Las energías renovables no convencionales (ERNC) en Chile: estrategias, políticas y tendencias
Abstract
El gobierno chileno, a través de diferentes instrumentos políticos, pretende realizar una transición energética hacia un nuevo modelo renovable, limpio y sostenible. Para ello, se necesita realizar distintas transformaciones en los elementos más importantes que componen el estado chileno, como, por ejemplo, estableciendo una legislación que favorezca su transmisión o proporcionando facilidades para la inversión de capital privado. El objetivo de este trabajo es analizar los diferentes elementos que más influyen en la difusión y las tendencias de las Energías Renovables No Convencionales en Chile con el fin de conocer la realidad energética existente.
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FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y EMPRESARIALES DEPARTAMENTO DE ANÁLISIS ECONÓMICO Y ECONOMÍA POLÍTICA GRADO EN ECONOMÍA “Las energías renovables no convencionales (ERNC) en Chile: estrategias, políticas y tendencias” Trabajo Fin de Grado presentado por Carlos Rodríguez Delgado, siendo la tutora del mismo la profesora Rocío Román Collado. Alumno/a: D. Carlos Rodríguez Delgado Sevilla. Junio de 2018
Las energías renovables no convencionales (ERNC) en Chile: estrategias, políticas y tendencias RESUMEN El gobierno chileno, a través de diferentes instrumentos políticos, pretende realizar una transición energética hacia un nuevo modelo renovable, limpio y sostenible. Para ello, se necesita realizar distintas transformaciones en los elementos más importantes que componen el estado chileno, como, por ejemplo, estableciendo una legislación que favorezca su transmisión o proporcionando facilidades para la inversión de capital privado. El objetivo de este trabajo es analizar los diferentes elementos que más influyen en la difusión y las tendencias de las Energías Renovables No Convencionales en Chile con el fin de conocer la realidad energética existente. ABSTRACT The Chilean government, through different policy instruments, has the intention to make an Energy Planning about a new energetic model considering it as renewable, clean and sustainable. To do that, it needs to make several changes around the Chilean state, i.e., by making a new legislation that it will be positive for the energetic transmission or having facilities for the private investment. The aim of this work is to analyze the dynamic of the spread and trends of NCRE in Chile and concluding the energetic reality that it exists. KEYWORDS Energías renovables no convencionales; Chile; Estrategias políticas; Energía 2050; Plan energético; Transición energética; Sostenibilidad; Producción energética; Energía solar; Energía eólica. Non-Conventional Renewable Energy; Chile; Chilean government policies; Policy instruments; Energy 2050; Energy Planning; Energy transition; Sustainability; Energy production; Solar power; Wind power.
INDICE 1. Introducción 1 2. Base de Datos y Metodología 6 3. Resultados y Discusión 8 3.1 Producción Energética 9 3.1.1 Balance Energético 16 3.2 Factores Geográficos 17 3.2.1 Energía Solar 20 3.2.2 Energía Eólica 21 3.3 Factores Demográficos 21 3.4 Factores Legislativos 23 3.4.1 Precedentes legislativos 24 3.4.2 Referentes legislativos sobre las ERNC 25 3.5 Factores Políticos 28 3.6 Factores Económicos 30 4. Conclusiones 32 5. Bibliografía 33
1 1. INTRODUCCIÓN El cambio climático establece en la actualidad una cuestión de primer orden tanto en la agenda política como en la opinión pública (Giddens, 2011). Éste se debe al incremento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera que provoca interferencias antropogénicas peligrosas a causa de consecuencias de la actividad cotidiana del ser humano como puede ser el uso de energía procedente de combustibles fósiles ya sea en procesos industriales, en el sector del transporte o en los hogares (Depledge & Lamb, 2005). Las investigaciones sobre el fenómeno del cambio climático en la década de 1990 producen un giro en las políticas de la gran mayoría de países debido a la aceleración del aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera (Ott, 1995). Así, en el año 1998 los países participantes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, UNFCC en inglés, firman el acuerdo del denominado Protocolo de Kyoto (UNFCC, 2009) donde “las partes deben reducir o limitar sus emisiones con respecto a los niveles de 1990” (Depledge & Lamb, 2005). El objetivo de este acuerdo es la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, (GEI), donde el Protocolo de Kyoto insiste en el Dióxido de Carbono (CO2), el Metano (CH4), el Óxido Nitroso (N2O), el Hidrofluorocarbono (HFC), el Perfluorocarbono (PFC) y el Hexafluoruro de Azufre (SF6) ya que la emisión de estos gases a la atmósfera explica el efecto global de calentamiento mundial. Además, se estima que los tres primeros tienen una incidencia del 50, el 18 y el 6 por ciento respectivamente (Depledge & Lamb, 2005). El acuerdo que se llevó a cabo en Kyoto sobre la reducción de emisiones GEI supuso una mejora a nivel internacional gracias al compromiso que adoptaron la gran mayoría de países. Este acuerdo implica una mejora de la calidad del medio ambiente. Sin embargo, el protocolo de Kyoto no ha sido suficiente para detener la problemática que surge por el cambio climático, ya que, por ejemplo, USA no se ha adscrito a este acuerdo (UNFCC, 2009). De ese modo, en el año 2015 se realiza la última cumbre y más importante sobre el cambio climático, la COP21. Esta cumbre ha alcanzado el acuerdo más ambicioso sobre cambio climático donde todos los países se comprometieron y ratificaron a reducir la emisión GEI en el denominado Acuerdo de París (UNFCC, 2016). Este acuerdo implica el mantenimiento y compromiso de los objetivos de reducción de emisiones por parte de
