Trajano y Adriano: dueños de los destinos del mundo
Abstract
El Imperio Romano es idóneo referente en la construcción de Europa – tan imprescindible como necesitada de impulso-, no solo por tantos motivos culturales e históricos, sino también por su capacidad de vertebración comunitaria, cimentada por los valores de ciudadanía. La traducción social de estos principios permitió, a través de los procesos de integración y promoción, que Trajano y Adriano, compartiendo ambos patria italicense, llegaran a lo más alto como emperadores de Roma. Nunca, ni antes ni después a lo largo de la historia, otros personajes oriundos de Hispania han llegado a ser, como fueron ellos, dueños de los destinos del mundo
Full text
DOSIER La BétIca, cuna DE EmpERaDORES El Imperio Romano es idóneo referente en la construcción de Europa —tan imprescindible como necesitada de impulso—, no sólo por tantos motivos culturales e históricos, sino también por su capacidad de vertebración comunitaria, cimentada por los valores de la ciudadanía. La traducción social de estos principios permitió, a través de los procesos de integración y promoción, que Trajano y Adriano, compartiendo ambos patria italicense, llegaran a lo más alto como emperadores de Roma. Nunca, ni antes ni después a lo largo de la historia, otros personajes oriundos de Hispania han llegado a ser, como lo fueron ellos, dueños de los destinos del mundo. Trajano y Adriano Dueños de los destinos del mundo Este año se cumple el 1.900 aniversario de la muerte del emperador Trajano en agosto del año 117 d. C. en Selinunte, en la costa de la Cilicia, al sur del Asia Menor (actualmente Gazipaşa, provincia de Antalya, Turquía). El Imperator Caesar Nerva Traianus Augustus nacido verosímilmente en Italica el 18 de septiembre del 53 y nombrado Augusto el 27 de enero del 98, no pudo repetir así contra los partos la victoria que le había sonreído hacía once años con la conquista de la Dacia. Sólo la edad, poco antes de cumplir 64 años, la enfermedad y, finalmente, un ictus pudieron vencerle, faltándole poco para cumplir veinte años guiando los destinos de Roma. Existe desacuerdo en la fecha exacta de su muerte. Habladurías o incluso sospechas en relación con las circunstancias de la defunción de Trajano aparte, ésta tuvo lugar posiblemente el 7 de agosto; aunque la noticia no se hizo pública hasta el día 9, para disponer de tiempo para preparar la sucesión en forma de una presunta adopción en la figura del único pariente masculino —su sobrino segundo Adriano—. Finalmente, fue el día 11 la fecha que se asumió como la de inicio oficial de su reinado el nuevo emperador, nacido el 24 de enero del 76 en Roma, aunque de familia italicense, como hijo de P. Aelius Hadrianus Afer, primo de Trajano. Mientras Adriano quedaba en Oriente reordenando la situación, ya como cabeza del Estado, las cenizas de Trajano eran transportadas a Roma. Como una absoluta excepción y fruto de un extraordinario privilegio, parejo a su fama, Trajano fue el único de los emperadores cuyos restos fueron sepultados en el interior de la urbe, en una urna de oro bajo la columna de más de cuarenta metros de altura que, erigida en el foro que lleva su nombre, describe en imágenes las hazañas de la conquista de la Dacia. Su estatua, tras ser paseada en procesión por la ciudad como se hacía con los triunfadores, coronaría la columna. “No hablamos de un tirano, sino de un ciudadano, no hablamos de un amo, sino de un padre”, escribió Plinio el Joven en su Panegírico del emperador (Plinio, Panegírico 2.3). Como el mejor de los romanos, su prestigio, si inmejorable en vida, no haría sino agigantarse con el tiempo. Trajano había llevado al Imperio de los romanos al máximo de su expansión territorial, habiendo sido aclamado como Imperator trece veces, desempeñado seis veces el consulado y obtenido por sus victorias los títulos de Germánico, Dácico y Pártico. Cumplía así en su máxima expresión el cometido que, en palabras de Virgilio (70-19 a. C.), los romanos asumían como propio: “Tú, romano, recuerda dominar con tu imperio los pueblos; éstas serán tus artes: imponer las normas de la paz, perdonar a los sometidos y doblegar a los soberbios” (Virgilio, Eneida 6.851-853). Sólo parangonable al gran Augusto, nadie ya después sería comparable a ambos. Sis felicior Augusto, melior Traiano! —“¡Qué seas más feliz que Augusto y mejor que Trajano!”