Psicología de la atención
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TH. RIBOT Paioologia de TRADUCCIÓN ESPAÑOLA • tenoWn. DE RICARDO RUBIO MADRID LIBRERÍA DE FERNANDO YÉ LIBRERÍA DE VLCTORIAI(0 SUÁREZ Carrera de San jerónimo, s. Preciado4 a 48. 1809
ES PROPIEDAD • , . IMPRENTA Y FOTOGRABADO DE ENRIQUE ROJAS Plano, 16, Madrid.
PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN hi• INTRODUCCIÓN xa Objeto del libro: estudio del mecanismo de la atención.—División del asunto.—Definición de la atención. Se ha hablado mucho de los efectos de la atención; muy poco de su mecanismo. Este último punto es el único que me propongo tratar en mi trabajo. Aun encerrada en estos límites, la cuestión es importante porque, como se verá después, forma el complemento necesario de la teoría de la asociación. Si este ensayo contribuye, por poco que s3a, á demostrar tal vacío de la psicología contemporánea y á excitar á otros para llenarlo, habrá cumplido su objeto. 1
2 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN Sin intentar por el momento definir ó caracterizar la atención, supondré que todos, entienden suficientemente lo que esa palabra designa. Ma . vor dificultad es la de saber dónde comienza la atención y dónde concluye, porque comprende todos los grados, desde el instante fugitivo concedido al zumbido de una mosca, hasta el estado de completa absorción. Conforme á las reglas de un buen método, no deberán estudiarse más que los casos bien francos y típicos, es decir, los que presenten al menos uno de estos don caracteres: la intensh.lad ó la duración. Cuando ambos coinciden, la atención alcanza su máximum. La duración sola puede llegar á este resultado. por acumulación: cuando, por ejemplo, á la, luz de muchas chispas el¿ctricas se descifra una palabra ó una figura. La intensidad sola es del mismo modo eficaz; así una mujer, en un abrir y cerrar de ojos, se entera del tocado entero de una rival. Las formas débiles de la atención nada pueden enseñarnos, á en todo caso, no es por ellas por donde debe comenzar nuestro estudio. Mientras no se hayan trazado las grandes líneas, es ocioso.
.„, INTRODUCCIÓ: n Tt 3 anotar las medias tiritas y detenerse en sutilizas. El objeto de este trabajo es determinar y justificar las proposiciones :sig,uientes: Hay dos formas bien distintas de atención: una espontánea, natural; otra voluntaria, artificial. La primera, olvidada por la mayor parte de los psicólogos, es la forma verdadera, primitiva, fundamental de la atención. La segunda, única estudiada por la mayoría de los psicólogos, no es más que una imitación, un resultado cle la educación, del aprendizaje, del adiestramiento. Prenria y vacitante por naturaleza, saca toda su sustancia de la atención espontánea, en la que encuentra su pun- to de apoyo. No es más que un aparato de perfeccionamiento y un producto de la civilizació n. La atención, bajo estas dos formas, no es una actividad indeterminada, una especie (le «acto puro» del espíritu, que obra por medios misteriosos ó incomprensibles. Su mecanismo« es esencialmente motor, es decir, que actúa siempre sobre músculos y mediante múscu-
4 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN los, principalmente en forma de una suspen_ y elegirse como epígrafe de este ión; podría g estudio la frase de Maudsiey: «El que es incapaz de gobernar sus músculos es' incapaz Ele atención.» Esta, bajo sus dos formas, es un estado excepcional, anormal, que no puede durar mu- i . lio tiempo, porque está en contradicción con la condición fundamental de la vida psíquica: el cambio. La atención es un estado fijo. Si se prolonga excesivamente, sobre todo en condiciones desfavorables, todos sabemos por experiencia que se produce una obnubilación del espíritu, cada vez mayor, y, por último, una especie de vacío intelectual, con frecuencia acompañado de vértigo. Estas perturbaciones ligeras, transitorias, denotan el antagonismo radical de la atención y de la vida psíquica normal. La marcha hacia la unidad de la conciencia, que constituye el fondo mismo de la atención, se manifiesta mejor aún en los casos francamente morbosos que estudiaremos más tarde, bajo su forma crónica, que es la idea fija, y bajo su forma aguda, que es el éxtasis.
INTRODUCCIÓN 5 Desde ahora y sin salir de generalidades, podemos, con ayuda de ese carácter bien neto —la tendencia hacia la unidad de la concien, cia—llegar á definir la atención. observando un hombre adulto, sano, de inteligencia media, vernos que el mecanismo ordinario de su vida mental consiste en un vaivén perpetuo de fenómenos interiores, en un desfile de sensaciones, de sentimientos, de ideas y de imágenes, que se asocian ó se repelen, según ciertas leyes. Propiamente hablando, no es, como se ha dicho con frecuencia, una cadena, una serie, sino más bien una -irradiación en muchos sentidos y en muchas capas, un agregado móvil que se hace, se deshace y se rehace incesantemente. Sabido es que este mecanismo ha sido muy estudiado en nuestros días, y que la teoría de la asociación forma una de las partes más sólidas de la psicología contemporánea. No es que esté todo hecho; porque, en mi opinión, no se ha tenido bastante en cuenta el papel de los estados afectivos, como causa oculta de un gran número de asociaciones. Más de una vez sucede que una idea evoca otra idea, no en virtud de una se
6 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN mejanza, que les sería común en cuanto representaciones, sino porque hiy un mismo hecho afectivo que las envuelve y r.:une (1). Falta referir las leyes de la asociación -á las leyes nsiolá; r . icas; el mecanismo psicológico, al mecanismo cerebral que le sostiene; pero estamos aún bien lejos de ese ideal. .El estado normal es la pluralida;:l de los estados de conciencia, (. .') siguiendo una expresil ► n empleada por ciertos autores, el poliideismo. La atención es la suspensión momentánea de ese desfile perpetuo en provecho de un solo estado: es un monoideismo. Pero hace falta determinar bien en qué sentido empleamos este u'ffrnino. La atención, ¿es la feduccVd1 á un solo y único estado de conciencia? \o; la observación interna nos enseña que 11 0 (_•s; in¿.'is que un monoideismo relativo, es de- 1Hr, que supone la existencia de una idea madre que atrae cuanto se relaciona con ella, y Dada más, sin permitir que se produzcan asociaciones más que en muy estrechos límites, y í eJndición de que converjan hacia un (1) Yeanse buenos ejemplos en J. Sully, //b<sion$, capítulo 1I.
INTRODUCCIÓN 7 mismo punto. Arrastra en provecho suyo, al menos en la medida de lo posible, toda la actividad cerebral. ¿Existen casos de monoideismo absoluto, en que la conciencia esté reducida á un solo y único estallo que la ocupe por completo, y en donde el mecanismo de la asociación se suspenda totalmente? En mi opinión, esto se enrtientra en algunos casos muy raros de éxtais, que analizaremos más tarde; pero es un instante fugitivo, porque la conciencia, colocada fuera de sus condiciones necesarias de existencia, desaparece. La atención (recordemos una vez más, para no volver sobre ello, que no estudiamós sino casos muy precisos) consiste, pues, en la sustitución de una unidad relativa de la conciencia á la pluralidad de estados, al cambio, que es la regla. De todos modos, esto no basla para definirla. Un gran dolor de muelas, un cólico nefrítico, una alegría intensa, producen una unidad momentánea de la conciencia, que no podernos confundir con la atención. La atención tiene un objeto: no es una modificación puramente subjetiva, sino un
14 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN xi rían incapaces de atención. No - podrían es tir para él más que unos estados más intensos que otros, lo cual es -muy diferente. Es, Pues, imposible sostener, en el mismo sentidu que que si en medio de una multitud de sensaciones hay una que predomina por su viveza, «se trasforma en atención.» No es la intensidad sola la que actúa,. sino ante todo nuestra adaptación, es decir„ nuestras tendencias contrariadas ó satisfechas. La intensidad no es más que un elemento, frecuentemente el menor. Así se observa cuán natural y sin esfuerzo es la atención espontánea. El paleto que vaga por las. calles, se queda con la boca abierta ante un cortejo ó una mascarada que pasa; imperturbable mientras dura el desfile. Si, en un momento dado, aparece el esfuerzo, es señal de. que la atención cambia de naturaleza, que se hace voluntaria , artificial. En la biografía de los grandes hombres. abundan los rasgos que prueban que la atención espontánea depende por completo de los. estados afectivos. Estos rasgos son los mejores, porque nos presentan el fenómeno en toda
LA ATENCIÓN ESPONTÁNEA 15 su fuerza. Las grandes atenciones son siempre causadas ó sostenidas por grandes pasiones. Fourier, dice Arago, fu - é turbulento é incapaz de aplicación hasta los trece años : entonces se inició en los elementos de las matemáticas, y llegó á ser otro hombre. Malebranche tomó por casualidad y con repugnancia, el tratado del I) Homme, de Descartes; esta lectura « le causó palpitaciones del corazón tan violentas, que se vió obligado á dejar el libro frecuentemente, é interrumpir la lectura para respirar á gusto», y se hizo cartesiano. Es bien inútil hablar de Newton y de tantos otros. Se dirá quizá: Esos rasgos. son la señal de una vocación que se revela. Pero, ¿qué es, pues, una vocación, sino una atención que encuentra su camino y se orienta para toda la vida? Hasta no hay más hermosos ejemplos de la atención espontánea, porque ésta no dura en ellos algunos minu tos ó una hora, sino siempre. Examinemos otro aspecto de la cuestión. El estado de atención , ¿ es continuo? Sí , ea apariencia; en realidad, es intermitente. «Lo, que se llama poner atención á un objeto,
16 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN estrictamente hablando, seguir una serie de i:n presiones y de ideas relacionadas, con un interés continuame n t e renovado y profundo. Por ejemplo, cuando se asiste á un espectácu. ' 1 0 dramático.. aun cuando se trate de un r queño objeto material, como una moneda una flor, hay una transición continua del espíritu de un aspecto á otro, una serie de suestiones. Sería, pues, más exacto decir que el objeto es un centro de atención, -el punto d2 donde parte, y al que vuelve continuanie,nte (I). » Las investigaciones psicofísicas de que hablaren-los más tarde (cap. 11, párrafo 4.°), demuestran que la atención está sometida á !¿i ley del ritmo. Stanley Hall, estudiando muy cuidadosamente los cambios graduales de presión producida en el extremo del dedo, ha comprobado que la p rcepción de la con linuiclad parece imposible, que el sujeto no puede tener un sentimiento de crecimiento ó de dec recimiento continuo. La atención elige entre varios grados de presión para con11" (1) J. Sully, Outlines' of Psychsology, e. IV.
