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Arquitectura e inteligencia emocional en el pensamiento de Juhani Pallasmaa

Crespo Fajardo, José Luis

Abstract

Este trabajo se adentra en cómo influye el mundo de las emociones en la percepción de la arquitectura. Los avances en neurociencia y en inteligencia emocional nos sirven para comprender mejor el pensamiento de uno de los teóricos más influyentes en la arquitectura contemporánea, Juhani Pallasmaa. Sus reflexionen han contribuido a un nuevo campo de estudio, la fenomenología de la arquitectura, donde se entremezclan aspectos relativos a la psicología, a la filosofía y a contenidos literarios de cariz poético

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24 Renzo Piano, Fundación Beyeler, Suiza, 1997 25 EL PÁJARO DE BENÍN 4 (2018), págs. 24-37. ISSN 2530-9536 Arquitectura e inteligencia emocional en el pensamiento de Juhani Pallasmaa Architecture and emotional intelligence in the thought of Juhani Pallasmaa José Luis https://doi.org/10.12795/pajaro_benin.2018.i4.02 crespo fajardo Universidad de Cuenca (Ecuador) [email protected] Resumen: Este trabajo se adentra en cómo influye el mundo de las emociones en la percepción de la arquitectura. Los avances en neurociencia y en inteligencia emocional nos sirven para comprender mejor el pensamiento de uno de los teóricos más influyentes en la arquitectura contemporánea, Juhani Pallasmaa. Sus reflexionen han contribuido a un nuevo campo de estudio, la fenomenología de la arquitectura, donde se entremezclan aspectos relativos a la psicología, a la filosofía y a contenidos literarios de cariz poético. Palabras clave: Arquitectura, fenomenología, inteligencia emocional, poética, Pallasmaa. Abstract: This work delves into how the world of emotions influences the perception of architecture. The advances in neuroscience and emotional intelligence help us to better understand the thought of one of the most influential theoreticians in contemporary architecture, Juhani Pallasmaa. His reflections have contributed to a new field of study, the phenomenology of architecture, where aspects relating to psychology, philosophy and poetic literary content are intermingled. Keywords: Architecture, phenomenology, emotional intelligence, poetry, Pallasmaa. Renzo Piano, Fundación Beyeler, Suiza, 1997 26 1. LA InTeLIgencIA emocIonAL y su ReLAcIón con LA ARquITecTuRA Las relaciones entre inteligencia emocional y arquitectura son múltiples. Por ejemplo, podemos considerar que la inteligencia emocional en el ámbito de la arquitectura puede favorecer la gestión de la información, los datos que se suelen analizar usualmente para la construcción de edificios, de manera que los arquitectos y las personas con autoridad civil (los patrocinadores de las construcciones) consideren los factores relativos a las emociones a la hora de tomar decisiones. Los propios ciudadanos, los usuarios de las viviendas, son los que han de tener en cuenta también esta faceta de la arquitectura para reclamarla a los que ostentan el poder y edifican. En efecto, la toma de decisiones es uno de los principales activos de aplicación que en arquitectura podemos extraer de la inteligencia emocional. No cabe duda que las emociones tienen un papel esencial en el proceso cognitivo. El neurólogo Antonio Damásio explica la influencia de las emociones y de la razón sobre la toma de decisiones mediante la teoría del marcador somático. En efecto, nuestra genética ha absorbido aprendizajes generación tras generación, de modo que el cerebro relaciona ciertas emociones con estímulos del exterior. Poseemos un registro de vivencias negativas o positivas que se vincula a dichos estímulos. Así el cerebro ahorra tiempo, pues sus decisiones sobre cómo reaccionar están ya pre-organizadas. En la rapidez de ciertas decisiones puede estar la diferencia entre la vida o muerte1. Por otro lado, en arquitectura el estrés, o bien otras cuestiones emocionales que perturban la vida contemporánea, afectan en diversos niveles. Por poner un ejemplo, pensemos en la habitual falta de presupuesto para la edificación de vivienda social. Por esta causa tan común (vinculada también a la falta de ánimo político), a menudo las viviendas sociales resultan en pisos muy pequeños, estrechos y ambientes claustrofóbicos, dentro de edificios con estructuras precarias, hechos con materiales de bajo costo. Sin embargo, construir con el deseo de crear