La invención de los dioses en el ateísmo ilustrado: la Lettre de Thrasybule à Leucippe
Abstract
Este artículo tiene como objetivo examinar la problemática del surgimiento del culto a los dioses en la Lettre de Thrasybule à Leucippe, manuscrito clandestino atribuido a Nicolás Fréret. Analizamos los distintos estratos del ateísmo que expresa allí Trasíbulo, el ficticio autor de la carta. Reconstruimos y examinamos el proceso mediante el cual, según Trasíbulo, la humanidad originaria habría creado las deidades e instituido rituales de adoración de estas. Nos proponemos mostrar que si bien tal proceso comporta cierto pesimismo acerca del progreso de la secularización, también presupone que la superstición no es necesariamente un destino inexorable de la humanidad.
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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 85-102. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.05 La invención de los dioses en el ateísmo ilustrado: la Lettre de Thrasybule à Leucippe The Emergence of the Gods in Enlightenment Atheism: the Lettre de Thrasybule à Leucippe Natalia Lorena Zorrilla1 CONICET - Universidad de Buenos Aires (Argentina) ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3459-7007 Recibido: 21-03-2020 Aceptado: 29-06-2020 Resumen Este artículo tiene como objetivo examinar la problemática del surgimiento del culto a los dioses en la Lettre de Thrasybule à Leucippe, manuscrito clandestino atribuido a Nicolás Fréret. Analizamos los distintos estratos del ateísmo que expresa allí Trasíbulo, el ficticio autor de la carta. Reconstruimos y examinamos el proceso mediante el cual, según Trasíbulo, la humanidad originaria habría creado las deidades e instituido rituales de adoración de estas. Nos proponemos mostrar que si bien tal proceso comporta cierto pesimismo acerca del progreso de la secularización, también presupone que la superstición no es necesariamente un destino inexorable de la humanidad. Palabras-clave: Ateísmo, Manuscritos clandestinos, Ilustración, Superstición, Fréret. Abstract This paper aims at examining the problem of the emergence of the gods and their cults in Lettre de Thrasybule à Leucippe, a clandestine manuscript 1 ([email protected].ar) Doctora en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires y becaria postdoctoral en CONICET. Se desempeña como Secretaria de Redacción de la revista Siglo Dieciocho, editada por la Asociación Argentina de Estudios del Siglo XVIII. Ha publicado artículos en Éndoxa, Thélème. Revista Complutense de Estudios Franceses, Çedille. Revista de estudios franceses y Asparkia. Investigació feminista, entre otras revistas.
86 Natalia Lorena Zorrilla Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 85-102. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.05 attributed to Nicholas Fréret. We analyze different theoretical levels of the atheism expressed by Thrasybule, the letter’s fictional author. We reconstruct and examine the process by which, according to Thrasybule, “original humanity” might have created its deities and established worshiping rituals honoring them. We seek to show that although said process entails a certain degree of pessimism concerning the progress of secularization, it also encompasses the idea that superstition need not be an inexorable destiny for humanity. Key-words: Atheism, Clandestine Manuscripts, Enlightenment, Superstition, Fréret. I. Introducción: Marco teórico El ateísmo como tradición de pensamiento filosófica se consolida en Francia durante el despliegue de la Ilustración, en el marco de una compleja contienda sobre el sentido y la utilidad política del concepto de Dios. Prolífero aunque furtivo a causa de la persecución a editores y autores, el ateísmo ilustrado alberga en sí un variado espectro de perspectivas filosóficas, lo que genera debates y desacuerdos a propósito de su definición historiográfica y la delimitación de su respectivo corpus. En principio, Gianni Paganini2 propone una noción amplia de ateísmo, basada en el concepto de “incroyance”. Paganini distingue entre textos “dogmáticos” y “escépticos”. Los primeros sostienen abiertamente la inexistencia de un principio creador; el autor se refiere a la Mémoire contre la religion de Jean Meslier, al Theophrastus redivivus o a L’Esprit de M. Benoît de Spinoza, también llamado Traité des trois imposteurs. Por el contrario, los segundos suspenden el juicio en torno a la cuestión de la existencia o la naturaleza divina. Ejemplos de ello serían Doutes des pyrrhoniens, L’art de ne rien croire y Symbolum sapientiae. Se opone a Paganini Winfried Schröeder3, quien defiende una visión más estrecha que únicamente tiene en cuenta el ateísmo confeso. Jean-Pierre Cavaillé4 y Gianluca Mori5, por su parte, advierten que era usual 2 Gianni Paganini, “Pierre Bayle et le statut de l’athéisme sceptique”, en Kriterion, 120 (2009), pp. 391-406. Véase asimismo Gianni Paganini, Les philosophies clandestines à l’âge classique, Paris, Presses Universitaires de France, 2005. También Michael Hunter y David Wooton, Eds., Atheism from the Reformation to the Enlightenment, Oxford, Clarendon Press, 1992. 