). Aunque es una forma frecuente en la toponimia, Agud Querol (1952) descarta su origen en la raíz latina, por lo que sugiere buscarlo en una base * ALB anterior preindoeuropea con el significado de ‘colina’, ampliamente representada en diversos nombres con Alba , entre los que incluye el de la fuente Alba Rosa , con una estructura sustantivo + adjetivo similar al topónimo estudiado. Los informantes de la encuesta toponímica no mencionaron este nombre de manera espontánea, pero al preguntar les expresamente por él, uno de ellos advirtió que tal vez se tratara del sitio denominado El Barr eal ( vid . s. v .). Es decir , que el escribano al consignar el nombre El Barr eal , habría interpretado el artículo unido a la primera sílaba de la palabra siguiente ([elᵬar • eál] >[alᵬar • eál]) con cambio de timbre de vocal, favorecido por una etimología popular que relacionaría el nombre con el sustantivo alba . Este mismo fenómeno de etimología popular podría explicar el origen del mencionado hidrónimo Alba Rosa , basado, quizás, en una primitiva forma La Barr osa . ALCORNOQUE , EL Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Joseph Patricio Andres}: Una viña de una quarta de M. C. poblada con trescientas vides y tres pies de olivo à el sitio del Alcornoque dista de la poblacion un tiro de vala” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 721 v). 1863. “Rústica en Alcornoque , de Juan Gonzáles Montejo, censo, en 1774”. Extracto de las inscripciones defectuosas que se hallan en el Registro de la Propiedad del Distrito de Hoyos (BVPH, BOP de Cáceres. 29 de septiembre, n.º 1 17, 2). Etimología e interpr etación: La voz alcornoque procede, a través del dialecto mozárabe, del latín tardío QUERQUS ‘encina’ con el sufij o despectivo hispánico - coccus , y se documenta por 47 Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Ánimas ( LRDR ). Las Ánimas (TTCP2, pol. 26, IDEEX). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Pedro Gonzalez Pablos}: Otro olibar […] al sitio del R yo . Dista de la Poblacion media legua. Linda a L. con Camino, P . con Olibar de las Animas ” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1267 v). Etimología e interpr etación: La voz ánima procede del latín ANI MA, ‘aire, aliento’, ‘alma’, cuya forma culta ánima convivió con la popular y aún sigue usándose, sobre todo, para hablar de las del pur gatorio ( DCECH , s. v . alma ), que es el sentido que recoge la segunda acepción del DLE ( s. v . ): ‘alma que pena en el pur gatorio antes de ir a la gloria’. La devoción a las ánimas del purgatorio ha estado muy arraigada en la s comarcas de la Sierra de Gata y de La Peña de Francia , donde la tradición de salir en cumplimiento de una promesa a recorrer las calles del pueblo tañendo una campana al oscurecer , el llamado toque de ánimas se ha mantenido en algunos sitios, como en La Alberca, hasta el presente siglo. Esta forma de religiosidad popular se ha traducido también, según Casillas Antúnez, en la creación de cofradías, de modo que el topónimo V ega de las Ánimas de Coria (Cáceres) debe entenderse como una propiedad eclesiástica o particular donada a esta (2006: 529). De hecho, en la provincia de Cáceres encontramos el complemento de (las) Ánimas acompañando a distintos tipos de propiedades rústicas en los topónimos Huertas de Ánimas, Cer cado de las Ánimas, Huerta de las Ánimas (dos veces), Labrado de las Ánimas, Molino de las Ánimas (tres formas, una de ellas e Gata), Pinar de las Ánimas , T ierra de las Ánimas y V iñazo de as Ánimas (IDEEX). El Interr ogatorio de la Real Audiencia de Extr emadura revela que en el año 1791 existía en la villa de Gata una cofradía de las Ánimas (RODRÍGUEZ CANCHO / BARRIENT OS ALF AGEME 1993: 283), cuyos bienes aparecen recogidos en el Catastr o de Ensenada (AHMG, CME , Eclesiásticos, fol. 1 19 v-132 r). La motivación para el topónimo está, sin duda, relacionada con alguna de las propiedades de la cofradía, aunque el Olibar de las Animas que se menciona en la documentación de 1753 parece más bien una denominación de tipo general que un nombre propio. La forma oral presenta la esperada pérdida de [-s] implosiva del morfema de plural en posición final de palabra. 48 ARCOS , LOS Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [losálko]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Ar cos ( LRDR ). Arr oyo de los Ar cos (TTCP2, pol. 23, 2). Los Ar cos (TTCP2, pol. 25, SIGA, IDEEX). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Antonio Hernandez de la Roma}: Otro olivar de huebra y media de tierra de buena calidad poblado con sesenta pies de olivo al sitio de los Ar cos ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 19 v). 1753. “{Cathalina Arias Rodriguez}: Otro olibar […] al sitio de los ar cos […] confronta […] S. arr oio de los Ar cos ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 214 r). 1753. “{Don Diego Gonzalez de Gomez. Presbitero}: otro [olivar] de Huebra y media de B. C. en al sitio de los Ar cos ” (AHMG, CME , Eclesiásticos, fol. 26 v). Etimología e interpr etación: La voz ar co remite al término latino tomado de la arquitectura ARCUS ( DCECH , s. v. ar co ), pero la falta de restos materiales y de fuentes documentales que contengan alguna referencia al respecto aconseja cierta cautela a la hora de basar la motivación del topónimo en la presencia de alguna construcción en la zona que hubiera podido albergar o asemejar arcos en el pasado. En este mismo sentido, Galmés de Fuentes piensa que: “la palabra ar co en toponimia no tiene nada que ver con el elemento arquitectónico, con el que, sin embar go, de continuo se asocia. En toponimia ar co es una voz con sentido hidronímico” (2000: 48). Un término relativo a la construcción y que sí está relacionado con la agricultura y con el agua es ar ca ‘casilla o depósito que se hace en los acueductos donde se reserva el agua para distribuirla y repartirla’ ( DLE , s. v . ar ca ). Esta voz ar ca no resulta del todo desconocida en la villa de Gata, donde existe la variante El Ar ca de la Fuente Arriba para el hidrónimo menor La Fuente de Arriba ( vid . s. v .). García García basa en esta misma voz los hidrotopónimos El Ar ca, La Ar quilla, Ar cos del Agua y Altolar ca en el Bierzo (1983: 95), y Frago Gracia hace otro tanto con Ar cas de Cajanés y Ar quetas en T udela 49 (1980: 8). Para Corominas y Pascual, la voz ar ca , procedente del latín ARCA y documentada en el Cid con el significado de ‘caja’, habría ido adquiriendo el s entido de ‘dolmen’ en catalán y en gallego y de ‘mojón divisorio’ en el norte de Portugal y en Astor ga ( DCECH , s. v . ar ca ). Precisamente en este valor de ‘límite o mojón’, basa Coca T amame el nombre de lugar El Ar co en Aldearrodrigo, Salamanca (1993: 212). Relacionado con el significado de ‘marca’, Ruhstaller encuentra que algunas formas que incluyen la voz ar co o sus derivados para denomina ciones de lugar estarían basadas en el término árabe al-aqwas ‘los arcos’, pero referidas a los que con función señalizadora se colocaban próximos a las calzadas romanas para indicar los límites de las circunscripciones (1990a: 34-38). Casillas Antúnez, en referencia a la toponimia de la región de Coria, relaciona la voz ar co con alguna forma antigua de char co en vasco y con la naturaleza arcillosa del suelo de la zona, fácilmente inundable, por lo que piensa en un origen emparentado con alguna forma antigua de char co en vaso (2008a: 335). Y esa misma etimología * sar co es la que proponen Corominas y Pascual para charco ( DCECH , s. v . char co ). Sin embargo, en el caso del topónimo estudiado, de todas las interpretaciones posibles, la más probable es la relacionada con el sentido de ‘marca, límite’, precisamente por la cercanía del lugar con el paraje denominado El Mar co ( vid . s. v .). De nuevo, como en los topónimos Las Aceñas y Las Ánimas , la forma oral mantiene [-s] implosiva en el artículo por un fenómeno de fonética sintáctica, pero pérdida en el elemento nuclear por tratarse de final absoluto de palabra, igual al estudiado s. v . ABANT OS , LOS . En este caso, además, la forma oral se realiza con [-l] en lugar de [-r] e n situación pre consonántica. La neutralización de la oposición de líquidas implosivas a favor de la lateral [-l] en situación final de palabra es habitual en el norte del T ajo (ARIZA VIGUERA 2008: 23), y ha sido documentada en la región por Juan José V elo y Nieto (1956:87), Montero Curiel (1997:167) y González Salgado (2003b: 604). Pero la solución en [-l], tambi én en interior de palabra, ha sido atestiguada por Salvador Plans (1987: 34) y García Mouton en el norte de Cáceres, (2007: 33) y Cummins en la zona de Coria (1974: 58). V iudas Camarasa, sin especificar dónde, documenta dicha neutralización en la voz cuelpo ‘cuerpo’ (1988: 25). En la variedad de habla de Gata, la preferencia por la realización [-l] es lo habitual, tanto en interior como en final de palabra, por lo que no es de extrañar que, en las formas orales del resto de los topónimos estudiados a continuación, en los que se da un fenómeno de neutralización de líquidas (como ocurre en este), dicha neutralización sea siempre a 50 favor de la lateral. AROCHE Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [aróĉe]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Ar oche (IDEEX). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1549. “T iene la dicha villa otro privilejio de la sierra entre las villas de Gata e la T orre e una confirmación de previlejios las quales escripturas según por la visitaçión pasada se dize y al presente nos hiçieron relación los dichos diputados están presentados en la Chançillería de V alladolid en el pleito que la dicha villa trata con la villa de santiváñez sobre los térmynos do dizen Ar oche ”. Capítulo de la visitación de la villa de la T orr e . T orre de Don Miguel. Agosto, 1549 (T ORRES GONZÁLEZ 1988: 337). 1693. “[…] llegaron al sitio del viñal que llaman del aserrador , en ar oche llegaron al primer termino y moxon que deslindan los terminos de esta villa con la de la torre […]” (AHMG, V isita de términos entr e las villas de Gata y La T orr e… , fol. 2 v). 1753. “{Ana Hernandez}: Otra viña de tres quartejones de quarta de tierra mediana calidad poblada con trescientas vides al sitio de la Candaleda, dista media legua de esta Poblazion. Confronta L. Juan Esteban, P . Camino de Ar oche , N. lo mismo” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 130 r). 1845. “Media id. [huebra] con 23 pies, al sitio de Ar oche , término de Santibáñez”. V enta de bienes nacionales del clero regular en el maestrazgo del Alcántara (BVPH, BOP de Cáceres. 7 de mayo, n.º 55, 221). 1863. “Rústica en Ar oche , de Ana Hernández, censo, en 1774”. Extracto de las inscripciones defectuosas que se hallan en el Registro de la Propiedad de Hoyos (BVPH, BOP de Cáceres. 29 de septiembre, n.º 1 17, 2). Etimología e interpr etación: La forma Ar oche se documenta como topónimo mayor de la provincia de Huelva. 51 Se recoge en el diccionario de Gaspar y Roig, de 1853, en referencia a una ‘villa de 700 vecinos sita en la provincia de Huelva, a seis leguas de Aracena’ ( NTLLE , s. v . Ar oche ). T ambién la consigna P . Madoz (1846 : DGEH , s. v . Ar oche ). Campos Carrasco identifica este Ar oche onubense con las fundaciones romanas Arucci y T ur obriga , de las que piensa que es posible que se tratara de un solo núcleo urbano al que se hubiera desplazado la población autóctona tras abandonar sus lugares de origen, pero manteniendo sus nombres prerromanos (2009: 467). Pensamos que el topónimo menor de Gata, Ar oche , remite al topónimo mayor de idéntico nombre de la comarca de Aracena y Picos de Aroche. Según Gordón Peral y Ruhstaller , el macrotopónimo onubense es solución mozárabe con palatización de k ante vocal palatal a partir del primitivo ARUCCI , este de origen incierto, con toda seguridad prerromano (1992: 424). ARROYO , EL Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Arr oyo ( LRDR ). C. [ sic , abreviatura] Arr oyo ( LRDR ). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Juan T ostado}: Otro olivar de dos huebras de tierra de M. C. poblado con ochenta y nueve pies de olivo al sitio del Arr oyo. Dista tres quartos de legua. Linda L. el monte, S. lo mimo, P . lo mismo y á el N, con Francisco T ostado” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 699 r). 1753. “{Angela Hernandez de la Roma}: Otro olivar […] al sitio de el arr oio dista una legua de la Poblazion. Confronta […] P . con arr oio de el hoyo ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 140 v). 1863. “Rústica en Arr oyo , sin que conste el interesado, censo, en 1832”. Extracto de las inscripciones defectuosas que se hallan en el Registro de la Propiedad de Hoyos (BVPH, BOP de Cáceres. 29 de septiembre, n.º 1 17, 3). Etimología e interpr etación: La voz arr oyo tiene un origen hispánico prerromano que procede del masculino correspondiente a ARRUGIA ‘galería larga de mina’, cuya primera documentación, 52 arr ogium , en un texto asturiano, data de 775 ( DCECH , s. v . arr oyo ) . La forma arr oyo con el sentido de ‘curso de agua de poca entidad que desemboca en otro más caudaloso’ aparece con frecuencia en la cartografía y en la documentación de todas las épocas referidas a Gata, pero no es la usada en la actualidad por sus habitantes. Igual ocurre en la zona de Coria, donde los hablantes la consideran palabra no autóctona y , al igual que en el resto del norte de Cáceres, prefieren el término r egato (CUMMINS 1974: 1 15, 1 16). Este hecho no deja de ser llamativo en cierto modo, dado que, de acuerdo con la distribución geográfica de la lexía arr oyo ‘corriente de agua de poco caudal, que va a dar a una corriente de mayor importanc ia, un río’ mostrada por el ALLEP , arr oyo es l a forma propia de “la franja, meridional, serrana de la provincia de S alamanca, que, sin dejar de ser leonesa, muestra siempre muchas coincidencias con las áreas castellanas y con la extremeña” (LLORENTE MALDONADO 1989: 256). Se trata de un topónimo extinguido referido a varias fincas agrícolas particulares bastante retiradas del pueblo, pero también a un lugar dentro del núcleo urbano, que figura en fuentes documentales como Quarto del Arr oio y Calle de el Quarto del Arr oio (el lugar nombrado, al parecer , se encontraba en la Calle de la Enfermería, hoy Hospital : AHMG , CME , Seglares I, fol. 63 v), cercana a una de las entradas a la villa. La finca rústica denominada Arr oyo que aparece en el Registro de la Propiedad de Hoyos podría situarse en algún lugar próximo al Quarto del Arr oio , ya que, cuando en ese mismo documento aparece otras dos veces la denominación Arr oyo , lo hace referida esta vez a fincas urbanas; por lo que resulta lógico pensar que estas estarían ubicadas en el antiguo Quarto del Arr oyo . T endríamos entonces que esa misma denominación habría servido tanto para nombrar a una sección del caserío como a las fincas colindantes a este. La correspondencia entre la forma del odónimo y la del topónimo es un fenómeno frecuente en Gata, y así lo atestiguan las denominaciones El Negrón, La V iña de Dios, San Sebastián, El Reventón, El T orr ejón y El Campito . En cuanto a las fincas del Arr oyo mencionadas en el Catastr o de Ensenada , sabemos que se encuentran a una legua de distancia del núcleo urba no y que una de ellas linda con el Arr oyo del Hoyo , por lo que no cabe duda de que se trata del lugar conocido hoy como El Arr oyo Joyo ( vid. s. v .). ARROYO DE CANT ACHICHARRAS , EL Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Juan Hontiveros y Salcedo}: Otro olivar , su cabida de dos Huebras de tierra 53 de Mediana calidad al sitio de la Calenteja […] Confronta a L. Martin Benito de la Chorra, al S. Herederos de Domingo Salbador , al N. arr oio de canta chicharra ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 286 v). Etimología e interpr etación: La corriente de agua toma su nombre del paraje por el que discurre ( vid , s. v . CANT ACHICHARRAS , donde se explica que la forma normalizada debe ser con - s , aunque en la documentación se registre con la forma en singular). ARROYO DE GARGANT A HONDA , EL Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Gar ganta Honda (IDEEX). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1802. “Y siguiendo al arr oyo de gar ganta honda se encontro en un canchal una cruz que se renovo, en el que se hizo de nuevo otra” (AHMG, Expediente de apr ovechamiento y disfrute de bienes. 1801-1802 , “Deslinde y delimitación de la Dehesa de la Sierra”, fol. 16 v). Etimología e interpr etación: Al igual que muchos de los hidrónimos que incluyen como elemento principal la forma Arr oyo , a esta le sigue aquí un sintagma preposicional alu sivo al paraje por el que discurre, que en este caso analizamos en profundidad s. v . GARGANT A HONDA . ARROYO DE HELECHOSO , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elr • eǥ áto ћeleĉóso]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Arr oyo de Helechoso (TTCP2, pol. 21, 4). Arr oyo Helechoso (IGC50). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1846. “T rasponiendo la sierra al S. a la parte opuesta del pueblo, se extiende un campo llano poblado de olivos […] y atraviesa por su centro el ar r oyo Helechoso ” 54 ( DGEH , s. v . Gata ). Etimología e interpr etación: El complemento del nombre del elemento nuclear e hidronímico, de Helechoso , alude al sitio por el que transcurre la corriente de agua ( vid. s. v . HELECHOSO ). La variante de la forma oral se realiza con elipsis de la preposición de en el complemento del nombre y aspiración procedente de la F- etimológica. Esta forma oral muestra la vitalidad actual de la voz r egato frente a arr oyo entre los naturales de Gata. ARROYO DE LA GARGANTILLA , EL Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Arr oyo de la Gar gantilla (MTN50). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: 1827. “En la misma sierra de Almenara nace el arr oyo de la Gar gantilla , que crece de Norte a Sur” ( DGEEP , s. v . Cadalso ). Etimología e interpr etación: El elemento nominal del complemento del nombre, de la Gar gantilla , es un sufijado con morfema diminutivo - illa sobre gar ganta , cuya etimología y significado de ‘lugar estrecho y con agua’ se abordan s. v . GARGANT A HONDA. En este paraje se dan tanto la condición de angostura como la referencia al agua, condiciones que habrían motivado su bautismo toponímico. En Extremadura son recurrentes las denominaciones Arr oyo la Gar gantilla , Arr oyo de la Gar gantilla y Arr oyo Gar gantilla , presentes siempre en localidades cacereñas, con excepción de un Arr oyo Gar gantilla en la provincia de Badajoz, en el municipio de Herrera del Duque (IDEEX). AROYO DE LA PUENTECILLA , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elr • eǥátolapweņteθíl Š a]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Arr oyo de la Puentecilla (MPN50, IDEEX, TTCP2, pol. 47, 3). Etimología e interpr etación: El sintagma nominal La Puentecilla es el elemento que, precedido por la 55 preposición de , sirve para individualizar uno de los muchos arroyos del término; y lo hace, como en la mayoría de las ocasiones, aludiendo al lugar por el que discurre ( vid . s. v. PONTECILLA , LA ). En la variante de la forma oral se observa la preferencia de los hablantes actuales por la voz r egato en lugar de arr oyo en Gata. En tal forma se ha producido elipsis de la preposición de que introduce el segundo grupo sintagmático y muestra que la población autóctona mantiene la oposición de las consonantes palatales, caracterizadora del habla de algunas comarcas del norte de Cáceres (ARIZA VIGUERA 2008: 23). ARROYO DE LAS CABRERAS , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elr • eǥátola ħ kaᵬréra]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Arr oyo de las Cabr eras (TTCP1, pol. 47, IGC50, MTN50, SIGA). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1736. “[…] decian seguir un arr oio ondo que pasava el camino que cahe al convento del oio hazia el sitio de las cabr eras […]” (AHMG, Puerto. Deslinde de términos de Gata y Peñapar da , fol. 4 v). 1776. “[…] donde junta el Arroyo del Ozineto de Santa Maria con el Arr oyo de las Cabr eras que es en el olivar de los frailes de la fuente Santa et de alli […]” (AHMG, Expediente de apr ovechamiento y disfrute de bienes. 1776 , “Concordia del Puerto”, 16 v). 1897. “Más abajo y en el camino de Hoyos, y en donde se le han unido ya los riachuelos de las Cabr eras y la Jalda, del cual lavando las arenas se extrae algún oro […]” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 14). Etimología e interpr etación: El hidrónimo toma el nombre del sitio por el que pasa, llamado aquí de las Cabr eras ( vid. s. v . CAB RERA , LA ). En las fuentes escritas actuales y en la documentación de 1736 se registra la voz arr oyo , mientras que la de 1897, leemos riachuelo : ‘río pequeño y de poco caudal ( DLE , s. v . riachuelo ), aunque pensamos que esta voz es una licencia poética del autor sin relevancia para nuestro estudio. 56 La forma oral presenta elipsis de la preposición de en el complemento del nombre, aspiración procedente de [-s] implosiva y ausencia en final de palabra. ARROYO DE LAS NEGRAS , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elr • eǥ átola ħ néǥra]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: A [ r oyo ] . Negras ( LRDR ). Arr oyo de las Negras (TTCP2, pol. 21). Las Negras (IDEEX). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Juan Hontiveros y Salcedo}: Otro olivar , su cabida de una Huebra de tierra de Buena Calidad al sitio de el Gallo, dista una legua, está poblado con quarenta y seis pies de olibos. Confronta al L. arr oio de las Negras ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 314 r). Etimología e interpr etación: La voz negras es la forma femenina plural de negr o , que procede del latín NI GER, NIGRUM y se documenta desde los orígenes ( DCECH , s. v . negr o ). La cartografía más reciente (IDEEX) señala un nombre de lugar denominado Las Negras en Gata, pero los catastros de 1940 y el de Ensenada mencionan únicamente el hidrónimo. La importancia del color del terreno y de los materiales presentes en él para la interpretación de los nombres de lugar ha sido estudiada ampliamente por Maximiano T rapero (1995). Morala Rodríguez piensa que Piedras Negras , un lugar de la provincia de León, desconocido hoy , que figura en la documentación antigua bajo diversas variantes de género y número, s e refería a algún paraje pedregoso en el que las aguas estancadas de lluvias habrían ido tomando un color negro tras la evaporación (1984: 157-158). Si aplicamos este mismo razonamiento a El Arr oyo de las Negras , tenemos que es uno de esos cursos de agua que , sin llegar a secarse completamente, disminuye de manera sensible su caudal en verano, y esto hace que el limo acumulado sobre las rocas, originariamente rojizas, quede al descubierto y acabe tiñéndolas de un color negruzco, que resulta ostensiblemente más llamativo cuando se compara con el tono rojizo de otras pie dras en las inmediaciones que no han sufrido la misma modificación debida al agua. 63 al paraje por el que transcurre, y de él se ofrece un estudio detallado s. v . HORCAJO , EL. Allí se explica que, a pesar del sentido de hor cajo ‘confluencia de dos ríos o arroyos’ ( DLE , s. v . hor cajo ), el topónimo está motivado en la bifurcación del antiguo Camino Real de Hoyos. En esta misma bifurcación se encuentra también el origen del nombre de lugar Entrambos Caminos ( vid. s.v .). La forma oral, como el resto de las estudiadas que incluyen el elemento nuclear Regato , en lugar de Arr oyo presenta pérdida de la preposición de en el complemento del nombre. Otros rasgos fonéticos son la neutralización de líquidas en posición implosiva a favor de [-l] y la realización aspirada del sonido procedente de la F- latina y de la velar . Ambos fenómenos son citados por ARIZA VIGUERA como habituales en el norte de Cáceres (2008: 23). EL ARROYO DEL HOYO , EL Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Arr oyo del Hoyo (TTCP5, pol. 18, 1IDEEX). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Angela Hernandez de la Roma}: Otro olivar […] al sitio de el arr oio dista una legua de la Poblazion. Confronta […] P . con arr oio de el hoyo ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 140 v). 1897. “Seguidamente y en atencion al mal estado en que se encuentran algunos caminos vecinales se acordo verificar la recomposición de los que se denominan […] Arr oyo del Hoyo […]” (AHMG, Actas del Pleno. 1882 a 1899 , “Sesión ordinaria del 29 de agosto de 1897”, fol. 47 r). 1914. “Se cruza luego un camino á las fincas, el camino del Puerto, otra vez el arroyo de San Blas, el arr oyo Joyo y el de la V ieja […]”. Proyecto de ferrocarril Estación del T ajo-Ciudad Rodrigo. V ariante de Gata (Archivo Particular de C. López Cayetano, fol. 1 v). Etimología e interpr etación: El núcleo toponímico El Arr oyo aparece seguido de un complemento del nombre, del Hoyo , referido al paraje por el que discurre el curso de agua ( vid. s. v . HOYO , EL ). Aunque el hidrónimo está bien documentado, no ha llegado hasta nosotros en su forma 64 oral. Sin embargo, el nombre se ha mantenido en el topónimo El Arr oyo Joyo ( vid. s. v . ), pero referido a un grupo de fincas y no a un arroyo. ARROYO DEL JACO Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1863. “Rústica en Arr oyo del Jaco , de la obra pía de Juan García, censo, en 1770”. Extracto de las inscripciones defectuosas que se hallan en el Registro de la Propiedad de Hoyos (BVPH, BOP de Cáceres. 29 de septiembre, n.º 1 17, 2). Etimología e interpr etación: El arroyo no ha sido localizado, y solo hemos podido documentarlo en una fuente escrita. La voz jaco es un derivando de jaca , que, de acuerdo con Corominas y Pascual, proviene de la antigua haca , tomada del francés antiguo haque por abreviación del inglés medio hackney , nombre del pueblo Hackney al norte de Londres, famoso por sus pastizales y su mercado de caballos. La primera documentación como faca es de 1400 y Nebrija también la recoge como ‘pequeño caballo’. El derivado jaco ‘caballo pequeño y ruin’ aparece en la edición del diccionario de la Academia de 1817 ( DCECH , s. v . jaca ). No obstante, la forma masculina jaco se usa entre los hablantes de Gata con sentido aumentativo, y con el significado de ‘caballo joven, grande y fuerte’. El hidrónimo Arr oyo del Jaco parece venir a engrosar la nómina de los équidos representados en la toponimia de Gata con La Fuente el Asno, Muletas, El Corral de los Mulos y El Caballo ; esto lo convertiría en un caso excepcional en las denominaciones de lugar en Extremadura, donde no hemos encontrado ninguna forma masculina Jaco , aunque sí varias que incluyen la femenina Jaca ( La Jaca , en Cuacos de Y uste, Cañada de la Jaca , en Mesas de Ibor y Dehesa de Matajacas , en T rasierra). Esta ausencia de la forma con -o en la toponimia extremeña plantea la posibilidad de que la forma Jaco sea una etimología popular originada por el topónimo El Jaque ( vid. s. v . ) y que el nombre remita a un originario El Arr oyo del Jaque . ARROYO DEL MUERTO , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elr • eǥátoelmwél – to]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: 65 Arr oyo del Muerto (MTN50). Arr oyo Muerto (IGC50). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1854. “Que la direccion marcada por los peritos de Gata, si bien con cruces en las peñas por donde iva, va a parar al arr oyo del muerto , punto no señalado en la Escritura [de Concordia]” (AHMG, Expediente de deslinde y amojonamiento con V illasrubias y otr os (1671-1872) , “Sobre la Concordia con V illasrubias”, fol. 2 r). Etimología e interpr etación: Este es uno de los pocos ejemplos de la toponimia de Gata en los que el complemento del nombre del núcleo de un hidrónimo no alude al lugar por el que transcurre, sino que parece estar relacionado con el hecho del fallecimiento de una persona en el sitio. La voz muerto tiene su origen en el participio del verbo latino MORIRE ‘morir ’, documentado desde los orígenes ( DCECH , s. v . morir ). Gordón Peral ha demostrado que la recurrencia de la voz muerto en la toponimia hispánica se explica a menudo por el hallazgo de sepulturas o restos paleontológicos (1995a: 337-338); por lo que muchos nombres de lugar que incluyen léxico relativo a la muerte están basados en la presencia de restos óseos en monumentos de carácter megalítico (grandes piedras o megalitos que con frecuencia eran atribuidos a seres sobrenaturales o del otro mundo por los campesinos o los pastores que los descubrían: GORDÓN PERAL 201 1a: 90-91). En este caso, el nombre del arroyo podría explicarse por su proximidad al yacimiento arqueológico denominado Asentamiento Puerto de Castilla , 6 , aunque es más probable que guarde relación con una cruz cercana llamada de Manuel o del Muerto , que rememora, según una leyenda local —pero de la que no contamos con evidencias documentales—, a un hombre que murió alcanzado por un rayo en este sitio. En la provincia de Cáceres, otros topónimos que incluyen un elemento relativo a la muerte son Arr oyo de las Muertas , en Madroñera; Arr oyo del Muerto , en Urdimalas; y Arr oyo de los Muertos , en Abadía (IDEEX). Una vez más el núcleo toponímico de la forma oral muestra la vitalidad de la voz r egato en la zona en detrimento de arr oyo , junto con la de otros fenómenos fonéticos característicos como la neutralización de líquidas [-r] y [-l] en situación implosiva con 6 Asentamiento Puert o de Castilla : “se caracteriza por la dispersión de grandes bloques de granito en diversas fases de proceso de tall a” . Inventario de yacimientos arqueológicos de la Comunidad Autónoma de Ext remadura. Dirección General de Patrimonio Cultural. Consejería de Educación y Cultura. Gobierno de Extremadura. Mayo, 2014 (Cartel informativo en el si tio). 