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Huétor Tájar: Torreón de sueños

Gámiz-Gordo, Manuel Jesús; Gámiz-Gordo, Antonio

Abstract

Este poemario ilustrado, que reúne 93 poemas de Manuel Jesús Gámiz Gordo y 28 dibujos de Antonio Gámiz Gordo, comprende un mundo de recuerdos y vivencias, de sueños y anhelos, de lo experimentado e imaginado por dos hermanos, hijos de labradores, que ofrecen este libro a su pueblo natal. La obra consta de tres partes tituladas: “Huétor: Luz y poesía”, “Huétor íntimo” y “Huétor cofrade”. A través de la palabra y del dibujo, se recorren diversos escenarios que han sido silenciosos testigos de la vida de los hueteños a lo largo del tiempo: la vega, el río Genil, el torreón nazarí, la plaza, la iglesia y otros lugares considerados como verdaderos símbolos de identidad cultural de este pueblo granadino.

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Huétor Tájar: Torreón de sueños Huétor Tájar: Torreón de sueños Manuel Jesús Gámiz Gordo Antonio Gámiz Gordo El Centro Ocupacional “LA PIRÁMIDE” de la Mancomunidad de Municipios Ribera Baja del Genil, es una entidad pública que atiende a personas con discapacidad intelectual a través de programas que potencian y desarrollan sus capacidades, con objeto de mejorar su calidad de vida y la de sus familias. Somos una Unidad de Estancia Diurna con Terapia Ocupacional, que proporciona servicios y herramientas que pretenden la integración social y laboral. Actualmente atendemos a un colectivo de 39 personas con discapacidades diversas, que acuden al centro con el objetivo común de aprender a superar sus limitaciones, mejorar su día a día y compartir proyectos y vivencias. En nuestro centro encuentran la formación necesaria para mejorar su autonomía personal, los patrones de conducta que facilitan sus relaciones sociales y talleres pre-laborales adaptados a sus capacidades. Para ello, participan en programas de: - Terapia ocupacional o talleres pre-laborales. - Ajuste personal y social. - Ocio y tiempo libre. De forma paralela procuramos que también encuentren amigos, confidentes y consejeros tanto en compañeros como en el personal responsable de ellos, respirando los valores de respeto, solidaridad, afecto y ternura que todos necesitamos para vivir. Diariamente somos testigos de que estas capacidades diferentes, se traducen en esfuerzo, ilusión y un constante afán de superación. Concejalía de Igualdad y Bienestar Social Ayuntamiento de Huétor Tájar Este poemario ilustrado, que reúne 93 poemas y 28 dibujos, comprende un mundo de recuerdos y vivencias, de sueños y anhelos, de lo experimentado e imaginado por dos hermanos, hijos de labradores, que ofrecen este libro a su pueblo natal. La obra consta de tres partes tituladas: “Huétor: Luz y poesía”, “Huétor íntimo” y “Huétor cofrade”. A través de la palabra y del dibujo, se recorren diversos escenarios que han sido silenciosos testigos de la vida de los hueteños a lo largo del tiempo: la vega, el río Genil, el torreón nazarí, la plaza, la iglesia y otros lugares considerados como verdaderos símbolos de identidad cultural de este pueblo granadino. Manuel Jesús Gámiz Gordo (1959) es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada y Médico Especialista en Pediatría. Actualmente ejerce como pediatra del Centro de Salud de Archidona (Málaga). Ha trabajado como médico de los Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias y como Médico de Familia de Atención Primaria. Es autor del poemario: “Un ramo de poesías”, del que se han editado dos ediciones (2009 y 2011). Este libro es su segunda obra poética publicada. Antonio Gámiz Gordo (1963) es doctor arquitecto y profesor titular de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, donde imparte docencia desde 1990. Realizó su tesis doctoral sobre la Alhambra en 1998 y es autor de más de sesenta publicaciones científicas (libros, capítulos de libros y artículos) sobre imágenes de arquitectura, paisaje y patrimonio en diversas ciudades históricas de Andalucía. Huétor Tájar: Torreón de sueños Huétor Tájar: Torreón de sueños Manuel Jesús Gámiz Gordo Antonio Gámiz Gordo El Centro Ocupacional “LA PIRÁMIDE” de la Mancomunidad de Municipios Ribera Baja del Genil, es una entidad pública que atiende a personas con discapacidad intelectual a través de programas que potencian y desarrollan sus capacidades, con objeto de mejorar su calidad de vida y la de sus familias. Somos una Unidad de Estancia Diurna con Terapia Ocupacional, que proporciona servicios y herramientas que pretenden la integración social y laboral. Actualmente atendemos a un colectivo de 39 personas con discapacidades diversas, que acuden al centro con el objetivo común de aprender a superar sus limitaciones, mejorar su día a día y compartir proyectos y vivencias. En nuestro centro encuentran la formación necesaria para mejorar su autonomía personal, los patrones de conducta que facilitan sus relaciones sociales y talleres pre-laborales adaptados a sus capacidades. Para ello, participan en programas de: - Terapia ocupacional o talleres pre-laborales. - Ajuste personal y social. - Ocio y tiempo libre. De forma paralela procuramos que también encuentren amigos, confidentes y consejeros tanto en compañeros como en el personal responsable de ellos, respirando los valores de respeto, solidaridad, afecto y ternura que todos necesitamos para vivir. Diariamente somos testigos de que estas capacidades diferentes, se traducen en esfuerzo, ilusión y un constante afán de superación. Concejalía de Igualdad y Bienestar Social Ayuntamiento de Huétor Tájar Este poemario ilustrado, que reúne 93 poemas y 28 