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El dominio del ámbito fraseológico y su proyección fraseográfica: Un reto en lexicografía

Castillo Carballo, María Auxiliadora

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INNOVACIÓN DOCENTE E INVESTIGACIÓN EN ARTE Y HUMANIDADES: EXPERIENCIAS DE CAMBIO EN LA METODOLOGÍA DOCENTE COMPS. María del Mar Molero Jurado Ana Belén Barragán Martín María del Mar Simón Márquez África Martos Martínez Innovación Docente e Investigación en Arte y Humanidades: Experiencias de cambio en la Metodología Docente Comps. María del Mar Molero Jurado Ana Belén Barragán Martín María del Mar Simón Márquez África Martos Martínez — 4— © Los autores. NOTA EDITORIAL: Las opiniones y contenidos de los textos publicados en el libro “Innovación Docente e Investigación en Arte y Humanidades: Experiencias de cambio en la Metodología Docente”, son responsabilidad exclusiva de los autores; así mismo, éstos se responsabilizarán de obtener el permiso correspondiente para incluir material publicado en otro lugar, así como los referentes a su investigación. No está permitida la reproducción total o parcial de esta obra, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por ningún medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, u otros medios, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del Copyright. Editorial DYKINSON, S.L. Meléndez Valdés, 61 - 28015 Madrid Teléfono (+34) 91 544 28 46 - (+34) 91 544 28 69 e-mail: [email protected] http://www.dykinson.es http://www.dykinson.com Consejo Editorial véase www.dykinson.com/quienessomos Madrid, 2022 ISBN: 978-84-1122-869-5 Preimpresión realizada por los autores — 489— CAPÍTULO 40 EL DOMINIO DEL ÁMBITO FRASEOLÓGICO Y SU PROYECCIÓN FRASEOGRÁFICA: UN RETO EN LEXICOGRAFÍA MARÍA AUXILIADORA CASTILLO CARBALLO Universidad de Sevilla INTRODUCCIÓN En relación con el aprendizaje teórico-práctico de los aspectos lexicográficos en las titulaciones superiores, se pretende poner el foco en la necesidad de que los futuros especialistas adquieran un conocimiento profundo de una disciplina poco atendida como es la fraseología, sobre todo si se tiene en cuenta la complejidad que conlleva la delimitación de los diferentes tipos de unidades y, por tanto, la forma de catalogarlas en los distintos repertorios (Olímpio-de Oliveira, 2007) dentro del llamado “primer enunciado microestructural” (Seco, 1987) o del segundo nivel de lematización, es decir, la submacroestructura. De este modo, el objetivo se centra en proyectar hacia el quehacer fraseográfico las destrezas fraseológicas alcanzadas. De acuerdo con el diseño curricular del grado en Filología Hispánica, la materia adecuada para realizar actuaciones en el sentido expuesto se correspondería con Lexicología, Lexicografía y Semántica del español. La interrelación entre las tres disciplinas es muy enriquecedora, pero esto no debe implicar la ausencia de un acercamiento atomizado, que resulta esencial. No obstante, lo que se ha planteado sobre la catalogación anómala de las unidades fraseológicas trasciende a la propia materia, en la medida en que también afecta a los que se dedican actualmente a confeccionar diccionarios, por lo que, en cierto modo, las estrategias que se proponen para corregir esta forma de proceder también podrían ir dirigidas a ellos. Las dificultades en relación con lo expuesto no son pocas, sobre todo, porque, en la práctica lexicográfica actual, existen importantes carencias en la toma de decisiones certeras y homogéneas que permitan establecer los imprescindibles compartimentos estancos que todo diccionario ha de reflejar en el proceso de catalogación. Por ello, resulta fundamental ahondar en los matices definitorios que son los que pueden garantizar la discontinuidad fraseológica, así como fomentar en los estudiantes un espíritu crítico que los lleve a desarrollar habilidades propias del experto en fraseografía. Para estos fines conviene promover la desacralización del diccionario (sin menospreciar su valor como