66 resultado de [-l] y pérdida de la preposición de en el segundo elemento. La variante más antigua incluye el artículo El , que, en la fuente cartográfica, como ocurre en otros nombres que contienen el elemento Arr oyo , ha desaparecido por razones de espacio, por lo que para su normalización debe ser repuesto. ARROYO DE LOS CHOCICOS , EL Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Arr oyo de Chocicos o V aldemadera (TTCP5, pol. 1). Arr oyo de los Chocicos (TTCP2, pol. 15). Puente Arr oyo de los Chocicos (TTCP2, pol. 14). Regato de los Chocicos (IGC50, MTN50). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1687. “Mas adelante en la boca del arr oyo de los chocicos , zerca del camino se hallo otro mojon de pizarra de un monton de piedras […]”, (AHMG, Deslinde de términos Gata y Acebo y Payo hasta la Jañona , fol. 8 v). 1902. “[primer mojón] se halla situado en el sitio denominado “ Regato de los Chocicos ” [ sic , con comillas] y en terreno de monte bajo de brezos de propios de vecinos de Gata, Payo y Peñaparda […]” (AHMG, Copia de las actas de r econocimiento y señalamiento de los mojones comunes… , “Acta de reconocimiento de deslinde de Gata y Payo”, fol. 2 r). Etimología e interpr etación: La forma Chocicos es una creac ión a partir de la voz chozo ‘choza pequeña’ ( DLE , s. v . chozo ) más el sufijo diminutivo - ico y la desinencia plural - s . D ich a voz chozo deriva del latín PLUTEUS ‘armazón de tablas, fijas o móvil, para defenderse de los enemigos’, está documentada como choza desde 1251 y como chozo , desde 1844 en el Diccionario de la lengua española ; esta voz chozo sigue viva en la Sierra de Gata y en el oeste de Salamanca ( DCECH , s. v . choza ). Manuel Bellosillo, en su glosario del léxico merinero, recoge el término chocillo , para el que da el significado de ‘cobijo nocturno de pastor que guarda el ganado y hecho con ramaje y aterrado’ (1988: 69). Hinderink, al describir los patrones de asentamiento permanentes en la Sierra de Gata, señala que la ocupación ilegal del campo de uso público dio lugar a un tipo de poblamiento disperso a las afueras de los núcleos rurales en chozos con no más de dos habitaciones y techumbres de ramas (1963: 67 47). L a voz chozo forma parte del léxico local, pero no así el sufijo - ico , - a , muy vivo en castellano en época medieval, que se ha conservado en toponimia en áreas en las que más tarde desapareció, y en las que por este motivo hoy no tiene vitalidad, como en la de La Sierra de Gata, donde a pesar de ello se ha mantenido en los topónimos El Buñico , Mañanica y V alle de Juanico , en Hernán Pérez y V alle Moñico , en La V illa del Campo (IDEEX). Así pues, Chocicos es una forma toponímica muy antigua (medieval con toda seguridad) de Gata, porque presenta un sufijo arcaico en esta zona. Por ello pensamos que la forma escrita normalizada debe ser la variante El Arr oyo de los Chocicos documentada ya en 1687, y descartamos las variantes Regato de los Chocicos y Arr oyo de Chocicos o V aldemadera utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales más modernas. ARROYO DE LOS NARANJOS , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elr • eǥátolo ħ naránћo]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Arr oyo de los Naranjos (TTCP2, pol. 1 1, 1, MTN50, IDEEX). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Andres Hernandez Calzada}: otro olivar de media huebra de tierra de Inferior calidad poblado con veinte pies de olivo al sitio de el arr oyo de los Naranjos, dista una legua de esta Povlacion” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 65 r). 1753. “{Diego Gomez, Capellan de la que fundo Juan Rodriguez}: Otro [olibar] de media huebra de tierra de M. C. en el sitio del Arr oio de los Naranjos ” (AHMG, CME , Eclesiásticos, fol. 45 v). 1753. “{V inculo que fundo Juan Hernandez}: Otro olibar de huebra de M. C. poblado con 55 pies de olibo al sitio de la Castañada. Dista de la Población una legua, linda a L. con Arr oio de los Naranjos ” (AHMG, CME , Eclesiásticos, fol. 170 r). 1798. “[…] a cosa de medio quarto de legua [de La Hu erta], más adelante está otro arr oyo grande sin puente, llamado de los Naranjos , que también nace de estas sierras” ( EPL , s. v . Gata ). 68 1914. “Se cruza el arr oyo de los Naranjos […]”. Proyecto de ferrocarril Estación del T ajo-Ciudad Rodrigo. V ariante de Gata (Archivo particular de C. López Cayetano, fol. 1 r). Etimología e interpr etación: La explicación y el origen del nombre del lugar Los Naranjos , que aquí sirve para acompañar al núcleo toponímico El Arr oyo , se estudia detalladamente s. v . NARANJOS , LOS . De acuerdo con el Catastr o de Ensenada , la denominación El Arr oyo de los Naranjos designaba a mediados del siglo XVIII tanto al curso de agua como a las fincas adyacentes, aunque en la actualidad solo se usa con valor hidronímico para referirse a l a corriente de agua que atraviesa el sitio de Los Naranjos . En Cáceres, encontramos las formas toponímicas análogas Arr oyo del Naranjillo en Malpartida y Arr oyo del Naranjo en Maguilla y Aliseda (IDEEX). Nótese que, en tiempos de T omás López, todavía no se había construido el puente que lo salva y que sirve de motivación para el nombre El Pontón de los Naranjos . La variante de la forma oral muestra una vez más la preferencia de los hablantes locales por la voz r egato . Dicha forma presenta elipsis de la preposición de en el complemento del nombre, aspiración de [-s] implosiva y de velar , además de desaparición de [-s] en final de palabra. ARROYO DE LOS NOGALES , El Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Francisco Arias}: Una viña su cabida de una quarta de huebra de Mediana calidad al sitio de la Granada […] confronta […] al S. arr oio de los Nogales ” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 382 v). Etimología e interpr etación: En la toponimia de Gata, el sintagma preposicional de los Nogales aparece tambien en el nombre de lugar La Huerta de los Nogales. Otr as denominaciones creadas a partir de un elemento nuclear hidronímico más un complemento del nombre referido a árboles frutal es son El Regato de la Higuera y El Arr oyo de los Naranjos. La denominación Arr oyo de los Nogales no ha llegado hasta nosotros como forma toponímica, pero los más veteranos del lugar coinciden en afirmar que el número de regatos que llevaban agua durante todo el año era mucho más elevado en el pasado; de modo que el topónimo estudiado podría haber hecho referencia a una corriente de poca entidad que solo manara 69 en invierno y que hubiera dejado de hacerlo, y , por tanto, se hubiera olvidado. La omisión del artículo en el apartado referido a los límites de las fincas es habitual en el Catastr o de Ensenada. Esto habría permitido a los escribanos ahorrar un poco de tiempo, papel y tinta ( cf. el empleo de la abreviatura S . en lugar de Sur en el mismo documento), por lo que muy probablemente la forma original habría s ido El Arr oyo de los Nogales . ARROYO DEL OZINETO DE SANT A MARÍA , EL Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1776. “[…] donde junta el Arr oyo del Ozineto de Santa Maria con el Arroyo de las Cabreras que es en el olivar de los frailes de la fuente Santa et de alli […]” (AHMG, Expediente de apr ovechamiento y disfrute de bienes. 1776 , “Concordia del Puerto”, 16 v). Etimología e interpr etación: Pensamos que es una forma derivada del término geográfico ozino que recogen las obras lexicográficas de Oudin (1607), V itori (1609), Franciosini (1620), Sobrino (1705) y Stevens (1706) ( NTLLE , s. v . ozino ). Estos diccionarios remiten a la voz hocino , de la que la obra de Covarrubias dice: ‘es el huertecillo que esta en la falda de la hoz, y llamamos hozes unas quebradas angostas y hondas, que de una parte y otra tienen montañas, y por baxo, corre un río o arroyo, como en Cuenca las hozes de Iucar y Huecar , por ser como gargantas por las que el aire corre acanalado y recogido’ ( TLC , s. v . hocino ). La definición de Covarrubias se ajusta a las características del paraje. Por tanto, el sufijado Ozineto con el sufijo colectivo - eto (lat. ETU ) sugiere una motivación referida a un lugar de hocinos ( cf. Barr eto en Corte de Peleas en la comarca de T ierra de Barros) (IDEEX). Al ser esta la única mención al lugar de la que tenemos constancia, no podemos asegurar de manera categórica que la forma Ozineto tuviera la consideración de topónimo, ya que el uso de mayúsculas en el documento no es tan consistente como para diferenciar los sustantivos comunes de lugar de los nombres propios. La forma diminutiva Hocinillo aparece en otros dos hidrónimos de la provincia de Cáceres: Arr oyo Hocinillo de T orrecilla de la T iesa y Regato del Hocinillo de Botija (IDEEX). 70 ARROYO DEL PUENTE , EL Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1863. “Rústica en Arr oyo del Puente , de Diego González Cruz, reconocimiento de censo, en 1832”. Extracto de las inscripciones defectuosas que se hallan en el Registro de la Propiedad de Hoyos (BVPH, BOP de Cáceres. 29 de septiembre, n.º 1 17, 3). Etimología e interpr etación: El nombre de lugar Arr oyo del Puente del documento del Registro de la Propiedad de 1863 no ha llegado hasta la actualidad, pero lo más probable es que el topónimo se refiriera a algún sitio cercano al puente conocido como de la Puente , ya que en esa misma fuente encontramos otras denominaciones de lugar con Arr oyo , como, por ejemplo, Arr oyo de la Huerta y Arr oyo del Cuende , en las que se observa que el segundo elemento sirve para referenciar el primero, de donde se infiere que el referente en este caso es un puente. Este (en su forma femenina, la puente ) ha sido muy productivo a la hora de generar topónimos en los que aparece como complemento del núcleo toponímico, tales como La Calzada de la Puente , El Puente de la Puente , El Río de la Puente y El V alle de la Puente . ARROYO DEL ROSADO , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elr • eǥátoelr • osáo]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Arr oyo del Rosado (TTCP5, pol. 18, 1, IDEEX). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Pedro Perez de la Calba}: Otro olivar de Dos huebras de tierra de M. C. poblado con 10 al sitio del Arr oyo del Rosado del Hoyo Dista media legua. Confronta […] S. olibar de las Animas” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1 199 v). Etimología e interpr etación: La explicación acerca del origen del topónimo El Rosado , al que se alude en el segundo elemento de este hidrónimo, se aborda s. v . ROSADO , EL . En este caso, como en la mayoría de los hidrónimos estudiados, su formación responde al modelo de un núcleo seguido de un complemento del nombre referido un paraje. La variante de la fuente 71 antigua incluye un segundo complemento del nombre, del Hoyo ( vid. s. v . ) y la de la forma oral contiene el elemento Regato en lugar de Arr oyo . Esta forma oral presenta elipsis de la preposición de del complemento del nombre y pérdida de [-ᵭ-] intervocálica. ARROYO DEL RISCO , EL Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1734. “Mas adelante sobre el mismo cerro […] dando visita al arroio del Risco se visito otro [mojón] de una piedra” (AHMG, Expediente de deslinde y amojonamiento con V illasrubias y otr os. 1671-1872 , “Deslinde con V illasbuenas, Santibáñez y T orre”, fol. 4 v) . 1753. “{Cristobal Sanchez Garcia}: Otro olibar de una huebra de T ierra de B. C. poblado con 100 pies de olibo al sitio del Arr oio del Risco. Dista una legua Desta Poblacion. Confronta […] S. con Monte y dicho Arroio que le atrabiesa por medio” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1419 v). Etimología e interpr etación: Resulta evidente que en lo antiguo muchos de los arroyos que ahora son estacionales llevaban un abundante caudal de agua durante todo el año; de ahí que este, que toma su nombre del paraje por el que transcurre ( vid. s. v . RISCO , EL ), no haya sido mencionado por ninguno de los informantes. ARROYO DE PEDRO GÓMEZ , EL Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Arr oyo de Pedr o Gómez (IDEEX). Pedr o Gómez, ( Arr oyo ) de (SIGA). Etimología e interpr etación: En El Catastr o de Ensenada se hace mención a las propiedades de una capellanía fundada por un tal Juan Hernández de Pedro Gómez (AHMG, CME , Eclesiásticos, fol. 46 r), consistentes en un olivar al sitio de La Cañada y un castañar al sitio de Mata Redonda, cuya localización exacta no ha podido ser verificada, pero, de acuerdo a la distancia a la que se encuentra situada y el uso de la tierra, podría coincidir con los terrenos que atraviesa este arroyo. Esto sugiere un origen antroponímico del nombre del arroyo basado en el fundador de la capellanía, Pe dro Gómez. Por otra parte, el hecho de 72 que ninguno de los informantes lo haya mencionado podría deberse a que se tratara del mismo al que se refieren como El Regato Mata . No obstante, tanto el nombre de persona Pedr o como el apellido Gómez aparecen citados con frecuencia en el Catastr o de Ensenada y siguen formando parte hoy en día de la onomástica personal de Gata. Asimismo, la presencia de ambas formas antroponímicas en la toponimia cacereña muestra que eran nombres de persona habituales en toda la provincia, pues, además del macrotopónimo Casas de Don Gómez , hemos podido documentar los microtopónimos Cuer da de Pedr o Gómez en Madroñera; Sierra de Pedr o Góm ez en Herguijuelas; y Pedr o Gómez en V illamiel, Madrigal de la V era y V illamesías (IDEEX). Las fuentes cartográficas registran el topónimo estudiado sin artículo, pero pensamos que lo hacen por una cuestión de falta de espacio. De hecho, una de estas fuentes (SIGA) omite incluso el elemento Arr oyo . ARROYO DE PEONES , EL Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1747. “Y prosiguiendo la visita a cosa de un tiro de escopeta en un cerro que da vista a el arr oyo de Peones y a la Cantera se hallo un mojón de tres piedras y tres cruces en una de ellas la que se avivo” (AHMG, V isita de términos , “V isita de términos con Ciudad Rodrigo”, fol. 38 v). Etimología e interpr etación: La forma peones del segundo elemento del hidrónimo es el plural de peón ‘jornalero, subordinado’ ( DLE , s. v .). Esta voz tuvo un sentido primitivo, hoy en desuso: “el que camina o anda o pié” ( DA , s. v . peón ), proveniente del latín vulgar PEDO, PEDONIS ‘soldado de a pie’, y está documentada desde 1074 ( DCECH , s. v . pie ). La historia ligústica de peón ha sido estudiada por Y akov M alkiel (1951), aunque no desde el punto de vista de la toponimia, sin bien Ruhstaller documenta ya la voz como forma toponímica ( El Puerto del Peón ) en el Libr o de la Montería (h. 1344), en Ávila (1995b: 245). En Extremadura, son varias las denominaciones Casa de Peones , Casa de Peones Caminer os , Caseta de Peones Caminer os , Casilla de Peones Caminer os y otras formas análogas (IDEEX), alusivas todas ellas al ‘o brero destinado a la conservación y reparación de los caminos públicos ’ ( DLE , s. v . peón caminer o ), pero descartamos un origen común de estas formas con el topónimo estudiado, dado que la figura del peón caminero aparece en España durante el reinado de Fernando VI, en 1759 (FORMIGA 79 Etimología e interpr etación: La voz bachiller procede del francés bachelier ‘joven que aspira a ser caballero’, y este, del latín vulgar BACCALLARIS ; tiene un origen incierto y la primera documentación es de principios del siglo XV ; como bacheller , se registra en 1309 y , más tarde, lo usa ya Cervantes con la acepción ‘pedante’ ( DCECH , s. v . bac hiller ). Las menciones a personas con este título son frecuentes en la documentación antigua, así que lo más probable es que El Bachiller sea un topónimo con origen antroponímico referido a un propietario. El Catastr o de Ensenada recoge también la variante La Bachillera , forma feminizada del título que podría estar indicando la propiedad referida a la cónyuge o a la hija del bachiller . Es tas formas feminizadas aparecen en otros topónimos estudiados como La Sacristana ( vid . s. v .), La Mampostera ( vid . s. v .) y La Calder ona ( vid . s. v .). En Extremadura, las creaciones toponímicas a partir de esta forma son abundantes: Bachiller , Carril del Bachiller y Casa de Bachiller en Cabeza de Buey; Bachiller y Cortijo de Bachiller en Monterrubio de la Serena; Las Bachilleras en Badajoz; Camino de la Bachillera en Benquerencia de la Serena; Cabeza de Bachiller en Calzadilla; y Arr oyo de Bachiller en T orrejoncillo; estas dos últimas, cercanas a Gata (IDEEX). Esto supone que su recurrencia es mayor que en otras regiones peninsulares; como en Andalucía, donde solo hemos documentado Loma del Bachiller y Arr oyo del Bachiller en Santisteban del Puerto, Jaén, y Cortijo del Bachiller en Alora, Málaga (IDEA). En la forma oral se ejemplifica la solución dialectal con neutralización de líquidas en posición implosiva a favor de la lateral ([-r] > [- l] ), estudiada s. v . ARCOS , LOS , esta vez en final de palabra. BALDÍO La voz baldío está documentada desde el siglo X III como derivado de balde , que, a su vez, proviene del árabe bâtil ‘vano, inútil’ ( DCECH , s. v . balde ). Nebrija la recoge con el sentido de ‘tierra que no se labra’ ( NTLLE , s. v . baldío ), el mismo que tiene para la Real Academia de la Historia de ‘tierras concejiles que ni se labran ni se adehesan’ ( DVG , s. v . baldío , anexo, 13). Coca T amame, aunque señala el carácter “normalmente” comunal de estas tierras que permanecen incultas, añade que en otros tiempos sí eran aprovechadas, por eso se dice que ‘tal o cual tierra ha quedado en baldío’ (1993: 239). De ello se deduce que el significado etimológico de ‘vano e inútil’ lo mantiene únicamente con ciertos matices, ya que, como explica Martín Martín, aunque en su origen se trataba de terrenos que no se hallaban sujetos a cultivo ni contaban con titular dominical expreso, a lo lar go 80 del siglo XV se encontraban bajo la autoridad concejil 8 , que regulaba su explotación comunal a través de ordenanzas, pero, naturalmente, el aprovechamiento y el bajo rendimiento de estas tierras venían condicionados por su baja calidad, su lejanía y su estructura geomorfológica (1990: 1 1). Por lo que respecta a los baldíos de Gata, al ser extensiones de terreno de muchas hectáreas, no responden con exactitud a las características de lejanía y de tierras estériles en parajes escarpados, pues parte de estos terrenos se encuentra más próxima al núcleo urbano y en lugares más aptos para el cultivo y accesibles que algunas fincas particulares. De la idoneidad de una parte de estos baldíos para su cultivo queda constancia en una orden dada por el emperador Carlos V , y seguida por la justicia de Gata, para que “se planten pinos y olivos en la parte y lugar de los baldíos que más acomodado y conveniente sea” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 81-82). En este mismo sentido, Llorente Maldonado, tras haber estudiado la difusión de la forma baldío y las análogas erial y posío con el contenido semántico de ‘tierra inculta que no se labra y se dedica a pastos’ en las provincias de Zamora, Salamanca y Ávila (que se encuentran dentro del ámbito del leonés, pero muy castellanizadas, al menos en lo que respecta al léxico), llega a la conclusión de que “ baldío sería una forma bastante antigua, tanto o más que erial , que luego se habría especializado para referirse a los terrenos comunales de pastos, disminuyendo, en consecuencia, el uso de baldío en su sentido primitivo ‘yermo, erial’” (1991: 544). El valor semántico de ‘propiedad comunal’ del término baldío se manifiesta en un uso particular del mismo registrado entre los hablantes locales, donde, además del sentido general, se documenta uno particular para referirse a ‘la persona que lo da o lo comparte todo’. BALDÍO DE LA ALMENARA Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Baldíos de Almenara (SIGA, IDEEX). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: 8 En la Si erra de Gat a, el aprovechamiento comunal de los pastos de los baldíos excedió en ocasiones los límit es de los propios concejos o municipios y se practicó “des de muy antiguo en los baldíos de Gata, Santibáñez, Campo, Hernán Pérez, T orrecil la, Cadalso y T orre de Don Miguel, pudiendo los ganados de unos pastar recíprocamente en cualquiera de ellos” ( DGEH , s . v . Gata ). 81 “Gata, Baldío de la Almenara , pastos, 1896,14 [pesetas]”. Administración de Propiedades y Contribución T erritorial de Cáceres. Notificación a los ayuntamientos de las nuevas normas que rigen para los conceptos de propios y forestales (BVPH, BOP de Cáceres. 2 de diciembre de 1944, n.º 272, 2). Baldío de la Almenara ( Catálogo de montes de utilidad pública de Extremadura : 2009). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1906. “Se autorizó al señor Presidente para apercibir á don Marto Calzada, para que derribe un trozo de terreno que ha cercado en el sitio denominado “ Baldío Almenara ” [ sic , con comillas], término municipal de Santibáñez el Alto, y de aprovechamiento de los vecinos de Gata, por estar pagando el A yuntamiento de ésta al Estado, la contribución señalada á dicho baldío”. Junta ordinaria celebrada el 28 de enero en el A yuntamiento de Gata (BVPH, BOP de Cáceres. 27 de junio, n.º 153, 610). Etimología e interpr etación: El complemento del nombre del núcleo toponímico baldío hace referencia al lugar en el que se ubica, conocido como Almenara ( vid. s. v .). El baldío está bajo la administración del Ayuntamiento de Gata, aunque se encuentra situado en el término de Santibáñez y “fue incluido por primera vez en el catálogo en 1931, por considerarse paraje de interés social al estar vinculado al régimen de agua proveniente de la Sierra de Gata. En 1966 fue sometido al expediente de recalificación en que fueron determinados su cabida y sus límites” ( Catálogo de montes de utilidad pública de Extremadura 2009 : 170- 171). Pensamos que, de acuerdo con la documentación más antigua la forma normalizada debe ser Baldío de la Almenara , y que la variante con el núcleo en plural, Baldíos de Almenara , podría estar relacionada con el hecho de tratarse de varios lugares diferentes en los que la tierra de propiedad comunal alterna con fincas particulares. BALDÍO DEL CABRIL Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Baldío de El Cabril (TTCP2, pol. 25). Baldío de el Cabrío (IDEEX). 82 Baldío del Cabril (TTCP5, par . 18, 1, IDEEX). Baldíos de Cabrío (IDEEX). Baldíos de el Cabril (IDEEX.). Baldíos del Cabril (TTCP2, pol. 10, SIGA, MTN50, B. Cabril (LRDR). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: “[…] inicio de las operaciones materiales de apeo del deslinde del monte n.º 12 denominado “ Baldío Cabril ” [ sic , con comillas] situado en el término municipal de Gata, provincia de Cáceres”. Comunicación a los propietarios de fincas colindantes. Servicio de Ordenación y Gestión Forestal. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Extremadura (Archivo personal de autor . Carta dirigida al mismo. 14 de diciembre de 2016). Baldíos del Cabril (Señalización de Senderos GR-10). Baldío Cabril ( Catálogo de montes de utilidad pública de Extremadura: 2009). “Idem [Gata] Baldío Cabril , id. [pastos], 51, 77 [pesetas]”. Administración de Propiedades y Contribución T erritorial de Cáceres. Notificación a los ayuntamientos de las nuevas normas que rigen para los conceptos de propios y forestales (BVPH, BOP de Cáceres. 2 de diciembre de 1944, n.º 272, 2). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1890. “Subasta de pastos de la Dehesa Baldío Cabril en 65 pesetas”. Sección de Fomento. Montes (BVPH, BOP de Cáceres. 17 de octubre, n.º 63, 1). 1897. “[…] los terrenos de este termino denominados “ V aldio Cabril ” y “Egido Helechoso” […]” (AHMG, Actas del Pleno. 1882 a 1899 , “Sesión ordinaria del 12 de diciembre 1897”, fol. 54 v). 1901. Baldío Cabril ( Catálogo de montes exceptuados : 1 10-1 1 1). 1906. “Seguidamente el Concejal don Idelfonso Subirón González puso en conocimiento de la Corporación: que Mariano Esteban González, ha cercado un terreno en el monte Baldío Cabril ”. Extracto de los acuerdos tomados por el A yuntamiento y Junta municipal de la villa de Gata (BVPH, BOP de Cáceres. 10 de agosto, n.º 191, 763). Etimología e interpr etación: Para la etimología e interpretación de la voz cabril , véase s. v . CABRIL , EL , pero el 83 baldío ocupa un área mucho mayor , que comprende una serie de parajes identificados con sus propios nombres, por lo que la denominación Baldío Cabril (la más habitual en las fuentes documentales) viene a ser poco más que una etiqueta de uso administrativo que no es utilizada por los vecinos, que disponen de un topónimo preciso para los distintos lugares que lo integran. Los límites actuales del baldío corresponden al deslinde realizado en 2016 por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura. Pensamos que la forma extraída de las fuentes más antiguas, Baldío Cabril , remite al nombre Baldío del Cabril , y que las formas sin preposición ni artículo representan la pronunciación popular , donde la elipsis de preposición y artículo es lo habitual. Así mismo, consideramos las formas más recientes, Baldío del Cabrío , Baldíos de Cabrío y Baldíos del Cabril , son formas erróneas. BALDÍO DE ROBLEDA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elᵬa ļd ío r • oᵬréa]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Baldíos de Robleda (IGC50, IDEEX, IDEE). Etimología e interpr etación: La cartografía actual discrepa a la hora de localizar este baldío. Mientras que el geoportal IDEEX y el mapa del Instituto Geográfico y Catastral de 1943 lo sitúan en Gata, el IDEE, lo sitúa dentro del término de Peñaparda, en la provincia de Salamanca. La explicación podría s er que el paraje se extendiera a ambos lados de la línea divisoria de los dos municipios, o que esta hubiera cambiado. La aparición de Robleda en el segundo elemento del topónimo se debe, posiblemente a que, hasta finales del Antiguo Régimen, el partido de Ciudad Rodrigo estaba constituido por la capital y un buen número de lugares agrupados en torno a varias villas principales, como era el caso de Robleda, que ejercía su influencia tanto sobre Peñaparda como sobre su aldea despoblada de Perosín, dentro de cuya actual demarcación sitúa el IDEE los terrenos del baldío. En cualquier caso, los límites entre ambos lados de la Sierra de Gata debieron de ser bastante imprecisos hasta la asignación definitiva de sus municipios en el siglo XIX a las provincias de Cáceres y Salamanca. La forma oral se realiza con elipsis de la preposición de del complemento del 84 nombre y pérdida de [-ᵭ-] intervocálica, un fenómeno que en las hablas extremeñas ocurre especialmente en las terminaciones de participio - ado , - ido (ARIZA VIGUERA 2008: 23), aunque en Gata la caída afecta a cualquier terminación y ocurre igualmente en interior de palabra, lo mismo que en Las Hurdes (VELO y NIET O 1956: 94) y en municipios del sur de Salamanca como Cespedosa de T ormes (SÁNCHEZ SEVILLA 1928: 148-147). Esta variante oral presenta, además, un fenómeno de procedencia leonesa, pero de gran vitalidad en el habla de los habitantes de Gata, que es la c onversión en [r] del segundo elemento de los grupos consonánticos [pl-], [cl-], [fl-], [bl-] y [gl-], documentado también en Las Hurdes por Velo y Nieto (1956: 95). González Salgado limita este fenómeno al lagarteiru —la variedad dialectal hablada en Eljas— y a unas pocas voces recogidas en los municipios cacereños de Casar de Palomero, Madroñera y Lobón (2003b: 605), aunque en la zona de Coria, afirma Cummins, “se nota con frecuencia en el habla viva” (1974: 55), y otro t anto ocurre en la comarca de El Rebollar, otra área de influencia del leonés en la vertiente norte de la Sierra de Gata, donde ha sido documentado por Iglesias Ovejero (1982: 81). El paso de [l] a [r], como veremos a continuación, aparece de manera recurrente en las formas orales de los topónimos de este corpus que incluyen los grupos consonánticos a los que nos hemos referido anteriormente, lo que pone de manifiesto la vitalidad del fenómeno en la zona. Pensamos que como en caso de los topónimos analizados anteriormente, Baldío de la Almenara y Baldío del Cabril , la forma plural ( Baldíos ) de la documentación moderna es una forma errónea. BARRANCAS DEL COTO , LAS Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [la ħ ᵬar • áŋka ħ đelkóto]. Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Isabel Perez Peñas}: Una T ierra Y erma de una huebra de Y . C. al sitio de las Barrancas del Coto . Dista un quarto de legua de esta Poblacion. Confronta L. y S. Coto de esta” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1316 v). Etimología e interpr etación: El DL E ( s. v .) define la voz barranca como ‘barranco’, y esta, como ‘despeñadero, precipicio’, en su primera acepción, y como ‘quiebra o surco producidos en la tierra por 85 las corrientes o avenidas de las aguas’, en la segunda ( DLE , s. v . barranco ). Para Corominas y Pascual, Barranca deriva de la voz de origen prerromano barranco , y documentan ambas por primera vez en castellano en 1094, aunque, más tarde, en los textos del siglo XVI, se observa la distinción entre barranca ‘quebrada del terreno’ y barranco ‘vallecito’ ( DCECH , s. v . barranco ). De acuerdo con nuestros informantes, el lugar nombrado Las Barrancas del Coto era el sitio del que se sacaba el barro empleado en la construcción de las casas del pueblo, por lo que pensamos que en su creación como nombre de lugar se tuvo que producir un cruce de significados entre barranco, barranca y barr o . Este mismo traslado de sentidos parece estar presente en la denominación Barr onqueiras del municipio pontevedrés de Marín, que Rivas Quintas describe como un talud en un monte del que los vecinos suelen extraer la arcilla para sus arreglos caseros. La morfología del lugar y el doble significado de la voz barr onqueira entre los hablantes de la comarca (‘talud grande de tierra o roca’ y ‘muro derribado en talud’) llevan a pensar a este autor que se habría producido una contaminación semántica entre ‘talud o inclinación del terreno’ y ‘barro’, debido a la vecindad y homonimia de barr o con varia s voces: barranco , barr ocal ‘barranca’, barr ocos ‘canteros’, barr onca ‘despeñadero’, barr ouca ‘cumbre’, barr onqueir o ‘alto, elevado’ y barr oela ‘talud de tierra’, de uso común en la zona, aunque sin descartar la posibilidad de un único origen para ambos se ntidos (RIV AS QUINT AS 1982: 31). No obstante, la diferencia de interpretación entre Barr onqueiras y Las Barrancas del Coto estriba, fundamentalmente, en que Rivas Quintas pone el énfasis en una supuesta raíz pre- céltica bar - ‘altura’ para el topónimo marinés, mientras que el origen del topónimo estudiado está en la voz barr o . El nombre Las Barrancas es habitual en la toponimia peninsular , y en la Sierra de Gata está presente en V alverde del Fresno y en Perales del Puerto (IDEEX); sin embar go, es difícil precisar cuáles de esos topónimos tienen su origen en la posición inclinada del terreno en que se localizan o en la extracción de barro de su suelo, ya que en muchos casos concurre la circunstancia de ser un sitio con pendiente y con presencia de barro en el mismo. En el topónimo del que nos ocupamos, el elemento nuclear Las Barrancas va acompañado de un complemento del nombre, del Coto ( vid . s. v . ), con sentido locativo. La forma plural nos indica que las excavaciones se realizaban en distintos lugares de una misma área, y , dada la naturaleza inclinada del terreno, es lógico que la forma barr era pudiera identificarse en muchos casos con la pendiente del suelo de acuerdo con el significado de ‘ladera y cuesta’, que Castaño Fernández ha verificado para barr era y barr erón en las zonas montañosas de Cáceres y Ávila (2004: 58). 86 La forma oral presenta aspiración de [-s] en posición implosiva en el artículo y pérdida en final de palabra. BARREAL , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [lo ħ ᵬar • eále]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Barr eal ( LRDR ). Barrial (SIGA, IDEEX, Señalización de Senderos SL-CC 213). El Barrial (TTCP2, pol. 21, IDEEX). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: “Un olivar al sitio del Barr eal , con treinta pies de olivos”. Anuncio de subasta de fincas rústicas embar gadas (BVPH, BOP de Cáceres. 14 de diciembre de 1940, n.º 281, 2). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Agustin Gonzalez V ermejo}: Otro olivar de una huebra de tierra de mediana calidad poblado con quarenta y un pie de olivo al sitio de el Barr eal ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 13 r). 1753. “{Francisco Sanchez de la Redonda}: Otro olivar […] al sitio del V arr eal ” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 564 v). 1753. “{Alonso Rodriguez}: Otro olivar de tres huebras de tierra de Buena calidad poblado con ciento sesenta y cinco pies de olivo al sitio del Barrial dista medio quarto de legua de esta Poblazion” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 1 15 v). 1863. “Rústica en Barr eal , de la obra pía de Juan García, censo, en 1770”. Extracto de las inscripciones defectuosas que se hallan en el Registro de la Propiedad de Hoyos (BVPH, BOP de Cáceres. 29 de septiembre, n.º 1 17, 2). 1865. “Cinco huebras de olivera al sitio del Barr eal y un huerto á la Madre el Agua, en concepto de legado hecho por María T ostado en el testamento cerrado que otor gó en 1 1 de agosto de 1836”. Auto favorable al interdicto de adquisición de fincas promovido por Francisco Jacinto (BVPH, BOP de Cáceres. 6 de mayo, n.º 54, 4). 87 1897. “Seguidamente y en atención al mal estado en que se encuentran algunos caminos vecinales se acordo verificar la recomposicion de los que se denominan […] Barr eal […]” (AHMG, Actas del Pleno. 1882 a 1899 , “Sesión ordinaria del 29 de agosto de 1897”, fol. 47 r). Etimología e interpr etación: Corominas y Pascual afirman que barr eal es un derivado de barr o , procedente de un adjetivo hispano-latino * BARRIALIS ‘tierra arcillosa’, que antiguamente solo aparecía en documentos leoneses y que hoy pertenece tanto al ámbito del leonés como del andaluz ( DCECH , s. v . barr o ). Otro derivado de barr o es el extremeño barr eaer o ‘charco de barro donde s e revuelcan los cerdos ’ ( DEX , s. v . barr eaer o ), pero este no pertenece al léxico local actual, donde su equivalente sería bañaer o. La voz barr eal no tiene ningún arraigo en tre los vecinos Gata; en cambio, sí es usada con el significado de ‘sitio donde hay mucho barro’ en la región cercana de Coria (CUMMINS 1974: 1 16). Relacionado con el sentido ‘lugar de tierra arcillosa’, Gordón Peral encuentra que son abundantes los testimonios de la toponimia, de la documentación antigua y de la lexicografía moderna en las áreas meridionales de la península, donde el término tiene plena vigencia (1995a: 171). Para Castaño Fernández, barr eal y barrial son occidentalismos usados en León y en A ndalucía que han dado numerosos topónimos, casi todos ellos con -i- , aunque en la provincia de Badajoz aparece también El Barr eal en Almendral y Los Barr eales en Bur guillos del Cerro (2004: 354-55), considerados ambos por Gordón Peral como ultracorrecciones (1995a: 171 ). A estos dos hay que añadir los de la provincia de Badajoz, Barr eales en La Garrovilla y El Barr eal en Higuera de la Serena (IDEEX). Por lo que respecta al topónimo estudiado, se observa tanto en la forma oral como en las fuentes escritas una clara preferencia por las variantes con -e- , que podría explicarse por una ultracorrección, fruto del rechazo que existe al cierre de las vocales medias en Gata frente al resto de los pueblos de la sierra. En cuanto al número plural de la forma oral Los Barr eales , se debe a la existencia de dos lugares nombrados El Barr eal Grande y El Barr eal Chico . El término barrial resulta desconocido en Gata en la actualidad, y los naturales identifican el nombre El Barr eal únicamente como referido a un paraje de pequeñas propiedades de olivos cercanas al pueblo. Nuestra recomendación para la forma normalizada del topónimo es la forma ancestral, que, además, es la evidencia de un sustrato lingüístico no compartido por el resto de los pueblos de la Sierra de Gata. 88 En la forma oral nótese de nuevo la solución aspirada para [-s] en el artículo y de pérdida en el núcleo. BARREA LIT O , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elᵬar • eáᶅĉíko]. Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Don Pedro Hidalgo Zanca Parroco de esta V illa}: Otro [olibar] de una huebra de T ierra de M. C. en el sitio del Barr ealito , dista un quarto de legua. Confronta […] al N. La Rivera de esta V illa” (AHMG, CME , Eclesiásticos, fol. 33 r). Etimología e interpr etación: La forma Barr ealito es un sufijado diminutivo sobre Barr eal con el sufijo diminutivo - ito . El Barr ealito es un topónimo extinguido que ha perdurado en la forma oral [elᵬar • eáᶅĉíko] (‘ El Barr eal Chico ’). La etimología e interpretación del núcleo de este topónimo, El Barr eal , se analizan s. v . BARREAL , EL . Por lo que se refiere al elemento adjetival chico , Corominas y Pascual le atribuyen un origen incierto, pero lo relacionan de manera indirecta con CICCUM ‘membrana que separa los granos de la granada’, y aunque es una voz documentada ya en el Cid , esta ha tenido que competir siempre con su rival pequeño ( DCECH , s. v . chico ). En el habla y en la toponimia de Gata, la forma que ha triunfado es chico , -a , y es tá presente en los nombres de lugar La Cumbr e Chica ( vid. s. v . ), La Lapa Chica , ( vid. s. v . ) y El T ejar Chico ( vid. s. v . ) La forma oral, [elᵬar • eáᶅĉíko], ya no tiene apenas vigencia, pero, de acuerdo con uno de los informantes, comprendía las fincas situadas entre el camino del sitio y el río, y , efectivamente, ocupaba menos terreno que su complementario El Barr eal Grande . BARREAL GRANDE , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elᵬar • eálǥráņde]. Etimología e interpr etación: La etimología e interpretación de la forma Barr eal del núcleo se aborda s. v . 95 BOCA DE LA CABRERA , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laᵬóka la ħ kaᵬréra]. Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1687. “Mas adelante en la boca de la cabr era se hallo otro mojón que es un monton de piedras el cual se reconozio estar en su lugar” (AHMG, Deslinde de términos Gata y Acebo y Payo hasta la Jañona , fol. 8 v). 1897. “A la legua y media del pueblo, en el sitio llamado Las bocas de las Cabr eras , hubo una ermita de Santa María, arruinada hace tantos años, que apenas queda memoria de ella” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 34). Etimología e interpr etación: La voz boca procede del latín BUCCA ‘mejilla’, que es la acepción que se ha mantenido en los territorios periféricos de la Romania, mientras que en casi todos los romances triunfó la nueva acepción ‘boca’ que se encontraba en Cicerón, aunque menos frecuente, y que es la que se documenta por primera vez en castellano en el Cid ( DCECH , s. v . boca ). A partir de este signifi cado inicial, ha ido tomando de manera metafórica otra serie de sentidos para referirse a realidades geográfi cas; así, en el DLE ( s.v .) aparece con las acepciones ‘entrada o salida: de calle, de metro, de puerto, de río’ y ‘abertura, agujero: boca de tierra’ ( s. v . boca ); en el de Covarrubias (161 1), ‘boca de calle, el principio y entrada de la calle’; en el de Nebrija de 1495, ‘boca de río, salida a la mar ’ ( TLLE , s. v . boca ); y en el de Autoridades , ‘boca de calle, de puente. La entrada y principio de ella’, ‘boca del puerto. La entrada de él viniendo del mar ’, ‘boca de río’, ‘boca de la tierra’ y ‘boca de la cueva’ ( DA , s. v . boca ). La definición más amplia, desde el punto de vista toponímico, la encontramos en el artículo boca de la Academia de la Historia: ‘en sentido geográfico es lo mismo que entrada natural o artificial, como boca de cuevas ó cavernas subterráneas, que suelen existir en las montañas […]. La boca ó entrada a las cordilleras ó montañas elevadas se denomina comúnmente puerto’ ( DVGE , s. v . boca ). El topónimo La Boca de la Cabr era , cuyo complemento del nombre se a naliza s. v . CABRERA , LA , participa de todos los matices oronímicos de las definiciones anteriores, ya que alude a un valle de altura que se abre tras atravesar un paso de montaña; pero también del sentido ‘bajura u hondonada del terreno’, con el que Rubio Álvarez relaciona los topónimos menores Boca Folloso, Boca Mortera y Boca Rairisa de la región del V alle 96 Gordo, en la provincia de León (1964: 81). Con respecto a las distintas variantes, Guerra Hontiveros (1897) utiliza la forma plural tanto en el núcleo como en el complemento del nombre ( Las Bocas de las Cabr eras ), y la variante oral ([laᵬóka la ħ kaᵬréra]) presenta elipsis de la preposición de del complemento adyacente, aspiración de [- s] del plural en el artículo y final de palabra. BOCHE , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [ elb óĉe]. Etimología e interpr etación: Corominas y Pascual piensan que la voz boche ‘hoyo’ pe rtenece a la misma familia que buche ‘bolsa que tienen ciertos animales para recibir la comida’, documentada ya en 1383 ( DCECH , s. v . buche ). La voz boche es de uso frecuente en el habla viva de Gata, pero tiene un significado más amplio que el académico de ‘hoyo pequeño y redondo que hacen los muchachos en el suelo para jugar , tirando a meter dentro de él las piezas con que juegan’ ( DLE , s. v . boche ), ya que boche se emplea para referirse a hoyos de mayor tamaño que los utilizados para jugar a las canicas, que entre los hablantes autóctonos reciben el nombre de gua . Por ellos pensamos que la motivación inicial del topónimo es una depresión del terreno. Otros nombres de lugar que contienen la forma Boche son Camino del Boche en Vélez-Blanco, en la provincia de Almería (IDEE) y El Boche en Garrovillas, en la de Cáceres (IDEEX), este último referido a una elevación de terreno, por lo que en este caso la forma Boche estaría relacionada con el sentido original de buche ‘abultamiento’. BREZAL DE LOS LOBOS , EL Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Juan Benito Perromato Blasco}: Otro Huerto al sitio del Br ezal de los Lobos , dista de la poblacion treinta pasos de cavida de un quarto de huebra de B. C. […] se riega con agua del sagual” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 678 v). Etimología e interpr etación: La voz del primer elemento del nombre El Brezal de los Lobos es un derivado de brezo ‘arbusto de la familia de las ericáceas’ ( DLE , s. v . brezo ) con el formante -al , sufijo 97 locativo-abundancial que aparece profusamente en toponimia. Procede, según Corominas y Pascual, del céltico * VROI COS a través del hispano-latino * BROCCIUS, de donde salieron las formas semivasca berezo , la navarra veruezo , y de ahí, verezo , que se halla en Berceo. Para estos autores, la forma berezo se ha conservado en Soria, Burgos, Cáceres, Salamanca y Llanes, y de esta variante salieron brezo y su derivado brezal ( DCECH , s. v. brezo ). La forma que se documenta en la modalidad del habla local es berezo , cuyas variantes, tanto con v como con b , aparecen con frecuencia en fuentes documentales antiguas: Prosiguiendo zerca de la hermita de Santa María del puerto se encontró otra mojonera que era un montón de piedra pi zarra con unos ber ezos encima y se avivó con otros ber ezos . (AHMG, Vi s i t a d e t e r m i n o s ( 1 7 0 2 - 1747). “Auto para hacer la visita de deslinde de té rminos con Ciudad Ro drigo, Perosín y lugar del Acebo. 1702”, fol. 5 v) Siguiendo este deslinde, cerca de la hermita de Santa Marí a del puerto se encontró otra mojonera que era de p iedra pizarra y pusieron y pusieron ver ezo . (AHMG, Vi s i t a d e té rminos (1702 - 1747). “V isita de t é rmino s con Ciudad Rodrigo. 1747 ” , fol. 39 v) Las formas toponímicas con br ezal o con alguno de sus derivados las encontramos en todos los términos municipales de la vertiente sur de la Sierra de Gata que lindan con Gata, donde hemos podido documentar Br ezal Alto y Br ezal Bajo en Acebo; Los Br ezales en Perales del Puerto, V illasbuenas de Gata, T orre de Don Miguel y Santibañez el Alto; Br ezalejo en Cadalso; e, incluso, se confirma Br ezal en la antigua aldea despoblada llamada El Fr esno . Fuera de la Sierra de Gata, pero también en el norte de Cáceres, aparece Majada de los Br ezales en Jerte, El Br ezal en Cabezuela del V alle y Casa del Br ezal en Casas de Millán; y fuera del rincón noroeste de Extremadura, únicamente se localiza una denominación El Br ezal en Oliva de Mérida, un municipio de la provincia de Badajoz, pero que en lo antiguo perteneció a la Orden de Santiago. La voz lobo del complemento del nombre de los Lobos procede del latín LUPUS ( DCECH , s. v . lobo ), y reaparece en los topónimos El Corral de los Lobos , La Loba y La V er eda de l os Lobos ( vid , s. vv . ), relacionados todos ellos con la existencia de este animal en la zona. 98 BROZAS , LA S Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laφróθa]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Br ozas ( LRDR ). Las Br ozas (TTCP2, pol. 20, 2, IDEEX). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Diego Arias}: Otro olivar castañar , su cabida una Huebra de tierra de Buena calidad al sitio de las Br ozas , dista media legua” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 235 v). 1891. “Y por último se acordó la recomposición del camino del Puerto […] de las Br ozas […]” (AHMG, Actas del Pleno. 1882 a 1899 , “Sesión ordinaria 27 de septiembre”, fol. 16 r). Etimología e interpr etación: La voz br oza ‘maleza o espesura de árboles y plantas y montes y bosques’ ( DLE , s. v. br oza ); es, según Corominas y Pascual, de origen incierto, posiblemente prerromano, y está documentada desde 1514 ( DCECH , s. v . br oza ). En Extremadura, la forma Br ozas solo se repite como topónimo mayor en el municipio cacereño de Br ozas y en varios topónimos menores alusivos al macrotopónimo, del tipo Baldíos de Br ozas o Camino a Br oza , en poblaciones cercanas (IDEEX), mientras que en la zona meridional de la Península no se han encontrado formas análogas en la documentación consultada. Parece, pues, una denominación netamente leonesa, puesto que el nombre de lugar Las Br ozas se repite tres veces en la provincia de Zamora, una en la de León y otra en la de Salamanca (IDEE). La forma oral recogida a través de la encuesta presenta un resultado [φ] con ensordecimiento de la labial sonora por contacto con la aspiración de [-s]: [-sb] > [φ]. Esta solución, habitual en el consonantismo extremeño, es de acuerdo con Ariza V iguera, el resultado de la “típica modificación de una consonante aproximante por la aspiración” que se da, por ejemplo, en r efalar (< resbalar) (1994: 12) y que hace que la secuencia muchas veces ‘gracias’ pueda llegar a pronunciarse [múĉaféθe] (VELO NIET O 1956: 99), las vacas como [lafáka] (GONZÁLEZ SALGADO 2003b: 600), las botas como [lafóta] (2006: 43) y desviar como [defiár] (GARCÍA MOUTON 2007: 32). Este fenómeno está 99 documentado en otras zonas del oeste peninsular por T orreblanca (1983: 70). La conversión de [b] en [f] ha sido explicada por Penny como el resultado de un proceso de asimilación entre dos consonantes, en el que la segunda adopta la naturaleza sorda de la primera, mientras que la primera toma el lugar de articulación de la segunda, fundiéndose en un solo sonido consonante sordo (2000: 123). En nuestro caso, la asimilación se habría traducido en que la -s final debilitada del plural del artículo (o su sucesor aspirado [ћ]) y la consonante inicial b- del nombre habrían dado lugar a un único sonido fricativo bilabial sordo [φ], fácilmente confundible por un fenómeno de equivalencia acústica con uno labiodental fricativo sordo [f]; por lo que los oyentes habrían interpretado la secuencia resultante, como La Fr oza , en la que se verifica de nuevo una pérdida por debilitación o aspiración y finalmente caída de la marca de plural -s del nombre. BUESA , LA Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Francisco Arias}: U na viña su cabida de una quarta de huebra de Buena Calidad al sitio de la Buesa , dista medio quarto de legua, ocupa su extensión con quatrocientas vides, confronta […] N. vereda de Macadilla. Al S. el monte del mismo sitio” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 382 r). Etimología e interpr etación: La voz buesa solo aparece en el diccionario de Francisco del Rosal, donde se dice que es ‘lo mismo que huesa ’ ( NTLLE , s. v . buesa ); y huesa , a su vez, según el de la Real Academia, es el ‘hoyo para enterrar un cadáver ’ ( DLE , s. v . huesa ), de cuyo campo semántico debió de tomar su significado la voz de germanía güesa ‘la muerte’ ( DG , s. v . güesa ). Para Corominas y Pascual, huesa procede del latín FOSSA ‘excavación’, ‘tumba’, ‘canal’, y la documentan por primera vez en 1542 en el Libr o d e Alexandr e , donde aparecía fossario —aunque Nebrija recogía ya el derivado foso ‘uessa para enterrar ’— y en el Cid , donde se encuentran las formas fonsatera y fonsadera ( DCECH , s. v . fosa ). Como topónimo, Buesa se documenta en Aragón desde 920 (UBIET O AR TET A 1972: 66). Los límites de la viña en el Catastr o de Ensenada sitúan el lugar de manera imprecisa cerca de Macadilla. De acuerdo con los trabajos de Gordón y Ruhstaller (1991) y Gordón Peral (1990b y 2008), que relacionan los topónimos alusivos a la muerte con la 100 aparición de restos fósiles en sus inmediaciones, la interpretación del nombre La Buesa sugiere la existencia de un cementerio o en un yacimiento arqueológico en el sitio. En la onomástica personal, Roberto Faure documenta el apellido toponímico Buesa basado en el nombre de un municipio de Huesca, pero con un área de difusión exclusiva de Zaragoza, Huesca, Álava, Madrid y Barcelona; y ( DAE , s. v . Buesa ), por lo que no es probable que guarde relación con el topónimo estudiado. La denominación La Buesa no ha podido documentarse en ningún otro lugar de la provincia de Cáceres, pero sí La Huesa en Pinofranqueado y en El Casar de Cáceres y El Huesar en V illasbuenas de Gata, nombres con los que es más probable que pudiera compartir motivación el de La Buesa mencionado en el Catastr o de Ensenada . BUJO , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elᵬúħo]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Bujo ( LRDR , IGC50). El Bujo (TTCP2, pol. 9, SIGA , IDEEX). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: “[…] se ha solicitado permiso de investigación de mineral de wolfram y estaño en el término municipal de Gata, paraje El Bujo […]” (BVPH, BOP de Cáceres. 15 de febrero de 1951, n.º 37, 3). “Diez áreas de olivos, al sitio del “ Buho ” [ sic , con comillas] que linda al Norte, Monte del Estado […]” . Anuncio de venta en subasta pública de bienes embar gados en el término municipal de Gata (BVPH, BOP de Cáceres. 22 de julio de 1952, n.º 164, 4). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1734. “Mas adelante, dando vista a do llaman el Rincon del Bujo se visito una cruz de canteria […]” (AHMG, Expediente de deslinde y amojonamiento con V illasrubias y otr os. 1671-1872, “Deslinde con V illasbuenas, Santibáñez y T orre” , fol. 4 r). 1757. “Al sitio de El Bujo , hacia los olivares del Batán, antes de pasar el regato de El Batán, hay otro marco de cantería”. Deslindamiento de los pr opios de la villa 101 (MONTERO BLANCO 2004: 254). 1897. “14 [mojón], Mas adelante, dando vista al Rincon del Bujo otro mojon de canteria con siete cruces” (AHMG, Deslinde y amojonamiento de los términos de la villa de Gata y las de T orr e de D. Miguel y V illasbuenas (1890-1897) , “Acta de deslinde y amojonamiento de los términos municipales de Gata y V illasbuenas”, fol. 3 r). Etimología e interpr etación: Se han considerado dos posibilidades para determinar el origen de esta denominación de lugar El Bujo . Una de ellas es que fuera una forma arcaica de boj del latín BUXUS , documentada en la primera mitad del siglo XII, ya que, de acuerdo con Corominas y Pascual, lo esperable es que diera * bojo o bujo , como en gallego o portugués ( DCECH , s. v . boj ) . La otra opción ha sido relacionarla con el ave nocturna búho , proveniente del latín vulgar BUFO ( DCECH , s. v . búho ), que habría dado una variante bujo resultante de la pronunciación antigua y dialectal, forma en la que Gordón Peral basa la motivación para el topónimo menor El Bujillo de Marchena, Sevilla (2009a: 33). La presencia de este tipo de aves explicaría, quizás, los topónimos El Bujo , en Hernán Pérez, Santibáñez el Alto y V illanueva de la Sierra, en la Sierra de Gata; y La Bujera , en Santibáñez el Bajo, Peña el Bujo en Guijo de Granadilla y T eso del Bujo en Guijo de Coria, en otros municipios de Cáceres (IDEEX). La construcción de los dos últimos topónimos sigue el esquema de un núcleo nominal referido a un terreno elevado seguido de un segundo elemento referido a un ave, esquema recurrente en la toponimia de la Península, y un ejemplo de ello lo tenemos en Gata en El T eso del Milano . La presencia de búhos en la zona podría relacionarse con la voz loc al buíl ‘lugar lleno de basura’, por semejanza quizás con el nido de estas aves. Los datos aportados indican una motivación basada en esta ave, a la que los naturales del lugar dan el nombre de mochuelo , por lo que la denominación Bujo , pronunciada con aspiración, existe únicamente como forma toponímica en Gata, y es con la grafía -j - con la que la recogen las fuentes escritas antiguas. La realización aspirada en situación intervocálica ha sido documentada por V elo y Nieto, además de en las Hurdes, en las regiones extremeñas de Mérida y La Sierra de Gata en voces como ajogarse ‘ahogarse’, sabijondo ‘sabihondo’ o m ojoso ‘mohoso’ (1956: 94). La variante moderna escrita El Búho que aparece en la documentación seria fruto de una ultracorrección, por lo que para su normalización proponemos la forma tradicional, El Bujo , que es la que 102 emplean de manera cotidiana y habitual los hablantes del lugar . y la que se ha transmitido a través de las últimas generaciones de manera oral y directa. Respecto a la forma El Rincón del Bujo , hay que señalar que la estructura toponímica El Rincón de seguida de un nombre de algún paraje situado entre los términos de Gata y V illasbuenas de Gata aparece con frecuencia en la documentación antigua ( cf. La Lapa y El Rincón de la Lapa , Helechoso y El Rincón de Helechoso ). El DA ( s. v .) recoge rincón como ‘escondrijo o lugar retirado’, voz que para Corominas y Pascual procede del aragonés rukun ( DCECH , s. v . rincón ), mientras que para el DLE ( s.v .) lo hace del árabe hispánico rukán . Este último diccionario da las definiciones de ‘ángulo’, ‘escondrijo’, ‘porción’, e incluye una perteneciente al mundo rural: ‘porción de terreno, con límites naturales o artificiales, destinada a ciertos usos de la hacienda’, que guarda relación con el valor que Gordón Peral encuentra en la toponimia para la voz rincón de ‘límite de tierras’ o ‘rinconada que forma un terreno llano rodeado de elevaciones’ (1988a: 1 1 1), por lo que pensamos que la forma Rincón de alguna de las variantes de este topónimo y de otros estudiados en este trabajo ( El Rincón del Guindo y El Rincón de Maripé re z ) se refieren a tierras que limitan con el término municipal de V illasbuenas de Gata. En la toponimia menor cacereña son numerosos los nombres de lugar que incluyen la forma Rincón ; y en la toponimia mayor aparece en El Rincón del Obispo y en El Rincón de Ballester os , y en el caserío El Rincón en Alagón del Río (IDEEX). BUONAL , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elᵬwonál]. Etimología e interpr etación: En la variedad dialectal hablada en Gata, la forma buonal aparece únicamente como denominación referida a un lugar pantanoso de La Sierra, por lo que no hay duda de que es una deformación de la voz castellana bodonal ‘terreno encenagado’ ( DLE , s. v . bodonal ), documentada con la variante bonal ‘terreno húmedo’ ( VDA , s . v . bonal ) —con pérdida de [-ᵭ-] intervocálica y asimilación vocálica boᵭonal > *boonal > bonal — en el municipio cacereño de Acehúche, perteneciente, al igual que Gata en lo antiguo, a la Orden de Alcántara. La voz bodonal entra tarde en los diccionarios de la lengua castellana, pues el primero en recogerla como galleguismo es el de Vicente Salvá (1846), 103 y lo hace con el significado de ‘terreno montuoso en el que pastan machos cabríos que en Galicia llaman bodes’, que es el mismo que podemos encontrar en los de Castro y Rossi (1852), Gaspar y Roig (1853) y Domínguez (1869), a pesar de que el de Castro y Rossi (1852) incluía bodón ‘sima ó pozo pantanoso formado por la filtración de las aguas’ y el de Domínguez (1869), ‘especie de pozo o sima formado por la filtración en los terrenos pantanosos, su profundidad es inmensurable, y se hunden en ellos los ganados con facilidad’; pero no será hasta 1925 cuando la Real Academia lo mencione como salmantinismo y con el significado de ‘terreno encenagado’ ( NTLLE, s. vv. bodón y bodonal ). Para Corominas y Pascual, la voz bodonal ‘juncar, terreno encenagado’ es un salmantinismo derivado de bodón ‘laguna invernal’ e n Segovia, Valladolid y Sala manca; y que, a su vez, lo es del latín BŬ DA ‘anea’, y lo documentan por primera vez en 1915 en Lamano, aunque la forma buhón aparece en Juan Ruiz en 1013 y los colectivos buhedo, buhedal o budial con el sentido de ‘pantano’, en el siglo XVIII ( DCECH , s. v. bodón ). Llorente Maldonado opina, igualmente, que no hay duda de que bodón y sus derivados son formas occidentales claramente confirmadas por los repertorios léxicos y los atlas lingüísticos y que no existen o no han sido documentadas en el área oriental de la Península (1990: 73-74). Sin embargo, Gordón Peral atestigua el topónimo El Buhedal en un texto de la época Alfonsí en el municipio sevillano de Écija (2017b: 223), y aporta materiales, tanto de tipo toponímico como léxico, que muestran que el empleo de las voces que nos ocupan no se limita exclusivamente a Salamanca y a sus zonas de influencia, sin que esto obste para que la forma bodonal se considere un occidentalismo originario (1995a: 172-174). Su caracterización como occidentalismo se ve constatada por la toponimia mayor en las provincias de Salamanca y Badajoz, con los macrotopónimos El Bodón y Bodonal de la Sierra , respectivamente; y en la menor, solo en la comarca de Coria, en Cáceres, Casillas Antúnez documenta treinta y dos denominaciones de lugar que incluyen bodón o alguno de sus derivados para referirse siempre a humedales (2008a: 503-504). Ruhstaller registra la voz rústica bodonal ‘terreno encenegado’ presente bajo diversas formas en toponimia ( bohonal , bohonar , bonal , bonar ), voz que, en la actualidad, no goza de un uso general en el idioma, por lo que: “en consecuencia debemos respetar por igual cada una de las formas locales El Bodonal , El Bohonal , El B onal , Los Bonales y El Bonal ” (2013: 168). En consecuencia, recomendamos para su normalización la forma autóctona El Buonal para el topónimo de Gata. 104 CABALLO , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elkaᵬál Š o]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Caballo ( LRDR ). El Caballo (TTCP1, pol. 3, 2, IDEEX). