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Ensayo para una historia de la tauromaquia en Andalucía

González Troyano, Alberto

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1 ARTÍCULOS Re is a de Es udios Tau inos Nº 3, Se illa, 1995, págs. 15-62 ENSAYO PARA UNA HISTORIA DE LA TAUROMAQUIA EN ANDAL !CÍA * Albe o González T oyano Fundación de Es udios Tau inos J. -DEL TOREO C ABALL ERESCO Y DE LOS ORÍGENES DE LA TA UROMAQU IA MODERNA 1 mundo de la au omaquia en Andalucía -como an as o as peculia idades del su peninsula - des- bo da en muchas ocasiones el en o no andaluz pa a con e i se ambjén en mani es ación p i ilegiada de la his o ia de la au omaquia en España. Po an o, deslin- * Es e abajo ue esc i o en 1985 pa a una publicación colec i a que u o escasa o nula di usión. Ello me mue e a p ocu a le una eedición, que, po ello mismo, no lo es an o. Soy conscien e de su en ejecimien o en muchos aspec os pa ciales.de lo a ado, pe o ambién con inuamos ca eciendo oda ía de in en os de da una isión global y sin é ica de nues a ies a desde una pe spec- i a andaluza. Po descon ado que es e abajo enía una p e ensión modes a, pe o que no po ello dejaba de se necesa ia (y lo con inúa siendo): in en a ia y alo- a la apo ación de las ie as me idionales a la his o ia de la au omaquia. Es as líneas con ienen sólo unas p opues as p elimina es, en un ono delibe adamen e ensayís ico, en el que ha p e alecido más una in uición in e p e a i a de )o ya conocido que el da cuen a de los hechos que la sus en an. P ecisamen e po és o es po lo que he p e e ido no al e a lo. Su in e- és, de ene alguno, ecae en su in en o de aba una cie a eo ía de la génesis y de la peculia idad del o eo is o d es de el Su . El que esa eo ía haya quedado bien o mal apun alada con da os his ó icos, no ha sido mi p eocupación p ime a. 16 Albe o González T oyano da lo que puede habe de especí ico andaluz en el mundo de los o os o ece di icul ades po que oda una se ie de acon e- cimien os han hecho g a i a hacia las ie as me idionales g an pa e de los exponen es más signi ica i os de la ies a. Da azón del acon ece au ino en Andalucía quizás implica po an o no solo a ene se a lo que anscu e opo- g á icamen e en sus ie as, sino ambién esal a aquellos elemen os que u ie on su o igen en el su , ue on elabo a- dos po dies os andaluces o debie on su exis encia a p és a- mos cul u ales p oceden es de hábi os, alan es o cos umb es de Andalucía. Todo ello es consecuencia de una cie a iden i ica- ción que se p oduce po los años -úl imas décadas del siglo XVIII y p ime as del XIX-en los que la ies a de o os adquie e su mayo pleni ud y se codi ica su ce emonial y sus i os. La e olución de la au omaquia en España y su desa- ollo en Andalucía no siemp e habían coincidido, pe o si se con undie on en esa época en que p ecisamen e la ies a se o maliza, p o ocándose así la imp esión -posiblemen e cie a- de que es el modelo andaluz de en ende la au oma- quia el que se impone y p e alece. Sé cuan os abajos impo an es se han publicado en es os úl imos años que aluden di ec a, o indi ec amen e, a cues iones abo dadas po mí. Pe o no los he ci ado en la bibliog a ía ni me he e e ido a ellos, ni cuando ea i man algu- nas de mis hipó esis, ni pa a polemiza , cuando las con adicen, po que hubie a sido al e a el modes o papel y el ono p imi i o y uni a io de es as páginas: el de se una inicial p opues a eó ica y ensayís ica. De odos modos, aunque de momen o no las haya in oducido no puedo deja de ag adece las aliosas suge - encias que, as una a en a lec u a, me hizo el di ec o de es a e is a, Ped o Rome o de Solís. Ensayo pa a una His o ia de la Tau omaquia en Andalucía 17 Como o as egiones españolas, Andalucía cuen a con un pa imonio documen al y an opológico en el que queda de mani ies o la inculación del o o con innume a~ bles juegos, i os y cul os locales. Pe o aunque cada ez sea mayo la endencia a pone en conexión el signi icado de mucho de esos i os -más o menos ances ales- con el sen- ido de la au omaquia mode na, de odas o mas puede esul a a iesgado p e ende es ablece una con inuidad di ec a en e uno y o o acon ecimien o. Son cues iones es as que pe enecen más bien al dominio de las in e p e aciones simbólicas, pe o que en algunos c_asos -ampa adas en el psi- coanálisis y la an opología- pueden ayuda a comp ende la supe i encia de cie os asgos y sus a os muy a á icos en la ies a y de escasa jus i icación apa en e desde el pun o de is a de su un.cionalidad en la lidia de o os ac ual. Po o a pa e y a eno de las in es igaciones y de la documen ación conocida - y a pesa de las muchas hipó esis esg imidas- a la au omaquia no puede suponé sele un o i- gen único que englobe y ecoja uni a iamen e las múl iples adiciones que al ededo del o o andan dispe sas po oda la geog a ía y la his o ia peninsula . Lo único que si pa ece e iden e es la con