Desde mi ventana
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UNIVERSIDAD DE SEVILLA FACULTAD DE COMUNICACIÓN Trabajo de Fin de Grado GRADO EN PERIODISMO CURSO ACADÉMICO 2019-2020 Desde mi ventana AUTORA TERESA FLÓREZ GARCÍA-BLANCA TUTORA MARÍA JESÚS OROZCO VERA
2 ÍNDICE Desde mi ventana.............................................................................................................. 3 Memoria Justificativa ..................................................................................................... 23 I. Punto de partida de la creación: objetivos y fundamentos. ......................................... 24 II. Estructura de la composición ..................................................................................... 29 III. Técnicas y estilos ensayados .................................................................................... 34 IV. Dificultades y soluciones .......................................................................................... 38 V. Conclusiones .............................................................................................................. 39 VI. Bibliografía ............................................................................................................... 41
3 Desde mi ventana Por Teresa Flórez García-Blanca
4 Porque fui bien cuidado en un tiempo difícil. LUIS GARCÍA MONTERO
5 Capítulo I La casa
6 HEMOS VUELTO A CASA Hemos vuelto a ser cuatro sentadas alrededor de la mesa en una primavera en la que iba a permanecer vacía. Herederas de carácter guerrero y nariz tomada de un negativo del año que nació mamá. Este no era nuestro plan, pero las quejas, lamentos y por qués se los queda la primera prórroga. El día que nos sentamos a comer, el asfalto se hizo polvo en mis ojos y a lo lejos, vi a la multitud llegar. No éramos las únicas. Todos volvían a casa. Los que habían adaptado otra lengua, los que volaban por primera vez, los de la nueva vida, los que marchaban con el amanecer y volvían de puntillas, los que no se habían ido, los que no querían volver. A veces convivir es un desafío mucho más grande que el mal que nos prohíbe salir. Por suerte o por desgracia, hemos vuelto a casa.
7 AGENTES DE VENTANA Agentes de ventana, sospechosos de calle, ¿De quién es ese perro? Cariño, ven, fíjate. Es la tercera vez que sale a pasear. Ahí está otra vez, entre los árboles. ¿Quién eres y qué tramas? ¡Paranoia a las ocho! ¡Salgan a los balcones! ¡Ha nacido la ley de las alturas! Detectives de bata y balcón que gritáis al enfermero que vuelve andando después de días en pie y acecháis al que va a comprar tabaco y se detiene a por pan. A vosotros, os deseo, no un virus ni una enfermedad Sino una cuarentena sin ventanas.
8 CALLE SACRIFICIO En el número trece de la calle Sacrificio solo viven mujeres. Desconocidas desde hace tiempo, comparten hasta luegos, buenos días y adiós, Conversaciones mundanas en el ascensor Y esporádicos cruces de garaje. El primero lo habita una pianista, hasta ahora sin piano. Sobre su techo, el eco de las peleas de una madre y tres hijas interrumpen la canción. Detrás de la puerta del tercer piso, soledad y una vida de pérdidas y desde las alturas del ático, tacón de aguja y suelo de parqué. No conocían más allá de sus nombres y lo que las paredes les obligaban a escuchar, pero el primer día que el sol salió, allí estábamos todas, en la parte más alta del edificio. Soy una de las hijas del segundo. He crecido rodeada de mujeres que nunca valoré y teniéndolas delante de mí, me doy cuenta de que no todo es malo.
9 ATENTAMENTE, DESDE MI VENTANA Vivo sobre un naranjo que renace cada abril para verme a mí crecer. Esta mañana se me ha enfriado el café por mirarlo, -como un amor detiene el último tren y escribiruna vida. El aroma a azahar ha teñido la calle color blanco. Los más pequeños recogen sus flores y las bañan en un frasco con agua. Cuando estén en casa, olerá a calle. Alrededor de las tres, con el mantel tendido y los cubiertos sobre la mesa, un perro que ha dejado de ladrar pasea por cuarta vez a su dueño. ¿Soy ahora uno de esos? Después del almuerzo, sueño y silencio. El sol de media tarde me hace feliz y pienso en huir a un lugar dónde mire, mire y mire y no vea el fin. La sombra de mi cuerpo, ágil e inmaculada, actúa sobre el escenario en la pared que la luz me brinda cuando atardece. He amado cada instante que el exterior ha alojado ante mí, pero cuando oscurece añoro la compañía del cielo. Si tan solo pudiera ver la luna, llena y con palabras de serenidad, toleraría otro día más, mirando atentamente, desde mi ventana.