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Alonso Guerrero}: otra viña de media huebra, digo quarta de tierra de Inferior calidad poblado con vides al sitio de el caballo, dista tres tiros de vala de esta Povlazion” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 83 v). Etimología e interpr etación: Lo más probable es que el topónimo guarde alguna rel ación con la voz CABALLUS , voz que en latín vulgar perdió el carácter despectivo de ‘caballo castrado para labor o jamelgo’ y pasó a tener el sentido general que tiene para nosotros de ‘caballo’ ( DECH , s. v . caballo ). La información del Catastr o de Ensenada no a clara suficientemente la existencia o no de caballos en la villa ya que: A l a Vi g e s i m a D i g e r o n q u e e n e s t e p u e b l o a y g a n a d o B a c u n o , C a b r i o y L a n a r q u e pastan en este termino y en los comuneros antecedentemente expresados, sin que algun vecino tenga Cabaña, Y eguada, ni otras pastorias fuera de el, asi mismo ay caval lerias maiore s y jumentos. (AHMG, CME , Respuestas Generales, fol. 2 6 r - v) Pero no se especifica s i la caballería mayor es de mulos o de caballos. T ampoco se hace dicha distinción a la hora de dar la relación de “traficantes con cavallerias”, como se puede ver en el siguiente ejemplo: Francisco Duran de Juan Andres, Jornalero de s u propio caudad, en cuia clase se le forma su partida: y por el trafico que tiene con Cavalleria maior algunas vezez al año, se le deja de producto Quinientos Reales de V ellon. (AH MG, CME , Seglares III, “Quaderno Quarto”, fol. 1 1 r) No obstante, sabemos por las Respuestas Particulares de este mismo Catastr o que la arriería era practicada fundamentalmente con mulas. Además, el uso del caballo para tráfico de mercancías con la Meseta estuvo durante mucho tiempo restringido a la ciudad 111 norte de la Sierra de Gata, tiene el sentido de agrupación o ‘conjunto de’, lo que añade al nombre un valor locativo (1982: 109), igual que en la franja cacereña, lo que explicaría el origen del topónimo que analizamos. El apellido del Cabril ha desaparecido hoy en día en el pueblo de Gata, aunque era muy frecuente en el Catastr o de Ensenada ; sin embargo, la p reposición de hace pensar que en este caso sea el propietario, y no al revés, quien toma el nombre de la finca de la que es dueño. La voz cabril aparece formando parte de varios topónimos menores en Extremadura, pero, en su forma más simple, El Cabril , solo hemos podido documentarlo en Gata (IDEEX). En Andalucía, el nombre El Cabril está presente en Castilblanco de los Arroyos, Sevilla, y en Hornachuelos, Córdoba (IDEA). CACHO PELADO , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elkáĉopeláo]. Etimología e interpr etación: El topónimo, que solo está documentado como forma oral, contiene un sustantivo común, cacho , referenciado por e l adjetivo pelao (con pérdida de [-đ-] intervocálica en la pronunciación de los naturales del lugar) en concordancia de género y número. Aunque el elemento nuclear Cacho puede adquirir en la variedad dialectal de Gata el sentido de ‘finca’, en este caso mantiene su significado general castellano de ‘pedazo o trozo de algo’ ( DLE , s. v . cacho ); esta voz, proviene del latín CACCABUS ‘tiesto, vasija rota’, y está documentada en el diccionario de Nebrija de 1495 como ‘pedazo’ ( DCECH , s. v . cacho ). El adjetivo pelado deriva de pelar (voz documentada por primera vez en castellano 1335), y esta del latín PILARE ‘sacar el pelo’ ( DCECH , s.v . pelo ). Pero aquí pelado se refiere a la ausencia de vegetación, motivada, de acuerdo con uno de los i nformantes, por s er de lugar de paso para todos los rebaños de cabras de la villa, que no dejaban crecer el monte. Por eso nos interesa especialmente la definición que da Autoridades de la voz pelado , que, además de la general referida a la ‘ausencia de cabellos’, recoge la de ‘por extensión se aplica a los montes, peñascos o campos, que están sin árboles o hierbas’ ( DA , s. v . pelado ). Se trata, pues, de un derivado deverbativo que expresa el efecto de la acción y el lugar resultante de la misma: área sin pelo o sin vegetación. 1 12 Para entender el sentido de cacho en el habla local, hay que recordar que, tal y como se observa en el Catastr o de Ensenada , aunque la mayoría de los vecinos de Gata poseían tierras, los lotes eran en su mayoría tan pequeños que no llegaban a ocupar más que un trozo o cacho de terreno, por lo que, en un momento dado, estos lotes pasarían a denominarse cachos con un cierto sentido peyorativo. El matiz negativo de la voz cacho parece extenderse por el sur de la provincia de Salamanca; por ejemplo, en las comarcas del Rebollar y Béjar , y en Maíllo, donde “adquiere a veces un matiz peyorativo en ciertas expresiones” ( HDB , s. v . cacho ), de modo que la carga despectiva del adjetivo pelado del topónimo El Cacho Pelado viene a reforzar la idea de que se trata de un paraje desnudo. La abundancia de t opónimos que incluyen las formas cacho y cachos en el norte de la provincia de Cáceres parece correlacionarse con el sentido de ‘finca’ que tiene el vocablo para los habitantes de la zona, pues solo en Guijo de Granadilla se localizan seis de estos nombres: Cacho , Cacho de la Higuera , Cacho de la Olive ra , Cacho de la Pila , Cacho de los Pulíos y Cacho de Mateo Barrio ; dos en Cerezo: Cacho del Cura y Cacho Grande ; otros dos en Santiago del Campo: Cacho Garr ovillano y Cer cas de los Cachos ; uno en Aceituna: Cacho de Púr ez ; otro en Montehermoso: Los Cachos ; y otro en Zarza la Mayor: Molino de los Cachos (IDEEX). CALDERONA , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [lakaļderóna]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Calder ona (TTCP2, pol. 4, 4, IDEEX). La Calder ona (SIGA, IDEEX). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: “T ercera. Una finca con unos treinta pies de olivos, prado y castaños al sitio de la “ Calder ona ” [ sic , con comillas], su cabida unas sesenta y cuatro áreas […]”. Anuncio de venta de fincas embar gadas en pública subasta situadas en el término municipal de G ata (BVPH, BOP de Cáceres. 23 de mayo de 1935, n.º 118, 3). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Andres Hernandez}: Un castañar de un quartejon de Huebra de Inferior 1 13 calidad, poblado con diez castaños al sitio de la calder ona , dista medio quarto de legua de esta Povlacion” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 43 r). 1753. “{Francisco Perez Montero}: Una viña […] al sitio de la Caldera , dista de la Poblacion media legua” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 535 r). 1753. “{Cofradia de las Animas del Purgatorio}: Otro [castañar] de Dos huebras y media de tierra de Y . C. en el sitio de la Calder ona ” (AHMG, CME , Eclesiásticos, fol. 124 r). Etimología e interpr etación: La última edición del D LE no recoge las voces calderón y calder ona , pero la de 1992 incluía la forma masculina como ‘aumentativo de caldera ’, que aparece también en los de Nebrija y Autoridades y en las obras de otros autores en lengua castellana que lo relacionan de una u otra manera con calder o ( NTLLE , s. v . calderón ), voz derivada de caldo ‘caliente’, proveniente del latín CAL Ĭ DUS ( DCECH , s. v . caldo ). El topónimo podría tener una motivación de tipo antroponímico basada en una feminización de Calderón ‘apellido de linage noble’ ( TLC , s. v . Calderón ), ya que la forma femenina del apellido o el nombre del padre o de los hermanos servía en los siglos XVI y XVII para establecer la afinidad genealógica de las mujeres (ARIZA VIGUERA 2008: 122). De este fenómeno encontramos algunos ejemplos en el libro de Cuentas y or denanzas municipales (de 1525- 1538) de la villa de Gata, en el que se menciona a una tal La Monteja y a una Marina Bermeja (AHMG, fol. 13 v y 21 r). Igual sucede en el Catastr o de Ensenada , dond e a las partidas Juan T ostado (fol. 947 r) le siguen las de María T ostada (fol. 951 r), y entre los nombres de las contribuyentes de género femenino aparecen los de María Manzana, María Calva y María Amada . La feminización de la forma masculina del apellido del varón para referirse a la mujer se mantiene en la actualidad en Gata en las formas antroponímicas Las Guillenas o Las Palacias para aludir a las mujeres de dos de la s familias pudientes de la villa (de apellido Guillén y Palacios , respectivam ente). E l nombre Calder ona , no debió de ser extraño en la zona del norte de Cáceres, en donde Rodríguez-Moñino ha recopilado el romance titulado “La tía Calder ona de Ceclavín”, que empieza con el verso “a la tía Juana Caldera” (1965: 170). Por otra parte, el significado de calderón ‘agujero abierto en la roca donde se recoge agua de lluvia’ usado como abrevadero por los pastores ( DAE , s. v . Calderón ) y los de calder o y caldera ‘recipiente para el agua’ obligan a considerar la posibilidad de una base hidronímica para la denominación La Calder ona , dado que la forma calderón y sus 1 14 derivados, además de dar nombre a muchos parajes, aparecen formando pa rte de algunos hidrónimos extremeños, como Arr oyo de los Calder ones en V aldehúncar; Fuente Calderón en Guijo de Coria y V illanueva de la V era; y Fuentes del Calderón en Cedillo, en la provincia de Cáceres (IDEEX). Sin embar go, no hemos documentado ningún hidrónimo en el que aparezca de manera específica la forma femenina Calder ona , como sí lo hace en otros puntos de la Península. Por ejemplo, en Andalucía se registran dos Fuente de la Calder ona en la provincia de Málaga, una en Cortes de la Frontera y otra en Ataje; un Manantial de la Calder ona en Grazalema, Cádiz; un Arr oyo de la Calder ona en Cazalla de la Sierra, Sevilla ( IDEA); y una Fuente Calder ona en Pedro Martínez, Granada (IDEE) ; y en el resto de España, apare en la provincia de Burgos Fuente Calder ona en Sedano y Fuente Calder onas en Melgar de Fermental (IDEE). Pero el paso a la toponimia de las formas derivadas de calder o pudo haberse dado por la analogía de su concavidad con la de cavidades u hoyos del terreno, en cuyo sentido de ‘hondonada’ encuentra García de Diego López el origen del topónimo La Calder ona de La Puebla de Cazalla, Sevilla (1959: 65), presente también en varias voces dialectales referidas a dichas oquedades en diversos lugares de la Península. Así, en las Alpujarras, según García de Cabañas (1967), la ‘excavación que se ‘hace en el suelo para fabricar carbón’ recibe el nombre de caldera ( s. v . caldera ); en la Sierra de Aracena y los Picos de Aroche, la voz calderín se usa para referirse al ‘sitio donde cría el lobo’, que deriva, al parecer , del asturleonés calderu ‘foso en el campo’ ( DLS , s. v . calderín ). En el concejo asturiano de Colunga, se llama caldera al ‘foso que rodea la cárcava’ o cár caba en castellano antiguo; y en el de Candamo, caldera y cár cava son sinónimos (DÍAZ GONZÁLEZ 1986: 177), como también lo son en V izcaya (VIGÓN 1955: 95 y 104). Además de todos los significados anteriores, en toponimia, la forma caldera y sus derivados se explican en muchos casos por la existencia de yacimientos arqueológicos con restos de vasijas (GORDÓN PERAL / RUHST ALLER 1991: 67), como sucede en el Cerr o de la Caldera en Baena, Córdoba, en donde se han encontrado restos de cerámicas ibéricas, romanas y árabes (GORDÓN PERAL 1990b: 527). Pero no parece ser el caso de este topónimo, por lo que la motivación más probable pensamos que es la antroponímica. CALLEJA DE DON ANDRÉS , LA Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: 1 15 Calleja de Don Andrés (TTCP1, pol. 3, 3). V iuda de Don Andrés (TTCP1, pol. 3, 3). Etimología e interpr etación: L a voz calleja está documentada por primera vez en 1 155 y es un derivado de calle , procedente del latín CALLIS ‘sendero especialmente de ganado’ ( DCECH , s. v . calle ). En el habla local de los habitantes de Gata, calleja es un término muy frecuente que se refiere siempre a un camino estrecho flanqueado por paredes más o menos altas, y que en el catastro de 1940 aparece indicado muchas veces como nombre común : calleja o calleja de servidumbr e . Estas hojas catastrales muestran que las denominaciones con calleja , ya sea como nombre común o como propio, s e correlacionan con huertos situados en zonas abancaladas donde era preciso construir paredes elevadas para proteger las propiedades o para sujetar la tierra. En Gata, c alleja ha producido un derivado callejón ‘basurero’, cuyo sentido no se ajusta al recogido por los diccionarios académicos de ‘paso estrecho y lar go entre paredes, casas o elevaciones del terreno’ ( DLE , s. v . callejón ). Su origen podría estar en que, con anterioridad a la existencia de un servicio municipal de recogida de basuras, esta se depositaba en algunos callejones poco transitado s. Hasta donde hemos podido documentar , el número de topónimos extremeños referidos a vías de comunicación que incluyen la forma calleja es muy elevado. Entre ellos, varios de carácter tautológico, tales como Camino de la Calleja en Cabeza de Buey , Camino de los Callejos en Cheles, Camino la Calleja en Palomero, Colada de la Calleja del Rotal en San V icente de Alcántara, Colada de los Callejones en Magacela y Senda de Calleja en Zafra (IDEE). Esta misma fuente muestra que la concentración de denominaciones que incluyen la forma calleja es significativamente mayor en las poblaciones situadas más al norte de la región, pues, solo en la Sierra de Gata, encontramos en torno a la media centena. T al cantidad de topónimos con formas derivadas de calleja contrasta con las escasas dieciséis documentadas en la zona meridional de la Península, donde, cinco se localizan en la provincia de Córdoba, y seis, en la de Huelva (IDEA). E st e hecho nos hace pensar que calleja es una denominación propia del norte y del occidente peninsular . Los elementos antroponímicos contenidos en las formas documentadas, Don Andrés y V iuda de Don Andrés , deben referirse al propietario y a la posterior heredera de las fincas en torno a esa vía de comunicación. Ninguno de los informantes los ha mencionado, por lo que no se tienen datos de quiénes eran estas personas. Sin embargo, 1 16 como ya se ha indicado muchas veces, el tratamiento de respeto habitual en la villa ha sido tradicionalmente tío , y el de don era siempre algo excepcional reservado para personas relevantes; por lo que este don Andrés debió de ser una de ellas o, al menos, un gran propietario. En relación con la variante V iuda de Don Andrés del catastro de 1940, en el de Ensenada se mencionan una viña al sit io de El Cancho, pert eneciente a Francisco Hernandez Ybarra, que “Confronta a L. el canchal, a P . Gregorio Manzano; al N, viuda de Andrés Hernández de la Calzada […]” (AH MG, CME , Seglares I, fol. 339 v), y otra al sitio de La Recuera, propiedad de Francisco Hernández de la Roma y T orre, que confronta “al N. con viuda de Andrés Alba, a P . Camino del mismo sitio” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 435 r), localizadas ambas, de acuerdo con el polígono número 3 del mencionado catastro de 1940, en ese mismo lugar . Lo que no estamos en condiciones de afirmar es si se trata de dos mujeres que enviudaron o de una que lo hizo dos veces, pero, sin duda alguna, la viuda o las viudas del Catastr o de Ensenada han quedado reflejadas como nombre de lugar en el de 1940. Aunque el topónimo está extinguido en la actualidad, imaginamos que la falta de artículo en la hoja catastral se debe a una cuestión de espacio. CALLEJA DEL CEMENTERIO , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [lakal Š éħ ae ḷθ emē ņtérjo]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: La Calleja del Cementerio (IDEEX). Etimología e interpr etación: El segundo elemento del topónimo hace alusión al camposanto, tras el que tiene su inicio y toma el nombre esta vía de comunicación. El significado de la voz cementerio ‘terreno, generalmente cercado, destinado a enterrar cadáveres’ ( DLE , s. v .) ha sufrido algunos cambios de matices semánticos desde que fue recogida por el Diccionario de Autoridades : ‘lugár sagrado, que hai en todas las Parrochias, y otros T emplos, fuera de las puertas de la Iglesia, en que se enterraban antiguamente todos los Fieles; pero oy solo se entierran en él los pobres de limosna, y los que, por su devocion, y humildad eligen esta sepultúra. V iene del Latino Coemeterium, ii, por cuya razon es más proprio decir 1 17 Cementério’ ( DA , s. vv . cementerio y ciminterio ). Es una denominación de lugar relativamente reciente en Gata, ya que, de acuerdo con la noticia de la respuesta del Consistorio a la pregunta número diecinueve del Interr ogatorio de la Real Audiencia de Extr emadura de 1791 referido a la villa: “no hay cementerio y si necesidad de el por ser estrecha la parrochia y el sitio proporcionado para hacerle es el nominado Campito”. Lo mismo se dice en la respuesta del párroco: “A y cementerio parroquial señalado por santa visita mas no uso de enterrar difuntos en el, necesidad de esto en oportuno lugar sagrado para esto muy grande, puede proporcionarse con mucha comodidad y decencia en sitio no distante mucho de la iglesia llamado Campito” (RODRIGUEZ CANCHO / BARRIENT OS ALF AGEME 1993: 282 y 292), aunque terminó por construirse en el llamando V alle de la Puente . Los nombres de vías de comunicación que incluyen la voz cementerio , del tipo El Camino del Cementerio , son muy abundantes en Extremadura, y , en el norte de la provincia de Cáceres, aparecen algunos, como el estudiado, con la forma calleja : Calleja Cementerio en Hernán Pérez y Mohedas de Granadilla y Calleja del Cementerio en T orrejoncillo y Zarza de Granadilla (IDEEX). La denominación con calleja cobra sentido en la medida en que las altas tapias de los cementerios facilitan la formación de este tipo de vías flanqueadas por paredes de piedra. La forma oral muestra elipsis de la preposición de en el complemento del nombre y aspiración de velar en posición intervocálica, documentada por Cummins en la cercana comarca de Coria (1974: 58). De acuerdo con García Mouton (2007: 33) y Montero Curiel (2006:43), en Extremadura este fenómeno ocurre en todas las voces procedentes de los étimos latinos que en castellano dieron lugar a /x/. Ahora bien, Ariza V iguera matiza que no es exacto decir que el extremeño aspire la /x/ procedente de las palatales medievales /š/ y /ž/, sino que cuando se retrasó la /š/ a finales del siglo XVI, esta se asimiló a la preexistente aspiración procedente de la F - inicial latina, por lo que no parece haber existido una evolución [x] > [h] (2008:23). En la toponimia de Gata, como se muestra a continuación, la realización aspirada se documenta en todas las formas orales que en ca stellano incluyen el fonema velar fricativo sordo. CALLEJA DE LOS NOGALES , LA Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: La Calleja de los Nogales (TTCP1, pol. 4, 6). 1 18 Etimología e interpr etación: La etimología del segundo elemento del topónimo se aborda s. v . NOGALES , LOS . Según uno de los informantes, esta calleja señalada en el catastro de 1940 habría tomado su nombre de los ejemplares de dicha especie que crecían a la orilla del río en esa zona, donde —recuerda— había unos lavaderos a los que era frecuente referirse como las char cas de los nogales. La desaparición de estos ejemplares estuvo motivada por los altos precios que su madera llegó a alcanzar en los años sesenta del siglo XX, pero que ya los habrían tenido en tiempos de la redacción del Diccionario de Autoridades , en el que se lee: “son árboles de mucha renta, y de ninguna costa” ( DA , s. v . nogal ). En la actualidad pueden contemplarse en el lugar algunos nogales, varios de ellos plantados por iniciativa municipal a la orilla del río, y otros, nacidos de manera espontánea en una finca abandonada. E sto avala que, efectivamente, el topónimo se refiere a una tierra en la que crece bien esta especie arbórea. CALLEJA DEL TEJAR , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [lakal Š éħ ae l – te ħ ál ]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Calleja del T ejar Chico (TTCP1, pol. 5, 2). Calleja T ejar V iejo (IDEEX). Etimología e interpr etación: La denominación común calleja de esta vía de comunicación queda individualizada por el complemento del nombre referido al lugar por el que transcurre, conocido como El T ejar . En la entrada TEJAR , EL se explica que cuenta con dos variantes, (posiblemente de reciente creación, ya que no están documentadas en las fuentes antiguas), El T ejar Grande y El T ejar Chico , por lo que pensamos que la denominación Calleja T ejar V iejo , que solo aparece en esta fuente, sea quizás un error por Calleja del T ejar Grande . En la forma oral se observa elipsis de la preposición de en el complemento del nombre y realización aspirada de la fricativa, además de la neutralización de líquidas en [-l] característica del norte de la provincia de Cáceres (ARIZA VIGUERA 2008: 32). 1 19 CALLEJUELA , LA Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Callejuela (TTCP1, pol. 4, 6). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Francisco Dominguez Agudillo}: Otro [castañar], su cabida de tres quartejones de huebra de tierra de Inferior calidad al sitio de la Callejuela , dista dos tiros de vala […] confronta […] al S. Camino de el Zerro” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 360 r). 1753. “{Capellania que fundo María Manzano}: Una viña de dos quartas de tierra de M. C. en el sitio de la Callejuela ynmediato a esta poblazion” (AHMG, CME , Eclesiásticos, fol. 79 r). 1753. “{Pedro Benito}: Una viña […] al sitio del Río viejo, dista un tiro de vala […] Linda a L. con Diego Gonzalez y P . con camino de la Callejuela ” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1283 r). 1896. “Un terreno regadío de cabida cuatro áreas al sitio de la Callejuela , término de Gata”. Anuncio de la venta en subasta pública de fincas embar gadas (BVPH, BOP de Cáceres. 4 de agosto, n.º 20, 79). Etimología e interpr etación: El DA ( s. v. ) recoge callejuela únicamente como ‘diminutivo de calleja’ . Sin embar go, esta voz había venido apareciendo como forma lexicalizada en varios diccionarios bilingües en castellano y otras lenguas desde 1604 con el significado de ‘calle estrecha’ ( NTLLE , s. v . callejuela ). Posteriormente, la edici ón del diccionario de la Real Academia de 1791 y las sucesivas hasta 1869 recogen callejuela : ‘la calle angosta, ó la que atraviesa de una a otra de los principales’, pero más adelante, las ediciones de 1884 y 1889 la vuelven a recoger como diminutivo, y las de 1914 a 1932 como despectivo de calleja ( NTLLE , s. v . callejuela ). En la actualidad, el DLE ( s. v .) recoge callejuela ‘calleja’, lo que significa que, a pesar de las vacilaciones reflejadas en las ediciones anteriores del diccionario de la Academia, la voz se ha lexicalizado en el idioma común y que no tenía matiz despectivo en la época en que le fue impuesto como nombre de lugar . Es una de las denominaciones de lugar de la que solo tenemos referencia por las fuentes escritas, pero que está bien documentada hasta mediados del siglo XIX. 120 CALLEJUELA DEL NEGRÓN , LA Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Francisco Guerrero}: Un castañar […] al sitio del Rio biejo distante de la Poblacion dos tiros de vala. Confronta […] y S. Callejuela del Negr on ” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 539 r). 1753. “{Alonso Hernandez Calzada}: Un castañar de un quarto de Huebra de tierra de mediana calidad poblado con cinco castaños al sitio de la Callejuela del Negr on , dista medio quarto de legua de esta Povlazion” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 63 v). Etimología e interpr etación: De nuevo la forma callejuela aparece en la denominación de una vía de comunicación de la que solo contamos con fuentes documentales escritas. En este caso, La Callejuela está acompañada de un complemento del nombre, del Negrón , que se analiza s. v . NEGRÓN , EL . El lugar cuenta con varias callejas, por lo que no sabemos a cuál de ellas se refería exactamente el Catastr o de Ensenada . CALLENTEJAS , LAS Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [la ħ kal Š eņtéħa] Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Calentejas ( LRDR ). Las Calentejas (TTCP2, pol. 5, 6, SIGA, IDEEX). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: “Por don Lino Martín V alle se ha solicitado […] la propiedad de veinte pertenencias mineras con el nombre de “EDUARDO” [ sic , en tre comillas y mayúsculas] sitas en el paraje llamado Calentejas o Fuente de la Diosa , término de Gata […]” (BVPH, BOP de Cáceres. 23 de enero de 1942, n.º 18, 1). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Andres Hernandez}: T reinta y siete vasos de colmenas que pastan en el termino de esta villa y sitio de las Calentejas . Media legua de esta Poblacion” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 44 r). 127 CALZADA , LA ) en consonancia con el resto de las calzadas de la villa referidas a los antiguos caminos reales. CALZADA DE LA PUENTE , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [lakaḷθálapwéņ te ]. Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Diego Calbo}: Otra viña, su cabida de una quarta de Huebra de tierra Buena calidad al sitio de la calzada , dista un tiro de vala […] Confronta L. viuda de Juan Domínguez, al P . la pared de el Santo Christo, al N. camino que baja al Puente ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 256 v). 1753. “{Diego Calbo}: Otra viña […] al mismo sitio y distancia de la Partida anterior […] Confronta […] al N . la calzada del Puente ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 256 v). 1753. “{Ygnacio Hernandez V inagre}: Otra viña […] al sitio de la Calzada del Puente próxima a esta Población, confronta L. Calzada, P . vereda que ba a la Capilla del Santo Xpto” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1328 v). 1846. “T iene 500 casas […] y formas 3 entradas públicas denominadas del Puente , San Sebastián y Rebentón, a las que conducen sus respectivas calzadas, mirando la primera al E., la segunda al O., y la tercera al N” ( DGEH , s. v . Gata ). Etimología e interpr etación: Para la etimología de este nombre de lugar , véase s. v . CALZADA , LA para el núcleo y s. v . PUENTE , LA para su complemento. La vía de comunicación conduce al referido sito denominado La Puente , por lo que pensamos que en este caso la forma normalizada, con independencia de cómo la recojan las fuentes antiguas, debe ser con el artículo femenino la en consonancia con el resto de l os topónimos motivados por la existencia en lugar de un puente: La Puente , El Río de la Puente y El V alle de la Puente. La forma oral, además de mantener la forma femenina en el núcleo del complemento del nombre, La Puente , presenta elipsis de la preposición de y pérdida de [-đ-] intervocálica. 128 CALZADA DIT A , LA Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Juan Duran de la Blasca}: Otro Olivar de una huebra de Buena Calidad poblado con quarenta y cinco olivos al sitio y pago de la Calzadita dista de la población media legua. Linda à el L. con Francisco Picado, P . con el monte de la Calzadita , N. con dicho monte y à el S. Ydem” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 596 r). Etimología e interpr etación: La forma Calzad ita es un sufijado diminutivo en - ita sobre calzada , voz estudiada s. v . CALZADA , LA . De acuerdo con la única fuente documental disponible (1753), el topónimo se refiere a un paraje y no a una vía de comunicación. Aun así, no cabe duda de que la motivación inicial debió ser la existencia de una calzada, pero de menor importancia que la de cualquiera de las tres que, según Madoz, conducían a la villa ( DGEH , s. v . Gata ). En la Sierra de Gata existe una forma toponímica análoga en plural, Calzaditas , en San Martín de T revejo (IDEEX). CAMINO T odos los diccionarios consultados coinciden en recoger la voz camino con el sentido de ‘tierra hollada por donde se transita ha bitualmente’ ( NTLLE , s. v .). Corominas y Pascual piensan que proviene del latín vulgar CAMMINUS ( DECH , s. v ). Aunque la forma es muy común en denominaciones referidas a vías de comunicación en toda la Península, por lo que respecta al norte de la provincia de Cáceres, ha generado a su vez las formas onomásticas Caminomorisco y Aldeanueva del Camino , en su toponimia mayor (IDEEX). En Gata, como nombre referido a lugares aparece únicamente en el topónimo Entrambos Caminos . El resto de las veces, la forma Camino solo la encontramos en denominaciones referidas a muchas de estas vías, de importancia superior a las veredas, que discurren por su térm ino municipal. Precisamente, de acuerdo con De la Montaña Conchiña, una de las notas características de la ocupación medieval de la Sierra de Gata fue la cercanía entre los distintos “núcleos localizados en torno a una maraña de pequeños caminos articulados desde los principales accesos” (2003: 144). Guerra Hontiveros, a finales del siglo XIX, citaba solo “tres arterias ó caminos principales” (el puerto de Castilla, el camino de Hoyos y el de T orre de Don Miguel), que 129 conectaban con las poblaciones vecinas (1897: 28). Pero no mencionaba la densa red pecuaria que comunica las propiedades entre s í dentro del término, de la que existe prácticamente una denominación para cada uno de los principales parajes con la estructura camino + ( de ) + topónimo de r efer encia como término adyacente, del tipo Camino del Cabril o Camino de los Per digones. T odos ellos aparecen referenciados de uno u otro modo en el Catastr o de Ensenada a veces con la fórmula “camino del sitio”. En nuestro análisis hemos indicado los tenían la categoría de camino real por su valor histórico. CAMINO DE LA HORMIGOSA , EL Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Camino de la Hormigosa (IGC50). Camino Hormigosa (IDEEX). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1734. “[…] Mas adelante, enfrente de un olivar de los herederos de Francisco Hernandez de la Cubera antes de llegar al camino de la ormigosa que ba de dicha villa de Gata a la de V illasbuenas” (AHMG, Expediente de deslinde y amojonamiento con V illasrubias y otr os. 1671-1872 , “Deslinde con V illasbuenas, Santibáñez y T orre”, fol. 4 r). 1753. “{Alonso Fernandez Zevadero}: Otro olivar de Huebra y media de tierra de vuena calidad poblado con setenta pies de olivo al sito del camino de la hormigosa, dista una legua de esta Povlacion” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 62 v). Etimología e interpr etación: El primer elemento del topónimo se refiere al sentido general de la voz camino ‘tierra hollada por donde se transita habitualmente’ ( DLE , s. v . ), y el segundo, al lugar en el que se ubica ( vid. s. v . HORMIGOSA , LA ). La motivación del nombre es una vía de comunicación, si bien la fuente documental de 1753 lo menciona como sitio. En la actualidad el topónimo ha perdido vigencia y las fuentes cartográficas modernas lo señalan únicamente como camino. 130 CAMINO DE LA MADROÑERA , EL Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1890. “Seguidamente se acordo componer el camino de la Madr oñera en forma de carretera” (AH MG, Actas del Pleno. 1882 a 1899 , “Sesión ordinaria del 9 de febrero”, fol. 13 v). Etimología e interpr etación: El elemento nominal del complemento del nombre la Madr oñera se estudia con detenimiento s. v . MADROÑERA , LA . Aquí sirve para referenciar una vía de comunicación que en la actualidad ha sido sustituida por una carretera ( vid. s. v . CAMINO VECINAL DE GA T A A LA FA T E L A ); de ahí que la denominación El Camino de la Madr oñera carezca de vigencia y no haya sido mencionada por ninguno de los informantes ni se encuentre en las fuentes escritas consultadas. Aun así, no cabe duda de que se trataba del antiguo camino por el que se accedía a las fincas de la zona denominada La Madr oñera . CAMINO DE LAS CARRET AS , EL Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes distintas de las cartográficas y catastrales: Camino Las Carr etas (“Ruta de las fuentes”. Sendero PR -CC-189). Etimología e interpr etación: La Real Academia define la voz carr eta en su primera acepción como ‘carro largo, estrecho y más bajo que el ordinario, cuyo plano se prolonga en una lanza en que se sujeta el yugo. Comúnmente tiene solo dos ruedas, sin herrar ’; en la segunda, como ‘carro cerrado por los lados, que no tiene las ruedas herradas, sino calzadas con pinas de madera’ ( DLE , s. v . carr eta ). La voz ca rr eta es un derivado del latín vulgar * CARRARIA ‘camino para carros’, que ha dado descendientes en todos los romances, y cuyo sufijo - eta en la forma castellana indica que se ha tomado del catalán o del occitano ( DCECH , s. v . carr o ). Este tipo de carros era el que circulaba por un camino que se construyó, y al que da nombre, para transportar los robles de La Sierra en una tala que se realizó a principios del siglo XX. Hemos podido documentar una denominación Camino de las Carr etas y dos Camino Carr etas en la provincia de Badajoz, pero ninguna en la de Cáceres, donde, sin 131 embar go, se ha localizado un Camino de los Carr etones en Logrosán y otro, en Navalvillar de Pela (IDEEX). Como forma normalizada, se propone Camino de las Carr etas con reposición de l a preposición de , pues entendemos que la estructura en aposición de la fuente escrita, Camino Las Carr etas , no responde a razones lingüísticas ni de arraigo. CAMINO DE LAS LLANADILLAS , EL Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1591. “[...] mas resçibi la cantera que está en el camino de las Llanadillas […]”. Informe de Diego Barr eda sobr e la piedra para la construcción de la iglesia de Gata (SÁNCHEZ LOMBA 2008: 1329). Etimología e interpr etación: La Academia de la Historia define la voz llanada del complemento del nombre como el ‘espacio de tierra o campo que se extiende con terreno igual sin altos ni bajos’ ( D VEG , s. v . llanada ) y el DLE ( s. v ) como ‘campo llano’. Esta voz procede del latín PLANUS ‘llano’, ‘plano’ ( DCECH , s. v . llano ). El topónimo no ha perdurado hasta la actualidad, pero pensamos que podría estar relacionado con la fuente llamada de la Llanada ( vid. s. v . ), o referirse a un lugar llano en lo alto de La Sierra próximo a la Fuente del Canto, que como tal aparece descrito en algunos documentos de deslinde: Más adelante e n lo llano de dicha fuente se hallaron tres piedra s junto a una cruz, la que se avivó . (AHMG, Expediente de deslinde y amojonamiento con Villasrubias y otros (1671 - 1872) , “Visita del término qu e confina con Ciudad Rodrigo”, fol. 3 v) Mas adela nte en el Llano ynmediato a esta fuente de el Canto se hal laron tres peñas muy junt as y en una de e llas se h alló una cr uz la que se avivo y se pus ieron varias piedras en señal de mojon . ( AHMG, Vi s i t a d e t é r m inos (1702 - 1747) , “V isita de t é rmino s con Ciudad Rodrigo”, fol. 38 r) Al igual que ocurre con otras voces geográficas, llano y sus derivados han servido para crear una lista interminable de nombres de lugares menores tanto simples como compuestos repartidos por la Península. Así, muy cerca de este lugar nombrado por el topónimo estudiado, en Peñaparda, ya en la provincia de Salamanca, se encuentra Los Llanos del Puerto (MTN50). Pero no hace falta abandonar la región extremeña para comprobar que la nómina de topónimos que incluyen formas a partir de llano es 132 abundantísima, y no solo en las grandes llanuras de la provincia de Badajoz y del sur de Cáceres, sino en otras zonas de relieve más ondulado, donde han servido para señalar cualquier uniformidad en el terreno. Sin embargo, los onomásticos de lugar a partir de la voz llanada solo hemos podido documentarlos en la de Cáceres, en Camino las Llanadas en Palomero; Las Llanadillas en V illanueva de la V era; Las Llanadas en Castañar de Ibor , Cabezuela del V alle, Baños de Montemayor , V illanueva de la V era y Herreruela; y La Llanada en El Gordo, Arroyomolinos de la V era, Casas del Castañar y Serrejón (IDEEX). CAMINO DE LAS VUEL T AS , LAS Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Camino de las V ueltas (TTCP5, pol. 5, 7, IGC50). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1693. “[…] parece que en la villa de gata se dize que el termino de la torre pasa y prosigue desde esta cruz de piedra hasta el camino que llaman de las bueltas […]” (AHMG, V isita de términos entr e las villas de Gata y La T orr e… , fol. 6 v). 1747. “[…] se suscito cuestion en esta forma, los de Gata con que decian de salir al camino de las vueltas como correspondía y se practico […]” (AHMG, V isita de términos (1702-1747) , “V isita de deslinde de términos entre Gata y T orre de Don Miguel”, fol. 45 r). 1890. “El 4º [mojón] á los 34 pasos en dirección el camino adelante denominado las bueltas , hasta la cruz de piedra, sita en el camino que ba de la T orre a Gata y viceversa” (AHMG, Deslinde y amojonamiento de los términos de la villa de Gata y las de T orr e de D. Miguel y V illasbuenas (1890-1897) , “Acta de deslinde y amojonamiento de los términos municipales de las villas de Gata y T orre de D. Miguel”, fol. 1 v). Etimología e interpr etación: En este topónimo referido también a una vía de comunicación, el núcleo del sintagma preposicional, de las V ueltas , aparece en su forma plural. El DLE ( s. v .) recoge treinta y cuatro acepciones de la voz vuelta , entre ellas la de ‘curvatura en una línea, o apartamiento del camino recto’. La voz es un derivado de volver , procedente del latín VOL VERE ‘hacer ir y venir ’, ‘enrollar , desenrollar ’ ( DCECH , s. v . volver ). Algunos de los 133 nombres de caminos o cañadas en Cáceres que incluyen el elemento V uelta son: Camino de la V uelta del Convento , en Descar gamar ía; Camino V uelta Anaya ; en V alverde del Fresno; y Camino V uelta Grande , en Mohedas de Granadilla (IDEEX). Fuera ya de Extremadura, citamos a modo de ejemplo Cañada de las V ueltas en Fontanars dels Alforins, V alencia; Camino de la V uelta Responso en Driebes, Guadalajara; y Cañada de las V ueltas en Navarredonda de Gredos, Ávila (IDEE). La motivación inicial está claramente relacionada con las sinuosidades del sendero, hoy asfaltado, que desde lo alto de la montaña se veía serpentear sobre la ladera. Nombres alusivos a esta forma serpenteante, aunque de corrientes fluviales, son Río Retortillo (GORDÓN PERAL 1995, s. v .) y Río Corbones (RUHST ALLER 1992a, s. v .), “nombre que los habitantes darían a la corriente por las características curvas que observaban a lo lar go de su trascurso” (GORDÓN PERAL 2009a: 30). CAMINO DEL CONVENTO , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elkamĩ ¥ noelkombéņto]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Camino del Convento (IGC50, TTCP5, pol. 18, 1). Camino del Convento del Hoyo (TTCP5, pol. 19, 1). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Ygnazio Hernandez}: Una viña […] al sitio de la Gar gantilla proximo a esta Poblazion. Confronta L. Maria Alonso Matheos, P . T ierra Y erma, N. Camino que ba al Convento del Lugar del Hoio ” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1321 v). 1753. “{Juan Blanco del Cabril como tutor de la persona de Maria y Cathalina Alba y Salado}: Otro olibar […] al sitio del Cabril, dista media legua de esta Poblacion. Confronta L. Camino del Convento del Hoio ” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1337 v). 1753. “{Diego Arias como tutor de la Persona de Juan Esteban Montero}: Otra viña […] al sitio del T omillar proximo a esta Poblazion. Confronta L. Diego Arias, P . y S. Camino Real del Hoio ” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1355 v). Etimología e interpr etación: 134 Para su etimología e interpretación, véase s. v . CONVENTO DEL HOYO , EL . La denominación remite a una vía de comunica ción a cuya funcionalidad y punto de destino hace referencia. Obsérvese cómo en una de las citas del Catastr o de Ensenada se menciona el lugar en términos meramente descriptivos (camino va al convento del lugar del Hoyo), mientras que, en las otras, igual que en el catastro de 1940, tiene ya la consideración de nombre propio. L a variante Camino Real del Hoyo no cumpliría con el requisito de los caminos reales de unir entre sí distintas poblaciones, de modo que en este caso su adscripción a dicha categoría estaría relacionada, tal vez, con la consideración del convento como una unidad administrativa independiente de la villa de Gata. La forma oral presenta elipsis de la preposición de en el complemento del nombre. CA MINO DE LOS MOLINOS , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [lakal Š éhal o ħ molíno]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: La Calleja de los Molinos (TTCP1, pol. 5, 1). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Ana Lopez}: Una viña de tres quartos de Quarta de tierra de mediana calidad poblada con trescientas vides al sitio de la T orrezilla, dista media quarta de legua de esta Poblazion. Confronta L. Pedro Zebadero, P . Camino de los Molinos […]” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 131 r). 1753. “{Francisco Dominguez Agudillo}: Un olibar , su cabida de una Huebra de tierra, al sitio de los Molinos dista un tiro de vala […], confronta […] al S. Camino de los Molinos ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 358 r -v). Etimología e interpr etación: Para el origen y la interpretación de la voz molino , véase s. v . MOLINO . En este caso presenta su forma plural y cumple la función de referenciar al nombre común camino ( vid . s. v .) en una de las variantes, y en la otra al de calleja ( vid. s. v . CALLEJA DE DON ANDRÉS , LA ), voz de la ya que se ha dicho que en el habla local se refiere s iempre a ‘camino estrecho flanqueado por paredes de cierta altura’. Aunque la variante más antigua contiene la forma Camino , la denominación que ha llegado hasta nosotros es La Calleja de los Molinos . E st o resulta fácil de explicar si 135 tenemos en cuenta que el valor de calleja en Gata es el mismo que el de callejón ‘paso estrecho y lar go entre paredes, casas o elevaciones del terreno’ ( DLE , s. v . callejón ), y aunque el camino al que nos e stamos refiriendo no es especialmente angosto, el hecho de tener en uno de los flancos las altas paredes de las cercas de los molinos para evitar los robos acrecentaba la sensación de estrechura. En la provincia de Cáceres la denominación Camino de los Molinos se repite en más de una decena de municipios (IDEEX). La forma oral presenta elipsis de la preposición de en el complemento del nombre, realización aspirada de velar fricativa y de [-s] en posición implosiva, pero pérdida en final de palabra. CAMINO DEL PUERTO , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elkamĩ ¥ noelpwé ļto ]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: C. Puerto ( LRDR ). Camino del Puerto (TTCP5, pol. 20, 1). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1734. “Mas adelante al mismo sitio junto al Camino del Puerto que va de esta villa a Robleda a la mano derecha en una peña grande llana se hallaron dos cruces, estas que se habivaron” (AHMG, Expediente de deslinde y amojonamiento con Villasrubias y otros , “Visita del término que confina con Ciudad Rodrigo”, fol. 4 r). 1736. “Y en el Camino del Puerto a un tiro de onda con correa ay un corral de piedra, en el mismo Camino Calzada Real se reconocieron tres cruces en una peña arrimada al camino” (AHMG, Puerto. Deslinde de términos de Gata y Peñapar da , fol. 4 r). 1753. “{Bernardo Pedro de Capua}: Una viña […] al sitio de el Rebenton […] Confronta […] S. con calzada del Puerto ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 156 r). 1753. “{Juan Hontiveros Salcedo}: Otra viña […] al sitio de la partida anterior [ la Lucha… ], confronta […] y al N. Camino de el Puerto ” (AHMG, CME , Seglares I, 136 fol. 298 v). 1898: “Seguidamente se acordo la recomposicion del camino del Puerto , en atencion al mal estado en que se encuentra [...]” (AHMG, Actas del Pleno. 1882 a 1899 , “Sesión ordinaria del 10 de abril”, fol. 37 v). 1906. “Se acordó pagar y publicar la cuenta de los jornales invertidos en el camino del Puerto en la anterior semana, importante 89 pesetas y un céntimo”. Extracto de los acuerdos tomados por el A yuntamiento y Junta municipal de la villa de Gata (BVPH, BOP de Cáceres. 10 de agosto, n.º 191, 763). 1914. “Se cruza luego un camino á las fincas, el camino del Puerto , otra vez el arroyo de San Blas, el arroyo Joyo y el de la V ieja que se salva con un puente de mampostería de diez metros de luz”. Proyecto de ferrocarril Estación del T ajo- Ciudad Rodrigo. V ariante de Gata (Archivo particular de C. López Cayetano, fol. 1 r). Etimología e interpr etación: Es un topónimo alusivo a una vía de comunicación, en el que el núcleo Camino aparece complementado por el adyacente del Puerto , cuya etimología se analiza s. v . PUERT O , EL , y que en otras ocasiones podemos encontrarlo en la toponimia de Gata como núcleo toponímico en las denominaciones El Puerto de Castilla y El Puerto de Gata para designar este mismo camino. Nótese cómo en dos de las fuentes antiguas se especifica que se trata de una calzada. De nuevo la forma oral, como el resto de las analizadas a continuación que incluyen el elemento nuclear Camino , se realiza con elipsis de la preposición de del complemento adyacente. Además, hay neutralización de líquidas implosivas a favor de [-l]. CAMINO DEL RODEO , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elkamĩ ¥ noelr • ođéo]. Etimología e interpr etación: La voz r odeo proviene del latín ROT A y se documenta ya en Berceo con el sentido de ‘engaño’ y con el de ‘hato de ganado’ ( DCECH , s. v . rueda ). Nebrija, en su diccionario de 1495, habla de ‘rodeo de camino’ en el mismo sentido que Covarrubias, ‘camino que 143 Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: “Autorizar […] a Don Pascasio Iglesias T ovar , vecino de T orre de Don Miguel, para sacar piedra de una cantera que se encuentra próxima al hectómetro 1, kilómetro 5, del camino vecinal de “Gata a T orr e Don Miguel ” [ sic , con comillas]”. Extracto de acuerdos adoptados por la Comisión Gestora de la Diputación Provincial publicado en Boletín Oficial de la Provincia (BVPH, BOP de Cáceres. 6 de septiembre de 1941, n.º 199, 2). “Conceder a don Isaac Asensio Fernández, la autorización necesaria para sacar piedra de una cantera próxima al camino local de “Gata a T orr e Don Miguel” [ sic , con comillas]. Extracto de acuerdos adoptados por la Comisión Gestora de la Diputación Provincial (BVPH, BOP de Cáceres. 24 de septiembre de 1941, n.º 213, 2). Etimología e interpr etación: El núcleo toponímico Camino V ecinal analizado en la entrada anterior aparece acompañado de un complemento del nombre, de Gata a T orr e de Don Miguel , referido a las localidades de partida y destino de la vía. La voz carr etera , de la variante más reciente, procede del latín CARRUS , aunque ya significaba ‘camino’ en tiempos de Alfonso el Sabio ( DCECH , s. v . carr o ). Como se ha dicho ya, carr etera es una voz de introducción reciente, y ha venido a sustituir (en la realidad y en el léxico) a lo que eran antes los caminos reales (MORALA RODRÍGUEZ 1989: 416). Ciertamente, esto es así en el caso de Gata, pero hay que precisar que, mientras la carretera de Gata a Hoyos mantuvo gran parte del trazado del llamado Camino Real de los Hoyos , la de Gata a T orre de Don Miguel siguió un camino diferente al antiguo camino real, s uperponiéndose únicamente unos cuantos metros a la altura del paso de La Cruz de Piedra. La forma oral, como el caso anterior , presenta pérdida de la preposición de en el complemento del nombre. CAMPIT O , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elkampíto]. Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Francisco Manzano}: Un portal o taller para trabajar a la carpinteria, esta 144 en el cuarto del torrejon […] confronta saliendo de el a la derecha el sitio que llaman el campito ” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 410 v). 1753. “{Francisco Sanchez de la Redonda}: Un huerto de un quarto de huebra de M. C. al pago del Campito y quarto del T orrejon en la poblacion de esta” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 571 r). 1791. “No hay cementerio y si necesidad de el por ser estrecha la parrochia y el sitio proporcionado para hacerle es el nominado Campito ”. Respuestas del párroco de Gata a la 19ª pregunta del Interr ogatorio de la Real Audiencia de Extr emadura (RODRÍGUEZ CANCHO / BARRIENT OS ALF AGEME 1993: 283). Etimología e interpr etación: El DL E ( s. v . ) define campo como ‘terreno extenso’ (que es lo que significaba también en latín, de acuerdo con Corominas y Pascual, CAMPUS ‘l lanura’, ‘terreno extenso fuera de poblado’). Esta voz se halla documentada desde 931 ( DCECH , s. v . campo ). La forma con el sufijo diminutivo - ito , campito , además de ‘pequeñez’, podría indicar algún uso o característica propia del terreno, frente a campo en general, que es todo lo que no es núcleo urbano. En la toponimia extremeña, El Campito aparece en Jerez de los Caballeros, en la provincia de Badajoz; y en la de Cáceres, además de Campito en Brozas y Campita en T ejada del T iétar y Arroyomolinos de la V era, encontramos las formas diminutivas Campilluela en Aldeacentenera y Campillejo en La Cumbre. No obstante, son muchísimo más abundantes las denominaciones que contienen la forma sufijada Cam pillo , aunque en la Sierra de Gata solo hemos podido documentar el topónimo El Campillo en V illamiel y Cilleros (IDEEX). En Gata, El Campito existe también como odónimo, y , dado que la calle y el paraje son aledaños, se deduce que la primera creció sobre parte de esos terrenos, que en lo antiguo podrían haber pertenecido al ejido de la villa, ya que, según las definiciones de la mayoría de los diccionarios, ejido es ‘campo común que está a la salida del lugar ’ ( NTLLE , s. v ). CANAPÉ , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elkanapé]. 145 Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Arr oyo del Canapé (TTCP5, pol. 27, 2). Camino del Canapé (TTCP1, pol. 20, 1). El Canapé (TTCP1, pol. 20, 1). Etimología e interpr etación: El DLE ( s. v .) define canapé en su primera y segunda acepción como ‘mueble’ y en la tercera, como ‘aperitivo’. Para Corominas y Pascual, la voz procede de su homónima francesa canapé , que, a su vez, proviene del latín tardío CANAPEM , y esta, del griego ‘mosquitero’, y la documentan tardíamente en el Diccionario de Autoridades ( DCECH , s. v . canapé ). Pero mientras que su etimología no representa ninguna dificultad, su interpretación en cuanto forma toponímica resulta problemática. Uno de los informantes piensa que fueron los miembros de la familia propietaria de una finca en ese sitio los que la empezaron a llamar de ese modo. La hipótesis de un bauti smo topon ímico en el seno familiar resulta congruente con la falta de referencias al lugar en la documentación antigua. La forma Canapé la encontramos como nombre de lugar en lo que a finales del siglo XIX debieron de ser las afueras de Murcia: […] está el antiguo Canapé , que era un recinto elíptico, formado por un asiento con respaldo todo corrido y h echo con sillares, hasta el cual iba la gente pa seando á pié desde la ciudad; servía de eje mayor á esta plaza ó ensanche el real Camino Nuevo, y llamándose también “El Óvalo”, se ha conservado hasta 1868, el que el trazado de ferr ocarril la cruz ó . (FUENTES Y PONCE 1881: 254) CANCHAL , EL Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Francisco Hernandez Ybarra}: Una viña, su cabida de tres Quartejones de quarta de tierra de mediana calidad al sitio de el cancho, dista medio quarto de legua, esta poblada con ciento y treinta parras, un olibo y una Yguera. Confronta a L. el canchal […]” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 339 v). Etimología e interpr etación: El DLE ( s. v . ) da una definición general de la voz canchal ‘peñascal’ y otra, restringida a la zona de Salamanca y Zamora, ‘caudal, abundancia de dinero’, tomada, sin 146 duda, en sentido figurado de su primer significado ‘copiosidad de canchos’ . Se trataría, por tanto, de una creación a partir de la voz cancho ( estu diada en profundidad s. v . CANCHO , EL ) seguida del sufijo - al para indicar colectivos; y en ese mismo sentido la recoge la Academia de la Historia dice que canchal es ‘lo mismo que peñascal, ó sitio poblado de cantos ó piedras, fixas o suelta’ ( DVGE , s. v . cancho ). Pero en la toponimia local no siempre tiene valor abundancial, por lo que la definición de canchal se acerca más a la de Cummins de ‘piedra grande, hincada en la tierra’ (1974: 1 16). La voz canchal aparece en un buen número de topónimos de la provincia de Cáceres; y solo en la Sierra de Gata, en consonancia con la abundancia de promontorios rocosos en el terreno, la encontramos en El Canchal y Camino Canchal Gor do , de T orrecilla de los Ángeles; Canchales y Camino de los Canchal es , de Hoyos; El Canchal , de T orre de Don Miguel y de V illamiel, donde aparece también Canchal de Arr ecogido ; Canchal de la Estr ella y Canchal del Cuervo , de Santibáñez el Alto; Canchal de las Muelas y Canchal del Espíritu Santo , de Eljas ; Canchal del Búho , de V illasbuenas de Gata; y Pico Canchal del Búho , de Perales (IDEEX). En la localidad de Gata, además de este topónimo extinto, existe una calle llamada El Canchal que se asienta en parte sobre una formación rocosa de gran tamaño, por lo que la motivación en ambos casos resulta evidente. CANCHAL DEL MILANO , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [eḷkaᶇĉ áļ đelmiláno]. Etimología e interpr etación: La forma Canchal del primer elemento del nombre de lugar es un derivado abundancial de cancho ‘peñasco’, cuyo significado y etimología se estudia en profundidad s. vv . CANCHAL , EL y CANCHO , EL , en donde se expone que Corominas y Pascual lo consideran un regionalismo extendido desde la Sierra de Guadarrama hasta Portugal ( DCECH , s. v . canto ) y , por lo tanto, en todo el Sistema Central, en el que se encuentra Gata. En cuanto a la forma Milano del complemento del nombre que acompaña al núcleo toponímico El Canchal , lo más lógico es que responda a una motivación basada en el ‘ave rapaz’, procedente del latín vulgar * MILANUS , derivado de MILU US ( DCECH , s. v . 147 milano ), aunque en la toponimia mayor salmantina existe un municipio El Milano , que también podría provenir de MELANUS , persona que poseyó tierras en la zona ( DT E , s. v . El Milano ). Sin embar go, lo razonable en este caso es pensar que el nombre del lugar esté relacionado con el ave rapaz que vive y anida en promontorios pétreos como el lugar al que se refiere el topónimo. Además, es habitual en toponimia denominar a las elevaciones según el tipo de aves que las sobrevuelan o habitan en ellas, co mo muestran los topónimos cacereños Pico Canchal del Búho , en Perales del Puerto; Canchal del Búho , en V illasbuenas de Gata, Aceituna y Montehermoso; Canchal del T or do , en Pozuelo; Canchal del Águila , en Higuera y T orreorgaz; y Canchal Aguililla , en Cabezuela del V alle (IDEEX). Es muy probable que la denominación estudiada, El Canchal del Milano , de la que solo contamos con la forma oral, sea la misma denominación que, en documentos del siglo XVII y XVIII, aparece registrada como El T e so del Milano ( vid . s. v .). CANCHO , EL Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Gregorio Manzano}: Dos quartas de viña al sitio del Cancho, dista de la Poblacion un quarto de legua” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 575 r). 1753. “{Francisco Hernandez Ybarra}: Una viña, su cabida de tres Quartejones de quarta de tierra de mediana calidad al sitio de el cancho , dista medio quarto de legua […] Confronta a L. el canchal” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 339 v). Etimología e interpr etación: La voz cancho ‘peñasco’ es un regionalismo de la Sierra de Guadarrama hasta Portugal de origen incierto, que en San Martín de T revejo toma la forma canchu con el significado de ‘piedra de superficie más o menos lisa’; su deriva do canchal aparece en el Libr o de la Monte ría ( DCECH , s. v . canto ). Es decir , la voz cancho se extiende por todo el Sistema Central, donde, según la Academia de la Historia, se utiliza como sinónimo de canchal y “es voz conocida en la montería, y muy usada en Extremadura, donde al canto se llama cancho ” ( DVGE , s. v . cancho ). Esta voz cancho no forma parte en la actualidad del léxico de Gata, pues sus vecinos prefieren la forma canchal para referirse a estructuras graníticas de gran tamaño. La motivación del nombre sería la existencia de un cancho en el lugar , dado que la forma cancho es una voz muy común en la región y habitual en la toponimia menor extremeña, principalmente en la de Cáceres y muy abundante en la 148 Sierra de Gata. Aquí, además del estudiado, aparece en los topónimos Cancho Boticario , en V illamiel; Cancho del Borbollón, Cancho de la Caraba , Cancho del Cuervo y Cancho de Peña Flor , en Eljas; Cancho de la Olla , en Hernán-Pérez; y Cancho de las Albar das y Cancho de Jogarín , en Santibáñez el Alto (IDEEX). CANCHO DE LAS MAJADILLAS , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [la ħ ma ћaíl Š a]. Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1736. “Y en conformidad de todos quedaron señalados por primer mojon el que se encontro al Cancho de las Majadillas que sigue al alto del Puert o aguas ve rtientes” (AHMG, Puerto. Deslinde de términos de Gata y Peñapar da , “Deslinde de Gata con Peñaparda”, fol. 4 r). Etimología e interpr etación: El término majadillas es una forma derivada diminutiva y plural de la voz majada con el sufijo -illo, - illa , que, aunque esté presente en una serie de topónimos, ya no se emplea en el habla actual de Gata. Otro tanto ocurre con la voz cancho del núcleo toponímico, estudiado en profundidad s. v . CANCHO , EL , donde se explica que la forma utilizada por los hablantes locales es la derivada colectiva canchal . El nombre Las Majadillas es recurrente en la toponimia de la provincia de Cáceres, casi siempre en el norte, donde aparece en Montánchez, Garvín, V illa del Pedroso, El Gordo, Cabezabellosa, Jaraicejo, Robledollano, Alía, Jerte, V illanueva de la V era, Cuacos de Y uste y Garganta la Olla; y también es habitual encontrar esta forma Majadillas formando parte del complemento del nombre del elemento nuclear de algunos topónimos, como Puente de las Majadillas, Regato de las Majadillas y V er eda de las Majadillas , en Y uste; Casas de las Majadillas , en Cabezuela del V alle ; Alto de las Majadillas , en Campillo de Deleitosa; Regato de Majadillas , en Pinofranqueado; Arr oyo de las Majadillas , en Casillas de Coria; Camino de las Majadillas , en Aldeanueva de la V era; y Establo de las Majadillas , en Jaraicejo (IDEEX). La motivación para el nombre sería la existencia de varías majadas pequeñas próximas a un cancho. En la variante oral, el elemento nuclear , El Cancho , y la preposición de del complemento del nombre ha desaparecido, con lo que la estructura del 149 nombre queda reducido a un único sintagma nominal Las Majadillas , que los naturales del lugar pronuncian con aspiración de la [-s] del plural en el artículo, pero pérdida en el sustantivo por ser final de palabra; aspiración de velar fricativa sorda en interior de palabra y pérdida de [-đ-] intervocálica. CANCHO DE LOS MONTEJOS , EL Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Cancho de los Montejos (IGC50, SIGA, IDEEX, MTN50). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1897. “En dicha direccion y á unos 50 metros, en una finca propiedad de Petronilo Roma, vecino de Gata, junto á la pared o esquina de la finca de los Montejos , de T orre de D. Miguel, en un canchal nacidizo se hizo una cruz o iniciales V . y G. mir ando a cada término” (AHMG, Deslinde y amojonamiento de los términos de la villa de Gata y las de T orr e de D. Miguel y V illasbuenas , “Acta de deslinde y amojonamiento de los términos municipales de las villas de Gata y V illasbuenas” , fol. 4 r). Etimología e interpr etación: Como se ha dicho con anterioridad ( vid. s. v . CANCHO , EL ), la precisión que hace la Academia de la Historia de la voz cancho es que es ‘conocida en la montería, y muy usada en Extremadura, donde al canto se llama cancho ’. En cuanto a la voz montejo , solo aparece registrada como nombre propio de poblaciones españolas en las obras lexicográficas de Domínguez (1853), Gaspar y Roig (1855) y Rodríguez Navas (1918) ( NTLLE , s. v . Montejo ); otra posibilidad es que se tratara de un derivado de la voz monte , del latín MONS , MO NTIS ‘montaña’, documentada, de acuerdo con Corominas y Pascual, desde los orígenes del idioma ( DCECH , s. v . monte ), y el sufijo diminutivo - ejo , tan frecuente en época medieval. Casillas Antúnez incluye El Cancho de los Montejos entre los topónimos pertenecientes a V illasbuenas de Gata, y considera que el elemento principal está relacionado con la naturaleza del suelo y el complemento preposicional de los Montejos , con la caza (20 06: 409 y 518). Pero s i nos atenemos a la documentación antigua, la referencia a la finca de los Montejos sugiere una motivación de tipo antroponímico basado el apellido de sus propietarios, ya que, aunque en la actualidad sea más frecuente la forma 150 Monter o , parece ser que en siglo XVI lo fue la de Montejo , que se repite varias vecen en el libro de Cuentas y or denanzas municipales de Gata. 1525-1538 y en el Catastr o de Ensenada . El elemento nuclear del topónimo, El Canchal , se halla relacionado con la naturaleza rocosa del terreno, pues, como ya se ha indicado en el documento del deslinde de 1897, la cruz del mojón de ese lugar se hizo en un canchal, y la siguiente: “á unos 150 metros en una peña de la espresada finca de los Montejos ” (fol. 4 v). En la toponimia extremeña, las formas Montejo, Monteja y Montejos se limitan casi exclusivamente a la provincia de Cáceres, donde los encontramos acompañando a otros elementos de referencia oronímica en Morr o de Montejo , de Logrosán; Cerr o Montejo , de Madroñera; y Canchales de Montejo , de Brozas (IDEEX). De más clara referencia antroponímica son Cer cado de la Era de Montejo , en Brozas; Calleja Montejos , en V alverde del Fresno; Montejos , en Santibáñez el Alto; y Casa Monteja , en Segura de León, el único documentado en la provincia de Badajoz (IDEEX). En nuestro caso, nos inclinamos a incluirlo entre los antropónimos alusivos a propietarios de tierras. CANDALEDA , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [lakaņdaléa]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Calleja d e la Candeleda (TTCP2, pol. 4, 5). Candaleda ( LRDR ). La Candeleda (TTCP2, pol. 4, 5). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: “Al sitio de la Candalea cinco áreas de viñas hoy poblada con cincuenta y ocho olivos [...]” (Archivo personal del autor . “T estamentaria por óbito de D. Pedro Alonso Cayetano” . 1932, fol. 5 v). “Diez áreas de viñas hoy de olivos al sitio de la Candalea que linda Norte y Este con vereda de idem […]” (Archivo personal del autor . “Liquidación de derechos reales y transmisión de bienes a favor de Celestina Cayetano Alonso”. 1933, fol. 3 v). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 151 ca . 1344: “ El monte de la Candeleda es bueno de osso et de puerco [en yuierno], et aun en verano, et es la bozeria por cima de la Sierra del Puerto de Peros in ” . Libr o de la Montería (SENIFF 1983: 1 1 1). 1428. “[…] por las viñas de la Candelera e puso otro mojon al çimajo de la viña de, Pero Sanchez Galindo e del muradal que tiene la Figuera”. Deslinde de Gata con la T orre de Don Miguel. A.M.S. leg. 1, n.º 6. T raslado realizado por Juan de Zúñiga. Segovia, 13-12-1424, fol. 4 v (COT ANO OLIVERA 2004: 548). 1525. “Mas, gaste dezisiete maravedis que di a Pero de Pera Matheo, escrivano, por un poder que hizo de los regidores de mi año sobre la visitaçion de los terminos de la Candaleda para enviar a Alcantara” (AHMG, Cuentas y or denanzas municipales de Gata. 1525-1538 , fol. 23 r). 1693. “Mas adelante viniendo hacia la candaleda a cosa de doscientos pasos se hallo una cruz y junto a ella una piedra grande […]” (AHMG, V isita de términos entr e las villas de Gata y La T orr e… , fol. 2 v). 1693. “Mas adelante en el camino de la candaleda debaxo de una olivera […]” (AHMG, V isita de términos entr e las villas de Gata y La T orr e… , fol. 3 v). 1716. “Y junto a esta peña y tronco pasa el camino que ba para la Candaleda , la qual cruz se abibo con un pico por los otros fieles y abra, desde la otra, cinco pasos” (AHMG, V isita de términos (1702-1747) , “V isita de la Cañada de la Cruz de Piedra”, fol. 1 1 r). 1753. “{Agustin Gonzalez V ermejo}: Otra viña de una cuarta de tierra de mediana calidad povlada con quatrocientas varas y un pie de higuera al sitio de la Candalea ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 10 v). 1753. “{Juan V entura Garcia Montejo}: Otra viña [...] al sitio de la Candela dista de la población media legua. Linda à el L. con Marín Bermejo” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 667 v). 1753. “{Alonso Blasco de Juan Rodriguez}: Una viña […] al sitio de la Candaleda ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 27 v). 1753. “{D. Juan de Ontiveros y Salcedo}: Una viña […] al sitio de la Candelera dista de la poblacion una legua” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 622 r). 152 1753. “{Sebastian Hernandez de la Calzada}: Otra V iña […] al s itio de la Candeleda dista media legua de la Poblazion una legua” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1304 v). 1753. “{Capellania que fundo Maria Manzano}: Un castañar de una huebra de tierra de M. C. en el sitio de la Candaleda ” (AHMG, CME , Eclesiásticos, fol. 79 v). 1863. “Rústica en Candaleda , de la Capellanía de T omás Flores, censo, en 1769”. Extracto de inscripciones defectuosas que se hallan en el Registro de la Propiedad de Hoyos (BVPH, BOP de Cáceres. 29 de septiembre, n.º 1 17, 2). 1890. “[…] en el camino que va de Gata á las fincas de los propietarios en el sitio denominado la candalea , se encontraron dos cruces […]” (AHMG, Deslinde y amojonamiento de los términos de la villa de Gata y las de T orr e de D. Miguel y V illasbuenas (1890-1897) , “Acta de deslinde y amojonamiento de los términos de las villas de Gata y T orre de D. Miguel”, fol. 1 v). Etimología e interpr etación: La forma toponímica documentada más frecuentemente en textos de los siglos XVI, XVII y principios del XVIII referidos a Gata es La Candaleda , que es la habitual, aunque no la única, en el Catastr o de Ensenada , e n el que a veces aparece recogida La Candalea , con pérdida de [ -ᵭ-] intervocálica en la última sílaba. Durante el siglo XIX se documentan ejemplos tanto de La Candaleda como de La Candalea , que aparece en documentos notariales de principios del XX. Por todo ello podemos considerar las variantes La Candelera (1428) y La Candela errores de los escribanos. Con respecto a la forma con cambio de timbre en la vocal pretónica, La Candeleda , del Libr o de la Montería podría ser un error del copista ( cf. El A vantera 3 veces y El Evantera 2 veces: SENIFF 2083: 73 Y 79) o tratarse de un topónimo diferente, dado que el libro sitúa la vocería por encima del Puerto de Perosín, es decir , en un punto muy distante y separado por montañas y valles del sitio estudiado. Sin embar go, Senif f documenta solo la forma Candeleda tanto para el topónimo de Gata, como para otro homónimo en la provincia de Ávila, donde documenta además Candelediella , La Carr era de la Candeleda y El Camino de la Candeleda (recogido RUHST ALLER 1995b: 72). Ruhstaller piensa que el topónimo de Ávila “se trata indudablemente de un colectivo de planta, como muestra el sufijo - eda ” (1995a: 247) 9 . 9 “ Si, por ejemplo, un nombre contiene una secuencia final - edo o - eda, identificable con el suf ijo colecti vo 255 ENTRAMBOS RÍOS Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Juan Hontiveros y Salcedo}: Otro olivar , su cabida de una Huebra de tierra de Mediana calidad al sitio de entrambos Rios , dista una legua” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 287 v). Etimología e interpr etación: Para la etimología del elemento hidronímico Ríos , véase s. v . RÍO , EL . La Academia de la Historia recoge una entrada con un sentido muy parecido a este nombre de lugar , entrambas aguas ‘lo mismo que confluencia’ ( DVEG , s. v . Entrambas aguas ). Como topónimo menor , en la vecina T orre de Don Miguel tenemos “los huertos de Entrambas Aguas entre los dos regatos de los Ríos” (TORRES GON ZÁLEZ 1988: 60). La estructura de este topónimo, que consta de un grupo nominal compuesto de un determinante seguido de un núcleo referido a una realidad geográfica, sirve para indicar la posición de un terreno tomando como referencia su ubicación en medio del ángulo que forman la unión de El Río de San Blas y La Rivera de Gata, en contraposición a los topónimos Las Juntas y Hor quilla , que son los terrenos adyacentes a la parte externa a dicho vértice, pero sin olvidar lo dicho s. v . ENTRAMBOS CAMINOS respecto a que el adjetivo indefinido entrambos añade precisión a la localización del lugar , que es la función principal de los topónimos, ya que estos dos ríos no pueden confundirse con otros del término municipal por ser los únicos de su clase y , por tanto, tampoco el paraje por el que corren próximos el uno al otro antes de juntarse. Al preguntar por la ubicación de este lugar , los informantes se refirieron a él como “el sitio donde se juntan el río que viene del lugar (pueblo) y el de La Huerta”; es decir , pueden precisar dónde se encuentra, pero no disponen de un nombre propio para referenciarlo, de modo que se puede considerar un topónimo desparecido. ENTRILLADO , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [eleņtril Š áo]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: El Entrillado (TTCP5, pol. 4, 2). Entrillado (IDEEX). 256 Etimología e interpr etación: La voz entrillado , solo como extremeñismo, llegó tarde a los diccionarios de la Real Academia, y lo hizo únicamente por un breve periodo de tiempo, pues se incluyó por primera vez en su edición de 1927 como participio de entrillar ‘coger , aprisionar oprimiendo’ y como adjetivo ‘dícese del día puente, el de trabajo cogido entre dos festivos’; y se mantendrá como adjetivo en sucesivas ediciones con el mismo significado, pero solo hasta la de 1992 ( NTLLE , s. v . entrillado ). Sin embargo, el verbo entrillarse ‘aprisionar , oprimir ’ se ha mantenido en la zona de Gata, y su significado se corresponde con la idea de ‘sitio estrecho y oprimido’ al que se refiere el topónimo estudiado. Esta voz, y con el mismo significado, ha sido recogida por el autor de este trabajo en la Sierra Norte de Sevilla y en la V ega del Guadalquivir . En cuanto a su origen, Corominas y Pascual dan la etimología del latino TRIBŪLLUM ‘trillo’ para el término entrillar ( DCECH , s. v . trillo ). Entrillado sería el resultado del mecanismo de producción léxica del castellano consistente en añadir al verbo entrillar el sufijo -ado , procedente del latín vulgar - AT U , un formante que en el siglo XIII dio lugar a otros vocablos que también expresaban el resultado de la acción del verbo para referirse a un lugar : cer cado ‘cerca’ ( cer car ), vedado ‘campo cerrado por la ley’ ( vedar ) y plantado ‘campo plantado’ ( plantar ) ( DESE , s. v . -ado ) . A este tipo de topónimos alusivos a la ‘estrechez’ del sitio respondería el nombre de lugar soriano Langosto , que Carracedo Arroyo interpreta como ‘valle angosto’ (1996: 53-54); los pontevedreses A Congostra , A Congosta , O Congostr o , A Cor ongosta Cega y A Congosta do Mer o (RIV AS QUINT AS 1982: 264-265); los castellonenses El Angosto , El Barranco Angostillo , Los Estr echos , junto con El Fuchino , L ’Hochino , Hogina y La Hoz —procedentes del latín vulgar * focinus y * fox, focis , del clásico FA U X , FA U C I S ‘desfiladero, angostura’—, El Gor gojo y El Gor go —del latín vulgar * gŭr gucŭ lu y gŭr gu ‘abismo, sima’— y Las Canteas de Gullismo y El Gollori , derivados metafóricos de engullir ‘tragar ’ y este, de gola ‘gar ganta’ (NEBOT CALPE 1991: 177-178); y , quizás, el asturiano El Entrilleru — una isla de un kilómetro de longitud y trescientos metros de anchura entre dos brazos del río Nalón—, aunque González y F ernández V allés lo explique como un compuesto de entr e + ller o ‘cascajo’ por tratarse de un lugar rodeado de cantos rodados (1959: 237). Aparte de El Entrillado de Gata, no se han encontrado formas afines en el resto de la geografía española. La forma oral presenta pérdida de [-ᵭ-], vulgarismo que, aunque, como sostiene Montero Curiel, no es un rasgo exclusivo del habla de Extremadura, su extensión es 257 general a toda la región y a todo tipo de hablantes (2008: 39). ERMIT A Deriva de l a voz del latín tardío ER Ē MUS ‘desierto’ y se documenta por primera vez como ermo en 1098 y como ermita , hacia 1220 ( DCECH , s. v . yermo ) . En el DA ( s. v .) se dice que ermita es el ‘edificio pequeño a modo de capilla […], o cuarto para recogerse el que vive en ella’. La última edición del DLE ( s. v .) añade a esta definición la característica de estar ‘situado por lo general en un sitio despoblado’. Esta circunstancia de encontrarse en un sitio apartado o al menos de situarse a las afueras del casco urbano la cumplían todas las ermitas de la villa. T anto con la estructura más simple, determinante + núcleo , como formando parte de otras más complejas, la voz ermita está presente en numerosos topónimos extremeños. Los que se van a estudiar a continuación son todos compuestos sintagmáticos en los que el elemento principal aparece acompañado por un hagiónimo referido al titular de esta, por lo que ambos componentes son de tipo religioso. ERMIT A DEL SANTÍSIMO CRISTO DEL HUMILLADERO , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laelmítaelumil Š aéro]. [laelmítalo ħ mil Š aéro]. Formas escritas utilizadas en fuentes distintas de las cartográficas y catastrales: “Desaparecidas las ermitas de Santa María, San Sebastián, Santa Catalina y La Magdalena, solo se conservan las del Cristo del Humillader o y San Blas” (ADISGA T A 1996: 47). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Francisco Gonzalez de la Cruz}: Una viña de una quarta de Buena Calidad Poblada con quatrocientas parras al sitio de el santo Christo dista de la Poblazion veinte pasos” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 493 v). 1753. “{Ygnacio Hernandez V inagre}: Otra viña […] al sitio de la Calzada del Puente próxima a esta Poblacion, confronta L. Calzada, P . vereda que ba a la Capilla del Santo Xpto ” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1329 r). 1791. “Hay cuatro ermitas : Del Santisimo Christo del Humillader o , Santa 258 Cathalina, San Sebastian y San Blas [...]”. Respuesta del Consistorio a la pregunta número 23 del Interr ogatorio de la Real Audiencia de Extr emadura (RODRÍGUEZ CANCHO / BARRIENT OS ALF AGEME 1993: 283). 1804. “Hay otra pequeña capilla llamada del Christo ”. (“Los pueblos del norte de la Diócesis de Coria en 1084”, MORENO RAMOS 2010: 113). 1846. “En las afueras al E. una ermita con la advocación del Humillader o , y algo más lejos el cementerio capaz y seguro” ( DGEH , s. v . Gata ). 1897. “Y por fin, á las puertas del pueblo, y en el camino que conduce á T orre de don Miguel, está el Humillader o ” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 37). Etimología e interpr etación: El término común ermita aparece individualizado con respecto a otras edificaciones religiosas del mismo tipo en G ata por un complemento del nombre referido al Santísimo Cristo del Humillader o , cuyo elemento nuclear , hace referencia a una de las denominaciones más frecuentes y habituales de la segunda persona de la T rinidad cristiana, por lo que aparece, a su vez, referenciado por un complemento prepositivo relativo al lugar en el que se encuentra su imagen y del que toma el nombre ( vid . s. v . HUMILLADERO, EL ). La voz santo y su forma apocopada san proceden del participio latino SANCTUS ‘sagrado o consagrado’ que, a su vez, procede de SANCIRE ‘consagrado’, ‘consagrar ’, y aparece ya en las Glosas Silenses ( DCECH , s. v . santo ). Dicha voz, con las acepciones de ‘perfecto y libre de toda culpa’ y ‘dicho de una cosa: que es venerable por algún motivo de religión’ ( DLE , s.v . santo ) o con otras muy parecidas a estas, la recogen todas las obras lexicográficas del NTLLE ( s.v .) desde la de Nebrija en 1495, por lo que aquí la forma santo hay que entenderla de acuerdo con la matización que hace la definición del Diccionario de Autoridades de que ‘con toda propiedad solo se dice de Dios, que lo es essencialmente, y es el principio de toda Santidád: por gracia, privilegio, y participación se dice de los Angeles y los hombres’, que van a incorporar después el resto de los diccionarios académicos ( NTLLE , s v . santo ). T enemos noticia de la talla de este Cristo por el Catastr o de Ensenada , en donde se menciona una casa propiedad de Francisco Arias sobre la que pesaba un censo “redimible a favor de la Imagen de el Santísimo Christo de el Humilladero de esta villa” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 334 r). Este censo sería, seguramente, para el aceite de la lámpara, 259 ya que la costumbre de alumbrar las imágenes de esta ermita con mariposas de aceite se ha mantenido hasta finales del siglo pasado. Otra fuente antigua por la que sabemos de la existencia de este Cristo es la obra de Guerra Hontiveros, quien contrasta la buena calidad de la imagen de un nazareno cargando con la cruz, conocido como Santo Cor der o y que ha gozado siempre de una profunda devoción en el pueblo, con este “Crucifijo de talla, a cuyo cuerpo feo, anguloso y desproporcionado, han pegado una cabeza, sabe Dios de dónde, hermosa, con la angustiada expresión de la amar ga agonía, mezclada à la sublime caridad del Justo” (1897: 37). García Mogollón, que se refiere a esta talla bajo la advocación de Cristo de la V eracruz — las personas de más edad, en pueblo lo hacían por la del Cristo de la Limpia , seguramente una deformación de Limpias , nombre del municipio cántabro famoso por la imagen de su Cristo — , lo describe como una pieza “casi de tamaño natural, acusadamente manierista, de enjutas formas alar gadas y espirituales, colorido cerúleo y paño de pureza plegado con elegancia”, y sostiene que la obra se encuentra suficientemente documentada, pues, según consta en un escrito del Archivo Diocesano de Cáceres, fue encar gado “al imaginero Pedro Paz, pagándole por él 240 reales de vellón en el año 1593” (2009: 375). De lo que también hay constancia documental en el Catastr o de Ensenada es de la titularidad de la imagen de la cofradía, mencionada del “Santísimo Cristo del Umilladero”, pues aparecen varios censos a favor de su mayordomo Don Juan Domínguez Montero (AHM G, CME , Eclesiásticos, fol. 1 12 r -1 13 v). El topónimo Ermita del Santísimo Cristo del Humillader o se repite en la Baja Extremadura solo en Medina de las T orres y en la Alta, en el cuasi homónimo Ermita del Santo Cristo del Humillader o en V aldastillas (IDEEX). En cambio, las denominaciones Ermita del Humillader o y El Humillader o aparecen de manera más frecuente en la toponimia extremeña y son las usadas entre los hablantes gateños para referirse a esta ermita y a los terrenos aledaños ( vid. s. v . HUMILLADERO, EL ). Por esta razón pensamos que el nombre de lugar Ermita del Santísimo Cristo del Humillader o , relativo a la construcción religiosa —con independencia de que exista variante Capilla del Santo Cristo y otra Humillader o— , debe mantenerse por su carácter de referente cultural e histórico para la villa. Obsérvese una vez más, la neutralización de [-r] y [-l] a favor de [-l] en las formas orales y el mantenimiento de la palatal lateral, típicas de habla del norte de la provincia de Cáceres, así como la aspiración de [- s] implosiva, pero pérdida en final de palabra, junto con la de [- đ -] intervocálica. 260 ERMIT A DE SAN BLAS , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laelmítasambrá]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Ermita de San Blas (IGC50, IDEEX, MTN50, TTCP1, pol. 3, 6). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: Ermita de San Blas (Señalización de Senderos PR-CC 185). “ La ermita de S an Blas en lo alto de la sierra, que guarda un retablo clasicista del siglo XVII” (ADISGA T A 1996: 47). “ La ermita de San Blas se encuentra a unos cinco km. de Gata, casi en la coronación del Puerto de Castilla” (GARCÍA MOGOLLÓN 2009: 377). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1791. “Hay cuatro ermitas : Del Santisimo Christo del Humilladero, Santa Cathalina, San Sebastian y San Blas , [...]”. Respuesta del Consistorio a la pregunta número 23 del Interr ogatorio de la Real Audiencia de Extr emadura (RODRÍGUEZ CANCHO / BARRIENT OS ALF AGEME 1993: 283). 1897. “[...] á poco más de media legua de la V illa, junto á su vía principal, que es el Puerto de Castilla […] está la ermita de San Blas , que fue arruinada en 1809, y restaurada en 1858” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 34). Etimología e interpr etación: La forma san llega tarde a los diccionarios en castellano, pues el primero en recogerla es el de Autoridades en 1739 para decir que es ‘lo mismo que Santo . Dícese por contracción de la palabra Santo , y se usa siempre antepuesta à la voz con quien se junta’ ( DA , s. v . san ). Sin embar go, Oudin (1607) y V ittorini (1609) ya habían incluido san y sant en los suyos ( NTLLE , s. v . san ). P ara la etimología e interpretación referida al santo titular de esta ermita, véase s. v . SAN BLAS. Además del templo propiamente dicho, el topónimo designa también la casa del ermitaño, su antiguo huerto y unos prados cercados en los que crecen algunos castaños, bajo cuya sombra la gente del lugar celebra una romería no el día del santo patrón, el 3 de febrero, sino el primer domingo de agosto. De la devoción al santo en la provincia de Cáceres dan testimonio los ocho nombres de lugar Ermita de San Blas , motivados por la 261 existencia de edificios dedicados al santo, sensiblemente más abundantes que en la de Badajoz, donde únicamente se han localizado dos ermitas con ese nombre (IDEEX). Como es habitual en otras formas orales, esta presenta neutralización de líquidas en posición implosiva a favor de [-l] y pérdida de [-s] en final absoluto de palabra características de esta zona de Extremadura, junto con realización [br -] del grupo [bl-], rasgo propio del ámbito del leonés que se mantiene vivo en el habla de Gata, al que nos hemos referido ya s. v . BALD ÍO DE ROBLEDA , EL ERMIT A DE SAN SEBASTIÁN , LA Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes distintas de las cartográficas y catastrales: “Hubo en Gata numerosas ermitas en siglos pasados, la mayor parte de ellas desaparecidas en nuestros días. […], la de San Sebastián estaba en el actual barrio de su nombre” (GARGÍA MOGOLLÓN 2009: 373). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1791. “Hay cuatro ermitas : Del Santísimo Christo del Humilladero, Santa Cathalina, San Sebastian y San Blas, [...]”. Respuesta del Consistorio a la pregunta número 23 del Interr ogatorio de la Real Audiencia de Extr emadura (RODRÍGUEZ CANCHO / BARRIENT OS ALF AGEME 1993: 283). 1804. “Los edificios públicos de que parece poder hacer uso, son con más proporción, las hermitas de San Sebastián y Sta. Catalina. Ambas a la salida de la villa”. (“Los pueblos del norte de la Diócesis de Coria en 1084”, MORENO RAMOS 2010: 113). 1897. “De más importancia fue la ermita de San Sebastián, construida á unos cien metros de la población, en el ángulo que forman al bifurcarse los dos caminos, uno de los cuales sube á Castilla y el otro que siguiendo la ribera abajo, conduce a Hoyos y á las principales heredades del pueblo” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 35). Etimología e interpr etación: El onomástico de persona Sebastián (con valor de ‘venerable’), de origen griego es, de acuerdo con Albaigés, uno de los nombres que se incorporaron a la cultura romana y que fueron adoptados también por los cristianos de Roma ( ENP , s. v . Sebastián ). Según 262 T ibón, el nombre procede de SEBASTIANUS , que en el santoral está representado por el capitán romano ejecutado por orden de Diocleciano, del siglo III, y el Beato Sebastián de Aparicio, del siglo XVI ( DECN , s. v . Sebastián ). En el santoral católico, San Sebastián está documentado en textos pertenecientes a los siglos X al XI (LÓPEZ SANTOS 1952: 65 y 1 15). Como santo titular de la desaparecida ermita de Gata, además de por las fuentes antiguas, tenemos constancia por la toponimia, pues ha permanecido en el odónimo San Sebastián referido a un barrio y a una plaza, situados en la actualidad en el extremo oeste del pueblo y que en tiempos del Catastr o de Ensenada se encontraban extramuros, según se refleja en los censos a favor de “Cathalina de Hontiberos Mayordoma del Señor San Sebastian que se benera extramuros de esta V illa” (AHMG, CME , Eclesiásticos, fol. 1 18 v). Pero su recurrencia como nombre propio en este mismo Catastr o , donde aparece seis veces, es relativamente baja si lo comparamos con Juan , Mateo , Francisco y Pedr o ; por lo que no parece existir una correlación entre la devoción a los santos titulares de las ermitas y la onomástica gateña. En el resto de la región, son cinco las ermitas llamadas de San Sebastián en pueblos de la provincia de Cáceres. Sin embargo, el hagiónimo San Sebastián aparece en otr as cinco denominaciones de parajes en Descar gamaría, Cadalso, Hoyos, T orre de Don Miguel y Santibáñez el Alto, todos ellos, en la Sierra de Gata, y , en la provincia de Badajoz, lo encontramos en Aceuchal y Granj a de T orrehermosa. La motivación de estos hagiónimos parece, por fuerza, estar ligada a la existencia de capillas dedicadas al santo o a tierras de cofradías titulares de este, que indica en ambos casos que la devoción por el mártir cristiano estuvo muy extendida en lo antiguo en el norte de Extremadura (IDEEX). ERMIT A DE SANT A CA T ALINA , LA Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes distintas de las cartográficas y catastrales: “Desaparecidas las ermitas de Santa M aría, San S ebastián, Santa Catalina y La Magdalena, solo se conservan las del Cristo del Humilladero y San Blas” (ADISGA T A 1996: 47). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1525. “En Santa Catalina , jurisdiccion de la villa de Gata […] Garçia Hernandez, mayordomo de la dicha villa […] dio cuenta de la dicha mayordomia al conçejo de 263 la dicha villa” ( Cuentas y or denanzas municipales de Gata . 1525-1538 , fol. 6 v). 1791. “Hay cuatro ermitas : Del Santísimo Christo del Humilladero, Santa Cathalina , San Sebastian y San Blas, [...]”. Respuesta del Consistorio a la pregunta número 23 del Interr ogatorio de la Real Audiencia de Extr emadura (RODRÍGUEZ CANCHO / BARRIENT OS ALF AGEME 1993: 283). 1791. “Santuarios (y) ermitaños otros quatro, siendo notable e l fundamento de uno, Señora Santa Cathalina Martir , Cristal de Roca, sin ocasion de quimeras en sus funciones eclesiasticas de misa, sermon y procesion”. Respuesta del párroco a la pregunta n.º 23 del Interr ogatorio de la Real Audiencia de Extr emadura (RODRÍGUEZ CANCHO / BARRIENT OS ALF AGEME 1993: 293). 1804. “Los edificios públicos de que parece poder hacer uso, son con más proporción, las hermitas de San Sebastián y Sta. Catalina . Ambas a la salida de la villa”. (“Los pueblos del norte de la Diócesis de Coria en 1084”, MORENO RAMOS 2010: 113). 1897. “Al oriente de la V illa, en el pintoresco valle de la Puente, y á cosa de trescientos metros de ella, en el sitio que hoy ocupa el cementerio, estuvo la ermita de Santa Catalina , rodeada de castaños y morales” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 33). Etimología e interpr etación: La documentación más antigua se refiere a esta edificación de carácter religioso únicamente como Santa Catalina , y así aparece recogida también en las repuestas del Consistorio al Interr ogatorio de la Real Audiencia de Extr emadura de 1791, aunque en las del párroco está registrada como santuario bajo la advocación de Señora Santa Cathalina Martir . Santa es forma femenina de santo ( vid . v . s . s. ERMIT A DEL SANTÍSIMO CRIST O DEL HUMILL ADERO y ERMIT A DE SAN BLAS ), formas que, de acuerdo con la acepción segunda del DLE ( s. v . ), es ‘en el mundo cristiano, dicho de una persona, declarada santa por la Iglesia, que manda que se le dé culto universalmente’. Por lo que se refiere al nombre de Catalina , T ibón afirma que del griego paso al latín como Katerina , más tarde escri to Catharina , y que el culto de Santa Catalina de Alejandría fue llevado a Europa Occidental; el nombre de esta virgen egipcia se convirtió en uno de los más populares ( DECN , s. v . Catalina ) y ha dejado su huella en la toponimia con trece topónimos mayores en España (LÓPEZ SANT OS 1952: 36). 