Compendio de historia del derecho internacional
Full text
COMPENDIO
DE
HISTORIA DEL DREW INTER ACIONAL
POR
EL
DOCTOR
EN
DERECHO Y FILOSOPiA
Y
LETRAS
D.
ALFONSO RETORTILLO
Y
TORNOS
Indi iduo del Claus o ex ao dina io
de la
Uni e sidad Cen al,
Académico de la Real
de
Ju isp udencia
y
Legislación,
e c., e c.
PRECEDIDO
DE
UNA CARTA-PROLOGO
DEL EXCMO. ILMO. SR. DOCTOR
DI RAFAEL
CONDE
Y LUQUE
''4,
Cá ed á ico
de
De echo In e nacional
en
la Uni e sidad
de
Mad id,
Subsec e a io
de
G acia
y Jus icia,
Dipu ado á
Co es,
e c., e c.
CON
LICENCIA
DE
.
'
=
,"LA ALTTORIDAD ECLESIASTICA.
44.
(
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7
)
`
o
•
-
•
A
A
k
MADRID
IMPRENTA DE FORTANET
CALLE
DE LA
LIBERTAD,
29
1891
1A.
A LA
MEMORI
A
DE LA MUY !LUSTRE SEÑORA
DOÑA
DELFINA
DE
TORNOS
3D-71 1 =ORTZ^T_.jO=
Ilegue bai a i,
u
na
ez
nidi,
el
penJamien o
de
u
bijo
a o
i1,60 ,
^
ADVERTENCIA
PRELIMInAR.
Mi que ido amigo el ilus ado doc o
en Filoso ía y Le as D. Rica do Bel án
y Rózpide, p oyec ó, hace algún iempo,
esc ibi una ob a de his o ia del de echo
in e nacional; cuando había eunido ele-
men os pa a his o ia las edades An igua
y Media, u o que desis i de su p opó-
si o, ap emiado po o as g a es ocupa-
ciones, y, no icioso de que yo p epa aba
el p esen e lib ó, me acili ó cuan os a-
bajos enía hechos.
Cúmpleme consigna aquí mi p o undo
econocimien o.
Al onso Re o illo
y
To nos.
NOS
D,
CIRIACO
IRMA,
SA
N
C
H
A
Y HERVAS,
POR
LA GRACIA DE
DIOS
Y DE LA SANTA
SEDE
APOSTÓLICA, OBISPO
DE MADRID-ALCALÁ, CA-
BALLERO
GRAN CRUZ DE LA REAL Y DISTIN-
GUIDA
ORDEN
AMERICANA
DE
ISABEL
LA
CATÓ
-LICA ,
CONSEJERO
DE
INSTRUCCIÓN
PÚBLICA,
ETC., ETC.
Po el p esen e y po lo que á Nos co es-
ponde, damos licencia pa a que pueda imp i-
mi se y publica se la ob a i ulada
Compendio
d
e His o ia del de echo in e nacional,
esc i a
po D. Al onso Re o illo y To nos, doc o en
Floso ia y Le as y en De echo, median e que
de nues a o den ha sido examinada,
y
según
la censu a nada con iene que sea con a io al
dogma ca ólico y sana mo al.
En es imonio de lo cual, expedimos el p e-
sen e ub icado de nues a mano, sellado con el
mayo de nues as a mas y e endado po nues-
o Sec e a io de Cáma a y Gobie no en Mad id
á 21 de Julio de 1891.—
CIRIAco
MARÍA,
Obispo
de Mad id-Alcalá.--Po
mandado de S. E. I.
el
Obispo, mi Seño :
Da. CAYETANO ORTIZ.
•
S . D. Al onso Re o illo y
To nos.
MI QUERIDO AMIGO:
Lo que es oy em-
pezando á esc ibi no es , ni con mucho,
un p ólogo pa a el lib o de V., que se
halla á pun o de e la luz. Fál ame pa a
hace lo iempo que dedica la lec u a,
medi ación y juicio c i ico de es a ob a,
en la cual amos V. y yo,
en b e e plazo,
:á p esen a nos an e el público, cuyo jui-
cio, en es as cosas como en odas, es
pa a mi el más emible, después dei de
mi p opia conciencia.
Pe o si no cumplo aho a , en los
XVIII-----
en ado es oy po pe dona les,
al
p ime o
los ex a íos de la azón humana que con
jus icia pueden impu á sele y al segundo
los males sin cuen o que con su so is ica
elocuencia ha causado á la sociedad.
Después publica V. un compendio d
la his o ia dei De echo de gen es. Solo
el in en a es o es ya un mé i o indiscu-
ible, Mucho más si, co no V. ha hecho,
se acie a á ence a en b e es páginas
asun o an as o y de amaña impo an-
cia cien í ica, ala deando de g a edad en
el
juicio y de ele ación de ideas y de
p opósi os.
Jó enes como
V.,
que con al en u-
siasmo y o una en an en el palenque
de la ciencia, an es que necesi a es ímu-
los pienso yo que me ecen aplausos. Yo
soy el p ime o en ibu á selos; y si con-
inúa V., como espe o , cul i ando mi
ciencia a o i a , cuya dignidad engo
po eminen e y po inmensa su impo -
ancia, en onces no solo le da é mis pa-
abienes, sino ambién las g acias.
De V. amigo a ec ísimo,
RAFAEL CONDE Y LUQUE.
Mad id 28 de Julio de 1891.
CAPITULO
I.
•
1. Concep o gene al de la his o ia del de echo de
gen es.
—2. Obse ación p e ia.-3. Di isión de la his o ia
en
,
seis
pe íodos.
1. Todos los homb es p oceden de la
p ime a pa eja que Dios c eó; el in úl i-
mo que cada uno debe ealiza , es idén-
ico al que po odos los demás debe se
cumplido; odos es án do ados de alma
inmo al que piensa, sien e y quie e; la
a e nidad humana que la ley del decá-
logo p oclama diciendo
«ama al p djimo
como á i mismo»
con í manla luego Jesu-
c is o y sus após oles: «No
hay,
dice San
Pablo,
ni jadio, zi g iego, ni escla o, ni
i
2
homb e, ni muje ; odos oso os sois un
solo cue po en Jesuc is o.»
Aho a bien
¿cómo habiendo en e odos los
hom-
b es
comunidad de o igen y de in, cómo,
siendo odos miemb os solida ios de aquel
g an cue po de que hablaba San Amb o-
sio, se nos p esen an en la his o ia ag u-
pándose unos con a o os, juzgando de-
los ac os de cada uno con a eglo á dis in-
as y has a con adic o ias leyes? P edo-
minando en e los Es ados del mundo
an-
iguo el aislamien o más p o undo, ¿cómo
se han encon ado de hecho en sociedad,
más ó menos pe ec a? ¿cómo han a a-
do de con e i en es ado de de echo esa
sociedad an an agónica con el aislamien-
o que an es deseaban? ¿qué ámi es ha
seguido es e g an p oceso? ¿qué causas
han hecho p og esa las elaciones de
unos pueblos con o os? ¿cuáles las han
en o pecido? ¿cuál es el es ado ac ual de,
las mismas?
La espues a cumplida á es as p egun-
as es la 'iis o ia del de echo in e nado-
nal, es o es, la exposición cie a y sis e-
má ica de las elaciones de unos pueblos
con o os, examinando los ac os de cada
uno, las causas que los han de e minado
y los e ec os que han p oducido.
Cla o es que pa a hace concienzuda-
men e es a exposición se ía o zoso eslu-
dia la his o ia de la humanidad de modo
ha o p o undo, a ea que no enemos la
osadía de acome e , limi ándonos á a a
de señala las líneas más salien es del
cuad o que de las elaciones in e nacio-
nales nos p esen a la his o ia.
2. En la suma ia exposición que a-
mos á empeza se e á con i mada la ob-
se ación hecha po sabios a adis as, y
que á nues o juicio me ece p e e en e
a ención, de que en odas las asociaciones
polí icas, desde las más udimen a ias á
las más pe ec as se han no ado siemp e,
y al p esen e se no an ma cadamen e, dos
co ien es al pa ece con a ias: es la una
la endencia de odas las asociaciones po-
lí icas á la p opia au onomía, á la más
-- 4 -
absolu a independencia; la o a es la en-
dencia de es as en idades á ap oxima se,
ya po la gue a en o os iempos, ya po
el come cio y la imp en a en los p esen-
es; pe o esul ando en es os como en
aquellos comunicación de ideas, sen i-
mien os, c eencias y ci ilización.
Y, apun ada es a obse ación, mani-
es emos cómo amos á di idi nues o
abajo y las azones que nos mue en á
acep a la di isión que del mismo ha-
cemos.
3. C ee nos que las elaciones de unos
pueblos con o os han a iado al a ia
las ideas que de Dios, del Es ado y del
De echo han enido es os, y que los
hechos que los his o iado es del De echo
In e nacional p esen an ma cando los lí-
mi es de cada uno de los pe íodos en
que
la
his o ia di iden, no son los que ca ac-
e izan el De echo In e nacional en cada
época sino que son sólo mani es aciones
de
las ideas einan es. sí, pues, c éenos
lo
más azonable di idi el es udio de
5 --
la his o ia dei De echo In e nacional en
seis épocas que co esponden á las seis
ideas capi ales que han eina es-
e a in e nacional:.
Ca ac e izan á la p ime a época la en-
dencia al aislamien o y el impe io de la
ue za ísica; aba ca es e pe íodo desde
los iempos an iguos has a la des ucción
dei impe io omano.
El C is ianismo, le an ando un nue o
o den social, obus o y lib e, sua izando
las gue as que ocupan p e e en emen e
á los homb es en los iempos á que nos
e e imos, ca ac e iza el segundo pe ío-
do, en el que apa ece la idea dei
equili-
b io polí ico,
y cuyo é mino puede ija -
se
en la Paz de Wes alia con la que em-
pieza el De echo In e nacional mode no.
El e ce pe iodo, que puede deci se
aba ca has a la Paz de U ech , se señala
po el deseo de consegui la paz median e
el equilib io de las ue zas, lo que da lu-
ga á gue as la gas y sang ien as, ma-
ni es ándose el deseo de de e minados
mona cas á sob epone se á odos los
demás.
Desde la paz de U ech á la Re olución
ancesa puede conside a se un cua o pe-
iodo ca ac e izado po
la
endencia á la
au onomía é independencia nacional.
Las ideas de la Re olución ancesa
ascendiendo al o den in e nacional mo-
di ican p o undamen e las ideas que en
el an e io pe íodo dominaban, y unida á
es a modi icación la no más pequeña que
las campañas de Napoleón p oducen, da
luga á un quin o pe iodo que se ex iende
has a el Cong eso de Viena de
1815.
El
iempo anscu ido desde en onces
al p esen e, y que iene á cons i ui el
sex o y úl imo pe íodo de nues a di i-
sión, se ca ac e iza po lo que se llama
El p incipio de las nacionalidades.
CAPÍTULO
II:
1. El
mundo o ien al.—Conside aciones gene ales.
1. En las egiones o ien ales del an-
iguo mundo, en Asia y en el alle a i-
cano del Nilo, empieza la his o ia de la
humanidad. Chinos, indios, babilonios,
asi ios, modos, pe sas, enicios, heb eos
y
egipcios son los pueblos p incipales
que igu an en es os p imi i os iempos
de la ida social humana, y en ellos
halla el his o iado el pun o de pa ida
de odas las ins i uciones ju ídicas que
igen la amilia, la sociedad y los o ga-
nismos supe io es á que llamamos Na-
8 --
ción ó Es ado. Po es o se ha dicho que
la his o ia del De echo es la his o ia de
la humanidad; desde que el homb e
exis e y se asocia, apa ece el ge men del
de echo en odas las elaciones de
la
ida. La idea del de echo es ingéni a en
el alma humana, é inconscien emen e la
ealiza el homb e.
Aho a bien; ¿en e los pueblos del
O ien e hubo elaciones, y es as c ea on
lazos ju ídicos que cons i uyesen de e-
cho in e nacional? E iden emen e
que
no. Pe o si no exis ió el de echo in e na-
cional al como en iempos más mode -
nos se ha o mulado, ¿ aquellas elacio-
nes si ie on pa a es ablece cos umb es
y aun p ecep os de ca ác e eligioso que,
sua izando los odios ó las aspe ezas del
a o en e azas ó pueblos dis in os, pu-
die an es ima se como in uiciones del
de echo in e nacional y pun o de pa ida
de
su his o ia? P eciso es esponde a i -
ma i amen e
d
es a p egun a. No di e-
mos, como algunos a adis as, que
el
aislamien o. Mí ica y oscu a es la his o ia
de es e pueblo; sabemos que después de
la in asión a ia y de la conquis a de las
cuencas del Indo y del Ganges y del país
llamado Dej in, se o ma on g an núme o
de Es ados independien es, en e los que
sob esalían po su impo ancia los de
Ayodia, Mi ila y Magada, y que dichos
Es ados man enían en e sí elaciones y
aún algunos o maban una especie de e-
de ación bajo la au o idad del
malia ay4
ó «G an Rey». Pe o con los
homb es
y
pueblos que no e an de aza a ia ó que,
po no acep a de buen g ado la sobe anía
de los conquis ado es, no o ma on, como
cas a in e io , ag upación ó clase social
some ida al pode de los b ama es ,
no
hubo elación ninguna, ni podía habe la,
po que e an azas impu as ó
mecci,
se es
desp eciables é inmundos, que alían
menos
c
i
ne
un ele an e ó un caballo.
La
doc ina de los b am anos e a en es e
pun o po demás exclusi a; no hay en
la
ie a
más que a ios y an a ios, y los p i-
-^-
16
me os, aza pu a y p i ilegiada, han de
aniquila
á
los segundos. La India es la
ie a san a; odos los homb es que ue a
de ella i en son los impu os y pe e sos.
En el p ime pe íodo de la his o ia de
la India, la aza a ia apa ece como gue-
e a y conquis ado a; e minada la in a-
sión de la Península indos ánica, decae
la in luencia de los ja ias, de la cas a
gue e a, y se impone la cas a sace do al,
los b amanes. Con enía a es a el aisla-
mien o, y las sag adas leyes de Manú
p ohibie on oda elación con los ex an-
je os. Si con a la olun ad de los b ama-
nes se hacía p eciso apela a la gue a
pa a echaza ag esiones de aquellos, el
enemigo debía se aniquilado, sus ie as
aladas, sus casas en egadas al pillaje y
al uego.
