199 ASTRÁGALO. Cultura de la Arquitectura y de la Ciudad, 33-34 (2023). ISSNe: 2469-0503 Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Article https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i33-34.11 Received:24-06-2023 | Approved: 22-08-2023 LAVANDERÍA COMUNAL DE PELICAN BAY. NARRATIVAS ESPACIALES FEMINISTAS DEL PATRIMONIO CULTURAL DE SANTA CRUZ, ARCHIPIÉLAGO DE GALÁPAGOS / COMMUNITY LAUNDRY OF PELICAN BAY. FEMINIST SPATIAL NARRATIVES OF THE CULTURAL HERITAGE OF SANTA CRUZ, GALAPAGOS ARCHIPELAGO / LAVANDERIA COMUNITÁRIA DE PELICAN BAY. NARRATIVAS ESPACIAIS FEMINISTAS DO PATRIMÔNIO CULTURAL DE SANTA CRUZ, ARQUIPÉLAGO DE GALÁPAGOS Daniela Ramos-Pasquel
[email protected] 0000-0002-3672-6079 TerritoriAs, Sevilla, España RESUMEN La única Historia escrita sobre las Galápagos privilegia los discursos relacionados con las áreas protegidas y los bienes naturales inscritos en la lista de Patrimonios Mundiales de la UNESCO (1978). Este relato excluye de la memoria colectiva a otros patrimonios y, particularmente, la participación de las mujeres en su construcción. Por tanto, el propósito de este artículo es restaurar las memorias de las mujeres en el contexto del patrimonio cultural de la isla Santa Cruz, reconociendo la importancia de la sostenibilidad de la vida (Carrasco 2009) y los cuidados como prácticas esenciales, tanto materiales como inmateriales, en los procesos de configuración y habitabilidad territorial. Para conseguir este objetivo, se utilizó la escritura como práctica espacial. Resignificando las narrativas patrimoniales en torno a Pelican Bay, al incorporar la lavandería comunal y las espacialidades construidas a partir de las experiencias de género. De esta manera, las narrativas espaciales feministas amplían los márgenes de la única Historia, incorporando a las mujeres, sus conocimientos y sus prácticas como otras formas de entender y gestionar el territorio. Palabras clave: Género, Cuidados, Lavandería comunal, Patrimonio Cultural, Galápagos. ABSTRACT The only History written about the Galapagos is founded on discourses on protected areas and natural assets included in the UNESCO World Heritage list (1978). This rhetoric excludes from the collective memory other forms of heritage, particularly those that involve the active participation of women. This article aims to restore the memories of women and their
lavandeRía comunal de pelican Bay. naRRativas espaciales feministas del patRimonio cultuRal… 200 ASTRAGALO Nº 33-34 | Septiembre / September / Setembro 2023 | Article | ISSN 2469-0503 contributions to the cultural heritage of Santa Cruz Island. It recognises the importance of ‘the sustainability of life’ (Carrasco 2009) and the crucial role of care as both material and immaterial practices in the processes of territorial configuration and habitability. To accomplish this goal, writing is used as a spatial practice, allowing for the re-signification of Pelican Bay’s heritage narratives by incorporating the communal laundry and other spatialities constructed from gendered experiences. In this way, the proposed feminist spatial narratives expand the margins imposed by a singular historical perspective, embracing the inclusion of women, their knowledge and practices as other ways of understanding and managing the territory. Keywords: Gender, care, community laundry, cultural heritage, Galápagos archipelago. RESUMO A única História escrita de Galápagos favorece os discursos relacionados às áreas protegidas e aos bens naturais inscritos na Lista do Patrimônio Mundial da UNESCO (1978). Essa narrativa exclui outros patrimônios da memória coletiva, particularmente a participação das mulheres em sua construção. Portanto, o objetivo deste artigo é restaurar as memórias das mulheres no contexto do patrimônio cultural da Ilha de Santa Cruz, reconhecendo a importância da sustentabilidade da vida (Carrasco 2009) e do cuidado como práticas essenciais, tanto materiais quanto imateriais, nos processos de configuração territorial e habitabilidade. Para atingir esse objetivo, utilizou-se a escrita como prática espacial. Ressignificando as narrativas patrimoniais em torno da Baía dos Pelicanos, incorporando a lavanderia comunitária e as espacialidades construídas a partir das experiências de gênero. Dessa forma, ases narrativas espaciais feministas expandiram as margens da História, incorporando as mulheres, seus conhecimentos e suas práticas como outras formas de entender o território. Palavras-chave: Gênero, Cuidados, Lavanderia comunitária, Patrimônio Cultural, Galápagos. 