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TRABAJO DE FIN DE GRADO _____________________________________________________________________________ La evolución del magacín televisivo en España: desde los programas de variedades de TVE y el infoentretenimiento, hasta el politainment y la tertulia política ______________________________________________________________________ Autor: Tutor: Cristian López Domínguez Miguel Bobo Márquez 9 de septiembre de 2020
2 ÍNDICE 1. Introducción…………………………………………………….6-14 1.1. Justificación del tema…………………………………………………..8-11 1.2. Objetivos de la investigación………………………………………….11-12 1.3. Hipótesis de la investigación………………………………………….12-14 2. Marco teórico…………………………………………………..14-25 2.1. La «paleotelevisión»…………………………………………………...16-17 2.2. La «neotelevisión»…………………………………………………......17-23 2.3. El magacín…………………………………………………………......23-25 2.3.1. Definición y características……………………………………23-25 2.3.2. El magacín en España…………………………………………….25 3. Metodología……………………………………………………25-26 4. Resultados…………………………………………………….26-119 4.1. El origen del magacín………………………………………................26-33 4.2. Por la mañana (1987-1989) el magacín matinal pionero……………33-40 4.3. La desregulación del mercado televisivo en España (1990)…………40-41 4.4.La influencia de los talk shows y otros formatos en el magazine español……………………………………………………………….....41-45 4.5. El magacín español -desde la década de los 90s hasta la actualidad………………………………………………………………45-54 4.5.1. Representación de programas magacines en los diversos canales televisivos españoles (1990-2020)…………………………......46-54 4.6. Los programas-magacín informativos, matinales o vespertinos, en España (1990-2010)………………………………......54-67 4.6.1. De tú a tú (1990), Antena 3…………………………………….57-58 4.6.2. El programa de Hermida (1991), Antena 3……………………58-59 4.6.3. En buena hora (1990), TVE……………………………………59-61 4.6.4. Cada mañana (1991), TVE………………………………….....61-62 4.6.5. ¡Hola Raffaella! (1992), TVE………………………………….62-63 4.6.6. Tele 5 ¿dígame? (1990), Telecinco…………………………...........63 4.6.7. Las mañanas de Tele 5 (1993), Telecinco………………….......63-64 4.6.8. Espacios con un tipo de formato magacín diferente: Los magacines directos. Madrid Directo, Andalucía Directo, En Connexió y En Directo………………………………….......64-67 4.7. Los grandes magacines de la década de los 2000s……………….......68-90 4.7.1. El programa de Ana Rosa/AR (2005), Telecinco………….......68-77 4.7.2. Espejo Público (2006), Antena 3……………………………….77-83 4.7.3. La mañana / Las mañanas de l 1 (2009), TVE………………...83-90 4.8. El infoentretenimiento político en España……………………………90-94 4.9.El magacín: el formato ‘estrella’ del infoentretenimiento en España……………………………………………………………...94-95 4.10. Los magacines de la última década: El politainment, la
3 ÍNDICE política como espectáculo en los medios y la irrupción del género rey: la tertulia política………………………………........95-117 4.10.1. Politainment: la política como espectáculo en los medios de comunicación……………………………………………...101-102 4.10.2. Las tertulias políticas………………………………………..102-104 4.10.3. Al Rojo Vivo (2011), La Sexta…………………………….....104-113 4.10.4. Las mañanas de Cuatro (2006), Cuatro………………….....114-117 4.11. Críticas a los magacines y al infoentretenimiento………………117-119 5. Conclusiones…………………………………………….......119-122 6. Bibliografía………………………………………………….122-127 7. Webgrafía…………………………………………………...127-129 _____________________________________________________________________________ La evolución del magazine televisivo en España: desde los programas de variedades de TVE y el infoentretenimiento, hasta el politainment y la tertulia política ______________________________________________________________________
4 RESUMEN A finales de la década de los ochenta, el paso de la «paleotelevisión» a la «neotelevisión» trajo consigo numerosos cambios en las formas de producción y consumo televisivas. En este nuevo contexto neotelevisivo, la hibridación de géneros y la fusión entre ficción, entretenimiento e información dieron lugar a un nuevo fenómeno audiovisual, el infoentretenimiento, en el que un formato hegemonizaba la parrilla televisiva: el magacín. Esta modalidad, considerada como el género híbrido por excelencia y el mayor ‘programa contenedor’ por la diversidad de contenidos y se configuró ya desde un principio como uno de los formatos estrella de la pequeña pantalla. Pese a ello, los magacines tuvieron un precedente claro en nuestro país: los programas de variedades, espacios como La Hora Philips, El Festival Marconi o Buenas tardes que fueron emitidos por la televisión pública desde mitad del siglo XX y hasta la década de los ochenta. Tras los programas de variedades, el ya fallecido periodista Jesús Hermida importó desde Estados Unidos la pionera fórmula del magacín matinal a través del espacio que él mismo dirigía y presentaba: Por la mañana (TVE). Desde los primeros magacines matinales que surgieron tras este, como De tú a tú (Antena 3), En buena hora (TVE) o Las mañanas de Tele 5 (Telecinco), este formato ha evolucionado muchísimo acorde a los intereses de la audiencia y a la influencia de otros formatos como el talk show, siendo su representación en la parrilla televisiva muy abundante, pero dispar según cada cadena. A la frescura de los magacines directos le siguió el envite televisivo de los grandes magacines matinales y de sus presentadoras por erigirse como ‘los reyes de la mañana’, en los que actualidad diaria, política, sucesos, crónica social y prensa rosa convivían en perfecta simbiosis. Durante la última década, sin embargo, muchos de los magacines optan por hacer del contenido político, y de aquellos géneros televisivos que mejor se adecúen y exploten las posibilidades de la esfera política, el eje vertebrador sobre el que gire todo el programa. La información y, más concretamente, la de índole política, ya no es monopolio de los servicios informativos. Los magacines informativos están asumiendo un papel primordial en el debate político diario. La política, eso sí, se ha sumergido en el complejo mediático de la mano del entretenimiento, dando lugar a un nuevo fenómeno, el politainment, un término para definir a la política convertida en espectáculo. En este reciente panorama, del que beben espacios como Al Rojo Vivo, Las mañanas de Cuatro o La Sexta Noche, la tertulia política se ha consolidado como la fórmula más repetida en la televisión de nuestro país y la de referencia en la creación de opinión en el entorno audiovisual. Palabras clave: magacín, infoentretenimiento, televisión, programas de variedades, programa contenedor, neotelevisión, paleotelevisión, desregulación televisiva, politainment, magacines directos, magacines informativos, magacines matinales, talk show, hibridación de géneros, tertulia política, política, espectáculo ABSTRACT At the end of the 1980s, the transition from “paleo-television" to "neo-television" brought about numerous changes in the forms of television production and consumption. In this
5 new neo-television context, hybridization of genres and fusion between fiction, entertainment and information gave rise to a new audiovisual phenomenon, infotainment, in which one format was dominating television grid: the magazine. This modality, considered hybrid genre par excellence and the largest 'container programme' due to the diversity of contents, was configured from the beginning as one of the star formats of the small screen. In spite of this, there was a clear precedent in our country for magazines, variety programmes, spaces such as La Hora Philips, El Festival Marconi or Buenas tardes that were broadcast by public television from the middle of the 20th century until the 1980s. After variety programmes, the late journalist Jesús Hermida imported from United States the pioneering formula of the morning magazine through the space he directed and presented: Por la mañana (TVE). Since first morning magazines that emerged after this one, such as De tú a tú (Antena 3), En buena hora (TVE) or Las mañanas de Tele 5 (Telecinco), this format has evolved a lot according to the interests of the audience and influence of other formats such as talk shows, being its representation abundant in the TV grid but different according to each channel. The freshness of the live shows was followed by television struggle of the big morning shows and their presenters, who were 'kings of the morning', in which daily news, politics, events, social news and tabloids lived in perfect symbiosis. During last decade, however, many of the magazines have chosen to make political content, and those television genres that best suit and exploit the possibilities of political sphere, the backbone around which entire programme revolves. Information, and more specifically information of a political nature, is no longer monopoly of the information services. Information magazines are taking on a major role in the daily political debate. Politics, however, has become immersed in media complex, hand in hand with entertainment, giving rise to a new phenomenon, politainment, a term to define politics turned into show. In this recent panorama, which drink from spaces such as Al Rojo Vivo, Las mañanas de Cuatro or La Sexta Noche, political gatherings have been consolidated as the most repeated formula on television in our country and reference in the creation of opinion in audiovisual environment. Keywords: magazine, infotainment, television, variety programmes, container programme, neo-television, paleo-television, television deregulation, politainment, live magazines, news magazines, morning magazines, talk show, genre hybridisation, political discussion, politics, show
6 1. Introducción En los años ochenta, los grandes medios de comunicación televisivos estatales europeos se vieron obligados a compartir el monopolio del que hasta entonces disfrutaban con las nuevas cadenas privadas. La «paleotelevisión», la concepción televisiva existente hasta ese momento, se caracterizaba por presentar una clara separación de géneros, edades y públicos, y por perseguir tres propósitos: formar, informar y entretener. Este nuevo paradigma, sin embargo, trajo consigo la llegada de un nuevo contexto, el neotelevisivo. Este, que supuso la multiplicación de canales, tuvo sus principales consecuencias en la economía televisiva —segmentación de las audiencias— y en las formas de consumo, ahora fragmentado al ritmo que marcan los telespectadores a través del zapping. La irrupción de la «neotelevisión» llegó de la mano de numerosos cambios, no solo en las formas de consumir televisión, donde el espectador deja de ser un sujeto pasivo para tomar las veces de activo gracias al desarrollo de la tecnología audiovisual —proximidad e interactividad de la audiencia—, sino también en las veces de producir el contenido televisivo. Los géneros se mezclan e hibridan, diluyéndose los límites y diferencias entre ellos, y el contenido televisivo abandona su actitud referencial y documental, para partir hacia tierras mediáticas en las que los “gustos” de los televidentes marcan la programación de la parrilla: se especula con una realidad cotidiana-vivencial-emotiva, a la vez que se espectaculariza, dotándola de teatralidad inherente al código televisivo. La «neotelevisión» puso de relieve un nuevo escenario en el que las diferencias entre lo público y lo privado, lo general y lo particular, así como lo político y lo sensacionalista se confunden. En él, tres grandes pilares sustentan el quehacer televisivo: la información, la ficción y el entretenimiento. En esta nueva era informativa, asimismo, como sostiene señala Krüger, la fusión de géneros empieza a dominar las parrillas de programación encabezados por una nueva tipología de textos audiovisuales que se recogen bajo el nombre de infoentretenimiento (1988). Cada vez resulta más difícil trazar las líneas que separan un género de otro; es más, resulta prácticamente imposible determinar si son los espacios de información los que están invadiendo los contenidos dedicados al entretenimiento (Sorrentino, 2006), o, por el contrario, si es el entretenimiento el que invade el campo informativo (Buonanno, 1999). A este contexto neotelevisivo se adecuará perfectamente un nuevo formato por su facilidad para integrar un amplísimo abanico de géneros, contenidos, tratamientos y enfoques: el magacín. Este formato, considerado el género híbrido por excelencia por ser el mayor ‘programa contenedor’ de géneros, muestra como ningún otro el fenómeno de la hibridación de contenidos —informativos, musicales, de opinión, de entretenimiento, de ficción…—. Los magacines y el infoentretenimiento, pese a ser novedosos, tuvieron un claro precedente en nuestro país: los programas de variedades. Presente ya durante los primeros años de televisión, estos comprendían recursos y formatos de toda índole: música, pasatiempos, magacines, humor, concursos, números circenses, marionetas…Recogían la experiencia de los programas hechos “cara al público” en aquella radio de evasión de los años cincuenta. El primero de estos programas variedades que se emitió fue La Hora Philips, producido por Fernando García de la Vega, sucediendo tras él y hasta el segundo lustro de la década de los ochenta numerosos más.
7 En España, ya desde la desregulación del mercado televisivo, el magacín se ha convertido en uno de los formatos clásicos de infoentretenimiento caracterizado por hacerse eco de la agenda periodística. El magacín es un tipo de programa que aborda la actualidad diaria a través de entrevistas, debates, tertulias, reflexiones, conexiones a pie de calle, concursos, actuaciones, colaboradores periódicos, secciones y otros tantos colaboradores fijos y, sobre todo, la presencia de un presentador/a que se convierte en una figura “imprescindible” dentro de este género y que goza de popularidad de la audiencia actuando de gancho para esta. Calabrese apunta que este formato destaca, entre muchos otros aspectos, por: convertir en espectáculo televisivo todo tipo de material extratelevisivo; imponen la conversación como el espectáculo televisivo por excelencia; formalizan un verdadero pret-a-parler televisivo, constituido por las continuas referencias al espectador que llevan a cabo; transforman la función fática o el contacto con el espectador en la función dominante de la comunicación; y hacen pasar el “efecto en directo” —la emisión en directo o el falso directo— a la condición sine qua non de la representación (1989, en Lacalle, 2001: 14). En nuestro país, para clasificar las diversas tipologías de magacines se atiende a la franja horaria en la que estos espacios son emitidos. Asimismo, aquí, desde el considerado magacín pionero, el espacio que fuera dirigido y presentado por el ya fallecido y afamado periodista, Jesús Hermida, Por la mañana (TVE, 1987), los magacines han experimentado una evolución considerable en su quehacer, en sus contenidos, en los géneros que integra y en los recursos utilizados. Aquellos primeros de la década de los noventa en los que cualquier modalidad de género y técnicas eran aunables, dieron paso a los grandes magacines matinales y vespertinos que han competido por hacerse con la etiqueta de ‘rey y reina de las mañanas’ —Las mañanas de la 1, Espejo Público y El programa de Ana Rosa—, y en los que actualidad diaria y política, sucesos, crónica social y prensa rosa han convivido de forma simbiótica. Estos últimos, que han coexistido con los magacines directos —Madrid Directo, España Directo o Andalucía Directo—, han sido testigos de la irrupción del fenómeno que impera desde la última década en los magacines y talk shows del panorama televisivo español: el politainment —la política convertida en espectáculo—. Estos espacios optan por hacer del contenido político, y de aquellos géneros televisivos que mejor se adecúen y exploten las posibilidades de la esfera política, el eje vertebrador sobre el que gire todo el programa, siendo actualmente la tertulia política la fórmula de referencia y una de las más repetidas en el panorama televisivo español. En el presente trabajo se abordan numerosos frentes. Se estudian las razones que llevaron a que la transición del contexto paleotelevisivo al neotelevisivo —como los catalogaba Umberto Eco—, propició la irrupción de un nuevo fenómeno, el infoentretenimiento —la fusión entre información y entretenimiento—, y, por ende, del magacín como el formato idóneo y de referencia en el nuevo marco televisivo. Se profundiza en las características del magacín como formato y de los primeros magacines que coparon la parrilla televisiva tras la desregulación de este mercado, pormenorizando géneros, recursos, detalles, presentadores, contenidos, estructura secciones o invitados y colaboradores que fueron parte de multitud de ellos —atendiendo a los rasgos genéricos y al análisis de las emisiones disponibles en formato online que hay de todos ellos—.
