scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Comedia famosa. El monstruo de los jardines : fiesta que se representó á SS.MM. en el Salon de Palacio

Calderón de la Barca, Pedro , 1600-1681

Full text

COMEDIA FAMOSA. Num. 39 * EL MONSTRUO DE LOS JARDINES. Fiesta que se representó á SS. MM. en el Salón de Palacio. D E DON PEDRO CALDERON DE LA BARCA. PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA. Aquiles . Ulises. El Rey de Egnido• Lidoro , Principe* Danteo , criado. JORNADA PRIMERA. Libio , criado. Criados. Deidamia , Infanta. La Diosa Tetis. Cintia , dama. S ir ene , dama. Arminda , dama. Ninfas. Músicos. Acompañamiento . El teatro será de marina , con algunos escollos, y como desierto ; y dicen dentro Marineros y gente. Todos. "Oirá al mar. Uno. _0 Es inutil‘la porfía, porque el viento que corre es travesía. Otro. Amayna la mayor. Otro. lia el trinquete. Otro. A la driza. Otro. A la escota. Otro. Al chafaldete. Uno. Di el esquife en la playa, y el Principe no mas á tierra vaya, ya que abismos de yelos nos cubren. Unos . Piedad , Dioses. Otros. Piedad , cielos. £í¿.Piedad,cielos, piedad,Dioses sagrados, y si del voto , que ofrecí, obligados, en este esquife , este fragmento poco, que ha sido mi delfín, la orilla toco desta desierta playa, que del mar la soberbia tiene á raya vereis que fiel en clima tan remoto * la arena beso , y revalido el voto pues desdicha no hay , n o hay descon¬ suelo, ^ que no enmiende el vivir. L:b. dentro. Válgame el cielo! Lid. Cuya esta voz. ha ¿ido? Sale Libio. Lib. De un cofadre de Baco, que ha salido, por no hacerle traycion,del mar á nado, pues el no beber agua le ha escapado. Lid, Libio? Lib. Señor? Lid. Notable es mi alegría, viendote vivo. Lib. Qual será la mia? Lid. En fin , solo los dos hemos salido á tierra. Lib. En que se ve quan bueno ha sido, (pues vencimos los dos las amenazas del mar) el ser los hombres calabazas. Lid. Mira si en lo fragoso destas peñas sendas hallas ó señas, que de sus moradores den indicio. Lib. Ni cabaña descubro , ni edificio, ni cosa , que no advierta ser esta isla barbara y desierta. Lid. Dices bien , pues sus troncos, que de quejarse ai abrego están roncos, mal pulidos los veo, sus plantas sin cultura , sin aseo sus flores , solo oyendo en ecos graves bramar las ñeras , y gemir las. aves: todo dice terror, puesto que dice. A Aquí!. ‘ El monstruo de los. jardines. Aquil. dent. Ay misero de mi! ay infelice! Retir anse los dos , y sale el Rey , UtissSi Lid . Oiste una voz? Lib. Y lleno de asombro , juzgaría que en el seno de aquesta peíia bruta se formó su lamento. Lid . Ni aquí hay gruta, ni quiebra alguna que su dueño oculte, si ya no es que su centro le sepulte; pero escuchemos otra vez, y vamos lo intrincado rompiendo destos ramos, hasta saber qué voz , qué tierra es esta. Dentro instrumentos. Mus. dent. Venid , venid , zagales, al templo divino de Venus y Marte. JL;i.£ien,q este no es desierto,;uzgo ahora, República es entera , pues con tanta variedad , ya se canta, y ya se llora. Lib. Adonde no se llora , y no se canta? bien , que á mi mas me espanta aquesta voz , que dice. 'Aquil. dent. Ay misero de mi! ay infelice ! Lib. Que me consuela aquella, por mas que á oposición de su querella, en conceptos repita desiguales. Mus. Venid , venid , zagales , &c. Lid. Un esquadron festivo, pisando el seno deste. escollo altivo, ni bien mar, ni bien tierra, de su cumbre vencer juzga la inmensa pesadumbre. Lib. Salgárnosles al paso, é informados del naufrago fracaso, que nos ha sucedido, el susto reparemos y el vestido. Lid. Necio será quien en asombro tanto antes crea á la música , que al llanto: y asi, Libio, es mejor que recatados, destas peñas y troncos amparados, un instante esperemos, sepamos de qué gente nos valemos, que puede ser que sea isla, que el mar en circuios rodea de barbaros; y mas quando advertidos estamos de otros miseros gemidos. Lib. Pues ya llegan, escóndete, y veamos, señor, qué gente es. Lid. I n c u l tos ramos, mientras cobro el aliento, í.edme un rato prestado monumento, sepa porque un lamento triste dice. Aquil. dent.. A y misero de mi! ay infelice! Lid. Q jando festivos otros dicen graves* Mu¿t Venid, venid, zagales, &c. Deidamia y acompañamiento. Rey. Esa eminencia , que tan alta suhe, que empieza en monte , y se remate en nube, asiento es peregrino del templo que buscamos. Ulis. Ya al camino entre aspereza tanta la senda nos enseña aquella , ó tarde ó nunca hollada peña de bruta huella , ni de humana planta» DeñAunque su inmensa elevación espanta por aspera que sea, llegar al templo mi piedad desea. Ulis. Ven , pues , porque propicio, por ti Marte responda al sacrificio* Deid. Ya te sigo , mostrando mi obediencia. Ulis. Venid todos cantando f porque admire veloces el Dios de las batallas nuestras voces',' que si su culto aprecia, presto de Troya ha de vengarse Grecia# Mus. Venid , venid , zagales , &c. Entranse todos , y salen los dos. Lid. Cielos , qué es lo que veo? - quanto fue la verdad mas, que el deseo? Viste, Libio , en tu vida tropa mas bella, esquadra mas lucida asi por la dulzura de su canto suave, como por la hermosura, que honestamente grave, Rey na de todas coronarse sabe? Lib. Digo que yo he quedado atónito y pasmado, viendo que tan extraña gente habita esta barbara montaña. Lid. Sigámoslos , que ya no hay que t& mamos rigores , ni crueldades, pues entre ellos deidades admiramos,^ y es fuerza ser piadosas las deidades; donde estamos sabremos, y cuya fue la voz, que en sus extrefl 10 nos asombró , diciendo antes. Dant. dentr. Adonde, , bella Deidamia, tu deidad se escofl quando en tanta aspereza sigo tu voz, y pierdo tu belleza? Sfr De Don Pedro Sale Danteo» XiiA. Si la lastima, si el llanto para los humanos pechos siempre cartas de favor han sido , á esas plantas puesto un peregrino del mar, que derrotado y deshecho, aborto fue de la espuma, os pide : pero qué veo! Dant. Válgame el cielo! qué miro i Señor invicto? Lid, Danteo? "Dant . Dame tus pies. Lid. En tus brazos he de asegurar el puerto. Dant. Libio ? Lib. Por mas que te admires, te admiras poco. Dant. Qué es esto2 Lid. Qué ha de ser? desdichas m i a s; y porque absorto y suspenso no te embaraces conmigo, quando yo de ti pretendo informarme de qué tierra es esta , como el desierto deseos peñascos habitas, y quien es quien vive en ellos con mis pasadas fortunas te he de salir al encuentro, por desocuparles todo el campo á mis sentimientos. Ya sabes que el R tí y ra ¡ padre prudente, advertido y cuerdo, trató casarme en Egnido, con el divino sugeto de Deidamia, infanta suya; mas para qué lo refiero y mas á ti, siendo tu * quien vino á tratar los medios 2 Escribiste , pues q ue estaban ajustados , añadiendo de la beldad de Deidamia sumos encarecimientos. Yo 'atento , no sé si diga á su fama o mi deseo, que es gran principio de amar estar uno á amar dispuesto; P e d í licencia á mi padre P a r a venir á su Reyno Por ella en persona , él l . a l me la dió , haciendo limación del agrado, ^ la fineza anrprtn. Calderón de la Barca . En un baxel , pues , que pudo ser mejor, que el de Argos me3mo, dibuxado por imagen de estrellas y de luceros, salí una tarde de Epiro, ufano , alegre y contento, tanto, como ahora estoy triste , confuso y suspenso: pero no me quejo , no, de la fortuna, aunque veo executadas en mi sus sañas , de mi me quejo, que es merecido castigo de quien imprudente y necio, sin mandar al viento, fia sus esperanzas del viento: Dichosamente apacible me favoreció algún tiempo* mas qué bien fundado en ayre, no se desvanece presto? Al lobreguecer la noche de ayer , algo mas violento empezó á inquietar las ondas, y todo ese vago imperio á am-otinarse, no solo contra mi , mas contra el cielo, pues en odio de sus luces, gigante de agua soberbio, se rozó con las estrellas, montes sobre montes puestos# Tal vez pudo mis desdichas escribirlas con el dedo en ese papel azul, y tal en el mismo centro escribirlas en la arena, ** ¡j las dos distancias midiendo de la sombra del abismo, y la luz del firmamento. Ya el rumbo pierde el piloto, ya el timonel pierde el tiento, y en no entendidas fahenas, por mandar mas , obran menos. Babilonia de las ondas era el baxel , cuyo estruendo de voces nos confundía mas , que aliviaba : ó que cierto es , que donde todos mandan, nadie obedece, y que el riesgo mayor , es , quando provee la necesidad los puestos! Cruxe el pino atormentado A 2 di El monstruo de los jardines . de uno y otro embate , el lienzo de una rafaga y de otra azotado , cruxe , haciendo rumor como hacia gemido; que hasta un cañamo y un leño parece que sienten, quando mal confundido el consejo, con e) acuerdo de todos, no es de ninguno el acuerdo» En este horror , esta grima pasamos la noche , siendo del marinage el estudio, de la náutica el precepto, alvedrio de las ondas, hasta que el primer reflexo nos divisó los celages deste monte , sucediendo á los peligros del mar ios de la tierra , supuesto que apenas la lealtad quiso que á mi el esquife pequeño salve , quando desbocado bruto el baxel , en aquellos peñascos, vuelta la quilla, fue lóbrego monumento tan de todos , que no mas que Libio gozó del puerto. De mi venida la causa es esta , este mi suceso, dime, pues , donde he llegado? quien es el prodigio bello que aqui habita? y cómo aquí estás tu ? porque con esto se consuelen mis desdichas, se alivien mis sentimientos, se cobren mis esperanzas, y se restauren mis riesgos. T)ant. Bien , antes que te informára de todo , quisiera atento al reparo de tu vida, llevarte á un barco que tengo- en el mar ; pero mirando quanto estásañudo y fiero por una parte , y por otra que las dudas de t-u pecho no es posible que te den espera , escúchame atento, y la tardo del abrigo sajve el informe de presto. Llegué á Egnido , efectué los ya tratados conciertos* dí aviso al Rey, mi señor, escribite á ti lo menos que pude , y lo mas que supe de Deidamia ; pero esto no es ahora del caso , vamos tus dudas satisfaciendo. Ya sabes quanto ofendida Grecia del atrevimiento de Páris , tratando vive de su venganza los medios; y que todos quantos Reyes contiene el poblado cerco, que el Archipiélago baña, conjurados á este efecto, se han aliado, de cuyos grandes apercebimíentos es el movedor Uiises, á quien por valor é ingenio, para la guerra de Troya da Grecia el marcial gobierno. Este , pues , á Egnido vino, donde prevenido y cuerdo su Rey , dixo que en la liga no había de entrar si primero el oráculo de Marte * no le daba avisos ciertos de que auxiliar prometía los militares aprestos de aquesta guerra. Aqui ahora importa que mas atento me oygas , porque empieza aqui el mas extraño suceso de quantos guárda la fama en los archivos del tiempo. Este monte , que por todas partes el mar ciñe, siendo á su fortificación foso inexpugnable , un tiempo isla fue habitada, donde sus moradores vivieron con política, aunque hoy no es mas que escollo desierto. La causa de despoblarse, dicen que fue , que su ameno pensil la deidad de Tetis tuvo por divertimiento, a que del mar con sus ninfas salía , y aqui Peleo, Principe joven , llevado de sus amantes afectos, forzó su hermosa beldad, De Don Pedro Calderón de la Barca. dando el robo á sus deseos la ocasión : ella ofendida del injusto atrevimiento, el talamo destruyó, inundando á nieve y fuego los edificios , los troncos y los vecinos , que fueron, sin cuidar de su defensa, cómplices de su desprecio* Desde entonces en sus grutas, diz que se oyen por momentos tristes gemidos , de quien la mitad responde el eco. Nadie á examinar se atreve el ignorado portento de una cueva , que sellada de un peñasco está, aunque dentro en humana voz se escuchan quejas , ansias y lamentos. De la ruina solamente perdonó el sagrado incendio en la cupula del monte el edificio de un templo consagrado á Marte , en él, atropellando los miedos de la inhabitable isla, el Rey de Egnido Polemio, con Deidamia y con Ulises, nobleza y plebe del Reyao, hacer quiso el sacrificio de Marte , porque con eso mas obligado responda; al ver que á su culto atento viene á renovar las aras, que cubrió de olvido el tiempo: Esta es la causa de hallarnos todos aqui. Lid. Según eso, Deidamia es aquel hermoso prodigio , aquel pasmo bello, que arrebató mis sentidos, al verla ahora, encubierto destas peñas ? Dant. Es sin duda* &id. Quanto á mis fortunas debo! &ant. Pues que ya informado estás, vén conmigo , porque luego que te repares , señor, Vuelvas al baxar del templo á hablar al Rey y á tu esposa* Lid. Eso no , que fuera necio quien á vista de su dama, y ma» al lance primea llegara con el desayre de llegar pobre. Lib . Y que cierto, porque el ser pobre da un asco tan grande , que aun parecerlo de prestado , causará en ella aborrecimiento. Dant. Pues qué has de hacer? Lid. Encubrir mi nombre , hasta que escribiendo á mi padre , su asistencia me adorne de lucimientos dignos de decir quien soy: y asi: Dentro terremoto » Dent. unos . Qué horror! Otros. Qué portento! Otros. Qué asombro! Otros. Qué confusión! Terremoto » Los tres . Dioses divinos , qué es esto ? Dant . Dentro del templo de Marte se oyen marciales estruendos de trabada lid. Lid . Y al duro terror el monte soberbio estremecido , parece TerremotOé que se arranca de su centro. Sale Ulises. asombrado. Ulis . Qué admiración tan notable! Dant. Valiente Ulises , qué es esto? Ulis. Apenas al templo entramos, quando Marte , respondiendo al piadoso sacrificio, prorumpió en horrible acento i Troya será destruida y abrasada por los Griegos, si va á su conquista Aquiles á ser homicida de Héctor* Aqu iles , humano monstruo de aquestos montes , en ellos un risco : y aqui troncada la voz quedó , confundiendo las señas, que iba á decir, turbados los elementos, la tierra hablando en temblores* en relámpagos el fuego, el mar en roncos bramidos, y el ayre en tristes concentos; porque otra deidad , sin duda, (quien ignora que s^a Venus, que es afecta á los Troyanos?) ofendida que el agüero el oráculo descifre, quiso con este portento dest El monstruo desvanecerle , juzgando que el .susto , el pasmo ó el miedo nos embarace buscar al monstruo Aquiles , queriendo que nos le oculte el asombro, ó vos le ignore el estruendo. Vcint. Y el Rey y Deidamia 2 Ulis» Todos admirados del suceso, descienden ya. Lid. Nadie entienda quien soy. Aparta d Dant, Dant. seguiré tu intento. Salen todos los que entraron al templo . Jv^y. Pues de Marte la sagrada voz nos avisa , diciendo que en este monte está Aquiles, y que - en él el vencimiento de Troya consiste, en tanto que él no parezca , no debo firmar la liga; y asi, lo mas que ofrecerte puedo, es la diligencia : todos las entrañas penetremos deste monte en busca suya. ÍJlis. Tronco á tronco , y centro á centro, en esquadras divididos, sus grutas examinemos. X)ant. No quede sitio , que no le averigüe el valor nuestro. IZ 'id. Si un extrangero , señor, que ¡Hoy del mar , pobre y deshecho, £omo puerto en estas rocas, tmereeé á tus plantas puesto, «licencia de hablar,, diré €n que parte escuché dentro de una roca humanas voces. K’-'y. El aviso te agradezco, llévame allá, que sin duda es la gruta que ha encubierto este asombro. Deid. Yo he de sec 3a primera, que corriendo el - monte vaya. Rey. Eso no, que es fragoso su desierto para tus plantas; y asi, que tu te quedes , te ruego, con Cintia y Sirene. Deid. Quanto á mi pesar te obedezco! Rey. Por si la cueva otra boca tiene, no se escape