Pe o ambién en las mismas le
y
es de
Manú, en es e Código social y eligioso
de la India a ia, hay p ecep os que e e-
lan cie os sen imien os humani a ios y
que indudablemen e se e ie en á las e-
17 --
laciones en e los dis in os pueblos, cas-
as y es ados de la India, y que más a de
el budismo había de amplia á los ex-
anje os p opiamen e dichos. En cuan o
hace e e encia
á
la gue a, hay consejos
y ecomendaciones que pudie an es i-
ma se como p incipios del de echo de
gen es, pues o que ienden á e i a que
las gue as sean c uen as y e oces. Un
ja ia, un gue e o, jamás emplea á con-
a su enemigo a mas pé idas, ni he i á
desde un ca o al que es é
á
pie, ni ma-
a á al que implo a pe dón, ó due me, ó
no iene a mas, ó se inde. Si los indios
encen y conquis an
`
la ie a dei enemi-
go, deben espe a á los ag icul o es y no
incendia sus hoga es, ni ala sus cam-
pos; han de espe a las leyes y los dioses
de la nación conquis ada y hon a
á
sus
sace do es. Reconocían
los indios los
g andes daños que una gue a ocasiona y
a i maban que siemp e son p e e ibles
las negociaciones pací icas;
si
es as no dan
esul ado, an es de apela
las a mas
2
18
con iene a ae se al enemigo po medio
de egalos ó emplea la as ucia y la in-
iga, con el in de susci a la disco dia
y la di isión, de al sue e que se debi-
li e al con a io y se le obligue de es e
modo á cede . Así se comp ende que los
indios die an g an impo ancia al ca go
de embajado , pues o que de Cl dependía
la paz ó la gue a; debía se homb e muy
e sado en las leyes, elocuen e, as u o y
de g an in eligencia. Comp éndese am-
bién que, una ez en abladas negociacio-
nes con el ex anje o pa a e i a la gue a
ó con eni la paz, e a p eciso ansigi
con él y gua da le la conside ación que
p ocede con aquel cuya amis ad se soli-
ci a; de aquí, sin duda, los p ecep os del
Código de Manú ela i os á la p o ección
que se debe al ex anje o y de la que es-
aban enca gados magis ados especia-
les. Pe o epe i nos que es casi segu o
que es as leyes se e i iesen á los mismos
pueblos de la India conside ados como
ex anje os en la elación de unos con
--
1
9 ----
o os; la his o ia no consigna elaciones
de ningún géne o con los pueblos que
i ían al N. del Himalaya ó al
O.
de la
cuenca dei Indo. Se ci an, si, las de ín-
dole me can il que man u ie on enicios,
heb eos y pe sas con pue os del li o al
indio; y es as mismas elaciones come -
ciales demues an una ez más la oposi-
ción dei indio al ex anje o, pues o que
solo po la as ucia ó po la ue za pudie-
on inicia se.
CAPÍTULO
IV.
.
Los
impe ios Asi io
-
babilónico
y Medo-
pe sa.
2. Los Feni-
cios
y
los
Ca agineses. 3. Los
Egipcios.
1. Al O. de la India, en la g an me-
se a del I án y en las llanu as que bañan
el Eu a es y el Tig is, exis ie on los im-
pe ios Asi io-babilónico y Ledo-pe sa.
Fue on Es ados gue e os y conquis ado-
es que, ebasando los limi es de sus p i-
mi i os dominios, llega on has a las ie-
as más occiden ales de Asia y aun á las
de A ica y Eu opa, pues o que los ejé -
ci os pe sas conquis a on el Egip o á las
ó denes de Cambises, y en los días de Da-
ío y Je jes in adie on la G ecia. Pueblos
. i
-- 21 --
an belicosos y que an lejos lle a on sus
conquis as, ni podían i i aislados como
los chinos y los indios, pi ex ema la
idea de supe io idad sob e el ex anje o.
E an ambién aquellas mona quías el ipo
dei despo ismo sin eno; la au o idad del
ey no econocía lími e, ,no había más
que sobe ano y súbdi os, y en es os sólo
el a o del mona ca o la impo ancia del
ca go que desempeñaban en la co e
ó
en las p o incias, es ablecían di e encias
je á quicas espec o de los demás. Sal o
la época en que p edominó la clase sace -
do al en la Caldea, no se conocie on cas as
ni clases que se p oclama an p i ilegiadas
po de echo p opio y dis in as de los de-
más homb es.
Los déspo as asi ios y pe sas comp en-
die on que pa a no pe de sus as os do-
minios, e a p eciso ansigi con los en-
cidos; así pe mi ie on á muchos de los
pueblos conquis ados que conse asen su
o ganización adicional y leyes p opias;
y a ias de las que se llama on p o incias'
— 22 —
pe sas e an en ealidad es ados au óno-
mos, aunque sus p íncipes es aban some-
idos al g an ey. De aquí la necesidad de
elaciones que pod íamos cali ica de casi
in e nacionales y diplomá icas en e el
pode sobe ano y los p íncipes asallos.
Ex anje os, y aún algunos de dis in a
aza, e an los pueblos some idos; pe o la
cualidad de ex anje o no suponía la ne-
gación de odo de echo, y si po sus mé-
i os excepcionales ó po o as causas el
ex anje o se hacía ac eedo á al as e-
compensas, no se le negaban. Así, po
ejemplo, Daniel ué minis o de Nabu-
codonoso , y Ananias, Misael y Oza ías
desempeña on al os ca gos en la p o in-
cia de Babilonia.
Rep esen an, pues, es os impe ios un
p og eso, sino en el de echo in e nacio-
nal, que aún no exis ía, en las elaciones
en e pueblos que habían comenzado po
se enemigos y que después se unie on
po la ue za de las a mas, o mando un
solo Es ado, aunque nacionalidades dis-
23 ---
in as. Nó ase más el p og eso en los úl-
imos iempos de la his o ia del Impe io
pe sa, g acias á las elaciones que me-
dian e gue as, alianzas y a ados hubie-
an de es ablece se en e aquel y los g ie-
gos dei Asia Meno y de la Península He-
énica .
2. En la his o ia dei desa ollo de las
ideas humani a ias que, andando los si-
glos, han de aduci se en p ác icas y cos-
umb es, y es as en las leyes que cons i-
uyen el mode no de echo de gen es, el
pueblo que, según opinión gene al, con-
ibuyó como ninguno á di undi la cul u-
a ma e ial que ep esen an el come cio
y la indus ia, el pueblo enicio, el pueblo
na egan e y colonizado po excelencia
en la an igüedad, no debe ocupa , cie a-
men e, luga p i ilegiado. Ve dad es que,
an o los enicios como sus he manos
los ca agineses, con ibuye on más que
o o alguno á que se ompiese el aisla-
mien o que ca ac e izó la ida humana
en los p imi i os pueblos del
O ien e,
y que los hijos de Ti o, de Sidon y de
Ca ago jamás se nega on á es ablece e-
laciones con los demás homb es y pueblos
cuando del a o y comunicación con ellos
podía esul a el bene icio ma e ial á que
aspi aban. Pe o ambién es e dad que
á su p opio in e és subo dina on es as
gen es la ida, la libe ad y el bienes a
de los ex anje os. El es ablecimien o de
las colonias enicias y ca aginesas u o
odos los ca ac e es de in asión y con-
quis a; el p incipal obje i o de los go-
bie nos de Fenicia y Ca ago e a impo-
ne se á los pueblos del li o al medi e á-
neo pa a explo a los, sin que nunca les
guiase el p opósi o de uni los á la me ó-
poli Ningún de echo les econocían, no
acilaban en oma les po la ue za sus
iquezas, y cuando les con enía obligaban
á
sus colonos á comp a ó ende , á ce-
a sus pue os á los ex anje os y á su -
i se en los de Fenicia ó Ca ago. Decla a-
ban gue a ex e minado a á quién pudie-
a hace les compe encia. En suma, p e--
i^:
--
31 w---
o os ex anje os en la ie a de Egip o.»
Dis u aba de los bene icios del
ā
ño sa-
bá ico, y si e a sie o, en es e año eco-
b aba la libe ad, á condición de que
ab azase la di ina ley dei Sinaí; al
seña-
la las ciudades de asilo y decla a los
p i ilegios de los acogidos en ellas, se
ci a exp esamen e al ex anje o que mo-
ase en e
los
hijos de
Is ael.
(Josué,
ca-
pí ulo xx.)
En la gue a, los heb eos se mos a on
á eces c ueles con a los enemigos de
su e; conquis ada la ciudad que se negó
á pac a la paz, debían se pasados á cu-
chillo odos sus de enso es, excep uando
muje es, niños y ganados. Pe o son mu-
chos los pasajes de la Biblia en que se
e ela la conside ación que se gua daba
al enemigo. Lib ábase de ex e minio y
saqueo la ciudad que o ecía sumisión y
ibu o; nunca debía hace se la gue a
sin p e ia decla ación, y al ace ca se á
una ciudad pa a comba i la, se la in i-
maba la paz
(Deu e onomio,
cap. xx).
Res-
o
AI'
1
-- 32 --
pe aban á los legados ó embajado es de
los demás pueblos y exigían el espe o á
los suyos, cuya inmunidad p oclamaban;
pa a enga las g a es o ensas que á unos
embajado es de Da id hizo Hanun, ey
de los amoni as, aquel decla ó la gue a
á es os y á sus aliados los si os
(Samuel,
cap. x). En la his o ia de la conquis a de
la Tie a p ome ida y de las gue as que
los mona cas de Is ael y Judá sos u ie-
on con a los pueblos ecinos se consig-
nan epe idos casos de pac os y alianzas
con los idóla as. Con enga lo log a on
los gabaoni as que Josué pac a a paz con
ellos, á in de sal a sus idas, y descu-
bie o aquel, no los ma a on los hijos de
Is ael, po que habían ju ado po Jeho á y
no les podían oca más que exponién-
dose á que caye a sob e ellos la i a di-
ina á causa del ju amen o que habían
hecho
(Josuë,
cap.
ix) . Cuando los is ae-
li as iun a on ya de odos sus enemigos
del país de Canaán, hicie on ibu a ios
á los cananeos, pe o no los echa on de
33
sus ie as ni los ex e mina on
(Jueces,
cap. 1). Toi, ey de Ama h, hizo amis ad
con Da id
(Samuel,
cap. VIII). Salomón
omó po muje á la hija de un Fa aón
de Egip o
(Reyes,
cap. i1), conce óse
con Hi am, ey de Ti o, á in de que le
die a los ma e iales y a í ices necesa ios
pa a la cons ucción dei emplo
(Reyes,
cap.
V),
y ecibió en su co e a la eina
de Saba (cap. x) .
En
suma,
el pueblo heb eo ué, en e
odos los dei an iguo O ien e, el que u o
más cla a y pe ec a idea de lo que deben
se las elaciones in e nacionales, y pue-
de a i ma se que en el Viejo Tes amen o
se hallan, más ó menos explíci amen e
consignados, odos los p incipios del mo-
de no de echo de gen es.
CAPITULO
VI.
GRECIA
1. Los iempos p imi i os y he oicos: el aislamien o y el exclu-
si ismo de aza.-2. Los iempos his ó icos : elaciones
en e los Es ados g iegos.
1. La his o ia de G ecia, desde el
pun o de is a de las elaciones in e na-
cionales, y p incipalmen e en los iempos
que se han llamado p imi i os y he oicos,
se asemeja mucho á Ja his o ia de los
pueblos o ien ales. Como en es os, p e-
domina en los g iegos el espí i u de ex-
clusi ismo y la idea de supe io idad sob e
odos los demás homb es. C eíanse au-
óc onos, es deci , o iundos de la misma
ie a en que i ían; negaban así oda
- 35 --
elación de comunidad con los o os pue-
blos, y se es imaban como aza p i ile-
giada á la que las demás debían some-
e se. Los ex anje os, los bá ba os, e an
enemigos á quienes ningún de echo se
econocía; es aban p edes inados á se
escla os de los g iegos.
Po o a pa e, G ecia no ué un pueblo
in aso y conquis ado ; así en la Hélada
y el Peloponeso, como en las colonias del
Asia Meno , de I alia, de la Galia e c., los
g iegos se limi a on á echaza las ag e-
siones de los pueblos ecinos; nunca as-
pi a on á domina el mundo como los
egipcios, los asi ios ó los pe sas. Todas
sus gue as u ie on
po
obje o sos ene
la independencia con a in aso es ex an-
je os, ó en e ellos mismos conquis a ó
de ende la hegemonía. De sue e, pues,
que ni la necesidad de man ene su do-
minación sob e gen es ex añas, encidas
y conquis adas, les obligó, como á los dés-
po as de Asi ia y de Pe sia, á sac i ica su
o gullo de
aza y á ansigi con los bá -
-- 36
ha os, o o gándoles, siqui e a uese en ca-
sos excepcionales, de echos ó p i ilegios
que les iguala a con los g iegos en consi-
de ación social y polí ica.
E an desconocidos el alo y los con
sigui en es de echos de la pe sonalidad
humana, y aun algunos ilóso os p ocla-
maban como egla de jus icia y uen e
del de echo la ley de la ue za; en eali-
dad, és a p edominaba en las elaciones
que en e sí man enían los a ios Es ados
g iegos y, en cada uno de es os, las dos
clases sociales de pob es y icos. La cua-
lidad de encido y conquis ado suponía
in e io idad social; los pob es, los me e-
cos y pe iecos, e an los descendien es de
la p imi i a población indígena, encida
y some ida . po conquis ado es de o os
pun os de G ecia, y solía negá seles
el
eje cicio de los de echos polí icos.. Los
icos, los a is oi, los óp imos ó eg egios,
e an los que descendían del pueblo en
cedo y á quienes de de echo co espon-
día el dominio de las ie as y el pode
37
público. Mos aban los g iegos en sus gue-
as alo y e ocidad, y cuando la p o-
pia con eniencia del encedo lo exigía,
nada espe aban; así los ebanos ex e -
mina on á los de Pla ea y los a enienses
saquea on
á
Melos po que les pe judicaba
la independencia de es a isla. En las e-
laciones con los pueblos bá ba os ni aun
los mismos embajado es de es os podían
conside a se segu os en G ecia; los espa -
anos a oja on á un pozo
á
los embaja-
do es de Da ío, pa a que en él oma an
el agua y la ie a que pedían en nomb e
de su ey. Has a en las elaciones
come -
ciales p edominaba la ley del más ue e;
á un mismo Dios endían cul o el me -
cade y el lad ón, y una misma cosa e an
la pi a e ía y el come cio ma í imo.
Dedúcese de lo expues o que ni hubo
en G ecia elaciones ju ídicas con los ex-
anje os, ni mucho menos llegó
á
o -
mula se el de echo público ex e no.
2. Sin emba go, sabido es que en
la
his o ia humana y en odas las es e as
de
38 --
la ida social, in elec ual y polí ica, el
pueblo g iego ep esen a un g an p og e-
so que no niegan, an es bien con i man,
los hechos e e en es á las elaciones
en e los a ios Es ados en que se di idió
la G ecia. No se o muló el de echo in-
e nacional ni hubo elaciones ju ídicas
pe manen es; pe o se es ablecie on ela-
ciones de hecho, que luego inie on á
con e i se en leyes y a ados, y en e
los g iegos mismos, como aza p i ilegia-
da, llegó á egi una especie de de echo
común que egulaba su ida de elación
en pe íodos de paz y aun excepcional-
men e en épocas de gue a.