8 También se retrocede en el tiempo, hasta el período comprendido entre mediados del siglo XX y finales de la década de los ochenta, para examinar los precedentes más claros que tuvieron los magacines, los programas de variedades emitidos en los canales estatales, buscando conocer todos los detalles de estos, la cantidad que fueron emitidos y las diferencias que reside entre estos espacios de variedades y el concepto de magacín que imperó en la parrilla televisiva desde la llegada del contexto neotelevisivo. En este trabajo se contabilizan, nombran y examinan los magacines que han sido emitidos desde los años noventa y hasta la actualidad en los diferentes canales del dial televisivo en España, y cuáles han sido aquellos que han recurrido más a este formato de referencia frente a otros tantos. Se expondrá las diferentes tipologías de magacines que hay en nuestro país, y el criterio primordial por el que se opta para llevar a cabo la clasificación. Siguiendo el objetivo principal de conocer la evolución que han seguido los espacios con formato magacín, esta investigación describe y razona la influencia que han recibido de otros formatos como los talk shows o de la continua variación en los gustos e intereses de la audiencia. Asimismo, ahonda en varios magacines directos —como Madrid Directo, España Directo o Andalucía Directo— y en la frescura que estos aportaron a la concepción y límites hasta entonces prescritos de este formato, y entra a analizar de lleno a los principales magacines que se establecieron en la franja matinal a partir de la primera década del siglo XXI y que comenzaron un duro envite por hacerse, junto a sus presentadoras -mayormente- en los ‘reyes de mañana’. Estos espacios reúnen información, política, crónica social, sucesos o prensa rosa, a través del uso de géneros como la noticia, la entrevista, el reportaje, la tertulia, el debate, el concurso, las actuaciones musicales o el humor. Los tres principales magacines matinales han sido Las mañanas de la 1, Espejo Público y El programa de Ana Rosa, siendo todos ellos desgranados hasta el más ínfimo detalle en este estudio. Por último, en primer lugar, se precisa el porqué del éxito de estos magazines, y, en segundo lugar, se atiende, se aborda y se pormenoriza la nueva concepción de magacín que ha comenzado a imperar desde 2010 y que se aleja de aquella más clásica —que los atisbaba como programas contenedores— para decantarse por los géneros informativos y de opinión y, sobre todo, la tertulia política. Durante la última década, muchos de los magacines han optado por hacer del contenido político y de aquellos géneros televisivos que mejor se adecúen y exploten las posibilidades de la esfera política el eje vertebrador sobre el que gire todo el programa. Lo han hecho, eso sí, de manera particular, adecuando la posibilidad de espectacularización de las que puede proveer la televisión a un contenido y a un formato. El resultado ha sido la irrupción del politainment, la unión de la política y el entretenimiento, y la política convertida en puro espectáculo. Muestra de ello fue la naturaleza del espacio pionero en este sentido, Al Rojo Vivo, el programa presentado y dirigido por Antonio García Ferreras que fue toda una innovación en el panorama televisivo cuando 2011 se estrenara. En estos programas y en este incipiente nuevo juego televisivo, las tertulias políticas han adquirido una relevancia importante en los últimos años en las televisiones generalistas, erigiéndose como espacios de debate sobre la actualidad y en la fórmula audiovisual de referencia para la creación de opinión. 1.1. Justificación del tema
9 El magacín es uno de los formatos estrella en España por su capacidad de aunar en un mismo espacio multitud de géneros, contenidos, tratamientos, enfoques y recursos, de mezclar información y entretenimiento hasta hacer que se diluyan, y por ser el foro comunicativo de la agenda periodística. En nuestro país, este formato ha sido desde la desregulación del mercado televisivo —entrada en escena de las cadenas televisivas privadas— uno de los más manidos por los diferentes diales, haciendo suyo prácticamente franjas horarias del día como la mañana —magacines matinales—, la tarde —magacines vespertinos— y la medianoche —late nights—. Cabe destacar, pese a lo que se tiene concebido, que el magacín, tras la llegada del nuevo contexto neotelevisivo, no fue un formato plenamente pionero, sino que tuvo un precedente claro: los programas de variedades. Estos espacios emitidos por la cadena pública desde mitad del siglo XX y hasta finales de los ochenta y que seguían la fórmula de referencia de las revistas radiofónicas existentes durante los años cuarenta, combinaban recursos y formatos de toda índole: música, pasatiempos, magacines, humor, concursos, números circenses, marionetas…Numerosos fueron durante esas tres décadas los espacios de esta índole emitidos. No obstante, el primer magacín como tal — siguiendo la actual concepción de este formato— no llegó hasta 1987, cuando el ya fallecido y afamado periodista Jesús Hermida, importara esta fórmula de referencia desde USA, dirigiendo y presentando él mismo el espacio Por la mañana, emitido por TVE. Fue la primera de las pruebas de percepción de la reacción del público —audiencia, más tarde, tras la configuración del espectador en sujeto activo del proceso comunicativo televisivo—. Desde entonces, el magacín ha evolucionado considerablemente durante los últimos 30 años en sus formas de producción de contenidos, en los géneros y recursos utilizados, en las herramientas por las que ha ido optando y en los enfoques que ha ido tomando. La concepción del magacín ha cambiado de forma notoria desde aquellos espacios ‘contenedores’ que colocaron en la parrilla de programación televisiva las grandes cadenas de la primera década de los noventa, donde convivían en un mismo programa entrevistas, debates, tertulias, reflexiones, conexiones a pie de calle, concursos, actuaciones, colaboradores periódicos, secciones y otros tantos colaboradores fijos y, sobre todo, la presencia de un presentador/a que se convertía en una figura “imprescindible” dentro de este formato. Aspectos como la influencia de otros espacios como los talk shows, importados muchos de ellos desde Estados Unidos, y los cambios en las formas y gustos de consumo de los telespectadores, han propiciado que los magacines vayan mutando progresivamente y acorde a las exigencias que los contextos sociopolítico y televisivo requerían. Durante las dos últimas décadas, se ha ido denotando una expansión de los programas de infoentretenimiento que mezclan información de actualidad con contenidos más livianos y frívolos que sirven para atraer a un público amplio y heterogéneo. Esta expansión ya alcanza a todas las cadenas, incluidas las públicas, siendo su presencia muy abundante en la parrilla televisiva y dispar según la cadena de la que se trate. Según el estudio de Berrocal, Redondo, Martín y Campos (2014) la ampliación de la oferta con la implantación de la Televisión Digital Terrestre ha hecho que se incremente la presencia de programas de infoentretenimiento hasta alcanzar el 34,91% en el caso de La Sexta — cadena con más espacios de este tipo— o el 8,12% en el caso de La 2 de Televisión
16 2.1. La «paleotelevisión» La «paleotelevisión» hace referencia a aquella tipología existente hasta mediados de los ochenta, y que se caracterizaba por presentar una clara separación de géneros, edades y públicos; los distintos programas funcionaban con un contrato de comunicación específicos y la parrilla tenía un rol estructurado definido. De hecho, la interactividad y el rol activo de la audiencia, medidos a través de encuestas y propiciado mediante llamadas telefónicas a los programas o la participación del espectador en el plató, no hicieron acto de presencia hasta que se viera sucedida por la neotelevisión. La paleotelevisión pertenecía, aún, al ámbito del discurso institucional, como la escuela y la familia: las cadenas eran públicas y la relación con el espectador no era de proximidad, sino jerárquica, ya que el medio asumía la funciones divulgativas y educativas -ya mencionadas-, y a veces el dirigismo político. El sexo y el dinero, asimismo, se consideraban temas tabú (Casetti y Odin, 1990: 14). Este modelo televisivo monopolizado por el Estado y extendido en toda Europa, desarrollaba una televisión de finalidad política, cultural y social. Bajo esa tutela estatal y llevando por bandera el sentimiento de servicio dedicado a la ciudadanía, tal y como escribe María del Camino Gallego, “la paleotelevisión se guiaba por unos parámetros que había propuesto en su día John Reith para la BBC: formar, informar y entretener” (2015: 31). El carácter pedagógico de la paleotelevisión proveía al Estado de un instrumento de control sobre la población y un instrumento de enseñanza. Este formato circunscribía un proyecto de educación cultural y popular basado en un “contrato de comunicación pedagógica en el que los telespectadores constituían una gran clase y en donde los profesionales de la televisión serían los maestros (Piscitelli, 2005). Casetti y Odin sostienen que la televisión pedagógica ramificaba su quintaesencia en tres direcciones: tiene como objetivo transmitir saberes; es una comunicación vectorizada con todo aquello que significara voluntarismo, casi dirigido, en la forma de interpelar a su destinatario; y es una comunicación fundamentada sobre la separación y la jerarquización de roles. Con ello, se desarrollaba una televisión referencial, documental con propósitos educativos, formativos e informativos a través de programas de corte pedagógico, cultural y popular, generalmente de factura doméstica, que se emitían básicamente en función del sentido de la oportunidad y del menester político. En definitiva, la «paleotelevisión» actuaba como medio de información, como elemento de difusión cultural y como espectáculo. Sin embargo, como apunta Contreras, bajo estas máximas superficiales cuyo propósito primario era el de articular la vida social del individuo, subyacen “otras aspiraciones ideológicas o económicas, no tan altruistas, que, de hecho, ponen en entredicho el propio concepto guía de servicio público (2001: 57). Por su parte, al espectador la «paleotelevisión» le proporciona una mirada al mundo exterior, anteriormente desconocido. Se convierte en destinatario de mensajes de imágenes cotidianas, concibiéndose como un sujeto pasivo y tomando el mero rol de consumidor de programas. Según Pastoriza, se establece una “visión vertical de la televisión en cuyos contenidos los espectadores no pueden influir y en cuyas programaciones aparecen en su gran mayoría las personas señaladas por el aura del éxito convencional, que transmiten un mensaje cargado de pedagogía” (1997: 13).
17 2.2. La «neotelevisión» El «paleocontexto» comunicacional y televisivo anteriormente detallado varío, sin embargo, con la llegada de la era neotelevisiva, que coincide con el inicio de las emisiones privadas. La década de los setenta y ochenta marcará en Europa un antes y un después en la forma de hacer y de ver la televisión. La eclosión de la competencia hacia las televisiones públicas europeas, provocará el surgimiento de nuevos modos de producción, convirtiéndose con ello la televisión en una auténtica empresa que pretende rentabilizar sus productos -abandonando así este soporte de comunicación el viejo ideal de servicio público con el que nació-. Este proceso vino amparado por el auge, dentro de la escena política, de toda una serie de cambios que propiciaron una legislación tendente a la supresión de los monopolios estatales sobre la televisión. Este fenómeno estaba justificado merced a las diversas revoluciones que habían tenido lugar en diferentes niveles: económico, social, tecnológico…—entre otras—. Ante esos cambios económicos, tecnológicos y sociales que los ciudadanos de las diversas naciones europeas reclamaban, los sistemas de producción televisiva se presentaban como ineficaces y obsoletos. Además, los ciudadanos se sentían cada vez menos identificados con el modelo público de televisión. Esta idea es compartida por muchos autores, entre ellos Contreras, que apunta que “no se podían aislar las evidentes modificaciones de los modelos programativos de las mutaciones económicas, tecnológicas, políticas y sociales que se estaban viviendo en el mundo occidental” (2001: 67). Este mismo autor recoge el diagnóstico que hacían dos investigadores italianos, Grandi y Richeri en el año 1976, sobre la crisis en la que se vio inmerso el modelo público europeo. De hecho, aducían esta crisis a, en primer lugar, “una organización caduca de los sistemas de producción”; en segundo lugar, a “una cada vez menor identificación de los ciudadanos con los sistemas poco democráticos y participativos que proponía la televisión estatal”; y, por último, a las dudas que sobre el servicio tienen unas clases políticas que viven de manera contradictoria las tensiones entre su deseo de controlar la televisión y las repercusiones sociales negativas que tienen esos manejos” (2001: 68). Ante este panorama social que instaba al cambio estructural en numerosas parcelas, una de las muchas consecuencias fue la desregulación de los modelos públicos de televisión vigentes hasta entonces. Diagnóstico parecido al que realizaban Grandi y Richeri fue elaborado por Bustamante, quien explica que esta crisis a la que llegan los distintos modelos públicos de televisión responde a diversos factores. Entre ellos, “el económico-financiero debido al descenso en los ingresos por un canon estancado —saturación del parque de los televisores, evasión del abono del canon—, aumento de los gastos por el incremento de las horas de emisión y por la inflación en los costes ocasionados por la competencia de muchos géneros de programas. Las televisiones públicas buscan el equilibrio incrementando su dependencia de la publicidad y unido a la búsqueda de la máxima audiencia con sus competidores privados, deslegitima su existencia” (1999: 58). Otros de los motivos que apunta Bustamante es el político, en el que los Gobiernos y Estados mantienen una voluntad de despojar a las televisiones públicas de los medios para sostener una costosa competencia. Por último, las transformación sociales y culturales acaecidas en Europa durante este período se encuentran también en la raíz del
18 proceso. “Las audiencias homogéneas dispuestas a una oferta uniforme, han estallado en fragmentos múltiples de gustos diversos. Además, la oferta privada está orientada más hacia el entretenimiento y potencia una programación comercial. Esto provoca mella en las amplias franjas de consumidores, que, unido al descenso de audiencia y a la disminución de los ingresos publicitarios, impulsa a gobiernos y parlamentos a escatimar en fondos públicos, lo que acentúa la crisis económica (1999: 58-60). En Europa, la desregulación adquirió tintes y formas diferentes atendiendo a las distintas tradiciones y estructuras de los modelos televisivos públicos de los diversos países del continente. Caben destacar el caso italiano, donde el poder judicial de ese país autorizó la televisión privada a nivel local en 1976, y el francés, donde el gobierno galo privatizó la primera cadena pública, la de más audiencia, en 1981. La desregulación originó que todos los países acabaran desmantelando los monopolios públicos de televisión. En España, el surgimiento de los canales autonómicos (1982-1988) y el cese por parte del Gobierno, desde 1983, de la práctica totalidad de las subvenciones estatales a RTVE, obligó a la entidad a financiarse exclusivamente con la publicidad. Esta situación española era insólita en toda Europa Occidental (1999: 55), puesto que, si bien había quedado desregularizado el mercado televisivo, las cadenas que habían sido públicas hasta la fecha seguían su travesía televisiva sufragando su coste combinando el apoyo publicitario con partidas estatales. Este proceso se combinó con la llegada de los canales privados (1989-1990) que originó un sistema plenamente comercial y muy competitivo, y la promulgación de las leyes de Televisión por satélite (1992), de Televisión por cable (1995) y de Televisión Digital (1997). Este conglomerado de cambios permitió a Europa adentrarse en la segunda generación audiovisual a través de la televisión de masas y el desmantelamiento de la exclusividad pública en la programación televisiva. Este trance propició también una liberalización de las normas que regían la publicidad y la asunción, por parte de los servicios públicos, de una dinámica comercial. La televisión pública cayo en las redes del mundo competitivo y en la actualidad su oferta de contenidos poco difiere de la televisión privada, abandonando paulatinamente ese viejo ideal que marcó su esencia: “ser un servicio con un marcado carácter público, cuya finalidad es la formación de una opinión pública libre que permita contar con ciudadanos más y mejor informados. En Estados Unidos, por su parte, los cambios que suscitó la desregulación granjearon el desarrollo de la tercera de las generaciones -a diferencia de la mayor parte del continente europeodel audiovisual a través de la televisión por cable, la televisión de pago y la oferta fragmentada de señales, que supuso “una profundización en la filosofía competitiva y de mercado imperante desde hacía ya décadas” (Bustamante, 1999: 47). José Ángel Cortés apela a la descripción que el investigador italiano Marcello Pacini realiza del nacimiento de la «neotelevisión»: “Esta nueva fase europea de la experiencia televisiva superó, de hecho, los límites propios de las emisoras nacionales, uniformando los estándares técnicos y las características de la programación, afirmando, en otras palabras, un modelo televisivo teóricamente supranacional” (1999: 42). Los nuevos términos que se asociaron a esta reciente forma de televisión fueron claramente comerciales: rentabilidad, inversión, ingresos…Las reglas del juego señalaban a la realidad empresarial como el factor dominante, frente a la consideración del soporte como