luencia a pa i de los siglos XIV y XV en unas ies as públicas de elemen os que podían p ocede de ies as o i as y eligiosas, de co idas ena o ias, de i os de o os nupciales o de uego, de simulac os bélicos caba - lle escos, de ce emonias y as os eales (Fig. nº 1 ). Paula inamen e esos elemen os aglu inados, supe pues os, c is alizan en un ipo de ies a, que es la que más a de se econoce á con la denominación de o eo caballe esco, sin que eso implique que simul ánea y pa alelamen e no con i - 18 Albe o González T oyano •llLIOOlAP A UUlllllA . •• RELACJON DE LAS FIESTAS E e LE s 1AsT1e1 s, y s E e V L AR E s. qu< la nmi noble y licmp c lul Cuidad de Coaoo A h:a hecho a íu hngel Cuílodio S. R.A F AIL c c ano dcM. DC. L l. Y 'non de la. uu a po que e hmc on. P111 l•s no J n ,o D PEDRO J.'UESIA DB LA ( DA. C111141/ o d {1101J 11 l .Alc. l .,11. DEDICADAS A LA MVY N08 .E Y Sil LEAL CJV l>AD DE Cc.l•DOVA. Fig. nº 1. -Mesía de la Ce da, Ped o: Relación de las Fies as Eclesias icas y Sec la es de la mui noble y ji.emp e leal Ciudad de Có doba ha hecho a u Angel Cu.1 odio S. Ra ael e e año de M.D C. LI ... , Có doba, Sal ado de Casa Tesa, 1653. Ensayo pa a una His o ia de la Tau omaquia en Andalucía 19 nuase celeb ándose o os ipos de es ejos, en los que p edo- minasen o os componen es i uales y sociales. Pe o a e ec - os de pode es ablece una cie a con inuidad con lo que luego ha sido el o eo a pie mode no, es ese o eo caballe - esco el que ya pe mi e suge i una e olución, el que implan a una codi icación de sue es, de ce emonias, inclu - so de léxico, de la que puede d : duci se pa e de la no ma i- a que inspi a á y sos end á la au omaquia de los lidiado es plebeyos dieciochescos. De es e o eo caballe esco pueden documen a se de o ma bas an e minuciosa casi odos sus ac o es. Desde el siglo XV has a mediados del XVIII, nume osas elaciones li e a ias, ca illas de p ecep i as, pin u as y g abados, a es- iguan a qué clase de es ímulos y mo i aciones esponde, cuáles son sus lances y sus más signi icados p o agonis as, y o os an os da os, que pueden encadena se -bien como he encia, bien como eacción- con lo que a lo la go del siglo XVIII se con ie e en el o eo a pie mode no (Figs. nº 2 y 3). Pe o a los e ec os de su conside ación en el desa o- llo de la au omaquia en Andalucía el o eo caballe esco no se p esen a muy di e enciado con el que se suele lle a a cabo en los emplazamien os de o as ciudades españolas. Po lo menos has a la e ce a a cua a década del siglo XVIII, una cie a uni o midad en sus asgos más llama i os ca ac e iza al o eo eje cido a caballo po la a is oc acia. Dado el es ic o p o ocolo co esano y la ex ema o mali- zación que su en sue es y lances al e se p on o some idas a los dic e ios de las ca illas de o ea , los caballe os ape - nas podían pe mi i se espon aneidad alguna. Po o a pa e, el amplio ma e ial li e a io exis en e -sob e odo en o ma 20 Albe o González T oyano ~~~~~~~~ F 1 E·s ·T As~ REALES. Q.VE l A MVY NOBLE , Y LEAL ClVDA > DE GRANADA, Cl:.LE.8RO EL DIA 9. DE NOVIEMBRE de 1716. coa ü uycodolas pa a Ob as Pías. SIENDO S COlll E<iU>OI. EL S . O.&Al TOLOME ANTONIO BADARAN de O iaaldc. Ca aUc odd O den de Cala a a ,Coa,. Ccjc o dc:Hazknda, y Supc in ndcn c Gaicul de &ca as Reales. COM1$S.AR.IOS DI 'PU ENCIO l Los Seño es O. Diego Villa cal y Sanab ia. D. Ped o la alz y Sua cz, Ca allc odcl O den de Ca auaq, Vciluiqiuc os. Y' D.Joí pb daunc, Ju adó. OJllSS.AllOS D · ~ 'Pl..AZJ. lolScño a O. Ao oaioMon alYo y Oul un. Vdla- dqu.a o. D.Aa onlo Tam1701 Ab&JO¡, Jundo. C.AY .ALLUOS Dl 'P1.AZ.A. D. AM hde Sal:aza , y O. Manuel OG'o io, T 1knm clcC& adc .ladel c cc o&cgimicsa ocleG uada. .AQY• 6.SCll11..4 Daa Oaudlo Maoocl de V1cgu7 Sakcllo. T LO l>JDIC.A 6 LOS IEDW Q)MJSS.A1UOS l>E P1.AZ.A. Fig. nº 2.-Va gas y Salcedo, Claudio Manuel: Fies as Reales que la Muy nobl e, y Leal ci dad de G anada, cele b ó el dia 9 de no iemb e de 1716 coaj i uyendolas pa a Ob as Pias... siendo... Ca alle o s de plaza D. And és de Salaz a ; y D. Manuel O. o io, Tenien es de Ca alle ia del e - ce o Regimien o de G anada, s.p.i. (Fo . de Ped o Rome o de Solís). Ensayo pa a una His o ia de la Tau omaquia en Andalucía .Lll&O DI EXERCICIOS D E LA G 1 NE TA; .(ompualo po el Capi a.n O.Be na do de Va gas Machuca.IndU.no,.na u al de Simanca1 en Callilla la Viqa. ~.¡ cnJe .AUw11F11 . . 1 N M A O l. ID, Po Ped o Mad igal, Año MD . C. F ig. nº 3. -Po ada de l lib o Lib o de Exe cicios de la Gine a. (Apud.: Va gas Machuca, l 600: po ada). 