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La historia de la farmacia cubana decimonónica

González de la Peña Puerta, José Manuel

Abstract

La presencia española – de todos sabido hasta 1898– dotó a la isla de los organismos e instituciones que van apareciendo en España en este siglo, al menos, en lo que a la farmacia corresponde. Aunque irán llegando con una cierta demora, aun así le permitirá en esta centuria estar más avanzada que sus naciones vecinas en cuanto a los estudios universitarios propiamente dichos, la ordenación de la profesión y a otros aspectos. Durante este siglo, y sobre todo en su segunda mitad, hay un gran auge de la profesión farmacéutica, porque gracias al establecimiento de la Universidad comienzan a formarse farmacéuticos en la propia isla, aumentando su número y resolviéndose así los problemas de curanderismo, intrusismo profesional y escasez de farmacias, entre otros, ya que hasta entonces los farmacéuticos existentes habían venido de España o tenían que formarse fuera. Éstos ejercerán una labor sanitaria muy importante en un período marcado por conflictos. Todo va a ir paralelo a la evolución socio-económica y científica que se va ir experimentando en Cuba fundamentada en el desarrollo de la industria azucarera y que culminará con un sentimiento de nacionalidad, una antipatía hacia lo español y, finalmente, su independencia. La enseñanza de una disciplina experimental como es la Farmacia, necesita la presencia en todo momento del laboratorio donde el alumno pueda adquirir la destreza necesaria para realizar las distintas preparaciones que le sean requeridas. Por ello, la práctica aparece reflejada en todos los planes de estudio de Farmacia en Cuba en la época que estamos tratando, empero, al profundizar un poco en el estado de esta enseñanza, nos damos cuenta que aunque nos pudiera parecer, debido a la dotación teórica cada vez mejor de los laboratorios, de bastante calidad en apariencia, resulta ser pésima, dado que los laboratorios no están en tan buenas condiciones como cabría esperar de lo que se desprende de las relaciones de material. Asignaturas, entre ellas, “Práctica de operaciones farmacéuticas” (1883), donde se hace indispensable el uso del laboratorio, parece inconcebible que se pudiese enseñar, dada la precariedad de los mismos, circunstancia que fuera denunciada por el Dr. Johnson en su aludido discurso. El laboratorio es considerado una pieza fundamental para la enseñanza correcta de la Farmacia en la Cuba decimonónica, pero éste no está a la altura de las circunstancias, lo que conlleva una mala preparación de los alumnos que solo con el mero conocimiento teórico, no serán capaces de desempeñar su oficio, lo que generó una denuncia y protesta hacia el gobierno de la isla reclamando una mayor inversión en enseñanza, para crear así un colectivo científico bien preparado, que favorezca al desarrollo de la isla, y evitar que éstos se tengan que desplazarse a otros países buscando una mejor preparación. La presencia de España en la isla intentó equiparar la enseñanza a la de la península pero no se ocupó de dotarla de los recursos necesarios para una formación de buena calidad, quizás por la preocupación de controlar y hacer frente a los alzamientos independentistas con el fin de no perder, como ocurrió finalmente, su más preciada colonia de ultramar; la isla de Cuba. Las expediciones científicas, como la de Martín de Sessé o la del Conde de Mopox llevadas a cabo durante los últimos años del siglo XVIII constituyeron la base para el establecimiento a principios del siglo XIX del Jardín Botánico de La Habana, proveyendo de las primeras nociones botánicas sobre la flora cubana y asentando los principios para el estudio de la Botánica en la isla. Gracias al establecimiento del jardín habanero se creó una cátedra de Botánica, lo que permitió desde entonces una formación más adecuada a médicos y farmacéuticos, entre otros profesionales, en la determinación de plantas, así como en el conocimiento de sus virtudes medicinales y aplicaciones terapéuticas. En otro orden de ideas podemos decir que el jardín botánico jugó un importante papel en el aprendizaje y enseñanza de la Botánica en la isla, a semejanza de los establecidos en otras colonias y en la metrópoli, contribuyendo al estudió de la botánica agrícola, de tanta importancia para una industria y una economía basadas en la producción en su gran parte azucarera, además de sirvió de ornato para disfrute de los habitantes la capital. Pero lo más importante, a nuestro juicio, es que fue un centro muy vinculado a los estudios de Farmacia desde la reglamentación y ordenación de los estudios farmacéuticos en Cuba, con el objetivo de formar a profesionales farmacéuticos propios que supieran conocer y aprovechar la riqueza vegetal de la isla. El estudio a nivel médico farmacéutico de las plantas indígenas de la Isla, su aclimatación en el jardín botánico y el envío de semillas y de las propias plantas para cultivarlas en España, supuso un enriquecimiento del arsenal terapéutico y la Farmacopea, disminuyendo la importación de otras de otros países y poseyendo más recursos para tratar distintas afecciones.

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José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 1 Facultad de Farmacia Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica TESIS DOCTORAL PROGRAMA DE TERCER CICLO FARMACIA, CIENCIAS DEL MEDICAMENTO Y ATENCIÓN FARMACÉUTICA DIRECTORES: ESTEBAN MORENO TORAL ANTONIO RAMOS CARRILLO DOCTORANDO: José Manuel González de la Peña Puerta SEVILLA, SEPTIEMBRE DE 2015 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 2 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 3 Facultad de Farmacia Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica ESTEBAN MORENO TORAL, Doctor en Farmacia y Profesor Titular del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla, y ANTONIO RAMOS CARRILLO, Doctor en Farmacia y Profesor Contratado Doctor del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla, CERTIFICAN que la memoria de investigación titulada La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica, elaborada por el Licenciado en Farmacia Don José Manuel González de la Peña Puerta ha sido realizada bajo su dirección y reúne los requisitos para su defensa pública ante el tribunal que ha de juzgarla. Y para que conste a los efectos oportunos firmamos en Sevilla, a 5 de octubre de 2015 Prof. Dr. Esteban Moreno Toral Prof. Dr. Antonio Ramos Carrillo José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 4 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 5 Facultad de Farmacia Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica MARÍA LUISA GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Directora del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla, CERTIFICA que la memoria de investigación titulada La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica , elaborada por el Licenciado en Farmacia Don José Manuel González de la Peña Puerta ha sido dirigida por los Doctores Esteban Moreno Toral y Antonio Ramos Carrillo, habiéndose realizado en este departamento, cumpliendo con todas las normas vigentes. Sevilla, 5 de octubre de 2015 Dra. María Luisa González Rodríguez José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 6 ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN ................................................................................................................. 8 2. CAPÍTULOS ........................................................................................................................ 14 2.1. CAPÍTULO PRIMERO: LA CUBA DEL S.XIX. ...................................................... 15 2.2. CAPÍTULO SEGUNDO: LA SANIDAD CUBANA DECIMONÓNICA. ............... 28 2.2.1. JUNTA DE VACUNACIÓN. ..................................................................................... 30 2.2.2. JUNTAS SUPERIOR, PROVINCIALES Y LOCALES DE SANIDAD. ...................... 31 2.2.3. JUNTAS GENERAL Y MUNICIPALES DE BENEFICENCIA Y CARIDAD. ........... 33 2.2.4. LAS REALES JUNTAS SUPERIORES GUBERNATIVAS DE MEDICINA, CIRUGÍA Y FARMACIA. ........................................................................................................... 35 2.2.5. SISTEMAS DE SANIDAD EN CUBA ........................................................................ 36 2.2.6. BOTICAS Y BOTICARIOS ........................................................................................ 39 2.2.6.1. EL COLEGIO DE FARMACÉUTICOS DE LA HABANA ............................ 56 2.2.7. HOSPITALES Y ASISTENCIA SANITARIA. ............................................................. 62 2.2.8. LA FARMACIA EN LOS HOSPITALES MILITARES ............................................... 70 2.3. CAPÍTULO TERCERO: APORTACIÓN ESPAÑOLA A LA FARMACIA CUBANA DECIMONÓNICA. ............................................................................................. 75 2.3.1. LA REGULACIÓN DE LA SANIDAD: EL REAL TRIBUNAL DEL PROTOMEDICATO (1711 – 1833). ......................................................................... 76 2.3.2. LA REAL JUNTA SUPERIOR GUBERNATIVA DE FARMACIA. ........................... 78 2.3.3. LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA Y LOS ESTUDIOS DE FARMACIA. ............ 92 2.3.4. ALGUNOS DATOS DE LA FACULTAD DE FARMACIA DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA. .................................................................................................... 128 2.3.4.1. ALUMNOS MATRICULADOS EN LA FACULTAD DE FARMACIA. 1880- 1899…… ................................................................................................................... 128 2.3.4.2. ALUMNOS QUE RECIBIERON EL GRADO DE LICENCIADO. 1833- 1899… ....................................................................................................................... 129 2.3.4.3. ALUMNOS QUE RECIBIERON EL GRADO DE DOCTOR. 1833-1899. .. 131 2.3.4.4. CUADRO DE ENSEÑANZA PARA EL CURSO DE 1868 A 1869. ............ 133 2.3.4.5. CUADRO DE ENSEÑANZA PARA EL CURSO DE 1871 A 1872. ............ 134 2.3.4.6. BREVE BIOGRAFÍA DE ALGUNOS PROFESORES DE LA FACULTAD DE FARMACIA DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA. ............................... 135 2.3.4.7. HOJA DE SERVICIOS DE JOAQUIN LASTRES Y JUIZ ........................... 144 2.3.5. LA REAL ACADEMIA DE CIENCIAS MÉDICAS, FÍSICAS, Y NATURALES DE LA HABANA. ................................................................................................................ 154 2.3.5.1. ALGUNOS TEMAS SOBRE MEDICAMENTOS QUE SE DISCUTIERON EN LA ACADEMIA. ................................................................................................ 160 2.3.6. LAS ORDENANZAS DE FARMACIA DE 1883. ..................................................... 167 2.3.7. PUBLICACIONES SOBRE FARMACIA EN CUBA. .............................................. 172 2.4. CAPÍTULO CUARTO: LA IMPORTANCIA DEL LABORATORIO EN LA ENSEÑANZA DE FARMACIA EN CUBA. ..................................................................... 176 2.4.1. DESCRIPCIÓN DE ALGUNOS ELEMENTOS Y OBJETOS DE LABORATORIO. ................................................................................................................................. 178 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 7 2.4.2. CONSIDERACIONES ACERCA DE LA ENSEÑANZA EXPERIMENTAL. ........... 185 2.4.3. ALGUNAS RELACIONES DEL MATERIAL DE LABORATORIO DE LA FACULTAD DE FARMACIA DE LA HABANA (S.XIX). ........................................ 188 2.5. CAPÍTULO QUINTO: EL JARDÍN BOTÁNICO DE LA HABANA Y LA ENSEÑANZA DE LA BOTÁNICA. .................................................................................. 205 2.5.1. LOS JARDINES BÓTANICOS COMO INSTITUCIÓN CIENTÍFICA. ................... 206 2.5.2. ANTECEDENTES DEL JARDÍN BOTÁNICO DE LA HABANA............................ 208 2.5.3. FUNDACIÓN DEL JARDÍN BOTÁNICO DE LA HABANA. ................................. 211 2.5.4. LA BOTÁNICA AGRÍCOLA EN EL JARDÍN.......................................................... 218 2.5.5. EL JARDÍN BOTÁNICO Y LA FARMACIA. ........................................................... 228 2.6. CAPÍTULO SEXTO: UNA COMPARATIVA ENTRE LA FARMACIA CUBANA Y ESPAÑOLA DEL S. XIX. ............................................................................................... 254 2.6.1. LA FARMACIA EN ESPAÑA EN EL S. XIX. .......................................................... 256 2.6.2. LAS INSTITUCIONES FARMACÉUTICAS ESPAÑOLAS EN CUBA EN EL S.XIX. ................................................................................................................................. 266 2.6.2.1. EL REAL TRIBUNAL DEL PROTOMEDICATO. ....................................... 266 2.6.2.2. LA JUNTA SUPERIOR GUBERNATIVA DE FARMACIA. ....................... 272 2.6.2.3. LA UNIVERSIDAD: FACULTAD DE FARMACIA. ................................... 278 2.6.2.4. OTRAS INSTITUCIONES CIENTÍFICAS. ................................................... 279 2.6.3. LOS ESTUDIOS DE FARMACIA EN ESPAÑA Y EN CUBA EN EL S.XIX. .......... 281 2.6.3.1. PLANES DE ESTUDIO Y ASIGNATURAS. ................................................ 282 2.6.4. PUBLICACIONES FARMACÉUTICAS. ................................................................. 288 3. CONCLUSIONES .............................................................................................................. 291 4. ÍNDICE DE ILUSTRACIONES. ...................................................................................... 296 5. APÉNDICES....................................................................................................................... 298 5.1. REGLAMENTO PARA LA DIRECCIÓN Y GOBIERNO DE LA REAL JUNTA SUPERIOR GUBERNATIVA DE LA FACULTAD DE FARMACIA. .............................. 299 5.2. PETITORIO FORMADO POR LA REAL JUNTA SUPERIOR GUBERNATIVA DE LA FACULTAD DE FARMACIA DE LA ISLA DE CUBA ARREGLADO A LA ÚLTIMA EDICIÓN DE LA FARMACOPEA ESPAÑOLA. (1834). ................................................... 342 5.3. ORDENANZAS PARA EL EJERCICIO DE LA PROFESIÓN DE FARMACIA Y COMERCIO DE DROGAS Y PLANTAS MEDICINALES.1883. ...................................... 366 5.4. REFORMAS EN LA FACULTAD DE FARMACIA.1887. ........................................ 402 5.5. DISCURSO DE PRESENTACIÓN Y DE GRACIAS EN LA INVESTIDURA DE DOCTORA DE MARIA DE JESUS PIMENTEL Y PERAZA. ........................................... 407 5.6. REGLAMENTO DEL COLEGIO DE FARMACÉUTICOS DE LA HABANA.1880…… ............................................................................................................. 410 6. BIBLIOGRAFÍA ................................................................................................................ 422 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 8 1. INTRODUCCIÓN «Cada día es más imperiosa la necesidad de estrechar los vínculos de la más sincera amistad entre España, que llevó la civilización al Nuevo Mundo que descubrió Colon, y aquellas naciones que tienen nuestra misma Religión, hablan nuestra lengua y sienten como nosotros.» (Torres Lanzas, P.) 1 Han pasado más de 500 años del descubrimiento de América, el Nuevo Mundo, que ha venido despertando en un gran número de personas de todas las épocas un interés por todo lo relacionado con ella, su historia, sus costumbres, su desarrollo, interés que ha perdurado hasta nuestros días. Así, se ha ido forjando poco a poco lo que se ha dado a conocer como Americanismo, y con él los americanistas, personas que van a consagrar gran parte de su vida al estudio de algunos aspectos de esos pueblos que antaño formarían parte de la conocida como madre patria. Permítanme mencionar a una de ellas por la que profeso gran admiración y respeto, D. Pedro Torres Lanzas (1860-1935), mi tatarabuelo, americanista de finales del diecinueve, y que fuera director del Archivo General de Indias y creador de la sección de mapas y planos del mismo. Pues bien, con estos antecedentes y continuando en esta línea, presento la siguiente memoria de Tesis Doctoral titulada La historia de la farmacia en la Cuba decimonónica, enmarcada dentro del programa “Farmacia, ciencias del medicamento y atención farmacéutica” y concretamente dentro del estudio la historia de la farmacia en 1 «Discurso del Señor D. Pedro Torres Lanzas», Discursos leídos en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras en la recepción pública del Señor D. Pedro Torres Lanzas el día 12 de Octubre de 1924, Tip. Zarzuela, Sevilla, 1924, p. 19. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 9 algunas de las que fueran colonias españolas en ultramar, que ha venido desarrollándose en el Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla. El conocimiento de cómo estaba estructurada la farmacia y su enseñanza en el S.XIX en la metrópoli y siendo Cuba una de las últimas colonias ultramarinas nos permite intuir que el desarrollo de la farmacia en la Cuba decimonónica iría muy ligado a los distintos episodios que van a ir aconteciendo en ella en ese siglo, adaptándose a las peculiaridades de la isla y su situación. Esto nos hace preguntarnos cómo va a ser la planificación, ordenación y enseñanza de la farmacia en la isla en esa época, cuestionándonos si ésta iría de forma paralela a la metrópoli o se estructuraría de forma diferente, cuál sería la formación de los farmacéuticos y con qué medios se contarían, al igual que cómo sería la asistencia sanitaria de los ciudadanos y la evolución de la farmacia durante ese período. Éstas y otras cuestiones las intentaremos resolver a lo largo de este trabajo mediante la investigación y profundización en lo que fuera la farmacia cubana en el S.XIX El objetivo principal es hacer un recorrido de lo que fuera la farmacia cubana decimonónica, centrándonos principalmente en el aprendizaje, enseñanzas, o estudio de la misma en la isla, pero sin dejar de hacer mención a las boticas y hospitales existentes en aquella época. Se ha intentado aunar en la presente memoria toda la información, bastante dispersa por otra parte, que hemos ido encontrando en distintos documentos, libros, publicaciones y revistas, entresacando lo concerniente a la farmacia y, concretamente, a la enseñanza de la misma. Pretendemos con estas páginas analizar cómo estaba estructurada la enseñanza de la farmacia en una de las últimas colonias españolas dentro del contexto de un siglo como es el diecinueve que tanto en Cuba como en España, fue un siglo de cambios sociales, políticos, económicos y también sanitarios. Como se verá, la sanidad en Cuba estuvo condicionada por los diferentes momentos por los que pasó la isla a lo largo del siglo, José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 16 El siglo XIX, en España como en Cuba, fue una época en la que se sucedieron muchos cambios. Cuba fue una de las últimas posesiones españolas en ultramar, que alcanzó su independencia en 1898. Realizaremos un recorrido cronológico a lo largo de todo este siglo describiendo los acontecimientos o situaciones más relevantes que ocurrieron en la isla. España comenzó el siglo con la invasión, por parte de las tropas napoleónicas, de la península. El pueblo español reaccionó desatándose la guerra de la independencia en 1808. Durante este período en que la madre patria se debilitó, muchas de sus colonias del otro lado del Atlántico comenzaron a independizarse; Colombia en 1810, Venezuela en 1811, Méjico en 1821, entre otras. Estas corrientes también llegaran a Cuba aunque más debilitadas y muy perseguidas. Existieron muchas conspiraciones para la libertad, de hecho en 1825 varios patriotas cubanos fundaron en Méjico la “Junta Protectora de la libertad cubana” e incluso Simón Bolívar barajó el propósito de libertar Cuba pero las dificultades eran grandes y el proyecto fracasó. 2 Sin embargo, los comienzos de siglo en Cuba a nivel económico fueron espléndidos. La industria azucarera [Ilu. 1] alcanzó su máximo apogeo. Existían infinidad de plantaciones azucareras y molinos. Todo ello sostenido gracias a la mano de obra esclava y al tráfico con los mismos. Las diferencias de clases eran muy grandes y esto generaba una atmósfera de inconformismo y lucha por la libertad, ideales no compartidos por una nueva clase burguesa criolla que se negaba a la independencia por miedo a perder sus beneficios y riquezas que el sistema le generaba. Esto fue muy aprovechado también por los distintos gobernantes de la isla para sofocar estos pequeños levantamientos. En Cuba imperaba una política de tipo dictatorial donde el estado también se enriquecía con el comercio del azúcar. Así, mientras que en otros países como Inglaterra se luchaba por el fin de la esclavitud, en la isla se protegía este tráfico de esclavos por los beneficios que a la larga reportaba. 2 “La Guerra de los diez años (Cuba) (1868-1878)”, Historia Militar de España. Batallas y combates. Disponible en URL: http://www.ingenierosdelrey.com/guerras/1868_cuba/1868_cuba.htm. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 17 Según nos describe Hugh Thomas, una plantación constaba de lo siguiente: “todas tenían en el centro la casa de vivienda, construida a base de piedra, y donde residían el propietario o el administrador, con el suelo embaldosado (a veces de mármol), enormes ventanas sin cristales, normalmente de un piso de altura, construida alrededor de un patio, cubierto de jazmín o de heliotropo, y con frecuencia lleno de niños negros y caballos. También solía haber una capilla, así como casas para los trabajadores blancos y los técnicos, el hospital, los barracones de los esclavos, la guardería infantil y los talleres del caldero, el carpintero y el herrero. Dentro de la propiedad también había el potrero, palabra que sirve para designar los corrales del ganado. […].” 3 Ilustración 1. Ingenio azucarero “Flor de Cuba”.1857. 4 La proporción alcanzada por el desarrollo de la industria azucarera hizo que apareciese una sociedad con gran opulencia y mucho dinero, como ya comentamos anteriormente. 3 Thomas H., Cuba. La lucha por la libertad, ed. Debate, Barcelona, 2004, pp. 115 -116. 4 CANTERO, J.J., LAPLANTE, E., Los Ingenios: colección de vistas de los principales ingenios de azúcar de la Isla de Cuba, impreso en la litografía de Luis Marquier, Habana, 1857. Disponible en URL: http://merrick.library.miami.edu/cdm4/document.php?CISOROOT=/chc9999&CISOPTR=2787&REC=3 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 18 Esto dotó a la isla de una personalidad propia. Volviendo de nuevo al libro de H. Thomas, podemos hacernos idea de cómo era esa Cuba y concretamente La Habana [Ilu. 2] en el S. XIX: “La Habana tuvo todas las características de una ciudad española. […]. En las casas había mucho mármol blanco, a veces italiano, aunque generalmente de la isla de Pinos, pero una habitación de billar era más frecuente que una biblioteca. En el salón había los inevitables sillones, un largo espejo o dos en las casas más ricas, a veces el retrato de un antepasado, y en casas como la de los Montalvo o los Pedroso, un candelabro; no había alfombras sino, a lo sumo, una esterilla; y a menudo una candela, que era una bandeja de plata llena de ascuas, para encender los habanos. […] Había, no obstante, una serie de plazas y parques: desde la Plaza de Armas [Ilu. 3], todavía la principal de la ciudad, al Parque Colón, asentado sobre la antigua casa de campo del conde de Villanueva; Campo Marte, anteriormente utilizado como campo de ejercicios militares; la gran plaza del capitán general Tacón, el Parque Central, el Jardín Botánico, y la Quinta de los Molinos, la residencia campestre del capitán general, en las afueras de la ciudad. Todos estos lugares estaban dominados por altas palmeras. […] Hacia 1860, la ciudad contaba ya con 140000 habitantes y una superficie de unos cinco kilómetros cuadrados. […] Incluso en períodos de paz normal, los soldados españoles, con uniforme de lino y sombrero de paja con escarapela roja, se veían en gran número en La Habana. […] Los aristócratas competían por tener un carruaje más lujoso, y las joyerías de La Habana eran famosas incluso en Norteamérica. […] En la década de 1860 existían muchos hoteles. El Santa Isabel, en lo que había sido el palacio de los condes de Santovenia, fue convertido en hotel por el coronel Lay, de Nueva Orleans. Había algunos buenos restaurantes, como el Tullerías, el Noble Habana, el Crystal Palace y el Restaurant Français. […] Se gastaba mucho en diversiones. El baile era una pasión colectiva, y eran muy populares la danza criolla o habanera y la contradanza (importada de Saint Domingue). En La Habana se celebraban innumerables bailes, a menudo de trajes o de máscaras, y había algunos salones públicos, es decir, para todas las clases sociales. También se daban con frecuencia representaciones teatrales, con algunos artistas europeos en el gran teatro Tacón [Ilu. 4]. […] Esta aristocracia cubana carecía de espíritu social. Ningún sacrificio era excesivo por la familia o los amigos: «La vie de famille, à la Havane –escribió la condesa Merlinrenouvelle les charmes de l’âge d’or»; José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 19 Ilustración 2. Plano de La Habana S.XIX. 5 5 Escuela de Estudios Hispanoamericanos. Plano de La Habana, 1874. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 20 Ilustración 3. Plaza de Armas. La Habana. 1839. 6 Ilustración 4. Teatro de Tacón. La Habana. 1839. 7 6 MIALHE, F., Isla de Cuba Pintoresca, 1839. Disponible en URL: http://merrick.library.miami.edu/cdm4/document.php?CISOROOT=/chc9999&CISOPTR=63&REC=1 7 Ibidem. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 21 pero cualquier servicio era demasiado grande para la comunidad. Un síntoma particular de esto era el estado de las carreteras.” 8 Durante la primera mitad de siglo destacaron en Cuba personas como Francisco Arango y Parreño (1765 – 1837) defensor de los propietarios de ingenios 9 . Estaba a favor de la esclavitud y de hacer trabajar todavía más a los esclavos. También defendía el hecho de divulgar conocimientos técnicos para producir mejor. El contrapunto a éste quizá lo fue el escritor José Antonio Saco expulsado por el general Tacón por difundir doctrinas en contra de la esclavitud. De hecho el señalaba que el tráfico de esclavos suponía una terrible amenaza en el sentido de que una influencia africana tan fuerte llevaría a la revolución. En el ámbito científico destacó Tomás Romay (1764-1849), del que hablaremos en posteriores capítulos por ser el primero que aplicó la vacuna de la viruela en Cuba. También durante esta época de principios de siglo se publicó el Papel Periódico de La Habana y se abrió la primera biblioteca pública impulsada por la Sociedad Económica de Amigos del País. Otra figura de este tiempo fue el padre José Agustín Caballero (1762-1835) que estaba en contra de los anticuados métodos de enseñanza de la iglesia. En general se discutía sobre los asuntos que preocupaban a los propietarios de la tierra. Esto repercutía en el progreso de la isla, ya que todas las mejoras para aumentar la producción y el comercio iban ligadas a un desarrollo de la ciencia y de la cultura. Como ya comentábamos siempre existió un trasfondo donde se hacía palpable un aire de independencia o de liberación, quizás alentado o cuya chispa residió en cierta manera en el acontecimiento de la toma de la Bastilla en Francia en 1789 símbolo de la rebeldía de los pueblos contra las clases dominantes, que en Cuba se tradujo en las protestas de los esclavos contra los amos. Ya desde 1810 se comienza a hablar de independencia por 8 THOMAS H., Cuba. La lucha…, Ob. Cit., 2004, pp. 130 -135. 9 Ingenio es la palabra que se utilizaba para designar las plantaciones azucareras con su correspondiente molino. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 22 la clase media, es conocida la insurrección negra de 1812 liderada por José Aponte negro liberado que fue condenado a muerte ese mismo año. Debido a esto durante el gobierno de Miguel Tacón (1775 – 1855), anteriormente citado, se acentúa el régimen de explotación y represión de los esclavos, dando facilidades que beneficiaban a los grandes propietarios y de esta manera garantizándose un apoyo por parte de la clase adinerada en contra de cualquier tipo de revolución. Pero el sentimiento de libertad nunca cesó, se recoge muy bien en palabras de Emeterio S. Santovenia en su libro “Cuba y su historia”. Hablamos de 1828 y dice así : “A medida que el tiempo avanzaba, la generalidad de los hombres nacidos en la Isla creyó recibir, junto con la vida, el deber inexcusable de consagrarla, cuando la ocasión llegara, al la obra de emancipar la tierra madre de la vieja y distante Metrópoli.” 10 Hacia 1850 los ingenios comenzaron a mecanizarse, y debido a esto y la escasa instrucción que recibían los esclavos de cómo manejar estas máquinas, se trajo mano de obra extranjera con superiores conocimientos. Durante este período apareció una corriente de tendencias anexionistas para que la isla formase parte de los Estados Unidos, debido a que éstos compraban la mayor parte del azúcar que se producía en Cuba. Así, aparecieron conspiraciones anexionistas como la llevada a cabo por el general Narciso López (1798 – 1851). Sin embargo había otros que rechazaban el colonialismo español y el anexionismo norteamericano. En 1865 cesó la esclavitud en los Estados Unidos y durante la década de 1850 a 1860 muchos trabajadores comenzaron a participar en conspiraciones. Esta situación hace que en 1868 estalle la llamada “Guerra Grande o Guerra de los diez años”. 10 SANTOVENIA, E. S., SHELTON, R. M., Cuba y su historia, Tomo I, Ed. Cuba corporation inc., Miami, Florida, U.S.A., 1966, p. 278. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 23 Esta guerra comenzó el diez de Octubre de 1868 en la finca La Demajagua propiedad de Carlos Manuel de Céspedes donde liberó a sus esclavos incorporándolos a su ejército y leyó la Declaración de Independencia o manifiesto del diez de Octubre. Fue apoyado por más hacendados. El día 11 de Octubre Céspedes y otros patriotas unidos a la causa atacaron el caserío cercano de Yara aunque de forma infructuosa, de ahí que el comienzo de esta guerra tome el nombre también del “Grito de Yara”. En estos momentos España contaba con unos siete mil soldados en la isla, mientras que el ejército rebelde, llamado mambí [Ilu. 5], contaba con ciento cuarenta y siete voluntarios con escaso armamento. Posteriormente, la ciudad de Bayamo fue capturada, solicitando diez días después el consejo municipal revolucionario de Bayamo la proclamación de la abolición de la esclavitud. El ejército mambí fue creciendo hasta contar con unos doce mil hombres. Esto hizo que España reforzara su posición mandando a los mejores oficiales a dirigir sus tropas, incorporando más soldados y enviando catorce buques de guerra. El dieciséis de Enero de 1869 se alcanzaron victorias por parte del Teniente General del ejército cubano Antonio Maceo y sus hombres en Mayarí y en Guantánamo. A finales de ese año España contaba con una gran flota, esto le permitió impedir cualquier ayuda de tipo exterior a los mambises. Su ejército forzó al ejército rebelde a abandonar la provincia de Las Villas y retirarse a Camagüey. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 24 Ilustración 5. Soldados Mambises. 11 Entre los incidentes de esta guerra descollamos el fusilamiento el 27 de Noviembre de 1871 por parte de los españoles de ocho estudiantes de medicina acusados de haber rayado la tumba de un periodista español. A finales de 1872, como resultado de sucesivas victorias por parte de la fuerza rebelde, el capitán general Valmaseda renunció. El nuevo capitán general, Cándido Pieltán, añadió cincuenta y cuatro mil hombres más al ejército español y demás artillería y caballería. En este momento el ejército rebelde contaba con siete mil hombres. 11 Disponible en URL: http://www.arnac.cu/redciencia/index.php/fotografias-grabados/campamentosmambises-1895/162.html José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 25 Se seguían librando batallas como la de “Las Guásimas” en Febrero de 1874, donde el ejército rebelde sale victorioso a pesar de ser minoría. Fue en Diciembre de 1877 cuando el ejército mambí se dispuso disponer discutir términos de paz con el general Martínez Campos, aunque tras esto se siguieron sucediendo algunos enfrentamientos. En Febrero de 1878 en una reunión en Zanjón, en Camagüey, se aceptó el pacto de Zanjón. Los esclavos que habían luchado en la guerra eran liberados y Cuba permanecía bajo el dominio de España. Pero fue en Mayo cuando definitivamente el gobierno rebelde aceptó los términos españoles para la paz, dándose por concluida la Guerra de los diez años. 12 Tras el fracaso para los rebeldes de la guerra de los diez años, frustrada con el Pacto de Zanjón, el descontento y la insatisfacción llevó a un nuevo alzamiento. Así, en Agosto de 1879 dio comienzo la fugaz “Guerra Chiquita” encabezada por varios generales de la revolución como fueron Calixto García, José Maceo y Guillermo Moncada. Esta contienda fracasó tras haber pasado menos de un año de su comienzo debido a la falta de unidad al igual que en la Guerra Grande. Esto fue una evidencia clara de que, a pesar del pacto de Zanjón, el espíritu independentista seguía presente entre los cubanos. Así quedó patente el veinticuatro de Febrero de 1895 cuando estalló la Guerra de la Independencia bajo la dirección del escritor y filósofo José Martí, una figura muy importante en Cuba por ser considerado el padre de la Patria. Ya en 1881 tras establecerse en Nueva York comenzó a planificar y organizar la independencia de Cuba fundando el diez de Abril de 1892 el Partido Revolucionario Cubano en Florida. La guerra comenzó en cuatro lugares a la vez: en Bayate, bajo Bartolomé Masó; en Ibarra, bajo Juan Gualberto Gómez [Ilu. 6] y Antonio López Coloma; en Baire, con los hermanos Saturnino y Mariano Lora; y en Guantánamo, con Emilio Giró y otro. En Abril de 1895 murieron en combate dos hombres importantes de la rebelión cubana 12 PEREZ, J. F., “Historia de Cuba. La guerra de los diez años 1868-1878”. Disponible en URL: http://www.juanperez.com/historia/1868.html. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 32 A partir de 1813, por decreto de las Cortes constituyentes de Cádiz, este organismo pasó a llamarse Junta Provincial de Sanidad. Entre sus funciones estaban las de celebrar sesiones ordinarias cada quince días y otras extraordinarias; obligar a los facultativos a informar de los enfermos contagiosos que a su vez serían comunicados a través de la misma al Capitán General; disponer desinfecciones, aislamientos, cordones sanitarios e inspeccionar las embarcaciones que entraran al puerto. 20 Estas Juntas servían para auxiliar en sus funciones al Real Tribunal del Protomedicato. En 1813 se creó otra Junta Provincial en Santiago de Cuba y en 1814 ya habría otras de carácter local en distintas poblaciones importantes de la isla antillana. Esto se mantuvo así hasta 1839 que, por Real Orden, se creó en La Habana la Junta Superior de Sanidad -mismo nombre que tomaría a sus comienzospasando el resto a ser subalternas de ésta. En 1857 se estableció también la Junta Subalterna de La Habana quedando la Superior como consultiva. Este sistema de Juntas absorbió las funciones sanitarias del Real Tribunal del Protomedicato a partir de 1833, año de desaparición del mismo. Sin embargo, sus otras funciones como eran las fiscalizadoras del ejercicio médico y farmacéutico quedarían en manos de las Reales Juntas Superiores gubernativas de las facultades de Medicina, Cirugía y Farmacia, organismo que sustituyó al obsoleto tribunal. En 1842, año de desaparición de estas Reales Juntas, sus misiones pasaron a las Juntas de Sanidad al igual que en 1849 también adquirieron todo lo referente a la vacunación tras el cese de la actividad de la Junta de Vacunación. 20 DELGADO GARCÍA, G., ”La salud pública en Cuba durante el período colonial español”, Conferencia tres, Cuadernos de Historia de la Salud Pública Nº 81, 1996. Disponible en URL: http://bvs.sld.cu/revistas/his/vol_1_96/hissu196.htm, p. 3. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 33 A lo largo de toda su existencia fueron aumentando sus responsabilidades y agregándosele numerosas secciones como las de Higiene o Veterinaria entre otras. Contando con muy pocos recursos económicos estatales realizaron una labor muy importante, sobre todo durante la epidemia de cólera, aunque durante la guerra de independencia no pudieron hacer frente a problemas higiénicos y epidemiológicos. 2.2.3. JUNTAS GENERAL Y MUNICIPALES DE BENEFICENCIA Y CARIDAD. En 1823 se fundó en La Habana una Junta Local de Beneficencia con la finalidad de reunir todos los establecimientos de beneficencia, hospitales y asilos que estuvieran fuera del control eclesiástico. No obstante, debido al restablecimiento mismo año de la monarquía absoluta, se cierra esta Junta y volvió la iglesia a tomar el control de asilos y hospitales. Esto continuó así hasta 1833, año en que una gran epidemia de cólera azotó la isla, organizándose de nuevo la beneficencia y cuyo control pasó a ser compartido entre el estado y la iglesia. La beneficencia en la isla de Cuba estuvo organizada de la siguiente forma a partir de 1833: una Junta General en La Habana presidida por el Gobernador General de la isla; y Juntas Municipales en La Habana y en las principales ciudades y pueblos de la isla, poseyeran o no hospitales, presididas por los alcaldes municipales. También, como parte de este sistema en muchos pueblos y ciudades se fundaron asociaciones de beneficencia domiciliaria encargadas de la atención y cuidado de los enfermos más pobres. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 34 Estas Juntas de Beneficencia además de los hospitales tendrán a su cargo distintas Casas de Beneficencia de distintas poblaciones de la Habana como la Real Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana [Ilu. 8], la Casa de Beneficencia de Niños Pobres de Matanzas, la Casa de Beneficencia de Mujeres de Sancti–Spiritus, la Casa de Beneficencia de Santiago de Cuba y la Casa de Recogidas de San Juan Nepomuceno de La Habana. 21 Ilustración 8. Real Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana. 22 21 DELGADO GARCÍA, G., ”La salud pública en Cuba…, Ob. Cit., 1996, p. 4. 22 MIALHE, F., Isla de Cuba Pintoresca, 1839. Disponible en URL: http://merrick.library.miami.edu/cdm4/document.php?CISOROOT=/chc9999&CISOPTR=63&REC=1 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 35 2.2.4. LAS REALES JUNTAS SUPERIORES GUBERNATIVAS DE MEDICINA, CIRUGÍA Y FARMACIA. Estas instituciones se crearon en Cuba en 1833 tras la desaparición del Tribunal del Protomedicato. Cada una de las instituciones estaban integradas por tres vocales facultativos y un secretario no facultativo. Las Juntas estaban bajo la subordinación del Gobernador General de la isla y poseían subdelegados en casi toda la totalidad de ciudades, villas y pueblos. Como comentamos anteriormente, sus funciones eran fiscalizadoras del ejercicio profesional, encontrándose entre ellas la de expedir títulos, examinar y sancionar a infractores, entre otras. 23 Estas Juntas tuvieron vigencia hasta 1842, cuyas funciones de enseñanza pasaron a la Universidad (secularizada ese mismo año) y las fiscalizadoras del ejercicio profesional a las Juntas de Sanidad, como ya mencionamos. Adelantamos en este punto que la Universidad de la Habana desempeñó un papel muy importante en la formación de profesionales sanitarios durante todo el siglo diecinueve. 24 23 En el capítulo tercero expondremos a fondo la estructura de la Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia. 24 En el capítulo tercero conoceremos más sobre ésta y la facultad de farmacia. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 36 2.2.5. SISTEMAS DE SANIDAD EN CUBA Ya hemos referido, aunque de forma muy breve, la organización estatal de la salud pública en Cuba. Ahora analizaremos otros sistemas sanitarios que surgieron debido a la incapacidad gubernamental para asistir a la población. A partir del segundo cuarto de siglo surgieron las denominadas Casas de Salud. No eran más que instituciones sanitarias de carácter privado cuyo nacimiento fue debido a la nueva clase social burguesa de tipo manufacturero que apareció ligada al crecimiento del comercio de diversas materias primas. La primera institución de este tipo en aparecer fue la “Quinta Sanitaria Belot” 25 en 1821. Otras que podemos mencionar fueron la “Quinta Garcini” [Ilu. 9] o la “Quinta del Rey” 26 . Este fue un subsistema privado paralelo al estatal muy utilizado por la burguesía española y criolla. 25 Este establecimiento debía su nombre al médico francés fundador del mismo Carlos Belot. Su idea fue la de establecer una casa de salud donde pudiesen ser asistidos por la ciencia en caso de enfermedad, por una cuota fija mensual, aquellos que no quisieran ir a los hospitales públicos, que no tuvieran familia que les cuidase, ni alojamiento idóneo para una larga curación, algo común en dependientes de casas de comercio, mercaderes y empresas industriales. Tenía capacidad para 300 enfermos contando también con botica y demás materiales para una correcta asistencia médica. En DE LA PEZUELA, J., Diccionario geográfico, estadístico, histórico, de la isla de Cuba, Tomo 3º, Imprenta del establecimiento de Mellado, Madrid, 1863. 26 La Quinta sanitaria de Garcini tuvo gran fama por el tratamiento de los enfermos sifilíticos mediante fumigaciones, al igual que por sus baños naturales, tibios, de vapor, hidrosulfurosos, antisifilíticos, aromáticos de cloro, gaseosos y de otras clases. Poseía una máquina eléctrica y otra galvánica para los afectos nerviosos. Tenía un movimiento anual de unos 200 enfermos. La Quinta del Rey, establecimiento similar a los anteriores atendía a enfermos de clases menos acomodadas. Otros establecimientos de este tipo para gente muy pudiente fueron la Casa de Salud de San Leopoldo y la Casa de Salud La Nacional. Y para enfermos de las tripulaciones del puerto la Casa de Salud de La Marina, con precios de admisión más módicos que las anteriores. En DE LA PEZUELA, J., Diccionario geográfico, estadístico…, Ob. Cit., 1863. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 37 Ilustración 9. “Quinta Garcini”. Siglo XIX. 27 Otro subsistema de salud lo constituyó el creado por los centros regionales españoles 28 , los cuales comenzaron a ofrecer a sus asociados servicios médicos y fundaron las llamadas Casas de Salud de los Centros Regionales. Algunas de ellas fueron la “Casa de Salud de la Purísima Concepción”, casa de salud “La Covadonga” creada por el centro asturiano, además de otras más en distintas poblaciones de la isla. Este fue el sistema mutualista utilizado principalmente por trabajadores. La asistencia médica a soldados y marinos españoles constituyó otro sistema más de sanidad dentro de la colonia. Ésta fue creada en 1837 y reorganizada en 1846. Durante este período y hasta 1855 los hospitales de carácter militar van a estar a cargo de las Juntas de Beneficencia y Caridad. A partir de 1855 quedaran bajo la dirección del Cuerpo de Sanidad Militar. 27 Disponible en URL: http://www.habanaelegante.com/Fall_Winter_2010/Templete.html. 28 Éstos fueron creados por agrupaciones de inmigrantes de diferentes regiones de la península. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 38 De los hospitales militares el más importante de los veinticinco que había fue el Hospital Militar de San Ambrosio. Fig 1. Enfermos en los hospitales de La Habana. 29 El cuerpo de Sanidad Militar español estaba muy bien organizado y dotado de personal médico y farmacéutico. Sin embargo, a pesar de los recursos con los que contó, fue incapaz de dar una asistencia de calidad frente las epidemias de fiebre amarilla y paludismo. Las enfermedades tropicales supusieron un gran problema al ejército español, el cual se vio afectado por las mismas. Según el cuadro [Fig. 1], extraído del libro Ensayo político de la isla de Cuba de A. Humboldt y las anotaciones de éste, eran más la media de fallecidos en el Hospital General que en el militar, pero esto no era debido a los métodos para sanar empleados por uno u otro, sino a los diferentes enfermos que iban a cada uno de los hospitales. Así, en el General, entraba gente más moribunda, aunque es de destacar que se atendían más enfermos con fiebre amarilla en el de San Ambrosio, según el libro mencionado. 29 HUMBOLDT, A., Ensayo político sobre la isla de Cuba, Biblioteca Ayacucho, Venezuela. Disponible en URL: http://www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/index.php?id=97&backPID=2&tt_products=326,p. 47. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 39 Durante la guerra independentista de 1895 a 1898 comenzó a debilitarse todo el sistema de salud cubano debido a que muchos médicos se exiliaron o pasaron a integrarse en los ejércitos. El sistema sanitario durante este período quedó reducido al militar, mientras que los sistemas mutualista y privado de los que hablamos sobrevivieron como pudieron. En la facultad de medicina se redujo la actividad y se nombraron catedráticos a médicos militares. Las Juntas de Sanidad y Beneficencia quedaron muy desorganizadas y con muy pocos recursos los hospitales de caridad. Así quedaba el estado sanitario tras el cese de la permanencia española en la isla de Cuba. 2.2.6. BOTICAS Y BOTICARIOS La historia de la farmacia en Cuba podemos decir que comienza con la llegada del Licenciado Gamarra a la isla, al cual se le autoriza “para ejercer las tres ramas, medicina, cirugía y botica” el 26 de Febrero de 1569, no pudiendo practicar otros sin el consentimiento del mismo. Así aparece en las Actas Capitulares del Ayuntamiento de La Habana, que recoge José López en su obra: «En la Villa de San Cristóbal de la Habana desta Ysla de Cuba de las Yndias del mar océano en veinte a seis días del mes de febrero de mil e quinientos e sesenta e nueve años habiendo tratado el Sor. Gobernador y Justicia e Regimiento desta dicha villa la gran necesidad que esta dicha villa tiene, de botica y médico y cirujano ansi para los vecinos como muchas personas que a ella ocurren en flotas y fuera dellas y por que el Licenciado Gamarra que al presente esta en esta villa es graduado en Alcalá de Henares en todas tres ciencias y concurren en él todas las calidades que se requieren se ha obligado como se obliga de hacer su asiento en esta dicha villa y poner botica […].» 30 30 LÓPEZ SÁNCHEZ, J. La Medicina en La Habana. 1550- 1730. (Cronología de los hechos médicos consignados en las Actas Capitulares del Ayuntamiento de La Habana). 1ª Parte, La Habana, 1970, p. 63. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 40 Hasta pasados veintinueve años (1598) no contó La Habana con otra botica más. Estas boticas se surtían de medicamentos venidos de Castilla, que normalmente llegaban en mal estado. La tercera botica se estableció en 1723, comenzarían ya a crearse también boticas en otras provincias, así en 1736 aparece la primera botica en la provincia de Puerto Príncipe. Todo paralelo a un paulatino crecimiento demográfico en la isla. Como brevísimo resumen referíamos que a mediados del siglo XVIII los medicamentos más usuales eran: mercurio, ipeca, opio, ruibarbo, vejigatorios y antiflogísticos, cocimientos de cardosanto, esclaviosa, alcanfor, sal volátil, cuerno de ciervo y diversos jarabes, vinagre de castilla, nitro y alcanfor en fomentos para la cabeza. Se empleaba para la ictericia sal volátil y azafrán, agua de cerezas negras, agua de canela, jarabe de diacodón, entre otros. En 1773 se aliviaba el dolor de los operados con láudano y bebidas alcohólicas. Pero es en el siglo XIX cuando la farmacia verdaderamente despega en Cuba, algo en lo que coinciden otros investigadores diciendo: “El verdadero auge de la farmacia en Cuba tiene lugar a partir del siglo XIX, cuando esta rama va adquiriendo su propia independencia respecto la práctica médica.” 31 El siglo XIX en Cuba comenzó con un hito de gran importancia como fue la aplicación de la vacuna antivariólica por el doctor Tomas Romay en 1804 como ya hemos comentado anteriormente. En la segunda década del siglo existían en La Habana doce boticas (1826), contando en 1886 con sesenta y ocho. Para la farmacia va a ser el diecinueve el siglo de más importancia, aunque lo va a ser también para la investigación ciencia en general, la cual experimentará nuevos avances, gracias al crecimiento de la 31 MENÉNDEZ, S., RODRÍGUEZ, A., “Farmacias Habaneras”. Opus Habana, Vol. V, Nº 2, 2001. Disponible en URL: http://www.habananuestra.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=240&Itemid=26&limit=1 &limitstart=1, p. 1. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 41 industria azucarera, motor económico del país, la cual promoverá esa investigación para intentar conseguir mejoras en la productividad y en el rendimiento. Esto queda patente en un pequeño artículo aparecido en el Diario de La habana de 21 de Marzo de 1842, donde se da constancia de la apertura de una nueva Oficina de Farmacia: «Nuevo establecimiento de Farmacia – Con la mayor satisfacción vemos los rápidos progresos que día en día hacen entre nosotros las artes, la industria y demás ramos del saber humano y las mejoras que se verifican en todos los establecimientos públicos de nuestra ilustrada capital, mejoras que no podemos mirar con indiferencia, puesto que contribuyen en gran manera al crédito del país, al paso que proporcionan a sus habitantes el goce de lo que es necesario, facilitándoles lo que desean para su diversión y entretenimiento. Díganlo si no esas transformaciones que han experimentado los establecimientos de géneros, víveres, cera y seda, las confiterías, como la Dominica y la Diana, las fondas y cafees y por último las Boticas. Efectivamente, todos pueden echar la vista sobre el establecimiento de farmacia que hace esquina a las calles de Lamparilla y Aguiar y todos se convencerán de la verdad de nuestras palabras. Soberbios estantes de caoba, magnífico mostrador de la misma madera, hermosos potes de porcelana, capacidad y abundancia, son los dotes de esta hermosa botica digna rival de las más afamadas de Europa y de las de S. Felipe y Santo Domingo. La culta Habana no podrá menos de mirar con placer un establecimiento que tanto realce da a la capital de Cuba y sus dueños pueden contar con una recompensa digna y proporcionada a sus trabajos.» 32 En el artículo se ensalza en todo momento el progreso del país durante los comienzos de este siglo, haciendo referencia a la magnificencia de la botica establecida. La botica a la que se alude era la Botica “San José”, cuyo nombre recibía por haber sido abierta el 19 32 AGI/AHN de Madrid/Ultramar, 271, exp.3, «Reformas de Plan de Estudios de Cuba», Diario de La Habana, 21 de Marzo de 1842. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 48 De los medicamentos que en ella se vendían descolla “La Magnesia Sarrá” [Ilu. 14], elaborada por José Sarrá durante 1881. Consistía en magnesia efervescente, antibiliosa y purgante, indicada para las indigestiones, afecciones del estómago, intestino, dolores de cabeza, mareos, pérdida del apetito, debilidad nerviosa, gota, reumatismo y erisipela. Otro fue “El aceite de Hígado de bacalao purg de Sarrá”, para el raquitismo y las afecciones pulmonares. Y, por supuesto, productos importados de otros países, de los que destacamos los importados de los almacenes Le Pedriel-Reboulleou de París, como el Emplasto de Thapsia contra la bronquitis, dolores, reumatismos, lumbagos y angina, o el Carbonato Citrato de Lithina efervescente contra la ciática, los dolores reumáticos y mal de piedra. Ilustración 14. Anuncio de “Magnesia Sarrá”. 47 A mayor abundamiento, citaremos la Farmacia Taquechel, cuya fundación data de 1898, último año de presencia española en la Isla, hoy reconvertida también en museo [Ilu. 15] . Esta farmacia situada en una antigua casa de vivienda en el nº 155 de la calle Obispo, transformada por el eminente farmacéutico Francisco Taquechel, gozó de gran reconocimiento y prestigio. En ella se encuentran, entre sus anaqueles, una fastuosa 46 Ibidem. 47 Disponible en URL: http://www.habanaelegante.com/Fall_Winter_2010/Eos.html José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 49 colección de frascos de porcelana francesa del S. XIX y recipientes de cristal [Ilu. 16], al igual que otros numerosos útiles de farmacia y de laboratorio como morteros, vasijas y mezcladores, entre otros. 48 Ilustración 15. Museo Farmacia Taquechel. 49 48 LOZANO CHAVES, M. E., “En La Habana colonial. Taquechel: La historia de las antiguas boticas y sus tradiciones medicinales”, Farmacia, nº 21, Colegio Oficial de Farmacéuticos de Cádiz, Cádiz, 2010, pp. 47-48. 49 Disponible en URL: http://www.ohch.cu/museos/museo-de-la-farmacia-taquechel/ José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 50 Ilustración 16. Interior de la Farmacia Taquechel. 50 Hemos mencionado algunas boticas de interés en La Habana por ser las más notables, pero no solo en La Habana se experimentaría un crecimiento en el número de establecimientos farmacéuticos a lo largo del diecinueve, sino en todas las villas fundadas en Cuba, en las que irían apareciendo poco a poco nuevas oficinas de farmacia, como las llamamos actualmente en España. Sirva de ejemplo Santiago de Cuba, en la que en 1800 existía solamente una botica, pasando en 1827 a existir diez. Durante este primer tercio de siglo el ejercicio de la profesión aún era complicado en Santiago de Cuba debido, no solo a la presencia de charlatanes, sino a la carencia de medicamentos, ya que éstos, como mencionáramos, eran traídos de España, lo que se solucionó, mediante la siembra y recolección de plantas medicinales. Así comenzaron a usarse nuevos remedios como el guaco, la hoja de vaca, el bejuco del ajo o la hierba de calentura, por citar algunos. 50 Disponible en URL: http://travelswithrarecat.blogspot.com.es/2012/03/cuba-old-havana.html José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 51 En el año 1882 había en toda la provincia 22 farmacéuticos; diez en Santiago de Cuba, dos en Gibara, tres en Manzanillo, dos en Guantánamo, dos en Holguín, dos en Baracoa y uno en Puerto Padre, aunque eran pocos teniendo en cuenta que el territorio era muy extenso. En lo tocante a los requisitos para poder abrir una farmacia, conocemos el proceso para hacerlo en Santiago de Cuba en aquella época, algo que podemos extrapolar a todo el territorio isleño. Para la instalación de una botica el interesado debía abrir un expediente en el ayuntamiento, el cual constaba de una solicitud con lo datos del farmacéutico, el título universitario, un plano de la farmacia, el aval del párroco, y un petitorio o lista de todo el instrumental y sustancia con la que se contaría. Cuando el solicitante cumplía los requisitos exigidos, de inmediato el alcalde pasaba el expediente al subdelegado de farmacia, quien procedía a la visita del local en compañía de dos o tres testigos que eran profesores de medicina y cirugía, el subdelegado de veterinaria y el secretario del ayuntamiento; en ocasiones el propio alcalde participaba de la visita. El solicitante pagaba un arancel al subdelegado de farmacia en concepto de la visita de inspección, que solía ser de doce pesos con cincuenta centavos. Posteriormente, si el establecimiento reunía las condiciones necesarias de capacidad, aseo y ventilación, se notificaba la aprobación por parte del secretario del Ayuntamiento y se devolvía el título al farmacéutico. Entre las sustancias que se dispensaban en estas farmacias señalamos a modo de ejemplo: Alta variedad de sales como acetatos, cloruros, nitratos, oxalatos y sulfatos; ungüentos, aceites ( de hígado de bacalao, lino, oliva, ricino, cacao, entre otros), bálsamos (de tolú, belladona, benjuí), extractos (de belladona, cornezuelo de centeno, digital, genciana, opio, quina, ruibarbo, valeriana, zarzaparrilla), flores ( de amapola, manzanilla, naranjo, sanguinaria, sauco, tilo, violeta), resinas, hojas ( de laurel, beleño, José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 52 llantén, menta, sen , salvia, entre otras), raíces (de altea, árnica, cinoglosa, ipecacuana, jalapa), entre otras sustancias orgánicas, inorgánicas y naturales. También se suministraban sanguijuelas dragonas, debido a la terapéutica galénica basada en las sangrías y la producción de hemorragias, y a la que colaboró mucho la doctrina de Francisco Victorio Broussais (1772-1838). 51 Otra botica de importancia y de gran esplendor en la Cuba decimonónica fue la conocida como Botica Triolet o francesa [Ilu. 17], hoy dedicada a museo, de la región de Matanzas. Fue fundada en Enero de 1882 por Ernesto Triolet Lelievre (francés) y Juan Fermín de Figueroa y Veliz (cubano). La farmacia, de estilo francés, la constituía un edificio de tres plantas y patio central. Su interior [Ilu. 18] albergaba numerosas estanterías con frascos muy bien decorados donde se guardaban esencias de orégano, menta geranios, extractos fluidos de eucalipto, algodonero, alcoholes de jengibre, clavo, canela, jarabe simple de quina, de café compuesto (patente de Triolet, utilizado para el asma y la bronquitis), ungüentos de belladona, además de poseer numeroso instrumental farmacéutico. En ella se dispensaban preparaciones como el Agua de Azahar, Vino Aromático de Quina, Solución de Bromuro de Sodio, Tintura de Benjuí, Extracto fluido de Belladona, entre otras. Elaborándose desde su fundación hasta final de siglo una gran cantidad de fórmulas con diversas plantas medicinales, como la manzanilla, hierba santa, romero y rosas, además de comino, nuez moscada, lúpulo, belladona, y canela. De esto queda constancia, tal como nos narra Patricia Dopico en su artículo Breve reseña histórica de la Botica Francesa Dr. Ernesto Triolet, hoy Museo Farmacéutico de Matanzas, en los libros copiadores de recetas de dicha botica donde aparecen recetas de los médicos más destacados de la época, valga de ejemplo la siguiente, fechada en 17 de Enero de 1886, con el número 24.429 y prescrita por el Dr. Abascal: 51 Francisco José Victorio Broussais cirujano del ejército napoleónico, tenía por tratamiento preferencial, antiflogístico y debilitante, la aplicación de centenares de sanguijuelas en el abdomen, el cuero cabelludo e inclusive las mucosas (anal y gingival) de sus pacientes. Fue el más sanguinario de los médicos que recuerda la historia, tanto que de él y sus seguidores se dijo que hicieron verter más sangre que la revolución. El auge del empleo de aquel anélido hematólogo fue tal entonces que a Francia fueron importadas cuarenta y un millones de sanguijuelas en un año. FUENTE Y MUY EXAGERADO José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 53 Vino de Jerez...............................60 g. Extracto blando de quina.............4 g. Infusión de canela........................90 g. Coñac añejo..................................10 g. Ilustración 17. Botica “Triolet”. 52 52 Disponible en URL: http://www.prensalatina.cu/images/stories/Fotorreportajes/BoticaFrancesa/BoticaFrancesa.html José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 54 Ilustración 18. Interior de la botica “Triolet”. 53 La farmacia continuó en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XX, adaptándose a los tiempos y ofreciendo siempre productos de gran calidad. Otras farmacias de Matanzas fueron La Central, del doctor Ambrosio Sauto, la del doctor Domingo Lecuona y Madan, la del doctor José María Riboll y la del doctor Antonio Morales. 