huyendo; tu , Ulises , por esa parte corre el monte; tu , Danteo, de los jardines . por esotra; y tu conmigo vén, generoso mancebo. Ulis. Tu verás mi diligencia. Dant. Tu conocerás mi afecto. Rey. Pues con qualquier novedad volveremos á este puesto; y para no errarle , es bien que las voces é instrumentos sirvan á los tres de aviso, y á ti de divertimiento: y asi , Deidamia , haz que siempre sonando esten sus acentos. lilis• Al monte. Dant • A la cumbre. Tod. Al llano. Rey. Vén , joven. Lid. Ya te obedezco; sígueme , Libio. Lib. Sí haré, aunque para un forastero convidarle á cazar monstruos, por mal agasajo tengo. Lid. Vén , Libio : ay bella Deidamia, mintió ; tü' encarecimiento! Entranse todos los hombres,y dicen dentro » Tod. Al llano, á la cumbre, al monte. Deid. O qué injustamente , cielos, con mas penas, que las mias, ocupáis mis sentimientos! Cint. De qué suspiras ? Sir. Qué lloras 2 Deid. Las dos me preguntáis eso, quando á las dos el decirlo no importa para saberlo? Ignoráis que el Rey mi padre, tirano de mis deseos, casarme trata en Epiro, sabiendo de mi que tengo por natural condición tan grande aborrecimiento á los hombres , que no ha habidoquien me merezca un desprecio 2 Y quando no fuera tanta esta altivez , cómo puedo dexar de sentir que un hombre* sin vencerme los despegos, sin sufrirme los desvíos, haya de llamarse dueño, introduciéndose antes al dominio , que al afecto? Cint. Las soberanas deidades, antes de nacer, tuvieron sabido para quien nacen. Deid. Aun eso es lo que yo siento: y dexando este cuidado, De Don "Pedro Calderón de la Barca . que aflige como primero, cómo puedo no tener otro segundo que hoy tengo? ~jr • Qué cuidado? Ueid, Astrea , mi prima, con quien en mis años tiernos pasé la primera infancia, sin que haya podido el tiempo apartar los corazones; pues aunque es verdad que puedo asentar que de sus señas, ó poco ó nada me acuerdo: con todo, ni la han sacado de los cariños del pecho la ausencia, ni la distancia, mantenidas del acuerdo: desde el gobierno de Acaya, donde su padre había muerto, llamada viene de mi a vivir conmigo , y temo <. que esa pasada tormenta, que echó á pique en estos puertos un baxel , sea el que á ella la traía, Arm . Los sucesos no gustosos, mejor es desecharlos, que temerlos* Sir. Siéntate , y descansa un rato, que nosotras cantaremos sirviendo el canto á dos luces, de aviso y de pasatiempo. e ' id. Cantad , pues, mientras yo doy treguas á mis sentimientos. Siéntanse sobre algunos peñascos fingidos quedase dormida Deidamia, cantan ¡y sale entreabriendo una roca Aquiles , quedán¬ dose á la boca de ella , vestido de pieles. Cantan las dos. Desdichado del que no vive engañado. mt. cant. Qué importa, si oyendo estoy, Nise, tu agrado amoroso, que tu no me hagas dichoso, „, s i yo juzgo que lo soy? c ant. Crédito al semblante doy, aunque me mienta el semblante, Pues ya vivo aquel instante t e ° que me miente tu agrado. dos. Desdichado e * que no vive engañado. g . Ahora sale Aquiles. c ielos, qu$ vos ttfl sonora es la que hiere mi oído? qué nuevo paxaro ha sido este que hoy llama á la aurora? todo mi vida lo ignora; pero qué mucho , si he estado desde que nací encerrado en esta bóveda obscura, sin ver del sol la luz pura, ni que es cielo, ni que es prado \ La deidad que aqui me cria, y á verme de noche viene, puesto precepto me tiene que no salga á ver el dia; y aunque la obediencia mia las leyes pudo guardar, este canto singular á romperla me resuelve: la gruta abro , por si vuelve segunda vez á cantar. Cint. cant. Si disimula el engaño el amor , que no hay en ti, qué importa haber daño en mi, si yo no conozco el daño? Sir. cant. Nunca llegue el desengaño^ pues mejor me está vivir engañado , que morir zeloso y desespesado. Las dos. Desdichado , &c. Aquil. Qué dulce voz! qué suave S Ya que he podido romper la prisión, tengo de ver qué plumas se viste ave, que robar el alma sabe ! Cint. Parece que se ha dormido Deidamia. Sir. No hagamos ruido, que no importa el avisar mas , que el verla descansar. Vatissi Aquil. Ya de la cueva he salido, y al ver del sol la luz pura, se ciega la vista mia, salgo á ver el claro dia, y doy con la noche obscura: Qué variedad! qué hermosura tan admirable ! y si creo á mis noticias , no veo cosa que como ellas sea: O quanto finge la idea? O quanto vuela el deseo l Aquel azul resplandor el cielo debe de ser; te tierra ¡ á jj¡i parecer, \ El monstruo será este hermoso verdor, este árbol , esta flor, ave esta, esta transparente fuente , aquel mar : mas detente, discurso, que tu voz yerra, que esto solo es cielo , es tierra, mar, árbol , flor , ave y fuente, Cielo , pues está adornado del sol y de las estrellas; tierra , pues colores bellas su vestido han matizado; árbol , pues de su tocado el viento las ramas mueve; flor, pues aljofares bebe; ^ar , pues riza albas espumas; ave , pues tremóla plumas; y fuente , pues toda es nieve, J)e todo quanto llegué á ver , esto es , en rigor, lo mejor de lo mejor, cómo esta su mano fue: Ay Dios , si me atreveré á * tocarla ! osado llego: «ay , qué me abraso! ay, qué ciego me yelo! O áspid aleve, á la vista eres de nieve, y eres al tacto de fuego? Mas con tu yelo ó tu ardor ¡tan poco daño me has hecho, que antes siento acá en el pecho bien hallado mi dolor: no tuve pena mayor jamas , pues de gozo llena la alma , otra vez se condena <0 sentirla, discurriendo qual será su gloria, siendo Tan apacible su pena? Mas r.y , esperanzas vanas, que entre las cosas que oi á quien me ha criado aquí, una es (desdichas tiranas!) que hay deidades soberanas; y si aquestas son verdades, ya con dos contrariedades arguyen mis pareceres, si hay deidades , tu lo eres; si no lo eres , no hay deidades: y supuesto que ya aqui tal te conoce y adora mi vida , tengo. Sale Sirena Señora, de los jardines. ya todos : mas ay de mi! qué miro! Aquil. No huyas así* Sir . Fiero monstruo. Aquil. Y dime , puesto que has hablado. Sir. Suelta prestó* Aquil . Tan grande asombro te doy? oye , aguarda. Sir. Muerta soy! valedme Dioses! Cae desmayada Sir ene , despierta Deid mia,y queda Aquiles entra las dos * Deid . Qué es esto? quien da voces? mas ay, cielo, quien vió asombro semejante? Aquil. Oyeme tu , y no te espante mi vista , ni dé rezelo. Deid. Viva estatua soy de yelo, Aquil. Que solo saber quisiera en la confusión primera de tantas dudas esquivas, si importó , porque tu vivas, que esotra deidad se muera. Quando tu sin vida estabas, ella con vida venia, quando ella es estatua fría, tu de respirar aGabas: dime si el alma la dabas prestada por el instante, que no te era á ti importante; porque siendo asi , que á dos una alma sirve , por Dios, que mi rudeza ignorante á tu sér ha de pedir, que á cobrarla se resuelva, y porque ella á sentir vuelva, que vuelvas tu á no sentir: no porque he de conseguir mas gusto en que viva aquella, que tu , siendo tu mas bella, sino porque yo , al pasar, me pueda el alma abrazar, para quedarme con ella. Deid. De tu semblante feroz el susto en horror se muda, que no es racional tu duda, aunque es racional tu voz; ya mi discurso veloz se atreve á juzgar, no en vanó» que hombre humano eres. Aquil- Tirano tu sér el alma imagina: tengote yo por divina, ^ De Don Pedro Calderón de la Barca. y tleitesme por humano? Hijo soy de una deidad, que esto solo sé de mi, porque desde que nací, no la debo otra piedad. Deid, Pues cómo asi? Aquil. L a crueldad suspende. Vuelve Sirene del desmayo . Deid. Ya en sí volvió Sirene. Aquil . Cómo cobró su sér , sin faltarte á ti ? Tienes alma y vida ? Sir. Sí. Aquil. Luego no eran tuyas ? Deid . No. Aquil. Gran autor debe de ser el que con eterna palma á cada cuerpo da un alma, y uña vida á cada sér: Quien eres tu? Sir. Una