16 UN MINUTO Necesito un minuto para respirar fuera de los sesenta y cinco metros de este encierro en privilegio. Abrir la ventana y ser aire limpio, olvidar la enfermedad, volar lejos de mí. Solo pido un minuto para despojarme de este presente y huir de las cosas que tanto me cansan. El silencio de las calles vacías, pasear por la terraza, el pasillo, el baño, la habitación, WhatsApp y las relaciones a distancia. La falta de sol, la obsesión por él. Los vecinos y la vida en familia. Toda canción y cancelación. Las noticias y el pobre de Matías Prats. La repostería y el gimnasio virtual. Recordatorios de lo que he perdido, Libros apilados antes de dormir, Las voces de mi madre, los aplausos. Vivir desde la ventana, mi cama. Cuando pronuncie la última palabra, mi tiempo habrá acabado y un suspiro recogerá mi ansiedad.
17 MI NUEVO YO En la décimo séptima jornada del parón infinito, en nuestras camas se acostaron otros. La inminente prórroga había derrotado a los más ilusos, llenos de queja y desesperación Y, a costa de su calma, nuestro instinto dio a luz a un nuevo yo. Mi nuevo yo pretende que sea como él, que ejercite mis piernas, mi cabeza, que aprenda a cocinar y los acordes de Here Comes The Sun con el piano, que en un impulso me corte el pelo y que no me dé pena estar lejos de mi amor. Pero la realidad es que es irascible y nerviosa, sobrevive con paciencia fingida, convierte lo insignificante en pelea y lleva días sin dormir. Los mecanismos de supervivencia dependen de la esencia del que reina dentro de cada ser. Nunca supe qué hacían los demás. A mí me bastaba con estar en paz.
18 Capítulo III La salida
19 CUANDO TODO ESTO ACABE Cuando todo esto acabe, volveré a los aviones, a la arena caliente y al olor a azahar. De un golpe cerraré puertas y ventanas y en mi cama dormirá el abandono. Todos llorarán mi huida y yo celebraré la de los demás. Volveré a los autobuses, a llegar tarde, a las alamedas y a besar. Volveré a casa de mi abuela y la llevaré a misa. Sentiré que soy parte de la ciudad, que nazco a los pies del río y que, por fin, estoy en casa. Cuando todo esto acabe, ¿Me querrás acompañar?
20 LA PRÓXIMA VEZ QUE TE VEA La próxima vez que suene el timbre, se abrirán las puertas del ascensor y en mitad del pasillo, me estarás esperando. Disimularé mi respiración, el sudor de mi frente y que me tiemblan las piernas mientras camino, una vez más, hacia ti. Nunca antes un sueño habrá pesado hasta ese preciso instante en el que los niños sean libres y yo me deje caer en tus brazos. Siento haber tardado tanto.
21 EL FINAL DEL VIAJE Para celebrar el final del viaje, he pintado un ramo de girasoles. Recorrer esta ciudad, impoluta y con cientos de habitantes al alcance de mis ojos, ha sido desde marzo el único alivio de mi desvelo. ¿Cuántas lunas me habrán visto deambular por avenidas que no conozco? ¿Quién me habrá buscado en los lugares donde nos quisimos? He soplado velas de años que no eran, ni serán jamás míos y he corrido descalza sobre los tejados de una ciudad en la que nadie vive. Porque lo real peligra y lo ficticio no nos hace esperar. Para celebrar el final del viaje, he pintado un ramo de girasoles que sólo se abrirán cuando me reúna contigo en la calle.
22 TE VAS A QUEDAR EN ESTE POEMA Te vas a quedar en este poema, escrito con el peso de las personas que no lo podrán leer. La alteza de tu nombre respondió la llamada de un encierro que durante semanas nos mantuvo inclinados ante ti. Protagonista de toda nación, charlas y telediarios. Has pasado a la historia y la arrogancia te hace sentir inmortal, pero estás cegado. La rebelión del pueblo será en silencio, a un metro de distancia y sin víctimas. Nuestras bocas olvidarán tu sabor Y no habrá quién pronuncie tu impacto. De ahora en adelante, seremos la patria del olvido que aprenderá de memoria este poema para no volver a hablar de lo malo que hay en ti.
