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Habitar el mediterráneo. La casa mediterránea en la obra de Aris Konstantinidis

Gutiérrez Fonollá, Ana

Abstract

El archipiélago griego, Italia, Croacia, Egipto, la costa Norte de África, las costas Sur y Este de España, así como las Islas Baleares... países derivados de una misma civilización, sin apenas variaciones climáticas y por lo tanto unas arquitecturas populares semejantes. El presente Trabajo Fin de Grado pretende analizar la influencia que ejerce el Mar Mediterráneo sobre las cualidades arquitectónicas de las edificaciones de su litoral. La arquitectura vernácula mediterránea se caracteriza por una serie de valores y cualidades formales que no siempre han sido apreciadas como tales. Durante mucho tiempo todo cuanto tenía que ver con lo popular fue considerado como un elemento propio de culturas atrasadas y, por tanto, poco digno de ser estudiado o analizado. Ese fue el caso de la arquitectura autóctona del mediterráneo, que pasó de ser una desconocida para la cultura centroeuropea a ser percibida como un elemento de interés tanto arquitectónico como artístico en el siglo XX. La investigación se inicia de manera teórica, analizando el hábitat tradicional mediterráneo para entender cómo la arquitectura popular de esta región llegó a convertirse en una referencia importante en el panorama cultural internacional. Finalmente se expone y analiza la figura de Aris Konstantinidis, quien fue uno de los arquitectos de mayor prestigio en el movimiento moderno griego, con una trayectoria profesional que destacó, entre otras cuestiones, por la construcción de varios edificios con una clara inclinación mediterránea. El objetivo es aproximarnos a casos concretos del arquitecto y a su obra tanto construida como escrita, que constituyen un ejemplo de la síntesis entre lo vernáculo y la arquitectura moderna, y relacionarlos con otros proyectos destacables de la cuenca.

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H A B I T A R E L M E D I T E R R Á N E O. LA CASA MEDITERRÁNEA EN LA OBRA DE ARIS KONSTANTINIDIS Ana Gutiérrez FonolláTRABAJO DE FIN DE GRADO . Fotografía en la portada de la casa de Anavyssos de Aris Konstantinidis. Extraído de Paola Cofano y Dimitris Konstantinidis, 2010. H A B I T A R E L M E D I T E R R Á N E O. LA CASA MEDITERRÁNEA EN LA OBRA DE ARIS KONSTANTINIDIS ESTUDIANTE Ana Gutiérrez Fonollá TUTOR Nicolás Carbajal Ballell CURSO 2021-2022 Escuela Técnica Superior de Arquitectura Universidad de Sevilla ÍNDICE DE CONTENIDOS INTRODUCCIÓN Resumen Estado de la cuestión Motivación y objetivos Metodología de trabajo CAPÍTULO 1: MARCO HISTÓRICO. La seducción del mediterráneo CAPÍTULO 2: ARQUITECTURA, TERRITORIO E IDENTIDAD Aris Konstantinidis. Aprendiendo a mirar. Construcción de lugares. CONCLUSIONES BIBLIOGRAFÍA 05 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | 06 08 10 10 12 18 21 28 56 60 A la izquierda fotografías tomadas en el interior del estudio de Aris Konstantinidis en Atenas Extraído de Paola Cofano y Dimitris Konstantinidis, 2010. 06 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Paisaje arquitectónico de Oia, Santorini, 1929. Pintura Bernard Rudofsky Fuente: Alejandro García Hermida «El papel de lo vernáculo en la arquitectura moderna» «El Mediterráneo es un millar de cosas al mismo tiempo. No es un paisaje, sino innumerables paisajes. No es un mar, sino una sucesión de mares. No es una civilización, sino una civilización acumulada encima de otra» Fernand Braudel, El Mediterráneo. El espacio y la historia, Fondo de Cultura económica, México, 1989 07 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | ABSTRACT The Greek archipelago, Italy, Croatia, Egypt, the North African coast, the South and East coasts of Spain, as well as the Balearic Islands... countries derived from the same civilisation, with hardly any climatic variations and therefore similar popular architectures. This Final Degree Project aims to analyse the influence exerted by the Mediterranean Sea on the architectural qualities of the buildings along its coastline. Mediterranean vernacular architecture is characterised by a series of values and formal qualities that have not always been appreciated as such. For a long time, everything that had to do with popular architecture was considered as an element belonging to backward cultures and, therefore, not worthy of being studied or analysed. This was the case with the indigenous architecture of the Mediterranean, which went from being unknown to Central European culture to being perceived as an element of both architectural and artistic interest in the 20th century. The research begins theoretically, analysing the traditional Mediterranean habitat in order to understand how the popular architecture of this region came to become an important reference in the international cultural panorama. Finally, the figure of Aris Konstantinidis, who was one of the most prestigious architects in the modern Greek movement, with a professional career that stood out, among other issues, by the construction of several buildings with a clear Mediterranean inclination. The objective is to approach concrete cases of the architect and his work both built and written, which constitute an example of the synthesis between vernacular and modern architecture, and to relate them with other remarkable projects of the basin. Key words Mediterranean | Vernacular architectur | Greece | Aris Konstantinidis | Tradition | Housing INTRODUCCIÓN RESUMEN El archipiélago griego, Italia, Croacia, Egipto, la costa Norte de África, las costas Sur y Este de España, así como las Islas Baleares... países derivados de una misma civilización, sin apenas variaciones climáticas y por lo tanto unas arquitecturas populares semejantes. El presente Trabajo Fin de Grado pretende analizar la influencia que ejerce el Mar Mediterráneo sobre las cualidades arquitectónicas de las edificaciones de su litoral. La arquitectura vernácula mediterránea se caracteriza por una serie de valores y cualidades formales que no siempre han sido apreciadas como tales. Durante mucho tiempo todo cuanto tenía que ver con lo popular fue considerado como un elemento propio de culturas atrasadas y, por tanto, poco digno de ser estudiado o analizado. Ese fue el caso de la arquitectura autóctona del mediterráneo, que pasó de ser una desconocida para la cultura centroeuropea a ser percibida como un elemento de interés tanto arquitectónico como artístico en el siglo XX. La investigación se inicia de manera teórica, analizando el hábitat tradicional mediterráneo para entender cómo la arquitectura popular de esta región llegó a convertirse en una referencia importante en el panorama cultural internacional. Finalmente se expone y analiza la figura de Aris Konstantinidis, quien fue uno de los arquitectos de mayor prestigio en el movimiento moderno griego, con una trayectoria profesional que destacó, entre otras cuestiones, por la construcción de varios edificios con una clara inclinación mediterránea. El objetivo es aproximarnos a casos concretos del arquitecto y a su obra tanto construida como escrita, que constituyen un ejemplo de la síntesis entre lo vernáculo y la arquitectura moderna, y relacionarlos con otros