scieee Open visual document viewer

El caso Valenzuela Contreras y nuestro sistema de derechos fundamentales

Rodríguez Ruiz, Blanca

Full text

ESTUDIOS CRÍTICOS EL CASO VALENZUELA CONTRERAS Y NUESTRO SISTEMA DE DERECHOS FUNDAMENTALES BLANCA RODRÍGUEZ RUIZ SUMARIO: 1. INTRODUCCIÓN.—2. VALENZUEIA CONTRERAS C. ESPAÑA.—3. Los DERECHOS FUNDAMENTALES COMO DERECHOS NATURALES: PRIMACÍA, L1MITABILIDAD Y TEST DE PROPORCIONA- LIDAD.—4. UNA FUNDAMENTACIÓN ALTERNATIVA DE NUESTRO SISTEMA CONSTITUCIONAL DE DERE- CHOS FUNDAMENTALES: LA TEORÍA DEL DISCURSO.—5. CONCLUSIÓN. 1. INTRODUCCIÓN (1) En los umb ales del siglo xxi, el cons i ucionalismo occiden al sigue ancla- do en una noción libe al de los de echos undamen ales, cuyo p incipal asgo de ini o io es el ca ác e na u al que a és os se con ie e. Concebidos como in- he en es a la pe sona po el me o hecho de se al y, po ende, como inaliena- bles, es os de echos conc e an los aspec os más p ominen es del ámbi o de li- be ad na u al que, al en a a o ma pa e de la o mación polí ica del es ado, el indi iduo e iene en e al pode polí ico, y cuyo dis u e impone pues un lí- mi e a la ac uación de és e úl imo. El econocimien o de de echos undamen a- les iene así a jalona y a p o ege la línea que sepa a el á ea de lo público, en el sen ido de lo polí ico, del á ea de lo social, de lo polí icamen e p i ado. La noción libe al de los de echos undamen ales como na u ales se apoya pues en una ajan e sepa ación en e pode polí ico y sociedad ci il, en e el de en o a i icial de pode y los poseso es na u ales de libe ad. Sepa ación és a que se (1) Es e a ículo es ibu a io de los conocimien os adqui idos en 1998 en la Johan Wol - gang Goe he-Uni e si a de F ank u am Main, g acias a una beca de la undación Alexande on Humbold . 223 Re is a Española de De echo Cons i ucional Año 19. Núm. 56. Mayo-Agos o 1999 BLANCA RODRÍGUEZ RUIZ ubica en el con ex o de una elación e ical en e ambos que se a icula simul- áneamen e en dos sen idos opues os, en la medida en que la sociedad ci il dis- u a de una posición an o de supe io idad como de subo dinación espec o de los dic ados del pode polí ico: supe io idad en lo que espec a a los de echos na u ales de los indi iduos que la in eg an; subo dinación en odo lo demás. Pues bien, es as p emisas de la concepción libe al de los de echos unda- men ales se encuen an hoy some idas a c í ica y a e isión. Bas e hace e e- encia al mo imien o anglosajón conocido como C i ical Legal S udies, cuyos in eg an es han dedicado buena pa e de sus es ue zos de decons ucción del de echo a demos a la alacia de la dis inción en e lo público o polí ico y lo ci il o p i ado (2). Semejan es c í icas se co esponden, ya en nues o con i- nen e, con las ealizadas en el seno de escuelas ju ídicas de en oque an opues- o como la Luhmanniana eo ía de los sis emas o la au opoiesis de Gun he Teubne (3), po un lado, y la eo ía del discu so de Jii gen Habe mas (4), po o o, si bien es a úl ima adop a posiciones menos adicales, en el sen ido de más concilia o ias con el modelo libe al. Ejemplo conc e o de la c í ica así co- mo de la e isión de que la concepción libe al de los de echos undamen ales es á siendo obje o es la p og esi a acep ación, an o a ni el doc inal como ju- isp udencial, de su e icacia ho izon al o en e a e ce os, en con as e con los e ec os exclusi amen e e icales o en e al pode polí ico que una concepción es ic amen e libe al de los mismos les con ie e. Cie amen e, el espaldo con que cuen a es a e olución hacia la e icacia ho izon al de los de echos unda- men ales dis a mucho de se unánime. Con a ella se han alzado oces que ha- cen e e encia, p ecisamen e, a la pé dida de iden idad del de echo p i ado co- mo ámbi o ju ídico independien e, y cuyo p incipio ec o es la p o ección de (2) Valga como ejemplo el a ículo de CLARE DALTON: «An Essay in he Decons uc ion o Con ac Doc ine», 94, The Yak Law Jou nal, 94 (1985) págs. 997 y sigs. (3) G. Teubne [«Nach de P i a isie ung? Disku skon lik e im P i a ech », Zei sch i ü Rech ssoziologie, 19 (1998), págs. 8 y sigs.] p opone eemplaza la dico omía público-p i ado po el más ambicioso concep o de plu icon ex ualidad, po la noción, es o es, de que exis en dis- in os con ex os discu si os, cada uno de los cuales posee su p opia ano, que debe se p ese a- da en e a «in asiones» p oceden es de o os con ex os. (4) En Fak izi a und Gel ung (4. Au lage, Suh kamp Ve lag, F ank u am Main, 1994), y como e emos en el apa ado 4, Habe mas no echaza, sino simplemen e ede ine, la sepa ación en e el pode polí ico y la sociedad ci il, haciéndola esidi en el ca ác e ins i ucionalizado del discu so que ienen luga en el p ime o, en e a lo in o mal de los que se desa ollan en el seno de la segunda. Desde es a pe spec i a, la elación en e uno y o a no es e ical y asimé ica o de subo dinación, sino simé ica y de in luencia ecíp oca, ho izon al en el modo en que lo es la e- lación en e dos cí culos concén icos: en el cí culo cen al el pode polí ico desa olla ac os dis- cu si os ins i ucionalizados que condicionan y a su ez se alimen an de los ac os discu si os in- o males que la sociedad ci il desa olla en el cí culo pe i é ico. 224 EL CASO VALENZUELA CONTRERAS Y NUESTRO SISTEMA DE DERECHOS FUNDAMENTALES la (na u al) au onomía o libe ad del indi iduo (5). Voces como és as e an, sin emba go, de espe a : dos siglos de adición no se dejan ence sin esis encia. Con odo, dado su ca ác e mino i a io y el escaso eco que en la ac ualidad en- cuen an en la solución de con lic os judiciales, ales eacciones no ponen en cues ión la e olución indicada, sino que ienen más bien a con i ma la i e- e sibilidad de la misma. Mayo a ención me ece, po el con a io, el que la g adual acep ación de la e icacia en e a e ce os de los de echos undamen ales no sea, po lo ge- ne al, el u o o la conclusión e lexionada de una c í ica cohe en e a su con- cepción libe al adicional (6). Nos encon amos más bien an e lo que quie e se una espues a ad hoc a lo que quie e pe cibi se como una de iciencia con- c e a, si bien cen al, de dicha concepción, a sabe : la insu icien e p o ección de los de echos que de ella se desp ende como consecuencia de la elajación de la línea di iso ia en e pode polí ico y sociedad ci il. Pe o eso no es odo. Lejos de ompe con el ma co libe al adicional, los de enso es de la e ica- cia en e a e ce os han dedicado sus mayo es es ue zos a in eg a la den o de ese ma co, a man ene una o zada imagen de complemen a iedad, de con inuidad y cohe encia con el modelo libe al, al p ecio de sac i ica la cla- idad y la cohe encia in e na de su p opia cons ucción, y de alimen a con es as de iciencias la con o e sia en o no a ella. De es e modo, la acep ación de la e icacia en e a e ce os de los de echos undamen ales cons i uye un buen ejemplo, no sólo de la ac ual endencia a la e isión de la concepción li- be al adicional de es os de echos, sino al mismo iempo, y pa adójicamen- e, de las e icencias a abandona el modelo e isado. No es di ícil imagina que de ás de dichas e icencias, y po encima de la simple ine cia eó ica, se esconde el emo a enuncia al ca ác e na u al de los de echos undamen a- (5) En es e sen ido apun an las c í icas ya clásicas de GÜNTER DÜRIO (,,G und ech e und Zi- il ech sp echung«. Vom Bonne G undgese z zu gesam deu schen Ve assung. Fes sch i i zum 75. Cebu slag on Hans Nawiasky. Hg. Theodo Maunz. Isa Ve lag, München,1956, págs. 157 y sigs.) y E ns -Wol gang Bócken o de («Gnind ech e ais G undsa zno men», S aa , Ve assung, Demok ane. Suh kamp, F ank u am Main, 1992, págs. 159 y sigs., esp. 194), así como o as más ecien es, como la de WOLFGANG ZOLLNER [«Regelungsspiel aum im Schuld e ags ech », AcP, 196 (1996), págs. 1 y sigs.]