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El periodismo en horas bajas. [Reseña de] Periodismo y poder: políticos, periodistas y ciudadanos voluntariamente desinformados de María Pilar Diezhandino Nieto; Madrid: Pearson Prentice Hall, 2007

Fernández Barrero, María Ángeles

Abstract

La creencia en el poder del periodismo y de los medios se asienta, en gran medida, en la herencia social alimentada por las grandes teorías de la comunicación sobre los efectos. Tales teorías han dibujado, en mayor o menor grado, audiencias alienadas e influenciadas por el poder de los medios de comunicación. María Pilar Diezhandino plantea en este libro el reto de desmitificar tales teorías, nacidas al amparo de épocas y sociedades diferentes, no siempre verificadas y difícilmente aplicables al contexto social actual. La autora remueve, así, uno de los grandes cimientos de la creencia en el poder del periodismo y de los medios y, como consecuencia, el poder se resiente: ni los medios son el cuarto poder, y se alejan cada vez más de la función de contrapoder que en otro tiempo ostentaron, ni las audiencias son pasivas y alienadas, como las han dibujado algunas teorías sobre efectos.

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Ámbitos ISSN: 1139-1979 [email protected] Universidad de Sevilla España Fernández Barrero, Ángeles Reseña de "Periodismo y Poder" de DIEZHANDINO NIETO, María Pilar Ámbitos, núm. 17, 2008, pp. 359-360 Universidad de Sevilla Sevilla, España Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=16812702023 Cómo citar el artículo Número completo Más información del artículo Página de la revista en redalyc.org Sistema de Información Científica Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto EL PERIODISMO EN HORAS BAJAS DIEZHANDINO NIETO, María Pilar (2007): Periodismo y Poder. Madrid: Pearson Educación S.A., 268 páginas. La creencia en el poder del periodismo y de los medios se asienta, en gran medida, en la herencia social alimentada por las grandes teorías de la comunicación sobre los efectos. Tales teorías han dibujado, en mayor o menor grado, audiencias alienadas e influenciadas por el poder de los medios de comunicación. María Pilar Diezhandino plantea en este libro el reto de desmitificar tales teorías, nacidas al amparo de épocas y sociedades diferentes, no siempre verificadas y difícilmente aplicables al contexto social actual. La autora remueve, así, uno de los grandes cimientos de la creencia en el poder del periodismo y de los medios y, como consecuencia, el poder se resiente: ni los medios son el cuarto poder, y se alejan cada vez más de la función de contrapoder que en otro tiempo ostentaron, ni las audiencias son pasivas y alienadas, como las han dibujado algunas teorías sobre efectos. El libro de divide en dos partes claramente diferenciadas. En la primera de ellas, de carácter teórico, se revisan todas estas teorías sobre los efectos y se analizan las distintas variables que intervienen en el complejo escenario mediático. En la segunda parte, de carácter práctico, se exponen los resultados de una encuesta realizada por la Universidad Carlos III de Madrid en el año 2003 con el propósito de articular las diferentes dimensiones de los hábitos de uso de los medios. Los resultados de esta encuesta refrendan los planteamientos teóricos de la primera parte del libro. Si los medios carecen del poder que durante tantas décadas les hemos atribuido, no podemos, desde luego, asignarles la responsabilidad de determinar la opinión y dirigir la conducta de las audiencias. Los medios no deciden por los ciudadanos, ni gestionan la totalidad del proceso de comunicación. En este proceso comunicativo se registran numerosas condiciones y circunstancias que impiden esta determinación. María Pilar Diezhandino analiza a lo largo de los distintos capítulos tales condiciones y circunstancias y asume una postura equitativa al responsabilizar a cada parte de lo que le corresponde. En el uso que los públicos hacen de los medios, tanto las audiencias, como los periodistas, como los distintos actores que interactúan en la sociedad tienen su parte de responsabilidad en el proceso. En lo que respecta a la responsabilidad de las audiencias, la ingente cantidad de datos que suministran los medios de comunicación en la sociedad de la información no asegura el conocimiento necesario para actuar en sintonía con la información recibida. De hecho, a los nuevos consumidores de información les sobran datos y les falta interpretación y clarificación, ese valor añadido de profundidad que puede movilizar a la audiencia y que, sin embargo, está cada día más ausente de un periodismo en horas bajas. Para María Pilar Diezhandino, las audiencias de la sociedad de la información están integradas, además, por ciudadanos voluntariamente desinformados, porque el estar bien informados exige un esfuerzo intelectual de atención y concentración que las audiencias no suelen aplicar hoy en día. En un contexto en el que abun- Reseñas 359 dancia de contenidos no se ha visto acompañado por nuevas fórmulas para despertar el interés de los lectores, nos conformamos con lo que asimilamos mientras realizamos otras muchas tareas, lo que proporciona información superficial y de baja intensidad. Somos, sin duda, lectores de titulares y oyentes multiatareados, interesados casi exclusivamente en los temas que afectan a nuestro pequeño espacio vital. Además, las teorías sobre los efectos devastadores de los medios han obviado el papel que desempeñan otras instancias educativas en la formación de las conciencias, entre las que Diezhandino destaca acertadamente la escuela y la familia. Tampoco los medios actúan solos: no podemos perder de vista a quienes ejercen la influencia sobre los medios, los lobbies, los partidos políticos, los think tanks, que son, en definitiva, quienes configuran la agenda mediática. Y con todo, la autora insta a reconocer el papel que los ciudadanos han desempeñado tantas veces en la puesta en marcha de iniciativas con repercusión mediática. Por otro lado, cuando María Pilar Diezhandino analiza la responsabilidad de los medios en este proceso comunicativo ofrece una auténtica radiografía del estado de la profesión periodística y los males que la acechan. Los medios han optado por una forma de periodismo centrada en lo superficial y en el dato, que merma la vertiente analítica, reflexiva e interpretativa, facetas que brindarían, sin duda, funciones más fructíferas para un periodismo que ha perdido credibilidad. Por eso, ahora que los medios digitales han multiplicado las vías para la interacción y la inmediatez y han ampliado las posibilidades para la participación de los ciudadanos en la producción de contenidos informativos, el periodista no ha encontrado el valor añadido que justifique su presencia. Sobre el periodismo de estos días se ciernen otras muchas amenazas, como las crecientes intrusiones en la intimidad, el abuso del periodismo de declaraciones y de las fuentes institucionales y políticas y, como complemento, la ausencia de verificación en beneficio de la afirmación y la conjetura y la desprofesionalización del oficio. El panorama que describe Diezhandino es desalentador y, sin embargo, retrata el paisaje que nos rodea. Periodismo y poder describe un complejo universo de interconexiones en el que los medios comparten su vida con la de los ciudadanos e interactúan con otros muchos actores de la sociedad. El libro refleja fielmente la enorme confusión que se vive en el actual escenario mediático, movido por unas coordinadas desatendidas por las tradicionales teorías de los efectos. Son tiempos de cambios en los que, a pesar de todo, el periodismo es más necesario que nunca para poner orden en el caos, siempre y cuando asuma el reto de encauzar la vertiente analítica y reconquistar el poder de la interpretación. Ángeles Fernández Barrero (Universidad de Sevilla) Reseñas 360