A.
es o con-
ibuyó la iden idad de aza, de idioma
y de in e eses, y ya en los iempos he oi-
cos la gue a de T oya demos ó que los
g iegos se conside aban como un solo
pueblo, pues es ima on el ap o de Hele-
na como inju ia á odos in e ida. Toma-
on mayo impo ancia y desa ollo las
mu uas elaciones desde que la g an in a-
sión de los Do ios y He áclidas, ans o m
-- 39 ---
mando la si uación polí ica de G ecia y
p omo iendo la cons i ución de ini i a de
los Es ados g iegos, c eó nue as necesi-
dades; y en iempos pos e io es, p inci-
palmen e desde los días de Pe icles, se
gene aliza on ya cie as o malidades y
p ác icas de de echo publico. Ve dad es
que no odos los Es ados helenos oma on
igual pa e en . el desen ol imien o de
es as elaciones. Los espa anos y las
e-
públicas do ias mos a on siemp e mayo
endencia al aislamien o; así Licu go
p ohibió á los lacedemonios isi a o os
paises, y á los ex anje os, esidi
en
Espa a. Po el con a io, los a enienses
y los jonios en gene al ue on mucho
más expansi os; acogían á los demás g ie-
gos, asen a on las bases de su pode en
las elaciones come ciales con es os en
la misma G ecia y enlas colonias, y me-
dian e las emig aciones y la colonización
se elaciona on con casi odos los pueblos
de la cuenca del Medi e áneo.
Con iene ambién ad e i que en las
4
0 --
doc inas ilosó icas y polí ico-sociales
do los g iegos apa ece ya la noción de los
debe es de humanidad, sob e odo en las
ensenanzas de las escuelas pi agó ica, so-
c á ica, pe ipa é ica y es oica, que son
las que mayo in luencia eje cie on en la
ida in elec ual del pueblo g iego. Es as
ideas humani a ias no a aiga on en la
p ác ica y mucho menos e i la es e a de
las elaciones in e nacionales; pe o, jun o
Con las necesidades é in e eses comunes
que hubie on de c ea se en e los a ios
es ados g iegos, con ibu
y
e on á que se
es ablecie an cie as eglas de ca ác e in-
e nacional, que pueden es ima se como
gé menes del de echo de gen es, po más
que no ue an exp esion pe manen e de
la ida ju ídica de elación en e dichos
Es ados. De ellas y de algunas ins i ucio-
nes que a o ecie on ambién el desa o-
llo de elaciones in e nacionales amos á
ocupa nos en el capí ulo siguien e.
CAPÍTULO
Vlli.
c
^
ROMA.
1.
La ue za como p incipio del de echo.-2. La conquis a y
las elaciones in e nacionales.-3. Ideas y máximas de los
ilóso os.
1.
En e los p imi i os omanos aún
es la ue za el p incipio dei de echo.
Símbolo de la p opiedad e a la lanza, y
se es imaba como comple a y legí ima
oda
p
iedad
p oi
adqui ida po
las
a mas.
El conquis ado enía, como el pad e
sob e el hijo de echo absolu o sob e la
J^
C11ß:
pe sona y bienes del encido, y así es i-
maban la se idumb e coma gene osa
^1^
..
concesión que a es e se hacía. Los mismos
plebeyos e an descendien es de pueblos
— 4 8 ..._
conquis ados á quienes se impuso la obli-
gación de o ma pa e del
pueblo
oma-
no. El ex anje o, en e i o io de Roma,
quedaba ue a del de echo ci il;
pos es
signi icaba enemigo
y
ex anje o.
E.1 las
elaciones in e nacionales la u za de e -
minó ambién los de echos y obligaciones
de
los omanos espec o de los demás
pueblos; la polí ica ex e io de Roma en-
dió siemp e á impone se á es os.
No obs an e, es indudable que Roma
ep esen a un p og eso con elación á los
pueblos an e io es, pues, como decíamos
en o a ob a (1), si bien es cie o que en
ealidad p ac icó el de echo del más ue -
e, ambién lo es que, á lo menos en la
o ma, econoció la necesidad de da á.
la gue a apa iencias
de
jus icia y equi-
dad, y así emos que es ableció un p o-
ceso p e io pa a hace apa ece como
legí imos los undamen os de la gue a, y
,!
(1)
Apun es pa a un es udio sob e la gue a y la
paz a mada,
po D. Al onso Re o illo
y
To nos.
^,^ ^
no la decla aban has a que los eciales
econocían que e a jus a, examinando las
causas ó p e ex os de ella con p ocedi-
mien os muy semejan es A los de las
acciones ci iles. La eligión con ibuyó
ambién á sua iza los usos de la gue a;
u ie on eguas de Dios,
y
du an e las
ies as de Sa u no p ocu aban man ene
la paz.
2. Po o a pa e, dada la polí ica in-
aso a de Roma, necesa iamen e hubo de
pone se en elación con o os pueblos y
comp endió que le con enía u iliza en
bene icio p opio los p oduc os de la ac i-
idad mo al y ma e ial de aquellos. P o-
egiö y ga an izó los de echos de los co-
me cian es y en a ias ocasiones sos u o
po iadas gue as con a los pi a as. Pa a
no ene enemigos en las mismas on e-
as, dió á las ciudades i alianas el de e-
cho municipal, que luego ex endió á las
de las p o incias, po que ni en Roma ni
en la misma I alia encon aba ecu sos
pa a sa is ace odas sus necesidades. Le
4
50 --
con ino que el ex anje o pudie a dedi-
ca se sin abas al come cio y á la indus-
ia, y le o o gó los mismos de echos que
á los ciudadanos omanos, excep o los
polí icos. De es a sue e el de echo ci il
pe dió su igo ismo y Llegó una época en
que los ex anje os halla on jus icia
y
p o ección en Roma, con a iando así los
p incipios undamen ales de la o ganiza-
ción polí ica y de la legislación omana.
Las conquis as, la ex ensión de sus do-
minios y aun ambién el ca ác e especial
que u ie on las colonias, con ibuye on
pode osamen e á que Roma salie a de su
aislamien o, en a a en elaciones pe -
manen es con o os pueblos y se ans-
o mase en po encia cosmopoli a.
Bajo
el
impe io se ealizó la unidad social y po-
lí ica; el de echo e a ya el mismo en odas
pa es, y aunque en un p incipio subsis-
ió la desigualdad en de echos polí icos,
poco á poco
ue
desapa eciendo, po que
los empe ado es o o gaban de echos de
ciudad á
las de las p o incias, y po úl i-
.^
51
-
mo, se les concedió á odas po i ud de
la amosa cons i ución de Ca acalla. Des-
de es a época ya no es posible habla de
elaciones in e nacionales en el in e io
dei impe io; solo son ex anje os los bá -
ba os,
3. Los ilóso os ue on más allá que
los polí icos y los legislado es. Los g an-
des pensado es omanos concibie on
la
idea de igualdad humana y de una co nu-
niön ju ídica en e odos los pueblos de la
ie a. Cice ón a i ma que odo abajo
encaminado á a o ece la unión de los
homb es y á p o ege la sociedad, ha de
se an epues o á los que se e ie en al
conocimien o y á la . ciencia; c ee que la
gue a solo es líci a á un Es ado cuando
en ella es iba su p opia conse ación
ó
la de ensa de una causa jus a; en sus a-
ados
De Republica
y
De Legibus,
discu e
p oblemas de de echo público y los e-
suel e de la mane a más humana y ge-
ne osa; en el a ado
De O/ icu s
dis ingue
los bá ba os, p opiamen e dichos, de los
_ 52 -
pueblos ex anje os cul os, con elación
á los que la misma gue a ha de some-
e se á cie as p ác icas humani a ias.
Séneca o mula explíci amen e el p inci-
pio de la a e nidad humana; decla a
que la na u aleza nos hizo pa ien es y que
nos inspi a mu uo amo ; que en ninguna
pa e es ex anje o el homb e y que su
e dade a pa ia es el uni e so; que debe-
mos ende la mano al náu ago, mos a
la senda al caminan e y pa i el pan con
el hamb ien o. Ve dad es que es as má-
ximas no se ele a on á egla de de echo;
pe o demues an que ya se p o es aba
con a el abuso de la ue za, y no, cie -
amen e, sin esul ado, pues o que á e-
ces los débiles, los pueblos op imidos,
lle aban sus quejas an e el Senado, y no
al aban pa icios que se e igían en in é -
p e es y de enso es de las eclamaciones
y de los de echos de aquellos. Así, po
ejemplo, Ca ón de endió á los Rodios, y
con Escipión y Semp onio G aco
p mó
el
pa ido llamado español, que
se p o-
i
--53---
puso mejo a la is e si uación en que
i ían los
españoles bajo el i ánico go-
bie no de los P e o es.
En esumen, no
exis ió en Roma el
de echo in e nacional, como ley undada
en el concep o de la comunidad ju ídica
de odos los pueblos; pe o u o que p es-
cindi dei igo ismo de sus leyes ci iles,
concede de echos á los ex anje os y
c ea ins i uciones especiales que po lo
menos e elan la noción dei de echo in-
e nacional.
CAPITULO
IX.
1. Los eciales.-2. Los ex anje os en Roma: la hospi alidad:
el p e o pe eg ino: los ecupa o es.-3.
T a ados públi-
cos: embajadas. —4. El de echo de gen es: la eo ía del
equilib io.
I.
En los iempos más an iguos apa-
ece ya el
jus eciale,
conjun o de ó mu-
las y p ocedimien os cuya aplicación, al
decla a la gue a ó al celeb a a ados,
se con iaba al Colegio de los Feciales, es
deci , al de los sace do es así llamados,
que en cie o modo ep esen aban á
Roma en las elaciones in e nacionales.
E an especie de he aldos sag ados, jueces
ó mediado es en la paz y en la gue a;
p ocu aban que los omanos no sos u ie-
--55-
an gue as injus as con a sus aliados;
pedían epa ación á los pueblos que
habían o endido á Roma, y si no la ob e-
nian, después de es eclamaciones con
diez días de in e alo cada una, les de-
cla aban la gue a. En endían en las
cues iones mo i adas po insul os hechos
á los embajado es; decidían en casos de
-duda ace ca de la obse ancia ó cumpli-
mien o de los a ados, decla aban si p o-
cedía ó no con eni egua ó paz y anu-
laban odo a ado que se hubie a b echo
sin ene en cuen a las leyes ó ó mulas
consignadas en un código especial , el
de echo e ial,
,a ibuído al ey Anco
Ma cio, colección de i os y ó mulas con-
o me á los que debían hace se las ecla-
maciones, las decla aciones de gue a y
los a ados de paz.
2. Como se ha indicado, las elacio-
nes en e ciudadanos omanos é indi i-
duos de o os pueblos ó Es ados, obliga-
on á busca los medios de a enua la se-
e idad del an iguo de echo, y el p ime o
que se puso en p ác ica ué la
hospi ali-
dad
pa icula , po i ud de la cual odo
ex anje o podía elegi en e los ciudada-
nos omanos un pa ón que se enca ga a
de p o ege le en sus de echos é in e eses.
Después, median e el
jus hospi ii,
es a
hospi alidad p i ada ob u o sanción legal;
odo indi iduo de nación amiga e a hués-
ped dei gobie no omano, i ía á cos a
del Teso o público y gozaba de hono es
pa icula es p esc i os po la ley. Pe o la
ins i ución de la hospi alidad no daba
medios de que el ex anje o pudie a de-
ende sus de echos en jus icia. Pa a lo-
g a lo, en el año 243 an es de J. C., se
c eó el p e o pe eg ino, el
p o o qui
in e pe eg inos
jus
dici ,
magis ado cuya
misión e a juzga y sen encia en los li-
igios habidos en e ex anje os y ciuda-
danos omanos, y á quien se diö pa e de
las a ibuciones que enía el p e o u ba-
no. También se ins i uye on los llamados
ecupa o es,
jueces á bi os escogidos po
el pueblo omano y po la nación con
;Q
2.°
PERiODO.
DESDE LA DESTRUCCIÓN DEL IMPERIO ROMANO
BASTA LA PAZ DE
WESTFALIA.
(476-1648.)
CAPÍTULO
X.
1, El C is ianismo.— 2: La Iglesia: los concilios: el de echo
omano
y
el de echo canónico.
1. Ya en los úl imos iempos de la
Edad an igua, el C is ianismo, que ep e-
sen aba la paz uni e sal y el espí i u de
conco dia, había in adido, p ecediendo
á la in asión de los bá ba os, el mundo
omano. P oclamaba la unidad dei géne-
o humano y la a e nidad de odos los
homb es; suponía, po consiguien e, una
comunidad de de echo en e odos los
pueblos. Po que, como decía Lac ancio,
<cel lazo sup emo en e los homb es es la
humanidad; quien lo ompa es un mal-
5
66
ado y un pa icida; po que si odos p o-
cedemos de un solo homb e, que Dios
hizo, somos odos de la misma sang e...
Si de un solo Dios hemos ecibido el
soplo de ida, ¿qué somos sino he ma-
nos, y he manos an o
más
unidos cuan-
o que lo somos espi i ualmen e, no solo
po el cue po?»
Cie o es que el ideal c is iano apenas
pudo ealiza se y po egla gene al los
hechos, las cos umb es, el égimen de
ida con adecían la doc ina; cie o es
que aquel no llegó á aduci se en ins i-
uciones polí icas y sociales que egula-
sen las elaciones en e nacionalidades,
que ni o madas es aban en los p ime os
siglos de la Edad Media; cie o ambién
que se man u o la desigualdad ju ídica
en e las clases sociales y aún desde el
pun o de is a eligioso en e c is ianos
y he ejes; pe o no ap eciando la his o ia
en los de alles, sino en conjun o y en su
inalidad, es indudable que el C is ianis-
mo a o ece
el
desa ollo de los p inci-
--- 67 --
píos humani a ios, y con ellos la enden-
cia de día en día más mani ies a á modi-
ica el an iguo de echo de la gue a y á
es ablece la . comunidad ju ídica en e
las naciones. Po es o han a i mado algu-
nos au o es que el de echo de gen es
nació con la idea c is iana.
2. En la Edad Media, la Iglesia ué la
ins i ución social más pode osa. Lib e y.
aun p o egida desde los úl imos días dei
Impe io, pudo in lui no sólo en el o den
mo al, sino en el poli ico, y es a in luen-
cia hubo de se mucho más decisi a des-
de que los bá ba os cons i uye on nue os
Es ados, y sob e odo desde el pon i ica-
do
de San G ego io el Magno. Con e i-
dos al ca olicismo, empeza on á uni se
en un lazo
común
odos los pueblos del
No e y Mediodía de Eu opa y pudo
habe en e ellos ideas, cos umb es y
sen imien os comunes. Sob e omanos y
bá ba os la Iglesia y sus ep esen an es
iban ganando au o idad y p es igio, y si
Teodosio el G ande cumplió la pública
^.....^^^
d;,
^
--
6
8
PhD
peni encia que le impuso San Amb osio
po las ma anzas de Tesalónica, y San
León de u o al e oz A ila á las pue as
de Roma, más adelan e los pon í ices in-
e ienen ya como á bi os y jueces en
las con iendas in e nacionales y e i an
ú
p ocu an e i a disco dias
y
gue as.