3 Winfried Schröder, Ursprünge des Atheismus. Untersuchungen zur Metaphysik- und Religionskritik des 17. und 18. Jahrhunderts, Frommann-Holzboog, Stuttgart-Bad Cannstatt, [1998] 2012. 4 Jean-Pierre Cavaillé, Dis/simulations. Religion, morale et politique au XVIIe siècle. J.-C. Vanini, F. La Mothe Le Vayer, G. Naudé, L. Machon et T. Accetto, Paris, Honoré Champion, 2002. 5 Gianluca Mori, “Athéisme et Lumières radicales: état de la question” [en Catherine Secrétan, Tristan Dagron et Laurent Bove, Dirs., Qu’est-ce que les Lumières «radicales»? Libertinage, athéisme et spinozisme dans le tournant philosophique de l’âge classique, Paris, Éditions Amsterdam, 2007], pp. 259-77.
87 La invención de los dioses en el ateísmo ilustrado: la Lettre de Thrasybule à Leucippe Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 85-102. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.05 en la época, dada la fuerte persecución contra las expresiones irreligiosas, que los ateos no se declararan abiertamente sino recurriendo a la disimulación. La crítica a posiciones como la de Schröeder se dirige indirectamente a combatir posturas que más o menos abiertamente niegan la existencia de un movimiento ateo en sí mismo como la de Alan Kors en Atheism in France, 1650-17296, resumidas en la frase “atheism without atheists”. Mori parece asimismo atribuir esta misma posición a Jonathan Israel7. Esto se debe a que, desde su punto de vista, Israel utilizó la categoría de “Radical Enlightenment” para definir el ala más intransigente de la Ilustración como un desprendimiento de las ideas de Spinoza. Se seguiría de su postura que el ateísmo no sería sino una forma de spinozismo8. Sin embargo, recuerda Mori, no todo ateísmo es spinozista en el contexto ilustrado francés. Pruebas de ello serían el Theophrastus Redivivus, datado de 1659 (previo a la publicación del Tractatus Theologico-Politicus [1670]) o la Mémoire de Meslier. Herederos del libertinismo erudito9 e inspirados por las obras de Thomas Hobbes y de Baruch Spinoza, los primeros escritos ateístas des Lumières forman parte de la denominada “literatura filosófica clandestina”. Esta se compone principalmente de manuscritos que habrían circulado entre 1650 y 1740 de forma encubierta, a fin de evitar ser evaluados (y censurados) por los organismos oficiales10. Si bien no todos ellos expresaban un punto de vista 6 Kors argumenta que las bases intelectuales del ateísmo surgen en realidad de la imaginación y la pluma de los teólogos que buscaban consolidar sus argumentaciones en favor de la existencia de Dios y que por lo tanto construyeron hipótesis rivales ateas. Alan Charles Kors, Atheism in France, 1650–1729, Volume 1, The Orthodox Sources of Disbelief, Princeton, Princeton University Press, 1990. Véase asimismo Alan Charles Kors, Epicureans and Atheists in France, 1650–1729, New York, Cambridge University Press, 2016. Alan Charles Kors, Naturalism and Unbelief in France, 1650– 1729, New York, Cambridge University Press, 2016. 7 Jonathan Israel, Radical enlightenment: Philosophy and the Making of Modernity 1650-1750, New York, Oxford University Press, 2001. Véase asimismo Jonathan Israel, Enlightenment contested: Philosophy, Modernity, and the Emancipation of Man 1670-1752, Oxford, Oxford University Press, 2006; Jonathan Israel, A Revolution of the Mind: Radical Enlightenment and the Intellectual Origins of Modern Democracy, Princeton, N. J. Princeton University Press, 2011; Jonathan Israel, Democratic Enlightenment: Philosophy, Revolution, and Human Rights, 1750-1790, Oxford, Oxford University Press, 2013; Jonathan Israel, Revolutionary Ideas: An Intellectual History of the French Revolution from The Rights of Man to Robespierre, Princeton, N.J., Princeton University Press, 2014. 