54 Como bien sabemos, la farmacia es un establecimiento sanitario, pero sin dejar de lado su condición de empresa privada, así que durante este período, en el ámbito económico, los boticarios se regían por los aranceles o tarifas de precios vigentes, y para el ejercicio sanitario, más concretamente la preparación y dispensación de medicamentos lo hacían 53 Ibidem. 54 DOPICO BORREGO, P., “Breve reseña histórica de la Botica Francesa Dr. Ernesto Triolet, hoy Museo Farmacéutico de Matanzas”, Revista médica electrónica, 2011; 33(2). Disponible en URL: http://www.revmatanzas.sld.cu/revista%20medica/ano%202011/vol2%202011/tema18.htm José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 55 según lo marcaba la Farmacopea Española 55 en vigor en ese momento, libro que contenía las reglas y preceptos que debían cumplirse en la preparación de los medicamentos oficinales, los galénicos y los químicos. Según palabras del doctor Peset Cervera, la Farmacopea Española no estaba a la altura del S.XIX ya que, al parecer, se había quedado un tanto anticuada, debido a que contenía drogas que ya habían caído en desuso, y se seguían usando pese a los avances de la química que proporcionó nuevos medicamentos y preparados galénicos elaborados a partir de productos vegetales junto a productos animales o minerales. Otra localidad a la que podemos hacer referencia de sus farmacias es Pinar del Río, en este pueblo su primera farmacia data de 1844, fundándose otra más en 1853 llamada “La Modernista”, la cual es descrita así: “este establecimiento contaba con una exquisita mueblería construida por expertos ebanistas, por lo que constituía una obra de arte, así como la presentación de sus medicamentos en pomos 56 de porcelana”. 57 En 1860 se abrió la tercera, surgiendo en 1870 otra más denominada “San Agustín”, y tan solo cuatro más hasta finalizar el siglo. 55 Durante el siglo XIX se utilizaba la Pharmacopoeia matritense, cuya primera edición se hizo en 1739, con una segunda edición en 1762 y una tercera en 1803. Su cuarta edición ya se titulaba Farmacopoea hispana (1817), continuando sus ediciones en los años 1865 y 1884, respondiendo a las Ordenanzas vigentes para el ejercicio de la profesión de Farmacia y comercio de drogas y plantas medicinales, dadas por Real Orden del 4 de Enero de 1883. 56 Pomo: Frasco o vaso pequeño de vidrio, cristal, porcelana o metal que sirve para contener y conservar cosméticos, fármacos, que sean de consistencia líquida o cremosa. 57 -----donde se describe? José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 56 2.2.6.1. EL COLEGIO DE FARMACÉUTICOS DE LA HABANA El Colegio de Farmacéuticos de la Habana tiene su origen, según escribía el Dr. D. Antonio de Gordon y Acosta en su discurso leído en el Colegio de Farmacéuticos de La Habana el 29 de Septiembre de 1895 [Ilu. 19], en el interés de muchos farmacéuticos por ingresar y no poder hacerlo en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales, debido a que el número de miembros farmacéuticos en ésta era limitado. También el hecho de que se constituyera el Círculo de Abogados el 19 de Enero de 1879, hizo brotar la idea de formar el Colegio de Farmacéuticos de La Habana, cuya primera sesión tuvo lugar el 30 de Abril de 1880 con la asistencia de treinta y ocho farmacéuticos. La primera reunión para comenzar los trabajos de organización del mismo fue presidida por el Dr. D. Cayetano Aguilera promovido por los doctores Manuel Vargas Machuca y José de J. Rovira principales artífices de la idea de creación de un colegio profesional. En esta reunión se eligieron los farmacéuticos que ocuparían con carácter interino los distintos cargos de la corporación. El resultado fue el siguiente: Presidente: Ldo. D. José Sarrá. Vicepresidente: Dr. D. Ramón Botet. Secretario General: Dr. D. Rafael de León. Vicesecretario: Ldo. D. Eligio Villavicencio. Secretario de la correspondencia: Dr. D. Antonio González Curquejo. Tesorero: Ldo. D. Francisco Torralbas. Bibliotecario: Dr. D. Manuel Johnson. Conservador del Gabinete: Ldo. D. Francisco Figueroa. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 57 Ilustración 19. Portada del Discurso leído en el Colegio de Farmacéuticos de La Habana por el Dr. D. Antonio de Gordon y Acosta. 1895. 58 58 GORDON Y ACOSTA, A., Discurso leído en el Colegio de Farmacéuticos de La Habana el día 29 de Septiembre de 1895, Imprenta “La Constancia”, Habana, 1895. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 64 En 1821 cesó su administración por los frailes y fue entregado al Municipio de la ciudad 71 , en cumplimiento de una Real Orden de 9 de Noviembre de 1820, aunque el estado del hospital era lamentable, había tal falta de limpieza que los vecinos de La Habana ni se acercaban debido al olor insoportable que se desprendía del hospital. Durante esta época, el establecimiento estaba congestionado por enfermos y presos, por lo que con relativa frecuencia se daban funciones benéficas en el teatro y plaza de toros para su auxilio. La contratación de las medicinas estaba a cargo de D. Ignacio Dedín, de la Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia, cobrando éste 212 pesos mensuales. A mediados de siglo (1861), el hospital fue trasladado a los altos de la cárcel, trasladándose urgentemente cuatrocientos enfermos, por un derrumbe ocurrido en el caserón donde se hallaba emplazado. Este hospital fue siempre muy pobre, y atendió durante mucho tiempo a la tropa de marinería. En el Diccionario geográfico, estadístico, histórico, de la Isla de Cuba de Jacobo de la Pezuela, impreso en 1863, encontramos una buena descripción del edificio que nos permite acercarnos a cómo era en esa época, incidiendo en lo que ya veníamos exponiendo acerca de sus malas condiciones higiénicas: «Este edificio, situado entre las calles de lo empedrado y San Juan de Dios, Habana y Aguiar, carece de las condiciones higiénicas, que se recomiendan para esta clase de 71 Dar una fecha exacta de cuando el hospital pasa a manos del Municipio es algo muy controvertido, pues es en 1793 cuando se retira a los Hermanos la administración del mismo (según cita en su libro el doctor Del Pino. Pero en 1817 era Prior del hospital Fr. Francisco de Rojas, y en 1831 figura como Prior Fr. Francisco Pacheco, y en 1857 permanecía en el hospital un religioso de la misma orden. Esta es la última fecha en que se consta la presencia de algún hermano “juanino” al servicio del hospital (según el artículo de Ortega Lázaro). Nuestro dato lo tomamos de otro de los artículos que nos sirven de referencia como es el de José A. Martínez- Fortín Foyo, que es el más actual de todos, y donde nos reseña que eso figura en las Actas del Ayuntamiento de La Habana. Quizás desde esta fecha es cuando aunque hubiera frailes al frente del nosocomio estaban supeditados a las disposiciones del Ayuntamiento. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 65 establecimientos, no teniendo la ventilación debida por hallarse rodeado de casas cuya elevación le impide renovar en sus salas el aire con la facilidad necesaria. Se compone de 2 grandes claustros con pisos altos, en los cuales están establecidas las salas para blancos, una para cirugía, otra de convalecencia, 2 de clínica médica y otra donde se cura a los enfermos por el sistema homeopático; y tiene habitaciones destinadas a las hermanas de la Caridad. La parte baja está dividida en 2 salas de clínica médica, una de cirugía, otra para los presos, la botica y demás oficinas y dependencias necesarias para su servicio. En el centro de cada claustro hay un patio con jardines para recreo de los enfermos convalecientes, dando uno frente a la puerta principal que se comunica con la iglesia y otro que sale a la que tiene por la calle de lo Empedrado.» 72 Otro de los primitivos hospitales de La Habana fue el citado Hospital de Mujeres de San Francisco de Paula. Se fundó en 1664, estando constituido por una sala con cuatro camas. Fue destruido por un temporal en 1688, reconstruido en 1730, ampliado en 1771 y totalmente terminado en 1799, con una capacidad ya entonces de ciento nueve camas. Un hito importante en la historia de este hospital fue la apertura de la Academia de Parteras en 1828 promovida, como ya anotamos, por la Sociedad Patriótica de Amigos del País. Este hospital constaba de dos salas altas para mujeres blancas, dos bajas para las de color, otra para enfermedades contagiosas, y otra que daba al sur destinada al refugio de negras y mulatas viejas. En 1862 su personal facultativo lo constituían un médico, un cirujano y un practicante. El hospital [Ilu. 20] con sus dependencias y la iglesia formaba un cuadrilongo irregular entre el baluarte y la calle de su mismo nombre, y entre la orilla de la bahía y la calle de 72 DE LA PEZUELA, J., Diccionario geográfico, estadístico…, Ob. Cit., 1863, p. 162. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 66 San Ignacio. El piso superior, con azotea almenada, presentaba siete ventanas con vistas a la bahía y el inferior poseía un portal con seis columnas. 73 Ilustración 20. Hospital de Mujeres San Francisco de Paula. 74 Posterior a la fundación de éste último fue el Hospital de San Lázaro que abrió sus puertas en 1681. Fue un hospital destinado al tratamiento de enfermos con lepra, también conocida como elefancia, elefantiasis o mal de San Lázaro. Según el artículo de Martínez Fortún-Foyo: “En 1834 estaba administrado por José Rodríguez Castro con su mayordomo Vicente González. Recibía muchos regalos y limosnas para su sostenimiento. El promedio de enfermos era de 90 por mes. Figuraba como director médico el Dr. J.J. de Hevia. En mayo de 1835 alojaba 83 enfermos. Su vida como la de casi todos los hospitales de la época: triste y pobre. En 1836 entraron 114 y murieron 23. En el mes de noviembre de 1837 sostenía 90 enfermos. En 1838, en febrero, alojaba 84 enfermos; en mayo 84 y estaban 13 en la enfermería.” 75 73 Ibidem. 74 MIALHE, F., Isla de Cuba Pintoresca, 1839. Disponible en URL: http://merrick.library.miami.edu/cdm4/document.php?CISOROOT=/chc9999&CISOPTR=63&REC=1 75 MARTÍNEZ FORTÚN-FOYO, J. A., Historia de la Medicina en Cuba 1751-1839, Cuadernos de Historia de la Salud Pública Nº 97, Ciudad de La Habana, Cuba 2005. Disponible en URL: http://www.bvs.sld.cu/revistas/his/his_97/hist0497.htm, p. 15. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 67 Otro hospital fue el Hospital de los Belemitas o también llamado Convalecencia de Belen fundado en 1704. Contaba en sus comienzos con cuatro camas para atender a los enfermos que eran dados de alta de otros hospitales pero sin haber conseguido recuperarse por completo. En 1833 prestó buenos servicios durante la epidemia del cólera. En 1836 el General Tacón dispuso el establecimiento dentro de la convalecencia de un “Hospital de Ojos” estando al frente del mismo el Dr. Floriano Fontray que practicaba operaciones de cataratas. Otro importante hospital es el Hospital Militar de San Ambrosio, ya también referido anteriormente, que data de 1744 y estuvo situado en la calle de San Isidro. A la plantilla de este hospital perteneció el Dr. T. Romay como médico principal durante varios años. En 1842 se trasladó a la antigua Factoría de de Tabaco, después de haber realizado reformas en la misma. A partir de entonces se conocería como Hospital general militar y contaría con mil camas. Estaba ampliamente dotado de personal y atendió a enfermos de tisis, viruelas, tifus, sífilis, cólera y fiebre amarilla. Siguiendo con este repaso de algunos de los hospitales existentes en Cuba referenciamos ahora el Hospital de Nuestra Señora de las Mercedes [Ilu. 21] al cual fueron trasladados los enfermos del Hospital de San Felipe y Santiago debido a su mal estado. Éste fue fundado en 1886, aunque los accesos al mismo no eran muy buenos. Se puede decir que fue el continuador del Hospital de San Felipe. Contó también con amplio personal, entre los cuales figuraba la presencia de un farmacéutico. Estaba alejado de aglomeraciones de población, de terrenos pantanosos y anegadizos, y contaba con buena ventilación. Era un edificio con planta en forma de cruz [Ilu. 22], quedando cuatro patios en los que se levantaban los pabellones destinados a los enfermos. Estos pabellones eran en total diez y desembocaban en la galería central de la cruz. Cada uno de ellos estaba separado por patios bien soleados y aireados. La galería central que forma el aspa vertical de la cruz estaba dedicada a dependencias del servicio, como la capilla y sacristía, botica, refectorio de las hermanas de la Caridad, habitación del médico de guardia, dos pequeñas habitaciones para enfermos operados que necesiten José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 68 aislamiento y, por último, el salón de conferencias y operaciones, y la despensa. A la entrada del edificio existía un cuerpo de fábrica independiente de dos pisos que servía para oficinas en la planta baja y en la superior para habitaciones de las hermanas de la Caridad y despacho de la Dirección. Entre las enfermedades que fueron tratadas en este hospital destacamos las del aparato respiratorio, como fue la tuberculosis pulmonar con un alto índice de mortalidad; afecciones del aparato circulatorio y del corazón; fiebre amarilla; fiebre tifoidea; paludismo; sarampión; viruelas; sífilis; hemorragias; enfermedades renales y tumores. 76 Además de estos hospitales, en Cuba existieron otros hospitales para dementes, hospitales de sangre y otros en las distintas provincias. 77 Ilustración 21. Hospital de Nuestra Señora de las Mercedes. 78 76 Hospital civil Nuestra Sra. De las Mercedes antes San Felipe y Santiago. Datos históricos administrativos. Estadística médica, Imprenta del “Avisador Comercial” de Pulido y Díaz, Habana, 1889, pp. 26-28, 37-39. 77 Según el libro del Dr. Del Pino y de la Vega, en el año de 1859 funcionaban un total de veintiocho hospitales en Cuba, repartidos en distintas provincias (Bayamo, Matanzas, Puerto Príncipe, Sancti Spíritus, Trinidad, Villa Clara, entre otras). Además de éstos existían dieciséis Casas de Salud en toda la isla. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 69 Ilustración 22. Plano del Hospital Civil “Ntra. Sra. De las Mercedes”. 79 78 MARTÍNEZ-FORTÚN FOYO, J. A., Historia de la Medicina en Cuba (1840-1958). Período de 1850 a 1859. Cuadernos de Historia de la Salud Pública, nº 98, La Habana, 2005. Disponible en URL: http://bvs.sld.cu/revistas/his/his_98/f05his98.jpg 79 Hospital civil Nuestra Sra. De las Mercedes antes San Felipe y Santiago. Datos históricos administrativos. Estadística médica, Imprenta del “Avisador Comercial” de Pulido y Díaz, Habana, 1889. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 70 2.2.8. LA FARMACIA EN LOS HOSPITALES MILITARES Una aproximación a lo que fuera la Farmacia militar durante los años de guerra en Cuba la tenemos gracias a la Memoria acerca de la Farmacia Militar de La Habana en el año económico de 1871-1872 realizada por D. Leto López y Villaluenga en 1872, la cual se expone en los apéndices. La Memoria se realizó debido a que en los años 1870-1871 se pidieron grandes cantidades de medicamentos a la farmacia del hospital militar de Bayámo, de ahí que se hiciera un pequeño estudio acerca de los medicamentos que en aquel entonces fueran consumidos por los enfermos del hospital y de los dispensados para los diferentes destacamentos que se proveían de aquella farmacia. Hemos de recordar que durante esos años Cuba estuvo envuelta en la conocida como Guerra de los diez años o Gran Guerra. El autor constató que en algunos pedidos que se hacían no se veía la menor noción de lo que era un medicamento, algo que según el mismo se habría podido subsanar repartiendo a las compañías dos o tres libritos donde se explicaran las dosis y formas de uso de los medicamentos más frecuentes en virtud de las enfermedades más comunes en la zona. En la Memoria se realizó una relación de los productos químicos y naturales, y de todos los efectos consumidos en la curación de enfermos de los hospitales militares, así como su forma de administración, entre los que podemos mencionar: aceites, de almendras dulces, azahar, anís, clavo, menta, tomillo, rosas, mostaza, espliego, entre otros; ácidos de distinta índole como el cítrico y el sulfúrico; sumidades de diversas plantas, entre las que podemos destacar, beleño, belladona, anís, altea, laurel, borraja, cedro, cólchico, José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 71 digital, espliego, genciana, ipecacuana, manzanilla; otros productos como almizcle, cantáridas, sulfato de atropina, de cobre, de morfina, sanguijuelas, resinas, nitrato de plata, extractos, codeína, bicarbonatos, boratos, entre un sinfín de productos. En lo referente a los efectos de curación se encontraban algodón, bragueros, candelillas de cera, jeringuillas de estaño y de cristal y suspensorios. Con los distintos productos descritos se confeccionaban las diferentes fórmulas magistrales u oficinales para el tratamiento de los enfermos entre las que señalamos: aceites, alcoholes, bálsamos, cataplasmas, ceratos, cocimientos, colirios, electuarios, emulsiones, enemas, infusiones, jarabes, linimentos, píldoras, soluciones, tinturas, tisanas, ungüentos, entre otros. El autor nos hablaba de que en La Habana existían tres hospitales militares: dos provisionales y uno que llamaría Central que era fijo. Las Farmacias de los dos primeros (situadas en el Cuartel de Madera y en los Barracones del Castillo del Príncipe), como eran provisionales, no reunían ni local ni material que sería necesario que tuvieran si fuesen fijas. Presentaban buenas anaquelerías, buenos mostradores y buenos envases para contener medicamentos, pero carecían de hornillas por lo que confeccionar tisanas y cocimientos requería un grandísimo trabajo. La precariedad de los mismos se aprecia cuando se hacía mención a que cada vaso con medicinas que salía de la farmacia debería ir cubierto con una tapadera, debido a que, dada la cantidad de insectos, se llenaba la superficie de moscas. Se hacía una buena descripción del local de la Farmacia del llamado hospital Central, lo que nos permite acercarnos a como podía ser una farmacia de un hospital militar de la época. El local que ocupaba la Farmacia se componía de cinco departamentos: oficina, despacho del farmacéutico, un cuarto, laboratorio y almacén, además de un patio. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 72 La oficina estaba compuesta en su pared del frente por una buena anaquelería con diez y ocho estantes y cajones en la parte baja, con una pequeña ventana situada encima de la anaquelería. Tenía una mesa con diez cajones donde se dispensaban las medicinas y otra más hacia dentro con básculas y otros efectos. El despacho servía de escritorio y archivo, y conectaba con el patio por medio de un zaguán cercado por una verja. El cuarto comunicaba la Farmacia con el Laboratorio y servía para dispensar las aguas a través de una ventana que daba a un corredor. El laboratorio tenía en el centro un fogón de hierro, además presentaba un grifo que facilitaba las operaciones de los preparados y la limpieza, estaba bien ventilado y comunicaba con el patio. El patio era espacioso y bien ventilado siendo el lugar donde se confeccionaban o se terminaban de realizar la mayor parte de las fórmulas. Presentaba una fuente, y suelo de baldosas de piedra como el resto de los departamentos descritos. Al fondo del patio se situaba el almacén, pequeño, bajo de techo, con pavimento de tierra y sin ventilación suficiente. El material con el que contaba además del esencial, estaba constituido por dos alambiques de cobre, una prensa de hierro, una máquina para moler café, otra para cortar raíces, otra para exprimir limones, un embudo lixiviador, unas cuantas retortas, algunos balones, ocho o diez crisoles y un surtido bastante regular de cápsulas de porcelana y cristal. Había también, un Hidrotímetro (Hidrómetro) de José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 73 Boutron y Boudet 80 , una colección de areómetros para graduar toda clase de líquidos, una caja de reactivos, un gasógeno de Mr. Biett 81 , un barómetro y un termómetro. Añadiremos que contó con un personal escaso pero pudieron confeccionarse gran cantidad de medicamentos. 82 En época de guerra médicos y farmacéuticos tenían que agudizar su ingenio para así suplir las carencias de algunos productos farmacéuticos, utilizando la riqueza vegetal que brindaba la flora de Cuba. Así se utilizaron fibras de la guacacoa (Daphnopsis guacacoa) como vendajes, la yamagua (Guarea guara) como hemostático, la miel de abejas y el polvo de café y tabaco como antisépticos en la curación de heridas y úlceras. Se utilizaban otras plantas medicinales como la Aguedita (Picramnia pentandra) y los limones como febrífugos, el guaguasí (Casearia sylvestris) y el manzanillo (Hippomane mancinella) como purgantes, el extracto de cedro como astringente, además de los 80 «Los procedimientos hidrotimétricos evalúan la dureza de un agua o la cantidad de sus sales de cal y de magnesia por el volumen de solución alcohólica de jabón, necesario para transformarlas en sales insolubles de ácidos grasos. El líquido hidrotimétrico consiste en una disolución de 50 grms. de jabón blanco de Marsella en 800 grms. de alcohol de 90° centesimales. Para valorar este líquido se emplea una disolución de 0'25grms. de cloruro cálcico puro y fundido en 1 litro de agua destilada; de modo que, sabiendo la cantidad de cal contenida en m centímetros cúbicos de ésta, se determina en seguida los n c.c. de la solución de jabón, necesarios para precipitar toda la cal; el término se indica por la espuma persistente, que se forma agitando la mezcla en un frasco. Los Sres. Boutron y Boudet se sirven de una bureta especial, cada uno de cuyos grados equivale a 0'0114 gramos de cloruro cálcico por litro de agua ensayada; de modo que, si se gastan 18° de la bureta para 100 c.c. de agua, esto quiere decir: que en 1 litro de agua hay 18 x 0’0114 gramos de cloruro cálcico; y que, para formar espuma persistente, son necesarios 18 decigramos de jabón para 1 litro de agua.» En MARROLAIN SAN JUAN, P., Ejercicios prácticos de Química Moderna, tomo primero, Establecimiento tipográfico de Poch y Creixell, Málaga, 1895. 81 El gasógeno es un aparato que genera combustible gaseoso a partir de la combustión de materia orgánica. 82 LÓPEZ Y VILLALUENGA, L., Memoria acerca de la Farmacia Militar de La Habana en el año económico de 1871 a 1872, Imprenta de viuda de Barcina y Compañía, Habana, 1872, pp. 5-33. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 80 « Dirijimos a V. S. seis certificaciones del Secretario de esta Real Junta relativos a los grados de Licenciado en la facultad de Farmacia que la misma ha conferido a D. José Gabriel García Espinosa, D. Cayetano García, D. Francisco Soler, D. Ignacio Antonio Dedín, D. Manuel Fernández Rodríguez y D. Alejandro del Río; a fin de que se sirva V. S. dar cuenta a la Sección correspondiente del Consejo Real de España e Indias en estricto cumplimiento de lo que se dispone en el artículo seis del Reglamento aprobado por S. M. para la dirección y gobierno de dicha Real Junta. Dios guarde a V. S. muchos años. Habana 31 de Octubre de 1834. D. Antonio María Muñoz, Escribano de S. M. y secretario de la Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia de la Isla de Cuba. Certifico en debida forma que habiéndose presentado a la Real Junta D. José Gabriel García Espinosa natural de Managua en esta Isla de edad de veinte y tres años solicitando el grado de Licenciado en la facultad de Farmacia acompañando al mismo información de legitimidad limpieza de sangre buena vida y costumbre aprobada judicialmente con citación del síndico procurador general del Común y Certificación del Farmacéutico D. José Calisto Pérez en que acredita haber estudiado y practicado la farmacia el tiempo de dos años y otra en que también consta haber estudiado cinco años. Se pasaron dichos documentos a informe del Doctor D. Francisco de Paula Suarez, Maestro de Ceremonias Fiscal y con lo que este expuso fue admitido a examen el cual tubo efecto en las sesiones extraordinarias de seis y quince de Septiembre del corriente año contestando en el tiempo de dos horas en cada una a las diversas preguntas que se le hicieron por los Señores Vocales, quienes satisfechos de la suficiencia del expresado D. José Gabriel García Espinosa tanto en teoría como en práctica lo aprobaron por unanimidad de votos, admitiéndolo enseguida a prestar el juramento que hizo ante mi en la forma legal y con arreglo a la cláusula que contiene la Real orden de siete de Febrero último, y el Señor Presidente a nombre de la Junta y en uso de las facultades que S. M. se ha dignado concederla por el artículo veinte y dos del Reglamento aprobado por Real orden de veinte y uno de Octubre del año próximo pasado le confirió el grado de Licenciado en la susodicha facultad de Farmacia acordando se le despachase el correspondiente título. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 81 Y para dar cuenta al Consejo Real de España e Indias como se previene en el artículo seis del citado Reglamento pongo la presente en la siempre fidelísima Ciudad de la Habana a veinte y uno de Octubre de mil ochocientos treinta y cuatro años. Antonio Mª Muñoz. » 88 En ella recaía la potestad para nombrar los visitadores, vistas en aduanas marítimas e inspectores de medicina en los reales hospitales del ejército y marina, los cuales habían de ser farmacéuticos aprobados, con pericia y probidad conocidas. Ésta fijaba la tarifa de los precios [Ilu. 23] a los que se debían de vender las medicinas simples y compuestas por los boticarios, ajustándose y tomando como referencia la establecida en la Península en 1831: «La Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia de la Isla de Cuba. Teniendo la exclusiva facultad de arreglar los precios a qué se hayan de vender las medicinas tanto simples como compuestas en las oficinas de farmacia de toda la Isla, ha procedido a formar la Tarifa que sigue a continuación conforme a la publicada en Madrid el año pasado de mil ochocientos treinta y uno, aumentando solamente los vegetales indígenos que no se han incluido en aquella, y bajando los precios de otros cuya adquisición aquí es menos costosa; consiliando el interés y mejor servicio público con el de los facultativos: por tanto en uso de la autoridad gubernativa que nos está concedida por S. M. en el artículo nueve del Reglamento, mandamos: que todos los farmacéuticos de la Isla vendan los medicamentos a los precios que van designados en la presente Tarifa (...).» 89 88 AGI/AHN de Madrid/Ultramar, 11, Exp.13, «Expedición de título de licenciado en Farmacia a varios aspirantes», 1834. 89 Tarifa de los precios a que hayan de venderse los medicamentos simples y compuestos en las Oficinas de Farmacia de la isla de Cuba, Oficina de D. Pedro Martínez, impresor del Ramo, Habana, 1834. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 82 Ilustración 23. Tarifa de los precios a que hayan de venderse los medicamentos simples y compuestos en las oficina de Farmacia de la Isla de Cuba (1834). 90 90 Tarifa de los precios a que hayan de venderse..., Ob. cit., 1834. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 83 De la misma forma, establecía el Petitorio con todo lo que debían poseer los farmacéuticos en sus boticas, en lo que se refiere a sustancias medicinales y químicas, preparados, útiles de laboratorio y libros obligatorios: «La Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia de la Isla de Cuba. Considerando que es de absoluta necesidad la formación de un Petitorio que manifieste el orden con que deben estar arregladas las oficinas farmacéuticas, y estando facultada para ello por el artículo nueve del Reglamento aprobado por S. M. en Real orden de veinte y uno de Octubre de mil ochocientos treinta y tres, manda: que todos los farmacéuticos de la isla, organicen y provean sus boticas de las máquinas, utensilios y medicamentos que se espresan en el presente Petitorio, rotulando para mayor claridad las vasijas en que estos se conserven con la nomenclatura moderna, sin perjuicio de poner igualmente en ellas los nombres de la antigua, para evitar cualquier duda que pudiera ocurrirles en su despacho; debiendo sujetarse en los actos de visita así a dicho Petitorio (...).» 91 Este Petitorio recogía que en las boticas debían disponer de la cuarta edición de la Farmacopea Hispana y el libro de los Elementos de Farmacia del Dr. Carbonell en la elaboración de sus medicamentos. En cuanto a todos los requerimientos de material de laboratorio, sustancias químicas, medicinales y preparados, era en todo momento similar al español de 1831, añadiendo además plantas medicinales propias de la Isla, entre las que podemos citar: Tengue (Poeppigia procera), su corteza poseía propiedades tónicas y astringentes, y era utizada para tratar las diarreas crónicas; Coccoloba uvifera, de propiedades febrífugas y astringentes; Yaba (Geoffroea inermis), cuya corteza se usaba como vermífugo; Ciguaraya (Trichilia glabra), de variadas propiedades medicinales; Manajú (Rheedia aristata), cuya resina tenía propiedades antihemorrágicas, laxantes y antirreumáticas entre otras; Guaguaci (Laetia apetala), de 91 Petitorio formado por la Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia de la Isla de Cuba arreglado a la última edición de la Farmacopea española. Para las visitas de Botica de esta Isla, Oficina de D. Pedro Martínez, impresor del Ramo, Habana, 1834. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 84 su resina se hacía uso como purgante drástico y en el tratamiento de enfermedades venéreas; y Guira silvestre (Crescentia cujete), con propiedades diversas. La Real Junta revisaba y aprobaba las obras o anuncios que se imprimían en la isla relacionados con la farmacia. Prohibía la venta de medicamentos a todo aquel que no fuera farmacéutico, solamente permitía la venta de medicamentos simples sin preparación alguna a los comerciantes o almacenistas, siempre que no vendieran menos de cuarterón de libra 92 . Si esto no era respetado la Junta multaba con 100 pesos la primera vez, 200 la segunda vez, y si reincidía 250 y prohibición de vender el género. En su artículo 18 volvía a reafirmarse en que los únicos capacitados para la venta de medicinas eran los farmacéuticos, lo que demuestra una vez más la presencia de gente no cualificada comerciando con remedios, algo sobre lo que la Junta, como se observa, pondría orden e intentaría erradicar. Textualmente dice lo siguiente: « Para precaver los daños que se notan en perjuicio de la salud pública, del abuso de muchos imperitos, que sin ser farmacéuticos aprobados se introducen a elaborar y vender algunos medicamentos, se prohibe, bajo las mismas penas establecidas en el artículo 16, que ninguna persona de cualquier calidad y profesión que sea pueda elaborar ni vender medicina alguna simple ni compuesta, ni aun con el pretesto de específico o secreto, pues uno y otro es y será privativo de solo los farmacéuticos aprobados (….).» 93 Este organismo se encargaba también de hacer un listado de las plantas venenosas o perjudiciales para la salud que publicaba para que nadie pudiese venderlas. 92 El cuarterón de libra era una unidad de peso que equivalía a cuatro onzas, pues una libra eran dieciséis onzas y cuya equivalencia actual son ciento quince gramos. 93 AGI/AHN de Madrid/Ultramar, 14, Exp.16, «Reglamento para la Dirección y Gobierno de la Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia», Habana, 1834. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 85 En su artículo 21 de nuevo remarcaba que sería quien otorgaría los grados (entiéndase Bachiller, Licenciado y Doctor), lo dice así: «La Junta esta facultada para conferir grados, previo un examen rígido en la materia, debiendo exigir para entrar en él los años de estudio que se han necesitado hasta el día.» 94 Otro de sus cometidos fue establecer subdelegados, doctores en farmacia, en los pueblos que creía conveniente, otorgándoles sus títulos y designándoles las obligaciones de su empleo de acuerdo a los estatutos, y sin perjuicio de las visitas, cuyo encargo les podía delegar a cualquier otro del ramo. Como hemos podido comprobar las atribuciones de la Junta eran gubernativo– económicas, siendo como se cita en uno de los artículos del reglamento, “cabeza y gefe de la facultad de Farmacia”. 95 De esta forma, la farmacia quedaba controlada por farmacéuticos y no por médicos, como sucediera durante la existencia del Protomedicato. En cuanto a la formación, la Junta estableció un Plan de Estudios de Farmacia, así se establecieron tres cátedras: Farmacia Teórica, Química y Botánica. La provisión de las cátedras se haría por rigurosa oposición, la cual se hacía pública y se daba un plazo de tres meses para todos los que quisiesen presentarse a dicha 94 Ibidem. 95 AGI/AHN de Madrid/Ultramar, 14, Exp.16, «Reglamento para la Dirección y Gobierno de la Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia», Habana, 1834. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 86 convocatoria. Los temas que debían defender los presentados los fijaba la Junta dando un tiempo de dos horas para cada ejercicio, media hora para disertación sobre la materia y hora y media de examen. Los temas o puntos a tratar se sacaban de diversos libros, así para la oposición a la cátedra de Farmacia Teórica era de los elementos de “Farmacia Carbonell”. Para la de Botánica, “el curso de Cabanillas”; y para la de Química “La Química demostrada en veinte y cinco lecciones”. 96 Concluidos los ejercicios se valoraban los méritos del candidato, incluyéndolos en su expediente de oposición. Tras esto, los jueces de la oposición, que eran los vocales de la Junta, el farmacéutico doctor más antiguo y el comisionado Real, se reunían y procedían a la aprobación de ejercicios y propuesta de catedráticos. Ésta se hacía saber a S. M. a través del Gobernador Capitán General, y al resto de aspirantes. A los nombrados catedráticos, por Real Cédula correspondiente, se le daban títulos separados del de doctor. Opositores podían ser todos los doctores y bachilleres en Farmacia, siendo requisito para estos últimos, el graduarse de doctor si obtenían la cátedra. Para las cátedras de Química y Botánica se exigía además demostrar mediante certificación haber estudiado estas ciencias con maestros públicos aprobados, o bien con quienes tuvieran reconocidos conocimientos y aptitudes en estas disciplinas. El primer catedrático de Botánica que tuvo la Junta fue D. Pedro Alejandro Auber. En su expediente de oposición se describe muy bien todo lo citado anteriormente sobre la provisión de cátedras, al igual que su examen que a continuación reproducimos: Tras haber recibido las proposiciones sobre las cuales debía disertar, «expuso la teoría de las clasificaciones botánicas, los diversos métodos que se había seguido en la ciencia desde su infancia hasta la época actual, el grande impulso dado por Linneo a esta parte de la Botánica descriptiva, las modificaciones que otros sabios 96 Ibidem. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 87 hicieron en ella especialmente la del Señor Cabanilles refundiendo en quince clases las veinte y cuatro del célebre sueco, las más recientes alteraciones que a la distribución de las plantas en familias se habían hecho por Dejusier Decandolle y otros contemporáneos, la analogía que se observaba entre el método natural y las propiedades medicinales de las plantas como objeto digno de evitar la atención así del médico como del farmacéutico aclarando todas estas doctrinas y explicaciones con ejemplos oportunos tomados de las plantas cubanas. Terminada su disertación se procedió a hacerle preguntas por los señores vocales y Juez Real, habiendo entre otras varias. Satisfecho a las concernientes a la dosificación y determinación de tres plantas que arbitrariamente se le dieron resultando ser el Hibiscus rosa sinensis, la canna indica, y la casia alata, con cuyo motivo tuvo ocasión de explanar algunas de las ideas indicadas en su disertación que la escasez de tiempo no le había permitido desenvolver.» 97 Concluido este acto, el exponente pasaba a manifestar sus méritos y circunstancias como fundamento de la colocación que solicitaba. Esto nos permite conocer la amplia formación adquirida por D. Pedro Alejandro Auber hasta llegar a ocupar dicho cargo. Había estudiado botánica en el Real Jardín Botánico de la corte, durante los años 1811 y 1812. La Zoología y Mineralogía en el Real Museo de Historia Natural. La anatomía del cuerpo humano en el Real Hospital General donde profesaba entonces el cirujano principal del ejército francés. La fisiología en el mismo hospital bajo la dirección del profesor Peña. La química y física en el laboratorio del mismo hospital con el Boticario en Jefe del ejército francés. Habiendo continuado después estos estudios por afición a las ciencias naturales, físicas y matemáticas. La naturaleza de sus estudios y las relaciones que adquirió en la Corte, le valieron para obtener en 1818 el título de miembro de la Real Academia Matritense. También, 97 AGI/AHN de Madrid/Ultramar, 3, Exp.7, «Provisión de cátedra de Botánica de la Facultad de Farmacia», 1835. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 88 durante los años de 1812 hasta 1823 regentó la dirección de hospitales de campaña, pero sus ideas políticas le obligaron a emigrar a las Islas Canarias donde en los ocho años y medio que permaneció en ellas hizo excursiones botánicas y contribuyó a los adelantos de la industria introduciendo de su cuenta un alambique de los perfeccionados por Adam y sus sucesores. Tuvo ocasión de aplicar sus conocimientos en la enseñanza particular de la juventud y durante el viaje científico que hicieron a las Islas Canarias los señores Webb y Barthelos en el año de 1830, a los que acompañó y con los que mantuvo amistad y correspondencia, al igual que participación en la publicación de la flora canariensis que se hizo en Paris en esa misma época. Mas, no ofreciendo aquellas islas los recursos para el sostenimiento de su numerosa familia, resolvió en 1832 pasar a la rica isla de Cuba con una colonia de pobladores blancos que bajo su auspicio y la aprobación del Gobierno dejo establecidos en su parte oriental en terra de Moa. Desde su llegada a La Habana en 1832, consideró al Jardín Botánico como el centro de sus tareas particulares en todo el tiempo que le dejaban libre sus ocupaciones; y esta asistencia y las excursiones que hizo en compañía del director de dicho establecimiento le proporcionaron ensanchar la esfera de sus ideas sobre botánica con el conocimiento práctico de las plantas cubanas. 98 Para la ocupación de la cátedra de Farmacia Teórica se designó a D. Antonio Benach y Serra, tras una oposición a la que también se presentaron los aspirantes D. Joaquín de la Cruz Mendoza y D. Luis Gonzaga Valdés, siendo los puntos sobre los que tuvo que disertar los siguientes: el primer punto fue tomado de la sección segunda: “De los medicamentos simples del Reino Vegetal”; el segundo del capítulo séptimo: “De los 98 AGI/AHN de Madrid/Ultramar, 3, Exp.7, «Provisión de cátedra de Botánica de la Facultad de Farmacia», 1835. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 89 operatos farmacéuticos magistrales”; y el tercero del mismo 99 . Entre los méritos que alegaba para ostentar dicho cargo, y que nos permiten conocer su valía, están los siguientes: haber sido discípulo del Real Colegio de Farmacia de San Victoriano de Barcelona, y Bachiller en Artes por el mismo, habiendo tenido que hacer para la obtención del mismo estudios de gramática latina, de retórica, de lógica y de matemáticas en clases aprobadas por S.M. También profesaba haber estudiado la historia natural, Física y Química, materia farmacéutica y Farmacia experimental y habiendo recibido el grado de Bachiller en farmacia por el mismo Real Colegio y que tras realizar la correspondiente práctica en el laboratorio y oficina de productos Químicos de D. J. Codina en Barcelona le valdría el grado de Licenciado otorgado por la Real Junta ante la cual se presentaba ahora para ocupar el puesto de catedrático, el cual le fue otorgado. 100 La primera cátedra de Química correspondió a D. José Luis Casaseca Silván, natural de Salamanca. Fue Químico y Tecnólogo industrial, profesor e investigador. Licenciado en Ciencias en la Universidad de París (1822). Adquirió aprendizaje experimental, entre 1819 y 1822, como ayudante del químico Thenard durante sus lecciones públicas en el Colegio de Francia. Se le puede considerar “Padre de la química cubana”, pues formó a figuras importantes como Antonio Caro, Ramón María de Hita (del cual hablaremos en otro apartado por idear y fabricar un medicamento que resulto ser de dudosa eficacia, los llamados “Polvos de Hita”, además de formar parte de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana), Joaquín Fabián de Aenlle, Cayetano Aguilera y Álvaro Reynoso, éste último, su discípulo predilecto en el Colegio de San Cristóbal, entre 1844 y 1845, y su sustituto en el Instituto de Investigaciones Químicas de La Habana. 99 Los puntos pertenecen a diversos capítulos y secciones del libro “Elementos de Farmacia fundados en los principios de la Química moderna” del Doctor Don Francisco Carbonell, que como ya se había comentado era el libro de referencia para la oposición a la cátedra de Farmacia Teórica. 100 AGI/AHN de Madrid/Ultramar, 10, Exp.11, «Provisión de cátedra de Farmacia Teórica de Universidad de La Habana», 1838. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 96 De esta manera era como quedaba la universidad tras la reforma, pero la realidad era otra, ésta no fue muy bien acogida entre la población, quizás porque, como se menciona en el libro de Ramón de Armas, las personas nombradas por el gobernador para formar el cuadro de gobierno eran todos peninsulares, el Rector no era natural de la isla y no había sido elegido por el claustro universitario sino por el gobernador. Al igual que entre los catedráticos se intentó siempre excluir a los cubanos. Se le dio preferencia siempre a los peninsulares. Todo esto para evitar conflictos y mantener el orden, ya que estos individuos asegurarían fidelidad a la metrópoli y el mantenimiento de la integridad nacional. Por otro lado, este plan se había forjado a espaldas de la población cubana, que tanto había luchado por ello. Incluso en el discurso de inauguración todo fue encaminado a ensalzar la Corona, el agradecimiento que debían profesarles la población, los beneficios que reportaría el nuevo plan, al igual que la necesidad de mantener a la Universidad ajena a las inquietudes extremistas. Todo conducía a que la metrópoli era quien había sido la principal promotora de esta transformación, cuando la realidad era distinta, habían sido los propios cubanos los que desde tiempo atrás venían luchando por esa reforma. El nuevo sistema de estudios colocaba a la Universidad en total dependencia del Gobernador de la isla, ya que esta institución quedaba sujeta a la inspección por parte del mismo, siendo éste vice real protector del establecimiento. El tercer período que tratamos es el coincidente con el Plan de Estudios de 1863. Por Real Decreto de 15 de Julio de 1863 se estableció un nuevo plan de estudios que liberaba de la Universidad todos los estudios de segunda enseñanza, creándose Institutos de Segunda Enseñanza, en los que se expedía el título de Bachiller en Artes, requisito que seguía siendo indispensable para comenzar los estudios en la facultad. De acuerdo a este Real Decreto habría seis facultades: Filosofía y Letras, Ciencias exactas, físicas y naturales, Farmacia, Medicina, Derecho y Teología, en las cuales se ingresaría mediante matrícula, después de haber obtenido el grado de Bachiller en Artes, José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 97 o al menos certificación de haber completado los estudios de segunda enseñanza, al igual que en planes anteriores. Algunas de las enseñanzas impartidas en las facultades de Ciencias y Filosofía y Letras se exigirían como preliminares para el ingreso de los alumnos en el estudio de las demás facultades, por lo que se crearon nuevas cátedras que constituyeron las Secciones de Ampliación (Letras y Ciencias) o Período preliminar. En la sección de Ciencias estas cátedras fueron una de Ampliación de la Física Experimental, a cargo de Antonio Caro y Cerecio, otra de Química General para Medicina y Farmacia, que desempeñó Cayetano Aguilera y Navarro, y una de Historia Natural, con Zoología, Botánica y Mineralogía con nociones de Geología, para los alumnos de Medicina y Farmacia, a cargo de Felipe Poey y Aloy. 109 Este plan establecía que la universidad había de ser sostenida por el estado, ingresando en las arcas del Tesoro público las cantidades que a aquella habían de abonarse en concepto de matrículas, derechos de grados y otros. 110 En el gobierno y administración de este Establecimiento literario se habían conservado los cargos de Rector, Vicerrector, y Secretario General. Se nombraba a un decano y un secretario particular en cada facultad, y se establecía también una Junta de Decanos que consulte al Rector en los asuntos graves y juzgue a profesores y alumnos en determinados casos. 109 MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHAN GONZALEZ, F., “Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana según Plan de Estudios de 1863. Etapa 1863-1871”, Revista Cubana de Farmacia, vol. 41, nº2, Ciudad de la Habana, mayo-agosto, 2007. Disponible en URL: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034- 75152007000200012&lng=es&nrm=iso&tlng=es, pp. 2-3. 110 AGI/AHN de Madrid/ Ultramar, 272, Exp.3, «Memoria acerca del estado de la enseñanza en la Universidad de La Habana en el curso de 1868 a 1869», Habana, 1870. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 98 En 1863 la Facultad de Farmacia se desligó de la de Medicina y Cirugía de la que dependía desde 1842. Podemos decir que, en este punto, es cuando los estudios de Farmacia se asientan firmemente, siendo ya totalmente independientes y habiendo tomado ya toda su forma académica. El plan de estudios de la facultad de Farmacia estableció la obtención de los grados de Bachiller, Licenciado y Doctor en Farmacia. Quedó estructurado de la siguiente manera, para matricularse en la Facultad de Farmacia era necesario además de poseer el Bachiller en Artes, haber probado académicamente las asignaturas correspondientes al período preliminar al que aludimos anteriormente, las cuales recordaremos eran Química General y Zoología, Botánica y Mineralogía con nociones de Geología. Para obtener el grado de Bachiller, los alumnos tenían que estudiar en tres años al menos, las siguientes asignaturas: Materia farmacéutica correspondiente a los reinos animal y mineral. Materia farmacéutica correspondiente al reino vegetal. Farmacia químico inorgánica. Farmacia químico orgánica. Ejercicios prácticos de determinación y clasificación de objetos de materia farmacéutica, y principalmente de plantas medicinales, en la forma que ordenen los profesores respectivos. Tras la obtención del título de Bachiller en Farmacia, el alumno podía optar al grado de Licenciado estudiando la asignatura de Práctica de operaciones farmacéuticas y tras justificar dos años de práctica en una oficina de farmacia, uno de los cuales podía ser anterior al Bachillerato. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 99 Los Licenciados que aspirasen al grado de doctor en Farmacia deberían estudiar las asignaturas de Análisis químico aplicado a las Ciencias Médicas e Historia de la Farmacia. Cada una de las asignaturas se daría en un curso de lección diaria, excepto las posteriores a la Licenciatura, cuyos cursos serían de tres lecciones semanales. Las asignaturas de Materia farmacéutica se podían simultanear en su estudio. Y no era posible obtener el título de Licenciado siendo menor de veinte años de edad. 111 Por Real Orden de 24 de Julio de 1867, la asignatura de Análisis Químico aplicado a las Ciencias Médicas se comenzó a impartir en el cuarto año de Farmacia, en lugar de hacerlo en el período de doctorado. 112 A pesar de que en sus comienzos a la nueva facultad de Farmacia se le asignó una buena parte del presupuesto universitario, no se cubrieron todas las necesidades iniciales. Se establecieron, aunque modestamente, un laboratorio de química especial para esta facultad y los gabinetes correspondientes a las asignaturas de Reconocimiento de Drogas, Materia farmacéutica vegetal, mineral y animal y Práctica de operaciones farmacéuticas. Muy limitado estaba todavía el número de aparatos, utensilios y productos para las demostraciones por ser muy reducida la asignación que tenía en el Reglamento vigente, por cuya razón había acudido el Decanato de dicha facultad en solicitud de que se pidiera su aumento, atendiendo a que por el carácter eminentemente práctico de esta disciplina se necesitaba de estos recursos materiales, así como también 111 Real decreto estableciendo un nuevo plan de estudios para la Isla de Cuba, Imprenta del Gobierno y Capitanía General por S. M., Habana, 1863, pp. 21-22. 112 MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHÁN GONZÁLEZ, F., “Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana..., Ob. cit., 2007, pp.8-9. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 100 de la creación de una plaza de ayudante y de mozo de laboratorio; ambas absolutamente indispensables al buen resultado de las clases experimentales. 113 Una práctica bastante común, según nos exponen los doctores Marchante Castellanos y Merchán González en su artículo Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana según el Plan de Estudios de 1863. Etapa 1863-1871, era que tras obtener el Bachiller, los alumnos formasen una “academia” que se reunía todos los jueves lectivos con la finalidad de discutir un aspecto de la ciencia que designaba el profesor correspondiente. En estas academias un estudiante realizaba una disertación sobre el tema propuesto y posteriormente el presidente de la misma nombraba seis alumnos quienes en orden y durante quince minutos cada uno hacían reflexiones al orador sobre ese tema. Algunos de esos temas fueron: ¿Modifica la desecación las propiedades medicinales de las plantas?, Reglas que deben seguirse en la elección y recolección de las plantas medicinales indígenas, Circunstancias a que debe atenderse en la elección de la sustancia animal y mineral empleada en farmacia, Estado actual de la Química Orgánica, entre otras. Esto supuso una formación complementaria a la ya establecida por el propio plan de estudios, lo que nos da una idea de la importancia dada al correcto aprendizaje de los futuros farmacéuticos cubanos. El primer Decano que tuvo la Facultad de Farmacia fue José Joaquín Sibón y de la Torre, que desempeñó el puesto hasta el curso 1868-1869, a excepción del curso 1865- 1866 que fue sustituido por Joaquín Fabian de Aenlle. Desde el curso 1869-1870 ocupó el decanato Joaquín F. Lastres. Como Secretario de la Facultad se nombró a José 113 AGI/AHN de Madrid/ Ultramar, 272, Exp.3, «Memoria acerca del estado de la enseñanza en la Universidad de La Habana en el curso de 1868 a 1869», Habana, 1870. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 101 Francisco Sibón y Monjuitte, quien ocupó el cargo hasta el curso 1867-1868, siendo sustituido a partir del curso 1868-1869 por Manuel Vargas Machuca. 114 Las asignaturas que hemos visto serían impartidas en el curso 1863-1864 por los siguientes catedráticos: José Joaquín Sibón y de la Torre, Materia Farmacéutica Mineral y Animal y Análisis Químico aplicado a las Ciencias Médicas; José Francisco Sibón y Monjuitte, Materia farmacéutica vegetal y Ejercicios prácticos de reconocimiento de drogas 115 ; Joaquín Fabián de Aenlle, Farmacia Químico Inórganica y Farmacia Químico Orgánica; Joaquín Francisco Lastres, Historia de la Farmacia y Práctica de operaciones farmacéuticas. Como catedráticos auxiliares, debido a la escasez de profesores en la Universidad, figuraron a partir del curso 1866-1867: Manuel de Vargas Machuca para Farmacia químico orgánica; Carlos Donoso para Ejercicios Prácticos de Reconocimiento de Drogas y Fernando Valdés Aguirre para Historia de la Farmacia y Análisis químico aplicado a las Ciencias Médicas. 116 Estos puestos se mantuvieron con algunos cambios hasta el curso 1870-1871. Este es un período, al igual que lo fue el de 1880, que estuvo marcado por los comienzos de la independencia cubana. Coincidiendo con la insurrección en Yara en 1868 (primer choque con las tropas españolas), que fue el comienzo de una guerra que duró diez años, el Gobernador de la Isla, Blas Villate, Conde de Valmaseda, promulgó 114 MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHÁN GONZÁLEZ, F., “Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana..., Ob. cit., 2007, p. 10. 115 AGI/AHN de Madrid/ Ultramar, 149, Exp. 35, «Hoja de servicios de J. F. Sibón catedrático de Farmacia», 1867. 116 MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHÁN GONZÁLEZ, F., “Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana..., Ob. cit., 2007, pp. 10-11. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 102 una reforma en el plan de estudios de 1863, tal y como se recoge en el artículo sobre la enseñanza de farmacia en la Real Universidad de La Habana durante esta época de los ya citados Pilar Marchante Castellanos y Francisco Merchán González. Esta reforma consistió en suprimir los estudios de doctorado para varias facultades, entre ellas la de farmacia, con el fin de contrarrestar algunas tendencias de carácter independentista surgidas desde la Universidad donde se comenzaban a discutir temas político sociales y donde se dieron una serie de hechos contra el poder español. 117 Pero el objetivo último de esta reforma encubría unos fines políticos más que universitarios dada la situación que se vivía en la isla. Fue una medida de represión pues se acusó a la universidad y al profesorado de “convertir la cátedra de la ciencia en una tribuna revolucionaria”. Pero esas acusaciones tenían poco sentido dado que la Universidad dependía del Gobierno de la isla y del de la península, simplemente fueron medidas políticas. De hecho cuando finalizó la guerra se restableció el doctorado, según R.D. de 22 de febrero de 1879, aunque durante este período la vida universitaria se desarrolló bajo la influencia del estado de guerra existente en Cuba. Y se reflejó también en un menor número de estudiantes y de profesores. 118 Esta reforma supuso una segunda parte en el período de 1863-1880, la etapa de 1871 a 1880 [Ilu. 25]. 117 En 1865 aparecía acuchillado el retrato de la Reina Isabel II que se encontraba en el interior de la llamada aula chica de la Universidad. El Rector convocó a una reunión al Consejo Universitario para tomar medidas drásticas al respecto. También en 1866 el Capitán General Lersundi interrumpió bruscamente los actos inaugurales del curso 1866-1867 para hablar con las autoridades universitarias por consentir las tendencias que se seguían en la institución y el hecho de que en el discurso inaugural no se hiciese mención a la Reina ni a su gobierno. En MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHÁN GONZÁLEZ, F., “Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana..., Ob. cit., 2007, pp. 13-14. 118 MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHÁN GONZÁLEZ, F.,” Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana según Plan de Estudios de 1863. Etapa 1871-1880”. Revista Cubana de Farmacia, Vol.41, Nº.3. Ciudad de La Habana, Septiembre -Diciembre 2007. Disponible en URL: http://bvs.sld.cu/revistas/far/vol41_3_07/far13307.htm, pp. 2-18. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 103 Ilustración 25. Graduados de 1871 en la Universidad de La Habana. 119 Por esta reforma la carrera de Farmacia quedaba estructurada de la siguiente forma: seguiría existiendo un Período Preliminar o de Ampliación para los que se quisiesen matricular en la carrera, constituido por las asignaturas de Química general, Zoología y Mineralogía, y Botánica y Geología. Para matricularse en dicho período sería necesario el Bachiller en Artes. El período de Facultad comprendería el Bachillerato y la Licenciatura y se cursaría en un total de cuatro años, constando el período de Bachillerato de tres años, en los que en el primer año se cursaría Materia Farmacéutica animal y mineral y Materia Farmacéutica vegetal; en el segundo año, Farmacia químico inorgánica; y en el tercer año Farmacia químico orgánica y Ejercicios prácticos de determinación y clasificación de objetos de materia farmacéutica. El período de Licenciatura correspondería al cuarto 119 Disponible en URL: http://merrick.library.miami.edu/cdm/singleitem/collection/cubanphotos/id/2387/rec/1 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 104 año y estaba formado por las asignaturas Práctica de operaciones farmacéuticas y Análisis químico aplicado a las ciencias médicas. 120 Como observamos, el Análisis Químico al desaparecer el período de doctorado, pasó a la licenciatura y la Historia de la Farmacia fue eliminada. Todas las asignaturas fueron de lección diaria, a excepción del Análisis Químico que se debía impartir en lecciones alternas, todas con hora y media de duración. En cuanto al profesorado, el cuadro de enseñanza para el curso 1871-1872, quedó establecido de la siguiente forma: Juan Zamora y Cerezedo se encrgó de la asignatura Materia farmacéutica animal y mineral; José Rocamora de Materia farmacéutica vegetal; Manuel Vargas Machuca de Farmacia químico orgánica; Cayetano Aguilera y Navarro de Farmacia químico inorgánica; José de J. Rovira de Ejercicios prácticos de reconocimiento de drogas; Joaquín F. Lastres de Práctica de operaciones farmacéuticas; y José de J. Rovira de Análisis químico aplicado a las ciencias médicas. Estos cargos se mantuvieron hasta el curso 1877-1878, ya que con el restablecimiento del doctorado en el curso siguiente, coincidiendo con el fin de la Guerra de los diez años, se reestructuraría dicho cuadro. El total de graduados en este período fue menor que en el de 1863 a 1871, todo ello unido una vez más a la inestable situación de la colonia y sus luchas por la independencia que hicieron exiliarse a muchos y a otros salir de las aulas para participar en la contienda. 120 AGI/AHN de Madrid/Ultramar, 272, Exp. 4, «Expte. general de la Universidad de La Habana». También en MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHÁN GONZÁLEZ, F.,” Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana según Plan de Estudios de 1863. Etapa 1871..., Ob. cit., 2007, pp. 7. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 105 El período de doctorado se volvió a establecer en el curso de 1878-1879, por Decreto del Gobernador General de la Isla, Arsenio Martínez de Campos. Se restituyó el estudio de la Historia de la Farmacia, cuya cátedra la ocuparía José de Jesús Rovira, el cual sería sustituido en sus asignaturas por Carlos Donoso y Lardier, que en esos momentos ocupaba el cargo de Secretario de la Facultad sin cátedra asignada. 121 El cuarto y último período que tratamos corresponde, como hemos comentado, al Plan de estudios de 1880, hasta la pérdida de la colonia española. El Plan de Estudios de 1880 [Ilu. 26] es consecuencia del Real Decreto dado en Madrid en 18 de Junio de 1880 por el cual se implantaba en la Isla el mismo régimen de estudios que existía en España equiparándose dichos estudios. Este plan representó un avance para la organización de la enseñanza en la Real Universidad de La Habana, pero los hechos que se vivieron en el país durante los años posteriores limitaron el desarrollo académico y científico en sus facultades. Concretamente, durante la Guerra de Independencia de 1895 la situación en la Universidad se volvió más caótica, ya que muchos profesores no se encontraban en activo, pues unos se habían incorporado a las filas revolucionarias y otros habían salido del país, sucediendo lo mismo con los estudiantes. 