21 22 Albe o González T oyano de elaciones, bien poé icas o bien en p osa- p es a su mayo a ención a los aspec os de os en ación de pode , is- osidad de p endas y a uendos, colocación de los pa ici- pan es y a odo lo que es el o na o de la ies a, sin apenas incidi en el juego más p opiamen e au ino que se desa o- llaba en el e eno de la lidia. Un modelo de es e ipo de pieza li e a ia documen al puede encon a se en la Desc ipción de una ies a de o os y cañas que celeb ó la Maes anza de Caballe ía de Se illa el año 1671 (1) y an o en ella como en las muchas que la p eceden du an e el siglo; es pe cep ible como se acuña el uso de un lenguaje y de una e minología que más a de hab ía de se i de sopo e pa a el léxico ya di e enciado de la mode na au omaquia. Así como ambién en esas elaciones y desc ipciones ya es án con enidas en ge men las unciones (o come idos) sociales que se ealizan en la ies a de o os: El dispendio de alo , nobleza y habilidad que deben ca ac e iza a los p o ago- nis as; la labo de es os no sólo implica iun a en su com- ba e con a el o o, ambién debe compe i con unos i ales; la búsqueda del aplauso y del " econocimien o" público (el de los palcos de la co e o el popula de los endidos) es un inci an e undamen al, así como el consegui la admi ación de la dama o damas que se co ejan, y inalmen e se pone de mani ies o esa especial iden i icación que se es ablece en e el público y los p o agonis as: la labo de es os es sen ida como p opia po los espec ado es. 1 Ca los de Cepeda: Desc ipción de una ies a de o os y caiias que celeb ó la Maes anza de Caballe ía el aiio J 67 J, p ecédela un es udio biog á i- co -c í ico po San iago Mon o o, Se illa,· 1926. Ensayo pa a una His o ia de la Tau omaquia en Andalucía 29 disposición de Felipe V y de sus allegados anceses hacia la ies a de o os. Posiblemen e con luye on más ac o es, en e los cuales siemp e se esal a la cada ez mayo p esión de los lidiado es de a pie -plebeyos- que eclamaban un pues o en las plazas que no uese de me a se idumb e. Po an o, a pesa de es a e i ada, más o menos súbi a o g adual, de la nobleza, el hábi o hacia la lidia de o os de mue e pe du aba, posiblemen e po que las uncio- nes ca á icas y es i as que ealizaba en g an pa e del público es aban an in e io izadas que no se encon ó o o sus i u i o. Hubo pues empeño en man ene la ies a -aun- que con una adical in e sión del papel social de los p o a- gonis as- y en ello pudo in lui po u~a pa e, el ealce que adquie en los es ejos popula es de juegos con el o o, que an es habían enido una exis encia pa alela -pe o social- men e muy ma ginal- a la de las os en osas ies as caballe- escas. Al pe de igencia es as úl imas asumen un papel de mucho más elie e público. Po o a pa e, la inicia i a y empuje de aquellos que, a pie, han se ido an e io men e a los caballe os en las a eas más in aman es y que en en la ines abilidad de la si uación un e eno p opicio pa a el año- ado lucimien o pe sonal independizado. También puede añadi se, el consen imien o de; un nue o público, ep esen- ado po la igu a social y eme gen e del majo2, que iende 2 Tal coíno a es iguan, po ejemplo, los ambien es e lejados en los sai- ne es del gadi ano Juan Ignacio González del Cas illo, en la segunda pa e del siglo XVIII, el pe sonaje del majo - eacción cas icis a, an o en a uendo como en cos umb e, en e al cosmopoli ismo de o os sec o es· sociales- ue el sos én mayo i a io del espí i u de la ies a de o os. De ese mundo social an peculia es udiado po Julio Ca o Ba aja en Temas cas izos (Mad id, Is mo, 1980) p oce- día g an pa e del público asis en e a la ies a y ambién los p opios lidiado es 30 Albe o González T oyano a iden i ica se con los a a a es y juegos au inos de los lidiado es no mon ados (Fig. nº 8). Y inamen e, un acon e- cimien o que quizás ue p imo dial pa a que el o eo a pie en Andalucía man u iese una apa en e con inuidad con la p eceden e e apa caballe esca: la ayuda ins i ucional p es a- da po las Reales Maes anzas de Se illa y Ronda (a las que quizás deba añadi se la de G anada -donde ambién exis ió una Real Maes anza- , pe o cuya pa icipación es á mucho menos documen ada). Una cie a a is oc acia andaluza, más inculada al mundo ag a io -y consecuen emen e quizás po ello mismo ambién el mundo au ino- que la que esidía en los aledaños de la Co e, man u o i a du an e esas déca- das su ances al p edisposición hacia la ies a, aunque su papel uese a es iba más en una ac i ud de pa ocinio que de pa icipación di ec a. Su labo condicionó en g an pa e la e olución del o eo a pie dieciochesco, al dispo- ne de la o ganización de las co idas más señaladas en Se illa y Ronda y al media iza la con a ación de los lidiado es en las ies as de más esonancia. Si los es e- jos popula es dispe sos, aná quicos e imp o isados, aca- ba on canalizándose hacia co idas o malizadas, al ez pudo debe se a que el p es igio y el econocimien o de los lidiado es de a pie comenzó a con i ma se en ese ipo de ies a de o os en las que e a necesa ia la sumisión a unos alo es y a un ce emonial. Po an o puede pensa se que el sopo e ins i u- cional que p es a on las Reales Maes anzas de Se illa y Ronda ambién implicó su pe inen e con ol, que se ansmi ió en el man enimien o de ac o es esenciales, Ensayo pa a una His o ia de la Tau omaquia en Andalucía Fig. nº 8 .