proyectos destacables de la cuenca. Palabras clave Mediterráneo | Arquitectura vernácula | Grecia | Aris Konstantinidis | Tradición | Vivienda 08 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Figura 04: Paola Coafono y Dimitri Konstantinidis, Aris Konstantinidis 1913-1993, Electaarchitettura, Milán, 2010. ISBN: 9788837057626 Figura 03: Bernard Rudofsky, Architecture without architects, Atenas, 1975 ISBN: 9780826310040 Figura 01: Fernand Braudel, El Mediterráneo. El espacio y la historia, Fondo de Cultura económica, México, 1989. ISBN: 9789681632953 Figura 02 : GATEPAC, Revista AC, nº18, 1935. Figura 05: Aris Konstantinidis, Projects + Buildings Aris Konstantinidis, Agra Publications, Grecia, 1981 ISBN: 9789603250241 09 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | ESTADO DE LA CUESTIÓN El Mar Mediterráneo, ha sido desde hace un siglo, un tema muy recurrente tanto entre arquitectos como entre artistas, quienes encontraron en él una nueva forma de habitar. El contexto del mediterráneo viene explicado en el conocido libro del historiador francés Fernand Braudel «El Mediterráneo. El espacio y la historia» (fig. 1), donde se analizan las realidades sociales e históricas de este territorio y se sacan conclusiones teóricas y conceptuales, que nos serviran de base para desarrollar el argumento. El debate entre los arquitectos y artistas empieza cuando algunos de ellos duranet los siglos XIX y XX, recuperan el interés por la cultura popular y consideran las construcciones vernáculas en general y del Mar Mediterráneo en particular como una de las vías hacia la modernización de la arquitectura. Se han escrito numerosos libros y artículos sobre el tema, tanto desde una perspectiva teórica, como asociado a diferentes personajes relevantes. Las publicaciones del GATEPAC en la revista AC (fig. 2) durante la década de los 30, o el libro de Bernard Rudofsky «Architecture without architects» (fig. 3) han sido relevantes en la investigación. En ambas se deja evidencia del cambio en los intereses de los arquitectos vanguardistas de la época y se reconoce la arquitectura tradicional como una fuente de conocimientos sobre el habitar. Esta documentación nos servirá como punto de partida para comprender los valores y características de esta arquitectura y así poder identificarlos posteriormente en la obra de Aris Konstantinidis, un arquitecto que contribuyó significativamente en la arquitectura vanguardista en Grecia. Actualmente la documentación acerca de la obra de Aris Konstantinidis es limitada. Aun así, el arquitecto dejó una extensa obra escrita, de la cual hemos podido acceder a Projects + Buildings Aris Konstantinidis (fig. 4), un libro que recoge la mayor parte de sus proyectos y algunas opiniones. Esta obras nos permite analizar su obra, de la cual podemos extraer el carácter casi divino -reflejado en el nombre de uno de sus libros «God Built»- que le asocia a la arquitectura popular, por sus relaciones con el contexto que la generan. Por otro lado, además de la documentación elaborada por el propio arquitecto, hay quienes lo han estudiado en profundidad y han publicado escritos de gran interés. En el libro «Aris Konstantinidis 1913-1993» (fig 5) encontramos, además de su obra, ensayos de otros investigadores en los cuales se analizan tanto sus escritos como sus proyectos. De esta forma, considerando todos los antecedentes previamente mencionados, es posible retomar el argumento para profundizar y reflexionar sobre algunos aspectos de la obra arquitectónica, -concretamente la manera de concebir la casade una figura muy relevante en el desarrollo de la arquitectura moderna en Grecia, y que hasta el momento ha pasado desapercibida. 16 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO cas. Es un modelo que reclama valores artísticos y éticos como la belleza, la ciudadanía y la vida en comunidad. Es decir, un ethos característico de este paraje. Para ello los personajes, analizan y reivindican las lecciones que se pueden extraer de estas arquitecturas impersonales, con patrones casi siempre rústicos que se repiten, como: la simplicidad de las formas materializada en volúmenes prismáticos, decoración prácticamente ausente, integración del color, cubiertas planas cubiertas planas que en muchos casos se convierten en terraza, integración del color… Supone el retorno a los volúmenes puros, que interaccionan con la luz, dosificándola y creando contrastes entre ámbitos, unos con luz intensa y otros perfilados por las sombras que arroja el propio cuerpo, dos fenómenos que condicionan la actitud del habitante en la casa, condicionan el habitar a la vez que resaltan la esencia de la arquitectura. El ideario mediterráneo se caracteriza por un sol imperioso en un entorno donde la arquitectura, la cultura, la geografía y por supuesto el ser humano está estrechamente vinculado. Por ello para edificar en él es necesario vivirlo y sentirlo. Solo de esta forma se puede descubrir como las necesidades básicas de los campesinos se satisfacen con los recursos naturales que poseen, y como de esta interrelación surgen tanto los elementos inmobiliarios como los mobiliarios, y como cada uno de ellos esconde un proceso ligado a la tradición. Figura 5.1: Página 01 del libro de Bernard Rudofsky Arquitectura sin arquitectos. Imagen acompañada del siguiente texto «La arquitectura vernacula no sigue los ciclos de la moda. Es casi inmutable, inmejorable, dado que sirve su proposito a la perfeccion. Por lo general, el origen de las formas de la edificacion indígena y los métodos de construccion, se han perdido en el pasado. Esta fotografía muestra una casa típica de la zona del Mediterráneo» Fuente: Bernard Rudofsky, Arquitectura sin arquitectos, 1964. Figura 6.1: Raoul Hausmann, Tres sillas, 1934 Fuente: Aitor Acilu, «Raoul Hausmann. Hyle en la arquitectura rural de Ibiza», en ZARCH «El carpintero ha cerrado trozos de madera de diferentes tamaños en pequeñas partes, bien cepilladas en cuadrados. Ha encajado las espigas formando cuadrados como una caja vacía; las ha provisto de cabrios y ha convertido una parte en respaldo porque unas cuadernas son el doble de largas que las otras. Los huesos de madera del cuerpo vacío representan ahora la idea de una silla que toma forma. El artesano ha hecho un buen trabajo, cuidadoso; se ha aplicado paciente y lentamente: así un espacio ha obtenido desde la nada una función. Para que llegue a ser silla, el carpintero ha hecho trenzar una cuerda; cuando estuvo lista llevó el armazón de la silla al cordelero vecino. Éste trenzó artísticamente la cuerda formando cuadrados que se iban haciendo más pequeños en el centro.»11 11. Raoul Hausmann, Hyle. Ser sueño en España, Ediciones TREA, 1998 17 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | No se trata de arquitecturas extraordinarias ni llamativas, sino de levantamientos que por sus fundamentos modestos y discretos corresponden al mundo de lo corriente, y por lo tanto están alejadas de cualquier tipo de ornamentación, son plenamente naturales y es precisamente esta condición primitiva, de pureza y de dependencia con el medio que le rodea, la que las pone en el punto de mira de los innumerables personajes que, ajenos a este paisaje, quedaron seducidos por él. Figura 7.1: Fotografía por la autora de una vivienda mediterránea en la costa de la isla de Mallorca. 