23 Memoria Justificativa
24 I. Punto de partida de la creación: objetivos y fundamentos. “Porque tal vez la vida solo quiere darnos aquello que después sabe quitarnos” (García Montero, 2003: 61) A las 00:00 horas del 15 de marzo de 2020, España volvió a casa. La pandemia que pronto acecharía al mundo cruzó fronteras y decidió asentarse en unas calles que no conocían la soledad. Con motivo de la prevención de contagios de COVID-19, el Gobierno declaró el estado de alarma y ordenó, como medida principal, el confinamiento total de la nación. De la noche a la mañana, la cotidianidad y la vida en la calle habían desaparecido. Lo que el día anterior era un detalle casi insignificante de la rutina de cualquier español, hoy estaba prohibido. La sociedad se mostró incrédula ante la situación aparentemente ficticia que afrontaba el país. Puede que fuera por el egocentrismo occidental en el que vivimos que nos hace creer que somos intocables o la desinformación que a muchos les llevó a pensar que nos encontrábamos ante un simple catarro, pero estábamos cegados. El nivel de gravedad que ha abordado al país no hubiera pasado por la mente del mejor de los escritores. Tal vez, fuera ese el motivo y no otro, por el que decidí convertir estos acontecimientos en poesía y concebir así, mi Trabajo de Fin de Grado. En primer lugar, cabe preguntarse por qué elegí un trabajo de creación para finalizar cuatro años de estudios de Periodismo. La respuesta tiene dos versiones: la práctica y la idealista. Ambas son correctas y ambas recogen una parte de mí, pero inevitablemente, también reflejan dos etapas diferentes de mi vida que he considerado imprescindibles para determinar cómo debía poner fin a este periodo de tiempo que ha consolidado quién soy en la actualidad. Mucho antes de que cruzara las puertas de la Facultad de Comunicación en septiembre de 2016, nació la versión idealista que, como un alto porcentaje de estudiantes de Periodismo, solo deseaba escribir. Dentro de la galaxia infinita que constituye la literatura, aspiraba a formar parte de la rama poética. Mi instrucción en ella había sido
25 hasta el momento selectiva y francamente, más escasa de lo que en su día me atrevería a admitir, pero estaba decidida a hacer de la escritura más que una distracción. Durante los últimos años, he compaginado mis estudios universitarios con una afición a la poesía que no ha salido de las cuatro paredes de mi dormitorio. Debo admitir que compartir mis creaciones ha sido siempre un desafío. Por eso, cuando llegó el momento de elegir la modalidad del trabajo más importante de la carrera, quise, principalmente, demostrarme a mí misma que poseía las competencias necesarias para concebir una creación desde cero que fuera merecedora de su uso como broche final. En pocas palabras, la versión idealista de la respuesta a por qué opté por realizar un trabajo de creación se basa en la unión entre la fascinación por el concepto romantizado de lo que significaba ser poeta en la que, sin disimulo, había caído y varios años de cuadernos de tapa negra apilados en una estantería que me dieron la confianza necesaria para sentarme a escribir estas líneas. Aun así, si tuviera que justificar de una manera más sincera y, quizá menos decorada por qué he preferido la poesía a cualquier otro género, dejaría sencillamente que otros hablaran por mí. “El viejo oficio de la literatura se ha basado siempre en la fascinación. Muchos son sus recursos. La poesía quizá, su mejor truco; ese que nunca falla. Algo así como la última copa en una de esas noches en las que uno no acaba de irse. Poeta y lector se reconfortan llorando la resaca de sus propias lágrimas, sin atreverse a poner en duda los poemas, evidentes y fieles, como hermosos actos de complicidad. Y eso siempre da resultado (o al menos así nos lo enseñaron), porque cuando alguien hace referencia a la poesía, alguien se pone a hablar de sí mismo.” (Luis García Montero, 1983:1) Sin embargo, al margen de la falta de racionalidad que lo mencionado puede aparentar, no podría haber seguido adelante sin la sensatez que me aporta la versión práctica de la pregunta. El Grado de Periodismo me ha dado una asignatura completamente decisiva a la hora de realizar este proyecto y determinar cómo quería llevarlo a cabo, pero sobre todo, una docente. Durante los cuatro meses que cursé Letras Contemporáneas, la pasión de la profesora Pilar Bellido por la asignatura y el nivel de entrega que se exigía tanto así misma como a sus alumnos han marcado un antes y un después en mí y en la manera en la que escribo. En ese corto periodo de tiempo, conocí no sólo los