dibujos, comprende un mundo de recuerdos y vivencias, de sueños y anhelos, de lo experimentado e imaginado por dos hermanos, hijos de labradores, que ofrecen este libro a su pueblo natal. La obra consta de tres partes tituladas: “Huétor: Luz y poesía”, “Huétor íntimo” y “Huétor cofrade”. A través de la palabra y del dibujo, se recorren diversos escenarios que han sido silenciosos testigos de la vida de los hueteños a lo largo del tiempo: la vega, el río Genil, el torreón nazarí, la plaza, la iglesia y otros lugares considerados como verdaderos símbolos de identidad cultural de este pueblo granadino. Manuel Jesús Gámiz Gordo (1959) es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada y Médico Especialista en Pediatría. Actualmente ejerce como pediatra del Centro de Salud de Archidona (Málaga). Ha trabajado como médico de los Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias y como Médico de Familia de Atención Primaria. Es autor del poemario: “Un ramo de poesías”, del que se han editado dos ediciones (2009 y 2011). Este libro es su segunda obra poética publicada. Antonio Gámiz Gordo (1963) es doctor arquitecto y profesor titular de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, donde imparte docencia desde 1990. Realizó su tesis doctoral sobre la Alhambra en 1998 y es autor de más de sesenta publicaciones científicas (libros, capítulos de libros y artículos) sobre imágenes de arquitectura, paisaje y patrimonio en diversas ciudades históricas de Andalucía. Huétor Tájar: Torreón de sueños Manuel Jesús Gámiz Gordo (poemas) Antonio Gámiz Gordo (dibujos) Ayuntamiento de Huétor Tájar (Granada) Edición a beneficio de: Unidad de estancia diurna con terapia ocupacional “La Pirámide” Título: Huétor Tájar: Torreón de sueños Primera Edición. 2018. Edita: Ayuntamiento de Huétor Tájar (Granada). Edición a beneficio de: Unidad de estancia diurna con terapia ocupacional “La Pirámide”. © Poemas: Manuel Jesús Gámiz Gordo. © Dibujos Antonio Gámiz Gordo. © Prólogo: Ángeles María Vélez Melero. Diseño y maquetación: Manuel J. Gámiz Gordo y Antonio Gámiz Gordo. Diseño portada y contraportada: Antonio Gámiz Gordo. Impresión y encuadernación: Tecnographic S.L. Impreso en España. ISBN: 978-84-09-07179-1 Depósito legal: GR 1531 - 2018 Todos los derechos reservados. A nuestros hijos: Antonio y María Luisa, Antonio y Lucía. Digo: ¡esperad! al agua del río y al tiempo, pero se van. 6 7 Prólogo Al escribir poesía no sólo nos descubrimos ante los demás sino también ante nosotros mismos; observamos quién y cómo somos, dónde están nuestras raíces, qué y quiénes conforman el sentido de nuestra vida, nuestros sueños... Eso precisamente es lo que se ofrece en este poemario que los hermanos Gámiz Gordo nos presentan con ilusión. En él la palabra de Manuel no está sola sino que viene acompañada por el color, la luz y la forma de los dibujos de Antonio. Palabra e imagen juntas, de la mano de estos dos hermanos, aspiran a expresar la unidad de una percepción del mundo, en el paisaje que los vio nacer y donde se materializan los sueños que se apuntan en el título. No parece necesario comentar los sentimientos que pueden transmitir cantes como la seguiriya, la petenera o el fandango, sólo hay que leer y dejarse atrapar por la emoción contenida. No debe ser fácil transformar sentimientos en dibujos o en versos que además puedan ser cantados. De este modo el autor de estos poemas, dejándose llevar por esa humanidad y sencillez que lo caracterizan, le canta a su tierra, Huétor Tájar, transformándola en un Torreón de Sueños. Dicho título no sólo nos conduce a un emblema, la torre vigía en torno a la cual se formó y creció el pueblo, sino que también nos sumerge en un mundo de recuerdos, de sueños, de lo imaginado y deseado, de lo vivido y experimentado. La primera parte del libro, titulada “Poesía y luz”, puede entenderse, a través de sus versos y dibujos, como un paseo imaginario y recurrente. En dichos poemas se sugiere cómo el pueblo da la bienvenida al río Genil y se despide de él; cómo la vega inunda el paisaje hueteño e impregna la retina del visitante con Sierra Nevada como fondo lejano. 8 Antes de cruzar el puente ya se atisban el Torreón y el campanario, silenciosos testigos del tiempo. Al adentrarnos en Huétor, la plaza de la Iglesia y la torre nazarí, hoy rehabilitada, conforman un espacio sobre el que se reescribe una y otra vez la historia del lugar y de sus gentes. En estas páginas se valora su riqueza y su significado como emblema que simboliza al pueblo. En la segunda parte, “Huétor íntimo”, el poeta desvela sus sentimientos más profundos, recorriendo de nuevo el pueblo, la calle de su casa natal, la plaza donde conoció a su mujer, todo lo que conforma su imaginario más personal e íntimo, según indica el propio subtítulo. Estos lugares actúan como resortes del recuerdo que le hacen recuperar ese paraíso perdido del que habla Vicente Aleixandre al referirse a su infancia y a sus raíces profundas. Así, se nos trae a la memoria la calle Mesón, lugar de paso de viajeros ilustres como Washington Irving, allá por 1829, cuando recorría el camino de Loja a Granada y pasara por la plaza de la Iglesia y su Torreón. El autor de los Cuentos de la Alhambra decía encontrarse en la deliciosa vega de Granada, a la sombra de unos olivos y a orillas de un riachuelo. Esos lugares serían los mismos que han inspirado a Manuel Gámiz a la hora de volcar sus sentimientos en versos: los ojos negros, la risa de los niños, la voz de la madre… esas sensaciones, esos recuerdos evocados con la plaza, la torre, el río y la vega como testigos. En estos escenarios, reales unas