18 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Aris konstantinidis fotografiado por Andreas Embeiríkos, 1956. Fuente: «Aris Konstantinidis 1913-1993» 19 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | CAPÍTULO 2. ARQUITECTURA, TERRITORIO, E IDENTIDAD ARIS KONSTANTINIDIS. Aris Konstantinidis ocupa una posición fundamental en el desarrollo de la arquitectura griega contemporánea. Fue un arquitecto que trabajó únicamente en Grecia, que se rigió por unos principios muy marcados y que demostró su gran capacidad para integrar la teoría con la práctica, dejando un gran legado de textos, imágenes y dibujos. Nació en 1913 en Atenas y cursó los estudios de arquitectura en la Universidad Técnica de Múnich entre el 1931 y 1936, periodo durante el cual viajó por gran parte de Europa – Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, Italia, Austria y Hungría -. Al contrario que muchos arquitectos europeos, que viajaban al mediterráneo en busca referencias y valores para desarrollar una nueva arquitectura, Aris Konstantinidis hace el proceso inverso. Su estancia en Alemania lejos del mediterráneo y sus viajes por Europa durante su época de estudiante le dieron la posibilidad de conocer paisajes muy diversos y sobre todo diferentes a los de su país natal, además de entrar en contacto con las premisas del movimiento moderno. Todo ello le permitió entender mejor la cultura de su país1 y despertó su interés por la arquitectura popular, cuestión que marca su identidad como arquitecto. La carrera profesional de Konstantinidis se caracteriza por tener poca obra construida y muchos proyectos que quedaron sobre el papel, además de un extenso trabajo de investigación. Se inicia en 1936, al regresar a Grecia, donde ya empieza a trabajar como arquitecto por iniciativa privada y en el Departamento de Urbanismo de la ciudad de Atenas, aunque su carrera fue interrumpida en dos ocasiones, en 1937 y en 1940, debido a que fue llamado para prestar servicio militar, con esta segunda llamada ya dejó el cargo. En el ámbito de la iniciativa privada, en 1938 proyecta su primera casa unifamiliar de vacaciones, La Casa en Eleusi, en la cual ya se puede empezar a apreciar algunos de los valores que le caracterizan, y que ya en el año siguiente será publicada en dos revistas alemanas. Debido a que era un hombre con unas convicciones muy marcadas, su carrera profesional en este ámbito no fue tan prolífica, ya que no cedía a las demandas de sus clientes. Figura 2.2 : Aris Konstantinidis, casa en Eleusi, 1938. Vista de la casa desde el sur-este. Extraído de «Aris Konstantinidis 1913- 1993» Figura 2.1 : Aris Konstantinidis como estudiante en Múnich. Extraído de «Aris Konstantinidis 1913- 1993» 1. Como decía Goethe, «Quien no conoce las lenguas extranjeras nada sabe de la suya propia». 20 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Entre los años 1942 y 1953 trabajó en el Ministerio de Obras Públicas. A la vez participó, aunque sin éxito, en varios concursos de edificios residenciales, oficinas y algunos jardines. No es hasta 1949 que, después de una larga pausa desde su última obra, vuelve a proyectar obras relevantes en su evolución arquitectónica, como la casa de vacaciones en Sykiá. En 1955, con la victoria en un concurso para viviendas sociales, Konstantinidis tiene la oportunidad de trabajar en el Instituto de la Vivienda Pública (1955-1957). Después de la segunda guerra mundial las grandes ciudades se ven en la necesidad de solventar la escasez de alojamiento debido al éxodo rural. Este aumento de la demanda le permite iniciar un proceso de experimentación en casa popular, que concluye en el primer modelo griego de estandarización tanto funcional como constructiva. Posteriormente, empieza a trabajar en la Organización Griega de Turismo (1957-1967), lo que le permite proyectar varios hoteles a lo largo del territorio griego. Fueron más de 60 obras las que se construyeron en este episodio de su vida que duró diez años, y son el ejemplo más interesante de construcción pública en Grecia después de la Segunda Guerra Mundial. En ellos pudo aplicar las lecciones aprendidas sobre la arquitectura vernácula griega, mostrando los valores propios de esta, como son la sinceridad constructiva y la relación de la obra con el contexto y la naturaleza. Estos años fueron muy prolíferos para el arquitecto griego y en ellos refuerza sus conocimientos sobre la arquitectura tradicional. Después de diez años deja su cargo y debido a la situación política del momento en Grecia se exilia a Suiza, donde trabaja como profesor en la Universidad Politécnica de Zúrich. Al volver a Grecia tres años más tarde, reemprende sus viajes por el país para culminar sus estudios y elaborar sus últimas publicaciones, que recogen sus reflexiones más maduras sobre su visión de la arquitectura. Finalmente, en el año 1993, fallece en Grecia. Figura 2.3 : Aris Konstantinidis, viviendas sociales en Pireo, 1957. Vista panorámica del asentamiento. Extraído de «Aris Konstantinidis 1913- 1993» Figura 2.4 : Aris Konstantinidis, Hotel Xenía, Mykonos, 1960. Vista general desde el norte. Extraído de «Aris Konstantinidis 1913- 1993» 2. Citado en Paola Cofano, «gli incarichi per l’organismo per il turismo ellenico» en Paola Cofano y Dimitris Konstantinidis, Aris Konstantinidis 1913-1993, Electaarchitettura, 2010. pp 128-129. Original en italiano, traducido por la autora. «La cosa más difícil es disponer el edificio en el paisaje. Es decir, en forma armónica con el paisaje natural […] mostrándolo así, como si hubiese estado siempre en aquel lugar, ahí donde hoy está construido» 2 21 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | APRENDIENDO A MIRAR Durante el primer periodo de su trayectoria en los años 40, inmediatamente después de volver de Alemania, Aris Konstantinidis comienza un proceso de búsqueda de la arquitectura moderna a través del descubrimiento y comprensión de la arquitectura anónima, interés que manifiesta desde que es estudiante y que motiva su actividad profesional a lo largo de los años. Figura 2.5 : Aris Konstantinidis, boceto, rediseño y fotografía iglesia rural en Mykonos, extraído de «Aris Konstantinidis 1913-1993» «Hay una cosa que quiero decir respecto a mi trabajo que es como si una divinidad me hubiese revelado desde el principio una especie de verdad; como si hubiese descubierto aquello que era justo y necesario para la tierra y la época en la que nací. Y desde el momento que he descubierto esta verdad, esta necesidad (que creo haber encontrado), he intentado mantenerla cerca y dentro de mí, cosa que he conseguido hacer, si no me equivoco. Y por lo tanto he intentado revivir este ‘descubrimiento’ cada día, siempre la misma emoción pero renovada y rejuvenecida, siempre más perfecta, siempre más completa.». 1 1. Aris Konstantinidis «Alcune parole ancora» en Paola Cofano, Aris Konstantinidis La figura e l’opera, Libraccio editore, MIlano, 2012. pp 97-103 Original en italiano, traducido por la autora. 