Nuevas noticas sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia del Real Convento de San Pablo de Sevilla, según un manuscrito inédito de 1692-1708
Abstract
Estudio de las circunstancias en que se produjo la ruina de la antigua iglesia del convento dominico de San Pablo el Real de Sevilla en 1691, y de los comienzos de su inmediata reconstrucción en clave barroca por el arquitecto Leonardo de Figueroa (1654-1730), en base a las noticias inéditas aportadas por un manuscrito anónimo contemporáneo (1692-1708), conservado en el legado Montoto de la Biblioteca Universitaria de Sevilla, que también nos ilustra sobre ciertos aspectos devocionales y artísticos referidos a este desaparecido templo hispalense de la Orden de Predicadores.
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Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia del Real Convento de San Pablo de Sevilla, según un manuscrito inédito de 1692-1708 José Roda Peña Universidad de Sevilla
195 Revista de Humanidades, 27 (2016). p. 193-232 . ISSN 1130-5029 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia del Real Convento de San Pablo de Sevilla, según un manuscrito inédito de 1692-1708 New information about the ruin and reconstruction of the church of the Royal Convent of San Pablo in Seville, according to an unpublished manuscript of 1692-1708 José Roda Peña Universidad de Sevilla [email protected] Recibido: 25 de noviembre de 2015 Aceptado: 21 de diciembre de 2015 Resumen Estudio de las circunstancias en que se produjo la ruina de la antigua iglesia del convento dominico de San Pablo el Real de Sevilla en 1691, y de los comienzos de su inmediata reconstrucción en clave barroca por el arquitecto Leonardo de Figueroa (1654-1730), en base a las noticias inéditas aportadas por un manuscrito anónimo contemporáneo (1692-1708), conservado en el legado Montoto de la Biblioteca Universitaria de Sevilla, que también nos ilustra sobre ciertos aspectos devocionales y artísticos referidos a este desaparecido templo hispalense de la Orden de Predicadores. Palabras clave: Sevilla; Dominicos; San Pablo; Manuscrito; Barroco; Leonardo de Figueroa Abstract Study of the circumstances in which there was the ruin of the old church of the dominican convent of San Pablo el Real of Sevilla in 1691, and of the beginnings of its immediate reconstruction in baroque language by the architect Leonardo de Figueroa (1654-1730), based on the unpublished news contributed by an anonymous contemporary manuscript (1692-1708), preserved in the Montoto legacy of the University Library in Seville, which also illustrates us about certain devotional and artistic aspects related to this disappeared sevillian temple of the Order of Preachers. Keywords: Seville; Dominicans; San Pablo; Manuscript; Baroque; Leonardo de Figueroa.
196 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia…José Roda Peña Para citar este artículo: Roda Peña, José (2016). Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia del Real Convento de San Pablo de Sevilla, según un manuscrito inédito de 1692-1708. Revista de Humanidades, n. 27, p. 193-232, ISSN 1130-5029 (ISSN-e 2340-8995). SUMARIO: 1. Introducción. 2. Notas sobre la iglesia medieval del convento de San Pablo el Real de Sevilla. 3. Reparos en la iglesia de San Pablo y la ruina de 1691. 4. La reconstrucción barroca de la iglesia conventual de San Pablo. 5. Bibliografía. 6. Apéndice documental. 1. INTRODUCCIÓN En el legado Montoto de la Biblioteca Universitaria de Sevilla1 se conserva un manuscrito de seis hojas en papel verjurado con este encabezamiento: Fábrica del Templo del/ Real Convento de Sn. Pablo de esta Ciudad de/ Sevilla2 (Fig. 1). Habiéndose digitalizado recientemente, su carácter inédito y el interés de su FRQWHQLGRSDUDODKLVWRULDGHODFRQVWUXFFLyQGHWDQHPEOHPiWLFRHGL¿FLRGHOEDUURFR sevillano, me han llevado a estudiarlo y a transcribirlo de manera íntegra en el DSpQGLFHGRFXPHQWDOTXH¿JXUDDO¿QDOGHHVWHWUDEDMR6HWUDWDHYLGHQWHPHQWHGH un cuadernillo que ha sido extraído de un volumen de mayor envergadura, pues el texto se inicia en el folio 365 recto, según se registra en su esquina superior derecha, y se prolonga hasta el 369 vuelto, advirtiéndose que la numeración de la hoja 367 se halla duplicada. Quizás, ese libro del que hablamos, hoy en paradero desconocido, pueda corresponderse con uno que Justino Matute y Gaviria (1764-1830) alcanzó a contemplar en el archivo del convento de San Pablo, y que según él había sido escrito a comienzos del siglo XVIII, conteniendo “memorias históricas” pertenecientes al citado cenobio de la Orden de Predicadores (Matute y Gaviria, 1888: 283). Aunque desconocemos la autoría del manuscrito, el tono general en que se encuentra redactado, el conocimiento de primera mano que demuestra de los acontecimientos que describe y el hecho de deslizarse alguna fórmula del tipo “Nuestro gran Patriarcha, y Padre Santo Domingo de Guzmán” (f. 368v)3, invitan a considerar que se tratara de alguno de los frailes dominicos del propio convento de San Pablo. Lo que sí podemos asegurar es que fue escrito por una misma mano, en su mayor parte (ff. 365r-369r) “por los últimos meses del año de 1692”, acompañándose 1 Dicho legado, integrado por una parte de la biblioteca y archivo de la familia Montoto, ingresó en noviembre de 1983 en la Biblioteca Universitaria de Sevilla por donación de Luis Alfonso Montoto Pacheco. La descripción general y valoración de este heterogéneo fondo, constituido por un total de 5.722 entradas –de las que 4.850 corresponden a libros, folletos, revistas y recortes de prensa, y las 872 restantes a manuscritos–, ha sido abordada por Marta Palenque (2013). 2 Biblioteca Universitaria de Sevilla (BUS). Sign: A Mont. Ms. C26/1 (13b). Su acceso en red: http://fondosdigitales.us.es/fondos/libros/5520/2/fabrica-del-templo-del-real-convento-de-san-pablo- en-esta-ciudad-de-sevilla-manuscrito/ 3 En adelante, acompañaremos las citas textuales extraídas del manuscrito de su correspondiente foliación.
197 Revista de Humanidades, 27 (2016). p. 193-232 . ISSN 1130-5029 Fig. 1. BUS. Sign: A Mont. Ms. C26/1 (13b). Fábrica del Templo del Real Convento de Sn. Pablo de esta Ciudad de Sevilla, f. 365r.
198 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia…José Roda Peña de dos breves adiciones que se agregaron a mediados de 1707 (f. 369r) y el 2 de mayo de 1708 (f. 369r-v) (Fig. 2). Comienza el relato por recordarnos lo que todas las fuentes, manuscritas e impresas, venían señalando a propósito de la antigüedad del convento de San Pablo, DGMXGLFiQGRVH VX IXQGDFLyQ D ¿QHV GH R FRPLHQ]RV GH DO VDQWR UH\ Fernando III, así como la donación en 1255, por parte de su hijo Alfonso X el Sabio, del sitio en que venían morando los frailes de Santo Domingo, cerca de la Puerta de Triana, en la collación de Santa María Magdalena, “de que tienen un Privilegio TXHUH¿HUHQORV$XWRUHVGHODV+LVWRULDVGH6HYLOOD´IUSUXHEDGHHVWR~OWLPR es que su tenor literal ya fue reproducido por Alonso Morgado en 1587 (Morgado, 1587: 132v). Este convento de San Pablo el Real de Sevilla, que fue el segundo de la Orden de Predicadores en erigirse en tierras andaluzas –tras el de San Pablo de Córdoba, fundado en 1236–, pronto habría de convertirse, como lo reconocen todos los historiadores, en el principal de la Provincia de Andalucía por su volumen físico, VLJQL¿FDFLyQKLVWyULFD±FRQVXGHWHUPLQDQWHSDSHOHQODLQVWDXUDFLyQGHO6DQWR2¿FLR de la Inquisición en 1478 y como primera sede de su tribunal (González de Caldas 0pQGH]/DULRV5DPRV±QXWULGDFRPXQLGDGUHOLJLRVD y prestigio intelectual de sus miembros, categoría docente como centro académico y proyección evangelizadora en América y Filipinas, con el conocido hito de la consagración en su iglesia de fray Bartolomé de las Casas como obispo de Chiapas HQ+XHUJD5HVSHFWRDVXPDJQL¿FHQFLDDUTXLWHFWyQLFDEDVWH evocar la profunda impresión que su visita, allá por 1705, causó en el dominico IUDQFpV-HDQ%DSWLVWH/DEDWTXLHQD¿UPyTXHPiVTXHFRQYHQWRSDUHFtD convenirle mejor la consideración de ciudad, y que su iglesia era más grande que la de San Eustaquio de París (Labat, 1730: t. I, 365). “Los días oscuros y tristes de San Pablo de Sevilla”, como escribe Álvaro Huerga, llegaron con el siglo XIX, cuando “el convento fue invadido una y otra vez, saqueado a mansalva, momentáneamente UHFXSHUDGR\HQ¿QVXSULPLGR\GHVDPRUWL]DGR´+XHUJDDFRJLHQGRVX templo la parroquialidad de Santa María Magdalena en 1848 –y así continúa hasta hoy, al tiempo que la capilla de Nuestra Señora de la Antigua y Siete Dolores, situada otrora en el compás, sirve desde 1939 de sede canónica de la Cofradía de Montserrat–, y viendo destruidos los últimos vestigios de sus dependencias conventuales en pleno siglo XX. 2. NOTAS SOBRE LA IGLESIA MEDIEVAL DEL CONVENTO DE SAN PABLO EL REAL DE SEVILLA Los cronistas de la ciudad de Sevilla y del propio convento dominico de San Pablo, incluido el anónimo autor de nuestro manuscrito, aseguran que su primitiva iglesia se quemó en tiempos del rey Pedro I de Castilla, siendo reconstruida sobre
199 Revista de Humanidades, 27 (2016). p. 193-232 . ISSN 1130-5029 Fig. 2. Fábrica del Templo del Real Convento de Sn. Pablo de esta Ciudad de Sevilla, f. 369r.