8 Israel revisa el vínculo entre Spinoza y el ateísmo discutiendo indirectamente tal crítica en Jonathan Israel, “Spinoza and Spinozism in the Western Enlightenment: the Latest Turns in the Controversy”, en Araucaria, Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, 40 (2018), pp. 41-57. 9 Este movimiento realizó durante el siglo XVII una enriquecedora recuperación de las fuentes filosóficas antiguas y del naturalismo renacentista, logrando exponer “escépticamente” diversas ideas que tendían a debilitar la hegemonía de las religiones reveladas. René Pintard señala cuatro autores principales de esta corriente filosófica –los denomina la “tétrade”: François de La Mothe Le Vayer, Gabriel Naudé, Pierre Gassendi y Elie Diodati. René Pintard, Le Libertinage érudit dans la première moitié du XVIIe siècle, Paris, Boivin, 1943. 10 Véase Gianni Paganini, Margaret C. Jacob, y John Christian Laursen, Eds., Clandestine philosophy. New Studies on Subversive Manuscripts in Early Modern Europe, 1620−1823, University of California, Los Angeles. University of Toronto Press, UCLA Center for Seventeenth- and Eighteenth-Century Studies, William Andrews Clark Memorial Library, 2020.
88 Natalia Lorena Zorrilla Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 85-102. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.05 estrictamente ateo, siendo algunos más cercanos al deísmo o al panteísmo o bien no pronunciándose acerca de estas cuestiones, estos manuscritos sientan las bases de la crítica ilustrada de la religión. Posteriormente, durante la segunda mitad del siglo XVIII, muchos de ellos son editados y publicados por los philosophes11, principalmente por Paul Henri Thiry, barón d’Holbach a través de la imprenta de M. M. Rey12. D’Holbach, autor de la “Biblia atea” de la Ilustración –el Système de la nature (1770), fue quien editó y publicó el texto que estudiaremos en este artículo: Lettre de Thrasybule à Leucippe (1765), atribuido a Nicolas Fréret (1688-1749)13. Este manuscrito se aboca a examinar el surgimiento de las diversas representaciones de lo divino (entre otras temáticas). Para lograrlo, se retrotrae a los orígenes de la humanidad, basándose en el estudio de la historia y la cultura de las civilizaciones antiguas14. Se trata de una pieza crucial del proyecto filosófico-editorial proselitista ateo holbachiano, que concibe a los dioses 11 Esta interpretación debe ser matizada, no obstante, en razón de la evidencia a la que hace referencia Miguel Benítez: algunos de estos textos, como el Traité des trois imposteurs, sí fueron impresos durante la primera mitad del siglo XVIII. Miguel Benítez, La cara oculta de las luces. Investigaciones sobre los manuscritos filosóficos clandestinos de la Edad Clásica, Valencia, Biblioteca Valenciana, 2003. Véase asimismo Miguel Benítez, Le Foyer clandestin des Lumières. Nouvelles recherches sur les manuscrits clandestins, Paris, Honoré Champion, 2013. 12 El grado de intervención de d’Holbach en cada uno de los textos clandestinos que editaba varía: en Histoire critique de Jésus-Christ, ou Analyse raisonnée des Évangiles se permite agregar tres capítulos a un manuscrito de procedencia anónima llamado Histoire critique de Jésus fils de Marie, tirée d’ouvrages authentiques par Salvador, juif et traduite par un Français réfugié (el cual habría sido redactado entre 1755 y 1758). En Le militaire philosophe, adapta y radicaliza junto con Naigeon un texto originalmente deísta de Robert Challe, Difficultés sur la religion chrétienne proposées au Père Malebranche. Otro ejemplo sería L’Antiquité dévoilée par ses usages de Boulanger. Adicionalmente, unos tres años después de la primera edición de la Lettre (1765), se publican las Lettres à Eugénie (1768), inicialmente atribuidas a Fréret pero luego adjudicadas al barón d’Holbach, con un formato similar en el que el autor de las cartas intenta salvar a su interlocutora de los “prejuicios religiosos”, consolándola a través de la filosofía y el uso de la Razón que le permitirán alcanzar la deseada tranquilidad espiritual. Véase Alain Sandrier, Le style philosophique du baron d’Holbach. Conditions et contraintes du prosélytisme athée en France dans la seconde moitié du XVIIIe siècle, Paris, Honoré Champion, 2004. 