muger. Aquil. Dulce nombre! Y tu quien eres? Deid. Una muger. Aquil . Qué placeres tan tiernos, tan amorosos! vive Dios , que sois hermosos animales las mugeres. Mas cómo , si viendo estoy en las dos una excelencia, hay tan grande diferencia en las dos , que al veros hoy, con igual afecto os doy una alma que tengo bella, y tan al contrario della usáis , que al irla á cobrar, tu me la vuelves á dar, y tu te quedas con ella? Qué poder en ti mas fuerte puso el cielo, pues á ti el verte me basta á mi, y á ti no me basta el verte: tu hermosura me divierte, la tuya me da pasión, y en igual admiración, con desiguales enojos, tu te quedas en los ojos, *tu te -entras al corazón. Sir. Señor monstruo , que hay, confieso, en lo que va á discurrir, muchísimo que decir, nías yo no estoy para eso. ° ei ¿ Muerta estoy , estoy sin seso, ver tanta rustiqueza ,. e n tan inculta belleza. r*'; Huye, señora. ftd, No puedo, Vas?. que grillos me ha puesto el miedo. Aquil. i or qué con tal ligereza huyó de la vista rníia? aunque si digo verdad, no me hace ella soledad, ' si tu me haces compañía. Deid. No , no te acerques , desvia. Aquil. No huyas tu , detente , espera. Deid. Suelta. Detienela Aquiles. Aquil . No haré , hasta que infiera quien vida y muerte me da. Sir. dent. Corred, que Deidamia est en los brazos de una fiera. Tod. dent. Acudid todos al llano. Aquil. Qué voces aquestas son? De id. De mis gentes , cuya acción te dará muerte. Aquil. Es en vano, que tema el sér soberano de Aquiles. Deid. Qué es lo que oí? tu eres Aquiles? Aquil* Do ral eso es todo quanto sé. Detiene Deidamia á Aquiles* Deid. Pues ahora yo seré la que te detenga á ti. Aquil. Qué poco habrás menester 1 Deid. Ha de toda la montaña, no hay quien venga á mi voz ? Sale Lidoro. Sí, que perdida la esperanza de hallar la gruta, no pierda la de darte vida en tanta confusión : bárbaro monstruo, muere á mis manos. Al acometer d Aquiles Lidoro , le ase Deidamia , y le detiene. Deid. Aguarda, extrangero , que esos mares arrojaron á estas playas, no le mates , que es Aquiles. Lid. Qué es lo que escucho? Aquil. Qué rabia ha introducido en mi pecho el ver que con él se abraza! que es un casi aborrecerla, lo que juzgué que era amarla. Lid. Tu advertencia me suspende, no su vista me acobarda, para no darle la muerte. Aquil . Pues no le tengas , aparta, veamos si mata l diando, quien antes de lidiar mata. B - Lid •El monstruo Tet. Vén a la orilla del mar, donde ya , Aquiles , te espera el fantástico baxel, en que de todas sus señas informada, te acompañe. Aquil. Cielo , sol, luna y estrellas, montes , mares , troncos , flores, brutos , aves 1 , peces , fieras, ya que es fuerza que mi vida fabula al mundo parezca, dadme ingenio con que supla mi ignorancia , quando sea monstruo en los jardines, quien lo fue en las selvas. Todos, Norabuena sea, sea norabuena: Veamos si sus hados vence , quando sea monstruo en los jardines, quien lo fue en las selvas. Vanse captando ,y sale Ulises como oyendo las voces. Ulis. Veamos si sus hados vence, quando sea monstruo en los jardines, quien lo fue en las selvas? Qué nuevo oráculo , cielos, es este que al ayre suena, en que parece que Marte se obliga de la fineza con que me quedé en el monte, quando dél todos se ausentan, por si averiguar pudiese el alma de su respuesta, Intentando declararla? Pues para su inteligencia, qué alli impidió el terremoto, dice aqúi en voces diversas. El y mus. A ver si sus hados vence, quando sea monstruo en los jardines, quien lo fue en las selvas. o Ulis. Tropa de marinas ninfas es la que hacia la ribera, alegramente festiva, llevando el monstruo, se acerca: Tras ellas iré, aunque en vano será , pues en hombros dellas ya ál mar se introduce , donde hermoso baxel le espera, á cuyo borde llegando, de los jardines. vuelven á decir contentas, como que á Marte en baldón dicen de su competencia: El y mus.-Ve amos si sus hados vence , quando sea monstruo en los jardines, quien lo fue en las selvas. Ulis. Ya dentro del buque, al mac en las náuticas faenas del marinage, las voces dicen en música envueltas: Mus. A leva , á leva, la ancla desamarra, despliega las velas, y gozando el viento que sopla de tierra, a leva, ¿ leva: Veamos si sus hados vence, quando sea monstruo en los jardines, quien lo fue en las selvas: A leva , á leva, la ancla desamarra, despliega las velas. Ulis. Ya engolfado en alta mar, tan favorable navega, que siendo delfín que nada, parece neblí que vuela: pero no me desconfíe á pensar que las cautelas de Ulises : pero qué digo? si es tan imposible haberlas, quanto lo es el contrastar alguna deidad suprema, que al resguardo de sus riesgos, de aqui , diciendo , le ausenta: El y mus. A leva , á leva, ' veamos si sus hados vence, quando sea monstruo en los jardines, quien lo fuere en las selvas. Vatf* Sale Lidoro leyendo una carta , y Dant& y Libio descubiertos. JDant. Qué escribe el Rey mi señor? Lid. Que habiendo la voz corrido de haberse el baxel perdido, ya de mi muerte el rigor tuvo por ciert® ; mas luego que á la voz siguió el aviso, ponerse en camino quiso para Eg*¡do ; tanto llego , De Don Pedro Calderón de la Barca, & deber á su fineza. Y al fin , que presto vendrán prevenciones , que podrán desempeñar la tristeza con que yo vivo , disfrazado á vista de tanto bien. Dant. Aunque disculpas me den tus razones, lo has errado en callar desde aquel dia: pues qué importarla llegar derrotado tu del mar? Lib. Muchísimo importaría: ¿•leño á su novia envió de joyas y de cadenas su retrato uno , y apenas la dicha novia le vió, quando con dos mil placeres dió el sí : él muy amante y fino se puso luego en camino. Ciertos hombres y mugeres de los que alzando figura, dicen , sin saber de estrellas» la buena ventura ellas, Y ellos la mala ventura, dieron con él, y tomaron, á la vista del lugar adonde se iba á casar, quanto en su poder hallaron» El bien ó mal , como pudo» hasta su novia llegó; ella, asi como le vió descadenado y desnudo, dixo : Este no se parece al retrato que yo amé, ni he de casarme, porque quien no parece, perece. Bant. Extraña frialdad! Lid. Espera, que baxando á los jardines, donde rosas y jazmines aguardan su primavera, Deidamia hermosa lia salido de su quarto. Dant. ¿legaré á hablarla al paso , porque puedas , señor , divertido e n su hermosura , lograr la breve ocasión que ofrece e l sitio. Lid. Y si te parece, €n mi la puedes hablar, para ver si su semblante, l£, is del cielo de amor, algún rasgo en favos de mi fortuna inconstante» Dant. Ya llega cerca ; y asi, es bien que , el papel trocado, hagas el de mi criado. Salen Deidamia y Sirene , cúbrese Dan teo,yLidoro está descubierto . Deid. Quien, Sirene, estaba aquí? Sir. Al Embaxador vi ahora de tu esposo. Deid. Qué rigor! Qué hay de nuevo, Embaxador? Dant . Mucho que temer, señora, y que dudar. Deid. De qué modo? Dant. Carta del Rey he tenido, en que me dice , que ha sido tan amante y fino en todo quanto á su afecto ha tocado ¿idoro, el Príncipe mió, que obediente á su alvedrio» asi como afectuado vió el concierto , se embarcó, porque no quiso que fuera otro quien por vos viniera. Lid. Alegrase de oirlo? Lib. NO. Dant. Y haber llegado sin él el aviso , me ha tenido triste , y mas habiendo oido la perdida de un baxel, según me contaba aquí este extrangero , que igual corrió el mismo temporal» Lid. Y ahora se alegra ? Lib. Sí* Lid. Mientes , que primero fue quando el semblante alegró, y ahora le entristece. Lib. Yo poco de semblantes sé; pero ni uno , ni otro vi. Deid. Mucho siento , Embaxador, que tenga vuestro temor tanta razón contra sí. Lid. Ves silo siente? Lib. Muy bien» Deid • Decid á ese forastero que llegue á hablarme , que quiero informarme yo también de las