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Análisis sociopragmático de los reformuladores explicativos en el habla de Sevilla

Santana Marrero, Juana

Abstract

En esta investigación estudiamos el comportamiento de los reformuladores de explicación empleados en el corpus PRESEEA de la ciudad de Sevilla. Específicamente, nuestros objetivos han sido: conocer la frecuencia de uso de este tipo de marcadores en esta comunidad de habla, identificar sus valores pragmático-discursivos y determinar si existen factores sociales o geolectales que influyan en su utilización. Entre los principales resultados destacamos que la partícula o sea fue la más empleada en la capital hispalense para la reformulación explicativa; que esta función se materializó en papeles discursivos específicos como la concreción o ampliación de información, la desambiguación, la equivalencia designativa o la intensificación; y que las variables sociales empleadas, sexo, edad y nivel de estudios, influyeron en la distribución de estos reformuladores. Por último, nuestros datos presentaron más coincidencias con otras áreas hispánicas del ámbito peninsular que con las del español hispanoamericano.

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ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177. ANÁLISIS SOCIOPRAGMÁTICO DE LOS REFORMULADORES EXPLICATIVOS EN EL HABLA DE SEVILLA Juana Santana Marrero Universidad de Sevilla (España) Resumen En esta investigación estudiamos el comportamiento de los reformuladores de explicación empleados en el corpus PRESEEA de la ciudad de Sevilla. Específicamente, nuestros objetivos han sido: conocer la frecuencia de uso de este tipo de marcadores en esta comunidad de habla, identificar sus valores pragmático-discursivos y determinar si existen factores sociales o geolectales que influyan en su utilización. Entre los principales resultados destacamos que la partícula o sea fue la más empleada en la capital hispalense para la reformulación explicativa; que esta función se materializó en papeles discursivos específicos como la concreción o ampliación de información, la desambiguación, la equivalencia designativa o la intensificación; y que las variables sociales empleadas, sexo, edad y nivel de estudios, influyeron en la distribución de estos reformuladores. Por último, nuestros datos presentaron más coincidencias con otras áreas hispánicas del ámbito peninsular que con las del español hispanoamericano. Palabras clave: marcadores del discurso; reformuladores explicativos; sociolingüística; Sevilla; PRESEEA. Abstract In this research we study the behaviour of explanation reformulators used in the PRESEEA corpus of the city of Seville. Specifically, our aims were: to find out the frequency of use of this type of discourse markers in this community, to identify their pragmatic-discursive values and to determine whether there are social and geolectal factors that influence their use. Among the main results we highlight that the particle o sea was the most used in the capital of Seville for explanatory reformulation; that this function was materialised in specific discursive roles such as concretion or information amplification, disambiguation, designational equivalence or intensification; and that the social variables used, sex, age and educational level, influenced these reformulators’ distribution. Finally, our data showed more coincidences with other Hispanic areas in the Iberian Peninsula than with Hispanic American Spanish. ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177.Juana Santana Marrero148 Keywords: discourse markers; explanatory reformulators; sociolinguistics; Seville; PRESEEA. Fecha de recepción: 07/03/2022 Fecha de aceptación: 16/05/2022 Fecha de la versión definitiva: 18/05/2022 0. Presentación1 El estudio de los marcadores del discurso en español desde el punto de vista de la variación espacial y social ha recibido un gran impulso en los últimos años, el cual se ha visto especialmente favorecido por las investigaciones llevadas a cabo dentro del Proyecto de estudio la norma culta hispánica Juan M. Lope Blanch (Valencia 2014; Valencia y Vigueras 2015; Santana y Valencia 2021; entre otros) y del Proyecto para el estudio sociolingüístico del español de España y América (PRESEEA) (San Martín 2011, 2020; Cestero 2019; Perdomo 2020; entre otros). Nuestro trabajo se sitúa dentro de esta corriente. Específicamente, se centra en el análisis de la variación sociopragmática de un tipo específico de marcadores, los reformuladores de explicación, que fueron empleados en el corpus PRESEEA de la ciudad de Sevilla. Entre los principales objetivos fijados destacan: conocer los índices de frecuencia de las partículas que cumplieron esta función, estudiar los valores que aportaron al discurso, observar si hubo factores sociales que influyeron en su utilización y establecer semejanzas y diferencias entre los resultados de esta investigación y los de otras áreas hispánicas. Asimismo, con este trabajo pretendemos conocer mejor el funcionamiento de los marcadores del discurso en la oralidad no planificada, así como aportar datos acerca de su distribución geográfica y social en el mundo hispánico. 