13 La atribución a Fréret está presente en varios manuscritos de la obra, así como en sus versiones impresas y además ha sido refrendada por estudiosos como Sergio Landucci, aunque discutida por Miguel Benítez. Sergio Landucci, Ed., Lettre de Thrasybule à Leucippe, Firenze, L. S. Olschki, 1986. Miguel Benítez, Le Foyer clandestin des Lumières, 2013. La redacción de la Lettre suele situarse aproximadamente en el año 1722. Véase, además de la Introducción de Landucci a la Lettre aquí citada, Jean Deprun, “Une œuvre philosophique de la Régence: la Lettre de Thrasybule à Leucippe” [en La Régence, Paris, Armand Colin, 1970], pp. 153-164; Ira Wade, The Clandestine Organization and Diffusion of philosophic ideas in France from 1715 to 1750, Princeton, Princeton University Press, 1938. Fréret fue un dedicado historiador de las culturas y la filosofía antiguas, tal como se plasma en su producción escrita compilada en sus Mémoires académiques. Fue elegido Secretario Perpetuo de la Academia de Inscripciones y de Bellas Letras de París en 1742. 14 Una de las fuentes de tal conocimiento se encontraría en Pensées diverses sur la comète (1683) de Pierre Bayle. Tal como sucedía con otras provenientes de la Antigüedad Clásica, como De Iside et Osiride de Plutarco, se trataba de una referencia compartida por diversos manuscritos que se abocaban a dar cuenta del origen de las figuras de lo divino. Véase, por ejemplo, Anónimo, Fernando Bahr, Ed., Dudas de los pirrónicos, Buenos Aires, el cuenco de Plata, 2017.
89 La invención de los dioses en el ateísmo ilustrado: la Lettre de Thrasybule à Leucippe Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 85-102. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.05 como producciones “quiméricas” de la imaginación humana y que asume, en consecuencia, el compromiso de construir una visión histórico-genealógica, de índole puramente secular, del fenómeno de la invención y del culto de las deidades. Dicho compromiso constituye uno de los hilos conductores del ateísmo ilustrado, el cual pone de manifiesto su preocupación por dar cuenta del mecanismo de la creencia religiosa y su contenido mítico. II. Perspectivas ilustradas naturalistas e histórico-genealógicas acerca del surgimiento de los dioses Topos recurrente dentro de la literatura anti-religiosa de la época, el abordaje histórico-genealógico del fenómeno del origen de la religión se despliega, dentro del movimiento ilustrado, en varias líneas distintas, que no necesariamente se excluyen entre sí. Un punto en común de todas ellas consiste en que atribuyen el surgimiento de los dioses a la ignorancia de los hombres ante la sublimidad de la naturaleza15. Una de estas aristas podría resumirse en la conocida frase de Petronio (Fragmento XXVII) y de Estacio (Tebaida, III, 661) “Primus in orbe Deos fecit timor”16 y supone una humanidad originaria aterrada ante la capacidad destructiva de, por ejemplo, los temblores o los rayos que la azotan. El énfasis está aquí puesto en el temor que sufrieron estos primeros hombres. Por el contrario, existe otra línea interpretativa que destaca la importancia de la curiosidad de esta humanidad originaria. Desde este otro punto de vista, los “primeros hombres”, a pesar de su constitutivo deseo de conocer, encuentran múltiples dificultades, por su incapacidad o su pereza, para investigar las causas de los fenómenos naturales. En consecuencia, terminan atribuyendo tales causas a potencias sobrenaturales. En De rerum natura, por ejemplo, Tito Lucrecio Caro evoca cierto “ateísmo primitivo” que atribuye a los hombres “salvajes” (nómades) y explica el nacimiento de la religión como un producto de la perplejidad de los hombres “civilizados” ante distintos eventos naturales regulares. A su vez, según Lucrecio, los seres humanos siempre han sido afectados por “simulacros”, imágenes oníricas y fantásticas, que constituían 15 Las explicaciones pasionales y/o naturalistas de la religión que dan cuenta de la producción de las representaciones de la divinidad aludiendo al temor, la curiosidad, el aburrimiento, la ignorancia o la pereza de los primeros hombres, conviven asimismo con otras como la teoría de la impostura, el evemerismo, el alegorismo y la teoría de los dioses como simulacra (de corte epicúreo-lucreciano). Véase Pierre-François Moreau, “La crainte a engendré les dieux”, en Libertinage et philosophie au XVIIe siècle, 4 (2000), pp. 147-153. 16 La frase aparece en La Tebaida de Estacio (c. 90-91 d. C.), una versión de la tragedia Los siete contra Tebas de Esquilo. Es una exclamación del guerrero Capaneo, quien decide ignorar los malos augurios sobre los cuales advertía Anfiarao respecto del inminente sitio de Tebas que se disponían a realizar. Capaneo asegura que él mismo hace su suerte en batalla.
