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Ferrer, Eduardo y Pereira, Álvaro (coords.), Profecía y adivinación en las religiones de la Antigüedad. Spal Monografías Arqueología XXIV. Sevilla, Editorial Universidad de Sevilla, 2017, 171 pp. ISBN: 978-84-472-1915-5 [Reseña]

Gómez Peña, Álvaro

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366 ’Ilu (Madrid) 23 2018: 343-388 ’Ilu. Revista de Ciencias de las Religiones ISSN: 1135-4712 http://dx.doi.org/10.5209/ILUR.61041 Ferrer, Eduardo y Pereira, Álvaro (coords.), Profecía y adivinación en las religiones de la Antigüedad. Spal Monografías Arqueología XXIV. Sevilla, Editorial Universidad de Sevilla, 2017, 171 pp. ISBN: 978-84-472-1915-5. La presente publicación se inserta dentro de la colección «Spal Monografías Arqueología», concebida como serie complementaria a la revista Spal del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla. Desde que se fundase en 1998, se han publicado en ella veinticuatro obras divididas hasta la actualidad en dos líneas temáticas principales: la historia de las religiones y la historiografía arqueológica. Dentro de la primera de ellas se incorpora Profecía y adivinación en las religiones de la Antigüedad, fruto del seminario que bajo el mismo nombre tuvo lugar en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Hispalense entre los días 19 y 20 de noviembre de 2015. Como se desprende del propio título, la monografía centra la atención en las prácticas proféticas y adivinatorias como forma de canalizar culturalmente el anhelo humano por conocer el futuro en la Antigüedad, asunto del que se tiene constancia histórica prácticamente desde las primeras fuentes escritas. A diferencia de lo que ha ocurrido desde la época de la Ilustración hasta el presente, momento en que la vía mayoritariamente empleada para conseguir este propósito ha sido el método científico en su vertiente determinista, durante la Antigüedad la forma más recurrente para tratar de anticiparse a los sucesos venideros fue el recurso a las profecías y las adivinaciones. Ambos conceptos recogen ideas similares pero con notables diferencias. En el primero de los casos, son las divinidades las que comunican un mensaje a los humanos, especialmente a los oráculos, sobre el devenir de los acontecimientos. Por su parte, la adivinación hace referencia al conocimiento de sucesos futuros a partir del empleo de medios sobrenaturales como la magia o la interpretación de signos de la naturaleza, entre otras vías. Teniendo presente ambas definiciones, la obra ofrece un compendio formado por siete contribuciones realizadas por especialistas de prestigio en la materia que convierte a la monografía en una de las principales referencias en castellano para profundizar en el conocimiento de las prácticas proféticas y adivinatorias en la Antigüedad a través de las tradiciones fenicio-púnica, hebrea, celta, griega, romana y cristiana. El primer capítulo corre a cargo de S. Ribichini, investigador del Consiglio Nazionale delle Ricerche. A lo largo de las páginas que conforman su artículo, el autor realiza un magnífico repaso por las escasas fuentes escritas y arqueológicas relacionadas con la adivinación dentro del mundo fenicio-púnico. Ribichini llama la atención sobre lo problemático que resulta ofrecer una visión general de la divinazione fenicia e punica dada la escasez documental y prefiere titular su capítulo como «Pratiche divinatorie nel mondo fenicio e punico. Un approccio ai dati e ai problemi». Con este título se pretende por un lado enfatizar las numerosas dudas que genera la ReSeñaS 367Reseñas ’Ilu (Madrid) 23 2018: 343-388 adivinación en la tradición cananea y por otro marcar posibles vías de investigación para profundizar en sus particularidades en futuras investigaciones. El segundo artículo lleva la firma de J. L. Sicre, miembro del Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Su estudio, titulado «Adivinación y profecía en el Antiguo Testamento», toma como base el trabajo de A. M. Kitz, «Prophecy as Divination» (2003). En él, Kitz propone abordar el fenómeno adivinatorio dividiendo en tres los ámbitos de actividad de las divinidades: por un lado la materia inorgánica y las plantas, por otro los animales y finalmente los seres humanos. Dentro de esta última esfera tienen cabida los sueños y las profecías, a las que Sicre añade la nigromancia en su aplicación al estudio veterotestamentario. Con un título muy similar, «Profecía y adivinación en el mundo céltico», F. Marco pone de relieve en su capítulo la importancia que ambas facetas tuvieron entre las comunidades celtas. Entre ellas destacan las profecías de corte milenarista y