19 “bien cultural” o “servicio público”. Esta ya vieja idea se diluye en beneficio del nuevo contexto competitivo. Cortes apunta que se presentaba un nuevo panorama múltiple que va a basar sus estrategias de rentabilidad en la captación de audiencias. “Estamos ante un claro proceso industrial de fabricación de producto (programas de televisión) con un objetivo muy claro. Estos deben ir dirigidos a un público potencial, que ya hemos identificado -target específicodentro de una oferta total y sinérgica -la programación-, con la intención de obtener los mejores resultados —índices de audiencia— para conseguir los mayores rendimientos económicos —ingresos por publicidad”— (1999: 48). La aparición de la neotelevisión, como se ha citado anteriormente, trajo consigo numerosos cambios en la forma de producir y consumir televisión. Una de las principales transformaciones observadas fue el cambio de rol del, hasta ahora, receptor de ese flujo de informaciones a través del canal televisivo. Este individuo, cuyo papel había sido meramente de consumidor y que no era más que un simple elemento del colectivo concebido como «público», pasa a denominarse «audiencia», haciendo referencia a la suma de espectadores que ven la televisión con un papel específico cada uno. Esta audiencia pasa a tener un papel clave en este proceso comercial en el que estaban inmersas todas las cadenas de televisión. El espectador deja de ser un sujeto pasivo para tomar las veces de activo gracias al desarrollo de la tecnología audiovisual. Este sujeto ya no solo se informa, se entretiene o se forma, también participa, forma parte del espectáculo desde su propia casa a través de nuevas herramientas de interacción que posibilitan el feedback con el juego televisivo: encuestas, concursos telefónicos, mensajes de móvil y participación en directo en programas, son solo algunas de las vías para esta retroalimentación. Los temas tabúes dejan de serlo; las funciones institucional, educativa y jerárquica desaparecen y son sustituidas por la proximidad e interactividad; un modelo superficial, energético y asocial, donde todo sucede a un ritmo acelerado (Casetti y Odin, 1990: 19, 22). Según Eco (1983), una de las características de la neotelevisión es la producción de realidad; la televisión, por el mero hecho de enunciar el mensaje, lo convierte en «verdad»; es creadora de noticias. La neotelevisión modifica la realidad; convierte el paisaje en escenario (Eco, 1983) y, consecuentemente, a las personas en actores/personajes. Se caracteriza por la hipervisibilidad, la voluntad de mostrarlo todo, incluso sus propios artificios, como método para simular la autenticidad; por la espectacularización (Imbert, 2003), la cantidad infinita de actores que intervienen, la dificultad creciente de separar aquello que es ficción de lo que no lo es, y la sofisticación del neoespectador, paralela a la de la televisión. La neotelevisión es local, anecdótica, busca el detalle escabroso, absurdo pero íntimo. Se caracteriza por un lenguaje todavía empobrecido, cuyo objetivo no es otro que mimetizar con el espectador, y funciona con dosis de sadismo, provocando el propio masoquismo del televidente, llegando incluso a la ridiculización. En comparación con la «paleotelevisión», la oferta que proporciona es inabarcable. La neotelevisión, como describe Gallego, “creó también una ventaja-espejo a través de la cual uno mira y escucha y, al mismo tiempo, puede sentirse protagonista de lo que está pasando en la pantalla (2005: 57). Pastoriza alude, precisamente, a ello, asegurando que esta nueva forma “es una televisión-espejo que pretende reflejar la sociedad en la que los
20 ciudadanos viven o una televisión ventana desde la que asomarse a una realidad del mundo. Los contenidos se presentan como reales, pero no se puede olvidar que están distorsionados por los mecanismos de mediación inherentes a la televisión” (1997: 14). La neotelevisión puso de relieve un nuevo escenario en el que las diferencias entre lo público y lo privado, lo general y lo particular, así como lo político y lo sensacionalista se confundían en un mar de diluciones. El paso de la televisión como ventana —paleotelevisión— a una televisión-espejo en la que se mostraban elementos de cotidianidad y personajes anónimos que no pertenecían ni a élites políticas ni a élites sociales, originó que el discurso televisivo virase hacia una programación de contenidos de carácter horizontal. De este modo, si los protagonistas de los distintos programas de la primera generación eran políticos, pensadores y personalidades destacadas de la cultura y el arte, Eco sostenía que, durante el discurso de la segunda etapa, los contenidos tenían un carácter horizontal, siendo los políticos y élites sociales sustituidos por gente anónima, cotidiana, cuyas vidas y sentimientos quedan retratadas en la pantalla. Ese protagonismo, tanto por ser agente activo, como por ser el actor de aquello que consume, fue usado precisamente a modo de anzuelo o atrayente. El propósito era atraer, engatusar, desde lo emotivo de los relatos, desde un plano esencialmente seductor, al espectador que trate de ponerse en contacto por primera vez con una determinada representación mediática. Así, se establecían dos tendencias en el discurso televisivo: el reciclaje —relaciones de intertextualidad— y la hibridación de géneros —relaciones de transtextualidad—. Esta nueva concepción televisiva trataba también de acercar al espectador la realidad de lo público; una realidad creada e impuesta por el medio. Así el espectador contacta, participa, interactúa en la esfera de lo público únicamente a través de la “realidad” ofertada desde la televisión. Esta acaba imponiendo su propia realidad de la esfera pública —arbitraria, artificial— a unos espectadores que la aceptan mientras esa realidad responda a sus demandas imaginarias: “realidad” simulada y representación de sí mismos”. La mezcolanza de todos los elementos citados anteriormente, aseveran Casetti y Odin, daba como resultado un producto ómnibus, en el que variedades, información, juegos, espectáculos y publicidad quedaban aunados” (en Gonzalo Abril, 1995: 94). Este producto tendía a tener una estructura sintagmática de flujo continuo. Cortés explica las causas y los efectos de esta transformación a través de Bruno: “Esto se debe al aumento de las horas de emisión, de la introducción por parte de las televisiones comerciales de la publicidad entre un programa y otro —intervalo—, entre una parte y otra del mismo programa -interrupción- y dentro del mismo programa —esponsorización—, además de entretener a la audiencia con toda la programación. Las consecuencias que provoca, entre otras, son la creciente frecuencia de inserciones promocionales de otros programas del mismo canal con el objetivo de sostener el flujo de parte del día, y la confección de la programación del prime time para conseguir público al inicio del flujo (1999: 44-45). Este nuevo planteamiento del quehacer televisivo otorga al programa un valor añadido. Los diversos espacios se constituían en piezas, eslabones de una misma cadena, unido al que le precede y al que le sigue. Formaba parte de un todo. Tal y como indica Jiménez Iglesias, “la oferta total diseñada por la cadena, plagada de autorreferencias en las que unos espacios interactúan con los otros, se publicitan, se nutren entre sí, convirtiéndose
21 en un flujo cohesionado. Un non-stop de espacios con citas puntuales. Cada cadena ofrece un flujo constante de imágenes; un flujo continuo y que guarda homogeneidad (Jiménez Iglesias, 2005: 6). “El televidente convertido en audiencia, contempla ofertas diarias sin interrupción basadas en una lógica de parrilla y un sistema de recepción que busca la fidelización a través de la oferta (Cortés, 1999: 41). La audiencia, así, se posiciona como el motor de las televisiones, y los anunciantes pagan por los espacios publicitarios. El valor de esos espacios se establece en función de la cantidad de posibles consumidores que sean capaces de concertar ante la televisión los diversos canales. Para alcanzar la máxima de las eficacias en esa fórmula propia del marketing más básico, los programadores se encargan de estudiar, analizar a la audiencia y a la competencia, y establecer las mejores estrategias para captar y mantener el mayor número de espectadores fieles. En este nuevo contexto neotelevisivo, el contenido televisivo abandona su actitud referencial y documental, para partir hacia tierras mediáticas en las que los “gustos” de los televidentes marcan la programación de la parrilla: se especula con una realidad cotidiana-vivencial-emotiva, a la vez que se espectaculariza, dotándola de teatralidad inherente al código televisivo; pasa a ser entendida como máquina de entretenimiento a través de la fascinación por la imagen en sí misma, de ocupar o de divertir a la audiencia, dejando en detrimento antiguos propósitos educativos, informativos o formativos —de hecho, estos se llegan a trivializar—. Para Alsina, y como ya se mencionó en un principio, “los géneros aparecen totalmente confundidos en la neotelevisión: la información se convierte en entrenamiento, la ficción es un magnífico escaparate para la publicidad y la publicidad puede asumir el formato de un informativo” (1998: 23). Este nuevo escenario da pie al contexto perfecto para lo que posteriormente se ha denominado hibridación de géneros y aparición de nuevos formatos, (…) que “podrían contemplarse como un cúmulo de relaciones transtextuales diferentes, entre las que destacan dos, el reciclaje y la hibridación (…) que se relacionan casualmente con la principal característica del discurso narrativo de la televisión: la fragmentación (Gordillo, 2003: 1). En cuanto a géneros temáticos, tres grandes pilares sustentan el panorama neotelevisivo: la información, la ficción y el entretenimiento. La necesidad de innovar o de cubrir determinadas horas de emisión, no obstante, llevó a fusionar características propias de unos y de otros. Los programas toman elementos de aquí y de allá presentando características propias de más de un género, entre los cuales los contornos se disuelven cada vez más. Esa disolución paulatina y progresiva, como afirma Gallego, permite que no sean claros los límites que existen entre la realidad y la ficción, los dos grandes macrogéneros de la neotelevisión (2005: 74). La televisión posee un enorme interés para el mundo del periodismo, a la par que las noticias adquieren cada vez un mayor deseo de ‘ficcionarse’ para ser integradas en el nuevo sistema televisivo. “La evolución que ha sufrido la esencia de la información en poco tiempo, ha dado paso a nuevas formas narrativas a través de las cuáles se nos cuenta la realidad. Hibridación de géneros y formatos informativos se convierten en la seña de identidad de este tipo de programas, donde las formas narrativas de la ficción conviven con las tradicionales formas de narrar el hecho noticioso” (2010: 93). Así, los espacios informativos puros han ido incorporaron formas narrativas oscilantes a lo largo de su
22 existencia, “comenzando con la información ‘objetiva’”, pasando por la información vehiculizada, a la dramatización por medio de imágenes de impacto y, finalmente, a la dramatización narrativa con la sensibilización e identificación de los personajes. La espectacularización de la información se convierte en la seña de identidad de los nuevos informativos en favor de alcanzar un número mayor de audiencia” (Gutiérrez San Miguel y Gallego, 2010: 126). Nos encontramos pues, como menciona Krüger, “en una nueva era informativa en el que la fusión de géneros empieza a dominar las parrillas de programación televisiva encabezados por una nueva tipología de textos audiovisuales que se recogen bajo el nombre de infoentretenimiento (1988). Cada vez resulta más difícil trazar las líneas que separan un género de otro; es más, resulta prácticamente imposible determinar si son los espacios de información los que están invadiendo los contenidos dedicados al entretenimiento (Sorrentino, 2006), o, por el contrario, si es el entretenimiento el que invade el campo informativo (Buonanno, 1999). Las televisiones públicas y privadas apuestan diariamente por este tipo de programas que hibridan información y entretenimiento. El infoentretenimiento, se caracteriza por centrarse en temáticas basadas en tramas sociales, sucesos, hechos insólitos o recuperación de tradiciones, entre otras, ofreciendo contenidos variados aptos para todos los gustos (García Avilés, 2007). En 1997, un grupo de investigadores alemanes (Früh y Wirth, 1997) esbozó una serie de atributos que compartían las piezas de este nuevo género. Sus investigaciones se centraron principalmente en el tratamiento de la imagen, destacando los movimientos de cámara y el ritmo de montaje rápido de las piezas propias del infoentretenimiento. Otra de las características más llamativas que evidenciaba el nuevo género es la de ver cómo los reporteros hacen partícipes a la audiencia de la vivencia que muestra el reportaje invitándolos a adentrarse en el entorno de los protagonistas mencionados y filmados. Priman las conexiones en directo que trasladan al espectador hasta el corazón de la noticia, apostando por la inmediatez y el contacto directo con los protagonistas. El público viaja con ello hasta lugares remotos donde se les muestra una realidad lejana a la que sólo pueden llegar a través de sus pantallas, y se les da la oportunidad de contagiarse de la alegría o de la tristeza del que narra el hecho. Por tanto, se despiertan emociones a través del televisor utilizando gente anónima que convierte en cómplices de sus alegrías o sus desgracias a quien está sentado al otro lado del receptor” (Ortells, 2007: 3). El infoshow, como sostiene Prado, subsume en sus fórmulas elementos de los géneros informativos, los de ficción y de los de entrenamiento. Representa una nueva forma de presencia de la información que se espectaculariza en sus formas y da cabida como protagonistas de las historias narradas a gente común, convirtiendo la televisión en «el reino de los cualquiera»” (Prado et al., 1999: 201). El sujeto, espectador pasivo hasta ese momento, evoluciona de la mano del nuevo sistema televisivo hasta auparse como protagonista de la información. El ciudadano es considerado como potencial entrevistado y como portador de noticias, y utiliza proactivamente el medio para obtener beneficios políticos y sociales ligados a la convivencia y a las dinámicas de su vida cotidiana (Thompson, 1998). En el contexto mencionado tuvo lugar la irrupción de un nuevo formato televisivo en el que se vislumbrarán de manera clara los principales atributos que rigen y componen el sistema neotelevisivo: el magacín. Gómez apunta que el magacín es “el género híbrido
23 por excelencia (…) por ser el mayor ‘contenedor’ de géneros y en el que se juntan una gran variedad de temas. Es el magacín el formato que muestra, como ningún otro, el fenómeno de la hibridación de géneros—informativos, musicales, de opinión, de entretenimiento, etc.—; un mosaico amplio —puede durar varias horas—, caracterizado por la diversidad de contenidos, de tratamientos y de enfoques” (2005: 1). 2.3. El magacín. 2.3.1. Definición y características Considerado, como se ha citado anteriormente, como el género que mejor exhibe los nuevos tintes híbridos del sistema televisivo, los magacines “son espacios televisivos caracterizados por presentar diversos temas sin tener necesariamente conexión entre sí, generalmente intercalados por presentaciones artísticas” (Bracamonte y Pasquale, 2009: 30). Estos programas, también denominados programas ómnibus, incluyen géneros tan diversos como la noticia, el reportaje y la entrevista, espacios de índole educativa y actuaciones artísticas. La amplia variedad de formatos que posibilita las diferentes hibridaciones entre géneros de la que hacen gala estos espacios televisivos hace difícil establecer un único criterio de clasificación. No obstante, resulta útil etiquetarlos bajo algunas de las misiones que el nuevo contexto televisivo tiene. Gracias a ellas concebimos principalmente dos tipos de magacines: aquellos que son informativos e interpretativos y aquellos otros que persiguen el mero entrenamiento de la audiencia. Ambos, no obstante, guardan similitudes en numerosos rasgos y, a menudo, tienden a hacer uso de información y entretenimiento cuando así lo consideren oportuno, combinando así ambos ejercicios en un mismo espacio. Entre las diferencias, cabe destacar especialmente aquellas que están relacionadas con el carácter de los recursos sobre los que se forja la producción de estos magacines. Así, si aquellos cuya intención primordial es la de informar recurren a formatos como las noticias de actualidad, las entrevistas, los debates, las mesas redondas, los informes, las encuestas, los reportajes, las columnas, las críticas, las editoriales, los paneles de análisis, las conexiones en directo con los protagonistas —humanos o geográficos— o las conexiones telefónicas con protagonistas o expertos en la materia, los que buscan simplemente el entretenimiento tienden a usar algunos tales como las entrevistas, las encuestas, las secciones de noticias del corazón, la moda, la belleza, los formatos publicitarios, los paneles, los docudramas, los debates, el humor y los sketches humorísticos, las mesas redondas, los juegos, los concursos -buscando la interacción y proximidad de la audiencia-, las actuaciones musicales o el baile. Así pues, la totalidad de los géneros televisivos —información, ficción, docudrama y publicidad— puede aparecer en ellos. Los elementos que determinan la estructura de este tipo de programas son varios, según Jaime Barroso (1996). Entre ellos, emerge la figura de un presentador «estrella», que puede ser una persona o una pareja que goza de popularidad en el medio y cuya tarea es dar unidad a los diferentes contenidos que conforman el programa. Estos presentadores, que generalmente son buenos comunicadores, como defiende el profesor Jesús García
24 Jiménez, han de ser capaces de establecer unos objetivos concretos y dirigir bien a su equipo para conseguirlos; han de ser creativos, tener capacidad de improvisación para actuar ante situaciones inesperadas; han de ser simpáticos y cordiales, tener don de gentes y dominar el lenguaje coloquial —además de tener grandes dosis de sentido común—. Un magacín requiere el esfuerzo de un buen equipo de profesionales, responsable de las tareas especializadas: documentación, guion, producción, elección de temas, búsqueda de los protagonistas idóneos para las entrevistas y participaciones, contratación de profesionales para el espectáculo, presupuestos…Por su duración y complejidad, el magacín ha de valerse de un equipo preparado para improvisar y para comunicar con fluidez y atractivo. Los invitados, por su parte, suelen ser artistas, intelectuales, especialistas en la materia de la que trata el formato, expertos en las diversas disciplinas que aglutina y tematiza puntualmente el mencionado espacio, periodistas, protagonistas de los sucesos narrados en el programa y personajes de notoriedad pública, social o política. Estos intervienen como entrevistados o como participantes de la dinámica del espacio. Los magacines también cuentan con un alto despliegue de recursos técnicos: cámaras, grúas, steadycam, iluminación y sonido. Los puentes representan la conexión entre los segmentos o bloques de los que el formato se compone; suelen estar a cargo mayormente del presentador y le dan fluidez y armonía al programa. El grafismo y las animaciones, que constituyen un elemento de significación, agregan dinamismo a través de frecuentes movimientos de cámara, escenografías muy elaboradas, iluminación con colores impactantes, vestuario moderno, efectos de imagen y animaciones computarizadas como los generadores de caracteres. La presencia de público en el set de grabación, por su parte, es un factor esencial en este estilo de ya que reafirma el contacto directo con la audiencia a través de intervenciones durante todo el programa. Asimismo, es importante que el televidente se mantenga en audiencia hasta el final del programa, para lo cual se despliegan un sinfín de recursos basados en premios, contactos telefónicos y concursos a través de mensajería de texto entre otros. La temática de estos magacines es amplia y diversa. Mayormente, los temas de estos espacios refieren a controversias del momento actual -para los medios-, sucesos recientes, decisiones políticas y sociales, situaciones de algún acontecimiento social, eventos que por su grado de rareza puedan interesar a los telespectadores como “representación del presente social”, o acontecimientos sociales poco relevantes —hechos ligados a algún personaje famoso o público—, entre muchos otros. Para abordar estos temas, más allá de a los recursos ya antes apelados, estos formatos se sirven de fragmentos de otros espacios y emisiones -incluso de otros canales-, creando una especie de collage informativo y generando un nuevo sentido a los temas tratados, que ya dependerá finalmente de la ideología y conveniencia del canal. De esta forma, se espectaculariza la información, las noticias, los protagonistas, la realidad, para luego analizarla e interpretarla de una forma amena, cómica, informativa, entretenida, sensacionalista o morbosa. También cabe reseñar una propiedad inherente a estos espacios propios de la neotelevisión: la autorreferencialidad. Estos programas zozobran inercialmente una tendencia a hablar de sí mismos y de la televisión. En ellos, las informaciones que tienen como protagonistas de la noticia al propio medio —o a los que pertenecen al mismo grupo mediático— y a los restantes son cada vez más frecuentes. Esta presencia de contenidos
