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El periodismo internacional en la era digital [Reseña]

Sánchez-Gutiérrez, Bianca

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bloque es una verdadera joya, en el que podemos recrearnos con las piezas periodísticas en su estado puro y comprobar que conforma el retrato humano de una época. Son conversaciones frescas, alegres, que no sólo enriquecen con valiosa información sobre importantes personajes y nos trasladan a un tiempo pasado saboreado como presente, sino que también permiten deleitarnos con textos que enganchan por la inteligencia y humor de los que conversan. A través de ellos podemos conocer la mirada de López Hidalgo, la de un periodista que desnuda el alma y hace aflorar la esencia humana de los entrevistados. Preguntar para escribir. Análisis crítico de las entrevistas perfil de Antonio López Hidalgo en el diario `Córdoba´ (2007-2015) es un alegato en favor del mejor periodismo. Por eso, todo estudiante de comunicación, periodista o amante de la buena lectura, debe leer este libro. Por eso y porque como subraya María Jesús Casals Carro “Para Antonio López Hidalgo la pregunta es el método y la escritura una razón de existir. Un ejemplo vivo y poderoso del que muchos hemos aprendido” (p.18). Con la publicación de esta obra, María José Ufarte Ruiz, disecciona de una forma científica, exhaustiva y profunda, la labor de un excelente entrevistador que es, además, un teórico de la entrevista, capaz de moverse con solvencia en ambos terrenos. Una importante contribución al conocimiento de este difícil género periodístico a través de una de sus grandes exponentes españoles. Un libro para leer, disfrutar y… sobre todo, aprender. [subir] Luisa G. Aramburú Moncada Centro de Estudios Universitarios EUSA Universidad de Sevilla EL PERIODISMO INTERNACIONAL EN LA ERA DIGITAL GONZÁLEZ ALDEA, Patricia (2014): El periodismo internacional en la era digital. Santa Cruz de Tenerife: Ediciones Idea. En un mundo cada vez más globalizado e interconectado, el periodismo internacional presenta un papel crucial a la hora de mantenernos informados. La llegada de las redes sociales y su inmediatez y largo alcance, así como el nacimiento de los diarios digitales multimedia, han supuesto, entre otros elementos, toda una revolución en la forma de comunicarnos y de informarnos de los acontecimientos que tienen lugar en todas las partes del mundo. El periodismo internacional en la era digital (Ediciones Idea, 2014), es una obra de Patricia González Aldea, doctora en Relaciones Internacionales y profesora de Periodismo Internacional de la Universidad Carlos III de Madrid, que trata de mostrarnos de manera detallada cómo el periodismo especializado en información internacional se ha adaptado a la Red y al nuevo sistema de comunicaciones y nos explica en qué medida la irrupción de Internet ha provocado 10/12 cambios en esta información y en sus estructuras, así como en el modelo informativo y en los propios profesionales de la información, los corresponsales, además de ofrecer una perspectiva, tal y como describe la autora, del “panorama cambiante de los conflictos internacionales y de las llamadas nuevas guerras” (p. 15). La obra, que nace con la intención de servir de manual para la asignatura que imparte la Dra. González Aldea (Periodismo Internacional I: la información global), se presenta estructurada en tres partes principales perfectamente delimitadas: el modelo tradicional de la información internacional y todos los elementos que lo componen, el periodismo internacional especializado en conflictos bélicos y las nuevas oportunidades que han aparecido en el ámbito de la información de guerra gracias a la llegada de Internet. La autora analiza la situación de la información internacional en la parte inicial del libro, donde, en primer lugar, repasa las diferentes cabeceras que integran el periodismo de referencia de este ámbito especializado y sus particulares apuestas de negocio en el “nuevo ecosistema mediático”. Acto seguido, el libro se centra en las grandes agencias de noticias, indiscutibles protagonistas de la información internacional gracias a la red de corresponsales que las conforman y que facilitan las noticias a los medios que no disponen de profesionales en todos los puntos de información. Las fuentes, entre las que encontramos a los organismos internacionales y los think-tanks, tienen también su lugar en esta primera parte de la obra, así como la reducción del número de corresponsales en plantilla de manera paulatina y la aparición de los freelance y de los “lectores corresponsales” (p. 88). La segunda parte de este libro focaliza sus análisis en el periodismo bélico, así como en la trayectoria de la cobertura que los medios de comunicación han realizado sobre las guerras y el uso propagandístico del periodismo internacional a lo largo de la historia en conflictos como la Primera y Segunda Guerra Mundial, la guerra de Vietnam o el de los Balcanes, por nombrar algunos de los que cita la autora. Es igualmente interesante el siguiente capítulo que plantea González Aldea acerca de cómo el corresponsal llega a convertirse en objetivo bélico, dado que “se enfrenta en la actualidad (…) cada vez más a ataques premeditados, incluso auténticos crímenes de guerra” (p. 111). La autora aporta, además, en esta parte del libro un recordatorio de los “conflictos olvidados”, aquellos que los medios no incluyen en la agenda setting, y una reflexión desde el punto de vista deontológico de la cobertura de la información de guerra. La tercera y última parte de El periodismo internacional en la era digital expone los conflictos bélicos más destacados que han tenido lugar después del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y su trascendencia en el nuevo ecosistema mediático con la aparición de los warblogs o milblogs y los bloggers ciudadanos, elementos propios de un “periodismo postmoderno” (p. 153), y cómo estos pudieran afectar a las agendas mediáticas. Por último, las redes sociales, Twitter y Facebook, son las protagonistas del siguiente capítulo, debido principalmente “a su importante papel como freno ante gobiernos autoritarios y complemento de los estados en la promoción de la democracia y los derechos humanos” (p. 169). No obstante, las nuevas tecnologías de la información también tienen una parte negativa, como nos recuerda la autora a través de 11/12 los ejemplos de la ciberpropaganda, la cibercensura, las ciberguerras y el ciberterrorismo. Todo ello, se ve reflejado como un reto más al que debe enfrentarse la profesión periodística, tal y como concluye González Aldea en el último epígrafe. Tras la conveniente bibliografía, el libro incluye varios anexos con páginas webs, cuentas de Twitter y corresponsales de medios españoles de interés, lo que demuestra empíricamente la adaptación del periodismo internacional a los nuevos medios y a los nuevos públicos. Sin duda, la obra de la profesora González Aldea es un manual completo, sintético y asequible -gracias a su lenguaje cercano y a la multitud de ejemplos que aportapara estudiantes de periodismo que muestren interés por la corresponsalía de guerra o el periodismo internacional, así como para docentes cuyas asignaturas contengan temáticas relacionadas con la especialización del periodismo, las Relaciones Internacionales, la ética deontológica de la profesión o, sencillamente, con la innovación periodística. Consideramos, además, que esta es una obra que se presta sin impedimento a la actualización de nuevos protagonistas o acontecimientos que han ido apareciendo en el escenario mediático internacional desde 2014, como por ejemplo la popularización del término ‘fake news’ empleado por el actual presidente estadounidense Donald Trump para referirse de manera negativa a la cobertura de los medios de comunicación. Ante semejantes declaraciones, de relevante calado en el campo del periodismo internacional, sería interesante elaborar una segunda edición que incorporare este tipo de actualizaciones. [subir] Bianca Sánchez-Gutiérrez Universidad de Sevilla 12/12