264 En Extremadura, concretamente en Cáceres, encontramos esta huella en dos Ermita de Santa Catalina , una en Serradilla y otra en Guadalupe, y una Ermita Santa Catalina en V alencia de Alcántara (IDEEX). A estas tres hemos de sumar la desaparecida Ermita de Santa Catalina , de la que Guerra Hontiveros sostiene que ocupaba el sitio en el que se encuentra hoy el cementerio, mientras que la tradición dice que se hallaba a uno s cincuenta pasos de él, en el lugar que hoy ocupa el llamado Molino de la Señora Carmen . Es posible que así sea porque, en una de las paredes de su cerca, es bien visible una portada ojival cegada, demasiado artística para ser el corral de una almazara de aceite, y junto a esta, también cegada, una pequeña ventana como las que suelen tener las ermitas para permitir a los caminantes asomarse a l interior cuando la puerta está cerrada. No deja de ser curioso que entre los patronazgos de oficios que ostenta Sa nta Catalina de Alejandría — pues no hay que olvidar que, según aclara Albaigés, existen otras once Santa Catalina con este nombre— se encuentre el de los molineros ( ENP , s. v . Catalina ), porque, además del que, seguramente, se construyó aprovechando algunos de sus muros, existen otros cinco molinos en sus inmediaciones. Como decimos, el nombre de Ermita de Santa Catalina se repite en Extremadura, pero las referencias a la santa son muy abundantes en la toponimia extremeña, ya sea en su forma más simple, la del hagiónimo Santa Catalina , o con este formando parte de nombres alusivos tanto a vías de comunicación como a la presencia de agua o a relieves del terreno, como V er eda de Santa Catalina, Regajo de Santa Catalina y Barranco de Santa Catalina (IDEEX). ERMIT A DE SANT A MARÍA DEL PUERT O , LA Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes distintas de las cartográficas y catastrales: “Desaparecidas las ermitas de Santa María , San Sebastián, Santa Catalina y La Magdalena, solo se conservan las del Cristo del Humilladero y San Blas” (ADISGA T A 1996: 47). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1702. “Prosiguiendo zerca de la hermita de Santa Maria del puerto se encontró otra mojonera que era un monton de piedra pizarra con unos berezos encima y se avivo con otros berezos” (AHMG, V isita de términos (1702-1747) , “Auto para hacer la 271 Ermita de la V ir gen de España en Calañas, Huelva (IDEA). El origen de muchos de estos nombres podría estar basado en la voz espadaña , bien en su acepción arquitectónica ‘estructura mural de un edificio que se prolonga verticalmente y acaba en punta, con huecos para colocar las campanas’, o bien fitonímica ‘planta herbácea, de la familia de las tifáceas, de metro y medio a dos metros de altura, con las hojas en forma casi de espada’ ( DLE , s. v . espadaña ), que tiene su correspondiente voz geográfica espadañal ‘sitio húmedo en que se crían con abundancia las espadañas en las orillas de arroyos y lagunas’ ( DVEG , s. v . espadañal ). Dichas voces, de acuerdo con Corominas y Pascual, son formas derivadas de espada , procedente del latín SP A THA ‘pala de leñador ’, pero que se documenta con el sentido actual ya en el Cid ; y de espadaña existe una forma mozárabe ešpatâna en el malagueño Abenalbéitar anterior a 1248 ( DCECH , s. v . espada ). En apoyo a la teoría anterior , hay que decir que García Arias piensa, igualmente, que el hidrónimo asturiano El Río España estaría basado en un apelativo espa(da)ña (2010: 102), aunque sin especificar en cuál de los dos sentidos del término. En cuanto al origen del topónimo que analizamos, resulta verosímil suponer que aluda al fitónimo, dado que tanto Espadaña como Espadañal son formas ha bituales en la toponimia extremeña y que, como voz común, espadaña ‘hierba’ entró muy pronto en las obras lexicográficas, pues es recogida por Nebrija ya en 1495 y por el padre Alcalá en 1505 ( TLLC , s. v . espadaña ), aunque es más probable que los restos de lo que Guerra Hontiveros piensa que fue una mezquita, fuera en realidad una ermita con una espadaña, y de ahí el nombre Espa [da] ña para referirse a estos terrenos. En cualquiera de los casos, lo normal es que esta forma espadaña en la lengua oral hubiera sufrido perdida de [- đ -] en posición intervocálica, y pasado de este modo a la toponimia. De todos modos, resulta extraño suponer que el autor de la Estoria de España eligiera dar un nombre como Hispania a una aldea remota; no obstante, la versión de que el núcleo primitivo del municipio de Gata se ubicaba en el lugar hoy nombrado España forma parte de la tradición, y es así como lo recogen todas las fuentes documentales. Además, el topónimo goza de plena vitalidad, por lo que debe mantenerse su actual forma. F AN DANGA , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [lafandáŋga]. Etimología e interpr etación: 272 El único diccionario en el que hemos podido documentar la voz fandanga es en el castellano y portugués de Bluteau (1721), donde aparece traducida como galhofa ‘burla, broma’ ( NTLLE , s . v . fandanga ). Según un informante, La Fandanga nombraba un huerto y un prado pertenecientes a un mismo propietario cercanos al lugar llamado La Boca de la Cabr era . Es posible, pues, que su origen esté en ámbito de la familia y sea un topónimo de difícil interpretación fuera de ella. La voz fandanga en la variedad de habla de Gata tiene el significado de ‘vagina’, por lo que la motivación para el nombre podría ser alguna característica de ambos terrenos relacionada de manera metafórica con el ór gano sexual femenino. A un así, no habría que descartar un origen de carácter antroponímico en un apodo La Fandanga referido a una propietaria de la finca agrícola, dado que el apelativo fandanga con el significado de ‘mujer inconmovible o poco dada a hacer el bien’ forma parte también del léxico utilizado por los hablantes de Gata, pero esta posibilidad resulta poco probable, dado que se trata, al parecer , de un topónimo de reciente creación, y de ser así, el mote se hubiera mantenido o sería al menos recordado por las personas de más edad. F A TELA , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [lafatéla]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Fatela (IDEEX, Acebo). La Fatela (IDEEX, Perales del Puerto). Formas escritas r egistradas en otro tipo de documentos actuales: “El cruce de las carreteras comarcales 513 y 526, conocido como La Fatela es el punto de inicio […]” (ADISGA T A 1996: 129). “[…] entre las dos carreteras locales que se dirigen hacia la población desde el cruce conocido como de la Fatela ” ( Catálogo de montes de utilidad pública de Extremadura 2009: 138, 139). “[…] salieron al término de la Fatela al fin de acompañar al señor obispo”. Noticia sobre la visita del obispo de Coria a Gata ( Nuevo día : diario de la provincia de Cáceres . Año V, n.º 1298. 15 de noviembre de 1930, 319). 273 Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1549. “[…] y de la poça del tizón va a dar a los robledillos de Fatela por el lomo a dar al mojón que está camyno de Perales donde parte el término de Coria con la Horden”. Capítulo de la visitación de la villa de La Torre. 22 de agosto de 1549 (TORRES GONZÁLEZ 1988: 327). Etimología e interpr etación: El DLE no recoge la voz fatela , pero sí fato ‘desusado de hato’ y hato ‘sitio que, fuera de las poblaciones, eligen los pastores para comer y dormir durante su permanencia allí con el ganado’, procedente, quizás, del gótico * fata ‘vestidos’ ( DLE , s. vv . fato y hato ). El DA tampoco incluye esta voz, que no figura en los de la Real Academia como ‘forma antigua de hato’ hasta la edición de 1791 ( NTLLE , s. v . fato ). En cuanto a hato , Corominas y Pascual piensan que esta voz parece proceder de un gótico * fat ‘vestido’, que en castellano se mezcla con el sentido ‘provisión que llevan los pastores y gañanes’, la documentan por primera vez en J. Ruiz, y en Almería tiene el significado específico de ‘lugar donde los labradores dejan su impedimenta y vuelven para comer ’. Estos lexicográficos indican, además, que en portugués dio lugar a fato , que cuenta con un derivado gallego fatelo y que, como topónimo, aparece documentado ya en el Libr o de la Montería en Cabeza de los Hatos ( DCEH , s. v . hato ). En tal caso, Fatela ser ía una creación por derivación sobre fato con el sufijo diminutivo - ela , procedente del latino - ellus , - a , - um ( DESE, s. v . - elo ), presente en el topónimo extremeño Caselas de la Laguna , en Alcántara, Cáceres (GONZÁLEZ SALGADO 2007: 1975a). No obstante, Baraja Salas sostiene que la productividad del sufijo - ela , tanto en castellano como en portugués, es mínima, por lo que su impacto en la toponimia extremeña es también escaso. Aun así, este filólogo localiza dieciocho topónimos más con esta terminación, trece de ellos en Cáceres y solo dos lejos de la zona rayana con Portugal, pero no tiene en cuenta Fatela por considerarlo arabismo (1992: 891), aunque no llega a aclarar la motivación inicial del topónimo. Es en el sentido de ‘lugar de provisión y descanso de pastores’ en donde podría estar el origen del onomástico de lugar La Fatela , ya que, como se indica tanto en la documentación antigua, como en la más moderna, el topónimo da nombre a un cruce de caminos en el que confluyen varios términos municipales, justo al comienzo del Puerto de Perales, sitio donde se ubicaba también el denominado Parador de la Fatela , un establecimiento público en el que se servían comidas, hasta que dejó de estar en uso a 274 finales del siglo XX, y que formaba parte de una red de alojamientos para pastores y ganados dispuestos a lo largo del cordel que corría paralelo al Puerto de Perales, por el que transitaban los rebaños procedentes de la Meseta. En Andalucía, Ruhstaller basa en la voz hato los topónimos onubenses El Jato en Aracena, El Jatillo del Tío Macher o en Chucena, El Hatillo en Berrocal, Hato Blanco en Hinojos, Hato de los Már quez en Escacena del Campo; Hato Blanco , Hato Curr ete , Hato de Daza , Hato de los Car dos , Hato V ieja , Hato Ratón y Los Atillos en la provincia de Sevilla (2012: 68). Mientras que las grafías de las formas andaluzas muestran distintos grados, o ausencia, de aspiración inicial, la del topónimo de Gata, La Fatela , muestra desde la primera fuente escrita una F- inicial que en la forma oral se ha mantenido. Pero la denominación Fatela , sin artículo, es a su vez el nombre de una localidad portuguesa del concejo de Fundao, situada a unos escasos cincuenta kilómetros de la frontera con España, y es también un apellido que aparece con cierta regularidad en el norte de Cáceres 21 . Por tanto, el topónimo de Gata será probablemente una forma antroponímica de origen portugués, que explicaría la ausencia de artículo en la primera documentación del nombre “los robledillos de [un propietario] Fatela ”. FINCA DE LAS CABRERAS , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [lafíŋkala ħ kaᵬréra]. Etimología e interpr etación: La voz finca del núcleo del grupo toponímico proviene, de acuerdo con Corominas 21 Pablo Fatela , en Ceclavín (BVPH, BO P de Cáceres. 21 de agosto de 1850, n.º 100, 403). Basilio Rodríguez Fatela , en Ceclavín (BVPH, BOP de Cáceres. 5 de diciembre de 1884, n.º 91, 363). To m á s Fatel a , en Montehe rmoso (BVPH, BOP de Cáceres. 15 de mayo, 1885, n.º 182, 729). Daniel Fa tela , en Plasencia ( Nuevo día : diario de la pr ovincia de Cácer es . 4 de diciembre de 192 0, n.º 82, 7). Antonio Fatela , en V illanu eva de la Sierra ( Nuevo día : diario de la pr ovinci a de Cácer es . 21 de enero d e 1929, n.º 740, 5). Félix Periáñez Fa tela , en Mohedas (BV PH, BOP de Cáceres. 22 de enero de 1936, n º 18, 4). Vi c e n t e S i m ó n Fatela , en V illa de l Campo (BVPH, BOP de Cáceres. 27 de febrero de 1937, n.º 47, 2). Feliciano Fatel a de Sande, Cornelio V illegas Fatela y J ulián Fatela Mar tín, en (BVPH, BOP de Cáceres. 24 de marzo de 1937, n.º 67, 3). 275 y Pascual, del latín vulgar FIGICARE, derivado del latín FIGERE ‘clavar , hincar ’, ‘fijar , sujetar ’, doc umentada por primera vez como ficar en la segunda mitad del siglo X con el sentido antiguo de ‘permanecer , quedar ’, de donde deriva el arcaísmo jurídico finca , cuya acepción moderna de ‘propiedad inmueble, rústica o urbana’ no es recogida por un diccionario de la Real Academia hasta 1817 ( DCECH , s. v . hincar ). De hecho, el término finca no se usa en el Catastr o de Ensenada , donde se prefieren los de pago y partida . Para el sentido del complemento del nombre, véase s. v . CABRERA , LA. Uno de los informantes precisó que se trataba de una finca particular que incluía un huerto, un olivar y un prado y que estaba ubicada en La Boca de la Cabrera, propiedad de una familia conocida del pueblo, y hoy abandonada. La forma oral, que llegado hasta nosotros en plural, muestra elipsis de preposición de en el complemento del nombre y la solución aspirada para [-s] en posición implosiva, pero su pérdida en final de palabra. FORTÍN , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elfoļtín]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: El Fortín (SIGA, IDEEX, MTN50). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: El Fortín (Señalización de Senderos SL-CC 213). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1846. “una especie de fortín arruinado ½ cuarto de legua al Norte de la villa, colocado sobre la cima de un cerro, del que se descubre toda la calzada que conduce al puerto, los cast. de Almenara, Santibáñez y Portezuelo” ( DGEH , s. v . Gata ). 1897. “T ambién debió tener para su defensa algunos fuertes exteriores, de los cuales quedan el Fortín , sobre una loma cercana al poniente del pueblo, […]” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 28). 1914. “Se cruza después un camino al Puerto y enseguida está la estación de Gata en la ladera llamada del Fortín ”. Proyecto de ferrocarril Estación del T ajo-Ciudad Rodrigo. V ariante de Gata (Archivo particular de C. López Cayetano, fol. 1 r). 276 Etimología e interpr etación: El origen de la voz fortín se halla en la latina FOR TIS ‘fuerte’ y se documenta desde los orígenes del castellano ( DCECH , s. v . fuerte ). L as dimensiones de la realidad nombrada por su derivado fortín aparecen perfectamente delimitadas en el Diccionario de Autoridades : ‘más débil que la plaza, con menos de seiscientos pies de líneas de defensas’ ( DA , s. v . fortín ). La motivación semántica para el nombre de este paraje se encuentra en un a construcción de tipo defensivo documentada, entre otros, por Guerra Hontiveros y por Pascual Madoz, aunque pensamos que este último la confunde con el llamado Fortín del Puerto , al situarlo al norte en lugar de al oeste de la villa. Esta antigua torre se creía desaparecida, pero un incendio forestal ocurrido en 2015 dejó al descubierto, bajo la hojarasca y los troncos calcinados de los pinos, su base de piedra redondeada. El F ortín , aunque sin nombrarlo directamente, debió de ser uno de los “castil lejos o atalayas dispersas en las alturas o lomas de esta sierra de una notable antigüedad” a los que se refiere el párroco de Gata en su respuesta a la pregunta número cincuenta y uno del Interr ogatorio de la Real Audiencia de 1791 (RODRIGUEZ CANCHO / BARRIENT OS ALF AGEME 1993: 297). El nombre de lugar El Fortín es muy poco frecuente en la Península ; de hecho, no hemos podido documentar ninguno en Andalucía (IDEA), y en el resto del territorio nacional, únicamente en los municipios de Agoncillo y de Fariza, en La Rioja, y en el de Quinto, en Zaragoza (IDEE). En cambio, en Extremadura, existe en Robledillo de Gata, Descar gamaría y Santibáñez el Alto (IDEEX), los tres comarcanos de Gata, hecho que prueba la importancia de la zona durante las luchas fronterizas entre cristianos y musulmanes. De nuevo aquí, la forma oral, como era de esperar , presenta la ca racterística neutralización de líquidas en posición implosiva a favor de [-l]. FORTÍN DEL PUERTO , EL Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [elfoļ tín delpwél – to ]. Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1687. “Siguiendo la cumbre adelante, enfrente del fortin de la villa de Gata se hallo 277 otro mojon en un cancho con un monton de piedras enzima que tenia una cruz, la qual se abivo” (AHMG, Deslinde de términos Gata y Acebo y Payo hasta la Jañona , fol. 9 r). 1702. “Mas adelante Antes de llegar al fortin del puerto , cosa de cien metros sobre una piedra pequeña que esta entre dos gruesas” (AHMG, V isita de términos (1702- 1747) , “Auto para hacer la vista de deslinde de términos con Ciudad Rodrigo, Perosín y Lugar del Acebo”, fol. 4.r .). 1747. “Mas adelante a cosa de cien pasos, se hallo una peña antes de llegar al fortín que mira al arroyo de Perosín” (AHMG, V isita de términos (1702-1747) , “V isita de termino con Ciudad Rodrigo”, fol. 38 v .) Etimología e interpr etación: En este caso el elemento nuclear , El Fortín (estudiado s. v . FORTÍN, EL ), está acompañado por un complemento del nombre, del Puerto , referido al lugar ( vid . s. v . PUERT O , EL ) en el que en otro tiempo debió alzarse la edificación hoy desaparecida, de cuya existencia solo tenemos noticias por la documentación antigua y la toponimia. Aunque el topónimo ha pervivido en su forma oral, no ha podido documentarse en ninguna fuente ac tual como forma escrita. La única referencia reciente al lugar con la que contamos es la de V elo y Nieto, que afirma que: “existió hacia la parte del norte un cubo o pequeña torre con baluarte avanzado” (1968: 666). La forma oral presenta la característica neutralización de líquidas en posición implosiva a favor de [- l] dos veces. FUENTE La voz fuente , que procede del latín FONS , FONTIS , se documenta desde los orígenes del castellano ( DCECH , s. v . fuente ) . El DLE ( s. v .) define en su primera acepción la voz fuente como ‘manantial de agua que surge de la tierra’ y en la tercera, como ‘la obra arquitectónica hecha de fábrica, piedra, hierro etc., que sirve para que salga el agua por uno o muchos caños’ . El de Autoridades realiza la misma distinción entre ‘manantial’ y ‘el artificio para conducirla encañada desde los manantiales a calles, plazas y jardines para diferentes usos’ ( DA , s. v . fuente ). Como término geográfico, la Academia de la Historia da la definición de ‘manantial de agua perenne, recogido en la superficie de la tierra’ ( DVEG , s. v . fuente ). Es lógico que en un lugar con “abundantes veneros […], cuyas aguas, encauzadas 278 con estupendo arte por los naturales del país, son llevadas muy lejos á regar las huertas en vistosos bancales” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 10), estos se hayan preocupado por nombrar los nacimientos, los cursos y las construcciones por las que el fluía el agua, dando lugar a topónimos en el que al elemento nuclear Fuente le sigue un segundo que lo individualiza con respecto al resto de las fuentes existentes en el municipio, de cuya abundancia deja constancia Madoz en su diccionario cuando afirma que “bañan el término muchos manantiales, que brotan por doquiera formando innumerables arroyuelos” ( DGEH , s. v . Gata ). Algunas de las fuentes nombran solamente las aguas nacientes y otras son la motivación para el nombre del paraje en que se ubican, pero también puede ocurrir a la inversa: que sean estos cursos de aguas los que reciban el nombre de las tierras por las que corren, como se verá más adelante. Aunque muchos de estos manantiales no se hallan señalados en los mapas, lo están en la memoria colectiva de los naturales, a quienes les sirven, además de para beber , para regar los huertos y para orientarse en el campo. La mayoría de los hidrónimos compuestos a partir de fuente estudiados en este trabajo presentan la estructura La Fuente + ( de ) + forma individualizadora con elipsis de la preposición de que introduce el segundo componente. Hay que advertir también que todas las formas orales de los nombres que incluyen el elemento Fuente (o derivados como fontana ) se realizan con aspiración procedente de F- inicial latina. FONT ANILLA , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ we ņtaníl Š a]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Fontanilla ( LRDR ). Fuentecilla (IDEEX). La Fuentecilla (TTCP2, pol. 21, IDEEX). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Alonso Fernandez Zevadero}: Otra viña de dos quartas de tierra de vuena calidad […] al sitio de la fontanilla , dista medio quarto de legua de esta Poblacion” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 59 v). 1753. “{Manuel Hernandez como tutor de las personas de Alejandro y Ramon Hernandez}: Un Huerto […] se Riega con Agua del Arroio de este sitio que es el de 279 la Juntanilla y Dista medio quarto de legua de esta Poblazion” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1382 v). 1845. “Media id. de id. [huebra de olivos] á la Fontanilla , en id, con 30 pies”. V enta de bienes nacionales pertenecientes al clero regular . Maestrazgo de Alcántara (BVPH, BOP de Cáceres. 7 de mayo, n.º 55, 221). 1863. “Rústica en Fontanilla , del convento del Hoyo de Gata, en 1772”. Extracto de las inscripciones defectuosas que se hallan en el Registro de la Propiedad de Hoyos (BVPH, BOP de Cáceres. 29 de septiembre, n.º 1 17, 2). 1891. “V ista la ur gencia de componer el camino de los Regatos, el Puente de San Blas y la Fontanilla , el A yuntamiento comisiono á su presidente para que trace expresada recomposición y contrate á los maestros albañiles de esta V illa […]” (AHMG, Actas del Pleno. 1882 a 1899 . “Sesión ordinaria 27 de septiembre”, fol. 18 r). 1897. “[...] al pié de los denominados el Palacio y el Bispo, cerca de la fuente de la Fontanilla [...]” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 43). Etimología e interpr etación: La forma Fontanilla es frecuente en la toponimia peninsular y deriva a través de sufijación - illa de la voz fontana , procedente de FONT ANA AQUA ‘agua de la fuente’, que en otros romances sustituyó a FONS ( DCECH , s. v . fuente ), seguido del sufijo - illo , - illa , habitual en la toponimia de Gata, aunque ausente en el habla actual de sus habitantes. Guerra Hontiveros sostiene que, de acuerdo con la tradición, las aguas del manantial llamado La Fontanilla “brotaban sin duda en el atrio de una mezquita, en donde los creyentes hacían su abluciones reglamentarias y purificantes, antes de entrar á orar en su templo”; de esta mezquita, él dice haber conocido todavía “paredes, tejas y una anchurosa portada de piedra labrada” (1897: 43). H oy en día solo existe una construcción de cantería a la orilla de un camino con una pila rectangular que sirve —más bien, servía— de abrevadero a los animales que transitaban por él. La forma fuentecilla de los nombres Fuentecilla y La Fuentecilla de la documentación moderna no está presente en el léxico actual de los hablantes de Gata, que para referirse a una fuente de poca entidad utilizan la forma fuentita (en el norte de Cáceres, Fuentita existe como topónimo en Ceclavín, y La Fuentita , en Zarza la Mayor y Cachorrilla: IDEEX). Por otra parte, la forma Juntanilla del documento de 1753 supone 280 una muy interesante y temprana atestiguación de la aspiración de - f -, rasgo que pervive con mucha vitalidad hasta nuestros días en el habla local. Con respecto a la forma oral, esta presenta la solución aspirada de F - inicial latina y diptongación por el influjo de fuente . FUE NT E , LA Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Pedro Gonzalez de Gomez}: Un Huerto de media huebra de B. C. al sitio de la Fuente. Dista de la Poblazion un tiro de Bala” (AHMG, CME , Seglares III, fol. 1243 v). Etimología e interpr etación: La denominación La Fuente como tal no ha llegado hasta nuestros días, pero la información proporcionada por el Catastr o de Ensenada no nos permite afirmar con rotundidad si se trata de un topónimo extinguido o de una forma acortada del nombre de una de las numerosas fuentes del término, que como ya se ha explicado presentan generalmente la estructura La Fuente + ( de ) + forma individualizadora. No obstante, el topónimo La Fuente es recurrente en la Sierra de Gata, pues está documentado en Perales del Puerto, T orrecilla de los Ángeles y V illamiel (IDEEX), por lo que no hay que descartar que el pasado hubiera estado vigente en Gata. FUENTE DE ARRIBA , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņ tea r • íҌa]. [elálkalaћ wé ņ tea r • íҌa]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Huertas de la Fuente de Arriba (TTCP1, pol. 20, 1). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Juan Hontiveros Salcedo}: Otro Huerto, su cabida medio quarto de Huebra de Mediana calidad al sitio de la Fuente Arriba ynmediato a la Poblazion” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 309 r). 1863. “Rústica en Fuentearriba , de los hijos de Alonso Gorjon, censo, en 1772”. Extracto de las inscripciones defectuosas que se hallan en el Registro de la 287 de los núcleos urbanos— fueron bautizadas por los pastores, que eran quienes las frecuentaban. Flores del Manzano señala que los ganaderos establecían una relación con el medio de tipo maniquea en función de que la flora o la fauna fuera perjudicial o beneficiosa para sus ganados (1993: 325). Es de suponer , entonces, que dicho juicio se haría extensible a las aguas y a sus consecuencias positivas o negativas no solo para los animales, sino también para las personas. Este s entido mítico del agua relacionado con la salud y la enfermedad que tanto preocupa al hombre lo ve, por ejemplo, González y Fernández-V allés en el hidrónimo menor asturiano La Fonte la Salú , en Santa Eulalia de V alduno (1959: 195); igualmente, podría citarse el gallego Fonte da Salú , mencionado por Rivas Quintas en Marín, Pontevedra (1982: 123); y más cerca, en Extremadura, encontramos los siguientes nombres de lugar relativos a la bondad del agua: en la provincia de Cáceres, Aguas Buenas en V alverde del Fresno, Buena Agua en Caminomorisco, Buen Agua y Corriente de Buen Agua en Carbajo, Portilla de la Buen Agua en Nuñomoral; y , en la de Badajoz, Pozo de Agua Buena , que se repite en Cabeza de Buey y en la propia capital de la provincia (IDEEX). El nombre de la fuente se explicaría, pue s, por la buena calidad de sus aguas, sobre todo, si se compara con otras cercanas, como la de La Fuente de las Pilas , que, según declara un informante, “se agarra al gañón” (‘irrita la gar ganta’), o con el mal sabor que, según otros, tiene la de las Pipas, y del que, al parecer , se quejaban los portugueses y los castellanos que bajaban por el camino del Puerto. En cuanto a la forma que se propone para su normalización, los textos antiguos se refieren siempre, al igual que los vecinos, al Agua Buena , por mucho que las distintas administraciones hayan optado por la forma Aguas Buenas . Así, preferimos la forma normalizada propuesta de La Fuente del Agua Buena . La forma oral, además de aspiración procedente de F- inicial latina, presenta elipsis de la preposición de en el complemento del nombre y velarización de [-ᵬ-] en [-ǥ-] por influencia de sonido velar que le sigue a continuación. Este fenómeno sigue vivo en el habla de los habitantes de Gata en voces como güelta ‘vuelta’, güeno ‘bueno’, güitr e ‘buitre’ y r egüelve ‘revuelve’, la última recogida también en Las Hurdes por V elo y Nieto (1956: 97). 288 FUENTE DE LA COCHINILLA , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņtelakoĉiníl Š a]. Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1693. “Mas adelante por el zerro de la fuente de la cochinilla se hallo una peña al igual de la tierra nazidiza con una cruz honda antigua […]” (AHMG, V isita d e términos entr e las villas de Gata y La T orr e… , fol. 5 r). Etimología e interpr etación: Covarrubias fue el primero en incluir la voz cochinilla en un diccionario castellano y dice que es ‘como coca’, ‘unas s abandijas, que se crian en lo humedo, alrededor y debaxo de las tinajas. Es negra, y se llama assi, porque se seméja al cochíno’ ( TLC , s. v . cochinilla ). Más tarde, el de Autoridades da las definiciones: ‘dim. de Cochína. Cochína pequeña’, ‘cierta fruta ò grano que se cria en las Indias, de ciertas plantas pequeñas: la qual produce unas como uvas salvages, de que se usa comunmente para dar à las sedas y paños e l colór roxo, como se hace con la grana’; y las que ya conocemos de Covarrubias, a quien cita ( DA , s. v . cochinilla ). Corominas y Pascual se refieren al ‘insecto americano del cual se extrae la grama colorante’, voz documentada por primera vez en 1555 que tendría un origen romance; y señalan algunas de las etimologías que se han propuesto, como el adjetivo latino COCC Ī NUS ‘de color escarlata’, derivado de COCCUM ‘grama del quermés’, al tiempo que mencionan la posibilidad de que se trate de una aplicación secundaria de la llamada cochinilla de la humedad ( DCECH , s. v . cochinilla ). El nombre podía ser también un sufijado sobre cochino ‘cerdo’ —el término más habitual en Gata para referirse al animal— con el sufijo diminutivo - illa , voz que, de acuerdo con Corominas y Pascual, procede de la interjección coch, empleada en muchas lenguas para llamar al cerdo, y el antiguo primitivo cocho se emplea en Asturias, Galic ia, Navarra y Álava ( DCECH , s. v . cochino ) . Las formas cochino y cochina son habituales en la toponimia de Cáceres, donde aparece en el nombre de otras dos fuentes: Fuente del Cochino , en Montehermoso y Fuente de la Cochina , en V iandar de la V era (IDEEX); y más cerca del lugar nombrado por el topónimo que nos ocupa, en El Baño de la Cochina , en V illasbuenas de Gata, por lo pensamos que la motivación para el nombre estudiado es el animal doméstico. La forma oral se realiza con aspiración procedente de F- inicial latina y elipsis de 289 la preposición de en el complemento del nombre. FUENTE DE LA COT ORRA , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņ tela kotór • a]. Etimología e interpr etación: No se registra la forma en la documentación escrita actual, ni en la antigua . El manantial toma su nombre del paraje en el que se ubica, ( vid, s. v . COTORRA , LA ), por lo que su forma normalizada escrita debería ser La Fuente de la Cotorra con reposición de la preposición de ausente en la forma oral que introduce el complemento del núcleo, y con la grafía normativa F-. FUENTE DE LA DIOSA , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņ tela đjósa]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Fuente de la Diosa (TTCP2, pol. 6, 2). Fuente la Diosa (IDEEX). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: 1942. Jefatura de minas del distrito minero de Badajoz. Solicitud de pertenencias mineras […] en el paraje llamado Calentejas o Fuente de la Diosa , término de Gata, n.º 6493, de mineral de W olfram” (BVPH, BOP d e Cáceres. 23 de enero, n.º 18, 1). Etimología e interpr etación: El origen del topónimo podría estar relacionado con el carácter sagrado o mítico que estas tierras tuvieron en lo antiguo, pues se encuentran no muy lejos de este paraje, en una zona “enclavada en el término de V illas-Buenas, á la mar gen del arroyo Campanillo, en medio de un olivar que era de esta jurisdicción, en cuya ermita se veneraba á Santa María Magdalena” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 34). El lugar aparece mencionado en una coplilla popular que, aunque de manera jocosa, vincula la fuente con el amor y el desengaño: 290 Quien quiera un a novia guapa vaya a La Fuente la Diosa que allí dejé yo a la mía por ser cochina y golosa. (Anónim o) Siguiendo a Gordón y Ruhstaller (1991: 88 y 89), este sería uno de esos casos en los que el uso de la voz dios , cuando va acompañada del artículo definido y en género femenino, no es posible que designe al Dios cristiano, pero sí que hable de ‘deidades paganas’ relacionadas con figuras antropomórficas u otros objetos que aparecen en no pocos yacimientos. Concretamente, Ruhstaller sostiene que “en regiones áridas, los manantiales de agua de calidad excelente, a la que se adscriben efectos curativos, confieren a menudo un carácter sagrado a los sitios donde brotan”, y ello estaría en la motivación de topónimos como Fuente Santa, Pozo Santo o Aguas Santas (RUHST ALLER 1992a: 139). En este grupo habría que incluir , probablemente, La Fuente de Dios de Santurde, en La Rioja ( DT AR , s. v . Dios ); el Fuente de Dios de Gaucín, en Málaga; y el de Dueñas, en Palencia (IDEE), aunque Fuente Dios es en algún caso una evolución de FŎ NTE DEORS UM ‘La fuente de abajo’. La forma Diosa no es habitual en la toponimia peninsular , por lo que su presencia en la toponimia de Gata resulta algo inusual; no obstante, González Blanco encuentra en La Rioja la denominación La Fábrica de la Diosa , en Arnedillo, región en la que existe también una variante masculina del hidrónimo estudiado La Fuente de Dios , en Santurde ( DT AR , s. v . Diosa ). Una explicación posible para el origen del nombre sería el hecho de que la fuente nace en un lugar bastante seco, algo que le conferiría el carácter sagrado antes mencionado. En la forma oral se observa aspiración procedente de F- inicial latina y elipsis de la preposición de en el complemento del nombre. FUENTE DE LA LLANADA , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņtelal Š aná]. Etimología e interpr etación: El núcleo de carácter hidronímico, La Fuente , se encuentra complementado por un segundo elemento, La Llaná ( da ) (voz analizada s. v . CAMINO DE LAS LLANADILLAS , EL ), referido a una zona llana de La Sierra. Para su normalización como forma escrita recomendamos La Fuente de la Llanada 291 con recuperación de la preposición de del complemento del nombre elidida en la forma oral, reposición de [-đ-] intervocálica y grafía inicial F-. FUENTE DE LA MELONA , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņtemelóna]. Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1753. “{Francisco Alphonso}: Una Majada o corral de Ganado, el que esta en el sitio de la fuente de la Melona , extramuros de esta villa” (AHMG, CME , Seglares II, fol. 470 v). 1898. “Se acordo así mismo recomponer la fuente pública “Melona” [ sic , con comillas] y el registro ó deposito que en ella existe para surtir de agua el caño ó fuente de la plaza denominado del “Chorro” [ sic , con comillas]” (AHMG, Actas del Pleno. 1882 a 1899 , “Sesión ordinaria del 10 de abril”, fol. 33 v). Etimología e interpr etación: La fuente llamada de la Melona se encuentra ahora dentro del núcleo urbano de la villa, pero en el siglo XVIII, sabemos por el Catastr o de Ensenada que el lugar denominado La Fuente de la Melona estaba situado fuera de la muralla (AHMG, CME , Seglares II, fol. 468 v). Como odónimo, aún está presente en el callejero de Gata, por lo que su ubicación resulta clara, aunque no ocurre lo mismo con la motivación toponímica. Descartamos que melona sea una forma femenina de melón , ‘planta herbácea anual, de la familia de las cucurbitáceas ’ ( DLE , s. v . melón ). T ampoco se observa ninguna relación directa del nombre del lugar con varias definiciones que podemos encontrar en algunos diccionarios; por ejemplo, la de ‘mujer torpe o necia’ ( DLE , s. v . melona ) o la de ‘diosa del Lacio que tenía bajo su protección las abejas’ en la obra lexicográfica de Gaspar y Roig de 1855 ( NTLLE , s. v . melona ). En la toponimia mayor peninsular , aparece el lugar orensano denominado Melón , derivado posiblemente del latín MELES ‘tejón’ ( DT E , s. v . Melón ); y en la menor , los sitios El Milón , La Cueva del Melón o Melón , en Asturias ( GONZÁLEZ Y FERNÁNDEZ- VA L L É S 1959: 344-345), podrían responder a esta misma motivación. Pero la forma Melón , como apellido, podría basarse tanto en la planta como en una ‘especie de tejón’ 292 ( AAM , s. v . Melón ). La voz melón es la habitual para ‘tejón’ en los concejos asturianos de Aller (RODRÍGUEZ-CASTELLANO 1986: 203), Colunga (VIGÓN 1955: 303-304) y Candamo (DÍAZ GONZÁLEZ 1986: 177). En general, los nombres de lugar que incluyen las formas Melón , Melonar , Meloneras u otras afines en la geografía española parecen guardar , en principio, relación con la hortaliza. No obstante, señala Ruhstaller , el hecho de que muchos de estos nombres designen lugares alejados de las huertas y de que alternen con formas no sufijadas como Los Melones de Aroche y de Rosal de la Frontera, en Huelva, de Vélez-Málaga, en Málaga y de Huércal-Overa, en Almería, El Meloncillo de T urón y de Murtas, en Granada, Melonilla de Nevada, también en Granda y La Melona de Montoro en Córdoba, son indicativas de que el recurrente nombre castellano Las Meloneras y afines derivan de melón ‘meloncillo’, y no de melón ‘planta’ (RUHST ALLER 2012a: 62-63). En la provincia de Cáceres aparece otra forma no sufijada en la denominación V alle Melonas de Cachorrilla (IDEEX), que podría compartir un origen zoonímico con La Fuente de la Melona de Gata. La forma oral presenta elipsis de preposición de y de artículo la en el complemento del nombre. En este caso, como en todos los analizados anteriormente, el elemento Fuente se realiza con aspiración procedente de F- inicial latina. FUENTE DE LA S BROZAS , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņ tela φróθa]. Etimología e interpr etación: La fuente nace en un lugar umbrío y se caracteriza por lo frías que manan sus aguas y por la abundancia de su caudal. Para la etimología, interpretación y descripción de los rasgos fonéticos del elemento adyacente que sirve para diferenciar e individualizar la realidad nombrada, véase s. v. BROZA S, LAS . Como hidrónimo no aparece registrado en ninguna de las fuentes escritas consultadas, aunque el paraje del que toma su nombre, Las Br ozas , está bien documentado, por lo que proponemos para su normalización la forma La Fuente de las Br ozas , con reposición de la preposición de elidida del complemento del nombre y la grafía normativa de la voz fuente . 293 FUENTE DE LAS CARBONERAS , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņ tela ħ kalᵬonéra]. Etimología e interpr etación: El DLE ( s. v .) define el adjetivo carboner o como ‘perteneciente o relativo al carbón’ y el sustantivo, como ‘persona que fabrica o vende carbón’, al tiempo que, para la forma carbonera , exclusivamente femenina, da las definiciones de ‘pila de leña, cubierta de arcilla para el carboneo’ y ‘lugar donde se guarda carbón’. Se trata, como vemos, de un derivado de la voz carbón , procedente del lat ín CARBO , - ONIS , documentada por primera vez en Berceo ( DCECH , s. v . carbón ). Por tanto, cualquiera de las definiciones anteriores relacionadas con la fabricación de carbón vegetal habría servido de motivación para la creación del nombre, dado que el manantial, según relata uno de los informantes, se encuentra en un lugar de matorral y monte bajo con cuyas raíces se ha fabricado tradicionalmente carbón en la zona, mediante un proceso en que se necesita agua para apagar los rescoldos de las cepas y evitar que se combustionen totalmente, por lo que era habitual situar la carbonera cerca de alguna corriente de agua. Por tanto, la forma plural las Carboneras del elemento yuxtapuesto en la variante oral —presumiblemente, por la pérdida de la proposición de— al núcleo toponímico Fuente haría referencia a la presencia de carboneras en sus inmediaciones. La forma oral presenta las ya comentadas realizaciones aspiradas procedentes de F- inicial latina y de [-s] en posición implosiva, desaparición de [-s] en final absoluto de palabra y neutralización de líquidas implosivas [-r] y [-l] a favor de [-l]. No obstante, recomendamos para su normalización como forma escrita La Fuente de las Carboneras , con reposición de la preposición de , de acuerdo con el esquema sintáctico que presentan otros hidrónimos del mismo tipo, y la grafía normativa castellana. FUENTE DEL ASNO , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņ telá ħ no]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: 294 La Fuente del Asno (IDEEX). La Fuente el Asno (TTCP2, pol. 3, 4). Etimología e interpr etación: El segundo elemento del topónimo remite a la voz asno , procedente del latín AS Ĭ NUS, documentada por vez primera en 1076 ( DCECH , s. v . asno ) y es recogida desde el de Nebrija por casi todos los diccionarios de la lengua castellana. En este caso la forma Asno da nombre al manantial y al paraje en el que nace y , de manera especial, a los prados que se regaban con agua de la mencionada fuente. El Catastr o de Ensenada dice que en la villa de Gata “hay cavallerias mayores y Jumentos” (AHMG, CME , Respuestas Generales, fol. 26 v), pero sin mencionar el número de cabezas (que, según Madoz, suman 340 un siglo más tarde) ni especificar cuántas de cada especie ( DGEH , s. v . Gata ), a pesar de que, claramente, los asnos han sido muy abundantes hasta hace poco tiempo por su buena adaptación al terreno escarpado y a los caminos estrechos y retorcidos de la sierra. Aun así, el término asno , que designa un ‘animal solípedo, como de metro y medio de altura, de color , por lo común, ceniciento, con las orejas largas y la extremidad de la cola poblada de cerdas, que es muy sufrido y se emplea como caballería y como be stia de carga y a veces también de tiro’ ( DL E , s. v . asno ), resulta ajeno al léxico de los hablantes locales, quienes, al igual que los de otras zonas peninsulares del ámbito noroccidental, como la montaña pasiega, emplean la voz burr o (PENNY 1970: 269). Aun así, en el caso del topónimo estudiado resulta muy arriesgado considerar una motivación distinta de la zoonímica, como la que plantea Coca T amame para el microtopónimo salmantino V aldelasna , que relaciona con la raíz preindoeuropea * ar , ar - a ‘corriente de agua’ (1993: 1 13), o la de Rivas Quintas, que interpreta también las formas Asna, Hasna y Asnas , referid as a unas tierras de regadío en Marín, Pontevedra, en clave hidronímica (1982: 108-109). La voz asno está presente en algunos hidrónimos de la provincia de Cáceres, donde, además de La Fuente del Asno de Gata, existen Fuente de los Asnos en Casa Don Gómez, Arr oyo de los Asnos en Plasenzuela y Arr oyo del Asno en Carcaboso (IDEEX). En Andalucía, aparece en los Arr oyo del Asno de Pedro Abad y T rigueros, en las provincias de Córdoba y Huelva, respectivamente, y en Arr oyo de Navaelasno de Andújar , en la provincia de Jaén (IDEA). En el resto de la Península, hemos podido documentar el hidrónimo menor Fuente el Asno en el municipio madrileño de Cadalso de los V idrios 295 (IDEE) y en El Asno , nombre de fuente de Montemediano, en La Rioja ( DT AR , s. v . Asno ). Por otra parte, la forma Asno está presente en la toponimia mayor cacereña desde principios del siglo XIII, según un documento de 1217, en donde se dice: “in loco qui cognominatur V illare de Asino”, para referirse a un lugar cerca de Galisteo (DE LA MONT AÑA CONCHIÑA 2003: 134). La forma escrita del catastro de 1940, La Fuente el Asno , representa la pronunciación popular sin la preposición de . La forma oral, además de elipsis de la preposición de , pre senta aspiración en el elemento nuclear procedente de F- inicial latina y de [-s] en el elemento adyacente. FUENTE DE LAS OLIVERAS , LA Formas documentadas modernas: Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: “Al sitio de la Fuente de las Oliveras un cercado murado que contiene varios castaños reboldos y varios frutales, su cavida dos áreas de terreno de regadío que lindan al Norte, Este y Oeste al Monte [...]. Esta descrita finca no se halla am illarada, o sea que no aparece en ninguna de las estadísticas de esta villa, pero sí se halla enclavada en esta jurisdicción […]” (Archivo personal del autor . T estamentaria por óbito de D. Pedr o Alonso Cayetano . 1932, fol. 5 r). Etimología e interpr etación: El diccionario académico, en su última edición, define olivera ‘olivo’ ( DLE , s. v . olivera ), igual que el de Autoridades en el siglo XVIII cuando decía que era ‘lo mismo que Olivo’ ( DA , s. v . olivera ). Corominas y Pascual la consideran una forma catalana derivada de olivo , que en portugués dio oliveira ( DCECH , s. v . olivo ). Un significado que nada tiene que ver con el anterior es el que se documenta en las hablas leonesas: ‘agujero que sirve de refugio a lagartos, culebras y cangrejos en el canal de riego’ ( DHL , s. v . olivera ), y que podría haber servido de motivación aquí, puesto que se trata de un hidrónimo. Sin embargo, este sentido es desconocido en Gata, por lo que, si llegó a estar en uso alguna vez, en la actualidad carece de vigencia. La voz olivera , a pesar de ser el término vernáculo empleado por los hablantes de la variedad dialectal de Gata, no aparece ni una sola vez mencionada en el Catastro de Ensenada , donde solo se utiliza el término olivo , ni ha dejado más huella en la toponimia local que esta. Su exclusión de los catastros posteriores se explica porque, como se dice 296 en el mismo documento antes citado, se adquirió “por compra que se izo en documento simpre al vecino de la misma Jacinto Sanchez Simón, sin que se haya presentado en la oficina liquidadora para los efectos de Derechos reales” (fol. 5 v). El hecho de que el cercado lindara por tres de sus vientos con el monte hace pensar que se trataba de una roza ilegal practicada en terrenos comunales cerca de alguna fuente del mimo nombre, lo esto explicaría el hecho de que no se mencione tampoco en el Catastr o de Ensenada . Quizás fuera lo inusual de que crecieran olivos en una zona del monte lo que motivó el nombre. FUENTE DE LAS PILAS , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņ tela ħ píla]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Fuente de las Pilas (TTCP1, pol. 3, 6, IGC50, MTN50). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: Fuente de las Pilas (“Ruta de las fuentes”. Sendero PR -CC-189). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1802. “Se siguio esta linea hacia el sierro que se dice de la Cruz de P iedra poco distante de la V illa de Gata y alli, en una peña, se renovo una cruz sobre una peña que se halla por cima de la fuente de las pilas ” (AHMG, Expediente de apr ovechamiento y disfrute de bienes. 1801-1802 , “Deslinde y delimitación de la Dehesa de la Sierra. 1802”, fol. 17 r). Etimología e interpr etación: Para su eti mología e interpretación, véase s. v . PILAS , LAS , donde se expl ica que la característica que sirve para referenciar el paraje son las pilas en las que abrevaba el ganado. La denominación Fuente de las Pilas es muy frecuente en la toponimia española, donde solo en la provincia de Cáceres aparece en Jaraicejo, T orrejón el Rubio, Monroy , Alcántara y Zorita; y existen, además, las variantes Fuente de las Pilatillas en Millanes, Fuente de las Quince Pilas en Almaraz, Fuente de las Siete Pilas en T orrejoncillo y Fuente de las tr es Pilas en Zarza de Montánchez (IDEEX). T odos ellos presentan una estructura sintáctica que responde al esquema de núcleo + complemento del nombr e , que es la que encontramos también en la variante escrita del topónimo estudiado, mientras 303 FUENTE DEL CABRIL , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņtelkaᵬríl]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Fuente del Cabril (TTCP2, pol. 20, 2). Etimología e interpr etación: El manantial recibe el nombre del paraje en el que nace ( vid. s. v . CABRIL , EL ) y lo encontramos repetido en el hidrónimo menor asturiano Fuente del Cabril , en V illablino (IDEE), en el que se observa el mantenimiento de la preposición de del complemento frente a la forma oral del estudiado aquí, que presenta elipsis del nexo preposicional de , y aspiración de F- etimológica. FUENTE DEL CANTO , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [ћ wé ņtekáņto]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Fuente Cantos (TTCP1, pol. 3, 6, IDEEX). Fuentecanto (IGC50, MTN50). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: Fuente Canto (“Ruta de las fuentes”. Sendero PR -CC-189). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1687. “Mas adelante en un cancho en lo llano zerca de la fuente del canto se hallo otro mojon […]” (AHMG, Deslinde de términos Gata y Acebo y Payo hasta la Jañona , fol. 10 r). 1702. “Mas adelante azia la fuente del Canto junto a un roble pequeño se encontro una cruz que hacia término y se avivo” (AHMG, V isita de términos (1702-1747) , “Auto para hacer la visita de deslinde de términos con Ciudad Rodrigo, Perosín y lugar del Acebo”, fol. 3 v). 1734. “Mas avajo acia la fuente del canto en una peña pequeña se hallo una cruz y tres piedras y se avivo” (AHMG, Expediente de deslinde y amojonamiento con 304 Villasrubias y otros (1671-1872) , “Visita del término que confina con Ciudad Rodrigo”, fol. 3 v). 1747. “Mas avajo acia la fuente que se dice de el Canto se hallo una cruz la que se avivo y además de unas piedras que avia se pusieron ma s” ( AHMG, Expediente de deslinde y amojonamiento con V illasrubias y otr os (1671-1872) , “V isita del término que confina con Ciudad Rodrigo”, fol. 38 r). Etimología e interpr etación: La voz canto ‘risco que forma una cumbre pétrea prolongada’ es un derivado de la raíz celta KANT - ( DCECH , s. v . canto III). Pero si nos atenemos a la composición del terreno, abundante en cantos, estos se ajustarían más a la definici ón del DLE ( s. v ) ‘trozo de piedra’, que concuerda con la de Autoridades ‘el pedazo de piedra desprendido, o cortado de la sierra: y generalmente se da este nombre a qualquiera pedazo de piedra manejable ’ ( DA , s. v . canto ). El vocablo canto , según el Atlas Lingüístico de Castilla León , es recurrente en puntos de León, Zamora, Salamanca y Ávila (Mapa 332, I), con las que Gata comparte rasgos del antiguo leonés, por lo que la aparición de dicha forma Canto en su toponimia menor en un lugar en el que, como indica la documentación antigua, abundan los cantos resulta congruente. Con relación a las distintas variantes, la documentación antigua se refiere siempre a La Fuente del Canto o a “la fuente que se dice de El Canto ”, es decir , presenta un sustantivo con función de núcleo seguido por un complemento del nombre, cuyo núcleo es otro nombre común, para finalmente formar un hidrónimo. En la forma oral La Fuente Canto , ambos componentes se encuentran en relación de yuxtaposición por elipsis de la preposición de y del artículo el del segundo elemento, debido a un fenómeno de economía lingüística y desgaste fonético habitual en toponimia, cuyo exponente máximo es l a lexicalización en el topónimo Fuent ecanto que aparece en algunas referencias catastrales y cartográficas. En cuanto a la variante Fuente Cantos , de las dos fuentes modernas, lo más probable es que la del catastro de 1940 se deba a una de las varias interpretaciones personales del cartógrafo y la otra, a una copia de la primera. De acuerdo con los datos del IDEE y el IDEEX, las variantes anterior es reaparecen en varios puntos de la geografía española; así, por ejemplo, la forma lexicalizada Fuentecantos da nombre a un municipio de Soria, y la de Fuentecanto a sendos parajes en V illanuño de V aldivia (Palencia) y en Bur go de Osma (Soria); la forma yuxtapuesta Fuente Canto sirve para nombrar un orónimo en Pedro Bernardo (Ávila), otro en Fuente 305 Obejuna (Córdoba), un hidrónimo en Boecillo (V alladolid) y otro en Alcántara (Cáceres), y la forma con –s , Fuente Cantos , un lugar en Jaraíz de la V era (Cáceres). Por lo que respecta al compuesto prepositivo Fuente del Canto , el IDEE registra una veintena de topónimos con este nombre, pero todos en la mitad norte del territorio peninsular (IDEE), pues en Andalucía solo hemos localizado una forma homónima en Cambil, Jaén (IDEA). En cuanto a la variante con artículo de las fuentes escritas más antiguas, La Fuente del Canto , no ha sido posible documentarla fuera de Gata, por lo tanto, pensamos que debe mantenerse como forma normalizada, ya que es así como aparece registrada desde 1687 en varios documentos de deslinde y visita de términos. FUENTE DEL CEREDILLO , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņ te ḷθeređíl Š o]. Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1884. “[…] se procurara la adquisicion voluntaria de mas fuentes que hay al sitio del Cer edillo y Escuero estimando a sus dueños para su compra y precio” (AHM G, Actas del Pleno. 1882 a 1899 , “Sesión ordinaria del 4 de mayo”, fol. 14 v). 1897. “En 1681 se pensó en traer al pueblo el agua de una fuente llamada el Cer ecillo y que se echase por las calles en verano para regar las bodegas y vergeles, aunque no sé qué se llevase á cabo este proyecto” (GUERRA HONTIVEROS 1897: 27). Etimología e interpr etación: El elemento nuclear Fuente , relativo a la realidad hídrica que designa, se halla acompañado por un complemento del nombre referido al lugar en el que se ubica, El Cer edillo , cuyo origen basado en la voz cer ezo (y pronunciación) se ha explicado s. v . CEREDILLO , EL . Aunque son varios los hidrónimos Fuente del Cer ezo documentados en la geografía española (IDEE e IDEEX), solo hemos localizado un nombre Fuente de los Cer ecillos en Faraján, Málaga (IDEA), en el que el término adyac ente alusivo a dicho árbol presenta un morfema derivativo - illo análogo al de Gata. De acuerdo con la documentación de 1884, proponemos para su normalización La Fuente del Cer edill o. La f orma oral presenta aspiración de F- inicial latina y elipsis de la preposición de 306 del complemento del nombre, alusivo al lugar en el que se localiza el hidrónimo. En e l segundo elemento se advierte también realización del fonema interdental sonoro, procedente del interdental sordo que tuvo lugar durante el reajuste de sibilantes medievales. FUENTE DEL CUERNO , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņ te lkwél – no]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Fuente del Cuerno (IDEEX, TTCP2, pol. 4, 4). Formas extraídas de fuentes documentales antiguas: 1716. “Mas adelante en otra peña se hallo otra cruz hecha, la qual se abibo, que estaba zerca de la fuente del Cuerno que abia desde la otra asta ella sesenta pasos” ( AHMG, V isita de términos (1702-1747) , “V isita de la Cañada de la Cruz de Piedra”, fol. 1 1 r). 1753. “{Agustin Gonzalez V ermejo}: Un castañar de un quarto de huebra de tierra de inferior calidad poblado con seis pies de castaños al sitio de la Fuente de el Cuerno ” (AHMG, CME , Seglares I, fol. 1 1 r). 1863. “Rústica en Fuente del Cuerno , de L Martín Morales, censo, en 1774”. Extracto de las inscripciones defectuosas que se hallan en el Registro de la Propiedad de Hoyos (BVPH, BOP de Cáceres. 29 de septiembre, n.º 1 17, 2). Etimología e interpr etación: La voz cuerno procede del latín CORNU y está documentada en castellano desde el año 945 ( DCECH , s. v . cuerno ), sin embargo, la motivación para el nombre, que se refiere tanto a un manantial, como a las tierras adyacentes, podría deberse al sentido de ‘prominencia del terreno’ que adquiere dicho término en zonas de influencia del dialecto leonés, como en la comarca salmantina de La Ribera, en la que “a las elevaciones más pequeñas del terreno, a pequeños cerros, y sobre todo a las partes más salientes y prominentes de los tesos se les llama cuerno ” (LLORENTE MALDONADO 1947: 183). Este mismo significado se documenta en la región del Bierzo, donde los topónimos con dicha base no suelen “tener relación con el animal, sino con la forma de ‘picachos que 307 sobresalen’” (GARCÍA GARCÍA 1983: 135). Por su parte, García Arias sí ve en ellos una aplicación metafórica de los cuernos del animal a las piedras que se destacan en el terreno (2010: 251). De igual modo, Rubio Álvarez incluye el topónimo menor El Cuerno del V alle Gordo, en León, dentro del grupo de los que indican o designan algún relieve, pero no así el de Las Fuentes el Cuerno al que atribuye un origen exclusivamente relacionado con la hidronimia (1964: 79 y 81). La toponimia peninsular muestra, efectivamente, que la nómina de nombres de lugar con la forma Cuerno que incluyen otro término descriptivo de una elevación del terreno del tipo Cerr o , Loma , Alto , Mesa , Oter o , Monte, Puntal , Cumbr e y Colina son muy abundantes (IDEE e IDEA). Y , sin salir del cuadrante noroeste de la provincia de Cáceres, encontramos Cerr o Cuerno en T orrejoncillo y Cuerno de la Mesa en Galisteo y Carcaboso (IDEEX). Otro tanto se puede decir de aquellos topónimo en los que la voz Cuerno aparece formando parte del elemento adyacente de un núcleo de tipo hidronímico, dando lugar a varios Fuente del Cuerno repartidos por las provincias de V alladolid, Segovia, Zaragoza, Cuenca, Ciudad Real, Madrid y Málaga (IDEE); Arr oyo de los Cuernos en la de Jaén; dos Arr oyos del Cuerno en la de Sevilla y uno, en la de Cádiz; y un Arr oyo del Cancho de los Cuernos en la provincia de Cádiz (IDEA); este último podría incluirse tanto en el grupo de los nombres de cursos de agua como en el de nombres de elevaciones, y pone de manifiesto la dificultad que entraña averiguar la motivación inicial de los topónimos en los que aparece la forma Cuerno , si bien en el caso al que nos estamos refiriendo la naturaleza hídrica del mismo es evi dente al no existir un nombre de lugar El Cuerno , como sí existe La Cotorra o La Sierra con sus correspondientes creaciones hidronímicas La Fuente de La Cotorra o La Fuente de La Sierra . Además, la voz cuerno ‘elevación’ no forma parte, ni está documentado que lo hiciera en lo antiguo, del léxico de los hablantes autóctonos de Gata; sin embargo, sí que emplean cuerno con el sentido de ‘salero de campo’, ‘aceitera de campo’ y ‘porta piedra de afilar la guadaña’, por estar estos utensilios fabricados con un asta de vacuno, luego es posible que lo usaran también con el valor de ‘caño del agua’. Es decir , la función referencial de la voz cuerno sería equiparable a las de canuto o caño para referirse al tubo por el que fluye al exterior el agua las fuentes, que es lo que sugiere el topónimo gaditano Canuto del Caño de los Barrios (IDEA). La forma caño y sus derivados ha sido documentada por Ruhstaller en un buen número de hidrónimos andaluces, y alusivo al mismo campo semántico referencial documenta Fuente de los T ubos en Granada (2017: 514). Es con este valor de ‘caño’ con el que debemos interpretar la forma cuerno de nuestro topónimo, en cuya 308 variante oral se produce elipsis de la preposición de en el complemento del nombre, aspiración de F- inicial latina y neutralización de líquidas en posición implosiva a favor de [-l] característica de la variedad de habla de la zona. FUENTE DEL CHORRIT O , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņ te ᶅĉor • íto]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Fuente del Chorrito (TTCP1, pol. 5, 2). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: Fuente del Chorrito (“Ruta de las fuentes”. Sendero PR -CC-189). Etimología e interpr etación: El elemento adyacente al núcleo hidronímico alude al lugar en que se ubica ( s. v . CHORRIT O , EL ), pero también a una construcción de cantería y caño de hierro que motivaron el nombre del paraje. Se trata de un topónimo de tipo tautológico, ya que los dos grupos sintagmáticos se encuentran relacionados con el agua. La forma oral, como en la mayoría de los topónimos que incluyen elemento La Fuente analizados anteriormente, presenta aspiración procedente de F- inicial latina, y elipsis de la preposición de del complemento del nombre que individualiza al núcleo toponímico. FUENTE DEL ESCUERO , LA Formas documentadas modernas: Formas orales empleadas por los naturales del lugar: [laћ wé ņ tele ħ kwéro]. Formas escritas utilizadas en fuentes cartográficas y catastrales: Regato del Escuder o (TTCP1, pol. 20, 1). La Fuente del Escuder o (TTCP1, pol. 20, 1). Fuente del Escuerzo (IGC50). La Fuente del Escuerzo (MTN50, SIGA, IDEEX). Formas escritas r egistradas en otro tipo de fuentes actuales: Fuente del Escuerzo (Sendero PR-CC 185). “Continuamos ascendiendo para llegar a la primera vaguada donde [Document text truncated for crawler view.]