LA ATENCIÓN ESPONTÁNEA 17 pararlos. Ciertos errores en el registro de los fenómenos astronómicos son también debidos á estas oscilaciones de la atención (1). Maudsley y Lewes han asimilado la atención á trn reflejo; sería más justo decir á una serie de reflejos. Una excitación física produce un movimiento . Del mismo modo un estímulo que viene del objeto produce una adaptación incesantemente repetida. Los casos profundos y tenaces de atención voluntaria tienen todos los caracteres (le una pasión que no se sacia y que se renueva perpetuamente para tratar de satisfacerse. El dipsómano, en presencia de un vaso de vino, se lo bebe; y si un hada maléfica lo llenase á medida que lo bebiera, no se contendría nunca. Con la pasión erótica pasa lo mismo. Vicq d'Azyr pretendía que los monos no son educables porque no es posible hacerles que fijen la atención (idea por lo demás falsa). Gall replicaba: Enseñad á un mono su hembra, y veréis si es capaz de atención. Ea presencia de un problema científico, el (!) American Journal of _Psycholog y, 1897, núm. 1.— Philosophische Studien, 1898, t. V, pág. 56 y siguientes. 2
18 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN espíritu de un Newton obra lo mismo; es una irritación perpetua que le domina sin tregua ni reposo. No hay hecho más claro , más incontestable, más fácil de comprobar que éste: la atención espontánea depende de estados afectivos, deseos, satisfacciones, descontentos, envidias, etc., su intensidad y su duración dependen de la intensidad y duración de éstos. Notemos aquí un hecho importante en el mecanismo de la atención . Esta intermitencia real, en una continuidad aparente, es la (pie hace posible una atención sostenida. Si fijamos un ojo sobre un punto único, al cabo, de algún tiempo la visión se hace confusa, se forma con-lo una nube entre el objeto y nosotros, y finalmente, no vemos nada. Si ponemos la mano de plano, extendida sobre una mesa , sin apoyar (porque la presión es un movimiento), poco á poco la sensación seamortigua y concluye por desaparecer. Es que no hay percepción sin movimiento por débil que sea. Todo órgano sensorial es á la vez sensitivo y motor. En cuanto una inmovilidad absoluta elimina uno de los dos ciernen-
LA ATENCIÓN ESPONTÁNEA 19 tos (la movilidad), la función del otro se reduce bien pronto á la nada. En una palabra, el movimiento es la condición del cambio, que es una de las condiciones de la conciencia. Estos hechos bien conocidos, de experiencia vulgar, nos hacen comprender la necesidad de esas intermitencias en la atención, con frecuencia imperceptibles para la conciencia, porque son mu y cortas y de un orden muy delicado. iI Las manifestaciones físicas de la atención son numerosas y de muy grande importancia. Vamos á pasarlas revista minuciosamente, previniendo de antemano que las consideramos menos como efectos de ese estado del espíritu que como sus condiciones necesarias, con frecuencia como sus elementos constitutivos. Este estudio, lejos de ser accesorio, es capital para nosotros. Para obtener una idea algo clara del mecanismo de la atención, no hay que buscarla en otra parte. No es , en
20 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN definitiva, más que una actitud del espíritu, un estado puramente formal; si se la despoja de todos los acompañamientos físicos. que la determinan y le dan cuerpo, quedarnos en presencia de una pura abstracción, de un fantasma. los que no han hablado de la ;tteneián sino únicamente por observación intensa, nada dicen sobre su mecanismo, y se limitan á celebrar su poder. Ilay que tener siempre presente en la memoria este principio fundamental : todo estado intelectual va acompañado de manifestaciones físicas determinadas. El pensamien- to no es, como todavía admiten muchos por tradición, un fenómeno que pasa en un mundo suprasensible, etéreo, inaccesible. Repetiremos con Setchenoff: « sin expresión no hay pensamiento», es decir, el pensamiento es una palabra ó un acto en estado naciente, 4) sea un comienzo de actividad mus3ular. Las formas sensoriales de la atención demuestran bastante claramente este principio para que nadie lo ponga en duda : lo mismo pasa con esa forma interior y oculta, de que hablaremos más tarde, que se llama la reflexión. 11,
LA ATENCIÓN ESPONTÁNEA. 21 Los concomitantes, físicos de la atención pueden referirse á tres grupos: fenómenos vaso-motores, fenómenos respiratorios, fenómenos motores ó de expresión . Todos denotan un estado de convergencia del organismo y de concentración del trabajo. I. «Supongamos que veinte personas fijan su atención durante cinco ó diez minutos so - bre su dedo pequeáo; he aquí próximamente lo que sucederá: algunos no tendrán conciencia de ninguna sensación, otras experimentarán marcadas sensaciones, sufrimientos, dolor, latidos arteriales; la mayor parte sentirán una débil impresión de pesadez y de hormigueo. Este sencillo experimento sugiere las cuestiones siguientes: ¿No hay siempre en tal ó cual parte del cuerpo sensaciones debidas á las modificaciones incesantes de los tejidas, modificaciones que pasan inadvertidas, á menos de que la atención se fije en ellas? El acto de atender, ¿puede aumentar la actividad vascular de los ganglios sensoriales y hacer nacer en ellas sensaciones subjetivas? En fin, los centros simpáticos, ¿pueden ser ex-
29 ISICOLCGÍA DE LA ATENCIÓN citados y los nervios vaso-motores influidos de modo que se determinen modificaciones vasculares transitorias en el dedo á que refiere la sensación? La primera suposición no parece verisímil más que en muy dail medida. A decir verdad, se puede experimentar siempre una sensación en el dedo cuando se procura atentamente buscar esa sensación. Pensamos que las otras dos suposHones son muy fundadas. Quizás la sensación experimentada es parcialmente subjetiva; pero, nuestro entender, el dedo sobre el que se fija el pensamiento durante un tiempo bastante largo es asiento realmente de una senación. Las modificaciones vasculares que so- Previenen, se aprecian en forma de latidos arteriales, de pesadez, etc.» (1) Es extraordinariamente probable y casi universalmente admitido que la atención, aun citando no se aplique á ninguna región de nuestro cuerpo, va acompañada de hiperemia local de ciertas partes del cerebro. La vascularización de las partes interesadas, aumenta á consecuencia de una actividad funcional (1) Ilack Tuke, L'Esprit et le 7orps, trad. Parent, p. 2.
LA ATENCIÓN ESPONTÁNEA 23 mayor. Esta hiperemia local tiene por causa una dilatación de las arterias que, á su vez, es producida por la acción de los nervios vasomotores sobre las túnicas musculares de las arterias. Los nervios vaso-motores dependen del gran simpático, que está sustraido á la acción de la voluntad, pero que sufre todos los influjos de los estados afectivos. Los experimentos de Mosso, entre otros, demuestran que la emoción más ligera, la más fugitiva, causa un aflujo de sangre al cerebro. «La circulación sanguínea es más activa en el órgano cerebral durante el trabajo que durante el reposo. Estamos, pues, autorizados para decir que al dirigirse la atención sobre un conjunto de ideas produce el efecto de acelerar la circulación en el substratum nervioso de estas ideas. Esto es precisamente lo que sucede cuando una idea se ha apoderado fuertemente del espíritu: mantiene en el espíritu una circulación activa, y no le perro te descansar ni adormecerse (1).» Notemos aún, (1) Maudsley, Physiologie de l'esprit trad. llerzen, p. 301. --G1Ley, Sur l'état du ponis earotidien pendant le trama intellectuel.
30 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN un auditorio de 50 personas que asistían á un curso fastidioso. El -numero de los movimienclaramente apreciables del auditorio, es muy uniforme: cuarenta y cinco por minuto. .(') sea, por término medio, un movimiento por persona. En varias ocasiones, habiéndose despertado la atención del público, el número de. los movimientos disminuyó á la mitad; eran, además, menos extensos, menos prolongados, más breves y más rápidos. Prevengo, de paso, una objeción. Sabido es que la atención, al menos bajo su forma reflexiva, va acompañada algunas veces de movimientos. Muchas gentes encuentran que la marcha les ayuda á salir de una perplajidad, otros se golpean la frente, se rascan la cabeza, se frotan los ojos, moviendo de una manera, incesante y rítmica las manos ó las piernas. Esto es un gasto y no una economía de movimientos; pero es un gasto que aprovecha. Los movimientos así producidos no son más que simples fenómenos mecánicos que obran sobre el medio exterior; obran también, por el sentido muscular, sobre el cerebro, que los recibe como toda impresión sensitiva, y
LA ATENCIÓN ESPONTÁNEA 31 aumentan la actividad cerebral. Una marcha rápida , una carrera , acelera el curso de las ideas y de la palabra, produciendo, cómo dice Bain, una embriaguez mecánica. Las indagaciones experimentales, de M. Féré, que no podernos exponer aquí (1), nos suministran numerosos ejemplos de la acción dinamogénica de los movimientos. Estiramos los brazos y las piernas para ponernos en aptitud de trabajar; es decir, que despertamos los centros motores. Movimientos pasivos impresos á miembros paralizados, han podido, en ciertos casos, reviviendo las imágenes motoras, restituir la actividad perdida. Notemos, además , que estos movimientos dan por resultado aumentar la actividad mental, no concentrar la atención; le proporcionan sencillamente la materia. Esto es una operación preliminar. A parte de esta objeción, vamos á. determinar el verdadero papel de los movimientos en la atención. Nos hemos limitado hasta aquí á describirlos, al menos los principales. (1) Véase su libro Sensation et Mouvement.
32 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN Llevemos la cuestión á sus términos más claros ci y senllos. Los movimientos de la cara, del cuerpo, de los miembros, y las modificaciones respiratorias que acompañan á la atención, ¿son sencillamente corno se admite de ordinario, efectos, signos? Son, por el contrario, las condiciones necesarias, los elementos constitutivos. los factol . es indispensables de la atenei( i )n? Admitimos esta segunda tesis, sin titubear ; si se suprimieran totalmente los movimientos , se suprimiría totalmente la atención. Aunque, por el momento, no podamos establecer esta tesis más que en parte (el estudio de la atención voluntaria, reservado para otro capítulo, nos lo hará ver bajo un nuevo aspecto), como tocamos aquí al punto esencial del mecanismo de la atención, conviene insistir. El papel fundamental de los movimientos en la atención, consiste en mantener el estado de conciencia y en reforzarle. Puesto que se trata de un mecanismo, es preferible tornar la cuestión por su lado fisio-
LA ATENCIÓN ESPONTÁNEA 33 lógico, considerando lo que pasa en el cerebro, en cuanto órgano intelectual y tnotor. I.° Corno órgano intelectual, el cerebro sirvé de subtratum á las percepciones (en Li atención sensitiva), á las imágenes y á las ideasen la reflexión). Suponemos que los elementos nerviosos que funcionan suministran un trabajo superior al término medio. La atención causa ciertamente una inervación intensa, como lo prueban los numerosos experimentos psieométricos, donde entra en juego. «Una idea en actividad, dice Maudsley, engendra en los elementos nerviosos un cambio molecular que se propaga á lo largo de los nervios sensitivos, hasta la periferia, ú al menos, hasta los ganglios sensitivos, donde la sensibilidad se encuentra así acrecentada. RestIlta de esta propagación de la acción molecular á los ganglios que los músculos en relación con el sentido solicitado entran, por acción refleja, en una cierta tensión, y aumentan el sentimiento de la atención.» Para Hartmann, la atención «consiste en vi-
34 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN oraciones materiales de los nervios», «en una corriente nerviosa que recorre los nervios sensitivos dirigiéndose del centro á la periferia (1)». Pero hay otro elemento y no el menos importante. • 2.' Como órgano motor, el cerebro desempeña un papel complejo. Desde luego, obra coma iniciador de los movimientos que acompañan la percepción, la imagen ó la idea; después, estos movimientos, frecuentemente intensos vuelven al cerebro por medio .del sentido muscular á título de sensaciones (le los movimientos; éstas aumentan la cantidad de energía disponible, que de una parte sirve para mantener ó reforzar la conciencia, y de otra parte vuelve á su punto de partida bajo la Ibrnvt de un nuevo movimiento. Hay así un vaivén del centro á la periferia, de la periferia al centro; después, del centro reforzado á la periferia, y así sucesivamente. La intensidad (le la conciencia no es más que la A expresión subjetiva de ese trabajo complicado. 1) Philosophie de l'inconscient, trad. Nolen, I, 145; II, 65. .11
LA ATENCIÓN ESPONTÁNEA 35 Pero suponer que pueda durar sin esas condiciones orgánicas, es una hipótesis gratuita, en completo desacuerdo con todo lo que la experiencia nos muestra. El espectador sencillo que se aburre en la ópera porque no entiende nada de música, se vuelve muy aten- to si hay un cambio brusco de decoración; es decir, que la impresión visual ha producido instantáneamente una adaptación de los ojos y de todo el cuerpo. Sin esta convergencia orgánica, la impresión se desvanecería rápidamente. «En la reacción preponderante sobre las partes sensitivas, fuente original del proceso, es en lo que consiste esencialmente, dice Wundt , la diferencia entre la atención y el movimiento voluntario. En éste, la excitación central toma su dirección principal hacia los músculos; en la atención, los músculos no concurren más que en movimientos simpáticos subordinados (I)» ; en otros términos, se produce una reflexión de (1) Physiologische Psychologie, pág. 723-724 de la primera edición. Este pasaje no se encuentra ya en las ediciones siguientes.