1. Marco teórico La reformulación es un procedimiento enunciativo mediante el cual el hablante retoma un segmento previo para rehacerlo, de forma que se adapte a la intención comunicativa del hablante y que favorezca, además, la adecuada interpretación del interlocutor (Briz [1998] 2010: 216; Martín Zorraquino y Portolés Lázaro 1999: 4121; Cortés y Camacho 2005: 200; Garcés 2007: 533; 2008: 75). Esta estrategia pragmático-discursiva también puede servir para orientar al receptor hacia aquella información 1 Esta investigación es parte del proyecto de I+D+i, convocatoria 2019, Agenda 2050. El español de Sevilla y Las Palmas de Gran Canaria: procesos de variación y cambio espaciales y sociales (VARES-AGENDA50), Ref. PID2019-104982GB-C54, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España y por la Agencia Estatal de Investigación (MCIN/ AEI/10.13039/501100011033). ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177. Análisis sociopragmático de los reformuladores... 149 que el emisor considere más relevante. A su vez, la reformulación afecta a la organización textual (Briz 2001: 294; Garcés 2008: 34), pues con ella se va reestructurando la información hasta acomodarse a las necesidades expresivas de quien habla y, en consecuencia, a lo que este le quiere transmitir a su destinatario. A menudo se han diferenciado dos tipos de reformulación: la que admite la paráfrasis entre el segmento inicial y el nuevo (parafrástica) y la que no la admite (no parafrástica). La base de esta división reside en que haya o no equivalencia semántico-pragmática entre el enunciado de partida y el reformulado (Gülich y Kotschi 1995; Roulet 1987). Autores como Cortés y Camacho (2005: 203-205) o San Martín et al. (2022: 18-19), entre otros, la han tomado como punto de partida para la clasificación de los marcadores de reformulación en español. Este planteamiento ha sido también puesto en entredicho por algunos expertos (Galán 1998: 90- 94; Pons 2013: 155; Murillo 2016: 240-241), quienes consideran que las variaciones que introduce el componente reformulado sobre el originario dificultan bastante la equivalencia entre ambos. Dentro de los mecanismos lingüísticos que pueden poner de manifiesto esta función pragmático-discursiva hay un grupo específico de marcadores del discurso que están especializados en ella, los llamados marcadores de reformulación (Martín Zorraquino y Portolés Lázaro 1999: 4121-4122). Más concretamente, estos autores los dividen en cuatro tipos, dependiendo del papel específico en el que se concentren: 1) explicativos: sirven para introducir alguna aclaración o matización sobre el segmento previo; 2) de rectificación: tienen la misión de corregir lo que se ha dicho e introducir un enunciado nuevo que, previsiblemente, sustituya total o parcialmente al anterior; 3) de distanciamiento: se utilizan para reforzar la información que se presenta en el elemento reformulado, frente a lo dicho con anterioridad, que se le plantea al interlocutor como un contenido que tiene menor relevancia; y 4) recapitulativos: con ellos el hablante resume un contenido que antes ha desglosado o detallado, al tiempo que pone también de relieve la información que, de forma prioritaria, quiere trasladar al interlocutor. Portolés Lázaro (2016: 695) añade a la clasificación anterior un nuevo grupo, el de los reformuladores de reconsideración, los cuales «presentan lo anteriormente dicho desde una nueva perspectiva». Por otro lado, Garcés (2008: 72) propone una tipología más exhaustiva, que incluye «la identificación, la especificación, la aclaración, la corrección, la conclusión o consecuencia, la recapitulación, la reconsideración o la pérdida parcial o total de pertinencia de lo expresado previamente». En esta investigación tomamos como punto de partida la tipología de Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999), bastante presente en los trabajos sobre estos marcadores en español (Rojas et al. 2012; San Martín ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177.Juana Santana Marrero150 y Guerrero 2016; Ruiz 2021d; entre otros) y, específicamente, es la que proponen San Martín et al. (2022: 12-18) para su estudio en el entorno PRESEEA en el que nos situamos. Concretamente, entre los reformuladores que cumplen la función explicativa destacan o sea2, es decir, esto es y a saber, como ha quedado constatado en estudios descriptivos (Casado 1991; Figueras 1999; Martín Zorraquino y Portolés Lázaro 1999: 4082) o en obras lexicográficas especializadas (Fuentes 2009; Holgado 2017). Junto a las partículas citadas, podemos añadir otras formas que, a menudo, actúan también como reformuladores de explicación, aunque, como señalan Martín Zorraquino y Portolés Lázaro (1999: 4125), «no son ni tan frecuentes, ni se hallan tan gramaticalizados como los anteriores»: dicho de otro modo, dicho con/en otras palabras, dicho con/en otros términos, en otras palabras o en otros términos serían algunas de ellas. Como ha quedado constatado en varias ocasiones (Briz [1998] 2010: 