La nueva política de fomento empresarial y los modelos empresariales en la UE
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1 LA NUEVA POLÍTICA DE FOMENTO EMPRESARIAL Y LOS MODELOS EMPRESARIALES EN LA UE VIII REUNIÓN DE ECONOMÍA MUNDIAL José Fernández Serrano Dpto. Economía Aplicada I. Universidad de Sevilla Facultad de CC. Económicas y Empresariales. Av./ Ramón y Cajal, Nº 1, 41018, Sevilla. Tlfno.: 954554344. E-mail: [email protected] Isidoro Romero Luna Dpto. Economía Aplicada I. Universidad de Sevilla Facultad de CC. Económicas y Empresariales. Av./ Ramón y Cajal, Nº 1, 41018, Sevilla. Tlfno.: 954554486. E-mail: [email protected]
2 1. INTRODUCCIÓN En los últimos años se viene constatando la importancia del dinamismo emprendedor como factor condicionante del crecimiento y el desarrollo económico (Audretsch, 2002 y 2003; Audretsch y Thurik, 2002; Carree y Thurik, 2003; Reynolds et al. 2002 y 2003; van Stel et al., 2005). A este respecto, diversos indicadores coinciden en apuntar a la existencia de deficiencias significativas en el espíritu emprendedor en las economías de la Unión Europea, especialmente cuando se introduce a los EE.UU. como término de comparación. Así pues, en el marco del “Global Entrepreneurship Monitor” (GEM)1 se ha introducido como indicador del dinamismo emprendedor el denominado índice TEA (“Total Entrepreneurial Activity”) o índice de actividad emprendedora total. Este indicador se define como el número de empresarios nacientes que, a lo largo del último año, han desarrollado alguna actuación tendente a poner en marcha un nuevo negocio, más los propietarios y gerentes de empresas en funcionamiento, pero con menos de 42 meses de actividad, expresado todo ello como porcentaje de la población en edad de trabajar (entre 18 y 64 años) (Acs et al., 2005: 16). En este sentido, la UE presenta un índice TEA de 5,4% por debajo de EE.UU, con un índice TEA del 11,3%, y del resto de países de alto nivel de renta que aparecen en el informe del GEM, con la única excepción de Japón. Así mismo, los resultados del “Entrepreneurship Barometer”, realizado por EOS Gallup Europa (2004) por encargo de la Dirección General de Empresa de la Comisión Europea, ponen de manifiesto que los europeos sienten una inclinación mayoritaria hacia el trabajo por cuenta ajena, mientras que los americanos prefieren el trabajo por cuenta propia. Concretamente, el 61% de los americanos se decantarían por el trabajo por cuenta propia, frente a un 45% de los europeos, tanto en la UE-15 como en la UE-25. 1 El GEM es un proyecto de investigación internacional iniciado en 1999 con el objetivo de describir y analizar los procesos de emprendimiento sobre una muestra amplia de países -treinta y cuatro en el informe de 2004-. Para una presentación general de la metodología y el diseño de este proyecto véase Reynolds et al. (2005).
3 Estas deficiencias en el dinamismo emprendedor en Europa han impulsado a la Unión a desarrollar a lo largo de las últimas décadas un programa de acción enfocado a la promoción del espíritu empresarial y al fomento de la PYME (Romero y Fernández, 2005). En especial, en los últimos años, se han multiplicado las actuaciones en esta dirección en función del exigente y estimulante reto definido en el Consejo de Europeo de Lisboa de 2000 de convertir a la Unión “en la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos” (UE, 2000a). No obstante, el impacto del dinamismo emprendedor en el crecimiento y el desarrollo económico presenta una naturaleza compleja. Ciertamente, la relación entre la actividad emprendedora y el PIB per cápita parece ajustarse a una curva en U, de modo que altos niveles de dinamismo emprendedor son característicos tanto de economías de alto nivel de renta como de bajo nivel de ingreso (Acs et al., 2005: 38-40). Este comportamiento se explica por la abundancia en las economías más pobres de autoempleados y pequeños propietarios de negocios y explotaciones agrarias orientados a la subsistencia. Conforme se avanza en el desarrollo económico, el tamaño empresarial medio se eleva, van apareciendo grandes empresas que actúan como empleadores y, por todo ello, se reduce la necesidad de recurrir a la actividad empresarial como medio de vida. No obstante, a partir de un cierto nivel de desarrollo la mejora de las condiciones económicas, en las infraestructuras de todo tipo y en el funcionamiento institucional propician la elevación del dinamismo emprendedor al reducir los obstáculos y los riesgos asociados a las iniciativas empresariales. Igualmente, van Stel et al. (2005) han puesto de manifiesto que el impacto significativo del dinamismo emprendedor sobre el crecimiento económico no tiene un carácter lineal. De este modo, según su análisis, la actividad emprendedora se correlacionaría positivamente con el crecimiento del PIB en los países de alto nivel de ingreso, pero negativamente en los países pobres. Ello se puede explicar por los bajos niveles de capital humano que caracterizarían a los emprendedores en países en desarrollo, mayoritariamente autoempleados que ponen en marcha un pequeño negocio como vía para escapar de situaciones de desempleo, mientras que en las economías más avanzadas aparecen emprendedores con un alto nivel de formación,