36 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN movimientos. En fin, resumamos con Maudsley este mecanismo: «Ante todo, excitación del trayecto de ideación apropiado, por medio de la representación externa ó de la representación interna; luego, aumento de energía de este primer estímulo por otro estímulo nuevo debido á la inervación motora correspondiente; de,spués, nuevo aumento de energía por la reacción subsiguiente de los centros perceptores, más activos que los otros sobre la idea, porque el influjo reciproco de estos factores sensoriales y motores refuerza hasta un cierto punto su actividad (I)». Si comparamos, pues, el estado ordinario al estado de atención, encontramos en el primero representaciones débiles, pocos movimientos; en el segundo, una representación -viva, movimientos enérgicos , y convergentes, y ade,más la repercusión de los movimientos producidos. Importa poco que este último refuerzo sea consciente ó no; no es la concien- (1) Loc. cit., pág. 301.
LA. ATENCIÓN ESPONTÁNEA 37 cia la que hace el trabajo, sino la que lo aprovecha. Se dirá quizás: admitimos esta reacción de los movimientos sobre el cerebro, pero nada prueba que los movimientos no sean en su origen un simple efecto de la atención. Hay tres hipótesis posibles: la atención (el estado de conciencia) es causa de los movimientos, ó es su. efecto, ó es primero la causa y después el efecto. Yo pido que no se elija entre estas tres hipótesis de un valor personal puramente lógico y dialéctico, y que' se presente la cuestión de otra manera. Bajo esta forma, está impregnada por completo, sin que lo parezca, de ese dualismo tradicional, cuya psicología cuesta tanto trabajo despejar, y se reduce, en definitiva, á preguntar si en la atención es el alma lo que primero obra sobre el cuerpo ó el cuerpo sobre el alma. Yo no tengo que resolver este enigma. Para la psicología fisiológica, no hay más que estados interiores que se diferencian entre sí, tanto por sus cualidades propias, como por sus concomi-
38 PSICOLOGf A DE LA ATENCIÓN tantes físicos. Si el estado intelectual que se produce es débil, corto, sin expresión apreciable, no es la atención. Si es fuerte, estable, limitado, y se traduce por las modificaciones físicas antedichas, es la atención. Lo que sostenemos es que la atención no existe in abstracto á título de acontecimiento puramente interior, es un estado concreto, un complejo psico-fisiológico. Que se suprima á nuestro espectador de la ópera, por hipótesis, la adaptación de los ojos, de la cabeza, del cuerpo, de los miembros, los cambios (le la respiración y de la circulación cerebral, etc., la reacción consciente ó inconsciente de todos estos fenómenos sobre el cerebro; lo que queda del todo primitivo no es ya la atención. Si queda alguna cosa, es un estado de conciencia efímero, la sombra de lo que ha sido. Esperamos que este ejemplo, por quimérico que sea, liará que se nos comprenda mejor que largos discursos. Las manifestaciones motoras no son ni efectos ni causas, sino elementos; con el estado de conciencia que es su lado subjetivo, son la atención. n 411
LA ATENCIÓN ESPONTÁNEA 39 Por otra parte, el lector no debe tomar esto sino, como un bosquejo, una idea provisional, que se completará más adelante. Así, no hablamos del sentimiento del esfuerzo, porque es muy raro en la atención espontánea, si siquiera se encuentra; pero el papel de los movientos es de una importancia bastante grande para que se insista sobre él varias veces. liI El estado de sorpresa ó de asombro, es un aumento de la atención espontánea, (le que conviene decir algunas palabras. Aunque muy frecuente en la vida corriente, ha sido olvidado por la psicología. Sin embargo, en el Tratado de las pasiones de Descartes (2.' parte, art. 70) se lee la definición siguiente: «La admiración es una sorpresa súbita del alma, que hace que ésta se ponga á considerar con
46 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN Por otra parte, aun en los animales más elevados, pierde su carácter limitado y material. La inmensa mayoría de las especies animales está encerrada en este círculo estrecho: alimentarse, defenderse, propagarse, dormir, y aquí agota su actividad. Los más inteligentes tienen una actividad supérilua, que se gasta bajo la forma del juego, manifestación tan importante, que muchos autores han hecho de ella el origen del arte. A esta necesidad de lujo, corresponde una atención de lujo. El perro, á quien su amo divierte de cierto modo, se pone atento cuando le ve prepararse; y un buen observador de los niños, Sikorski, ha demostrado que su actividad y su atención se desarrollan sobre todo en los juegos (1). (1) Revue philosophique, Abril 1885.
4100114QPQNPUQIUJUUQUQIU JUliii91Q)ChlUI CAPÍTULO II LA ATENCIÓN VOLUNTARIA Cómo se forma; es un producto del arte.—Tres periodos principales en su génesis: acción de los sentimientos simples, de los sentimientos complejos, del hábito.—Es un aparato de perfeccionamiento y un resultado de la civilización -- Mecanismo de la atención voluntaria —Papel de las acciones de suspensión en fisiologia, hechos y teorias.—La atención no actúa más que sobre músculos y por medio de músculos.— Elementos motores en las percepciones, emociones, imágenes é ideas generales—Que sea dirigir voluntariamente la atención sobre un objeto.—Del sentimiento del esfuerzo en general.— El esfuerzo en la atención: resulta de contracciones musculares concomitantes y su punto de partida es periférico.—Investigaciones experimentales sobre la atención voluntaria. —La atención expectante: en qué consiste; su lado intelectual, su lado motor. La atención voluntaria ó artificial es un producto del arte, de la educación, del adiestramiento, de la preparación. Se injerta
48 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN sobre la atención espontánea y encuentra en ella sus condiciones de vida; como el inserto en el tronco en. que se ha implantado. En la atención espontánea, el objeto obra por Su poder intrínseco; en la atención voluntaria, el sujeto obra por poderes extrínsecos, es decir, superpuestos. Aquí el objeto no lo dan la casualidad ó las circunstancias; es deseado, escogido, aceptado, ó por lo menos tolerado; se trata de adaptarse á él, de encontrar los medios propios para sostener la atención: por eso, este estado va siempre acompañado de un sentimiento cualquiera de esfuerzo. El máximum de atención espontánea y el máximum (le atención voluntaria, son perfectamente antitéticos, yendo la una en el sentido de la atracción más fuerte, la otra en el sentido de la resistencia más fuerte. Son los dos polos, entre los cuales hay todos los grados posibles, con un punto en que, exceptuando en la teoría, las dos formas se juntan. Aunque la atención voluntaria sea casi la única que los psicólogos haa estudiado, y aunque para la mayor parte de ellos es toda la
ATENCIÓN VOL U NTARIA 49 Atención, no se conoce por eso más su meca- ,ffis f rno. Para tratar de entreverlo, nos propo- Pernos investigar primero cómo se forma la atención voluntaria, volver á trazar su génesis; enseguida estudiaremos el sentimien- to de esfuerzo que 1 . e acompaña y, por último, los fenómenos de suspensión ó de inhibición que, según nosotros, representan un papel capital en el mecan , ismo de la atención. El proceso por el cual se constituye la atención voluntaria es reductible á esta única fórmula: hacer atractivo por artificio lo que no lo es por naturaleza; dar un interés artificial á las cosas que no tienen un interés natural. Empleo la palabra «interés» en el sentido vulgar, corno equivalente á esta perífrasis: lo que mantiene despierto el espíritu. Pero el espíritu no se mantiene despierto sino por 4
50 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN desagradable ó mixta una ación agradable, de los objetos sobre él; es decir, por estados afectivos. Sólo que aquí los sentimientos que sostiene la acción son adquiridos, superpuestos, no espontáneos, como en sus manifestaciones primitivas. Todo se reduce, pues, á encontrar móviles eficaces; si no los hay, no se constituye la atención voluntaria.• Tal es el proceso tomado en general; en la práctica, varía infinitamente. liara comprender bien la génesis de la atención voluntaria, lo mejor es estudiar á los niños y á los animales superiores. Los ejemplos más sencillos, serán los mejores. Durante el primer período de su vida, el niño no es capaz más que de atención espontánea. No fija su vista más que sobré objetos brillantes, sobre la cara de su madre ó de su nodriza. Hacia el final del tercer mes, explora el campo visual deteniendo gradualmente sus ojos sobre objetos cada vez más interesantes (Preyer). Lo mismo pasa con los otros sentidos; se verifica poco á; poco el paso de lo que le sorprende más á lo que le sorprende
LA ATENCIÓN VOLUNTARIA. 51 menos. La fijeza de la mirada, que más tarde se convierte en atención intensa, se traduce al exterior por la contracción más acentuada de muchos músculos. La atención va acompañada de cierto estado afectivo, que Prever llama la «emoción de asombro.> En su más alto grado, este estado produce la inmovilidad temporal de los músculos. Según el doctor Sikorski, <el asombro, ó más bien la emoción que acompaña al proceso psíquico de la atención, está sobre todo caracterizado por la suspensión momentánea de la respiración, fenómeno que salta á la vista cuando se está acostumbrado á la respiración acelerada de los niños (1).» Es casi imposible decir en qué época se verifica la primera aparición de la voluntad. Preyer cree haberla notado hacia el quinto mes, pero bajo su forma impulsiva: como poder de suspensión se manifiesta mucho más tarde. Mientras que la vida psíquica permanece (1.) Sikorski, le Développement psychique de l'enfant (Revue phil., Abril 1886).
52 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN así en el período de ensayo, la atención, es decir, el paso del espíritu de un objeto á otro, no está determinado más que por su po_ der de atracción. El nacimiento de la atención voluntaria, que es la posibilidad de retener el espíritu sobre objetos que no son atractivos, no puede producirse más que por fuerza, bajo el influjo de la educación, ya provenga de los hombres, ya de las cosas. La que proviene de los hombres, es la más fácil de mostrar, pero no es la única. Un niño no quiere aprender á leer; es incapaz de mantener fijo su espíritu sobre las letras, sin atractivos para él; pero contempla con avidez las imágenes que tiene un libro. (¿Qué representan estas imágenes?» El padre le responde. «Cuando sepas leer, el libro te lo enseñará.» Después de muchas conversaciones de este género, el niño se resigna, se pone á la obra primero perezosamente, después se acostumbra y, por último, muestra un ardor, que hay necesidad de moderar. He aquí un caso de génesis de la atención voluntaria. Ha sido preciso injertar en un des eo natural
LA ATENCIÓN VOLUNTARIA 53 y directo otro artificial é indirecto. La lectura es una operación que no tiene atractivo inmediato, pero tiene, como medio, un atractivo prestado; el niño está cogido en un juego de ruedas, se ha dado el primer paso. Tomo un ejemplo de M. B. Pérez (1). «Un niño de seis años, muy distraído habitualmente, se puso un día por sí mismo en el piano á repetir un aire que gustaba á su madre: sus ejercicios duraron más de una hora. El mismo niño, á la edad de siete años, viendo á su hermano ocupado en trabajos de vacaciones, se fué á sentar al despacho del padre. «¿Qué haces?—le dijo su doncella asombrada de encontrarlo allí.—Hago, respondió el niño, una página de alemán, lo cual no es muy divertido; pero es una sorpresa agradable que voy á dar á mamá.» Otro caso de génesis de atención voluntaria, injertado esta vez en un sentimiento simpático, no en un sentimiento egoísta como en el primer ejemplo. El piano y el alemán no despiertan natural- (1) B. Pérez, L'Enfant de trois á sept ans, p. 108.
