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Compendio de historia del derecho internacional

Retortillo y Tornos, Alfonso

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COMPENDIO DE HISTORIA DEL DREW INTER ACIONAL POR EL DOCTOR EN DERECHO Y FILOSOPiA Y LETRAS D. ALFONSO RETORTILLO Y TORNOS Indi iduo del Claus o ex ao dina io de la Uni e sidad Cen al, Académico de la Real de Ju isp udencia y Legislación, e c., e c. PRECEDIDO DE UNA CARTA-PROLOGO  DEL EXCMO. ILMO. SR. DOCTOR DI RAFAEL CONDE Y LUQUE ''4, Cá ed á ico de De echo In e nacional en la Uni e sidad de Mad id, Subsec e a io de G acia y Jus icia, Dipu ado á Co es, e c., e c. CON LICENCIA DE . ' = ,"LA ALTTORIDAD ECLESIASTICA. 44. ( <,.. 7 ) ` o • - • A A  k MADRID IMPRENTA DE FORTANET CALLE DE LA LIBERTAD,  29 1891 1A. A LA MEMORI A DE LA MUY !LUSTRE SEÑORA DOÑA DELFINA DE TORNOS 3D-71 1 =ORTZ^T_.jO= Ilegue bai a i, u na ez nidi, el penJamien o de u bijo a o i1,60 , ^ ADVERTENCIA PRELIMInAR. Mi que ido amigo el ilus ado doc o en Filoso ía y Le as D. Rica do Bel án y Rózpide, p oyec ó, hace algún iempo, esc ibi una ob a de his o ia del de echo in e nacional; cuando había eunido ele- men os pa a his o ia las edades An igua y Media, u o que desis i de su p opó- si o, ap emiado po o as g a es ocupa- ciones, y, no icioso de que yo p epa aba el p esen e lib ó, me acili ó cuan os a- bajos enía hechos. Cúmpleme consigna aquí mi p o undo econocimien o. Al onso Re o illo y To nos. NOS D, CIRIACO IRMA, SA N C H A Y HERVAS, POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SANTA SEDE APOSTÓLICA, OBISPO DE MADRID-ALCALÁ, CA- BALLERO GRAN CRUZ DE LA REAL Y DISTIN- GUIDA ORDEN AMERICANA DE ISABEL LA CATÓ -LICA , CONSEJERO DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA, ETC., ETC. Po el p esen e y po lo que á Nos co es- ponde, damos licencia pa a que pueda imp i- mi se y publica se la ob a i ulada Compendio d e His o ia del de echo in e nacional, esc i a po D. Al onso Re o illo y To nos, doc o en Floso ia y Le as y en De echo, median e que de nues a o den ha sido examinada, y según la censu a nada con iene que sea con a io al dogma ca ólico y sana mo al. En es imonio de lo cual, expedimos el p e- sen e ub icado de nues a mano, sellado con el mayo de nues as a mas y e endado po nues- o Sec e a io de Cáma a y Gobie no en Mad id á 21 de Julio de 1891.— CIRIAco MARÍA, Obispo de Mad id-Alcalá.--Po mandado de S. E. I. el Obispo, mi Seño : Da. CAYETANO ORTIZ. • S . D. Al onso Re o illo y To nos. MI QUERIDO AMIGO: Lo que es oy em- pezando á esc ibi no es , ni con mucho, un p ólogo pa a el lib o de V., que se halla á pun o de e la luz. Fál ame pa a hace lo iempo que dedica la lec u a, medi ación y juicio c i ico de es a ob a, en la cual amos V. y yo, en b e e plazo, :á p esen a nos an e el público, cuyo jui- cio, en es as cosas como en odas, es pa a mi el más emible, después dei de mi p opia conciencia. Pe o si no cumplo aho a , en los XVIII----- en ado es oy po pe dona les, al p ime o los ex a íos de la azón humana que con jus icia pueden impu á sele y al segundo los males sin cuen o que con su so is ica elocuencia ha causado á la sociedad. Después publica V. un compendio d la his o ia dei De echo de gen es. Solo el in en a es o es ya un mé i o indiscu- ible, Mucho más si, co no V. ha hecho, se acie a á ence a en b e es páginas asun o an as o y de amaña impo an- cia cien í ica, ala deando de g a edad en el juicio y de ele ación de ideas y de p opósi os. Jó enes como V., que con al en u- siasmo y o una en an en el palenque de la ciencia, an es que necesi a es ímu- los pienso yo que me ecen aplausos. Yo soy el p ime o en ibu á selos; y si con- inúa V., como espe o , cul i ando mi ciencia a o i a , cuya dignidad engo po eminen e y po inmensa su impo - ancia, en onces no solo le da é mis pa- abienes, sino ambién las g acias. De V. amigo a ec ísimo, RAFAEL CONDE Y LUQUE. Mad id 28 de Julio de 1891. CAPITULO I. • 1. Concep o gene al de la his o ia del de echo de gen es. —2. Obse ación p e ia.-3. Di isión de la his o ia en , seis pe íodos. 1. Todos los homb es p oceden de la p ime a pa eja que Dios c eó; el in úl i- mo que cada uno debe ealiza , es idén- ico al que po odos los demás debe se cumplido; odos es án do ados de alma inmo al que piensa, sien e y quie e; la a e nidad humana que la ley del decá- logo p oclama diciendo «ama al p djimo como á i mismo» con í manla luego Jesu- c is o y sus após oles: «No hay, dice San Pablo, ni jadio, zi g iego, ni escla o, ni i 2 homb e, ni muje ; odos oso os sois un solo cue po en Jesuc is o.» Aho a bien ¿cómo habiendo en e odos los hom- b es comunidad de o igen y de in, cómo, siendo odos miemb os solida ios de aquel g an cue po de que hablaba San Amb o- sio, se nos p esen an en la his o ia ag u- pándose unos con a o os, juzgando de- los ac os de cada uno con a eglo á dis in- as y has a con adic o ias leyes? P edo- minando en e los Es ados del mundo an- iguo el aislamien o más p o undo, ¿cómo se han encon ado de hecho en sociedad, más ó menos pe ec a? ¿cómo han a a- do de con e i en es ado de de echo esa sociedad an an agónica con el aislamien- o que an es deseaban? ¿qué ámi es ha seguido es e g an p oceso? ¿qué causas han hecho p og esa las elaciones de unos pueblos con o os? ¿cuáles las han en o pecido? ¿cuál es el es ado ac ual de, las mismas? La espues a cumplida á es as p egun- as es la 'iis o ia del de echo in e nado- nal, es o es, la exposición cie a y sis e- má ica de las elaciones de unos pueblos con o os, examinando los ac os de cada uno, las causas que los han de e minado y los e ec os que han p oducido. Cla o es que pa a hace concienzuda- men e es a exposición se ía o zoso eslu- dia la his o ia de la humanidad de modo ha o p o undo, a ea que no enemos la osadía de acome e , limi ándonos á a a de señala las líneas más salien es del cuad o que de las elaciones in e nacio- nales nos p esen a la his o ia. 2. En la suma ia exposición que a- mos á empeza se e á con i mada la ob- se ación hecha po sabios a adis as, y que á nues o juicio me ece p e e en e a ención, de que en odas las asociaciones polí icas, desde las más udimen a ias á las más pe ec as se han no ado siemp e, y al p esen e se no an ma cadamen e, dos co ien es al pa ece con a ias: es la una la endencia de odas las asociaciones po- lí icas á la p opia au onomía, á la más -- 4 - absolu a independencia; la o a es la en- dencia de es as en idades á ap oxima se, ya po la gue a en o os iempos, ya po el come cio y la imp en a en los p esen- es; pe o esul ando en es os como en aquellos comunicación de ideas, sen i- mien os, c eencias y ci ilización. Y, apun ada es a obse ación, mani- es emos cómo amos á di idi nues o abajo y las azones que nos mue en á acep a la di isión que del mismo ha- cemos. 3. C ee nos que las elaciones de unos pueblos con o os han a iado al a ia las ideas que de Dios, del Es ado y del De echo han enido es os, y que los hechos que los his o iado es del De echo In e nacional p esen an ma cando los lí- mi es de cada uno de los pe íodos en que la his o ia di iden, no son los que ca ac- e izan el De echo In e nacional en cada época sino que son sólo mani es aciones de las ideas einan es. sí, pues, c éenos lo más azonable di idi el es udio de 5 -- la his o ia dei De echo In e nacional en seis épocas que co esponden á las seis ideas capi ales que han eina es- e a in e nacional:. Ca ac e izan á la p ime a época la en- dencia al aislamien o y el impe io de la ue za ísica; aba ca es e pe íodo desde los iempos an iguos has a la des ucción dei impe io omano. El C is ianismo, le an ando un nue o o den social, obus o y lib e, sua izando las gue as que ocupan p e e en emen e á los homb es en los iempos á que nos e e imos, ca ac e iza el segundo pe ío- do, en el que apa ece la idea dei equili- b io polí ico, y cuyo é mino puede ija - se en la Paz de Wes alia con la que em- pieza el De echo In e nacional mode no. El e ce pe iodo, que puede deci se aba ca has a la Paz de U ech , se señala po el deseo de consegui la paz median e el equilib io de las ue zas, lo que da lu- ga á gue as la gas y sang ien as, ma- ni es ándose el deseo de de e minados mona cas á sob epone se á odos los demás. Desde la paz de U ech á la Re olución ancesa puede conside a se un cua o pe- iodo ca ac e izado po la endencia á la au onomía é independencia nacional. Las ideas de la Re olución ancesa ascendiendo al o den in e nacional mo- di ican p o undamen e las ideas que en el an e io pe íodo dominaban, y unida á es a modi icación la no más pequeña que las campañas de Napoleón p oducen, da luga á un quin o pe iodo que se ex iende has a el Cong eso de Viena de 1815. El iempo anscu ido desde en onces al p esen e, y que iene á cons i ui el sex o y úl imo pe íodo de nues a di i- sión, se ca ac e iza po lo que se llama El p incipio de las nacionalidades. CAPÍTULO II: 1. El mundo o ien al.—Conside aciones gene ales. 1. En las egiones o ien ales del an- iguo mundo, en Asia y en el alle a i- cano del Nilo, empieza la his o ia de la humanidad. Chinos, indios, babilonios, asi ios, modos, pe sas, enicios, heb eos y egipcios son los pueblos p incipales que igu an en es os p imi i os iempos de la ida social humana, y en ellos halla el his o iado el pun o de pa ida de odas las ins i uciones ju ídicas que igen la amilia, la sociedad y los o ga- nismos supe io es á que llamamos Na- 8 -- ción ó Es ado. Po es o se ha dicho que la his o ia del De echo es la his o ia de la humanidad; desde que el homb e exis e y se asocia, apa ece el ge men del de echo en odas las elaciones de la ida. La idea del de echo es ingéni a en el alma humana, é inconscien emen e la ealiza el homb e. Aho a bien; ¿en e los pueblos del O ien e hubo elaciones, y es as c ea on lazos ju ídicos que cons i uyesen de e- cho in e nacional? E iden emen e que no. Pe o si no exis ió el de echo in e na- cional al como en iempos más mode - nos se ha o mulado, ¿ aquellas elacio- nes si ie on pa a es ablece cos umb es y aun p ecep os de ca ác e eligioso que, sua izando los odios ó las aspe ezas del a o en e azas ó pueblos dis in os, pu- die an es ima se como in uiciones del de echo in e nacional y pun o de pa ida de su his o ia? P eciso es esponde a i - ma i amen e d es a p egun a. No di e- mos, como algunos a adis as, que el aislamien o. Mí ica y oscu a es la his o ia de es e pueblo; sabemos que después de la in asión a ia y de la conquis a de las cuencas del Indo y del Ganges y del país llamado Dej in, se o ma on g an núme o de Es ados independien es, en e los que sob esalían po su impo ancia los de Ayodia, Mi ila y Magada, y que dichos Es ados man enían en e sí elaciones y aún algunos o maban una especie de e- de ación bajo la au o idad del malia ay4 ó «G an Rey». Pe o con los homb es y pueblos que no e an de aza a ia ó que, po no acep a de buen g ado la sobe anía de los conquis ado es, no o ma on, como cas a in e io , ag upación ó clase social some ida al pode de los b ama es , no hubo elación ninguna, ni podía habe la, po que e an azas impu as ó mecci, se es desp eciables é inmundos, que alían menos c i ne un ele an e ó un caballo. La doc ina de los b am anos e a en es e pun o po demás exclusi a; no hay en la ie a más que a ios y an a ios, y los p i- -^- 16 me os, aza pu a y p i ilegiada, han de aniquila á los segundos. La India es la ie a san a; odos los homb es que ue a de ella i en son los impu os y pe e sos. En el p ime pe íodo de la his o ia de la India, la aza a ia apa ece como gue- e a y conquis ado a; e minada la in a- sión de la Península indos ánica, decae la in luencia de los ja ias, de la cas a gue e a, y se impone la cas a sace do al, los b amanes. Con enía a es a el aisla- mien o, y las sag adas leyes de Manú p ohibie on oda elación con los ex an- je os. Si con a la olun ad de los b ama- nes se hacía p eciso apela a la gue a pa a echaza ag esiones de aquellos, el enemigo debía se aniquilado, sus ie as aladas, sus casas en egadas al pillaje y al uego. Pe o ambién en las mismas le y es de Manú, en es e Código social y eligioso de la India a ia, hay p ecep os que e e- lan cie os sen imien os humani a ios y que indudablemen e se e ie en á las e- 17 -- laciones en e los dis in os pueblos, cas- as y es ados de la India, y que más a de el budismo había de amplia á los ex- anje os p opiamen e dichos. En cuan o hace e e encia á la gue a, hay consejos y ecomendaciones que pudie an es i- ma se como p incipios del de echo de gen es, pues o que ienden á e i a que las gue as sean c uen as y e oces. Un ja ia, un gue e o, jamás emplea á con- a su enemigo a mas pé idas, ni he i á desde un ca o al que es é á pie, ni ma- a á al que implo a pe dón, ó due me, ó no iene a mas, ó se inde. Si los indios encen y conquis an ` la ie a dei enemi- go, deben espe a á los ag icul o es y no incendia sus hoga es, ni ala sus cam- pos; han de espe a las leyes y los dioses de la nación conquis ada y hon a á sus sace do es. Reconocían los indios los g andes daños que una gue a ocasiona y a i maban que siemp e son p e e ibles las negociaciones pací icas; si es as no dan esul ado, an es de apela  las a mas 2 18 con iene a ae se al enemigo po medio de egalos ó emplea la as ucia y la in- iga, con el in de susci a la disco dia y la di isión, de al sue e que se debi- li e al con a io y se le obligue de es e modo á cede . Así se comp ende que los indios die an g an impo ancia al ca go de embajado , pues o que de Cl dependía la paz ó la gue a; debía se homb e muy e sado en las leyes, elocuen e, as u o y de g an in eligencia. Comp éndese am- bién que, una ez en abladas negociacio- nes con el ex anje o pa a e i a la gue a ó con eni la paz, e a p eciso ansigi con él y gua da le la conside ación que p ocede con aquel cuya amis ad se soli- ci a; de aquí, sin duda, los p ecep os del Código de Manú ela i os á la p o ección que se debe al ex anje o y de la que es- aban enca gados magis ados especia- les. Pe o epe i nos que es casi segu o que es as leyes se e i iesen á los mismos pueblos de la India conside ados como ex anje os en la elación de unos con -- 1 9 ---- o os; la his o ia no consigna elaciones de ningún géne o con los pueblos que i ían al N. del Himalaya ó al O. de la cuenca dei Indo. Se ci an, si, las de ín- dole me can il que man u ie on enicios, heb eos y pe sas con pue os del li o al indio; y es as mismas elaciones come - ciales demues an una ez más la oposi- ción dei indio al ex anje o, pues o que solo po la as ucia ó po la ue za pudie- on inicia se. CAPÍTULO IV. . Los impe ios Asi io - babilónico y Medo- pe sa. 2. Los Feni- cios y los Ca agineses. 