herramienta de enseñanza-aprendizaje de primeras y segundas lenguas) y poner en entredicho determinadas actuaciones lexicográficas alejadas, en ocasiones, de los consensos fraseológicos. Todo esto se puede conseguir El dominio del ámbito fraseológico y su proyección fraseográfica… — 490— en la medida en que se propicie el debate en el aula y la confrontación de ideas, sin dejar a un lado la tarea de digitalización de las piezas léxicas que conformarían el corpus en análisis a través de una base de datos que pueda facilitar el contraste entre estructuras similares y también haga visible la correspondencia entre secuencias divergentes. Metodológicamente, la sola implementación de datos en un almacén digital en el que se han establecido una serie de campos específicos que ayuda a diseccionar cada uno de los registros fraseológicos contribuye a percibir ciertas peculiaridades y determinados tratamientos anómalos que, de otro modo, no se detectarían. METODOLOGÍA La “discutible” catalogación fraseológica en el diccionario El acercamiento taxonómico a las unidades fraseológicas es relativamente moderno. No obstante, ha habido intentos clasificatorios desde la segunda mitad del pasado siglo que han tratado de acoger una amplia casuística en cuanto a la pluriverbalidad. Es el caso de Casares (1992) o de Zuluaga (1980), pero, sobre todo, de Corpas (1996; 2003), que divide todo el universo fraseológico en las ya conocidas tres esferas (colocaciones, locuciones y enunciados) y que ha marcado un antes y un después en las prolíficas investigaciones que sobre el tema han visto la luz desde la década de los noventa hasta la actualidad. En todos esos trabajos se ha cuestionado parcialmente lo dicho con anterioridad o se han propuesto matizaciones de interés que pueden contribuir en las discriminaciones necesarias que se han de practicar a la hora de sistematizar las combinaciones sintagmáticas habitualizadas con cierto grado de fijación. Por tanto, un adecuado punto de partida para adquirir los conocimientos suficientes que permitan tomar decisiones óptimas en la conformación fraseográfica de los repertorios debería tener en cuenta las consideraciones de Corpas (1996; 2003). Si bien, también resulta imprescindible atender a las aportaciones de García- Page (2008) y de la Nueva gramática de la lengua española (Real Academia Española [RAE, 1726]; Real Academia Española [RAE] y Asociación de Academias de la Lengua Española [ASALE], 2009, 2021), porque suponen un avance en cuanto a la perspectiva desde la que se observa el fenómeno fraseológico y, por tanto, de su catalogación fraseográfica. Anomalías en las locuciones verbales En relación con las dificultades de catalogación, se pueden advertir, por ejemplo, algunas anomalías a la hora de consignar en los diccionarios ciertas locuciones verbales (García-Page, 2008, p. 138-139) en las que se estima que el verbo da entidad a dichas secuencias, cuando en realidad estamos ante locuciones adverbiales que con frecuencia se combinan con una determinada forma verbal. Esta advertencia se puede El dominio del ámbito fraseológico y su proyección fraseográfica… — 491— constatar tan solo con un simple rastreo en algunos repertorios actuales. Por ejemplo dormir a pierna suelta aparece como locución verbal, en el Diccionario de expresiones y locuciones del español de Martínez y Jørgensen (2009), con el sentido de ‘dormir profunda y despreocupadamente’, pero en el Diccionario fraseológico documentado del español actual (= DFDEA ) de Seco, Andrés, y Ramos (2017) se registra como locución adverbial, por lo que se cataloga, bajo pierna, a pierna suelta, en la que se verbaliza la siguiente acepción: ‘con total despreocupación’; y, además, se alerta de que se combina “normalmente con el v. dormir”. Indudablemente, se desprende de estas actuaciones fraseográficas una disparidad a la hora de percibir el fenómeno subyacente que articula cualquier locución, esto es, la idiomaticidad. No cabe duda de que el carácter no composicional solo afecta a la