. (6) Excepción no able es la cons ucción au opoie ica de GUNTHER TEUBNER en «Ve ags- wel en: Das Rech in de F agmen ie ung on P í a e Go e nance Rcgimes», Rech shis o isches Jou nal, 17 (1998), págs. 234 y sigs.; éase ambién CHRISTOPHER BEAT GRABER y GUNTHER TEUBNER: «A and Money: Cons i u ional Righ s in he P í a e Sphe e?», Ox o d Jou nal o Le- gal Sludies, 18 (1998), págs. 61 y sigs. Al e na i amen e, la e icacia en e a e ce os de los de e- chos undamen ales se jus i ica ambién desde la pe spec i a de una concepción eó ico-discu si- a de es os de echos (BLANCA R. RUIZ: «Discou se Theo y and he Add essees o Basic Righ s», abajo en cu so). 225 BLANCA RODRÍGUEZ RUIZ les, a los de echos como lími es na u ales a los dic ados del pode polí ico. De ahí que la doc ina de la e icacia en e a e ce os, en conc e o su p o usa y c ecien e aplicación judicial, cons i uya un paso hacia una nue a concep- ción de los de echos undamen ales que es an o decidido y de gigan e en sus consecuencias, como sigiloso y ímido en su o mulación. Y de ahí que ins- ancias judiciales que econocen su e icacia en e a e ce os, jus i íquenla como quie an, se adhie an con celo a o os asgos de ini o ios ma cadamen e libe ales de es os de echos. En e dichas ins ancias se encuen a el T ibunal Eu opeos de De echos Hu- manos (TEDH). Es e es, jun o con la Comisión, un de enso adicional de la e icacia en e a e ce os de los de echos econocidos en el Con enio Eu opeo de De echos Humanos (CEDH) (7), sin que, con odo, ello le haya impelido a ubica la en un ma co eó ico cohe en e. Ni ampoco le ha impedido desa olla o as doc inas de ue e calado libe al. Así y, po un lado, an o la Comisión como el T ibunal han en endido que la esponsabilidad de las Pa es Con a- an es se ex iende a las decisiones de sus jueces y ibunales en asun os de de- echo p i ado, lo que las hace esponsables de las iolaciones p i adas de los de echos econocidos en el CEDH come idas bajo su ju isdicción en la medida en que hayan sido con i madas po un juez o ibunal nacional (8). Lo cual equi ale a econoce que los de echos del CEDH pueden se iolados po , y po an o que ienen e icacia en e a, pe sonas p i adas. Sob e odo, la Comi- sión y el T ibunal han desa ollado la doc ina de las obligaciones posi i as de las Pa es Con a an es, según la cual el CEDH las obliga no sólo a no in e e- i con el eje cicio de los de echos que en él se econocen, sino a adop a ade- más las medidas necesa ias pa a ese eje cicio. No es és e el momen o de de e- ne nos a analiza los po meno es de es a doc ina, quizá la de mayo calado de las desa olladas po el TEDH (9). Bas e señala que en i ud de ella las Pa - es Con a an es es án obligadas a elimina los obs áculos que se in e pongan con el dis u e de los de echos del CEDH de cuya exis encia sean ellos espon- sables, así como a p opo ciona un adecuado ma co legal que acili e dicho dis u e. Todo ello, y es es o lo que aho a in e esa, an o en lo que concie ne al eje cicio de los de echos en e al pode polí ico como «en la es e a de las ela- (7) ANDREW CLAPHAM: «The "D i wi kung" o he Con en ion», The Eu opean Sys em o he P o ec ion o Human Righ s, Ma inus Nijho Publishe s, Do d ech -Bos on-Lond es, 1993, págs. 186 y sigs. (8) Véase po odas Ma k In e n Ve lag & Klaus Bee mann c. Alemania, decisión de 20 de no iemb e de 1989, Se ie A, ol. 165, Pa . 27, pág. 17. (9) Sob e es e ema, BLANCA R. RUIZ: P i acy in Telecommunica ions, Kluwe Law In e - na ional, La Haya, 1997, págs. 138 y sigs. 226 EL CASO VALENWELA CONTRERAS Y NUESTRO SISTEMA DE DERECHOS FUNDAMENTALES ciones de los indi iduos en e sí» (10). Sin emba go, y po o o lado, el TEDH no ha o ecido cons ucción eó ica alguna en apoyo de la e icacia ho izon al de los de echos del CEDH, omen ando así la imp esión de con inuidad con el modelo libe al a que an es se aludía. Es más, o as de sus doc inas es án sóli- damen e ancladas en ese modelo. Buen ejemplo es p ecisamen e la doc ina en que se basa la solución del caso Valenzuela Con e as c. España (11), cuyo co- men a io c i ico es el obje o de es e a ículo. 2. VALENZUELA CONTRERAS C. ESPAÑA Las ci cuns ancias de es e caso son, esumidamen e, las siguien es. En no- iemb e de 1984 y eb e o de 1985, la S a. M. y su no io el S . R. p esen a on sendas denuncias en un juzgado de Mad id con a pe sona o pe sonas descono- cidas que les en iaban ca as y les hacían llamadas de elé ono o ensi as y amenazado as. A la ape u a de diligencias p e ias siguie on a ias ó denes de in e cep ación de las llamadas ele ónicas ecibidas po los denuncian es, dic- adas po el juez in es igado y de un mes de du ación cada una. Asimismo el juez o denó el análisis de las ca as anónimas ecibidas, de las o og a ías in- cluidas en ellas, y de la sali a y huellas digi ales de sus sob es. Todo lo cual condujo a la ape u a de un p oceso penal con a los S s. S. y Valenzuela Con- e as, a la in e cep ación de sus espec i as con e saciones ele ónicas y a la subsiguien e conside ación del segundo de ellos como único sospechoso, con- a quien el 18 de ab il de 1986, y as a ios egis os domicilia ios, inalmen- e se dic ó au o de p ocesamien o. El 8 de mayo de 1992, la Audiencia P o in- cial de Mad id condenó al acusado a cua o meses de p isión, así como al pago de una se ie de mul as y de una indemnización a la S a. M. El S . Valenzuela Con e as in e puso ecu so de casación an e el T ibunal Sup emo, alegando en e o os mo i os la iolación de su p esunción de inocencia po al a de p uebas inculpa o ias (a s. 5.4 de la LOPJ y 24.2 de la Cons i ución). La ale- gada iolación se de i a ía del ca ác e excesi amen e gené ico de la o den ju- dicial de in e cep ación de sus con e saciones ele ónicas, lo que la descali i- ca ía como e dade a au o ización judicial de las mismas. Debe en ende se que la ausencia de dicha au o ización iola ía el a ículo 18.3 de la Cons i u- (10) X&Yc.Los Países Bajos, Sen encia de 26 de ma zo de 1985, Se ie A, o!. 91, Pa . 23, pág. 11; sen encias pa adigmá icas son ambién Ai ey c. I landa, Sen encia de 9 de oc ub e de 1979, Se ie A, ol. 32, Pa . 33, pág. 17; Powe & Rayno c. R.U., Sen encia de 21 de eb e o de 1990, Se ie A, ol. 172, Pa . 