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Hacia una organización textual de los manuscritos del "Chronicon mundi" de Lucas de Túy

Falque Rey, Emma

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Cahiers de linguistique hispanique médiévale Hacia una organización textual de los manuscritos del Chronicon mundi de Lucas de Túy Emma Falque Citer ce document / Cite this document : Falque Emma. Hacia una organización textual de los manuscritos del Chronicon mundi de Lucas de Túy. In: Cahiers de linguistique hispanique médiévale. N°23, 2000. pp. 87-99. doi : 10.3406/cehm.2000.915 http://www.persee.fr/doc/cehm_0396-9045_2000_num_23_1_915 Document généré le 15/10/2015 HACIA UNA ORGANIZACIÓN TEXTUAL DE LOS MANUSCRITOS DEL CHRONICON MUNDI T>E LUCAS DE TÚY 1. Introducción A la amable invitación que recibí para participar en este coloquio he querido corresponder con una contribución sobre una de las obras del autor que más me atrae y en el que estoy trabajando en este momento, Don Lucas, quien, como saben todos ustedes, fue primero canónigo de San Isidoro en León y posteriormente obispo de Túy. De este autor he elegido la que es quizás su obra más representativa, el Chronicon mundi, su gran aportación a la historiografía medieval hispana. Mi intención es ofrecer una visión de conjunto, desde un punto de vista fundamentalmente filológico, de la transmisión manuscrita del Chronicon mundi de Lucas de Túy. He de señalar que éste es mi objetivo inmediato, el estudio de la transmisión manuscrita, pero que éste -como en otros casos en los que he trabajado, la Historia Compostelana o la Historia Rodmcir constituye un paso previo para editar el texto. Mi propósito como filóloga consiste en ofrecer a los medievalistas y estudiosos de la historiografía hispana la edición crítica del Chronicon mundi del Tudense, que aparecerá, como las anteriores en el Corpus Christianorum. Se trata de una edición que se ha hecho esperar, pues la única de que disponemos es la del P. Mariana publicada por A. Schott en el tomo IV de su Hispania Illustrata (Frankfurt, 1 608). Cirot trató a principios de nuestro siglo \ sin conseguirlo, de publicar una I) G. Cirot, Mariana historien (Bibliothèque de la Fondation Thiers, VIII. Études sur l'historiographie espagnole), París, 1905, p. 75. 88 EMMA FALQUE nueva edición de esta obra. También por entonces Don Julio Puyol, miembro de la Real Academia de la Historia, publicó un trabajo que pretendía ofrecer algunos datos previos para la edición del Chronicon mundfí, que la Academia consideraba de gran interés porque había sido una de las fuentes principales de que se sirvieron los compiladores de la Crónica Generafi. Es el suyo el único trabajo publicado —aun con muchas deficiencias y una información muy escuetasobre el conjunto de la transmisión manuscrita de la obra, cuyos datos se complementan con los que nos ofrece el valiosísimo Index... del Prof. Díaz y Díaz4, con noticias precisas de las signaturas y localización de los diferentes manuscritos, y con los catálogos de algunas bibliotecas. Lo demás son referencias o descripciones parciales y citas indirectas. Curiosamente en la actualidad el Chronicon mundi de Lucas de Túy parece estar suscitando un mayor interés, en comparación con lo ocurrido en los últimos cuatro siglos. El Prof. Vázquez de Parga emprendió la tarea de una nueva edición aunque, no llegó a publicarla. Con él intenté colaborar hace ya algún tiempo; pero fue una colaboración que -desgraciadamenteresultó imposible, por lo que, como no me faltan tenacidad y entusiasmo, me di a la tarea de realizar sola la edición crítica del Chronicon mundi para el Corpus Christianorum. Estando las cosas así, se ha presentado recientemente en Salamanca una tesis sobre el Tudense dirigida por la Prof. Codoñer, que no he podido consultar. A todo ello hay que añadir el interés por Lucas de Túy y su obra de los profesores Peter Linehan, de la Universidad de Cambridge, y Georges Martin, de la Universidad París 13. También trabaja desde hace algún tiempo sobre Lucas de Túy mi colega Patrick Henriet, con el que espero poder colaborar en la publicación de la otras obras del Tudense: el De altera vita y el De Miraculis. 