200 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia…José Roda Peña DTXHOPLVPRVRODUJUDFLDVHQEXHQDPHGLGDDODPXQL¿FHQFLDGHHVWHPRQDUFD3HUR además, tanto fray Francisco Ramírez de Solórzano en su Historia del Santo, y Real Convento de S. Pablo de Sevilla de la orden del glorioso patriarcha Santo Domingo de la provinçia del Andaluçía que terminó de redactar en 16254 (Fig. 3), como Diego Ortiz de Zúñiga en sus Anales eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Muy Leal ciudad de Sevilla publicados en 16775, nos hablan de un segundo quebranto GHOWHPSORVLQHVSHFL¿FDUVXIHFKD64XL]iVORVGRVVHHVWXYLHUDQUH¿ULHQGRDODV devastadoras consecuencias del tremendo seísmo que se dejó sentir en Sevilla durante la mañana del Viernes Santo 5 de abril de 1504, acompañado de vientos y tormentas “que arrancaban los árboles, y arrebataban como débiles fragmentos JUDQGHVSHGD]RVGHHGL¿FLRV´\FRQXQWHPEORUGHWLHUUDGHWDOHVWUHPHFLPLHQWR³TXH SDUHFLyQRSRGtDTXHGDUHGL¿FLRHQKLHVWRSRUTXHDWRGRVVHPLUDEDGDUWDOHVYD\YHQHV que a cada uno se rezelaba total ruina”, de manera que cayeron torres y miradores de iglesias y palacios, se desplomaron multitud de casas, se abrieron numerosas grietas en el “fortísimo” inmueble catedralicio, se hundió la techumbre del templo conventual de San Francisco y “en el de San Pablo la mayor parte” de la misma (Ortiz de Zúñiga, 1796: t. III, 192-193). Por consiguiente, y respecto a la iglesia del convento de San Pablo, los mayores destrozos se cernieron sobre sus cubiertas, ayudando en la reconstrucción –en palabras de Ramírez de Solórzano– “los maiores cavalleros de Sevilla dando con pechos IUDQFRV\PDQRJHQHURVDORQHoHVVDULRSDUDHGL¿FLRWDQVXPSWXRVR6HxDOiURQVH en esta obra los Roelas, Sandovales, Ortizes, Çúñigas, Guzmanes, Tellos, Riberas, Marmolejos, Santillanes, Medinas, Segarras, Casaus y otros nobles cavalleros” (f. U(QJUDWL¿FDFLyQGHVXOLEHUDOSLHGDGVXVWDQFLDGDHQODVFRSLRVDVOLPRVQDVTXH entregaron, “se pusieron las armas de sus principales linajes en partes de su techumbre, en que aún algunas se divisan” (Ortiz de Zúñiga, 1796: t. V, 8). Así lo corrobora el redactor del manuscrito que analizamos, cuando asegura que “Y en las tabicas que avía de una biga a otra en el enmaderado de la Iglesia en todas sus tres naves estaban pintadas las armas de los Cavalleros de Sevilla, que se percebían mui bien desde el suelo, y oy se an visto en las que caieron con la ruina (que abajo se referirá) y yo las HYLVWR\UHFRQRFLGRORTXDOGDDHQWHQGHUTXHSLQWDURQDOOtVXVDUPDVHQPHPRULD 4 Este manuscrito, cuyo encabezamiento completo reza así: Historia del Santo, y Real Convento de S. Pablo de Sevilla de la orden del glorioso patriarcha Santo Domingo de la provinçia del Andaluçía dedicada a la muy noble y muy leal çiudad de Sevilla. Escribiola el padre presentado fr. Francisco 5DPtUH]GH6ROyUoDQRKLMRGHOGLFKRFRQYHQWRFDOL¿FDGRUGHOVDQFWRRI¿oLRHQHOWULEXQDOGHODoLXGDG de Llerena, se conserva inédito en el Archivo Histórico de la Provincia Dominicana de Andalucía, con sede en el convento de Santo Tomás de Sevilla, con la siguiente signatura: FR, AHPDA, 9/12. Acceso en red: http://archivoweb.carm.es/archivoGeneral/arg.muestra_detalle?idses=0&pref_id=3791239. En el texto lo citaremos con la foliación que corresponda. 5 Estos Anales irán citados en adelante por su edición de 1795-1796. 6 5DPtUH]GH 6ROyU]DQRUH¿HUHTXH ODLJOHVLD³TXH ODEUyHO5HL GRQ3HGURVH TXHPy SRU descuido, o no se acabó perfectamente (que uno y otro se platica)” (f. 35r), mientras que Ortiz de Zúñiga se limita a señalar que “otra ruina se sabe haber padecido este templo” (t. V, p. 8).
201 Revista de Humanidades, 27 (2016). p. 193-232 . ISSN 1130-5029 Fig. 3. Portada de la Historia del Santo, y Real Convento de S. Pablo de Sevilla, escrita por fray Francisco Ramírez de Solórzano. FR, AHPDA, 9/12.
208 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia…José Roda Peña Fig. 6. Joris Hoefnagel. Vista de Sevilla (detalle). Dibujo de hacia 1565, impreso en 1572 en el tomo I del Civitates Orbis Terrarum de Georg Braun y Frans Hogenberg. Balbás15, “el cuerpo de la Iglesia estaba repartido en tres naves, la de en medio espaciosa y capaz, y las dos de los lados correspondientes de menor anchura, con mui poca luz por la cortedad de las ventanas, y todas cubiertas de madera de pino de segura, bien altas y 15 Angulo tenía claro que “el cuerpo del templo medieval era de tres naves”, mientras que 7RUUHV%DOEiVHVWLPDEDTXHHUDLJOHVLDGHQDYH~QLFD$QJXORËxLJXH]7RUUHV%DOEiV 223).
209 Revista de Humanidades, 27 (2016). p. 193-232 . ISSN 1130-5029 desahogadas, cuia labor y enmaderado dezía con el de algunas Iglesias Parrochiales de esta Ciudad, que es tradición en Sevilla, que dicho Rey D. Pedro labró de nuebo, o UHHGL¿FyHQSHQLWHQFLDTXHOHGLHURQSDUDDEVROEHUORGHXQDVFHQVXUDVTXHOHQRWLVLy un Legado del Papa, a quien el dicho Rey, siguiendo su natural intrépido, trató mal, ORTXDOFRUURERUDODUHGL¿FDFLyQGHVWHWHPSORGH6DQ3DEORHQVXWLHPSRVLHQGROD labor deste igual a la de las otras Parrochias, y la que en su tiempo se usaba” (f. 366v). Mayor trascendencia tiene la aseveración de que el templo contaba con un crucero “con quatro capillas, dos a un lado, y dos a otro [de la capilla mayor], y la de Nuestra Señora de las Fiebres, que hazía testero a un lado, y otra que al otro le correspondía del Gloriosíssimo Patriarcha Santo Domingo, era labrado todo de cantería, mui alto, y espacioso, y todo con bastante claridad” (f. 366v). Esta referencia acaba con las especulaciones acerca de cómo estaba conformada la cabecera del YLHMRHGL¿FLRPHGLHYDOFX\DGLVSRVLFLyQVHJ~QSXHGHFRPSUREDUVHVHUHVSHWyHQOD posterior iglesia barroca, a cuyo amplio crucero se abren el prolongado presbiterio HVFROWDGRSRUGRVFDSLOODVDFDGDODGRELHQHVFLHUWRTXHGRQGHDKRUDKD\SDUHMDV de altares con retablos, en los extremos del transepto, entonces había sendas capillas dedicadas respectivamente a la Virgen de las Fiebres y al patriarca Santo Domingo de Guzmán16. Angulo, que ya consideraba verosímil la existencia de esa “planta de la cabecera con sus cinco capillas abiertas al crucero” en el primitivo templo de San Pablo o en el reconstruido en tiempos de Pedro I, observa que tiene sus antecedentes en las iglesias de los monasterios cistercienses españoles de Santa María de la Huerta (Soria), Santa María de las Huelgas (Burgos), Santes Creus (Tarragona) o Santa María de la Oliva (Navarra), de la segunda mitad del siglo XII, o el de Santa María de Matallana (Valladolid), ya en el XIII (Angulo Íñiguez, 1932: 14-15). A los pies de la iglesia de San Pablo de Sevilla, siguiendo la reseña que nos brinda nuestro manuscrito, se localizaba el coro bajo, con “su bóbeda de cantería, UHHGL¿FDGRDORPRGHUQRKHUPRVHDGRFRQDGRUQRVGHDOWDUSLQWXUDV\D]XOHMRV\ reja, que le hazían mui vistoso, y sobre él caía el alto con su sillería a lo moderno de caoba y ciprez mui pulida y bien labrada” (f. 266v). Por nuestra parte, siguiendo a Ramírez de Solórzano, podemos añadir que fue en el trienio del segundo priorato de fray Juan Montero, iniciado en 1612, cuando se “labró y hermoseó el choro baxo como vemos” (f. 81r). 3. REPAROS EN LA IGLESIA DE SAN PABLO Y LA RUINA DE 1691 A las siete de la mañana del 9 de octubre de 1680, día de San Dionisio Areopagita, se experimentó con fuerza en Sevilla el terremoto que había tenido su epicentro en 16 En el manuscrito de Ramírez de Solórzano se anota que “Pedro Ortiz de Sandoval, muy QREOH\FDOL¿FDGRFDYDOOHURIXHELHQKHFKRUGHVWHFRQYHQWR\PXLGHYRWRGHQXHVWURSDGUH6'RPLQJR tomó su capilla el año de 1509 para su entierro, y la dotó en çierto tributo perpetuo” (f. 34v).