90 Natalia Lorena Zorrilla Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 85-102. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.05 las representaciones de las figuras divinas. El temor juega, no obstante, un rol central en la consolidación del culto a los dioses y en el esparcimiento de la superstición, el cual se produce en paralelo al proceso de socialización y urbanización de la humanidad. Fréret, a través de Trasíbulo, parecería acercarse a esta última línea lucreciana. También otorgará al temor un rol importante en la consolidación de la cosmovisión religiosa. La unidad historiográfica de dicha línea de pensamiento naturalista comienza a establecerse, como sugeríamos, gracias a los esfuerzos del libertinismo erudito. François de La Mothe Le Vayer, a través del personaje de Orasius Tubero, se aboca a esta tarea en su diálogo De la divinité (1631). El mismo Hobbes, por otra parte, alude a la famosa frase latina de los poetas en Leviathan or The Matter, Form and Power of a Common Wealth Ecclesiastical and Civil (1651), I, XII, aunque circunscribiéndola a los dioses de los gentiles. Este filósofo aclara, sin embargo, que la creencia en un Dios único y omnipotente se explicaría por el deseo de conocer que lleva a quien razona a la necesidad de una primera causa creadora. Spinoza, por su parte, argumenta en el Tractatus Theologico-Politicus (1670) que quien es víctima de la superstición, fluctuaría entre el temor y la esperanza ante la incertidumbre del futuro y los cambios de la fortuna. Asimismo, según Bernard Le Bovier de Fontenelle, en su De l’origine des fables (1684), el origen del culto religioso, fundado en el temor y el desconocimiento de “Ces pauvres sauvages (…) des premiers siècles”17, coincide justamente con el origen de las fábulas, es decir, de los relatos de ficción. Su impronta genealógica se manifiesta además en su interés por situar históricamente estos fenómenos aludiendo, por ejemplo, a las fábulas de los griegos. “Primus in orbe Deos fecit timor” se convierte de esta forma en uno de los lemas de la lucha contra la superstición que libra el movimiento ilustrado radical. El Traité des trois imposteurs y la Mémoire contre la religion de Jean Meslier se basan en dicha concepción, que luego se extiende hacia obras posteriormente editadas como La contagion sacrée ou histoire naturelle de la superstition (1768). El ateísmo ilustrado suele conferir un matiz político al análisis del origen de las primeras representaciones de los dioses, utilizándolo para denunciar los excesos del oscurantismo religioso. A ello se suma además en muchos casos la acusación de impostura a los ministros religiosos que habrían encontrado la forma de sacar un rédito de la difusión generalizada de dichas fábulas sobre las supuestas deidades. Para ello, debe pensarse a la religión como dispositivo de control del “vulgo” (aquí algunos de los antecedentes insoslayables serían Maquiavelo y Giulio Cesare Vanini, además de Gabriel Naudé, como 17 Bernard le Bovier de Fontenelle y Alain Niderst, Ed., Œuvres complètes, t. III, Paris, Fayard, 1991, p. 189.