Mas no puede a i ma se que sean coe-
áneos la Iglesia y el de echo in e nacio-
nal. Se necesi an siglos pa a que el espí-
i u del C is ianismo log e modi ica el
bá ba o de echo de la gue a, aboli la
escla i ud ó se idumb e del. p isione o
en ella, da al ex anje o la misma con-
side ación ju ídica que al indígena ó na-
cional. Mal comp endidos en aquella so-
ciedad ma e ial, uda y g ose a los p in-
cipios undamen ales del E angelio, con-
cebíase al Sé Sup emo como un Dios
de gue a y enganza, no como un Dios
de paz y mise ico dia; no le a e aban
los c ímenes, ni la sang e, pa a desag a-
ia al Seno o endido, y así se comp en-
de que las he egías die an luga á gue as
an enca nizadas y e ibles cómo la de
los Albi
enses.
De poco si e que la Igle-
g
sia se es ue ce en comba i los malos
ins in os dei
homb e;
es ablece la e ùa
^ns
^
de Dios y el de echo de asilo, pe o no
log a ins au a paz y o den pe manen e
en las elaciones in e nacionales. Con i-
buyó, sí, á es echa las median e los
g andes concilios en los que solían ene
ep esen ación los mona cas, y que,
en
cie o -modo, puede deci se que o ecían
alguna semejanza con los mode nos Con-
g esos in e nacionales. Además, omen-
ando el uso de la lengua la ina, c eó la
Iglesia nue o lazo de unión en e los pue-
blos c is ianos. Lo ué ambién el de e-
cho omano, ondo de odas legislaciones
de la Edad Media y que, en sus p inci-
pios más gene ales y con undido con el
jus gen ium
en el sen ido de de echo na-
u al, si ió de egla común á los a ios
pueblos colocados bajo el ce o de Ca lo-
magno. En la legislación omana se ba-
saba ambién el de echo canónico, y am--
-- 70 -.-
bos enían á se el undamen o de los
p incipios á quo hubie an al in de suje-
a se las elaciones in e nacionales en
la
Edad Media. De aquí la impo ancia de
los ju isconsul os que, con ayuda del de-
echo omano, p e endían esol e las
cues iones en e los Es ados y aun en e
el Sace docio y el Impe io;
á
los doc o es
de Bolonia, po ejemplo, pidie on opi-
nión y sen encia las ciudades i alianas
y
la liga lomba da, con ocasión de los con-
lic os que p omo ie on los empe ado es
de Alemania.
En suma, el C is ianismo y la Iglesia
eunen á odos los pueblos de la Eu opa
occiden al en una sola sociedad Agiosa,
con endencias á la unidad polí ica, y
g acias á es a unión, los Es ados c is ia-
nos an adqui iendo poco á poco ideas,
sen imien os y aspi aciones comunes.
CAPÍTULO
XI.
.
Los bá ba os.
—2. El eudalismo.-3. Condición del ex an-
je o.-4. P incipios
de uni o midad bajo el égimen eudal:
la caballe ía.
1. Des uido el Impe io omano, óm-
pese
la unidad polí ica que con an o es-
ue zo había c eado y o ganizado Roma,
y con los gi ones del impe io se o man
nue os Es ados. Reina la disco dia, la
gue a es el es ado pe manen e de la so-
ciedad, y la ue za ísica o igen del de-
echo y base de las elaciones p i adas y
públicas. Los bá ba os no econocían o a
ley que la del
más
ue e; no enían ni
idea de la jus icia pública y mucho me-
nos de p incipios de de echo á que de-
^^.
72 --
bie an ajus a se las elaciones en e unos
y o os pueblos. Cada uno de ellos i ía
según sus cos umb es, luego ans o ma-
das en leyes, y así es as se dis inguie on
po su ca ác e pe sonal y de aza.
Ni
la
meno idea podían ene del de echo
in e nacional.
Pe o los bá ba os apo an la idea de la
libe ad indi idual, la noción del indi i-
duo y de sus de echos, de e minados po
su p opia pe sonalidad y no po leyes lo-
cales ó e i o iales. Desde o o pun o de
is a, los in aso es no se p esen a on
como enemigos acé imos de la ci iliza-
ción an igua; an es al con a io, a aídos
po la Iglesia se ue on ap opiando el o -
den social y el de echo que ya exis ían,
combinándolos con los nue os p incipios
que aje on á la ida social y polí ica.
No mu ie on, pues, los gé menes del de-
echo in e nacional que hemos is o
cia se en G ecia y Roma; las ideas, los-
p incipios subsis en y han de eapa ece
y desa olla se en su día; solo se
ompe
- 79 , _.._
muy di e sa condición social; la comuni-
dad
de ideas y de in e eses eligiosos
puso en con ac o á eyes, p íncipes, se-
ño es y sie os que an es sos enían en e
sí po iadas gue as ó apenas se conocían;
y á la ez que los pueblos de Occiden e
se elacionaban con los dei Mundo o ien-
al, se es ablecían en e aquellos mismos
conexiones más ín imas y lazos más pe -
manen es. Con ibuye on además las C u-
zadas al desa ollo del come cio
y
de las
a es indus iales, y pudo i ganando
ue za y ep esen ación social la clase de
me cade es y a esanos, o igen del Es a-
do llano, concen ada en las ciudades
municipales, especie de pequeños es ados
que decla aban
la
gue a, celeb aban
a-
ados y se aliaban en e sí con a los
el&
men os hos iles á la paz in e nacional,
y
que an impo an e papel juegan en el o-
bus ecimien o del pode eal, en la c ea-
ción de la unidad polí ica con a el des-
o den y ana quía del eudalismo y en el
iun o delosp incipios de cen alización,
80
i
•
au o idad y jus icia pública que si en de
base al mode no de echo de gen es.
2. La acción común de los pueblos
de la Edad Media con a los musulmanes
no se es ableció po medio de a ados;
e an uniones ó alianzas de hecho á las
que se eían a as ados po el sen i-
mien o eligioso, po la necesidad de la
de ensa y pa a conse a las conquis as
hechas
en.
O ien e. Los monjes p edica-
do es de las C uzadas ue on los p ime os
diplomá icos de aquella sociedad. Des-
pués, impulsados los pon í ices y los mo-
na cas c is ianos po el cons an e p opó-
si o de a uina el pode ío de los musul-
manes, p ocu a on en a en elaciones
con los á a os, enemigos ambién de
aquellos, y en es a emp esa desempeña on
ambién el p incipal papel los ailes Lo-
enzo de Po ugal, Plan Ca pino, Asceli-
no, And és, Rub uquis y an os o os que
como embajado es del Papa ó de P ínci-
pes c is ianos isi a on d los eyes ó janes
de Ta ana.
--- 81
En el
SO.
de Eu opa, el mayo con-
ac o que siemp e hubo en e c is ianos
y muslimes ué causa de que se susc i-
bie an en e unos y o os, pac os, alianzas
y a ados, con el in p incipal de ga an-
i la segu idad del á ico ma í imo, an
ac i o y lo ecien e en la;`cuenca del Me-
di e áneo. Ci a emos los a ados que
con inie on Jaime I de A agón en 1274
con el ey de Ma uecos y Fez, Ped o III
en 1285 con el ey de Túnez, Jaime II
en 1309 con los eyes de Ma uecos y
Bugia, Ped o IV en 1357 con los eyes de
Fez y de G anada. Algunos de es os a-
ados, como el de 1275, de e minan los
de echos de los súbdi os de ambos p ín-
cipes con a an es; así e minan emen e
se dice que « odo sa aceno de Túnez que
iniese á nues as ie as de A agón y
Sicilia, se á sal o y segu o en su pe sona
y bienes», las gale as mo as podían hace
aguada y oma e escos en los pue os
de A agón, sin impedimen o :alguno; los
a agoneses podían es ablece lonjas de
6
- 82
me cade ías y cónsules en los dominios
del e
y
de Túnez. Celeb á onse además
con enios con el soldan de Egip o, y en
1436 es e esc ibía al magis ado munici-
pal de Ba celona asegu ando y con i -
mando su amis ad y las exenciones y li-
be ades de come cio, con o me á los an-
iguos a ados, á odos los na egan es y
me cade es de Ca aluña. También nues-
os mona cas p ocu a on en abla ela-
ciones con los á a os; en 19 de Mayo
de 1300 Jaime II esc ibía al jan Casán,
o eciéndole amis ad y alianza con a los
sa acenos de la Tie a San a, y bien co-
nocidas son las embajadas que En ique III
de Cas illa en ió al O ien e.
3. Ins i uciones ó leyes de ca ác e
in e nacional, eglasju ídicas consignadas.
en a ados é impues as como no ma d
que habían de ajus a se los pueblos de
dis in a nacionalidad en las elaciones
que en e sí man u ie on, no las hay en
la Edad Media más que en los códigos
ma í imos ó colecciones de usos y cos-
,"
i^
—83--
umb es pa a el eje cicio del come cio.
En odos los países, en odas las ciudades
en que la na egación y el come cio ma-
i imo oma on impo ancia, en la Ale-
mania sep en ional, en Islandia, en In-
gla e a, en F ancia, en Ca aluña, en
I alia, se esc iben y p omulgan los usos
come ciales del ma , que o maban como
g
is-
una especie de cos umb e ó ley uni e -
sal.
Los hubo desde emo os iempos,
o
como lo p ueban las amosas
leyes Ro-
n,
días,
an
discu idas, uen e de la ju is-
OS
p udencia ma í ima en la cuenca dei
'0
Medi e áneo, y que ya los omanos
co-
nocie on. Muy pocas de es as leyes se
conse an, y aun las que pasan po ales,
imp esas en Basilea en 1591, han sido ca-
li icadas de apóc i as po algunos c í icos,
que las suponen esc i as en la Edad Me-
dia. Son leyes de de echo p i ado, no
le
público,
'
y el mismo ca ác e ienen la
mayo
pa e de las que
o man las colec-
ciones á que an es nos
hemos e e ido,
ales
como
los
.Roles
de Ule ön ó
Juicios
84
del ma , los juicios de Damme, la Tabla
de Amal i, e c., e c. Lo mejo y más
comple o, y en donde se ijan ya eglas
de ca ác e público pa a la ida in e na-
cional ma í ima, es el g an código ma í-
imo de Ba celona, el
ConsuladZo del ma
ó
las
buenas cos umb es del ma .
Con iene
eglas aplicables á la solución de las cues-
iones come ciales y ma í imas en la gue-
a y en la paz y de e mina los de echos
espec i os de las naciones belige an es y
neu ales. Sus p esc ipciones sob e p esas
y neu alidad ue on acep adas más
ó
menos explíci amen e po odas las ciu-
dades come ciales, incluso la pode osa
Venecia, y econocidas ambién en mu-
chos a ados de los siglos
xi1I
y xi ; se
admi ía ya el iple p incipio de la libe -
ad de los buques neu ales, exención de
cap u a ó p esa de me cancías neu ales
ca gadas á bo do del buque enemigo y
legi imidad de la p esa de ca gamen os
enemigos, cualquie a que uese el buque
que las lle a a.
^^:
— 85
4. La uina dei eudalismo y
el en-
g andecimien o , del pode eal, die on
nue o ca ác e á las elaciones in e na-
cionales, in oduciendo p incipios de o -
den
y de echo y sen ando las bases de
una jus icia o ganizada y de un pode
único y ue e en cada Es ado. El de e-
cho in e nacional supone necesa iamen e
la independencia de los pueblos y un lazo
común
bas an e pode oso, que con a íe
la endencia al aislamien o. En la an i-
güedad, los pueblos i ie on aislados, ó
uno
de ellos
se
impuso y abso bió á los
demás. En la Edad Media coexis en dos
p incipios, el de indi idualismo ó inde-
pendencia, y el de la unidad mo al y e-
ligiosa que domina las di e encias de na-
cionalidad, de azas, de leyes y cos um-
b es y que si e de lazo en e los pueblos
c is ianos. Ve dad es que innume ables
gue as agi a on el mundo an es de que
es os dos p incipios pudie an equilib a -
se; pe o, o a la unidad dei impe io o-
mano, encida la ana quía eudal; c eadas
-.._ 8 G ._.-
las nacionalidades, se sien an las bases
del de echo in e nacional mode no, del
de echo de odos los Es ados en sus ela-
ciones mu uas, po más que los eyes
absolu os busca on en esas elaciones ,
más que el cumplimien o del de echo y el
bienes a de sus súbdi os, la sa is acción
de sus ambiciones pe sonales y de sus
in e eses dinás icos.
CAPITULO XIII.
1. Eu opa al comenza la Edad mode na.-2. Los descub i-
mien os geog á icos
y
la Re o ma.-3. La ciencia del de e-
cho in e nacional.
1. G andes acon ecimien os señalan
el in de la Edad Media y el p incipio de
la mo'de na. El enacimien o li e a io y
a ís ico, los descub imien os de la b ú-
jula, de la pól o a y de la imp en a, el
dei Nue o Mundo y las explo aciones
geog á icas, la uina del eudalismo y el
iun o del pode absolu o, la c eación de
ejé ci os pe manen es, la Re o ma, e c.,
ocasionan adicales ans o maciones en
la ida social, polí ica é in e nacional de
Eu opa. El pode ci il, ep esen ado po
88 —
los mona cas absolu os, que habían lo-
g ado impone se á la a is oc acia y al
es ado llano, ya no ansige ampoco con
el pode de la Iglesia, quo poco á poco a
pe diendo su in luencia polí ica. Los Es-
ados más pode osos de Eu opa p e en-
den eje ce sup emacía sob e los demás,
que esis en y se alían con a aquellos,
o iginándose de aquí con inuadas y san-
g ien as gue as, que se ec udecen des-
de el pun o en que, o os los ínculos de
la unidad ca ólica, o nan ambién ca ác-
e eligioso. Pe o en medio de es as
lu-
chas,
las nacionalidades se cons i uyen y
o i ican; los Es ados
pequeños p ocu an
ya
equilib a se; odos, al a ende
á la
de-
ensa de
sus
p opios in e eses, comp en-
den más que nunca la necesidad de es a-
blece bases pe manen es de elación y
p incipios ju ídicos que ga an icen en lo
posible con a la usu pación y el egoismo;
se gene alizan ambién los con enios in-
e nacionales, con el ca ác e de alianzas
ó a ados de paz, en los que se es ipulan .
_ 95 -.
Alemania,
Roma,
Milán y Venecia, p i-
me a coalición de los p íncipes de Eu o-.
pa pa a su de ensa común, anuncio de lo
que luego se llamó sis ema de equilib io
eu opeo, y uno de los hechos más ca ac-
e ís icos
.
de la
polí ica in e nacional
en
la Edad mode na. En I alia;. sob e odo,
los Es ados que aspi an á domina la se
alían ó se comba en al e na i amen e
pa a impedi que p eponde e ninguno de
ellos. Ca los VIII ué encido, y epues o
en el ono el- descendien e de Al onso V
de A agón; pe o muy p on o Luís XII se
p epa ó pa a in adi la I alia, y acep an-
do las p oposiciones dei Rey Ca ólico,
pa ió con es e la sobe anía de Nápoles,
despose
y
endo al bas a do de Al onso V.