201-203; López y Borreguero 2010: 453), la oralidad sin elaboración previa, característica a la que responde nuestro material de análisis, favorece especialmente el proceso de retomar lo que se ha dicho y, de forma simultánea a la recepción, modificarlo y adaptarlo a la intención comunicativa del hablante y a las necesidades interpretativas del interlocutor. A este respecto, se ha señalado que o sea es el reformulador explicativo más característico del español hablado (Martín Zorraquino y Portolés Lázaro 1999: 4123; López y Borreguero 2010: 457), mientras que es decir, esto es y a saber tienen menos presencia en la oralidad no planificada o son más propios de la escritura (Martín Zorraquino y Portolés Lázaro 1999: 4124- 4125; Figueras 2000: 297; López y Borreguero 2010: 457). Cabe señalar, también, que la alternancia de o sea y es decir con esta función ha recibido atención monográfica en el entorno de la oralidad, donde se han advertido papeles discursivos particulares que los acercan y que los diferencian (Casado 1991; Galán 1998; Figueras 1999; Garcés 2007: 536-539, 2008: 100-101). Por último, no hay que perder de vista la importancia de formas como bueno, hombre y vamos, propias de la oralidad no planificada, en tanto que se utilizan también como partículas especializadas en la explicación (Figueras 2000; Ruiz 2021a, 2021d: 436). Centrándonos en el estudio de los marcadores de reformulación desde el punto de vista de la variación geográfica y social, contamos con datos sobre su comportamiento en muestras de habla coloquial distribuidas entre España e Hispanoamérica (Brenes y González 2020: 109). Los resultados de esta investigación revelan algunas tendencias geolectales, pues o sea, bueno y vamos fueron, en general, las formas más utilizadas en todo el 2 Las investigaciones en las que se ha abordado el estudio monográfico de esta partícula han puesto de manifiesto los diversos valores que adquiere en el discurso (Briz 2001, 2002; Arellano 2006; Murillo 2009; Cruz 2016; Hernández 2016; Soich 2017; Ruiz 2018). No obstante, para esta investigación nos centraremos en su papel como reformulador de explicación. ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177. Análisis sociopragmático de los reformuladores... 151 corpus, mientras que es decir y vaya fueron mucho más recurrentes en el español peninsular. Por otro lado, los resultados del estudio de este tipo de marcadores en la norma culta de varias ciudades del mundo hispánico (Valencia 2014; Valencia y Vigueras 2015; Santana y Borzi 2020: 68) indican que o sea y es decir fueron las partículas preferidas para la función explicativa. Además, en el marco de PRESEEA, las ciudades que hasta el momento han aportado más datos son Santiago de Chile (Rojas et al. 2012; San Martín 2013, 2015; 2016a, 2016b, 2016c, 2017; San Martín y Guerrero 2016) y Granada (Ruiz 2018, 2019, 2020a, 2020b, 2021a, 2021b, 2021c, 2021d). En tercer lugar, Taibo (2016) expone resultados sobre el uso de los reformuladores en el sociolecto alto de la ciudad de Montevideo. En las tres urbes, el subgrupo de los explicativos fue el que registró mayor índice de frecuencia, especialmente liderado por la partícula o sea. A este respecto, las investigaciones puntuales sobre o sea y es decir realizadas en el habla de Granada (Ruiz 2018, 2021b) han puesto de manifiesto que, aunque ambas unidades tienen como valor destacado el de la reformulación explicativa, este se combina con otros papeles como el de rectificación o recapitulación o, fuera de este entorno específico, con los de carácter modal y de apoyo discursivo. Cabe señalar que o sea y es decir fueron las únicas variantes registradas en el habla culta de Montevideo (Taibo 2016: 65) para la explicación. En último lugar, junto a estas dos partículas, y con índices porcentuales más bajos, en Santiago de Chile (San Martín 2017: 131) se documentaron también como reformuladores explicativos onda, digamos, por ser y vale decir; y en Granada (Ruiz 2021d: 436) las formas localizadas, fueron vamos, vaya, la verdad, bueno, digo, quiero/-e/-a decir, o, digamos, hombre, en plan y dicho de otra manera. 2. Marco metodológico Esta investigación sigue los planteamientos metodológicos de PRESEEA (Moreno Fernández 2021), donde se establece la correlación entre diversos procesos de variación lingüística que se están produciendo en diferentes áreas urbanas hispanohablantes, actualmente más de 40, con una selección de variables sociales. Para ello, utilizando la técnica de la encuesta semidirigida, se recolectaron muestras del español hablado en cada una de esas zonas3. Específicamente, siguiendo las pautas establecidas para ciudades con más de 500 000 habitantes (Moreno Fernández 2021: 17), el corpus PRESEEA de la ciudad de Sevilla está compuesto por 72 grabaciones, cada una de ellas de una duración que oscila entre 40 y 45 minutos, las cuales fueron recopiladas entre los años 2009 y 2018 (Repede 2019a, 2019b, 2019c). En cuanto a los factores sociales, los sujetos se 3 Puede obtenerse más información sobre este proyecto en <http://preseea.uah.es>. ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177.Juana Santana Marrero152 distribuyeron atendiendo al sexo (la mitad de los encuestados eran hombres y la otra mitad mujeres), la edad (primera generación: 20-34 años; segunda generación: 35-54 años; tercera generación: 55 años en adelante) y el nivel de estudios (bajo: enseñanza primaria o sin formación; medio: enseñanza secundaria obligatoria terminada, formación profesional y/o bachillerato; y alto: estudios universitarios). Cada perfil sociolingüístico estuvo representado por 4 informantes. Teniendo en cuenta que nos movemos en el entorno de la lingüística de la variación, partimos de la premisa de que en las lenguas hay más de una forma de decir lo mismo, las cuales pueden estar condicionadas por factores lingüísticos o sociales (Moreno Fernández [1998] 2005: 22). Este enfoque se ha ido aplicando a diferentes niveles de la lengua, incluyendo el pragmático-discursivo y, dentro de este, al estudio de los marcadores del discurso (Moreno Fernández [1998] 2005: 35-36). Como ya apuntó Cortés (1998: 150-151), la naturaleza polivalente de estas unidades hace que su análisis desde esta perspectiva resulte complejo, toda vez que deben quedar bien establecidos qué valores aportan al discurso y qué unidades se agrupan en torno a cada uno de ellos. Partiendo de esta base, tomamos el subgrupo de los reformuladores explicativos como una variable pragmáticodiscursiva en la que se incluyen las partículas o variantes que responden a esta función: introducir enunciados que realicen algún tipo de aclaración o matización con respecto a un segmento previo. Para identificar la nómina de unidades que tienen esta significación acudimos a los listados que aparecen en estudios de carácter más general sobre los marcadores del discurso (Martín Zorraquino y Portolés Lázaro 1999: 4082; Cortés y Camacho 2005: 205) o sobre los marcadores de reformulación (Garcés 2008: 113 y 153-154; San Martín et al. 2022: 14), así como a trabajos en los que se analizaron estos elementos en el español actual, especialmente en la oralidad (Valencia 2014; Valencia y Vigueras 2015; San Martín 2017; Ruiz 2018, 2021b, 2021d). Posteriormente, para discriminar dicho valor en las unidades localizadas en el corpus realizamos la prueba de la conmutación por una forma prototípica que, en nuestro caso, fue principalmente es decir. La lexicografía especializada (Fuentes 2009: 156; Holgado 2017: 108- 109) señala que este marcador sirve, fundamentalmente, para introducir una explicación o aclaración, significación que viene refrendada por la definición que da el diccionario académico (RAE y ASALE 2021, s.v. decir1 «expr. U. para dar a entender que se va a explicar mejor o de otro modo lo que ya se ha expresado». Para los ejemplos de la muestra de habla en los que los informantes emplearon es decir, sustituimos por esto es, unidad equivalente, aunque más propia de «textos periodísticos o científicotécnicos» (Fuentes 2009: 166). ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177. Análisis sociopragmático de los reformuladores... 153 Finalmente, realizamos el tratamiento cuantitativo de los datos utilizando el programa SPSS, versión 26 para Windows 10. Para la correlación entre las variables dependientes e independientes aplicamos la prueba de homogeneidad de Kolmogorov-Smirnov, la prueba paramétrica ANOVA de un factor y la no paramétrica ANOVA de Kruskal Wallis. En todos los casos, la significación estadística se estableció a partir de un valor de p menor o igual que 0,05. 3. Resultados y discusión El estudio de los marcadores de reformulación en la ciudad de Sevilla reveló que los explicativos constituyeron el segundo grupo más empleado, con un índice porcentual del 31,4 % (550/1749) del total de reformuladores registrados (Santana 2022: 8). Gráfico 1. Tipos de reformuladores Este dato global marca una diferencia con respecto a los hallazgos de Santiago de Chile (Rojas et al. 2012: 112; San Martín y Guerrero 2016: 28), de Montevideo (Taibo 2016: 64) y de Granada (Ruiz 2020b: 198, 2021d: 434), donde la explicación fue la estrategia más frecuente. Sin embargo, en la capital hispalense se apreció una mayor tendencia a la recapitulación en las intervenciones de los sujetos (789/1749, 45,11 %). La nómina de partículas que se emplearon en nuestro corpus como reformuladores explicativos estuvo compuesta por un total de 11 unidades ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177.Juana Santana Marrero154 distintas (Gráfico 2): o sea, es decir, vamos, hombre, digamos, bueno, en plan, quiero decir, esto es, vamos a ver y vaya (ejemplos 1-11). Gráfico 2. Marcadores empleados como reformuladores explicativos O sea (1) te haces muy amigo de pronto / pero a lo mejor no <vacilación/> no somos capaces de conservar esa amistad como allí / o sea / allí te cuesta más trabajo de llegar a <vacilación/> a esa confianza (M23-0674) Es decir (2) no me suelo guiar mucho de lo que hace la gente / es decir / si <alargamiento/> me apetece con mi pareja irme en abril o en mayo <alargamiento/> o en <vacilación/> o en marzo a <alargamiento/> a cualquier <vacilación/> a la playa o a cualquier otro sitio / lo <vacilación/> lo hago (H23-056) Vamos (3) hombre / pues / de usted / vamos lo correcto sería de usted / en el momento no sé lo que me va a salir / pero yo creo que de usted (M12-0037) 4 Para la identificación de los ejemplos, seguimos la pauta habitual en PRESEEA. Primero se señala el sexo del informante: H ‘hombre’ / M ‘mujer’; seguidamente el grupo etario: 1 ‘primera generación’ / 2 ‘segunda generación’ / 3 ‘tercera generación’; a continuación, el nivel de estudios: 1 ‘bajo’ / 2 ‘medio’ / 3 ‘alto’; y, por último, el número de encuestado: desde el 001 hasta el 072. Cuando sea necesario, la intervención del informante se señalará mediante I: y la del encuestador mediante E:. ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177. Análisis sociopragmático de los reformuladores... 155 Hombre (4) <simultáneo> te da </simultáneo> más trabajo / hombre / tienes <vacilación/> tienes patios / que tienes que limpiar / que en las casas no los tiene / tienes rejas que de vez en cuando<alargamiento/> hay que pintar / y yo en primavera tengo que pintar la fachada de la casa / y tengo que llamar a unos pintores que <vacilación/> que me lo hagan / si tú vives en un piso / de eso no te tienes que preocupar (M22-042) Digamos (5) I: es una fiesta más popular digamos que la gente está deseando de que llegue la Navidad para<alargamiento/> ||| E: comprar <risas = “E”/> ||| I: los Reyes / mmm / el papá Noel (H11-003) Bueno (6) me parece que son trastornos psicológicos / bueno / princ<palabra_ cortada/> mmm la anorexia es tanto un problema físico es un problema psicológico (M23-065) En plan (7) porque los suelo conocer / en plan <vacilación/> como es de toda la vida y tenemos tanta confianza y eso pues <ruido = “chasquido_boca”/> / no<alargamiento/> / tú sabes / de toda la vida y eso pues ya pues <cita> tú no sé qué </cita> (M12-039) Quiero decir (8) E: ¿se mataban vivos? ||| I: se <vacilación/> claro vivos / muertos no <vacilación/> <risas = “E”/> muertos no se matan / quiero decir que se mataban en casa / que se mataban en<alargamiento/> en casa / y<alargamiento/> se pelaban / y se le sacaba la sangre y todo y después se cocinaba (M22-043) Esto es (9) E: uhum ¿y hay algo que te guste del verano? ||| I: <silencio/> las noches que no son tan frías como estas / la piscina <silencio/> que son los días más largos ||| E: uhum ||| I: esto es<alargamiento/> que no son las siete la ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177.Juana Santana Marrero162 de esta fórmula, y el carácter apelativo del que procede: ‘veamos’ (Fuentes 2009: 348). El emisor intenta llegar a un acuerdo con su destinatario para encontrar una manera de que la explicación que le quiere transmitir se ajuste bien a su intencionalidad comunicativa. En el caso de vaya (ejemplo 11) se percibe el carácter intensificador de esta partícula, predominante en contextos en los que actúa como operador argumentativo (Fuentes 2009: 350). Con su uso el hablante reafirma y refuerza el contenido que propone como aclaración o explicación del segmento previo. 3.2 Análisis sociolingüístico El estudio cuantitativo por informante (Gráfico 3) nos indica que los reformuladores explicativos estuvieron ampliamente repartidos en toda la muestra. Concretamente, se registraron usos en 66 del total de 72 encuestados (91,67 %). No obstante, se advierte un reparto bastante irregular en la cantidad de ocurrencias por individuo. Gráfico 3. Reformuladores explicativos por individuo En efecto, el promedio de casos por sujeto fue de 8 y la gran mayoría de los informantes, un total de 55 (76,39 %), emplearon 10 o menos ejemplos en sus intervenciones, incluyendo aquí los 6 que no registraron ninguno. Los 17 individuos restantes, que agrupamos en dos bloques, arrojaron índices de uso más altos. Por un lado, hubo 12 encuestados que hicieron un empleo moderadamente superior a la media, entre 11 y 20 registros (16,67 %) y 5 sujetos con un número de ocurrencias bastante más ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177. Análisis sociopragmático de los reformuladores... 163 elevado que la media, entre 24 y 40 (6,94 %). En estos últimos se advierte, por lo general, la tendencia al empleo de un reformulador de forma predominante, el cual se convierte, por tanto, en una variante idiolectal. Tal es el caso de o sea en M12037, en plan en M12039 y es decir en H23056 y H33060. La dispersión no homogénea se vio confirmada por la prueba de homogeneidad de Kolmogorov-Smirnov. Por esta razón, para evitar que este reparto desigual entre los informantes distorsionara los resultados sociolingüísticos, hemos llevado a cabo la ponderación de los reformuladores explicativos según el total de casos recopilados en toda la muestra. En este contexto es preferible utilizar los resultados de la prueba no paramétrica ANOVA de Kruskal Wallis, la cual tomaremos como referencia prioritaria cuando haya resultados dispares con respecto a la prueba paramétrica de ANOVA. A partir de ellas obtuvimos el chi2 y el valor de p. En primer lugar, en cuanto a la variable sexo (Gráfico 4), los hombres fueron los principales