1. INTRODUCCIÓN La única Historia escrita sobre las Galápagos —archipiélago localizado a mil kilómetros del Ecuador continental— privilegia una narrativa que gira en torno a la inscripción de las islas en la lista de bienes naturales del Patrimonio Mundial de la UNESCO (1978). Este relato hegemónico insiste en que “el archipiélago de Galápagos tiene gran importancia científica, ya que su fauna y su flora convencieron a Charles Darwin —más que cualquier otra circunstancia— del hecho biológico de la evolución de las especies” (Eibl-Eibesfeldt 1958, 23)1. La autoridad de este discurso se sostiene con la creación del Parque Nacional Galápagos —responsable de garantizar la conservación del Patrimonio natural del Archipiélago— y la Fundación Charles Darwin —encargada de la investigación científica y conservación de las islas—. Instituciones que se fundaron simultáneamente en 1959 para conmemorar el primer centenario 1 El autor de esta afirmación es Julian Huxley, primer director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), primer presidente honorario de la Fundación Charles Darwin en Galápagos y nieto de T.H. Huxley, el principal confidente de Charles Darwin (Sevilla 2018).
daniela Ramos-pasquel https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i33-34.11 201 de El Origen de las Especies. En consecuencia, tras la institucionalización de las áreas protegidas, que representan el 96,7% de la superficie terrestre del archipiélago, subyace una metanarrativa que insiste en conservar intacto el lugar que guarda la clave de la teoría de la evolución de Darwin (Sevilla 2018)2. Como resultado, la población local que habita en las islas percibe que los discursos conservacionistas colocan la vida no humana sobre la humana (USFQ y CGREG 2020, citado en Rodríguez-Jácome 2021), el patrimonio natural sobre el cultural3. Como respuesta a estos discursos, los esfuerzos institucionales por conservar el patrimonio natural del archipiélago promueven e impulsan la generación de un conocimiento científico centrado en las ciencias naturales4. En contraste a lo anterior, las investigaciones en ciencias sociales son mínimas y las publicaciones sobre el patrimonio cultural son muy recientes5. Paradójicamente, para garantizar el desarrollo sostenible del archipiélago se ha limitado al máximo el desarrollo social (Rodríguez-Jácome 2021). 1.1. PATRIMONIUM, CONJUNTO DE BIENES FAMILIARES QUE INCLUYE LA HERENCIA Y LOS DOTES QUE SON PROPIEDAD DEL PADRE O JEFE DE FAMILIA. El patrimonio como práctica de producción cultural construye la memoria colectiva en el presente, tomando el pasado como recurso. Durante este proceso, se seleccionan y reelaboran distintos elementos culturales para adaptarlos a nuevos usos sociales. De tal manera que, el patrimonio es un proceso activo y un acto performativo que involucra la negociación de la memoria, la identidad y el sentido de pertenencia, a través de acciones como la selección, el recuerdo/olvido, la rememoración y la celebración. Este proceso y su conjunto de acciones no son neutrales, sino un recurso político o un instrumento de poder que sostiene los privilegios de determinados grupos sociales (Jiménez- Esquinas 2017). De tal manera que, cuando los relatos del archipiélago cambian de registro, El hombre en las islas Encantadas se convierte en el sujeto privilegiado de La historia humana de Galápagos6. En Puerto 2 En El misterio de los misterios. Las islas Galápagos en Ecuador y la obra “El Origen de las Especies” (2018), Ana Sevilla analiza esta publicación para entender el rol del archipiélago en la teoría de selección natural. A través del análisis, la autora desmonta el mito que sitúa a las islas como el lugar dónde Darwin descubrió su teoría. Una retórica que es común en los medios de comunicación masiva. 