— deseaba el Senado en el siglo IV a los nuevos emperadores al acceder al trono (Eutropio, Breviario 8.5.3). Con Trajano se consagró definitivamente el Imperio mediterráneo. No en vano precisamente éste, el Optimus princeps, modelo del buen gobernante a los ojos de la aristocracia romana, fue el primer emperador —por supuesto no otra cosa que un romano de pura cepa— cuya patria local no estaba ni en Roma ni en Italia, sino en una ciudad provincial, precisamente en Itálica, en la provincia de la Bética en el sur de Hispania, donde se habían asentado sus antepasados, de extracción itálica. ANToNIo F. CAbALLos RuFINo UNIVERSIDAD DE SEVIllA AH oct 2017 8
RoMANos Y PRoVINCIALEs. Un segundo y más trascendental arcano se había desvelado con ello: no sólo en las provincias podían hacerse emperadores (Tácito, Historias I, 4), sino que los romanos asentados en aquéllas podían incluso aportar un dueño a Roma. Y aquí, por mucha significación que le queramos asignar al hecho concreto, lo revolucionario no era tanto que un personaje de origen provincial llegase a dominar el Imperio, como que esto pudiese ser así sin que el italicense Trajano fuese considerado ni un ápice menos romano por ello. A través de los procesos de integración y promoción, fundamentos del éxito del Imperio, personajes como Trajano y Adriano llegarán a estar a la cabeza del Estado como emperadores de Roma. Pero no sólo estos dos. Si apelamos a quienes tenían antecedentes béticos, a ellos hay que añadir también a Marco Aurelio, emperador entre los años 161 y 180, miembro de la familia de los Annios Veros oriundos de Ucubi, la actual Espejo (Córdoba), emigrados a Gades (Cádiz) antes de saltar a Roma. Una mitificada tradición historiográfica quiere remontar excesivamente atrás en el tiempo los orígenes de los beneficiados con la promoción al orden senatorial, fundamentada tanto en la pretendida generación de unas infundadas clientelas provinciales por parte de los sucesivos gobernadores republicanos, como, en el caso de Itálica, en una supuesta colonización escipiónica que, ni tiene soporte institucional, ni resultaría posible mantener en el tiempo, dadas las estrictas exigencias para la renovación generacional de la ciudadanía, planteamiento que sólo hace el juego a los intereses político-ideológicos que Adriano plasmó en su hoy perdida, pero en su tiempo influente, autobiografía. Por el contrario, aquellas tan restringidas como selectas minorías aristocráticas surgidas en las más prestigiosas ciudades romanas en la provincia sólo remontan por lo general a la etapa final de la República, comenzando su consolidación en época de Augusto, cuando la cruel y dilatadísima guerra civil dio paso a un Imperio vertebrador de los territorios circunmediterráneos. Aquellas minorías fueron, en esencia, resultado del proceso colonizador, que cambió institucional, política y socialmente de raíz el panorama de la parte meridional de la vieja provincia Hispania Ulterior, convertida por entonces en la provincia Hispania Ulterior Baetica. los colonos serían a partir de aquella época los protagonistas en exclusiva del devenir histórico de la provincia. Toda vez que era manifiesta la plena lealtad de los nuevos provinciales con el sistema político y su identidad con la ideología imperial, una minoría de entre aquéllos, de generación en generación, fueron logrando los requisitos exigidos para aspirar a una posible pero sumamente restringida promoción al desempeño de cargos imperiales: la riqueza, fundamentada en la explotación de sus amplias propiedades agrarias, al beneficioso servicio a las necesidades de suministro de la Annona (equivalente a un servicio de abastecimientos y transporte estatal) y en el arrendamiento de las contratas públicas; el desempeño de magistraturas y su integración en los senados de sus comunidades locales; la generación en éstas de amplias clientelas y las relaciones entabladas con los círculos del poder y la influencia dentro de la provincia y en Roma. A través de los procesos de integración y promoción, fundamentos del éxito del Imperio, personajes como Trajano y Adriano llegarán a estar a la cabeza del Estado como emperadores de Roma Izda., busto de Trajano que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Venecia. Dcha., busto de Adriano procedente de Itálica (santiponce, sevilla) y expuesto en el Museo Arqueológico de sevilla. AH oct 2017 9