usuarios de este tipo de marcadores en sus intervenciones (57,45 %), aventajando en 15 puntos a las féminas (42,55 %). La diferencia de medias (hombres 12,34; mujeres 10,28), además, resultó estadísticamente significativa (ANOVA: chi2 17,959 y p = 0,000; ANOVA de Kruskal Wallis: chi2 8,235 y p = 0,004). Gráfico 4. Reformuladores explicativos según el sexo del informante Si nos centramos en las 4 partículas más representativas de nuestro corpus, las cuales, siguiendo a San Martín (2017), serían aquellas que registraron 25 o más casos (Gráfico 5), los resultados de las pruebas ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177.Juana Santana Marrero164 paramétrica y no paramétrica coincidieron en que la variable sexo fue un factor influyente en su utilización (p = 0,000). Específicamente, las medias de las féminas fueron más altas en o sea (hombres 5,27; mujeres 7,90), vamos (hombres 1,24; mujeres 2,38) y hombre (mujeres 0,27; hombres 1,04), frente a es decir, cuyas medias aumentaron significativamente entre los varones (hombres 9,85; mujeres 0,45). De este modo, aunque tanto en ellos (43,35 %) como en ellas (50,00 %), o sea fue el reformulador explicativo más empleado, su presencia destacó entre las encuestadas. Además, cabe señalar que estas últimas se mostraron más «innovadoras», en tanto que lideraron el empleo de fórmulas conversacionales que adoptan el rol de reformulador explicativo en la oralidad no planificada, vamos y hombre, mientras que los varones fueron más «conservadores», en tanto que lideraron el uso de es decir, que es una variante menos extendida en este contexto comunicativo. Gráfico 5. Reformuladores explicativos más frecuentes según el sexo de los informantes La edad (Gráfico 6), por su parte, reveló que los informantes de la segunda generación hicieron mayor uso de los reformuladores explicativos (37,09 %). Sin embargo, como se puede apreciar, la frecuencia fue bastante equilibrada entre los tres grupos etarios, por lo que la distribución de las medias (primera generación 10,50; segunda generación 11,99; tercera generación 11,49), aunque en un principio arrojó significatividad al aplicar ANOVA de un factor (chi2 3,192 y p = 0,041), finalmente, tras utilizar la prueba no paramétrica de Kruskal-Wallis, no se vio afectada por el factor edad (chi2 3,948 p = 0,139). ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177. Análisis sociopragmático de los reformuladores... 165 Gráfico 6. Reformuladores explicativos según la edad de los informantes Por su parte, los datos del análisis por marcador (Gráfico 7) mostraron que hubo dos partículas estadísticamente sensibles a la diferencia generacional, es decir (p = 0,000) y vamos (p = 0,000), las cuales pusieron de manifiesto patrones de comportamiento opuestos. Mientras que las medias de es decir ascendieron conforme mayor era la edad de los informantes (1.ª generación 0,44; 2.ª generación 7,81; 3.ª generación 9,21), con un claro descenso entre los encuestados más jóvenes, las medias de vamos sobresalieron entre los hablantes de menos edad (1.ª generación 3,10; 2.ª generación 1,06; 3.ª generación 1,07), frente a un uso más equilibrado en los otros dos grupos etarios. Nuestros datos apuntan hacia dos procesos de cambio: mientras que es decir reformulador explicativo tiende a su progresiva desaparición de los hábitos lingüísticos de los sevillanos, por su escasa presencia en el primer sector de edad, vamos se muestra como una variante que previsiblemente se irá asentando en los próximos años en esta comunidad de habla, en tanto que los jóvenes lideran su utilización. ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177.Juana Santana Marrero166 Gráfico 7. Reformuladores explicativos más frecuentes según la edad de los informantes En tercer lugar, observamos un claro paralelismo entre el uso de los reformuladores explicativos y el grado de instrucción de los informantes (Gráfico 8). En concreto, su empleo aumentó conforme mayor era el nivel académico (bajo 16,55 %; medio 34,36 %; alto 49,09 %), al mismo tiempo que se percibió un especial descenso entre los sujetos con menos formación. En esta ocasión las medias (bajo 5,84; medio 10,22; alto 15,14) revelaron una distribución estadísticamente significativa (ANOVA: chi2 129,542 y p = 0,000; ANOVA de Kruskal Wallis: chi2 216,59 p = 0,000). Gráfico 8. Reformuladores explicativos según el nivel de estudios de los informantes ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177. Análisis sociopragmático de los reformuladores... 