3 Gabriela Rodríguez-Jácome (2021, 229) sugiere que, en Galápagos, la noción de patrimonio esta intrínsecamente vinculada al patrimonio natural. Es decir que, cuando se dice cuidar el patrimonio se asocia directamente al cuidado de la naturaleza. “Cuando se habla de guías de patrimonio se hace referencia a los guías de patrimonio de naturaleza”. 4 Un estudio del 2009 analizó todas las publicaciones realizadas en torno a las Galápagos desde 1535 hasta 2007. Este reveló que el 74,4% de las publicaciones pertenecen al ámbito de las ciencias naturales, el 17,4% a las ciencias sociales, el 7,8% a las ciencias tecnológicas y de la gestión, y solo el 0,4% a las ciencias de la salud (Santander et al. 2009). 5 Florencio Delgado et al., Historical Ecology and Archaeology in the Galápagos Islands: A Legacy of Human Occupation (Gainesville: University Press of Florida, 2020) es la primera investigación que vincula la ecología histórica y arqueológica del archipiélago, centrándose en el legado de la hacienda azucarera El Progreso, ubicada en la isla San Cristóbal. Mientras que, Gabriela Rodríguez-Jácome, “Patrimonio cultural, turismo y desarrollo local: el caso de Santa Cruz-Galápagos, Ecuador” (Tesis doctoral, Programa de Doctorat en Geografia, Universidad Autónoma de Barcelona, 2021), es una investigación pionera en abordar el patrimonio cultural como recurso turístico y actor territorial para el desarrollo de Santa Cruz. La autora sostiene que el patrimonio cultural juega un papel fundamental en la construcción de identidades y la apropiación del territorio. 6 El hombre en las islas Encantadas. La historia humana de Galápagos (1999) es una de las publicaciones más citadas a la hora de referirse a la historia del archipiélago.
lavandeRía comunal de pelican Bay. naRRativas espaciales feministas del patRimonio cultuRal… 202 ASTRAGALO Nº 33-34 | Septiembre / September / Setembro 2023 | Article | ISSN 2469-0503 Ayora, centro urbano de la isla Santa Cruz, los protagonistas del descubrimiento geográfico y científico, la colonización y la provincialización del archipiélago se trasladan de los libros de historia a los espacios simbólicos del puerto. Estos personajes ocupan la totalidad de los espacios públicos de representación social y política, materializando su recuerdo en los nombres de las calles7, plazas y monumentos. Estos topónimos que nombran los lugares, asignándoles lugares a los nombres son parte del patrimonio histórico-cultural de la isla, ya que son expresiones que materializan la memoria colectiva en el territorio. En este caso, la memoria se ha construido privilegiando los valores atribuidos al género masculino, el cual actúa una lente que mide y selecciona los mensajes del pasado para moldear y construir los presentes y futuros de sus habitantes. Al igual que lo topónimos, el patrimonio cultural inventariado de la isla San Cruz territorializa los valores y las estructuras de poder que perpetúan los órdenes dominantes (Smith 2006). Como consecuencia, y en resonancia con la etimología del término, el patrimonio no es neutral (Jiménez-Esquinas 2017), sino una herramienta al servicio del sistema-mundo capitalista/ patriarcal moderno/colonial que lo constituye. Esto se evidencia, a través de un breve análisis del último Inventario de funcionalidad turística de patrimonio cultural en el cantón de Santa Cruz-Galápagos (Rodríguez-Jácome 2021). De los dieciocho bienes registrados, once pertenecen al patrimonio material y siete al patrimonio inmaterial (Fig.1). Al analizar cuantitativamente el Patrimonio Material desde la variable de género, se observa que los 7 bienes inmuebles hacen referencia a los nombres propios o apellidos de sus propietarios, mientras que, los 2 bienes muebles figuran como neutrales. La Casa Sigurd Graffer, el Museo Cueva del Gus, la Ex cueva del Gus y la Escuela Celso Guerra Yépez tienen una relación explícita con el género masculino de sus propietarios, mientras que, la Casa Farías, Angermeyer point y Casa Kastdalen utilizan el apellido paterno familiar como referencia. En cambio, si este análisis incorpora la variable de raza, expresada en los países de origen de la migración, se observa que 5 bienes tienen relación directa con el origen europeo de sus propietarios. Ya que, Sigurd Graffer y Thorvald