54 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN mente la atención: la suscitan y la sostienen por una fuerza prestada. Por todas partes, en el origen de la atención voluntaria, se encuentra este mecanismo, siempre igual, con variaciones sin número, que clan lugar á un éxito, á un semiéxito á un fracaso: tomar los móviles naturales, separarlos de su fin directo, servirse de ellos (si se puede), como medios para otro fin. El arte obliga á la naturaleza á adaptarse á sus designios, y por esto, llamo á esta forma de la atención, artificial. Sin pretender enumerar los diversos móviles que el artificio pone en juego para hacer que nazca y se consolide la atención voluntaria, es decir, otra voz más, para dar al objeto que hay que conseguir una potencia de acción que no tiene naturalmente, yo observo en la formación de la atención voluntaria tres períodos cronológicos, En el primero, el educador no tiene acción más que sobre los sentimientos simples; usa el temor bajo todas sus formas, las tendencias egoístas, el atractivo de las recompen-
LA ATENCIÓN VOLUNTARIA 55 sas, las emociones tiernas y simpáticas, esa curiosidad innata que es, corno el apetito de la inteligencia, y que se encuentra en todos en cierto grado, por débil que sea. En el segundo período, la atención artificial se suscita y sostiene por sentimientos de formación secundaria: el amor propio, la emulacion, la ambición, el interés en el sentido práctico, el deber, etc. El tercer período es el de la organización; la atención se suscita y mantiene por la costumbre. El escolar en su sala de estudio, el obrero en su taller, el empleado en su oficina, el comerciante detrás de su mostrador, preferirán, las más de las veces, estar en otra parte; pero el amor propio, la ambición, el interés han creado, por repetición, un adiestramiento duradero. La atención adquirida se ha convertido en una segunda naturaleza; se ha consumado la obra del arte. Sólo el hecho de estar colocado en una cierta actitud, un cierto medio, lleva consigo el resto; la atención se produce y se sostiene menos por causas actuales que por causas anteriores acu-
62 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN unos gauchos, dados á la bebida, al juego ( al robo, que por qué no trabajaban. Uno de ellos respondíó: «Los días son demasiado largos (I)». «La vida del hombre primitivo, dice Herbert Spencer (2), está colisagrada casi por completo á la persecución de las fieras, los pájaros y los peces, lo que le proporciona una excitación agradable; pero, aunque la caza suministra placer al hombre civilizado, no es ni tan persistente ni tan general... Al contrario, el poder de aplicar de una manera continua su atención, que es muy débil en el hombre primitivo, ha llegado á ser entre nosotros muy considerable. Es cierto que la mayor parte está obligada á trabajar por necesidad; pero hay por todas partes, en la sociedad, hombres para los cuales es necesaria una vida activa, que están inquietos cuando no tienen nada que hacer; desgraciados, si por casualidad tienen que" renunciar al trabajo; hombres para los que (1) Voyage d'un naturaliste autour du globe, p. 167. (2) The Data of Ethics, ch. X.
LA. ATENCIÓN VOLUNTARIA 63 un asunto de investigación está tan lleno de atractivos, que se entregan á él días y años, casi sin tomar el descanso necesario para su salud.» Como para vivir, aun al modo salvaje, es preciso hacer alguna vez un trabajo enojoso, sabido es que esta carga incumbe á las mujeres, que mientras el hombre duerme, se afanan por temor á los golpes. Es, pues, posible, aunque esto parezca una paradoja, que por las mujeres sea por donde la atención voluntaria ha hecho su entrada en el mundo. Existen, hasta en los pueblos que tienen largos siglos de cultura, toda una categoría de seres incapaces para el trabajo sostenido: los vagabundos, los ladrones de profesión, las prostitutas. Los criminalistas italianos de la nueva escuela ven en esto, con 6 sin razón, casos de atavismo. La gran mayoría de las gentes civilizadas se ha adaptado de un modo suficiente á las exigencias de la vida social; son capaces, en algunos grados, de atención voluntaria. Pero bien corto es el número de esos de que habla Spencer, para los que es
64 PSICOLOCiA DE LA ATENCIÓN una necesidad; bien raros son los que profesan y practican el stantein ()porta mori. La atención voluntaria es un fenómeno socio16- gico. Cuando se la considera como .tal, se comprende mejor su génesis y su debilidad. Creemos haber establecido que os una adap. ción á las condiciones de una vida social superior, que es una disciplina y una costumbre, y una imitación de la atención natural, que le sirve á la vez de punto de partida y de punto de apoyo. II Hasta aquí, no liemos examinado en p mecanismo de la atención más que esta pra- Sión externa de los motivos y del medio que la hace pasar de una forma á otra. AbOrda" mos ahora una cuestión bastante más oscurA: el estudio del mecanismo interior,por ell1P1 un estado de conciencia se man-tiene
LA ATENCIÓN VOLUNTARIA. e5 nosa mente á pesar del struggle for lite psicológico, que tiende sin e .sar á hacerle desaparecer. Este monoideismo relativo, que consiste en la preponderancia de un cierto número de estados interiores adaptados á un miámo fin, con exclusión de todos los demás, no hay necesidad de explicarlo en el caso de la atención espontánea. Un estado (6 un grupa de' estados) predomina en la conciencia porque es, entre muchos, el más fuerte; y él es mucho más fuerte, porque, como liemos visto, todas las tendencias del individuo conspiran en su favor. En el caso de la atención voluntaria, sobre todo bajo sus formas más artificiales, pasa lo contrario. ¿Cuál es, pues, el mecanismo en virtud del cual se mantiene ese estado? No importa buscar cómo el estado de atención voluntaria se suscita en la vida corriente. Nace, como cualquier otro estado de conciencia, según las circunstancias; pero lo que le diferencia es que es sostenido. Si un escolar, que tiene poco gusto por las matemáticas, recuerda que tiene que resolver un pro- 5
PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN blema, eso es un estado de conciencia cual_ quiera; si se pone á la obra y persiste, es un estado de atención voluntaria. Lo repito para no dejar error alguno: en esta posibilidad de la suspensión es donde está todo el problema. ¿Cómo podemos producir una suspensión, una inhibición? Entramos aquí en un problema poco conocido en fisiología, y casi sin explorar en psic )logía. Que tenemos el poder, en muchos casos, de suspender los movimientos de las diversas partes de nuestro cuerpo, lo prueba la experiencia á cada momento. Pero, ¿cómo se produce el equivalente de esta inhibición en el orden mental? Si el mecanismo fisiológico de la suspensión fuera más conocido, podríamos quizá responder menos oscuramente. Rogamos, pues, al lector que considere lo que sigue como un ensayo lleno de lagunas. La propiedad fundamental del sistema nervioso, consiste en trasformar una excitación primitiva en un movimiento. Este es el acto reflejo, tipo de la actividad nerviosa. Pero sabido es también que ciertas excitaciones
LA. ATENCIÓN VOLUNTARIA 6'7 pueden impedir, retrasar ó suprimir un movimiento. El caso más conocido, el que se ha estudiado desde más antiguo, consiste en la suspensión de los movimientos del corazón por la irritación del neumogástrico. Después de este descubrimiento, que se debe á los hermanos Weber, en 1845, los fisiólogos han puesto un gran interés en estudiar el caso en que la excitación de un nervio impide un movimiento ó una secreción. Pflüger demostró que el nervio esplácnico tiene una acción de suspensión sobre el intestino delgado. Se ha establecido después que los movimientos del estómago y del tubo intestinal entero están sujetos á la inhibición. Cl. Bernard ha referido á la misma causa la acción de los nervios vaso-dilatadores.—En fin, este poder de suspensión no pertenece sólo á la médula y al bulbo: existe en el cerebro. Setschenof sostiene desde luego que el cerebro medio ejerce un influjo inhibitorio sobre las partes inferiores del eje cerebro -espinal Muchos autores, en estos últimos tiempos, han referido los fenómenos hipnóticos á una in-
68 PSICOLOGÍA DE LA. ATENCIÓN hibición cortical. Por último, según Brown- Séquard , .4( la inhibición es un poder que poseen casi todas las partes del sistema nervioso central, y una porción considerable del sistema nervioso periférico.» Para explicar este «reflejo negativo», se han imaginado diversas teorías, que es inútil exponer (1). Notemos, sin embargo, que Ferrier fué el primero que en su Fonctions du cerveau ha referido la atención á una acción de los centros moderadores, que él coloca en los lóbulos frontales. El recuerdo de una idea, dice, depende de la excitación del elemento inotor que entra en su composición; la atención depende de la restricción del movimiento: hay represión de la difusión externa y aumento (le la difusión interna. La excitación de los centros motores, protegida contra la difusión externa, gasta su fuerza interiormente: hay excitación reprimida de un centro motor. (1) Para la historia de esta cuestión hasta 1879, véase llermann, Handbuck der Thysiologie, vol. II, parí. P . 33 y sig. l'ara las teorías más recientes, S. Lourie: I j'ata e le teoríe della inibizione, in•8, Milano, 1888.
LA ATENCIÓN VOLUNTARIA 69 Para localizar estos centros moderadores en los lóbulos frontales, he aquí las principales razones que él hace valer: La inteligencia es proporcional, al desarrollo de la atención; es proporcional también al desarrollo de los lóbulos frontales. La irritación de estos lóbulos no provoca ninguna manifestación motora; son, pues, moderadores, y gastan su energía en producir cambios en los centros de ejecución motora actual. Su ablación no causa ninguna parálisis motora, sino una degeneración mental que se reduce á la pérdida de la atención. Los lóbulos frontales están imperfectamente desarrollados en los idiotas, cuyo poder de atención es muy débil. Las regiones frontales se hacen más y más débiles en los animales, al mismo tiempo que baja el nivel de la inteligencia. Añadiremos que las lesiones de los lóbulos frontales disminu y en mucho, y destruyen con frecuencia el poder de comproba'ión (1). El autor declara, por otra (1) Para los hechos, enviamos al lector á nuestras Enfermedades de la voluntad, pág. 30 y sig. Mas recientemente, un nIt ► rélogo americano, Alex-Starr, de 23 casos de lesión de
70 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN parte que, «sobre el fundamento fisiológico de esta facultad de comprobar, no se pueden admitir más que indicaciones teóricas.» Aunque la teoría de que los fenómenos de suspensión se efectúan en aparatos particulares, haya llegado á ser casi clásica, en estos últimos tiempos, muchos autores, apoyándose en sus experimentos, han sostenido que «las acciones motoras y las de suspensión tienen por base los mismos elementos (1)». «Siempre que se excita un nervio, dice M. Beaunis, se producen en ese nervio dos especies de modificaciones de sentido contrario . Sea un nervio motor: habrá en este nervio una entrada en actividad que se traducirá por una los lóbulos frontales, ha encontrado en la mitad de los enfermos la perturbación mental siguiente: pérdida de la facultad de comparar, cambio de carácter, imposibilidad de fijarla atención (Brain, Enero de 1886, pág. 570.) (1) Wundt, Untersuchungen zur Mechanick der Nerven und Nervencentren, 1871, 1876, y Psychologie physiologique, t. I, cap. VI.—Beaunis, Recherches expérimentales sur les conditions de l'activité cérébrale et sur la physiologie die nerf. París, 1884. M. Beaunis ha insistido más que ningún otro fisiólogo sobre ' la importancia de las acciones de suspensión para la psicología.
yr LA 4.TENOIÓN VOLUNTARIA 71 sacudida del músculo; pero aparte este fenó - meno, el más aparente y el mejor estudiado, se produce también un estado contrario que tenderá á destruir la sacudida ó á impedir que se produzca. Habrá á la vez en este nervio acciones motoras y acciones de suspensión.» (Obra citada, 97). El proceso motor empieza más deprisa que el proceso de sus - pensión, y dura menos tiempo. Una primera excitación causa una sacudida máxima; pero á la segunda excitación la acción de suspensión, tendiendo á producirse, disminuye la amplitud.—En un experimento de Wundt, «cuando se excita un nervio por una corriente constante, se produce en el anodo una onda de suspensión que se reconoce en la disminución de excitabilidad del nervio, y que se propaga lentamente por ambos lados del anodo: al mismo tiempo, se produce en el catodo una onda de excitación, que se propaga por los (los lados del catodo con una velocidad y una intensidad mayores. Un nervio excitado se encuentra, pues, recorrido á la vez por una onda de suspensión y una onda de excitación,
P fs PSIOOLOGít. DE LA ATENCIÓN La atención voluntaria puede actuar tarn. bién sobre la expresión de las emociones si tenemos fuertes razones para no traducir su sentimiento al exterior y un poder de suspensión suficiente para impedirlo; pero no actúa más que sobre los músculos, sobre ellos solos: todo el resto se le escapa. Hasta aquí hemos tornado la cuestión por su aspecto más fácil. Llegamos ahora á esa forma completamente interior que se llama reflexión. Tiene ésta por materia imágenes ó ideas. Necesitamos, pues, encontrar en estos dos grupos de estados psíquicos elementos motores. 2.° «No parece evidente á primera vista, escribía ya Bain en 1855, que la retención de una idea (imagen) en el espíritu, sea la obra de los músculos voluntarios. ¿Cuáles son los movimientos que se producen cuando yo me represento un círculo, ó cuando pienso en la iglesia de San Pablo? No se puede responder á esta cuestión más que suponiendo
LA ATENCIÓN VOLUNTARIA. 79 que la imagen mental ocupa en el cerebro y en las demás partes del sistema nervioso el mismo sitio que la sensación original. Como hay un elemento muscular en nuestras sensaciones, especialmente en las de orden más elevado, tacto, vista, oído, este elemento debe, de una manera ó de otra, encontrar su sitio en la sensación ideal, en el recuerdo. » Desde aquella época, la cuestión de la naturaleza de las imágenes se ha estudiado seriamente y con fruto, y resuelto en el mismo sentido (1). Mientras que para la mayor parte de los antiguos psicólogos, la imagen era una especie de fantasma, sin sitio determinado, que existía «en el alma», diferenciándose de la percepción, no en grado, sino en naturaleza, y pareciéndosele «á lo más como un retrato se parece al original»; para la psicología fisiológica, entre la percepción y la imagen, hay identidad de naturaleza, (1) Consúltese Taine, De l'intelligence, lib. II.—Galton, Inquiry into Manan Faculty, etc., p.83-114. —Citarcot, Legons sur les maladies du systéme nerveux, t. II1.—Binet, Psychologie du raisonnement, cap. 1L—Ballet, Le langage intérieur e< les diverses formes de l'aphasie.