secuencia a pierna suelta, pues por más que sumemos cada uno de los componentes no se alcanzará el sentido unitario de la unidad pluriverbal. Sin embargo, el valor significativo del verbo dormir no se ve mermado en combinación con a pierna suelta. Aquí se da una selección léxica, propia de las colocaciones y no una convivencia entre unidades como sí sucede en las locuciones (García-Page, 2008, p. 139). Otros casos con problemas similares podrían se llorar a moco tendido, llover a cántaros, quedarse a la luna de Valencia, hablar a tontas y a locas. Anomalías en las construcciones nominales Por otro lado, más desajustes se encuentran de forma frecuente en las secuencias nominales (Castillo, 2015; 2019; 2020), especialmente en las que presentan la estructura sustantivo más adjetivo ( bicho raro , guerra sucia , pez gordo , piedra filosofal con el sentido ‘remedio o solución para cualquier problema’) o están constituidas por un sustantivo más preposición y sustantivo ( ojo de buey , pata de gallo , flor de un día con el sentido ‘cosa efímera o de existencia sumamente breve’). No obstante, también hay casos de sustantivo más sustantivo en aposición ( retrato robot , ciencia ficción , cartón piedra , ciudad fantasma ), o con la estructura, si bien menos productiva, de dos sustantivos unidos por la conjunción copulativa y ( flor y nata , santo y seña , tira y afloja ), que, igual que los anteriores, no reciben un tratamiento homogéneo en los diccionarios. El problema, sin lugar a duda, viene dado por el continuo que, en ocasiones, se da entre locución nominal (o sustantiva), colocación y compuesto sintagmático, sin obviar la ausencia de certezas y la disparidad de criterios en relación con los indicadores delimitativos Toda esta casuística ha de analizarse en profundidad en el aula para poder abordar las tareas de catalogación con el mayor éxito posible. Este propósito, al mismo tiempo, revertirá en el desarrollo de competencias cognitivas y epistemológicas, tan necesarias en los estudios superiores universitarios. En ese sentido, como ha señalado Penadés (2015, p. 81), por ejemplo, en relación con la selección de las locuciones que se deben incluir El dominio del ámbito fraseológico y su proyección fraseográfica… — 492— en un diccionario, se trata de un proceso que consiste ineludiblemente en “una toma continua de decisiones, pues todas […] deben ser examinadas desde la perspectiva de la fraseología, para concluir si son unidades fraseológicas o no y, en caso de serlo, si pertenecen a la clase que se quiere recopilar o no”. Esto implica una valoración minuciosa de cada caso, por lo que se ha de contar con un sólido conocimiento teórico y con las suficientes destrezas para filtrar los parámetros que permitan atrapar la esencia de la pieza léxica y etiquetarla. Ahondando en los problemas de la nominalidad, conviene tener en cuenta que el mayor número de las estructuras referidas carecen de marcación categorial en muchos repertorios. En concreto, en el Diccionario de la Lengua Española (RAE y ASALE, 2021), en las páginas preliminares, se advierte de un conjunto de elementos que tan solo se considera como combinaciones estables sin más, pese a que se pueda detectar entre estas, en más de una ocasión, un grado total de idiomaticidad, que podría acercarlas al estatuto de locución. No obstante, este laxo grupo contiene también colocaciones e incluso asoman posibles compuestos sintagmáticos, si se atiende a lo que algunos autores defienden, como Bustos (1986). Pero veamos casos concretos en los que se evidencia la dificultad y, a veces, la inercia irreflexiva en el procedimiento fraseográfico. De este modo, la secuencia alma de cántaro se catalogaba ya en el Diccionario de Autoridades (RAE, 1726) como simple locución, pero en el DLE se registra sin ningún etiquetado dentro del espacio reservado en la microestructura a las combinaciones estables, a diferencia del DFDEA en el que tiene la consideración de locución nominal, que es lo más acertado para esta pieza léxica, sobre