3. Los Egipcios. 1. Al O. de la India, en la g an me- se a del I án y en las llanu as que bañan el Eu a es y el Tig is, exis ie on los im- pe ios Asi io-babilónico y Ledo-pe sa. Fue on Es ados gue e os y conquis ado- es que, ebasando los limi es de sus p i- mi i os dominios, llega on has a las ie- as más occiden ales de Asia y aun á las de A ica y Eu opa, pues o que los ejé - ci os pe sas conquis a on el Egip o á las ó denes de Cambises, y en los días de Da- ío y Je jes in adie on la G ecia. Pueblos . i -- 21 -- an belicosos y que an lejos lle a on sus conquis as, ni podían i i aislados como los chinos y los indios, pi ex ema la idea de supe io idad sob e el ex anje o. E an ambién aquellas mona quías el ipo dei despo ismo sin eno; la au o idad del ey no econocía lími e, ,no había más que sobe ano y súbdi os, y en es os sólo el a o del mona ca o la impo ancia del ca go que desempeñaban en la co e ó en las p o incias, es ablecían di e encias je á quicas espec o de los demás. Sal o la época en que p edominó la clase sace - do al en la Caldea, no se conocie on cas as ni clases que se p oclama an p i ilegiadas po de echo p opio y dis in as de los de- más homb es. Los déspo as asi ios y pe sas comp en- die on que pa a no pe de sus as os do- minios, e a p eciso ansigi con los en- cidos; así pe mi ie on á muchos de los pueblos conquis ados que conse asen su o ganización adicional y leyes p opias; y a ias de las que se llama on p o incias' — 22 — pe sas e an en ealidad es ados au óno- mos, aunque sus p íncipes es aban some- idos al g an ey. De aquí la necesidad de elaciones que pod íamos cali ica de casi in e nacionales y diplomá icas en e el pode sobe ano y los p íncipes asallos. Ex anje os, y aún algunos de dis in a aza, e an los pueblos some idos; pe o la cualidad de ex anje o no suponía la ne- gación de odo de echo, y si po sus mé- i os excepcionales ó po o as causas el ex anje o se hacía ac eedo á al as e- compensas, no se le negaban. Así, po ejemplo, Daniel ué minis o de Nabu- codonoso , y Ananias, Misael y Oza ías desempeña on al os ca gos en la p o in- cia de Babilonia. Rep esen an, pues, es os impe ios un p og eso, sino en el de echo in e nacio- nal, que aún no exis ía, en las elaciones en e pueblos que habían comenzado po se enemigos y que después se unie on po la ue za de las a mas, o mando un solo Es ado, aunque nacionalidades dis- 23 --- in as. Nó ase más el p og eso en los úl- imos iempos de la his o ia del Impe io pe sa, g acias á las elaciones que me- dian e gue as, alianzas y a ados hubie- an de es ablece se en e aquel y los g ie- gos dei Asia Meno y de la Península He- énica . 2. En la his o ia dei desa ollo de las ideas humani a ias que, andando los si- glos, han de aduci se en p ác icas y cos- umb es, y es as en las leyes que cons i- uyen el mode no de echo de gen es, el pueblo que, según opinión gene al, con- ibuyó como ninguno á di undi la cul u- a ma e ial que ep esen an el come cio y la indus ia, el pueblo enicio, el pueblo na egan e y colonizado po excelencia en la an igüedad, no debe ocupa , cie a- men e, luga p i ilegiado. Ve dad es que, an o los enicios como sus he manos los ca agineses, con ibuye on más que o o alguno á que se ompiese el aisla- mien o que ca ac e izó la ida humana en los p imi i os pueblos del O ien e, y que los hijos de Ti o, de Sidon y de Ca ago jamás se nega on á es ablece e- laciones con los demás homb es y pueblos cuando del a o y comunicación con ellos podía esul a el bene icio ma e ial á que aspi aban. Pe o ambién es e dad que á su p opio in e és subo dina on es as gen es la ida, la libe ad y el bienes a de los ex anje os. El es ablecimien o de las colonias enicias y ca aginesas u o odos los ca ac e es de in asión y con- quis a; el p incipal obje i o de los go- bie nos de Fenicia y Ca ago e a impo- ne se á los pueblos del li o al medi e á- neo pa a explo a los, sin que nunca les guiase el p opósi o de uni los á la me ó- poli Ningún de echo les econocían, no acilaban en oma les po la ue za sus iquezas, y cuando les con enía obligaban á sus colonos á comp a ó ende , á ce- a sus pue os á los ex anje os y á su - i se en los de Fenicia ó Ca ago. Decla a- ban gue a ex e minado a á quién pudie- a hace les compe encia. En suma, p e-- i^: -- 31 w--- o os ex anje os en la ie a de Egip o.» Dis u aba de los bene icios del ā ño sa- bá ico, y si e a sie o, en es e año eco- b aba la libe ad, á condición de que ab azase la di ina ley dei Sinaí; al seña- la las ciudades de asilo y decla a los p i ilegios de los acogidos en ellas, se ci a exp esamen e al ex anje o que mo- ase en e los hijos de Is ael. (Josué, ca- pí ulo xx.) En la gue a, los heb eos se mos a on á eces c ueles con a los enemigos de su e; conquis ada la ciudad que se negó á pac a la paz, debían se pasados á cu- chillo odos sus de enso es, excep uando muje es, niños y ganados. Pe o son mu- chos los pasajes de la Biblia en que se e ela la conside ación que se gua daba al enemigo. Lib ábase de ex e minio y saqueo la ciudad que o ecía sumisión y ibu o; nunca debía hace se la gue a sin p e ia decla ación, y al ace ca se á una ciudad pa a comba i la, se la in i- maba la paz (Deu e onomio, cap. xx). Res- o AI' 1 -- 32 -- pe aban á los legados ó embajado es de los demás pueblos y exigían el espe o á los suyos, cuya inmunidad p oclamaban; pa a enga las g a es o ensas que á unos embajado es de Da id hizo Hanun, ey de los amoni as, aquel decla ó la gue a á es os y á sus aliados los si os (Samuel, cap. x). En la his o ia de la conquis a de la Tie a p ome ida y de las gue as que los mona cas de Is ael y Judá sos u ie- on con a los pueblos ecinos se consig- nan epe idos casos de pac os y alianzas con los idóla as. Con enga lo log a on los gabaoni as que Josué pac a a paz con ellos, á in de sal a sus idas, y descu- bie o aquel, no los ma a on los hijos de Is ael, po que habían ju ado po Jeho á y no les podían oca más que exponién- dose á que caye a sob e ellos la i a di- ina á causa del ju amen o que habían hecho (Josuë, cap. ix) . Cuando los is ae- li as iun a on ya de odos sus enemigos del país de Canaán, hicie on ibu a ios á los cananeos, pe o no los echa on de 33 sus ie as ni los ex e mina on (Jueces, cap. 1). Toi, ey de Ama h, hizo amis ad con Da id (Samuel, cap. VIII). Salomón omó po muje á la hija de un Fa aón de Egip o (Reyes, cap. i1), conce óse con Hi am, ey de Ti o, á in de que le die a los ma e iales y a í ices necesa ios pa a la cons ucción dei emplo (Reyes, cap. V), y ecibió en su co e a la eina de Saba (cap. x) . En suma, el pueblo heb eo ué, en e odos los dei an iguo O ien e, el que u o más cla a y pe ec a idea de lo que deben se las elaciones in e nacionales, y pue- de a i ma se que en el Viejo Tes amen o se hallan, más ó menos explíci amen e consignados, odos los p incipios del mo- de no de echo de gen es. CAPITULO VI. GRECIA 1. Los iempos p imi i os y he oicos: el aislamien o y el exclu- si ismo de aza.-2. Los iempos his ó icos : elaciones en e los Es ados g iegos. 1. La his o ia de G ecia, desde el pun o de is a de las elaciones in e na- cionales, y p incipalmen e en los iempos que se han llamado p imi i os y he oicos, se asemeja mucho á Ja his o ia de los pueblos o ien ales. Como en es os, p e- domina en los g iegos el espí i u de ex- clusi ismo y la idea de supe io idad sob e odos los demás homb es. C eíanse au- óc onos, es deci , o iundos de la misma ie a en que i ían; negaban así oda - 35 -- elación de comunidad con los o os pue- blos, y se es imaban como aza p i ile- giada á la que las demás debían some- e se. Los ex anje os, los bá ba os, e an enemigos á quienes ningún de echo se econocía; es aban p edes inados á se escla os de los g iegos. Po o a pa e, G ecia no ué un pueblo in aso y conquis ado ; así en la Hélada y el Peloponeso, como en las colonias del Asia Meno , de I alia, de la Galia e c., los g iegos se limi a on á echaza las ag e- siones de los pueblos ecinos; nunca as- pi a on á domina el mundo como los egipcios, los asi ios ó los pe sas. Todas sus gue as u ie on po obje o sos ene la independencia con a in aso es ex an- je os, ó en e ellos mismos conquis a ó de ende la hegemonía. De sue e, pues, que ni la necesidad de man ene su do- minación sob e gen es ex añas, encidas y conquis adas, les obligó, como á los dés- po as de Asi ia y de Pe sia, á sac i ica su o gullo de aza y á ansigi con los bá - -- 36 ha os, o o gándoles, siqui e a uese en ca- sos excepcionales, de echos ó p i ilegios que les iguala a con los g iegos en consi- de ación social y polí ica. E an desconocidos el alo y los con sigui en es de echos de la pe sonalidad humana, y aun algunos ilóso os p ocla- maban como egla de jus icia y uen e del de echo la ley de la ue za; en eali- dad, és a p edominaba en las elaciones que en e sí man enían los a ios Es ados g iegos y, en cada uno de es os, las dos clases sociales de pob es y icos. La cua- lidad de encido y conquis ado suponía in e io idad social; los pob es, los me e- cos y pe iecos, e an los descendien es de la p imi i a población indígena, encida y some ida . po conquis ado es de o os pun os de G ecia, y solía negá seles el eje cicio de los de echos polí icos.. Los icos, los a is oi, los óp imos ó eg egios, e an los que descendían del pueblo en cedo y á quienes de de echo co espon- día el dominio de las ie as y el pode 37 público. Mos aban los g iegos en sus gue- as alo y e ocidad, y cuando la p o- pia con eniencia del encedo lo exigía, nada espe aban; así los ebanos ex e - mina on á los de Pla ea y los a enienses saquea on á Melos po que les pe judicaba la independencia de es a isla. En las e- laciones con los pueblos bá ba os ni aun los mismos embajado es de es os podían conside a se segu os en G ecia; los espa - anos a oja on á un pozo á los embaja- do es de Da ío, pa a que en él oma an el agua y la ie a que pedían en nomb e de su ey. Has a en las elaciones come - ciales p edominaba la ley del más ue e; á un mismo Dios endían cul o el me - cade y el lad ón, y una misma cosa e an la pi a e ía y el come cio ma í imo. Dedúcese de lo expues o que ni hubo en G ecia elaciones ju ídicas con los ex- anje os, ni mucho menos llegó á o - mula se el de echo público ex e no. 2. Sin emba go, sabido es que en la his o ia humana y en odas las es e as de 38 -- la ida social, in elec ual y polí ica, el pueblo g iego ep esen a un g an p og e- so que no niegan, an es bien con i man, los hechos e e en es á las elaciones en e los a ios Es ados en que se di idió la G ecia. No se o muló el de echo in- e nacional ni hubo elaciones ju ídicas pe manen es; pe o se es ablecie on ela- ciones de hecho, que luego inie on á con e i se en leyes y a ados, y en e los g iegos mismos, como aza p i ilegia- da, llegó á egi una especie de de echo común que egulaba su ida de elación en pe íodos de paz y aun excepcional- men e en épocas de gue a. A. es o con- ibuyó la iden idad de aza, de idioma y de in e eses, y ya en los iempos he oi- cos la gue a de T oya demos ó que los g iegos se conside aban como un solo pueblo, pues es ima on el ap o de Hele- na como inju ia á odos in e ida. Toma- on mayo impo ancia y desa ollo las mu uas