80 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN identidad de asiento, y sólo diferencia de gra.. do. La imagen no es una fotografía, sino una revivisceneía de los elementos s ensoriales y motores que han constituido la percep. ción. A medida que su intensidad aumenta, se aproxima á su punto de partida y tiende á devenir una alucinación. Para concretarnos á los elementos motores de la imagen, únicos que nos interesan, claro está que, puesto que no hay percepciones sin movimientos, éstos dejan en el cerebro, después de producirse, residuos motores, (ideas motoras, intuiciones motoras), exactamente como las impresiones de la retina ó de la piel dejan impresiones sensoriales. Si el aparato motor no tuviese su memoria, sus imágenes ó residuos, no se podría aprender ningún movimiento, ni hacerse habitual. Por lo demás, no es necesario acudir al razonamiento. Millares de experimentos, prueban que el movimiento es inherente á la imagen, que está contenido en ella. El célebre experimen- to del péndulo de Chevreul, puede considera r - se como tipo. ¿Es necesario citar otros? Las
'1)4 41 '4. LA ATENCIÓN VOLUNTARIA 81 gentes, que se precipitan en una sima por temor de caer en ella; los que se cortan con la navaja de afeitar por temor de cortarse; la «lectura del`: pensamiento,» que no es más que una «lectura» de estados musculares, y tantos otros hechos reputados como extraordina - rios, simplemente porque el público ignora este hecho psicológico elemental; que toda imagen contiene una tendencia al movimien- to. Cierto que el elemento motor no tiene siempre estas enormes proporciones, pero existe al menos en el estado naciente: como la imagen sensorial no tiene siempre la vivacidad alucinatoria, sino que se esboza simplemente en la conciencia 3.° Si es fácil establecer la existencia de elementos motores en las imágenes, la cuestión de las ideas generales ó conceptos es más difícil. Hay que reconocer que la psicología fisiológica ha descuidado mucho la ideología, y que ha exigido volver sobre ella con los datos actuales de la experiencia: el estudio de las percepciones y de las imágenes ha prepa- 6
82 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN rada el camino. No tengo intención de tratar aquí episódicarnente tan grave cuestión. Pro-. pongo solo, á título de orientación, repartir las ideas generales en tres grandes categorías: Las que resultan, de la fusión de imágenes semejantes sin la ayuda de la palabra. Las que resultan de la fusión de imágenes desemejantes, con la ayuda de la palabra. Las que se reducen á la palabra acompañada de un esquema vago, ó aun sin ninguna representación concomitante. Dejo á un lado los conceptos reguladores (tiempo, espacio, causa), cuyo estudio nos llevaría demasiado lejos. Veamos si cada una de estas tres categorías encierra elementos motores sobre los que pueda actuar la atención. o) La primera categoría comprende las ideas generales de la especie menos determi-. nada, las que se encuentran en los animales superiores, en los niños y en los sordo-mudos antes del empleo del lenguaje analítico. La operación del espíritu se limita á recoger semejanzas muy salientes y á formar así imágenes genéricas, término que sería más exacto
'1,. LA ATENCIÓN VOLUNTARIA 83 que el de ideas generales. Esta operación parece muy análoga al procedimiento conocido por medio del cual Galton, superponiendo muchas fotografías, obtiene el retrato compuesto de una familia, es decir, la acumulación de las semeja nzasy la eliminación de las pequeñas diferencias; pero pretender, como se ha hecho, que este procedimiento explique la formación de las ideas generales, es una tesis insostenible; no explica más que el grado más bajo, no pudiendo actuar más que sobre grandes semejanzas. —Estas imágenes genéricas, ¿encierran un elemento motor? Es bien difícil decirlo, y en todo caso inútil; porque no es en ese estado de desar.-ollo de la vida mental cuando se ejerce la reflexión voluntaria. b) La segunda categoría comprende la mayor parte de las ideas generales que sirven al uso común del pensamiento. En un estudio completo del asunto, habría ocasión de establecer una jerarquía ascendente de grupos, yendo del menos general al más general; es decir, marcando el poder de apreciar semejanzas cada vez más débiles, analogías cada vez
84 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN menos numerosas. Todos los grados de esta marcha ascendente se encuentran en la historia de la humanidad: los de la Tierra del Fuego no tienen ningún término abstracto. Los indios de América tienen términos para designar la encina blanca y la encina negra; no lo tienen para designar la encina en general. Los de Tasmania tienen un término para cada especie de árbol, no lo tienen para el árbol en general; con mayor razón ni para planta, animal, color, etc. (1). Sin insistir sobre estas diferentes fases, ¿qué tenernos nosotros en el espíritu cuando pensamos esas ideas generales? Ante todo una palabra, que es el elemento fijo; con ella, una imagen cada vez menos compleja, menos clara, á medida que se asciende en la generalización. Esta imagen es un extracto. Se forma por un procedimiento que el espíritu emplea hasta para representarse una imagen individual. Que se observe, en efecto, mi representación de Pe- (1) Lubbock, Les origines de la eivilisation, cap. DC.—T a Y- lor, La civilisation primitive, t. 1, cap. VII.
LA ATENCIÓN VOLUNTARIA 85 dro ó de Pablo, de mi perro, de todo ser ú objeto concreto perfectamente conocido por mí; no puede ser más que un extracto de las percepcion g s múltiples que yo he tenido de ellas, y que me las han presentado bajo diferentes aspectos. En la representación de una imagen individual hay una lucha entre las imágenes anteriores de este objeto sobre cuál prevalecerá en la conciencia. En la concepción de una idea general hay esa lucha entre diversas imágenes genéricas con el mismo fin. Es un extracto de segundo ó tercer orden. Se forma así un núcleo común alrededor del cual oscilan elementos vagos y oscuros. Mi concepción general (le hombre ó de perro, si persiste, por poco que sea, en la conciencia, tiende á tomar una forma concreta; se hace un blanco ó un negro, un sabueso ó un perro de presa. El elemento motor está representado sobre todo por la pdabra: volveremos sobre ella. En cuanto á las imágenes ó extracto de imágenes, adjuntas á la palabra, sería bien difícil decir lo que resta en ellos de los movimientos incluidos en las 'percepciones originales.
86 PSICOLOWA DE LA ATENCIÓN e) En la categoría precedente, á medida que las ideas se hacen más generales, el papel de las imágenes se borra poco á poco, la palabra se hace más y más preponderante hasta el momento en que queda sola. Tenemos, pues, esta marcha progresiva: imágenes genéricas sin palabra, imágenes genéricas con palabra, palabra sin imágenes. En este ultimo grado, encontramos los conceptos puramente científicos. La palabra ¿existe sola en el espíritu en ese período supremo de la abstracción? Adopto la afirmativa sin vacilar. No puedo entrar en detalles, que me harían salir del asunto; me limitaré á hacer notar que, si no hay nada actualmente sin la palabra, hay, debe haber un saber potencial, la posibilidad de un conocimiento. «En el pensamiento actual, dice Leibniz, tenernos costumbre de omitir la explicación de los s i gnos por medio de lo que significan, sabiendo creyendo que tenemos tal explicación en nuestro poder; pero esta aplicación ó explicación de las palabras no la juzgamos necesaria actualmente... Llamo á esta •manerade
LA ATENCIÓN VOLUNTARIA 87 razonar ciega ó simbólica. La empleamos en álgebra, en aritmética y, de hecho, universalmente» El aprendizaje de la numeración en los niños, mejor aún en los salvajes, muestra bien como la palabra, en un principio adherida á los objetos, después á las imágenes, se desprende progresivamente para vivir vida independiente. Por último, se parece á la moneda fiduciaria (billetes de banco, cheques, etc.), ofreciendo la misma utilidad y los mismos peligros. Aquí el elemento motor no puede encontrarse más que en la palabra. Las recientes investigaciones, á las que se ha hecho alusión más arriba, han demostrado que la palabra no existe bajo la misma forma en todos los individuos. Para los unos consi s te sobre todo en estados articulatorios. Stricker, en su libro sobre La palabra y la ',lo! - sica, ha descrito, según una experiencia propia, un tipo perfecto de ello: son los motores por excelencia. Para otros consiste, sobre todo, en imágenes auditivas; es una palabra interior, muy bien descrita por V. Egger. Otros, mucho más raros, pien-
94 PSICOLOGfA DE LA. ATENCIÓN que indicarla; pero vale más ensayar tína respuesta, aun de mera conjetura, que eludir la dificulta(i. Tal vez no deje de tener algún provecho el buscar aclaraciones en un orden de fenómenos análogos, pero más sencillos. Los movimientos reflejos, sean los reflejos propiamente dichos, naturales, innatos, sean los reflejos adquiridos, secundarios, fijados por la repetición y el hábito, se producen sin elección, sin dudas, sin esfuerzo, y pueden durar mucho tiempo sin fatiga. No ponen en juego en el organismo más que los elementos necesarios para su ejecución, y su adaptación es perfecta. Son, en el orden estrictamente motor, los equivalentes de la atención espontánea, que es también un reflejo intelectual, y no supone ni elección, ni dudas, ni esfuerzo, y puede durar también mucho tiempo sin fatiga. Pero hay otras categorías de movimientos más complejos, artificiales, de los que pueden darse como ejemplos: la escritura, la danza, la esgrima, todos los ejercicios corporales,
LA ATENCIÓN, VOLUNTARIA 95 las profesiones mecánicas. Aquí, la adaptación, no es ya natural, tiene que adquirirse trabajósamente. Exige una elección, tanteos, esfu3rzos, y al principio va acompañada de fatiga. La observación diaria demuestra que se producen al principio un gran número de movimientos inútiles: el niño que aprende á escribir mueve el brazo, los ojos, la cabeza, y á veces una parte del cuerpo. Lo que hay que conseguir es impedir esa difusión y, por medio de asociaciones y disociaciones apropiadas, producir el máximum de trabajo útil con el mínimum de esfuerzo. La razón de este hecho está en que no hay movimientos aislados; y que un músculo que se contrae actúa sobre sus vecinos.y con frecuencia sobre otros muchos. Se consigue 'Dr medio de ensayos repetidos, por una feliz casualidad; las gentes hábiles, rápidamente; las torpes, con lentitud ó nunca. Pero el mecanismo es si3mpre el mismo: consiste en reforzar ciertos movimientos, en coordinarlos en grupos simultáneos ó en serie, y en suprimir los demás, en suspenderlos.