25 autorreferenciales, como postula Santín, no es en sí un problema, el problema aparece cuando esta autorreferencia sirve a intereses que no son los estrictamente informativos. Y es que los medios televisivos utilizan, en ocasiones, la superficie y la temática del espacio para autopromocionarse, elaborando informaciones con las que dan a conocer los productos que ofrecen. Informaciones autorreferenciales que muestran cómo la creciente competencia en el sector de la comunicación y los procesos de concentración mediática vienen difuminando la frontera que separa información de publicidad. 2.3.2. El magacín en España En España, el magacín tiende particularmente a clasificarse atendiendo a su horario de emisión. Por consiguiente, existen los magacines matinales, los magacines de tarde y los magacines de noche, también llamados late shows. Estos tres semigéneros se diferencian entre sí, más allá de por su horario de emisión, por otros aspectos. Entre ellos, cabe señalar la figura del presentador. Las tres tipologías nacionales de este espacio coinciden en que son presentadas por “conductores estrellas” —como se apuntaba previamente—. Esto propicia que estos formatos sean muy apreciados por el mercado de la competencia. No obstante, cabe matizar que, mientras los late night suelen ser presentados por sujetos masculinos —Buenafuente, y antes Xardá y Pepe Navarro, por ejemplo—, los de la tarde y los de la mañana tienden a ser conducidos por sujetos femeninos. Es el caso de los programas de Espejo Público (Antena 3) con Susana Griso a la cabeza, o El programa de AR (Telecinco) a los mandos de Ana Rosa Quintana, por ejemplo. Tras esta realidad, posiblemente se esconda las cifras registradas por los audímetros españoles. Según los índices que deja el share y que cita Gómez, “en los horarios matinales y de tarde es el que público femenino el que más ve la televisión” (2005: 1). Por el contrario, en los horarios de noche, después del prime time, son los telespectadores masculinos los que mayoritariamente se sientan frente al televisor. Los temas tratados en este formato, por otra parte, también varían si atendemos a su tipología. Así, los temas tratados en los magacines diurnos suelen analizarse con mayor seriedad y rigor, si lo cotejamos con el tratamiento que hacen de los mismos temas en los magacines nocturnos, en los que prima mayormente el morbo, el sensacionalismo, el humor atrevido y la ironía, el simulacro de la transgresión o la sorpresa. Del mismo, otra diferencia entre ellos radica en el carácter técnico, el ritmo: dinámico en todos los magacines, pero frenético en los nocturnos y más sosegados en los diurnos. 3. Metodología Tras la pequeña revisión bibliográfica expuesta en el marco teórico en el que se buscaba contextualizar el formato magacín se procede a realizar una investigación teóricoempírica siguiendo un orden íntegramente cronológico de la evolución que ha presentado este formato desde que fuera emitido en la televisión pública de los años cincuenta -y hasta finales de la década de los ochentael precedente más claro y cercano que tuvo previamente el magacín, los programas de variedades, y hasta llegar a la última de las tendencias y fenómenos registrados en torno al formato, la que se observa actualmente (2010-2020), la irrupción del politainment -la política convertida en espectáculo- en los
32 Otros de los magacines con roles y características cercanas a los neotelevisivos fue el programa de TVE Directísimo. En emisión tan solo un año, desde el 12 de abril de 1975 hasta el 19 de junio de 1976, este espacio presentado por José María Iñigo y realizado por Fernando Navarrete seguía las pautas de un espacio existente años antes en TVE: Estudio abierto. En el programa, que se exhibía en riguroso directo, se combinaban las entrevistas a personajes célebres o curiosos y las actuaciones musicales. Entre los personajes que pisaron el plató de Directísimo para someterse a las cuestiones planteadas por Iñigo figuran: la cantante estadounidense Diana Ross, el dúo musical norteamericano Ike & Tina Turner; el actor napolitano Bud Spencer; el músico español Xavier Cugat; el actor austrohúngaro Johnny Weismüller; el actor francés Alain Delon; o la estrella de cine yanqui Rita Hayworth. Cabe otorgar especial mención al espectáculo desarrollado por el mentalista Uri Geller, el número de la cuchara, que tuvo una enorme repercusión en la España de los años 70. Ilustración 8. Cabecera del programa Directísimo (1975) de TVE Ilustración 7. José María Íñigo entrevista a artista invitado
33 Ilustración 9. Actuación de baile previa al inicio de Directísimo. vía: https://www.rtve.es/alacarta/videos/directisimo/directisimo-1975/2191588/ 4.2. Por la mañana (1987-1989), el magacín matinal pionero Pese a estos dos ejemplos previos, cabe destacar que, si atendemos al modelo de magacín que impera en la televisión de lunes a viernes durante la sesión matinal, fue el programa creado, dirigido y presentado por el reconocido, veterano y ya fallecido periodista español Jesús Hermida, Por la mañana, el que guardaba mayores similitudes con estos. Este espacio fue un programa de magacín que fue emitido por La 1 de TVE —como la práctica totalidad de los espacios populares de la cadena— entre el 6 de abril de 1987 y julio de 1989. Pilar Miró, directora general de RTVE por entonces, le encargó al prestigioso periodista que pusiera en marcha un formato de magacín para cubrir la programación de nueve a trece horas de lunes a viernes. Hermida, un profesional de larga trayectoria como corresponsal de TVE en EEUU, conocía en profundidad la forma de producción y el quehacer televisivo de las cadenas norteamericanas e importó la fórmula, novedosa en España, de realizar un espacio en el que tuvieran cabida entrevistas, concursos, actuaciones musicales, debates, series, humor e información. Pese a que otros programas de años anteriores de la televisión pública como Siempre en domingo (1972) o Tarde para todos (1972-73) -así como los citados antes-, habían hecho gala de recetas de este tipo, eran solo espacios pensados para la tarde de los sábados y domingos y, por tanto, estaban diseñados bajo perspectivas diferentes y un target distinto. El horario matinal de los días laborales tenía como objetivo atraer el
34 consumo televisivo de las amas de casa —en una época en la que la incorporación de la mujer al mercado de trabajo era aún incipiente— y de los jubilados. Hermida se rodeó de jóvenes colaboradores para conducir el espacio, convirtiéndose este en una verdadera cantera de futuros profesionales cuyo primer contacto con el medio fue precisamente este programa. Nombres como el de Nieves Herrero, Consuelo Berlanga, Irma Soriano o Miriam Díaz-Aroca desarrollarían a lo largo de la década siguiente sólidas carreras profesionales en el panorama televisivo español. Tal fue la profusión de jóvenes talentos de la pantalla que fue acuñada la expresión Chicas Hermida para referirse a aquellas profesionales de la televisión que tuvieron su primera oportunidad en el panorama televisivo de la mano del afamado y longevo periodista. Ilustración 10. El veterano periodista Jesús Hermida dirigiendo 'Por la mañana' Ilustración 11. El afamado periodista junto a las 'Chicas Hermida'
35 Otros profesionales de la información y de la comunicación como María Teresa Campos y Javier Basilio, pese a haber desarrollado una larga trayectoria televisiva, aumentaron su notoriedad pública. Campos, periodista de larga trayectoria en radio y que ya había hecho sus incursiones en televisión —por ejemplo, en el programa La Tarde, en 1985—, no había pasado de la discreción en sus intervenciones televisivas hasta su paso por el espacio de Hermida. Basilio, por su parte, se había dedicado durante décadas a trabajar de reportero para espacios informativos como Informe Semanal. A pesar de que en numerosas ocasiones había puesto en riesgo su propia vida para acudir a conflictos internacionales, la explosión de popularidad no le llegó hasta los últimos años de su vida, gracias al personaje de Don Basilio, un sujeto gruñón y malhumorado de este programa. Otros rostros conocidos que en algún momento u otro colaboraron en el programa fueron: Patricia Ballestero, Agustín Bravo (1988-1989), Toni Cantó (1988), María Pau (1989), Verónica Mengod (1987), Maite Pascual (1987-1988), Pepe Plana (el jardinero, 1987) y Leticia Sabater (1988-1989), entre otros. El programa cambió su estructura mínimamente durante sus dos años de vida. Durante la primera temporada, el esquema del espacio siguió la siguiente escaleta: • 9.00 – 9.30: Introducción a cargo de Hermida; el tema del día y el personaje favorito del día. • 9.30 – 10.00: Los ricos también lloran. • 10.00 – 10.30: Noticias, debate, entrevista, consultorio. • 10.30 – 11.00: Reportaje/curso de inglés Follow me. • 11.00 – 11.30: Concurso. • 11.30 – 12.30: Hombre rico, hombre pobre II Dinastía. • 12.30 -13.00: Tertulia. En el espacio se integraron dos series de televisión de estreno que garantizaron la fidelidad de la audiencia: el culebrón mexicano Los ricos también lloran, con Verónica Castro, y la secuela de la popular serie norteamericana Dinastía (Dinastía II). Asimismo, entre las secciones se encontraban algunas otras como Apuesta por una, un mini-debate sobre temas de actualidad entre María Teresa Campos y Patricia Ballestero, siguiendo el esquema que en la radio venía utilizando la primera de ellas un par de años antes. Con posterioridad a la participación de ambas y desde sus casas, el público votaba en favor de los argumentos de una u otra a través de llamadas telefónicas; El carro de la compra, un concurso presentado por Irma Soriano en el que los participantes debían encestar una serie de objetos en un carro de la compra a modo de videojuego, obteniendo puntos en función del valor y categoría del objeto; y el Bote de Don Basilio, un concurso también, producido por Javier Basilio y acompañado en una primera etapa por Miriam Díaz Aroca y en la última temporada por Leticia Sabater, que retomaba el tradicional juego de la ruleta. Por la mañana fue el primer magacín matinal de la historia de la televisión de España, siendo pionero en una fórmula que años posteriores se repetiría hasta la saciedad en
36 nuestro país. El programa estuvo absolutamente marcado por la personalidad de su director y presentador, y su más que particular forma de dirigirse a la cámara y de interactuar con sus compañeros. Tras la cancelación de Por la mañana, Hermida mantuvo este estilo de magacín en otros programas posteriores que lideró y que respondieron casi íntegramente al proyecto original: A mí manera (1989-1990) en TVE o El programa de Hermida (1991-1992) en Antena 3. Por su parte, durante los años posteriores a la cancelación del espacio, los intentos iniciales de reproducir con éxito la fórmula de Hermida recayeron en quienes habían sido colaboradoras del veterano periodista. De entre ellas, la más aventajada fue María Teresa Campos, que lideró la audiencia de la programación matutina durante los años noventa, primero con Pasa la vida (1991-1996) en TVE y luego con Día a día (1996-2004) en Telecinco. No fue la única, eso sí. Nieves Herrero con De tú a tú (1990-1993) y Consuelo Berlanga con Tan contentos (1991) también explotaron dicho formato. Más tarde, sería Ana Rosa Quintana o Concha García Campoy las que triunfarían manteniendo siempre elementos del espíritu de este pionero de los magacines matinales. De hecho, la misma Inés Ballester dirigió un programa que reproducía incluso el nombre original del espacio de Hermida: Por la mañana (2002-2007) —en La 1 de TVE, precisamente—. A continuación, se adjuntan instantáneas0 de las porciones en las que se subdividía el longevo programa televisivo —siguiendo un orden cronológico de aparición de cada una de ellas dentro del propio espacio—: Ilustraciones 12 y 11. Introducción del espacio a cargo de Hermida. Actuación del Centro Filarmónico ‘Eduardo Lucena’ ______________________ 0 Emisión del programa Por la mañana presentado por Jesús Hermida. En TVE a la carta | https://www.rtve.es/alacarta/videos/programas-y-concursos-en-el-archivo-de-rtve/manana- 28-10-1988/5068421/
37 Ilustración 13. Serie ' Intriga Matinal' protagonizada por los propios colaboradores del programa Ilustración 14. María Teresa Campos actuando en la serie 'Intrigal matinal' Ilustración 15. Porción del espacio dedicado a un rápido repaso de las principales noticias del día Ilustración 16. Conexión en directo con los protagonistas de diversas historias humanas -amor, desdichas, reyertas...-
38 Ilustración 17. Concurso televisivo. Conexión telefónica en directo del participante Ilustración 18. Secciones de diversa índole. Generalmente eran juegos que buscaban que el público asistente al plató de grabación interactuase o que la audiencia hiciese lo propio Ilustración 19. Consuelo Berlanga durante uno de los espacios de reflexión del programa Ilustración 20. Uno de los juegos del programa con el público presente en el plató: 'Bamboleo'
39 Ilustración 21. Otro de los concursos telefónicos del programa Ilustración 22. Espacio de consejos y recomendaciones sobre la salud -en la imagen, expertos médicos explican cómo se realiza una cooximetría, es decir, una medición del nivel de monóxido de carbono en los pulmones para determinar el consumo de tabaco de una persona Ilustración 23. El bote de Don Basilio, otro de los concursos presentados, en este caso, por el veterano periodista Javier Basilio Ilustración 24. Espacio dirigido por Nieves Herrero en el que se dan a conocer historias humanas -amores, infortunios, desventuras, reencuentros...- conectando telefónicamente con los protagonistas
40 Ilustración 25. Espectáculo musical para cerrar el programa 4.3. La desregulación del mercado televisivo en España (1990) «A las ocho de la tarde de hoy, cuando comience la emisión regular de Antena 3 TV, se abrirá para nuestro país un capítulo cuya trascendencia difícilmente podrá ser entendida sin contemplar los treinta y tres años de monopolio de la televisión pública que quedan atrás». Así anunciaba ABC, hace 30 años (1990), la llegada del primer canal privado a España. Un momento histórico en la comunicación de nuestro país que abrió la veda para que pocos meses después, en 1991, aparecieran cadenas como Telecinco (3 de marzo) y Canal+ (8 de junio). Quedaba dilapidado entonces un monopolio de TVE de dos décadas de vida tras la promulgación de la Ley de Televisión Privada de 1988, liberalizando el mercado televisivo español con concesiones renovables cada 10 años. La crisis del modelo público de televisión, no solo en España sino en Europa, propició la llegada de un modelo de televisión privada cuya disposición obligaba a los canales a emitir programas con una cobertura nacional y territorial indistintamente, marcando, además, los tiempos máximos de publicidad, entre otros aspectos. La batalla por la audiencia había comenzado y TVE —que no ha dejado de emitir publicidad hasta hace un mes— y el gobierno estuvieran dispuestos a ceder el terreno fácilmente: «Es como si por parte de los socialistas — aseguraba Manuel Ferrand, el primer director general de Antena 3, en referencia a la lentitud con que el Gobierno daba las concesiones de la emisión— hubieran hecho un intento de romper el monopolio poco a poco para que no duela». En un principio, seis fueron los proyectos que se habían presentado a las 3 únicas concesiones: Antena 3 de Televisión apoyada por Manuel Martín Ferrand -dueño de Antena 3 Radio-, el Conde de Godó, el periódico ABC y el Grupo Correo, que además tenían una sentencia del Tribunal Supremo a su favor desde el año 1982. En segundo lugar, estaba Silvio Berlusconi, que presentaría Telecinco junto con el Grupo Anaya y la ONCE como socios principales. Luego llegaría un proyecto encabezado por Antonio Asensio -dueño del grupo Zeta-, Mario Conde —presidente de Banesto— y el magnate Rupert Murdoch denominado Canal Uno Univisión, el que, en principio, se pensaba que
41 se llevaría la tercera concesión. Los otros proyectos eran Canal C, presentado por 25 importantes empresarios catalanes; Tele 16, de Juan Tomás de Salas -presidente del Grupo 16- , que no tuvo mucha suerte al presentarse fuera de plazo; y, el último proyecto, Canal+ (España), presentado por Jesús de Polanco y que se correspondía con un canal de televisión de pago. El 26 de agosto de 1989 las tres concesiones se hacían oficiales. El oportuno concurso público exhibía públicamente que estas eran para las sociedades Antena 3 de Televisión, S.A., Gestivisión Telecinco, S.A. Y Sogecable, S.A., quieren podrían hacer uso de ellas a partir del 3 de abril de 1990. La rápida multiplicación de emisoras con vocación de liderazgo provocó que tuvieran que adaptarse inmediatamente nuevas reglas y un nuevo marco competitivo. Sin embargo, los comienzos no fueron fáciles. Aunque la media de tiempo por telespectador frente a la «caja tonta» pasó de 184 minutos al día en 1990 a 210 minutos en 1994, las cadenas se encontraron con una crisis económica, las grandes inversiones iniciales y unos contenidos cada vez más caros. Antena 3, por ejemplo, se constituyó con 10.000 millones de pesetas «completamente desembolsados», lo que, según Ferrand, les permitía «enfrentarse al futuro con cierta tranquilidad», pero no fue así. 4.4. La influencia de los talk shows y otros formatos diversos en el magacín español Este nuevo panorama televisivo en España a partir de los años 90 propició que se diluyeran las fronteras entre unos formatos y otros. De este modo, se da paso a la hibridación de géneros que mezclan la ficción, el documental, el informativo y el entretenimiento -humor, variedades, crónica rosa, etc.). Se hace necesario destacar que, según Gordillo, hasta la «neotelevisión», el entretenimiento estaba integrado principalmente por los concursos, los magacines, los shows, los programas de humor y las variedades. En el nuevo período televisivo, estos programas se caracterizan, también, por incluir la actualidad de la agenda informativa (2009). Lacalle (2011: 17) recuerda que otro de los factores que han fomentado la hibridación de géneros y formatos es el protagonismo que han ido adquiriendo los relatos subjetivos. En esa misma línea, Saló (2003: 15) explica que desde hace algún tiempo el concepto de “género” se ha transformado y “cada vez son más los programas que aparecen mezclando diferentes géneros y dando lugar a nuevos subgéneros con formatos sobre los cuales los profesionales no nos ponemos muy de acuerdo a la hora de clasificar” (Fiske, 1987: 111), en cambio, se entiende este concepto como un conjunto provisional que cambia o se modifica según las características que vaya adquiriendo el programa. Por ello, cualquier programa tendrá unas características propias del género al que pertenece, pero también contarás con otras variables atribuibles a otros, por lo que asignar uno u otro implica decidir qué conjuntos de características son las más importantes para cada uno de los programas. En definitiva, según Fiske, el género tiene una doble finalidad: por un lado, la estandarización y la familiaridad y, por otro, la diferenciación del producto. Al referirnos a los magacines cabe destacar la influencia del talk show en estos espacios televisivos. Este formato televisivo apareció en Estados Unidos en los años cincuenta