39, pág. 18. (11) Sen encia de 30 de julio de 1998, Repo s o Judgmenls and Decisions 1998-V. 227 BLANCA RODRÍGUEZ RUIZ ción, que econoce «el de echo al sec e o de las comunicaciones, sal o esolu- ción judicial» y con e i ía la mencionada in e cep ación en ilíci a. Lo cual obliga ía a la exclusión de las p uebas que sob e su base hubie an sido ob eni- das (12). El mo i o, sin emba go, ue deses imado po T ibunal Sup emo en Sen encia de 19 de ma zo del994 (Fundamen o de De echo p ime o). Es e T i- bunal asume an e odo la lici ud de la con o e ida in e cep ación po apoya - se en una esolución judicial undada, aun admi iendo que és a pudie a habe enido un eno algo gené ico. A mayo abundamien o señaló además que, en odo caso, la p ueba ob enida como esul ado de la in e cep ación de comuni- caciones ele ónicas no ue ni la única en que se basó la condena del ecu en- e, ni ue ni siquie a concluyeme pa a la misma. El ecu en e acudió en onces en ampa o an e el T ibunal Cons i ucional, el cual inadmi ió el ecu so po p o- idencia de 16 de no iemb e de 1994, asumiendo un azonamien o semejan e al del T ibunal Sup emo. Nó ese que ni el T ibunal Sup emo ni el Cons i ucional se cues ionó has a qué pun o o os elemen os p oba o ios decisi os pa a la solución del caso (el que la mayo ía de las llamadas moles as p ocedie an de la compañía donde la S a. M. abajaba y donde el condenado e a je e de pe sonal, y el que és e hu- bie a enido ecien emen e una elación con la S a. M.), has a qué pun o es os elemen os p oba o ios, decía, habían sido ob enidos como esul ado de la in e - cep ación de las comunicaciones ele ónicas cuya incons i ucionalidad se ale- ga, si po an o, de con i ma se dicha incons i ucionalidad, ampoco ellos ha- b ían debido se omados en conside ación en juicio, y si las p uebas es an es pod ían habe conducido po sí solas a la condena del S . Valenzuela Con e as. Y es que dicha cues ión adquie e un ca ác e me amen e eó ico desde el mo- men o en que ambos ibunales asumen la lici ud de la in e cep ación con o- e ida, al basa se en una esolución judicial que ambos coinciden en conside- a líci a. Asimismo, ni el T ibunal Sup emo ni el Cons i ucional ponen en ningún momen o en duda que dicha esolución judicial, una ez asumida su li- ci ud, cons i uye a base su icien e pa a a i ma a su ez la de las in e cep ación de con e saciones ele ónicas. Es en es e úl imo pun o, sin emba go, donde e- side el nudo del p esen e caso. Pues si el a ículo 18.3 econoce el «de echo al sec e o de las comunicaciones, sal o esolución judicial», el a ículo 53.1 es a- blece, po su pa e, que «sólo po ley, que en odo caso debe á espe a su con- enido esencial pod á egula se el eje cicio» de es e de echo. Y la in e cep a- ción de las con e saciones ele ónicas del condenado se ealizó sin cobe u a (12) STC 114/1984, de 29 de no iemb e, FJ. 4.° Pa a un análisis c í ico de es a sen encia, consúl ese BLANCA RODRÍGUEZ RUIZ: El sec e o de las comunicaciones: ecnología e in imidad, MacG aw-Hill, Mad id, 1998, págs. 146 y sigs. 228 EL CASO VAISNZUELA CONTRERAS Y NUESTRO SISTEMA DE DERECHOS FUNDAMENTALES legal. En e ec o, las ó denes judiciales de in e cep ación ue on cu sadas con an e io idad a la en ada en igo de la e o ma del a ículo 579 de la Ley de Enjuiciamien o C iminal (LEC im), in oducida po la LO 4/1988, de 25 de mayo. Fue on cu sadas, pues, en un momen o en que el mencionado a ícu- lo 579 p e eía exclusi amen e la de ención, ape u a y examen de las comuni- caciones esc i as del p ocesado (13), «si hubie e indicios de ob ene po es os medios el descub imien o o la comp obación de algún hecho o ci cuns ancia impo an e de la causa». Sólo as su e o ma pasó dicho p ecep o a au o iza ambién al juez a aco da , po esolución mo i ada, la in e cep ación de las lla- madas ele ónicas del p ocesado (a . 579.2 LEC im). Es e elón de ondo no ma i o e ela lo que en las decisiones del T ibunal Sup emo y del Cons i ucional pe manece implíci o: que ambos ibunales de- ienden que la in e cep ación de las con e saciones ele ónicas del ecu en e ue con o me a de echo aun a al a de cobe u a legal. De es e modo ambos es- án a i mando que el a ículo 18.3 de la Cons i ución es di ec amen e aplicable sin necesidad de mediación legisla i a, y ello no sólo en lo que concie ne a la u ela del de echo que en él se econoce, sino ambién a la posibilidad, p e is- a exp esamen e en su o mulación, de que su eje cicio sea limi ado en supues- os conc e os po decisión judicial. No es amos, po lo demás, an e opiniones aisladas. Ya con an e io idad (14) ambos ibunales habían con i mado la cons- i ucionalidad de ó denes judiciales de in e cep ación de comunicaciones dic- adas sin cobe u a legal, sob e la base de la na u aleza no ma i a y la e icacia di ec a de la Cons i ución, a condición de que dichas ó denes espe a an una se ie de equisi os ma e iales, en conc e o que es u ie an mo i adas y que pu- (13) Nó ese que el é mino «p ocesado» no e a en onces ni es aho a in e p e ado en sen ido es ic o, es deci , en el sen ido de que debe habe se dic ado au o de p ocesamien o con a la pe - sona cuyas elecomunicaciones sean obje o de in e cep ación. Lo que es e é mino equie e, al igual po lo demás que la e e encia a «las pe sonas sob e las que exis an indicios de esponsabi- lidad c iminal» del pá a o 3 del a ículo 579 ya e o mado, es que las ó denes de in e cep ación sean dic adas en el con ex o de un p oceso penal ya abie o, y no con an e io idad a su ape u a, como medida explo a o ia, den o de las llamadas «diligencias inde e minadas» (TOMÁS LÓPEZ- FRAGOSO ÁLVAREZ: Las in e enciones ele ónicas en el p oceso penal, Cólcx, Mad id, 1991, págs. 56-58; VÍCTOR MORENO CATENA: De echo P ocesal. P oceso Penal, Ti an lo Blanch, Va- lencia, 1993, pág. 327; RICARDO MARTÍN MORALES: El égimen cons i ucional del sec e o de las comunicaciones, Ci i as, Mad id, 1995, pág. 117-118. Véase ambién la STS de 18 de junio de 1992, Fundamen o de De echo 3.°). Sob e la con usa edacción, an o a ni el e minológico como sis emá ico, del e o mado a ículo 579 LEC im, B. RODRÍGUEZ RUIZ: «El sec e o de las comuni- caciones...», ci ., págs. 89 y sigs. (14) SSTC 22/1984, de 17 de eb e o; 85/1994, de 14 de ma zo. STS de 13 de mayo de 1991; éanse ambién las ci adas po T. LÓPEZ-FRAGOSO ÁLVAREZ: Las in e enciones ele óni- cas.... ci ., pág. 15. 229 BLANCA RODRÍGUEZ RUIZ die an conside a se azonables. La cues ión que yace de ás de es a doc ina ju- isp udencial, y la cla e de bó eda, en de ini i a, pa a la esolución del p e- sen e caso, es la elación en e los a ículos 18.3 y el 53.1 de la Cons i ución, en e los ac os conc e os de in e cep ación de comunicaciones po decisión ju- dicial, y el equisi o de que el eje cicio del de echo al sec e o de las comunica- ciones debe se egulado po ley pa lamen a ia, más conc e amen e, y en i ud del a ículo 81 de la Cons i ución, po ley o gánica. En conc e o, ¿debe oda in- e cep ación judicial ene espaldo legal?, ¿o iene el p ime equisi o un ám- bi o y una azón de se dis in os del segundo, y que pe mi en su aplicación in- dependien e? (15). Y es impo an e ene p esen e que, si bien la in e p e ación de dicha elación se á el esul ado di ec o de la lec u a que se haga de los p e- cep os en juego, es a lec u a se á a su ez u o de una noción especí ica de los de echos undamen ales. En o no a es a cues ión gi a ya exp esamen e el ecu so plan eado po el S . Valenzuela Con e as an e el TEDH, en e al cual denunció la iolación del de echo al sec e o de las comunicaciones en la medida en que és e se encuen- a econocido, es a ez, en el a ículo 8 del CEDH. El pá a o p ime o de es e a ículo econoce a oda pe sona el «de echo