96 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN La atención voluntaria ó artificial procede del mismo modo. Cuando se prepara á entrar en ese estado penoso, se ve que los estados de conciencia surgen por grupos ó por series, porque no hay más estados de conciencia aislados que movimientos aislados. Entre ellos, muchos no sirven para el objeto principal, ó lo dificultan. Hay aquí también estados de conciencia inútiles ó nocivos que suprimir, si es posible. Una buena parte de nuestra tarea consiste en ese trabajo negativo, por el cual los intrusos son expulsados de la conciencia ó reducidos á su menor intensidad. ¿Cómo se consigue esto cuando se consigue? Es preciso, ó bien renunciará toda explicación, ó bien admitir una acción de suspensión ejercida so- Lre los elementos motores de esos estados de conciencia. Tenemos en semejante caso el senti miento muy claro de un esfuerzo sostenido. ¿De dónde procederá éste sino de la energía gastada para producir acciones de suspensión? Porque el curso ordinario del pensamiento, entregado á sí mismo, está oxceptuado de él. Si á esto se objeta que de ese modo el mece-
LA. ATENCIÓN VOLUNTARIA 97 nismo de la atención voluntaria queda oculto, recordaremos que el mecanismo fundamental de toda volición queda oculto. No entran en la conciencia más que los dos términos extremos, el principio y el fin: todo el resto queda en el dominio fisiológico, ya se trate de hacer ó de impedir, ó de producir un movimien to ó una suspensión. La atención es un estado momentáneo, provisorio, del espíritu; no es un poder permanente como la sensibilidad o la memoria. :TV Es una forma (la tendencia al monoideísmo) que se impone á una materia (el curso ordinario de los estados de conciencia); su punto de partida está en el azar de las circunstancias (atención espontánea), ó en la posición de un fin determinado de antemano (atención voluntaria). En ambos casos, es preciso que se despierten estados afectivos, tendencias. Aqui está la dirección primitiva. Si faltan, todo aborta; si son vacilantes, la atención es inestable; si no duran, la atención se desvanece. Al hacerse así preponderante un estado de conciencia, el mecanismo de la así ciación
98 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIón entra en juego siguiendo su forma múltiple. El trabajo de dirección consiste en elegir los estados apropiados, en mantenerlos (por inhi_ bición) en la conciencia, de modo que puedan proliferar á su vez, y así sucesivamente par una serie de elecciones, de suspensiones y de refuerzos. La atención no puede nada más; ella no crea nada, y si el cerebro es infecundo, si las asociaciones son pobres, funciona en vano. Dirigir voluntariamente su atención, es un trabajo imposible para muchas personas, aleatorio para todos. III Sabido es por experiencia que la atención voluntaria va siempre acompañada de un sentimiento de esfuerzo, que .está en directa de la duración de la atención y de la' razón dificultad de mantenerla. ¿De dónde viera®
LA ATENCIÓN VOLUNTARIA 99 111j/ 1' ese sentimiento de esfuerzo y cuál es su significación? El esfuerzo atencional es un caso particular del esfuerzo en general, cuya manifestlción más común y más conocida, es la que acompaña al trabajo muscular. Tres opiniones se han emitido sobre el origen de este sentimiento. Es de origen central: es anterior al movimiento, ó al menos simultáneo; va de dentro á fuera; es centrífugo, eferente; es un sentimiento de energía desplegada; no resulta, como en la sensación propiamente dicha, de un influjo exterior trasmitido por los nervios centrípetos (Bain). Es de origen periférico: es posterior á los movimientos producidos; va de fuera á dentro: es aferente; es el sentimiento de la energía que ha sido desplegada; es, como toda otra sensación, transmitido de la perlería del cuerpo al cerebro por los nervios centrípetos (Charlton Bastian, Ferrier, W. James, etc.) Es á la vez central y periférico: hay un sentimiento de la fuerza ejercida ó sentimien-
100 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN to de inervacióri, y hay también un sentimiento de movimiento efectuado; es primero centrífugo, después centrípeto (Wundt). Esta teoría mixta parece ser también la de J. Mil_ Iler, uno de los primeros que han estudiado la cuestión. La segunda tesis, que es la más reciente, parece la más sólida. Ha sido expuesta cuidadosamente por M. W. James en su monografía The Feeling of E ffort (1880), y la tesis del sentimiento de energía desplegada, anterior al movimiento, ha sido criticada por él con una gran penetración. El autor, discutiendo los hechos, unos tras otros, ha demostrado que, en los casos de parálisis de una parte del cuerpo ó de un ojo, si el enfermo tiene el sentimiento de una energía desplegada, aunque el miembro permanezca inmóvil (lo que parece justificar la tesis de un sentimiento de inervación central, anterior al movimiento) es que hay en realidad un movimientoproducido en la otra parte del cuerpo,. en el miembro correspondiente, ó en el ojo que no está paralizado. Deduce de aqui,
LA. ATENCIÓN VOLUNTARIA. 101 que este sentimiento es un estado aferente, complejo, que viene de la contracción de los músculos, de la extensión de los tendones, de los ligamentos y de la piel; de las articulaciones comprimidas; del pecho fijado; de la glotis cerrada; de la ceja fruncida; de las mandíbulas apretadas, etc.; que es, en una palabra, corno toda sensación, de origen periférico. Hasta para los que no consentirían en admitir esta tesis como definitiva, es cier- to que explica los hechos de una manera bastante más satisfactoria, bastante más conforme á las leyes generales de la fisiología que la hipótesis que liga este sentimiento á la descarga nerviosa motora, permaneciendo insensible el aparato motor en la dirección centrípeta. Examinemos ahora el caso particular del esfuerzo de la atención. Los antiguos psicólogos se han limitado á comprobar su existencia: nu le explican. No hablan 1 . ; él más que en términos vagos ó misteriosos, como de un «estado del alma» y de una manifestación hiperorgánica. Ven en él <una acción
102 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN del alma sobre el cerebro para ponerle en juego.» Me parece que Fechner es el primero (1860), ' que ha ensayado una localización precisa de das diversas formas de la atención, refiriéndolas á partes determinadas del organismo. Por este título, me parecen dignos de mencionarse, como tentativa de explicación, los pasajes siguientes: «El sentimiento de esfuerzo de la atención en los diversos órganos sensoriales, no me parece ser más que un sentimiento muscular (illuskelgepidil), producido poniendo en movimiento, por una especie de acción refle- ja, los músculos que están en relación con los diferentes órganos sensoriales. Se preguntará entonces, ¿á qué contracción muscular puede estar ligado el sentimiento de esfuerzo de atención cuando nos esforzarnos en recordar alguna cosa? Mi sentido interno me da sobre esto una respuesta clara. Experimento una sensación muy distinta de tensión, no en el interior del cráneo, sino corno una tensión y contracción de la piel de la cabeza, y una presión de fuera adentro sobre
LA ATENCIÓN VOLUNTARIA 103 todo el cráneo, causada sin duda por una contracción de los músculos de la piel de la cabeza: lo que concuerda perfectamente con las expresiones: abrirse la cabeza (sich den Kopfzerbrechen), comprimirse la cabeza (den. Kopf zusamme:inehmen). En una enfermedad que tuve una vez, durante la cual no podía soportar el menor esfuerzo de pensamien- to continuo (y en esta época ,no estaba inclinado á ninguna teoría), los músculos de la piel, en particular los del occipucio, tenían un grado muy claro de sensibilidad morbosa, siempre que trataba de reflexionar.» En el pasaje siguiente, Fechner describe este sentimiento del esfuerzo, al principio en la atención sensorial, después en la reflexión: <Si trasportamos nuestra atención del dominio de un sentido al de otro, experimentamos inmediatamente un sentimiento determinado de cambio de dirección; sentimiento dificil de describir, pero que todos pueden reproducir por experiencia. Designamos este cambio como una tensión diversamente localizada.
110 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN ésta exige, como toda forma de trabajo, un capital de reserva, que puede gastarse. En el paso del estado de distracción al de atención hay, pues, trasformación de fuerza de tensión en fuerza viva, de energía potencial en energía actual. Ahora, bien, aquél es un momento inicial muy distinto al momento del esfuerzo sentido, que es un efecto. Hago esta llamada sin insistir. El examen de la cuestión no podrá intentarse con provecho sino después de haber recorrido el conjunto de nuestro estudio. I V Las investigaciones experimentales sobre la atención voluntaria, han confirmado y precisado ciertas conclusiones, que desde luego se desprenden naturalmente de una comprensión exacta del asunto. Estas investigaciones son directas ó indirectas, según que
LA ATENCIÓN VOLUNTARIA 111 estudian la atención en sí misma, en sus variaciones individuales, en estado normal y morboso, ó según que estudien corno el medio, el instrumento de otras investigaciones sobre la duracion de las percepciones, de las asociaciones, del juicio, ó de la elección. La atención es, en efecto, la condición psíquica fundamental de casi todas las investigaciones psicométricas (1). Obersteiner, para el que la atención es esencialmente un hecho de inhibición, ha encontrado que exige en general más tiempo entre los ignorantes que entre las gentes cultas; en las mujeres que en los hombres que por su género de vida han desarrollado su poder de suspensión; en los viejos que en los adultos y los jóvenes: lo que consiste sin duda (1) Consúltese para el pormenor y lo necesario para los experimentos : Obersteiner , Experimental Researches on attention, en Brain, Enero 1879.—Wundt, Psychologie physiologique, t. II, c. XVI—EKner, en IIermann, Handbuch de• Physiologique, t. II, fase. 2, pág. 233 y sig. —Stanley Hall, Reaction time and attention in the hypnotic state, en1 ind (Abril 1883).—La unidad en todos los números dados, es la milésima de segundo=u.