elaciones desde que la g an in a- sión de los Do ios y He áclidas, ans o m -- 39 --- mando la si uación polí ica de G ecia y p omo iendo la cons i ución de ini i a de los Es ados g iegos, c eó nue as necesi- dades; y en iempos pos e io es, p inci- palmen e desde los días de Pe icles, se gene aliza on ya cie as o malidades y p ác icas de de echo publico. Ve dad es que no odos los Es ados helenos oma on igual pa e en . el desen ol imien o de es as elaciones. Los espa anos y las e- públicas do ias mos a on siemp e mayo endencia al aislamien o; así Licu go p ohibió á los lacedemonios isi a o os paises, y á los ex anje os, esidi en Espa a. Po el con a io, los a enienses y los jonios en gene al ue on mucho más expansi os; acogían á los demás g ie- gos, asen a on las bases de su pode en las elaciones come ciales con es os en la misma G ecia y enlas colonias, y me- dian e las emig aciones y la colonización se elaciona on con casi odos los pueblos de la cuenca del Medi e áneo. Con iene ambién ad e i que en las 4 0 -- doc inas ilosó icas y polí ico-sociales do los g iegos apa ece ya la noción de los debe es de humanidad, sob e odo en las ensenanzas de las escuelas pi agó ica, so- c á ica, pe ipa é ica y es oica, que son las que mayo in luencia eje cie on en la ida in elec ual del pueblo g iego. Es as ideas humani a ias no a aiga on en la p ác ica y mucho menos e i la es e a de las elaciones in e nacionales; pe o, jun o Con las necesidades é in e eses comunes que hubie on de c ea se en e los a ios es ados g iegos, con ibu y e on á que se es ablecie an cie as eglas de ca ác e in- e nacional, que pueden es ima se como gé menes del de echo de gen es, po más que no ue an exp esion pe manen e de la ida ju ídica de elación en e dichos Es ados. De ellas y de algunas ins i ucio- nes que a o ecie on ambién el desa o- llo de elaciones in e nacionales amos á ocupa nos en el capí ulo siguien e. CAPÍTULO Vlli. c ^ ROMA. 1. La ue za como p incipio del de echo.-2. La conquis a y las elaciones in e nacionales.-3. Ideas y máximas de los ilóso os. 1. En e los p imi i os omanos aún es la ue za el p incipio dei de echo. Símbolo de la p opiedad e a la lanza, y se es imaba como comple a y legí ima oda p iedad p oi  adqui ida po las a mas. El conquis ado enía, como el pad e sob e el hijo de echo absolu o sob e la J^ C11ß:  pe sona y bienes del encido, y así es i- maban la se idumb e coma gene osa ^1^ ..  concesión que a es e se hacía. Los mismos plebeyos e an descendien es de pueblos — 4 8 ..._ conquis ados á quienes se impuso la obli- gación de o ma pa e del pueblo oma- no. El ex anje o, en e i o io de Roma, quedaba ue a del de echo ci il; pos es signi icaba enemigo y ex anje o. E.1 las elaciones in e nacionales la u za de e - minó ambién los de echos y obligaciones de los omanos espec o de los demás pueblos; la polí ica ex e io de Roma en- dió siemp e á impone se á es os. No obs an e, es indudable que Roma ep esen a un p og eso con elación á los pueblos an e io es, pues, como decíamos en o a ob a (1), si bien es cie o que en ealidad p ac icó el de echo del más ue - e, ambién lo es que, á lo menos en la o ma, econoció la necesidad de da á. la gue a apa iencias de jus icia y equi- dad, y así emos que es ableció un p o- ceso p e io pa a hace apa ece como legí imos los undamen os de la gue a, y ,! (1) Apun es pa a un es udio sob e la gue a y la paz a mada, po D. Al onso Re o illo y To nos. ^,^ ^ no la decla aban has a que los eciales econocían que e a jus a, examinando las causas ó p e ex os de ella con p ocedi- mien os muy semejan es A los de las acciones ci iles. La eligión con ibuyó ambién á sua iza los usos de la gue a; u ie on eguas de Dios, y du an e las ies as de Sa u no p ocu aban man ene la paz. 2. Po o a pa e, dada la polí ica in- aso a de Roma, necesa iamen e hubo de pone se en elación con o os pueblos y comp endió que le con enía u iliza en bene icio p opio los p oduc os de la ac i- idad mo al y ma e ial de aquellos. P o- egiö y ga an izó los de echos de los co- me cian es y en a ias ocasiones sos u o po iadas gue as con a los pi a as. Pa a no ene enemigos en las mismas on e- as, dió á las ciudades i alianas el de e- cho municipal, que luego ex endió á las de las p o incias, po que ni en Roma ni en la misma I alia encon aba ecu sos pa a sa is ace odas sus necesidades. Le 4 50 -- con ino que el ex anje o pudie a dedi- ca se sin abas al come cio y á la indus- ia, y le o o gó los mismos de echos que á los ciudadanos omanos, excep o los polí icos. De es a sue e el de echo ci il pe dió su igo ismo y Llegó una época en que los ex anje os halla on jus icia y p o ección en Roma, con a iando así los p incipios undamen ales de la o ganiza- ción polí ica y de la legislación omana. Las conquis as, la ex ensión de sus do- minios y aun ambién el ca ác e especial que u ie on las colonias, con ibuye on pode osamen e á que Roma salie a de su aislamien o, en a a en elaciones pe - manen es con o os pueblos y se ans- o mase en po encia cosmopoli a. Bajo el impe io se ealizó la unidad social y po- lí ica; el de echo e a ya el mismo en odas pa es, y aunque en un p incipio subsis- ió la desigualdad en de echos polí icos, poco á poco ue desapa eciendo, po que los empe ado es o o gaban de echos de ciudad á las de las p o incias, y po úl i- .^ 51 - mo, se les concedió á odas po i ud de la amosa cons i ución de Ca acalla. Des- de es a época ya no es posible habla de elaciones in e nacionales en el in e io dei impe io; solo son ex anje os los bá - ba os, 3. Los ilóso os ue on más allá que los polí icos y los legislado es. Los g an- des pensado es omanos concibie on la idea de igualdad humana y de una co nu- niön ju ídica en e odos los pueblos de la ie a. Cice ón a i ma que odo abajo encaminado á a o ece la unión de los homb es y á p o ege la sociedad, ha de se an epues o á los que se e ie en al conocimien o y á la . ciencia; c ee que la gue a solo es líci a á un Es ado cuando en ella es iba su p opia conse ación ó la de ensa de una causa jus a; en sus a- ados De Republica y De Legibus, discu e p oblemas de de echo público y los e- suel e de la mane a más humana y ge- ne osa; en el a ado De O/ icu s dis ingue los bá ba os, p opiamen e dichos, de los _ 52 - pueblos ex anje os cul os, con elación á los que la misma gue a ha de some- e se á cie as p ác icas humani a ias. Séneca o mula explíci amen e el p inci- pio de la a e nidad humana; decla a que la na u aleza nos hizo pa ien es y que nos inspi a mu uo amo ; que en ninguna pa e es ex anje o el homb e y que su e dade a pa ia es el uni e so; que debe- mos ende la mano al náu ago, mos a la senda al caminan e y pa i el pan con el hamb ien o. Ve dad es que es as má- ximas no se ele a on á egla de de echo; pe o demues an que ya se p o es aba con a el abuso de la ue za, y no, cie - amen e, sin esul ado, pues o que á e- ces los débiles, los pueblos op imidos, lle aban sus quejas an e el Senado, y no al aban pa icios que se e igían en in é - p e es y de enso es de las eclamaciones y de los de echos de aquellos. Así, po ejemplo, Ca ón de endió á los Rodios, y con Escipión y Semp onio G aco p mó el pa ido llamado español, que se p o- i --53--- puso mejo a la is e si uación en que i ían los españoles bajo el i ánico go- bie no de los P e o es. En esumen, no exis ió en Roma el de echo in e nacional, como ley undada en el concep o de la comunidad ju ídica de odos los pueblos; pe o u o que p es- cindi dei igo ismo de sus leyes ci iles, concede de echos á los ex anje os y c ea ins i uciones especiales que po lo menos e elan la noción dei de echo in- e nacional. CAPITULO IX. 1. Los eciales.-2. Los ex anje os en Roma: la hospi alidad: el p e o pe eg ino: los ecupa o es.-3. T a ados públi- cos: embajadas. —4. El de echo de gen es: la eo ía del equilib io. I. En los iempos más an iguos apa- ece ya el jus eciale, conjun o de ó mu- las y p ocedimien os cuya aplicación, al decla a la gue a ó al celeb a a ados, se con iaba al Colegio de los Feciales, es deci , al de los sace do es así llamados, que en cie o modo ep esen aban á Roma en las elaciones in e nacionales. E an especie de he aldos sag ados, jueces ó mediado es en la paz y en la gue a; p ocu aban que los omanos no sos u ie- --55- an gue as injus as con a sus aliados; pedían epa ación á los pueblos que habían o endido á Roma, y si no la ob e- nian, después de es eclamaciones con diez días de in e alo cada una, les de- cla aban la gue a. En endían en las cues iones mo i adas po insul os hechos á los embajado es; decidían en casos de -duda ace ca de la obse ancia ó cumpli- mien o de los a ados, decla aban si p o- cedía ó no con eni egua ó paz y anu- laban odo a ado que se hubie a b echo sin ene en cuen a las leyes ó ó mulas consignadas en un código especial , el de echo e ial, ,a ibuído al ey Anco Ma cio, colección de i os y ó mulas con- o me á los que debían hace se las ecla- maciones, las decla aciones de gue a y los a ados de paz. 2. Como se ha indicado, las elacio- nes en e ciudadanos omanos é indi i- duos de o os pueblos ó Es ados, obliga- on á busca los medios de a enua la se- e idad del an iguo de echo, y el p ime o que se puso en p ác ica ué la hospi ali- dad pa icula , po i ud de la cual odo ex anje o podía elegi en e los ciudada- nos omanos un pa ón que se enca ga a de p o ege le en sus de echos é in e eses. Después, median e el jus hospi ii, es a hospi alidad p i ada ob u o sanción legal; odo indi iduo de nación amiga e a hués- ped dei gobie no omano, i ía á cos a del Teso o público y gozaba de hono es pa icula es p esc i os po la ley. Pe o la ins i ución de la hospi alidad no daba medios de que el ex anje o pudie a de- ende sus de echos en jus icia. Pa a lo- g a lo, en el año 243 an es de J. C., se c eó el p e o pe eg ino, el p o o qui in e pe eg inos jus dici , magis ado cuya misión e a juzga y sen encia en los li- igios habidos en e ex anje os y ciuda- danos omanos, y á quien se diö pa e de las a ibuciones que enía el p e o u ba- no. También se ins i uye on los llamados ecupa o es, jueces á bi os escogidos po el pueblo omano y po la nación con ;Q 2.° PERiODO. DESDE LA DESTRUCCIÓN DEL IMPERIO ROMANO BASTA LA PAZ DE WESTFALIA. (476-1648.) CAPÍTULO X. 1, El C is ianismo.— 2: La Iglesia: los concilios: el de echo omano y el de echo canónico. 1. Ya en los úl imos iempos de la Edad an igua, el C is ianismo, que ep e- sen aba la paz uni e sal y el espí i u de conco dia, había in adido, p ecediendo á la in asión de los bá ba os, el mundo omano. P oclamaba la unidad dei géne- o humano y la a e nidad de odos los homb es; suponía, po consiguien e, una comunidad de de echo en e odos los pueblos. Po que, como decía Lac ancio, <cel lazo sup emo en e los homb es es la humanidad; quien lo ompa es un mal- 5 66 ado y un pa icida; po que si odos p o- cedemos de un solo homb e, que Dios hizo, somos odos de la misma sang e... Si de un solo Dios hemos ecibido el soplo de ida, ¿qué somos sino he ma- nos, y he manos an o más unidos cuan- o que lo somos espi i ualmen e, no solo po el cue po?» Cie o es que el ideal c is iano apenas pudo ealiza se y po egla gene al los hechos, las cos umb es, el égimen de ida con adecían la doc ina; cie o es que aquel no llegó á aduci se en ins i- uciones polí icas y sociales que egula- sen las elaciones en e nacionalidades, que ni o madas es aban en los p ime os siglos de la Edad Media; cie o ambién que se man u o la desigualdad ju ídica en e las clases sociales y aún desde el pun o de is a eligioso en e c is ianos y he ejes; pe o no ap eciando la his o ia en los de alles, sino en conjun o y en su inalidad, es indudable que el C is ianis- mo a o ece el desa ollo de los p inci- --- 67 -- píos humani a ios, y con ellos la enden- cia de día en día más mani ies a á modi- ica el an iguo de echo de la gue a y á es ablece la . comunidad ju ídica en e las naciones. Po es o han a i mado algu- nos au o es que el de echo de gen es nació con la idea c is iana. 2. En la Edad Media, la Iglesia ué la ins i ución social más pode osa. Lib e y. aun p o egida desde los úl imos días dei Impe io, pudo in lui no sólo en el o den mo al, sino en el poli ico, y es a in luen- cia hubo de se mucho más decisi a des- de que los bá ba os cons i uye on nue os Es ados, y sob e odo desde el pon i ica- do de San G ego io el Magno. Con e i- dos al ca olicismo, empeza on á uni se en un lazo común odos los pueblos del No e y Mediodía de Eu opa y pudo habe en e ellos ideas, cos umb es y sen imien os comunes. Sob e omanos y bá ba os la Iglesia y sus ep esen an es iban ganando au o idad y p es igio, y si Teodosio el G ande cumplió la pública ^.....