2 todos los países que lo ratifican. Además, cada cinco años deben de realizar informes respecto a la evaluación de los objetivos y las políticas que se han implementado para alcanzarlos. Dicho acuerdo debe de asentar la estructura para la transformación hacia nuevos modelos bajos en emisiones (Ruiz De Elvira, 2016). No obstante, pese a los diferentes acuerdos internacionales aprobados, apoyados y ratificados por los diferentes países, siguen existiendo debates, dudas y sugerencias acerca del cambio climático. Sin embargo, a partir de los diferentes acuerdos se deja constancia de la necesidad de reducir el consumo de energía para conseguir una disminución de la emisión de GEI. Gracias a la cooperación de todos los países es plausible una evolución en las ideas de la sociedad que ayude a respaldar proyectos que hagan posible una conversión energética efectiva a nivel internacional con el fin de la diminución de GEI. Es posible la reducción del consumo de energía a través de múltiples formas. Una forma óptima de reducción del consumo de energía es aumentando la eficiencia energética (Rubio-Bellido, Pérez-Fargallo, & Pulido-Arcas, 2016), es decir, “optimizar los procesos productivos y el empleo de la energía utilizando menos recursos” (Fundación Repsol, 2015). Para ello existen diferentes múltiples medidas que ayudan a la consecución del problema como puede ser la existencia de planes de ahorro o de incentivos y subsidios que ayuden a las empresas y familias a lograr una eficiencia energética (Bustamante, 2009). Por ejemplo, los incentivos en materia de energía en la construcción de edificios (Ministerio de Fomento, 2013). Otra forma óptima de reducción del consumo de energía es la disminución del peso de los combustibles fósiles, tales como el carbón y el petróleo, como propone el Protocolo de Kyoto (UNFCC, 2009) a la par que se promueve el aumento de las energías renovables. La mejor medida para lograr una disminución del peso de los combustibles fósiles es penalizando ésta a la vez que existe una promoción de las energías renovables. Castigando las externalidades negativas de los combustibles fósiles e incrementando sus impuestos a la par que se elaboran proyectos para la promoción y divulgación de estas nuevas fuentes de energía consideradas como limpias.
3 El contexto en el que se desarrolla estas acciones destaca, además, por el gran desarrollo tecnológico. Este desarrollo tecnológico hace posible que las energías renovables se conviertan en una pieza clave y fundamental de las estrategias políticas de los diferentes países. Para lograr el objetivo común de reducir la emisión de GEI es necesario aprovechar las sinergias que proporciona el avance tecnológico y de esa forma, las energías renovables tienen cada vez más ímpetu y relevancia gracias a la contribución que realizan solventando la problemática del aumento de GEI y la protección del medio ambiente. A pesar de seguir aún en estado de desarrollo e investigación, sigue representando un elemento importante a potenciar y desarrollar (de Juana, 2003), existiendo una clara evolución tecnológica de las energías renovables. La promoción de las energías renovables es un elemento importante para la consecución de la conversión energética. Las comunidades internacionales tienen claro que deben de apostar por ellas. Por ejemplo, a mediados de los años 80 se plantea desarrollar las energías renovables para aumentar su contribución en el balance energético siendo los primeros empeños por parte de la Unión Europea para la promoción de energías renovables (Frolova, Marina; Pérez Pérez, Belén, 2008). El concepto de energías renovables abarca diferentes fuentes de energía cuya característica principal es la fuente inagotable de los recursos naturales. No obstante, existe una clasificación de las energías renovables dependiendo del grado de contaminación y del impacto medioambiental que puedan tener. Asimismo, se clasifica las energías renovables en convencionales y no convencionales. Un ejemplo de energía renovable convencional sería la energía hidráulica de embalse puesto que la construcción de presas produce un enorme impacto medioambiental. Por otro lado, las energías renovables no convencionales, ERNC, revelan una solución limpia y poco invasiva con el entorno y el medioambiente, además que suelen tener una gran aceptación por parte de la población. Los diferentes tipos de ERNC son las energías geotérmica, solar, eólica, de biomasa y la minihidroeléctrica. Centrando el punto de atención en las ERNC, la evolución de éstas es un hecho ya constatado y respaldado por un amplio abanico de investigaciones y estudios que gira en torno a ello. Sin embargo, si uno se remonta, bien sea a Latinoamérica o África se aprecia
4 como las investigaciones acerca de las ERNC disminuyen de manera considerable lo cual tiene que ver con que son los lugares donde no se ha desarrollado de manera completa un marco para producir una conversión energética efectiva (International Energy Agency, 2017). Dentro de esta amalgama de territorios en los que no existe una línea extensa de investigación acerca de las ERNC, este trabajo se va a centrar en el caso de Chile ya que desde la última década se encuentra en un proceso ambicioso de conversión energética. Un ejemplo de esta conversión chilena es que la energía total generada por las ERNC en el año 2014 fue de 6.291 GWh/año mientras que en el año 2017 resultó ser de 11.908 GWh/año (Comisión Nacional de Energía, 2018), es decir, en sólo 4 años aumenta en un 89%. No obstante, aunque exista un incremento sustancial y relevante de la electricidad generada por las ERNC dista aún de países como, por ejemplo, España que llega a producir 64.636 Gwh/año (UNESA, 2016). En el caso de Chile, se identifica como