167 En correspondencia con los datos que acabamos de exponer, no es de extrañar que la mayor parte de los informantes que no hicieron uso de ningún reformulador explicativo en sus intervenciones (Gráfico 3) pertenecieran al sociolecto bajo6 (5/6, 83,3 %) y que, por el contrario, los que registraron una frecuencia superior a la media fueran, sobre todo, hablantes del nivel educativo alto (3/5, 60,0 %). Si centramos la atención en los marcadores más recurrentes (gráfico 9), las prueba ANOVA y ANOVA de Kruskal Wallis7 indicaron que el nivel de estudios influyó en su utilización (p = 0,000). El dato más llamativo es el incremento en las medias que experimentó es decir en los informantes con formación universitaria (bajo 0,16; medio 0,15; alto 11,76). O sea, por su parte, que fue la variante más empleada en los tres sociolectos (bajo 50,55 %, medio 53,97 %, alto 39,26 %), presentó medias más equilibradas (bajo 5,24; medio 7,03; alto 6,33), las cuales, aunque sobresalieron ligeramente en los hablantes con formación intermedia, también mostraron una presencia importante en los otros sociolectos, incluyendo los de menor nivel estudios. Este dato, unido al aumento de las medias de vamos en los sujetos con grado de instrucción media (bajo 1,00; medio 2,70; alto 1,29) y de hombre en los de escasa formación académica (bajo 0,69; medio 0,58; alto 0,57), podría compensar la menor presencia de es decir en esos sectores poblacionales. Cabe señalar que o sea, vamos y hombre tuvieron también una importante presencia en el sociolecto alto, por lo que no puede decirse que sean marcas características de los otros dos sectores. Probablemente, el hecho de que los hablantes con más estudios fueran los que más incluyeron la reformulación en sus intervenciones favoreció también la utilización de diversas partículas para su expresión. 6 Sociolecto bajo: del informante 1 al 24; sociolecto medio: del informante 25 al 48; sociolecto alto: del informante 49 al 72. 7 Solo hubo discrepancia con la prueba no paramétrica ANOVA de Kruskal-Wallis en el caso de hombre, donde p = 0,964. ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177.Juana Santana Marrero168 Gráfico 9. Reformuladores explicativos más frecuentes según el nivel de estudios de los informantes Si comparamos nuestros resultados sobre la distribución sociolingüística con los de otras áreas hispánicas exploradas, encontramos similitudes y diferencias. A este respecto, de forma similar a lo que registramos en la muestra de habla de Sevilla, la explicación fue la estrategia de reformulación más empleada por los hablantes cultos de Santiago de Chile (San Martín y Guerrero 2016: 28), los de Montevideo (Taibo 2016: 64) y los de Granada (Ruiz 2021d: 434). Los datos apuntan a que se trata de un patrón regular en el español hablado: los hablantes con mayor formación tienden a incluir en sus intervenciones más aspectos aclarativos y de precisión que les permitan estar seguros de que su expresión se ha adecuado a su intención comunicativa y a lo que le quieren transmitir a su interlocutor. Además, las mayores coincidencias se percibieron al contrastar nuestros datos con los de Granada, pues en esa ciudad también los encuestados varones, los de la segunda generación y los de los sociolectos alto y medio hicieron mayor uso de los explicativos (Ruiz 2021d: 443-448). De forma más específica, al igual que en Sevilla, o sea descendió entre los informantes de más edad y los de menor nivel socioeconómico santiaguinos (San Martín 2017: 137-140) y fue una partícula más empleada por los informantes granadinos de mediana edad (Ruiz 2021d: 446). Por otro lado, es decir en Granada también documentó una subida de casos entre los hombres y entre los sujetos con formación universitaria (Ruiz 2021b: 442-447). En la alternancia de o sea y es decir, esta última variante se muestra en las dos ciudades andaluzas como una forma más prestigiosa, por su concentración de usos en el sociolecto alto. Por último, al igual que en nuestro corpus, es decir fue un mar- ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177. Análisis sociopragmático de los reformuladores... 169 cador utilizado principalmente en la tercera generación en Montevideo (Taibo 2016: 67), lo que apuntaría también a su progresiva desaparición de los hábitos lingüísticos de esta comunidad de habla. Si a esto le añadimos la baja frecuencia generalizada que obtuvo en las áreas analizadas, especialmente en Santiago de Chile (San Martín 2017: 131), podemos comprobar que se trata de una forma que está experimentando una clara proyección descendente en el español hablado. 4. Conclusiones El estudio del corpus PRESEEA de la ciudad de Sevilla reveló que los explicativos ocuparon el segundo puesto en frecuencia de uso dentro de los marcadores de reformulación, precedidos por los de recapitulación. Además, la explicación fue una estrategia bastante extendida entre los encuestados, con casos en la mayoría de ellos. Las partículas más empleadas para realizar esta función fueron o sea y es decir, seguidas a gran distancia por otras dos unidades, vamos y hombre, que ocuparían una utilización intermedia, y, finalmente, por un tercer bloque constituido por digamos, bueno, en plan, quiero decir, esto es, vamos a ver y vaya, con índices de uso poco destacados. Cabe señalar la importante presencia que tuvo en nuestro corpus el uso de marcadores conversacionales (vamos, hombre, digamos y bueno) para realizar la reformulación explicativa, principalmente los dos primeros, lo que nos está indicando la tendencia acentuada a la polivalencia que presentan estos marcadores del discurso en la oralidad no planificada, adquiriendo incluso valores que no suelen ser los que