Desa inié onse españoles y anceses, y
en la nue a gue a ambién ue on de-
o ados es os, g acias á
los g andes a-
len os mili a es de Gonzalo Fe nández de
Có doba. Nápoles, pues, quedó en pode
de España, y aun consiguió Fe nando
ac ecen a
su
in luencia en I alia oman-
96 --
do pa e muy p incipal en la
Liga
de
Camb ay
con a los enecianos y en
l
San a
con a F ancia. En la p ime-
a igu an el papa Julio
II,
eI Rey Ca Oli-
co, el empe ado de Alemania, el ey de
F ancia, el duque de Fe a a y el ma -
.,,.,
qués de Man ua. La o gullosa epública
de Venecia quedó aniquilada, y Luís XII'
amenazaba des ui la del odo. Pe o no
con enía que así sucedie a ni al papa ni
á los demás p íncipes, y pa a con a es-
a el c ecien e pode ío de F ancia se
-^
o mó la
Liga San a
con a es a po en-
cia, en la que además de España y Rò a
en a on Alemania, Ingla e a, Venecia
y los
suizos.
Luis XII u o que i ma
:;ì
la
T egua de O leans,
Fe nando el Ca ó
lico halló p e ex o en la gue a pa a ad-
qui i el
eino
de Na a a, y aunque
F ancisco I, suceso de Luís, eno ó las
hos ilidades, la
Paz
pe pe ua
con los sui-
zos, un conco da o con Luís X y el
T a-
ado de Noyon
con Ca ibs I,
asegu a on
la paz en Eu opa.
^--
97 _
2. No du ó mucho, pues la ambición
de Ca los y F ancisco ocasionó nue as y
po iadas gue as en I alia y en las on-
e as de F ancia. Vencido y p isione o el
ancés u o que susc ibi el
T a ado de
Mad id,
po el que se obligó á enuncia
sus p e ensiones sob e I alia, Flandes, el
A ois y la Bo goña, á in lui pa a que
Alb e desis ie a de las que enía sob e
Na a a y á paga al ey de Ingla e a
500.000 escudos que le debía Ca los.
F ancisco I, lejos de cumpli el an e io
a ado, adhi ióse á la
Liga Clemen ina,
o mada po inicia i a del papa Clemen-
e VII, y en la que en a on el ey de
Ingla e a y los p íncipes de I alia. A es-
os y al pon í ice p eocupaba ya la exce-
si a p eponde ancia de España y se p o-
ponían comba i la po odos los medios
posibles. Roma ué saqueada po las o-
pas del ey de España, los anceses no
pudie on oma Nápoles, y en 1529 se
i mó la
Paz de Camb ay ó
de las Damas.
F ancisco enoN6 odas las cláusulas dei
— 9 8 —
a ado de Mad id, excep o en lo ela i o
á la de olución de la Bo goña, que aquel
debía conse a , y el papa y el empe a-
do con inie on en epone á F ancisco
S o za en cl ducado de Milán y da la so-
be anía de Flo encia, con í ulo de g an
duque, á Alejand o de Médicis, sob ino de
Clem en e VII.
P on o se eno a on las hos ilidades
po habe mue o el duque de Milán, y
no aciló F ancisco en solici a la alianza
de los p o es an es y de los u cos con a
Ca los. Es e in adió á F ancia po la P o-
enza y la gue a e minó con la
T egua
de Niza (1538),
que debía du a diez
años; pe o mucho an es de que e mina-
se, en
1543,
apela on de nue o á las a -
mas ambos i ales. Los u cos in adie on
la Hung ía, los pi a as be be iscos y las
escuad as del sul án co ie on las cos as
de I alia y cinco ejé ci os anceses aco-
me ie on las on e as del Impe io. Tam-
bién iun ó aho a el empe ado y ey de
España, y po la Paz de C espy (1544) el
ancés u o que de ol e al duque de
Saboya los e i o ios que le había ocu-
pado y abandona de nue o sus p e en-
siones sob e Nápoles y Flandes. Más a o .
unado ué el suceso de F ancisco,
En i-
que
ue II, que, á bene icio de la empeñada
con ienda que Ca los sos enía con los
p o es an es, consiguió algunas en ajas,
y po , la
T egua de Vaucelles
pudo con-
se a las conquis as que había hecho.
3. Con el g an Felipe II con inuó la
i alidad en e las casas de Aus ia I de
F ancia. Vencido en San Quin ín y G a-
elinas, En ique II hubo de es i ui , po
el
T a ado de Ca eau-Camb essis,
odas
las ciudades que ocupaba en I alia, cuan-
do ya el duque de Alba había obligado á
la San a Sede á enuncia á la alianza con
F ancia y man ene es ic a neu alidad
en la gue a. Pe o no acabó la uda y
p olongada con ienda en e España y
F ancia, si bien omó nue o ca ác e ,
más de acue do con el genio y las do es
de Felipe II, que se p opuso omen a las
--- 100
disco dias de F ancia espe a ocasión
de in adi la y ag o' a a
-Lados. No
se luchó a
J
cis campos ;
d_e
alla; se
hizo gue
e ^ ^iá. y che aniob as
sec e as, e
ej
, 1 pa e muy
p incipal
los
em s
i i es. Po in, el mo-
na ca espa ol en ó en la g an
Liga Ca-
ólica
que se o mó pa a impedi que el
hugono e En ique de Bea ne subie a al
ono de San Luís. Reno óse con es e
mo i o la gue a, y Felipe II, abandona-
do de sus an iguos aliados y mal secun-
dado po los ca ólicos anceses, i mó
en 1598 el
T a ado de Ve ins,
po el
cual econoció á En ique IV y es i uyó
odas sus conquis as.
En o as gue as se comp ome ie on
ambién los mona cas españoles, y cie -
amen e algunas de mayo in e és nacio-
nal que las sos enidas con a F ancia.
Tu cos y be be iscos eco ían
el Medi e-
áneo y sus escuad as saqueaban ciuda-
des del li o al y ap esaban miles de cau-
i os. Ca los I acome ió á Túnez y A gel,
y Felipe II1 se p opuso 'aba i el o gullo
de los osados 'i acas con a cuyas dep e-
daciones clamaban,l s. pueblos de Cas i-
lla y A agón. .Sus ej6 ci os desemba ca-
on en las
cds as
(I
A be ía, y cuando
Selim II se apode ó de Chip e, España
unió sus escuad as á las
dél
papa y de
Venecia, 'y alcanzó la glo iosa ic o ia de
Lepan o, que a uinó la ma ina u ca.
Felipe II comp endía .que España enía
su po eni en el Medi e áneo y en los
ma es; po es o comba ió á los musulma-
nes de A ica y de Tu quía; po es o am-
bién en ió sus escuad as con a Ingla e-
a, y acaso la is e sue e
.
que cupo á.
la
In encible,
no solo de e minó, en e
o as causas, la uina de España, sino am-
bién la p eponde ancia ma í ima de la
G an B e aña, que an o había de pesa
en la polí ica in e nacional mode na. Las
gue as que en Flandes sos u imos die-
on mayo ue za al in lujo y ep esen a-
ción de España, que llegó has a las egio-
nes del N. y
O ien e
de Eu opa. Felipe II
102
auxilió
al
ey
de
Suecia
E ico
XIV
con a
Fede ico
II de
Dinama ca
y
a o eció á
á Segismundo III de
Polonia
con a
En-
ique
de F ancia.
En
suma,
la his o ia de las
elaciones
in e nacionales
en el
siglo
x i es la his-
o ia de la
i alidad
en e las casas de
Aus ia
y de F ancia, que
p osigue
en el
siguien e siglo, aunque inclinándose
la
ic o ia del
lado
de F ancia. Es a
i ali-
dad
y. los
con lic os
que la Re o ma oca-
siona,
y en los que igu a
ambién
Espa ia
en p ime a
línea, pues o
que sus
eyes
son los
campeones
ó
je es
del
pa ido
ca-
ólico, p o oca on odas
las gue as y am
ados
de que acaba nos
de
da sucin a
uo-
icia.
GAPITITLO
XV.
1. Gue as en la p ime a mi ad del siglo x ii: la gue a de los
T ein a Años.--2. La paz de Wes alia.
1. En la p ime a mi ad de
l
.
siglo x ll
el hecho culminan e de la his o ia es la
gue a de los T ein a A ios. Con inúa el
con lic o eligioso y oda la Eu opa sien e
sus e ec os. Se enue a la lucha en Ale-
mania
y el incendio se comunica cí Espa-
ña, Dinama ca, Suecia y F ancia. Pe o
co mo
ya se ha indicado, no ué la eli-
gión el único mo i o de la gue a; sub-
sis e la i alidad en e F ancia y la casa
de Aus ia, y aquella empeñada en aba i
el pode de es a no acila pa a consegui lo
104
en alia se con los p o es an es. Aho a el
ce o
de la polí ica eu opea pasa de Es-
pada á F ancia y lo sos iene el ca denal
Richelieu.
La ebelión de los bohemos de P aga
ué la causa ocasional de la
g
ue a de los
T ein a Años. En el p ime pe íodo lla-
mado Pala ino, alíanse con el empe ado
el ey de Espaia, el duque de Ba ie a y
los elec o es de Maguncia, Ti'é e is y Co-
lonia; apoyan al elec o pala ino Fede i-
co V, Ingla e a, Holanda y los p ínci-
pes p o es an es del impe io. Vencido el
elec o , los p o es an es in ocan el auxi-
lio del ey de Dinama ca, C is ian IV,
que acep a la je a u a de la liga e angé-
lica ó p o es an e. Empieza así el pe íodo
dinama qués, en el que los p o es an es
.cuen an ambién con las simpa ías de
Ingla e a y F ancia. Las ic o ias de
Wallens ein obligan á
C is ián
á i ma
la
paz de Lubeck,
y el empe ado dic a
el céleb e Edic o de Res i ución, po el
que pie den los p o es an es odos los
CAPÍTULO XVI.
1. De echo in e nacional
-
ma í imo.-2. La pi a e ia
y
el
Ce co
de las amis ades. —3.
Los cónsules 7 los ep esen an es
diplomá icos.-4. El de echo de la gue a y el p oyec a
de paz pe pe ua.
1.
En ando en o o o den de hechos,
hemos de apun a algunos ela i os, no
ya á las gue as que en e sí sos u ie on
los Es ados dé Eu opa en la época - que
his o iamos, sino á las elaciones que
pudié amos llama amis osas, es ableci-
das en bene icio dei come cio in e nacio-
nal, y ambién pa a conse a y ga an i
las en ajas alcanzadas en las gue as.
El mayo desa ollo de la na egación
y dei come cio ma í imo, hizo sen i
la
. 112
necesidad de pone á sal o los in e eses
me can iles en caso de gue a, y á la ez
que con inuaba p eocupando
á
las g an-
des po encias y á los a adis as de de e-
cho la cues ión de la libe ad de los
ma es, en con enios especiales , y aun
en algunos de los que ponían in á las
sang ien as con iendas que en e sí lib a-
ban aquellas, se es ablecían eglas sob e
el con abando de gue a, de echo de
bloqueo, de echo de isi a, libe ad de la
na egación en los es echos, e c.
La G an B e aña, apoyada en las doc-
inas de Seiden, sos enía sus p e ensio-
nes de dominación
en
los ma es, y aun-
que Holanda u o o zosamen e que so-
me e se á ellas, F ancia y o as naciones
negá onse á econoce la sobe anía de
Ingla e a sob e los ma es b i ánicos. Se
es ingió el alcance del
con abando de
gue a,
limi ándolo á las municiones de
es a, si bien hubo de amplia se po algu-
nos a ados á la pez y al algodón y á
odo lo necesa io pa a el a mamen o de
--- 113 --
buques. El
de echo de bloqueo,
po i ud
del que se limi a ó niega á un neu al la
acul ad de a ica con pue o si iado y
cuya endición in en a un belige an e,
hubo ya de p ac ica se po los holandeses
con o me á los p incipios econocidos
más a de po los publicis as y sanciona-
dos po las po encias. Ve dad es que no
siemp e se a u ie on
á
ellos los mismos
holandeses, y no acila on en daña al
come cia inglés en 165'2 y al ancés
en 1689; pe o cons an emen e las nacio-
nes neu ales p o es aban con a los blo-
queos, y hay a ados del siglo x n que
econocen á las po encias neu ales el
de echo de con inua su come cio con el
enemigo ó limi an la p ohibición del á-
ico
á,
los a ículos de con abando de gue-
a, ó bien
á
los pue os bloqueados, de-
jando abie os al come cio los demás
pue os de la cos a. El
de echo de isi a,
que ya admi ía el
Consulado del ma
como
consecuencia indispensable de la con is-
cación de me cancías, pasó á la Edad
-- 114
mode na; e a ambién una limi ación
del come cio, y España, F ancia é Ingla-
e a se opusie on enazmen e á que lo
eje cie a Holanda. Ya que no pudo sup i-
mi se en absolu o, so p ocu ó egula i-
za lo y amino a sus e ec os. Po a ados
con la G an B e aña, los Es ados gene a-
les de Holanda con inie on en que po-
d ían se isi ados los buques me can es,
mas no los de gue a. O a cues ión p e-
ocupó mucho á los Es ados de Eu opa,
sob e odo á los dei No e; el de echo
iscal que Dinama ca p e endía eje ce
po la na egación en los es echos del
Sund y los Bel s; las ciudades anseá icas,
Lubeck sob e odo, exigían el paso lib e
p
o el Bál ico. La esis encia de los dina-
ma queses dió o igen á gue as; las ligas
que con a ellos se o ma on á ines del
siglo x i y p incipios del x ii obligá onles
á
mode a sus exigencias iscales, y po
los a ados de Copenhague y B oensb ö
(162
y 1645), queda on
exen os
Ids
buques holandeses y suecos.
-- 1 15 -
2. Sin emba go, p ocede consigna
que en es a época y con ocasión de las
gue as sos enidas en los ma es po Es-
paña, Ingla e a, F ancia y Holanda,
omó la pi a e ía g an desa ollo, sob e
odo en Amé ica; has a al pun o que
e an e dade os co sa ios algunos de los
ma inos que igu an como almi an es de
la G an B e aña, y aun en solemnes a-
ados se au o izaba la pe secución y cap-
u a de buques de los mismos Es ados
que pac aban la paz. Así, en el a ado
de We ins (1.598) en e Felipe II
de
España y En ique IV de F ancia, un a -
ículo sec e o ijaba líneas con enciona-
les, llamadas
ce co de las amis ades,
y
de e minaba que al S. del ópico de
Cánce y al
O.
dei me idiano de las Azo-
es no hab ía paz en e los súbdi os de
ambos mona cas, de modo que los bu-
ques españoles y anceses que se encon-
a an en e es as líneas pod ían pe se-
gui se y las p esas que se hicie an ha-
b ían de conside a se an legí imas como
-- 116
si se hubie an hecho en iempo de gue-
a. Es e ué el o igen del ilibus e is o.
3. A p o ege en el ex e io la segu-
idad del come cio, man ene en igo
los a ados, es ablece egula idad de
comunicaciones en e los gobie nos y
sen a lo
que
pudié amos llama ju is-
p udencia del de echo in e nacional ,
con ibuyó muy p incipalmen e la ins i-
ución de los cónsules y de los ep esen-
an es diplomá icos con ca ác e pe ma-
nen e.