4 impulsados por la percepción en el mercado de oportunidades de negocio que no han sido previamente explotadas, especialmente en actividades de alto nivel tecnológico e intensivas en conocimiento. En este mismo sentido, pese a que los estudios empíricos disponibles a escala internacional permiten mantener con cautela la hipótesis de que las PYMEs estimulan el crecimiento económico (Audretsch y Thurik, 2002; Beck, Demirgüc-Kunt y Levine, 2003), el papel de las PYMEs no parece ser el mismo en todo tipo de economías. De este modo, Carree y Thurik (1999) muestran que la importancia relativa de las PYMEs en actividades industriales tiene un efecto positivo sobre el crecimiento en los países de renta más alta dentro de la UE, pero no en países europeos de menor renta, como España y Portugal. En conjunto, estos resultados implican que el dinamismo emprendedor tiene características y resultados distintos, e incluso opuestos, en países con distintos niveles de desarrollo y con estructuras socio-económicas diferentes. En consecuencia, si se quiere impulsar el dinamismo emprendedor como motor de crecimiento y desarrollo, resulta necesario profundizar previamente en el análisis cualitativo en torno al tipo de emprendedores y de PYMEs existentes en cada economía, considerando no sólo su “cantidad”, sino también su “calidad” (Guzmán et al., 2000; Guzmán y Santos, 2001, Romero y Santos, 2006). Estas consideraciones son directamente aplicables en el ámbito de la UE, dentro de la cual se aprecian diferencias significativas en las culturas y estructuras empresariales de los Estados miembros, que además se han acentuado tras las nuevas incorporaciones a la Unión. A este respecto, los datos del GEM revelan diferencias significativas en el dinamismo emprendedor en los países de la UE, presentándose como casos extremos Eslovenia y Bélgica, con índices TEA de 2,6 y 3,5% respectivamente -los más bajos de la UE-, frente a tasas del 8,8% y 7,7% en Polonia e Irlanda -las más elevadas de la UE-. Del mismo modo, si se consideran los resultados del Eurobarómetro “Entrepreneurship” se aprecian también diferencias notables en la predisposición de los europeos respecto a la
5 actividad empresarial. Concretamente, la preferencia por el trabajo por cuenta ajena se mueve entre los valores máximos obtenidos para Irlanda y España con un 58% y 56% de los encuestados, respectivamente y un valor mínimo del 30% para las Repúblicas Checa y Eslovaca. Así mismo, el peso de las PYMEs en el conjunto del tejido empresarial y las características del sector de la PYME (dinamismo exportador e innovador, tamaño medio, etc.) en los distintos países de la UE es muy dispar. Esta realidad plural debe ser tenida en consideración en el diseño de la política comunitaria de fomento empresarial a fin de elevar su eficacia y eficiencia, adaptándola a las características peculiares de la cultura y la estructura empresarial en las distintas regiones europeas. Este trabajo, aplicando técnicas de análisis cluster a un conjunto de variables “proxy”, se identifican grupos homogéneos de países de la UE en función de su dinamismo emprendedor y de las características de su tejido empresarial. Así mismo, se reflexiona sobre las implicaciones que tiene la coexistencia de diversos modelos empresariales en la UE sobre el planteamiento de la política europea de fomento empresarial. 2. LA HETEROGENEIDAD DE LA EUROPA EMPRESARIAL. MODELOS EMPRESARIALES EN LA UE Como se ha señalado en la introducción, existen diferencias nacionales muy notables dentro de la UE en lo que atañe a la cultura emprendedora y a las características de la estructura empresarial. Esta heterogeneidad se traduce en la presencia de modelos empresariales diferenciados en relación a ambos extremos. 3.1. Modelos de cultura emprendedora en la UE ampliada: Las cuatro “Europas” empresariales En primer lugar, nos centraremos en la diferente predisposición de las poblaciones nacionales de la UE respecto al desarrollo de la actividad emprendedora, lo que nos aproxima a la identificación de diferentes culturas empresariales dentro de la Unión.