48 Por la mañana 2002-2008 TVE Aracitys 2002-2018 TV3 Aquí hay tomate 2003-2008 Tele 5 A la carta 2004 Antena 3 Cada día 2004-2005 Antena 3 A 3 bandas 2004-2006 Antena 3 La azotea de Wyoming 2005 TVE La buena onda de la tarde 2005 Antena 3 Channel nº 4 2005 Cuatro Lo que interesa 2005 Antena 3 Ankawa 2005-2006 TVE España Directo 2005-2011 / 2013-presente TVE El programa de Ana Rosa/AR 2005-presente Tele 5 El programa del verano 2005-presente Tele 5 Carta Blanca 2006 TVE Sé lo que hicisteis 2006-2011 La Sexta El Intermedio 2006-presente La Sexta En Antena 2006-2007 Antena 3 Esta mañana 2006-2009 TVE Telecupón 2006-2011 Cuatro, CNN+, La Siete En Connexió 2006-2013 Canal 9 Las mañanas de Cuatro 2006-2018 Cuatro Espejo público 2006-presente Antena 3 Está pasando 2007-2009 Tele 5 La tarde con María 2007-2009 Canal Sur El método Gonzo 2008 Antena 3 El método por dos 2008 Antena 3 Visto y oído 2008 Cuatro El día por delante 2008-2010 TVE Tal cual lo contamos 2008-2010 Antena 3 La tarde, aquí y ahora 2009-presente Canal Sur Vaya par 2009 Antena 3 De buena ley 2009-2014 Tele 5 ¡Qué tiempo tan feliz! 2009-2017 Tele 5 La mañana/ La mañana de la 1 2009-presente TVE Sálvame 2009-presente Tele 5 3D 2010-2011 Antena 3 Tonterías las justas 2010-2011 Cuatro Más allá de la vida 2010-2012 Tele 5 Para todos La 2 2010-presente La 2 (TVE) Qué quieres que te diga 2011 Cuatro Tarde Directo (Verano Directo) 2011 La Sexta Al Rojo Vivo 2011-presente La Sexta Otra movida 2011-2012 Neox /+/ Gente 2011-2013 TVE
49 Te damos la tarde 2011-2013 13 TV Te vas a enterar 2012-2013 Cuatro Flash moda 2012-presente TVE Más vale tarde 2012-presente La Sexta La Sexta Columna 2012-presente La Sexta Zapeando 2013-presente La Sexta La Sexta Noche 2013-presente La Sexta Ciudadanos 2013 Antena 3 Abre los ojos y mira 2013-2014 Tele 5 Cazamariposas 2013-2020 Tele 5 La otra red 2014 Cuatro Azpimarra 2014-2016 ETB Hora punta 2016-2018 TVE ¡Qué me estás contando! 2016-presente ETB Hora deportiva 2016-presente TeleMadrid Testigos Hoy 2016-presente Canal Sur En Compañía 2016-presente CMMTV Socialité 2017-presente Tele 5 Viva la vida 2017-presente Tele 5 Así nos va 2018 La Sexta Lo siguiente 2018-19 TVE Liarla Pardo 2018-presente La Sexta Ya es mediodía 2018-presente Tele 5 A partir de hoy 2019-2020 TVE Cuatro al fin de semana 2019-presente Cuatro Cuatro al día 2019-presente Cuatro Todo es mentira 2019-presente Cuatro La habitación del pánico 2020 Cuatro 120 minutos 2020-presente TeleMadrid Madrid Directo Fin de Semana 2020-presente TeleMadrid Juntos 2020-presente TeleMadrid Tabla 2. Magacines presentes en la parrilla televisiva española desde 1990 hasta 2000. Nombre, año/s de emisión y canal de distribución. Elaboración propia La 1 Antena 3 Cuatro Tele 5 La Sexta Autonómicas A Otros canales
50 Así, la ratio de espacios de este tipo en cada uno de los canales de televisión ha sido el que se muestra a continuación. Gráfico 1. Números de programas magacín por canal de TV (1990-2020) PROGRAMAS MAGACÍN (1990-2020) TVE ANTENA 3 CUATRO TELECINCO LA SEXTA AUTONÓMICAS OTRAS CANAL PROGRAMAS MAGACÍN (1990-2020) TVE 26 ANTENA 3 24 CUATRO 12 TELE 5 20 LA SEXTA 10 AUTONÓMICAS 17 OTROS 2 Tabla 3. Cantidad de magacines por canal de televisión (1990-2020). Elaboración propia
51 Como se aprecia, la presencia de los espacios magacín en los diversos canales televisivos de España ha sido dispar, algo que se puede percibir más notablemente si se desglosan los datos ofrecidos anteriormente atendiendo a lo sucedido con este formato en cada uno de estos canales de televisión. • EN BUENA HORA (1990-91) • LA PALMERA (1991) • CADA MAÑANA (1991-92) • DE PAR EN PAR (1991-92) • PASA LA VIDA (1991-96) • LA PALMERA (1991) • EL SHOW DE LA UNA (1992-93) • ¡HOLA RAFFAELLA! (1992-94) • AY LOLA, LOLITA, LOLA (1995) • GENTE (1995-2011) • ASÍ SON LAS COSAS (1997-2002) • VIAJE CON NOSOTROS (1998) • POR LA MAÑANA (2002-08) • LA AZOTEA DE WYOMING (2005) • ANKAWA (2005-2006) • ESPAÑA DIRECTO (2005-2011) / 2013-PRESENTE) • CARTA BLANCA (2006) • ESTA MAÑANA (2006- 2009) • EL DÍA POR DELANTE (2008-2010) • LA MAÑANA / LA MAÑANA DE LA 1 (2009-PRESENTE) • PARA TODOS LA 2 (2010-PRESENTE) • + GENTE (2011-2013) • FLASH MODA (2012-PRESENTE) • LO SIGUIENTE (2018-2019) • A PARTIR DE HOY (2019-2020) Ilustración 27. Magacines TVE (1990-2020) • DOMINGO EN ROJO (1990)
52 • DE TÚ A TÚ (1990-93) • EL PROGRAMA DE HERMIDA (1991-92) • TAN CONTENTOS (1991-92) • NOCHE, NOCHE (1993) • SABOR A TI (1998-2004) • TELECUPÓN (2000-2005) • DE BUENA MAÑANA (2001-2002) • A PLENA LUZ (2002) • A LA CARTA (2004) • CADA DÍA (2004-2005) • LA BUENA ONDA DE TELE (2005) • LO QUE INTERESA (2005) • A 3 BANDAS (2005-2006) • EN ANTENA (2006-2007) • ESPEJO PÚBLICO (2006-PRESENTE) • EL MÉTODO GONZO (2008) • EL MÉTODO POR DOS (2008) • TAL CUAL LO CONTAMOS (2008-2010) • VAYA PAR (2009) • 3D (2010-2012) • OTRA MOVIDA (2011-2012) • CIUDADANOS (2013) Ilustración 29. Magacines Antena 3 (1990-2020) • CHANNEL Nº 4 (2005) • TELECUPÓN (2006-2011) • LAS MAÑANAS DE CUATRO (2006-2018) • VISTO Y OÍDO (2008) • TONTERÍAS LAS JUSTAS (2010-2011) • QUE QUIERES QUE TE DIGA (2011) • TE VAS A ENTERAR (2012-2013) • LA OTRA RED (2014) • TODO ES MENTIRA (2019-PRESENTE) • LA HABITACIÓN DEL PÁNICO (2020) • CUATRO AL FIN DE SEMANA (2020-PRESENTE) Ilustración 28. Magacines Cuatro (1990-2020)
53 • TELE 5 ¿DÍGAME? (1990-92) • TELECUPÓN (1990-2000) • DATE UN RESPIRO (1993) • LAS MAÑANAS DE TELE 5 (1993) • MÁS QUE COCHES (1995-PRESENTE) • DÍA A DÍA (1996-2004) • PECADO ORIGINAL (2002-2005) • AQUÍ HAY TOMATE (2003-2008) • EL PROGRAMA DE ANA ROSA / AR (2005-PRESENTE) • EL PROGRAMA DEL VERANO (2005-PRESENTE) • ESTÁ PASANDO (2008-2010) • DE BUENA LEY (2009-2014) • ¡QUÉ TIEMPO TAN FELIZ! (2009-2017) • SÁLVAME (2009-PRESENTE) • MÁS ALLÁ DE LA VIDA (2010-2012) • CAZAMARIPOSAS (2013-2020) • ABRE LOS OJOS Y MIRA (2013-2014) • SOCIALITÉ (2017-PRESENTE) • VIVA LA VIDA (2017-PRESENTE) • YA ES MEDIODÍA (2018-PRESENTE) Ilustración 31. Magacines Telecinco (1990-2020) • SÉ LO QUE HICISTEIS (2006-2011) • EL INTERMEDIO (2006-PRESENTE) • TARDE DIRECTO (VERANO DIRECTO) (2011) • LA SEXTA COLUMNA (2012-PRESENTE) • MÁS VALE TARDE (2012-PRESENTE) • ZAPEANDO (2013-PRESENTE) • LA SEXTA NOCHE (2013-PRESENTE) • ASÍ NOS VA (2018) • LIARLA PARDO (2018-PRESENTE) Ilustración 30. Magacines La Sexta (1990-2020)
54 Ilustración 33. Magacines de los principales canales autonómicos 4.6. Los programas-magacín informativos, matinales o vespertinos, en España (1990-2010) Uno de los formatos clásicos en la televisión de nuestro país que mezcla la información y el entretenimiento es el magacín, ya que consigue adaptarse a la actualidad diaria a • MADRID DIRECTO (1993-PRESENTE) TELEMADRID • BUENOS DÍAS, MADRID (1994-PRESENTE) TELEMADRID • CON T DE TARDE (1997-2004) TELEMADRID • ANDALUCÍA DIRECTO (1998-PRESENTE) CANAL SUR TV • SALUD AL DÍA (2000-PRESENTE) CANAL SUR TV • ARACITYS (2002-2018) ETB • EN CONNEXIÓ (2006-2013) CANAL 9 • LA TARDE CON MARÍA (2007-2009) CANAL SUR TV • LA TARDE, AQUÍ Y AHORA (2009-PRESENTE) CANAL SUR TV • AZPIMARRA (2014-2016) ETB • HORA DEPORTIVA (2016-PRESENTE) TELEMADRID • ¡QUÉ ME ESTÁS CONTANDO! (2016-PRESENTE) ETB • TESTIGOS HOY (2016-PRESENTE) CANAL SUR TV • EN COMPAÑÍA (2016-PRESENTE) CMMTV • 120 MINUTOS (2020-PRESENTE) TELEMADRID • MADRID DIRECTO FIN DE SEMANA (2020-PRESENTE) TELEMADRID • JUNTOS (2020-PRESENTE) TELEMADRID OTROS CANALES • MAGAZINE (1996-2005) CANAL + • TE DAMOS LA TARDE (2011-2013) 13TV Ilustración 32. Magacines de otros canales de la parrilla televisiva (1990-2020)
55 través de las últimas noticias sobre política, economía, internacional o sociedad; mediante entrevistas, debates, tertulias, actuaciones o concursos. Además, el magacín español cuenta con colaboradores periódicos y con secciones que pueden ser fijas o variables según la información diaria. En España, este tipo de formatos, como ya se ha detallado, cuenta con la figura del conductor/a que actúa como gancho para la audiencia y que es fundamental para mantener la credibilidad y la línea editorial del programa. En general, los presentadores suelen contar con cierta popularidad o con una larga trayectoria en los servicios informativos. Los magacines que emiten los canales españoles presentan algunas diferencias frente a los americanos. Mientras que en la concepción española de estos espacios participan numerosos colaboradores y solo hay un conductor, el magacín americano cuenta con tres colaboraciones —noticias, meteorología y reportaje— y una pareja de presentadores — hombre y mujer— que proceden de los servicios informativos. Otra de las características que diferencia al magacín español del norteamericano es que, mientras en el primero la mayor parte de la información se suele emitir desde el estudio, con diversas conexiones a pie de calle —el plató, no obstante, es el escenario principal de ese espacio—, en el segundo la interacción en el plató es menor y se opta por las conexiones desde escenarios naturales (Saló, 2003: 30-31). La hibridación de géneros propició que el talk show se trasladara a los magacines diurnos o nocturnos españoles, conformándose como una sección independiente, con lo que la confrontación, el protagonismo y los secretos de los protagonistas de los talk shows se trasladan a los magacines. De esta forma, las historias personales llegan a sustituir a veces a los temas informativos y aparece un formato sincrético: los programas contenedores. Estos programas se caracterizan por ofrecer contenidos redundantes, serialidad, polémica y una tendencia a la distorsión de la realidad, sobre todo, en la información sobre crónica social o actualidad rosa. En este sentido, numerosos investigadores y expertos destacan el elevado índice de audiencia que alcanza este formato, reseñan el bajo coste económico que supone para la cadena (Barroso, 1996: 423) y consideran que los programas contenedores “convierten en espectáculo televisivo cualquier información, exponen la participación del público como eje principal del programa y convierten el directo en una característica indispensable” (Calabrese, 1989, en Lacalle, 2001: 14). Otros autores, como Scott (1996), defienden la función democrática de los magacines, que ayudan a los espectadores a entender la realidad y a desarrollar una opinión pública. Los programas-magacín de noticias o de información, siguiendo la clasificación norteamericana elaborada por Graham Scott, pueden subdividirse en cinco tipologías: - Los telediarios/magacines matinales como Today, CBS This Morning y Good Morning America. - Los nuevos programas de análisis y de debate, que van desde espacios radiodifundidos de medianoche como Nightline, a los programas de debate televisivos más serios, como Charlie Rose y Equal Time, con Mary Matalin and Dee Dee Myers.
56 - Las nuevas tertulias, entrevistas a invitados y programas en los que la gente pueda llamar, como Larry King Live y Gerardo Rivera. - Los magacines o programas de reportaje en prime time, como 48 Hours, 60 Minutes, Prime Time, y Dateline, que no se ven a sí mismos como talk shows. - Los programas de prensa amarilla y espacios de entrevistas, como Inside Edition, Hard Copy, American Journal o A Current Affair —recientemente cancelado—, que no se autodescriben tampoco como talk shows. (Graham Scott, 1996: 274). Para Graham Scott, aunque las noticias que se emiten tienden hacia el sensacionalismo, este tipo de programas actúan como servicio público al explicar y exponer los problemas de la sociedad. Los programas matutinos mezclan noticias con entrevistas a celebridades y protagonistas o expertos. Estos espacios suelen mostrar entornos más informales como una cocina o una sala de estar, como si los espectadores estuviesen en su propia casa. En los programas almacén diurnos que conforman la muestra de este estudio, detectamos las características que expone Graham Scott. Generalmente, comienzan con un pequeño espacio informativo seguido de una mesa de debate con expertos e invitados donde se analizan los temas más complejos de la actualidad diaria. En ocasiones, suelen intervenir personas anónimas, bien vía telefónica o mediante entrevistas realizadas a pie de calle, que expresan sus dudas sobre algún asunto o exponen sus preguntas a los contertulios. Los vespertinos, por su parte, guardan gran similitud con aquellos de franja horaria matinal pero giran en torno a la estructura plató-conexión en directo del reportero. Durante la emisión del espacio, el presentador, un comunicador o periodista de cierto reconocimiento público, enuncia la información de la que se hablará segundos más tarde para, tras ello, conectar con el reportero que se encuentra en el lugar de los acontecimientos y que detallará con mayor profundidad todo lo relacionado con lo noticiable. Esta fórmula se repite constantemente a lo largo del transcurso del programa, de algo más de dos horas aproximadamente, y cuenta en determinados espacios con la alternancia de debates y tertulias de expertos en la actualidad política y/o social o de políticos entrevistados —in situ—. Asimismo, los reportajes, entrevistas, análisis e informes —elaborados y desglosados por colaboradores fijos del programa para la audiencia— hacen, a menudo, acto de presencia a lo largo de la emisión. En España, ya desde 1991, año en el que Telecinco y Canal + comenzaron a emitir sus primeros programas tras la entrada en vigor del nuevo panorama televisivo mixto — convivencia de TVE con las cadenas privadas—, el magacín, como había sucedido durante el último lustro de la década de los 80s, se configuró como uno de los formatos estrella. Muestra de ello es que tanto La 1 como Antena 3 y Telecinco establecieron en la programación, sobre la que se sustentaba el éxito televisivo y comercial de la cadena, numerosos magacines. Estos copaban generalmente la franja matinal del día —09.00 a 14.00 h, mayormente— y se emitían tanto de lunes a viernes como los fines de semana. Algunos de estos magacines eran De tú a tú (1990), Domingo en Rojo (1990), El programa de Hermida (1991) y Tan contentos (1992) en Antena 3; En buena hora (1990),
57 La Palmera (1991), Cada mañana (1991), De par en par (1991), Pasa la vida (1991), El show de la una (1992) y ¡Hola Raffaela! (1992) en TVE; y Tele 5 ¿dígame? (1990), Telecupón (1990), Date un respiro (1993) y Las mañanas de Tele 5 (1993) en Telecinco. • 4.6.1. De tú a tú (1990), Antena 3 El primero de todos estos espacios, De tú a tú (1991), fue el magacín pionero en el que confío Antena 3 para su programación diaria. Este programa, presente en la cadena desde sus inicios en 1990 y hasta 1993, era emitido de lunes a viernes en horario de 09.30 a 14.00. El espacio, dirigido por el realizador Ramón Pradera y presentado por Nieves Herrero —siendo copresentado durante los primeros meses también por Jesús Cisneros— comenzó bajo el formato de magacín matinal e incluía, como hacían otros espacios de la misma franja horaria, entrevistas, debates, actuaciones musicales, noticias de actualidad, concursos y consejos para la salud —de la mano del experto en medicina Bartolomé Beltrán—. Asimismo, a dichos géneros televisivos se les añadía la emisión de series de televisión durante el programa, como La intrusa, Hospital General y La caldera del Diablo. Desde febrero de 1991, el espacio contó con una edición nocturna, emitida solo los martes y que se estrenó con una entrevista a Camilo José Cela. Un mes después de ello, sorprendentemente, desaparecía la versión matinal diaria. Ilustración 34. Espacio 'De tú a tú' autopromocionado por Antena 3 Pese a alcanzar altas cotas de audiencia, De tú a tú y su presentadora, Nieves Herrero, se vieron envueltos en 1993 en una ruda polémica. El 28 de enero de aquel año, el programa se emitió en directo desde la localidad valenciana de Alcasser, tras la aparición de los cadáveres de las niñas Miriam García, Antonia Gómez y Desirée Hernández, naturales de dicha localidad. Herrero entrevistó a los padres de Miriam y Antonia, alcanzando una cuota de pantalla del 16 % —el doble de la habitual—. Sin embargo, el tratamiento que
64 espacio con actuaciones musicales y concursos. Asimismo, reportajes de temática social y entrevistas a invitadas especiales, como artistas de la notoriedad pública de Carmen Sevilla, hicieron acto de presencia diaria en el programa. La presentación de Las mañanas de Tele 5 corrió a cargo de dos veteranos de la pequeña pantalla en España: José María Íñigo, que regresaba al medio en el ámbito nacional tras ochos años, y Laura Valenzuela, conductora anteriormente también de la edición diaria de Telecinco ¿dígame? El espacio contaba entre sus colaboradores con algunos de renombre como el periodista Jimmy Giménez-Arnau y el experto en salud Ramón Sánchez-Ocaña. Ilustración 47. José Iñigo y Laura Valenzuela, los dos presentadores de 'Las mañanas de Tele 5' 4.6.8. Espacios con un tipo de formato magacín diferente: Los magacines directos: Madrid Directo, España Directo, Andalucía Directo, En Connexió y En Directe Tras haberse asentado y configurado el magacín como uno de los formatos estrella de los primeros años de televisión mixta en España, copando numerosos espacios de esta índole las mañanas —principalmente— y tardes de las jornadas diarias —así como de los fines de semana— de las cuatro cadenas existentes por entonces, en 1993, la cadena pública Telemadrid lanzó un nuevo concepto de programa informativo que aunaba perfectamente la función informativa del magacín, transmitiendo en directo la actualidad social, política, económica y cultural, y el propósito de entretener a los telespectadores. Este espacio fue acuñado como Madrid Directo. Este formato pionero fue imitado apenas años más tarde por TVE y por algunas otra de las televisiones públicas autonómicas. Es el caso de España Directo en TVE, Andalucía Directo en Canal Sur TV, En directe en TV3 o En Connexió en el ya desaparecido Canal 9 valenciano. Por su parte, en las televisiones privadas el primer programa de este tipo no llegaría hasta 2007, cuando los periodistas Emilio Pineda y Lucía Riaño presentaran Está pasando en Telecinco.