veces y soñados otras, el poeta se encuentra una y otra vez a sí mismo. Satisface así su necesidad de comunicar, de decir, de alzar su voz al mundo. Concluye la obra con una tercera parte, de diferente tono. “Huétor cofrade” nos ofrece poemas sobre la Semana Santa hueteña. En la hondura de la saeta se expresa la religiosidad popular con la que mucha gente se siente tan identificada. En estos versos se reflejan 9 los sentimientos que despierta esa imagen a la que se le profesa devoción, el sufrimiento de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el dolor sin límites de una madre, la Virgen de los Dolores, o la procesión de los Recaícos… todo como esencia de un mundo de tradiciones. Desde el punto de vista formal se aprecia un especial cuidado por la rima y la medida de los versos, se conjuga la sencillez con la cuidadosa selección del vocabulario; junto a dibujos compuestos con diversas técnicas gráficas en distintos años. Todo ello trata de guiar esta andadura por Huétor a través de la vega, el río, la plaza de la Iglesia, algunas de sus calles y el Torreón. Gustavo Adolfo Bécquer dijo que la poesía brota del alma como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una sola palabra y huye. Este ejercicio de creación también se advierte aquí. La brevedad, lo esencial, el intimismo son rasgos de unos versos y, en este caso, también de unos dibujos que destilan amor por este pueblo. En definitiva, a través de estas páginas, la palabra y la imagen ofrecen un mundo de sentimientos, de anhelos y de recuerdos en un escenario, Huétor-Tájar, convertido en Torreón de Sueños. Ángeles Mª Vélez Melero, noviembre 2018. Profesora de Lengua y Literatura 16 La rueda de los días Pasan los días, canta la rueda del tiempo su melodía: Amanece El sol se prende, entre destellos del alba la luz en ciernes. Mañana Risa el bajar de las nieves de la sierra buscando el mar. Mediodía Astro encumbrado, corre el día enardecido por los tejados. Tarde Calma en las vegas, amarillean los colores de las choperas. Anochece Van achicando, las luces buscan su lecho detrás del Hacho. 17 Noche Plata es la torre, el agua baila vestida de luna y bronce. Luz y plata En calma, la noche avanza hacia la madrugada. El campanario mira y descansa. Por el río bajan despacio los rumores del agua. Sola, la torre mora vigila y calla. La luna, tímida y pálida, derrama luz y plata sobre la plaza. 19 El Torreón I La Torre, desde que es torre, es el guardián de la vega y el agua tiempo que corre rodando entre las choperas. Vestigio, morisco y noble, de historias viejas; divisa en el horizonte de lucha y guerra. II Estela de una alquería, testigo de mil contiendas; es leyenda y fantasía, enigma, abrigo y defensa. El emblema y la insignia de las riberas, que preside en la orilla las alamedas. III Nazarí, recia y bravía, arrogante y altanera; blasón, escudo, vigía, reducto de la frontera. Luce en la plaza altiva, brava y guerrera; pasa la noche y el día de centinela. 20 IV Muralla de sangre y fuego, atalaya de dos vegas; vigilante de los vientos, protección de las estrellas. Su silueta en los cielos se enseñorea, pregonando unos sueños de taracea. V Es bandera y baldaquín que ondea frente a la sierra, estandarte y adalid, corona de barro y seda. Orgullosa emperatriz, gentil princesa; compañera del Genil, fuerza y belleza. VI Balcón de tierra granada sobre un vergel generoso, de aroma a huerta regada, encaje de acequia y pozo. Si “Taxara” es de plata, “Güetor” de oro; escondido en la plaza hay un tesoro. 21 VII Aljibe de noches blancas, reina de escarchas y lluvias, pedestal de la alborada, requiebro de alma andaluza. Bóveda, fuente y cascada de una cultura, arabesco y filigrana de la fortuna. VIII Valerosa capitana de alto rango y alta cuna, señora de la mañana, hija del sol y la luna. Hechicera y sultana, regia y moruna, distinguida soberana de las alturas. IX Sobre el pueblo se levanta aguardando un desafío; con sosiego y elegancia demuestra su poderío. Es digna e insigne dama, novia del río, por los campos proclama su señorío. 22 X Exhibiendo su poder, firme y solemne se asoma; cumplidora del deber gobierna brisas y auroras. Bastión del atardecer, diadema y rosa, puente del hoy al ayer, …la Torre mora. Desde su alféizar Ríos de primavera… luz y color mientras se desviste la sierra. Tiernos los brotes que buscan el sol, afilados rompen la tierra. Erguida, la torre contempla el renacer de la vega desde su alféizar. 23 Diferencias de opinión (Fandangos) El campanario gritaba, enfrente del torreón, diciendo que sí, en voz alta, la torre decía que no; se puso entre ellos la plaza y evitó la discusión. Cuando Huétor dijo sí, la vega dijo que no y fueron surgiendo, así, diferencias de opinión; bajó, prudente, el Genil y en medio se colocó. El puente salió mediando cuando los vio discutiendo; porque tendiesen las manos les dijo en tono muy serio: “La gente se entiende hablando …debe haber paz en el pueblo”. Cristal roto El río se crispa: se ha roto el cristal del agua, …la piedra hundida. 24 Entre el tiempo y el espacio Sobre la vega, la Torre va navegando en su mar de chopos verdes y blancos. Poco a poco, el río corre y pasa; se va alejando caminando por el sendero del agua. Entre los álamos, junto a las casas, juegan los sones del campanario. Los ojos del puente observan cómo vuelan las hojas del calendario. Por las riberas escapan, efímeros, los años y las mañanas ruedan entre el tiempo y el espacio. 