122 121 MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHÁN GONZÁLEZ, F.,” Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana según Plan de Estudios de 1863. Etapa 1871..., Ob. cit., 2007, pp. 7-18. 122 MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHAN GONZALEZ, F., “Reorganización de la enseñanza en la universidad de La Habana según el último plan de estudios de su etapa colonial (Plan de 1880)”, Revista Cubana de Farmacia, vol. 42, nº3, Ciudad de la Habana, septiembre-diciembre, 2008. Disponible en URL: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034- 75152008000300012&lng=es&nrm=iso&tlng=es, pp. 3,9,10. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 112 media. Una vez que el graduando mereciera la aprobación necesitaría, para recibir la investidura, imprimir la tesis con las notas literales que su examen hubiese merecido a los Jueces y los nombres de éstos, entregando treinta ejemplares, por lo menos, que serían distribuidos por la Secretaria de la Universidad entre las facultades de Farmacia y bibliotecas públicas. 132 Este último período hasta 1898 [Ilu. 27] se caracterizó, muy influenciado por la situación política que se vivía, por numerosos cambios entre los que destacaremos la suspensión del doctorado en todas las facultades de la Universidad decretada el 19 de Enero de 1892, restituido gracias a profesores y estudiantes ocho meses después; reformas económicas que provocaron suspensión en los pagos de algunos profesores; cátedras vacantes al estallar el 24 de Febrero de 1895 la guerra de independencia contra España por participación en la misma, además de la considerable ausencia de catedráticos en la facultad de Farmacia durante el curso 1897-1898, reflejo de la agudización de la situación política en Cuba. 133 Ilustración 27. Graduados de 1897. Universidad de La Habana. 134 132 AGI/AHN de Madrid/ Ultramar, 273, Exp. 46, «Expediente general de la Universidad de La Habana», 1881/1889. 133 MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHAN GONZALEZ, F.,”Los planes de estudio y el claustro de la Facultad de Farmacia..., Ob. cit., 2009, pp. 10-12. 134 Disponible en URL: http://merrick.library.miami.edu/cdm/singleitem/collection/cubanphotos/id/2379/rec/3 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 113 Merece especial atención el hecho que el ocho de diciembre de 1892 tuvo lugar en el Aula Magna de la Real Universidad de La Habana el acto de investidura con el título de Doctora en Farmacia a la primera mujer cubana, María de Jesús Pimentel Peraza, pero no fue solo la primera Doctora en Farmacia en Cuba, sino en todos los dominios españoles, de ahí su importancia. 135 La primera mujer matriculada en la facultad de Farmacia de la Universidad de La Habana aparecía en 1883 y fue María de la Asunción Méndez de Luarca Díaz, graduándose de licenciada en 1888. 136 Estas dos mujeres no fueron las únicas farmacéuticas que figuraron durante esos años en la Universidad de La Habana. A continuación se detallan todas las que se licenciaron en Farmacia durante 1880-1898: NOMBRE Y APELLIDOS Fecha del último ejercicio del grado de Licenciado FECHA DEL TÍTULO137 María de la Asunción Méndez de Luarca Díaz 18 de Junio de 1888 11 de Agosto de 1892 María de Jesús Pimentel Peraza 29 de Octubre de 1889 12 de Noviembre de 1893 Adela Tarafa Acosta 17 de Junio de 1890 22 de Agosto de 1890 135 LÓPEZ ESPINOSA, J.A. “Diciembre 8 de 1892. Investidura de la primera mujer cubana con el título de Doctor en Farmacia”, Fechas memorables, Universidad virtual de Salud, Cuba, 2006. Disponible en URL: http://www.uvs.sld.cu/humanidades/plonearticlemultipage.2006-07-21.3804544796/diciembre-8- de-1892-investidura-de-la-primera-mujer-cubana-con-el-titulo-de-doctor-en-farmacia 136 ORTÍZ, M. D. ,”Nuestras primeras universitarias”, Revista Cubana de Educación Superior, nº 1, 1985, (Nº.289-3-87 de Alma Mater). Disponible en URL: http://www.almamater.cu/sitio%20nuevo/sitio%20viejo/webalmamater/2007/univers%2007/abril/mujeres .html 137 Durante la época colonial no todos los estudiantes que terminaban sus estudios universitarios tramitaban de inmediato sus respectivos títulos. Aunque, en este período pudo ser debido a los críticos y convulsos últimos años del siglo XIX, donde la población se vio envuelta en una continua lucha por su independencia. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 114 Celia Barnet y Ruíz 17 de Junio de 1892 ----------- Estela Arroyo y López 14 de Junio de 1894 29 de Agosto de 1894 María Teresa Fernández de Velazo y Ramírez 20 de Diciembre de 1894 ----------- Adelaida Márquez y Arriaga 10 de Junio de 1895 21 de Junio de 1895 María Mercedes Sirvén Pérez Puelles 12 de Junio de 1895 7 de Agosto de 1895 María Zamora y Felipe 2 de Enero de 1896 ----------- Eugenia Capriles y Cifuentes 15 de Junio de 1896 13 de Agosto de 1896 María Francisca Caymare y Jiménez de Castro 13 de Junio de 1896 ----------- Isabel Mauri e Iglesias 20 de Junio de 1896 ----------- María Isabel Sierra Montes 12 de Junio de 1897 6 de Abril de 1899 Además de ellas, otras farmacéuticas cubanas como las hermanas Eloísa y Dolores Figueroa y Marty graduadas en Nueva York en 1886, tramitaron la habilitación de sus títulos por la Universidad de La Habana. 138 Esto queda reflejado en la Memoria Anuario de la Universidad de La Habana del curso 1886-1887 donde en el aparatado dedicado a las listas de certificaciones académicas personales expedidas por la secretaria general de la Universidad durante ese curso aparecen a nombre de estas dos farmacéuticas la expedición de certificado de examen de habilitación a fecha de 26 de octubre de 1886. 139 138 MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHAN GONZALEZ, F., “Estudiantes y graduados de Farmacia en la Real Universidad de La Habana en el período 1880-1898: Las primeras farmacéuticas cubanas”, Revista Cubana de Farmacia, vol. 44, nº1, Ciudad de la Habana, enero-marzo, 2010. Disponible en URL: http://scielo.sld.cu/pdf/far/v44n1/far13110.pdf, pp.116-119. 139 REAL UNIVERSIDAD DE LA HABANA, «Oración inaugural pronunciada en la solemne apertura del curso académico de 1888 a 1889 y Memoria-Anuario del de 1886 a 1887 que se publican con arreglo al artículo 106 del reglamento universitario», Habana, 1888. También en AGI/AHN de Madrid/ Ultramar, 162, Exp. 16, «Convalidación de estudios de Farmacia a E. Figueroa Marty», 1888/1890 y AGI/AHN de Madrid/ Ultramar, 162, Exp. 17, «Convalidación de estudios de Farmacia a D. Figueroa Marty», 1888/1890. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 115 Una de estas primeras farmacéuticas cubanas llegó incluso a participar en la Revolución de 1895, como fue María Mercedes Sirvén Pérez Puelles. Esta incorporación fue my agradecida por el Jefe de Sanidad Militar y en poco tiempo fue nombrada Capitana de Sanidad en el Rancho de Palmarito, al sur de Las Tunas, donde estableció su Botica Revolucionaria. En 1897, fue ascendida a Comandante, grado con el que terminó la contienda. 140 Hubo pues nuevos planes de estudios y reformas, pero muy pocos medios, al menos en lo que a Farmacia respecta para llevarlos a cabo. Esto queda reflejado en el discurso pronunciado en la Real Universidad de La Habana por el Dr. D. Manuel Johnson y Larralde, catedrático auxiliar de la facultad de Farmacia en la inauguración del curso académico de 1888 a 1889. A él y a su discurso nos volveremos a referir en el capítulo cuarto donde abordaremos de forma más ampliada el estado de la enseñanza experimental. El discurso comenzaba analizando el estado de la ciencia, refiriéndose a los estudios de Pasteur y haciendo especial hincapié en todo momento de la importancia del método experimental, como literalmente expresaba en las siguientes líneas: «Al libre examen y a su consecuencia inmediata la experimentación, debe nuestra época el conjunto de conocimientos que la distingue; las mil conquistas con que hoy nos gloriamos, el imperio sobre nuestras conciencias y el dominio cada día mayor de los elementos que nos rodean.» «¿por qué la enseñanza verdaderamente experimental se halla en estado rudimentario entre nosotros?¿será por la incapacidad de la raza como algunos pretenden?» 141 140 RODRÍGUEZ DE CUESTA, V. E., “Mercedes Sirvén en Patriotas Cubanas”, Disponible en URL: http://www.guije.com/libros/patriotas/sirven/index.htm 141 REAL UNIVERSIDAD DE LA HABANA, «Oración inaugural pronunciada en la solemne apertura del curso académico de 1888 a 1889 y Memoria-Anuario del de 1886 a 1887 que se publican con arreglo al artículo 106 del reglamento universitario», Habana, 1888, pp. 6-7. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 116 En todo momento resaltaba la necesidad de las experiencias y observaciones para el estudio de las ciencias físicas, químicas y naturales. La necesidad de aprender a manejar y utilizar el microscopio y los instrumentos de peso y medida como balanza, termómetro, barómetro, entre otros. También criticaba la facilidad de creación de planes de estudios, de nuevas cátedras, lo que suponía al Decano el tener que nombrar rápidamente un profesor para ella, generalmente auxiliar interino, muchas veces sin sueldo y sin tener certeza de su preparación y estudios para impartirla. Como vemos, la realidad es muy distinta a lo que podamos imaginar al ver el plan de estudios. Un orden de estudios que se dicta desde España, pero que es de difícil desarrollo en una facultad como la de Farmacia, eminentemente experimental y que carecía de medios para llevarlo a cabo. Y aun con esos pocos recursos, tratan de formar en la medida de lo posible a jóvenes profesionales en un momento en que se vive en la colonia una gran inestabilidad. El Doctor D. Manuel Johnson lo expresaba así: «Muchos de nuestros jóvenes conocen con extensión, tanto los trabajos de Pasteur, como las fórmulas más complejas de la Química Orgánica; es, y lo repetimos hasta la saciedad, que nos falta la base, que carecemos de aplicación práctica de esos estudios; es que se pierden en flor la mayor parte de nuestras aptitudes, a menos que no adquieran desarrollo individual en las escuelas del extranjero.» 142 Otra visión de los estudios y de cómo se desarrollaba una clase, aunque de manera teórica, nos la da el siguiente programa para la asignatura Práctica de operaciones 142 REAL UNIVERSIDAD DE LA HABANA, «Oración inaugural pronunciada…, Ob. Cit., 1888, p. 12. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 117 Farmacéuticas. Materia que, después de lo que hemos explicado, parece pensar que de práctica solo tendría su nombre. PROGRAMA DE LA ASIGNATURA “PRÁCTICA DE OPERACIONES FARMACÉUTICAS” (1883). Tal como se ha expuesto, en el año de 1880 se produjo otra reforma en el plan de estudios modificándose de nuevo la enseñanza en la Real y Literaria Universidad de la Habana. De este período podemos conocer algo más sobre la enseñanza de farmacia en la facultad gracias a documentos como el expediente de oposición a la cátedra de la asignatura de práctica de operaciones farmacéuticas, donde no solo se expone como tuvo lugar, sino que también nos aporta el programa de la asignatura realizado por el que fuera nombrado catedrático, el Dr. D. Joaquín Barnet y Ruíz 143 . 143 El Dr. Joaquín Barnet y Ruiz, nació en Matanzas el 8 de Julio de 1842. Estudió la carrera de Farmacia en la Universidad de La Habana, licenciándose en 1864 y doctorándose tras la presentación de la tesis “Fermentaciones” en 1897. Tras sus estudios regresó a Matanzas donde estableció su laboratorio y Farmacia, siendo una autoridad en materia químico-farmacéutica. Fundó también en Matanzas un establecimiento hidroterápico. Se trasladó posteriormente a La Habana donde obtuvo por oposición la cátedra de la asignatura Práctica de Operaciones Farmacéuticas, la cual desempeñó hasta el curso 1884- 85. Colaboró en la publicación dirigida por el naturalista Felipe Poey “Repertorio Físico Natural de la Isla de Cuba”, fue profesor de la Escuela de Agricultura y miembro de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, donde participaría en la comisión encargada de redactar el Petitorio de Farmacia, Farmacopea y Tarifa de precios de medicamentos de la Isla en 1883. Participó en la Guerra de los Diez años. Murió el día 14 de Marzo de 1886 tras una explosión en el laboratorio donde realizaba investigaciones científicas. En GARCÍA HERNÁNDEZ, M., MARTÍNEZ FORTUN Y FOYO, S., Apuntes históricos..., Ob. cit., 1967, p. 42, y MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHAN GONZALEZ, F.,”Datos biográficos de los profesores de la Facultad de Farmacia en la Real Universidad de La Habana: Plan de 1880”, Revista Cubana de Farmacia, vol. 43, nº2, Ciudad de la Habana, mayo-agosto, 2009. Disponible en URL: http://scielo.sld.cu/pdf/far/v43n2/far12209.pdf, p.4. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 118 La asignatura de Práctica de Operaciones farmacéuticas o Farmacia Práctica estudiaba los procedimientos de obtención y conservación de los medicamentos, juzgando aquellos y eligiendo el más conveniente. De los tres reinos naturales y de la industria se obtenían las materias primas, pero claro, éstas no se hallaban siempre con los caracteres requeridos, siendo necesario someterlas a varias operaciones que tenían por objeto privarlas de las sustancias que las impurifican. Para aplicar en cada caso los mejores medios de alcanzar este resultado era indispensable el conocimiento de la composición química de los productos que había que emplear. Y para determinar con fruto esa misma composición, era necesario emplear los reactivos, los disolventes, los aparatos e instrumentos, los cuales auxiliarían en estas investigaciones. Así que, para establecer las reglas que constituían el Arte Farmacéutico, se requería del auxilio de varias ciencias. La Física enseñaba las propiedades generales de la molécula, aquellas que esta manifestaba conservando constantemente su integridad y disposición interna. La Química daba a conocer las leyes que regían la materia, que sometida a la influencia de los agentes, ofrecía cambios y fenómenos que modificaban la disposición y propiedades de las partículas que la constituían. La Historia Natural ofrecía el origen de las drogas, sus condiciones de existencia y los caracteres constantes que debían guiar al hacer su selección. El Análisis Químico no era indispensable para determinar su composición, pero sin su cooperación no era posible juzgar de la pureza de los preparados, ni conocer en que casos y porqué medios se les privaría de las sustancias que la alteraban. Tales eran las ciencias que prestaban las ideas fundamentales de la asignatura que nos ocupa. Los alumnos que se propusiesen dedicarse a su estudio habían tenido que cursarlas anticipadamente en los cuatro grupos de esta misma facultad; y tendrían que llegar nutridos de ellas a efectuar su excursión por el entonces más accesible campo de la Práctica de Operaciones farmacéuticas. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 119 De esta forma se nos describía la asignatura, cuya finalidad parecía ser el aislamiento de principios activos y el estudio de los comportamientos a la hora de combinarlos entre sí y con otras sustancias, para obtener así un buen medicamento. Siguiendo con el programa de la asignatura, a continuación se nos detallaba la metodología a seguir. El método que se seguía era de tipo sintético, es decir partiendo de lo simple a lo más complejo, de los elementos a sus combinaciones cada vez más complicadas, ya que al autor le parece evidente que “al estudio de los cuerpos complejos debe preceder el de los simples que lo forman”. 144 Para ello, se establecía un sistema de conferencias dadas en lecciones de una hora, por dos razones que se explican: una porque así lo mandaba el plan de estudios, y otra porque los alumnos ya iban preparados con el estudio de Materia Farmacéutica, Farmacia, Química y Física. Y esto hacía que prestasen mejor atención a las conferencias orales y demostraciones gráficas, que seguir el curso estudiando solamente las lecciones de determinados textos. Tras la conferencia habría un diálogo de una media hora sobre los puntos explicados en la lección con la finalidad de mantener atento al alumno, y así crear un ambiente más distendido y relajado. Inmediatamente después concurriría la práctica en el laboratorio, donde los alumnos aprenderían por sí mismos a disponer los aparatos, a usar los instrumentos y obtener todos los preparados que constaban en el programa. 144 AGI/AHN de Madrid, Ultramar, 112, Exp. 3, «Provisión de cátedra de Farmacia de Universidad de La Habana», 1883. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 120 Antes de concluir el curso, se darían lecciones de repaso en las que el profesor examinaría a los alumnos y les explicaría aquellos puntos en los que éstos tuvieran más problema, indicándoles el texto o textos en que habían de consultar sus dudas. En las siguientes líneas detallamos algunas cuestiones en relación a las lecciones de las que se componía la asignatura. Un total de ciento veinte lecciones formaban el programa, el cual estaba muy nutrido de lecciones donde se detallaba la disposición de un laboratorio químico y de un laboratorio farmacéutico, para la obtención de todos los preparados de uso medicinal y los que se habrían de emplear en las investigaciones. 145 También nos encontramos con lecciones sobre los caracteres físicos y químicos de las bases y los ácidos minerales y orgánicos y su clasificación. Contenidos: «Lecciones 1 a 17: Relación de la presente asignatura con otras de la facultad; bibliografía nacional y extranjera; principales farmacopeas en uso; método seguido en varios países en el estudio de la farmacia práctica; clasificación metódica de los medicamentos y formas farmacéuticas, asimismo la de las operaciones que a ellos nos conducen; el sistema métrico nacional de pesos y medidas, y el métrico decimal. 145 Según el documento esto es así debido a la no existencia en la isla de institutos o laboratorios en los que adquirir la práctica de los instrumentos y aparatos, tan necesario en los análisis químicos, en las investigaciones químico clínicas y en el reconocimiento de las drogas y diversos preparados que se adquieren para su uso en las Oficinas de Farmacia. Algo que es difícil de entender debido a la floreciente industria azucarera, y la evolución científica paralela a la misma buscando obtener los mejores rendimientos. Por esto cabría imaginarse la existencia de más de un laboratorio. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 121 Lecciones 17 a 78: Medicamentos de composición definida, comenzando por los cuerpos simples y terminando con las sales formadas por los ácidos con las bases, unos y otros procedentes tanto del grupo de los inorgánicos como del de los orgánicos. Lecciones 79 a 88: Productos correspondientes a las funciones conocidas con los nombres de Alcoholes, Éteres y Glucósidos. Lección 89: Materias albuminoideas o proteicas con aplicación en la Farmacia. Lección 90: Fermentos solubles, que tanto uso han adquirido en estos últimos tiempos, administrándolos el terapeuta al interior para facilitar en el organismo la digestión de ciertos principios que deben ser absorbidos. Lección 91: Cuerpos complejos de origen pirogenado, en los que figuran en gran cantidad los hidrocarburos, fenoles y ácido acético. Lección 92-119: Formas farmacéuticas bajo las cuales se administran todos los medicamentos, y entre ellas se incluyen las materias grasas ya porque algunas son aplicadas al natural como el aceite de coco, el de hígado de bacalao etc., ya también porque no representan especies químicas bien definidas. Lección 120: Esta última lección está dedicada a dar consejos a los alumnos, para dar debido cumplimiento a las fórmulas magistrales, de manera que los preparados al salir de la Oficina de Farmacia no den lugar a dudas, malas interpretaciones y José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 128 2.3.4. ALGUNOS DATOS DE LA FACULTAD DE FARMACIA DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA. En las Memorias Anuario que editaba la Universidad de la Habana quedaron recogidos de forma bastante minuciosa numerosos datos concernientes a las distintas facultades existentes en la Habana, entre ellas la Facultad de Farmacia. Estas memorias se editaron durante el último tercio del siglo XIX y nos permiten profundizar un poco más en la situación académica existente. 2.3.4.1. ALUMNOS MATRICULADOS EN LA FACULTAD DE FARMACIA. 1880-1899. El número de alumnos matriculados es algo que aparece de forma sistemática en todas y cada una de las Memorias Anuario desde su publicación, por lo que nos ha servido para hacer un evolutivo del alumnado en Farmacia durante los últimos años del siglo XIX y relacionarlo con los episodios históricos acontecidos en la isla. CURSO ALUMNOS 1880-81 171 1881-82 159 1882-83 197 1883-84 168 1884-85 184 1885-86 184 1886-87 200 1887-88 234 1888-89 214 1889-90 223 1890-91 212 1891-92 210 1892-93 215 1893-94 219 1894-95 210 1895-96 167 1896-97 121 1897-98 115 1898-99 30 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 129 En este gráfico observamos la evolución de los alumnos matriculados en la Facultad de Farmacia de la Universidad de La Habana desde 1880 hasta 1899, de acuerdo a los datos extraídos de las Memorias Anuarios de la Universidad de La Habana completados con los que nos aportan los doctores Marchante Castellanos y Merchán González en su artículo Algunos datos estadísticos de la Facultad de Farmacia en la Real Universidad de La Habana. Período 1880-1898. Como vemos, el número de matriculados desde el curso 1880-81 hasta el de 1887-88 va aumentando, manteniéndose constante en torno a los 215 alumnos hasta el curso 1894-95, a partir del cual se manifiesta una drástica disminución en el número de alumnos. Esto último coincide con el estallido de la guerra de 1895, por lo que como ya comentásemos tendría repercusión en la Universidad, ya que muchos alumnos se alistarían para combatir mermando el número de matrículas durante los cursos coincidentes con la contienda. 2.3.4.2. ALUMNOS QUE RECIBIERON EL GRADO DE LICENCIADO. 1833-1899. Según el libro de los doctores García Hernández y Martínez-Fortun y Foyo Apuntes históricos relativos a la Farmacia en Cuba desde el establecimiento de la Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia hasta la secularización y reforma de la Universidad en 1842, se recibieron 128 licenciados y 34 doctores. 153 De 1844 a 1862 se graduaron de licenciado 42 alumnos. 154 Hemos de recordar que durante estos años los estudios de Farmacia ya estaban dentro de la Universidad pero en 153 GARCÍA HERNÁNDEZ, M., MARTÍNEZ FORTUN Y FOYO, S., Apuntes históricos..., Ob. cit., 1967, p.19. 154 AGI/AHN de Madrid/Ultramar 272, Exp. 4. «Expte. general de la Universidad de La Habana». MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHAN GONZALEZ, F., “Los estudios de farmacia..., Ob. cit., 2007, p. 8. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 130 una Facultad de Farmacia unida a la de Medicina. A partir del curso 1863-64 la evolución en el número de Licenciados fue la siguiente De los cursos 1873-74, 1874-75, 1876-77, 1878-79 y 1879-80, no se disponen datos del número de Licenciados, pero cabe pensar que serían pocos los Licenciados durante este período dada la coincidencia con los últimos años de la “Guerra de los diez años”, período en el cual muchos profesores abandonaron las aulas, al igual que alumnos. Vemos como el número de licenciados en 1875-76 es muy bajo e incluso llegó a ser nulo en el curso 1877-78. 155 155 Datos extraídos de los artículos: MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHAN GONZALEZ, F., “Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana..., Ob. cit., 2007, p. 10; MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHÁN GONZÁLEZ, F.,” Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana según Plan de Estudios de 1863. Etapa 1871-1880”, Ob. cit., 2007, p 12. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 131 En esta gráfica presentamos los datos de los alumnos que se licenciaron a partir de 1885, notándose un incremento en los mismos durante estos últimos años de colonialismo español, a pesar de que como se observa hay cursos de los que no tenemos datos. Volveremos a incidir, al igual que hiciésemos en el caso de los matriculados, en que se puede apreciar un descenso de los alumnos licenciados durante los últimos cinco últimos años de siglo, coincidentes con la “Guerra de independencia cubana”. 156 2.3.4.3. ALUMNOS QUE RECIBIERON EL GRADO DE DOCTOR. 1833- 1899. Ya expusimos antes que desde el establecimiento de Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia hasta la secularización de la Universidad se recibieron 34 doctores. Los alumnos que obtuvieron el grado de doctor durante la vigencia del Plan de estudios de 1842 fueron cuatro: «D. Cayetano Aguilera, 29 de Junio de 1846. D. Joaquín Fabian Aenlle, 29 de Febrero de 1848. D. José Francisco Sibón y Monjiotti, 28 de Noviembre de 1857. 156 Todas estas cifras se encuentran reflejadas en las distintas Memorias-Anuario de la Universidad de La Habana consultadas, que se citan en la bibliografía de este trabajo. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 132 D. Fernando José Valdés y Aguirre, 6 de Septiembre de 1861.» 157 A partir de 1863, los alumnos que se doctoraron en la Facultad de Farmacia fueron los siguientes 158 : Desde 1885 hasta final del siglo, se doctoraron los que se exponen a continuación 159 : 157 AGI/AHN de Madrid/Ultramar 272, Exp. 4. «Expte. general de la Universidad de La Habana». 158 Estos datos se recogen en los artículos: MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHAN GONZALEZ, F., “Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana..., Ob. cit., 2007, p. 10; MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHÁN GONZÁLEZ, F.,” Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana según Plan de Estudios de 1863. Etapa 1871-1880”, Ob. cit., 2007, p 12. 159 Cifras extraídas de las distintas Memorias-Anuario de la Universidad de La Habana consultadas, que se citan en la bibliografía de este trabajo. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 133 2.3.4.4. CUADRO DE ENSEÑANZA PARA EL CURSO DE 1868 A 1869. Exponemos a continuación un cuadro donde quedan recogidas las distintas asignaturas para el curso de 1868 a 1869 con sus profesores correspondientes, de los cuales hablaremos más adelante, libros de texto utilizados para la impartición de las clases, así como los días y horario de clases. FACULTAD DE FARMACIA 160 160 AGI/AHN de Madrid/Ultramar 272, Exp. 3. «Expediente general de la Universidad de La Habana». ASIGNATURAS PROFESORES OBRAS DE TEXTO DÍAS DE LECCIÓN HORAS Materia farmacéutica de los reinos animal y mineral. Dr. D. Carlos Donoso (suplte.) Guibourt y Bassgaña. Todos. 8 a 9.30 Id. Correspondiente al reino vegetal. Dr. D. José Rocamora. Guibourt. Todos. 6.30 a 8.30 Farmacia químicoorgánica. Dr. D. Manuel Vargas Machuca. Pelouse y Jiménez. Todos. 8 a 9 Idem químicoinorgánica. Dr. D. Cayetano Aguilera. Pelouse y Jiménez. Todos. 8.30 a 10 Ejercicios prácticos y reconocimiento de drogas. Dr. D. Carlos Donoso. Chevallier. Todos. 9.30 a 11 Práctica de operaciones farmacéuticas. Dr. D. Joaquín F. Lastres Farmacopea española y Fors. Todos, menos los Jueves. 6.30 a 8 Análisis de química aplicada a las ciencias médicas. Dr. D. José de J. Rovira Tresenius. Martes, Jueves, y Sábado. 9.30 a 11 Historia críticoliteraria de la farmacia. Dr. D. José de J. Rovira Chiarlone y Mallecina. Martes, Jueves, y Sábado. 8 a 9 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 134 2.3.4.5. CUADRO DE ENSEÑANZA PARA EL CURSO DE 1871 A 1872. Al igual que hiciésemos en el caso anterior, presentamos el cuadro de enseñanza para el curso de 1871 a 1872, donde observamos la distinta distribución de asignaturas, de acuerdo al plan vigente y la desaparición de la asignatura Historia crítico-literaria de la farmacia. FACULTAD DE FARMACIA 161 161 AGI/AHN de Madrid/Ultramar 272, Exp. 4. «Expte. general de la Universidad de La Habana». ASIGNATURAS PROFESORES OBRAS DE TEXTO DÍAS DE LECCIÓN HORAS Materia farmacéutica de los reinos animal y mineral. Dr. D. Juan Zamora y Cerceda. Guibourt. Diaria. 12 a 1.30 Materia farmacéutica correspondiente al reino vegetal. Dr. D. José Rocamora. Guibourt. Idem. 10.30 a 12 Farmacia químicoorgánica. Dr. D. Manuel Vargas Machuca. Lecaná. Idem. 8.30 a 10 Farmacia químicoinorgánica. Dr. D. Cayetano Aguilera. Saez Palacios. Idem. 6.30 a 8 Ejercicios prácticos y análisis químico. Dr. D. José de Jesús Rovira. Explicaciones del profesor. Martes, Jueves y Sábados. 8.00 a 9.30 Práctica de operaciones farmacéuticas. Dr. D. Joaquín F. Lastres Farmacopea hispana. Diaria. 6.30 a 8 Análisis químico aplicado a las ciencias médicas. Dr. D. José de J. Rovira. Explicaciones del profesor. Lunes, Miércoles y Jueves. 