ERNC a las energías geotérmica, solar, eólica, marina, de biomasa y la minihidroeléctrica (menor a 20 MW) dejando fuera a la hidráulica de gran escala (Deloitte, 2016b). Asimismo, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático 2015 (COP21) se alcanza el denominado Acuerdo de París donde Chile y el resto de países firmantes se comprometen a reducir la emisión de GEI. Además, la conversión energética en Chile ha provocado una transición del carbón y gas natural a las ERNC, así, la energía generada por carbón y gas natural en el año 2016 constituyen el 21% cada una y la intención es de reducir ambas al 18% para el año 2022 (División Energías Renovables, 2017). La intención del gobierno de Chile consiste en crear un modelo eficiente y a la vez competitivo. Es por ello que en el año 2015 se pone en marcha una estrategia ambiciosa a largo plazo para una conversión total del modelo energético. La estrategia Energía 2050 (Ministerio de Energía, 2015). De acuerdo a la International Energy Agency (IEA) respecto a la Estrategia Energía 2050, el logro más importante del gobierno chileno ha sido desarrollar una política energética a largo plazo. Liderado por el Ministerio de Energía, esta transformación de política
5 energética ha envuelto a toda la nación a través de la consulta pública siendo culminada con la adopción final de la política energética nacional Energía 2050. El pueblo chileno fue consultado por primera vez en un ejercicio democrático convirtiéndose en un ejemplo extraordinario a nivel internacional para las consultas públicas en políticas energéticas (International Energy Agency, 2018). Algunas de las propuestas de la estrategia Energía 2050 pasa por la consecución de una electricidad más barata a largo plazo, el perfeccionamiento del modelo net-billing, que consiste en el autoconsumo de energía solar y aquella energía que sobra, se vierte sobre la red eléctrica y viceversa, similar al modelo alemán. El programa de techos solares públicos PV o reducir la asimetría de información (División Energías Renovables, 2016). Las organizaciones internacionales han puesto especial énfasis en medidas orientadas a fomentar la reducción de emisiones de GEI y desarrollar las ERNC. Las herramientas más utilizadas para incentivar el uso y desarrollo de las ERNC por la mayoría de países son: feed-in tariff, renewable portfolio standards (RPS), sistema de cuotas y el sistema de subastas (Romero, 2017). Análisis y estudios sobre la realidad energética en Chile se han hecho diversos empezando por el propio gobierno y sus instituciones como el Ministerio de Energía o la Comisión Nacional de Energía que realizan un estudio periódico para ver la actualidad y el transcurso de sus políticas. Además, consultoras como Deloitte u organizaciones como GIZ (Deutsche Gesselschaft für Internationale Zussamenarbeit) han hecho hincapié en el estudio de la matriz energética chilena, así como investigaciones por académicos, tanto chilenos como extranjeros. Sin embargo, el proceso de transformación es constante y veloz y resulta difícil encontrar información actualizada si no es por la que ofrecen los medios oficiales. La mayoría de investigaciones que se pueden encontrar acerca de las ERNC en Chile tienen dos puntos difíciles a tratar: se desactualizan año tras año debido a los enormes cambios y no abarcan todo lo que representa la matriz energética, sino que se suelen centrar en aspectos concretos. Es por ello que el elemento diferenciador de este trabajo es la actualización de la realidad energética en Chile, tratando más de cerca la estrategia Energía 2050, así como usando
6 datos actualizados y la generalización del trabajo para conocer desde los diferentes puntos cómo se abarca la introducción de las ERNC en Chile. Así pues, el objetivo de este trabajo es analizar las estrategias, las políticas y tendencias de las ERNC en el marco chileno. Para ello se han recopilado diferentes datos procedentes de investigaciones, agencias internacionales y el propio gobierno para dicho país a partir del año 2000. De esta forma se obtienen los resultados para realizar una evaluación de si las políticas que está utilizando el gobierno de Chile son las correctas para una plena y efectiva consecución de la conversión energética ya que el uso e incentivo de una política u otra que fomente las ERNC tendrá efectos diversos. Este trabajo se ha estructurado de la siguiente forma. Tras esta introducción, en la sección segunda se describe la base de datos y la metodología a utilizar en el trabajo. Luego, en la sección tercera se presentan los principales resultados alcanzados junto con la discusión de éstos. Estos resultados se dividen en diferentes puntos para conocer de una mejor manera la magnitud que representa la matriz energética chilena. En la sección cuarta se realiza la conclusión de los principales resultados que se pueden observar en este trabajo. Por último, se presenta la bibliografía que se ha utilizado siguiendo la normativa APA 6th Edition. 2. BASE DE DATOS Y METODOLOGIA Las ERNC en Chile son analizadas bajo un criterio de acuerdo a las dos últimas décadas debido a que son las más relevantes en cuanto a la expansión de las energías renovables. Para ello, como primer paso se realiza una recopilación de datos recogidos de la IEA con el fin de crear una serie temporal 2000-2015. Esta serie temporal recoge la evolución anual del PIB chileno (en mil millones de dólares), así como la producción de energía (Mtoe, millones de toneladas equivalente a petróleo) – energía primaria – y el consumo de electricidad (TWh) – energía secundaria. Además, debido al compromiso al que Chile se somete en el COP21, es interesante conocer los datos de la emisión de CO2 para comprender el cumplimiento del compromiso y la relación con la evolución de las ERNC.