^^^ d;, ^ -- 6 8 PhD peni encia que le impuso San Amb osio po las ma anzas de Tesalónica, y San León de u o al e oz A ila á las pue as de Roma, más adelan e los pon í ices in- e ienen ya como á bi os y jueces en las con iendas in e nacionales y e i an ú p ocu an e i a disco dias y gue as. Mas no puede a i ma se que sean coe- áneos la Iglesia y el de echo in e nacio- nal. Se necesi an siglos pa a que el espí- i u del C is ianismo log e modi ica el bá ba o de echo de la gue a, aboli la escla i ud ó se idumb e del. p isione o en ella, da al ex anje o la misma con- side ación ju ídica que al indígena ó na- cional. Mal comp endidos en aquella so- ciedad ma e ial, uda y g ose a los p in- cipios undamen ales del E angelio, con- cebíase al Sé Sup emo como un Dios de gue a y enganza, no como un Dios de paz y mise ico dia; no le a e aban los c ímenes, ni la sang e, pa a desag a- ia al Seno o endido, y así se comp en- de que las he egías die an luga á gue as an enca nizadas y e ibles cómo la de los Albi enses. De poco si e que la Igle- g sia se es ue ce en comba i los malos ins in os dei homb e; es ablece la e ùa ^ns  ^ de Dios y el de echo de asilo, pe o no log a ins au a paz y o den pe manen e en las elaciones in e nacionales. Con i- buyó, sí, á es echa las median e los g andes concilios en los que solían ene ep esen ación los mona cas, y que, en cie o -modo, puede deci se que o ecían alguna semejanza con los mode nos Con- g esos in e nacionales. Además, omen- ando el uso de la lengua la ina, c eó la Iglesia nue o lazo de unión en e los pue- blos c is ianos. Lo ué ambién el de e- cho omano, ondo de odas legislaciones de la Edad Media y que, en sus p inci- pios más gene ales y con undido con el jus gen ium en el sen ido de de echo na- u al, si ió de egla común á los a ios pueblos colocados bajo el ce o de Ca lo- magno. En la legislación omana se ba- saba ambién el de echo canónico, y am-- -- 70 -.- bos enían á se el undamen o de los p incipios á quo hubie an al in de suje- a se las elaciones in e nacionales en la Edad Media. De aquí la impo ancia de los ju isconsul os que, con ayuda del de- echo omano, p e endían esol e las cues iones en e los Es ados y aun en e el Sace docio y el Impe io; á los doc o es de Bolonia, po ejemplo, pidie on opi- nión y sen encia las ciudades i alianas y la liga lomba da, con ocasión de los con- lic os que p omo ie on los empe ado es de Alemania. En suma, el C is ianismo y la Iglesia eunen á odos los pueblos de la Eu opa occiden al en una sola sociedad Agiosa, con endencias á la unidad polí ica, y g acias á es a unión, los Es ados c is ia- nos an adqui iendo poco á poco ideas, sen imien os y aspi aciones comunes. CAPÍTULO XI. . Los bá ba os. —2. El eudalismo.-3. Condición del ex an- je o.-4. P incipios de uni o midad bajo el égimen eudal: la caballe ía. 1. Des uido el Impe io omano, óm- pese la unidad polí ica que con an o es- ue zo había c eado y o ganizado Roma, y con los gi ones del impe io se o man nue os Es ados. Reina la disco dia, la gue a es el es ado pe manen e de la so- ciedad, y la ue za ísica o igen del de- echo y base de las elaciones p i adas y públicas. Los bá ba os no econocían o a ley que la del más ue e; no enían ni idea de la jus icia pública y mucho me- nos de p incipios de de echo á que de- ^^. 72 -- bie an ajus a se las elaciones en e unos y o os pueblos. Cada uno de ellos i ía según sus cos umb es, luego ans o ma- das en leyes, y así es as se dis inguie on po su ca ác e pe sonal y de aza. Ni la meno idea podían ene del de echo in e nacional. Pe o los bá ba os apo an la idea de la libe ad indi idual, la noción del indi i- duo y de sus de echos, de e minados po su p opia pe sonalidad y no po leyes lo- cales ó e i o iales. Desde o o pun o de is a, los in aso es no se p esen a on como enemigos acé imos de la ci iliza- ción an igua; an es al con a io, a aídos po la Iglesia se ue on ap opiando el o - den social y el de echo que ya exis ían, combinándolos con los nue os p incipios que aje on á la ida social y polí ica. No mu ie on, pues, los gé menes del de- echo in e nacional que hemos is o cia se en G ecia y Roma; las ideas, los- p incipios subsis en y han de eapa ece y desa olla se en su día; solo se ompe - 79 , _.._ muy di e sa condición social; la comuni- dad de ideas y de in e eses eligiosos puso en con ac o á eyes, p íncipes, se- ño es y sie os que an es sos enían en e sí po iadas gue as ó apenas se conocían; y á la ez que los pueblos de Occiden e se elacionaban con los dei Mundo o ien- al, se es ablecían en e aquellos mismos conexiones más ín imas y lazos más pe - manen es. Con ibuye on además las C u- zadas al desa ollo del come cio y de las a es indus iales, y pudo i ganando ue za y ep esen ación social la clase de me cade es y a esanos, o igen del Es a- do llano, concen ada en las ciudades municipales, especie de pequeños es ados que decla aban la gue a, celeb aban a- ados y se aliaban en e sí con a los el& men os hos iles á la paz in e nacional, y que an impo an e papel juegan en el o- bus ecimien o del pode eal, en la c ea- ción de la unidad polí ica con a el des- o den y ana quía del eudalismo y en el iun o delosp incipios de cen alización, 80 i • au o idad y jus icia pública que si en de base al mode no de echo de gen es. 2. La acción común de los pueblos de la Edad Media con a los musulmanes no se es ableció po medio de a ados; e an uniones ó alianzas de hecho á las que se eían a as ados po el sen i- mien o eligioso, po la necesidad de la de ensa y pa a conse a las conquis as hechas en. O ien e. Los monjes p edica- do es de las C uzadas ue on los p ime os diplomá icos de aquella sociedad. Des- pués, impulsados los pon í ices y los mo- na cas c is ianos po el cons an e p opó- si o de a uina el pode ío de los musul- manes, p ocu a on en a en elaciones con los á a os, enemigos ambién de aquellos, y en es a emp esa desempeña on ambién el p incipal papel los ailes Lo- enzo de Po ugal, Plan Ca pino, Asceli- no, And és, Rub uquis y an os o os que como embajado es del Papa ó de P ínci- pes c is ianos isi a on d los eyes ó janes de Ta ana. --- 81 En el SO. de Eu opa, el mayo con- ac o que siemp e hubo en e c is ianos y muslimes ué causa de que se susc i- bie an en e unos y o os, pac os, alianzas y a ados, con el in p incipal de ga an- i la segu idad del á ico ma í imo, an ac i o y lo ecien e en la;`cuenca del Me- di e áneo. Ci a emos los a ados que con inie on Jaime I de A agón en 1274 con el ey de Ma uecos y Fez, Ped o III en 1285 con el ey de Túnez, Jaime II en 1309 con los eyes de Ma uecos y Bugia, Ped o IV en 1357 con los eyes de Fez y de G anada. Algunos de es os a- ados, como el de 1275, de e minan los de echos de los súbdi os de ambos p ín- cipes con a an es; así e minan emen e se dice que « odo sa aceno de Túnez que iniese á nues as ie as de A agón y Sicilia, se á sal o y segu o en su pe sona y bienes», las gale as mo as podían hace aguada y oma e escos en los pue os de A agón, sin impedimen o :alguno; los a agoneses podían es ablece lonjas de 6 - 82 me cade ías y cónsules en los dominios del e y de Túnez. Celeb á onse además con enios con el soldan de Egip o, y en 1436 es e esc ibía al magis ado munici- pal de Ba celona asegu ando y con i - mando su amis ad y las exenciones y li- be ades de come cio, con o me á los an- iguos a ados, á odos los na egan es y me cade es de Ca aluña. También nues- os mona cas p ocu a on en abla ela- ciones con los á a os; en 19 de Mayo de 1300 Jaime II esc ibía al jan Casán, o eciéndole amis ad y alianza con a los sa acenos de la Tie a San a, y bien co- nocidas son las embajadas que En ique III de Cas illa en ió al O ien e. 3. Ins i uciones ó leyes de ca ác e in e nacional, eglasju ídicas consignadas. en a ados é impues as como no ma d que habían de ajus a se los pueblos de dis in a nacionalidad en las elaciones que en e sí man u ie on, no las hay en la Edad Media más que en los códigos ma í imos ó colecciones de usos y cos- ," i^ —83-- umb es pa a el eje cicio del come cio. En odos los países, en odas las ciudades en que la na egación y el come cio ma- i imo oma on impo ancia, en la Ale- mania sep en ional, en Islandia, en In- gla e a, en F ancia, en Ca aluña, en I alia, se esc iben y p omulgan los usos come ciales del ma , que o maban como g is-  una especie de cos umb e ó ley uni e - sal. Los hubo desde emo os iempos, o  como lo p ueban las amosas leyes Ro- n,  días, an discu idas, uen e de la ju is- OS  p udencia ma í ima en la cuenca dei '0  Medi e áneo, y que ya los omanos co- nocie on. Muy pocas de es as leyes se conse an, y aun las que pasan po ales, imp esas en Basilea en 1591, han sido ca- li icadas de apóc i as po algunos c í icos, que las suponen esc i as en la Edad Me- dia. Son leyes de de echo p i ado, no le  público,  ' y el mismo ca ác e ienen la mayo pa e de las que o man las colec- ciones á que an es nos hemos e e ido, ales como los .Roles de Ule ön ó Juicios 84 del ma , los juicios de Damme, la Tabla de Amal i, e c., e c. Lo mejo y más comple o, y en donde se ijan ya eglas de ca ác e público pa a la ida in e na- cional ma í ima, es el g an código ma í- imo de Ba celona, el ConsuladZo del ma ó las buenas cos umb es del ma . Con iene eglas aplicables á la solución de las cues- iones come ciales y ma í imas en la gue- a y en la paz y de e mina los de echos espec i os de las naciones belige an es y neu ales. Sus p esc ipciones sob e p esas y neu alidad ue on acep adas más ó menos explíci amen e po odas las ciu- dades come ciales, incluso la pode osa Venecia, y econocidas ambién en mu- chos a ados de los siglos xi1I y xi ; se admi ía ya el iple p incipio de la libe - ad de los buques neu ales, exención de cap u a ó p esa de me cancías neu ales ca gadas á bo do del buque enemigo y legi imidad de la p esa de ca gamen os enemigos, cualquie a que uese el buque que las lle a a. ^^: — 85 4. La uina dei eudalismo y el en- g andecimien o , del pode eal, die on nue o ca ác e á las elaciones in e na- cionales, in oduciendo p incipios de o - den y de echo y sen ando las bases de una jus icia o ganizada y de un pode único y ue e en cada Es ado. El de e- cho in e nacional supone necesa iamen e la independencia de los pueblos y un lazo común bas an e pode oso, que con a íe la endencia al aislamien o. En la an i- güedad, los pueblos i ie on aislados, ó uno de ellos se impuso y abso bió á los demás. En la Edad Media coexis en dos p incipios, el de indi idualismo ó inde- pendencia, y el de la unidad mo al y e- ligiosa que domina las di e encias de na- cionalidad, de azas, de leyes y cos um- b es y que si e de lazo en e los pueblos c is ianos. Ve dad es que innume ables gue as agi a on el mundo an es de que es os dos p incipios pudie an equilib a - se; pe o, o a la unidad dei impe io o- mano, encida la ana quía eudal; c eadas -.._ 8 G ._.- las nacionalidades, se sien an las bases del de echo in e nacional mode no, del de echo de odos los Es ados en sus ela- ciones mu uas, po más que los eyes absolu os busca on en esas elaciones , más que el cumplimien o del de echo y el bienes a de sus súbdi os, la sa is acción de sus ambiciones pe sonales y de sus in e eses dinás icos. CAPITULO XIII. 1. Eu opa al comenza la Edad mode na.-2. Los descub i- mien os geog á icos y la Re o ma.-3. La ciencia del de e- cho in e nacional. 