91 La invención de los dioses en el ateísmo ilustrado: la Lettre de Thrasybule à Leucippe Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 85-102. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.05 representante de los libertinos eruditos, y el mismo Spinoza18). Sin embargo, en principio el espíritu libertario del ateísmo ilustrado (sobre todo durante el siglo XVIII) lo diferenciaría en este sentido de aquellas posiciones en donde se acepta a la religión como un mal menor. Por ende, el sombrío panorama al que se enfrentan los ateos ilustrados al partir de esta caracterización del “ser humano originario” consiste justamente en la posibilidad de que el comportamiento religioso (concebido como inherentemente supersticioso desde sus albores) resulte esencial al desarrollo de las sociedades. Desde nuestro punto de vista, la Lettre parecería presuponer esta problemática y se esforzaría por construir una imagen conceptual de la humanidad originaria cuyos rasgos la preserven de dicho lúgubre destino. III. “Incroyance”: crítica a la ritualidad sacrificial de las religiones En la Lettre de Thrasybule à Leucippe, nos encontramos con una epístola ficticia situada en el siglo II d. C. en alguna región del Imperio Romano al este de Roma. En ella, el personaje de Thrasybule (Trasíbulo) intenta persuadir a Leucippe (Leucipa) de no dedicar su vida a la religión. De hecho, el ateísmo de Trasíbulo presenta distintos estratos que van desplegándose y replegándose a lo largo del texto y que, montados unos sobre otros, generan tensiones internas. En un primer nivel, encontramos las constitutivas notas “agnósticas” del ateísmo filosófico de Trasíbulo19, a saber: la desconfianza en las capacidades cognitivas del espíritu humano para dirimir la cuestión de la existencia de Dios y la caracterización de la divinidad como una producción de la imaginación de los hombres cuyo correlato empírico se pone en duda20. Así, este personaje sostiene que las limitaciones propias del espíritu humano nos impiden expedirnos con certeza (matemática)21 sobre la naturaleza de lo infinito y, por ende, de lo divino. En segundo lugar, Trasíbulo expresa su preferencia por un sistema filosófico específico que atribuye a los estoicos, el cual proclama que todo lo que existe, existe necesariamente. Así, Trasíbulo se aboca a demostrar sutilmente la superioridad de este sistema filosófico, comparándolo con otros que sostienen un concepto trascendente de la divinidad. Este sistema “estoico”22, que 18 En su Tratado político, no obstante, Spinoza utilizaría el término “multitud” con un sentido positivo. Le agradezco al/a revisor/a anónimo/a de Araucaria por señalar este matiz. 19 Véase Winfried Schröder, “L’«athéisme agnostique»: un fantôme?”, en La lettre clandestine, 10 (2001), pp. 193-8. 20 Véase Gianluca Mori, “Athéisme et agnosticisme dans deux textes clandestins”, en La lettre clandestine, 10 (2001), pp. 183-92. 21 Trasíbulo parece evocar la distinción cartesiana entre “certeza moral” y “certeza metafísica” (Descartes, AT, IX-ii, 323-24; AT, VIII-i, 327-28; AT, VI, 37-8). 22 Nicolas Fréret, Lettre de Thrasybule à Leucippe, [en Gianluca Mori, & Alain Mothu, Eds.,
92 Natalia Lorena Zorrilla Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 85-102. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.05 proclama la inmanencia de la divinidad, y su identificación con el Todo, resulta ser el menos contradictorio, según este personaje. A pesar de esto, se trata de un sistema que como cosmovisión religiosa no tiene ningún sentido, ya que sería en vano venerar a una divinidad a la cual tal veneración le es indiferente23. Diametralmente opuestas a este sistema filosófico, las “fábulas” de las religiones nos proponen, de acuerdo con Trasíbulo, representaciones quiméricas de lo divino que se difunden por contagio, cual plagas. Esta aseveración se complementa con un análisis histórico de las diferentes religiones de los antiguos, en el cual Trasíbulo despliega una mirada crítica respecto del proceso mediante el cual estas favorecen el crecimiento y la diseminación de la superstición. Las religiones mencionadas se dividen allí entre politeístas (egipcios, hindúes, griegos, romanos) y monoteístas (judíos, caldeos, cristianos, árabes, persas). Trasíbulo comienza su reflexión acerca de la cuestión del origen del culto a los dioses describiendo sucintamente al espíritu humano, identificando en él una naturaleza dual: es finito y limitado pero inagotablemente volcado hacia el mundo, dada la curiosidad, la pasión por saber cómo son las cosas que nos atraviesa a todos los seres humanos. El deseo de conocer se transforma en inquietud siempre que se nos hace evidente la naturaleza incompleta de nuestro saber. Según Trasíbulo, nuestra impotencia, nuestra incapacidad, hiere nuestro orgullo y hace que nos conformemos con razonamientos vagos y nociones oscuras y quiméricas. Los dioses son, en efecto, nociones de este estilo. Para explicar su surgimiento, Trasíbulo va construyendo