al espe o de su ida p i ada y a- milia , de su domicilio y de su co espondencia», é mino es e úl imo que, se- gún ju isp udencia consolidada del TEDH, cub e odo ipo de elecomunica- ciones (16). El a ículo 8.2, po su pa e, pe mi e la inje encia de la au o idad pública en el eje cicio de es e de echo «en an o en cuan o es a inje encia es é p e is a po la ley y cons i uya una medida que, en una sociedad democ á ica, sea necesa ia pa a la segu idad nacional, la segu idad pública, el bienes a eco- nómico del país, la de ensa del o den y la p e ención del deli o, la p o ección de la salud o de la mo al, o la p o ección de los de echos y las libe ades de los demás». El S . Valenzuela Con e as denunciaba que la in e cep ación de sus con e saciones ele ónicas no había es ado «p e is a po la ley». Conc e a- men e, más que una iolación del aspec o o mal de es e equisi o, denunciaba que las au o idades españolas no habían espe ado su con enido ma e ial. En lo que a su aspec o o mal se e ie e, el TEDH exige que la in e cep- ación de elecomunicaciones se base en no mas con ue za de ley, si bien és as pueden se complemen adas po o as de ango in e io (17) y po la (15) Sob e es a cues ión se e lexionó ya en B. RODRÍGUEZ RUIZ: El sec e o de las comuni- caciones..., ci ., págs. 102 y sigs., donde se azonó en a o de la solución que se á de endida más de alladamen e en es e a ículo. (16) Klass y o os c. Alemania, Sen encia de 6 de sep iemb e de 1978, Se ie A, ol. 24. (17) Sil e y o os c. R.U., Sen encia de 25 de ma zo de 1983, Se ie A, ol. 61, Pa . 88, pág. 33. 230 EL CASO VALEN7MELA CONTRERAS Y NUESTRO SISTEMA DE DERECHOS FUNDAMENTALES ju isp udencia de jueces y ibunales (18). En el p esen e caso, no se cues- ionó en ningún momen o que la in e cep ación u ie a base legal o mal, al apoya se en úl ima ins ancia en el a ículo 18.3 la Cons i ución. Más bien se cues ionó que dicha base legal eunie a odos los equisi os ma e iales que el TEDH le impone. Los cuales consis en en su accesibilidad y en la p e i- sibilidad de las inje encias pe mi idas. En i ud de es e úl imo equisi o, «una no ma no puede conside a se "ley" a menos que es é o mulada con p ecisión su icien e pa a pe mi i al ciudadano egula su conduc a: és e de- be se capaz... de p e e , en un g ado azonable dadas las ci cuns ancias, las consecuencias que puedan de i a se de una de e minada acción» (19). Pues bien, si el a ículo 18.3 de la Cons i ución es, qué duda cabe, pe ec amen e accesible, no es á an cla o que su aplicación di ec a sa is aga ha emos an al os de p e isibilidad. No se lo pa eció así, desde luego, al TEDH, el cual en Sen encia de 30 de julio de 1998 juzgó la inje encia denunciada como imp e isible y, po ende, con a ia a los dic ados del CEDH, po apoya se exclusi amen e en el a ículo 18.3 de la Cons i ución en un momen o en que és e no había alcanzado el g ado de desa ollo ju isp udencial de que hoy es ya obje o. Todo ello con o al independencia de que las ó denes judiciales de in e cep ación de comunicaciones an icipa an el con enido de dicho des- a ollo ju isp udencial, y pudie an conside a se, en consecuencia, azona- bles. La decisión del TEDH es, pues, diame almen e opues a a la posición que asumen nues os ibunales nacionales. A simple is a, una y o a pa ecen de- e minadas po el ma co no ma i o en que espec i amen e se ubican. Así los a ículos 18.3 y 53.1 de la Cons i ución española apun an, e ec i amen e, hacia la in e p e ación que de los mismos ealiza on el T ibunal Sup emo y el Cons- i ucional, en la medida en que conciben la au o ización judicial y la ese a de ley como equisi os con inalidad y ámbi o de aplicación dis in os. El p ime o ga an iza que oda limi ación conc e a al eje cicio del de echo al sec e o de las comunicaciones sea o denada po una au o idad independien e, el pode judi- cial, a quien co esponde es ima , con ola y da a conoce en cada caso la a- zonabilidad de dichas limi aciones. El segundo es ablece que la egulación en é minos gene ales del eje cicio del de echo, y po an o de sus lími es, co es- ponde exclusi amen e al legislado , es deci , a los p opios i ula es del de echo a a és de sus ep esen an es pa lamen a ios. El a ículo 8.2 del CEDH, po el (18) K uslin c. F ancia, Sen encia de 24 de ab il de 1990, Se ie A, ol. 176, Pa . 29, págs. 21-22. (19) Sil e y oí os c. R.U., opinión de la Comisión de 11 de oc ub e de 1980, Se ie B, ol. 51, Pa . 282, pág. 74. 231 BLANCA RODRÍGUEZ RUÉ encia debe se an o indispensable pa a la consecución de un in legí imo, co- mo p opo cional a su consecución (32). Po su pa e, el De echo español encaja mejo den o del modelo alemán de los lími es inmanen es. Nues a Cons i ución no con iene, a di e encia de la LF, dos ca ego ías de de echos undamen ales, unos suje os an sólo a lími es in- manen es y o os some idos a ese a de ley (33). An es bien, el a ículo 53.1 ese a a la ley la egulación del eje cicio de odos los de echos undamen a- les. Nó ese que la e e encia es a la « egulación», no a la imposición de lími es al eje cicio de los de echos: és a úl ima se asume sólo de o ma implíci a, en la medida en que oda egulación del eje cicio de un de echo aza al mismo iem- po e ine i ablemen e los lími es de su eje cicio. Así, y haciéndose eco en es e pun o del eno li e al del a ículo 53.1, el T ibunal Cons i ucional ha insis ido desde sus más emp anas sen encias que la Cons i ución no au o iza al legisla- do a limi a los de echos undamen ales en el sen ido en que lo hace la LF, en el sen ido, es o es, de some e su eje cicio a es icciones legales, en la pe secu- ción de in e eses públicos sin espaldo cons i ucional. An es bien, el eje cicio de los de echos undamen ales sólo puede se es ingido con el in de p o e- ge «o os de echos cons i ucionales o bienes cons i ucionalmen e p o egi- dos» (34). Lo cual equi ale a deci que los de echos undamen ales sólo es án suje os a lími es inmanen es. Sólo es os lími es pueden pues desp ende se de la egulación legal de su eje cicio. Una p ime a consecuencia lógica de es a conclusión es que, en la medida en que los lími es de los de echos undamen ales se encuen an implíci os en la Cons i ución, y su imposición esul a de un p oceso de in e p e ación sis emá- ica en el que és a sólo concede un cie o ma gen in e p e a i o, una conse- (32) Sil e y o os c. R.U., Op. Com. Se ie B, ol. 51, Pa . 302, pág. 78. En cuan o a la ade- cuación de las inje encias con los de echos a los ines po ellas pe seguidos, a es e equisi o ha hecho alusión algún o o pa icula , como el del juez Mosle al caso Handyside c. R.U. (Sen en- cia de 7 de diciemb e de 1976, Se ie A, ol. 24, Pa . 2, pág. 33), quien apun ó que una medida es- ic i a de un de echo sólo es «necesa ia en una sociedad democ á ica» si es adecuada pa a la consecución de su in. Y aunque al equisi o no haya sido exigido exp esamen e po la mayo ía de la Comisión o del TEDH, sí puede conside a se implíci o en la in e dicción de limi aciones a - bi a ias de de echos. (33) Ello a pesa de que algunos de echos pa ezcan some idos a ese a de ley especí ica, po oposición a la gené ica del a ículo 53.1. En ealidad, ales ese as especí icas ienen azones de se dis in as en e sí, y dis in as en cualquie caso de la que p eside las ese as de ley que e- coge el ex o cons i ucional alemán, no in oduciendo excepción alguna a la aplicabilidad gene al del a ículo 53.1. Sob e es e ema, M. MEDINA GUERRERO: La inculación nega i a..., ci ., págs. 75 y sigs. (34) STC 11/1981, FJ. 7.