2) J. Puyol, "Antecedentes para una nueva edición de la crónica de Don Lucas de Túy", BliAH, 69 (1916), pp. 21-32. 3) J. Puyol, art. cit., p. 21. 4) M.C. Díaz y Díaz, Index Scriptorum Lalworum Medú Aeuü Hispanorum, Salamanca, 1958, núm. 1226, p. 263. A la relación de manuscritos ofrecida por el Prof. Díaz y Díaz habría que añadir un segundo manuscrito del Chronicon, que se encuentra también en la que fue Biblioteca Capitular y Colombina de Sevilla y es en la actualidad Institución Colombina (56-4-43. Sign. antigua AA 141-63 y posteriormente 82-3-47) y, por otra parte, eliminar de esta relación el ms. de la Biblioteca Nacional de Lisboa 353, que, simplemente y según me indicaron desde allí, no corresponde a Lucas de Túy. Son, por tanto, diecisiete los manuscritos conservados que nos han transmitido el Chronicon mundi. HACIA UNA ORGANIZACIÓN TEXTUAL DE LOS MANUSCRITOS 89 2. La edición del texto Tras esta necesaria introducción paso ya a exponer los prolegómeno, a esta edición -es decir, la transmisión manuscrita de la obraque son, en cierto sentido, los entresijos, el andamiaje sobre el que espero construir la edición crítica del Chronicon mundi. Contaba Don Pío Baroja en sus Memorias que no creía que su biografía pudiera tener algún atractivo, en comparación con el que sus lectores podían encontrar en los argumentos de sus novelas, sensación que muchos filólogos compartimos con el novelista, pues consideramos que lo único que interesa al público es la novela que escribimos —o mejor, que se nos escribe-, en nuestro caso el texto que ofrecemos, la edición, y que la relación que mantienen los manuscritos que nos permite proponer la hipótesis de un arquetipo, poco tiene de atractivo, por más que sea indudable su utilidad. Sin embargo, muchas veces es una auténtica novela policíaca el llegar a establecer las relaciones entre los diferentes manuscritos que nos han transmitido un texto y esta investigación que debe llevar a cabo el filólogo, puede tener una larga historia. La narración de las relaciones textuales entre los manuscritos que se nos conservan del Chronicon mundi de Don Lucas, es tan simple como establecer la existencia de dos ramas claras más una serie de testimonios que de momento me llevan a prever la posibilidad de una tercera rama. Como verán, tiene muy poco misterio establecer que el manuscrito más antiguo de Salamanca (S) da origen a una familia (SsVF) y que otro de los manuscritos más antiguos, el que estuvo en Toledo (7), es el punto de partida de otra familia (TPLJK), dejando al margen el códice del s. XIII conservado en León (I) y al resto cuya relación parece, en principio, más obscura. Si esto parece bastante simple y carece de misterio, las cosas cambian si intentamos establecer las relaciones de los códices de una misma familia, las relaciones de los restantes manuscritos que constituyen —al menos algunos— una tercera rama y las de todos ellos entre sí. La niebla se hace más densa a medida que nos acercamos al arquetipo. Esta organización es la normal en cualquier trabajo filológico neolachmanniano, es decir, en cualquier trabajo que confíe en que, con todos sus problemas, los sucesivos errores, omisiones, transposiciones, etc., permiten establecer una relación fiable entre los testimonios que se nos conservan de una determinada obra, con matizaciones que no es necesario hacer ahora aquí, pero que 90 EMMA FALQUE cualquiera entenderá sólo con que se plantee el modo diferente de transmisión textual que tiene un poema de Jorge Guillen, un artículo de Mariano José de Larra, alterado por la censura, o un texto científico sobre las propiedades de la aspirina. Cualquiera que se acerque al Chronicon mundi, la gran aportación historiográfica de Lucas de Túy, puede comprobar que nos encontramos ante una obra que comparte las características de un texto histórico, de un texto literario y un texto científico. 