noticias que tiene. Dant. Mirad que llama su Alteza* Lid. Si esa divina belleza tantos favores previene al que llega perseguido de la fortuna y el hado, ya fuera mas desdichado, si menos lo hubiera sido» C Di'il* El monstruo de los jardines. Deid. No fuisteis vos el primero* que á socorrerme llegó, quando mi temor creyó ser Aquiles monstruo fiero? £id. Yo fui el primero , señora, que presumió que pudiera ser tan felice , que diera por vos la vida , que ahora rinde humilde á vuestros pies* Deid, Confieso que agradecida os quedé , y compadecida de vuestras penas, después que supe que derrotado habéis salido del mar; y para desempeñar la deuda en que os he quedado, en algún cargo poned los ojos , que desde ahora ser ofrezco intercesora e» que se os haga merced. Va andando hacia al paño» Lid. L a tierra que pisáis beso, si la tierra que pisáis 3 besar merezco j y pues dais con tal liberal exceso ocasión á mis enojos de alentarse, yo os diré ama pretensión en que tengo ya puestos los ojos* Vuelve Deidamia . Deid, Decid. Lid. No ha de ser ahora* Deid . Por qué ? Lid. Porque no me atrevo. Deid. Cómo ? Lid. Como ahora debo pensarlo mejor , señora. Deid » Pues no me decís , que ya mirada la teneis ? Lid. Sí; pero habiendo vos por mi de empeñaros , claro está que el atreverme es forzoso á mas ; que muy otro ha sido juzgar como desvalido, que pedir como dichoso. Deid. Pues volvedme á ver aquí, en habiéndolo mirado. Lid. Cómo , habiéndome llamado para informaros de mi, quando mi naufragio fue, tan poco cuidado os dasaber sicierto será, el de .Lidoro ? Esto dice ya junto al paño Deidamtfc Deid. No se, porque , ó es verdad ó no; si no es verdad , necedad es sentirlo ; y si es verdad, qué culpa le tengo yo? Y pasando á otro temor, que mas que aqueste lo ha sido, sepa si el baxel pendido de Acaya era , que el rigor que mas me aflige , es pensar si en él ‘ Astrea venia. Lid. No , señora , que él traía contrario rumbo de mar, y el baxel era de Egnido, y Lidoro venia en él. Deid. Como quiera que el baxel el de Astrea no haya sido, por esa segunda nueva, en segunda obligación, valdré vuestra pretensión. Lid. Con tal favtor , que me atreva, á mas que entendí, será dicha , no jactancia. Deid. Pues dadme el memorial después. VaSt* Lid. Quien darme á un tiempo creerá muerte y vida ? poco gusto muestra' de mi casamiento Deidamia. Dant. Ese sentimiento rezelo es de amor injusto, que claro es que su recato no había de-ser exceso alguno. Lib. Tampoco es eso. > Lid . Pues qué ? Lib . Vuelvome al retr^ 0 ' Venimos descadenados; y asi, somos recibidos como hombres mal parecidos * dexa que lleguen criados, ) vestidos , joyas , dineros, caballos, coches , libreas; y que cercado te veas de pages y de escuderos: dexa que haya hoy un festín, que haya mañana un torneo, esotro justa y paseo, mascara esotro ; y en fin, verás entonces , señor, como con grandeza iglta!, si ahora has parecido mal, pareces mucho peor. Ddnt, Y en fin, qué jrieíisas hacer- ^ De Don Pedro Calderón de la Barca . %id. Escribir , Danteo , con tal atención el memorial, que sin llegar á saber quien soy , la ponga en cuidado de querer saber quien soy, para cuyo intento hoy. Dant. Calla , que el Rey ha llegado. Salen el Rey , Ulises y gente. Rey. Ya que quedaste en el monte, dime si algún rastro ó seña volviste á hallar ? Ulis. Peña á peña corrí todo su horizonte, ni indicio, ni rastró .hallé; El oráculo que oi reservaré para mi: #p, Y en tanto que mas no sé, mira qué quieras que diga á los Principes de Grecia? R e y> -Quanto mi amistad aprecia entrar en la heroyea liga, que contra Troya se trata; pero que en . aquesta parte e l oráculo de Marte mis prevenciones dilata. Porque mientras yo no vea ^tte Aquiles á Troya va, á quien todos vimos ya, sin .que sepamos qual sea la deidad que nos'le oculta, yo no me atreveré á hacer hd, en que se va á perder, pues Marte lo dificulta. Ulis. De esa suerte lo diré de tu parte , y de la mia protesto desde este día á Grecia , mi patria , en fe del hijo de mas Valor, y según dicen, mas sabio, en venganza de su agravio, y e n demanda de su honor, no perdonar diligencia, que mis engaños sutiles ?° hagan en busca de AquiW “asta traerle á tu presencia, 31 sé en varios horizontes Sorir , sufriendo pesares, as entrañas de los mares, £ fos senos de los mpntes, e Uad que le guardas , si ^ r a otros ocultos fines «5 RiQiistrug de los jabines, donde está Aquiles % Criad, dsnt* Aquí esperad. Sale el Criado . Rey. Qué es esto ? Criad. Astrea, que ahora acaba de llegar, licencia pide de entrar. Ulis. Otro proverbio ? aunque sea acaso, pues dixo , aquí, aquí le empiece á buscar. Rey. Qué espera para llegar mi sobrina ? Celio , di tu á Deidamia , que á la bella Astrea salga á recibir, que aunque la viene á servir, hay tanta nobleza en ella, que es justo honralla. Lib. Esta esfera hoy nuevo cielo será» Lid. Calla , porque llegan ya. Lib. Yo callara, si pudiera. Toca/i chirimías, y sale por una parte Aquí* les ele dama,y Tetis con acompañamiento, por otra Deidamia y sus damas. Aquil. Apenas vi del palacio la inmensa fabrica augusta, quando todos mis sentidos se desvanecen y turban. Tet. Pues vuelve en ti, y con prudencia te cobra y te disimula. Aquil. Vuestra Magestad, señor, yo, sí, quando , los pies nunca merecí. Rey. Esa turbación mas os abona y disculpa, - qué pudiera la mas docta retorica, y mas aguda! Besad la mano á Deidamia. Aquil* Hermosa Deidamia , en cuya competencia de los cielos es sombra la luz mas pura, dadme á besar vuestra mano, y perdonadme que muda, tanta dicha no encarezca, que aunque mi rudeza e tudia michas cosas que decires, no se me ha acordado alguna desde que os vi , y esta sola siempre en mi memoria dura, porque tocar vuestra mano, mal puede olvidarse nunca. Deid. En toda mi yida vi mas peregrina hermosura! Alsad, Astrea , del suelo, y El monstruo y creed que tengo á ventura, que á ser vengáis, no mi dama, sino mi amiga , que hay muchas razones para estimar (mis brazos os lo aseguran) las prendas de vuestra sangre. Aquil. O qué bien dicen , fortuna, que no se consigue mucho, si mucho no se aventura! A los brazos de Deidamia llegué , si es que alguno culpa «1 disfraz , ame , y verá quantos él discurre y busca: Hoy , de su mina arrancada, llega tosca piedra inculta «na alma , á que los crisoles ¿el ingenio y la cordura, icón ejemplares la labren, y sin castigos la pulan. Sir. Todas de vos , bella Astrea, aprenderemos , sin duda, en vuestra beldad lecciones del ingenio que os ilustra. ■ Rey. Ya , XJlises , que la ocasión de que esta obligación cumpla cortó la platica nuestra, á ella volvamos , no una vez sola, pero mil veces doy á las Deidades sumas palabra de que en el dia que el cielo á Aquiles descubra, daré contra Troya á Grecia todo mi favor y ayuda. Aquil. Válgame Dios! tanto importa, que el cielo mis hados cumpla? i/lis-. Y yo vuelvo una y mil veces á dar palabra á las sumas Deidades también de andar el orbe todo en su busca, hasta que el valor le encuentre, ó el ingenio le descubra» Sale Vanteo* Dant. Cerca está de aquí, señor. Ulis. A donde? Aqtill. Qué desventura! Ulis. Aquiles está ? Dant, Yo digo un baxel, que haciendo puntas, veloz neblí de las ondas, el nido del puerto busca. Ulis. O tro proverbio? no acaso el cielo mi intento ayuda. . Dfcitt Ya Yírngo ¿ pecUr albricia#/ de los jardines . porque en él viene > sin duda, Lidoro, según las cartas me dicen , y lo aseguran el rumbo y seña que trae; si bien las hace confusas la distancia. Rey. Si es JLidoro el que nuestros mares sulca, seguras albricias tienes. Deid. Las mias son mas seguras, que como lagrimas son, están mas prontas. Lid. Fortuna, quando el Rey se alegra , ella se entristece y se disgusta? Dant. Si