- El enómeno social del majismo alcanza al o e o cuya indumen- a ia acusa sus in luencias. En la ilus ación un o e o y una manola. F agmen o de una es ampa polí ica de 1808. (Apud.: Cossío, 1969: 11, 544). 31 32 Albe o González T oyano aspasados de la co ida ba oca a la dieciochesca3. Po ello cuando se alude a la e iden e up u a que hay -en cuan o a pa icipan es y sue es- en e un ipo de o eo y o o, ambién debe eseña se lo mucho que hay en ellos de con inuidad. Una mi ada algo simple en su inspi ación hegeliana ha lle ado a e demasiada quieb a en ese des- plazamien o del. o eo caballe esco po el de a pie: el cambio dinás ico, la di e encia social, la dis in a ejecu- ción de las sue es, ha p oyec ado un concep o de in e- upción donde quizás lo que p e alece es mime ismo en lo sus ancial. Po ejemplo se ha esal ado al ez en exce- so el papel desempeñado du an e la mayo pa e del siglo XVIII po la igu a del a ila gue o como somb a ala - gada del an iguo seño (Fig. nº 9). Y se ha que ido e en su pugna con el lidiado de a pie y en su len o desplaza- mien o como un símbolo de la esis encia de la nobleza a cede sus p e oga i as en la o ganización ideológica y p o ocola ia de la co ida. Pe o apenas se incide en aque- llos componen es undamen ales del o eo caballe esco que, sin apenas ans o mación, se as asan al o eo a pie y se con ie en en ejes de e minan es del mismo, ales como la p eeminencia de la mue e del o o, la espec acu- la idad y os en ación ce emoniosa y pública, el some i- mien o a unas eglas es ic as y codi icadas y una ígida 3 Desde una pe spec i a e udi a, las elaciones de la Real Maes anza de Caballe ía de Se illa con la au omaquia cuen a con dos abajos bien docu- men ados, el del Ma qués de Tablan es, Anales de la Re al Plaza de To os de Se illa, 1730-1835 (Se illa, 1917); y el de Luis To o Suiza , Se illa en la his o - ia del o eo (Se illa, 1947). Ensayo pa a una His o ia de la Tau omaquia en Andalucía 33 Fig. nº 9. -La ep oducción de es a li og a ía ealizada en F ancia, a pa i de una pin u a José Domínguez Bécque , pe mi e p ecisa que el picado asume, con oda segu idad, las o mas ex emas de la moda maja. Pa ís, Es ablecimien o Tipog á ico Leme cie , 449 x 31 1 mnis., Mad id, Museo Tau ino. (Apud.: Ca e e y Ma ínez-No illo, 1989: 130). 34 Albe o González T oyano je a quización en e se ido es -la cuad illa- y el dies o que di ige la lidia (Fig. n 10). De odas o mas, en la o ien ación que adquie e el o eo a pie ambién debie on in lui o os condicionan es. Po ejemplo, se ha su¡e ido en un lib o ecien e - ca gado de b illan es in uiciones que el luga p imo dial asignado a la mue e del o o podía eni impues o po una especie de e lejo condicionado debido a que los p ime os lidiado es de . a pie p o esionales p ocedían, po o icio, del ma ade o se i- llano de San Be na do. La hipó esis adolece quizás de un excesi o mecanicismo, aunque no deje de ene su aspec o sociológicamen e llama i o. La mue e del o o exigida de o ma pe en o ia y p imo dial-debía ene mo i aciones más a aigadas en el insconcien e colec i o de los andaluces, posiblemen e consecuencia de una de e minada concepción é ica de la ida y de la mue e, pe cep ible ambién en o as mani es aciones cul u ales de Andalucía5. En la esceni ica- ción d amá ica la en e en la co ida ba oca con odo lo que 4 La bibliog a ía au ina que cuen a con nume osísimas ob as ca ga- das de in o mación anecdó ica y de da os e udi os, adolece sin emba go de ese ipo de abajo que puedan ecoge oda esa in es igación y si uándola en un con- ex o cul u al amplio, in e p e a la. A pesa de su b e edad, uno de los mejo es in en os a es e espec o es el lib o Se illa y la Fies a de To os, Publicaciones del Ayun amien o de Se illa, Se illa, 1980. 5 En el lib o de P. L. Landsbe g, Expe iencia de la mue e, Renue os de C uz y Raya, Mad id, 1962, se con ienen llama i as suge encias en es e sen- ido. En los abajos de José Be gamín alusi os a Andalucía es e es un ema cons- an e de su e lexión. También si se es udian los g abados de la Tau omaquia de Go ya esul a muy signi ica i o que las es ampas dedicadas a lidiado es andalu - ces es én enma cadas po la mue e, mien as que las es an es láminas dedicadas al o eo asco-na a o ex e io icen o a a mós e a. Ensayo pa a una His o ia de la Tau omaquia en Andalucía Fig. nº l 0.- Picado , Li og a ía iluminada ealizada a pa i de un dibujo de John F ede ick Lewis. (Apud.: Ca e e y Ma ínez-No illo, 1989: 131 ). 