25 Atardecer ( Soleá ) El sol, echado en su nube, presiente la noche cerca. Están naciendo, del río, reflejos entre la arena. La tarde peina los álamos con peine de brisa fresca. Espejo de plata y agua, orillas de sombra y seda. 32 Amanece la vega Despierta, tímido, el sol en la Sierra, casi blanca, de mayo. El torreón, vigilando entre choperas, bosteza tranquilo. Rueda una campana y se despereza la torre del campanario. Sobre los tejados, buscando su nube, juega y sube, curvo, el humo pálido. El color del río corre, su melodía suena entre la estirada cantinela de los álamos. 33 Aún yacen, largos, los sembrados cuando habla el agua de la acequia. Amanece la vega… Altivos, los espárragos, de verde y morado, cada vez más altos, observan la mañana desde sus pequeñas atalayas. 35 Torre de “ Taxara ” Torre de la vega, fantasía mora; despunta en la plaza solemne y lacónica. Sobre el río se eleva alta y seductora; poderosa dama, elegante y sólida. Alcuza de estrellas, espejo de auroras, alazán del alba, geometría armónica. Indicio y estela sencilla y copiosa; conjuro, muralla, fortaleza icónica. Documento, prueba, legajo hecho forma; candil, cofre, arca, biografía y crónica. Guardiana que impera, férrea defensora, aviso que se alza con firmeza estoica. 36 Alfanje, veleta, brújula y estola; ajimez, ventana, línea divisoria. Flor de la frontera, viento de la rosa, puerta de alboradas, ramo de magnolias. Valiosa presea, mosaico y corona, joyel de oro y plata, sortija simbólica. Tiara de gestas, preciada y preciosa; florón y ajaraca, peineta de gloria. Torreón de anhelos, prisma de victorias, tapiz de recuerdos, tinaja recóndita, simiente de Huétor, turbante de incógnitas. Cosecha granada, granero y alhóndiga, alminar de hazañas, alféizar de historia: Torre de Taxara …morisca e insólita. 37 Con el alma de la Sierra (Granaína y media granaína) (Elegir dos estrofas) Tiene carita de pena… La Torre, en la madrugá, pone carita de pena: se emociona al contemplar al Genil, que se le va, jugando entre las choperas. Va llorando por la vega… La luna, desconsolá, va llorando por la vega; por los senderos del alba se oye el lamento del agua vagando por las acequias. Está la noche apená… Entre las sombras violetas, siente la noche, apená, que una lágrima resbala por el cauce de su cara con el alma de la Sierra. Río (Soleá) Noche que corre, espejo; con sus cien mil ojos blancos se mira el universo 38 Siembra El tractor ya repta rompiendo los campos, las tierras despiertan lo mismo que antaño. Voltean los terrones detrás del arado, entre sus renglones se ordenan los pájaros. Aroma en las alas del aire inundado con vapor que emana del suelo rasgado. La semilla sueña al irse tapando que el rio, hecho acequia, se irá desgranando. Está con montera la cima del Hacho: nubes aguaderas augura el nublado. Las noches se llenan de lunas menguando, trabajo y espera, simiente y presagio. 39 Vírgenes barbechos, surcos desflorados, sazón en los senos que esperan el parto. El tiempo se cuenta del nuevo embarazo, las hazas ya llevan abierto el regazo. Paciencia y esmero son fruto enterrado, afanes y anhelos detrás del arado. 40 Ilusiones del labrador Las ilusiones del labrador son jirones de niebla sembrada en la tierra de la vega de un mañana. Hacia el Hacho Hacia el Hacho, como el sol que se pone, camina el río despacio. Helada Helada… verdugo del campo, de la esperanza y del descanso del labrador. Eres la hija blanca del frío amor de una noche clara. 41 Arco iris (Soleá) Lleva turbante la torre, bóvedas de agua y color se alzan de monte a monte. Tiene hoy el torreón bordadas siete coronas con hilo de lluvia y sol. Riada Lleno… el río no trae su luna en el agua. Ciego… su ira no cabe, oscura, en el cauce. Negro… pelea enojado, otra vez, con la vega. Inmenso… muestra su enfado; su furia, turbia, se sale. Por eso… el cielo no deja de llorar en el viento con sus miles de lágrimas. 48 Huétor Tájar (Guajira) El sol se quiere dormir; va, buscando el horizonte, a esconderse tras el monte… ¡Tarde naranja y añil! Me siento vivo al sentir, fresca, la brisa en la cara, oliendo a tierra mojada, mirando, roja, la nube sobre la que el sol se sube; va mullendo su almohada. En la vega, paseando por la orilla del Genil, veo al labrador venir; cansado va, ya buscando, tras el día trajinando el descanso del hogar. Con su lento caminar vuelve, con paso cansino, por la cuerda del camino, la yunta de trabajar. Se oye el son de la campana y el cantar de un pajarillo; se han pintado de amarillo los tejados y fachadas. Entre chopos asomada, blanca, la Torre se alza; los viejos dicen que guarda, en su interior, un tesoro escondido por el moro, llorando, cuando marchaba. 49 Campanario de ladrillo, de la Iglesia, entre las casas. El cabrero y su piara avanzan por el camino. Se está despertando el frío, la tarde ya se me acaba; al son del croar de ranas, el sol se queda dormido y Huétor se asoma al río cuando las sombras se alargan. Reflejo En un instante, aquel reflejo nació del río; …voló en la tarde. 50 LUNAS DE HUÉTOR A mi pueblo I Llena (Vidalita) La luna llena se duerme entre las ramas del viento, mecida en árbol y estrella, cuando la acuna el lucero. El Genil, de plata y noche, se va pintando de sueños; de terciopelo es el agua con su brocado arabesco, las limas de seda blanca, las cañas de metal viejo; los juncos de las riberas tienen canciones por dentro. La vega de Huétor Tájar le hace caricias al cielo, con las puntas de los chopos, para que lluevan los versos. 51 II Menguante (Trilleras) El candil del cielo tiene corta la mecha, se va apagando la llama de luna inversa. Se va borrando el camino de la Dehesa, olivos de luna triste sobre la Venta. En el Barranco del Lobo la luna mengua, faroles de luna pobre sobre la higuera. Barbechos de luna tibia abren las piernas, que cuando la luna achica la noche engendra. Cebadas y trigos maras de luna incierta, bancales y tierras llanas para la siembra. 