ese baxel es de Epiro, verás quan presto se muda la tristeza en alegría. Lid. Ya tarde la espero ó nunca; pero porque no se queje mi omisión de mi , la industria de hablar en mi pretensión su afecto hará que descubra. Vanse Lidoro, Danteo y Libio » Rey. Vamos al muelle , que quiero desde su elevada punta ver ese nevado cisne nadar sobre las espumas-. A Dios, Deidamia. Vanse el Rey y los Criados • Deid . Los cielos te g«arden : decid que acuda la música en los jardines; vén , Astrea. Vanse Deidamia y las damas* Tet . Antes escucha : ya has oído los desvelos con que tu persona buscan? Aquil. Sí. Tet. Pues no te digo mas de que en conservarla oculta está tu seguridad; y pues queda tu fortuna en tu mano , á Dios , Aquiles, y ten silencio y cordura, pues ya falta poco para que el termino tu hado cumpla» Aquil. Eso diselo á mi amor, que no es posible que sufra silencio el fuego , sin ahumé > ya que no luzca. Ulis. Cielos , si á vuestras estreU* persuadisteis á que influyan ea luí fayoc ios afectos* flU a De Don Pedro Calderón de la Barca. que caucfMo me intitulan de toda Grecia ; por qué después que el nombre me ilustra» me andais regateando el medio, y escaseando la ventura. Sin Aquiles, esta guerra no tendrá , según prenuncia el oráculo de Marte, favorable la fortuna? Pues cómo á dar la noticia basta su Deidad augusta, y á descubrirle ao basta . Mas ay de mi 1 que sin duda, opuesto poder le ampara; bien lo muestra y asegura hacer, quando dexa verse, que por los vientos nos huya. Pues yd no me he de rendir á dificultad alguna, que si hay un Dios que le guarda, otros hay que le descubran: y si por humanos medios esto puede ser, mi industria dará trazas con que á efecto llegue , y esta ha de ser una. Muchos dias ha que noto, que en la milicia no supla la humana voz otra voz superior á todas , cuya orden gobierne las tropas, ya divididas , ya juntas, un horroroso sonido, que animo y valor infunda en los pechos de los hombres de suerte, que su confusa armonia , con variarla de las clausulas algunas, todo un exercito entero, si una vez el són escucha» entienda lo que le manda, porque lo execute y cumpla» Con esta imaginación han trazado mis astucias dos instrumentos ; el uno, de curadas pieles rudas; y el otro , de retorcidos metales , ambos retumban de suerte , que armoniosos, en tina y otra voz juntan ios apartados extremos «leí hoirofi y la tlulitra* Destos instrumentos dos, que erizan y que espeluzan al que los oye, he de usar hoy de Aquiles en la busca: Y siendo asi , que de monstruo de las montañas , le. rauda á monstruo de los jardines, quien nos le guarda : quien duda, pues la voz solo entrar puede en la estancia mas oculta, que como este horror su oído hiera, la prisión no sufra; porque joven á quien Marte para sus triunfos anuncia, gran corazón le guarnece, gran espíritu le ilustra; y no es posible que quien ya en los vaticinios triunfal y en los oráculos vence, oyendo este idioma, cumpla con su mismo natural, si arrebatado, no busca la horrible voz de la guerra, que sus aplausos pronuncia. Y quando no se consiga por tal medio tal ventura, otros habrá , sin que dé por vencidas mis industrias; pues antes. Mas qué instrumento» la voz de mis labios hurtan. Músicos son de Deidamia; y por detras destas murtas ella viene, embarazarla no quiero : Donde , fortuna, hallaré á Aquiles ? Deid. Conmigo no venga ahora ninguna. Ulis. Otro acaso ? pues no quiero creer que misterio no incluya» Vase , y sale Deidamia sola . Deid. Quedaos , y deaid que no canten, porque me disgusta aplicar injustos medios contra tristezas tan justas: O tu soberbio baxel, que hollando cristales vienes, si de mi pena cruel el dueño en tu esfera tienes, no tomes puerto con él: mira que son contra mi (pues para no amar nací) todo» quaatos bordos das El monstruo Sale Aquí les. Aquil. Donde , pensamiento , vas? mas si está Deidamia aqui, qué mucho que aqui viniera?, sin que la elección hicieras, pues siempre va el corazón al riesgo sin elección? Deid. Vuelve, vuelve al mar, no quieras ser de un tirano tercero, que al viento dos veces sigue. Aquil . Sola está , volverme quiero, no haya ocasión que me obligue á decir del mal que muero. Deid. No de la libertad mia quieras : mas quien (ay de mi!) mis sentimientos oia? Aquil. Yo llegué aqui, y como vi que estás sola, rae volvía, por no escuchar lo que hablabas. Deid. Poco importara (ay Astrea!) ser tu la que me escuchabas; y para que tu amor crea que tu no me embarazabas, lo que me hubiera pesado que alguien me hubiera escuchado, te diré á ti, porque asi veas que fio de ti la causa de mi cuidado: tanto, si verdad confieso, aunque parezca temprano, te estimo. Aquil. Tu mano beso, aunque no tanto por eso, como por besar tu mano. Deid. Mi padre, sin mi alvedrio^ con Lidoro me casó. Principe de Epiro. Aquil. Impío rigor! casada estás 1 Deid. No. Aquil. • Vivamos , corazón mió. Deid . Hechos los conciertos sí. Aquil. Pues si aun no lo estás , de que es tu pena? Deid. Escucha. Aquil. Di. Deid. Tanto el sentimiento fue de dar á quien nunca vi, mi padre mi libertad, que ofendida la crueldad de mi altivo pensamiento, se ha hecho aborrecimiento lo que aun no fue voluntad: Si mi padre me casára con un hombre que yo viera, de los jardines. y este , con fineza rara* mis des ay res padeciera, y padeciendo, ganára hoy el agrado , el afecto mañana, esotro el favor, pudiera ser que discreto, galante y fino, su amor hiciera en mi amor ¿fecto: Pero querer que yo quiera á quien no sé si sabrá estimar mi mano, es fiera esclavitud; quien podrá no sentirla? Aquil. De manera, que si supieras, señora, que un amante qué te adora, padeciendo te servia, menos te disgustaría su deseo? Deid. Quien lo ignora? porque el quererme á mi bien, no es ofensa para mi. Aquil. Vida los cielos te den. Deid. Pues qué te va en esto á ti? Aquil. Mucho mal y mucho bien# Deid. Cómo ? Aquil. No sé. Deid. Mi castigo teme , ,ú : declara porque lo has dicho. Aquil. A eso me obligo, que si digo que lo sé, no sabré lo que rae digo. Deid. Pues yo la quiero saber. Aquil. Y aun decirlo quiero yo# Deid. Di pues. Aquil. Presto (ó fácil ser) habito, de hablar me dió el habito de muger. ¿i Hermosísima Deidamia, cuya perfección feliz pragmáticas pone al Mayo, y leyes le da al Abril, en la grande isla de Marte te vió un joven preferir á lo roxo del clavel, á lo blanco del jazmín; alli te vió , mas no pudo declarar su amor alli, pprque entonces no sabia mas ,. que sentir sin sentir. Tu ausencia y su sentimiento le han obligado á venir a tu corte • disfrazado, Ve Don Pedro Calderón de la Barca. ap. que como es guerra civil amor, nunca se desdeña de valerse del ardid: Su sangre es ilustre tanto, que bien puede competir con la mas sagrada prole de esa curia de zafir: Su nombre, por no saberle, no te le puedo decir. Solo esto he de reservar del secreto para mi, porque no la escandalice de Aquiles el nombre oir. Pero ya que no lo diga, podré, fiándome de ti, en que no te has de enojar, enseñarte (ay infeliz!) su persona alguna vez, aunque en vano es prevenir enseñarle yo , pues tu le conoces como á mi. Deid. Mucho el aviso te estimo; y porque podrá servir el conocerle de que no me haga¿ acaso incurrir la ignorancia en los descuidos, ya de hablar y ya de oir, mira que te ruego , Astrea, y aun te mando desde aquí, que en la primera ocasión que me lo puedas decir, me digas quien es ese hombre; f ó me quejaré de ti. Aquil. Porque veas si deseo obedecer y servir: Amor, á mucho te atreves# Deid. En qué te suspendes , di? Aquil, Desde aquí le puedes ver. Deicí. No veo á nadie desde aquí. Alquil. Míralo bien , que sí ves. Deid. Digo , que en todo el jardín no estamos mas que las dos , solas. Aquí], Solas las dos? Deid , Sí. ¿quil. Pues si tu dices que estamos solas , y yo que está aquí tu amante , bien fácil es la enigma de descubrir* Qeid. Cóma? Aquil . Como entre las dos está. Lidoro , y llega por entre las dos á dar el memorial* «p. Lid. Pues que permitís que en mis pretensiones hable» Deid. Qué es lo que miro? Aquil. Ay de mi! Lid. Este memorial, señora, os dirá quién soy. Deid.