6 2.1.1. Datos y variables En este primer ejercicio se han empleado datos del Eurobarómetro “Entrepreneurship” de la UE (Eos Gallup Europe, 2004). Concretamente entre las cuestiones que se plantean en dicha encuesta se seleccionaron las siguientes variables: a) Preferencia por el trabajo por cuenta ajena (frente a la preferencia por el trabajo por cuenta propia). Según Guzmán y Santos (2001), la preferencia por el trabajo por cuenta propia representa una condición necesaria para la existencia de un empresario de calidad, en tanto refleja un deseo de independencia que juzgan consustancial a la figura del empresario. Por el contrario, la preferencia por el trabajo por cuenta ajena implica una predisposición negativa frente a la actividad empresarial y, cuando se presenta en individuos que de hecho son autoempleados, permite prever un escaso pulso emprendedor en la actividad profesional o empresarial desarrollada. b) Motivo necesidad para el autoempleo (frente a motivo oportunidad). La motivación que impulsa a los emprendedores es un elemento esencial en la calidad del empresario y un factor explicativo del dinamismo posterior de la empresa. A este respecto, se pueden distinguir dos tipos de emprendedores (Acs et al., 2005: 18-21): - Los emprendedores que ponen en marcha un proyecto empresarial a fin de explotar oportunidades de negocio percibidas en el mercado (“opportunity entrepreneurship”). - Los emprendedores que deciden abordar una actividad empresarial como solución ante la inexistencia de alternativas de empleo satisfactorias (“necessity entrepreneurship”). Por lo general, cabe esperar que aquellos emprendimientos impulsados por la apreciación de una oportunidad de negocio atractiva tendrán una proyección de futuro y una repercusión final más positiva que aquellos otros forzados por situaciones de necesidad.
7 c) Motivos que inducen a preferir el trabajo por cuenta ajena. Una de las preguntas del Eurobarómetro se ocupa de las razones que explican la preferencia por el trabajo por cuenta ajena. En este análisis se incorporan como variables diferenciadas los porcentajes de respuesta afirmativa a los siguientes motivos esgrimidos: • Falta de una idea empresarial • Falta de interés por el autoempleo • Falta de financiación • Falta de habilidades para el autoempleo • Falta de conocimiento / familiaridad con el autoempleo • Porque no es tan arriesgado • El papeleo y las barreras administrativas Esta cuestión del Eurobarómetro nos proporciona información sobre el interés y la predisposición de la población respecto a la actividad empresarial, así como sobre los obstáculos que apartan a los europeos del desarrollo de la misma. Respecto a este particular, conviene tener presente que no se trata de un indicador objetivo que mida las barreras de diversa naturaleza a la actividad emprendedora, sino de una pregunta que capta la percepción subjetiva de los ciudadanos al respecto, percepción que puede obedecer a razones reales pero también a prejuicios y preconcepciones. En este sentido, las variables aquí consideradas proporcionan también una aproximación a las características de la cultura empresarial imperante en la sociedad. 2.1.2. Metodología El objetivo de este ejercicio es la obtención de grupos homogéneos de países para lo que se han empleado técnicas de análisis de conglomerados o análisis “cluster”. Previamente se ha procedido a efectuar un análisis factorial para eliminar la interdependencia existente entre las variables seleccionadas. El estadístico Kaiser-Meyer- Olkin, con un valor de 0.817, indicó que los datos eran adecuados para la aplicación de un modelo factorial y el contraste de esfericidad de Barlett mostró que no era significativa la hipótesis nula de variables iniciales incorreladas. Así pues, se realizó un análisis factorial adoptando el método de componentes principales como criterio de
8 extracción. Como resultado, se obtuvieron dos factores principales que explican el 76.45 % de la varianza total del modelo. La matriz de componentes -o matriz de carga factorial- , que recoge la ponderación de cada factor en cada una de las variables, se presenta en la Cuadro 1. En ella se puede observar que la primera componente está asociada a la preferencia por el trabajo por cuenta ajena y al motivo necesidad para el autoempleo, apreciándose una relación negativa entre ambas variables. Ello implica que en los países en los que un mayor porcentaje de la población prefiere el trabajo por cuenta propia, tiende a predominar a su vez el motivo necesidad para el autoempleo. Por consiguiente, la predisposición favorable hacia el autoempleo parece encontrarse en gran medida forzada por la dificultad