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Dos bienales colegiadas y un Bilbao sin imaginario

Ballesteros Raga, José Alfonso

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DOS BIENALES COLEGIADAS Y UN BILBAO SIN IMAGINARIO* Los ecos de la magna ep esen ación no cesan. Dos bienales de a qui ec u a y la exposición del g an Bilbao se suceden en el enesí de mos a la e e escencia y ac ualidad del pano- ama español. La bienal como e lexión de un pe íodo de abajo. Un pequeño descanso pa a ecapaci a . Una pa ada de con ol que, sin necesidad de ninguna e emé ides, sin compe i en ningún p emio, nos dé una imagen ins an ánea de és e cada ez más e iginoso p oceso de desa o- llo cul u al que empleamos. No es que sea mucho, pe o es una buena mane a de ex ae una mues a del es ado de nues a sensibilidad y sus mani es aciones. En eo ía, y según sus p opósi os, de una bienal end ían que sali las conclusiones que, como ac o es, condiciona an el desa ollo de los cauces a ís icos y cul u ales en el siguien e pe íodo de in es igación. La bienal como espacio de elación, de conclu- sión, donde salen a la luz los caminos sec e os e incie os de muchos au o es que con i man su a inidad o su dis ancia, que con as an sus dudas e in e cambian sus o e as, una gigan- esca publicación simul ánea donde se ensaya igo osamen e sob e la ob a eal, p esen e. Bienal es el es de dos años, que ya se a quedando la go. Lo que an es pudie a se impaciencia an e la conclusión de esa e le- xión colec i a, aho a muchas eces no es más que con as e de lo conocido o p emio deslumb an e a la labo ealizada. O a mal- o mación. Como el a ión adelan ando a su p opio sonido, la a qui ec u a se adelan a a sus epe cusiones. Mu a el hecho a qui ec ónico mucho an es de que se mani ies e su esul ado. Lo que emos no es más que el ulgo de un b illo que segu- amen e ya ha desapa ecido, o al ez nunca ha exis ido y no ue sino el e lejo de algún o o en es a menguan e capa de ozono-oxígeno d~ la que ya nos queda an poco. An e an i e e sible enómeno de la na u ale- za, sólo caben dos opciones. Una se ía acele a el i mo del es has a que consiguie a se e icaz al coincidi con los di e sos es ados e olu i os de la ob a que a a, lo que equi ald ía a igua- la la muy a iable, ines able e imp e isible elocidad de ans o mación de nues as co ien es a ís icas. Algo de un éxi o pu a- men e casual y poco menos que imposible. Acudi íamos p ime o a mani es aciones anua- les de a e y a qui ec u a, e incluso mensuales, y cuando ué amos ma izando oda ía más, XCV ASTRAGALO, 01 (1994) A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA A icle, ISSN 1134-3672 h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.1994.i01.14 J. Al onso Balles e os. A qui ec o y c í ico de a qui ec u a. ajus ando esa elocidad de mues a con la de e olución o ans o mación, al ez ob u ié a- mos mani es aciones alea o ias, donde an o los pe íodos como las echas se ían u o del pu o aza , donde ya segu amen e no se eco- ge ían ob as ealizadas sino an solo ideas, p oyec os sin cons ui , y has a puede que sólo suges iones. La o a solución se ía la de mul iplica es os acon ecimien os y supe pone los, in en ando así cub i en el iempo los muy imp e isibles esul ados de las a iables a ís icas que se in en a ecoge , y sondea las en cada ins an e. Pa ece que es de es a úl ima mane a como se han dispues o es as dos bienales de a qui ec u- a español a. Una, o mada en San ande de la mano de Ped o Casa iego en el ma co de la Uni e si- dad In e nacional Menéndez Pelayo, eúne una se ie de ob as elegidas con un c i e io un an o discu ible, y po odo lo que ya hemos expues o, ineludiblemen e a ocada a la ine i- cacia. El silencio, la a qui ec u a no an di undida ni esplendo o sa, e a el ac o común de los elemen os ecogidos en es a bienal, po cuyas isu as se cuela el omnip esen e clamo de la Es ación de San a Jus a en Se illa, o el Palacio de Depo es de Badalona, en e o os. Una exposición que hace poco andu o en Mad id y que, bien in encionada, eco e á Eu opa di undiendo una mues a de nues a a qui ec- u a, que pa a en onces ya se hab á ans o - mad o. De hecho ya ha cambiado. Una segunda bienal, es a ez en Za agoza, se dispone en el iempo «al esbolillo» con la de San ande . Con idén icas expec a i as de éxi o, aunque con más pa a enalia g á ica se acompaña de un cie o ilusionismo eó ico es a o a e íme a «expo» después de la «EXPO» haciendo mani- ies os los u os de la e lexión a pesa de su congéni o anac onismo. Auscul a un pálpi o incon olado se ía el p opósi o de la conjunción de las dos bienales, in olun a iamen e complemen adas po expo- siciones como la del p oyec o del nue o Bilbao, e en o más ce cano, sin emba go, a la p ime a y más ins an ánea solución, a la e olu- ción que adelan a a sus consecuencias. Un Bilbao sin imagina io** Un he moso amille e de p oyec os con igu an una expo aún más e anescen e que la «EXPO», que al menos alcanzó la ealidad ísica. Un Bilbao imagina io, bien o ques ado y anglosa- jón (Fos e , S i ling, Pelli, Ghe y), donde se deba en p oyec os que pa ece se cons ui án, como el del