Kastdalen eran de origen noruego y Gus Angermayer y sus hermanos de origen alemán. Por otro lado, al revisar los 2 los bienes muebles, aparentemente neutrales, constatamos que el Molino y la Bomba manual [de agua] de Pelican Bay, tienen relación con Adolf Hanny, pionero de origen suizo. Este análisis del Patrimonio Material reveló que los procesos de patrimonialización fueron articulados desde una perspectiva androcéntrica de la realidad (Arrieta 2017; Jiménez-Esquinas 2017). Que, al omitir la categoría de género, provoca la masculinización del patrimonio (Smith 2008). A su vez, cuando los procesos de patrimonialización se interseccionan con la raza, como eje de desigualdad, otorga prestigio social a determinados hombres sobre todas las mujeres. Así, los discursos autorizados del patrimonio no son neutrales, sino que, privilegian y legitiman una única visión eurocéntrica y masculina del patrimonio, construida con el propósito de legitimar, valorar, exhibir, conservar y cuidar determinados bienes culturales. Tras esta perspectiva, subyace una metanarrativa patriarcal excluyente. Esta retórica insiste en que la habitabilidad del territorio se construyó, únicamente, por hombres europeos que migraron en solitario (Fig.2). Al afirmar que ellos protagonizaron la historia humana de Galápagos, se niega la migración de mujeres y niñas, y de las personas provenientes de otras latitudes, principalmente del Ecuador continental. 7 En Puerto Ayora, el 65% de la toponimia del callejero hace referencia a las áreas protegidas, mientras que el 35% hace referencia a acontecimientos, fechas y personajes que replican los valores tradicionalmente atribuidos a la masculinidad (Ramos-Pasquel 2021).
daniela Ramos-pasquel https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i33-34.11 203 Fig 1. Patrimonio cultural de la isla Santa Cruz. Fuente: Elaboración propia a partir de Rodríguez-Jácome, “Patrimonio cultural, turismo y desarrollo local: el caso de Santa Cruz-Galápagos, Ecuador”.
lavandeRía comunal de pelican Bay. naRRativas espaciales feministas del patRimonio cultuRal… 204 ASTRAGALO Nº 33-34 | Septiembre / September / Setembro 2023 | Article | ISSN 2469-0503 1.2. RESTAURAR LAS MEMORIAS DE LAS MUJERES Las mujeres han sido borradas de los patrimonios en Puerto Ayora, subordinándolas a un rol pasivo y a-político en la historia humana de Galápagos. Más aún cuando la discriminación por género actúa simultáneamente a la discriminación racial por el origen. Este borramiento niega la agencia y la participación activa de las mujeres, invisibilizando sus espacios, procesos y prácticas en la construcción y habitabilidad del territorio. Por ende, autoras como Zaida Muxí, sugieren que la recuperación de las memorias de las mujeres en la ciudad implica un ejercicio de despatriarcalización del relato, es decir, cuestionar los valores y patrones que lo han moldeado esta narrativa. Para lograrlo, Muxí propone al menos dos enfoques: visibilizar a las mujeres que han realizado contribuciones desde espacios tradicionalmente considerados como masculinos y reconocer los trabajos “invisibilizados y minusvalorados derivados del rol de género que van del entorno doméstico a su extensión en el espacio público” (Muxí 2017, 79). En consonancia con la propuesta de Zaida Muxí, este artículo propone restaurar las memorias de las mujeres en el patrimonio cultural de Santa Cruz. Para ello, se re-construyen las narrativas en torno a la lavandería comunal de Pelican Bay, reconociendo a la sostenibilidad de la vida (Carrasco 2001) como una práctica material e inmaterial indispensable para construir la habitabilidad del territorio. Es una apuesta por reescribir la historia, desplazando la mirada hegemónica y a los sujetos que esta privilegia. Un ejercicio que implica cuestionar los valores tradicionalmente impuestos para reconocer otras experiencias y prácticas que han sido omitidas en favor de Historias únicas. Esta aproximación y sus herramientas forman parte de la práctica feminista, una categoría dentro de la Fig.2. Bienes inmuebles en relación con las personas que migraron. Fuente: Elaboración propia a partir de Hoff, “Drømmen om Galapagos: An unknown history of norwegian emigration”.