65 Estos nuevos espacios aportaron frescura a un magacín que, si bien es uno de los formatos con mayor diversidad de géneros y recursos que se hibridan hasta completar un todo ciertamente ordenado, se había encasillado siguiendo una fórmula concreta que se repetía hasta la saciedad, fuera el objetivo del magacín determinado el que fuera. Los magacines directos sustentaban su éxito televisivo y comercial atendiendo a dos grandes elementos: los reportajes en directo y las conexiones en directo desde los distintos puntos de la geografía —regional o nacional, dependiendo de si el canal en el que era emitido era de emisión nacional o autonómica— para ofrecer una fotografía de la vida cotidiana en España y sus regiones. La temática era tan amplia como dispar: fiestas, ocio, sucesos, gastronomía, tradiciones, espectáculos, salud, cultura, política; todo era concebible a través del arduo trabajo de los reporteros que trabajaban para el espacio y que estaban distribuidos por todo el territorio. Siguiendo el esquema presentador/es en plató-conexión en directo con el reportero situado en algún punto de la orografía española, y haciendo uso de forma repetitiva y hasta la saciedad de este patrón durante las dos horas y media aproximadas de duración del magacín, estos espacios se convirtieron en el producto perfecto de las televisiones públicas para amenizar la tarde de sus telespectadores —mayormente la población mayor de 45-50 años, consumidores habituales y fieles de este tipo de programas—. Con esta ecuación, el programa satisfacía las funciones de interacción y proximidad para con la audiencia, anónima, pero que se convertía en total protagonista del espacio al ser ella misma la que protagonizara cada historia, cada conexión. El diálogo entre el reportero y aquellos asistentes o afectados de los lugares de los hechos —desde los que se realiza la cobertura en vivo— hacía más fuerte todavía esa sensación de proximidad del telespectador, que empatiza emocionalmente con aquello y aquellos que ven a través de la pequeña pantalla, sintiendo estar presente con el emplazamiento al que ha conectado el programa. Asimismo, la abundancia de temas sociales, la tendencia al sensacionalismo, al morbo, al jolgorio, a la pena, a la fiesta, a las tradiciones, o el abuso de reportajes de tipo humano, ayudan a crear un fuerte vínculo entre espectador y programa y hacen el espacio muy atractivo para aquellos que tan solo buscan la frivolidad, superficialidad y banalidad de contenidos —escaso poder analítico e interpretativo de lo emitido—. Del mismo modo, la celeridad, rapidez y el dinamismo elevados con los que trabajan estos programas impide salir al telespectador de esa burbuja temporal y televisiva en la que ha entrado de lleno, siendo partícipe totalmente del juego de la pequeña pantalla. Todo ello convirtió a estos espacios en los magacines de actualidad de referencia en nuestro país durante la primera década del siglo XXI. De hecho, hoy día, la mayor parte de ellos sigue perenne —España Directo, Andalucía Directo y Madrid Directo— y han sido otros tantos los que han sido producidos y son emitidos por cadenas privadas: Tarde Directo (2011) -fue cancelado en durante su primera temporada-, Mas vale tarde (2012-presente) y Liarla Pardo (2018-presente) en La Sexta; Cuatro al día (2019-presente) y Cuatro al fin de semana (2019-presente) en Cuatro; y Está pasando (2007-2009) en Telecinco.
66 Ilustración 48. Reportero avanza la información durante la cabecera del espacio. ‘España Directo’. Ilustración 49. Reportera avanza, del mismo modo, la información que detallará más tarde durante el programa. ‘España Directo’. Ilustración 50. La presentadora de ‘España Directo’ desde el plató, Pilar García Muñiz, quién lo conduciría desde 2005 hasta 2011. | vía: https://www.rtve.es/alacarta/videos/espanadirecto/espana-directo-primer-programa-6-7-2005/4510736/
67 Ilustración 51. Reportaje elaborado sobre un tema social cuyos protagonistas son sujetos cotidianos Ilustración 52. La primera emisión del espacio 'Madrid Directo' bajo la presentación de la periodista y presentadora de televisión Inmaculada Galván (20-09-1993) Ilustración 53. 'Andalucía Directo'. Sumario del primer programa de este espacio (12-01-1998)
68 4.7. Los grandes magacines matinales de la década de los 2000s En el segundo lustro del recién —por entonces— comenzado siglo XXI, las grandes cadenas televisivas elaboraron y establecieron en su programación el espacio que coparía una de las grandes parcelas horarias del día: la franja matinal. Siguiendo la idea concebida en el panorama televisivo desde la apertura de este mercado, que exhibía que el producto idóneo para las mañanas era un espacio con formato magacín y que reuniera un sinfín de recursos y géneros televisivos —noticias, entrevistas, reportajes, crónica social, debates, tertulias, concursos, actuaciones musicales, humor y crónica rosa, entre otros—, La 1 de TVE, Antena 3 y Telecinco produjeron sendos magacines matinales de elevada audiencia con el objetivo de encarnizar por la cuota más alta de audiencia: Las mañana de la 1 (2009), Espejo Público (2006) y El programa de Ana Rosa/AR (2006) —y su sucedáneo para los dos meses estivales, El programa del verano (2006) —. Dirigidos todos ellos por presentadoras estrella de la pequeña pantalla —Mariló Montero, Susana Griso y Ana Rosa Quintana, respectivamente—, estas tres experimentadas profesionales de la televisión iniciaron pronto un apasionado envite televisivo por erigirse como ‘la reina de las mañanas’. Este título, no obstante, sigue siendo copado desde hace más de diez años por el espacio que conduce la presentadora perteneciente al quinto de los diales televisivos en España, el canal perteneciente al grupo mediático italiano Mediaset. El espacio presentado por Ana Rosa, pese a que los valores de share son altamente fluctuantes —depende del año, del período de este y de los contextos sociopolítico y televisivo que imperen—, ha presentado estos últimos diez años una cuota de pantalla media del 20 %, siendo superior en determinadas épocas y algo inferior en otras tantas. Esta cifra es relativamente mayor que la registrada por Espejo Público, cuya cuota de pantalla durante esta última década se ha movido entre el 16 % y el 17 %. Pese a ello, Susana Griso ha sido la única que ha hecho que Ana Rosa Quintana eche un ojo a la audiencia de sus rivales. El programa de Ana Rosa se emitió por primera vez el 10 de enero de 2005. En su primera temporada, el espacio de Telecinco dejó constancia de que iba a ser uno de los principales matinales españoles. Este cosechó durante su primera travesía anual un 26,2 % de cuota de pantalla media —1.126.000 espectadores—, frente al 14 % de Espejo Público, según datos de Barlovento Comunicación. La temporada que más cerca ha estado Susana Griso de hacerse con el liderazgo ha sido la 2012/13. Durante ese curso, Espejo Público cosechó un 17,1 % de cuota de audiencia y 493.000 telespectadores, mientras que El programa de Ana Rosa redujo sus credenciales hasta situarse en el 18 % y 531.000 espectadores —solo un 0,9 % más el segundo que el primero pues—. Esta distancia, no obstante, aumentaría al año siguiente hasta el 2,3 % de diferencia. • 4.7.1. El programa de Ana Rosa/AR (2005), Telecinco Comúnmente abreviado como AR, el espacio que dirige la periodista, presentadora de televisión y empresaria de la comunicación Ana Rosa Quintana, es un magacín matinal que aborda la actualidad atendiendo a diferentes perspectivas. Algunos de los géneros y recursos más utilizados y que predominan en este espacio para analizar la actualidad más inmediata son: las entrevistas a personalidades políticas, sociales o celebridades, los
69 reportajes de investigación, las secciones temáticas, las tertulias y las mesas de debate - sobre política, actualidad, sociedad…-; asimismo, también predomina el tratamiento de temas de calado social —violencia en las aulas, anorexia, drogas, etc.— y la crónica de sucesos; por último, y siguiendo el criterio que guarda Mediaset para los contenidos televisivos a los que recurre, tiene presencia destacada la actualidad de la prensa rosa y se realiza un seguimiento especial a los diversos concursos de telerrealidad que emite la cadena en otros horarios —Gran Hermano, Supervivientes, La casa fuerte, La isla de las tentaciones, etc.—. Ilustración 54. Reportaje retrospectivo de Ana Rosa sobre el espacio que dirige cuando se comenzó a emitir en 2005 Entre las diversas secciones que han ido discurriendo por el espacio destacan aquellas ligadas a: - ACTUALIDAD: Quinto tertuliano: Cada semana, un espectador se sienta en la mesa política como un tertuliano más para ofrecer su punto de vista y debatir con el resto de colaboradores. A pie de calle Los reporteros del programa salen del plató para ofrecer a los transeúntes su micrófono y brindarles la oportunidad de que opinen sobre diversos temas de la actualidad. - POLÍTICA: Toma y daca:
70 Dos tertulianos políticos debaten sobre un tema concreto y, al finalizar, el programa muestra en pantalla una selección de tuits de los espectadores exponiendo sus posiciones al respecto. - CONSUMO Y ECONOMÍA: Gato por liebre: Con la colaboración de Alberto Fernández Bombín, Gemma del Caño y Beatriz Robles, este espacio ofrece consejos para ahorrar a la hora de hacer la cesta de la compra o en la economía doméstica —entre otros topics—. Ajuste de cuentas: De la mano del periodista televisivo Jano Mecha, esta sección aborda asuntos que afectan a la economía de los ciudadanos, como la cuesta de septiembre, el ahorro doméstico y los gastos extras. La lista de colaboradores y contertulios de El programa de Ana Rosa es extensa. Así, para informaciones relacionadas con la actualidad y la crónica de sucesos han pasado y pasan habitualmente por el mobiliario del plató del programa algunos personajes como los periodistas Patricia Pardo y Alejandro Requeijo; el ex investigador de la Policía y analista televisivo de sucesos, Jerónimo Boloix; la abogada y mediadora especializada en conflictos familiares y derecho de familia, Carmen Carcelén; o la psicóloga Rocío Ramos- Paul. Para noticias relacionadas con la política, entre los asistentes más destacados figuran algunos como el periodista, profesor y analista político Julio César Herrero; el economista José Carlos Díez; el periodista y director de la cabecera digital OK Diario, Eduardo Inda; la periodista y escritora Isabel San Sebastían; el politólogo y exsecretario de Proceso Constituyente y Programa de Podemos, Juan Carlos Monedero; la periodista, actriz y columnista española Marta Nebot; y la ex vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano. No obstante, cabe reseñar que la lista de estos colaboradores fijos o asiduos es notablemente larga. Ilustración 55. Una de las tantas cabeceras que ha tenido 'El programa de Ana Rosa' durante sus ya 15 años de emisión en televisión
71 Ilustración 56. El equipo de 'El programa de Ana Rosa' durante buena parte de la temporada 2014-15 Para aquellos temas de sociedad y crónica rosa, por su parte, algunos de los protagonistas más reconocidos que han pasado por el plató de El programa de Ana Rosa para colaborar han sido la escritora, periodista y colaboradora de programas de televisión Paloma García Pelayo: el aristócrata y profesional de televisión hispano-italiano Alessandro Lecquio; la periodista del corazón y escritora Beatriz Cortázar; la actriz de cine y teatro, cantante y modelo tangerina Bibiana Fernández; la presentadora de radio y televisión Cristina Tárrega; el tertuliano, novelista y periodista Jimmy Giménez Arnau; el periodista y triatleta Antonio Rossi; o el actual y uno de los más afamados colaboradores del programa, el presentador de radio y televisión Joaquín Prat. Por su parte, entre los invitados más destacados que han acudido en algún momento de los 15 años ya de longevidad del espacio se encuentran algunos célebres personajes políticos o públicos como José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy, José María Aznar, Alfredo Pérez Rubalcaba, Alberto Ruiz-Gallardón; Soraya Sáenz de Santamaría, Pedro Almodóvar, Federico Jiménez Losantos, Mercedes Milá, Marta Sánchez, Fangoria o Raphael. Gracias a su trayectoria, el espacio se alzó con el TP de Oro en la categoría de mejor magacín durante los años 2007, 2008, 2009 y 2011, recibiendo también el Premio Ondas en 2011. A su vez, Ana Rosa Quintana, por su labor al frente del programa obtuvo el TP de Oro a la mejor presentadora en sus ediciones de 2005, 2006, 2009 y 2010. Desde 2005, durante los meses de verano, El programa de AR es sustituido por El programa del verano, siendo presentado actualmente por los periodistas Patricia Pardo y Joaquín Prat. AÑO DE EMISIÓN DE EL PROGRAMA DE AR CUOTA DE PANTALLLA (%) SEPTIEMBRE (2005) 25,5 SEPTIEMBRE (2008) 18,9
72 SEPTIEMBRE (2011) 16,8 SEPTIEMBRE (2014) 20,5 SEPTIEMBRE (2017) 18 SEPTIEMBRE (2019) 18,7 Tabla 4. Cuota de pantalla de 'El programa del verano' durante sus años de emisión —anotación del % cada tres años—. Elaboración propia. Fuente: Barlovento Comunicación Cabe destacar los diversos y amplios recursos por los que opta el magacín presentado por Ana Rosa para cubrir los distintos contenidos y las diferentes informaciones abordados en el espacio. En primer lugar, y como prácticamente la totalidad de los magacines que han transitado por la televisión de nuestro país, los primeros minutos del programa llevan la firma de un pequeño avance a modo de monólogo2 a cargo del presentador que, en el caso de El programa de Ana Rosa, toma dos funciones: la de introducir uno de los principales aspectos de los que se informará, se harán análisis, interpretaciones e informe, se fabulará y se debatirá más tarde durante buena parte del espacio —este contenido generalmente tiende a ser un elemento que durante el día o la semana de emisión se encuentra en la agenda política, en la de los medios o en la de los propios ciudadanos—; y dar pie a que el telespectador conecte emocionalmente con el programa y con la presentadora ya desde el comienzo de su emisión, de que se sienta arropado otro día más por esa cara visible, esa líder de opinión, esa presentadora estrella que guía sus mañanas y su discurso y opinión. Ilustración 57. El avance de Ana Rosa al comienzo del programa El protagonismo de los periodistas y reporteros que integran el equipo de profesionales de los que se rodea la presentadora para el buen hacer del espacio es indiscutible. Diversas son las funciones que cumplen estos. Estos profesionales enuncian e informan sobre contenidos subsidiarios a la actualidad más inmediata y sobre la temática principal sobre la que gire cada día el programa, a la par que interpretan determinadas cuestiones que están confusas en ese caos que a veces rodea a cualquier topic; para ello, siguen la fórmula de colocarse delante de una pantalla que mostrará imágenes sobre la temática de la que
73 se esté hablando mientras estos hablan para, bajo ellos, integrarse a esa imagen audiovisual un rótulo que defina temática y de manera informativa aquello que se comunica. Ilustración 58. Una periodista de 'El programa de Ana Rosa' informa sobre los últimos rebrotes de coronavirus registrados en España a finales de junio. Del mismo modo, a aquellos periodistas que realizan su cometido desde plató le siguen otros tantos que hacen las veces de reporteros en los lugares de las noticias. Generalmente, y frente a un tema de cierto calado político o social, tiende a llevar a cabo una rueda de reporteros de unos minutos de duración, conectando con los cuatro —habitualmente— dispuestos en los lugares noticiosos que aportarán más datos e información sobre el primero de los asuntos abordados en el programa. Este subespacio le permite al magacín ostentar de amplia cobertura de la información frente a la audiencia y otorgarle a esta el privilegio de ser partícipe de dichos sucesos y de sentir cierta proximidad con ellos. Ilustración 59. Rueda de reporteros para abordar el tema principal e inicial del magacín __________________________ 2 Fuente: https://www.mitele.es/programas-tv/el-programa-de-ana-rosa/2020/programa- 3872-40_1008481075005/player/ | Minuto 00:36 |
80 pronunciado, consensuado o debatido en la Cámara. Un quehacer que aporta espectacularidad a la cotidianeidad política y que aproxima el mundo político a la esfera ciudadana. Esta retransmisión se ve fuertemente reforzada gracias a la conformación de una tertulia política en el plató paralela a dicha retransmisión y que, cada cierto tiempo, hace pausar la conexión en directo para confrontar, debatir, dialogar, exhibir y argüir sobre los principales topics que están siendo expuestos por los máximos dirigentes políticos y por los portavoces de las diversas agrupaciones en el Congreso. Estas tertulias, como se citaba previamente, se han convertido en el foro comunicativo de la democracia y en una de las herramientas principales de construcción de la opinión pública de nuestro país y de influencia sobre ella. Para esta tertulia, generalmente los asistentes e invitados suelen ser periodistas de los diversos medios de prensa escrita y digital —Público, El Confidencial, OK Diario, El Mundo, El País, La Vanguardia, eldiario.es, ABC, etc.—, politólogos y economistas. Ilustración 73. Graciano Palomo, veterano periodista de 'El Confidencial' durante la tertulia política de ESP Ilustración 72. Un periodista asiste a la tertulia de manera virtual
81 Ilustración 74. Rueda de reporteros en ESP Otro de los elementos notorios que reúne el espacio es la entrevista diaria no solo a un personaje destacado del panorama político, social o económico, sino a varios durante la misma mañana de emisión. Muestra de ello fue el programa emitido el pasado 24 de junio de 2020, cuando, durante su proyección, entraron en pantalla, para ser entrevistados y para referirse a diversos aspectos relacionados con la situación de la crisis sanitaria, las medidas tomadas nacional y regionalmente frente a esta y las consecuencias de ella, tres figuras políticas de renombre y envergadura actualmente en nuestro país: la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique4. Asimismo, especialistas de las distintas áreas del conocimiento —científicos, biólogos, psicólogos, psiquiatras, docentes, educadores sociales, filósofos y un largo etcétera son a menudo objeto de entrevista para dar rigurosidad y mayor profundidad de análisis a los temas que se abordan—. Ilustración 75. Un virólogo de la Facultad de Medicina ded Hannover (Alemania) es entrevistado para conocer la situación del coronavirus en tierras germanas ____________________ 4 Espejo público. Día de emisión: 24-06-2020. | Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=NsXg_qucNOE&t=1052s |Intervenciones de Carmen Calvo, Isabel Díaz Ayuso y Pablo Echenique | Minuto: 26:25, Carmen Calvo | Minuto: 44:03, Isabel Díaz Ayuso | Minuto: 01:35:58, Pablo Echenique |