52 III Nueva (Livianas) El río baja cubierto de luna ciega, con sus cayados de chopo sobre la vega. Los velones del campo no tienen cera, sale apagado el camino de Villanueva. Crujen los vientos cargados de lunas negras, suenan ladridos de sombras por las veredas. Viene vestida la noche de oscuras telas, con sus crespones anchos sobre las Eras. El cielo llora los lutos de lunas muertas, sus lágrimas corren, largas, por las acequias. 53 IV Creciente (Livianas) Toca la banda de mimbres su clarinete; sobre la arena del soto, luna valiente. El álamo de torero juega su suerte; traje de luces, el río, resplandeciente. Bordados de luna joven trae la corriente; la capa es de luna abierta, barrera el puente. Novillos de noche salen, por el poniente, con dos pitones de luna sobre la frente. Regueros de plata corren sobre las fuentes; espejos de luna brava, sangre caliente. 55 Noche en Calardos (Bulerías por soleá) Rayos de luna se posan en las flores del cerezo, para descansar, tranquilos, en mecedoras de incienso. Las ramas de los manzanos afinan sus instrumentos; violines blancos de noche tocan canciones de viento. Las copas de seda y plata, los troncos de cobres viejos; los grillos cantan a coro vestidos con trajes negros. El agua va caminando entre los terrones secos; se está desangrando el río para regar los barbechos. Calardos cubre su vega de mantos claros de espejos, mientras la acequia derrama sangre de espumas y besos. 56 Mi pueblo Río Agua y rama, sangre de estío, nieve, lluvia y fuente. Puente Jinete valiente de cal y añil que lo somete. Vega Mujer ardiente; celosa espera fruto en el vientre. Genil Río blanco y verde, mar infantil, agua y camino, sierra que desciende. 57 Huétor Cielo y vega granada, fruto y huerta, torreón que aguarda. Zambra (Zorongo) Bailando bajaba el río, el río bailando bajaba, su zambra, de lado a lado, la luna le acompañaba. El viento cantó una copla con su guitarra de zarzas; requiebros hacían los juncos, las mimbres tocaban palmas. Movía la cintura el chopo, los grillos las redoblaban; a la luz de las estrellas las ranas zapateaban. Y yo te besé la boca, tú me besaste la cara… y esa noche nos quisimos al sonsonete del agua. 64 Campanario Sobre las casas van volando los sones de las campanas. Y allá en lo alto, en su mar de tejados, el campanario. 65 Villancicos hueteños Vamos con las panderetas en esta noche de frío, que el niño nació en la vega, en su portal, junto al río. Estribillo: Una mantilla de lana llevaremos a su madre, ya va cayendo la helada, que tenga con qué arroparle. Los hueteños van pasando desde el puente hasta la plaza y le tocan la zambomba subiendo la calle Ancha. Estribillo… Está cantando la Torre, la Venta también le canta; que cante la Plaza de Ole y el Barrio toque las palmas. Estribillo… Suena la Calle del Cura, la Iglesia se mueve y baila cuando toca el campanario su repique de campanas. Estribillo… 66 ¡Venid…! que ha nacido el niño, el niño nació en la vega; cantando los villancicos, que estamos en Nochebuena. Estribillo… Peces de plata (Polo - Caña) En aquel agua se hundían sombras de la noche oscura, peces de plata mordían los dos picos de la luna. Un reflejo, tibio y claro, suavemente iluminó, entre susurros del viento, la cara del Torreón. Alma del campo En la vega, metido en faena, persevera el labrador, …alma del campo hecha de trabajo, espera, paciencia y sudor. 67 Sevillanas de Huétor I Dicen que Huétor quiere cruzar el puente, para besar la vega que tiene enfrente. Estribillo… II La Torre, de mi pueblo se ha enamorado y la plaza murmura que se han besado. Estribillo… III El Genil pasa Huétor con mucha pena, porque tiene que irse por su vereda. Estribillo… IV En lo alto del pueblo, desde el balcón, se despide del río el torreón. Estribillo… 68 Estribillos sevillanas (Escoger según estilo de interpretación) El agua, río que se va, los campos lloran de pena; la sierra baja hacia el mar, mi pueblo torre de estrellas. ----- Primer albor, el campanario despunta buscando el sol. ----- Balcón de tierra granada sobre un vergel generoso, aroma a huerta regada, encaje de acequia y pozo. ----- Plata es la torre, el agua baila vestida de luna y bronce. ----- Mi Huétor se quiere ir con el río, por su vereda, quedarse quiere el Genil, para vivir en la vega. ----- En las arenas van moviendo las aguas sus lentejuelas. ----- Memorias de azul y espuma, renacer de sentimientos, de aquella puerta celeste con manantiales de besos. 69 La vega y el río (Sevillanas) I La vega está mirando el río pasar, con los ojos del puente de par en par. Estribillo… II Una tarde de mayo de tanto ir, se enamoró de la vega el río Genil. Estribillo… III Con el agua del río, dice la vega, dice que quiere hacerse mantos de seda. Estribillo… IV La vega está llorando con desconsuelo, porque el río se marcha por su sendero. Estribillo… Huétor íntimo Sin duda alguna: Quien más sabe de mí es la luna. 73 No llores (Soleá) Cuando ya no esté, no llores con el sauce; el río se va también. No estás A mis padres In memóriam (Seguiriya) ¡Qué negro el camino…! ¡Qué lento el andar…! andando sin rumbo por el destino …desde que no estás. Desde que te has ido, desde que no estás… ¡Qué larguito que se me hace el camino! ¡…Qué lento el caminar! Para consolarme, llorar y cantar. ¡Tengo que llorar la pena en mi cante! …porque tú no estás. 