todo, si se tiene en cuenta lo que se reitera de forma insistente en la Nueva gramática de la lengua española (RAE y ASALE, 2009) en cuanto al carácter no composicional de las locuciones. Es decir, el sentido no se podrá obtener de la combinación de los elementos constituyentes, lo que incide en la opacidad del conjunto y, en definitiva, en una idiomaticidad total (pese a que existan excepciones donde se vislumbra cierta transparencia). La heterogeneidad se hace más patente en las soluciones adoptadas en un mismo repertorio lexicográfico. En ese sentido, en el DLE , la unidad pluriverbal tomar el pelo, por el hecho de estar gestionado el conjunto por un verbo, puede adscribirse al grupo de las locuciones verbales y así aparece catalogada en el repertorio señalado. Sin embargo, su homóloga nominal tomadura de pelo se ubica entre las combinaciones estables con ausencia de un etiquetado preciso. Si una es locución, la otra también lo es, por más que, como se ha señalado en alguna ocasión (García-Page, 2008, pp. 257- 258), las nominalizaciones puedan interpretarse como “realizaciones discursivas de carácter eventual de las locuciones verbales, pero no variantes institucionalizadas o codificadas ni locuciones en sí mismas”. Esta consideración puede ser válida desde un punto de vista meramente teórico y conceptual, pero, desde la operatividad que se El dominio del ámbito fraseológico y su proyección fraseográfica… — 493— espera en el quehacer fraseográfico, solo impide acometer actuaciones juiciosas acordes con la conformación presente de la combinación fijada, en las que poco importa su génesis. Asimismo, resulta especialmente destacable el caso de viento en popa (también en el DLE ): viento […] viento en popa 1. m. Mar. viento que sopla hacia el mismo punto a que se dirige el buque. 2. loc. adv. Con buena suerte, dicha o prosperidad. Ir , caminar viento en popa . Como puede verse, pese a tener una estructura (sustantivo+preposición+sustantivo) que automáticamente restringe la pieza léxica al espacio destinado a las combinaciones estables, también se cataloga como locución adverbial por desarrollar en otros contextos un sentido diferente totalmente idiomático. Si esto no ha impedido concebir la secuencia como una locución, por qué se presenta esta restricción cuando la referencia es nominal. El hecho carece de consistencia. Este desconcierto se hace visible en otras estructuras. De este modo, santo y seña (con el sentido ‘contraseña’), por estar formada la secuencia de dos elementos sustantivos coordinados, no se etiqueta, pero sí se registra tira y afloja (‘negociación en la que se cede y se concede’), de forma explícita, como locución sustantiva, solo por entender que los elementos constitutivos son de procedencia verbal, a pesar de la evidente nominalización. Habría que añadir que todos los nombres de juegos, por muy compleja que sea la estructura de la pieza léxica, incluso si aparentemente no es de naturaleza nominal, se catalogan como locuciones sustantivas. Véanse, por ejemplo, los dos casos siguientes extraídos del DLE : descargar la burra […] 2. loc. sust. Cierto juego de tablas entre dos, en que, según los puntos que señalan los dados, se ponen todas las piezas en las seis casas y después se van sacando, y quien primero las saca todas gana el juego. ande la rueda, y coz en ella 1. loc. sust. Juego de muchachos en el que los participantes, asidos de las manos, forman una rueda y, conforme giran, van dando coces a uno que previamente ha quedado fuera por sorteo. Sin embargo, se vuelve a observar la falta de coherencia en la sistematización del material fraseológico, en la medida en que la secuencia gallina ciega (en referencia al conocido juego) se recoge, sin ninguna marcación categorial, dentro del grupo de las combinaciones estables al presentar la estructura constituida por un sustantivo y un adjetivo. Obviamente, se atiende más a la tradición o a un esquema prefijado, sin demasiado fundamento, que al comportamiento morfológico-funcional y semántico