35 36 Albe o Gonzúlez T oyano el o eo caballe esco enía además .de simulac o de una ac i- idad bélica, a la que sus i uye se concen a on los más ade - cuados co ela os de esas unciones ca á icas y es é icas y es po an o lógico que sus mismos e ec os se p ocu asen ans- mi i a la co ida de a pie, aunque los o ician es hubiesen -. cambiado de ango social. Es más, el dies o de a pie, que ambiciona emula y sus i ui la imagen del caballe o noble que le p ecedió en las plazas, in uye que sólo con la es oca- da en e a en e e lejo de la an igua lanzada os o a os- o del seño .puede ob ene ese econocimien o público, ese iun o, ese cambio de e enos, en el que la mue e como mediado a es el p ecio. P oduc o, pues, de es a con inuidad en algunos aspec os del o eo caballe esco y ambién de los p és amos que ecibe de la adición ascó-na a a y de los es ejos popula es, el o eo a pie se con igu a además g acias a la eelabo ación que odos esos ing edien es su en en las manos de una se ie de lidiadó es. A pa i de la e ce a déca- da del siglo XVIII es os dies os comienzan a pe de su ano- nima o y a apa ece egis ados en documen os y con a os. A las Reales Maes anzas de Caballe ía de Se illa y Ronda se les concedía el p i ilegio de o ganiza co idas de o os con una inalidad, en p incipio, bené ica de ayuda a la con- se ación y man enimien o de hospi ales, hospicios y edi i- cios. G acias a la con abilidad que ello exigía, ha sido posi- ble ecupe a esos p ime os nomb es de esa especie de p ehis o ia del o eo a pie o mada po los años an e io es a la apa ición del p ime ca el anunciado de una co ida (Fig. nº 11). El nomb e de Juan Rod íguez ya igu a en 1730 en !a plaza an igua de la Maes anza de Se illa, F ancisco Ensayo pa a una His o ia de La Tau omaquia en Andalucía 37 Vene e apa ece en el año 1732, Miguel Canelo en 1733, y así pueden segui una lis a de nomb es como los de José Saa ed a, José Na áez, Juan de los San os, F ancisco Ga cés, Cosme Rod íguez y o os no muy di e enciados en cuan o a sus ca ac e ís icas du an e la lidia, pe o en los que , LA RE. L 'T ESTRA~'/.A. DE CABALLERIA DE .RANA D. , DI l''IJ ll l.~ I.( 1 no ()<.E u; H: W'c l>IDA l'Oll FL /l .Y N i s 'IO. ~Oll(IJ. n <:.) ,.,. p.d ' n !1 bn á "' a l.M iu ·•mi a.o d ~ .«•l l• •• no &U,.Ld. N ~ n1gi ~ la PUal&4 Mi b ~und . 1 1Nnpn •l;i l Jo. un~o 2!) d -1 o i•' l e (¡J d wmpo lo Q'DUl ).. w ·:p · ¡• ~ " :: ll)!R , . P L Z · uJl5c ¡Ll!NTISThlO SBÑOR DU Ull DR ~ A ; (•1' J lTI 'OEl... ..I: .l. U. 1 ~--~ 1••-..U.~llM-M--UAl.cmJQ,_ Fig. nº 11 .- Has a inales del siglo XVIII los anuncios de co idas de o os no incluyen iñe as de modo que és e donde se anuncia, en 1830, una co ida de o os o ganizada bajo la esponsabilidad de la Real Maes anza de Caballe ía de G anada hay que conside a lo den o de una es é ica conse ado a . Obsé ese que el ganado pe enecía a la es amen a ia de D. Vicen e Vázquez. (Apud.: Cossío, 1969: 11 , 69 l ). deben ecae esas paula inas ans o maciones que acon e- cen en la co ida has a que con las amilias de los Rome o, en Ronda, los Rod íguez Cos illa es, en Se illa, y · los 38 Albe o González T oyano Cándidos, en Cádiz y Chiclana, pueden ya e alua se ipos de compo amien o y apo aciones. Mien as se ealizan es os ánsi os y es a decan a- ción de sue es en la lidia de a pie, la igu a de los a ila - gue os man iene una cie a p e e encia je á quica en la o ga- nización de la co ida y se p ima su come ido con mejo es hono a ios y más lujoso a uendo. Pa ece conse a se así una espe uosa ijación po la imagen mon ada del caballe o aun- que la unción del a ila gue o en la nue a co ida ya no sea la de e minan e. Du an e décadas hab á una conside able esis encia a conside a su labo como más acceso ia que la del dies o de a pie, y muchas ins i uciones con inua án con- a ándolos independien emen e de los espadas, como si se a ase de una cuali icación que no en ase en el dominio de es os. El o cejeo y la ambigüedad con el a ila gue o pe - manece á en algunos aspec os casi has a la época de Paqui o, en Ja que su unción y igu a eciben el de ini i o es a u o de subal e no del je e de la cuad illa. De odos modos en Andalucía, la signi icación del a ila gue o iene además acen uada no sólo po su pode de e ocación simbó- lica del an iguo caballe o, ambién con sus manejos a caba- llo daba es imonio de la p ocedencia en pa e ag a ia de la ies a, expues a cada ez más a e ina se -en un sen ido u bano-dado el peso cada ez mayo de la ida de la ciudad y de los lidiado es nacidos en ella. El nomb e de un a ila gue o andaluz, José Daza, ha i umpido con ue za en los anales de la au omaquia y se ha con e ido en una de las más jus i icadas e e encias de es u- diosos e in é p e es. De un pe íodo au ino an ca gado de oscu idad, ensiones y ambi alencias una ob a suya -que Ensayo pa a una His o ia de la Tau omaquia en Andalucía Fig. nº 12.- Anónimo: Joaquín Rod íguez, "Cos illa es". En la pa e supe- io puede lee se: «Joaquín Cos illa es p ime a espada de la plaza de o os de Mad id po los años 1780 y siguien es , nació en Se illa a 23 de agos o de 1755 y mu ió a 6 de ene o de 1799». (Apud.: To o, 1947: Lám. 12). 