32 El peso emocional que este apartado recoge es el justificante de su mayor extensión frente a los otros. El capítulo segundo está constituido por las siete composiciones más metafóricas que la cotidianidad y el propio interior me han permitido: Me faltan las cosas que me hacen ser yo, Imagino que lo he imaginado, La soledad de la Giralda, Un niño perdido, El descanso de los sueños, Un minuto y Mi nuevo yo. A lo largo de su lectura, se distinguen sensaciones como el reencuentro con el yo, la búsqueda de la paz a través de sueños, el consuelo de los recuerdos, el primer reconocimiento de una pérdida, el cansancio, la soledad, la ansiedad… Es, en definitiva, el capítulo del desahogo, de la exploración personal, admitir lo malo y permitirse sentir. En pocas palabras, el corazón de Desde mi ventana. Del mismo modo que ocurre en el capítulo primero, la estructura interna de El encierro presenta un principio y un final a partir de su primer y último poema. Me faltan las cosas que me hacen ser yo abre la veda de lo personal, la reflexión y el pensamiento. Representa un yo testarudo y negativo que se encuentra en el escalón anímico más bajo del aislamiento. Este poema encarna el proceso por el que el confinado entiende que para ser verdaderamente él necesita que le devuelvan aquello de lo que ahora carece. Para muchos esto se traducirá en un paseo por el río, salir a correr o a cenar, bañarse en el mar, viajar o quizá, simplemente, charlar con un buen amigo. Frente a este mensaje, Mi nuevo yo se encarga de calmarlo. El último poema de El encierro echa el telón a las quejas y acepta los mecanismos de supervivencia que ha adaptado para aguantar el tiempo que sea preciso, aunque este, a menudo, sea un mero escudo. Ignora lo que debería estar haciendo si las circunstancias fueran otras y trata de no pensar. No busca retorcerse en su tristeza, sino salir de allí pronto e ileso y, mientras, estar en paz. Para terminar, el capítulo tercero de la creación es el destinado a augurar futuro y, emocionalmente, poner punto y final a los cerca de dos meses de encierro obligatorio. Durante este tiempo, la ilusión por salir ha sido la motivación de muchos para continuar. Como he mencionado en El encierro, los sueños y los recuerdos han encarnado el papel de consuelo. En La salida, sin embargo, se convierten en planes de futuro. “¿Qué será lo primero que hagas cuando todo esto acabe?” es una pregunta de ánimo y esperanza cuya respuesta hemos pensado y cambiado tantas veces que resultaría incalculable.
33 Cuando todo esto acabe, La próxima vez que te vea, El final del viaje y Te vas a quedar en este poema son las cuatro composiciones que constituyen el broche final de Desde mi ventana. En ellas, he intentado abordar la última etapa del confinamiento, esa en la que casi alcanzábamos a sentir la libertad con la punta de los dedos. A través de estos poemas, represento el mañana, el abandono del hogar después de una larga estancia, los nervios del primer reencuentro, el repaso de la ficción increíblemente vivida y, finalmente, el cierre de una etapa que nadie querrá recordar. La salida es un capítulo que, en mi opinión evoca satisfacción, como la que sientes al terminar una carrera, aunque hayas llegado en la última posición. Es, como dice uno de sus poemas, el fin del viaje. Se acabó. Pese a haber tenido momentos de pesimismo y desesperación, quiero pensar que una mayoría ha respetado y ha sido paciente con la gravedad de la situación. Las ganas de reencontrarnos con nuestras calles, familiares, amigos y, sobre todo, las ganas de terminar han sido las encargadas de mantenernos a flote cuando más lo necesitábamos y han constituido, del mismo modo, los motores de este capítulo. El principio y el final de la estructura interna de La salida lo marcan Cuando todo esto acabe y Te vas a quedar en este poema. En el caso de este capítulo, no se plantea una problemática, sino una esperanza que la autora confía se cumpla pronto. El primero de ellos simboliza un canto a la vuelta de la normalidad, de la vida que conocíamos. No fallaría en transcribirse como el impaciente deseo de abandonar el hogar que aún no se puede efectuar. Es el reconocimiento de que el encierro aún permanece, pero ya no hay evidencias de incertidumbre. El individuo sabe que pronto acabará y Te vas a quedar en este poema lo confirmará. El último poema de la creación es una reivindicación literaria que se basa en el mero olvido del COVID-19 para seguir adelante. Es el único poema que encarna una conversación directa con la enfermedad que nos ha mantenido encerrados para, pacíficamente, hacerle saber que, ahora que estamos fuera, ya nadie le dará la satisfacción de ser el centro de cualquier conversación. De esta manera, se cumple la ilusión de Cuando todo esto acabe y se pone fin, tanto al capítulo como a la creación. Si bien ya he señalado el hecho de que cada capítulo de este poemario alberga una historia, es preciso mencionar el resultado final que constituye Desde mi ventana como