d o s i e r Con todo ello, si bien ya a finales del siglo I d. C. el ambiente se mostraba maduro para este nuevo avance en la integración mediterránea que suponía la promoción de provinciales, hacía falta que se presentase la suma de factores, dinámicas, voluntades, inercias y azares concatenados que conforman una coyuntura histórica propicia para dar el salto. Y ello tuvo lugar cuando Vespasiano llegó al poder (69-79 d. C.), instaurando una muy beneficiosa política para con los itálicos. TRAjANo. Trajano, Adriano, Marco Aurelio y su hijo Cómodo, que acabaron siendo los dueños de Roma, desde una inmediata a una más lejana extracción bética, eran miembros de una aristocracia de extracción provincial, pero no provinciana. En definitiva, emperadores romanos en el más pleno y rotundo sentido del término. También en el ámbito de su experiencia vital, ya que de éstos es Trajano el único que buenamente pudo nacer en Itálica, estando la cuna de los restantes en Roma; pero, incluso en el caso de Trajano, la mayoría de los vínculos políticos operativos que permitieron su ascenso al poder se establecieron o reforzaron una vez asentado en Roma. la carrera de Trajano y su acceso al trono imperial fueron posibles, primero porque, como miembro de una prestigiosa familia italicense, de estirpe itálica, contaba con los requisitos exigidos. Dignitas e idoneitas son los términos romanos para describir tanto su cualificación sociopolítica, económica y jurídica, su auctoritas y virtudes cívicas, como su capacitación y una aspiración al desempeño de los honores explícitamente manifestada. Pero aquéllos sólo pudieron hacerse operativos por las eficaces amicitae, los idóneos apoyos políticos, la fuerza militar y las clientelas que pudo hacer valer activamente en Roma, así como por los factores, dinámicas y coyunturas históricas que confluyeron en su persona. Pero además, en su caso concreto, el vertiginoso ascenso El Imperio Romano en el 117 d. C., año de la muerte de Trajano y del ascenso al poder de Adriano. supuesto retrato de Pompeia Plotina, esposa de Trajano. AH oct 2017 10
d o s i e r a los más elevados puestos de responsabilidad no sería explicable sin el inapreciable trampolín que supuso la carrera del padre, también llamado M. Vlpius Traianus, prestigioso general que gozaba de la más estrecha confianza de Vespasiano, ascendido por éste al patriciado y que había llegado a ser procónsul de Asia, uno de los puestos cumbre en el organigrama de la administración imperial. la concreta ocasión política para Trajano se fue fraguando cuando el 18 de septiembre del año 96 fue asesinado el emperador Domiciano, el último de los miembros de la dinastía flavia, que tanto había significado en la promoción de una numerosa hornada de los más prestigiosos miembros de las élites locales de las provincias hispanas al rango senatorial. Tras el magnicidio, ante la carencia de otras alternativas mejores y después de haber intentado otras propuestas, los conjurados nombraron emperador al anciano y prestigioso senador Marco Cocceyo Nerva. Era ésta una mera respuesta circunstancial, aceptable por todos en tales momentos críticos como una solución provisional de compromiso. Sólo un año más tarde, en octubre del año 97, estando Trajano de gobernador en la Germania Superior, recibió a través de su sobrino P. Aelius Hadrianus la buena nueva de que había sido elegido por Nerva, el anciano emperador reinante, como su sucesor. Esta elección en favor de Trajano no fue, ciertamente, fruto de una opción accidental. Trajano simbolizaba una nueva curia senatorial más abierta, representando a aquella nueva hornada de senadores, itálicos