Palacio de la Ope a de Fede ico So iano, eclipsado en la di usión po el omni- p esen e Guggenheim, y o os inexplicable- men e excluidos, como el de Edua do A oyo pa a la o denación del á ea de Abandoiba a en a o de la anac ónica p opues a de Cesa Pelli, impo ada de los acasados modelos no ea- me icanos de p incipios de los cincuen a y des igu ada en aspa ien os o males y ges os dibujados que no quedan más que en alinea- ciones a bó eas. Nada que deci de los p oyec os pa a el Ayun- amien o y el cen o cul u al y depo i o de la Alhóndiga, que espe emos que po mucho iempo eposen en es ado de maque a. XCVI Es impo an e señala un enigmá ico p oyec o pa a una nue a es ación in e modal e o ia ia de J. S i ling y M. Wild o d. Aun con las ulce- aciones pos mode nis as conocidas de los úl i- mos años de S i ling, pe o con un mecanismo composi i o y unos acen os que sin duda me e- ce án mayo de enimien o y análisis. El obligado Cala a a y su puen e de siemp e, que nos a a deso ien a y con undi al isi a las ciudades españolas, a a ein en a la e mi- nal TW A de Saa inen en el ae opue o de Bilbao, incapaz de subs ae se a los ala des es uc u ales del ingenie o. Y un in o unado Fos e que, es a ez en e ado bajo el as al o, no alcanza a des ella con el ulgo que ansía, haciendo a lo a po oda la ciudad, en las bu bujas de c is al de las es aciones de su me o, la u ilan e ecnología a que nos iene acos umb ados. Ambos comple an es a nue a aunque algo a día eclosión de las ciudades españolas. Bilbao expone, ansiosa de alcanza la ac uali- dad. Se adelan a a las bienales en los g ados de exhibición. Es un paso más. Ya si úa el análi- sis y la exposición en la e apa de p oyec o. Una ez comp obada la len i ud de los p ocedi- mien os an e io es, se p opone e lexiona sob e p oyec os, de mane a que, cuando es os se cons uyan, o cuando empiecen a cons ui - se, es a e lexión se á ya caduca, y el edi icio obsole o. Y de no e e i nos a es a inmedia ez, de no con empla es a e iginosa ansia de ac uali- dad, ¿pa a qué exhibi un p oyec o de ciudad? Las secuelas de los g andes mani ies os no han cesado. Pe manezcamos a en os a la p óxima p ima e a u bana que nos so p ende á en cual- quie ciudad, en cualquie momen o. T. A. El ilus ado de O ien e*** Al ilus ado se le ha econocido adicional- men e po su escogido ademán y a ec ada pos u a de gus o ancés, además de po esg i- mi ideas y cos umb es que e olucionan el medio social desde posiciones del conoci- mien o, la in elec ualidad y la azón. A Tadao Ando no se le no a nada. No se le no a la geome ía de lo absolu o, las es e as, las pi á- mides, nada más que cuando cons uye. Ando, di ino y absolu o, se dis ancia de su Japón sin g an es ue zo. Los Isozaki, Kiku ake y demás paisanos, seño es del ace o inoxidable y del «diseño», se es ue zan denodadamen e en consegui me as de T. A. a supe ando y aban- donando eposadamen e, sin des ellos u ilan- es aunque igualmen e p o uso en los medios ilus ados. Da la imp esión de que nos mi a callado, impa- sible, desde la comple a segu idad de la e ica- cia con as ada de su o undidad geomé ica. Dies o manipulado y componedo de elemen- os sencillos, alcanza la complejidad en espa- cios pequeños, p opios de i ienda uni ami- lia , con exquisi os a amien os de luz y ex u- as, y admi ables esul ados composi i os log ados, incluso, con p ocedimien os de sime- ía. Pe o alla la mon aña, en ez del espacio in e io , en el p ime g upo de i iendas que desa olla, y pie de absolu amen e el con ol cuando el p oyec o alcanza una mayo dimen- sión, como en los úl imos p oyec os que pode- mos e en las maque as de es a exposición. Y a es á demos ado que la impo ancia de un edi icio no c ece en p opo ción di ec a con su amaño. Que la es e a, en a qui ec u a, iene un amaño que no se debe supe a . Tan solo se XCVII ASTRAGALO, 01 (1994) ISSN 1134-3672 puede, a eces, dibuja . A Tadao Ando no le queda en onces más emedio que mul iplica sus igu as y compone las lo mejo posible. Y pa a singula iza lo más impo an e en e an as igu as impo an es, abandona la ilus ación de un súbi o sal o, que an o ca ac e iza nues o iempo, y de o ma en o oide el espacio de un audi o io, inse o en un iejo edi icio, que ob iamen e necesi a un suelo plano y una geome ía acús ica que di ícilmen e coincidi á con la de la p opues a. * 11 Bienal de A qui ec u a de Za ago za . Za agoza, ma zo- ab il 1994. 11 Bienal de A qui ec u a Española. San ande , julio- agos o 1993. Mad id, eb e o 1994. Sa la de Exposiciones del MOPT. Tal ez es ine i able sen i se inme so en un epe o io de amaños que nos p opo ciona nues a cul u a, y el de T. A. es el japonés, donde un a qui ec o acos umb a a p oyec a i iendas de 25 m 2 y las mayo es dimensio- nes de la ciudad se dan en al u a, po supe - posición de pa ículas elemen ales de educi- do amaño. Donde puede llega a aloja se un isi an e en una cápsula y donde el eno me ae opue o de Kansai queda a ca go de Renzo Piano (J. A. B.). ** Bilbao 2000. Mad id. ma zo-ab il 1994. Sala de Exposiciones del MOPT. *** Tadao Ando. Mad id, ab il-mayo 1994. Sala de Exposicio- nes del MOPT. XCVIII