ambientes emocionalmente inteligentes podría favorecer a que no surjan problemas de marginalidad, conflictos y violencia en este tipo de barrios y ciudadelas. En líneas generales, nuestra naturaleza humana se topa con muchas dificultades para hallar un remanso emocional. No obstante, consideremos que la inteligencia emocional surge precisamente de una necesidad esencial del ser humano, que precisa conectar emocionalmente con sus entornos para que toda su energía fluya y se canalice. Por tanto, el arquitecto debe pensar en crear un producto habitable, sobre todo porque el habitar, como señala Pallasmaa, es un concepto muy íntimo del ser humano. No sólo se trata de comodidad, se trata de sentirse perceptivamente satisfecho. Ocasionalmente los arquitectos no piensan en las sensaciones y emociones, pero con un poco de planificación se puede valorar, por ejemplo, que sobre cierta pared va a dar al sol del mediodía y se recalentará, y tomar alguna medida al respecto. 1 RODRÍGUEZ DE TORRES, Raúl, CASTAÑO PEREA, Enrique, y MAGAZ ROBAIN, Alfonso: “La enseñanza de la toma de decisiones en el proyecto de arquitectura”. En International Workshop COAC-ETSAB. Barcelona: Departament de Projectes Arquitectònics, Universitat Politècnica de Catalunya, 2014, Pág. 4. 27 EL PÁJARO DE BENÍN 4 (2018), págs. 24-37. ISSN 2530-9536 Hoy en día las personas pasan mucho tiempo en sus casas. Las casas son, ciertamente, importantes para el alma. En las casas trabajamos, amamos, vivimos y convivimos. Tratamos allí de crear algo que es totalmente inmaterial y abstracto, algo llamado hogar, que está fijado a las paredes con el pegamento del cariño y el amor. Por eso tener quejas de la casa y no poder solucionarlas resulta siempre muy frustrante y es un notable elemento generador de estrés. En el ejemplo antes mencionado de la vivienda social, deberíamos considerar que para sus moradores no se trata de tener simplemente un techo sobre la cabeza y dejar de ser un homeless. No se trata de construir con materiales y diseños baratos. Más bien, todo lo contrario. Se trata de dignificar y hacer sentir bien a los habitantes de estas viviendas. Crear hogares, no crear sólo casas. El hogar es un concepto puramente mental, ya que el hogar es el estar juntos la familia y seres queridos en un entorno personal, propio y confortable. Es cierto que el hogar tiene los límites que imaginemos, y tal vez no son los límites de una puerta o una pared, pero todos concordamos en que el hogar es el lugar donde nos sentimos protegidos. En el caso de un bebé, el hogar puede ser sencillamente los brazos de su padre. Hoy por hoy, los hábitos de las personas han cambiado. Mucha gente trabaja con la computadora desde su casa. La sala con la televisión ya no es el centro de reunión, pues ya casi no atrae a los jóvenes, centrados en sus teléfonos y laptops. Hay que pensar en estos nuevos hábitos sociales porque son ahora el comportamiento natural de las familias. Con una buena planificación arquitectónica se puede mejorar el nivel de confort y la eficiencia partiendo del conocimiento de estas nuevas costumbres. La arquitectura debe fluir hacia donde fluyen las energías de las personas. La inteligencia emocional aplicada a la arquitectura es tan importante que actualmente se incluye, en universidades de todo el mundo, en programas académicos de Licenciado o Graduado en Arquitectura. Se considera que los futuros arquitectos han de estar cualificados no solamente en el plano de conocimientos teórico-prácticos, sino que deben poseer y saber usar la inteligencia emocional. Presumiblemente dichos saberes convertirán a los estudiantes en técnicos más valiosos para imbricarse en la sociedad, sobre todo en el aspecto comunicativo de la profesión, y en el sentido de la responsabilidad. Los avances en neurociencia cognitiva han revelado que el pensamiento se implica con las emociones y sentimientos, entremezclándose con el razonamiento a la hora de deliberar y tomar decisiones2. Por consiguiente, se pueden enseñar técnicas para, a la hora de proyectar espacios arquitectónicos, tratar de aunar lo racional con lo emocional y con elementos intangibles. 2. eL PensAmIenTo de PALLAsmAA Juhani Pallasmaa (Hämeenlinna, Finlandia, 1936), es un arquitecto que, en los últimos años, ha influido con fuerza en los conceptos teóricos de la arquitectura. Pallasmaa fue docente en la Universidad de Tecnología de Helsinki, fue director del Museo de Arquitectura de Finlandia y ha sido, por varios años, jurado del Premio Pritzker, considerado el Premio Nobel de la Arquitectura (Fig. 1). 