daniela Ramos-pasquel https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i33-34.11 205 arquitectura que “puede utilizarse para definir una crítica o variación dentro de la práctica canónica que busca la equidad y la diversidad en la profesión” (Álvarez 2022, 195). 1.3. SOSTENIBILIDAD DE LA VIDA La sostenibilidad de la vida nos invita a repensar y transformar “las relaciones sociales con la naturaleza, la reorganización del sistema económico y político, y la construcción de un nuevo horizonte civilizatorio” (Vega 2017, 44)8. Desde la economía feminista, Cristina Carrasco (2001) acuñó este concepto para visibilizar y reconocer que los trabajos de cuidados, culturalmente asignados a las mujeres, son indispensables para sostener las necesidades biológicas y emocionales de las personas (Carrasco 2016)9. Autoras como Bosch et al. (2005), Carrasco (2016) y Pérez Orozco (2019) han destacado que la sostenibilidad de la vida y los cuidados son conceptos polisémicos en constante construcción. Advierten que esta condición lejos de ser una dificultad permite una multiplicidad de derivas. Según Amaia Pérez Orozco (2019, 88), la sostenibilidad de la vida se refiere al “sostenimiento de las condiciones de posibilidad de vidas que merecen la pena ser vividas”. Esto implica reconocer la vulnerabilidad, interdependencia y ecodependencia como condiciones básicas de la existencia. Además, de plantear la imposibilidad de “escindir la vida humana del resto de la vida del planeta y oponer la cultura a la naturaleza” (Pérez Orozco 2019, 211). Planteamientos que son compartidos entre el ecofeminismo y los feminismos comunitarios. Desde una perspectiva espacial, la sostenibilidad de la vida y los cuidados desbordan el ámbito doméstico de la casa, conectándose con lo público de la ciudad. Los cuidados se desplazan de un ámbito a otro (Carrasco 2016), entretejiendo ambas esferas y difuminado los límites socioespaciales. En este sentido, la sostenibilidad de la vida y los cuidados construyen una domesticidad expandida, que se entiende como “un dominio temporal, un campo o un territorio mental que se extiende más allá de la concepción material, concreta, tectónica, espacial y corporal, que alude a lo cuantificable” (Martella y Amann 2019, 44). En otras palabras, la domesticidad expandida es un campo dinámico con múltiples localizaciones que abarca una pluralidad de realidades contradictorias que se desplazan entre lo público y lo privado. 8 La sostenibilidad de la vida es un eje central tanto en el Sumak Kawsay/Buen Vivir como en la economía feminista. El Sumak Kawsay/Buen Vivir resalta la relación armónica entre la comunidad y la naturaleza, así como el respeto y la conexión con los ciclos, ya que de estas condiciones “depende la continuidad de la vida económica y comunitaria”. En este énfasis, se reconoce el rol de las mujeres en la custodia y transmisión de saberes y conocimientos relacionados. Por otro lado, la economía feminista pone énfasis en el trabajo de cuidado necesario para satisfacer las necesidades humanas, reconociendo el papel de los seres humanos en el cuidado de la naturaleza (Vega, 2017). 9 Desde esta perspectiva, la sostenibilidad de la vida se entiende como un proceso que posibilita la continuidad de la vida en términos humanos, sociales y ecológicos; estableciendo condiciones de vida aceptables para toda la población (Bosch et al. 2005). Este enfoque relaciona la calidad de vida con la reflexión sobre las necesidades humanas, entendidas desde Max-Neef. Esta propuesta considera que existen interrelaciones sin jerarquías entre las dimensiones del cuerpo, los sentimientos y la mente, las cuales operan en cuatro categorías existenciales: ser, tener, hacer e interactuar. Para el autor, estas necesidades fundamentales y universales están asociadas a la “subsistencia, protección, afectividad, comprensión y conocimiento, ocio, creatividad, identidad, participación y libertad” (Bosch et al. 2005, 33).