22 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Para ello emprende un extenso viaje centrado en la observación y el estudio de los paisajes de Grecia. Analizó profundamente la arquitectura popular de este lugar, sus tipologías y sus sistemas constructivos, así como su cultura y tradiciones. Al igual que le ocurrió a Rudofsky en su viaje a Santorini en 1929 2, Konstantinidis reconoció en estas construcciones la sabiduría y el conocimiento de la civilización griega, una civilización que desarrollaba una arquitectura muy ligada a la esencia del país, con mucha atención puesta en la topografía, en los materiales y en los colores propios de la naturaleza, que aportan identidad a las construcciones, a pesar de la incorrecta imagen blanca que se tiene de Grecia, un blanco característico también de la arquitectura racionalista que se desarrollaba en Europa. Estas primeras investigaciones que hizo proporcionan la información y los materiales necesarios para realizar los primeros bocetos y fotografías, que se ven plasmados en sus tres primeros libros, publicados entre 1947 y 1953, «Two villages from Mykonos», «Old Athenian Houses» y «Country churches of Mykonos». En ellos el autor hace un amplio uso del dibujo y la fotografía para plasmar su primer encuentro con lo vernáculo, y estudia, clasifica e interpreta las peculiaridades geográficas, culturales y espaciales de Grecia, para posteriormente poder incorporarlas en futuras arquitecturas. 2. Durante este viaje anotó las primeras reflexiones sobre arquitectura autóctona, centradas en la habitación como unidad esencial en el proyecto de la vivienda moderna. 3. Aris Konstantinidis «Alcune parole ancora» en Paola Cofano, Aris Konstantinidis La figura e l’opera, Libraccio editore, MIlano, 2012. pp 97-103 Original en italiano, traducido por la autora. Figura 2.6 : Aris Konstantinidis, Casa rural en Sifnos, Cícladas. Extraído de «Aris Konstantinidis: La identidad local de una arquitectura moderna» «Recordemos que también los antiguos griegos utilizaban el color por estas mismas razones, y fueron los primeros en descubrir cuáles son los colores que se pueden utilizar en los edificios del territorio griego: el rojo terracota, el ocre, el negro, el índigo, el azul y el azul. Los que construyen en el territorio griego han logrado familiarizarse con el uso del color para lograr armonizar con mayor eficacia cada construcción dentro del paisaje, continuando así a lo largo del tiempo una «tradición» secular, que podría llevarse a cabo también en las construcciones modernas, utilizando no solo los colores «antiguos» y los «populares» o «anónimos», sino también los nuevos, que no es tan difícil como parece».3 Figura 2.7 : Aris Konstantinidis, bocetos de una de las casas del libro «Two “Villages” from Mykonos», 1947 Extraído de Paola Cofano y Dimitris Konstantinidis, 2010. 23 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | En los bocetos de arriba podemos apreciar algunas de las caracteríasticas espaciales que reconoció el arquitecto en sus viajes, como los volúmenes rectangulares, el patio o terraza como eje central al cuál se le anexionan las diferentes estancias de la casa, los diferentes niveles en el interior, los muros de piedra y su gran espesor, gracias al cual en él se pueden abrir huecos para almacenaje, y por supuesto la abundancia de vegetación. Las fuentes principales para su investigación son sus cuadernos de viaje. En ellos podemos encontrar representaciones de todo lo que llamaba su atención, dibujos, collages y por supuesto fotografías de construcciones agrícolas, iglesias, viviendas o incluso sistemas constructivos. (FIG X) Todo ello demuestra su interés por las piezas sencillas - no manifestaba ningún interés por obras grandes o monumentales 4– y consolida un modus operandi, a través del cual, respaldado por la fotografía, materializa sus convicciones sobre la naturaleza y la construcción humana, contextualizando sus obras en el paisaje y la topografía para remarcar los valores, detalles y cualidades que quiere transmitir. Estos documentos y dibujos constituyen un amplio registro visual de gran valor, y ponen de manifiesto la visión dirigida del arquitecto hacia lo vernáculo, mostrando muy poco interés por las nuevas contribuciones de las vanguardias. 4. «Y, por lo tanto, mantengámonos alejados de los monumentos y de las imágenes y de las “escenografías”, lejos de las “construcciones”, que solo gracias a su carácter oficial y a su destino han vivido y viven todavía a nuestro alrededor una vida vulgar y vacía, testigos de la más penosa debilidad humana. Testigos de necesidades falsas y de superficialidad, ornamentos falsos y miserables por necesidades falsas y miserables, que promocionan ciertas finalidades secundarias y tratan de imponerse en su exterior, es decir, de tiranizar y de someter». Aris Konstantinidis «Old Athenian Houses» Polytipo, Athína 1950 (II ed. 1983). Original en italiano, traducido por la autora. Figura 2.8: Aris Konstantinidis, boceto, a partir de una fotografía, de un cobertizo en la carretera Patras-Eghio. Mismo boceto trabajado como un collage. Extraído de Paola Cofano y Dimitris Konstantinidis, 2010. 5. «El poetizar no es por eso tampoco un construir en el sentido del erigir y del instalar de lo construido. Pero el poetizar, en cuanto el propio medir-en-toda-su-exten- sión la dimensión del habitar, es el construir primigenio. El poetizar deja llevar el habitar del hombre antes que nada a su esencia. El poetizar es el originario dejar habitar. […] Si lo poético se realiza, entonces el hombre habita humanamente sobre esta tierra, entonces es, como Hölderlin dice en su último poema, “la vida de los hombres” una “vida habitando”». Martin Heidegger, «Poéticamente habita el hombre», conferencia en la «Bühlerhöhe» el 06 de octubre de 1951 y publicada en el libro «Vorträge und Aufsätze», Günther Neske Pfullingen, 1954. Traducción de Ruth Fischer de Walker. 24 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Tras esta búsqueda de una arquitectura esencial, que mucho tiene que ver con el habitar Hölderliniano 5, Konstantinidis emprende una lucha por una arquitectura que surge de las necesidades del país y de su clima, una arquitectura sensible a las tradiciones griegas que a su vez es transformadora, moderna y verdadera. La integración de lo tradicional y lo moderno se convierte en el fundamento de su trabajo, sin dejar atrás la funcionalidad de los espacios, que deben cubrir las necesidades contemporáneas, pero siempre fijando su atención en el entorno natural. El encuentro del autor con la arquitectura tradicional griega no es un acto de nostalgia del pasado, sino un camino hacia la innovación y hacia una arquitectura moderna.6 La relación con el territorio, el paisaje y la naturaleza es un aspecto fundamental en todos sus proyectos, y es necesaria para la construcción de lo que el clasifica como una arquitectura verdadera, es decir, una arquitectura que corresponde a un lugar con unas características determinadas, y sobre todo a un paisaje que evidencia el pasado, el presente y el futuro, una postura muy semejante a la de Frank Lloyd Wright, personaje que tuvo una gran influencia sobre el arquitecto griego por el respeto y la importancia que ambos le concedían a la naturaleza. Sin embargo, sus estudios no se limitan a las figuras arquitectónicas y a su relación con el lugar, sino que esta arquitectura verdadera depende también de un estilo de vida, unas necesidades y por lo tanto una forma de habitar. Ya apuntaba Heidegger en el conocido congreso celebrado en Darmstadt en 1951, «solo si somos capaces de habitar podemos construir»8. El hombre juega un papel muy importante en el desarrollo del proyecto ya que de su actitud y de su interpretación del entorno dependerá su relación con la naturaleza y por ende con la construcción. Según Konstantinidis el hombre popular recrea su naturaleza en sus edificios y en consecuencia estos edificios se conviertan en paisaje. (fig.2.9) Por ello sus investigaciones conllevan también un estudio etnográfico, en el cual se considera el paisaje, las condiciones climáticas, el idioma, el arte, las costumbres y la cultura popular.10 Todos estos elementos conforman un todo, que influye directamente en la arquitectura ya que el clima, y la localización, así como las costumbres, están directamente relacionadas con los materiales de construcción, los tipos estructurales y las formas arquitectónicas. 