El consulado, con el ca ác e que hoy
iene, es ins i ución que da a dei si-
glo x i. En la Edad Media, y en la época
de las c uzadas, muchas ciudades i alia-
nas, con obje o de ap o isiona las lo as
que anspo aban á los ejé ci os c is ia-
nos al Asia, es ablecie on g andes alma-
cenes ó depósi os en O ien e, y luego
pa a e i a colisiones en e los especula-
do es, se nomb a on unciona ios enca -
gados de la ju isdicción come cial con el
nomb e de cónsules, síndicos, ju ados,
a
•
-- 117 --
p ebos es, capí ulos ó escabinos. Al co-
menza la Edad mode na, la mayo aci-
lidad de los iajes ma í imos, la ecuen-
cia de elaciones en e los pueblos, la
ex ensión del á ico me can il, c ea on
nue as necesidades que los an iguos jue-
ces-cónsules no podían sa is ace y se
es ablecie on los cónsules en los países
ex anje os, como ep esen an es di ec os
^
del Es ado á que pe enecían.
En cuan o á la diplomacia, es induda-
ble que ha p es ado g andes se icios al
de echo in e nacional, pues ha con ibui-
do á sua iza las elaciones en e los
pueblos y á disminui las gue as. Con
p opósi o más ó menos noble, según las
ci cuns ancias y según los p oyec os de la
po encia que ep esen an, los embajado es
ó legados hacen ale el espe o humano,
la opinión pública y an os o os enos
que mode an la iolencia de las pasiones
y de los odios nacionales. En los iempos
que his o iamos, la con inuidad de las
gue as, las ligas, las alianzas, los a a-
118 -
dos, die on g ande impulso á la diplo-
macia; po medio de minis os, delega-
dos y embaj adó es especiales, los gobie -
nos, mejo dicho, los eyes, man enían
impo an es negociaciones, ya pa a con-
segui auxilios en la gue a que p epa a-
ban ó sos enían, ya pa a log a una a e-
nencia que die a in á las hos ilidades.
Bien es e dad que como en aquellos
iempos las ideas de hono y buena e
no se hallaban an ex endidas como hoy,
los mona cas absolu os, que odo lo
subo dinaban á sus p opios in e eses y
ambiciones
y
en los que in luían más de
lo que con inie a las doc inas de Ma-
quia elo, solían con ia á sus manda a-
ios misiones no muy nobles, y es os ape-
laban á la as ucia y á la in iga pa a con-
segui po an malos medios el in que
su sobe ano pe seguía. Has a p incipios
dei siglo x ii, los embajado es e an es-
peciales y empo ales, se les encomen-
daba una misión conc e a y cesaban en
su ca go una ez e minado el asun o.
-- 119 -
Se a ibuye á Richelieu el sis ema de le-
gaciones pe manen es; lo cie o es
que
empeza on es as á gene aliza se después
de la paz de Wes alia.
4. No e mina emos es e capí ulo sin
eco da cuán o in luyó la iloso ía dei
enacimien o en el desa ollo del de echo
de la gue a, y no ya, como decíamos
e
n
.
o a ob a (i), dei modo indi ec o que la
iloso ía g iega, sino de mane a mucho
más inmedia a, pues, como hemos indi-
cado an e io men e, ilóso os de es a
época publica on ob as especialmen e
dedicadas, en odo ó en pa e, á a a
del de echo de la gue a. Co no mayo
p ueba de lo mucho que p og esaba
en
los espí i us la idea de hace desapa e-
ce
la,
plaga de la gue a sus i uyéndola
po algún o o medio más humano
de
esol e las cues iones in e nacionales,
ci a emos el gigan esco p oyec o de En-
(1)
Apun es
pa a un
es udio
sob e la
gue a
y la
pax a mada.
12 0 --
ique IV
de F ancia, aún no ealizado,
de es ablece en Eu opa, una ez aba ida
la casa de Aus ia, la paz pe pe ua, po
medio de un ibunal sup emo, enca ga-
do de di imi
los
con lic os que su gie-
sen en e los sobe anos y en e es os y
sus pueblos. Según es e p oyec o, debe ía
cons i ui se una g an con ede ación
de
15 Es ados que aba ca a oda Eu opa, ex-
cep o el e i o io ocupado po pueblos no
c is ianos.
Pa a
e i a gue as eligiosas,
se acep aba no
solo
el c is ianismo ca ó-
lico,
sino el p o es an ismo y la sec a
cis-
má ica g iega. El pode cen al hab ía de
esidi en el ibunal ó consejo gene al,.
á bi o en odas las con iendas in e na-
cionales
y
ci iles.
En p ime é mino a endían las mona -
cas
á
sus in e eses pe sonales y dinás icos
y
no acilaban en p o oca sang ien as
gue as pa a conquis a un ono 6 un
e i o io cualquie a con que ensancha
los suyos ó que les pe mi ie a ceñi una
co ona en la en e de sus hijos ó nie os.
Los demás Es ados se oponían, p ocu a-
ban e i a á odo ance el eng andeci-
mien o de la nación que amenazaba im-
pone se á odas y su gían así p olonga-
das con iendas pa a man ene la paz me-
dian e un equilib io de ue zas, nunca
conseguido.
CAPÍTULO
XVIII.
I. Gue as y a ados en la segunda mi ad del siglo x 11: Es-
paila
y
F ancia y el a ado de los Pi ineos.-2. Luís XIV
y el de echo de de olución. —3. Luis XIV y Holanda.-
4.
Las Cä.ma as de eunión y la liga de Augsbu oo.-
5.
P usia, Dinama ca y Polonia.
1. Los a ados de Wes alia no paci i-
ca on po comple o á Eu opa. Con inuó
la gue a en e Espada y F ancia, po que
las
'
gue as ci iles que había en es a na-
ción daban espe anza á la p ime a de e-
pa a sus an e io es desas es. Pudo,
en
e ec o, ecob a algunas de las ciudades
pe didas, y pa a mayo o una suya, el
gene al Conde se pasó a Espana y omó
el mando en je e de los ejé ci os de Feli-
pe IV. Pe o Tu ena con a es ó la pe i-
;.
--
129
cia
é in epidez de Condé, los ance-
ses ecob a on odas las en ajas pé di-
das y obliga on al ey de España á pedi
la paz.
En 1659 se i mó el
a ado de los Pi-
ineos,
con an a habilidad negociado po
el ca denal Maza ino, como o peza po
pa e de D. Luís de Ha o. Es e a ado
p epa ó el ad enimien o de
los
Bo bones
y había de se causa de la gue a de su-
cesión, pues o que en él se es ipuló el
ma imonio de Luis XIV con la in an a
Ma ía -Te esa, hija de Felipe IV. Pe dió
España casi odo el A ois y a ias ciuda-
des de Flandes, y po el a ículo 42 se
ija on los limi es en e España y F ancia,
decla ando que los mon es Pi ineos «que
habían di idido an iguamen e las Gaulas
de las Espazlas ,
se án en lo sucesi o la
di isión de los mismos dos einos». Es e
a ículo se comple ó po los a ados ajus-
ados en la isla de los Faisanes ó de la
Con e encia el 31 de Mayo de 1660 y en
Lli ia el 22 de No iemb e del p opio año,
9
-130--
y
en i ud de ellos pe dimos odo el con-
dado de Rosellón y el e i o io conocido
con el nomb e de Ce dala ancesa, que
o maba pa e de dicho condado.
También en es os iempos comba ían
Ingla e a y Holanda, co no po encias ma-
í iln as que se dispu aban el p edominio
en los ma es; la escuad a holandesa ame-
nazó á Lond es y la gue a e minó po
el a ado
de
B eda
en 1667, año en el
cual ya se había o o de nue o la paz en
el con inen e.
2. Luís XIV, e dade o ipo del mo-
na ca absolu o que desp ecia á sus súbdi-
os y desconoce las leyes del hono y de la
caballe osidad en las elaciones in e na-
cionales, aspi aba á ex ende las on e as
de su eino á cos a de los Es ados eci-
nos, y pa a consegui lo apeló á la gue a, â
la aición, á la as ucia y al o o. Con es e
comp ó la alianza ó la neu alidad de In-
gla e a, de Suecia y de a ios p íncipes
alemanes, y apoyándose en una an igua
cos umb e dei B aban e, llamada
de echo
-- 13
1
----
de de olución,
según la cual los bienes
pa imoniales pe enecían á los hijos dei
p ime ma imonio, a ones ó hemb as,
con p e e encia á los del segundo, sos-
u o que su muje Ma ía Te esa, bija del
p ime ma imonio de Felipe IV, excluía
á Ca los, hijo del segundo, en las p o in-
cias donde es aba igen e aquel de echo,
y eclamó la sobe anía de Flandes. Como
e a na u al, se opusie on á es a absu da
p e ensión los ju isconsul os españoles,
y Luís XIV, al en e de 50.000 homb es,
omó la o ensi a, iado en las escasas
ue zas de que España podía dispone .
Fácil le ué la ic o ia; pe o p on o se
ió cómo el sis ema de equilib io eu o-
peo comenzó á desen ol e se con a la
casa de Bo bón. Holanda, ecelosa de los
anceses; Ingla e a, enemiga na u al de
ellos, y Suecia, po encia neu al, i ma-
on la iple alianza, y Luís
XIV,
que po
en onces solo se a e ía con la España de
Ca los II, p opuso la paz, y en 1668 se
i mó el
a ado de Aquisg
n,
po el que
132
es i uyó aquel el F anco Condado y con-
se ó sus conquis as en Flandes.
En es e mismo año de 1668, y en 13 de
Feb e o, se i mó el a ado de paz en e
España y Po ugal, siendo muy de no a
que no hay en él cláusula ninguna en que
se exp ese e minan emen e que el ey de
España econoce la independencia de los
po ugueses y enuncia á sus de echos.
3. P on o ol ió á encende se la gue-
a. El mona ca ancés, aho a aliado con
Suecia y no emiendo á Ingla e a, á cuyo
ey Ca los II se a ajo
con
o o, i i ado
con Holanda, alma de la an e io coalición,
que lo había de enido en sus iun os, la
acome ió con un ejé ci o de 80.000 hom-
b es. Alemania, España, Dinama ca y el
elec o de B andebu go p es a on auxilio
á Holanda; Luís XIV esis ió con o una,;
in adió á Ca aluña y sus escuad as
lucha- k
on con las de España
y
Holanda; mas }
p
cuando supo que Ingla e a endía á a-
o ece á sus enemigos, acep ó la paz y
se i mó en 1678 el
a ado de Nimeya.
-- 133 --
Holanda conse ó la in eg idad de
su
e-
i o io; España pe dió el F anco Conda-
do y 13 ciudades de Flandes.
4. Pe o Luis XIV no es aba sa is e-
cho; había llegado al apogeo de su pode ,
Eu opa en e a deponía sus a mas y p e-
endió que las po encias ex anje as e-
conociesen las decisiones de sus Pa la-
men os. Ins i uyó las
Cáma as
de Reu-
nión
«inicua a imaña pa a hace con-
quis as en iempo de paz » y con a la
cual p o es ó oda Eu opa. Es as Cáma as
debían in e p e a los a ados de Wes -
alia, Aquisg án y Nímega, y euni á
F ancia las dependencias de las plazas y
p o incias que le habían sido cedidas.
In imó á Espana que le en egase el con-
dado de Alos y a ias ciudades de Flan-
,
des
e
1 á que decía no habe enunciado po
el úl imo con enio; el Gobie no de Ca -
los
I
se negó, é inmedia amen e Luís XIV
in adió nues os dominios po Na a a,
Ca aluña y Flandes. Pe o Guille mo de
O ange
omen ó
nue a alianza con a
el
-134-
ancés y en Augsbu go se aco dó la liga
en que en a on
con
Espada, Alemania,
Holanda, P usia, Suecia, Dinama ca y
Saboya; la liga aumen ó oda ía más su
pode al ceñi Guille mo la co ona de
Ingla e a en 1689. La gue a, en ajosa
pa a F ancia, du ó has a 1697, año e i
que se i mó el
a ado de .Risn yck.
Tan
p olongadas gue as habían gas ado las
ue zas de F ancia y sumido al pueblo en
la mise ia; po o a pa e, Ca los II es-
aba mo ibundo, se pensaba ya en desig-
na le suceso , y Luis XIV, que p e endía
la co ona de España pa a su nie o Felipe,
es i uyó casi odas las conquis as que
había hecho y econoció d Guille mo po
ey legí imo de Ingla e a.
Al e mina el siglo x ii quedaba p e-
ponde an e F ancia. Había log ado hace
en e á oda Eu opa; pe o es a, in e i-
niendo siemp e pa a es ablece el equi-
lib io , consiguió ambién, sal a d Ho-
landa y amino a las pé didas e i o ia-
les de España.
--- i
35 --
5. De o as gue as, aunque mucho
menos impo an es, ué ambién ea o
el
con inen e eu opeo du an e la segunda
mi ad dei siglo x ii. El G an Elec o
de
P usia, Fede ico Guille mo,
d
quien el
a ado de Wes alia había dado la Pome-
ania ul e io , el condado de Hohens ein,
el a zobispado de Magdebu go y es obis-
pados, alióse con Suecia con a Polonia,
y jun os gana on la ba alla de Va so ia,
ic o ia que ap o echó pa a hace eco-
noce , en 1656, la independencia de
su.
ducado. Ca los X de Suecia se apode ó de
Polonia é in adió la Dinama ca; pe o las
po encias del No e, obedeciendo al mis-
mo sen ido polí ico que p edominaba en
Occiden e, se alia on con a él, le qui a-
on la Polonia y le impidie on conquis a
la Dinama ca.
CAPÍTULO XIX.
1. Gue a de sucesión de.España.-2. Los a ados de U ech ,.
1. Finalizaba el siglo x ii, cuando l
a
.
sucesión al ono de España ino á
p e-
ocupa hondamen e los
ánimos
den o
y
ue a de España. Lo que en iempos más;
mode nos hubie a sido una cues ión na-
cional, omó odos los ca ac e es de g a-
ísimo con lic o in e nacional. P e endían
la co ona de España el empe ado de Ale-
mania, pa a su segundo hijo Ca los; el-
p incipe elec o al de Ba ie a,
y
Luís XIV
pa a su nie o Felipe. De nue o se encon-
aban en e á en e Aus ia
y
F ancia;
-- 239 --.
eu los Cong esos de Laybach y Ve ona,
en ia on ejé ci os anceses á España y
opas aus iacas á los Es ados de I alia
que habían p oclamado el égimen cons-
i ucional. Con la Re olución ancesa
de 1830 e mina la época de es as in e -
enciones, an humillan es pa a los pue-
blos que e an obje o de ellas y sob e odo
pa a los sobe anos que las consen ían,
como poco glo iosas pa a las po encias
que se enca gaban de cumpli las.
La ci ada Re olución de 1830 dió nue-
o golpe al p incipio de la legi imidad.