lavandeRía comunal de pelican Bay. naRRativas espaciales feministas del patRimonio cultuRal… 206 ASTRAGALO Nº 33-34 | Septiembre / September / Setembro 2023 | Article | ISSN 2469-0503 2. MÉTODOS El análisis del Patrimonio Cultural de la isla Santa Cruz (Fig.1) reveló que gran parte de los bienes materiales e inmateriales de Puerto Ayora se concentran en Pelican Bay. También, puso de manifiesto el borramiento de las mujeres y la experiencia de género durante los procesos de patrimonialización. Por tal motivo, utilicé la escritura como práctica espacial para restaurar las memorias de las mujeres en el patrimonio cultural de Santa Cruz. Entendiendo que, las narrativas espaciales feministas tienen la potencialidad de recuperar los pasados presentes y abrir posibilidades de imaginar nuevos futuros más allá de la lógica del sistema-mundo. Así, la escritura del lugar (Rendell 2013) pone énfasis en las cualidades emocionales que emergen de los lugares practicados, significados y recordados por sujetos particulares. Estos relatos polifónicos tienen la capacidad de reconfigurar las relaciones entre la teoría y la praxis, fusionando estilos de escritura académica y personal para generar híbridos entre la realidad y la ficción. Que tienen como objetivo resaltar “el poder político del espacio para producir nuevas narrativas e imaginarios sociales transformadores” (Ramos-Pasquel 2022, 247). Con esta motivación, el proceso de investigación siguió un diseño cíclico y en espiral, combinando métodos etnográficos y revisiones bibliográficas. Para ello, se emplearon múltiples soportes que trascienden los límites tradicionales de la arquitectura, expandiendo “la disciplina hacia métodos transdisciplinares devenidos de las ciencias sociales y las humanidades” (Ramos-Pasquel 2022, 234). Como se ha mencionado anteriormente, la carencia de investigaciones en disciplinas sociales obstaculiza el acceso a la información del archipiélago por métodos tradicionales. Esta dificultad se acrecienta cuando se trata de espacialidades construidas por mujeres, cuyas historias no se conservan en los registros oficiales, sino que son parte de la tradición oral. Aunque, existen ciertas acepciones como la literatura autobiográfica, escrita por Margaret Wittmer, Dore Strauch y Paulette Everard, conocida como Paulette de Rendón, mujeres de origen europeo (Ramos-Pasquel 2021). Este vacío en el conocimiento se completó desde un enfoque interseccional, incorporando el origen migratorio como una interseccionalidad simultánea a la experiencia de género. En consecuencia, se utilizó el método etnográfico de la narrativa de vida espacial (Lindón 2011) que se trabajó con Corina Espín en 2017 durante la visita de campo de la autora. La narración de Corina Espín mujer migrada del Ecuador continental develó la existencia de la lavandería de Pelican Bay como punto de socialización y de expresión de género, que había sido borrado del patrimonio cultural. Su narrativa se amplío incorporando otras voces, testimonios e imágenes obtenidas de la página de Facebook “Galapagueños Pioneros-Colonos-De Nacimiento y De Corazón”, un espacio virtual que utiliza la población local como archivo no oficial de la memoria colectiva. Estos recursos dialogaron al mismo con nivel las fuentes documentales e historiográficas del archipiélago (Hoff 1985, Latorre 1999), la literatura autobiográfica del archipiélago escrita por mujeres (Rendón 1985) y las producciones teóricas sobre las experiencias de género en lavanderías o lavaderos comunales (Perrot 2009, Gallego 2011, Barberá y Pardo 2018, Paleo y Novas 2018). Los recursos obtenidos bajo estos métodos fueron seleccionados e interpretados desde un posicionamiento ético-político feminista. Este se fundamenta en la perspectiva interdisciplinar de la sostenibilidad de la vida y los cuidados, situando las experiencias y las relaciones de género en un contexto político, económico, histórico y cultural específico. Desde este posicionamiento, se valoran las espacialidades construidas por las mujeres en torno al agua —líquido vital que ha condicionado la