3. El triple carácter histórico, científico y literario del texto • El carácter histórico de esta obra del Tudense parece, en principio, evidente. Deudora de la Crónica de Isidoro en primer lugar, constituye también una fuente indiscutible para los acontecimientos que le son más cercanos al autor. La obra comienza por los orígenes del mundo para terminar con acontecimientos de su tiempo, llegando hasta 1236, fecha de la conquista de Córdoba por Fernando III. A pesar de la falta de sentido crítico que lo lleva con frecuencia a aceptar versiones fantásticas de los hechos, es importante desde un punto de vista histórico pues pone fin a un largo silencio historiográfico, abierto tras la Chronica Adefonsi Imperatoris a mediados del siglo anterior. Pero el Chronicon mundi pretende ser también un texto científico, escrito en latín, que ofrecía en su día un compendio de Historia Universal, los conocimientos básicos de Historia Sagrada, Historia de Egipto, de Grecia, de Roma..., con algún anacronismo e inexactitudes, como el conocidísimo pasaje en el que se le atribuye a Aristóteles la nacionalidad hispana**. Y, por supuesto, es también un texto literario. La narración de algunos acontecimientos nos acerca a otros géneros como el hagiográfico. Recordemos, por ejemplo, la irrupción de Santiago en la batalla de Clavijo en su caballo blanco, para siempre asociado en la iconografía al Apóstol, o el relato del descubrimiento milagroso de los restos de San Isidoro en Sevilla y su posterior traslado a León. 5) Para una interpretación de semejante dislate, cf. F. Rico, "Aristóteles hispanus: en torno a Gil de Zamora, Petrarca y Juan de Mena", Italia mdioevaU e umamstica, 10 (1967), pp. 143-164. HACIA UNA ORGANIZACIÓN TEXTUAL DE LOS MANUSCRITOS 91 4. La historia de la transmisión del texto A quien, como yo, entiende que una organización textual tradicional es la mejor manera con que contamos de poder llegar a esa hipótesis que es una edición crítica, no puede pasarle desapercibido el trabajo innovador de Bernard Cerquiglini, Elogio de la variante, que —al margen de la admiración que por él sienten los "nuevos filólogos" o del rechazo que demuestran otrosha tenido la virtud de llamar la atención de quienes a veces nos perdemos por el bosque de los stemmata sin que sus ramas nos dejen ver que la transmisión textual no puede reducirse exclusivamente al error, pues no es ajena al placer de la creación. Un novelista como Leonardo Sciascia nos lo ha sabido mostrar cuando describe a un copista que se recrea copiando un manuscrito : "Para empezar había separado el códice folio por folio. Luego, con especial cuidado, había entremezclado la pila de hojas, como si se tratara de un mazo de cartas para algún juego; porque el suyo era, sin duda, un juego de gran habilidad, [...] Después con paciencia, con mucha calma, había vuelto a unir los folios del códice. [...] Fray Giuseppe Vella enriquecía, pues, el códice con palotes ligeros y vibrátiles como patas de mosca, con puntos diminutos, tildes y cedillas, que distribuía con atención especial y con mano firme."6. El placer del copista no es menor que el que experimenta el filólogo cuando se enfrenta con un códice que nos transmite un texto. A este respecto voy a referirme rápidamente a tres hechos en los que un filólogo, en una organización textual tan simple o tan mecánica como la presente, encuentra aspectos que pueden ser de interés. Por ello, si, como hemos dicho, esta obra del Tudense es un texto histórico y, como tal, está sujeto a posibles censuras o distintas formas de intervención ideológica, quizás no fuera casual que se escribiera en "la pujante España de los principios del s. XIII" -en palabras de F. Rico7y se copiara al menos en tres ocasiones en el s. XIII esta obra del Tudense, que incluye una Laus Hispaniae^. Me refiero a los códices más antiguos de toda la transmisión 6) L. Sciascia, El Archivo de Egipto, Barcelona, 1984, pp. 26-27. 