34 creación. La singularidad de su estructura como conjunto recae en la existencia de Hemos vuelto a casa como punto de partida y Te vas a quedar en este poema como pieza final. De esta manera, el primer poema que encuentra los ojos del lector abre las puertas a una problemática y el último que los mismos percibirán será el encargado de cerrarlas. Tras la lectura del poemario, podría fácilmente percibirse la esencia de la estructura argumental de cualquier cuento. En este caso el planteamiento, nudo y desenlace responderían respectivamente a La casa, El encierro y La salida. Este hecho no es un factor ajeno o casual a la creación que la mera coincidencia ha derivado. No hay razón más allá de la intención que justifique la confección de cada una de las piezas que constituyen el poemario. Cuando comencé a escribir Desde mi ventana supe, desde el primer momento, que si mi objetivo se basaba en plasmar el día a día y los sentimientos de los españoles durante el confinamiento debía seguir una estructura lineal, ya que mi encierro particular avanzaba a medida que lo hacía la redacción del poemario. Aunque lo hubiera intentado, correspondía a un aspecto completamente indivisible de mi persona. En definitiva, mediante el empleo de esta estructura, el poemario como conjunto obtiene el efecto de transmisión detallada de una realidad que esta creación buscaba. Por un lado, como he relatada previamente, el capítulo primero sitúa al lector en las primeras semanas de confinamiento cuando todo era una mezcla de novedad y rareza. Después, el capítulo segundo le ayuda a comprender o, incluso, recordar las fases anímicas por las que cualquier individuo pasó en ese periodo y por último, el capítulo tercero, actúa como apoyo para el cierre emocional de esta experiencia y anima al lector a dejar lo malo atrás y volver a mirar al futuro. III. Técnicas y estilos ensayados “Los sentimientos cambian en el curso de la historia, y aun durante la vida individual del hombre. En cuanto resonancias cordiales de los valores en boga, los sentimientos varían cuando estos valores se desdoran, enmohecen o son sustituidos por otros.[...] Algunos sentimientos perduran a través de los
35 tiempos; más no por eso han de ser eternos. ¿Cuantos siglos durará todavía el sentimiento de la patria? ¿Y el sentimiento de la paternidad? [...] Nada es tan voluble como el sentimiento. Esto deberían aprender los poetas que piensan les basta sentir para ser eternos.” (Machado, 1936: 37) Cuando finalmente decidí llevar a cabo un proyecto de creación poética, temí producir un contenido vacío, rígido y desconocido para todos, menos para mí misma, la autora. Por ello, no dudé en subirme al barco de una tendencia que abogara por la conexión con el lector y la manifestación de inquietudes cotidianas. Antonio Machado escribió las líneas que estrenan este apartado en Juan de Mairena en el año 1936. En ellas, defiende el papel de la poesía para exteriorizar aquello que siente la sociedad en un momento concreto. Una literatura que comunique los sentimientos del día a día del individuo bajo la premisa de que estos no son inamovibles. En 1983, un grupo de poetas granadinos publicaron en el periódico El País un manifiesto poético en el que reivindicaban una nueva forma de escribir y sentir con un nombre tomado de esta misma obra de Machado, “La otra sentimentalidad” que más tarde concluyó en la “Poesía de la experiencia”. Será esta tendencia y no otra la que años más tarde orientará los poemas que constituyen Desde mi ventana. La elección de este movimiento literario recae sobre el objetivo principal de los poetas de la experiencia: influir sobre los sentimientos del lector a través de la cotidianidad. La poesía de la experiencia rechaza el romanticismo de la voz órfica y la divinidad. Atrás quedó lo inefable y soberbio para estos poetas. Como afirma Juan Carlos Abril (2014: 9) “El poeta es otro ser —un sujeto— cotidiano más, camina por las calles, no es un ser marginal y extraño, tocado por los dioses (y no es que la escisión romántica no actúe, sino que se vive por dentro, aunque seguirá siendo el foco de las tensiones profundas.)” En esa misma línea, los poetas de la experiencia defenderán que el cambio individual se transcribe en un cambio colectivo. Es decir, para ellos, provocar un cambio en la vida privada del individuo es sinónimo de provocar un cambio en su vida pública. En “¿La poesía es un arma de futuro cargada?” Los compromisos poéticos posmodernos o el canon bajo sospecha, Araceli Iravedra (2018: 247) cita a José María Castellet para explicar el origen del grupo poético y el escritor lo sitúa como el resultado de “la necesidad de efectuar una toma de conciencia histórica y de clase que les permitiera vincular su poesía con la vida cotidiana, con sus responsabilidades ciudadanas.”