daniela Ramos-pasquel https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.2023.i33-34.11 207 habitabilidad del archipiélago—, explorando sutilmente las interrelaciones entre los patrimonios naturales y culturales. 3. RESULTADOS Décadas antes de que Pelican Bay se convirtiera en un punto neurálgico para el turismo, fue el epicentro de la cultura del agua y el principal espacio de socialización para la comunidad, especialmente para las mujeres. El rol de género asignado a lo femenino las ha convertido en las históricas responsables de los cuidados y el sostenimiento de la vida humana y no humana. En este sentido, las mujeres han construido y transmitido conocimientos y prácticas para la supervivencia cotidiana, las cuales forman o deberían formar parte del Patrimonio Cultural Inmaterial, ya que representan otras formas de organización, asociación y autoayuda (Blake 2015). Es decir, entender la vida como parte integral en la gestión del territorio. 3.1. PALIMPSESTOS La toponimia de Santa Cruz aparece por primera vez en la Carta Geográfica del Ecuador (1892). Este nombre oficial, escrito entre paréntesis, actúa como un palimpsesto que conserva y resalta en negrita los antiguos nombres de Indefatigable ó Cháves. A diferencia de Indefatigable, que proviene del mapa inglés realizado por Aaron Arrowsmith en 1817, Cháves aparece por primera vez en esta carta geográfica (Fig.3). A falta de registros oficiales, imaginemos que la Aguada de Cháves, antiguo nombre de Pelican Bay, reducía a la isla a una entrada de mar. El agua que emergía por las grietas trazaba futuras cartografías que le otorgaban significado al nombre del lugar, ya que durante mucho tiempo esta bahía abasteció del líquido vital a la población local y a las embarcaciones que atracaban en la isla. En 1926 arribó el primer asentamiento permanente de la isla formado por cuarenta y tres hombres y dos mujeres: Marie Dahl y Borghild Rorud, profesora en formación (Hoff 1985, Ramos-Pasquel 2022). La Sociedad Anónima de Santa Cruz10 territorializó su habitar noruego en el extremo suroeste de Academy Bay, una bahía caracterizada por una serie de estrechos que se adentran en la isla y un gran acantilado volcánico que delimita su geografía. Al poco tiempo de llegar, la colonia noruega instaló una tubería de acero de cuatrocientos metros para acceder al agua que se vertía por la grieta de la Aguada de Cháves. Poco después de que la Aguada de Cháves fuese nombrada como Pelican Bay, Adolf Hanny arribó a la isla. Sus anclajes territoriales eran más sutiles que el acero, pero aún conservan el legado de su memoria. Construyó su casa y simultáneamente un taller de mecánica y carpintería. Sembró en la casa-taller semillas de pino traídas desde Suiza, junto con palmeras de coco, higos, tamarindos y uvas. En una isla volcánica, estas semillas, la maquinaria y las herramientas eran elementos que definían su domesticidad, otorgando el mismo valor al trabajo productivo y los cuidados. No menos importante fue el recuerdo de sus orígenes que ondeó, desde 1952, en la cúspide del molino de 10 Para revisar la re-escritura del habitar noruego referirse a Ramos-Pasquel, “Ciudades ancladas a barcos y casas que miran al mar: el habitar noruego en el Archipiélago de Galápagos”.