210 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia…José Roda Peña Málaga, y aunque en la ciudad del Guadalquivir no hubo que lamentar la pérdida de ninguna vida humana, sí se pasaron momentos de gran angustia, “creyendo cada uno de sus habitadores que iba a quedar sumergido debaxo de las ruinas de sus propias habitaciones” (Ortiz de Zúñiga, 1796: t. V, 350)17. El autor de nuestro manuscrito asegura que a consecuencia de dicho temblor quedaron “mui maltratados todos sus HGL¿FLRV\DTXHOORVTXHGHVFROODEDQPiVSDUWLFLSDURQPiVGHOGDxRTXHRFDVLRQyHO terremoto”, como sucedió con la iglesia del convento dominico de San Pablo el Real que, dada la antigüedad de su fábrica, “experimentó más de sus efectos”, necesitando “de reparo considerable”. Nos sigue contando que varios maestros –cuyos nombres silencia– inspeccionaron el templo, declarando la necesidad de acometer dicha reparación, “particularmente en la capilla maior, donde se vido que la principal pared della estaba fuera del plomo, o perpendículo que debía tener, y mui cargada la EyEHGDFRQHOSHVRGHODSLHGUD\GHORVDGRUQRV\UHPDWHVTXHODFRURQDEDQ\TXH la continuación de las aguas avía recalado las piedras”. Para solucionar este grave problema de índole estructural que estaba afectando a la estabilidad del presbiterio, se cinchó exteriormente mediante “dos arcos o arbotantes en medio de la capilla mayor por la parte de afuera uno a un lado, y otro al otro para que sujetasen la pared, y la sostubiesen con que pareció quedaba el daño remediado” (f. 367r). Pero ni aún así pudo evitarse que se esparcieran “malas vozes de que la capilla mayor amenazaba ruina”, ordenando el cabildo municipal que fuera visitada por el maestro mayor de la ciudad, cargo que por entonces desempeñaba Acisclo Burgueño (Cruz Isidoro, 1997: 249-260), quien sentenció que las causantes del peligro “eran unas piedras que se avían desmentido con el peso de la bóbeda, y con averse recalado con lo continuo de las aguas”. En vista de tal informe, se determinó con buen criterio aligerar la carga de dicha cubierta absidial, eliminando los remates que tanto la hermoseaban por el exterior y cubriéndola interiormente con otra bóveda de ladrillo, DOWLHPSRTXHVHUHVDQDEDQ\IRUWL¿FDEDQODVSLHGUDVGDxDGDVWHMiQGRVHODWHFKXPEUH de la capilla mayor “para resguardo de las aguas” (f. 367r) (Fig. 7). En el ínterin en que se acometieron tales obras, en las que “se gastó algún tiempo, y bastante dinero”, el altar mayor se trasladó al coro bajo, “arrimándole la reja”, de forma que el R¿FLRGLYLQRVHUH]DEDHQVXLQWHULRURHQHOFRURDOWRHQIXQFLyQGHODFOLPDWRORJtD permaneciendo la iglesia abierta al culto, “sin que se reconociese estrechez en ella, por ser tan capaz” (f. 367v). Tras la capilla mayor, pudo comprobarse que “todo el resto de la Iglesia necesitaba de reparo”. Se examinó el estado del enmaderado, hallándose “que mucha de las vigas estaban podridas, y gastadas por las entradas”, por lo que dispuesta la comunidad dominica a remediarlo con la mayor prontitud, uno de sus frailes salió “a comprar los pinos de segura ajustando que estubiesen en Córdoba para el mes de 17 Los anales de 1672 a 1700 fueron redactados por Antonio María Espinosa y Cárzel e insertos en el tomo V de esta edición, como “Continuación de los Anales Eclesiásticos y Seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla” escritos por Ortiz de Zúñiga.
211 Revista de Humanidades, 27 (2016). p. 193-232 . ISSN 1130-5029 Fig. 7. Vista lateral de la capilla mayor de la iglesia de San Pablo, hoy parroquia de Santa María Magdalena, Sevilla.
212 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia…José Roda Peña Abril siguiente –entendemos que del año 1681–, de donde se avían de conducir a Sevilla” (f. 367r). Se discurrió cómo se podía hacer la obra “de forma que la Iglesia quedase labrada a lo moderno”, llegándose a la conclusión de que las bóvedas de las tres naves debían fabricarse de ladrillo, enluciéndolas de yeso, y que los nuevos arcos fuesen “redondos” o de medio punto, labrándolos “más vajos, y dejando los Arcos antiguos en la forma que estaban, aprobechándose de los pilares”. Asimismo, se considera el abrir ventanas más amplias en el lienzo de pared del lado de la epístola – el correspondiente al compás– para que el templo ganase en luminosidad, optándose por dejar como estaba el crucero, mientras que el coro alto y bajo sí se ampliaría en longitud, igualándose así las luces de sus arcos con los del resto de la iglesia, al tiempo que resultaría un espacio coral más desahogado y capaz (f. 367v)18. Pero llegado el tiempo de emprender esta gran reforma en el templo, ¿qué lugar del convento se podría habilitar de modo transitorio como iglesia? Las tres capillas del compás, pertenecientes a las cofradías de Nuestra Señora de la Antigua y Siete Dolores, Dulce Nombre de Jesús y Nuestra Señora de Montserrat, resultaban pequeñas e inapropiadas para que los religiosos tuvieran que salir constantemente de clausura para rezar las horas canónicas del día y los maitines de media noche. Se decidió que el sitio idóneo sería una amplia sala19, “una gran pieza baxa –al decir de Ortiz de Zúñiga–, en que están las puertas del Refectorio, Librería, y otras R¿FLQDV´2UWL]GH=~xLJDW9(OHVSDFLRGHODPLVPDVHOLPLWyFHUFDGH ODHVFDOHUD³SRUHOUHFRJLPLHQWRGHOFRQYHQWR´SHUPLWLpQGRVHHODFFHVRGHORV¿HOHV por una entrada que se abrió en la pared que comunicaba con la calle del Dormitorio de San Pablo, actual Bailén. Su interior quedó adornado con diversos altares, los TXHSDUHFLHURQVX¿FLHQWHVSDUDTXHORVUHOLJLRVRVSXGLHUDQFHOHEUDUODVDQWDPLVDDO tiempo que el coro se acomodó en el sitio que había entre la escalera y la librería, “obligando la necesidad a tolerar todas estas incomodidades” (f. 367v). El traslado del Santísimo Sacramento a este recinto tuvo lugar el 21 de julio de 1691, víspera de la festividad de Santa María Magdalena, “especial Patrona, y faborecedora del sagrado orden de Predicadores”. Nuestro particular cronista nos dirá que este fue un día “de mucha ternura y lágrimas, assí de los Religiosos, como de los seglares que se hallaron presentes a la translación, diziendo todos: Quién volberá a ver el Santísimo Sacramento, y a la Santísima Virgen del Rosario en su Casa, y templo?” (f. 367r bis). 18 El arquitecto Francisco Pinto relata que “en las vigas que forman el forjado del coro, HQFRQWUDPRVGXUDQWHVXUHVWDXUDFLyQXQJUD¿WLTXH¿MDODIHFKDGHODVREUDVSDUDHVWDSDUWHGHOHGL¿FLR en 1690” (Pinto Puerto, 2005: 873). 19 Fray Francisco Ramírez de Solórzano, en su manuscrito, declara que durante el priorato de fray Juan de Céspedes y Figueroa (1591-1594), gobernó admirablemente “y puso la sala en la perfecçión que tiene” (f. 79v).