45 46 Albe o González T oyano que despe ó el e o del público sob e odo g acias a sus ala des de eme idad, p odigando ado nos, eco es y cua - eos que con e ían su o eo en un espec áculo más is oso, ., aleg e e imp esionis a que e icaz como o ma de lidia , se sin iese sin emba go en ado de compendia una es ic a y canónica p ecep ica pa a el o . eo a pie. Pa ece como si am- bién -él an dado a odo lo que signi icase iesgo y a en u- a - hubiese que ido ealiza esa apues a in elec ual de apa - d ina el código au ino espa ado en aquellos momen os, econ i iendo pa e de su conocimien o y de su expe ien- cia en pode e bal, a a és de un ex o. Recu ió pa a ello a una o malización, incluso de lenguaje , muy en conso - nancia con las p ecep i as neoclásicas impe an es en la li e a u a de la época. Del modelo de pensamien o ilus a- do, no ma i o y acionalis a, ex ajoPepe-Illo el op imismo y la con ianza en unas eglas que "jamás al an" y que, con la sumisión a ellas, se aleja la amenaza de la cogida y la mue e. La co ida pasa a con e i se en algo lógico: "las sue es son na u ales" y las elaciona una g amá ica y una geome ía que p ese an del aza que se esconde as oda sue e au ina. La ambi alencia de Pepe-Jllo quedaba así acen uada. Po una pa e, eó icamen e, clamaba po el espe o a las no - mas, pe o po o a se eía empujado a ese papel de ansg e- so , de bu lado de su p opio código, como un pe sonaje escindido en e un uni e so o denado y esa necesidad i al de ulne a que acabó po lle a le a la mue e. El público debió cap a ese dilema y io en él el anuncio de la nue a sensibili- dad omán ica, que ambién es aba la en e en el p opio sub í - ulo de su Tau omaquia (: o A e de o ea ). Es és a, la de Ensayo pa a una His o ia de la Ta u omaquia en Andalucía 47 "a e", la palab a des inada a hace o una en las siguien es e apas del o eo. Exis en unas no mas, pe o el dies o puede in e p e a las de acue do con su subje i idad, con su sensibi- lidad de a is a. Se ab e así o o capí ulo de la his o ia. III. - ENTRE LA CORRIDA ROMÁNTICA y EL ESPECTÁCULO Con la llegada del siglo XIX y la eclosión omán i- ca que le p oseguía, el o eo con inua eniendo Andalucía como escena io p opicio y sus o ien aciones las esuel en lidiado es de ce ado acen o y ges o andaluz. Du an e casi odo el siglo una ca ga populis a, cas iza y a lamencada inunda la ies a de o os y ecu e a oda una simbología cul u al andaluza pa a p oyec a se en el ex e io . Incluso los dies os, la gen e del mundo del o o, que p oceden de o as la i udes, adop an la je ga, los hábi os de ese Su que cuen a con los lidiado es, con las plazas, las ganade ías y la a ición de más p es igio. Mien as an o, a pesa de la mue e de Pepe-Illo, la linea se illana de en endimien o del o eo pa ece p e ale- ce sob e el bien hace de Ped o Rome o y su concepción ondeña de la lidia. Cu o Guillén pa ecía habe ecogido la he encia de Cos illa es y José Ulloa T agabuches - o o o e o de leyenda-la de los Rome o de Ronda, pe o la ida au ina de ambos se io uncada ágicamen e. Vis o po pa e de las ins i uciones que la ansmisión de los conoci- mien os y el ap endizaje de la lidia es p imo dial pa a la con inuidad de la ies a, hacia 1830, se decide es imula la apa ición de nue as igu as con el ecu so al es ableci- 48 Albe o Gonzál ez T oyano mien o de una escuela de au omaquia en Se illa 7. La di ección ue encomendada a Ped o Rome o, con lo cual pa ecía pode sin e iza se lo que signi icaba la a mós e a y la adición de la ciudad con la capacidad écnica del maes- o ondeño. Pe o el p oyec o, ca en e de medios econó- micos su icien es, apenas se consolidó y se man u o escaso iempo, aunque el paso -desde luego- b e e de F ancisco de Mon es Paqui o po sus aulas, le haya p es ado una mayo c·onside ación (Fig. nº 13). Su acaso quizás es iba- se ambién en que si bien la ies a eque ía encauzamien o y acomodación pa a pe du a en esos momen os c í icos de una sociedad que se indus ializaba y abandonaba g an pa e de sus alo es y modelos ag a ios, eso no podía signi- ica e o na a la u ela de. una nobleza, de la que abajo- samen e el dies o de a pie se había log ado aleja . Equidis an e de Se illa y Ronda, an o desde un pun o de is a geog á ico como del de la concepci6n de la lidia, había aguado hacia mediados del siglo XVIII am- bién o o ~po de o eo que u o Cádiz, El Pue o de San a Ma ía y Chiclana como sedes. Los iniciado es de esa en - dencia, José Cándido y su hijo Je ónimo José, p e endie on euni la is osidad y elegancia de la escuela se illana con el dominio y la segu idad écnica de la adición ondeña. Y . den o de esa misma ónica sinc e is a puede insc ibi se la 7 Los a a a es de es e p oyec o y del mundo que lo ci cundaba ha sido obje o de dos abajos, el de Pascual Millán La escue la de au omaquia de Se illa y el o eo mode no, Mad id, 1888 y el de N_a alio Ri as La escuela de au oma- quia de Se illa, Mad id, 1939. Ensayo pa a una His o ia de la Tau omaquia en Andalucía 49 Fig. nº 13. -An onio Ca anna: F ancisco Mon es, "Paqui o'', Li og a ía ealizada en la Tipog a ía de Laujol (Pa ís), 490 x 306 mms. (Apud.: Ca e e y Ma ín ez-No illo, 1989: 135). 