1. G andes acon ecimien os señalan el in de la Edad Media y el p incipio de la mo'de na. El enacimien o li e a io y a ís ico, los descub imien os de la b ú- jula, de la pól o a y de la imp en a, el dei Nue o Mundo y las explo aciones geog á icas, la uina del eudalismo y el iun o del pode absolu o, la c eación de ejé ci os pe manen es, la Re o ma, e c., ocasionan adicales ans o maciones en la ida social, polí ica é in e nacional de Eu opa. El pode ci il, ep esen ado po 88 — los mona cas absolu os, que habían lo- g ado impone se á la a is oc acia y al es ado llano, ya no ansige ampoco con el pode de la Iglesia, quo poco á poco a pe diendo su in luencia polí ica. Los Es- ados más pode osos de Eu opa p e en- den eje ce sup emacía sob e los demás, que esis en y se alían con a aquellos, o iginándose de aquí con inuadas y san- g ien as gue as, que se ec udecen des- de el pun o en que, o os los ínculos de la unidad ca ólica, o nan ambién ca ác- e eligioso. Pe o en medio de es as lu- chas, las nacionalidades se cons i uyen y o i ican; los Es ados pequeños p ocu an ya equilib a se; odos, al a ende á la de- ensa de sus p opios in e eses, comp en- den más que nunca la necesidad de es a- blece bases pe manen es de elación y p incipios ju ídicos que ga an icen en lo posible con a la usu pación y el egoismo; se gene alizan ambién los con enios in- e nacionales, con el ca ác e de alianzas ó a ados de paz, en los que se es ipulan . _ 95 -. Alemania, Roma, Milán y Venecia, p i- me a coalición de los p íncipes de Eu o-. pa pa a su de ensa común, anuncio de lo que luego se llamó sis ema de equilib io eu opeo, y uno de los hechos más ca ac- e ís icos . de la polí ica in e nacional en la Edad mode na. En I alia;. sob e odo, los Es ados que aspi an á domina la se alían ó se comba en al e na i amen e pa a impedi que p eponde e ninguno de ellos. Ca los VIII ué encido, y epues o en el ono el- descendien e de Al onso V de A agón; pe o muy p on o Luís XII se p epa ó pa a in adi la I alia, y acep an- do las p oposiciones dei Rey Ca ólico, pa ió con es e la sobe anía de Nápoles, despose y endo al bas a do de Al onso V. Desa inié onse españoles y anceses, y en la nue a gue a ambién ue on de- o ados es os, g acias á los g andes a- len os mili a es de Gonzalo Fe nández de Có doba. Nápoles, pues, quedó en pode de España, y aun consiguió Fe nando ac ecen a su in luencia en I alia oman- 96 -- do pa e muy p incipal en la Liga de Camb ay con a los enecianos y en l San a con a F ancia. En la p ime- a igu an el papa Julio II, eI Rey Ca Oli- co, el empe ado de Alemania, el ey de F ancia, el duque de Fe a a y el ma - .,,., qués de Man ua. La o gullosa epública de Venecia quedó aniquilada, y Luís XII' amenazaba des ui la del odo. Pe o no con enía que así sucedie a ni al papa ni á los demás p íncipes, y pa a con a es- a el c ecien e pode ío de F ancia se  -^ o mó la Liga San a con a es a po en- cia, en la que además de España y Rò a en a on Alemania, Ingla e a, Venecia y los suizos. Luis XII u o que i ma  :;ì la T egua de O leans, Fe nando el Ca ó lico halló p e ex o en la gue a pa a ad- qui i el eino de Na a a, y aunque F ancisco I, suceso de Luís, eno ó las hos ilidades, la Paz pe pe ua con los sui- zos, un conco da o con Luís X y el T a- ado de Noyon con Ca ibs I, asegu a on la paz en Eu opa. ^-- 97 _ 2. No du ó mucho, pues la ambición de Ca los y F ancisco ocasionó nue as y po iadas gue as en I alia y en las on- e as de F ancia. Vencido y p isione o el ancés u o que susc ibi el T a ado de Mad id, po el que se obligó á enuncia sus p e ensiones sob e I alia, Flandes, el A ois y la Bo goña, á in lui pa a que Alb e desis ie a de las que enía sob e Na a a y á paga al ey de Ingla e a 500.000 escudos que le debía Ca los. F ancisco I, lejos de cumpli el an e io a ado, adhi ióse á la Liga Clemen ina, o mada po inicia i a del papa Clemen- e VII, y en la que en a on el ey de Ingla e a y los p íncipes de I alia. A es- os y al pon í ice p eocupaba ya la exce- si a p eponde ancia de España y se p o- ponían comba i la po odos los medios posibles. Roma ué saqueada po las o- pas del ey de España, los anceses no pudie on oma Nápoles, y en 1529 se i mó la Paz de Camb ay ó de las Damas. F ancisco enoN6 odas las cláusulas dei — 9 8 — a ado de Mad id, excep o en lo ela i o á la de olución de la Bo goña, que aquel debía conse a , y el papa y el empe a- do con inie on en epone á F ancisco S o za en cl ducado de Milán y da la so- be anía de Flo encia, con í ulo de g an duque, á Alejand o de Médicis, sob ino de Clem en e VII. P on o se eno a on las hos ilidades po habe mue o el duque de Milán, y no aciló F ancisco en solici a la alianza de los p o es an es y de los u cos con a Ca los. Es e in adió á F ancia po la P o- enza y la gue a e minó con la T egua de Niza (1538), que debía du a diez años; pe o mucho an es de que e mina- se, en 1543, apela on de nue o á las a - mas ambos i ales. Los u cos in adie on la Hung ía, los pi a as be be iscos y las escuad as del sul án co ie on las cos as de I alia y cinco ejé ci os anceses aco- me ie on las on e as del Impe io. Tam- bién iun ó aho a el empe ado y ey de España, y po la Paz de C espy (1544) el ancés u o que de ol e al duque de Saboya los e i o ios que le había ocu- pado y abandona de nue o sus p e en- siones sob e Nápoles y Flandes. Más a o . unado ué el suceso de F ancisco, En i- que ue II, que, á bene icio de la empeñada con ienda que Ca los sos enía con los p o es an es, consiguió algunas en ajas, y po , la T egua de Vaucelles pudo con- se a las conquis as que había hecho. 3. Con el g an Felipe II con inuó la i alidad en e las casas de Aus ia I de F ancia. Vencido en San Quin ín y G a- elinas, En ique II hubo de es i ui , po el T a ado de Ca eau-Camb essis, odas las ciudades que ocupaba en I alia, cuan- do ya el duque de Alba había obligado á la San a Sede á enuncia á la alianza con F ancia y man ene es ic a neu alidad en la gue a. Pe o no acabó la uda y p olongada con ienda en e España y F ancia, si bien omó nue o ca ác e , más de acue do con el genio y las do es de Felipe II, que se p opuso omen a las --- 100 disco dias de F ancia espe a ocasión de in adi la y ag o' a a  -Lados. No se luchó a J  cis campos ; d_e  alla; se hizo gue  e ^ ^iá. y che aniob as sec e as, e  ej  , 1 pa e muy p incipal los em s  i i es. Po in, el mo- na ca espa ol en ó en la g an Liga Ca- ólica que se o mó pa a impedi que el hugono e En ique de Bea ne subie a al ono de San Luís. Reno óse con es e mo i o la gue a, y Felipe II, abandona- do de sus an iguos aliados y mal secun- dado po los ca ólicos anceses, i mó en 1598 el T a ado de Ve ins, po el cual econoció á En ique IV y es i uyó odas sus conquis as. En o as gue as se comp ome ie on ambién los mona cas españoles, y cie - amen e algunas de mayo in e és nacio- nal que las sos enidas con a F ancia. Tu cos y be be iscos eco ían el Medi e- áneo y sus escuad as saqueaban ciuda- des del li o al y ap esaban miles de cau- i os. Ca los I acome ió á Túnez y A gel, y Felipe II1 se p opuso 'aba i el o gullo de los osados 'i acas con a cuyas dep e- daciones clamaban,l s. pueblos de Cas i- lla y A agón. .Sus ej6 ci os desemba ca- on en las cds as (I A be ía, y cuando Selim II se apode ó de Chip e, España unió sus escuad as á las dél papa y de Venecia, 'y alcanzó la glo iosa ic o ia de Lepan o, que a uinó la ma ina u ca. Felipe II comp endía .que España enía su po eni en el Medi e áneo y en los ma es; po es o comba ió á los musulma- nes de A ica y de Tu quía; po es o am- bién en ió sus escuad as con a Ingla e- a, y acaso la is e sue e . que cupo á. la In encible, no solo de e minó, en e o as causas, la uina de España, sino am- bién la p eponde ancia ma í ima de la G an B e aña, que an o había de pesa en la polí ica in e nacional mode na. Las gue as que en Flandes sos u imos die- on mayo ue za al in lujo y ep esen a- ción de España, que llegó has a las egio- nes del N. y O ien e de Eu opa. Felipe II 102 auxilió al ey de Suecia E ico XIV con a Fede ico II de Dinama ca y a o eció á á Segismundo III de Polonia con a En- ique de F ancia. En suma, la his o ia de las elaciones in e nacionales en el siglo x i es la his- o ia de la i alidad en e las casas de Aus ia y de F ancia, que p osigue en el siguien e siglo, aunque inclinándose la ic o ia del lado de F ancia. Es a i ali- dad y. los con lic os que la Re o ma oca- siona, y en los que igu a ambién Espa ia en p ime a línea, pues o que sus eyes son los campeones ó je es del pa ido ca- ólico, p o oca on odas las gue as y am ados de que acaba nos de da sucin a uo- icia. GAPITITLO XV. 1. Gue as en la p ime a mi ad del siglo x ii: la gue a de los T ein a Años.--2. La paz de Wes alia. 1. En la p ime a mi ad de l . siglo x ll el hecho culminan e de la his o ia es la gue a de los T ein a A ios. Con inúa el con lic o eligioso y oda la Eu opa sien e sus e ec os. Se enue a la lucha en Ale- mania y el incendio se comunica cí Espa- ña, Dinama ca, Suecia y F ancia. Pe o co mo ya se ha indicado, no ué la eli- gión el único mo i o de la gue a; sub- sis e la i alidad en e F ancia y la casa de Aus ia, y aquella empeñada en aba i el pode de es a no acila pa a consegui lo 104 en alia se con los p o es an es. Aho a el ce o de la polí ica eu opea pasa de Es- pada á F ancia y lo sos iene el ca denal Richelieu. La ebelión de los bohemos de P aga ué la causa ocasional de la g ue a de los T ein a Años. En el p ime pe íodo lla- mado Pala ino, alíanse con el empe ado el ey de Espaia, el duque de Ba ie a y los elec o es de Maguncia, Ti'é e is y Co- lonia; apoyan al elec o pala ino Fede i- co V, Ingla e a, Holanda y los p ínci- pes p o es an es del impe io. Vencido el elec o , los p o es an es in ocan el auxi- lio del ey de Dinama ca, C is ian IV, que acep a la je a u a de la liga e angé- lica ó p o es an e. Empieza así el pe íodo dinama qués, en el que los p o es an es .cuen an ambién con las simpa ías de Ingla e a y F ancia. Las ic o ias de Wallens ein obligan á C is ián á i ma la paz de Lubeck, y el empe ado dic a el céleb e Edic o de Res i ución, po el que pie den los p o es an es odos los CAPÍTULO XVI. 1. De echo in e nacional - ma í imo.-2. La pi a e ia y el Ce co de las amis ades. —3. Los cónsules 7 los ep esen an es diplomá icos.-4. El de echo de la gue a y el p oyec a de paz pe pe ua. 1. En ando en o o o den de hechos, hemos de apun a algunos ela i os, no ya á las gue as que en e sí sos u ie on los Es ados dé Eu opa en la época - que his o iamos, sino á las elaciones que pudié amos llama amis osas, es ableci- das en bene icio dei come cio in e nacio- nal, y ambién pa a conse a y ga an i las en ajas alcanzadas en las gue as. El mayo desa ollo de la na egación y dei come cio ma í imo, hizo sen i la . 112 necesidad de pone á sal o los in e eses me can iles en caso de gue a, y á la ez que con inuaba p eocupando á las g an- des po encias y á los a adis as de de e- cho la cues ión de la libe ad de los ma es, en con enios especiales , y aun en algunos de los que ponían in á las sang ien as con iendas que en e sí lib a- ban aquellas, se es ablecían eglas sob e el con abando de gue a, de echo de bloqueo, de echo de isi a, libe ad de la na egación en los es echos, e c. La G an B e aña, apoyada en las doc- inas de Seiden, sos enía sus p e ensio- nes de dominación en los ma es, y aun- que Holanda u o o zosamen e que so- me e se á ellas, F ancia y o as naciones negá onse á econoce la sobe anía de Ingla e a sob e los ma es b i ánicos. Se es ingió el alcance del con abando de gue a, limi ándolo á las municiones de es a, si bien hubo de amplia se po algu- nos a ados á la pez y al algodón y á odo lo necesa io pa a el a mamen o de --- 113 -- buques. El de echo de bloqueo, po i ud del que se limi a ó niega á un neu al la acul ad de a ica con pue o si iado y cuya endición in en a un belige an e, hubo ya de p ac ica se po los holandeses con o me á los p incipios econocidos más a de po los publicis as y sanciona- dos po las po encias. Ve dad es que no siemp e se a u ie on á ellos los mismos holandeses, y no acila on en daña al come cia inglés en 165'2 y al ancés en 1689; pe o cons an emen e las nacio- nes neu ales p o es aban con a los blo- queos, y hay a ados del siglo x n que econocen á las po encias neu ales el de echo de con inua su come cio con el enemigo ó limi an la p ohibición del á- ico á, los a ículos de con abando de gue- a, ó bien á los pue os bloqueados, de- jando abie os al come cio los demás pue os de la cos a. El de echo de isi a, que ya admi ía el Consulado del ma como consecuencia indispensable de la con is- cación de me cancías, pasó á la Edad -- 114 mode na; e a ambién una limi ación del come cio, y España, F ancia é Ingla- e a se opusie on enazmen e á que lo eje cie a Holanda. Ya que no pudo sup i- mi se en absolu o, so p ocu ó egula i- za lo y amino a sus e ec os. Po a ados con la G an B e aña, los Es ados gene a- les de Holanda con inie on en que po- d ían se isi ados los buques me can es, mas no los de gue a. O a cues ión p e- ocupó mucho á los Es ados de Eu opa, sob e odo á los dei No e; el de echo iscal que Dinama ca p e endía eje ce po la na egación en los es echos del Sund y los Bel s; las ciudades anseá icas, Lubeck sob e odo, exigían el paso lib e p o el Bál ico. La esis encia de los dina- ma queses dió o igen á gue as; las ligas que con a ellos se o ma on á ines del siglo x i y p incipios del x ii obligá onles á mode a sus exigencias iscales, y po los a ados de Copenhague y B oensb ö (162 y 1645), queda on exen os Ids buques holandeses y suecos. -- 1 15 - 2. Sin emba go, p ocede consigna que en es a época y con ocasión de las gue as sos enidas en los ma es po Es- paña, Ingla e a, F ancia y Holanda, omó la pi a e ía g an desa ollo, sob e odo en Amé ica; has a al pun o que e an e dade os co sa ios algunos de los ma inos que igu an como almi an es de la G an B e aña, y aun en solemnes a- ados se au o izaba la pe secución y cap- u a de buques de los mismos Es ados que pac aban la paz. Así, en el a ado de We ins (1.598) en e Felipe II de España y En ique IV de F ancia, un a - ículo sec e o ijaba líneas con enciona- les, llamadas ce co de las amis ades, y de e minaba que al S. del ópico de Cánce y al O. dei me idiano de las Azo- es no hab ía paz en e los súbdi os de ambos mona cas, de modo que los bu- ques españoles y anceses que se encon- a an en e es as líneas pod ían pe se- gui se y las p esas que se hicie an ha- b ían de conside a se an legí imas como -- 116 si se hubie an hecho en iempo de gue- a. Es e ué el o igen del ilibus e is o. 3. A p o ege en el ex e io la segu- idad del come cio, man ene en igo los a ados, es ablece egula idad de comunicaciones