lavandeRía comunal de pelican Bay. naRRativas espaciales feministas del patRimonio cultuRal… 214 ASTRAGALO Nº 33-34 | Septiembre / September / Setembro 2023 | Article | ISSN 2469-0503 REFERENCIAS Álvarez Lombardero, Nuria. 2022. “Otras prácticas españolas. Aproximaciones de arquitectas a enfoques feministas”. ZARCH 18: 186-97. doi: 10.26754/ojs_zarch/zarch.2022186159. Arrieta Urtizberea, Iñaki. 2017. “El sesgo androcéntrico en el patrimonio cultural”. En El género en el patrimonio cultural, 11-18. Bilbao: Universidad del País Vasco. Barberá Pastor, Carlos y Pardo Marín, Rosa. 2018. “El lavadero donde la mujer lava. Un espacio contradictorio y difuso en las políticas urbanas”. Feminismo/s, 32 (diciembre 2018): 23-47. doi: 10.14198/ fem.2018.32.01. Blake, Janet. 2015. “Género y Patrimonio Cultural Inmaterial”. En Igualdad de Género. Patrimonio y creatividad, 48-59. Paris: Ediciones UNESCO. Bosch, Anna; Carrasco, Cristina y Grau, Elena. 2005. “Verde que te quiero violeta. Encuentros y desencuentros entre feminismo y ecologismo”. En La historia cuenta: Del decrecimiento económico al desarrollo sostenible, editado por Enric Tello, 321-46. Barcelona: El Viejo Topo. Carrasco Bengoa, Cristina. 2016. “Sostenibilidad de la vida y ceguera patriarcal. Una reflexión necesaria”. Atlánticas. Revista Internacional de Estudios Feministas 1 (1): 34-57. doi: 10.17979/ arief.2016.1.1.1435. Carrasco, Cristina. 2001. “La Sostenibilidad de La Vida Humana: ¿Un Asunto de Mujeres?”. Mientras Tanto 82 (otoño-invierno): 43–70. http://www.jstor.org/stable/27820584. Carrasco, Cristina. 2009. Tiempos y trabajos desde la experiencia femenina. Papeles de relaciones ecosociales y cambio global 108: 45-54. Delgado, Florencio; Quiroga, Diego; Jamieson, Ross W.; Astudillo, Fernando. J; Stahl, Peter. W. 2020. Historical Ecology and Archaeology in the Galápagos Islands: A Legacy of Human Occupation. Gainesville: University Press of Florida. Eibl-Eibesfeldt, Irenäus. 1958. “Galápagos: Arca de Noé en aguas del Ecuador”, El correo de la UNESCO, enero. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000066157_spa FCD – Fundación Charles Darwin. “Lista de Especies de Galápagos.” Accessed mayo 19, 2023. https:// www.darwinfoundation.org/es/datazone/checklist. Gallego Muñoz, Beatriz. 2011. “Una aproximación a la sociabilidad femenina y a la creación de la conciencia de género: los lavaderos en el mundo rural alavés”. http://www.euskonews.eus/0578zbk/ gaia57802es.html. Hoff, Stein. 1985. Drømmen om Galapagos: An unknown history of Norwegian emigration, editado por Robert I. Bowman, traducido por Friedel Horneman. Oslo: Grødahl & Søn Forlag A.s. Jiménez-Esquinas, Guadalupe. 2017. “El patrimonio (también) es nuestro. Hacia una crítica patrimonial feminista”. En El género en el patrimonio cultural, editado por Iñaki Arrieta Urtizberea, 19-48. Bilbao: Universidad del País Vasco. Latorre, Octavio. 1999. El hombre en las islas Encantadas. La historia humana de Galápagos. Quito. Legarde, Marcela. 2005. Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas. México: Universidad Autónoma de México. Lindón, Alicia. 2011. “Las narrativas de vida espaciales: una expresión del pensamiento geográfico, humanista y constructivista”. En Memoria, Espacio y Sociedad, coordinador por Beatriz Nates Cruz y Felipe Londoño López, 13-32. Caldas: Anthropos Editorial, Universidad de Caldas e Instituto de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanas.
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lavandeRía comunal de pelican Bay. naRRativas espaciales feministas del patRimonio cultuRal… 216 ASTRAGALO Nº 33-34 | Septiembre / September / Setembro 2023 | Article | ISSN 2469-0503 Católica de Quito (2006). Es cofundadora de TerritoriAs en Sevilla y Espacios Textuales en Quito. Su práctica profesional se centra en procesos de investigación-acción-participativa entorno a la sostenibilidad territorial y el habitar contemporáneo desde una perspectiva feminista y descolonial. Ha sido docente en la Universidad Técnica de Ambato (2022-2020), Universidad de las Américas (2016-2015) y en la Universidad Internacional del Ecuador (2012-2010). Es coautora de las publicaciones Poner el Cuerpo. El Derecho a la Ciudad feminista e interseccional (2023) y Conocer para Empoderarse. Arquitectura género y otras diciplinas (2022). Actualmente, coordina el estudio Re-interpretar la violencia de género en mujeres migrantes desde la experiencia del cuerpo-territorio, financiado la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía en España.