7) F. Rico, art. cii., p. 144. 8) Con distintos títulos en los mss. para este segundo prólogo: Eiusdem Lucae de excellcntia Hispaniae TTPFK, Alius prologus de felicitatibus Yspaniae M, Incipit 2o prologus D. Lucae Tudcnsis G, titulo que otros omiten. 92 EMMA FALQUE manuscrita: el de Salamanca (S, ms. 2248), el que estuvo en Toledo (T; BN 10.442) y el que se conserva en la Real Colegiata de San Isidoro de León (/; ms. 20). Si tenemos en cuenta que el Chronicon hubo de ser escrito poco después de 1236, fecha de la conquista de Córdoba, no deja de ser llamativo que se conserven tres códices del s. XIII entre los que nos han transmitido la obra. A este respecto es razonable también que nos preguntemos por qué lleva a cabo su edición Mariana y el transfondo ideológico que puede haber en ello. La pregunta que cualquier filólogo se hace, sin pretensión de llegar a una solución total, es el por qué desde la edición de Mariana se ha desatendido una obra que tiene algún interés historiográfico. La primera respuesta sería acorde con nuestro tradicional victimismo, amparándonos en la secular desidia capaz de desatender a nuestras propias tradiciones, explicación que, por el simple hecho de acercarse demasiado a otras que se apoyan en esa etérea alma de los pueblos, ustedes me aceptarán, debe ser sin más desechada. Me aceptarán igualmente, espero, sobre todo quienes se hayan adentrado más en el campo de la filología, que no resulta tampoco creíble una explicación basada en la pequeñísima conservación de ejemplares de la edición de Mariana9, pues tampoco eran muchos los manuscritos que pudo allegar Petrarca para reconstruir el texto de las Décadas de Tito Iivio, y si el poeta florentino se empeñó en leerlo entero es porque en este terreno es evidente que nadie nos puede asegurar el paso de la cantidad a la calidad; del mismo modo el Diálogo de la lengua de Valdés se sustenta en una única copia, motivo que no disuadió a Mayans en el XVIII de editarlo. Este criterio mecanicista de pequeño número de ejemplares sirve de poco para explicar que en el gran momento histórico de la edición de textos, que supuso el s. XVIII, no se encontraran pretextos suficientes para volver la mirada a este texto editado por Mariana, que podía reforzar las ideas de los ilustrados sobre el pasado de España. 4.1. Supresiones y adiciones Tenemos que tener presente, por otro lado, que en la transmisión del Chronicon mundi hay hechos que recuerdan lo propio de los textos científicos, en los que es frecuente encontrar supresiones 9) Pocos ejemplares de la edición de Mariana, publicada por Schott, se hallan en las bibliotecas de nuestro país. Ésta podría haber sido la causa de que nadie hubiera acometido la labor de realizar otra edición del Chronicon mundi, en opinión de L. Vázquez de Parga quien emprendió la tarea, aunque desgraciadamente no llegó a publicarla. HACIA UNA ORGANIZACIÓN TEXTUAL DE LOS MANUSCRITOS 93 o adiciones, etc. Recordemos, por ejemplo, la transmisión de los textos de medicina desde la Antigüedad hasta la Edad Media1 0, en los que normalmente se añaden datos o se suprimen, para poner al día la doctrina científica. No faltan casos de adiciones o supresiones en esta obra; recordemos las largas omisiones de S, párrafos enteros, que nos han servido para establecer la familia de manuscritos derivados de S. Una de ellas nos narra la anécdota de la invención del vidrio irrompible, que el Tudense sitúa en época de Tiberio y que encontramos también en el Satiricon (Sat. 51) y posteriormente en las Etimologías de San Isidoro (XVI 16, 6): auri et argenti Cuius tempore Lucillus quidam excogitauit... uilesceret pretium] om. SsVF (p. 