en e los gobie nos y sen a lo que pudié amos llama ju is- p udencia del de echo in e nacional , con ibuyó muy p incipalmen e la ins i- ución de los cónsules y de los ep esen- an es diplomá icos con ca ác e pe ma- nen e. El consulado, con el ca ác e que hoy iene, es ins i ución que da a dei si- glo x i. En la Edad Media, y en la época de las c uzadas, muchas ciudades i alia- nas, con obje o de ap o isiona las lo as que anspo aban á los ejé ci os c is ia- nos al Asia, es ablecie on g andes alma- cenes ó depósi os en O ien e, y luego pa a e i a colisiones en e los especula- do es, se nomb a on unciona ios enca - gados de la ju isdicción come cial con el nomb e de cónsules, síndicos, ju ados, a • -- 117 -- p ebos es, capí ulos ó escabinos. Al co- menza la Edad mode na, la mayo aci- lidad de los iajes ma í imos, la ecuen- cia de elaciones en e los pueblos, la ex ensión del á ico me can il, c ea on nue as necesidades que los an iguos jue- ces-cónsules no podían sa is ace y se es ablecie on los cónsules en los países ex anje os, como ep esen an es di ec os ^  del Es ado á que pe enecían. En cuan o á la diplomacia, es induda- ble que ha p es ado g andes se icios al de echo in e nacional, pues ha con ibui- do á sua iza las elaciones en e los pueblos y á disminui las gue as. Con p opósi o más ó menos noble, según las ci cuns ancias y según los p oyec os de la po encia que ep esen an, los embajado es ó legados hacen ale el espe o humano, la opinión pública y an os o os enos que mode an la iolencia de las pasiones y de los odios nacionales. En los iempos que his o iamos, la con inuidad de las gue as, las ligas, las alianzas, los a a- 118 - dos, die on g ande impulso á la diplo- macia; po medio de minis os, delega- dos y embaj adó es especiales, los gobie - nos, mejo dicho, los eyes, man enían impo an es negociaciones, ya pa a con- segui auxilios en la gue a que p epa a- ban ó sos enían, ya pa a log a una a e- nencia que die a in á las hos ilidades. Bien es e dad que como en aquellos iempos las ideas de hono y buena e no se hallaban an ex endidas como hoy, los mona cas absolu os, que odo lo subo dinaban á sus p opios in e eses y ambiciones y en los que in luían más de lo que con inie a las doc inas de Ma- quia elo, solían con ia á sus manda a- ios misiones no muy nobles, y es os ape- laban á la as ucia y á la in iga pa a con- segui po an malos medios el in que su sobe ano pe seguía. Has a p incipios dei siglo x ii, los embajado es e an es- peciales y empo ales, se les encomen- daba una misión conc e a y cesaban en su ca go una ez e minado el asun o. -- 119 - Se a ibuye á Richelieu el sis ema de le- gaciones pe manen es; lo cie o es que empeza on es as á gene aliza se después de la paz de Wes alia. 4. No e mina emos es e capí ulo sin eco da cuán o in luyó la iloso ía dei enacimien o en el desa ollo del de echo de la gue a, y no ya, como decíamos e n . o a ob a (i), dei modo indi ec o que la iloso ía g iega, sino de mane a mucho más inmedia a, pues, como hemos indi- cado an e io men e, ilóso os de es a época publica on ob as especialmen e dedicadas, en odo ó en pa e, á a a del de echo de la gue a. Co no mayo p ueba de lo mucho que p og esaba en los espí i us la idea de hace desapa e- ce la, plaga de la gue a sus i uyéndola po algún o o medio más humano de esol e las cues iones in e nacionales, ci a emos el gigan esco p oyec o de En- (1) Apun es pa a un es udio sob e la gue a y la pax a mada. 12 0 -- ique IV de F ancia, aún no ealizado, de es ablece en Eu opa, una ez aba ida la casa de Aus ia, la paz pe pe ua, po medio de un ibunal sup emo, enca ga- do de di imi los con lic os que su gie- sen en e los sobe anos y en e es os y sus pueblos. Según es e p oyec o, debe ía cons i ui se una g an con ede ación de 15 Es ados que aba ca a oda Eu opa, ex- cep o el e i o io ocupado po pueblos no c is ianos. Pa a e i a gue as eligiosas, se acep aba no solo el c is ianismo ca ó- lico, sino el p o es an ismo y la sec a cis- má ica g iega. El pode cen al hab ía de esidi en el ibunal ó consejo gene al,. á bi o en odas las con iendas in e na- cionales y ci iles. En p ime é mino a endían las mona - cas á sus in e eses pe sonales y dinás icos y no acilaban en p o oca sang ien as gue as pa a conquis a un ono 6 un e i o io cualquie a con que ensancha los suyos ó que les pe mi ie a ceñi una co ona en la en e de sus hijos ó nie os. Los demás Es ados se oponían, p ocu a- ban e i a á odo ance el eng andeci- mien o de la nación que amenazaba im- pone se á odas y su gían así p olonga- das con iendas pa a man ene la paz me- dian e un equilib io de ue zas, nunca conseguido. CAPÍTULO XVIII. I. Gue as y a ados en la segunda mi ad del siglo x 11: Es- paila y F ancia y el a ado de los Pi ineos.-2. Luís XIV y el de echo de de olución. —3. Luis XIV y Holanda.- 4. Las Cä.ma as de eunión y la liga de Augsbu oo.- 5. P usia, Dinama ca y Polonia. 1. Los a ados de Wes alia no paci i- ca on po comple o á Eu opa. Con inuó la gue a en e Espada y F ancia, po que las ' gue as ci iles que había en es a na- ción daban espe anza á la p ime a de e- pa a sus an e io es desas es. Pudo, en e ec o, ecob a algunas de las ciudades pe didas, y pa a mayo o una suya, el gene al Conde se pasó a Espana y omó el mando en je e de los ejé ci os de Feli- pe IV. Pe o Tu ena con a es ó la pe i- ;. -- 129 cia é in epidez de Condé, los ance- ses ecob a on odas las en ajas pé di- das y obliga on al ey de España á pedi la paz. En 1659 se i mó el a ado de los Pi- ineos, con an a habilidad negociado po el ca denal Maza ino, como o peza po pa e de D. Luís de Ha o. Es e a ado p epa ó el ad enimien o de los Bo bones y había de se causa de la gue a de su- cesión, pues o que en él se es ipuló el ma imonio de Luis XIV con la in an a Ma ía -Te esa, hija de Felipe IV. Pe dió España casi odo el A ois y a ias ciuda- des de Flandes, y po el a ículo 42 se ija on los limi es en e España y F ancia, decla ando que los mon es Pi ineos «que habían di idido an iguamen e las Gaulas de las Espazlas , se án en lo sucesi o la di isión de los mismos dos einos». Es e a ículo se comple ó po los a ados ajus- ados en la isla de los Faisanes ó de la Con e encia el 31 de Mayo de 1660 y en Lli ia el 22 de No iemb e del p opio año, 9 -130-- y en i ud de ellos pe dimos odo el con- dado de Rosellón y el e i o io conocido con el nomb e de Ce dala ancesa, que o maba pa e de dicho condado. También en es os iempos comba ían Ingla e a y Holanda, co no po encias ma- í iln as que se dispu aban el p edominio en los ma es; la escuad a holandesa ame- nazó á Lond es y la gue a e minó po el a ado de B eda en 1667, año en el cual ya se había o o de nue o la paz en el con inen e. 2. Luís XIV, e dade o ipo del mo- na ca absolu o que desp ecia á sus súbdi- os y desconoce las leyes del hono y de la caballe osidad en las elaciones in e na- cionales, aspi aba á ex ende las on e as de su eino á cos a de los Es ados eci- nos, y pa a consegui lo apeló á la gue a, â la aición, á la as ucia y al o o. Con es e comp ó la alianza ó la neu alidad de In- gla e a, de Suecia y de a ios p íncipes alemanes, y apoyándose en una an igua cos umb e dei B aban e, llamada de echo -- 13 1 ---- de de olución, según la cual los bienes pa imoniales pe enecían á los hijos dei p ime ma imonio, a ones ó hemb as, con p e e encia á los del segundo, sos- u o que su muje Ma ía Te esa, bija del p ime ma imonio de Felipe IV, excluía á Ca los, hijo del segundo, en las p o in- cias donde es aba igen e aquel de echo, y eclamó la sobe anía de Flandes. Como e a na u al, se opusie on á es a absu da p e ensión los ju isconsul os españoles, y Luís XIV, al en e de 50.000 homb es, omó la o ensi a, iado en las escasas ue zas de que España podía dispone . Fácil le ué la ic o ia; pe o p on o se ió cómo el sis ema de equilib io eu o- peo comenzó á desen ol e se con a la casa de Bo bón. Holanda, ecelosa de los anceses; Ingla e a, enemiga na u al de ellos, y Suecia, po encia neu al, i ma- on la iple alianza, y Luís XIV, que po en onces solo se a e ía con la España de Ca los II, p opuso la paz, y en 1668 se i mó el a ado de Aquisg n, po el que 132 es i uyó aquel el F anco Condado y con- se ó sus conquis as en Flandes. En es e mismo año de 1668, y en 13 de Feb e o, se i mó el a ado de paz en e España y Po ugal, siendo muy de no a que no hay en él cláusula ninguna en que se exp ese e minan emen e que el ey de España econoce la independencia de los po ugueses y enuncia á sus de echos. 3. P on o ol ió á encende se la gue- a. El mona ca ancés, aho a aliado con Suecia y no emiendo á Ingla e a, á cuyo ey Ca los II se a ajo con o o, i i ado con Holanda, alma de la an e io coalición, que lo había de enido en sus iun os, la acome ió con un ejé ci o de 80.000 hom- b es. Alemania, España, Dinama ca y el elec o de B andebu go p es a on auxilio á Holanda; Luís XIV esis ió con o una,; in adió á Ca aluña y sus escuad as lucha- k on con las de España y Holanda; mas } p cuando supo que Ingla e a endía á a- o ece á sus enemigos, acep ó la paz y se i mó en 1678 el a ado de Nimeya. -- 133 -- Holanda conse ó la in eg idad de su e- i o io; España pe dió el F anco Conda- do y 13 ciudades de Flandes. 4. Pe o Luis XIV no es aba sa is e- cho; había llegado al apogeo de su pode , Eu opa en e a deponía sus a mas y p e- endió que las po encias ex anje as e- conociesen las decisiones de sus Pa la- men os. Ins i uyó las Cáma as de Reu- nión «inicua a imaña pa a hace con- quis as en iempo de paz » y con a la cual p o es ó oda Eu opa. Es as Cáma as debían in e p e a los a ados de Wes - alia, Aquisg án y Nímega, y euni á F ancia las dependencias de las plazas y p o incias que le habían sido cedidas. In imó á Espana que le en egase el con- dado de Alos y a ias ciudades de Flan- , des e 1 á que decía no habe enunciado po el úl imo con enio; el Gobie no de Ca - los I se negó, é inmedia amen e Luís XIV in adió nues os dominios po Na a a, Ca aluña y Flandes. Pe o Guille mo de O ange omen ó nue a alianza con a el -134- ancés y en Augsbu go se aco dó la liga en que en a on con Espada, Alemania, Holanda, P usia, Suecia, Dinama ca y Saboya; la liga aumen ó oda ía más su pode al ceñi Guille mo la co ona de Ingla e a en 1689. La gue a, en ajosa pa a F ancia, du ó has a 1697, año e i que se i mó el a ado de .Risn yck. Tan p olongadas gue as habían gas ado las ue zas de F ancia y sumido al pueblo en la mise ia; po o a pa e, Ca los II es- aba mo ibundo, se pensaba ya en desig- na le suceso , y Luis XIV, que p e endía la co ona de España pa a su nie o Felipe, es i uyó casi odas las conquis as que había hecho y econoció d Guille mo po ey legí imo de Ingla e a. Al e mina el siglo x ii quedaba p e- ponde an e F ancia. Había log ado hace en e á oda Eu opa; pe o es a, in e i- niendo siemp e pa a es ablece el equi- lib io , consiguió ambién, sal a d Ho- landa y amino a las pé didas e i o ia- les de España. --- i 35 -- 5. De o as gue as, aunque mucho menos impo an es, ué ambién ea o el con inen e eu opeo du an e la segunda mi ad dei siglo x ii. El G an Elec o de P usia, Fede ico Guille mo, d quien el a ado de Wes alia había dado la Pome- ania ul e io , el condado de Hohens ein, el a zobispado de Magdebu go y es obis- pados, alióse con Suecia con a Polonia, y jun os gana on la ba alla de Va so ia, ic o ia que ap o echó pa a hace eco- noce , en 1656, la independencia de su. ducado. Ca los X de Suecia se apode ó de Polonia é in adió la Dinama ca; pe o las po encias del No e, obedeciendo al mis- mo sen ido polí ico que p edominaba en Occiden e, se alia on con a él, le qui a- on la Polonia y le impidie on conquis a la Dinama ca. CAPÍTULO XIX. 1. Gue a de sucesión de.España.-2. Los a ados de U ech ,. 