13 En la Tabla 2 se observa de color verde las ERNC. No se incluyen en esta categoría la energía hidroeléctrica porque según diferentes estudios, tienen un impacto medioambiental negativo (Deloitte, 2016b), a pesar de ser una energía renovable. La Tabla 2 arroja datos que permiten analizar la producción de matriz secundaria sobre electricidad en Chile y vislumbrar la trayectoria de las ERNC desde el año 2000. Hay que tener en cuenta que, aunque el uso de las ERNC va implementándose en la generación eléctrica de Chile - siendo su incremento del 855% -, el uso del carbón también aumenta en un 230% durante la serie temporal. Se muestra que las dos primeras fuentes ERNC en Chile son la biomasa y las minihidroeléctricas. Desde el año 2000 ya existía una generación de electricidad de éstas. Sin embargo, hasta el año 2007 no se comienza a ver nuevas fuentes ERNC como la eólica a causa del escaso desarrollo de esta o, por ejemplo, hasta el año 2012 no existía la generación por medio de plantas solares. La Tabla 2 vislumbra una división de dos etapas en cuanto a las ERNC; una primera etapa comprendida desde el año 2000 hasta el año 2010 donde la participación de las ERNC en la totalidad de la producción gira en torno al 2,5% y una segunda etapa que va desde el año 2010 hasta la actualidad donde se observa el desarrollo de las ERNC promovido por las diferentes políticas de actuación. Gráfico [3]: Comparativa de producción de electricidad años 2010 y 2015 en porcentaje sobre 100 del total. Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la SEC. Biomasa 1% Carbón 28% Carbón + Petcoke 3% Eólica 1% Gas Natural 9% GNL 11% H. Embalse 20% H. Pasada 15% Petróleo Diesel 11% Solar 0% Minihidro 1% AÑO 2010 Biomasa 3% Carbón 39% Carbón + Petcoke 1% Eólica 3% Gas Natural 4% GNL 12% H. Embalse 16% H. Pasada 15% Petróleo Diesel 3% Solar 2% Minihidro 2% AÑO 2015
14 El Gráfico 3 muestra de manera evidente la diferencia entre las dos etapas. Mientras que en el año 2010 la matriz ERNC compone únicamente el 3% de la totalidad de la producción de electricidad. En el año 2015, la matriz ERNC supone el 10% de la totalidad. Por ejemplo, la producción eléctrica generada por la energía eólica y solar ha crecido de niveles insignificantes hasta llegar a ser el 5% del total generado gracias a la construcción de nuevas centrales generadoras y a la puesta en marcha de políticas de inversión (Ministerio de Energía, 2014). A partir del año 2010 comienza la visibilidad de las ERNC en Chile, que hasta entonces era algo anecdótico. A partir de la implantación de la estrategia Energía 2050, en el año 2017, según datos de la Comisión Nacional de Energía, las ERNC alcanza un peso del 16,07%. Este considerable aumento supone un éxito a corto plazo de las políticas de incentivos a las ERNC ya que desde el año 2010 ha pasado a ser de un 3% al ya mencionado 16,07% en tan solo 7 años. A modo de contraste con el período 2000-2015, se recogen los datos del año 2017 para atestiguar la tendencia del período y conocer la perspectiva actual y futura de las ERNC. La Tabla 3 muestra los últimos datos existentes sobre la producción de electricidad desagregada. Tabla [3]: Producción electricidad desagregada en GWh en el año 2017. Tecnología GWh % Biomasa 2.455,93 3,31% Carbón 28.971,06 39,08% Carbón + Petcoke 436,01 0,59% Cogeneración 136,93 0,18% Eólica 3.506,88 4,73% Fuel Oil 50,79 0,07% Gas Natural 1.942,59 2,62% GNL 10.115,55 13,64% Hidráulica Embalse 9.445,06 12,74% Hidráulica Pasada 10.336,65 13,94% Petróleo Diesel 792,52 1,07% Petróleo Diesel + Fuel Oil 0,53 0,00% Solar 3.895,95 5,26% Geotérmica 63,79 0,09% Minihidro 1.985,95 2,68% Total 74.136,17 100% Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la SEC.
15 En la Tabla 3 se observa la tendencia alcista de dos fuentes principales ERNC: la energía solar y la energía eólica. Si se compara con la Tabla 2, se percibe que estas dos fuentes tienen una presencia cuasi nula a excepción de los últimos años. El motivo principal del aumento en el último año se debe a dos causas importantes: el elevado desarrollo de este tipo de energías a escala internacional en los últimos años y los enclaves geográficos del territorio chileno que facilitan la inversión gracias a la rentabilidad que ofrece el territorio. Destaca también que el año 2017 es el primer año donde se comienza a ver resultados a través de la tecnología geotérmica. Hay que tener en cuenta que, a pesar del aumento considerable de las ERNC, hay que mencionar el empleo elevado del carbón que contradice el compromiso de Chile con el COP21 en los que uno de los objetivos principales de tal compromiso consiste en la reducción de éste. El hecho de que aún exista un uso elevado del carbón muestra una clara y elevada dependencia de los combustibles fósiles para la producción de electricidad. Chile tiene una matriz secundaria dependiente de los combustibles fósiles y observando la Tabla 3 componen más de la mitad de la producción total. Esta dependencia de los combustibles fósiles, no sólo al carbón, sino también al gas y al petróleo – este último tiende a reducirse en los últimos años de acuerdo a la Tabla 2, aunque en términos de porcentaje es relativamente idéntico debido principalmente a la escasez de petróleo en Chile y la búsqueda de otras alternativas – provoca una paradoja en la situación chilena. A la par que aumenta la economía chilena, aumenta el consumo de electricidad y el uso de combustibles fósiles para abastecer a la industria, uno de los propósitos que debiera tomar el gobierno es revertir la situación reinvirtiendo en una mejora de las infraestructuras energéticas renovables con el fin de cumplir con el compromiso del COP21 y lograr la realización del desacoplamiento energético, es decir, conseguir un aumento del crecimiento y consumo energético sin tener que incidir en el aumento de combustibles fósiles. Tabla [4]: Emisiones de CO2 en Mtoe 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 Emisión CO2 (Mt) 48,61 46,66 47,41 48,6 53,33 54,42 55,66 63,06 66,51 64,19 68,59 75,3 77,22 85,02 75,8 81,65 Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la IEA.