°; c . M. MEDINA GUERRERO: La inculación nega i a..., ci ., pág. 72. 238 EL CASO VALENZUELA CONTRERASY NUESTRO SISTEMA DE DERECHOS FUNDAMENTALES cucncia lógica, decía, es que esos lími es pueden se impues os po cualquie ope ado ju ídico, y no necesa iamen e po el legislado . A és e sólo se ese a la posibilidad, que no la obligación, de egula en é minos gene ales las con- diciones del eje cicio de los de echos, y po an o de limi a los en é minos igualmen e gene ales (35). Consecuencia lógica es ambién que la cons i ucio- nalidad de las es icciones al eje cicio de los de echos undamen ales debe disce ni se sob e la base de una ponde ación de los bienes cons i ucionales en con lic o, y no sob e la base de un es de p opo cionalidad al y como apa ece concebido en Alemania o como se aplica en el seno del CEDH. Si a ello pa a explica po qué nues o T ibunal Cons i ucional p escindió en un p incipio de un es semejan e y op ó en cambio po lo que se ha cali icado de juicio de a- zonabilidad de las limi aciones de los de echos, en endido como el examen de la ele ancia cons i ucional del de echo y del in que jus i ica su limi ación, y la ponde ación de ambos (36). Y nó ese que aunque es e juicio se concibie a como un análisis de la «p opo cionalidad» de la limi ación de los de echos, di- cho análisis no se co esponde ni con el es de p opo cionalidad alemán en sen ido amplio, ni con su e ce equisi o o equisi o de p opo cionalidad en sen ido es ic o. Pues, a di e encia de ambos, el mencionado juicio de azona- bilidad no se limi a a asumi sin cues iona la la p opia inalidad de los lími es de los de echos, sino que p ecisamen e la cues iona y la compa a con la inali- dad pe seguida po la p o ección de es os úl imos, ponde ando, pues, su impo - ancia ela i a en el con ex o del caso conc e o. Se a a, al igual que en el con- ex o de los lími es inmanen es en de echo alemán, de llega a una solución que sea p opo cionada en el sen ido de azonable o adecuada a las ci cuns ancias del caso (angemessen, po oposición a geeigne , e o de lich y e hal - nisma iig) (37). No cabe pues sino lamen a la ( a día) asunción en nues o de- echo del iple es de p opo cionalidad alemán (38), u o sin duda del a ac- i o que aún eje cen los modos de pensa libe ales, con el espe o añadido de que en e noso os gozan las cons ucciones de o igen ge mano. En el con ex o que aquí se discu e, la in uición o iginal del T ibunal Cons i ucional supo es- ponde a la noción de los de echos undamen ales inco po ada en nues a Cons i ución, mien as que la asunción del es de p opo cionalidad equi ale a (35) Es o en cuan o a la dimensión nega i a de los de echos se e ie e. Dis in o es que su e- gulación legal apa ezca como equisi o indispensable pa a el eje cicio de los de echos y enga, po an o, impues a po la dimensión posi i a de és os. (36) M. MEDINA GUERRERO: La inculación nega i a..., ci ., págs. 122 y sigs. (37) E.-W. BOCKENFORDE: «G und cch e ais G undsa zno men», ci ., pdg. 184. (38) Su inco po ación comple a y sis emá ica se ha localizado en la STC 66/1995, c . M. MEDINA GUERRERO: La inculación nega i a..., ci ., págs. 122 y sigs. 239 BLANCA RODRÍGUEZ RUIZ la inco po ación de pa áme os eó icos libe ales ajenos a la misma. Lo cual, además de me ma la cohe encia in e na de nues o sis ema de de echos unda- men ales (piénsese en la asunción pa alela po el T ibunal Cons i ucional de la e icacia en e a e ce os de los de echos undamen ales) (39), in oduce en él las de iciencias del modelo libe al an es mencionadas y que la Cons i ución ha- bía enido p ecisamen e a supe a . Y si la inco po ación del iple es de p o- po cionalidad supuso ya un paso en es a di ección, o o lo se á sin duda la de la doc ina del TEDH en el caso Valenzuela Con e as. 4. UNA FUNDAMENTACION ALTERNATIVA DE NUESTRO SISTEMA CONSTITUCIONAL DE DERECHOS FUNDAMENTALES: LA TEORÍA DEL DISCURSO Si el es de p opo cionalidad y el con ex o en que és e se aplica encajan den o del ma co de una concepción libe al de los de echos undamen ales, (39) Desde es e pun o de is a, se ía especialmen e incohe en e impone el iple es de p opo cionalidad a las limi aciones de los de echos undamen ales en el con ex o de las elacio- nes en e p i ados. Con odo, las SSTC 99/1994, de 11 de ab il, y 6/1995, de 10 de ene o, han si- do in e p e adas, p ecisamen e, como una in oducción de ese es en el ámbi o labo al, an es in- cluso, nó ese, de la de ini i a asunción sis emá ica del mismo po el T ibunal Cons i ucional. En conc e o, en ambas sen encias se ha que ido e un ecu so explíci o al equisi o de la indispensa- bilidad de los lími es de los de echos undamen ales pa a la consecución del in pe seguido po los p ime os, en es e caso pa a el no mal desen ol imien o de la ac i idad emp esa ial [M. ME- DINA GUERRERO: La inculación nega i a..., ci ., págs. 109 y sigs.; JAVIER PARDO FALCÓN: «LOS de echos undamen ales como lími es de los pode es ju ídicos del emp esa io», REDC, núm. 49, (1997), págs. 299 y sigs.]. Sin emba go, y en con a de lo suge ido po es a in e p e ación, la men- cionada indispensabilidad no se elaciona aquí con el es de p opo cionalidad; an es bien apa e- ce concebida como c i e io de azonabilidad en el con ex o de una ponde ación de bienes cons i- ucionales en ámbi os con ac uales labo ales (los de echos undamen ales del abajado en e a la libe ad emp esa ial del empleado ), cuyo pun o de e e encia es la u ela de la au onomía indi- idual. (El papel cen al de la au onomía indi idual en el juicio de azonabilidad se á acla ado so- b e la base de la eo ía del discu so en el apa ado siguien e.) Lo que el juicio de indispensabili- dad equie e es, en pocas palab as, que la enuncia po el abajado al eje cicio de de echos undamen ales implíci a en su i ma de un con a o labo al en i ud de su au onomía indi idual no aya más allá de lo eque ido po la lógica de ese con a o; pues más allá de dicha lógica oda enuncia de de echos no puede conside a se el esul ado de la au onomía con ac ual del abaja- do , sino de un abuso de la posición de pode del empleado en el eje cicio de su p opia au ono- mía (es e pun o se desa olla en BLANCA R. RUIZ: «Discou se Theo y and he Add essees o Ba- sic Righ s»). La doc ina del T ibunal en las sen encias discu idas es, en de ini i a, pe ec amen e cohe en e con la asunción de la e icacia en e a e ce os de los de echos unda- men ales, en la medida en que una y o a se dis ancian de la concepción libe al adicional de es- os de echos. 