80 Río de sentimientos (Alegrías de Cádiz) Con la luna me senté aquella noche en el río; en voz baja pregunté por su destino y el mío. Con el agua, conversando, estuve sentao en la arena y al río le iba hablando de su carita morena. A la luna le he contao que se ha metío en mi pecho; como un torrente ha brotao este río de sentimientos. De mis delirios hablaba con la corriente del río, en secreto le contaba quimeras y desvaríos. Se alivian mis desconsuelos al hablar de esa mujer, con la luna y con el cielo a la orilla de un querer. Por querer (Soleá) Por querer, quiero quererte, sólo te quiero querer; te quiero bajar la luna, poner la Torre a tus pies. 81 Secretos (Tientos - Tangos) A la plaza, una ocasión, llevé escondidas dos flores y aquel banco del rincón supo secretos de amores. Porque pudieses sentir lo mucho que te quería, en secreto te ofrecí rosas rojas ese día. Pensamos guardar secreto y evitar habladurías; …pero se enteró la Torre que miraba desde arriba. Sonsacó el secreto al banco, preguntando, con malicia; corriendo por las aceras se difundió la noticia… Habló la calle del Cura con las ventanas cotillas y murmuraba la Iglesia con las farolas vecinas. la calle Mesón lo supo, lo supo la golondrina y la puerta de tu casa, también se enteró …tu esquina. 82 Lloró la torre (Coplilla) Frente a la Torre, de madrugada fluía la noche, yo te esperaba. Fluía la noche de brisa clara; lloró la Torre sobre la plaza. Lloró la Torre, llora que llora, lloró en la noche la torre mora. Lloró en la noche, porque quería campanas bronce que no tenía. Campanas bronce que le faltaban, para que toquen sus campanadas. Para que toquen bajo su alero y que así suene lo que te quiero. ¡Que suene y suene: que yo te quiero! …por si la Torre siente consuelo. 83 Su calle (Cantiña) Desde la calle Mesón nació una brisa rompiendo, con soniquetes de luna, el cristal de mis silencios. No sé lo que me pasó, no sé qué me está pasando, que al doblar el callejón suspiro de vez en cuando. Ayer soñé que era hoy, hoy sueño que ya es mañana; blanco el volar de mis sueños cuando me acerco a su casa. Debe haber una razón, que al pasar por esa calle me da un vuelco el corazón. Flor en la vega Con la luna, luna, lunita lunera, miré tu carita de flor en la vega. La torre, la luna y el río quisieron mirarse en tu cara, jugar con tu pelo. 84 Surco (Trilleras) En el surco de mi vida, tu agua corre y se pasan mis días entre tus noches. Hoy florece la vega, antes secano; es mi alma la tierra que tú has regado. Tu semilla en mi pecho hizo el milagro; antes era barbecho, ahora es sembrado. 85 Río de ojos negros A María Luisa Para nuestro 30º aniversario de bodas 20 de julio de 2016. (Romance) Sueño mirarme en el agua de ese río de ojos negros y ver cómo se derrama la luz de esos dos luceros; acurrucarme en tu cara, en las ondas de tu pelo y descubrir la cascada de la luna en tus cabellos; …encontrar en tu mirada, cristalina, mis reflejos. Sueño abrigarme en la calma de tu río de ojos negros, buscar las orillas mansas de sus recodos más frescos, mojarme en tus noches claras, vivir contigo el momento, sentir que despunta el alba contemplándote en silencio; …cobijarme, en tus palabras, de mis destinos inciertos. 86 Y sueño en la paz que emana el río de tus ojos negros, en percibir la templanza de sus rincones secretos para liberar el alma de los grilletes del tiempo. Tú me anegas de esperanzas las vegas del pensamiento e inundas de estrellas blancas mis más oscuros recuerdos. Cada día Cada día haces nacer, fresca, mi alegría de amanecer. Cada día conmigo estás, cálido en la alborada tu despertar. Cada día en tu mirada se abre la luz tibia de la mañana. Cada día aurora en el río; como tu carita nace limpio el rocío. 87 En tus ojos mi alma En la vega está el puente, esperando. Bajo el puente va el río, pasando. Por el río rueda el agua, bajando. En el agua la noche, jugando. En la noche la luna, brillando. En la luna mis sueños, volando. En mis sueños tus ojos, mirando. En tus ojos mi alma …vagando. 88 En Calardos A mis hijos En Calardos sembramos un día: Tú y yo, yo y tú, …aquel árbol. Allí, un día estarás. Verás el sol, yo no. Tú, …aquel árbol y yo. 89 Castillo de arena (Alegrías de Córdoba) Con la lima del río hice un castillo, de jirones del agua lo he construido. Mi castillo precioso tiene dos torres: María Luisa y Antonio, mis ilusiones. Se levantan mis sueños sobre la arena, de esperanzas del alma de la ribera. Inquietud por la fuerza de la corriente, ¡…que no venga una ola de mala suerte! ¡Que nada lo perturbe, porque no quiero acercarme a la orilla del desconsuelo! La nube y el río, mi vida y la mar, haciendo camino, continuo empezar. 96 ¡Guardad silencio! …por Dios A Nuestro Padre Jesús Nazareno ¡Silencio! ¡Guardad silencio! ¡Guardad silencio! …por Dios. Que a los pies del campanario, al redoblar del tambor, va emanando la oración la noche del Jueves Santo y sosteniendo un madero, para ofrecernos respuestas, con nuestras culpas a cuestas, sale Jesús Nazareno. Llena, la luna de plata rebosa sobre la Torre y el sentimiento recorre los rincones de la plaza. La vela deja caer una lágrima de luz: mis afrentas son la Cruz que hace a Cristo padecer. Con la metálica voz de unas tristes campanadas, en las penumbras calladas desgrana el tiempo el reloj; cuando ungido de dolor y traicionado en un beso, de nuestras mentiras preso, camina el Hijo de Dios. 97 Para que nazca en la vega su simiente de pasión, viene sembrando el perdón por los surcos de la tierra y arrastrando ingratitud lleva seca la garganta; bajo el peso de mis faltas pasa sufriendo Jesús. Por el río llora el agua, en su rodar bajo el puente; corre oscura la corriente por las riberas del alma. …Y el corazón del poeta vuela desgarrado en grito; rompe el silencio infinito el clamor de la saeta: “Bañado en sangre y sudor y coronado de espinas, penando por las esquinas, va perdonando el Señor”. ¡Silencio! ¡Guardad silencio! ¡Guardad silencio! …por Dios. …Que con el rostro sereno, hecho mensaje de amor, nos bendice el Redentor: Nuestro Padre Nazareno. 