213 Revista de Humanidades, 27 (2016). p. 193-232 . ISSN 1130-5029 En el transcurso de las obras de la iglesia pudo constatarse cómo sus pilares eran exteriormente de cantería20, y para barroquizar su aspecto, “se fueron cortando unos adornos, sacándolos a pico en la misma piedra”. Al mismo tiempo, se comenzó DFRQVWUXLUXQSULPHU DUFRGHPHGLRSXQWR ³GHSLODUDSLODU« YDMiQGRVHORTXH pareció conveniente para formar la bóbeda de ladrillo, dejando capacidad para el emmaderado y el arco antiguo de punta, como se a dicho”21. Ese arco logró terminarse, pero cuando iba a iniciarse la erección del segundo, el día 1 de diciembre de 1691, se produjo un suceso inesperado: al caer el sol, a las oraciones del Ave María, habiendo “dado de mano los Maestros y peones”, que tras terminar su jornada laboral acababan de salir de la iglesia, “se vino abajo el pilar contiguo al cruzero, sin que peligrase persona ninguna, siendo assí que si un instante antes cayera ubiera sucedido una gran fatalidad en aquella pobre gente travajadora, y en bastante número de religiosos del convento, y seglares, que viendo la obra estubieron hasta las oraciones en la Iglesia, y también en otra buena parte de religiosos y seglares, que estaban sobre la bóbeda que cayó con este primero pilar, porque avían subido a ver el Río, que estaba fuera de su madre con las grandes y continuas aguas destos días”. El estruendo que se escuchó a consecuencia del desplome fue tremendo, atemorizando no solo a los frailes, sino a la vecindad completa, “y todos los que avían salido de la Iglesia, y vajado de las vóbedas del cruzero dieron gracias a Dios de avelos librado de semejante riesgo, de cuia fatalidad no escaparan si ubiera sucedido la ruina instantes antes”. Aún no se habrían recuperado de semejante sobresalto, cuando después de las ocho de la noche se cayó un segundo pilar, volviendo a causar mayor pavor, y siendo ya las once de la noche se derrumbó el tercero, “con toda la madera, y techos de la nave de en medio, y la que correspondía al compaz” (f. 367 r-v bis). Dio la casualidad de que al día siguiente, 2 de diciembre y primer domingo de adviento, tenía que predicar en la catedral un religioso de la Orden de Santo Domingo, habiéndose designado para tal menester al padre maestro fray Alonso de Luna. El sermón había de versar, conforme al tiempo litúrgico, sobre las señales que SUHFHGHUtDQDO-XLFLR)LQDOXQDGHODVFXDOHVVHUtDQORVWHUUHPRWRVDSURYHFKDQGR WDOFR\XQWXUDUH¿ULyHQVXVDOXWDFLyQODIDWDOGHVJUDFLDTXHODQRFKHDQWHVVHKDEtD cebado con la iglesia de su convento, “que oyeron con gran lástima los Prebendados de la Cathedral, y todo el pueblo, cuio daño se apreció en gran suma de ducados” (f. 367v bis). Otras fuentes manuscritas e impresas vienen a complementar esta crónica de la ruina sufrida por la iglesia del convento sevillano de San Pablo el Real. Así, en 20 Se comenta en el manuscrito que en dichos pilares y en las paredes de la iglesia se veían las señales de unas antiguas cruces patadas de color rojo –de formato similar, indica, a las utilizadas en sus hábitos por los trinitarios calzados–, indicio de la consagración del templo por parte de algún obispo (f. 367r bis). 21 Ese primer arco que comenzó a construirse “fue el que estaba enfrente de la puerta hasta el correspondiente en la nave que estaba al lado del compaz hazia el cruzero, frente del qual se abrió una ventana para que entrase la luz” (f. 367r bis).
214 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia…José Roda Peña la Memoria y catálogo de los Prelados que leyó Justino Matute en su archivo, se recuerda que el suceso aconteció siendo prior del cenobio el padre maestro fray Juan de los Ángeles. Fue entonces, según ya sabemos, cuando se decidió abovedar sus QDYHV³DOPRGR\IRUPDQXHYDFRQTXHHQHVWRVWLHPSRVVHIDEULFDQORVWHPSORV´ pero el caso es que los nuevos arcos de medio punto que comenzaron a labrarse “empujaron los pilares en que estribaban los arcos antiguos, y cuyo corazón era de cascote, tierra y poca cal, que admiró a los alarifes hubiesen sustentado todo el HGL¿FLRGHODLJOHVLDFHUFDGHWUHVFLHQWRVDxRVVLQKDEHUVHDELHUWRQLUHQGLGRHQ¿Q ULQGLpURQVHDKRUDFRQHOHPSXMRGHORVQXHYRVDUFRV\YLQRDED[RWRGRHOHGL¿FLR DQWLJXRTXHDWRUPHQWyHKL]RWHPEODUORVHGL¿FLRV\FDVDVGHOEDUULR´2UWL]GH =~xLJDW90DWXWH\*DYLULD22. De otro lado, en las adiciones que Ceán Bermúdez hiciera a las Noticias de los Arquitectos y Arquitectura de España desde su restauración de Eugenio Llaguno, que se publicaron en 1829, QRV FRPHQWD TXH FRPR D ¿QDOHV GHO VLJOR ;9,, \D QR DJUDGDEDQ HQ 6HYLOOD ODV techumbres artesonadas, se trató de poner en la iglesia “bóvedas de ladrillo con arcos de piedra, y no pudiendo sufrir los antiguos machones tanto peso y empuje, se vinieron a tierra el primer domingo de adviento de 1691, a poco después de haber anochecido” (Llaguno y Amirola, 1829: t. IV, 85). Coinciden, pues, todas las opiniones en señalar la debilidad interna de los pilares de la iglesia como la causa fundamental de su ruina, al ser incapaces de soportar los empujes y sobrecarga de los nuevos arcos y bóvedas que pretendían transformar la apariencia interna del vetusto templo dominico. El maestro que estaba al frente de las obras de San Pablo cuando se produjo VX GHVSORPH HUD /HRQDUGR GH )LJXHURD VHJ~Q OR UH¿HUH VX SURSLR hijo Matías José (1698-1767) en el informe que emitió en 1748 para “remediar las quiebras de la bóveda del coro de la iglesia de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús” de Sevilla, obrante en el archivo municipal hispalense (Sancho Corbacho, 5HVXOWDHYLGHQWHTXHODFRQ¿DQ]DTXHODFRPXQLGDGGRPLQLFDGH6DQ Pablo tenía depositada en él no mermó tras el desgraciado suceso, puesto que sin VROXFLyQGHFRQWLQXLGDGYROYLyDHQFRPHQGDUOHODUHHGL¿FDFLyQGHOWHPSORFRPR enseguida veremos. 4. LA RECONSTRUCCIÓN BARROCA DE LA IGLESIA CONVENTUAL DE SAN PABLO “La tierra que desta ruina quedó, la piedra, madera, y ladrillos, fue qual se puede considerar de semejante estrago”. Así inicia nuestro manuscrito la pormenorizada relación de lo acontecido en las jornadas inmediatas a la ruina de la iglesia de San 22 El extracto referido a la ruina de San Pablo se lo suministró Justino Matute a Antonio María Espinosa y Cárzel, que se adelantó en su publicación, al incluirlo en la Continuación de los Anales de Ortiz de Zúñiga.
215 Revista de Humanidades, 27 (2016). p. 193-232 . ISSN 1130-5029 Pablo. Como primera providencia había que desescombrarlo todo. Los frailes que componían la comunidad, comenzando por el prior y terminando con el más moderno de los novicios, se distribuyeron en dos grupos, y provistos de gran cantidad de espuertas, iban pasándoselas unos a otros a medida que las iban llenando de desechos y cascotes, al tiempo que iban rezando a coros el santo rosario (f. 367v bis). Al contemplar con cuánto ahínco se dedicaban los dominicos a un trabajo tan esforzado, acudieron los vecinos, además de muchos caballeros y eclesiásticos, “y quitándose las capas se intrometían con los religiosos, y ayudaban no solo a sacar la tierra, sino a cabarla con picos, y azadas, y a cargar las peñas, que para sacarlas ayudaban a llebar unas parigüelas que para esto se dispusieron, y los niños del Seminario de San Telmo estubieron un día entero, y todos resando el Santísimo Rosario de Nuestra Señora a choros, con que no avía hombre que accidentalmente pasase por el convento, de todos los estados, que no quisiese tener parte en la buena obra, y ayudar a los otros a cantarle a María Santísima Nuestra Señora la oración del Ave María, que es tan de su DJUDGR\XERDOJXQRVTXHGHMDQGRORVFRFKHVHQTXHLEDQDSDVHDUVHVHLQWURGXFtDQ con los demás, y sacaban la tierra y material, acomodándolo uno y otro en el compaz para las mesclas y labor del templo”. Se nos dice que hubo día en que llegaron a juntarse hasta quinientas personas para trabajar, y todavía pudieran haber sido más si no se hubiese impedido ayudar a las mujeres que querían echar mano de las canastas de tierra, “lo qual no se permitió por la decencia”. Tan admirable esfuerzo colectivo, Fig. 8. Exterior de la iglesia del exconvento de San Pablo el Real, desde el lado de la epístola.