82 La crónica y los reportajes de índole social, si bien no toman la misma dimensión y no tienen la jerarquía que le son conferidos en El programa de AR, son una parte fundamental del espacio. Predominan las informaciones de sucesos y las denuncias de personas anónimas sobre acontecimientos censurables que sufren o de los que son testigos y que son noticiables para la audiencia apelando al interés de los ciudadanos por el morbo, el sensacionalismo, la curiosidad, la tragedia humana, la violencia o el sexo. Por último, se hace necesario destacar un pequeño espacio que el programa le dedica a la crónica rosa, en la que generalmente hacen acto de presencia noticas del corazón, del cotilleo, de la Corona o informaciones muy amarillistas y frívolas. Para tratar temas de este corte, Susana Griso cuenta con la ayuda de colaboradores como el torero Francisco Rivera Ordóñez, —habitual en ESP—, la periodista y escritora Pilar Eyre, o, la periodista y presentadora sustituta en numerosas ocasiones de Griso, Cuca Sales. Ilustración 77. Fran Rivera, colaborador fijo del espacio para crónica social y rosa, junto a Griso Ilustración 78. Entrevista telemática al afamado grupo de música español 'Camela' Ilustración 76. Reportajes de corte social sobre 'Okupas en Alhaurín' y ‘La ruina de los feriantes’
83 Ilustración 79. Conexión en directo en 'ESP' con el transcurso de la sesión en el Congreso de los Diputados Por último, y como hacen otros magacines matutinos y vespertinos, los paneles, informes e infografías son medios utilizados recurrentemente para profundizar en los diversos asuntos que se plantean en el programa y para hacer más fácil, visible y comprensible para la audiencia las diversos topics abordados y sus detalles, minuciosidades y la relevancia que aquellos atesoran. Asimismo, con la llegada de redes sociales tales como Twitter, se ha hecho habitual apelar a los tuits escritos por los diversos agentes políticos y sociales que se pronuncian sobre algún tema de actualidad semanal en particular. Para ello, la captura de pantalla de dicho tuit es expuesta a pantalla completa mientras los invitados, asistentes y colaboradores se refieren a ella —ilustración 79—. Ilustración 80. Tuit del político del PSOE y miembro del Consejo de Estado desde 2007, Juan Carlos Rodríguez Ibarra sobre un asunto relacionado con los GAL • 4.7.3. La mañana / Las mañanas de la 1 (2009), TVE La mañana es un magacín análogo en su estructura a aquellos que copan la misma franja horaria y que emiten otros canales generalistas de España: Espejo Público (Antena 3) y
84 El programa de Ana Rosa (Telecinco). El espacio, cuyo planteamiento es muy similar a aquellos que tuviera como predecesores en la mañana de la cadena pública -Por la mañana (2002-2008) conducido por Inés Ballester, y Esta mañana (2008-09), dirigido por Inmaculada Galván, incluye entrevistas, actualidad, opinión, crónica de sucesos y crónica social. El programa fue emitido por primera vez el 24 de agosto de 2009 bajo la batuta de la afamada presentadora de televisión Mariló Montero y con la ayuda de colaboradores como el presentador de radio y televisión Javier Capitán y la psicóloga especialista en Psicología Clínica, Laura García Agustín. Pese a ello, Montero solo estuvo al frente del espacio hasta junio de 2016, cuando abandonara la cadena y su testigo lo recogieran Silvia Jato, primero y, posteriormente, María Casado, quien se ha encargado de conducir el programa hasta la fecha. Ilustración 81. La afamada presentadora de televisión Mariló Montero, conductora de 'La mañana/La mañana de la 1' desde 2009 hasta 2016 En 2018, María Casado, tras sumar dos temporadas al frente del magacín en las que la audiencia se encontraba en alza, vería como Fernando Timón llegaba para hacerle compañía como copresentador. En ese momento, y bajo la tendencia que registraba los índices de gustos e intereses de los españoles, afines cada vez más a un formato de magacín que aunase información y entrenamiento, siendo la tertulia política el espacio que comenzaba a destilarse como el preferido de la audiencia, se tomó la decisión de suprimir la crónica rosa para centrarse en ambos géneros. Con estos cambios, La mañana buscaba volver a ser un referente informativo y reforzar su labor de servicio público, al mismo tiempo que competir con Al Rojo Vivo de Antonio García Ferreras —la lucha por ser el tercer magacín más visto de la mañana, tras El programa de Ana Rosa y Espejo Público—. Por último, a finales de 2019, el periodista, reportero y presentador de informativos, Diego Losada, dejaba España Directo para copresentar el magacín, ahora focalizado en “los asuntos sociales que interesan y afectan a los ciudadanos” (RTVE, 27 de diciembre de 2019). Como se observa, si bien se han registrado varios cambios en la concepción, en el propósito y en los géneros televisivos utilizados por el espacio, ampliando y
85 profundizando su cobertura de temas relacionados con el consumo, la salud o los fraudes, así como que se ha ido apostando progresivamente por contar con un mayor número de expertos invitados a La mañana y por dar más voz a los ciudadanos a través de los espacios de denuncia pública, la actualidad y la investigación han seguido conservando su papel hegemónico en el programa de la primera de las cadenas de la televisión pública nacional. Estos giros, en definitiva, confirman la dirección emprendida por el formato a principios del siglo XXI. Su evolución cada vez se ha orientado más hacia la información y, concretamente, la tertulia política, en detrimento de su concepción original como programa contenedor. Los temas sociales aparecieron en torno al cambio de década con las historias de personas anónimas, aunque su peso también se ha afianzado en el último lustro. Pese a todo ello, cabe destacar que, lamentablemente, el 4 de septiembre de 2020 está previsto que, tras 11 años de emisión ininterrumpida y más de 3.000 programas exhibidos, -puesto que en verano ocupaba su lugar el programa homólogo La mañana de verano-, La mañana cese su distribución. El bajo ratio de cuota de pantalla que, si bien superaba el 12 % durante los dos primeros años de emisión, comenzó a descender progresivamente sus prestaciones en este ámbito, hasta llegar a registrar cuotas próximas al 7 % entre 2013 y 2015, ha sido la principal causa. Ilustración 82. María Casado junto a su equipo de colaboradores en 'La mañana' de TVE Por su parte, múltiples y diversas han sido las secciones que han conformado el programa durante la más de una década de vida del espacio. Entre ellas, destacan algunas como: Saber vivir: Sección de salud Ilustración 83. Sección 'Saber vivir' durante una emisión de 'La mañana' Saber cocinar: Sección gastronómica
86 Saber moverse: Sección de ejercicio físico Saber mirar: Sección de actualidad Saber lo que pasa La máquina del café: Entrevista de Mariló Montero a un invitado especial La abogada en casa: Sección de divulgación sobre derecho con la portavoz en Madrid del Grupo Municipal Ciudadanos, Begoña Villacís Escuela de padres: Sección de coaching para padres e hijos Ramos News: Sección de zapping en la que se muestran vídeos e imágenes llamativas de la mano del guionista de radio y televisión Fernando Ramos Ventana QSD: Sección dirigida por Paco Lobatón dedicada a las desapariciones, donde los familiares de los desaparecidos pueden difundir sus búsquedas y pedir ayuda Sumario: Espacio de informativos con María Casado y Fernando Díaz de la Guardia Actualidad y sucesos: Sección de actualidad, investigación y debate presentada por María Casado y Fernando Díaz de la Guardia. Entre los colaboradores destacaban Fernando Lázaro, Alejandro Requeijo, Manuel Cerdán, Isabel Gemio o Ricardo Magaz El apunte: Sección con el periodista Fernando Ónega Redes sociales: Un repaso a las redes sociales de la mano del presentador de televisión, radio y eventos Jota Abril Ilustración 84. Paco Lobatón atiende a una madre que denuncia la desaparición de su hijo en la sección 'Ventana QSD' del programa 'La mañana'
87 Corazón: Sección de crónica social y del corazón presentada por María Casado y Jota Abril. Contaba con la colaboración de los periodistas del corazón Isabel Rábago, Jesús Mariñas y Jesús Manuel Ruiz y de periodistas de informaciones sobre la Corona como Pilar Eyre. Este espacio cabe reseñar que dedica diariamente un amplio margen de tiempo a aquellos temas de naturaleza social y en los que se ven involucrados de algún modo ciudadanos anónimos que, por un momento, se convierten en los protagonistas de la información emitida y del programa. Entre algunos de los contenidos de este tipo que imperan y que encontramos en La mañana destacan las denuncias, quejas, calamidades, penurias, sucesos paradójicos, desastres, desapariciones, raptos, acontecimientos violentos o las reyertas, entre muchos otros elementos. El objetivo no es otro que buscar, a lo ancho y largo del mapa de España, las historias más sensacionalistas y que susciten mayor interés y morbo en el telespectador con el objetivo de acaparar su atención y de atrapar su curiosidad, saciando la parte más frívola, superficial y liviana de la mente humana del consumidor de relatos televisivos. Asimismo, las piezas informativas de este calado no requieren que el público posea un nivel cultural medio/alto ni obliga a que aquellos que sigan la emisión deban hacerlo dedicándole una atención activa, lo que democratiza su consumo. Ilustración 86. Noticia de índole social en el programa 'La mañana' Ilustración 85. Sección 'Corazón' del programa 'La mañana' de TVE
88 Ilustración 87. Conexión en directo del espacio con un reportero para conocer el testimonio de personas que sufrieron un tornado o que presenciaron dicha inclemencia. Prueba de ello es el suceso que se observa en la segunda de las imágenes —ilustración 86—5, donde, un reportero, siguiendo el estilo de conexión en directo que promulga otro importante magacín de TVE, España Directo, le realiza una serie de cuestiones desde el lugar de los hechos a los afectados o testigos del acontecimiento. Otro de los recursos más reseñables de La mañana es la diversidad de secciones que se encuentran disponibles para el telespectador, como ya se ha enumerado una a una anteriormente. Todas ellas recurren a profesionales con un amplio bagaje laboral y práctico en sus parcelas del conocimiento y de la especialización, lo que permite que aquellos productos, consejos y recomendaciones que lancen ellos o el propio programa sigan un criterio riguroso a la hora de ser exhibidos en la pequeña pantalla. Cabe destacar en este punto la correcta divulgación que hace el espacio de tales contenidos, puesto que sería una ardua tarea para el espectador descifrar lo expuesto si no se usaran un lenguaje y unas técnicas de exposición accesibles a cualquier tipo de audiencia. Entre estas secciones destacan dos: Saber vivir y Saber cocinar. Ilustración 88. Sección del programa de 'La mañana': 'Saber cocinar'
89 Ilustración 89. Reportaje de salud de 'Saber vivir' Por último, este programa, al igual que el resto de magacines matinales, concentra tanto tertulias cuya temática principal gira en torno a la actualidad más inmediata y al tema que concentre la agenda de los medios ese día —o esa semana—, para la que son invitados personajes de la esfera política, economistas, periodistas o politólogos, como informaciones pertenecientes al mundo del corazón y a la crónica rosa. La mañana, de hecho, le dedica un elevado período de tiempo tanto un polo —la actualidad— como al otro —mundo rosa—, siendo pues muy recurridos para ello en el programa algunos géneros televisivos como la tertulia, el debate o la mesa redonda. Ilustración 90. Tertulia para un tema de actualidad en 'La mañana' Ilustración 91. Tertulia para abordar la crónica social y rosa
96 televisivos. Gracias a la evolución tecnológica y al consiguiente abaratamiento de costes, los directos son cada vez más habituales. Las nuevas tecnologías también fomentan la inclusión del ‘periodismo ciudadano’, otra innovación de los magacines. Merced al uso de teléfonos inteligentes, cualquiera puede enviar imágenes en tiempo real, convirtiéndose en “corresponsal” en cualquier parte del mundo sin importar las limitaciones de la cadena (Ballester, 2020, en Etura y Zapatero, 2020: 7). El cambio de ritmo implica, además, que la duración de cada contenido se reduzca, puesto que el zapping ha convertido a la audiencia en consumidores voraces. Bajo la máxima del share, hay más sucesos, más imágenes de impacto, más invitados y se encuentran mucho más polarizados. Simultáneamente, la política como espectáculo según las directrices que plantean Berrocal, Campos y Redondo (2012) y ligada sobre todo a La Sexta, ha transformado las parrillas y los propios magacines. “Ferrera ha roto la barrera de lo correcto. Para contar algo trascendente parece que había que mantener un tono más serio, más sosegado. Él ha demostrado que no hace falta” (Ballester, entrevista personal, 2020, en Etura y Zapatero, 2020: 7). El nuevo contexto ha propiciado que “la democracia actual encuentre su foro comunicativo en la televisión” (Berrocal, 2005: 6). En este incipiente juego televisivo, las tertulias políticas han adquirido una relevancia importante en los últimos años en las televisiones generalistas, erigiéndose como espacios de debate sobre la actualidad. Su proliferación, a la par que la ya existente de los magacines, deja entrever el interés de la ciudadanía por este tipo de formatos y géneros, tradicionalmente impulsados por la radio. A ello han ayudado los diferentes atributos que caracterizan al periodismo político en el marco español: la fuerte politización de los medios, identificados con tendencias ideológicas; el predominio de la bipolarización antagonista, que refuerza la exposición selectiva entre el público; y el periodismo de declaraciones, que potencia la autorreferencialidad (Casero, 2012). También ha incidido en este fenómeno la tendencia registrada desde la década de los años ochenta a una mayor agresividad del periodismo, en el que predomina cada vez más el conflicto. “Ya no extraña que los comentarios negativos de un candidato a otro se conviertan en noticia, o que nuevos formatos como los talk-shows, las tertulias o el fuego cruzado —entre otros— se basen precisamente en el combate dialéctico” (Humanes, 2005: 62). El dualismo ataque-defensa capta y atrae la atención del público, alzándose como un elemento clave, aunque ello mismo obvie la búsqueda de consenso para la resolución del conflicto. “Es significativo que en una época donde la información y la comunicación deberían tender a un horizonte consensual, el debate político huya del consenso y se instale en la confrontación sorda (Palao y García, 2011: 11). En este nuevo marco, cobra importancia la concepción periodística por la cual “la política se restringe al ámbito de actuación de los partidos y las instituciones políticas, mientras que la actividad política protagonizada por otros actores sociales solo alcanza ese estatuto cuando interfiere o reclama la atención de los actores puramente políticos (Martínez Nicolás y Humanes, 2012: 61). Desde la perspectiva crítica de lo que Ortega (2005) llama periodismo sin información, el periodismo se concibe como un mecanismo por el cual “los intereses y las pasiones personales y de facción se transforman en móviles racionales” (Ortega, 2005: 22). El riesgo de esta concepción, sin embargo, es alto, ya que
97 el periodismo puede convertirse en un utensilio para encubrir a través de su práctica profesional otros objetivos, en definitiva, “hacer pasar por contribución a la sociedad lo que no es más que una simple defensa de convicciones o privilegios personales y de grupo” (Ortega, 2005: 22). Entran en juego, pues, tres maneras de entender la profesión periodística. “La primera dimensión entiende el periodismo como continua campana de reforma moral” (Ortega, 2005), lo que implica la publicación continuada de casos, escándalos y corrupciones; en la segunda se percibe como una “mezcla de desconfianza y sustitución institucional”, sobre todo en los ámbitos policial, judicial y político; y la última lo interpreta como la reivindicación de la transgresión o desviación normativa, actitud que sitúa al profesional por encima o al margen de las normas. En resumen, lo que el propio Ortega (2005: 30) califica como “una modalidad de periodismo finalista, al servicio de los intereses y convicciones personales y de grupo, cuyo objetivo no es por tanto el idealmente (Ortega, 2005, en Pastor, 2015: 9). La espectacularidad de estos formatos y géneros antes mencionados se basan, precisamente, en la discusión y la confrontación de las diferentes opiniones de los contertulios. Por ello, las tertulias son, como señala Bustamante, “la culminación de la mixura inextricable entre información y opinión” (2011: 26-27). Igualmente, según sostienen León Gross y Gómez Calderón (2011: 68), la tertulia es “una modalidad coral de género opinativo, en el que los contenidos informativos, interpretativos y explicativos cumplen siempre la función de apuntalar los juicios de los participantes”. De hecho, es la opinión uno de los ejes de este periodismo sin información, del que se ha hablado anteriormente. “Cuando se sale de sus cauces, la opinión dinamita desde dentro la información” (Ortega, 2005: 48); y es que la opinión puede considerarse un nivel más dentro del proceso de interpretación de la realidad. Lo que sí es perverso y maligno, eso sí, es que la opinión sustituya a la información o que se confunda con la misma (Sánchez, 2005: 78). A nivel general, en el periodismo actual predomina la opinión por encima del periodismo de hechos, ya que “ante una realidad cada vez más compleja e inabarcable, los medios sustituyen los hechos por las opiniones” (Sánchez, 2005: 78). Como se ha apuntado ya en varias ocasiones, los talk-shows que incluyen tertulias se han convertido en foros públicos de debate, aunque es crucial que estos debates cumplan las mismas exigencias que el resto del periodismo para que no prevalga la dialéctica sobre la argumentación. Sánchez nombra cuatro exigencias mínimas: Por tanto, es necesario que los contertulios u opinadores profesionales no fomenten el vacío informativo, aun cuando se trate de opiniones. Según Sánchez (2005: 84), en el ámbito de las tertulias radiofónicas, por ejemplo, “el 46,6% asegura dedicar menos de “El apoyo en datos, la capacidad de probar argumentalmente lo que se dice, la reflexión (que implica negar toda posibilidad de opinión improvisada) y el respeto en la expresión de esa opinión. El periodista o el comunicador que ejerce la opinión no puede opinar de todo y no al menos en dos circunstancias: cuando no se conocen los hechos y cuando no se tiene criterio, es decir, formación o claves, para enjuiciarlos” (2005: 79).