- Asi Rómpele * despacho yo memoriales de quien con trato tan vil en mi corte , en mi palacio se atreve. Lid. Qué oygo! Deid. A asistir disfrazado y encubierto. Aquil. Ella llegó á presumir, que yo lo decia por él. Lid. De alguien conocido fui sin duda, y quien soy le han dicho* Deid. Ni he menester. Lid . Ay de mil Deid. Saber quien sois , ya lo sé. Lid. Pues si lo sabéis, oid. Cúbrese « Aquil. Miren que grave se ha puesto* Deid. Corazón, esto sufrís? Lid . Derrotado de los mares, de Marte á la isla salí, donde vi vuestra hermosura. Deid. Lo que tu me dices? Aquil, Sis Basta que he venido á ser tercero yo contra mi, pues me declaré por otro* Lid. Viendome tan infeliz, por no veros desayrado, persona y nombre encubrí; y pues ni el venir por vos en persona , ni el fingir mi nombre es ofensa vuestra* Deid. Cómo es eso de venir por mi en persona? Lid. Vos rnisnMI saber quien soy no decís? Deid. Pues ya no quiero saberlo después que lo sé ; y asi, si habéis de decir quien sois, á mi padre lo decid, que mugeres como yo, nunca acostumbran , á oir finezas tan desmandadas, que hayan de llegar á mí, sin que sepan eL camino por donde deben venir* _ Lid. Si yo. Deid. No mas* Lid . Pude.- Deid. Basta* Lid. Juzgar. Deid* Nada os he de oír; idos El monstruo de los jardines. Lid . Sí haré , por daros Aquil. Pálido ceño de la noche ~ “ que limitada sombra, asombra idos pues tiempo. Deid . De qué? Lid. De advertir, que es tan noble mi delito, que solo erró contra sí, no atreverse á parecer, por no atreverse á lucir. Vase* Detd . Tampoco , Astrea , me sigas tu. Aquil. Pues yo te ofendí? Deid. Si. 'Aquil. En decir quien fuese? Deid. No. Aquil . Pues en qué? Deid. En no lo decir» Puede haber mas traydor trato, puede haber acción mas vil, que tercera de su amor, habLarme en que está por mi un amante disfrazado, y recatar y encubrir quien era ? Aquil. Eso no sabia» Deid. Pues cómo pudiste , di, saber que me vió en el monte, que vino encubierto aqui, y no quien era ? Aquil. No sé. Deid. Eso es volverme á mentir segunda vez. Aquil. No me injuries, que si enojada te vi sin culpa, quizá con ella, la costa hecha á lo infeliz, me atreveré á verte. Deid. Cómo ? Aquil. Obligándome á decir, que no lo dixe por él. Deid. Pues por quien, fiera? Aquil, Por mi vuelva mi honor : Por quien es tan cifra deste pensil, tan enigma deste alcazar, que andando siempre tras ti, le ves , y no le ves j le hablas, y no le hablas ; le oyes , y ¿lio le oyes , porque delirio de los hados, frenesí de la fortuna , y prodigio del amor , oculto , en fin, es deste jardín el monstruo. Vase. Deid. Tente , oye , espera , no asi me dexes dudosa : pues le he de matar, ó inquirir quien por mi puede ser , cielos, el monstruo deste jardin. JORNADA TERCERA. Sale por una parte Aquiles en trage de hombre , y por otra Deidan¡ja . desvanece y la luz del sol, el rosicler del día; siendo en asombro tanto todo horror, todo miedo y todo espanto* Deid. Todo horror, todo miedo y todo espanto es quanto toco y piso, pues apenas diviso en lns arrugas del nocturno manto, atenta mi querella, ni una luz, ni un reflexo, ni una estrella* Aquil. Ni una luz, ni un reflexo, ni un# estrella en el cielo parece: O quanto favorece mi pretensión y de Deidamia bella 1 pues quando en este trage vengo á hablalla, falta el sol, la luna huye, el viento calla. Deid. Falta el sol, la luna huye, el vien* to calla, quando firme y constante vengo á ver un amante, tan enigma de amor, que á descifrall# no hay valor que se atreva; tal mueve, tal admira , tal eleva. Aquil. Tal mueve, tal admira, tal eleva de mi vida el suceso, que : mas Deidama es esta, y aun poí eso su nueva Siquis, con fragrancia nueva, saludan los verdores de las hojas, las ramas y las flores. Deid. De las hojas, las ramas y las flore* el vulgo ha respirado, sin duda que ha llegado el cuidado, que es Dios de los amores* Aquil. Mi dueño? Deid. Gloria mía? Aquil. Salió el sol. ’Deid. Vino el alba* Los dos. Llegó el dia. Deid. Ya acusaba tu tardanza, viendo que la noche viene, y que tu te detenías, arboles , flores y fuentes. Aquil. No te admire , no te espante,’ hermosa deidad de nieve, á quien vistieron jazmines, y coronaron claveles, que tema el verte hoy. Deid. P° r v ' M Ve Don Pedro Calderón de la Barca, fino , rendido y galante Deidamia ha de haberos visto. Lid» Aunque no es eso muy tacil de obedecer , pues callar con zelos no lo hizo nadie, yo lo acabaré conmigo. 1 /lis. Esto es lo mas importante: Un hombre no conocido, que me asista y me acompañe, he menester * mirad vos si de quantos en la nave vienen, hay vino de qual pueda el secreto fiarse. Lid. Un criado tengo , en quien concurren las calidades que me decís , porque aunque me ha asistido , los disfraces, le encubrirán. Ulis. Pues , Lidoro, á disimular pesares. Lid. Ulises , á hacer finezas. Ulis. Que hombre , que pudo llamarse el monstruo en los jardines. Lid. Que hombre, que pudo ocultarse en ellos de dia y de noche. Ulis. Indicios me ofrece grandes. Lid. Grandes temores me ofrece. Ulis . Y no sin causa. Lid . Y no en balde* Ulis. Si tantos avisos creo. Lid. Si dudo tantos desayres. Ulis. Como los cielos me envían. Lid. Como Deidamia me hace. Vanse ,y salen Deidamia, Sirene y Cintia . Sir. No en vano las luces bellas, que el sol en sus lumbres dora, osan , con tan bella aurora, competir con las estrellas. Deid. Lisonjas , Sirene , á mi? €int. No es posible que lo sea la verdad. Deid. Bien está: Astrea ha pasado por aqui? bien sé que en su quarto está ap. mudando el trage , y el fin del empeño del jardín* mas esta es desecha. Sir. Ya ella viene. Sale Aquiles de dama» Deid. En qué has estado? qué traes? qué tienes? Aquil. No sé? Pasando ahora escuché. Deid . Qué? Que te trae un recado. De id, Quien f Aquil. Ulises. Deid. Y qué ha sido? Aquil • Lidoro. Deid. Qué mal empiezas 2 Aquil' P° r divertir tus tristezas, sabiendo qué llegó á Egnido un Mercader extrangero, que trae de la india oriental empleado su caudal en uno y otro lucero hijos del sol, te le envía con él , porque de sus bellas joyas , las que gustes deltas tomes. Deid. Esa bizarría, sobre la loca arrogancia de anoche, que hasta ahora lucha en mi pecho , arguye mucha malicia ó mucha ignorancias mucho rae da que temer* pero cómo de mi (ay cielos!) se atreverá á tener zelos? Aquil . Mira que has de responder* Deid. No lo sé , porque si aqui respondo , airada y cruel, le doy otro indicio á él; y si no, otro enojo á ti. Aquil . Pues ya que á dudar te obligas lo que debes hacer, yo diré que entre , porque no quiero que tu se lo digas. Sir. Notable desayre fuera, si en su fineza reparas, que la entrada le negáras. Salen Ulises y Libio vestido como extrart - gero,y trae en un cofrecillo lo que dirán después los versos , y en las manos un som-> brero con plumas, una espada de plata , y un escudo dorado . Ulis. Dichoso yo , que esta esfera soberana merecí de tanto sol penetrar; mas esto es servir y amar. Lib. Y desdichado de mi, que hecho una portátil tienda, soy, como bestia cargado, envidioso , á quien ha dado pesadumbre agena hacienda. Ulis. El gran Principe Lidoro, que de mi su atención fia 1 , conmigo este hombre os envi3, porque del grande tesoro de un Mercader, que ha venido hoy al puerto, algo feriéis. De id. El monstruo cuidando de los afeytes, perfumes , galas y aseos, que son fealdades del