216 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia…José Roda Peña completamente altruista, dio el resultado apetecido, pues en tan solo cinco días y medio se pudo desembarazar de escombros la iglesia, sacando todo lo que la ruina ocasionó, “lo qual no avía de executarse en ocho meses, trabajando veinte hombres todos los días, y en que se ahorró más de quinientos ducados” (f. 368r). Se admitió que lo que había quedado en pie del templo “estaba atormentado con la ruina, y que nada podía serbir”, por lo que terminó de derribarse el resto de la iglesia, salvo “las dos paredes de los lados, y la que haze frente a la capilla mayor, y la venera, o medio punto, donde estaba el retablo, haziendo planta nueba, sujetándose al distrito solo de las quatro paredes” (f. 368r). También es notorio que se conservaron, alineadas y adosadas a los pies del lado de la epístola, la capilla doble de la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús y la colindante de Santo Tomás de Aquino –que se donaría a la mencionada cofradía en 1694–, con sus tres bóvedas mudéjares decoradas con lacerías apeando sobre trompas (Dávila-Armero del Arenal, 2010: 13-32, 43-47)23. Los arquitectos que intervinieron entre 1991 y 1992 en la restauración de esta iglesia del extinguido convento de San Pablo, actual parroquia de Santa María Magdalena, pudieron cerciorarse de que la obra barroca “parte de unos muros existentes cuyas cotas varían, desde la altura de las capillas laterales, hasta el arranque de los nervios de las bóvedas góticas del ábside, según hemos podido constatar en los restos de sillares y molduraciones que aún se conservan de la antigua fábrica” (Fig. 8) (Jiménez y Pinto, 1993: 190). $QWHV GH FRPHQ]DU SURSLDPHQWH FRQ OD UHHGL¿FDFLyQ GHO WHPSOR GLIHUHQWHV “Maestros, y Alarifes” vieron y aprobaron la planta que se había de ejecutar, que HQYDULDVRFDVLRQHVVHFDOL¿FDGH³QXHED´)LJ24. Como actuación preliminar se LQVSHFFLRQDURQORVFLPLHQWRVGHOHGL¿FLRSDUDUHFRQRFHUVXHVWDGR\FDOLGDG³ORV quales se hallaron sumamente buenos, y hechos conforme a el arte”, hasta el punto de que los “Maestros” consultados llegaron a declarar que “no los avía iguales a ellos en toda la Ciudad”, de manera que solo sería menester “trabarlos unos con otros, algunos que no lo estaban”, para que ganaran en fortaleza y seguridad. Según FHUWL¿FDURQORV³$UWt¿FHV´HOKHFKRGHFRQWDUFRQHVWDFLPHQWDFLyQSUHYLDVXSRQGUtD para el proceso reconstructivo un notorio ahorro en tiempo y dinero, calculado este último en más de 30.000 ducados. Se iniciaron los trabajos trayendo desde las canteras los jaspes colorados y negros que “se fueron luego labrando conforme al diseño”, para revestir los zócalos de los pilares y las basas de las pilastras corintias a ellos adosadas, “una de las cosas que tiene la planta nueba del templo”, como recalca el autor del manuscrito (f. 368v). 23 En origen eran tres capillas independientes, de planta cuadrada, que se abrían a la nave de la epístola del templo. A partir de 1694 conformaron un espacio único, como sede canónica de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús, fusionada en 1851 con la penitencial de la Quinta Angustia. 24 Así, por ejemplo, y siguiendo a Ceán Bermúdez, los pilares que dividían la antigua iglesia en tres naves, en la nueva planta se arrimaron a los muros laterales, “dando a la [nave] del medio mayor anchura que la que antes tenía, y angostando las de los lados” (Llaguno y Amirola, 1829: t. IV, 86).
217 Revista de Humanidades, 27 (2016). p. 193-232 . ISSN 1130-5029 Fig. 9. Planta del nuevo templo de San Pablo, actual parroquia de Santa María Magdalena de Sevilla [tomada de Jiménez, Alfonso y Pinto, Francisco (1993). Restauración de la iglesia de la Magdalena de Sevilla. En: Actes III Simposi sobre Restauració Monumental. Barcelona: Diputació Provincial de Barcelona, Servei de Patrimoni Arquitectónic Local, p. 190]. La ceremonia de colocación de la primera piedra se celebró el jueves 24 de julio de 1692, víspera de la solemnidad de Santiago Apóstol. En el altar del Nacimiento, ³TXHHVWiMXQWRDODSXHUWDTXHVDOHGHOD,JOHVLDDOFODXVWUR´VHR¿FLyXQDVROHPQH misa cantada del Rosario de Nuestra Señora por parte del provincial de los dominicos andaluces, fray Gaspar de la Mota, acabada la cual él mismo puso aquella simbólica “primera piedra de la fábrica en la basa de la columna, que a de servir para formar el cruzero, en el lado que corresponde al claustro”. Resulta ciertamente conmovedor leer las palabras que en este punto, casi a modo de oración, intercala nuestro cronista con la emoción de haber sido testigo presencial de tan jubiloso acontecimiento: “Dios quiera que como emos visto este día, veamos el de poner la última piedra en él, a honor y Reverençia de su Divina Magestad, y de la Santísima Virgen del Rosario, y de Nuestro gran Patriarcha, y Padre Santo Domingo de Guzmán” (f. 368v). Desde la perspectiva de estar escribiendo estos folios, según vimos, “por los últimos meses del año de 1692” (f. 365r), él mismo nos participa que la obra se iba
224 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia…José Roda Peña Matute y Gaviria, Justino (1888). Noticias curiosas. Archivo Hispalense, n. 4, p. 279- 287. Mendióroz Lacambra, Ana María (1988). La capilla de Nuestra Señora de la Antigua y Siete Dolores, actual de Monserrat, del exconvento de San Pablo. Aproximaciones sobre su cronología, autoría y primeros protectores. Atrio, n. 0, p. 115-121. Morgado, Alonso (1587). Historia de Sevilla, en la qual se contienen sus antigüedades, grandezas, y cosas memorables, en ella acontecidas, desde su fundación hasta nuestros tiempos. Sevilla: Imprenta de Andrea Pescioni y Juan de León. Ortiz de Zúñiga, Diego (1670). Discurso genealógico de los Ortizes de Sevilla. Cádiz: Pedro Ortiz. Ortiz de Zúñiga, Diego (1795-1796). Anales eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Sevilla, metrópoli de la Andalucía, que contienen sus más principales memorias desde el año de 1246, en que emprendió conquistarla del poder de los Moros el gloriosísimo Rey S. Fernando III de Castilla y León, hasta el de 1671, en que la Católica Iglesia le concedió el culto y título de Bienaventurado. V Tomos. Madrid: Imprenta Real. Palenque, Marta (2013). Luis y Santiago Montoto. En: Peñalver Gómez, Eduardo (coord.). Fondos y procedencias: Bibliotecas en la Biblioteca de la Universidad de Sevilla: exposición virtual 2013. Sevilla: Universidad de Sevilla, Secretariado de Publicaciones, p. 377-387. Pinto Puerto, Francisco (2005). El cimborrio de madera del antiguo convento de San Pablo de Sevilla. En: Actas del Cuarto Congreso Nacional de Historia de la Construcción. Vol. 2. Madrid: Instituto Juan de Herrera, SEHC, COAC, CAATC, p. 863-873. Rivas Carmona, Jesús (1994). Leonardo de Figueroa: una nueva visión de un viejo maestro. Sevilla: Diputación Provincial de Sevilla. Sánchez Gordillo, Alonso (1982). Religiosas estaciones que frecuenta la religiosidad sevillana. Sevilla: Consejo General de Hermandades y Cofradías de la ciudad de Sevilla. Sancho Corbacho, Antonio (1952). Arquitectura barroca sevillana del siglo XVIII. 0DGULG&RQVHMR6XSHULRUGH,QYHVWLJDFLRQHV&LHQWt¿FDV Schubert, Otto (1924). Historia del Barroco en España. Madrid: Saturnino Calleja. Torres Balbás, Leopoldo (1952). Arquitectura gótica [Ars Hispaniae. Vol. VII]. Madrid: Editorial Plus-Ultra.