8. Véase al respecto Martin Heidegger, «Construir, habitar, pensar», en HEIDEGGER, Martin. Conferencias y artículos. Barcelona: Ediciones del Serbal, 1994. 9. Aris Konstantinidis, 2014. Opus cit. p. 103 «La arquitectura, pues, es precisamente esto: la construcción de organismos que conviven con el paisaje y con el hombre que «habita» su propio paisaje. ¿No se podría sostener que el hombre es una parte del paisaje dentro del mundo? O con otras palabras, ¿no se podría decir que el paisaje, el hombre y la obra arquitectónica constituyen una cosa única dentro de un mundo único?».9 «La arquitectura verdadera, como cualquier arte verdadero, debe ser autóctona, no ‘internacional’. La verdadera arquitectura tiene raíces y germina de las rocas, la tierra y las aguas de una región y paisaje específicos; un paisaje que está marcado decisivamente por sus condiciones climáticas, la luz del cielo, la lucidez atmosférica, e incluso la humedad».7 7. Aris Konstantinidis, 2014. Opus cit. p. 99 6. «No tengo ninguna nostalgia del pasado, sea lo que sea eso. Me interesa y me preocupa sobre todo el presente, la realidad en la que vivo». Aris Konstantinidis «Old Athenian Houses» Polytipo, Athína 1950 (II ed. 1983) 25 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | Figura 2.10: Aris Konstantinidis, fotografía de cortinas tensadas por cordones para dar sombra a los puestos de una plaza ateniense. Extraído de Paola Cofano y Dimitris Konstantinidis, 2010. Figura 2.9: Aris Konstantinidis, fotografía de una persona con vestimenta tradicional. Extraído de Paola Cofano y Dimitris Konstantinidis, 2010. 32 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Figura 2.16: Plano de situaciónde la casa de Anavyssos. Escala 1.7000 Elaboración propia. En el plano de la derecha podemos ver la situación del proyecto. Se encuentra en la península de Attica, unos 45 km al sur de Grecia. Podemos ver que se trata de una zona de contrastes entre la llanura del mar y la pendiente de las colinas del terreno, que seven interrumpidas en determinados puntos por el agua, levantando pequeños islotes que permanecen virgenes aún hoy en día. El arquitecto aprovecha una porción de terreno que se prolonga para adentrarse en el mar Egeo. De esta manera la casa flota en el agua, y consigue una vista panorámica casi de 360º del mar. 33 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | 50 100 200 500 El hombre organiza el espacio que le rodea según diferentes niveles, desde la indumentaria que resguarda el cuerpo humano, hasta el urbanismo, pasando por el mobiliario y la arquitectura. La disposición de cada una de estas categorías se resuelve según diferentes criterios que mucho tienen que ver con el momento histórico o con la personalidad. Aquí entra en juego el dilema entre funcionalidad – referido a la satisfacción de las necesidades personales – y la superficialidad u ornamentación – como la expresión de deseos o aspiraciones personales. Si la casa refugio es una manifestación de la arquitectura más humana por su condición de protección del cuerpo, en ella debe prevalecer la funcionalidad frente a la ornamentación. El objetivo se convierte en ofrecer espacios recogidos, íntimos y protectores, concebidos para pensar, relacionarse, vivir… Habitar, en conclusión. Con esto la pequeña casa de vacaciones en Anavyssos se aleja de cualquier elemento decorativo y no primordial para llegar a la forma más fundamental. El propio arquitecto la definía como una «aproximación a lo esencial». El lenguaje que usa y la forma de entender los elementos del paisaje es simple y transmite profundidad y personalidad. Se construye un lugar de una inmensa fuerza, cargado de sensaciones, un refugio completamente integrado en su entorno para el hombre en contacto con la naturaleza. Es, en conclusión, la arquitectura de la cueva. 34 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO «Así, la casita, cabaña, caseta de playa, se conformaba y deformaba según el lugar y las personas, y nada podía eliminar o sustituir en ella ese carácter privado, casi singular, de identificación con el cuerpo, con el desnudarse y vestirse.»5 05. Aldo Rossi, Autobiografía científica, Gustavo Gili, Barcelona, 1998, p.53 Figura 1.17: Le Corbusier al lado de Le Cabanon, de la cual decía así: «Tengo un castillo en la Costa Azul que tiene 3,66 metros por 3,66 metros. La hice para mi mujer y es un lugar extravagante de confort y gentileza. Está ubicada en Roquebrune, sobre un sendero que llega casi al mar. Una puerta minúscula, una escalera exigua y el acceso a una cabaña incrustada debajo de los viñedos. Solamente el sitio es grandioso, un golfo soberbio con acantilados abruptos»6 Extraído de https://capmoderne.com/en/ lieu/le-cabanon/ Autor de la fotografía desconocido. 35 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | 07. José María Valverde, «El arquitecto y su cliente», Enseñanzas de la edad. 1945-1970, Barral, 1971. Figura 2.18: Integración de la casa en Anavyssos en su entorno. Extraído de Aris Konstantinidis, Projects + Buildings Aris Konstantinidis, 1981 - Ven, yo te ensenaré una vida más clara; sin mohosos disfraces, sin pozos ni mazmorras. Mira crecer mis casas como el árbol al sol, alzándose en sutiles nervios, transfigurando la vida del metal y el cemento en la vida de la familia cálida en su regazo oculto. Olvida las antiguas pompas y vanidades; líbrate de las piedras que te aplastan la luz. Todo surge animado y vuela como el pájaro; todo es fiel a tus días, tu reposo y tu amor. - Sí, noto que respiro mejor y que mis ojos se alegran de mirar. Y es cierto que la piel del ladrillo rugoso, la tez del hormigón, el gozo del cristal y la curva suavísima de la madera son paisajes con mis manos, y por tus avenidas de mañana y fulgor todo se abre y se junta con las claras montañas. 