especulativamente cierta imagen conceptual de la “humanidad originaria”. Supone que en tiempos remotos, al querer dar cuenta de la dinámica del universo, los seres humanos han debido imaginar entidades de una inteligencia y un poder sobrehumanos, a las cuales concibieron como las causas de los fenómenos naturales cuyas leyes les eran desconocidas. Trasíbulo desarrolla una visión histórico-genealógica de la humanidad, que a lo largo de la Lettre parece combinar y anticipar diversos aportes provenientes de distintas “disciplinas” o enfoques. Entre ellos, se encuentra la representación de la humanidad originaria de poetas latinos como Lucrecio, Virgilio u Ovidio, lo que posteriormente se denominará “historia natural de las sociedades humanas” (desarrollada, por ejemplo, en l’Histoire naturelle de Buffon) e “historia natural de la religión” (tal como se despliega en Natural Philosophes sans Dieu. Textes athées clandestins du XVIIIe siècle, Paris, Honoré Champion, 2010], p. 173. Esta edición crítica repone la de Landucci con notas agregadas y es la que utilizaremos para citar el texto fuente. 23 Desde este punto de vista, el concepto filosófico de la divinidad se personificaría en el politeísmo en la noción de Destino, Suerte o Fortuna (“divinidad” superior a todas las deidades particulares), la cual, por definición, no podría conmoverse con nuestros votos, nuestras plegarias o nuestros cultos.
93 La invención de los dioses en el ateísmo ilustrado: la Lettre de Thrasybule à Leucippe Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 85-102. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.05 history of religion de Hume, o en el mismo Système de la nature de d’Holbach), la exégesis de mitos y ritos de diversas culturas y la “especulación filosófica” propia de autores contractualistas. Así, a partir de su representación de los antepasados de la especie humana, Trasíbulo va trazando su “evolución”. Podríamos distinguir analíticamente algunas etapas de este proceso. La inicial, a la que podríamos llamar “imaginativa”, consiste justamente en la creación de los dioses motivada por la perplejidad y las limitaciones de los primeros hombres para comprender y explicar los fenómenos naturales: Cuando se trató de explicar la organización y la conducta del universo, imaginamos dioses, es decir, seres inteligentes y muy poderosos, situados por encima de nosotros, a los cuales atribuimos todos los efectos cuya causa [nos] era desconocida. Poco después, los consideramos como los autores de todos los bienes y todos los males que nos suceden. El hábito de recibir estas opiniones como verdaderas y la comodidad que encontrábamos en ello para satisfacer a la vez la pereza y la curiosidad de nuestro espíritu, nos las ha hecho ver como [ya] demostradas, a pesar de las absurdidades que abundan en ellas; y esta persuasión se ha vuelto tan intensa en algunas naciones que los razonamientos más sensatos y las persecuciones más violentas no han podido quitarles la creencia que acuerdan a esas fábulas extravagantes24. Ahora bien, en una segunda etapa, que denominaremos “fabulosa”, el pensamiento religioso y la caracterización de estas deidades se desarrollan prolíficamente. Los dioses comienzan a penetrar todos los ámbitos de la vida en sociedad y poco a poco, con el correr del tiempo, convierten en la causa de todo cuanto les sucede a sus fieles, sea esto bueno o malo. A pesar de que estas primeras explicaciones míticas del universo no constituyen, según Trasíbulo, más que “fábulas extravagantes”, al satisfacer la curiosidad y la pereza de estos seres humanos originarios se expandieron significativamente. Esta es la historia del avance de la superstición, de acuerdo con Trasíbulo, es decir, la historia de la desnaturalización y la perversión del deseo de conocer. La producción imaginaria de las deidades ocurre, según él, para tapar la incapacidad de la humanidad originaria de soportar su ignorancia respecto del mundo que habitaba. En contraste, y para remediar esta situación, Trasíbulo repite a lo 24 “Lorsqu’il s’est agi de rendre raison de l’arrangement et de la conduite de l’univers, on a imaginé des dieux, c’est-à-dire des êtres intelligents et très puissants, placés au-dessus de nous, auxquels on a attribué tous les effets dont la cause était inconnue. Bientôt après, on les a regardés comme les auteurs de tous les biens et de tous les maux qui nous arrivent. L’habitude de recevoir ces opinions comme vraies et la commodité que l’on y trouvait pour satisfaire à la fois la paresse et la curiosité de notre esprit, les a fait regarder comme démontrées, malgré les absurdités dont elles fourmillent ; et cette persuasion est devenue si vive, chez quelques nations, que les raisonnements les plus sensés et les persécutions les plus violentes n’ont pu leur ôter la croyance qu’elles donnent à des fables extravagantes”. Nicolas Fréret, Lettre de Thrasybule à Leucippe, pp. 71-2. Todas las traducciones al español incluidas en este artículo son propias.