112 PSICOLOMA DE LA ATENCIÓN en una actividad funcional menos rápida. Una serie de experimentos hechos en la misma persona, han dado como término medio: en estado normal, 133 a ; en el caso de dolor de cabeza 171 a, y en el estado de fatiga y de somnolencia 183 z. En un enrermo, al -- principio de la parálisis general, -el tiempo medio era de 166 a ; en el segundo período de esta efermedad, cuando el sujeto fué compatibie con la investigación experimental, se han obtenido 281 a y hasta 755 .. De otro lado, Stanley Hall, que ha tenido la suerte de encontrar un individuo que podía reobrar correctamente en estado de hipnotismo, ha comprobado una disminución muy sensible del tiempo de reacción, que pasa de un término medio de 328 z (estado normal) á 193 a (estado hipnótico), resultcdo que puede ser previsto en razón del monoideísmo propio en el hipnotismo. Wundt y Exner han hecho otros experiinentos en el hombre normal. A veces, al individuo se le coge en estado de distracción, y la impresión contra la cual debe reaccionar sof
LA ATENCIÓN VOLUNTARIA 113 breviene de improviso y sin haberse determinado de antemano. A veces la impresión está determinada en cuanto á su naturaleza, pero no en cuanto al tiempo en que se debe producir. Otras, la impresión está completamente determinada (naturaleza y tiempo), advirtiendo una señal al individuo, que la impresión va á venir. En esta mezcla ascendente de la indeterminación hacia la determinación, el tiempo de reacción va siempre disminuyendo, como se podría suponer (le antemano. Así, mientras que en el caso de distracción puede elevarse á la cifra enorme de 500 a , cae en el segundo caso á 253 -.3, y con señal á 76 6 . Estos experimentos nos presentan bajo su forma más simple al estado llamado de atención expectante ó de preatención. Contienen algunas observaciones propias para confirmar lo que se ha dicho anteriormente. Si en la atención expectante se considera el lado intelectual, se ve que es un estudio preparatorio durante el cual se evoca la ima- . gen de uu acontecimiento previsto ó presa-
114 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN mido. Se constituye él estado de monoideísmo de manera que el acontecimiento real no es más que el refuerzo de la representacion pre existente. En ciertos experimentos, se producen dos impresiones casi simultáneas , y se trata de determinar cuál es anterior en el tiempo. Si son de distinta naturaleza, una auditiva (un golpe de timbre), la otra visual (una chispa eléctrica), se tiene una tendencia á considerar como anterior, ó la impresión más fuerte, ó bien aquélla á que se dirigía la atención. Entregándose á investigaciones de este género, Wundt podía, á voluntad, según la dirección. dada á su. atención, ser primero tan pronto la una como la otra. Cuando las dos excitaciones son de igual naturaleza, no se percibe bien más que la primera; la segunda pasa desapercibida. Si se considera el lado motor de la atención expectante, se ve que produce una inervación preparatoria de los centros nerviosos y de los músculos que, al menor choque, puede convertirse en impulsión real. La repre-
1, • LA ATENCIÓN VOLUNTARIA 115 sentación sola puede, pues, producir una reacción, sin causa exterior. Este estado explosivo se produce sobre todo en los casos en que la impresión esperada es indeterminada, en. los casos que se podría llamar de atención expectante en general. La inervación motora se reparte entre todos los dominios sensoriales: se produce entonces un sentimiento de inquietud y de malestar de tensión tal, que un cuerpo que cae, un accidente de laboratorio, producen una reacción automática. Cuando la impresión esperada está bien determinada, la inervación motora tiene su camino trazado de antemano; la tensión, en lugar de ser difusa, está localizada. El tiempo de reacción puede hacerse nulo y hasta negativo. Cuando se debe hacer la reacción por procesos diferentes ó por excitaciones diferentes, es preciso que se proliz-Ja un cambio en la dirección de las vías nerviosas: este es un estado muy fatigoso. zi nos obstinamos en reaccionar, el tiempo aumenta desme-
nn -,7 116 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN suradamente , hasta un segundo, según Exner. Debemos mencionar tambien las i nvestigaciones experimentales de M. N. Lange sobre las oscilaciones de la atención sensorial. En el silencio de la noche, el tic-tac de un reloj, situado á alguna distancia, á veces no se oye y otras se oye reforzado: igual pasa con el ruido de una cascada; oscilaciones análogas se han observado en el orden de las sensaciones ópticas y táctiles. Estas variaciones no son objetivas, no pueden ser sino subjetivas. ¿Hay que atribuirlas, como se hace de ordinario, á la fatiga del órgano sensorial? El autJr no lo cree; son para él de causa central y debidas á las oscilaciones de la atención. Cuando se está atento á dos excitaciones simultáneas, una óptica y la otra acústica; si son de origen periférico las oscilaciones, deberían ser independientes la una de la otra. No ocurre así: las dos especies de oscilaciones no coinciden jamás; están siempre separadas por un intervalo perfectamente de-.• terminado. ¿Cuál es la. causa de esta period
LA. ATENCIÓN VOLUNTARIA 117 cidad de las oscilaciones? Según el autor, está en la oscilación de las imágenes que acompañan á la percepción sensorial. El refuerzo que existe en la atención, proviene de que á la impresión actual se agrega la imagen de una impresión anterior. La atención sensorial sería una asimilación de la impresión real que permanece inmutable con la imagen anterior que experimentan las oscilaciones (1). Se ve, en resumen, que la atención no se parece en nada á una actividad pura que está ligada á condiciones físicas, perfectamente determinadas: no obra más que por ellas y depende de ellas. (1) Lauge Beitr&ge zur Theorie der sinnlichen Aufmerbana keit und der activen Apperception en los Phitosophischo Studien, 1887, tít. IV, fase. 3. 11# 11' A
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Aka_ _al_ Atm_ _ffism_ Asta_ _JIM_ Asfk. _sok. Áfa._ CAPITULO III LOS ESTADOS MORBOSOS DE LA_ A TENCI(iN La distracción.— Clasificación de las formas patológicas.-1.° Hipertrofia de la atención: transición del estado normal á los estados morbosos —La hipocondria.—Las ideas fijas: sus variedades.—Semejanzas y diferencias con la atención. — El éxtasis: sus variedades; los diversos grados del éxtasis. Estado de monoideismo completo.-2.' Atrofia de la atención: los maniacos.—El estado de agotamiento; la debilidad de la atención y la del poder motor van á la par.—La atención en el sueño y en el hipnotismo.—La atención en los idiotas. Para acabar el estudio de la atención, nos quedan por examinar los casos morbosos. No me propongo bosquejar una patología de la atención: el título sería demasiado amb'.cio-
126 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN atención espontánea, y con mayor razón la atención voluntaria no se constituyen, ó bien no aparecen más que por relámpagos. Esto se encuentra en diferentes grados en los idiotas, los imbéciles, los débiles de espíritu y los dementes. Después de esta clasificación rápida pase-. mos á los detalles. Conviene primero observar que hay una transición casi insensible del estado normal á las formas más extravagantes de la idea fija. A t g do el mundo le ha ocurrido verse como perseguido por un aire musical ó una frase nsignificante, que se repite obstinadamente sin razón válida. Esta es la forma más ligera de la idea fija. El estado de preocupación nos conduce á un grado más alto: el cuidado de una perl Dna enferma, de un examen que pre-
LOS ESTADOS MORBOSOS DE LA ATENCIÓN 127 parar, de un gran viaje que emprender, y otros mil hechos de esta naturaleza; sin constituir un estado de verdadera obsesión para la conciencia, obran por repetición. A pesar (le su intermitencia, la idea permanece viva, brotando bruscamente del fondo de lo inconsciente; tiene más estabilidad que ninguna otra, y sus eclipses momentáneos no le impiden jugar el papel principal. A decir verdad, en todo hombre sano hay casi siempre una idea dominante que reglamenta su conducta: el placer, el dinero, la ambición, la salvación de su alma. Esta idea fija, que dura toda la vida, excepto en el caso en que hay sustitución de una por otra, se resuelve, finalmente, en una pasión fija: lo que prueba una vez más que la atención y todos sus modos dependen de estados afectivos. La metamorfosis de la atención en idea fija aparece todavía mucho mayor en los graneles hombres. «¿Qué es una gran vida?—decía Alfred de Vigny.—Un pensamiento de la juventud realizado en la edad madura». Para muchos hombres célebres este <pensamiento» ha sido
128 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN de tal modo absorbente y tiránico, que apenas se le puede rehusar el carácter morboso. Esta trasformación de la atención espontánea en idea fija, decididamente patológica, está muy clara en los hipocondriacos. Se puede seguir su evolución, observar todos sus grados, porque esta enfermedad tiene un gran número de ellos, desde la preocupación más ' .11( ligera, hasta la más completa obsesión. Aunque pueda germinar y crecer, más que en un • M I terreno propicio, y suponga por consiguiente ciertas condiciones físicas y mentales, en su origen no pasa del nivel medio de la aten- :31 ción espontánea: el aumento se hace sólo poco á poco. Poco importa, por otra parte, que los sufrimientos sean reales ó imaginarios. Desde el punto de vista psicológico, subjetivo, es igual. Se sabe que el solo hecho de fijar la atención sobre una parte del cuerpo, el corazón, el estómago, la vejiga, los intestinos, lleva á la conciencia sensaciones insólitas, lo que es un caso de la ley general de que todo estado de conciencia vivo tiende á actualizarse. Ciertos hombres tienen en este
LOS ESTADOS MORBOSOS DE LA ATENCIÓN 129 respecto un don particular. Sir J. Brodie afirma que podía experimentar un dolor en una región cualquiera de su cuerpo fijando fuertemente la atención sobre ella. Ahora bien; fijar la atención significa simplemente dejar que un cierto estado dure y predomine. Este predominio, inofensivo al principio, aumenta por los efectos mismos que produce. Se ha establecido un centro de atracción que poco á poco adquiere el monopolio de la conciencia. Entonces es una preocupación perpetua, una observación de todos los instantes sobre el estado de cada órgano y-los productos de cada función; en una palabra, el estado de hipocondría completa, cuyo cuadro se ha trazado tantas veces. Pero hay ideas fijas más extraordinarias, más raras, que por su naturaleza, puramente intelectual, son como la caricatura de la reflexión. Estas son las ideas fijas propiamente dichas. Muchos autores contemporáneos las han estudiado con gran cuidado (I). Por des- (1) Westphal, Ueber Zwanysvorstellungen (Arehiv. für Psychiatrie, 1878); Berger, Grübelsucht und Zwangsvorsiellun-
PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN gracia, las memorias y las recopilaciones de obs-rvaciones sobre este asunto casi no ha salido del dominio de la psiquiatria, y la psicología no ha sacado provecho de ellas por lo menos en lo que concierne á la atención. Se está casi de acuerdo para clasificar las ideas fijas en tres grandes categorías: 1.° Las ideas fijas simples, de naturaleza puramente intelectual, que quedan lo más frecuentemente encerradas en la conciencia 15 que no se traducen al exterior más que por actos insignificantes. 2.° Las ideas acompañadas de emociones, tales como el terror y la angustia (agorafobia, locura de la duda, etc.) 3.° Las ideas fijas de forma impulsiva, gen. (ibid, t. VIII); Krafft-Ebing, Lehrbuch der Psychiatri e y Ueber Geistesstdrungen durch Zwangsvorstellungen (Zeitáchrift fur _Psychiatrie, t. XXXV); Griesinger, Ueber ein wenig be-' kannten psychopathische Zustand (Archiv fitr Psych., t. 1); Meschede, Ueber krankhafte Fragesucht (Zeit. filr Psych., t. XXVII); Buccola, Le idee fisse e le loro condizione fisi o l iatologiche (1880) ; Tanaburini, Sulla pazzia del dubbio e sulle idee fisse ed impulsive (1883); Luys, Des obsessions ques (Encéphale, 1883); Charcot et Magnalí, De l'onomatoinanie (en Archives de neurologie, 1886.) pathologt- 1. , 0
(ie o la as 11 e LOS ESTADOS MORBOSOS DE LA ATENCIÓN 131 conocidas bajo el nombre de tendencias irresistibles, que se traducen por actos violentos á criminales (robo, homicidio, suicidio.) Aunque no haya demarcación fija entre las tres clases, puede decirse que la primera tiene por carácter específico una perturbación de la inteligencia; que la segunda es más bien del orden afectivo, y que la tercera depende de un debilitamiento de la voluntad. Estas dos últimas se excluirán rigurosamente de nuestro estudio porque provienen de la patología de los sentimientos y de la voluntad. Es mucho mejor atenernos á los casos puros de toda mezcla, que á los que son rigurosamente comparables con el estado de monoideismo relativo, que se llama la atención. Aun restringiéndose este grupo, no faltan los ejemplos de ideas fijas. Se les ha ciado diversos nombres, según su carácter predominante. En los unos, la idea fija toma una forma matemática (aritmornania). ¿Por qué tienen los hombres tal estatura? ¿Por qué las casas tal dimensión? ¿Por qué los árboles tal altura? Y así sucesivamente á propósito de
132 PSICOLOGÍA DE LA_ ATENCIÓN cada objeto. Más frecuentemente es una necesidad sin fin de calcular, de sumar, multiplicar. <Una mujer, que tenía numerosos síntomas de histerismo, no podía echar una mirada sobre una calle sin ponerse enseguida, y contra su voluntad, á calcular el número de adoquines de esa calle, después de todas las calles de la ciudad, después de todas las ciudades de Italia, y después de los arroyos y de los ríos. Si veía un saco de trigo, enseguida comenzaba en su cerebro un trabajo de cálculo sobre el número de granos contenidos en la ciudad, en la región, en el país entero... Confesaba que no sólo se sentía arrastrada por una fuerza irresistible á hacer cálculos tan extraños, sino que estas ideas fijas estaban tan bien organizadas, que si durante este penoso trabajo era interrumpi da . por la imposibilidad de ir más lejos ó por cualquiera otra, experimentaba un sentimiento de angustia con sufrimientos físicos i mposibles de referir (1)». Se me muestra un. (1) Roncati en Buccola, op. cit, p. 6. Id
LOS ESTADOS MORBOSOS DE LA. ATENCIÓN 133 joven que pasa la mayor parte de su tiempo en calcular la hora de partida y de llegada á cada estación de los trenes de toda la superficie del mundo. Hasta concede vías férreas á los países que no las tienen, y reglamenta á su voluntad este servicio imaginario. Redacta indicadores muy complicados que c i taren páginas enormes, rectifica curvas y establece concordancias en los puntos de bifurcación. Es, por otra parte, muy inteligente. Otra forma de idea fija consiste en preguntar sin fin acerca de un problema abstracto, que los mismos enfermos juzgan insoluble. Los alemanes llaman á esto Grri,bet,s-ucht, los ingleses «manía metafísica». La forma interrogativa que le es propia, ha hecho que se le designe con el nombre de Fragetrieb. Un hombre, cuya observación ha referido Griesinger, no podía oir la palabra «bello» sin representarse á su pesar una serie indesrifrable é indefinida de cuestiones sobre los problemas . más abstrusos de la estética. La palabra «ser» le lanzaba en una serie metafísica. Este en-
134 PSICOLOGIA DE LA ATENCIÓN ferino, de mucha cultura, nos dijo en su confesión: «Yo arruino mi salud p ensando sin cesar en problemas que la razón no podrá resolver jamás y que, á pesar de los esfuerzos más enérgicos de mi voluntad, me fatigan sin descanso. El curso de estas ideas, es incesante... Esta reflexión metafísica, es demasiado continua para ser natural... Cada vez que vuelven estas ideas, intento arrojarlas, y me exhorto á seguir el camino natural del pensamiento, á no embrollarme el cerebro con argumentos muy oscuros, á no abandonarme á una meditación de las cosas abstractas é insolubles. Y, sin embargo, no puedo sustraerme al impulso continuo que martillea mi espíritu, á la tendencia inmutable y fija que me persigue y no me deja un instante de calma (D.» Presentaré, por razón de su carácter puramente intelectual, un último ejemplo de. idea fija referido por Tamburini: «Un joven, estu- o) Griesinger, op. cit.—Para comprender el verdadero valor de la observación, hay que notar que se trata de un metafísico á pesar suyo.