de encontrar un empleo satisfactorio y no tanto por un auténtico interés por el desarrollo de una actividad empresarial. La segunda componente agrupa las variables referidas a los motivos para preferir el trabajo por cuenta ajena -que se encuentran positivamente correlacionadas entre sí-. CUADRO 1. Matriz de componentes Componente 1 2 Preferencia por el trabajo por cuenta ,859 ,058 Motivo necesidad para el autoempleo -,873 ,251 Falta de una idea empresarial ,026 ,893 Falta de interés por convertirse en ,212 ,886 Falta de recursos financieros -,121 ,932 Falta de habilidades -,011 ,835 Falta de conocimiento sobre el ,104 ,950 Porque no es tan arriesgado / por condiciones económicas -,207 ,717 Papeleo / Barreras administrativas ,165 ,780 Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Eos Gallup Europe (2004) A continuación, con una finalidad exploratoria, se aplicó a los datos un análisis de conglomerados jerárquicos que puso de manifiesto la existencia de cuatro grandes grupos de países, más un quinto conformado exclusivamente por la República Checa. El método de conglomerado elegido fue la vinculación intragrupos y la medida de intervalo el
9 cuadrado de la distancia euclídea. Para estudiar con mayor detalle los grupos existentes se procedió a realizar un análisis de conglomerados según el método de las k medias, forzando la existencia de los cinco grupos de países detectados en el análisis jerárquico. Los grupos de países identificados, así como la distancia de cada país respecto al centro de su respectivo grupo se presentan en la cuadro 2. 2.1.3. Resultados El análisis permite, por lo tanto, identificar cuatro modelos empresariales básicos en la UE, desde la perspectiva de la cultura empresarial que caracteriza a sus integrantes: CUADRO 2. Pertenencia y distancia al centro de los conglomerados Con g lomerad Países Distanci Con g lomerado Países Distanci Bél g ica 0 , 235 Alemania 0 , 280 Francia 0,499 Estonia 0,229 Irlanda 0,670 Hun g ría 0,616 Luxembur g o 0,539 Letonia 0,474 Austria 0,246 Lituania 0,827 Reino Unido 0,470 Polonia 0,689 Malta 0,474 3 Países de Europa central y del este Eslova q uia 0,589 1 Tronco central Eslovenia 0 , 270 Grecia 0 , 347 Es p aña 0 , 086 Dinamarca 0,129 Italia 0,499 Holanda 0,277 Portu g al 0,724 Finlandia 0,466 4 Países mediterráneos Chi p re 0,409 2 Países escandinavos Suecia 0 , 376 5Re p . Checa 0 , 000 Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Eos Gallup Europe (2004) • Grupo 1. Modelo “troncal” europeo. Denominamos de este modo al más nutrido de los grupos, conformado por ocho países, entre ellos Francia y el Reino Unido. Se encuadran en él los Estados miembros que se ajustan en mayor medida al promedio europeo para las variables consideradas y que, por lo tanto, manifiestan, en términos generales, las deficiencias de la cultura empresarial en la UE.
16 diseño eficaz y eficiente de la política europea de fomento empresarial, no deja de ser necesario tener presente, en las acciones planteadas a escala comunitaria, la existencia de diferentes culturas empresariales en el seno de la UE. A este respecto, se han identificado en este trabajo cuatro grandes grupos de países con problemáticas muy diferentes que requieren de medidas particulares diseñadas en función de sus circunstancias concretas o, al menos, de una alteración ad hoc del énfasis en un tipo de acciones u otro en función de las prioridades en cada caso. a) Las acciones comunes de fomento emprendedor y el modelo troncal europeo. Como se señaló con anterioridad, el déficit emprendedor que se aprecia con carácter general en la UE justifica la introducción de acciones horizontales aplicables a todos los Estados miembros. Este comportamiento medio comunitario queda representado particularmente por el grupo de países que hemos calificado como modelo troncal europeo, conformado por cuatro miembros fundadores, entre ellos dos países grandes - Francia y el Reino Unido- y dos pequeños –Bélgica y Luxemburgo-, junto a Irlanda, Austria, Malta y Eslovenia. En el apartado segundo de este trabajo se han presentado sintéticamente los distintos campos de actuación de la política europea de fomento empresarial, todo ellos pertinentes en consideración de los déficits y problemas existentes en cada ámbito. b) La promoción del espíritu empresarial en el modelo escandinavo de cultura emprendedora minoritaria de calidad. En segundo lugar, se ha identificado un modelo escandinavo de cultura emprendedora presente en Dinamarca, Países Bajos, Finlandia y Suecia, que se caracterizaría por bajos niveles de preferencia por el trabajo por cuenta propia en el conjunto de la población, pero también por la presencia de un colectivo de emprendedores de calidad impulsados por la detección en el mercado de oportunidades de negocio. En el caso de estos países, en los que la población no detecta obstáculos especialmente graves para el desarrollo de la actividad empresarial (financieros, administrativos, etc.), la política de fomento emprendedor debería orientarse especialmente al estímulo del espíritu empresarial en el conjunto de la población, a través