36 Asimismo, Luis García Montero, el más emblemático de los poetas de la experiencia y aquel cuya poesía ha guiado la confección de este poemario, recoge los mecanismos que utilizarían para llevar a cabo esa toma de conciencia en el previamente mencionado manifiesto de El País. Por primera vez, se concibe que el motor que dará cabida a un cambio en la estructura sentimental sería la ternura. “Y no importa que los poemas sean de tema político, personal o erótico, si la política, la subjetividad o el erotismo se piensan de forma diferente. Porque el futuro no está en los trajes espaciales ni en los milagros mágicos de la ficción científica, sino en la fórmula que acabe con nuestras propias miserias. Este cansado mundo finisecular necesita otra sentimentalidad distinta con la que abordar la vida. Y en este sentido la ternura puede ser también una forma de rebeldía” (García Montero, 1983: 3) Entender la poesía como un espacio libre de esa tragedia y desgracia que tantas veces se le atribuyen para, por el contrario, identificarlo como un encuentro personal con las inquietudes colectivas del conjunto ciudadano gracias al uso del respeto y la ternura se traduce en todo lo que he querido y tratado de incluir en esta creación. Lo atrapante de la poesía de la experiencia es el hecho de que un poema escrito por alguien que no sea mi propio yo sea capaz de hacerme sentir como si tal, capaz de convertir experiencias ajenas en nuevos sentimientos dentro de mí. El poeta de la experiencia escribe para destapar tanto sus sentimientos como los de los demás. De acuerdo con Luis García Montero (2011: 43)“Todo ha vivido hasta llegar hasta mí, / y conmigo se afirma / como una copa llena, la rosada / complejidad del mundo.” Sobre esto, James Valender comenta en Las personas del verbo de Jaime Gil de Biedma (2006: 20) que, realmente, “lo que importa no es lo que el poema dice sino la experiencia que produce: se trata de ver el poema como una nueva realidad, como una nueva experiencia, una nueva perspectiva que modifica las demás.” Para conseguir reproducir una creación representativa de la poesía de la experiencia, he aplicado las siguientes técnicas. En primer lugar, a lo largo de la confección del poemario, mantener la claridad en el poema para facilitar la comprensión ha sido constante. Para que el lector se sienta identificado con lo que lee, esto, antes que nada, debe ser accesible. El empleo de un lenguaje cotidiano será el intermediario que facilite
37 esta demanda. En esta línea y pese al malentendido que esto, a primera vista, pueda originar, es importante señalar que los poetas de la experiencia no defienden lo simple y son, por el contrario, altamente detallados. En referencia a lo mencionado jamás olvidaré aquello que uno de estos mismos poetas, Felipe Benítez Reyes comentó en La generación de los ochenta: antología de José Luis García Martín (1988: 200). En presencia de lo metafórico de algunos poemas, Benítez Reyes sentía “predilección por aquellos otros [poemas] que afectan un tono coloquial, tan artificioso.” En esta misma línea de la sencillez, he tratado de buscar, como los poetas de la experiencia, el efecto de normalidad en mis poemas. ¿Qué sentido tendría hablar de emociones que nadie puede reconocer? La palabra lírica, en este sentido, fracasaría en su objetivo de hacer sentir al lector. Por otro lado, como he mencionado en el apartado anterior, Desde mi ventana adopta la narratividad de los poetas de la experiencia en el poemario como conjunto, pero también en piezas puntuales como Calle Sacrificio, Atentamente, desde mi ventana o La próxima vez que te vea. En estos poemas se reconoce la existencia de una historia relatada por un yo poético femenino en tono dialógico en un marco temporal y espacio concreto. De esta manera y atendiendo a la particularidad de la poesía de la experiencia estos poemas se convierten en poemas-relato o lírico narrativos. En esa misma línea del espacio, la poesía de la experiencia aboga por la evidente diferenciación entre la casa y la ciudad. Me refiero al espacio privado del poeta frente al lugar público del caos. Debido a la temática que reina en este