50 A lb e o González T oyano e ce a g an igu a mí ica de la his o ia del o eo (después de la de Ped o Rome o y Pepe-lllo): F ancisco Mon es Paqui o. Había nacido en Chiclana en 1805 y desde 1831 se paseó po los uedos, ple ó ico de acul ades -en el sen ido de los lidia- do es la gos- asumiendo, con nue a olun ad legislado a, el papel de educi y ein e p e a las an iguas di e encias loca- les. Impuso así unos c i e ios más uni e sales, que se gene- aliza án pa a odos. Lidiado es y público con a án con un código mode no en el que pode medi se y enjuicia . Su come ido lo lle ó a cabo en los uedos, pe o ambién lo quiso compulsa po esc i o, plasmando una Tau omaquia comple- a, o sea el a e de o ea en plaza, publicada en 1836. En e sus egulaciones es á la de elega de ini i amen e al a ila - gue o, al picado , a su unción complemen a ia de la del dies o a pie. Con a ados po él, cada elemen o de la cua - d illa se supedi a al desa ollo de una labo ác icamen e conjun ada. Y la lidia es conscien emen e es uc u ada como un juego es a égico encaminado a me ma las acul ades del o o a medida que lo equie a la ejecución de las sue es. En su discu so legisla i o Mon es espe a los c i e ios de la Tau omaquia de Pepe-Illo, esc i a cua en a años an es, pe o es e iden e la dis ancia de su idea io con el del o eo p ecau- o io y de ensi o que cabe deduci del dies o se illano. La lidia de Paqui o se apoyaba en una bu la o ensi a, basada en unas acul ades -la gas-que no p oyec aban en el espec ado esa sensación de angus ia que había sido an consus ancial con el o eo de Pepe-lllo. El pa e ismo de la co ida diecio- chesca pe día incidencia an e el o eo de dominio, que a su ez eque ía conocimien o y p o esionalización ex ema. El an e io ambien e c ispado y goyesco, an escindido en e el Ensayo pa a una His o ia de la Tau omaquia en Andalucía 51 sol y la somb a del majismo y de la nobleza, se epliega y se e sus i uida po una a mós e a más sosegada en los endi - dos. La co ida, consecuen emen e, debió pe de algo de su pode de conmocción p ima ia y de su ono de ies a p imi i- a, pa a adqui i el colo más adocenado de un espec áculo, aco de con la sensibilidad de los nue os públicos. Se pide ambién en el ex o la c eación de una cie a conciencia co - po a i is a: el o e o es un p o esional, pe o al mismo iempo subyace allí la idea de que es un o icio colindan e con el a e y es e e ec o puede ans o ma la mi ada del espec ado y la alo ación de lo que en el uedo acon ece. · De Paqui o no su ge una esc4ela de Chiclana po que ya las i alidades no se plan ean - a pa i de él y de su dis- cu so legislado - como una pugna de endencias locales. Conscien e o i'nconscien emen e es acep ado y adop ado el modelo de lidia p opues o po Paqui o. Al uni e saliza se sus eglas, se con ie en en e e encias comunes, ni elado- as. Aunque cada dies o pueda sen i las, in e p e a las, ansmi i las, de o ma dispa . Quizás no uese sólo la olun ad o la cla i idencia de F ancisco Mon es. Muchos ac o es debie on coadyu a y coincidi . Pe o quizás, si se pudie an desmenuza los alo- es é icos, es é icos en que descansa el modelo de co ida enca nado po Paqui o, se ha ía pe cep ible su na u al enca- je con las i udes y ca encias de la sociedad andaluza de aquellas décadas omán icas. La co ida pa ecía esponde , po lo que en ella se conjugaba, a los mismos es ímulos del nue o mo imien o cul u al e incluso el des ino del hé oe omán ico -p o agonis a de an as ob as li e a ias del momen o-podía con undi se con la ipología del o e o, .. 52 Albe o Gonzá/ez T oyano ele ado ambién a la ca ego ía de hé oe, cuando a a 'és del a e y después de un ap endizaje y de una iniciación a ies- gada, log aba ence a la mue e. Es en onces cuando se c ean los g andes a que ipos li e a ios que se esconden as el ácil pin o esquismo de la co ida. La dimensión d amá ica de la au omaquia se p es a a que en ella se conjuguen -con ai e de e osimili ud- los más suges i os con lic os, en los que el a e, la mue e y el amo pueden es a siemp e colindan es. Así lo descub en los ojos de los iaje os omán icos, como Gau ie , Me imée, o la Duquesa de Ab an es, que esceni ican el mundo de la au o- maquia como encuad e pa a sus ob as omán icas. Una ez des elada esa posibilidad, o os au o es andaluces, como Fe nán Caballe o, ambién se ald án del pode de seducción . del o e o pa a compone la ama de sus na aciones. Y así sucesi amen e, los dis in os mo imien os li e a ios encon- a án en el mundo de los o os un ambien e p opicio pa a sus a gumen os nai n i os, que en el caso de Andalucíá puede además complemen a se con la esceni icación de o os sec ? es sociales p óximos a la ies a, an o desde el lado más popula y cas icis a como del a is oc á ico, incu- lado en el su