225 Revista de Humanidades, 27 (2016). p. 193-232 . ISSN 1130-5029 6. APÉNDICE DOCUMENTAL Fábrica del Templo del Real Convento de San Pablo en esta ciudad de Sevilla [Manuscrito] Biblioteca Universitaria de Sevilla. A Mont. Ms. C26/1 (13b) (f. 365r) Fábrica del Templo del Real Convento de San Pablo en esta ciudad de Sevilla Es el Real Convento de San Pablo del Orden de Predicadores de esta Ciudad de Sevilla, uno de los más antiguos que ay en ella, cuia fundación tubo principio con su restauración por el Santo Rey D. Fernando, y la donación de su sitio por el Rey D. $ORQVRHO6DELRVXKLMRGHTXHWLHQHQXQ3ULYLOHJLRTXHUH¿HUHQORV$XWRUHVGHODV Historias de Sevilla. El Antiguo y primitibo templo, es tradición, que siempre estubo en este sitio donde oy está, como también lo es, que por accidente se quemó (algunos dizen que en tiempo del Rey D. Pedro de Castilla, o cerca del) y que los Ricos hombres, y FDYDOOHURVVHYLOODQRVORD\XGDURQDUHHGL¿FDUFRQFRSLRVDVOLPRVQDVTXHGLHURQSDUD su fábrica. Lo cierto es que en la bóbeda de la puerta principal del templo se vían ODVDUPDVGHORV*X]PDQHV3RQFHVGH/HyQ\RWURVLOXVWUHV&DYDOOHURV\TXDQGR esto se escribe (que es por los últimos meses del año de 1692) aún se conserban en la misma forma y antigüedad que ellas tenían, que se reconoce ser mucha. Y en las tabicas que avía de una biga a otra en el enmaderado de la Iglesia en todas sus tres naves estaban pintadas las armas de los Cavalleros de Sevilla, que se percebían mui bien desde el suelo, y oy se an visto en las que caieron con la ruina (que abajo se UHIHULUi\\RODVHYLVWR\UHFRQRFLGRORTXDOGDDHQWHQGHUTXHSLQWDURQDOOtVXV armas en memoria de aver ayudado a fabricar la Iglesia, o el Convento las puso en DJUDGHFLPLHQWRGHOEHQH¿FLR\HQWUHHOODVVHYtDQODVGHOD2UGHQGH6DQWR'RPLQJR en la forma con que usaban pintarlas en aquel tiempo, que era la mitad de la Cruz al lado derecho toda blanca, y la del lado isquierdo toda negra, con mui poca buelta HQORÀRUHDGRGHOODV\\RODVYLGHHQGLFKDVWDELFDVDQWHVTXHFD\HVHOD,JOHVLD\ GHVSXpVIYODVHYLVWRHQHOVXHORGRQGHODVHUHFRQRFLGR\SRUFXULRVLGDGH ydo a ver otro exemplar de un libro impreso el año de 1489 donde están las armas de la orden de Santo Domingo, y es su forma mui diferente, con que esto también FDOL¿FDODDQWLJHGDG\VHUHFRQRFHVHSLQWDEDQDVVtHQDTXHOWLHPSRPiVGHFLHQWR\ treinta años antes que se imprimiese este libro. La Capilla de la Santísima Imagen de Nuestra Señora de las Fiebres era de los &DYDOOHURV0HGLQDVGH1XQFLED\TXHVLHQGRPXLFDOL¿FDGRVHUDQPXLSRGHURVRVHQ tiempo del Rey Don Pedro, lo qual atestigan las armas de los Medinas, que oy se ven
226 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia…José Roda Peña en ella, y en la reja de la Capilla, y su pintura, y forma del escudo denota su grande antigüedad, y la sucessión en dicha Capilla se a continuado en sus descendientes hasta nuestros días. Las otras Capillas, y entierros, eran de Ilustres familias que en aquel tiempo vivían en Sevilla, que su memoria, y sucessión a consumido el transcurso de los DxRV7RGRORTXDOFRPSUXHEDODDQWLJHGDG\TXHODUHHGL¿FDFLyQGHVWD,JOHVLDVH hizo por los Cavalleros sevillanos en tiempo del Rey D. Pedro. Al pie desta santa Imagen de Nuestra Señora de las Fiebres, se vio hasta nuestros WLHPSRVXQD¿JXUDGHXQ5H\FRQVXVURSDVDQWLJXDVFRPRODVXVDEDQORV5H\HV Godos, con su corona en la cabeza, hincado de rodillas, que su hechura y forma de Architectura denota mucha antigüedad, la qual es tradición en aquel Real Convento sustituyó en lugar de una de plata que el dicho Rey D. Pedro mandó poner por presentalla y ofrenda por un milagro que esta santa Imagen hizo con él, librándole de XQDV¿HEUHVTXHWXERHVWDQGRHQ6HYLOODTXHOHSXVLHURQHQJUDQSHOLJURGHODYLGD de donde parece devió de tomar el nombre, siendo assí (que como aseguran algunos Religiosos antiguos de aquel convento, que oy viven, y lo oieron a los otros más ancianos) se llamaba Nuestra Señora de las Ánimas, y lo da a entender la costumbre de aquella comunidad, de cantarse en aquel altar todos los lunes la Missa de las Ánimas. Con este milagro creció mucho la devoción a este Real Convento/ (f. 366r) que toca D. Diego Ortiz de Zúñiga Cavallero del Orden de Santiago y Veintiquatro de Sevilla en los Anales desta Ciudad, en la era 1388, Año 1350 en el número 4. Y HQODHUD$xRQ~PHURUH¿HUHTXHHO5H\HQ6HYLOODHUD5HSDUDGRUGH los templos de San Francisco, y de San Pablo, y que a éste la accidental ruina del incendio, mal reprimido, dejó muy mal parado, de quien era Prior Fr. Pedro Ortiz su confesor, el qual y Diego Ortiz su hermano, Jurado de la Parrochia mayor, en el barrio de la mar, y Mayordomo del Rey, le suplicaron amparase aquella casa, pobre de medios temporales, cuias noticias adquirió D. Diego Ortiz de Zúñiga de las que UH¿HUHHO0DHVWUR0HGLQDHQVXVPHPRULDV7RGRORTXDOFRPSUXHEDHOTXHHVWH LQFHQGLRVXFHGLyHQWLHPSRGHO5H\'3HGURORTXDOPRWLEyODUHHGL¿FDFLyQGHVWH templo. Con la ocasión del accidente que avajo se referirá, se a descubierto, que el WHPSORDGHPiVGHVXSULPLWLEDSODQWDWXERRWUDSRUTXHODVVHxDOHVGHSXHUWDV\ ventanas dizen su antigüedad, y diferencian su forma, pues en la parte de la pared de la Iglesia, que corresponde al compaz, se ve una señal de puerta, que devía de comunicarse con algún pórtico, cuya pequeñez denota ser este género de fábrica el que se usaba en aquellos tiempos inmediatos a la restauración de la Ciudad, que se FHUUySRURFDVLyQGHQXHEDVREUDVKHFKDVHQOD,JOHVLD\HVWDVHxDOGHSXHUWDQR HVWiPXLGLVWDQWHGHODTXHR\VLUYHSDUDHQWUDUHQHOODORTXDOSDUHFHDFUHGLWDHVWD conjetura, como también las pequeñas ventanas que hazia esta parte se miran en la PLVPDSDUHGTXHHUDORTXHHQWRQFHVVHXVDED\ODVTXHOHFRUUHVSRQGHQHQODRWUD
227 Revista de Humanidades, 27 (2016). p. 193-232 . ISSN 1130-5029 pared por donde se entra al claustro, son mayores, y parece fabricadas en tiempos más cercanos a los nuestros: y la Venera, o medio círculo donde estaba el Retablo de la capilla mayor, se conoce claramente que es labrado después, porque toda esta obra es independiente/ (f. 366v) de la capilla mayor. En esta pared correspondiente al FODXVWURGRQGHVHGLVSXVLHURQORVFRQ¿VLRQDULRVVHDUHFRQRFLGRTXHDQWLJXDPHQWH servían de altares con sus Arcos que hazían punta, como se labraba en lo antiguo, y la pintura al fresco, o temple en la pared, que era la que entonces se usaba, y todo ello denota muchíssima antigüedad. La Capilla mayor, y cruzero, con quatro capillas, dos a un lado, y dos a otro, y la de Nuestra Señora de las Fiebres, que hazía testero a un lado, y otra que al otro le correspondía del Gloriosíssimo Patriarcha Santo Domingo, era labrado todo de cantería, mui alto, y espacioso, y todo con bastante claridad. El cuerpo de la Iglesia estaba repartido en tres naves, la de en medio espaciosa y capaz, y las dos de los lados correspondientes de menor anchura, con mui poca luz por la cortedad de las ventanas, y todas tres cubiertas de madera de pino de segura, bien altas y desahogadas, cuia labor y enmaderado dezía con el de algunas Iglesias Parrochiales de esta Ciudad, que es tradición en Sevilla, que dicho Rey D. 3HGURODEUyGHQXHERRUHHGL¿FyHQSHQLWHQFLDTXHOHGLHURQSDUDDEVROEHUORGH unas censuras que le notisió un Legado del Papa, a quien el dicho Rey, siguiendo VXQDWXUDOLQWUpSLGRWUDWyPDOORTXDOFRUURERUDODUHGL¿FDFLyQGHVWHWHPSORGH6DQ Pablo en su tiempo, siendo la labor deste igual a la de las otras Parrochias, y la que en su tiempo se usaba. (OFRURYDMRHUDVXEyEHGDGHFDQWHUtDUHHGL¿FDGRDORPRGHUQRKHUPRVHDGR con adornos de altar, pinturas, y azulejos, y reja, que le hazían mui vistoso, y sobre él caía el alto con su sillería a lo moderno de caoba y ciprez mui pulida y bien labrada. El temblor de tierra que ubo en Sevilla el día de San Dionisio Areopagita 9 GH2FWXEUHGHODxRGHGHMyIUPXLPDOWUDWDGRVWRGRVVXVHGL¿FLRV\ DTXHOORVTXHGHVFROODEDQPiVSDUWLFLSDURQPiVGHOGDxRTXHRFDVLRQyHOWHUUHPRWR y como este era tan antiguo experimentó más de sus efectos, desde cuio tiempo se IXHUHFRQRFLHQGRTXHQHFHVLWDEDGHUHSDURFRQVLGHUDEOH+toRVHYLVLWDGHOHGL¿FLR\ declararon los Maestros la precisión de hazerlos, particularmente en la capilla maior, donde se vido que la principal pared della estaba fuera del plomo, o perpendículo que debía tener, y mui cargada la bóbeda con el peso de la piedra, y de los adornos \UHPDWHVTXHODFRURQDEDQ\TXHODFRQWLQXDFLyQGHODVDJXDVDYtDUHFDODGRODV piedras: y para repararla se hicieron dos Arcos o arbotantes en medio de la capilla mayor por la parte de afuera uno a un lado, y otro al otro para que sujetasen la pared, y la sostubiesen con que pareció quedaba el daño remediado. Después se esparcieron malas vozes de que la capilla mayor amenazaba ruina, y vista de orden de la Ciudad por el Maestro mayor della, se dio a entender, que eran unas piedras que se avían desmentido con el peso de la bóbeda, y con averse