98 Sabed que Jesús ha muerto A Jesús Crucificado Tocad, campanas del mundo, tocad un solo concierto, con vuestro toque más triste, con el volteo más lento, con vuestras lenguas de bronce en vuestro idioma de hierro; gemid tocando de pena, tocad …porque Cristo ha muerto. Girad, campanas, despacio, girad en triste lamento; que al giro de vuestros sones el alma piense en lo eterno y que al discurrir el río, por las orillas del tiempo, las aguas lloren calladas porque Jesucristo ha muerto. Sonad, campanas, a cera; sonad con olor a incienso, que vuestro sonar de lunas resuene en el universo para que el campo se vista con sus vestidos más negros y que en la vega, enlutada, suene que el Señor ha muerto. 99 Doblad, campanas, llorando, lanzad el mensaje al cielo; que redoblen las estrellas del campanario del pecho, que el hombre pueda entender que la vida es un momento y que la noche pregone, doblando, que Dios ha muerto. Volad, campanas, clamando, volad en vuelo perfecto; que escuche la melodía el horizonte a lo lejos y vuestro canto se rompa en el cristal del silencio, con el volar del suspiro, porque el Nazareno ha muerto. Gritad, campanas, gritad; gritad a los cuatro vientos y difundid la noticia con los badajos blandiendo; gritad lo que sucedió, decid lo que está ocurriendo y que lo sepa la Torre, que se entere todo el pueblo: ¡Quiso morir por nosotros! ¡…Sabed que Jesús ha muerto! 100 Sepulcro Atrapado por la muerte, como torre de bondad, va su cuerpo de cristal en la urna transparente. Pasa su imagen, inerte, río de luz y de verdad, de esperanza y soledad; fuente de vida, simiente, presagio de sol naciente y puerta de eternidad. 101 Por senderos del milagro A Nuestra Señora de los Dolores Perdí el horizonte un día en un mundo despiadado; seguía, Señora, el camino, confuso y desorientado. En el huerto de mi vida nacían espinos y cardos y caminaba entre zarzas por el zarzal de lo amargo. En mi vagar encontré lo inútilmente buscado; supe que estaba perdido y me sentí fracasado. Y pensé en mirarte, así, iba inseguro y dudando; mi pecho estaba, Señora, a lo mundano aferrado. Y al levantar la mirada, triste y desesperanzado, me encontré solo, ante ti, bajo tus plantas postrado. Y quise mirar tus ojos y mis ojos rebosaron y mi interior se inundó de lo que estaba esperando. 102 La luz de tu cara fue espejo de mi entusiasmo: Vi en tu rostro el de mi madre, dulcemente reflejado. Y soñé ofrecerte flores, ponerte el alma en un ramo de oraciones recogidas por senderos del milagro. Soñé flores escogidas de un jardín imaginario: en las riberas del río, en el agua y los sembrados, en las estrellas del cielo, en el aire y en los campos. Y el jazmín me dio el aroma del vergel de lo soñado; se me hizo adelfa la vista y yerbagüena el olfato y campanilla el oído, se hizo amapola el tacto y margaritas los sueños y pensamientos lo amado y azucena la ilusión, se hicieron rosas mis manos y madreselva el recuerdo y los anhelos …geranios. 103 De mis rincones del pecho nacieron rosales blancos y ante tu rostro, Señora, mi corazón se hizo nardo. Soñando en tu cara supe, ante tu imagen, rezando, que nunca se puede estar, del amor, abandonado. Y así te ofrecí, Señora, lunas del alma en un ramo; con estrellas recogidas por senderos del milagro. Nazareno (Saetas) ¡Padre mío! …Nazareno, sé que te he martirizado; voy buscando en mis adentros los clavos que te he clavado. ¡Padre Jesús! …Padre mío, sé que te abrí el corazón, que yo también te he subido a la Cruz que te mató. ¡Padre mío! …Nazareno, del perdón y de la luz; para mostrarme el sendero vienes cargando la Cruz. 104 Tras la cruz del Nazareno (Saetas) ¡Madre mía! …de los Dolores, al llorar tu desconsuelo, tus ojos rebosan flores tras la Cruz del Nazareno. Te han matado el corazón, al hijo de tus desvelos; con estrellas de perdón vas empapando el pañuelo. ¡Madre! …porque tú eres madre, tu pena en la noche lloras; vienes llenando la calle, pasas derramando auroras. San Isidro Labrador Con sencilla indumentaria y sus dos bueyes uncidos, San Isidro Labrador sale al campo, a bendecirlo. Con una humilde plegaria deja en las manos de Dios su destino y su sustento, mostrando a los cuatro vientos, la fe del agricultor a prueba de contratiempos. 105 “ Los recaícos ” de San Juan Vas, San Juan, a la Ermita dolorido; vuelves azarado, corriendo de alegría. Llevas, volando, “recaícos” a María, haces y deshaces el camino recorrido. Quiero aprender de tu paso decidido, que me enseñes a vivir en armonía y me ayudes a vencer mi cobardía, mis temores, mis dudas y mi olvido. Dame fuerzas, cuando dudo y cuando cedo, para andar el camino señalado y tu aliento cuando pienso que no puedo. Quiero oír su mensaje en tu recado, que me marques el rumbo con tu dedo ¡…que me lleves a Jesús Resucitado! Huétor Tájar: Torreón de sueños Huétor Tájar: Torreón de sueños Manuel Jesús Gámiz Gordo Antonio Gámiz Gordo El Centro Ocupacional “LA PIRÁMIDE” de la Mancomunidad de Municipios Ribera Baja del Genil, es una entidad pública que atiende a personas con discapacidad intelectual a través de programas que potencian y desarrollan sus capacidades, con objeto de mejorar su calidad de vida y la de sus familias. Somos una Unidad de Estancia Diurna con Terapia Ocupacional, que proporciona servicios y herramientas que pretenden la integración social y laboral. Actualmente atendemos a un colectivo