apocalíptico, la ornitomancia, así como la adivinación oracular y onírica llevada a cabo tanto en los heroa como en los santuarios. El capítulo de A. J. Domínguez Monedero versa sobre la «Adivinación en los confines del mundo griego: el oráculo de Dodona». El autor expresa desde un primer momento la dificultad que existe para entresacar conclusiones generales a partir de la enorme cantidad de información disponible, en ocasiones parcial y aparentemente contradictoria. En sus páginas se tratan por un lado aspectos cronológicos del santuario a partir de datos textuales y arqueológicos, y por otro se analizan las características generales del culto en Dodona, entre ellas la existencia de un roble a través del cual se realizaban profecías a los gobernantes y al pueblo griego, información conocida a partir de las numerosas tablillas de bronce documentadas en el yacimiento. La quinta contribución, firmada por M. Oria, se titula «Los oráculos en el mundo romano: caracterización arqueológica». La caracterización de este asunto arranca desde las primeras evidencias textuales que remontan las consultas oraculares a momentos anteriores incluso a la fundación de Roma. Para la autora, el empleo de estas prácticas por parte de los Tarquinos o de Rómulo no es casual, ya que muchos de los ritos adivinatorios conocidos en la tradición romana son de origen etrusco. A partir de aquí, Oria propone dividir los ejemplos oraculares en varias fases. Un primer período prefundacional, caracterizado por una comunicación directa entre divinidades y oráculos sin pautas para entablar esa relación, y una segunda etapa a la que ella denomina de «domesticación», en la que los oráculos codifican y ritualizan sus consultas a las deidades empleando para ello elementos materiales datables en su mayoría en época republicana. A continuación tiene lugar un estudio de S. Montero denominado «Adivinación y consecratio», en el que se analiza la importancia de estas prácticas dentro del culto imperial romano. En el trabajo tiene cabida el papel que tuvieron los ritos adivinatorios en la divinización de los emperadores y la función desempeñada por los oráculos en ella. Entre estas últimas se encontraban, entre otras, la anunciación de prodigios y sueños realizados por los gobernantes como forma de legitimar su presencia como divus entre las deidades. Finalmente, como cierre a esta obra, se encuentra el capítulo de F. J. Martínez que lleva por título «El más allá en el más acá. Profecías y adivinación en el cristianismo primitivo». A lo largo de sus páginas, el autor analiza el profetismo cristiano ligado tanto a las prácticas veterotestamentarias como a las paganas. Entre sus características destaca la escasa importancia de la adivinación debido a que no tuvo una visión 368 Reseñas ’Ilu (Madrid) 23 2018: 343-388 positiva por sus connotaciones paganas, y por ende, idolátricas. Esta última aportación a la monografía contrasta vivamente con el resto de los capítulos al otorgarse a las instituciones cristianas un papel especialmente crítico con los ritos adivinatorios, no así con los proféticos, extensamente conocidos y utilizados en otras tradiciones. Como comentaba anteriormente, Profecía y adivinación en las religiones de la Antigüedad permite al lector realizar una reflexión con una excelente y variada base documental tanto textual como arqueológica sobre dos aspectos principales. Por una parte, sobre la necesidad humana por proyectarse hacia el futuro, tanto en lo personal como en lo social, y por otro lado sobre cómo canalizar esa necesidad desde un pun- to de vista cultural. Las ansiedades personales, las estrategias militares o el deseo de emprender proyectos con buen pie, como era el caso de la construcción de nuevos asentamientos, reflejan recursivamente la tendencia de las comunidades humanas por aplacar la incertidumbre en pos de maximizar, intencionadamente o no, sus probabilidades de supervivencia y su fitness evolutivo. La única manera de lograr este objetivo pasaba en la Antigüedad por sobrepasar las leyes de la naturaleza, y eso indefectiblemente suponía entrar en el terreno de lo sagrado. En este sentido, tradicionalmente los seres humanos han tendido a conocer las respuestas que hay tras el mysterium tremendum de la naturaleza a través de ciertas personas, adivinos, magos y profetas a los que se les ha creído dotados de capacidades y conocimientos para actuar como intermediarios entre lo sagrado y lo profano. Se trata del chamán prehistórico, del theios aner en el mundo clásico o del santo cristiano en momentos posteriores. Sin duda alguna, esta obra es una magnífica muestra de ello. Álvaro Gómez Peña Universidad de Sevilla