alma, y no hermosura del cuerpo; y asi , pues yo me engañé, quedad con Dios , advirtiendo, si no le descubro ahora, que yo le descubra presto. ■ Aquil. Aguarda , Ulises , espera. Ulis* Qué me quieres ? Aquil. Los sucesos que improvisamente asaltan *1 muro del pensamiento, 3 a mayor ruina que dexan, después de saquearle el pecho, es , no dexarle palabras. Vlís. Pues qué quieres? Aquil. S olo quiero lugar para responder. tUlis. Qué tanto plazo? Aqu . Un momento. HJlis. Pues yo vendré. Aquil . No te vayas* Vlis» Tan presto ha de ser? Aq. Tan presto. Deidamia ( ay de mi infelice!), 4 es tan imposible empleo, > que mañana será de otro; ya á los baldones sujeto «stoy , qué escusé : Amor dice que él toma á cargo el desprecio; el valor no lo consiente, representándome (ay cielos!) la guerra que me apellida, la grande fama que pierdo. Ja patria que desamparo; y después de todo esto, *1 riesgo á que no me escuao, pues ya desde ahora le tengo aqui mas que allá; con que estar respondidos veo, Deidamia , yo , amor, honor, guerra , fama , patria y riesgo. Vlis. Qué has resuelto ? porque vien» hácia aqui gente. Aquil. He resuelto. Ulis. Prosigue. Aquil. Duda la lengua. Ulis. Habla. Aquil. Fáltame el aliento: Poner en salvo mi honor. Ya lo dixe, ya no puedo volver á coger la voz; y asi , pues va anocheciendo, y á mi deseo la noche extiende su mantonegro, ten me en el parque un caballo, y la seña de estar puesto, dé los jardines. será , hacerme una llamada, Ulises, tus instrumentos, que yo saldré de palacio. Ulis. Dexa que á tus plantas puesto, bese la tierra que pisas: A Dios. ‘ y asgi Aquil. A Dios : Esto es hecho. Fortuna, piérdase todo, dia que á Deidamia pierdo» Aquellos adornos viles, no , como dixe primero, daré al templo del Amor, mas del desengaño al templo los daré ; y pues que lo ha sid* para mi este jardín bello, adonde mis desengaños son victima de mis zelos, queden en él por despojos, bien como anciano trofeo de culebra, que renueva juntas la piel y el aliento. Desnudase ,y queda en trage de hombfi* Asi yo , habiendo dexado la nupcial ropa de Venus, solo túnicas de Marte vestiré, y aqueste acero (que oculto entre aquestas ramas anoche dexé, temiendo que el rumor llamase gente, y con él me viesen dentro del quarto) llevaré solo: A Dios , teatro funesto, donde mi primer amor representó sus afectos: A Dios , bastardos adornos, de mi cautela instrumentos: A Dios , flores ; á Dios , fuentes; á Dios , Deidamia. Sate Deidamia» Deid. Qué es esto? Aquil. No sé. Deid. Escucha. Aquil. No es posible, suelta. Deid. A donde vas? /f^.Huyen^ de ti. Deid. Esa es la palabra ■ ^ que me diste? Aqui. En qué la quiebf 3 ' de callar la di , y la cumplo, pues no hablo en mis sentimientos* Deid. A qué proposito estas en ese trage tan presto? pues no quedamos á noche, poii De Don Pedro por el ruido , de no vernos esta? Aquil. Todo eso es verdad; pero yo á verte no vengo, Deid. A qué vienes ? •Aquil. A no verte. Deid. Cómo ? Aquil. No sé. Deid. Habla. Aquil. No puedo decir, que ya no es posible durar el engaño nuestro; yo estoy conocido ya. Deid. Qué , qué dices ? Aquil. Lo que es cierto. Deid. Quien fue quien lo supo? Aquil. Uiises. Deid. Cómo? Aquil. Eso es lo que no entiendo* Deid. Qué dixo? Aquil. Nombró mi nombre. Negáras. Aquil. No pude hacerlo» Deid. Ha, que tu altivez fue causa! Aquil. Ha, que tu traycion fue efectol Esto, pues , por una parte, por otra tu casamiento; qué remedio puede haber, sino. Deid. Qué? Aquil. No haber remedio? Y asi; á Dios , á Dios , Deidamia, pues con dos causas me ausento de ti, entrambas tan forzosas, como no verte en agenos brazos, y salvar mi vida: y pues me guardan los cielos para tragedias de Marte, »o empiece por las de Venus: á Dios otra vez, á Dios otra y otras mil. Deid. Primero has de escucharme : Yo , Aquiles,, hice (á pronunciar no acierto, pero qué acertaré yo?) P°r mi misma (ay de mi!) esfuerzo a mi inclinación ; mas ya *l Ue pisar la linea veo lo imposible á mi amor, pierdo el vivir, si te pierdo. te ausentes , no me dexes c Onmigo á mi , y yo te ofrezco Ser tuya , aunque se aventuren Padre, esposo , honor y reyno: A a ,r ¡ y a he dé ser , no te vayas. ™ Pues cómo me he de ir qqh Calderón de la Barca. piérdase vida y honor, Clarín , fama y gloria : mas qué es esto? la voz de Marte me llama: Deidamia , á Dios , que no puedo no responder á esta seña. CaXtf* Deid. Mi bien , mi señor, mi dueño. Aquil. Ya es tarde , Deidamia. Deid. Quando fue tarde para requiebros? Aquil. Quando ya está apoderado de toda el alma otro acento» Mus. dent. Pues zelos y amoc son gloria y infierno, viva el amor, y mueran los zelos. Deid. Mueran los zelos , y vira amor, dice en blandos ecos otra música, que es el primer gusto que debo á Lidoro. Aquil. Y qué bien diceí Viva, y viva en nuestros pechos, á pesar de la fortuna. Cax&» Mas qué digo , quando veo que el honor me está llamando con mas generoso estruendo? Quiere irse , y Deidamia le detiene * Deid. Vuelve , vuelve , no te lleva mas un bronce, que un acento» Mus. Viva el amor, y mueran los zelos. Aquil. No hará, que estas dulces VQCSi son imán de mis afectos» Deid. Eso sí, viva el amor. Clarifa Aquil. Viva , pero no en mi pecho: Ya voy, Uiises , aguarda, que fama y honor pretendo. Mus. Viva el amor, y mueran los zelos. Aquil. Pero no me aguardes , vétar No llores tu , que ya vuelvo» La caxa , el clarín y la música suena 4 un tiempo todo , y sale Lidoro» Lid, Entre músicas y trompas lugar otra vez se ha hecho^ hacia esta parte : Quien va? Aquil. Ya pudierades saberlo: El monstruo de los jardines» Deid. Esto me faltaba , cielos. Lid. Ahora veré si otro engaño Rlñetu te libja de mu Aquil. No quiero» qui El motísimo que ya el engaño me libre, sino el valer y el esfuerzo. flJus, Pues zelos y amor son gloria y infierno, &c. Deid. Ya que está perdido todo, la vida , que-es lo de menos, se pierda también : Ulises? Cintia , Sirene ? Danteo? padre , señor ? mas mis voces otras confunden. Salen todos , y dos criados con hachas* Todos. Qué es esto? Lid. Conocer quien es un monstruo destos Jardines. Aquil. Primero mil vidas perderé. 'Rey. Astrea ? Aquil* Ya de ese engaño no es tiempo, <|ue con la espada en la mano, «le oir tal nombre me avergüenzo: Aquilea soy , que á tu casa, y á ti tal trayeion he hecho, de Deidainia enamorado, á quien por esposa tengo: Vengan , pues , y llegad todos» Rey. Matadle. J)eid. Ay de mi! Ulis. Teneos, que si le busqué hasta aquí, ya desde aqui le defiendo. Rey. Tu, Ulises , á quien ofende mi palacio. Lid. Tu al que ha hecho tal trayeion contra mi honor* Rey. Amparas? Lid* Defiendes ? Ulis . Esto F de los jardines. á todos importa. Todos. Cómo? Abrese un peñasco, y veese d Tetis Ctl ^ caballo sobre ondas marinas . Tet. Yo lo diré , estad me atentos. Hoy es el día fatal, que amenazó con agüeros á Aquiles , bien lo publica el trance en que se ve puesto; deste riesgo librar quise su vida infeliz , creyendo que seria en la campaña, y en la paz le traxe al riesgo: Y pues hoy transciende el punto, siendo desde aqui trofeos, victorias , triunfos y aplausos, no os quitéis ^valientes Griegos, la felicidad , matando, que dél esperáis , viviendo. Vuela , atravesando el patio. Todos. Viva Aquiles , viva Aquiles. Dant. Su vida defiende el pueblo. Rey. Pues si la fama le aclama caudillo ds sus empleos. Lid. Si los Dioses le aseguran asunto de sus decretos. Rey. Yo le perdono mi agravio. Lid. Yo desisto de mis zelos. Rey. Dale la mano á Deidamia. Aquil. Feliz soy. Deid. Gran dicha adquiero. Lib . Yo, por hacer algo ahora, diré que acabe con esto ®1 monstruo de los jardines, perdonad sus muchos yerros* I N. ppti licencia • Barcelona : Por Francisco Suriá y Burgada ? Impreso** A costas ele la Compañía*