La Re olución de 1848, que ins au ó en
F ancia la segunda República y p epa ó
el segundo Impe io, u o inmensa as-
cendencia en Eu opa. Dió mayo ue za
al pode oso mo imien o e o mis a p o-
ocado en I alia como consecuencia de
las inno aciones in oducidas po Pío IX
en sus Es ados en 184E
y
1817. En los
Paises-Bajos, Bélgica se suble ó, hízose
independien e y apa eció un nue o Es a-
do en el mapa de Eu opa. Toda la Alema-
-- 240
nia se conmo iö, y eunióse en F anc o
una Asamblea gene al, cuyos esul ados
ue on insigni ican es á causa de la ac i-
ud hos il de Aus ia y P usia. Fede ico
Guille mo de P usia u o que p omulga
la Cons i ución de 1850, que no Llegó
á pone se en igo . La I alia se suble ó
con a el Aus ia, insu eccioná onse am-
bién Viena, Hung ía y Bohemia; Fe nan-
do I de Aus ia o o gó una Cons i ución
y abdicó en F ancisco José I que necesi ó
el auxilio de Rusia pa a es ablece el o -
den en Bohemia y Hung ía. Has a Rusia
sin ió los chispazos de la Re olución, si
bien a conmoción ué muy lige a y pudo
el sa soco e al impe io aus iaco que
se
hallaba en g ande apu o eniendo que
acudi á I alia y á Hung ía al mismo
iempo. No se lib ó ampoco Espana dei
con agio, y el pueblo de Mad id y algu-
nas ue zas de la gua nición se suble a-
on en los das 26 de Ma zo y 7 de Mayo
de 1848.
Después, el espí i u e oluciona io sub-
p
^^^
- 241 ---
sis e y a aiga en Eu opa. Mués anlo así
la uina del segundo impe io napoleóni-
co, las sang ien as escenas de la
Commu-
ne
y la
nue a p oclamación de la Repú-
blica en F ancia; las e oluciones de 184
y 1868 en España; la se ie de e olucio-
nes y gue as que en I alia lean conducido
d la cons i ución de la nacionalidad polí-
ica, acabando con el pode empo al de
los pon í ices; las e o mas legisla i as en
Alemania y las úl imas ans o maciones
en la o ganización polí ica de Aus ia y
P usia, y po úl imo, la e olución y o ga-
nización del pa ido e oluciona io
en
Rusia, donde las ideas libe ales an ga-
nando e eno.
Debe no a se ambién que en nues o
siglo el p incipio de in e ención, echa-
zado ya po algunas po encias, ha sido
aplicado po o as, si bien espec o á pue-
blos ó Es ados no c is ianos ó que no o -
man pa e de la sociedad eu opea. Desde
es e pun o de is a, las g andes po encias
ienden
á
ex ende po odo el mundo su
16
--- 242
es e a de acción y su in luencia; p eocu-
pan los di íciles p oblemas de la ida eal,
y el c ecien e desa ollo de la indus ia
y el come cio ha dado mayo impulso a
l
a
polí ica colonial, á la ez que ha exigi-
do el es ablecimien o de elaciones me -
can iles con pueblos que i ían has a hoy
apa ados dei á ico uni e sal. El ca ác-
e y las necesidades de la ci ilización
mode na no consien en es e aislamien o
ni se a ienen con azas ó pueblos poco
expansi os.
Así las g andes po encias de Eu opa
han in e enido en los asun os de Tu -
quía, ya apoyando á los g iegos y á los
egipcios con a el sul án, ya de endiendo
á es e con a Rusia á in de e i a el en-
g andecimien o de la nación esla a an
pelig oso pa a el equilib io eu opeo; pe o
obligando siemp e á aquel á es ablece
e o mas, de al sue e que en lo posible
las ins i uciones del Impe io o omano se
a moniza an con las que igen la ida de
elación en e los demás Es ados de Eu-
j
Il
•
-,;
•::V^
•
,
R
243
_
opa. Ingla e a se ha hecho due ia de la
India, del He a , del A ganis an y dei
Egip o, y unida con F ancia hizo ab i al
come cio eu opeo los pue os de China y
del Japön. Rusia se ha ex endido po
la
Sibe ia has a los con ines de China, y po
el Tu ques an has a las on e as de Pe -
sia. Ingla e a, F ancia, Alemania, Espa-
ña y Po ugal, se han epa ido el con i-
nen e a icano y las ie as oceánicas , y
las g andes colonias que en una y en o a
pa e del mundo, así como en Asia y
Amé ica poseen las naciones eu opeas,
o man pa e de la sociedad in e nacio-
nal, á las que han enido á ag ega se los
Es ados de Ame ica que an es ue on co-
lonias, y en e los que igu a como ele-
men o an pode oso como in luyen e en
la ida in e nacional la g an República
No e-
ame icana.
También con mo i o de la Re olución
(le
1.818 se había iniciado el g an mo i-
mien o social y comunis a que an o p e-
ocupa en los ac uales días, ya p epa ado
244
po las e o mas que lle a on á cabo los
Gobie nos desde ines del siglo XVIII. La
población ob e a, cuyo núme o é impo -
ancia ha aumen ado en los p esen es
días, aspi a á emancipa se del yugo dei
capi al, ensaya sus ue zas con huelgas y
pa os y se p esen a como un ac o en la
ida pública del que ya no es posible
p escindi . La agi ación social se sien e
ambién en las egiones ag ícolas, y los
míse os abajado es del campo se ponen
en e á en e de los g andes p opie a ios
y no acilan á eces en apela , como en
I landa, á la iolencia y al c imen.
CAPITULO
XXIX.
EL DERECHO EN LAS RELACIONES
INTERNACIONALES MANTENIDAS EN ESTA ÉPOCA :
GUERRAS Y TRATADOS.
n }e
01'^
1. Gue a de C imea y a ado
y
cong eso de Pa ís. ---
1Q'.
2, Gue a del Piamon e y a ado de Zu ich.-3. Gue a
de P usia y Dinama ca
y
paz (le Viena.-4. Gue a aus-
o-p usiana
y
a ado (le P aga.-5. Gue a
de F ancia
y P usia
y
paz de F anc o .
1.. A í mase, po espe ables his o ia-
do es, que la causa de la gue a deü ien e,
habida en e Rusia y Tu quía desde 1853
á 56, ué la disco dancia en que se en-
con aban espec o á los San os Luga es,
mien as o os hallan su o igen en la ex-
cepcional si uación en que el a ado de
Kou chou -Kai-Wa dj í, había colocado á
-- 246
Rusia espec o á la península del Balkán.
Sea po una a o a causa, el empe ado
Nicolás eclamó dei sul án Abdul-Medjid,
el p o ec o ado de los súbdi os g iegos e-
siden es en el impe io u co; negóselo el
sul án y o as las hos ilidades, Tu quía
pe dió su escuad a en el ma Neg o y
quizás hubie a pe dido su impe io á no
ecibi la pode osa ayuda de F ancia é In-
gla e a, que unidas en ia on sus escua-
d as al ma Neg o y al Bál_ ico, con lo que
cambió el
aspec o de la con ienda. Desde
la oma de Sebas opol
empeza on las con-
e encias en e los belige an es pa a con-
eni el a ado de paz
que .se i mó en
Pa ís en el año de 1856. Dicho con enio
acabó con el de echo exclusi o de p o ec-
o ado que Rusia eje cía sob e los c is ia-
nos en Tu quía esiden es, pues lo gene-
alizó á cuan as po encias
c is ianas i -
ma on el a ado, que al p opio iempo
obligaba á Rusia á pe manece neu al en
el ma Neg o, cuyas aguas debía abando-
na su escuad a, á no o i ica en sus
--- 24 7 —
cos as y á demole las o i icaciones cons-
uídas.
La Besa abia ué sepa ada de Rusia y
ag egada á los p incipados danubianos.
Es os, cons i uye on dos p incipados inde-
pendien es , la Molda ia y la Val aquia,
egidos po p íncipes de elección popula ,
pe o cuya designación debía ob ene la
a i icación de la Pue a. De la misma
mane a quedó cons i uida la Se ia. El
a ado de Pa ís decla ó po úl imo que
el es echo de los Da danelos queda ía
siemp e ce ado pa a los buques de
gue a.
Fi mado el a ado de Pa ís, y á p o-
pues a de F ancia é Ingla e a, las po en-
cias que igu aban en el Cong eso publi-
ca on, en Ab il de 1856, una decla ación
ela i a al de echo in e nacional ma í i-
mo. Hé aquí las disposiciones de es a
impo an e ac a:
l
.
a
Queda abolido el
co so. 2.
a
La me cancía enemiga, excep-
ción hecha del con abando de gue a,
queda ampa ada en pabellón neu al.
-- 248
34
3
La me cancía
neu al,
excepción
hecha del con abando de gue a, ampa-
ada en pabellón enemigo, no es buena
p esa.
4.
8
Pa a que el bloqueo sea obli-
ga o io es indispensable que sea e ec i o,
es deci , que se halle sos enido po ue -
zas su icien es pa a impedi ealmen e
el acceso al li o al enemigo.
A.
las po encias que no asis ie on al
Cong eso se les p opuso el econoci-
mien o de esas eglas, que hoy esul an
adop adas po la inmensa mayo ía de los
pueblos ci ilizados del globo.
El Cong eso de Pa ís ep esen a dos
g andes conquis as pa a el de echo de
gen es; es la p ime a la gene alización, á
odas las po encias c is ianas, del p o ec-
o ado sob e los c is ianos esiden es
en
Tu quía, an es exclusi o de Rusia; y la
segunda el conjun o de a inadas eglas,
a iba ansc i as, que o muló pa a las
elaciones ma í imas.
2. El hábil minis o i aliano conde
de Ca ou mani es ó en el Cong eso de
-- 255 -
ción po opas alemanas has a el com-
ple o pago de dicha suma.
El más impo an e de los esul ados
de esa gue a pa a la con ede ación de
Alemania del No e ó uó su eunión, en
1870, con los Es ados del Su y la o ma-
ción del impe io de Alemania en 1871
bajo el ce o del ey de P usia que oma
el í ulo de empe ado de Alemania.
Bien se e que en pleno siglo xIx los
pueblos se han comba ido du amen e,
sin que las causas que á ello los han mo-
ido hayan sido más jus as y espe ables
que las que de e mina on las gue as
man enidas en o os iempos. Puede jus-
i ica se, en cie o modo, la gue a de
C imea en g acia del llamado
equilib io
de azas,
y, sob e odo, deben elogia se,
sin ese as, los acue dos del a ado que
la e minó; pe o en la gue a del
Pia-
mon e de e minada po una indebida
in-
e ención y en la que no se espe a on
ni los de echos del sumo Pon í ice ¿hay
algo que la jus i ique? ¿ epo ó alguna
^
256
mejo a á la causa dei p og eso? Lo mismo
deci nos de las gue as habidas en e
P usia y Dinama ca, y en e Aus ia y
P usia; ocasionadas po usu paciones y
i alidades, conculca on muchos de e-
chos y semb a on p o undo y gene al
males a .
Po úl imo, en la gue a anco-p u-
siana, hija de la sobe bia del pueblo
ancés y que le ajo su condigno cas-
igo, ampoco hay nada con o me con
los más elemen ales p incipios del de e-
cho de gen es.
CAPITULO
XXX.
EL DERECHO EN LAS RELACIONES
INTERNACIONALES MANTENIDAS EN ESTA ÉPOCA.
RELACIONES PACÍFICAS.
L La sociedad in e nacional en nues os días.-2. El p incipio
de las nacionalidades.-3. La solida idad de los Es ados cí
naciones; Cong esos, con e encias
y
con enios in e nacio-
nales; el a bi aje.-4. Acue dos in e nacionales pa a el
égimen de las nue as colonias —5. La escla i ud an e el
de echo in e nacional mode no; el de echo (le isi a.—
6. El ex anje o según el de echo in e nacional mode no.
—^. La adminis ación de jus icia
y
los a ados de ex a-
dición.
1. En la 6-poca p esen e es ya indu-
dable, pues lus hechos lo demues an,
que los p incipios del de echo de gen es
se ealizan en a ias 6 impo an es ela-
ciones de la ida social. Subsis e el in e-
és na ional, más ú menus egois a, y cada
Es ado conse a ideales
y
aspi aciones
258 --
polí icas que no suelen a eni se con aque-
llos p incipios; pe o de día en día se an
o mando nue os y más ín imos lazos de
solida idad en e odos los pueblos; com-
p end
ē
n es os que hay in e eses gene a-
les y comunes con a los que no puede
ni debe p e alece el p opio y exclusi o
in e és de nacionalidad, y ienden
á
cons-
i ui ju ídicamen e la sociedad in e na-
cional median e a ados y con enios es-
peciales que a ec an á al ó cual amo de
la ac i idad humana.
En el o den in elec ual, los g andes
p og esos de la ciencia y las aplicaciones
p ác icas de es a, sus medios de p opa-
ganda y ulga ización y el consiguien e
p odigioso desa ollo de la cul u a gene-
al y de la ida li e a ia y a ís ica, han
hecho sen i la necesidad de cambia
o-
dos los
p oduc os de la in eligencia y de la
imaginación, p oduc os e dade amen e
cosmopoli as pa a los qu
e
. no hay ni pue-
de habe pa ia ni on e as. Po o a
pa -
e,
el mo imien o indus ial y economi-
--- 259 ---
co , que an ex. ao dina
i
ó uelo ha o-
mado en nues o siglo, ap oxima y une
a los pueblos en una sola sociedad, y
cuando en su p opio e i o io ó en e sus
compa io as una nación no halla los ele-
men os de p oducción, de abajo ó de
cambio que necesi a pa a sa is ace sus
necesidades, los busca y encuen a
en
o o país. La indus ia, la na egación, el
come cio, las comunicaciones, la salud
pública, la p o ección al des alido y al
náu ago in e esan po igual á odos los
pueblos, y odos se han pues o de acue -
do pa a es ablece eglas y p ocedimien-
os comunes, median e los que se p es an
mu ua ayuda en el cumplimien o de sus
ines económicos y se a ealizando y
cons i u
y
endo el Es ado in e nacional.
.J
2. Al mismo iempo nó ase en los
p esen es días una endencia á o ma
g andes núcleos sociales y polí icos, un-
dados, no en la ue za ni en los con e-
nios más ó menos a bi a ios, esul ado
de gue as y negociaciones diplomá icas,
-- 260 --
sino en la unidad ó semejanza en los pue-
blos de o igen, aza, lengua, e c.; es de-
ci , á cons i ui Es ados nacionales. Po
es o se ha dicho que es el p incipio de
las nacionalidades el ca ác e dis in i o
del úl imo pe íodo de la his o ia del de-
echo in e nacional. Los pueblos con em-
po áneos ienden, en e ec o, á c ea la
e dade a nacionalidad, el Es ado nacio-
nal. Así, I alia eune odos sus an iguos
einos y p incipados en una sola mona -
quía y aspi a á a eba a al Aus ia los
e i o ios de lengua i aliana; Bélgica se
sepa a de Holanda; los alemanes o gani-
zan el nue o impe io, y G ecia y los Es-
ados danubianos ompen los lazos que
los e enían bajo el pode
de
los u cos;
así, á la ez que se consag an los de e-
chos de libe ad é independencia nacio-
nal, se c ean ag upaciones más uni o mes
y compac as que han de acili a la eali-
zación p ác ica de los p incipios dei de-
echo in e nacional; así, po úl imo, exa-
ge ando acaso la endencia á que nos e-
-- 261 ---
e imos, se camina hacia unidades más
amplias, comp ensi as de oda una aza,
y no pa ece imposible que el equilib io
é nico sus i uya
en
su dia al equilib io
polí ico de los Es ados y el p incipio de
las azas al p incipio de las nacionali-
dades.