17 de acciones publicitarias y promocionales de diversa naturaleza y actuaciones en el sistema educativo a todos los niveles. c) Las políticas de reforma en el modelo centro-oriental europeo de rigidez estructural. Los países del centro y este de Europa adheridos a la UE en 2004 se ajustan, junto a Alemania, a un tercer modelo caracterizado especialmente por la percepción por la población de substanciales barreras al desarrollo de las iniciativas emprendedoras. En estos casos, parece requerirse un esfuerzo adicional para la mejora del entorno general (económico, financiero, administrativo, regulador, etc.) en el que los emprendedores y las empresas se desenvuelven. Para ello se debería profundizar en las políticas estructurales que favorezcan el correcto funcionamiento de los mercados, actuando a la par sobre los fallos del mercado (en el sistema financiero, en la generación y difusión del conocimiento y de la tecnología, con medidas de defensa de la competencia, etc.) y sobre los fallos institucionales que eventualmente se derivan de una “excesiva” o de una “mala” regulación, obstaculizadora de la actividad emprendedora. Así mismo, en estos países resulta igualmente importante promover una mayor cultura empresarial a través de acciones publicitarias y formativas. No en balde se trata, en este caso, de economías donde la iniciativa privada se vio cercenada durante décadas por la lógica de la planificación central socialista. d) La mejora de la calidad de los emprendimientos en el modelo mediterráneo de cultura emprendedora de subsistencia. Finalmente, en el modelo mediterráneo característico de España, Grecia, Italia y Portugal, el problema real no es la insuficiencia de una cultura emprendedora, sino la baja calidad y dinamismo de los empresarios y de las PYMEs. De este modo, el énfasis se debe poner en incrementar la dotación de capital humano y tecnológico a fin de obtener una mejora cualitativa en los emprendimientos. En estos países el objetivo real debería ser incrementar el número de iniciativas en sectores de alto nivel tecnológico, acometidas por técnicos y profesionales especializados y no simplemente alcanzar mayores cifras de creación de empresas o unas mayores tasas de autoempleo. Por lo tanto, se requiere una mayor atención respecto a la formación de profesionales en las titulaciones de contenido más técnico, así como una intensificación
18 de los esfuerzos en materia de Investigación, Desarrollo tecnológico e Innovación (I+D+I), tanto en el ámbito público como en el privado. Así mismo, las medidas de apoyo a la creación de empresas y al desarrollo de las PYMEs deben diseñarse con un enfoque más selectivo, enfocándose a los proyectos empresariales de mayor proyección en actividades de alto nivel tecnológico e intensivas en conocimiento. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Acs, Zoltan; Arenius, Pia Hay, Michael y Minniti, Maria (2005): Global Entrepreneurship Monitor. Executive Report 2004, Babson Collage and London Business School. Audretsch, David B. (2002): Entrepreneurship: A Survey of the Literature, paper prepared for the European Commission, Enterprise Directorate General. Audretsch, David B. (ed.) (2003): SMEs in the Age of Globalization, Edward Elgar, Cheltenham, UK; Northhampton, MA. Audretsch, David B. y Thurik, Roy (2002): Linking Entrepreneurship to Growth, OECD STI Working Paper 2081/2. Beck, Thorsten; Demirguc-Kunt, Asli y Levine, Ross (2003): “SMEs, Growth and Poverty: Cross-Country Evidence”, Policy Research Working Paper Nº 3178, World Bank, Washington D.C. Carree, Martin A. y Thurik, Roy (1999): “Industrial Structure and Economic Growth”. En D. B. Audretsch y A. R. Thurik (eds.), Innovation, Industry Evolution and Employment, Cambridge University Press, Cambridge, 86-110. Carree, Martin A. y Thurik, Roy (2003): “The Impact of Entrepreneurship on Economic Growth”. En Z. J. Acs y D. B. Audretsch (eds.): Handbook of Entrepreneurship Research, Kluwer Academic Publishers, Boston, 437-471. Comisión Europea (1996): “Programa integrado en favor de las pequeñas y medianas empresas (PYME) y del artesanado”, Comunicación de la Comisión al Consejo, COM (1996) 0329 final.
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