2 RODRÍGUEZ DE TORRES, Raúl, CASTAÑO PEREA, Enrique, y MAGAZ ROBAIN, Alfonso: Op. Cit., Pág. 3. 28 Su primer libro de amplia difusión fue Los ojos de la piel (2006), y es en la actualidad una lectura usual en las facultades de arquitectura a nivel mundial. Tras esta obra, escribió La mano que piensa (2012), La imagen corporeizada (2014), Habitar (2016) y Esencias (2018). Estos libros han sido muy influyentes. Están, además, adornados de muchas ilustraciones, las cuales son parte esencial de la narración (Fig. 2). Sus escritos entrelazan arquitectura con temas de filosofía, antropología, sociología y psicología (en especial neurociencia), conduciendo al lector a replantearse la esencia de la arquitectura, del acto de habitar. Se podría decir que abogan por un regreso al pensamiento humanista y metafísico, en contraposición con la tendencia a la digitalización vacua de la sociedad, que afecta al mundo de la arquitectura. Establece en todos sus libros una crítica a la actualidad arquitectónica por estar obsesionada con lo visual, con el oculocentrismo (como él lo llama); con la imagen (y el espectáculo) como eje de la vida actual, deviniendo en una cultura de lo superficial. Hay una suerte de tendencia a la deshumanización en la arquitectura y de eso se ha dado cuenta la crítica actual, dentro de la cual Pallasmaa es uno de los principales defensores de una ciudad más humana. En efecto, su mensaje es que hay que apostar por dar más emotividad a la arquitectura, y explorar la capacidad de los edificios para acoger y enriquecer la vida. Figs. 1 y 2. Pallasmaa, fotografía actual, y El metropolitano solitario, de Herbert Bayer, 1932. La obsesión contemporánea por el sentido de la vista impide una experiencia vivencial completa. 29 EL PÁJARO DE BENÍN 4 (2018), págs. 24-37. ISSN 2530-9536 2.1 cRíTIcA AL ImPeRIo deL senTIdo de LA vIsTA y APuesTA PoR Lo muLTIsensoRIAL Es incontestable que la imagen tiene un papel hegemónico en la cultura actual. La crítica de Pallasmaa a la arquitectura de las ciudades de hoy comienza justo por esa inclinación sociocultural al oculocentrismo, al hecho de otorgar excesivo valor a lo visible y considerar a la vista el más excelso de los sentidos. El que la visión sea el centro de importancia es algo que emerge de la tradición filosófica occidental, de la metafísica griega 3. En los últimos doscientos años se ha criticado ese oculocentrismo desde la filosofía, por su idealismo y su mistificación, pero hoy en día el ser humano consume imágenes de manera compulsiva, y existen consecuencias. La mayor parte de las imágenes son, además, de gran potencia, seductoras y detonantes, pues explícitamente buscan impresionarnos. Hasta la más simple publicidad ansía nuestro asombro. En efecto, el imperio del sentido de la vista hace que la publicidad sea siempre un espectáculo, en tanto el abuso de la imagen, la estetización del mundo, nos transforma paulatinamente en seres pasivos, sin imaginación y sin verdadera noción de la realidad. Nuestro modo de percibir el mundo ha cambiado a ser eminentemente visual. Somos mirones en la televisión y en internet, y registramos incluso los más intrascendentes acontecimientos con los teléfonos celulares, que sacan fotos y graban videos que luego divulgamos en redes sociales, dominadas por el sentido de la vista4. Contrariamente a lo que pudiera parecer, vista y memoria ya no van ni siquiera de la mano, habida cuenta de que se puede grabar y ver de nuevo mil veces un acontecimiento. En este sentido, Pallasmaa critica que las ciudades hoy sean una colección de postales turísticas selectas, con las que a veces sus propios habitantes no se identifican. La imagen no habla de las vivencias, sólo es una ilusión para atraer a personas superficiales. De igual modo, a la hora valorar a los edificios sólo se mira su apariencia, y se están dejando de lado cuestiones como el sentido de pertenencia y las cualidades de habitabilidad. El acto de habitar supera cualquier apariencia, es algo que se vincula con el sentido de hapticidad, con las emociones, con el recuerdo y la imaginación, dando sentido humano a la arquitectura5. Tal vez la manera de edificar contemporánea sea el reflejo de una sociedad sin empatía. Es decir, la arquitectura es alexitímica y no muestra emociones porque, aunque la gente quiere mirar, no quiere sentir emociones por aquello que mira, ya que sentir emociones por algo significa atarse, encontrarse en un problema, y la gente no quiere problemas. 