240 EL CASO VAUHZUEIA CONTRERAS Y NUESTRO SISTEMA DE DERECHOS FUNDAMENTALES cabe p egun a se cuál es la concepción que pe mi e es ingi los lími es de es os de echos a o os bienes de ango cons i ucional, sean és os de echos undamen ales o no, y a icula los sob e la base de una ponde ación de los bienes en con lic o. A con inuación se a gumen a á que la eo ía del discu so o ece un modelo eó ico que asume y da sen ido a una concepción al de los de echos. La eo ía del discu so descansa en una concepción p ocesal de la e dad y de la co ección, según la cual una a i mación puede conside a se cie a, y una no ma co ec a, sólo en la medida en que una y o a esul en de un p oceso de delibe ación acional que pueda a su ez conside a se co ec o. Condiciones pa a la co ección de és e son, en p ime luga , y an e odo, las que a ec an a la es uc u a in e na de los a gumen os u ilizados, las cuales son comunes a odo p oceso de a gumen ación acional, sea és e discu si o o no, incluidos pues los monólogos (40). Especí icas de la eo ía del discu so son ya, en segundo luga , las condiciones de co ección que se e ie en a los p opios p ocesos de delibe- ación y que ienen como obje i o asegu a su impa cialidad. Pueden se esu- midas en las siguien es eglas: odos los que lo deseen pueden pa icipa en p ocesos de delibe ación; odos pueden cues iona cualquie a i mación, in o- duci cualquie a i mación, o exp esa sus ac i udes, deseos o p e e encias; na- die puede e se impedido de eje ce los de echos an e io es median e ipo al- guno de coe ción in e na o ex e na a la delibe ación (41). La noción discu si a de co ección descansa, en de ini i a, en la idea de que los p ocesos de delibe- ación deben se lle ados a cabo po indi iduos que gozan de una posición de libe ad y de igualdad espec o de los demás, y ello an o en el seno de esos p ocesos como más allá del desa ollo de los mismos. Dicha noción desembo- ca en el p incipio discu si o o mulado po Jii gen Habe mas, según el cual « álidas se án exac amen e las no mas de conduc a con la que odos los posi- blemen e a ec ados po ellas pudie an es a de acue do como pa icipan es en un p oceso discu si o acional» (42). Es e p incipio discu si o se aplica en odos los ámbi os de la azón p ác ica, en los e enos pues de la mo al, de la é ica, de lo p agmá ico y de lo ju ídico, de o ma que de su obse ación e ec i a depende á la alidez de las delibe aciones que en ellos se desa ollen, y de las no mas en que es as delibe aciones esul- (40) En e es as condiciones se encuen an la «ausencia de con adicciones, uni e sabilidad en el sen ido de uso cohe en e del lenguaje, cla idad lingüís ico-concep ual, e dad empí ica, conside ación de consecuencias y ponde ación» [R. ALEXY: «Discou se Theo y and Human Righ s», Ka ioJu ís. ol. 9 (1996), págs. 209, 211]. (41) ROBERT ALEXY: Redil, Ve nun i. Disku s, Suh kamp, F ank u , 1995, pág. 130. (42) HABERMAS: Fak izi a und Gel ung, ci ., pág. 138. 241 BLANCA RODRÍGUEZ RUIZ en (43). De cen al impo ancia pa a la alidez de las no mas ju ídicas es po an o que odos los indi iduos que lo deseen puedan pa icipa lib emen e en los p ocesos discu si os que conducen a su elabo ación. Es a libe ad se adu- ce, an e odo, en au onomía o ausencia de coacciones, an o en el seno de las delibe aciones de que en cada caso se a e como ue a de ellas; lo cual equie- e a su ez que al au onomía sea ga an izada a odos los indi iduos en condi- ciones de igualdad, así como que incluya la posibilidad de abs ene se de pa i- cipa en p ocesos discu si os. En el cen o de es e esquema se encuen an, en de ini i a, la au onomía e igualdad, o mejo la igual au onomía, de odos los in- di iduos. Es a la ealización de es a noción a lo que se consag a, p ecisamen e, el econocimien o de los de echos undamen ales. Así concebidos, los de e- chos undamen ales han sido clasi icados po Habe mas en cinco g upos o ca- ego ías (44). Las es p ime as pe enecen a la es e a de au onomía p i ada y engloban, espec i amen e, de echos a la mayo medida posible de libe ades indi iduales, a la de inición de la ciudadanía y de los de echos que de ella se de i an, y a la u ela de la ley en é minos de igualdad. La cua a incluye de e- chos a la igualdad de opo unidades pa a pa icipa en p ocesos delibe a i os, de echos que a iculan la au onomía polí ica y la sobe anía popula en un sis e- ma democ á ico. La quin a incluye, po úl imo, los de echos sociales que ga- an izan las condiciones de ida necesa ias pa a posibili a el eje cicio de odos los de echos an e io es. Los de echos econocidos en un sis ema cons i ucional debe án, pa a obedece a los cánones de la eo ía del discu so, conc e a es as cinco ca ego ías, aduci los pa áme os ideales de alidez que en ellas se con- ienen en de echos especí icos econocidos en el seno de una de e minada cons i ución his ó ica, la cual hab á siemp e de in e p e a se po e e encia a esos pa áme os (45). (43) Nó ese que, en el mundo de lo ju ídico, es e p incipio no exige que las no mas hayan de se ap obadas po unanimidad po odos los a ec ados po ellas. Lo que se equie e es más bien que las no mas ju ídicas emanen de p ocesos de elabo ación que po su impa cialidad cuen en, ellos si, con el espaldo unánime de odos, de mane a que dichas no mas puedan se conside adas po odos ju ídicamen e co ec as. Con a al educción p ocedu alis a del equisi o de la unani- midad al p incipio democ á ico se ha p onunciado, sin emba go, WILLIAM REGH: «Agains Su- bo dina ion: Mo ali y, Discou se, and Decisión in he Legal Theo y o Jü gen Habe mas», Ca - dozo Law Re iew, ol. 17 (1996), págs. 1147 y sigs.; «The Place o Consensus in Democ a ic Legi imación: A Recommenda ion», Rech s heo ie, ol. 27, págs. 461 y sigs. (44) HABERMAS: Fak izi a und Gel ung, ci ., págs. 155 y sigs. (45) Sob e la elación en e la cons i ución ideal y la his ó ica, y sob e las implicaciones de sus posibles disc epancias y los c i e ios pa a esol e las, consúl ese CARLOS SANTIAGO NIÑO: The Cons i u ion o Delibe a i e Democ acy, Yale Uni e si y P ess, New Ha en,1996, págs. 29 y sigs. 242 EL CASO VALENZUELA CONTRERAS Y NUESTRO SISTEMA DE DERECHOS FUNDAMENTALES Uno de los mé i os indudables del modelo ecién desc i o eside en que en él se asume la complemen a iedad y en el ca ác e co-o iginal (Gleichu sp ün- glichkei ) de los de echos de au onomía p i ada y de au onomía polí ica, con- c e ados és os a su ez en la noción de sobe anía popula . La ensión que p esi- de el deba e clásico en e libe ales y epublicanos, en que los p ime os o o gan p imacía a los de echos de libe ad nega i a en e a la pa icipación polí ica del ciudadano, mien as los segundos subo dinan esos mismos de echos a los dic ados de la sobe anía popula , esa ensión, decía, desapa ece (46). Y lo hace en la medida en que el modelo an e io en a iza la elación de dependencia e- cíp oca que une los de echos undamen ales a la sobe anía popula . En e ec o, la eo ía del discu so pone de elie e que no cabe pa icipación polí ica lib e e igual sin el econocimien o de de echos undamen ales de libe ad indi idual; ni exis e ampoco ga an ía de que es os de echos sean econocidos, p ime o, y espe ados y u elados, después, si no se asegu a al mismo iempo la lib e e igual pa icipación de odos los indi iduos en p ocesos delibe a i os, incluidos los p ocesos legisla i os y cons i uyen es. De ahí que la elación en e de e- chos undamen ales y democ acia sea una de co-o iginalidad y dependencia e- cíp oca. Es más, es as mismas no as son las que ca ac e izan la elación de los p ime os y la segunda con el pode polí ico. Y es que el econocimien o y la ga an ía de los de echos undamen