16 Balance (Ktoe en valor a una base calorífica neta) 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 Producción 8580 9078 9074 8563 8553 9337 9621 9370 9727 10199 9212 9881 13018 14979 13476 12905 Importaciones 18632 18032 18683 20112 22201 22241 23537 25105 23362 21862 22923 25450 25850 26816 24941 25066 Exportaciones -889 -1278 -1019 -1684 -1485 -1748 -2003 -1245 -1296 -1122 -627 -632 -874 -1604 -2146 -1078 Total 26323 25832 26738 26991 29269 29830 31155 33230 31793 30939 31508 34699 37994 40191 36271 36893 La Tabla 4 muestra la emisión de CO2 en Chile. Se puede apreciar si se observa la tabla el aumento de emisión a causa de la mayor utilización de combustibles fósiles. Como se ha dicho anteriormente una de las causas por la que se aumenta la utilización de combustibles fósiles es debido al proceso de crecimiento económico de Chile en este período. El problema radica en la falta de compromiso de Chile al contemplar el aumento de la emisión de CO2, sin embargo, entre el período 2000-2008 hay un aumento del 36,22%, mientras que en el período 2008-2015 el aumento es del 22,76% por lo que existe una tendencia que disminuye el elevado crecimiento de las emisiones. No obstante, esta disminución del crecimiento es insuficiente. 3.1.1 Balance energético La producción energética nacional no es suficiente para conocer la realidad energética que vive Chile. Hay que tener en cuenta que Chile depende ampliamente del mercado energético que tiene con sus países vecinos. Una vez analizada la matriz energética de Chile, hay que observar la relevancia de ésta a través del balance energético global para conocer la situación de las ERNC en términos generales. La Tabla 5 muestra este balance expresando la producción energética de Chile, así como las importaciones, exportaciones y el total. Las variables están expresadas en miles de toneladas equivalentes de petróleo Tabla [5]: Balance energético en Ktoe. Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la IEA. Se puede observar que Chile depende en gran parte de las importaciones de energía ya que la producción nacional de energía es alrededor de un tercio (35%) del total de la matriz primaria energética en el año 2015.
17 Como se aprecia en la Tabla 5, la tendencia es cuasi idéntica en toda la serie temporal. Durante todos los años de la serie temporal ha existido una dependencia que gira en torno al 70% de la producción total de energía, la necesidad de importar energía es un elemento clave y obligatorio para abastecer las necesidades, además, es importante señalar que durante todos estos años ha existido un crecimiento económico elevado (alrededor del 81%) lo que implica una mayor demanda de energía, sin embargo, la tendencia es similar ya que a la par que crece el número de importación anual, también crece la producción de energía nacional de la matriz primaria. El problema radica en que Chile es un país con una dependencia elevada a los mercados exteriores para la generación de energía, debido a que su matriz energética primaria se ha basado en combustibles fósiles. Esta dependencia por el mercado exterior hace que Chile sea un país delicado a las fluctuaciones de los precios de la energía que puede llegar a afectar al desarrollo de la economía chilena. Del total de combustibles fósiles de la matriz primaria, un 88% proviene de importaciones: 95% del petróleo, 83% del Carbón y 81% del Gas natural son importados (Deloitte, 2016a). Una de las consecuencias de esta dependencia energética hacia el mercado internacional es el elevado precio de la energía debido a la destacada importancia de los combustibles fósiles (International Energy Agency, 2018). Otra gran consecuencia de tener una dependencia hacia el mercado internacional es la existencia de posibles amenazas que afectan a la matriz energética chilena. Un ejemplo de amenaza que acabó convirtiéndose en realidad es el caso del Gas Natural de Argentina que cortó el suministro de Gas Natural a Chile provocando un déficit y un grave problema al mercado energético chileno (Huneeus, 2007). 3.2 Factores geográficos Los factores geográficos ayudan a conocer los límites y oportunidades que ofrece el territorio chileno para el desarrollo de las ERNC. El sistema eléctrico chileno ha experimentado un profundo cambio a partir de las nuevas políticas de la Agenda de Energía. Hasta el 2017, el sistema eléctrico se encontraba dividido en cuatro sistemas de interconexión, los cuales, se delimitan por factores geográficos. Estos sistemas se
18 encargaban de enlazar la matriz primaria – centrales y generadores de energía – con la matriz secundaria y se encontraban aislados el uno del otro por lo que su actuación era de manera autónoma. Los cuatro sistemas que dividía el territorio chileno son: Mapa [1] Sistema Eléctrico de Chile Sistema Interconectado del Norte Grande (SING) Sistema Interconectado Central (SIC) Sistema Eléctrico de Aysén Sistema Eléctrico de Magallanes Fuente: Elaboración propia a partir de datos del Ministerio de Energía. Los sistemas más importantes son el SIC y SING que abarcaban alrededor del 95% de la producción energética (Energia, 2018). El 5% restante se encontraría en el Sistema Eléctrico de Aysén y el Sistema Eléctrico de Magallanes por lo que se suponen irrelevantes para el estudio de la matriz energética chilena. La concentración del 95% de la producción energética en el SIC y el SING corresponde, además, con la concentración económica y de la mayoría de población chilena.
