V. Goldbeck. Fora Augusta. Das Augustusforums und seine Rezeption im Westen des Imperium Romanum. Regensburg: Schnell & Steiner [Reseña]
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HABIS 47 (2016) 347-386 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 365 RESEÑAS V. GOLDBECK, Fora Augusta. Das Augustusforums und seine Rezeption im Westen des Imperium Romanum, Regensburg, Schnell & Steiner, 2015, 268 pp. Vibeke Goldbeck recoge en este libro el resultado de su Tesis Doctoral defendida en 2007 que trató sobre la recepción en el ámbito provincial del programa del ‘Foro de Augusto’ de Roma. Se trata de la primera obra que reúne y analiza todos los materiales arquitectónicos, escultóricos y epigráficos descubiertos en las provincias occidentales y que han sido relacionados con el mencionado foro levantado por el primer princeps en la Vrbs. La investigación parte de un hecho historiográfico: la identificación a finales de los años 70 de una serie de materiales de arquitectura decorativa existentes en el Museo de Mérida (Augusta Emerita), fundamentalmente clípeos y cariátides, con los bien conocidos del ‘Foro de Augusto’. A ellos se añadieron otros, incluyendo esculturas y epígrafes descubiertos en las excavaciones arqueológicas realizadas en la misma ciudad durante los años 80 y que no dejaban ya lugar a dudas de su concomitancia con el programa decorativo de Roma. A partir de entonces han sido numerosas las ciudades situadas en la parte occidental del imperio que han reclamado la presencia en ellos de un ‘foro’ similar, dando la sensación de que el ‘Foro de Augusto’ se copió casi de forma indiscriminada en las provincias. La autora intenta poner en orden esta situación y para ello se plantea cinco objetivos en el primer apartado del libro (capítulo A) a los que va respondiendo ordenadamente. En primer lugar, realiza un repaso de nuestros conocimientos sobre el foro que Augusto mandó realizar en la Vrbs, su diseño arquitectónico y sus programas decorativos (capítulo B), para pasar entonces al análisis de los elementos de todos los lugares donde se ha constatado o propuesto la existencia de los mismos temas. Se responde así al primer objetivo planteado a través de un exhaustivo catálogo que parte de la propia Roma, para repasar posteriormente los testimonios existentes en el centro de la península Itálica, Hispania, la Galia, norte de Italia, el Ilírico y norte de África (capítulo C, pp. 49-143). El examen detallado de los restos documentados permite a la autora afirmar, con razón, que no se produjo una copia o transposición fiel y completa del ‘Foro de Augusto’ en estas ciudades, sino que se trataría de una interpretación bastante libre del modelo y solo de algunos elementos. Así, según la información disponible, dependiendo del lugar, se imitó en mayor o menor parte el diseño arquitectónico del conjunto (claramente en Arles) o la planta del templo de Mars Vltor (por ejemplo, en Cumas). En otros casos se reprodujo parte del programa decorativo, sobre todo clípeos y cariátides (Puzzuoli, Mérida, Tarragona, Córdoba, Italica, Avenches…), o del programa escultórico, fundamentalmente el grupo de Eneas o Rómulo (Mérida, Córdoba, Italica y probablemente en Pompeya), pero también de algunos de los summi uiri (Mérida, Italica), incluyendo sus correspondientes elogia (Arezzo, Pompeya, Mérida). En su capítulo D, V. Goldbeck trata de dar respuesta sucesiva a los objetivos marcados al inicio. En primer lugar, reflexiona sobre las ciudades donde se produjo la recepción del modelo del ‘Foro de Augusto’, todas ellas situadas en la parte occidental del imperio, realmente pocas y sin mucho en común entre ellas, excepto que el fenómeno se produjo en el tercer cuarto del s. I. No influye el rango administrativo o la riqueza de las mismas, aunque sí es cierto que son ciudades que llevaban generaciones bajo el dominio romano. Para la autora, son las elites locales las responsables de la introducción de las formas arquitectónicas y decorativas del ‘Foro de Augusto’ en sus comunidades. Está claro que no hubo interés por parte del poder central de extender indiscriminadamente el modelo a las provincias, pero, sin documentación epigráfica que pueda aclarar este aspecto, la
366 HABIS 47 (2016) 347-386 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 RESEÑAS cuestión permanecerá abierta por el momento. Si bien las elites de las comunidades eran quienes decidían las construcciones y programas decorativos a llevar a cabo en sus ciudades, la magnitud de los trabajos en algunos casos, por ejemplo Mérida, plantea el problema de la financiación de los mismos. V. Goldbeck cree que incluso individuos particulares podrían haber pagado estos programas inspirados en el modelo de la Vrbs, con el fin de manifestar su pertenencia a la elite del imperio. Como ya he dicho, en el caso de Mérida, las proporciones del conjunto en el que se encontraban elementos arquitectónicos decorativos y escultóricos tomados del ‘Foro de Augusto’ implicaban un gran gasto de dinero en una colonia que no había alcanzado el siglo de vida cuando el proyecto se llevó a cabo y cuyos recursos económicos, procedentes de actividades agropecuarias, no podía ser excesivos, a no ser que la comunidad o algunos particulares se beneficiaran de la explotación de metales preciosos en diversos lugares de la provincia. En fin, individuos a título particular o las comunidades habrían pagado preferentemente estos programas, aunque tampoco se pueda descartar, en mi opinión, la financiación imperial en Mérida mientras que no se disponga de nueva documentación. Queda claro por otra parte que en cada lugar se imitaron y adoptaron los elementos que interesaron a las elites que encargaron su realización. A veces, su interpretación hace de forma bastante libre y, en algunos