ales, así como las condiciones pa a su eje - cicio y el de la sobe anía popula , son impensables sin la exis encia de un po- de polí ico; pe o no de un pode polí ico cualquie a, sino de uno que haya asu- mido a su ez los dic ados del p incipio discu si o, del espe o de la au onomía e igualdad del indi iduo y, po an o, del p incipio de la sobe anía popula y de los de echos undamen ales. En de ini i a, sob e la base de los p esupues os de la eo ía del discu so, de echos undamen ales, sobe anía popula y pode polí- ico se p esuponen unos a o os y son, po an o, co-o iginales. La mencionada co-o iginalidad conec a con un asgo esencial, en lo que aquí in e esa, del modelo del Es ado p opues o po la eo ía del discu so. Y es que, a di e encia de lo que ocu e en el modelo libe al, en él no se econoce a los de echos undamen ales un ca ác e na u al. Si hay algo na u al en ese mo- delo es lo que apa ece como su p opio pun o de pa ida: el in e és que la mayo pa e de los indi iduos ienen en que se azone co ec amen e, su endencia a p egun a «¿po qué?» an e una a i mación, a p o e i y a espe a que o os p o ie an a i maciones que encie an una p e ensión implíci a de e acidad o co ección. El p incipio discu si o se o mula después como condición pa a la (46) HABERMAS: «Human Righ s and Popula So e eign y: The Libe al and Republican Ve sions», Ra ioJu h, ol. 7 (1994), p igs. 1 y sigs. 243 BLANCA RODRÍGUEZ RUIZ sa is acción de dicho in e és. De él se de i an a su ez, como esul ado de su aplicación al mundo ju ídico (47), y en elación ci cula de co-o iginalidad y dependencia ecíp oca, los de echos undamen ales, la sobe anía popula y el pode polí ico. Es a ci cula idad, y la llamémosle «a i icialidad» de los de e- chos undamen ales de la que es consecuencia, de e minan que la elación en- e los i ula es de és os úl imos y el pode polí ico no sea e ical, al e na i a- men e de supe io idad y sumisión, sino simé ica y ho izon al (48). Pode polí ico y sociedad ci il se si úan en e a en e en los dos polos de una ela- ción que se a icula en é minos discu si os. Relación que consis e, an e odo, en que el pode polí ico debe ga an iza las condiciones de co ección de los discu sos que se desa ollan en el con ex o ju ídico, a cambio de lo cual la so- ciedad debe aca a el esul ado de dichos discu sos. Pe o es que además, y po encima de es o, los discu sos ju ídicos es án inculados a los que se desa o- (47) Se a a de la aplicación del p incipio discu si o a lo que Habe mas llama « o ma le- gal» (Rech s omi), y que no es sino un o den ju ídico cualquie a cuya exis encia se pe cibe como condición indispensable pa a la ealización del p incipio discu si o en el ámbi o ju ídico (Fak i- zi a und Gel ung, ci ., pág. 139). La idea que p eside el ecu so a es a « o ma legal», la idea que en de ini i a domina la eo ía del discu so de endida po Habe mas, es la independencia del de e- cho espec o de los ámbi os discu si os de la mo al, la é ica y lo p agmá ico. Pues aunque el p i- me o se alimen e de los segundos, al hace lo los subsume o aduce en sus p opios pa áme os, que son los de un discu so ins i ucionalizado en unción de asegu a la obse ancia e ec i a del p incipio discu si o. De ahí que la aplicación del p incipio discu si o al de echo p esuponga una noción p e ia, p ecisamen e, de qué es el de echo, y que la undación de un sis ema ju ídico legí- imo descanse an o en la asunción del p incipio discu si o como en la exis encia de esa noción, aducida no malmen e en un o den ju ídico. Es a ap oximación al de echo iene la i ualidad de il a la in oducción de discu sos mo ales, é icos o p agmá icos en el discu so ju ídico, e i ando que los p ime os puedan in lui di ec amen e en la solución de con lic os ju ídicos conc e os. Se e i a así la mo alización del de echo o su sumisión a análisis p agmá icos de cos es y bene icios. No es ella, sin emba go, la única ap oximación al de echo de endida desde las líneas de la eo ía del discu so. Así, Robe Alexy sos iene que el de echo, la p opia noción de lo ju ídico, su ge más bien de la aplicación del p incipio discu si o a los demás ámbi os de la azón p ác ica. En su opi- nión el de echo no es sino un sub-ámbi o especí ico, un caso especial (Sonde all) de cada uno de esos ámbi os, c eado como espues a a la necesidad de p o ee el ma co no ma i o e ins i ucional que el espe o e ec i o del p incipio discu si o p ecisa en cada uno de ellos (ALEXY: «Habe - mas's Theo y o Legal Discou se», Ca dozo Law Re iew, ol. 17 (1996), pág. 1027, 1033; en el mismo sen ido, CARLOS S. NIÑO: The Cons i u ion..., ci ., págs. 27 y sigs.; éase ambién GEOR- GIO PAVLAKOS: «The Special-Case Thesis. An Assessmen o R. Alexy's Discu si e Theo y o Law», Ra io Ju is, ol. 11, págs. 126 y sigs.). Consecuen emen e, y desde es a pe spec i a, el es- ablecimien o de un sis ema ju ídico legí imo sólo p ecisa la asunción del p incipio discu si o; la exis encia de una noción p e ia de lo ju ídico ca ece aquí de ele ancia eó ica. (48) En es e sen ido, aunque c í icamen e, INGEBORG M^US: «Libe ies and Popula So e- eign y: On Jii gen Habe mas's Recons uc ion o he Sys em o Righ s», Ca dozo Law Re iew, ol. 17 (1996), págs. 825, 870 y sigs. 244 EL CASO VALENZUELA CONTRERAS Y NUESTRO SISTEMA DE DERECHOS FUNDAMENTALES lian de mane a in o mal en la sociedad, en la medida en que encuen an en ellos su uen e úl ima de inspi ación, y en que es os discu sos in o males son ambién el úl imo ins umen o de con ol de los p ime os (49). Pues bien, la ho izon alidad de la elación eción desc i a iene sub ayada po el hecho de que la c eación del pode polí ico esponde, en de ini i a, a la misma inalidad que el econocimien o de los de echos undamen ales: la de ga an iza la au o- nomía e igualdad indi iduales necesa ias pa a la co ección de p ocesos deli- be a i os. Desde es a pe spec i a, los de echos undamen ales no apa ecen concebi- dos como ines en sí mismos, sino que se si úan, al igual que los lími es que a su eje cicio se imponen, al se icio de la au onomía indi idual. No cabe pues, en es e con ex o, una limi ación legisla i a de los de echos pa a la ealización de in e eses polí icos cualesquie a, bajo la sola es icción del iple es de p o- po cionalidad. Más ap opiada es la imagen de un abanico de de echos y de o os in e eses que se limi an ecíp ocamen e, en la medida en que, en úl ima ins ancia, odos ellos pe siguen p o ege la au onomía indi idual como obje i- o común. La legi imidad de esos lími es ecíp ocos debe á pues decidi se so- b e la base de una ponde ación de los in e eses en con lic o, buscando siemp e la op imización de la au onomía indi idual (50), pa a lo cual hab á de es ima - se el g ado an o de es icción como de p o ección de esa au onomía que de un supues o conc e o de limi ación se desp ende. Dada su necesa ia conexión con la au onomía indi idual, los in e eses au o izados a es ingi el eje cicio de de echos undamen ales deben ene cobe u a cons i ucional. Lo cual se adu- ce en el equisi o de que, e ec i amen e, posean dicha cobe u a. Debe pone se de elie e, con odo, que es a pe spec i a no implica una up u a con la noción libe al de que los de echos undamen ales me ecen p o- ección en línea