poemario, la técnica del lugar propio contra el no-lugar era imprescindible para su eficaz representación. Para Luis García Montero, la ciudad desempeña un papel esencial. “`[Luis García Montero] en su –extensa– obra poética otorga a la ciudad una preponderancia notoria, ya que esta no se limita a ser solo un escenario de acontecimientos, sino que también es capaz de sentir como un organismo vivo, de ser el cuerpo de la amada, de ser testigo y cómplice, e incluso ser objeto del deseo.” (Guillén Boland, 2015: 75). En Desde mi ventana, el espacio lo es todo. En su desarrollo, el individuo está en casa porque no puede ir a ningún otro lugar. Es su refugio frente al miedo que colma las calles, pero, a pesar de ello y, en contra de lo que habitualmente refiere la poesía de la experiencia, en este poemario las calles no se traducen como lugares de la no identidad, sino como espacios que nos ayudan a ser más felices.
38 La poesía de la experiencia, como antes he detallado, intenta distanciarse de las calamidades y el romanticismo ajenos a su naturaleza. Para alejarse del peso emocional que la situación puede albergar, los poetas de la experiencia utilizan a menudo el humor y la ironía. En Desde mi ventana la presencia de ambos factores es reducida, pero en poemas como Agentes de ventana o Un minuto se agradece el descenso del tono emocional que puede evocar el resto del contenido para ser sustituido por un aire irónico. Finalmente, terminaré este apartado haciendo referencia al empleo de una técnica de la poesía de la experiencia que caracteriza el último, pacífico y reivindicativo poema de Desde mi ventana. Te vas a quedar en este poema reitera desde el primer verso hasta el definitivo la presencia y el uso de la técnica de la metapoesía en sus confección. En este caso, finalizo la creación con un poema escrito sobre cómo este episodio excepcional que ha vivido el mundo permanecerá, sencillamente, en ese mismo poema. IV. Dificultades y soluciones En el momento en el que llegué a una conclusión sobre la línea conceptual que protagonizaría el poemario, la información que recababa del exterior me situó ante las puertas de una problemática sin remedio ni solución: la imposibilidad de abarcar todas las realidades para que cualquiera pudiera sentirse identificado. Mi confinamiento no es el de los demás. Hay situaciones que, debido a las circunstancias en las que vivo, son difíciles de poner sobre papel sin haberlas sentido en mi propia piel, situaciones en las que, sencillamente, intentar ponerme en el lugar de otro no basta. Por ello y para poder empezar a escribir desde un yo poético personal y, a la vez, general, decidí adoptar una postura que representara, bajo mi juicio particular, a una mayoría juvenil cuyo confinamiento se asemejara a mi verdad y a aquello que alcanzaba a sentir desde mi ventana. Una vez resuelta esa cuestión, comencé a escribir. A la hora de confeccionar las piezas poéticas, quise emplear la silva impar blanca como modelo métrico para cada una de ellas siguiendo, así, los pasos de Luis García Montero. Hablamos de una métrica de versos heptasílabos y endecasílabos de rima
39 consonante libre que, en ocasiones, ha supuesto un genuino quebradero. Desde una perspectiva negativa, ajustar una idea a un modelo concreto de estrofa puede limitar el mensaje que se quiere transmitir. Pese a ello, el uso de unos parámetros métricos específicos dota a la creación de un minucioso orden y detallado trabajo que, ante todo, la favorece. De este modo, incluso al haberlo considerado en diversos momentos como una dificultad, he concluido la problemática con la reorganización de ideas para expresar fielmente el mensaje inicial. Aunque, a veces, haya parecido un desafío y haya tenido que ceder ante mis propias palabras, qué quiero decir prevalece a cómo quiero decirlo. Al fin y al cabo, el orden de los factores no altera el producto. Por último, un obstáculo que ha estado presente prácticamente en la totalidad del proceso de creación ha sido la incertidumbre. España estaba en pausa y el número de víctimas y contagios aumentaba cada día. La sociedad estaba inquieta y encerrada. No