228 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia…José Roda Peña UHFDODGRFRQORFRQWLQXRGHODVDJXDVSRUORTXDOGHWHUPLQyHOFRQYHQWRVHDOLJHUDVH del peso, quitándole los remates, que la hermoseaban mucho por la parte exterior, y SRUODLQWHULRUVHFXEULyODEyEHGDFRQRWUDGHODGULOOR\UHVDQDQGR\IRUWL¿FDQGRODV piedras desmentidas, quedó dispuesto se tejase para resguardo de las aguas. $YLpQGRVH\DSHU¿FLRQDGRORTXHWRFDEDDODFDSLOODPD\RUHQTXHVHJDVWy algún tiempo, y bastante dinero, viendo que todo el resto de la Iglesia necesitaba de reparo, aviéndose reconocido el enmaderado, y hallado que mucha de las vigas estaban podridas, y gastadas por las entradas, se dispuso el remediarlo, y fue un Religioso a comprar los pinos de segura ajustando que estubiesen en Córdoba para el mes de Abril siguiente, de donde se avían de conducir a Sevilla./ (f. 367v) Después de aver discurrido cómo se podía hazer la obra, de forma que la Iglesia quedase labrada a lo moderno, se acordó que las bóbedas de todas tres nabes se fabricasen de ladrillo enluciéndolas de yeso, y que los Arcos fuesen redondos labrándolos más vajos, y dejando los Arcos antiguos en la forma que estaban, aprobechándose de los pilares, y ab[r]iendo ventanas nuebas en el lienço de la pared que corresponde al compaz para que la Iglesia tubiese bastante luz, dejando como estaba el cruzero, y alargando el coro alto y vajo, de que resultaba que todos los Arcos quedasen iguales en sus claros, y más desahogado y capaz el choro, que lo necesitaba. En el interim, que se disponía la obra y reparo de la capilla mayor, se pasó el DOWDUPD\RUDOVLWLRGHOFKRURYDMRDUULPiQGROHDODUHMDGHIRUPDTXHORVR¿FLRV divinos se dezían en el choro alto, o vajo, conforme el tiempo, y se usaba de la Iglesia sin que se reconociese estrechez en ella, por ser tan capaz. Llegó el tiempo de aver de proseguir el reparo en el resto de la Iglesia, y en todo el Convento no se halló parte más a propósito que la sala: porque las tres capillas de Nuestra Señora de la Antigua, el Nombre de Jesús, y la de Nuestra Señora de Monserrate, que están en el compaz, son cortas, y aviendo de salir los Religiosos para dezir las horas de día, y los Maitines a media noche, fuera de la clausura, casi impracticable, con que en dicha sala atajándola cerca de la escalera, por el recogimiento del convento, y abriendo puerta a una pared que se comunica a la calle del dormitorio, se dispuso la Iglesia adornándola de los altares, que parecieron VX¿FLHQWHVSDUDTXHORVUHOLJLRVRVFHOHEUDVHQHOVDQWRVDFUL¿FLRGHOD0LVVD\HO Choro se acomodó en aquel sitio que ay, desde la escalera a la librería, obligando la necesidad a tolerar todas estas incommodidades. Dispuesto, así, todo lo que pareció conveniente el día 21 de Julio de 1691 años, Víspera de Santa María Magdalena, especial Patrona, y faborecedora del sagrado orden de Predicadores,/ (f. 367r bis) se pasó el Santísimo Sacramento de la Iglesia principal a esta que se dispuso en el interim, de forma que las Vísperas desta Gloriosíssima Santa las cantó el Convento en la nueba Iglesia. Este día fue de mucha ternura y lágrimas, assí de los Religiosos, como de los seglares que se
229 Revista de Humanidades, 27 (2016). p. 193-232 . ISSN 1130-5029 hallaron presentes a la translación, diziendo todos: Quién volberá a ver el Santísimo Sacramento, y a la Santísima Virgen del Rosario en su Casa, y templo? Prosiguiose el reparo del antiguo, y proprio del Convento (en cuios pilares y paredes se vían unas señales de unas cruzes coloradas, del modo que las usan en sus ábitos y capas los religiosos trinitarios calzados, indicio que dicho templo fue consagrado por algún obispo) y para darle hermosura a los pilares, que se vio ser de cantería, se fueron cortando unos adornos, sacándolos a pico en la misma piedra, y se empezó a hazer un Arco de pilar a pilar, que fue el que estaba enfrente de la puerta hasta el correspondiente en la nave que estaba al lado del compaz hazia el cruzero, frente del qual se abrió una ventana para que entrase la luz, vajándose lo que pareció conveniente para formar la bóbeda de ladrillo, dejando capacidad para HOHPPDGHUDGR\HODUFRDQWLJXRGHSXQWDFRPRVHDGLFKR\HVWDQGRDFDEDGRSDUD proseguir con otro, el sábado primero día de Diziembre de 1691, antes del primero Domingo de Adviento, aviendo dado de mano los Maestros y Peones, a las oraciones del Ave María, acabando de salir todos de la Iglesia se vino abajo el pilar contiguo al cruzero, sin que peligrase persona ninguna, siendo assí que si un instante antes cayera ubiera sucedido una gran fatalidad en aquella pobre gente travajadora, y en bastante número de religiosos del convento, y seglares, que viendo la obra estubieron hasta las oraciones en la Iglesia, y también en otra buena parte de religiosos y seglares, que estaban sobre la bóbeda que cayó con este primero pilar, porque avían/ (f. 367v bis) subido a ver el Río, que estaba fuera de su madre con las grandes y continuas aguas destos días. El ruido y estruendo fue grandíssimo, atemorizando el convento, y vezindad con el gran golpe, y todos los que avían salido de la Iglesia, y vajado de las vóbedas del cruzero dieron gracias a Dios de avelos librado de semejante riesgo, de cuia fatalidad no escaparan si ubiera sucedido la ruina instantes antes. Después a las ocho de la noche, se cayó el segundo pilar volbiendo a causar mayor estruendo, y mayor pabor, y a las onze de la noche cayó el tercero, con toda la madera, y techos de la nave de en medio, y la que correspondía al compaz. El día siguiente dos de Diziembre, primero Domingo de Adviento, siguiéndose a predicar en la Santa Iglesia Metropolitana por tabla la Orden de Santo Domingo, y estando señalado por el Convento para este sermón el Muy Reverendo Padre Maestro Fr. Alonso de Luna, con la ocasión de las señales que an de preceder al día del Juicio, \TXHXQDGHOODVDQGHVHUWHUUHPRWRV\WHPEORUGHWLHUUDUH¿ULyHQODVDOXWDFLyQOD fatal desgracia que la noche antes avía sucedido en la Iglesia de su Real Convento de San Pablo, que oyeron con gran lástima los Prebendados de la Cathedral, y todo el pueblo, cuio daño se apreció en gran suma de ducados. La tierra que desta ruina quedó, la piedra, madera, y ladrillos, fue qual se puede FRQVLGHUDUGHVHPHMDQWHHVWUDJR\OXHJRVHWUDWyGHVDFDU\HOPRGRGHGLVSRQHUOR fue assí. Salió la comunidad de aquel santo Convento, y puestos en dos coros sin reserbarse deste travajo, desde el Prior, hasta el más moderno novicio, y con mucha cantidad de espuertas que se previnieron, llenándolas unos, y otros recibiéndolas y