8 a 9.30 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 135 2.3.4.6. BREVE BIOGRAFÍA DE ALGUNOS PROFESORES DE LA FACULTAD DE FARMACIA DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA. Con la intención de profundizar un poco más en la enseñanza de la Farmacia hemos querido reflejar una breve semblanza de algunos de los catedráticos y profesores con los que contó la Facultad de Farmacia de la Universidad de la Habana. MANUEL L. DE VARGAS MACHUCA: Nació en La Habana, el 10 de Agosto de 1834; en 1852 se matriculó en Farmacia. Al terminar sus estudios se marchó a Francia y bajo la dirección de Charles A. Wurtz, se consagró como un químico notable. Realizó el doctorado en la Universidad Central de Madrid. El 24 de Mayo de 1865 fue nombrado por el Gobernador Superior de la Isla de Cuba catedrático auxiliar de la Universidad y desempeñó la cátedra de Farmacia Químico-Orgánica. Fue durante los cursos 1868-69 hasta 1870-71 secretario de la Facultad y, en 1871, se le designó como auxiliar interino de Farmacia químico orgánica; catedrático “de entrada” al aplicarse el plan de 1880 y catedrático de ascenso por Real Orden en 1884. Como ya comentásemos fue uno de los fundadores del periódico Repertorio de Farmacia, en el cual publicó artículos como Necesidad del estudio práctico de la Química y Las especialidades farmacéuticas y otros trabajos originales sobre Química Orgánica e Inorgánica, entre otros. Fue socio de mérito del Círculo de Hacendados, miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, vocal de la Junta de Sanidad, corresponsal del Colegio de Farmacéuticos de Madrid y de la Sociedad Química de París y miembro de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Murió el 2 de Agosto de 1886, donando todos sus libros a la biblioteca de la Academia de Ciencias. 162 Algunos de sus trabajos en el ramo de la Química fueron: Composición del 162 Cf.: GARCÍA HERNÁNDEZ, M., MARTÍNEZ FORTUN Y FOYO, S., Apuntes históricos..., Ob. cit., 1967, p.42 y MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHAN GONZALEZ, F.,”Datos biográficos de los profesores de la Facultad de Farmacia..., Ob. cit., 2009, p.3. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 136 Permanganato de Potasa, Transformación del ácido Propionico en ácido Láctico, y Acción del Amoníaco sobre el ácido Mono bromo hídrico, por citar algunos. 163 FRANCISCO LASTRES Y JUIZ: Nació en La Habana el 21 de Febrero de 1835. Se matriculó en la Facultad de Farmacia de la Universidad de La Habana el 13 de Septiembre de 1851. Se graduó de Licenciado en Farmacia en la Real Universidad de La Habana en 1856 y de Doctor en la Universidad Central de Madrid en 1858. Habilitó su título de Doctor en Farmacia en la Real Universidad de La Habana para ingresar como docente en la Facultad de Farmacia. Fue catedrático suplente sin retribución de las asignaturas Farmacia experimental y Química aplicada a la Farmacia durante los tres cursos académicos de 1858 a 1861. Al establecerse el plan de estudios de 1863 ocupó el puesto de catedrático interino “de nueva entrada” explicando las asignaturas Práctica de Operaciones Farmacéuticas e Historia critico-literaria de la Farmacia. Asumió interinamente el Decanato de la Facultad durante los cursos 1869-1870 y 1870-1871 y fue designado para pronunciar el discurso inaugural de este último dedicado al “estudio de la naturaleza tal como la comprendía Platón”. Importante es añadir que, en la última parte de su discurso, declaraba una dotacion bastante deficiente de la Universidad, concretamenete de la Facultad de Farmacia, haciendo un llamamiento a las autoridades para una mejora de la misma: «Finalmente, Excmo. Sr.; todavía pudiera la Universidad ofrecer mejores resultados, si contara con los medios materiales de instrucción que exige nuestro Plan de Estudios. Tenemos la misma ley académica que rige en la Península; pero nos faltan los recursos de que disponen las demás Universidades nacionales. – V. E. ha podidoa preciar en su última visita de inspección las urgentes necesidades de este Cuerpo Universitario, necesidades que cada día son más perentorias: sobre todo, en lo tocante a la Farmacia, la más desprovista de todas las Facultades. Para que la enseñanza pueda ser una verdad es necesario que el estado haga ciertas erogaciones […]. 163 AGI/AHN de Madrid/Ultramar 168, Exp. 35. «Solicitud de gratificación de M. Vargas catedrático de Universidad». José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 137 La Universidad espera que su petición no quedará desatendida, pues a la ilustrada consideración de V.E. no puede ocultarse hasta que punto influye la propagación de las luces y la difusión de los conocimientos en el bienestar y progreso de los pueblos. […].» 164 Coinciden pues estas líneas con lo que se trató en el capítulo cuarto sobre la importancia de buenos medios para el desarrollo de una enseñanza eminentemente experimental como lo es la Farmacia. De nuevo, constatamos una Facultad de Farmacia con pocos recursos para la enseñanza. Prosiguendo su biografía, añadiremos que, en virtud de la aplicación del Plan de Estudios de 1880 en la Isla, Francisco Lastres [Ilu. 29] fue nombrado de nuevo Decano de la Facultad de Farmacia. En cuanto a su actividad docente, ocupó la cátedra de Análisis químico aplicado a las Ciencias Médicas durante le referido plan. Con la reforma de enseñanza de 1887, pasó a impartir las asignaturas de Química biológica con las prácticas correspondientes e Historia crítica de la Farmacia y bibliografía farmacéutica. Sin embargo, durante el curso 1888-89, fue nombrado propietario de la cátedra de Farmacia práctica y legislación sanitaria quedando vacantes las anteriores, asumiendo de nuevo en el curso de 1890-1891 la de Historia crítica de la Farmacia y bibliografía farmacéutica. Paralelamente, el 30 de Octubre de 1890 era nombrado Rector de la Real Universidad de La Habana, cuyo puesto desempeñó hasta 1898. 165 164 AGI/AHN de Madrid/Ultramar 272, Exp. 3. «Expediente general de la Universidad de La Habana». 165 MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHAN GONZALEZ, F., “Joaquín Francisco Lastres y Juiz: el primer farmacéutico Rector de la Universidad de La Habana”, Revista Cubana de Farmacia, vol. 44, nº4, Ciudad de la Habana, octubre-diciembre, 2010. Disponible en URL: http://scielo.sld.cu/pdf/far/v44n4/far14410.pdf, p.562-563. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 144 2.3.4.7. HOJA DE SERVICIOS DE JOAQUIN LASTRES Y JUIZ 178 178 AGI/AHN de Madrid/Ultramar 263, Exp. 26. «Expte. p. de J. Lastres Juiz decano de la Facultad de Farmacia». José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 145 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 146 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 147 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 148 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 149 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 150 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 151 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 152 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 153 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 256 Pretendemos con este capítulo complementar el estudio hasta este punto acercándonos a la realidad de la Farmacia en la isla, mirando ahora hacia España e intentando advertir su desarrollo comparándolo con la evolución de la misma en la metrópoli. 2.6.1. LA FARMACIA EN ESPAÑA EN EL S. XIX. Es de sobra conocido que en España la institución encargada de planificar, regular e inspeccionar las profesiones sanitarias, entre ellas la farmacia, hasta el s. XIX fue el Real Tribunal del Protomedicato creado por los Reyes Católicos en 1477. La Farmacia en España comienza a considerarse una profesión liberal cuando en 1650 Felipe IV la considera un arte científico igual a la medicina, hasta entonces constituía un gremio más cuyo aprendizaje era al lado de un boticario ya establecido. En 1778 se produce otro salto cuando Carlos III dispone en el tribunal del Protomedicato audiencias separadas para la Medicina, Cirugía y Farmacia dirigiéndose y gobernándose por sí misma cada una de estas facultades. Pero han de pasar algunos años hasta que en 1799 Carlos IV suprimiera la autoridad jurídica que gozaban las tres facultades de Cirugía, Medicina y Farmacia, creándose la Junta General de Gobierno de las facultades de Medicina y Cirugía, extinguiéndose así el Protomedicato y mandando celebrar una Concordia entre la Junta y los Boticarios de Cámara nombrados por su Majestad. Tras la aprobación de la Concordia [Ilu. 41] se dictan las primeras Ordenanzas de Farmacia por Real resolución de 8 de Marzo de 1800. 293 293 FOLCH JOU, G. y col., Historia General de la Farmacia. El medicamento a través del tiempo, Vol. 2, Ed. Sol S.A., 1986, p.665. LÓPEZ DÍAZ, M.T., MARTÍNEZ GARCÍA, C., Las enseñanzas de Farmacia en la Sevilla del s. XIX, área de cultura del excelentísimo ayuntamiento de Sevilla, 1999, pp. 19-23. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 257 Ilustración 43. “Concordia y Reales ordenanzas para el régimen y gobierno de la Facultad de Farmacia, formadas con conocimiento de la Real Junta general de Gobierno de la Facultad reunida.” 294 En dichas Ordenanzas quedó establecida la Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia disponiendo que la Farmacia se gobernara de forma independiente a la Facultad reunida: 294 Concordia y Reales ordenanzas para el régimen y gobierno de la Facultad de Farmacia, formadas con conocimiento de la Real Junta general de Gobierno de la Facultad reunida, Imprenta de la viuda de Ibarra, Madrid, 1800. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 258 «La Farmacia se gobernará independiente y separada de la Facultad reunida, según los estatutos que formen los Xefes de ella con conocimiento de la Real Junta general de Gobierno de la Facultad reunida, para que no haya contradicción alguna al régimen y prerrogativas de ésta.» 295 Entre sus funciones estaría la vigilancia de que la dispensación de medicamentos simples y compuestos recayera solo en los farmacéuticos, que especieros y drogueros vendiesen al por mayor los simples, y sería la encargada de conceder los títulos de Licenciado, nombrar inspectores farmacéuticos y regular las inspecciones o visitas a las boticas decidiendo sobre la impresión de obras farmacéuticas, entre otros cometidos. En cuanto a las enseñanzas de Farmacia, se establecía que era necesario para poder ejercer la profesión limpieza de sangre, fe de bautismo, tener el bachillerato en Artes y haber estudiado dos años en cualquiera de los Reales Colegios de la Facultad reunida, con lo que se obtenía el título de Bachiller en Química. Tras lograr el título de Bachiller el aspirante podía optar al de Licenciado en Farmacia realizando dos años de práctica con Boticario aprobado que tuviese botica abierta y presentándose a examen. Además se podía obtener el grado de Doctor en Química tras recitar de memoria y en latín un tema farmacéutico. Las Ordenanzas disponían que los exámenes para los que no quisiesen ir a Madrid tendrían lugar en los colegios de la Facultad reunida por los catedráticos de Farmacia y Botánica, siempre que éstos fuesen farmacéuticos, sino la Junta nombraría farmacéuticos al respecto, y un farmacéutico más propuesto por la Junta. En Madrid tendrían lugar en la Real Botica siendo examinados por el catedrático de Farmacia del Colegio San Carlos de la Facultad reunida Don Juan Sánchez y Sánchez y por los dos 295 Concordia y Reales ordenanzas para el régimen y gobierno..., Ob. cit., 1800, p.2. También podemos encontrar estas disposiciones en el apéndice del libro de Quintin CHIARLONE, MALLAINA C., Ensayo sobre la Historia de la Farmacia, Imprenta de Santiago Saunaque, Madrid, 1847. Este libro es considerado como la primera obra escrita en España sobre Historia de la Farmacia. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 259 farmacéuticos examinadores del Protofarmaceuticato ya extinguido, Don Casimiro Gómez Ortega y Don Pedro Gutiérrez Bueno. En el año 1801 por Real cédula dada por Carlos IV a 28 de septiembre se dispuso la creación de Colegios de Farmacia bajo la dirección y sostenimiento de la propia Junta, encargándose éstos de las enseñanzas y de otorgar los títulos de Bachiller y Doctor en Química y de Licenciado en Farmacia. 296 Por Real Cédula de S.M., en 1804 se aprobaron las nuevas Ordenanzas de Farmacia que introducirían modificaciones a las de 1800, concretamente en lo referente a los estudios y títulos. Se establecieron los títulos de Bachiller y Doctor en Farmacia junto al de licenciado en virtud de la Real cédula de 1801 y para consolidar el establecimiento de los Colegios de Farmacia como centros de enseñanza, se dedica el capítulo tercero de las mencionadas nuevas ordenanzas, titulado “De los Reales Colegios de Farmacia, de los Catedráticos, y enseñanza que ha de haber en ellos, y de las circunstancias de los alumnos para matricularse, y estudios que deberán hacer”. Así se mandó establecer un Colegio de Farmacia en Madrid que sirviese de modelo o referencia a los que después se abriesen en otros puntos de la península: «Para que tengan pronto las benéficas intenciones de S.M. en esta parte es su Real voluntad que desde luego se erija un Real Colegio de Farmacia en Madrid; el qual servirá de norma para los demás que sucesivamente se fueren estableciendo según conviniere en otros Pueblos del Reyno que el Rey tuviese a bien señalar, para que se difundan en todos los de sus Dominios los verdaderos conocimientos de esta Facultad, después que por la inmediata inspección y observación del de Madrid, de que 296 FOLCH JOU, G. y col., Historia General de la Farmacia..., Ob. Cit., 1986, p.667. LÓPEZ DÍAZ, M.T., MARTÍNEZ GARCÍA, C., Las enseñanzas de Farmacia..., Ob. Cit., 1999, p. 24. Novísima recopilación de las leyes de España, dividida en XII libros mandada formar por el Señor Don Carlos IV Tomo IV, Libros VIII y IX, Madrid, 1805, p. 110-111. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 260 privativamente cuidará la Junta, se haya puesto la enseñanza baxo el sistema posible de perfección.» 297 En el capítulo cuarto se trataba sobre cómo se obtendrían los títulos de Bachiller, Licenciado y Doctor en Farmacia, estableciéndose tres cursos teóricos y examen para la obtención del título de Bachiller, completándose éste con dos años de prácticas se podría optar al de licenciado aprobando el examen teórico y práctico y se llegaría al grado de Doctor mediante exposición de memoria de un tema farmacéutico y respuesta a dos preguntas formuladas por los doctores asistentes. En otros capítulos se tratarían las inspecciones o visitas a boticas, las instrucciones que habrían de seguir los visitadores, todo lo referente a la ordenación de las boticas de los Reales ejércitos y armadas, y todo lo relativo al ejercicio profesional en cuanto a sus competencias y las de los especieros y drogueros. Estas ordenanzas de 1804 estuvieron presentes hasta 1811, año en que las Cortes de Cádiz restablecían de nuevo el Protomedicato con sus tres audiencias. En 1814, tras el regreso de Fernando VII y el retorno al absolutismo, se restableció de nuevo la Junta Superior Gubernativa de Farmacia. En 1815 se crearían tres nuevos Colegios de Farmacia, además del Real Colegio de Farmacia de San Fernando establecido en Madrid: Colegio de San Victoriano en Barcelona, San Carlos en Santiago y San Antonio en Sevilla. 298 297 Real cédula de S.M. y señores del consejo por la que se aprueban y mandan observar las nuevas ordenanzas formadas para el régimen y gobierno de la Facultad de Farmacia, Imprenta Real, Madrid, 1804, p. 8. 298 LOPEZ DÍAZ, M. T., Patrimonio científico de la Universidad de Sevilla, Universidad de Sevilla, 2005, p. 49. ESTEVA DE SAGRERA, J.: Historia de la Farmacia..., Ob. Cit., 2005, p.361. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 261 Cinco años después y a consecuencia del pronunciamiento de Riego y comienzo del “trienio constitucional” se restablece el Tribunal del Protomedicato. Las Cortes en 1821 decretan el Reglamento general de instrucción pública, desaparecen los Colegios y se reúnen los estudios de Farmacia con los de la Facultad reunida, creándose la Escuela Especial de la Ciencia de Curar. Restablecida de nuevo la autoridad de Fernando VII en 1824 299 se anulan todas las disposiciones del período constitucional restituyéndose la Junta Superior Gubernativa de Farmacia y recobrando su actividad solo los Colegios de Farmacia de Madrid y Barcelona, desapareciendo los de Sevilla y Santiago. Por Real decreto de 25 de Abril de 1839 son suprimidas las dos Juntas Superiores de Medicina y Cirugía y de Farmacia, e incorporadas sus atribuciones docentes a la Dirección General de Estudios. 300 Así consta en su artículo primero: «Quedan suprimidas las Juntas superiores de Medicina y Cirugía y la de Farmacia, pasando el cuidado de estas Facultades, y cuanto tiene relación con ella, a cargo de la Dirección general de Estudios.» 301 En 1843, por decreto de 10 de octubre, se suprimieron los Colegios de medicina y cirugía y se crearon dos grandes Facultades de Medicina, Cirugía y Farmacia en Madrid y Barcelona. 299 En esta época se establece el Plan Calomarde, para “contener los estragos que hacen todavía las máximas revolucionarias” consiguiendo depurar la enseñanza de doctrinas anárquicas e irreligiosas. El plan se desarrolla en la «Real Cédula de S. M. y Señores del Consejo por la cual se manda observar en todas las universidades y demás establecimientos literarios del Reino el nuevo plan general de estudios inserto en ella», Imprenta Real, 1825. 300 PESET REIG, M., PESET REIG, J.L., La universidad española ( siglos XVIII y XIX), despotismo ilustrado y revolución liberal, Ed. Taurus, 1974, p. 418. 301 Colección de órdenes generales y especiales relativa a los diferentes ramos de la instrucción pública secundaria y superior desde 1º de Enero de 1834 hasta fin de Junio de 1847, Tomo I, Imprenta Nacional, Madrid, 1847, p. 51. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 262 Dos años más tarde se aprueba por Real decreto de 17 de Septiembre el Plan general de estudios de las enseñanzas secundaria y superior, conocido como plan Pidal, por ser ministro de Fomento Pedro José Pidal en aquel momento. Este plan establece una uniformidad y centralización de la enseñanza universitaria y será retocado en varias ocasiones hasta desembocar en la ley de Moyano de 1857. Durante la vigencia del mencionado plan de estudios, se separaron definitivamente los estudios de Farmacia de los de Medicina estableciéndose las Facultades de Farmacia de Madrid y Barcelona y se reformaron los estudios de Farmacia al entrar en la universidad, comprendiendo ahora una duración de cinco años. En 1850 se creó la facultad de Farmacia de Granada y en 1857 la de Santiago. En noviembre de 1855 se promulgaba la Ley General de Sanidad, en la que en su capítulo XIV dejaba claro que la dispensación de los medicamentos tanto simples como compuestos solo la realizarían los farmacéuticos en sus boticas, exigiendo receta médica para todos aquellos que la necesitasen, las cuales no podrían tener abreviaturas, tachaduras o enmiendas. Se prohibía la venta de medicamentos secretos. El capítulo XV, entre otros, también hacía alusión al farmacéutico, siendo éste el encargado de la inspección aduanera de géneros medicinales. 302 Como ya comentamos, en el año de 1857 se promulgó la Ley General de Instrucción Pública siendo ministro de Fomento Claudio Moyano Samaniego, que en palabras de Puerto Sarmiento “pretendió estabilizar el continuo tejer y destejer de los planes de estudio y profundizar en el espíritu centralizador y dirigista del plan Pidal” 303 . La Ley Moyano se puso en práctica en el curso 1857-58. De esta reforma destacar que estableció el título de farmacéutico habilitado para quienes no quisieran realizar las 302 FOLCH JOU, G. y col., Historia General de la Farmacia..., Ob. Cit., 1986, p. 668. 303 PUERTO SARMIENTO, F. J., El Mito de Panacea. Compendio de Historia de la Terapéutica y de la Farmacia, Ed. Doce Calles, Madrid, 1997, p. 600-601. También en LÓPEZ PIÑERO, J.M., La ciencia en la España del S.XIX, Ed. Marcial Pons, Madrid, 1992, p. 174-175. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 263 prácticas establecidas por el plan de estudios, el cual posibilitaba para ejercer solo en los pueblos (duraría una año), y el de Licenciado en Farmacia, que posibilitaba ejercer en todo el país. El 18 de abril de 1860, la reina Isabel II firmaba las nuevas Ordenanzas para el ejercicio de la profesión de Farmacia, comercio de drogas y venta de plantas medicinales 304 . Su capítulo primero se dedicaba a la clasificación de los géneros medicinales y de quien había de ocuparse de su venta: «Artículo 1º. Para los efectos de estas ordenanzas se dividen los géneros medicinales en 1º Medicamentos, que son las sustancias simples o compuestas, preparadas ya y dispuestas para su uso medicinal inmediato. 2º Drogas, objetos naturales y productos químicos empleados como primeras materias en la preparación de los medicamentos. 3º Plantas medicinales indígenas. Art. 2º La elaboración y venta de medicamentos corresponden exclusivamente a los farmacéuticos aprobados y con título legal para el ejercicio de su profesión (…).» 305 Continuaba ocupándose del ejercicio de la Farmacia, que se realizaría en una botica y de todo lo concerniente a su apertura, obligaciones del farmacéutico, medicamentos a dispensar, al igual que en otros capítulos se trataban temas como las inspecciones de boticas, atribuciones de los drogueros y herbolarios, normas para la actuación del farmacéutico en las Aduanas, formación, redacción y venta del Petitorio, Farmacopea y 304 En la Revista Farmacéutica española, periódico de intereses generales para la clase farmacéutica (1861), se hizo una revisión crítica de estas ordenanzas en varios de sus números. Muchos aspectos que se citan en las mismas continúan vigente en nuestros días. 305 CHIARLONE, Q., MALLAINA, C., Historia de la..., Ob. cit., 1865, p. 902. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 264 Tarifas oficiales (que se otorga a la Academia de Medicina) 306 , terminando con tres catálogos: el primero dedicado a los objetos naturales, drogas y productos químicos que, por ser exclusivamente medicinales solo podían venderlos drogueros al por mayor y sin preparación alguna; el segundo dedicado a sustancias consideradas venenosas; y el tercero a las plantas medicinales no venenosas cuya venta era libre. Posteriormente se dictarían nuevas disposiciones, que ratificarían o aclararían aspectos de estas ordenanzas sin introducir modificaciones sustanciales. Como ya vimos en el capítulo tercero estas Ordenanzas se trasladarían a Cuba en el año 1883 adaptándolas a las características de la Isla. En 1866 se modificó de nuevo el plan de estudios por Real Decreto de 16 de Noviembre de Manuel Orovio suprimiéndose el año preparatorio en la facultad de Ciencias y quedando ahora configurada la carrera de Farmacia en cuatro años. Este es un plan que consideraba a la Universidad como un centro expendedor de títulos donde primaba garantizar un mínimo de conocimientos para poder realizar el ejercicio profesional. El profesor Puerto Sarmiento lo considera el plan más desafortunado de la 306 El Capítulo tercero se dedicaba a regular sobre estos tres libros que debían poseer todas las oficinas de Farmacia y de los que anteriormente se había ocupado el Colegio de Boticarios, sí que su redacción estaría realizada según el artículo 34 por una comisión de cuatro médicos académicos de número y cuatro farmacéuticos, dos catedráticos de la facultad de Madrid y los otros dos farmacéuticos con botica abierta en la misma capital. En cuanto a los libros, quedan definidos así: «Con el nombre del Petitorio, un catálogo de las sustancias simples y medicamentos oficinales de utilidad más conocida y mejor esperimentada en la práctica médica, así como de los instrumentos, vasos y aparatos más indispensables para su preparación, que deberá poseer como minimun toda botica con despacho abierto al público, igualmente que las boticas de los hospitales.» «Con el título de Farmacopea española se publicará también un libro oficial, en el que no solamente se consignen las reglas y preceptos que deben observarse en la preparación de los medicamentos oficinales, sino los demás principios e indicaciones propias de tales códigos, para que sirva de norma y pauta obligatoria en la elaboración de los preparados galénicos o de composición no definida, y de guía en la de los químicos o de composición definida.» «Se publicará por último una tarifa oficial que fije el maximun de los precios a que puedan espenderse las sustancias y los medicamentos comprendidos en el petitorio, y establezca bases generales para la tasación de los no comprendidos en dicho catálogo, tomando en cuenta todos los casos y circunstancias.» En CHIARLONE, Q., MALLAINA, C., Historia de la…, Ob. Cit., 1865, pp. 906-907. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 265 historia de la enseñanza farmacéutica buscando un aspecto legitimador de un futuro ejercicio profesional y no un correcto aprendizaje científico de los profesionales. 307 Con la llegada de La Gloriosa en 1868 se volvió a proclamar la libertad de enseñanza y de cátedra, se restablece la Ley Moyano sobre las facultades universitarias y en cuanto a los estudios de Farmacia el plan de 1858. Durante este período florecieron las llamadas Escuelas Libres de Farmacia gracias a los derechos concedidos a Ayuntamientos, Diputaciones y particulares para poder fundar este tipo de establecimientos bajo sus propios fondos. Así aparecieron cinco Facultades Libres de Farmacia: dos en Sevilla, una sostenida por la Diputación (1870-1875) y otra por el Ayuntamiento (1873- 1874) 308 , una en Gerona, una en Valencia y otra en Cádiz. Por Real decreto de 29 de Julio de 1874 se impuso que estos centros hubieran de someterse a las mismas disposiciones que los centros estatales, siendo el Gobierno el que tomara el mando en cuanto a lo económico, administrativo y de los estudios. Esto hizo que no pudiendo afrontar esto dichas Facultades Libres, éstas terminasen por desaparecer en el año académico de 1874-1875. Con la llegada de la Restauración borbónica, se irían sucediendo distintos planes de estudio. En cuanto a la Farmacia habría que esperar hasta el año 1886, que gracias al plan de Montero Ríos los estudios de Farmacia experimentarán una gran modernización intentando dar un sentido práctico y de investigación a las asignaturas, aunque motivos presupuestarios limitaron esta reforma. Este plan se mantendría hasta entrado el S. XX con pequeñas modificaciones. A mayor abundamiento destacar que por Real decreto de 12 de abril de 1896 serían aprobados los Estatutos para el régimen de los Colegios Farmacéuticos declarándose la obligatoria colegiación para el ejercicio de la profesión y que debido a la polémica suscitada quedó sin efecto, regulándose esto entrado ya el S.XX. 307 PUERTO SARMIENTO, F. J., El Mito de Panacea..., Ob. Cit., 1997, p. 600-601. También en LÓPEZ PIÑERO, J. M., La ciencia en la España..., Ob. Cit., 1992, p. 174-175. 308 Sobre las Facultades Libres de Farmacia de Sevilla se realiza un estudio minucioso en el libro de LÓPEZ DÍAZ, M.T., MARTÍNEZ GARCÍA, C., Las enseñanzas de Farmacia…, Ob. Cit., 1999. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 272 Durante el primer tercio del S. XIX, la regulación de la sanidad y concretamente de la Farmacia en Cuba, estuvo en manos del Protomedicato, hasta su clausura en 1833. En la península, sin embargo a partir de 1800, la entidad reguladora de la profesión farmacéutica sería la Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia, la cual se establecería de forma similar en La Habana a partir de 1833, como ya pudimos ver. 2.6.2.2. LA JUNTA SUPERIOR GUBERNATIVA DE FARMACIA. La Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia, como es sabido, quedó establecida en España en el año 1800 como se desprende de las Ordenanzas del citado año, mientras que en Cuba se estableció en 1833 tras la desaparición de un Protomedicato muy decadente e ineficaz. Ésta es la segunda institución de carácter farmacéutico que se va a instalar en La Habana, en línea con su homóloga española establecida treinta y tres años antes. Si bien, en España durante algunos períodos y debido a los avatares políticos por los que pasa el país fue interrumpida su función restableciéndose el Protomedicato, en Cuba gozaría de continuidad hasta el año 1842. La importancia de esta institución radica en que sería la encargada, tanto en España como en Cuba, del establecimiento de unos estudios de Farmacia con un carácter parauniversitario y regularía todas las competencias relativas a la profesión en exclusiva. En España, la Junta Superior Gubernativa de Farmacia, va a sentar las bases del modelo liberal de ejercicio profesional. De esta forma, durante su presencia se implantó la libertad de instalación de farmacias para todos los titulados de los Colegios de Farmacia, se derogó la necesidad de tener veinticinco años para examinarse en 1822 y José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 273 en 1833 se dejó de exigir el certificado de limpieza de sangre. De esta forma, la Farmacia se apartaba del modelo gremial. También este organismo mantuvo el ejercicio profesional diseñado por las Ordenanzas de 1800 y 1804. 