habitualmente se les han asociado. El contexto comunicativo en el que centramos nuestro análisis, donde los procesos de emisión y de recepción son simultáneos, propicia la proliferación de estrategias mediante las cuales, de forma general, el hablante intenta acomodar su expresión a su intención comunicativa y, al mismo tiempo, asegurarse de que su interlocutor ha entendido bien lo que ha querido transmitirle. Dentro de este marco general, los sevillanos utilizaron los reformuladores explicativos con distintas funciones: para concretar mediante la ampliación de información, añadiendo datos, ejemplos o argumentos que precisaran una afirmación o una opinión previa; para aclarar a qué se referían con una valoración o una expresión que habían hecho o empleado y que, a su juicio, podría suscitar malentendidos; para establecer una equivalencia designativa entre dos segmentos, donde el segundo presentaba una variante sinonímica o una definición o descripción del primero; y para intensificar o resaltar informativamente un contenido expresado con anterioridad. ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177.Juana Santana Marrero170 El análisis sociolingüístico nos permitió observar que la utilización de los reformuladores explicativos estuvo condicionada por el sexo y el nivel de estudios de los informantes. A este respecto, los hombres y los hablantes que tenían formación universitaria fueron los colectivos que hicieron mayor uso de este tipo de marcadores. De este modo, estos fueron los sectores poblacionales que mostraron una mayor necesidad por concretar, aclarar o definir los contenidos expresados en sus intervenciones, tratando de asegurarse una adecuada interpretación de su mensaje. De las cuatro partículas más recurrentes en la muestra, con una frecuencia absoluta superior a los 25 casos, o sea, es decir, vamos y hombre, o sea fue la variante más empleada por todos los sectores diastráticos considerados, lo que corrobora su carácter de reformulador explicativo más característico de esta comunidad de habla. Su empleo destacó especialmente entre las mujeres y mostró un importante descenso entre los hablantes del sociolecto bajo. En contraste, ellos, prefirieron la variante es decir, que fue también la fórmula más significativa entre los hablantes con estudios universitarios. Si a la distribución de esta segunda partícula le sumamos el hecho de que su empleo se concentró principalmente entre los informantes de más edad, y que tuvo muy poca presencia entre los jóvenes, podemos afirmar que se trata de una variante más característica de la norma culta sevillana y que muestra tendencia a su progresiva desaparición de los hábitos lingüísticos de esta comunidad de habla. En tercer lugar, vamos se puede describir como un reformulador explicativo con visos de continuidad entre los sevillanos, en tanto que obtuvo una importante representación en los encuestados más jóvenes y en los de estudios universitarios. Por último, hombre encontró más recurrencia en el sociolecto bajo, tal vez en compensación con el descenso de usos en este sector de la fórmula o sea. En lo tocante a los marcadores conversacionales vamos y hombre, solo el sexo nos permitió encontrar un patrón que agrupara el comportamiento de ambas formas. Así, las féminas mostraron más propensión a incluirlas en sus parlamentos para la reformulación explicativa, lo que puso de manifiesto que, en este sentido, ellas fueron más «innovadoras», al presentar más tendencia a incluir en sus parlamentos marcas menos estereotipadas para realizar esta función. El contraste de nuestros resultados con los de Santiago de Chile, Montevideo y Granada nos permitió comprobar que o sea fue el reformulador explicativo prototípico en todas las áreas geográficas exploradas y que a mayor formación académica de los informantes mayor fue la presencia de esta estrategia en sus intervenciones. En el plano de las diferencias, mientras que en Sevilla los informantes se decantaron principalmente por la recapitulación, en las otras zonas citadas los explicativos constituyeron el grupo de reformuladores más empleados. Por lo general, se observaron más puntos de encuentro entre las dos ciudades andaluzas estudiadas, Granada ORALIA, vol. 26/1, 2023, págs. 147-177. Análisis sociopragmático de los reformuladores... 171 y Sevilla: mayor número de partículas para introducir la explicación, tendencia a utilizar marcadores conversacionales para realizar esta función y la identificación de es decir como una variante más prestigiosa, por su mayor presencia en el sociolecto alto. Con nuestro análisis hemos pretendido contribuir a la descripción de los reformuladores explicativos en el español hablado y al conocimiento de su distribución geolectal y social. No obstante, somos conscientes de que necesitamos contar con más datos de otras áreas hispánicas para saber si las tendencias observadas entre los hablantes sevillanos constituyen patrones más generalizados o, incluso, como apuntan algunos de los resultados iniciales, si se pueden establecer pautas diferenciadoras entre el español europeo y el hispanoamericano.