reclutados para la Asamblea en las regiones más romanizadas de las provincias occidentales, que habían alcanzado el poder operativo y se habían mostrado de una alta eficiencia en el desempeño de su papel como gestores provinciales y generales de las tropas. Trajano aparecía así también a la par como un representante del mundo municipal y los senadores y caballeros romanos habían comprendido que, sin el apoyo de este universo provincial en ascensión, no podría obtenerse el equilibrio universal que ellos deseaban y propiciaban. Muy poco después, el 27 de enero del año 98 moría Nerva en Roma. Trajano, que permanecía aún en la provincia, recibía La imagen de Trajano Q“Gobernó de tal modo el Estado que apenas el más extraordinario ingenio de los mejores escritores puede acertar a describirlo. 3. […] mostró siempre gran diligencia en los asuntos militares y moderación en los civiles, así como magnanimidad con las ciudades rebeldes. 4. Siendo las dos cualidades principales que se suponen propias de los gobernantes egregios la integridad en los asuntos civiles y la energía en los asuntos de la guerra (a los que se debe añadir la prudencia en ambos), él las poseía en tal grado en los momentos decisivos que casi parecía que en el las virtudes se mezclaban con su propio carácter, si no hubiera sido porque era un poquito aficionado al vino y a la comida [...] 7. Parece superfluo declarar punto por punto todas las cualidades de Trajano: es suficiente decir que fue perfecto y excepcional. 8. Fue resistente en las fatigas, favoreciendo siempre a los mejores y a los soldados; estimaba mucho a las personas simples pero con talento, o a los muy cultos, aunque él mismo era más bien de cultura modesta y mediana elocuencia […] 10. Estas cualidades suyas eran percibidas de modo muy notable, si cabe, porque, después de tantos y tan crueles déspotas que habían arruinado y postrado al Estado romano, se consideraba que Trajano había surgido como un regalo del cielo”. Epitome De Caesaribus XIII: 2 Trajano, Adriano, Marco Aurelio y su hijo Cómodo, que acabaron siendo los dueños de Roma, eran miembros de una aristocracia de extracción provincial, pero no provinciana Museo Arqueológico de Sevilla. Representación heroizada del emperador Trajano hallada en Itálica (santiponce, sevilla). AH oct 2017 11
d o s i e r en Colonia y de nuevo de Adriano la noticia. Con la muerte de Nerva quedó Trajano dueño único del Imperio. Roma entraba con él y por él en su saeculum aureum, en su etapa de mayor esplendor formal. Y ello era así cuando por primera vez un provincial —si con este término aludimos a un miembro de una familia itálica arraigada en la provincia de la Bética— regía los destinos de la conquistadora Roma. ADRIANo. El ascenso al poder de Trajano significó el triunfo de la tradición, mantenida viva en la provincia. Nadie mejor que un romano de la Bética como Trajano para simbolizar a la Roma Imperial. los resultados parecieron darle la razón, ya que por entonces el Imperio llegó a su máxima expansión militar, elevando el mito de la Roma Imperial a su culmen. A la muerte de Trajano quedó expedito el acceso al poder de su sobrino segundo Los orígenes de Adriano Q“El origen más remoto del emperador Adriano discurre entre los picenos, el más reciente entre los hispanos, ya que el mismo Adriano nos cuenta en su autobiografía que sus ancestros, oriundos de Adria, se establecieron en Itálica en época de los Escipiones. 2. El padre de Adriano era Elio Adriano, con el sobrenombre de Africano, primo del emperador Trajano, su madre Domicia Paulina, nacida en Gades, su hermana Paulina, casada con Serviano [l. Julio Urso Serviano, cónsul por tercer vez el año 134 d. C.] el tatarabuelo de su padre era Marulino, el primero de la familia en llegar a ser senador del pueblo romano. 3. Adriano nació en Roma el día octavo de las calendas de febrero, siendo cónsules Vespasiano por séptima vez y Tito por quinta [10 de enero del 76 d. C.]. 4. A los diez años de edad se vio privado de su padre y tuvo como tutores a Ulpio Trajano [el futuro emperador], primo suyo [sc. del padre de Adriano], que luego llegó a emperador y que por entonces era pretorio, y a Celio Atiano, [sc. Publio Acilio Atiano, italicense y futuro prefecto del pretorio], caballero romano”. Historia Augusta, Vita Hadriani I: 1. Como una absoluta excepción y fruto de un extraordinario privilegio, parejo a su fama, Trajano fue el único de los emperadores cuyos restos fueron sepultados en el interior de Roma, en una urna de oro bajo la columna de más de cuarenta metros de altura erigida en el foro que lleva su nombre. AH oct 2017 12