con una cie a imagen del la i undismo y a a- és de él con el o igen de las ganade ías de eses b a as. A pesa de oda su ca ga ópica, en unos casos po segui la pau a de idealización impues a po los esc i o es omán icos, en o os casos po que e dis ancia se de ese e ec ismo esal- and.o el lado más deg adan e y neg o de la ies a, de odos modos las mejo es e ocaciones de lo que ha signi icado el mundo de la au omaquia en Andalucía pueden segui se a a és de esa se ie de no elas que desde Ca uche i a, de Ensayo pa a una His o ia de la Tau omaquia en Andalucía 53 A u o Reyes, publicada en 1897 has a El emb ujo de Se illa, de Ca los Reyles, edi ada en 1922, p opo cionan una isión bas an e indica i a, de odo lo que en el Su encie a la ies a de o os y sus aledaños. Hacia 1840 puede conside a se, pues, que culmina una cie a e olución de la au omaquia. En un mundo an hipo ecado po el pode de a acción de un nomb e y su igu a, se conside ó que Paqui o - ecué dese que O ega y Gasse iba a i ula su p oy~c ado lib o sob e la au oma- quia: Paqui o o el a e de los o os)- e a el aledo del sis- ema que in e elacionaba y daba cohe encia a odas las pa es de la ies a. Y ese código ela i amen e bien abado an o en su uncionamien o in e no como en lo que enía de e lejo de la ida social ex e io , alcanzó al g ado de ija- ción y espe o -pa a pa icipan es y espec ado es- que conscien e e insconcien emen e se ii ualizó. A pa i de en onces se con inua á asis iendo a ep esen aciones en las que los enca gados de la ejecución pod án pone oda su ma ca pe sonal - Ta subje i idad de su alo , de su habilidad o de su a e- pe o el o den de la ce emonia y el sen ido de su esceni icación pe du a án inal e ables. El epe o io de in é p e es de imp on a andaluza se man iene du an e odo el siglo XIX. Fijado en Andalucía y po dies os me idionales, el mundo del o eo en el es o de la península iene siemp e e e encia su eña, como el des- bo damien o de algo que iene sus aíces y su ce emonial más o odoxo en las ie as de la Baja Andalucía. Pe o des- pués de que Paqui o u iese un b illan e con inuado , con mayo es log os incluso en algunos ances de la lidia, en la pe sonalidad de José Redondo El Chiclane o, y de que 54 Albe o Gonzál ez T oyano Se illa se ilusionase con la igu a de Cu o Cúcha es, una nue a ciudad andaluza se dispone a p opo ciona unos nomb es que pa ecen ambién media izados po la peculia- idad de su o igen (Fig. nº 14) . Con Laga ijo, nacido en Có doba en 1841, se ab e una e a, den o de las no mas es ablecidas, de in e p e ación muy genuina. Su o eo dominado , con una elegancia honda, sin is osidades e ec - is as, pa ecía conec a con una cie a adición cul u al co dobesa. Compi ió con o o lidiado , en esa linea de a o- gancia y en e eza que pa ecía oma cue po a medida que el o igen del o e o se al~jaba de la Baja Andalucía llamado F ascuelo, nacido en Chu iana, en la p o incia de G anada (Fig. nº 15). Es a endencia pa ece man ene se con Ra ael Gue a Gue i a, hacia inales del siglo, en el que coincidí - an odas las ap i udes pa a un o eo y una lidia sin conce - siones y del máximo igo , y has a cie o pun o ambién pod ía conec a se mucho más adelan e con la depu ada exp esión es ilís ica de la úl ima g an igu a mi i icada de la his o ia de la au omaquia: Manole e. Las p ime as décadas del siglo XX las an a domina , den o de es e b e e epe o io de nomb es, dos e e encias au inas que ienen ·Se illa como o igen, Joseli o y Belmon e. Ellos se con ie en en la exp esión más que de dos i alidades pe sonales, de dos o mas de sen i el a e del dominio del o o. F en e a la in e p e ación apolínea y canó- nica de Joseli o, Belmon e supuso una dis o sión es ilís ica mucho más dionisíaca, insis iendo más según Be gamín en la sensibilidad que en la in eligencia. También en Se illa, un he mano de Joseli o, Ra ael El Gallo, se insc ibe den o de una linea basada en una an asía imp o isado a llena de Ensayo pa a una His o ia de la Tau omaquia en Andalucía 61 la his o ia del o eo (Se illa, 194 7 ). Den o del mundo de los e is e os, c onis as y bióg a os el lib o que mejo eco - ge la a mós e a de un dies o andaluz es el de Manuel Cha es Nogales Juan Belmon e, ma a'do de o os (1 ª edi - ción en 1935 y, más ecien e, en Alianza, Mad id, 1969). Como econs ucción del especí ico ambien e andaluz del o eo e independien emen e de su alo li e a io pueden igu a las no elas Las Aguilas (Mad id, 1921) de López Pinillos Pa meno, El emb ujo de Se illa (Mad id, 1927) de Ca los Rey les, y T aje de luces (Mad id, 1944) del Caballe o Audaz. Finalmen e debe des aca se una ob a que po su emá ica y po el nue o espí i u de su en oque in e- p e a i o mejo encuad a den o de es a bibliog a ía selec i- a: Se illa y la ies a de o os, de An onio Ga cía-Baque o González, Ped o Rome o de Solís e Ignacio Vázquez Pa ladé (Publicaciones del Ayun amien o de Se illa, 1980). ~~ . ~