31, 18-25). Cuestión aparte es si este fragmento está o no desplazado de lugar, pues si lo omitimos, como S, el texto sigue teniendo todo su sentido: nos narra la crucifixión del Señor11. Con relación a estas omisiones y adiciones de los diferentes manuscritos, parece oportuno recordar que cualquier obra medieval pudo haber sido retocada o revisada por un continuador. A menudo los copistas no fueron muy respetuosos con los textos, en especial con los textos en lengua vulgar1 2, y, por otra parte, según he señalado en otro lugar1 3, "no podemos acercarnos a la autoría de una obra medieval con los esquemas mentales que pueden ser válidos para estudiar una obra moderna. [...] La propia transmisión de los textos medievales mediante manuscritos en los que pueden intervenir de manera decisiva los copistas, hace más difícil aún la tarea de dilucidar si una obra medieval puede atribuirse exclusivamente a la redacción de un único autor". 4.2. La contaminación Hay un hecho más que, sin ser exclusivo de los textos literarios, tiene en ellos un lugar privilegiado: la actuación del copista como 10) Sobre la transmisión de los textos médicos, véase M.E. Vázquez Buján (éd.), Tradición t innovación de la Medicina Latina de la Antigüedad y de la Alta Edad Media, Santiago de Compostela, 1994. 1 1) Cito la edición de Mariana omitiendo el párrafo referente al vidrio, que suprime S: Armo vero Tiberii octano decano dominas crucifixus est peractis a principio mundi annis quinqué nulle ducenüs triginta duobus. In mulla autan lúdaos accusanUbus Pilatum apud Tibeman, Ptlatus in extltum missus est Lugdunum, unde erat oriundas... 12) Véase A. Blecua, Manual de critica textual, Madrid, 1983, pp. 163 y ss. 13) En relación con la Historia Rodena, cf. E. FalqueJ. GilA. Maya, Chronica hispana saeculi XII (CC.CM LXXIA), Turnhout, 1990, pp. 20-21. 94 EMMA FALQUE filólogo, responsabilizándose de la elección o corrección textual. Normalmente la filología toma como un mal menor al que hay que resignarse, la contaminación textual. No hay que explicar que visto este hecho -la contaminatio— como una enfermedad, con lo que el filólogo se topa es con sus secuelas; lo que, dicho de otra forma, supone que podamos descolocarnos ante una lectura inexplicable dentro de una rama porque no tenemos modo de saber si tal lectura se debe a que un copista ha acudido a otro texto para resolver una duda. En nuestro caso es una apasionante aventura la que supone adentrarse por este ámbito de la contaminación en ejemplos tan claros —me refiero al Chronkon mundicomo los siguientes: El primero es el caso de F, que presenta una relación con el resto peculiar, pues además de derivar de uno, conoce y coteja en ocasiones otro. En los márgenes encontramos alusiones a un recentior codex, es decir hay una contaminatio. Si tenemos en cuenta algunos pasajes F parece derivar de Vt de quien recoge en ocasiones variantes y alguna omisión, como estas del prólogo: uerum Deum] Deum uerum VF negotio sanguine] sanguine gottico VF (gótico F) seruatur] sumatur VF rébus] regibus VF sérico] seritur VF agilitate] agentilitate VF carnis] carius F, charius F quia sicut hec Stella in occiduo climate fulget inter sidéra sic Yspania om. VF (en F está añadido entre líneas). Y, por otra parte, el recentior codex, al que se refiere F bien puede ser E, el otro manuscrito conservado en El Escorial. Por ejemplo, en el prólogo alude F a otra lectura del recens codex, que es una variante de E: peruolat] F (ad marg: recens codex euolat), euolat E Cuando F recoge las largas omisiones de S, del que deriva, F acude a este códice del Escorial, al que he llamado E, para subsanarlas, incluyendo las variantes -alguna no meramente gráfica— de E. Por ejemplo, así ocurre en la omisión de eo quod Tiberius... uniuerso orbi (p. 31, 42-51): importuni senis] om. SsVF (in Fimportuni senis ad marg. addito), in portum sedis TT, importum sedis P, importuni senis E