36 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Figura 2.19: Plano de la casa de vacaciones en Anavyssos. Escala 1.150 Extraído de Aris Konstantinidis, Projects + Buildings Aris Konstantinidis, 1981 37 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | El resultado de proyectar en este emplazamiento virgen es un volumen sencillo, austero, perfectamente integrado en el paisaje. La roca característica del terreno donde se asienta se prolonga hacia el cielo a través de los muros masivos de la casa, quedando reflejadas en ellos las montañas que rodean la construcción. El edificio se apropia del terreno, es puramente estereotómico, está anclado a la tierra, crea una unidad con ella, como si de ese mismo terreno hubiese florecido y fuese a estar allí para siempre. Se sabe que la primera decisión que tomó Coderch, para el planteamien- to de la casa Ugalde, fue ir a la parcela, sentarse y sentirla. Experimentar las vistas, el sol y la brisa del lugar, palpar los árboles y los materiales a los que tenía que adaptarse. Admira el paisaje y documenta su materialidad. Es más, el propio proyecto surgió del deseo del cliente de hacerse una casa ahí tras haber visitado el terreno y disfrutar de las vistas bajo un algarrobo. La casa nace de aspectos fundamentales como el encuentro con el lugar, una buena orientación y de unas vistas hacia el horizonte y hacia el mar. Todos ellos hacen, tanto en la casa Ugalde como en Anavyssos, que la sucesión de los espacios se desarrolle con naturalidad. El cuerpo principal consiste en muros de gran espesor a partir de grandes piezas de esquisto de color grisáceo que forman un rectángulo de 18,50 m x 9,50 m. A primera vista se aprecia una geometría pura, desnuda. Los muros soportan vigas de hormigón a cara vista y están coronados por una losa también de hormigón que conforma una cubierta plana que remata el edificio. Es una cubierta que hace de intermediaria entre el suelo y el cielo, entre tierra y mar. La tipología es una interpretación de las casas típicas de las islas del Egeo. Son volúmenes simples, en este caso modulado en base a una malla geométrica de 5x2 m y 3x4 m para los huecos del pórtico. Al entrar por la puerta nos adentramos en un espacio que se organiza a partir de una prolongada sala presidida por una chimenea en su centro, que divide la habitación en dos: la sala de estar y el comedor. La chimenea en este caso funciona también como un elemento de transición que te traslada de lo más público a lo más privado. Seguidamente encontramos la cocina, al noreste, que se apropia de un pequeño espacio semi exterior en el límite del habitáculo. Contiguo a ella se encuentra la única habitación, al sureste, acompañada de un baño. Podemos observar como las áreas vivideras se abren al pórtico, que recorre la cara sur y la noreste de la casa, envolviéndola con un área de refugio intermedia, entre el interior y el exterior. «La casa Ugalde: Era un señor que subió a un terreno, se sentó bajo un algarrobo y vio unas vistas que le gustaron una barbaridad. Entonces me encargó una casa para salvar esto y disfrutarlo»7 07. Francisco Javier Bernalte Patón, «El joven Coderch: la casa Ugalde», REIA nº19, enero 2022, pp. 65–86. 38 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Descubrimos una arquitectura que no se limita a la construcción de habitaciones, sino que es sugerente y evocadora, que resuelve ordenadamente las necesidades físicas, intelectuales, emocionales y espirituales de la persona dando forma a la casa. Una casa que no tiene espacio en exceso, sino que se limita a cubrir las necesidades vitales. Le pide a su habitante que sea austero, que vaya ligero de equipaje, no hay cabida para el ornamento en este lugar. El mobiliario, austero como el de las antiguas viviendas del mediterráneo, parece estar hecho a medida, se encaja en los rincones y resuelve de manera armónica un programa mínimo. Es una casa donde cabe lo justo y necesario, que requiere que a su habitante le guste el silencio, la soledad, para que disfrute de la inmensidad del paisaje, de la naturaleza, de las rocas, de la arena, del mar... El mar es sin duda alguna el protagonista en la pequeña casa en Anavyssos, las estancias principales de la casa enfocan su mirada hacia él con perforaciones que enmarcan el horizonte marino. Un fondo dinámico, que cambia cada hora que pasa y que inunda de vida el interior de la casa. «La vista del mar es lo más importante por esa razón no tiene decoración»8 Figura 2.20: Fotografía mirando a la chimenea del interior de la casa. Extraído de Aris Konstantinidis, Projects + Buildings Aris Konstantinidis, 1981 08. Jorn Utzon, La arquitectura ajena y la propia, 1983 39 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | Figura 2.21: Plano de situación con cotas altimétricas. Escala 1.400 Elaboración propia. 1 5 10 20 40 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Figura 2.22: Fotografía del pórtico orientado al mar. Extraído de Aris Konstantinidis, Projects + Buildings Aris Konstantinidis, 1981. La masividad de las mamposterías, conforman una arquitectura que se protege del exterior y se asoman a él a través de huecos que buscan la luz y el horizonte, abren la vista al mar Egeo. Son una imagen de la arquitectura vernácula de la región, que para alcanzar el confort térmico y protegerse sobretodo del calor durante los calurosos meses de verano, hacen uso de estos de muros gruesos con pequeñas aperturas en ellos, que podían abrirse al exterior o simplemente funcionar como una cavidad para almacenamiento. Otro ejemplo del hombre que busca refugio y protección en la cabaña. Esta misma técnica tradicional la aplica Utzon en Can Lis, la conocida casa en el sur de la isla de Mallorca. En ella los enormes muros de marés, la piedra mallorquina autóctona por excelencia, se vacían estratégicamente para filtrar los rayos de luz, sin dejar que entren directamente en los meses de verano. Una actuación casi escultórica como el proyecto del Tindaya de Chillida. Allí depositada, junto al mar, la casa en Anavyssos deja pasar la naturaleza, la brisa marina, el sol y la sombra. Se trata de una arquitectura pétrea y masiva, contrastada con grandes huecos que se abren en el pórtico que abraza dos de sus costados. Estas aperturas al exterior son el punto más expresivo del edificio, esta forma de buscar la luz y el horizonte desde un espacio sin límites verticales, a medio camino entre el interior y el exterior y en el que se arrojan profundas sombras, hacen de él un espacio trascendente que realza la vista al mar. La sombra transmite profundidad, pone en contacto las condiciones del sitio con lo construido, revelan las variaciones que suceden en la naturaleza a través de las huellas del trabajo humano y muestran otra cara de la arquitectura. Son dinámicas, un reflejo del tiempo, realzan los muros y los materiales, con ellas lo natural y lo construido se convierten en uno. La sencillez con la que la respuesta arquitectónica se impregna de todos los factores externos que recibe, y la forma con la que da una respuesta a los intereses más profundos del hombre, hacen que podamos entender la casa como un lugar de sosiego, donde guarecerse durante un periodo determinado de tiempo para después volver a la vida dinámica que caracteriza nuestros días. 41 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | «Luz que, de la mano de la proporción, hace que esos espacios de habitación sean un disfrute para el hombre. Proporción que, de la mano de la luz, hace entrar a la Belleza. Belleza inteligente en la vida de los hombres.»10 10. Alberto Campo Baeza, «Cueva, cabaña, casa», Diseño interior, nº 52, 1996. Figura 2.25: Maqueta de la casa de Anavyssos en la que se aprecia como los muros dejan entrepasar la luz. Encontrado en el blog de sofparga Figura 2.24: Render del proyecto propuesto para la montaña Tindaya por Eduardo Chillida. «Del amor del hombre con la tierra nace la casa, esa tierra ordenada, esos muros de buen concierto en los que el hombre se guarece cuando la tierra arde para seguir amándola»9 Figura 2.23: Plano de una casa tipo en Pantelleria, Sicilia. Extraído de Bernard Rudofsky, The prodigious Builders, 1977. 