de p incipio en e a o os in e eses. Si es o sigue siendo así, si (49) Véase la no a 4. Inciden almen e, es es a elación simé ica en e pode polí ico y so- ciedad ci il la que sien a las bases pa a jus i ica la e icacia en e a e ce os de los de echos un- damen ales en é minos eó ico-discu si os (no a 6). (50) Es a es e ni el donde se ap ecia la ele ancia de la noción de op imización implíci a en el p incipio de conco dancia p ác ica {p aküsche Konko danz) in oducido po KONRAD HESSE (G undzüge des Ve assungs ech s de Bundes epublik Deu schland, C.F. Mülle , Heidelbe g, 1995, pág. 28), y que iene a co egi la o mulación adicional de la ponde ación de bienes cons i ucionales po el TCF, al exigi que la misma pe siga la op imización de los bienes en con- lic o, y no se limi e a inclina la balanza en a o de uno o algunos de ellos en e a los demás. Y es que, así o mulado, la ele ancia p ác ica de es e p incipio esul a escasa, en la medida en que con o sin op imización, y en de ini i a, algunos de los bienes suje os a ponde ación hab án siem- p e de queda desp o egidos. Más sen ido iene indica que oda ponde ación de bienes cons i u- cionales debe en odo caso pe segui la op imización de la au onomía indi idual. 245 BLANCA RODRÍGUEZ RUIZ pa a que es os de echos sean ales su eje cicio sigue debiendo p e alece ( ump), si no en cada caso conc e o, sí en línea de p incipio sob e la ealiza- ción de o os in e eses, y si exis e una p esunción en a o del eje cicio legí i- mo de los de echos, ello se debe a su conexión inmedia a con la ealización de la au onomía indi idual en é minos de igualdad, a la ci cuns ancia de que los de echos undamen ales no es án simplemen e a su se icio, sino que son ex- p esión de esa au onomía. Pe o al mismo iempo la eo ía del discu so log a ambién jus i ica po qué en ocasiones el eje cicio de de echos undamen ales debe cede an e la ealización de o os in e eses, incluso si és os no son en sí mismos equisi os de jus icia o de o a dimensión mo al, sino deseables an só- lo en la medida en que a anzan o asegu an una de e minada si uación econó- mica, polí ica o social (51). Tal esul ado de la ponde ación de los in e eses en con lic o es a á jus i icado siemp e que con él se u ele la au onomía indi i- dual, siemp e pues que asegu e un ni el de igual au onomía supe io al que di- ec amen e se sac i ica. El esquema eó ico esbozado p opone, en suma, una ap oximación a los de echos undamen ales en la que sólo ienen cabida con lic os en e ellos y o os bienes de ango cons i ucional, en la medida en que es os úl imos se si ú- an al se icio de la igual au onomía del indi iduo, y que hace descansa la e- solución de esos con lic os en una ponde ación o ien ada a la op imización de dicha au onomía, solución que se p esume implíci a en el p opio ex o cons i- ucional. Se a a, pues, de una ap oximación semejan e a la que ecoge la Cons i ución española según la in e p e a, como hemos is o, nues o T ibunal Cons i ucional. U ilizando la e minología alemana, pod íamos deci que en es e esquema sólo caben lími es inmanen es al eje cicio de los de echos unda- men ales. Consecuencia inmedia a de ello es que, si el es ablecimien o de esos lími es es, como sabemos, una cues ión esencialmen e in e p e a i a, aplica los debe es a en la mano de cualquie ope ado ju ídico. A conclusión semejan e se llega, además, sob e la base de una a iculación de la sepa ación de pode es cohe en e con las pau as eó icas discu si as has a aho a expues as. En e ec o, al desca a el ca ác e na u al de los de echos undamen ales, y con él la e icalidad de la elación en e sus i ula es y el pode polí ico y sus- i ui la po o a ho izon al, la eo ía del discu so desca a ambién implíci a- men e la isión libe al clásica de inspi ación Kan iana (52) de la sepa ación de (51) Se a a de la dis inción ya clásica de Ronald Dwo kin en e p incipios y policies, se- gún la cual los p ime os encie an un juicio de alo , mien as que los segundos encie an uno de p opósi o (Taking Righ s Se iously, ci ., pág. 22). (52) IMMANUEL KANT: «Zum ewigen F ieden. Ein philosophische En wu », en Sch í en zu An h opologie, Geschkh sphilosophie, Poli ik und Padagogik, ol. I, Suh kamp, F ank u 246 El. CASO VALENZUELA CONTRERAS Y NUESTRO SISTEMA DE DERFXHOS FUNDAMENTALES pode es impe an e en Eu opa occiden al. La cual de ine la legi imidad y las a- eas de cada uno de los es pode es clásicos en unción de su p oximidad con los i ula es de la sobe anía y de los de echos undamen ales. El esul ado es una cons ucción pi amidal en cuyo pun o álgido se encuen a el pode legisla- i o, di ec amen e legi imado po los i ula es de la sobe anía, del que de i an su legi imidad de o ma indi ec a an o el pode ejecu i o como el judicial. En el con ex o de la eo ía del discu so, po el con a io, el pode polí ico ex ae su legi imidad de la con o midad de su ac uación con los dic ados del p incipio discu si o. Lo cual a ec a, como hemos is o, a su elación con la sociedad ci- il, pe o ambién a su p opia cons i ución in e na. Es a se co esponde con una noción de la sepa ación en e los es pode es clásicos del Es ado que se basa en los dis in os ipos de discu so que cada uno de ellos desa olla, y cuya legi- imidad de i a de su espec i a elación discu si a con la sociedad ci il. El pun o de pa ida pa a esa noción lo p opo ciona la dis inción en e los discu - sos de jus i icación y los discu sos de aplicación elabo ada po Klaus Giin he y p edicable de odos los ámbi os en que se desa olla la azón p ác ica, inclui- do pues el ju ídico (53). Dis inción és a que descansa a su ez en la di e encia en e el a gumen o de que exis en su icien es azones pa a adop a una no ma, sea és a mo al, é ica, ju ídica o p agmá ica (jus i icación), po un lado, y el a - gumen o, po o o, de que esa no ma es la más adecuada pa a la egulación de un caso conc e o (aplicación). Es os dos momen os, la jus i icación y la aplica- ción de no mas, in o man la noción de impa cialidad en que la co ección de és as consis e en é minos discu si os. Cie amen e, en el con ex o de un dis- cu so desa ollado en ci cuns ancias ideales, las cuales p esuponen pa icipa- ción uni e sal, iempo ilimi ado y conocimien o pe ec o, ambos momen os se educen a uno, en la medida en que al discu so ideal conduci ía a la ap oba- ción de una no ma adecuada pa a cada caso conc e o. En la medida en que só- lo con amos con pa icipación, iempo y conocimien o limi ados, sin emba go, la jus i icación de una no ma no siemp e puede con empla odas las ci cuns- ancias a las que hab á después de aplica se. Ello obliga a sepa a jus i icación y aplicación como dos momen os discu si os dis in os. En el con ex o del p i- me o, la impa cialidad de una no ma esidi á en su alidez en é minos del p incipio discu si o, en la ci cuns ancia pues de que odos los pa icipan es en el discu so de jus i icación acep en las consecuencias de su adopción en el ma co de las ci cuns ancias p e is as po ella (p incipio de uni e sabilidad). am Main, 1996, págs. 207-208; Me aphys k de Si ien, Suh kamp, F ank u am Main, 1997, págs. 435 y sigs. (53) De Sinn ü Angemessenhei . Anwendungsdisku se in Mo al und Rech , Suh kamp, F ank u am Main, 1988. 247