casos, influida por las tradiciones artísticas locales. La elección de unos motivos u otros, especialmente en cuanto a los grupos escultóricos se refiere (summi uiri, Eneas, Rómulo), implica un interés por esos temas, que aparecen sobre todo en ciudades como Arezzo, Pompeya, Mérida, Córdoba o Itálica, todas ellas con una fuerte vinculación con Roma. Como ya se ha dicho, la recepción de los elementos presentes en el ‘Foro de Augusto’ se produjo desde finales de época Julio-Claudia o bajo los Flavios, siendo muy difícil una mayor precisión, coincidiendo, como expresa la autora, con la integración masiva de las elites locales de las provincias occidentales dentro de las elites del imperio. La presencia de algunos elementos en el ‘Foro de Trajano’ y, más tarde, en época severiana, en el foro de Leptis Magna respondería a un intento de conexión de estos emperadores con el primer princeps, especialmente en el caso del segundo, que buscó su legitimación de diversas formas. En fin, en cuanto al propósito de la recepción de estos elementos en algunas ciudades de las provincias occidentales, no cabe duda de que estamos ante un fenómeno de imitatio urbis pero con matices, ya que no se copia el modelo fielmente, sino que se adapta. No parece existir vinculación entre la expansión de los elementos arquitectónicos y decorativos del ‘Foro de Augusto’ con la expansión del culto imperial; aunque aparecen en algunos santuarios ligados a tal fin, no es segura la conexión. Habría que preguntarse cómo eran percibidos estos programas por parte de quienes los encargaban y veían y si ellos mismos los conectaban con el modelo presente en la metrópolis, pero esto no es nada fácil. Desde luego, con estas construcciones y estos elementos que evocaban a Roma las elites locales se presentaban y manifestaban ante sus conciudadanos y las comunidades vecinas como los senadores de la Vrbs, haciendo gala de su capacidad económica y su prestigio. El libro se completa con un apéndice que presenta una tabla sinóptica muy útil en la que se recogen los elementos del ‘Foro de Augusto’ de los lugares donde han sido localizados fehacientemente; un resumen en varias lenguas y una amplia bibliografía
HABIS 47 (2016) 347-386 - © Universidad de Sevilla - ISSN 0210-7694 367 RESEÑAS organizada de forma temática. En primer lugar se encuentran los títulos generales sobre el foro de Augusto, su arquitectura y su recepción en otros lugares, y, posteriormente, los estudios relativos a cada una de las ciudades, siguiendo un orden alfabético de las mismas, donde se documentan elementos que siguen el mismo modelo. Las obras se organizan de forma cronológica desde las más antiguas a las más recientes. El trabajo se completa con un pequeño índice de nombres, fundamentalmente de personas y ciudades, y las referencias de las fotografías contenidas en las últimas páginas, ilustraciones de gran calidad y fundamentales en un libro de esta naturaleza. Es una edición muy cuidada y hay que felicitar la autora por el resultado obtenido. José Carlos Saquete M. GONZÁLEZ HERRERO, La implantación del culto imperial de la provincia en Hispania, Oxford, Archaeopress Roman Archaeology 11, 2015, 150 pp. El denominado “Culto imperial” y sus manifestaciones en el territorio hispano han sido materia de estudio en los últimos años. La clásica obra del profesor R. Étienne, Le culte impérial dans la Péninsule Ibérique d’Auguste à Dioclétien, publicada en 1958, sigue configurando el punto de partida de las investigaciones actuales en el ámbito peninsular. A las aportaciones del hispanista francés se sumaron posteriormente los trabajos de D. Fishwick, The Imperial Cult in the Latin West: Studies in the Ruler Cult of the Western Provinces of the Roman Empire (1987-2005), que lo convirtieron en el máximo especialista de esta cuestión en las provincias del occidente latino, incluida Hispania. Por otro lado, hace algunos años que vio la luz una nueva obra dedicada a este tema; se trata del volumen editado por T. Nogales y J. González, Culto imperial: política y poder (2007), resultado de un congreso internacional que tenía por objetivo la recogida y puesta en conocimiento de la comunidad científica de los últimos avances y resultados en las investigaciones en torno al desarrollo del culto imperial en las tres provincias hispanas durante el Principado. La magnitud de las manifestaciones que se incluyen dentro del culto imperial ha favorecido el estudio de diferentes aspectos del mismo. Sin lugar a dudas, el análisis del sacerdocio provincial, a manos de los flamines prouinciae, ha recibido una mayor atención. Así, G. Alföldy publicó en 1973 su obra Flamines provinciae Hispaniae citerioris. Años más tardes, J. A. Delgado Delgado dedicó un trabajo a estos oficiantes de culto en las provincias de la Bética y las Mauritanias (Élites y organización de la religión en las provincias romanas de la Bética y las Mauritanias: sacerdotes y sacerdocios, 1998), y posteriormente, en publicaciones parciales, centra su investigación en la Lusitania (“Flamines provinciae Lusitaniae”, Gerión 17, 1999, pp. 433-461; “El flaminado local y provincial en Lusitania. Contribución a la historia política, social y religiosa de una provincia hispana”, en J. L. Cardoso y M. Almagro-Gorbea (eds.), L. Cornelius Bocchus: escritor lusitano da Idade de Prata da literatura latina, 2011, pp. 231-244). A estos trabajos de máximo interés, hay que sumar ahora el libro de M. González Herrero, La implantación del culto imperial de la provincia en Hispania, que tiene por objetivo el estudio de la implantación y organización de este culto público en la Bética, la Tarraconense y la Lusitania. Como la propia autora señala (p. vii), el trabajo que presenta parte de las tesis planteadas por R. Étienne (1958), J. Deininger (Die Provinziallandtage