318 Comparando lo establecido para la Junta Superior Gubernativa de Farmacia española en las Ordenanzas de 1804 y el reglamento establecido para la misma en Cuba, encontramos algunas diferencias. La metrópoli erige en sus colonias los mismos organismos que en España, con la misma filosofía pero en consonancia con las particularidades de estos territorios ultramarinos. De ahí, que en la cédula de erección de la Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia de La Habana quedase bien reflejado la independencia de ésta respecto a la existente en España. Ya en su primer artículo encontramos diferencias en cuanto a su composición: la Junta habanera estuvo formada por tres vocales y un secretario, mientras que la Junta española se componía de siete vocales, siendo su presidente el Boticario Mayor y sus directivos seis Boticarios de Cámara. El resto de artículos concernientes al Capítulo Primero (sobre la Junta y sus atribuciones) es prácticamente igual en ambos documentos, destacar que en La Habana la Junta establecería subdelegados, doctores en Farmacia en los pueblos que se creyeran convenientes cuyas obligaciones estarían sujetas en todos los ámbitos a lo que marcase el reglamento. Esto no sucedió en España. En los aspectos relacionados con la secretaría de la Junta y atribuciones del secretario, los caudales y su administración, las visitas a boticas e instrucciones a los visitadores, las disposiciones son prácticamente idénticas. Resaltar que en el reglamento cubano se hace mención a los sueldos y emolumentos de los vocales de la Junta y sus empleados dedicando a esto un capítulo 319 , sin embargo ésto no es tratado en las Ordenanzas 318 PUERTO SARMIENTO, F.J., El Mito de Panacea..., Ob. Cit., 1997, p. 586. 319 Esto es tratado en el Título Segundo del Reglamento habanero, donde se deja claro que los componentes de la Junta y los visitadores no cobrarían sueldo hasta que estuviesen cubiertas las atribuciones que tenía la Junta, como era la de crear una cátedra de Farmacia, otra de Química y el Jardín Botánico, entre otras. A la única persona que se pagaría sueldo en ese momento sería al secretario y de acuerdo a su trabajo y gastos, al igual que al bedel que se designase. En los Anexos puede consultarse el Reglamento completo. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 274 españolas. Por lo demás, encontramos en el documento español un capítulo dedicado al régimen que debía observarse en las boticas de los Reales ejércitos y Armadas, algo que no aparece en el documento cubano. Analizando el resto del contenido de ambas, la gran diferencia la encontramos en lo tocante a las enseñanzas. En el documento español se hacía una reglamentación y referencia a cómo iba a quedar definida la formación científica de los futuros profesionales de manera muy exhaustiva y detallada, mientras que en el caso cubano queda bien definida, pero comparándola no es tan minuciosa como en las Ordenanzas españolas. En las Ordenanzas españolas quedó definido que los estudios de Farmacia se realizarían en Colegios creados para tal fin. En primer lugar se fundaría el Real Colegio de Farmacia en Madrid, que serviría de ejemplo para sucesivos Colegios que se establecerían en otros puntos de la península. Éstos estarían dirigidos por la Real Junta Superior Gubernativa de Farmacia en los aspectos económicos y literarios y contarían con dos catedráticos y otros dos sustitutos, para así garantizar la enseñanza diaria. Los catedráticos se encargarían de la docencia, exámenes y de la dirección literaria y económica del centro pero dependiendo de la Real Junta Superior Gubernativa de Farmacia. Un catedrático se encargaría de la enseñanza de Historia Natural (Botánica, Zoología y Mineralogía) y el otro de la enseñanza de Química y Farmacia, debiendo ambos formar un curso elemental de cada asignatura que serviría de texto a los alumnos. Las Ordenanzas describen qué se debía de enseñar en cada una de las cátedras de forma muy precisa. 320 Además, en cada Colegio de Farmacia habría un Jardín Botánico de plantas oficinales preferentemente, un Gabinete de Historia Natural y un Laboratorio. 320 En la Cátedra de Historia Natural se enseñaría el sistema de Linneo, describiendo las sustancias que tienen uso en la Medicina, sus diferencias, medios de conocerlas, y una idea general de lo que se entendía por métodos botánicos. Se realizarían ejercicios prácticos en el jardín botánico examinando las plantas medicinales, e instruyendo el profesor sobre sus usos, virtudes, tiempo de recolección y modo de desecación de las mismas. Explicaría la historia natural, animal y mineral, dando a conocer las partes de los animales, tierras, piedras, fósiles, cortezas, frutos, semillas, gomas y resinas, entre otros. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 275 En el reglamento habanero, quedó establecido un plan de estudios, como ya pudimos observar en el capítulo correspondiente, pero en ningún momento aparece referencia a la creación como en Madrid de un Colegio que sirviese como modelo, simplemente trata la existencia de tres cátedras, Farmacia Teórica, Química y Botánica (no Historia Natural como en Madrid). Si que deja claro cómo estarían estructuradas las clases, pero no menciona tan exhaustivamente el contenido a enseñar, aunque de lo que se desprende de las materias para la oposición a catedrático, podríamos pensar que los libros que se deberían manejar serían los mismos que en la península. Si que en el artículo doce del reglamento se hacía mención a los colegios, dando un poco por hecho que la Junta fundaría dichos centros, así decía: «Los colegios de esta facultad que la Junta estableciere e igualmente todos los individuos de ella, obedecerán puntualmente las órdenes de esta en cuanto pertenezca a la profesión, en a tención a que no podrá darlas en contrario a lo que disponen estos estatutos.» 321 También tenemos constancia del intento de formación de un Colegio de Farmacia en terrenos del Jardín Botánico de La Habana donde ya existía la Cátedra de Botánica, como pudimos ver en el anterior capítulo, cuya petición fue denegada. Por otro lado, en el artículo de Armando Rangel Rivero titulado Notas sobre la Farmacia cubana, el En la Cátedra de Química se explicarían los Elementos de Lavoisier dando a conocer las sustancias elementales o simples y sus combinaciones y mezclas, alteraciones de los vegetales y animales por el fuego, la fermentación y la putrefacción, realizando experiencias que tengan relación con las operaciones farmacéuticas. Por último, en la de Farmacia se seguirían los Elementos de Farmacia de Carbonell y del Diccionario elemental de Hernández de Gregorio. En «Real cédula de S. M. y señores del consejo por la que se aprueban y mandan observar las nuevas ordenanzas formadas para el régimen y gobierno de la Facultad de Farmacia», Imprenta Real, Madrid, 1804, pp. 9-10. 321 AGI/AHN de Madrid/Ultramar, 14, Exp.16, «Reglamento para la Dirección y Gobierno de la Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia», Habana, 1834. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 276 autor nos habla que durante la presencia de la Real Junta Superior Gubernativa de Farmacia “para instruir adecuadamente al personal farmacéutico, ya que no existía la Facultad de Farmacia en la universidad habanera, se crearon dentro de la Facultad Escolástica o Pedagógica tres cátedras” 322 . De todo esto se desprende que existieron las tres cátedras pero cada una en lugar distinto, según su contenido y no bajo un mismo techo como en el caso español, aunque se intentó la creación de un Colegio de Farmacia en el Jardín Botánico. Profundizando y, revisando el libro de los doctores García Hernández y Martínez-Fortún y Foyo Apuntes históricos de la Farmacia en Cuba, encontramos más claro esto a lo que nos referimos, ya que ellos en su investigación nos hablan que las primeras clases de Botánica se dieron en el jardín Botánico y con posterioridad en el mismo edificio de la Universidad donde existía un Jardín que la Junta consideró apto, y que la cátedra de Farmacia Teórica se ubicó en el Seminario San Carlos de La Habana. También nos refieren que con posterioridad algunas cátedras se trasladaron a una casa situada en la Calzada de Galiano esquina a Neptuno, en la que permanecieron hasta 1842, año en que dicho inmueble pasó a formar parte de los fondos de la Universidad. 323 En ambos casos quedan bien establecidos los procedimientos de oposición para la dotación de las cátedras. En cuanto al plan de estudios, en las dos circustancias quedaron estructurados en tres años teóricos y dos prácticos, cursándose las asignaturas en el mismo orden, con la peculiaridad de que en La Habana el primer año lo constituye el estudio de la Botánica y en Madrid la Historia Natural, que englobaba Botánica, Zoología y Mineralogía. Superando los tres cursos y un examen se graduarían de Bachilleres en Farmacia. Para 322 RANGEL RIVERO, A., “Notas sobre la farmacia cubana”, Asclepio, 1991, 43(2), p.106. 323 GARCÍA HERNÁNDEZ, M., MARTÍNEZ FORTUN Y FOYO, S., Apuntes históricos..., Ob. cit., 1967, pp.18-20. También en MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHÁN GONZÁLEZ, F., “Los estudios de Farmacia en Cuba desde 1833 a 1863”, Revista Cubana de Farmacia, v.41, n.1, Ciudad de La Habana, ene-abr. 2007, pp. 2-3. Disponible en URL: http://bvs.sld.cu/revistas/far/vol41_1_07/far11107.htm José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 277 la obtención del título de Licenciado serían necesarios dos años de práctica y un examen. Los años de práctica en España se podían realizar en los laboratorios de los mismos colegios o con boticarios aprobados. En Cuba, la práctica se realizaría solo en una botica. Una particularidad de la isla es que no era necesario tener veinticinco años cumplidos, como sucedía en España, para obtener el título de Licenciado, bastaba con tener veinte. Al igual que para concurrir al grado de Doctor en Cuba debían de pasar dos años después de haber obtenido el de Licenciado, algo que no sucedía en el ámbito español. Los exámenes para la obtención de los distintos grados quedaron muy bien definidos en las Ordenanzas españolas, mientras que en el documento cubano se hacía mención pero no se reflejaba en qué consistían. Otro aspecto interesante son los requisitos necesarios para ingresar a estudiar Farmacia. En España eran requeridos fe de bautismo, información de limpieza de sangre, certificación de buena vida y costumbres y haber estudiado Gramática latina, Lógica y Matemáticas (indispensables para comprender la Química). De esto último se le hacía examen al aspirante al ingreso y si éste demostraba su aptitud se le concedía el grado de Bachiller en Artes y era admitido. En el caso cubano, en ningún momento aparecen la necesidad de presentar tales documentos, que recuerdan a los requeridos por el Protomedicato, únicamente era requisito, y así aparece en el artículo noventa y cinco del reglamento, que para entrar a estudiar botánica se debía de haber cursado filosofía hasta concluir la física. Podemos intuir, en línea con lo comentado al inicio, que en el año de instauración de este organismo en La Habana, en España se habían derogado ya algunos de los requerimientos necesarios que constaban en las Ordenanzas de 1804 dando un aire más liberal a la profesión, de ahí que al realizar el reglamento desaparecieran estos requisitos. Hemos observado que, pese a que la constitución de este organismo se fundamenta en su homologo español, cómo existen evidentes diferencias en consonancia con las José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 278 distintas épocas de establecimiento de ambos organismos y la diferencia de desarrollo y medios de la metrópoli y la colonia antillana. 2.6.2.3. LA UNIVERSIDAD: FACULTAD DE FARMACIA. La Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo de La Habana se fundó en 1728, siendo Cuba la tercera colonia en poseer Universidad. Los estudios de Farmacia durante casi la totalidad de la primera mitad del S. XIX van a estar regulados por los organismos ya vistos, configurándose poco a poco hasta llegar a la Universidad. En España sucede prácticamente lo mismo. En Cuba, ya comentamos, que la trayectoria de la Universidad durante la época colonial se podía estructurar en cuatro períodos, coincidentes con las reformas más importantes de los planes de estudio. En lo que respecta a la Farmacia, fue quizás la reforma del plan de estudios de 1842 la más importante. La reforma de 1842 dio forma académica a los estudios de Farmacia, que por primera vez entrarían en la Universidad tras la secularización de la misma. Los estudios de Farmacia se incluyeron dentro de la Facultad de Medicina, de cuyo claustro pasaron a formar parte los hasta entonces profesores de la Real Junta Superior Gubernativa. El decano de la Facultad de Medicina durante los años 1842 a 1859 (José de Lletor y Castroverde) tuvo bajo su responsabilidad las carreras de Medicina, Cirugía y Farmacia, las cuales en la práctica funcionaban como facultades independientes y eran conocidas como facultades médicas. 324 El plan de estudios, como ya vimos, constaba de pocas asignaturas y poseía asignaturas coincidentes con las de la Facultad de Medicina. Esta situación tan peculiar ha sido la causante, en palabras de los doctores Marchante Castellanos y Merchán González, de que en ciertas publicaciones se afirme que la Facultad de Farmacia fue una de las creadas por la reforma de la enseñanza de 324 MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHÁN GONZÁLEZ, F., “Los estudios de Farmacia..., Ob. cit., 2007, p. 5. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 279 1842. 325 Pero, no sería hasta 1863 cuando aparecería una Facultad de Farmacia autónoma e independiente de la Facultad de Medicina. En España, sin embargo la entrada de los estudios de Farmacia en la Universidad es un poco más tardía. En 1845, los Colegios de Farmacia de Madrid y Barcelona se incorporaban a la Universidad como facultades Mayores. Posteriormente, en 1850 se crearía la facultad de Farmacia de Granada y en 1857 la de Santiago. Podemos decir, que en este caso la incorporación es en todo momento como facultad independiente a la de Medicina, no como en el caso de La Habana, lo que se podría asemejar al establecimiento en 1863 de la facultad de Farmacia en la Universidad de La Habana. Pero, el período de 1842 en la Farmacia habanera podríamos definirlo como una transición de los estudios de Farmacia hasta la configuración de una verdadera facultad de Farmacia en 1863, fruto quizás de una secularización de la Universidad donde se daría cabida a los avances científicos y tecnológicos de la época, en contraposición a España donde los estudios Universitarios eran ya de carácter estatal. Es en la segunda reforma del plan de estudios de la Universidad de La Habana (1863) cuando queda establecida definitivamente la Facultad de Farmacia, la cual tuvo su origen en la Ley de Instrucción pública dictada en España en 1857 conocida como Ley Moyano. 2.6.2.4. OTRAS INSTITUCIONES CIENTÍFICAS. En Cuba como en España existieron distintas instituciones de carácter científico en la que participaron activamente farmacéuticos y que contribuyeron en este ámbito de la Farmacia a una difusión y mejora del conocimiento entre los profesionales de la época. 325 MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHÁN GONZÁLEZ, F., “Enseñanza de la Farmacia en la Real Universidad de La Habana..., Ob. cit., 2007, p. 1. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 280 A lo largo de nuestro trabajo hemos tratado dos por considerarlas de interés para la Farmacia, como fue la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y el Jardín Botánico. En España durante el siglo XIX existieron numerosas, instituciones, corporaciones, sociedades y academias de carácter médico farmacéutico. Este fenómeno alcanza su mayor expresión sobre todo a en la segunda mitad del siglo XIX, y surgió de forma similar en otros países. El asociacionismo fue influenciado debido al notable desarrollo de la ciencia y la técnica durante esta época. En estas corporaciones e instituciones existió un gran interés por la ciencia y la profesión que estaba presente en sus estatutos, reglamentos y artículos periodísticos. A partir de 1845, con la reforma de la Universidad, fue está quién se encargaría de la investigación, por lo que esta parte de la que se ocuparon algunas de estas corporaciones disminuyó notablemente y en la gran mayoría de los casos en éstas asociaciones se realizarían debates sobre distintas cuestiones de interés científico o análisis de las nuevas ideas, así como la emisión de informes y dictámenes sobre temas de diversa índole. Según Poder Arroyo Medina en su artículo titulado Asociacionismo médico farmacéutico en la España de la segunda mitad del siglo XIX existieron tres tipos de asociaciones, aquellas que se ocuparon de temas científicos y profesionales, las que tuvieron solo fines profesionales y las que trataron solo lo científico. De las muchas que existieron, sirvan de ejemplo de ámbito farmacéutico, la Sociedad Farmacéutica de Socorros Mutuos (1845), el Instituto Farmacéutico Aragonés (1851), la Asociación Farmacéutica española (1867), el Ateneo Médico Farmacéutico del Hospital Nacional (1873),la Asociación Farmacéutica Matritense (1878) entre otras, José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 281 además de la fundación desde mediados de siglo XIX de los colegios profesionales farmacéuticos de distintas regiones. 326 Destacaremos el Real Jardín Botánico de Madrid, por analogía al jardín habanero tratado en uno de nuestros capítulos. Esta institución tiene su origen en el año 1755, antes que su análogo habanero y, en palabras de Benito del Castillo García puede considerarse como el primer centro docente superior de Farmacia 327 . En ambos casos fue el centro donde se impartió la Botánica, asignatura crucial para el farmacéutico, de hecho los jardines establecidos en las colonias tomaron de referencia el madrileño siendo los textos y los cursos los mismos que los empleados en el de Madrid. Está institución fue muy importante para la corona española tanto en la Habana como en otras colonias ya que sirvió de lugar de aclimatación y estudio de las plantas identificadas en las distintas expediciones científicas, cuyas semillas y algunos ejemplares serían remitidos al de Madrid para el estudio y difusión de los nuevos hallazgos botánicos. 2.6.3. LOS ESTUDIOS DE FARMACIA EN ESPAÑA Y EN CUBA EN EL S.XIX. En este apartado abordaremos un estudio pormenorizado sobre los distintos planes de estudios establecidos en España y en Cuba desde que la Farmacia entró en la Universidad, analizando las asignaturas y demás concerniente a estos estudios. También nos referiremos a las publicaciones farmacéuticas aparecidas a un lado y a otro del 326 ARROYO MEDINA, P., “Asociacionismo médico farmacéutico en la España de la segunda mitad del siglo XIX”, Asclepio, Vol. XLIX - 2 -, 1997, pp. 45-66. Disponible en URL: http://asclepio.revistas.csic.es. Véase la tesis doctoral de la misma autora titulada Asociciones y corporaciones en España durante la segunda mitad del siglo XIX, 1994, disponible en la web de la Universiad Complutense de Madrid: http://eprints.ucm.es/3808/. 327 DEL CASTILLO GARCÍA, B., “Evolución de los planes de estudio de Farmacia en España”, Edusfarm, Revista d’educació superior en farmacia, nº 0, 2006, p.2. Disponible en URL: http://www.publicacions.ub.es/revistes/edusfarm0/documentos/50.pdf. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 288 Por otro lado, los planes de estudios en España se irán sucediendo desde la Restauración (1874), destacando a nivel farmacéutico los planes de Ángel Carvajal y Fernández de Córdoba de 16 de Enero de 1884 y el de Alejandro Pidal y Mon de 18 de Agosto de 1885, que buscaban una formación más científica y práctica, pero por razones económicas no se llevaron a cabo. La modificación más notable fue en 1886 con el plan de Montero Ríos, por el cual se suprimió la asignatura de Instrumentos y aparatos de física de aplicación a la Farmacia con las practicas correspondientes, el Análisis Químico pasó a formar parte de la Licenciatura y no del doctorado, donde había estado anteriormente, introduciéndose en este período la Química biológica, y la asignatura de Prácticas de operaciones farmacéuticas se convertiría en Farmacia Galénica y Legislación sanitaria. Este plan se mantendría hasta final del S.XIX con pequeñas reformas en el mismo. 332 2.6.4. PUBLICACIONES FARMACÉUTICAS. A mediados del siglo XIX la Farmacia va adquiriendo cada vez más carácter científico y eso se traduce en investigación, nacimiento de asociaciones como ya vimos y también de una literatura de carácter científico divulgativo donde se diera a conocer los avances, no solo a nivel local, sino también los surgidos en otros puntos de Europa o del mundo. Las revistas, periódicos y demás publicaciones servirían al farmacéutico para una continua puesta al día sobre temas muy puntuales relacionados con su disciplina, en un momento donde cada vez más comienza a entreverse y a tomar protagonismo la fabricación industrial del medicamento debido a los avances en investigación química, síntesis de compuestos y aislamiento de alcaloides. Ya pudimos ver que en Cuba surgieron algunas publicaciones de manos de farmacéuticos amantes de su profesión en colaboración con médicos de la talla de 332 LÓPEZ DÍAZ, M.T., MARTÍNEZ GARCÍA, C., Las enseñanzas de Farmacia..., Ob. Cit., 1999, p. 34. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 289 Tomás Romay, donde se difundían los adelantos más significativos en medicina y farmacia acontecidos en otros países. En España desde mediados del siglo XIX sucede lo mismo siendo el primer periódico profesional el editado por los burgaleses Carlos y Florentino Mallaina titulado El Mensual Farmacéutico (1842) 333 . Otras publicaciones fueron El Restaurador Farmacéutico (1844) dirigido por el farmacéutico progresista Pedro Calvo Asensio; La Revista Farmacéutica Española [Ilu. 42], cuya administración estaba en la Botica de Canudas, Barcelona; La Farmacia española (1869) fundada por en farmacéutico Pablo Fernández Izquierdo y que constituiría el órgano oficial del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, el cual también publicaría la revista Los Avisos en 1877, revista dirigida a profesionales sanitarios y que contó en su redacción con médicos, farmacéuticos y veterinarios 334 ; La Reforma de Ciencias Médicas (1871) y El Semanario Farmacéutico creados por Ricardo Sábada; La Farmacia Moderna publicada por Luis Siboni y Angel Bellogin en 1890 entre otras publicaciones de índole médico sanitario. 335 Fue una época de esplendor en cuanto a publicaciones se refiere a un lado y a otro del Atlántico, ya que en ambos casos las representación es muy nutrida a pesar que, sobre todo el último tercio de siglo, fue para ambas partes un momento de marcada agitación política y en el caso de Cuba lucha por la independencia, lo que nos da idea de las inquietudes científicas de los profesionales farmacéuticos de Cuba y de España. 333 De este periódico se conservan números ejemplares en el Archivo de la Diputación Provincial de Burgos. 334 Sobre esta revista y concretamente sobre el tema Hidroterapia y Farmacia se puede consultar la tesis de la Doctora María del Carmen Canseco González titulada Hidroterapia y farmacia a través de la revista "Los avisos", disponible en la página web de la Universidad Complutense de Madrid: http://eprints.ucm.es/12307/. 335 PUERTO SARMIENTO, F.J., El Mito de Panacea..., Ob. Cit., 1997, pp. 576-577. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 290 Ilustración 44. Revista Farmacéutica española. 336 336 Revista Farmacéutica española, periódico de intereses generales para la clase farmacéutica, Año IV, num.73, Barcelona, 1863. Disponible en URL: http://books.google.com/books?id=Ky3jy3nf2p0C&printsec=frontcover&dq=revista+farmaceutica+espa %C3%B1ola&hl=es#v=onepage&q&f=false José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 291 3. CONCLUSIONES José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 292 1. La presencia española – de todos sabido hasta 1898– dotó a la isla de los organismos e instituciones que van apareciendo en España en este siglo, al menos, en lo que a la farmacia corresponde. Aunque irán llegando con una cierta demora, aun así le permitirá en esta centuria estar más avanzada que sus naciones vecinas en cuanto a los estudios universitarios propiamente dichos, la ordenación de la profesión y a otros aspectos. 2. Durante este siglo, y sobre todo en su segunda mitad, hay un gran auge de la profesión farmacéutica, porque gracias al establecimiento de la Universidad comienzan a formarse farmacéuticos en la propia isla, aumentando su número y resolviéndose así los problemas de curanderismo, intrusismo profesional y escasez de farmacias, entre otros, ya que hasta entonces los farmacéuticos existentes habían venido de España o tenían que formarse fuera. Éstos ejercerán una labor sanitaria muy importante en un período marcado por conflictos. Todo va a ir paralelo a la evolución socio-económica y científica que se va ir experimentando en Cuba fundamentada en el desarrollo de la industria azucarera y que culminará con un sentimiento de nacionalidad, una antipatía hacia lo español y, finalmente, su independencia. 3. La enseñanza de una disciplina experimental como es la Farmacia, necesita la presencia en todo momento del laboratorio donde el alumno pueda adquirir la destreza necesaria para realizar las distintas preparaciones que le sean requeridas. Por ello, la práctica aparece reflejada en todos los planes de estudio de Farmacia en Cuba en la época que estamos tratando, empero, al profundizar un poco en el estado de esta enseñanza, nos damos cuenta que aunque nos pudiera parecer, debido a la dotación teórica cada vez mejor de los laboratorios, de bastante calidad en apariencia, resulta ser pésima, dado que los laboratorios no están en tan buenas condiciones como cabría esperar de lo que se desprende de las relaciones de material. Asignaturas, entre ellas, “Práctica de operaciones farmacéuticas” (1883), donde se hace indispensable el uso del laboratorio, parece inconcebible que se pudiese enseñar, dada la precariedad de los mismos, circunstancia que fuera denunciada por el Dr. Johnson en su aludido discurso. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 293 4. El laboratorio es considerado una pieza fundamental para la enseñanza correcta de la Farmacia en la Cuba decimonónica, pero éste no está a la altura de las circunstancias, lo que conlleva una mala preparación de los alumnos que solo con el mero conocimiento teórico, no serán capaces de desempeñar su oficio, lo que generó una denuncia y protesta hacia el gobierno de la isla reclamando una mayor inversión en enseñanza, para crear así un colectivo científico bien preparado, que favorezca al desarrollo de la isla, y evitar que éstos se tengan que desplazarse a otros países buscando una mejor preparación. 5. La presencia de España en la isla intentó equiparar la enseñanza a la de la península pero no se ocupó de dotarla de los recursos necesarios para una formación de buena calidad, quizás por la preocupación de controlar y hacer frente a los alzamientos independentistas con el fin de no perder, como ocurrió finalmente, su más preciada colonia de ultramar; la isla de Cuba. 6. Las expediciones científicas, como la de Martín de Sessé o la del Conde de Mopox llevadas a cabo durante los últimos años del siglo XVIII constituyeron la base para el establecimiento a principios del siglo XIX del Jardín Botánico de La Habana, proveyendo de las primeras nociones botánicas sobre la flora cubana y asentando los principios para el estudio de la Botánica en la isla. Gracias al establecimiento del jardín habanero se creó una cátedra de Botánica, lo que permitió desde entonces una formación más adecuada a médicos y farmacéuticos, entre otros profesionales, en la determinación de plantas, así como en el conocimiento de sus virtudes medicinales y aplicaciones terapéuticas. En otro orden de ideas podemos decir que el jardín botánico jugó un importante papel en el aprendizaje y enseñanza de la Botánica en la isla, a semejanza de los establecidos en otras colonias y en la metrópoli, contribuyendo al estudió de la botánica agrícola, de tanta importancia para una industria y una economía basadas en la producción en su gran parte azucarera, además de sirvió de ornato para disfrute de los habitantes la capital. Pero lo más importante, a nuestro juicio, es que fue un centro muy vinculado a los estudios de Farmacia desde la reglamentación y ordenación de los estudios José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 294 farmacéuticos en Cuba, con el objetivo de formar a profesionales farmacéuticos propios que supieran conocer y aprovechar la riqueza vegetal de la isla. 7. El estudio a nivel médico farmacéutico de las plantas indígenas de la Isla, su aclimatación en el jardín botánico y el envío de semillas y de las propias plantas para cultivarlas en España, supuso un enriquecimiento del arsenal terapéutico y la Farmacopea, disminuyendo la importación de otras de otros países y poseyendo más recursos para tratar distintas afecciones. 8. Comparando lo sucedido a un lado y a otro del Atlántico, se puede evidenciar el paralelismo de instituciones, ordenación, reglamentación e instrucción, en lo que a la Farmacia respecta, aunque siempre acomodándolas a las necesidades de la Isla y en muchos casos con no tanto desarrollo como en la península. Esto supuso un avance considerable para Cuba, que durante el siglo XIX y sobre todo en su primera mitad vivió con esplendor su más notable progreso en distintos aspectos, pero fundamentalmente en el ámbito científico, donde destacaron importantes personajes a este nivel. 9. La creación de instituciones como el Jardín botánico (1817), la Real Junta Superior Gubernativa de la Facultad de Farmacia de La Habana (1833), la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana (1864), el Colegio de Farmacéuticos (1880), entre otras de índole diversa, pero con un ideal común, el progreso, permitieron un enriquecimiento en distintos campos, química, botánica, farmacología, medicina, una mejora en la preparación a futuros profesionales farmacéuticos y médicos, además de un mejor control y ordenación del ejercicio de estas facultades. 