3 LORENZO, Manuel F.: “Ciudad “háptica” versus Ciudad “para la vista” en Juhani Pallasmaa.” En Eikasia: revista de filosofía, (52), 2013, Pág. 71. 4 CARRANCO HERNÁNDEZ, Armando: “El habitar poético en el contexto del mundo contemporáneo”. Una lectura y una posible respuesta fenomenológica. Legado de Arquitectura y Diseño, (16), 2014, Pág. 73. 5 LORENZO, Manuel F.: Op. Cit., Pág. 70. 30 2.2 eL oLvIdo de LA PeRcePcIón coRPóReA Corporeizar es un término que utiliza el profesor finés para definir una condición existencial del ser humano. El término en inglés, embodiment, a veces se traduce como corporificación, y es un vocablo de difícil traducción6. Es algo así como encarnación o personificación. En este concepto, Pallasmaa sigue la línea de pensamiento del filósofo Maurice Merleau–Ponty, que en su Fenomenología de la percepción considera que la conciencia tiene un componente fisiológico, y se adquiere también a través de la propia percepción del cuerpo7. Merleau-Ponty enfatiza en el hecho de que el cuerpo es nuestro medio general de estar en el mundo, y eso no se puede estudiar con el intelecto, sólo con la meditación sobre la experiencia8. Así, apoyado también en Heidegger, Pallasmaa considera este concepto para pugnar por una arquitectura que pueda conectar las experiencias del ser-en-el-mundo con el fin de que nuestro sentido de la realidad quede fortalecido. La arquitectura es así concebida como un elemento de transformación antropológica, cargada de simbolismo, afectando hondamente en la existencia humana. Los espacios arquitectónicos nos conmueven y reclaman la atención de todos nuestros sentidos. Pallasmaa quiere que se valore la complejidad de la arquitectura más allá de sus formas externas, de sus consideraciones racionalistas (Fig. 3). Apuesta por leer el mundo como si fuera una experiencia de proximidad, como una suma de sensaciones superpuestas que no pueden tomarse de forma aislada, interpretando la realidad polisensorialmente. Habiendo partido de la crítica al dominio del ojo, se introduce ahora una aproximación multisensorial y háptica a la arquitectura. La hapticidad, que interpreta como la esencia de la experiencia vital, es un atributo de la visión periférica que nos deja entrever que, como sugiere Merleau-Pon- ty, formamos parte de la carne del mundo. Pallasmaa elabora así una teoría de la arquitectura que parte de la concepción de la prolongación de la experiencia sensorial corporal9. Hemos vivido en una cultura que distancia la ciencia del arte, lo racional de lo emocional, lo objetivo de lo subjetivo. Nos hemos olvidado de que el cuerpo posee una inteligencia interiorizada, un conocimiento existencial que se relaciona sensiblemente (con una sensibilidad que no llegamos a comprender del todo) con los espacios que habita, con la arquitectura10. El pensamiento positivista occidental ha olvidado lo corporal, porque ha disociado lo intelectual de lo espiritual, y lo espiritual de lo corporal. En la modernidad nos hemos desprendido del vínculo corpóreo, y hemos suprimido algunos de nuestros sentidos en virtud de extensiones tecnológicas del ojo, como las pantallas y sus imágenes fantasmales, que expresan una ilusión por la contemplación sin la idea de tocar ni aceptar ser tocado 11. 6 ALTÉS ARLANDIS, Alberto: Juhani Pallasmaa: The thinking hand: Existential and embodied wisdom in architecture. Proyecto, Progreso, Arquitectura, (6), 2012, Págs. 132-133. 7 ALTÉS ARLANDIS, Alberto: Op. Cit., Pág. 133. 8 TOMOKO, Tamari: The Phenomenology of Architecture: A Short Introduction to Juhani Pallasmaa. Body & Society, 23(1), 2017, Pág. 92. 9 PÉREZ RODRIGO, David.: “Habitar desde el tacto: Juhani Pallasmaa y la superación del oculocentrismo en la teoría arquitectónica”. En AUSART Journal for Research in Art, 1 (1), 2013, Pág. 38. Recuperado el 10/11/2018 de www.ehu.es/ojs/index. php/ausart 10 ALTÉS ARLANDIS, Alberto. Op. Cit., Pág. 133. 11 LORENZO, Manuel F.: Op. Cit., Págs. 73-74. 31 EL PÁJARO DE BENÍN 4 (2018), págs. 24-37. ISSN 2530-9536 Fig. 3. Auditorium Forecourt Plaza, Oregón, Estados Unidos, 1961, obra de Lawrence Halprin. Pallasmaa llama la atención sobre cómo esta fuente artificial se ha integrado en la atmósfera natural discretamente. Debemos volver a confrontar la arquitectura con nuestro cuerpo, que es quien la atraviesa. Además, los edificios no sólo albergan nuestros cuerpos, sino también nuestras mentes, recuerdos, deseos y sueños. Por eso está tan arraigada la sensación de que la arquitectura es una extensión de nosotros mismos. 