230 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia…José Roda Peña dándolas al que estaba immediato, iban sacando la tierra, ladrillos, piedras y madera, resando el Santísimo Rosario de Nuestra Señora a choros. Luego que vieron los seglares, que/ (f. 368r) los Religiosos se dedicaban a aquel travajo, acudieron los vezinos, muchos cavalleros, y ecclesiásticos, y quitándose las capas se intrometían con los religiosos, y ayudaban no solo a sacar la tierra, sino a cabarla con picos, y azadas, y a cargar las peñas, que para sacarlas ayudaban a llebar unas parigüelas que para esto se dispusieron, y los niños del Seminario de San Telmo estubieron un día entero, y todos resando el Santísimo Rosario de Nuestra Señora a choros, con que no avía hombre que accidentalmente pasase por el convento, de todos los estados, que no quisiese tener parte en la buena obra, y ayudar a los otros a cantarle D0DUtD6DQWtVLPD1XHVWUD6HxRUDODRUDFLyQGHO$YH0DUtDTXHHVWDQGHVXDJUDGR y ubo algunos que dejando los coches en que iban a pasearse, se introducían con los demás, y sacaban la tierra y material, acomodándolo uno y otro en el compaz para las mesclas y labor del templo, y assí ubo día que se juntaron quinientas personas DWUDYDMDU\KDVWDODVPXJHUHVTXHUtDQD\XGDUHFKDQGRPDQRGHODVHVSXHUWDVGH WLHUUDORTXDOQRVHSHUPLWLySRUODGHFHQFLDFRQORTXDOHQFLQFRGtDV\PHGLRVH dispuso escombrar y limpiar la Iglesia, sacando todo lo que la ruina ocasionó, lo qual no avía de executarse en ocho meses, trabajando veinte hombres todos los días, y en que se ahorró más de quinientos ducados. Reconociose, que lo que avía quedado en pie estaba atormentado con la ruina, y que nada podía serbir, con que se derribó toda la Iglesia, cruzero, y capilla mayor, sin que quedase en pie, más que las dos paredes de los lados, y la que haze frente a la capilla mayor, y la venera, o medio punto, donde estaba el retablo, haziendo planta nueba, sujetándose al distrito solo de las quatro paredes. 3DUDDYHUGHHPSH]DUODUHHGL¿FDFLyQGHOWHPSORDGHPiVGHDYHUYLVWRODSODQWD que se avía de executar, y aprobádola diferentes Maestros, y Alarifes, era necessario, ver los cimientos y reconocer su calidad, los quales se hallaron summamente buenos,/ (f. 368v) y hechos conforme a el arte, y tales que los Maestros declararon, no los avía iguales a ellos en toda la Ciudad, solo fue menester trabarlos unos con otros, algunos que no lo estaban, y en esto se gastó algún tiempo, y materiales, con que quedan de gran fortaleza, y seguridad. El día que se manifestaron dichos cimientos, fue mui FHOHEUDGRGHWRGRDTXHOFRQYHQWRSXHVFHUWL¿FDURQORV$UWt¿FHVTXHJUDQJHDEDHQ lo que avían visto, más de 30.000 ducados de aorro en la costa, y mucho tiempo que se avía de dilatar la fábrica, y que sobre ellos labraban con seguridad por el enjugo que tenían. Una de las cosas que tiene la planta nueba del Templo, es que las basas de las FROXPQDVVHDQGHMDVSHVFRORUDGRV\QHJURVHVWRVVHWUDMHURQGHODVFDQWHUDV\VH IXHURQOXHJRODEUDQGRFRQIRUPHDOGLVHxR\HQ-XHEHVGH-XOLRGHVWHDxRGH Víspera del Glorioso Apóstol Santiago Patrón de España, se juntó la comunidad, y en el Altar del Nacimiento de Nuestro Señor Jesuchristo, que está junto a la puerta que sale de la Iglesia al claustro, se cantó una Misa del Santísimo Rosario de Nuestra
231 Revista de Humanidades, 27 (2016). p. 193-232 . ISSN 1130-5029 Señora con gran solemnidad, que dixo el Muy Reverendo Padre Maestro Fr. Gaspar de la Mota, Prior Provincial desta Provincia de Andaluzía, hijo del Real Convento de San Pablo desta Ciudad de Sevilla, y acabada puso su Paternidad muy Reverenda la primera piedra de la fábrica en la basa de la columna, que a de servir para formar el cruzero, en el lado que corresponde al claustro, con la solemnidad y ceremonias que dispone Nuestra Santa Madre Iglesia en su Ritual, con gran júbilo, y lágrimas de terneza de su Mui Reverenda y de toda la comunidad de aquel Religiosíssimo y grave convento. Dios quiera que como emos visto este día, veamos el de poner la última piedra en él, a honor y Reverençia de su Divina Magestad, y de la Santísima Virgen del Rosario, y de Nuestro gran Patriarcha, y Padre Santo Domingo de Guzmán./ (f. 369r) Vase prosiguiendo la obra sin dejar de trabajar día ninguno, y ayuda mucho para ella la devoción de los sevillanos con sus limosnas, assí particulares, como las que piden los Religiosos por las puertas todos los días, sin que deste travajo y dilixencia se exeptúe ninguno, desde el Provincial, y Prior, hasta el más moderno sacerdote, y ayuda en parte al gran gasto y suma de dinero que a de costar la obra, de la qual se \UiUH¿ULHQGRORTXHHQHOODVXFHGLHUH ***** Prosiguió la fábrica de la Iglesia hasta mediado el año de 1707, con más o PHQRVFDORUFRQIRUPHORVPHGLRVTXHVHDSOLFDEDQSDUDHOODVLHQGRHOTXHFXLGDED de la obra Fr. Joan de la Barrera, religioso lego, hijo del mismo convento, quien con su industria, y disposición la labró con los primores y adornos que en ella se ven, D¿UPDQGRWRGRVORVDUWt¿FHV\SHUVRQDVGHTXLHQVHSRGtDWRPDUSDUH]HUTXHHUD XQRGHORVLQVLJQHV\SXOLGRVWHPSORVGH(VSDxDSHURHOHVWDUORVFDXGDOHVGHORV sevillanos tan atenuados, y ser ninguno el ingreso de las limosnas, obligó al convento a mandar cerrarla como se executó después de mediado el dicho año de 1707. ***** De las continuas aguas, que no cesaron desde los días de Pasqua de Navidad del DxRGHKDVWD¿QGH0DU]RGHXERHQHVWD&LXGDGGH6HYLOODGLIHUHQWHV Avenidas, saliendo de su Madre el Río Guadalquivir muchas vezes, pues apenas se aplacaba el ímpetu y raudal de una, quando empezaba otra nueba inundación: y aunque el reparo y prevención de las puertas de la ciudad no dio lugar a que el Río entrase en ella, el no cesar las llubias, estando cerrados los huzillos, por donde salen las aguas llobedizas al Río, detenidas estas en las calles, y el terreno y cimientos de las casas, tan llenos de agua, que no podían consumir la que caía del cielo, ocasionó que los sumideros y pozos subiesen tan altos que inundaron los sótanos y quartos vajos de casi todas las de la ciudad, saliendo de los suelos/ (f. 369v) de ellas, y de los de las calles mui copiosos manantiales de agua, sin poder salir fuera de las casas ni aver forma para su desagüe. Cogió esta calamidad al Convento de San Pablo, porque la vezindad de la Puerta de Triana, y la de la calle de Cantarranas (que ambos
232 Nuevas noticias sobre la ruina y reconstrucción de la iglesia…José Roda Peña sitios estaban inundados), hizo que las aguas detenidas del huzillo llegasen hasta las puertas del Convento, impidiendo el salir a la calle, si no era con mucho trabajo, y SHQDOLGDG\SRUODSDUWHLQWHULRUGHO&RQYHQWRDYLpQGRVHOOHQDGRGHDJXDODKXHUWD y los sitios y quartos más vajos del, se inundó el Refectorio, y cosina, que uno y otro está immediatos a la sala que servía de Iglesia, ame[na]zando por la parte del claustro a entrar el agua en la sala, y hallarse el Convento sin tener Iglesia donde FHOHEUDUORV'LYLQRV2¿FLRV 9LpQGRVH HO 3ULRU \ 5HOLJLRVRV HQ HVWH FRQÀL>F@WR GHWHUPLQDURQ SDVDU HO Santísimo Sacramento a la Iglesia que estaban labrando, y assí lo ejecutaron sábado 18 de Febrero deste año de 1708, valiéndose para celebrar las Misas de las Capillas de Nuestra Señora del Rosario, y de la de la Cofradía del Nombre de Jesús, acomodando el altar mayor lo mejor que pudieron, en el mismo sitio que está dedicado para ello en acabándose la Iglesia, usando de toda ella, aunque sin solarla sino en la propria forma que ella estaba, acomodando algunos altares en las capillas, y sitios del cruzero, que jusgaron más a propósito, sirviéndose del choro alto para cantar las horas canónicas \'LYLQRV2¿FLRV\DVVtHVWiR\GRVGH0D\RGHVWHDxRGH