09. Camilo José Cela en La Nación, 07 de julio de 1963 . 48 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Figura 2.32: Aris Konstantinidis, Casa Eleu- si, Attica, Grecia. Fuente: Paola Cofano y Dimitris Konstantinidis, 2010. Figura 2.34: Bernard Rudofsky, Casa Frigiliana, Málaga, España. Fuente: Urbipedia Figura 2.33: Oscar Tusquets y Lluís Clotet, Casa Vittoria, Sicilia, Italia. Fuente: página web de Oscar Tusquets. La casa no es en si misma el objeto de la obra, por el contrario, lo es el mundo que la envuelve y las relaciones que se establecen con ella, por lo que nuestra actividad se convierte en una estrategia de apropiación del territorio. Como dijo Jorge Luis Borges: 49 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | Figura 2.35: Pérgolas para limoneros en el norte de Italia. Fuente: Bernard Rudofsky, The prodigious builders, 1977. «El sabor de la manzana está en el contacto de la fruta con el paladar, no en la fruta misma»14 14. Jorge Luis Borges, Poesías completas, lumen, 2011 . 50 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Figura 2.36: Aris Konstantinidis, Casa unifamiliar en Penteli, Atenas, Grecia. Fuente: Paola Cofano y Dimitris Konstantinidis, 2010. De esta forma podemos entender la arquitectura como un artefacto que despierta el contexto físico en el que se introduce. El objetivo final de esta, debe ser conseguir una relación de complementariedad. Lo artificioso no debe destruir a lo natural, sino que se deben realzar lo uno a lo otro. Se podría interpretar que para conseguir esto, la casa debería ser casi transparente, o cuando menos porosa hacia el exterior. Un contenedor neutro, complementario al espacio donde se ha construido que crea relaciones más allá de sus límites interiores y que organiza un conjunto de condiciones presentes en un territorio concreto, que se expande hasta donde alcanza la mirada. Se trata de una labor complicada ya que, por su carácter artificial, la construcción de arquitecturas implica la alteración del ambiente natural. La arquitectura deja una huella inevitable, para conseguir el confort deseado, conquista y transforma un territorio y por ende nuestra percepción de él. No obstante, lo que pretende Juan Navarro Baldeweg en esta búsqueda de lo transparente no es otra cosa que la aparición del mundo exterior en la edificación. La casa unifamiliar en Penteli (1973-74) se encuentra en un terreno largo y estrecho, inclinado y orientado a noroeste y con un fondo montañoso que lo caracteriza. El edificio mantiene una compleja relación con el suelo para fomentar la continuidad espacial con el exterior. Se dejan a la vista sus materiales constructivos, de los cuales destaca la piedra local de Penteli para los muros, de colores gris rosado y las amplias franjas de los forjados de hormigón visto. Se revela como una casa cofre, donde a «Todas las disciplinas y la experiencia de un oficio te llevan a la invisibilidad como meta del aprendizaje, de la perfección. El que la arquitectura sea invisible es algo que persigo consciente y esforzadamente…»16 16. Juan Navarro Baldeweg, José Muñoz Millanes, La habitación vacante, Col.legi d’Arquitectes de Catalunya, Girona, 1999. 15. Aris Konstantinidis «Alcune parole ancora» en Paola Cofano, Aris Konstantinidis La figura e l’opera, Libraccio editore, 2014. pp 97-103 «Al final, la arquitectura verdadera embellece la naturaleza tanto como la vida del hombre mientras que también le provee (espacio) para sus necesidades prácticas. ¿No es este el deber de la arquitectura?»15 través de las cavidades que se abren en los muros de piedra se deja ver el paisaje, pero no se revela lo que sucede en el interior. La imagen final es aparentemente elemental y acorde con la cordillera que domina el fondo, de la cual parece que florece el edificio. Es una arquitectura que deja registrada en ella el paisaje limítrofe. Algo similar sucede en la casa en Paros (2001) de Aurelio Galfetti en las islas Cícladas. La vivienda se oculta tras tres largos muros exteriores revestidos con la piedra local, adquiriendo de esta manera una calidad rural que establece relación con los muretes agrícolas ya presentes en el terreno, huellas que dejaron los hombres en ese lugar antes que él. El interior se organiza en dos pabellones simétricos separados por un gran vacío que apunta al mar infinito plano de agua del mar Egeo. Esta estrategia difumina los límites de la casa y desde el exterior lo único que descubrimos es la línea horizontal del edificio que, contrastada con la pendiente del terreno, deja el protagonismo al tapiz de trigo que invade la colina, y así no desequilibrar la vida mediterránea.18 De esta manera la casa queda protegida del exterior pero sin renunciar a la luz natural, y las vistas. Convierte una porción del paisaje bucólico en un paisaje vivido.19 51 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | Figura 2.37: Aurelio Galfetti, Casa en Paros, Grecia. Fuente: https://www.flickr.com/photos/zircublu/4086308243/in/photostream/ 17. Juan Navarro Baldeweg, una caja de resonancia, Col.legi d’Arquitectes de Catalunya, Girona, 2007. «No se trata de que las cosas no se vean sino de que se vea solamente aquello que uno quiere.»17 Figura 2.38: Aurelio Galfetti, Casa en Paros, Grecia. Fuente: https://www.flickr.com/photos/zircublu/4086308243/in/photostream/ 18. «Puede decirse que el Mediterráneo equilibra su vida a partir de la tríada: olivo, viña y trigo» Fernand Braudel, El Mediterráneo. El espacio y la historia, Fondo de Cultura económica, México, 1989. 19. Ricardo Butini, Aurelio Galfetti. Casa a Paros, Firenze architettura, 2020. . 52 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO El interior de este tipo de casas introvertidas mantiene la misma intención que las casas típicas de la zona: la de buscar el horizonte. El horizonte es siempre le protagonista de estos espacios habitados. Las ventanas se orientan hacia él con huecos de suelo a techo, así como los espacios exteriores. Son casas que miran a lo lejos, hacia algo que les distrae y que les hace mantener la atención fijada en ello. Se consigue una amplificación de las vistas y una percepción dinámica de la realidad exterior, a través del encuadre del espacio y el tiempo bajo un espacio recogido. Figura 2.39: Aris Konstantinidis, Casa unifamiliar en Penteli, Atenas, Grecia. Fuente: Paola Cofano y Dimitris Konstantinidis, 2010. «La ventana no es un objeto sino un instrumento, un mecanismo de proyección que opera entre dos ámbitos. La ventana crea la tensión de poner en contigüidad un mundo visible y otro invisible, llenando el espacio finito de la habitación con la contingencia de un espacio ilimitado»16 17. Juan Navarro Baldeweg, una caja de resonancia, Col.legi d’Arquitectes de Catalunya, Girona, 2007. Podemos comprobar en las dos imágenes que suceden estas páginas como Aris Konstantinidis consigue lo expuesto recientemente. No existe una discontinuidad entre el interior y el exterior, se está a la vez dentro y fuera. Los olores y los colores de la montaña en el caso de la casa en Penteli (fig 3.27) y del mar en la casa en Kiparissi (fig 3.28) penetran en el interior y en los espacios de transición. Existe una mirada infinita que atraviesa los diferentes espacios de la vivienda. La casa no tiene principio ni fin, el exterior queda maclado en el interior a través de un juego de expansión y compresión. John Pawson y Claudio Silvestrin consiguen el mismo efecto en la casa Neuendorf en el sur de Mallorca. Abren cavidades en determinados puntos de los muros para dirigir la mirada del habitante de nuevo al horizonte (fig.2.41). Una construcción completamente integrada en la localidad, donde «La naturaleza está enmarcada», como dice Silvestrin. 