1. Finalizaba el siglo x ii, cuando l a . sucesión al ono de España ino á p e- ocupa hondamen e los ánimos den o y ue a de España. Lo que en iempos más; mode nos hubie a sido una cues ión na- cional, omó odos los ca ac e es de g a- ísimo con lic o in e nacional. P e endían la co ona de España el empe ado de Ale- mania, pa a su segundo hijo Ca los; el- p incipe elec o al de Ba ie a, y Luís XIV pa a su nie o Felipe. De nue o se encon- aban en e á en e Aus ia y F ancia; -- 239 --. eu los Cong esos de Laybach y Ve ona, en ia on ejé ci os anceses á España y opas aus iacas á los Es ados de I alia que habían p oclamado el égimen cons- i ucional. Con la Re olución ancesa de 1830 e mina la época de es as in e - enciones, an humillan es pa a los pue- blos que e an obje o de ellas y sob e odo pa a los sobe anos que las consen ían, como poco glo iosas pa a las po encias que se enca gaban de cumpli las. La ci ada Re olución de 1830 dió nue- o golpe al p incipio de la legi imidad. La Re olución de 1848, que ins au ó en F ancia la segunda República y p epa ó el segundo Impe io, u o inmensa as- cendencia en Eu opa. Dió mayo ue za al pode oso mo imien o e o mis a p o- ocado en I alia como consecuencia de las inno aciones in oducidas po Pío IX en sus Es ados en 184E y 1817. En los Paises-Bajos, Bélgica se suble ó, hízose independien e y apa eció un nue o Es a- do en el mapa de Eu opa. Toda la Alema- -- 240 nia se conmo iö, y eunióse en F anc o una Asamblea gene al, cuyos esul ados ue on insigni ican es á causa de la ac i- ud hos il de Aus ia y P usia. Fede ico Guille mo de P usia u o que p omulga la Cons i ución de 1850, que no Llegó á pone se en igo . La I alia se suble ó con a el Aus ia, insu eccioná onse am- bién Viena, Hung ía y Bohemia; Fe nan- do I de Aus ia o o gó una Cons i ución y abdicó en F ancisco José I que necesi ó el auxilio de Rusia pa a es ablece el o - den en Bohemia y Hung ía. Has a Rusia sin ió los chispazos de la Re olución, si bien a conmoción ué muy lige a y pudo el sa soco e al impe io aus iaco que se hallaba en g ande apu o eniendo que acudi á I alia y á Hung ía al mismo iempo. No se lib ó ampoco Espana dei con agio, y el pueblo de Mad id y algu- nas ue zas de la gua nición se suble a- on en los das 26 de Ma zo y 7 de Mayo de 1848. Después, el espí i u e oluciona io sub- p ^^^ - 241 --- sis e y a aiga en Eu opa. Mués anlo así la uina del segundo impe io napoleóni- co, las sang ien as escenas de la Commu- ne y la nue a p oclamación de la Repú- blica en F ancia; las e oluciones de 184 y 1868 en España; la se ie de e olucio- nes y gue as que en I alia lean conducido d la cons i ución de la nacionalidad polí- ica, acabando con el pode empo al de los pon í ices; las e o mas legisla i as en Alemania y las úl imas ans o maciones en la o ganización polí ica de Aus ia y P usia, y po úl imo, la e olución y o ga- nización del pa ido e oluciona io en Rusia, donde las ideas libe ales an ga- nando e eno. Debe no a se ambién que en nues o siglo el p incipio de in e ención, echa- zado ya po algunas po encias, ha sido aplicado po o as, si bien espec o á pue- blos ó Es ados no c is ianos ó que no o - man pa e de la sociedad eu opea. Desde es e pun o de is a, las g andes po encias ienden á ex ende po odo el mundo su 16 --- 242 es e a de acción y su in luencia; p eocu- pan los di íciles p oblemas de la ida eal, y el c ecien e desa ollo de la indus ia y el come cio ha dado mayo impulso a l a polí ica colonial, á la ez que ha exigi- do el es ablecimien o de elaciones me - can iles con pueblos que i ían has a hoy apa ados dei á ico uni e sal. El ca ác- e y las necesidades de la ci ilización mode na no consien en es e aislamien o ni se a ienen con azas ó pueblos poco expansi os. Así las g andes po encias de Eu opa han in e enido en los asun os de Tu - quía, ya apoyando á los g iegos y á los egipcios con a el sul án, ya de endiendo á es e con a Rusia á in de e i a el en- g andecimien o de la nación esla a an pelig oso pa a el equilib io eu opeo; pe o obligando siemp e á aquel á es ablece e o mas, de al sue e que en lo posible las ins i uciones del Impe io o omano se a moniza an con las que igen la ida de elación en e los demás Es ados de Eu- j Il • -,; •::V^ • , R 243 _ opa. Ingla e a se ha hecho due ia de la India, del He a , del A ganis an y dei Egip o, y unida con F ancia hizo ab i al come cio eu opeo los pue os de China y del Japön. Rusia se ha ex endido po la Sibe ia has a los con ines de China, y po el Tu ques an has a las on e as de Pe - sia. Ingla e a, F ancia, Alemania, Espa- ña y Po ugal, se han epa ido el con i- nen e a icano y las ie as oceánicas , y las g andes colonias que en una y en o a pa e del mundo, así como en Asia y Amé ica poseen las naciones eu opeas, o man pa e de la sociedad in e nacio- nal, á las que han enido á ag ega se los Es ados de Ame ica que an es ue on co- lonias, y en e los que igu a como ele- men o an pode oso como in luyen e en la ida in e nacional la g an República No e- ame icana. También con mo i o de la Re olución (le 1.818 se había iniciado el g an mo i- mien o social y comunis a que an o p e- ocupa en los ac uales días, ya p epa ado 244 po las e o mas que lle a on á cabo los Gobie nos desde ines del siglo XVIII. La población ob e a, cuyo núme o é impo - ancia ha aumen ado en los p esen es días, aspi a á emancipa se del yugo dei capi al, ensaya sus ue zas con huelgas y pa os y se p esen a como un ac o en la ida pública del que ya no es posible p escindi . La agi ación social se sien e ambién en las egiones ag ícolas, y los míse os abajado es del campo se ponen en e á en e de los g andes p opie a ios y no acilan á eces en apela , como en I landa, á la iolencia y al c imen. CAPITULO XXIX. EL DERECHO EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES MANTENIDAS EN ESTA ÉPOCA : GUERRAS Y TRATADOS. n }e 01'^ 1. Gue a de C imea y a ado y cong eso de Pa ís. --- 1Q'. 2, Gue a del Piamon e y a ado de Zu ich.-3. Gue a de P usia y Dinama ca y paz (le Viena.-4. Gue a aus- o-p usiana y a ado (le P aga.-5. Gue a de F ancia y P usia y paz de F anc o . 1.. A í mase, po espe ables his o ia- do es, que la causa de la gue a deü ien e, habida en e Rusia y Tu quía desde 1853 á 56, ué la disco dancia en que se en- con aban espec o á los San os Luga es, mien as o os hallan su o igen en la ex- cepcional si uación en que el a ado de Kou chou -Kai-Wa dj í, había colocado á -- 246 Rusia espec o á la península del Balkán. Sea po una a o a causa, el empe ado Nicolás eclamó dei sul án Abdul-Medjid, el p o ec o ado de los súbdi os g iegos e- siden es en el impe io u co; negóselo el sul án y o as las hos ilidades, Tu quía pe dió su escuad a en el ma Neg o y quizás hubie a pe dido su impe io á no ecibi la pode osa ayuda de F ancia é In- gla e a, que unidas en ia on sus escua- d as al ma Neg o y al Bál_ ico, con lo que cambió el aspec o de la con ienda. Desde la oma de Sebas opol empeza on las con- e encias en e los belige an es pa a con- eni el a ado de paz que .se i mó en Pa ís en el año de 1856. Dicho con enio acabó con el de echo exclusi o de p o ec- o ado que Rusia eje cía sob e los c is ia- nos en Tu quía esiden es, pues lo gene- alizó á cuan as po encias c is ianas i - ma on el a ado, que al p opio iempo obligaba á Rusia á pe manece neu al en el ma Neg o, cuyas aguas debía abando- na su escuad a, á no o i ica en sus --- 24 7 — cos as y á demole las o i icaciones cons- uídas. La Besa abia ué sepa ada de Rusia y ag egada á los p incipados danubianos. Es os, cons i uye on dos p incipados inde- pendien es , la Molda ia y la Val aquia, egidos po p íncipes de elección popula , pe o cuya designación debía ob ene la a i icación de la Pue a. De la misma mane a quedó cons i uida la Se ia. El a ado de Pa ís decla ó po úl imo que el es echo de los Da danelos queda ía siemp e ce ado pa a los buques de gue a. Fi mado el a ado de Pa ís, y á p o- pues a de F ancia é Ingla e a, las po en- cias que igu aban en el Cong eso publi- ca on, en Ab il de 1856, una decla ación ela i a al de echo in e nacional ma í i- mo. Hé aquí las disposiciones de es a impo an e ac a: l . a Queda abolido el co so. 2. a La me cancía enemiga, excep- ción hecha del con abando de gue a, queda ampa ada en pabellón neu al. -- 248 34 3 La me cancía neu al, excepción hecha del con abando de gue a, ampa- ada en pabellón enemigo, no es buena p esa. 4. 8 Pa a que el bloqueo sea obli- ga o io es indispensable que sea e ec i o, es deci , que se halle sos enido po ue - zas su icien es pa a impedi ealmen e el acceso al li o al enemigo. A. las po encias que no asis ie on al Cong eso se les p opuso el econoci- mien o de esas eglas, que hoy esul an adop adas po la inmensa mayo ía de los pueblos ci ilizados del globo. El Cong eso de Pa ís ep esen a dos g andes conquis as pa a el de echo de gen es; es la p ime a la gene alización, á odas las po encias c is ianas, del p o ec- o ado sob e los c is ianos esiden es en Tu quía, an es exclusi o de Rusia; y la segunda el conjun o de a inadas eglas, a iba ansc i as, que o muló pa a las elaciones ma í imas. 2. El hábil minis o i aliano conde de Ca ou mani es ó en el Cong eso de -- 255 - ción po opas alemanas has a el com- ple o pago de dicha suma. El más impo an e de los esul ados de esa gue a pa a la con ede ación de Alemania del No e ó uó su eunión, en 1870, con los Es ados del Su y la o ma- ción del impe io de Alemania en 1871 bajo el ce o del ey de P usia que oma el í ulo de empe ado de Alemania. Bien se e que en pleno siglo xIx los pueblos se han comba ido du amen e, sin que las causas que á ello los han mo- ido hayan sido más jus as y espe ables que las que de e mina on las gue as man enidas en o os iempos. Puede jus- i ica se, en cie o modo, la gue a de C imea en g acia del llamado equilib io de azas, y, sob e odo, deben elogia se, sin ese as, los acue dos del a ado que la e minó; pe o en la gue a del Pia- mon e de e minada po una indebida in- e ención y en la que no se espe a on ni los de echos del sumo Pon í ice ¿hay algo que la jus i ique? ¿ epo ó alguna ^ 256 mejo a á la causa dei p og eso? Lo mismo deci nos de las gue as habidas en e P usia y Dinama ca, y en e Aus ia y P usia; ocasionadas po usu paciones y i alidades, conculca on muchos de e- chos y semb a on p o undo y gene al males a . Po úl imo, en la gue a anco-p u- siana, hija de la sobe bia del pueblo ancés y que le ajo su condigno cas- igo, ampoco hay nada con o me con los más elemen ales p incipios del de e- cho de gen es. CAPITULO XXX. EL DERECHO EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES MANTENIDAS EN ESTA ÉPOCA. RELACIONES PACÍFICAS. L La sociedad in e nacional en nues os días.-2. El p incipio de las nacionalidades.-3. La solida idad de los Es ados cí naciones; Cong esos, con e encias y con enios in e nacio- nales; el a bi aje.-4. Acue dos in e nacionales pa a el égimen de las nue as colonias —5. La escla i ud an e el de echo in e nacional mode no; el de echo (le isi a.— 6. El ex anje o según el de echo in e nacional mode no. —^. La adminis ación de jus icia y los a ados de ex a- dición. 1. En la 6-poca p esen e es ya indu- dable, pues lus hechos lo demues an, que los p incipios del de echo de gen es se ealizan en a ias 6 impo an es ela- ciones de la ida social. Subsis e el in e- és na ional, más ú menus egois a, y cada Es ado conse a ideales y aspi aciones 258 -- polí icas que no suelen a eni se con aque- llos p incipios; pe o de día en día se an o mando nue os y más ín imos lazos de solida idad en e odos los pueblos; com- p end ē n es os que hay in e eses gene a- les y comunes con a los que no puede ni debe p e alece el p opio y exclusi o in e és de nacionalidad, y ienden á cons- i ui ju ídicamen e la sociedad in e na- cional median e a ados y con enios es- peciales que a ec an á al ó cual amo de la ac i idad humana. En el o den in elec ual, los g andes p og esos de la ciencia y las aplicaciones p ác icas de es a, sus medios de p opa- ganda y ulga ización y el consiguien e p odigioso desa ollo de la cul u a gene- al y de la ida li e a ia y a ís ica, han hecho sen i la necesidad de cambia o- dos los p oduc os de la in eligencia y de la imaginación, p oduc os e dade amen e cosmopoli as pa a los qu e . no hay ni pue- de habe pa ia ni on e as. Po o a pa - e, el mo imien o indus ial y economi- --- 259 --- co , que an ex. ao dina i ó uelo ha o- mado en nues o siglo, ap oxima y une a los pueblos en una sola sociedad, y cuando en su p opio e i o io ó en e sus compa io as una nación no halla los ele- men os de p oducción, de abajo ó de cambio que necesi a pa a sa is ace sus necesidades, los busca y encuen a en o o país. La indus ia, la na egación, el come cio, las comunicaciones, la salud pública, la p o ección al des alido y al náu ago in e esan po igual á odos los pueblos, y odos se han pues o de acue - do pa a es ablece eglas y p ocedimien- os comunes, median e los que se p es an mu ua ayuda en el cumplimien o de sus ines económicos y se a ealizando y cons i u y endo el Es ado in e nacional. .J 2. Al mismo iempo nó ase en los p esen es días una endencia á o ma g andes núcleos sociales y polí icos, un- dados, no en la ue za ni en los con e- nios más ó menos a bi a ios, esul ado de gue as y negociaciones diplomá icas, -- 260 -- sino en la unidad ó semejanza en los pue- blos de o igen, aza, lengua, e c.; es de- ci , á cons i ui Es ados nacionales. Po es o se ha dicho que es el p incipio de las nacionalidades el ca ác e dis in i o del úl imo pe íodo de la his o ia del de- echo in e nacional. Los pueblos con em- po áneos ienden, en e ec o, á c ea la e dade a nacionalidad, el Es ado nacio- nal. Así, I alia eune odos sus an iguos einos y p incipados en una sola mona - quía y aspi a á a eba a al Aus ia los e i o ios de lengua i aliana; Bélgica se sepa a de Holanda; los alemanes o gani- zan el nue o impe io, y G ecia y los Es- ados danubianos ompen los lazos que los e enían bajo el pode de los u cos; así, á la ez que se consag an los de e- chos de libe ad é independencia nacio- nal, se c ean ag upaciones más uni o mes y compac as que han de acili a la eali- zación p ác ica de los p incipios dei de- echo in e nacional; así, po úl imo, exa- ge ando acaso la endencia á que nos e- -- 261 --- e imos, se camina hacia unidades más amplias, comp ensi as de oda una aza, y no pa ece imposible que el equilib io é nico sus i uya en su dia al equilib io polí ico de los Es ados y el p incipio de las azas al p incipio de las nacionali- dades. 