d o s i e r Adriano, apoyado por el entorno femenino del emperador y por el prefecto del pretorio P. Acilio Atiano, también de origen italicense. Fue precisamente en este momento cuando entraron en crisis las formas tradicionales de entender Roma y el Imperio. Con Adriano como emperador se evidenció el triunfo de unas nuevas maneras. Adriano será el artífice último de un trascendental golpe de timón en busca de fórmulas más permanentes de mantenimiento del Estado; aunque ello desembocase a la postre en el fracaso de un imposible: el del mantenimiento del equilibrio en un mundo complejo y dinámico. De Trajano a Adriano, una época en la que Roma, alcanzado por entonces su auge, experimentaba a la par cambios sustanciales: Roma matura, Roma mutans. Trajano y Adriano, dos personajes clave, hijos de una época decisiva. Uno nacido en Itálica, el otro en Roma, pero los dos, compartiendo patria bética, fueron, como emperadores, digámoslo una vez más, los más romanos de entre todos los romanos. A la par personalidades harto diferentes, la historia se ha encargado de destacar los contrastes entre uno y otro. Sin embargo, por encima de los contrastes, ambos eran la máxima expresión de las posibilidades de integración en el reducidísimo círculo de la aristocracia imperial que brindaba la provincia Hispania Ulterior Baetica, que, por su capacidad económica, su grado de romanización, la extensión y el desarrollo de las instituciones municipales y el dinamismo y sintonía ideológica de sus próceres con el régimen imperial, desde hacía mucho tiempo había estado preparando y con su lealtad se había ganado las mieles de la promoción al amplissimus ordo senatorial para lo más granado de sus élites. n Más información: QQ birley, Anthony Adriano. La biografía de un emperador que cambió el curso de la Historia. Ediciones Península, Barcelona, 2003 y Gredos, Madrid, 2005 y 2010. QQ Caballos Rufino, Antonio QZ Itálica y los italicenses. Aproximación a su historia. Consejería de Cultura, Junta de Andalucía y Fundación El Monte, Sevilla, 1994. QZ “la extracción de hispanos para formar parte de la aristocracia imperial: senadores y caballeros”, en Javier Andreu Pintado, Javier Cabrero Piquero e Isabel Rodà de llanza, (eds.) Hispaniae. Las provincias hispanas en el mundo romano. Institut Català d’Arqueologia Clàssica, Tarragona, 2009, pp. 265-281. QZ “Fórmulas de promoción al amplissimus ordo de las élites béticas”, en Caballos Rufino, Antonio (ed.), Del municipio a la corte. La renovación de las élites romanas. Universidad de Sevilla, Sevilla, 2012, pp. 183-220. QZ “las raíces familiares de Trajano”, en Piso, Joan y Rada, Vargas (eds.), Trajan und seine Städte, Ed. Mega, Cluj-Napoca, 2014, pp. 7-19. QQ Caballos Rufino, Antonio y León, Pilar (eds.) ITALICA MMCC. Actas de las Jornadas del 2200 Aniversario de la Fundación de Itálica, Consejería de Cultura, Sevilla, 1997. QQ Cortés Copete, juan Manuel y Muñiz Grijalvo, Elena (eds.) Adriano Augusto. Fundación José Manuel lara, Sevilla, 2004. QQ González, julián y saquete, josé Carlos (coords.) Marco Ulpio Trajano. Emperador de Roma. Documentos y fuentes para el estudio de su reinado. Consejería de Cultura y Junta de Andalucía, Sevilla, 2003. QQ Nünnerich-Asmus, Annette, (ed.) Traian. Ein Kaiser der Superlative am Beginn einer Umbruchzeit? Ed. Philipp von Zabern, Maguncia, 2002. QQ strobel, Karl Kaiser Traian. Eine Epoche der Weltgeschichte. Ed. Friedrich Pustet, Ratisbona, 2010. Con Adriano como emperador se evidenció el triunfo de unas nuevas maneras. Fue el artífice último de un trascendental golpe de timón en busca de fórmulas más permanentes de mantenimiento del Estado AH oct 2017 13