19 El hecho de que ambos sistemas sean los más destacables y limítrofes motivó al gobierno de Bachelet de producir su unificación a través de la interconexión entre ambos sistemas. Esta unificación se realiza definitivamente a finales de Noviembre del año 2017 (Energia, 2018) convirtiéndose en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y supone el abaratamiento de los precios de la energía y un aprovechamiento eficiente de los recursos energéticos. Según la Comisión Nacional de Energía, la interconexión permite también la posibilidad de exprimir la producción energética procedentes de las ERNC difundiéndolas por el país. A través de los datos de meteorología se aprecia que las zonas de mayor optimalidad energética se concentran, en su mayoría, en zonas del territorio que cubre el SIC. Otro punto de las políticas de la Agenda de Energía es el aumento de las ERNC en Chile. Las condiciones geográficas de Chile son de un enorme potencial para aprovechar el desarrollo de las ERNC. Sin embargo, hay que tener en cuenta la geografía chilena para alcanzar la máxima optimización. Para ello, es necesario un estudio previo que permita el conocimiento de las mejores zonas para aprovechar al máximo la energía eólica y solar pudiendo sacar el máximo rendimiento posible al menor coste. Los resultados de este estudio muestran zonas claramente diferenciadas para la creación de centrales energéticas. Por ejemplo, en el norte se reúne la principal actividad de Chile, la minería que converge con el desierto de Atacama, lugar donde hay más radiación solar de Chile. Otro elemento importante es la alta actividad volcánica del territorio chileno. Sin embargo, el elevado coste de inversión y la falta de información respecto a las fuentes provoca serias dificultades para su implantación.
20 3.2.1 Energía Solar Según el Centro de Investigación y Fomento de Energías Sustentables (CIFES), el potencial bruto es de 100.000 MW en energía solar (Ortega, Escobar, Colle, & de Abreu, 2010). Chile, además, cuenta con una de las Mapa [2]: Radiación solar mejores zonas del mundo donde hay radiación solar: el desierto de Atacama (Ortega et al., 2010). Este desierto se caracteriza por su extensión lo que le hace beneficioso para la construcción de centrales solares. Por ejemplo, la compañía Abengoa ha invertido más de 3400 millones de $ en la construcción de la torre solar “Atacama I” que genera alrededor de 110 MW y opera durante todos los días del año (Munguia, 2016). A través de los datos de radiación solar del CIFES es posible elaborar un mapa sobre la incidencia de la radiación solar en el país. Fuente: Escuela de Arquitectura PUVC. Este mapa representa la diferencia de radiación solar existente en el país chileno. La parte norte correspondiente al SING es donde existe la mayor radiación solar, aunque también es compartido con el SIC. El SIC es el sistema eléctrico más extenso por lo que ocupa la mayor parte del territorio chileno. Mientras que la radiación solar es alta en el SING, en el SIC la radiación solar comienza a descender de manera paulatina hasta llegar al sur de Chile. Con el sistema eléctrico antiguo, existía una dificultad para desplazar la energía solar – abundante en la zona norte SING – al resto de Chile. Sin embargo, la interconexión entre ambos sistemas creada a finales de Noviembre de 2017 facilita la difusión de energía solar de las zonas más abundantes a las que no.
21 3.2.2 Energía Eólica El siguiente mapa muestra la velocidad del viento en el territorio chileno. El primer resultado que se aprecia es la distribución Mapa [3]: Velocidad del viento que posee. Aquellos territorios donde existen una mayor velocidad del viento son donde hay una menor radiación solar, es decir, parece que el viento juega un papel inverso al de la radiación solar en la distribución del territorio chileno. El sur de Chile es donde existe una mayor velocidad del viento, por lo tanto, es donde habría una mayor generación de energía eólica. No obstante, el principal problema es que no existe una gran infraestructura eólica construida en esta zona por ser un territorio con una densidad de población muy baja. En definitiva, las grandes infraestructuras energéticas se construyen en el punto de encuentro entre el SIC y el SING, Fuente: Deloitte ya que podría considerarse como un óptimo de Pareto al ser el lugar donde mayor servicio puede proveer a la sociedad y a su vez conseguir un buen aprovechamiento del terreno que favorezca a las ERNC. 3.3 Factores demográficos Los resultados de los factores demográficos posibilitan el análisis de la población humana, su estructura y la dinámica de sus acciones en relación al desarrollo de las ERNC en Chile (de Juana, 2003). Tabla [6]: Población en millones y su variación. Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la IEA. 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 Población (millones) 15,4 15,57 15,75 15,92 16,09 16,28 16,43 16,6 16,76 16,93 17,09 17,27 17,45 17,64 17,84 18,05 T.Variación (%) 0% 1,10% 1,16% 1,08% 1,07% 1,18% 0,92% 1,03% 0,96% 1,01% 0,95% 1,05% 1,04% 1,09% 1,13% 1,18% T.Var sobre 2000 0% 1,10% 2,27% 3,38% 4,48% 5,71% 6,69% 7,79% 8,83% 9,94% 10,97% 12,14% 13,31% 14,55% 15,84% 17,21%