100 Natalia Lorena Zorrilla Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 23, nº 46. Primer cuatrimestre de 2021. Pp. 85-102. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2021.i46.05 Bibliografía Anónimo, Dudas de los pirrónicos, Ed. de Fernando Bahr, Buenos Aires, El cuenco de Plata, 2017. Benítez, Miguel, Le Foyer clandestin des Lumières. Nouvelles recherches sur les manuscrits clandestins, Paris, Honoré Champion, 2013. Benítez, Miguel, La cara oculta de las luces. Investigaciones sobre los manuscritos filosóficos clandestinos de la Edad Clásica, Valencia, Biblioteca Valenciana, 2003. Benítez, Miguel, “De arte compilatoria: la manufactura de manuscritos clandestinos” [en X. L. Barreiro Barreiro, L. Rodríguez Camarero, M. González Fernández, Eds., Censura e Ilustración. XX Aniversario da Fundación da Facultade de Filosofía e CC. da Educación, Cursos e Congresos da Universidade de Santiago de Compostela nº 106, 1997], pp. 41-68. Benítez, Miguel, “La composition de la Lettre de Thrasybule à Leucippe: une conjecture raisonnable” [en Chantal Grell, Catherine Volpilhac -Auger [Dirs.], Nicolas Fréret, légende et vérité, Oxford, Voltaire Foundation, 1994], pp. 177-92. Benítez, Miguel, “Lumières et élitisme dans les manuscrits clandestins”, en Dix-huitième Siècle, 14 (1982), pp. 289-303. Bergier, Nicolas-Sylvestre, Apologie de la religion chrétienne, t. I, Paris, Chez Humblot, 1776. Bloch, Olivier, “L’héritage libertin dans le matérialisme des Lumières”, en Dixhuitième Siècle, 24 (1992), pp. 73-82. Cavaillé, Jean-Pierre, Dis/simulations. Religion, morale et politique au XVIIe siècle. J.-C. Vanini, F. La Mothe Le Vayer, G. Naudé, L. Machon et T. Accetto, Paris, Honoré Champion, 2002. Deprun, Jean, “Une œuvre philosophique de la Régence: la Lettre de Thrasybule à Leucippe” [en La Régence, Paris, Armand Colin, 1970], pp. 153-164. Fontenelle, Bernard le Bovier de, y Niderst, Alain, Ed., Œuvres complètes, Paris, Fayard, 1989-1994. Fréret, Nicolas, Lettre de Thrasybule à Leucippe, [en Gianluca Mori, & Alain Mothu, Eds., Philosophes sans Dieu. Textes athées clandestins du XVIIIe siècle, Paris, Honoré Champion, 2010], pp. 63-185. Fréret, Nicolas, Mémoires académiques. Paris, Fayard, 1996. Hunter, Michael y Wooton, David, Eds., Atheism from the Reformation to the Enlightenment, Oxford, Clarendon Press, 1992. Israel, Jonathan, “Spinoza and Spinozism in the Western Enlightenment: the Latest Turns in the Controversy”, en Araucaria, Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, 40 (2018), pp. 41-57.
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