LOS ESTADOS MORBOSOS DE LA ATENCIÓN 135 liante de derecho, de padres neurópatas, estaba dominado por el pensamiento continuo de conocer el origen, el porqué, el cómo del curso forzoso de los billetes de Banco... Este pensamiento mantenía viva su atención á cada instante, y le impedía ocuparse de cualquier otra cosa; se interponía entre el mundo 'exterior y él; y aunque hiciese esfuerzos por olvidarlo, le era imposible conseguirlo. Juzgándose incapaz, á pesar de largas reflexiones y de múltiples investigaciones intentadas para resolver este problema, de entregarse á cualquier otro trabajo mental, cayó en tal estado de tristeza y de apatía, que quiso interrumpir el curso de sus estudios... Su sueño era incompleto é interrumpido; á menudo pasaba noches en vela, siempre absorto en su idea dominante. Hay que observar en este caso un fenómeno muy singular. A consecuencia de la tensión continua de su espíritu sobre el problema de los billetes de banco y del curso forzoso, concluyó por tener siempre delante de los ojos la imagen de los mismos billetes, con todas sus variedades de for-
142 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN pueden expulsar; pero no llega á ocuparlos por completo, se queda en una «idea delirante abortada.» Esta naturaleza formal de la idea fija, demuestra bien su estrecho parentesco con la atención. Esta, lo hemos dicho muchas veces, no es más que una actitud mental. Las percepciones, imágenes, ideas y emociones, son su materia; no las crea, no hace más que aislarlas, reforzarlas, ponerlas en claro: no es más que un modo. El lenguaje usual mismo establece constantemente una distinción entre la forma ordinaria y la forma atenta de los estados del espíritu. Estoy, pues, dispuesto á sostener con Buccola «que la idea fija es la atención en su más alto grado, el último extremo de su facultad de inhibición.» No hay ningún límite, ni aun flotante, entre ambas; y, para resumir, si se comparan una con otra: he aquí lo que se comprueba: 1.° En ambos casos, predominio é intensidad de un estado de conciencia, pero
LOS ESTADOS MORBOSOS DE LA ATENCIÓN 143 muy superior en el caso de la idea fija. Esta, á consecuencia de condiciones orgánicas, es permanente, dura, dispone siempre de un factor psíquico de gran importancia: el tiempo. 2.° En ambos casos, el mecanismo de la asociación está limitado. Este estado de excepción dura poco ea la atención; la conciencia vuelve espontáneamente á su estado normal, que es la lucha por la existencia entre dos estados heterogéneos. La idea fija impide toda difusión. 3.° La idea fija supone es uno de los efectos ordinarios de la degeneración— un debilitamiento notable de la voluntad, es decir, del poder de reobrar. No hay estado antagónico que pueda reducirla. El esfuerzo es imposible 6 infructuoso. De ahí ese estado de angustia del enfermo, consciente de su ,impotencia. Fisiológicamente, puede representarse con verisimilitud la condición de la idea fija del modo siguiente: en estado normal, el cerebro trabaja todo él, es una actividad diseminada.
wwww4uoirriww., 144 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN Se producen descargas de un grupo celular otro, lo que es el equivalente objetivo (le los cambios perpetuos de la conciencia. En el estado morboso, son activos sólo algunos elementos nerviosos; ó por lo menos, su estado de tensión no pasa á otros grupos. No es por lo demás necesario que los elementos nerviosos ocupen un punto ó una región limitada del cerebro; pueden estar separados con tal que estén estrechamente unidos y asociados parl el trabajo . común. Cualquiera que sea su pusición en el órgano cerebral, están (le hecho aislados: toda la energía disponible se lin, acumulado en ellos, y no la comunican á otros grupos: de ahí su monopolio y su exa - gerada actividad. Hay una falta de equilibrio fisiológico, debido probablemente al estado de nutrición de los centros cerebrales. Esquirol llamaba á la idea fija una catalepsia de la inteligencia . Se podría comparar también á un fenómeno de orden 1110," tor: la contractura. Esta es una contnicción prolongada de los músculos; depende de un exceso de irritabilidad de los centros nervio-
LOS ESTADOS MORBOSOS DE LA ATENCIÓN 145 sos; la voluntad es impotente para destruirla. La idea fija tiene una causa análoga: consiste en una tensión excesiva, y la voluntad no tiene poder sobre ella. II Podría llamarse la idea fija, la forma crónica de la hipertrofia de la atención: el éxtasis es en ella la forma aguda. No tenemos que estudiar por entero este estado extraordinario del espíritu. Lo hemos tomado por lo demás (I) por su lado negativo, el aniquilamiento de la voluntad; lo tomaremos hoy por su lado positivo: la exaltación de la inteligencia. Relacionar la atención y el éxtasis, no es nuevo; la analogía de los dos estados es tan (1) Las enfermedades de la voluntad, cap. V. Madrid, V. Suárez, 1899. 10
146 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN grande, que muchos autores se han valido de la atención para definir el éxtasis. «Es, dice Bérard, una exaltación viva de ciertas ideas que absorben de tal modo la atención, que las sensaciones están suspensas, los inovirnien. tos voluntarios detenidos, la acción vital misma, con frecuencia retrasada.» Para Michéa, es «una contemplación profunda, con abolición de la sensibilidad y suspensión de la facultad. locomotora.» A. Maury se expresa aún más explícitamente. «Una simple diferencia de grado separa el éxtasis de la acción de fijar con fuerza una idea en la inteligencia. La contemplación implica todavía el ejercicio de la voluntad y el poder de hacer cesar la tensión extrema del espíritu. En el éxtasis, que es la contemplación llevada á sri más alto poder, la voluntad, susceptible en rigor para provocar el acceso, es impropia para suspenderle (1).» Como para la idea fija, se pueden notar grados intermedios entre el estado normal (1) Maury, le Sommeil et les Réves, pág. 235.
LOS ESTADOS MORBOSOS DE LA ATENCIÓN 147 el éxtasis. Los hombres dotados de una atención potente, pueden aislarse espontáneamente del mundo exterior. Inaccesibles á las sensaciones y hasta al dolor, viven temporalmente en ese estado especial llamado la contemplación. La historia tan citada de Arquímedes, durante la toma de Siracusa, real ó falsa de hecho, es cierta psicológicamente. Los biógrafos de Newton, Pascal, W. Scott, Gauss y bastantes otros, han presentado bastantes ejemplos de este arrobamiento intelectual. «Antes de la invención del cloroformo, los pacientes soportaban algunas veces grandes operaciones sin dar señal de dolor, y después declaraban que no habían sentido nada habiendo concentrado su pensamiento por un poderoso esfuerzo de atención en algún asunto que les cautivaba completamente. «Muchos mártires han sufrido la tortura con una serenidad perfecta, que no tenían, según propia confesión, ninguna dificultad en mantener. Su atención estática (entran-
148 PSICOLOGÍA DE LA ATENCIÓN ced), estaba de tal modo llena por las visio nes beatíficas, que se presentaban á,• sus miradas alegres, que las torturas corporales no les causaban dolor alguno (1).» El fanatismo político ha producido más de una vez los mismos efectos; pero por todas partes y siempre es una gran pasión la que sirve de punto de apoyo, lo cual prueba una vez más que las formas vivas y estables de la atención dependen de la vida afectiva, y sólo de ella. Dejemos los grados intermedios para llegar al éxtasis franco, y abandonemos todas las demás manifestaciones físicas y psíquicas que acompañan este estado extraordinario para no considerar más que un solo hecho: la extrema actividad intelectual, con concentración sobre una única idea. Este es un estado de ideación intensa y circunscrito; la vida entera está llevada al cerebro, que piensa donde una representación única lo absorbe todo. Sin embargo, el éxtasis, aunque eleva f -o+ 4 (1) Carpenter, Mental Physiology, cap. III. 4
LOS ESTADOS ' MORBOSOS DE LA. ATENCIÓN 149 en cada individuo la inteligencia al más alto poder, no puede trasformarla. No puede obrar sobre un espíritu limitado é ignorante como en uno muy cultivado y de altos vuelos. Podemos, pues, en vista de nuestro asunto, distinguir dos categorías de místicos. En unos, el acontecimiento interior consiste en la aparición de una imagen-maestra alrededor de la cual todo gira (la Pasión, la Natividad, la Virgen, etc.), y que se traduce por una sucesión regular de movimientos y discursos: tales como María de Mwrl, Luisa Latean, la estática de Voray. En otros, los grandes místicos, el espírita, después de haber atravesado la región de las imágenes, alcanzan la de las ideas puras, y allí se fijan. Trataré de demostrar después que esta forma superior del éxtasis realiza á veces el monoideísmo completo, absoluto; es decir, la perfecta unidad de la conciencia, que no consiste más que en un solo estado, sin cambio. Para dirigir esta marcha ascendente del espíritu hacia la unidad absoluta de la conciencia de que la atención misma, la más con-
1 150 PSICOLOGiA DE LA ATENCIÓN centrada, no es sino un pálido bosquejo, no tenemos necesidad de recurrir á hipótesis probables ni de proceder teóricamente, y d priori. Encuentro en El castillo interior de santa Teresa la descripción, parte por parte, de esta concentración progresiva de la conciencia que, partiendo del estado ordinario de difusión, reviste la forma de la atención, la pasa, y poco á poco, en algunos casos, llega á la perfecta unidad de la intuición. En verciad que este documento es único; pero una buena observación vale más que ciento medianas (1). Puede, por lo demás, inspirarnos plena confianza. Es una confesión hecha por mandato del poder espiritual, es la obra de un espíritu muy delicado, muy hábil en observar, y que sabe manejar su lengua para expresar los más fines matices. Ruego al lector que no se deje desviar por la fraseología mística de esta observación, (1) Es probable que se encontraran otras, hojeando la literatura mística de los diversos países. Los pasajes citados están sacados de El castillo interior, y un pequeño número de la Autobiografía. »fir
LOS ESTADOS MORBOSOS DE LA ATENCIÓN 151 que no olvide que es una española del siglo XVI la que se analiza, en el lenguaje y con las ideas de su tiempo; puede traducírsela en el lenguaje de la psicología contemporánea. Voy á ensayar esta. traducción, limitándome á demostrar esa concentración, siempre creciente, ese recogimiento incesante del campo de la conciencia, descrito según una experiencia personal. Hay, dice ella, un castillo hecho de un solo' diamante, de una belleza y de una pureza incornpar,ibles, entrar allí, habitarle, es el fin del místico. Este castillo es interior en nuestra alma; no hay que salir de nosotros para penetrarle, mas el camino es largo y difícil. Para alcanzarle, hay que recorrer siete moradas; se franquea por siete grados de «oración». En el estadio preparatorio se está aún sumergido en la multiplicidad de las impresiones y de las imágenes, en da vida del mundo». Traduzcamos: la conciencia sigue su. curso ordinario, normal. La primera morada' es alcanzada por la ' 4Koración vocal». Interpreto yo; la oración