53 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | Figura 2.40: Aris Konstantinidis, Casa de vacaciones Kiparissi, Peloponneso, Grecia. Fuente: Paola Cofano y Dimitris Konstantinidis, 2010. . 54 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Figura 2.41: Casa Neuendorf por John Pawson y Claudio Silvestrin. Fotografía por la autora. «En la travesía establecida entre adentro y afuera es siempre necesario que se dé una mediación o transición efectiva. Tenemos una riquísima tradición de origen árabe que, sobre todo en el sur de Portugal, hace visibles los espacios de transición, donde la luz cambia hasta perderse en la intimidad del interior. (…) Dicha transición, que constituye en sustancia una especie de cámara descompresora, nos permite evitar el paso desagradable e inmediato de un ambiente interior, dotado a veces de aire acondicionado, a los rigores del exterior. Por tanto, estos espacios, sean balcones o pórticos, tienen la misma función que tiene el patio en otro tipo de proyectos confrontados con un tejido urbano más o menos consolidado.»15 15. Álvaro Siza, Casas: 1954-2004, Gustavo Gili, Barcelona, 2004. El patio representa la desnudez del hogar. Un espacio aéreo, que históricamente ha sido un elemento vertebrador en la casa mediterránea además de un punto de encuentro de sus habitantes con el exterior. Completamente íntimo y protegido de los forasteros es un lugar dentro de la casa donde el tejado desaparece para dar lugar a una zona polivalente, libre, sin reglas de uso, puede ser tanto un lugar para trabajar, para descansar al aire libre o simplemente un sitio idóneo para la contemplación y el recogimiento. Entre los viejos olivos de la costa este de la península de Peloponneso, frente a la isla Spétses, se instala la pequeña residencia de vacaciones en Kiparíssi. Un proyecto que se caracteriza por el gesto de reservar el centro del espacio, que además es el de dimensiones más grandes, al vacío. Se trata de dos grandes habitaciones servidoras los articuladas por un espacio libre, desocupado, que encarna la mayor apertura hacia el mar y la tierra. La consecuencia de este sistema es un espacio atravesado por la naturaleza. Las habitaciones se disuelven en ese centro gracias a la continuidad del pavimento, prolongado desde el interior de las estancias hasta el exterior del patio, y de los huecos que ocupan todo el alto del muro. Habitación, patio, y por lo tanto exterior, se convierten en un tapiz continuo, sin interrupciones por lo que se convierten en indisociables. De la misma manera sucede en el proyecto de Marco Zanusso en Cerdeña (1962). Construcciones con una separación difusa entre interior y exterior, que las hace inseparables de su contexto, se apropian del lugar y lanzan perspectivas a lo inmediato y a lo distante, atrapan los reflejos del lugar y se convierten en él. Un cuarto exterior, que podemos identificar en todas las arquitecturas revisadas en este documento - ahora como patio y antes como pórtico- y al cuál se pueden reducir todas ellas. Una pieza que se desprende de cualquier tipo de arquitectura para colmarse de vida mediterránea y fundirse en el paisaje en el que se insertan, y que alcanza la ambigüedad espacial característica de la arquitectura mediterránea. 55 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | Figura 2.42: Aris Konstantinidis, Casa unifamiliar en Penteli, Atenas, Grecia. Fuente: Paola Cofano y Dimitris Konstantinidis, 2010. Figura 2.43: Marco Zanusso, Casa de vacaciones en Penteli, Atenas, Grecia. Fuente: Paola Cofano y Dimitris Konstantinidis, 2010. 56 | HABITAR EL MEDITERRÁNEO Figura 3.1. Hamaca entre olivos. Apropiación del espacio exterior en la casa Neuendorf. Representación de la voluntad de querer estar en contacto con la naturaleza. «La mer, la mer, toujours recommencée»1 Podemos sonsacar de las palabras de Borges la idea de una casa infinita, repetida infinitas veces, por todo el mundo, del tamaño del mundo. Una concepción del tiempo y del espacio circular, donde el pasado, presente y futuro se superponen porque son una reiteración de lo mismo. La casa de Asterión ofrece una imagen de la casa que no queda obsoleta nunca, sino que se renueva y se actualiza bajo un único sol. De la misma manera se concibe la casa Mediterránea en esta investigación. Una arquitectura atemporal, cargada de valores inmutables y permanentes que se mantiene alejada de los cambios estilísticos y de las modas pasajeras, manteniendo siempre su esencia. Magníficas construcciones que nacen de la tierra sobre la que se asientan y de las necesidades del que la habita, y que son fruto del acuerdo de un conjunto de leyes comunes. Aris Konstantinidis, como muchos otros arquitectos, supo ver y valorar la capacidad de esta arquitectura elemental de crear un lenguaje moderno, convirtiéndose según Frampton Keneth en el único griego de su generación sensible con el paisaje griego y comprometido con la creación de una arquitectura crítica y moderna adecuada. Su obra a través de unas técnicas arquitectónicas arcaicas y sencillas se llena de personalidad y construye un lenguaje donde destaca la tradición constructiva local y logra una arquitectura en la que se encuentra el placer en el mar, el horizonte, el paisaje y la luz. Enriqueció el panorama de la modernidad reinterpretando el pasado con habilidad y astucia, simplemente haciendo lo que se había hecho siempre, y poniendo en valor los fundamentos de la mediterraneidad. 57 HABITAR EL MEDITERRÁNEO | 01. Paul Valery, «Le cimetière marin» («El mar, el mar, siempre renovado») CONCLUSIONES «Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce (son infinitos) los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce (son infinitos) los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado Sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el Sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo»2 02. Jorge Luis Borges, «La casa de Asterión», Aleph, 1949. «Aris Konstantinidis sigue siendo el único griego de su generación [...] que ha sido extraordinariamente sensible al paisaje heládico y, en consecuencia, plenamente implicado en la creación de una arquitectura crítica moderna, que habría demostrado ser adecuada para el momento y el lugar de su construcción»3 03. Frampton Kenneth, Estudios sobre cultura tectónica. Poéticas de la construcción en la arquitectura de los siglos XIX y XX, John Cava, 1999, pág 373. .