de 39 personas con discapacidades diversas, que acuden al centro con el objetivo común de aprender a superar sus limitaciones, mejorar su día a día y compartir proyectos y vivencias. En nuestro centro encuentran la formación necesaria para mejorar su autonomía personal, los patrones de conducta que facilitan sus relaciones sociales y talleres pre-laborales adaptados a sus capacidades. Para ello, participan en programas de: - Terapia ocupacional o talleres pre-laborales. - Ajuste personal y social. - Ocio y tiempo libre. De forma paralela procuramos que también encuentren amigos, confidentes y consejeros tanto en compañeros como en el personal responsable de ellos, respirando los valores de respeto, solidaridad, afecto y ternura que todos necesitamos para vivir. Diariamente somos testigos de que estas capacidades diferentes, se traducen en esfuerzo, ilusión y un constante afán de superación. Concejalía de Igualdad y Bienestar Social Ayuntamiento de Huétor Tájar Este poemario ilustrado, que reúne 93 poemas y 28 dibujos, comprende un mundo de recuerdos y vivencias, de sueños y anhelos, de lo experimentado e imaginado por dos hermanos, hijos de labradores, que ofrecen este libro a su pueblo natal. La obra consta de tres partes tituladas: “Huétor: Luz y poesía”, “Huétor íntimo” y “Huétor cofrade”. A través de la palabra y del dibujo, se recorren diversos escenarios que han sido silenciosos testigos de la vida de los hueteños a lo largo del tiempo: la vega, el río Genil, el torreón nazarí, la plaza, la iglesia y otros lugares considerados como verdaderos símbolos de identidad cultural de este pueblo granadino. Manuel Jesús Gámiz Gordo (1959) es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada y Médico Especialista en Pediatría. Actualmente ejerce como pediatra del Centro de Salud de Archidona (Málaga). Ha trabajado como médico de los Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias y como Médico de Familia de Atención Primaria. Es autor del poemario: “Un ramo de poesías”, del que se han editado dos ediciones (2009 y 2011). Este libro es su segunda obra poética publicada. Antonio Gámiz Gordo (1963) es doctor arquitecto y profesor titular de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, donde imparte docencia desde 1990. Realizó su tesis doctoral sobre la Alhambra en 1998 y es autor de más de sesenta publicaciones científicas (libros, capítulos de libros y artículos) sobre imágenes de arquitectura, paisaje y patrimonio en diversas ciudades históricas de Andalucía. Huétor Tájar: Torreón de sueños Huétor Tájar: Torreón de sueños Manuel Jesús Gámiz Gordo Antonio Gámiz Gordo El Centro Ocupacional “LA PIRÁMIDE” de la Mancomunidad de Municipios Ribera Baja del Genil, es una entidad pública que atiende a personas con discapacidad intelectual a través de programas que potencian y desarrollan sus capacidades, con objeto de mejorar su calidad de vida y la de sus familias. Somos una Unidad de Estancia Diurna con Terapia Ocupacional, que proporciona servicios y herramientas que pretenden la integración social y laboral. Actualmente atendemos a un colectivo de 39 personas con discapacidades diversas, que acuden al centro con el objetivo común de aprender a superar sus limitaciones, mejorar su día a día y compartir proyectos y vivencias. En nuestro centro encuentran la formación necesaria para mejorar su autonomía personal, los patrones de conducta que facilitan sus relaciones sociales y talleres pre-laborales adaptados a sus capacidades. Para ello, participan en programas de: - Terapia ocupacional o talleres pre-laborales. - Ajuste personal y social. - Ocio y tiempo libre. De forma paralela procuramos que también encuentren amigos, confidentes y consejeros tanto en compañeros como en el personal responsable de ellos, respirando los valores de respeto, solidaridad, afecto y ternura que todos necesitamos para vivir. Diariamente somos testigos de que estas capacidades diferentes, se traducen en esfuerzo, ilusión y un constante afán de superación. Concejalía de Igualdad y Bienestar Social Ayuntamiento de Huétor Tájar Este poemario ilustrado, que reúne 93 poemas y 28 dibujos, comprende un mundo de recuerdos y vivencias, de sueños y anhelos, de lo experimentado e imaginado por dos hermanos, hijos de labradores, que ofrecen este libro a su pueblo natal. La obra consta de tres partes tituladas: “Huétor: Luz y poesía”, “Huétor íntimo” y “Huétor cofrade”. A través de la palabra y del dibujo, se recorren diversos escenarios que han sido silenciosos testigos de la vida de los hueteños a lo largo del tiempo: la vega, el río Genil, el torreón nazarí, la plaza, la iglesia y otros lugares considerados como verdaderos símbolos de identidad cultural de este pueblo granadino. Manuel Jesús Gámiz Gordo (1959) es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada y Médico Especialista en Pediatría. Actualmente ejerce como pediatra del Centro de Salud de Archidona (Málaga). Ha trabajado como médico de los Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias y como Médico de Familia de Atención Primaria. Es autor del poemario: “Un ramo de poesías”, del que se han editado dos ediciones (2009 y 2011). Este libro es su segunda obra poética publicada. Antonio Gámiz Gordo (1963) es doctor arquitecto y profesor titular de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla, donde imparte docencia desde 1990. Realizó su tesis doctoral sobre la Alhambra en 1998 y es autor de más de sesenta publicaciones científicas (libros, capítulos de libros y artículos) sobre imágenes de arquitectura, paisaje y patrimonio en diversas ciudades históricas de Andalucía.