3. En e an o, como obse a Fio e, al p incipio del aislamien o ha eempla- zado el de la solida idad; obedecen los pueblos á la ley de la di isión del abajo; comp ende cada Es ado que es un o ga- nismo au ónomo é independien e; sien e la necesidad de i i en sociedad con los o os, y po encima de los in e eses pa - icula es de cada Es ado, se mani ies a el in e és in e nacional; el in e és de la hu- manidad, que liga con ínculos más es- echos cada ez los di e sos miemb os de la amilia humana. No bas an las ue - zas p opias de cada Es ado, po pode- oso que sea, pa a llena odas las exi- gencias de la ida mode na; necesi a el concu so de los demás, y po lo mismo ---- 262 -- p ocu a e i a desa enencias que aigan_ co no consecuencia la up u a de elacio- nes y la gue a. Solo en Ul imo é mino apelan á es a; p e ie en esol e ó p eca- e el con lic o po medio de Cong esos y con e encias, cuyas decisiones ienen ue za de ley y cons i uyen p incipios po- si i os de de echo, aplicables á las mu uas elaciones que en e sí man engan en lo sucesi o los Es ados que u ie on ep e- sen ación en aquellos. Si en o os iem- pos se cong egaban siemp e los plenipo- encia ios de las po encias pa a con eni a ados de paz, alianzas, cesiones de e- i o io, in e enciones a madas, hoy se eunen con mayo ecuencia pa a sen a p incipios que e i en p obables gue as ó pa a es ablece uniones in e nacionales median e las que puedan coope a de co- mún acue do en odas las ob as de la ac i idad humana. Po egla gene al, el Cong eso ó la Con e encia es el medio empleado pa a esol e g a es di icul ades in e naciona- -- 263 les, en la que se hallan in e esadas a- ias po encias. Los con lic os en e dos Es ados suelen decidi se po medio de comisiones mix as ó apelando al a bi aje de o a nación ó d el Sumo Pon í ice. 4. El desa ollo de la polí ica colo- nial en nues os días, y sob e odo la mayo ex ensión que han dado á sus do- minios en A ica Ingla e a y F ancia y los nue os es ablecimien os de Alemania I alia en dicho con inen e, donde ya los enían muy de an iguo, además de aquellas po encias, Po ugal y España han podido ocasiona , y han ocasionado ya en es os úl imos años, con lic os que se p e enden e i a ó zanja po medio de con enios especiales, y que mo i a on además la eunión de la Con e encia de Be lín de 1885. Es u ie on ep esen- ados en ella Alemania, Aus ia, Bélgica, Dinama ca, España, los Es ados-Unidos, F ancia, G an B e aña, I alia, Holanda, Po ugal, Rusia, Suecia y No uega y Tu - quía, y adop a on impo an es acue dos }  - 264 pa a es ablece y o dena con espí i u de co dial y mu ua in eligencia las condicio- nes más a o ables al desa ollo del co- me cio y la ci ilización en cie as egio- nes de A ica, pa a asegu a á odos los pueblos las en ajas de la lib e na ega- ción en los dos p incipales íos a ica- nos que desaguan en el Océano A lán- ico, pa a e i a las dudas y cues iones que pudie an susci a se en lo po eni con mo i o de nue as adquisiciones y oma de posesión en e i o ios de las cos as de Á ica, y pa a p ocu a el bien- es a mo al y ma e ial de las poblacio- nes indígenas. 5. El a . 6.° de la Con e encia de Be lín decla a que odas las po encias que eje zan de echos de sobe anía ó al- guna in luencia en A ica se comp ome- en á con ibui pa a la sup esión de la escla i ud y p incipalmen e de la a a de neg os. Con í manse así los p incipios del de echo in e nacional mode no, que echaza la p opiedad del homb e sob e el -- 271 --- dian e a ados, los anspo es in e na- cionales po las líneas é eas, y á conse- cuencia de las ges iones hechas po el Consejo Fede al se eunió en Be na una con e encia el 13 de Mayo de 1878, y des- pués de la gas discusiones, que du a on has a el 4 de Junio, se edac ó un p o- ec o de con enio. V Al mismo in de acili a las comuni- caciones en e los Es ados es á encami- nada la unión eleg á ica in e nacional undada á consecuencia de una con e en- cia celeb ada en Pa ís el 17 de Mayo de 1865 en e Aus ia, Baden, Ba ie a, Bél- gica, Dinama ca, Espada, F ancia, G e- cia, I alia, Sajonia, Suecia y No uega,. Suiza, Tu quía y Yu embe g. Es e a- ado ecbó las bases de la Unión, no in- e iniendo en él Ingla e a ni los Es ados- Unidos po que en es os pueblos es el e- lég a o una indus ia pa icula eje cida po cie as sociedades que la han mono- polizado. Pos e io men e se ex endió en Viena un ac a adicional ( 1 de Julio de -- 272 1868) adhi iéndose odos los Es ados de la Con ede ación Ge mánica dei No e, Rumania, Se ia, Rusia, Pe sia é Ingla- e a pa a las líneas indo-eu opeas. En 1 871 se celeb ó en Roma una con e en- cia in e nacional que e isó y mejo ó el con enio y eglamen o de Pa ís; en dicha con e encia omó ambién pa e Ingla- e a, po habe dispues o la ley de 1870 0 que se enca gase el Es ado del se icio eleg á ico. En 1875 se celeb ó o a con- e encia en San Pe e sbu go, y el 28 de Julio de 1879 celeb óse o a en Lond es, donde se i mó el_ nue o eglamen o mo- di icado, pues o en igo en 1.° de Ab il de 1880. También se ha llegado á a ios acue - dos in e nacionales pa a e i a que los Es ados cas igados po una en e medad epidémica ó endémica se ean en uel os en la uina consiguien e á la absolu a comunicación con los demás. Los conse- j os de sanidad, las jun as de los pue os, los laza e os, las cua en enas, e c., a- 273 -- an de a moniza el debe que los Es a- dos ienen de ela po la salud de sus ciudadanos con la p o ección debida á las pe sonas y cosas ex anje as. Facili adas, como hemos is o, las comunicaciones, ap oximados los Es ados, el come cio, elemen o impo an ísimo de la sociedad ju ídica in e nacional, lia p og esado no ablemen e. Cuando Ingla- e a se decidió a aboli su ac a de na e- gación y p ospe ó la eo ía del lib e cam- 7^io, hubo en los Es ados gene al enden- cia Ei ensancha el come cio. El aumen o siemp e c ecien e de a- ados consula es y el es ablecimien o de los consulados, es consecuencia de las mul iplicadas elaciones come ciales, y odos los días se leen nue os acue dos sob e es e pun o. 3. O o de los adelan os del de echo de gen es en nues os días, es la p o ec- ción concedida á la p opiedad li e a ia, a ís ica é indus ial de los ex anje os, po la mayo pa e de los pueblos de 18 274 Eu opa. El Cong eso eunido en Viena, con mo i o de la Exposición de 1873; el de la Asociación inglesa, habido en La. Haya en 1875; el eunido en B ema en 1876, y el de Pa is en 1878, han eco- nocido muy opo unamen e la necesidad de una ley gene al que haga desapa- ece las di e encias en e las di e sas. legislaciones en ma e ia de de echos co- espondien es á los au o es de ob as li- e a ias, a ís icas y cien í icas é indus- íales. La p opiedad indus ial se halla en Holanda é Ingla e a, igualmen e ga an- izada pa a nacionales y ex anje os. En I alia es á dispues o que «las ma - cas y signos dis in i os usados legalmen e en el ex e io pa a los p oduc os y me - cancías de áb icas come cios ex anje- V os que se expendan en el Es ado, ya pues os sob e animales de aza ex anje- a que pene en en el eino, se án eco- nocidas y ga an izadas, con al que se obse en en dichas ma cas y señales las -- 275 p esc ipciones es ablecidas pa a los na- cionales.» En F ancia, celas disposiciones de las o as leyes igen es en lo ela i o al nom- b e come cial, ma cas, g abados ó mode- los de áb ica, se án aplicadas en bene- icio de los ex anje os, si la legislación de su país ó los a ados in e nacionales asegu an allí á los anceses las mismas ga an ías.» En Suiza los ex anje os es án au o i- dos pa a hace que se egis en sus ma - cas, siemp e que se hallen es ablecidos en Es ados que o ezcan la ecip ocidad, y con al que p ueben que su ma ca ó su azón come cial es án su icien e- men e ga an idos en el luga de su esi- dencia.» En España la alsi icación de las ma - cas ex anje as, con pe juicio de los ciu- dadanos de aquellos Es ados con quienes el Gobie no español ha celeb ado a ados ad hoc, se cas iga con a eglo á las dispo- siciones del a . 217 dei Código penal, y 276 -- puede da luga á una acción penal de daños y pe juicios. 4. Se ía a ea in e minable ci a los nomb es de los muchos y muy no ables cul i ado es que ha enido la ciencia dei de echo in e nacional en es e úl imo pe- íodo que eseñamos; nos limi a emos á ci a á los i alianos Romagnosi, Mamiani y Fio e; los ingleses Philinno e, y 'Whea- on; al no e-ame icano Cal o; al uso Ma ens, y al alemán Neuman. 5. An es de deja la pluma debemos llama la a ención del que es o leye e sob e dos hechos, ecien emen e ocu i- dos, ambos de innegable in luencia en la es e a in e nacional; es el uno el a bi aje dei sumo pon í ice León XIII en la cues- ión su gida en 1885 en e España y Ale- mania; el o o, la se ie de Cong esos ca- ólicos que de poco iempo á es a pa e ienen celeb ándose. La in e ención dei a a en el asun o hispano-alemán es el pP ac o in e nacional más con o me con las eglas inmu ables de la mo al y el me e-- -- 277 -- cho de cuan os se han ealizado en los iempos mode nos. Decla emos una ez mÉís que, á nues o juicio, en los iempos ac uales solo puede da solución pací ica á las cues iones in e nacionales, el ep e- sen an e de Dios en la ie a, el ica io del que p edicó la a e nidad y la igual- dad, el que solo es á unido con los hom- b es po lazos de ca idad y amo , el que no sien e ambiciones, nl en idias, en el que no hay in e eses mezquinos y e- enos. Los ca ólicos de a ias naciones, euni- dos bajo la p esidencia de sus p elados, ienen celeb ando Cong esos, des inados á omen a la uniön de los que comulgan en la san a e del c uci icado; en es as Asambleas se abaja en de ensa de los conculcados de echos de la Iglesia y po la p opaganda de la e; sus acue dos ie- nen singula ascendencia, po lo que su impo ancia in e nacional es g andísima. El día en que odos los homb es p o esa- sen la san a eligión ca ólica, la sociedad - 278 ju ídica in e nacional se ía un hecho in- discu ible; los inmu ables p incipios dei de echo na u al egula ían odas las hu- manas elaciones, las on e as se ían an solo galas dei plane a; las nacionalidades un ecue do his ó ico. F1N. Págs. DEDICATORIA.  V ADVERTENCIA PRELIMINAR.  VII LICENCIA ECLESIÁSTICA.  IX PROLOGO..  XI CAPÍTULO I. - 1. Concep o gene al de la his o ia del de echo de gen es.-2. Obse ación p e- ia. – 3. Di isión de la his o ia en seis pe- íodos  1 1. E . PERIODO. -- Desde la c eación dei mundo has a la des ucción dei Impe- io omano de Occiden e (476)  7 CAPÍTULO II.—El mundo o ien al.—Conside a- ciones gene ales.  7 CA 'I'ULO I11. - 1. La China.-2. India.  11 CAPÍTULO IV. - 1. Los impe ios asi io-babilónico y p uedo-pe sa.-2. Los enicios y los ca a- gineses.-3. Los egipcios  20 CAPÍTULO V.—Los heb eos  29 CAPÍTULO VI.— GIIECL1. - 1. Los iempos p i- mi i os y he oicos: el aislamien o y el exclu- si ismo de aza.-2. Los iempos his ó icos: elaciones en e los Es ados g iegos  34 Págs. CAPÍTULO VII.—Los ex anje os en los Es ados g iegos.-2. Las ligas an ic iónicas.-3. Los juegos públicos. — 4. Los a ados públicos y las gue as.-5. El equilib io in e nacional.  41 CAPÍTULO VIII.—ROMA.— 1. La ue za como p incipio del de echo.-2. La conquis a y las elaciones in e nacionales.--3. Ideas y máximas de los ilóso os  47 CAPÍTULO IX.---1. Los eciales.-2. Los ex an- je os en Roma; la hospi alidad; el p e o pe- eg ino; los ecupa o es.-3. T a ados pú- blicos; embajadas.— 4. El de echo de gen es; la eo ía del . equilib io  54 2.° PERÍODO.—Desde la des ucción del Impe io omano has a la paz de Wes - alca (476-1648).  63 CAPITULO . - 1. El c is ianismo.-2. La Iglesia; los concilios; el de echo omano y el de e- cho canónico..  65 • CAPÍTULO XL-1. Los bá ba os.-2. El eudalis- mo.-3. Condición del ex anje o.-4. P in- cipios de uni o midad bajo el égimen eu- dal; la caballe ía  CAPÍTULO XIL--1. Las c uzadas.-2. Relaciones y a ados con pueblos no c is ianos.-3. El de echo ma í imo. 4. Resumen de la Edad Media  •  CAPÍTULO XIII.-1. Eu opa al comenza la Edad Mode na. -- 2. Los descub imien os geog á- 71 7g OBRAS DEL MISMO AUTOR. Concep o dei de echo in e nacional. Discu so esc i o pa a ob ene el g ado de Doc o en De echo. 1889. Poesia lí ica española del siglo XVII. Discu so esc i o pa a ob ene el g ado de Doc o en Filoso ía y Le as. 1890. Apun es pa a un es udio sob e la gue a y la paz a mada. Un o p o de 200 páginas. Se- gunda edición p ecedida del in o me emi- ido ace ca de es e lib o po la Real Acade- mia de Ciencias Mo ales y Polí icas y de un p ólogo del S . Ma qués de Oli a . 1891.