10. El S.XIX en Cuba, último siglo de la presencia de España en la Isla, supuso para la Farmacia de la Isla su verdadera estructuración y asentamiento como una disciplina científica experimental con un adecuado Plan de enseñanza y un ejercicio profesional reglado, desterrando prácticas y terapéutica, en muchas ocasiones, con dudosa evidencia clínica. Todo ello de una forma más modesta que en la Península, debido a la falta de suficientes recursos para poder llevar a cabo una correcto aprendizaje y a los José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 295 conflictos en los que se vio envuelta la Isla para lograr su independencia durante la segunda mitad del siglo. A pesar de todos los inconvenientes, fue una época donde a la sombra de la riqueza de la producción azucarera, se forjó un interés científico, cultural y literario, intentando conseguir en todo momento un desarrollo para Cuba similar al de otros países. Finalmente, podemos evidenciar que hemos constatado una influencia notable de la ordenación farmacéutica peninsular pero marcada por las circunstancias de la propia Isla y que poco a poco iría adquiriendo entidad propia. . José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 296 4. ÍNDICE DE ILUSTRACIONES. Ilustración 1. Ingenio azucarero “Flor de Cuba”.1857. .................................................. 17 Ilustración 2. Plano de La Habana S.XIX. ..................................................................... 19 Ilustración 3. Plaza de Armas. La Habana. 1839............................................................ 20 Ilustración 4. Teatro de Tacón. La Habana. 1839. ......................................................... 20 Ilustración 5. Soldados Mambises. ................................................................................. 24 Ilustración 6. Caballería del Ejército del Gral. Gómez - Remedios, Cuba ..................... 26 Ilustración 7. Tomás Romay. .......................................................................................... 30 Ilustración 8. Real Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana. ......................... 34 Ilustración 9. “Quinta Garcini”. Siglo XIX. ................................................................... 37 Ilustración 10. Farmacia “ La Reunión”. Siglo XIX. ..................................................... 46 Ilustración 11. Anuncio Drogueria “Sarrá”: “La Mayor del Mundo”. ........................... 46 Ilustración 12. Vista actual de la farmacia “La Reunión” restaurada. ............................ 47 Ilustración 13. Interior actual de la farmacia “La Reunión” restaurada. ........................ 47 Ilustración 14. Anuncio de “Magnesia Sarrá”. ............................................................... 48 Ilustración 15. Museo Farmacia Taquechel. ................................................................... 49 Ilustración 16. Interior de la Farmacia Taquechel. ......................................................... 50 Ilustración 17. Botica “Triolet”. ..................................................................................... 53 Ilustración 18. Interior de la botica “Triolet”. ............................................................... 54 Ilustración 19. Portada del Discurso leído en el Colegio de Farmacéuticos de La Habana por el Dr. D. Antonio de Gordon y Acosta. 1895. .......................................................... 57 Ilustración 20. Hospital de Mujeres San Francisco de Paula. ........................................ 66 Ilustración 21. Hospital de Nuestra Señora de las Mercedes. ........................................ 68 Ilustración 22. Plano del Hospital Civil “Ntra. Sra. De las Mercedes”. ......................... 69 Ilustración 23. Tarifa de los precios a que hayan de venderse los medicamentos simples y compuestos en las oficina de Farmacia de la Isla de Cuba (1834). ............................. 82 Ilustración 24. Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo de La Habana. ............. 93 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 297 Ilustración 25. Graduados de 1871 en la Universidad de La Habana........................... 103 Ilustración 26. Graduados del año 1886. Universidad de La Habana. ......................... 106 Ilustración 27. Graduados de 1897. Universidad de La Habana. ................................. 112 Ilustración 28. Portada de la Memoria Anuario del curso 1886-1887. Real Universidad de La Habana. ............................................................................................................... 127 Ilustración 29. Francisco Lastres y Juiz........................................................................ 138 Ilustración 30. Anales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. .................................................................................................................... 155 Ilustración 31. Ordenanzas para el ejercicio de la profesión de Farmacia (1883). ....... 168 Ilustración 32. Membrete del periódico “La Emulación” (1863). ............................... 174 Ilustración 33. Dr. D. Manuel S. Johnson y Larralde (1860-1922). ............................. 178 Ilustración 34. Aparato de Marsh ................................................................................. 183 Ilustración 35. Lámpara de Berzelius ........................................................................... 184 Ilustración 36. Portada del discurso de Dr. D. Manuel Johnson y Larralde. ................ 186 Ilustración 37. Plano del Jardín Botánico de La Habana. ............................................. 217 Ilustración 38. ”Principios Fundamentales para servir de introducción a la Escuela Botánica-Agrícola del Jardín Botánico de La Habana. Dispuestos para la Cátedra del Establecimiento por su profesor Don Ramón de La Sagra.” ....................................... 220 Ilustración 39. Datura stramonium. ............................................................................. 225 Ilustración 40. Plano del Jardín Botánico de La Habana. Inspección General de Montes. ...................................................................................................................................... 241 Ilustración 41. Manuel Gómez de la Maza. .................................................................. 244 Ilustración 42. Jardín Botánico de La Habana. 1885. ................................................... 253 Ilustración 43. “Concordia y Reales ordenanzas para el régimen y gobierno de la Facultad de Farmacia, formadas con conocimiento de la Real Junta general de Gobierno de la Facultad reunida.” .............................................................................. 257 Ilustración 44. Revista Farmacéutica española............................................................. 290 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 304 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 305 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 306 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 307 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 308 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 309 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 310 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 311 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 312 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 313 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 320 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 321 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 322 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 323 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 324 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 325 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 326 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 327 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 328 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 329 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 336 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 337 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 338 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 339 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 340 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 341 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 342 5.2. PETITORIO FORMADO POR LA REAL JUNTA SUPERIOR GUBERNATIVA DE LA FACULTAD DE FARMACIA DE LA ISLA DE CUBA ARREGLADO A LA ÚLTIMA EDICIÓN DE LA FARMACOPEA ESPAÑOLA. (1834). José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 343 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 344 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 345 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 352 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 353 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 354 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 355 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 356 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 357 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 358 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 359 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 360 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 361 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 368 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 369 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 370 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 371 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 372 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 373 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 374 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 375 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 376 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 377 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 384 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 385 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 386 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 387 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 388 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 389 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 390 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 391 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 392 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 393 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 400 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 401 José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 402 5.4. REFORMAS EN LA FACULTAD DE FARMACIA. 1887. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 403 AHN - Ultramar, 162, Exp.14- Reformas en la facultad de farmacia (1887) Hay un sello de oficio año 1886-87 = Facultad de Farmacia = Decanato =Don Miguel de la Maza y Caraza = Secretario de la Facultad de Farmacia Sª = Sres que asistieron = Sr. Decano = Dr.= Donoso, Dr.= Rovira = Dr. Zamora = Dr. Jonson = Dr. Alacan = Dr. Maza = Srto. = Certifico que en el libro primero de actas de esta facultad a fojas ciento ochenta y cinco, consta la que a continuación se transcribe = En la Habana a veinte de Septiembre de mil ochocientos ochenta y siete = reunidos en el decanato de la facultad los Sres. Profesores que al margen se expresan, previa citación del Sr. Decano se dio lectura al acta de sesión anterior, relativa a la toma de posesión del Catedrático auxiliar honorario D. José P. Alacan y fue aprobada. Seguidamente se leyó una comunicación del Gobierno General que a la letra dice = Por la Secretaria del Gobierno General con fecha tres del corriente se comunica al Iltmo Sr. Rector lo que sigue = Exmo e Iltmo Sr. Rector = Tengo el honor de remitir a V. E. I. un ejemplar de la Gaceta Oficial del primero del actual en que se halla inserto el Real Decreto de veinte y ocho de Julio último sobre reformas en la Facultad de Farmacia de esta Universidad. Y de orden de S.S.I. lo traslado a V. S. con inclusión de la Gaceta que se cita para su conocimiento y efectos del cumplimiento del Real Decreto que se menciona = Dios guarde a V.S.m.a.=Habana Septiembre ocho de 1887= El Secretº Gral Juan Gómez de la Maza = Hay una Rúbrica = Sr. Decano de la Facultad de Farmacia. A continuación el Sr. Decano dijo que próximo a plantearse en esta universidad la reforma en los estudios farmacéuticos corresponde al Decano que tiene la honra de dirigirse a sus apreciables compañeros hacer algunas observaciones encaminadas a armonizar los estudios de nuestra facultad con las cuatro Universidades de la Península donde se cursa la Farmacia = nadie podrá poner en duda las grandes ventajas que reportará a los estudios farmacéuticos en estas provincias el sentido y carácter eminentemente práctico que caracteriza al Plan que empezará a regir en el curso académico de 1887-88. También es cierto que ha existido siempre en las altas esferas del Gobierno Supremo el constante propósito de unificar la legislación académica en todas las corporaciones docentes de la monarquía = Respetando los derechos adquiridos por los escolares matriculados con arreglo al Real Decreto de trece de Agosto de 1880. Las facultades de Farmacia de Madrid , Barcelona, Granada, y Santiago desde luego han puesto en vigor el nuevo Plan contribuyendo con esta acertada determinación a dar mayor solidez a la enseñanza farmacéutica en la metrópoli. Estudiando con debido detenimiento el nuevo Plan puede observarse, que solo se aumentan dos asignaturas que no existían en el Plan de 1880, que son Estudio de los instrumentos y aparatos de Física de aplicación a la Farmacia, con las prácticas correspondientes y Botánica descriptiva y determinación de plantas medicinales y estas asignatura pueden o no estudiarlas los escolares de 1880 porque con arreglo a la nueva reforma es potestativo en los alumnos que están en el período de la licenciatura aceptar el nuevo orden en sus estudios o sui el Plan que regía en la época de José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 404 su ingreso en la Facultad = Las demás asignaturas son las mismas que las existentes con denominaciones distintas, excepción hecha de la Materia farmacéutica vegetal que ha conservado el mismo nombre. La Mineralogía y Zoología aplicada a la Farmacia con la materia Farmacéutica correspondiente, es análoga a la Materia Farmacéutica animal y mineral. Lo mismo puede decirse respecto a las asignaturas que descansan en las esencias fisico-químicas como la Química Inorgánica aplicada a la Farmacia que son completamente equivalentes a la Farmacia químico inorgánica y Farmacia químico orgánica. Los ejercicios de determinación de objetos de materia farmacéutica y reconocimiento de drogas, vine a ser la misma cosa que prácticas de materia animal, mineral y vegetal. En el régimen anterior los materiales farmacéuticos no podían estudiarse en toda su extensión sin conocer las ciencias que los suministraban, el nuevo Plan corrobora este criterio que es el que existe en los planes de estudios referentes a la Farmacia de Francia, Bélgica, Alemania y demás naciones adelantadas = Los alumnos de Prácticas de operaciones farmacéuticas estudiaban los productos químicos o de composición definida en las asignaturas de Farmacia químico inorgánica y orgánica así es que sus perjuicios para los matriculados de este año estudiarán con más extensión la “ Farmacia práctica o galénica y Legislación Farmacéutica que en el próximo curso con sobrado fundamento será de lección diaria por ser una de las más importantes de la carrera y en la que fundan los profesores de farmacia su estado civil, y siendo como la clínica para los Médicos, constituye la base del ejercicio profesional = El análisis químico aplicado a la ciencias médicas se ha dividido en la reforma próxima en dos asignaturas = Análisis químico y en particular de los alimentos, medicamentos y venenos con las prácticas correspondientes de la Licenciatura y Química biológica con sus análisis del doctorado. Era completamente imposible que en lección alterna pudiera darse el Análisis químico aplicado a las ciencias médicas en toda su extensión y solo podía explicarse la parte correspondiente a la aplicación a la Farmacia, a la Toxicología y a la Higiene de modo que los alumnos nada pierden al contrario ganan la práctica de esa asignatura que ahora se realiza en los días alternos no lectivos = Expuestas todas las ventajas que adquieren los alumnos con el planteamiento del nuevo Plan sin lastimar los derechos adquiridos de los matriculados de 1880, podrá comprenderse sin violencia el porqué ha sido puesto en ejercicio en el curso académico próximo pasado en las cuatro universidades de la Península donde se cursa la Farmacia, y hubiera sido ridículo que rigiera conjuntamente con el nuevo el Plan de 1880 existiendo entonces catedráticos para una misma asignatura con diferente nombre, y para que no se de el caso que un escolar trasladado de la península no encuentre aquí las mismas asignaturas es conveniente a todas las luces ponerlo en ejercicio desde luego como se ha hecho en la Madre Patria = Un catedrático según nuestro reglamento no puede explicar más de seis lecciones semanales y si por una ficción legal se le encargase de la misma asignatura con distinto nombre o por dar más o menos extensión a un particular de la misma, tendría que haber dos inscripciones de matrícula para una misma cosa, y si cada estudiante se matriculaba ya en uno o en otro Plan había que asignarle las correspondientes gratificaciones a los profesores que las desempeñaban. Tampoco está completo el cuerpo de Profesores para llevar a cabo este orden de cosas la Facultad de José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 405 Farmacia como todas las de esta Universidad está en cuadro y meritaria los dos Planes en vigor un gran aumento en el personal cuyos gastos no serían aprobados ciertamente por el Gobierno Supremo y lo más lógico y prudente es que sigamos el orden que han establecido las Universidades de la Península. Después de una sostenida discusión la Junta acepto las razones expuestas por el Sr. Decano por que comprendiendo el nuevo Plan todas las asignaturas del antiguo en nada se lastiman los derechos de los alumnos de 1880. El Sr. Decano continuo = Existe otro particular importante que se somete a la aprobación de los Sres. Profesores = La primera disposición general de la nueva reforma dice que empezará a regir desde el curso próximo de 1887 a 1888 siendo obligatorio para los alumnos que ingresen en la Facultad y para los de el Doctorado. La primera agrupación respecto al orden metódico de los estudios en la Facultad de Farmacia por el Plan anterior, estaba constituida por el período preparatorio que siempre se ha cursado en la Facultad de Ciencias, y hoy el primero de la Facultad de Farmacia abraza el estudio de los Instrumentos de Física y la Mineralogía y Zoología aplicada a la Farmacia. Como dice el nuevo Plan que s obligatorio a los alumnos que ingresan en la Facultad no estando consideradas las asignaturas del período preparatorio como de Farmacia, deben los alumnos que han probado las asignaturas de la Facultad de Ciencias ingresar desde luego en el primer grupo de la nuestra. No es posible considerar hoy como pertenecientes a la Farmacia asignaturas que son comunes a los escolares de Medicina y Ciencias, todas las asignaturas de la Facultad están bajo la dependencia de los Decanos respectivos y si el Sr. Decano de Medicina ni el que expone, pueden ejercer jurisdicción sobre los Catedráticos de Ciencias que explican tres períodos preparatorios para las respectivas Facultades. Los Catedráticos del período preparatorio se mueven en una esfera independiente y es violento considerarlos como adscritos a las Facultades de Medicina y Farmacia. Por lo tanto los alumnos que el año próximo pasado probaron las asignaturas de la Facultad de Ciencias deben ingresar este año en el primero de la Facultad correspondiente al nuevo Plan. Aun en la misma Facultad de Ciencias los alumnos del período preparatorio mientras no lo concluyen no pertenecen a sección determinada de las tres en que se divide aquella Facultad. La Junta acordó por unanimidad que los alumnos que en el curso pasado probaron el año preparatorio ingresen desde luego en el primer grupo del nuevo Plan. Después el infrascrito Secretario leyó el adjunto cuadro correspondiente a las categorías de los Sres. Catedráticos y las equivalencias del Plan de 1880 comparadas con la reforma vigente. Abierta discusión sobre el particular el Sr. Decano agregó que las asignaturas de las cuales son titulares los Sres. Donoso y Zamora vienen a ser las mismas con diferentes denominaciones ; pero no acontece lo mismo con la del Dr. Rovira = “ Ejercicios prácticos de Plantas medicinales y Reconocimiento de Drogas” que ha sido dividida en dos a saber Práctica de materia farmacéutica animal, animal, mineral y vegetal equivalentes a Reconocimiento de drogas y Ejercicios prácticos de plantas medicinales unidos con la Botánica descriptiva. Esta última asignatura correspondiente al segundo grupo no puede tener escolares y la Práctica de Materia farmacéutica animal, mineral y vegetal tiene que ser desempeñada por un auxiliar con arreglo al artículo tercero del Real Decreto de 28 de Julio ppdo. Además el Dr. Rovira ha sido Catedrático de Análisis José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 406 químico por espacio de nueve años y el Decano tiene que subordinar su criterio a la idoneidad de los profesores que han de desempeñar las cátedras para que la enseñanza pueda darse con el esmero debido. Añadió el Sr. Decano que se había hecho cargo de las dos Cátedras de Química biológica con sus análisis y de Historia crítica de la farmacia por que siendo por el Plan anterior Catedrático del período del Doctorado opinaba que debía continuar en el mismo período que el Análisis químico biológico era una parte de la asignatura de la que era titular y que había sido también el primer Catedrático de esta Universidad de Historia crítica de la Farmacia por el Plan de 1863 y que su programa de esta asignatura era el que había regido todo el tiempo que se cursó la misma hasta el año 1871 que fue cuando se suprimió el Doctorado. Que al hacerse cargo de dos asignaturas en vez de una que tenía anteriormente lo efectuaba en obsequio de la enseñanza = El Dr. Rovira hizo presente que en el reparto de las asignaturas venia a salir perjudicado por tener una clase alterna mas que los otros profesores y que así como se ha encomendado a un auxiliar las Prácticas de las materias podía pedirse al Supremo Gobierno que se encomendase la Cátedra de Instrumentos de Física a otro auxiliar y de esta manera quedaban todos los Profesores en igualdad de circunstancias. El Sr. Decano hizo presente que el Sr. Rovira tenía razón pero por Real orden de 7 de Julio de este año y que se había hecho extensivas a estas Provincias, la Cátedra de Instrumentos y Aparatos de Física tenía que ser desempeñada por el Catedrático de Análisis químico. Terminado este incidente la Junta aprobó en todas sus partes la distribución de las Cátedras según consta en el cuadro a que se ha hecho referencia y al mismo tiempo acordó que el Sr. Decano fuese encargado de consultar las dudas que se susciten en la aplicación del nuevo Plan para que se sirva de resolverlas el Gobierno Supremo de conformidad con lo dispuesto en la segunda de las disposiciones generales del Real Decreto de 28 de Julio último. Seguidamente hizo uso de la palabra el Dr. Zamora para proponer al claustro se pidiese al Gobierno Supremo que teniendo en cuenta los servicios que tiene prestados a esta Facultad el Dr. Maza, como Catedrático auxiliar que ha desempeñado por espacio de siete años cátedra y como ayudante y secretario de la misma se le conceda la propiedad de la cátedra de Materia farmacéutica vegetal, conviniendo la Junta en hacer la exposición propuesta por el Dr. Zamora. Y sin otro particular que resolver el Sr. Decano dio por terminada la junta – Habana 20 Septiembre de 1887 = El Decano Dr. Joaquín F. Lastres = Hay una rúbrica = El Secretario Dr. Miguel de la Maza = Hay una rúbrica = Es copia de que certifico de su original = El Secretario General Dr. J. Gómez de la Maza = Rubricado = Hay un sello que dice “Real Universidad de la Habana” = Es copia El Jefe de la Sección de Fomento. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 407 5.5. DISCURSO DE PRESENTACIÓN Y DE GRACIAS EN LA INVESTIDURA DE DOCTORA DE MARIA DE JESUS PIMENTEL Y PERAZA. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 408 Discurso de presentación del Dr. Práxedes Alacán Berriel, tutor de María de Jesús Pimentel y Peraza. «Excmo. e Iltmo. Sr. Rector: Ilustre Claustro: Señores: Para la historia de la Farmacia en Cuba, en cuanto a la serie no interrumpida de sus legítimos representantes, en cuanto a los que, con brillantez los unos y modestamente los otros, han venido y vienen divulgando sus importantes enseñanzas, que tanto sirven a la Medicina, para la realización de los humanitarios fines que noblemente persigue, el día de hoy resulta memorable, de aquellos que el destino colora de rosa en los registros del tiempo; porque hoy por vez sin precedente aspira la hermosa y la buena compañera que la providencia, en su bondad infinita, otorgó al hombre, a cubrir su encantadora e inteligente cabeza con la morada borla de los Doctores en Farmacia. Y por cierto, Excmo. Sr. y Sres. que la mujer que este día de recordación gratísima honra a su sexo, proveyéndole de la mayor de las distinciones académicas en el campo de los estudios farmacéuticos no puede ser, para ese levantado objeto, ni más meritoria ni más digna. Porque mi apadrinada, la Srta. Da María de Jesús Pimentel y Peraza no vino a estas aulas a suplicar honores en la ciencia a título de mujer, por ser la mujer quien es, dueña y señora del que es señor y dueño de las cosas de la tierra. Lejos, muy lejos de ella pretensión tan abusiva. Lejos, muy lejos de ella el propósito de tan disculpada injusticia. Llegó aquí para luchar, sin concesiones, al igual que sus compañeros, con decisión, con entusiasmo, por la conquista de la verdad científica; y así luchando sin vacilaciones, sin tibiezas, sin desmayos, triunfó con toda legitimidad en su noble empeño. Si saber queréis los sobresalientes que esmaltan su brillante carrera universitaria, os bastará contar sus actos académicos. Ciña pues -porque el derecho lo exige, no porque la galantería lo recomiendelas sienes de mi inteligente apadrinada, como recompensa en justicia a sus relevantes méritos, el birrete morado, símbolo del supremo magisterio en la ciencia gemela de la Medicina, con la que libra a diario recias batallas con la muerte por la vida del hombre. Hacedlo así -yo os lo suplico- Excmo. Sr. en virtud de las superiores facultades que os han sido delegadas. Y bienvenida sea al Claustro ilustre de la Universidad de La Habana la benemérita adolescente, distinguida tres veces, por su virtud, por su belleza y por su talento, a quien con el mayor de los honores apadrino, la primera mujer que se titulará Doctora en Farmacia en todos los dominios españoles. José Manuel González de la Peña Puerta La Historia de la Farmacia Cubana decimonónica 409 He terminado.» 337 Discurso de gracias de María de Jesús Pimentel y Peraza. «Excmo. e Iltmo. Sr. Rector: Ilustre Claustro: Señores: Desde aquel día de grandes esperanzas en que llegué a las puertas de este santuario donde vosotros, apóstoles de la enseñanza, explicáis inspirados los misterios de la ciencia; desde aquel día en que niña aún, pero ya instintivamente idólatra del progreso, vine a pediros un puesto en estas aulas, laboratorio de la idea; desde aquel día en que comencé a vivir con vuestras señorías la vida de la ciencia, la vida de la fraternidad que se respira en estos claustros, templos levantados a la ilustración; desde aquel día, en fin, de santas aspiraciones, hasta el de hoy de ardientes alegrías en que me habeis honrado con la suprema de las distinciones académicas, alzándome hasta vosotros, los maestros, y abriéndome un sitio entre los propagadores de la verdad científica, hora por hora y momento por momento he recogido de este ilustre instituto beneficios que no debo olvidar y que nunca olvidaré; beneficios que me constituyen en deudora de tal reconocimiento, que me acompañará hasta el sepulcro, hasta donde alentará también en mí el delicioso recuerdo de esta Universidad querida, teatro de mis afanes y madre cariñosa que se goza en recompensar con largueza los desvelos de sus hijos. Y si a vosotros, mis maestros venerados, os debo inmensa e imperecedera gratitud, débola también al joven catedrático que se ha dignado presentarme ante este Claustro benemérito, a recoger el lauro por el que he venido aspirando. Gratitud para todos guardará mi corazón, que no conoce el olvido de los beneficios; y al daros testimonio público de esta mi gratitud en cumplimiento de la ley universitaria, y al decir mi adiós de despedida a estas aulas que siempre recordaré cariñosamente, debo prometeros y os prometo que llevaré impresos en mi alma los saludables consejos que de vuestros labios con avidez he recogido y que procuraré hacerme digna del alto honor con que me habéis distinguido. He dicho.» 338 337 LÓPEZ ESPINOSA, J.A. “Diciembre 8 de 1892. Investidura de la primera mujer cubana con el título de Doctor en Farmacia”, Fechas memorables, Universidad virtual de Salud, Cuba, 2006. Disponible en URL: http://www.uvs.sld.cu/humanidades/plonearticlemultipage.2006-07-21.3804544796/diciembre-8- de-1892-investidura-de-la-primera-mujer-cubana-con-el-titulo-de-doctor-en-farmacia. También en MARCHANTE CASTELLANOS, P., MERCHAN GONZALEZ, F., “Estudiantes y graduados de Farmacia en la Real Universidad de La Habana en el período 1880-1898: Las primeras farmacéuticas cubanas”, Revista Cubana de Farmacia, vol. 44, nº1, Ciudad de la Habana, enero-marzo, 2010, pp.111- 124. Disponible en URL: http://scielo.sld.cu/pdf/far/v44n1/far13110.pdf. 338 Ibidem.