22 Chile cuenta en el año 2015 con una población de 18,05 millones. Su población ha variado desde el año 2000 en un 17,21%. La tendencia de la población chilena es alcista como puede apreciarse en la siguiente gráfica que refleja la evolución de la población lo que implica un aumento del consumo energético. La siguiente tabla muestra el consumo final residencial de electricidad en GWh desde el año 2000 hasta el año 2015. Tabla [7]: Consumo residencial en GWh y su variación. Fuente: Fuente: Elaboración propia a partir de datos de la IEA. Se puede ver como cuasi duplica la cantidad de consumo final, debido al aumento considerable de la población y al mayor uso de tecnologías en los últimos años ya que las nuevas tecnologías necesitan de un mayor consumo eléctrico para abastecerse. Comparando ambas series temporales se llega a valorar la misma tendencia alcista guardando una relación, aunque el crecimiento es mayor en cuanto al consumo eléctrico, debido al factor tecnológico. La población no está distribuida de la misma manera por todo el territorio chileno, sino que se concentra principalmente Mapa [4]: Densidad. en la costa centro de Chile como se aprecia en este mapa que se ha elaborado. La distribución de la población puede implicar ciertos problemas a la hora de elaborar la estrategia de la Agenda de Energía para llevar a cabo la construcción de centrales energéticas y proveer de electricidad a la sociedad, sin embargo, el 99.6% de la población chilena tiene acceso a la electricidad (Deloitte, 2016a). El 0.04% restante es una pequeña parte de comunidades indígenas desabastecidas que se encuentran aisladas tanto geográficacomo culturalmente (Rodrigo Romero, 2015) por lo que puede decirse que existe un acceso universal a la matriz secundaria energética. Fuente: INE Chile. 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 Consumo Residencial (Gwh) 6181 6907 7162 7340 7834 8284 8546 8902 8749 8901 9358 9549 10152 10868 11372 11755 T.Variación (%) 0% 11,75% 3,69% 2,49% 6,73% 5,74% 3,16% 4,17% -1,72% 1,74% 5,13% 2,04% 6,31% 7,05% 4,64% 3,37% T.Var sobre 2000 0% 11,75% 15,87% 18,75% 26,74% 34,02% 38,26% 44,02% 41,55% 44,01% 51,40% 54,49% 64,25% 75,83% 83,98% 90,18%
29 participación ciudadana y territorial y una mejora en la eficiencia en el sector (International Energy Agency, 2018). Sin embargo, en el año 2015 el gobierno mediante consenso con la sociedad chilena (International Energy Agency, 2018) establece de nuevo una nueva política estratégica llamada Energía 2050, la cual propone una nueva visión al sector energético a través de una mejora de la calidad y seguridad del suministro, la energía como algo sostenible con el medioambiente, la eficiencia energética y una educación energética teniendo como meta el año 2050 para cumplir sus objetivos (Ministerio de Energía, 2014). Para que se cumpla los objetivos, el gobierno pone de por medio planes de acción que ayuden a contribuir el cumplimiento de los principales objetivos. Además, ha habido un consenso de los diferentes partidos políticos para promulgar las leyes a favor de las ERNC (Romero, 2017). Hubo, también, un consenso político desde antes de que se hiciese el proyecto Energía 2050, ya desde el año 2006 aproximadamente los diferentes partidos políticos apostaban por el uso de energías renovables (Ortega et al., 2010). Además, para un país emergente como Chile, ha sido necesaria la ayuda de diferentes agentes internacionales. Este es el caso de la agencia gubernamental alemana GIZ (Deustche Gesselschaft für Internationale Zussamenarbeit) quien ha colaborado estrechamente con el Ministerio de Energía chileno a través del proyecto 4e en el Programa de Energías Renovables y Eficiencia Energética en Chile (Ministerio de Energía y GIZ, 2015) que ayuda a la elaboración de la estrategia Energía 2050 y también, asesora al gobierno chileno acerca del desarrollo de las ERNC. El Estado chileno juega un papel importante potenciando las ERNC gracias a una legislación y marco normativo que incentivan y exigen una mayor integración de las tecnologías no convencionales. El apoyo de las instituciones nacionales, así como de las internacionales es necesario para la elaboración de un proyecto ambicioso y a largo plazo como puede ser el de Energía 2050. Chile, cuenta con este apoyo y la comunidad internacional a través de la IEA y diversos programas que tienen en común así lo atestiguan.
30 3.6 Factores económicos El factor económico es una pieza importante y a tener en cuenta a la hora de la evolución de las ERNC en un país emergente, ya que para potenciar el desarrollo de las ERNC hace falta financiación y, ¿quién financiaría el desarrollo de las ERNC en un país en recesión? Es necesario que un país pueda garantizar la estabilidad del proyecto para asegurar la entrada de inversores y capital que puedan financiar y construir centrales energéticas. Las empresas internacionales de energías renovables desean optimizar sus beneficios. Es por ello que Chile – y no sólo Chile – a la hora de elaborar y ejecutar una estrategia energética de tal magnitud realice numerosos estudios sobre la optimización de la energía renovable – factor geográfico y producción de energía -, tenga en cuenta a la población – factor demográfico -, legisle sobre ello – factor legislativo – y cuente con el apoyo de instituciones y organizaciones – factor político – con el fin de crear una seguridad y una credibilidad de su estrategia Existen distintas opciones de financiamiento ya sean públicas y privadas. La cuantía de la financiación puede ser desde 4 millones de pesos chilenos hasta más de 100 millones de pesos chilenos según el tipo de proyecto (Deloitte, 2016). Algunas fuentes de financiación pública son: la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (ACHEE), la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), el Servicio de Cooperación Técnica o el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS) (Ministerio de Energía, 2014). Respecto a la inversión privada, según el New Energy Finance Climascope elaborado por Bloomberg y el Banco Interamericano de Desarrollo, dice que Chile ocupa el tercer lugar en el ranking global que mide la inversión en energías renovables (McCrone, Moslener, D’Estais, & Grünig, 2017). El gobierno de Michelle Bachelet ofrece concesiones para los proyectos de infraestructura energética a través de la asociación público privada. La reestructuración del suministro energético y el establecimiento de una tasa a la emisión de carbón ha permitido que las renovables puedan competir frente a los combustibles fósiles sin la necesidad de grandes subsidios directos (Munguia, 2016).