sabíamos qué iba a pasar. Seguir con nuestras responsabilidades en esa caótica realidad y, sobre todo, tener que escribir sobre ello ha supuesto en más de una ocasión una carga mental que ha bloqueado la imaginación. Frente a ello, no queda otra solución que la aceptación y la constancia. Aceptar la inestabilidad actual y mirar al futuro, porque algún día todo esto será un recuerdo. V. Conclusiones Nunca había experimentado esa extraña sensación que emerge dentro de uno mismo en el momento que se pone punto final a una creación. Es, me atrevería a decir, una mezcla entre satisfacción por haber obtenido el resultado que más se asemeja a lo que mi mente, en un principio, imaginó y el vacío inevitable que provoca el fin de un proyecto que, pese a la caótica situación en la que ha nacido, me ha hecho disfrutar inmensamente. A lo largo de la creación, he tratado de encarnar otros cuerpos, mirar desde otros ojos, situarme en las alturas de otro balcón, ser yo misma mientras soy otro. La meta principal del poemario ha sido, en todo momento, intentar representar los episodios que hemos vivido y, sobre todo, las distintas sensaciones que nos han invadido durante la cuarentena que nos ha privado de realizar actos tan inocentes como abrazar. Después de
40 analizar en profundidad Desde mi ventana, me gusta pensar que he cumplido mi propósito. Quizá, he podido pecar de deshago en mis piezas. Escribir es, a menudo, un mecanismo de evasión de lo que ocurre en el exterior, una válvula de escape de la realidad donde reflejo emociones que cuesta decir en voz alta. La actualidad, desde luego, deja lugar a ello. Sin embargo, creo que no se puede escribir desde el despego y ese amparo que he encontrado en los poemas ha favorecido el resultado final de la creación. La inspiración que he hallado en la tendencia de la poesía de la experiencia y, más profundamente, en la obra de Luis García Montero han definido cada composición que se incluye en este poemario. El empleo de cualquier otra técnica para representar con tal detalle y simbolismo la realidad de nuestros días hubiera sido un intento fallido e insuficiente para transmitir el mensaje que comprende cada página de esta invención. Desde mi ventana es un poemario personal que ha nacido exclusivamente de mí, pero en el que espero puedan encontrarse los demás y recordar, quizá, en él, los momentos de ternura que escondieron el caos de la crisis sanitaria del COVID-19 en el año 2020. Finalmente, como escribe Luis García Montero (2011: 63) “El mundo es insolente en su precariedad, / mantiene las distancias / igual que los poetas engreidos. / Pero hay raros momentos de plenitud y abrazo.” Para mí, escribir este poemario ha sido uno de ellos.
41 VI. Bibliografía Abril, J. C. (2014). El mercado de la poesía de la experiencia. Revista de estudios filológicos, 26. Recuperado de https://www.um.es Benitez Reyes, F, (1996). El equipaje abierto, Barcelona, España. Tusquets. García Martín, J.L (1988). La generación de los ochenta: antología. Maestral Libros. García Montero, L, (1987). Diario Cómplice, Madrid, España. Hiperión. García Montero, L, (1998). Completamente Viernes, Barcelona, España. Tusquets. García Montero, L, (2003). La intimidad de la serpiente, Barcelona, España. Tusquets. García Montero, L, (2011). Un invierno propio, Madrid, España. Visor Libros García Montero, L. (1983, enero 8). La otra sentimentalidad. Recuperado de https://elpais.com/diario/1983/01/08/opinion/410828412_850215.html Guillén Boland, D. A. (2015). El erotismo y la ciudad en la poesía de Luis García Montero. Revista de Filología Románica. Recuperado de https://revistas.ucm.es Iravedra, A. (2018). “¿La poesía es un arma de futuro cargada?” Los compromisos poéticos posmodernos o el canon bajo sospecha. Scielo, 61. Recuperado de https://scielo.conicyt.cl Machado, A (1936). Juan de Mairena, España. Editorial Espasa-Calpe. Recuperado de https://www.elejandria.com Medel, E, (2002). Mi primer bikini, Barcelona, España. Editorial DVD. Medel, E (2015). Un día negro en una casa de mentira. Visor Libros. Kübler-Ross, E (1969). Sobre la muerte y los moribundos, Nueva York. The Macmillan Company.