2.3 Lo emocIonAnTe y Lo conmovedoR en ARquITecTuRA La revolución cognitiva comparaba la inteligencia con la función de una computadora, y en esa metáfora, como certifica Goleman, las emociones no tenían lugar. Era una visión empobrecida de la mente, donde los sentimientos que realmente existen en la vida intelectual, no contaban en absoluto. Hoy en día la psicología cognitiva se ha visto obligada a aceptar su relevancia 12. La investigación reciente revela que nos guiamos en la vida en base a experiencias emocionales aprendidas en casa o en la escuela durante la infancia y adolescencia, las cuales han modelado nuestros canales emocionales generando hábitos de comportamiento13. LeDoux, asimismo, determinó que ciertos circuitos nerviosos primitivos por los que se encauzan los sentimientos evaden el neo-córtex, y es éste el motivo por el que las emociones pueden, en un momento dado, desbordar a la razón, ya que siguen sendas directas a la amígdala, dando un resultado de gran intensidad14. En efecto, hoy los avances neurológicos consideran a la amígdala como la estructura límbica responsable de las emociones, la cual está relacionada directamente con la memoria y con el aprendizaje. En la amígdala residen nuestros recuerdos emocionales, pero además existe un vínculo con pasiones como el miedo 12 GOLEMAN, Daniel: La Inteligencia emocional. Barcelona, Kairós, 1996. Págs. 25-26. 13 GOLEMAN, Daniel: Op. Cit., Pág. 6. 14 GOLEMAN, Daniel: Op. Cit., Pág. 16. 32 y la rabia 15. La amígdala, que para Goleman es, en su relación con el neo-córtex, el núcleo de la inteligencia emocional, explora percepciones en el entorno y reconoce el clima emocional en cada acontecimiento. Su función es intuida en la teoría de Pallasmaa, que como hemos visto defiende una percepción multisensorial del ambiente arquitectónico, la cual va más allá de la función del hipocampo, va más allá de la mera evaluación de espacios y dimensiones. Lo que busca percibir Pallasmaa se parece a lo que hace la amígdala, que determina si el entorno es realmente agradable (Fig. 4). Entre la teoría de la inteligencia emocional y la teoría de la arquitectura de Pallasmaa hay un vínculo que parte de aquel enfrentamiento a la revolución cognitiva y a la devoción de una sola inteligencia similar a la de una computadora, fría y sin emociones. Pallasmaa reacciona contra ese mundo cerebral que la arquitectura actual proyecta constantemente. Es posible advertir una relación entre el éxito y la buena acogida social (han sido auténticos best sellers) de libros como La inteligencia emocional, de Goleman, y aquellos escritos por Juhani Pallasmaa desde comienzos de la década del 2000, porque básicamente ambos vienen a decir que sólo la inteligencia y la frígida matemática sin emociones, en realidad no nos sirve. El ser humano no es una máquina: necesita tener una vis espiritual y sentir emociones, pues eso es precisamente lo que le hace humano. Vivimos, probablemente, una batalla cultural que pugna por abolir conceptos del neocapitalismo donde mujeres y hombres son educados para tener una función social productiva. Sin embargo, este conflicto está vigente y probablemente sólo si la sociedad trasforma su pensamiento la teoría de la arquitectura de Pallasmaa podrá llegar a materializarse. Actualmente, es notorio que se concede enorme importancia a la inteligencia puramente intelectual, de sobrado valor en el plano estudiantil y laboral, pero apenas se habla de las emociones. Lo emocional se vincula con el entretenimiento, y en cierto nivel conmovedor busca evitarse. Las noticias diarias que tratan de dramas son asépticas o fundamentalistas. Encontrar en algún medio de comunicación a alguien expresando que se deben tener en cuenta los sentimientos de los demás, es algo inverosímil. Muy al contrario, no es raro encontrar shows donde unos se ríen de los sentimientos de otros, o los mencionan como algo sorprendente. 15 GOLEMAN, Daniel: Op. Cit., Pág.15. Fig. 4. Pallasmaa a menudo cita a Alvar Aalto como ejemplo de sensibilidad. Villa Mairea, Alvar Aalto, 1937-1939, Finlandia. Aquí Aalto prolongó en el diseño interior el espacio multisensorial del bosque.