31 Uno de los grandes y primeros inversores de las ERNC en Chile ha sido la empresa Abengoa gracias a la construcción de la torre solar Atacama 1 en el desierto de Atacama, como se dijo en el factor geográfico, que supuso una inversión de mil millones de dólares y se espera generar 110 MW operando todos los días del año (Munguia, 2016). También cuenta con un enorme potencial para la generación de energía hidroeléctrica, no obstante, existe ciertos conflictos en los proyectos hidroeléctrico y los ciudadanos de donde se quieren construir los proyectos como se menciona en el factor demográfico. En el año 2014, Chile consigue por primera vez superar la cifra de inversión de mil millones de dólares estando a la altura de países como Turquía o México (McCrone et al., 2017) Además, durante el año 2015 Chile se ubica entre los diez países con mayor inversión en ERNC llegando a alcanzar 3.400 millones de dólares en proyectos (Bascuñán Torquemada, 2016) gracias al incremento de inversión en el último año. Alcanzar la cifra de 3.400 millones de dólares en inversión supuso un aumento del 151% y fue posible gracias a la inversión, sobre todo, en energía solar como se puede observar en la Tabla 2. En los últimos años, la inversión en ERNC se ha visto conquistada por la solar y eólica, mientras que las minihidro y las de biomasa han ido perdiendo fuerza. Chile, gracias a los elevados niveles de radiación solar de su territorio, es un consistente atractivo para la inversión en proyectos solares. De esa manera, en el año 2017 la inversión en proyectos solares aumenta en un 55% que supone una cantidad de 1.500 millones de dólares en proyectos solares. Por otro lado, hay que mencionar en este apartado que todo proyecto ambicioso que suponga el viraje y la concienciación de todo un país, así como el cambio de su infraestructura energética como es el caso de Energía 2050 mantiene una gran dependencia hacia el crecimiento económico. Por lo cual, una gran crisis podría paralizar la estrategia Energía 2050 y paralizar la financiación de proyectos sobre la ERNC. No obstante, observando la Tabla I se puede apreciar que existe un incremento en la evolución del PIB chileno de manera anual por lo que las perspectivas son positivas. Hay que tener en cuenta también que, si la economía chilena aumenta, también crece el consumo de energía industrial y el uso de combustibles fósiles por lo que el gobierno
32 debe de intensificar sus fuerzas para evitar el desacoplamiento, es por ello que el factor legislativo hace hincapié gracias a la Ley 20.698. 4. CONCLUSIONES Existen tres grandes problemas a la hora de desarrollar las ERNC: el primer problema es el elevado coste inicial que supone su generación, el segundo son las posibles condiciones meteorológicas que puedan suponer una dificultad para la extracción de los recursos y la tercera es la conectividad de las centrales energéticas con las ciudades. Sin embargo, este trabajo ha podido indagar en estos tres problemas y demostrar con resultados que la realidad difiere de estos tres clásicos problema a los que se enfrenta las ERNC. El aumento considerable de inversión y financiación gracias al incremento de oportunidades de negocio y a una estabilidad política provoca que el elevado coste inicial no constituye un problema real. Además, se ha visto que las condiciones meteorológicas son las indicadas siendo Chile uno de los países más óptimos para la producción de energía solar y por último, gracias a la Ley de Transmisión que estableció el Sistema Electrónico Nacional, SEN, a través de la interconexión entre el SEC y el SING favorece la conectividad energética entre las diferentes regiones. El verdadero problema al que se enfrenta las ERNC en Chile es que el desarrollo de ésta es dependiente del crecimiento de la economía chilena. Según la arquitectura actual del mercado, el despliegue presente y futuro de energías renovables necesitará de un gasto mayor para la construcción de las infraestructuras. No obstante, la financiación juega un papel importante ya que origina una estabilidad hacia los proyectos. Existe una paradoja ya que el crecimiento económico provoca un mayor consumo de energías no renovables. Es importante tener en cuenta que es una realidad que en los primeros años aumente el consumo de energía no renovable para que luego, a través de la legislación y de las políticas puedan originarse las infraestructuras necesarias para dejar de lado, por un lado, las importaciones de combustibles fósiles y por otro, el uso propio de éste. Sin embargo, resulta difícil ya que la matriz energética primaria de Chile se
33 compone principalmente de la importación energética por lo que este es un punto importante a resolver, poner fin a la dependencia energética. Chile produce energía, pero gran parte de la energía que obtiene es importada de otros países. Chile pretende ser un país de energía renovable, pero parte de esa energía renovable es hidroeléctrica la cual tiene un impacto negativo medioambiental, por lo que sólo un pequeño porcentaje (16.07% en el año 2017) es de ERNC. La mayoría de energía que importa es de combustibles fósiles por lo que, en términos absolutos y generales, las ERNC tienen una incidencia muy pequeña en cómputos globales. Si sigue los pasos de la Estrategia 2050 puede lograr revertir la situación, pero resulta difícil a causa de la dependencia hacia el mercado exterior y a los combustibles fósiles, además que el desarrollo de la Estrategia 2050 va ligada al crecimiento económico. Por lo tanto, sobre el papel, las intenciones de la estrategia Energía 2050 acerca de las ERNC son buenas, sin embargo, puede pecar de ambición ya que con los datos sobre la mesa y existiendo una dependencia energética y económica, es difícil predecir si se podrá cumplir con éxito sus políticas. A pesar de tener una legislación que favorezca el desarrollo de las ERNC conforme los años, las leyes pueden incumplirse. No obstante, hay que hacer mención de que los deseos de Chile para conseguir la transformación energética son los adecuados e idóneos. El problema no deriva de su ambición o de la política que quiera emplear sino de las circunstancias de las que parte. 5. BIBLIOGRAFIA Bascuñán Torquemada, C. (2016). El mercado de las energías renovables no convencionales en Chile. Resumen Ejecutivo. Blazquez, J., Fuentes-Bracamontes, R., Bollino, C. A., & Nezamuddin, N. (2018). The renewable energy policy Paradox. Renewable and Sustainable Energy Reviews, 82(September 2016), 1–5. https://doi.org/10.1016/j.rser.2017.09.002 Bustamante, W. (2009). Guia de Diseño para la Eficiencia Energética en la Vivienda Social. Statewide Agricultural Land Use Baseline 2015, 1, 203. https://doi.org/10.1017/CBO9781107415324.004
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