3. En e an o, como obse a Fio e,
al p incipio del aislamien o ha eempla-
zado el de la solida idad; obedecen los
pueblos á la ley de la di isión del abajo;
comp ende cada Es ado que es un o ga-
nismo au ónomo é independien e; sien e
la necesidad de i i en sociedad con los
o os, y po encima de los in e eses pa -
icula es de cada Es ado, se mani ies a el
in e és in e nacional; el in e és de la hu-
manidad, que liga con ínculos más es-
echos cada ez los di e sos miemb os
de la amilia humana. No bas an las ue -
zas p opias de cada Es ado, po pode-
oso que sea, pa a llena odas las exi-
gencias de la ida mode na; necesi a el
concu so de los demás, y po lo mismo
---- 262 --
p ocu a e i a desa enencias que aigan_
co no consecuencia la up u a de elacio-
nes y la gue a. Solo en Ul imo é mino
apelan á es a; p e ie en esol e ó p eca-
e el con lic o po medio de Cong esos
y con e encias, cuyas decisiones ienen
ue za de ley y cons i uyen p incipios po-
si i os de de echo, aplicables á las mu uas
elaciones que en e sí man engan en lo
sucesi o los Es ados que u ie on ep e-
sen ación en aquellos. Si en o os iem-
pos se cong egaban siemp e los plenipo-
encia ios de las po encias pa a con eni
a ados de paz, alianzas, cesiones de e-
i o io, in e enciones a madas, hoy se
eunen con mayo ecuencia pa a sen a
p incipios que e i en p obables gue as
ó
pa a es ablece uniones in e nacionales
median e las que puedan coope a de co-
mún acue do en odas las ob as de la
ac i idad humana.
Po egla gene al, el Cong eso ó la
Con e encia es el medio empleado pa a
esol e g a es di icul ades in e naciona-
-- 263
les, en la que se hallan in e esadas a-
ias po encias. Los con lic os en e dos
Es ados suelen decidi se po medio de
comisiones mix as ó apelando al a bi aje
de o a nación ó
d
el Sumo Pon í ice.
4. El desa ollo de la polí ica colo-
nial en nues os días, y sob e odo
la
mayo ex ensión que han dado á sus do-
minios en A ica Ingla e a y F ancia y
los nue os es ablecimien os de Alemania
I alia en dicho con inen e, donde ya
los enían muy de an iguo, además de
aquellas po encias, Po ugal y España
han podido ocasiona , y han ocasionado
ya en es os úl imos años, con lic os que
se p e enden e i a ó zanja po medio
de con enios especiales, y que mo i a
on además la eunión de la Con e encia
de Be lín de 1885. Es u ie on ep esen-
ados en ella Alemania, Aus ia, Bélgica,
Dinama ca, España, los Es ados-Unidos,
F ancia, G an B e aña, I alia, Holanda,
Po ugal, Rusia, Suecia
y
No uega y Tu -
quía, y adop a on impo an es acue dos
}
- 264
pa a es ablece y o dena con espí i u de
co dial y mu ua in eligencia las condicio-
nes más a o ables al desa ollo del co-
me cio y la ci ilización en cie as egio-
nes de A ica, pa a asegu a á odos los
pueblos las en ajas de la lib e na ega-
ción en los dos p incipales íos a ica-
nos
que desaguan en el Océano A lán-
ico, pa a e i a las dudas y cues iones
que pudie an susci a se en lo po eni
con mo i o de nue as adquisiciones y
oma de posesión en e i o ios de las
cos as de Á ica, y pa a p ocu a el bien-
es a mo al y ma e ial de las poblacio-
nes indígenas.
5. El a . 6.° de la Con e encia de
Be lín decla a que odas las po encias
que eje zan de echos de sobe anía ó al-
guna in luencia en A ica se comp ome-
en á con ibui pa a la sup esión de la
escla i ud y p incipalmen e de la a a
de neg os. Con í manse así los p incipios
del de echo in e nacional mode no, que
echaza la p opiedad del homb e sob e el
-- 271 ---
dian e a ados, los anspo es in e na-
cionales po las líneas é eas,
y
á conse-
cuencia de las ges iones hechas po el
Consejo Fede al se eunió en Be na una
con e encia el 13 de Mayo de 1878, y des-
pués de la gas discusiones, que du a on
has a el 4 de Junio, se edac ó un p o-
ec o de con enio.
V
Al mismo in de acili a las comuni-
caciones en e los Es ados es á encami-
nada la unión eleg á ica in e nacional
undada á consecuencia de una con e en-
cia celeb ada en Pa ís el 17 de Mayo de
1865 en e Aus ia, Baden, Ba ie a, Bél-
gica, Dinama ca, Espada, F ancia, G e-
cia, I alia, Sajonia, Suecia y No uega,.
Suiza, Tu quía y Yu embe g. Es e a-
ado ecbó las bases de la Unión, no in-
e iniendo en él Ingla e a ni los Es ados-
Unidos po que en es os pueblos es el e-
lég a o una indus ia pa icula eje cida
po cie as sociedades que la han mono-
polizado. Pos e io men e se ex endió en
Viena un ac a adicional ( 1 de Julio de
-- 272
1868) adhi iéndose odos los Es ados de
la Con ede ación Ge mánica dei No e,
Rumania, Se ia, Rusia, Pe sia é Ingla-
e a pa a las líneas indo-eu opeas. En
1 871 se celeb ó en Roma una con e en-
cia in e nacional que e isó y mejo ó el
con enio y eglamen o de Pa ís; en dicha
con e encia omó ambién pa e Ingla-
e a, po habe dispues o la ley de 1870
0
que se enca gase el Es ado del se icio
eleg á ico. En 1875 se celeb ó o a con-
e encia en San Pe e sbu go, y
el
28 de
Julio de 1879 celeb óse o a en Lond es,
donde se i mó el_ nue o eglamen o mo-
di icado, pues o en igo en 1.° de Ab il
de 1880.
También se ha llegado
á
a ios acue -
dos in e nacionales pa a e i a que los
Es ados cas igados po una en e medad
epidémica ó endémica se ean en uel os
en la uina consiguien e
á
la absolu a
comunicación con los demás. Los conse-
j os de sanidad, las jun as de los pue os,
los laza e os, las cua en enas, e c., a-
273 --
an de a moniza el debe que los Es a-
dos ienen de ela po la salud de sus
ciudadanos con la p o ección debida á las
pe sonas y cosas ex anje as.
Facili adas, como hemos is o, las
comunicaciones, ap oximados los Es ados,
el come cio, elemen o impo an ísimo
de la sociedad ju ídica in e nacional, lia
p og esado no ablemen e. Cuando Ingla-
e a se decidió a aboli su ac a de na e-
gación y p ospe ó la eo ía del lib e cam-
7^io,
hubo en los Es ados gene al enden-
cia
Ei
ensancha el come cio.
El aumen o siemp e c ecien e de a-
ados consula es
y
el es ablecimien o de
los consulados, es consecuencia de las
mul iplicadas elaciones come ciales, y
odos los días se leen nue os acue dos
sob e es e pun o.
3. O o de los adelan os del de echo
de gen es en nues os días, es la p o ec-
ción concedida á la p opiedad li e a ia,
a ís ica é indus ial de los ex anje os,
po la mayo pa e de los pueblos de
18
274
Eu opa. El Cong eso eunido en Viena,
con mo i o de la Exposición de 1873; el
de la Asociación inglesa, habido en La.
Haya en 1875; el eunido en B ema en
1876, y el de Pa is en 1878, han eco-
nocido muy opo unamen e la necesidad
de una ley gene al que haga desapa-
ece las di e encias en e las di e sas.
legislaciones en ma e ia de de echos co-
espondien es á los au o es de ob as li-
e a ias, a ís icas y cien í icas é indus-
íales.
La p opiedad indus ial se halla en
Holanda é Ingla e a, igualmen e ga an-
izada pa a nacionales y ex anje os.
En I alia es á dispues o que «las
ma -
cas y signos dis in i os usados legalmen e
en el ex e io pa a los p oduc os y me -
cancías de áb icas come cios ex anje-
V
os que se expendan en el Es ado, ya
pues os sob e animales de aza ex anje-
a que pene en en el eino, se án eco-
nocidas y ga an izadas, con al que se
obse en en dichas ma cas y señales las
-- 275
p esc ipciones es ablecidas pa a los na-
cionales.»
En F ancia, celas disposiciones de las
o as leyes igen es en lo ela i o al nom-
b e come cial, ma cas, g abados ó mode-
los de áb ica, se án aplicadas en bene-
icio de los ex anje os, si la legislación
de su país ó los a ados in e nacionales
asegu an allí á los anceses las mismas
ga an ías.»
En Suiza los ex anje os es án au o i-
dos pa a hace que se egis en sus ma -
cas, siemp e que se hallen es ablecidos
en Es ados que o ezcan la ecip ocidad,
y con al que p ueben que su ma ca
ó su azón come cial es án su icien e-
men e ga an idos en el luga de su esi-
dencia.»
En España la alsi icación de las ma -
cas ex anje as, con pe juicio de los ciu-
dadanos de aquellos Es ados con quienes
el Gobie no español ha celeb ado a ados
ad hoc,
se cas iga con a eglo á las dispo-
siciones del a .
217
dei Código penal, y
276 --
puede da luga á una acción penal de
daños y pe juicios.
4.
Se ía a ea in e minable ci a los
nomb es de los muchos y muy no ables
cul i ado es que ha enido la ciencia dei
de echo in e nacional en es e úl imo pe-
íodo que eseñamos; nos limi a emos
á
ci a á los i alianos Romagnosi, Mamiani
y Fio e; los ingleses Philinno e, y 'Whea-
on; al no e-ame icano Cal o; al uso
Ma ens, y al alemán Neuman.
5.
An es de deja la pluma debemos
llama la a ención del que es o leye e
sob e dos hechos, ecien emen e ocu i-
dos, ambos de innegable in luencia en la
es e a in e nacional; es el uno el a bi aje
dei sumo pon í ice León XIII en la cues-
ión su gida en 1885 en e España y Ale-
mania; el o o, la se ie de Cong esos ca-
ólicos que de poco iempo á es a pa e
ienen celeb ándose. La in e ención dei
a a en el asun o hispano-alemán es el
pP
ac o in e nacional más con o me con las
eglas inmu ables de la mo al y el
me e--
-- 277 --
cho de cuan os se han ealizado en los
iempos mode nos. Decla emos una ez
mÉís que, á nues o juicio, en los iempos
ac uales solo puede da solución pací ica
á las cues iones in e nacionales, el ep e-
sen an e de Dios en la ie a, el ica io
del que p edicó la a e nidad y la igual-
dad, el que solo es á unido con los hom-
b es po lazos de ca idad
y amo , el que
no sien e ambiciones, nl en idias, en el
que no hay in e eses mezquinos y e-
enos.
Los ca ólicos de a ias naciones, euni-
dos bajo la p esidencia de sus p elados,
ienen celeb ando Cong esos, des inados
á omen a la uniön de los que comulgan
en la san a e del c uci icado; en es as
Asambleas se abaja en de ensa de los
conculcados de echos de la Iglesia y po
la p opaganda de la e; sus acue dos ie-
nen singula ascendencia, po lo que su
impo ancia in e nacional es g andísima.
El día en que odos los homb es p o esa-
sen la san a eligión ca ólica, la sociedad
- 278
ju ídica in e nacional se ía un hecho in-
discu ible; los inmu ables p incipios dei
de echo na u al egula ían odas las hu-
manas elaciones, las on e as se ían an
solo galas dei plane a; las nacionalidades
un ecue do his ó ico.
F1N.
Págs.
DEDICATORIA.
V
ADVERTENCIA PRELIMINAR.
VII
LICENCIA ECLESIÁSTICA.
IX
PROLOGO..
XI
CAPÍTULO
I.
-
1.
Concep o gene al de la his o ia
del de echo de gen es.-2. Obse ación p e-
ia. – 3. Di isión de la his o ia en seis pe-
íodos
1
1.
E .
PERIODO. -- Desde la c eación dei
mundo has a la des ucción dei Impe-
io omano de Occiden e (476)
7
CAPÍTULO
II.—El mundo o ien al.—Conside a-
ciones gene ales.
7
CA 'I'ULO
I11.
-
1.
La China.-2. India.
11
CAPÍTULO
IV.
-
1.
Los impe ios asi io-babilónico
y
p
uedo-pe sa.-2. Los enicios y los ca a-
gineses.-3. Los egipcios
20
CAPÍTULO
V.—Los heb eos
29
CAPÍTULO
VI.— GIIECL1.
-
1.
Los iempos p i-
mi i os y he oicos: el aislamien o y el exclu-
si ismo de aza.-2. Los iempos his ó icos:
elaciones en e los Es ados g iegos
34
Págs.
CAPÍTULO
VII.—Los ex anje os en los Es ados
g iegos.-2. Las ligas an ic iónicas.-3. Los
juegos públicos. — 4. Los a ados públicos y
las gue as.-5. El equilib io in e nacional.
41
CAPÍTULO
VIII.—ROMA.— 1. La ue za
como
p incipio del de echo.-2. La conquis a y
las elaciones in e nacionales.--3. Ideas y
máximas de los ilóso os
47
CAPÍTULO IX.---1.
Los eciales.-2. Los ex an-
je os en Roma; la hospi alidad; el p e o pe-
eg ino; los ecupa o es.-3. T a ados pú-
blicos; embajadas.— 4. El de echo de gen es;
la eo ía del
.
equilib io
54
2.° PERÍODO.—Desde la des ucción del
Impe io omano has a
la paz de Wes -
alca (476-1648).
63
CAPITULO
.
-
1.
El c is ianismo.-2. La Iglesia;
los concilios;
el de echo omano
y
el de e-
cho canónico..
65
•
CAPÍTULO
XL-1.
Los bá ba os.-2. El eudalis-
mo.-3. Condición del ex anje o.-4. P in-
cipios de uni o midad bajo el égimen eu-
dal;
la caballe ía
CAPÍTULO
XIL--1. Las
c uzadas.-2. Relaciones
y a ados con pueblos no c is ianos.-3. El
de echo ma í imo. 4. Resumen de la Edad
Media
•
CAPÍTULO
XIII.-1. Eu opa al comenza la Edad
Mode na. -- 2. Los descub imien os geog á-
71
7g
OBRAS DEL MISMO AUTOR.
Concep o dei de echo
in e nacional. Discu so
esc i o pa a ob ene el g ado de Doc o en
De echo.
1889.
Poesia lí ica española del siglo
XVII.
Discu so
esc i o pa a ob ene el g ado de Doc o en
Filoso ía y Le as.
1890.
Apun es pa a un es udio sob e
la gue a y la
paz a mada.
Un o
p
o de 200 páginas. Se-
gunda edición p ecedida del
in o me
emi-
ido ace ca de es e lib o po la Real Acade-
mia de Ciencias Mo ales
y
Polí icas y de un
p ólogo del S . Ma qués de Oli a .
1891.