98 una hora a la preparación de la tertulia en la que participa y el 11% confiesa no dedicar nada de tiempo”. Ortega afirma: La responsabilidad también recae en las propias cadenas televisivas, en cuanto a la selección de los contertulios. “Las empresas tienen que seleccionar a los mejores profesionales, a los más solventes, para el nivel de la opinión, no sólo a los que sintonizan con los principios ideológicos de la cadena, a los más polémicos y resultones dialécticamente hablando” (Sánchez, 2005: 90-91). Cabe mencionar que, por norma general, los profesionales que participan en las tertulias son periodistas ya conocidos, por lo que “estos espacios funcionan como caja de resonancia de opiniones ya expresadas a través de la prensa escrita” (León Gross y Gómez Calderón, 2011: 73). En cualquier caso, lo que se debe entender por opinador profesional, según Sánchez es lo siguiente: Entre los diversos espacios, además de las ya desgranadas, podemos destacar alguna propiedad más. La primera de ella es la acumulación de opiniones, que frecuentemente convierten el debate en una mera yuxtaposición de ideas y posturas (León Gross y Gómez Calderón, 2011). De hecho, la relevancia de la argumentación se ve en ocasiones dilucidada por la capacidad de improvisación y por las dotes de ingenio de los contertulianos. Las opiniones expresadas se caracterizan por su brevedad, ya que se ven supeditadas, como anota Gutiérrez (2005: 2) a la “tiranía del cronómetro”. Este régimen autoritario con el que se impone el tiempo a la pausa y a la mesura obliga a evitar los discursos de larga duración en televisión. Todo ello también desencadena que se pase de unos temas a otros sin necesidad de haber alcanzado conclusiones definitivas previas (León Gross y Gómez Calderón, 2011: 68). Ilustración 93. Los contertulios Francisco Marhuenda, director del diario La Razón, y Jesús CIntora, expresentador del programa Las mañanas de Cuatro, durante una emisión del espacio 'La Sexta Noche' (La Sexta) “La cualidad central requerida para participar en ellos reside no en el conocimiento de los temas a debatir, sino en la capacidad de ajustarse a los formatos de los medios. Los participantes no suelen ser expertos —aunque así se les caracteriza—, sino que su presencia obedece a que forman parte del restringido mercado de celebridades de la opinión, cuyo reclutamiento se realiza conforme a criterios de afinidad personal, cuota ideológica y notoriedad mediática”. (2005: 34) “Un ciudadano que tiene cierta notoriedad en su ámbito, que se dedica a la opinión como actividad profesional prioritaria, tiene capacidad de comunicación y análisis, conoce muy bien la actualidad y posee claves para valorarla, maneja un número elevado de fuentes, es elegido por un medio de comunicación para opinar en público, y lo hace de manera habitual, con periodicidad fija y con retribución. (…) Es alguien consciente de que participa en el debate público con lo que ello significa”. (2005: 91)
99 Gráfico 2. Análisis de los diferentes géneros y recursos que presentan los formatos magacín de los programas televisivos Un tiempo nuevo (Telecinco, 2014) y La Sexta Noche (La Sexta, 2013). En ellos se aprecia la hegemonía de la tertulia, las entrevistas y los paneles de apoyo y de análisis frente a otro tipo de espacios y/o recursos. Todos los investigadores coinciden en que la televisión es el medio más utilizado actualmente para consumir información política, y en que, efectivamente, se está produciendo durante la última década variaciones en la producción y el consumo de contenidos informativos en los españoles. “No hay política sin medios”, afirma Raúl Trejo, puesto que el funcionamiento democrático está estrechamente unido al modo y la forma en que los intermediarios mediáticos lleven a los hogares de los ciudadanos el mundo de la política. Atendiendo a esto, ahora muchos de los magacines optan por hacer del contenido político y de aquellos géneros televisivos que mejor se adecúen y exploten las posibilidades de la esfera política el eje vertebrador sobre el que gire todo el programa. Este proceso no hace sino crecer. Como apunta Laguna Platero (2003: 7), los magacines informativos y telediarios de hoy, frente a los de ayer, siguen incrementando el valor imagen frente al argumental, textual o explicativo. Las declaraciones de los actores políticos se limitan a frases aparentes; se incrementa el ritmo visual, imitando de esta forma el ritmo expositivo del mundo de la publicidad; la narración se hace dependiente de —o se adapta a— las imágenes disponibles; se radicaliza la tendencia a la espectacularidad en el tratamiento de la noticia, convirtiendo el dramatismo y el énfasis en ingredientes habituales de la noticia. Y todo esto por una razón básica: en televisión, el tiempo es oro -como ya se mencionaba-. Esta manida afirmación no hace sino constatar la lógica mercantil del tiempo televisivo y demostrar cómo el punto final de toda programación —sea del tipo que sea— no es otro que la venta a las audiencias de publicidad. En la televisión, el tiempo de la información que mayor valía ostenta es el del tiempo real. Esta premisa de trabajo ha calado tan profundamente en la sociedad que ha acabado por provocar un nuevo concepto de lo que es la información: simple y llanamente, se entiende que informar es mostrar la historia en marcha o, más concretamente, hacernos asistir en directo al acontecimiento. Y la veracidad de esta información ya no reside en la calidad del trabajo periodístico, sino en la repetición que tenga en el resto de medios (Laguna Platero, 2003: 7).
100 Otras de las causas que ha incidido notablemente en la llegada del actual paradigma de contenidos televisivos ha sido el movimiento ciudadano que tuviera lugar el 15-M para denunciar el turnismo político entre PSOE y PP en el que se había instalado España desde la Transición y para exigir más democracia a todos los niveles. Aquella crítica en masa provocó una revolución en los contenidos matinales que modificaron los hábitos de la audiencia española. El fin del bipartidismo con ello y el surgimiento de fuerzas políticas emergentes también se ha traducido en una mayor presencia de políticos en televisión. El líder de Unidas Podemos y vicepresidente del Gobierno actual, Pablo Iglesias, o el expresidente de Ciudadanos, Albert Rivera, por ejemplo, se forjaron en platós de televisión antes de pasar a las urnas. Ilustración 94. Simpatizantes y adeptos al movimiento ciudadano '15-M' que tuvo lugar en España en 2011. En la imagen, se observa la Puerta del Sol madrileña abarrotada de personas que exigían grandes cambios en el panorama político español —principalmente un sistema democrático real— Todo este contexto que sumergió a la política, más que nunca, en el complejo mediático, aupó sin duda a la remota —por entonces— idea que tuvo La Sexta de innovar y emitir un tipo de programa inexistente en España hasta ese momento: Al Rojo Vivo. La cadena perteneciente a Atresmedia lo hizo a sabiendas de que el riesgo que corría de emitir un formato de magacín sin precedentes en nuestro país era alto; no obstante, conocía esos riesgos y consideró que merecía la pena exponerse a ellos. En enero de 2011, la sexta cadena del dial televisivo emitía el primer programa de Al Rojo Vivo. En televisión, tal y como se ha citado previamente, el éxito o el fracaso de un espacio reside en las cifras, la escala numérica que marque la cuota de pantalla registrada por este y, por ende, la cantidad de programas y temporadas que reúna en su haber el mencionado programa; la perennidad del espacio implica la supervivencia en la titánica y mercantil lucha por las audiencias que impera en el reino televisivo; el que más telespectadores aglutina en su franja diaria, es el que vence, el que se mantiene y el que asegura su supervivencia frente al martillo inquisidor que establece el juego mediático. Al Rojo Vivo suma, con la presente temporada, nueve campañas en la parrilla televisiva. Antonio García Ferreras y Cristina Pardo conducen el programa cada día desde la 12:20 horas. El espacio se nutre de noticias, reportajes y debates en los que se analiza diariamente la actualidad política nacional e internacional. “Un debate plural, el único en televisión que no tendrá una línea editorial conservadora. En el que caben opiniones y las sugerencias de todos”. Así se autodefine el programa en su cuenta oficial en la red social
101 Twitter, describiéndose como un espacio único en el que se pueden encontrar diferentes ideologías y juicios de valor sobre un determinado tema de actualidad. Al Rojo Vivo, no obstante, no es el único espacio que envuelve su idiosincrasia y su quehacer alrededor de una única temática: la actualidad política. Las mañanas de Cuatro (Cuatro), Más vale tarde (La Sexta), Ya es mediodía (Telecinco), Liarla Pardo (La Sexta) o Cuatro al día (Cuatro), han sido otros de los espacios más destacados de este calado. De ellos, el caso de La Sexta Noche quizás sea el más destacable. En enero de 2013 se emitía por primera vez La Sexta Noche, la primera tertulia política que se posicionaba en el prime time de los sábados por la noche. Hasta ese momento, ese espacio de tiempo se dedicaba en España a emitir películas de éxito —El peliculón de Antena 3 y Blockbuster de Cuatro— o programas del corazón —Sálvame Deluxe de Telecinco—, por lo que la novedad era evidente. Encontrar un espacio informativo —y político— en un horario marcado siempre —generalmente— por el ocio, es un indicador, sin lugar a dudas, de que se estaba y está desarrollando un cambio en los patrones de consumo de la audiencia en los últimos años. La información y, más concretamente, la de índole política, ya no es monopolio de los servicios informativos. Los magacines informativos están asumiendo un papel primordial en el debate político diario. Los índices de audiencia de este formato en momentos en los que hay acontecimientos importantes y relevantes en el mundo de la política se disparan, un indicativo de que la población española siente preocupación por la situación política que atraviesa su país, y, por tanto, un mayor número de ciudadanos recurre a la información ofrecida por estos espacios en los momentos clave. • 4.10.1. Politainment: la política como espectáculo en los medios de comunicación El campo de la comunicación bifurca siempre sus áreas y da cabida a mezcolanzas capaces de atraer a todo tipo de auditorio, y es así como la información se mezcla con el entretenimiento a fin de resultar atractivo para las audiencias, dando lugar a infinidad de subgéneros. Cuando se conjuga política y entretenimiento surge el concepto politainment, una unión que resulta interesante para las cadenas televisivas que buscan atraer y mantener a sus audiencias. La competencia televisiva, la irrupción de las tecnologías digitales y el triunfo del entretenimiento en nuestra sociedad son factores determinantes en la transformación de la política mediática en politainment, un término para definir a la política convertida en espectáculo. La búsqueda del voto, el mantenimiento en el poder, el afán por conseguirlo, protagonizado por políticos que narran su faceta más personal y muestran sus dotes artísticas en un ecosistema mediático americanizado, convierten la información política en un juego de distracción ante la ciudadanía. Entre los aspectos que caracterizan a este nuevo fenómeno destacan los del político como actor, el electorado como público, los medios al servicio del circo y la política vista como entretenimiento (Berrocal, 2017). La opinión de los expertos frente al politainment y a convertir la política en un espectáculo televisivo es dispar. Si bien muchos interpretan que el infoentretenimiento supone una degradación de la información política que impide que los ciudadanos capten la realidad con el rigor preciso para tomar decisiones fundamentadas (Blumler, 1992; Prior, 2005; Moy, Xenos y Hess; 2005), otros tantos sostienen que una noticia ofrecida desde técnicas
102 de infoentretenimiento capta mejor la atención de la audiencia que la misma información presentada de una forma tradicional. Brants (1998), Baum (2002) o Taniguchi (2011) consideran que los riesgos que supone abordar cuestiones políticas en programas de infoshow son menores y que tiene ventajas como la de conseguir popularizar la información política en sectores poco proclives a interesarse por ella. Los espacios televisivos que hacen de la política su epicentro también han encontrado la modalidad de género perfecta para potenciar todas las posibilidades que al juego mediático ofrece la actualidad política: las tertulias. Estas se han convertido en los últimos años en uno de los grandes espectáculos televisivos, no tanto por sus índices de audiencia, sino porque se atienen al formato de entretenimiento que impera en la actual televisión en búsqueda de sumar espectadores a cualquier precio. Tertulias donde impera el griterío, la carcajada hueca, la demagogia, los insultos y donde el discurso emocional se impone al racional. Una campaña electoral mediática centrada en la presencia de los políticos en espacios que, tradicionalmente, no estaban pensados para ellos. • 4.10.2. Las tertulias políticas La tertulia política se ha consolidado como fórmula de referencia para la creación de opinión en los medios audiovisuales españoles, marcando la agenda y los enfoques de los temas proyectados a la opinión pública. Esta modalidad de género de alta vitalidad ha superado cualquier resistencia de los medios de referencia hasta convertirse en una solución imprescindible en la creación de opinión en el entorno audiovisual, constituyendo un espejo interesante para evaluar algunos valores imperantes en el ideario periodístico. Su éxito está fuera de duda y de hecho se reproducen en la práctica totalidad de los medios, siguiendo siempre pautas similares. El formato y la dinámica de la tertulia como género periodístico audiovisual se encuentran perfectamente asentados en nuestro país. Su identidad emana de la figura del conductor, convertido en icono de la propia cadena, que tanto al moderar como al explicitar su punto de vista define el temario, pero también el tono, el perfil dramático y el encuadre desde el que se abordan los temas. Los contertulios siguen esas pautas, y en su discurso combinan información, interpretación y opinión, con predominio de esta última. “En cuanto a la agenda, parece monopolizada por la actualidad perentoria, abordada sin exhaustividad deliberativa; nos encontramos ante un género de carácter dialógico más informal que el debate, menos riguroso en su estructura y en la exposición de los temas, y en el que se pasa de unos asuntos a otros sin necesidad de haber alcanzado conclusiones previas” (León Gross y Gómez Calderón, 2011: 68). Su naturaleza conlleva que en la tertulia haya, más que enfrentamiento dialéctico, simple acumulación o yuxtaposición de opiniones. A menudo prevalece el ingenio sobre la argumentación sólida y estructurada, y no es frecuente una defensa acérrima de las posturas, que se expresan más bien en un lenguaje coloquial (Martínez-Costa Pérez y Damas, 2008). A pesar de la hibridación de elementos que con frecuencia presenta, cabe considerar la tertulia como una modalidad coral de género opinativo, en el que los contenidos
103 informativos, interpretativos y explicativos cumplen la función de apuntalar los juicios de los participantes, con mayor o menor fortuna. Y de acuerdo con su adscripción argumentativa, no ha de extrañar que la teoría de los géneros periodísticos renuncie a asignarle pautas estrictas de codificación, puesto que casi todo vale en este género, y ni siquiera los libros de estilo de las cadenas de radio y televisión aciertan a ofrecer de ella más que vagas prescripciones. Ilustración 95. Tertulia política en el espacio de Antena 3 'Espejo Público' León Gross y Gómez Calderón (2011: 77) han elaborado un estudio en el que se investiga sobre la contribución de las tertulias a la pluralidad y en el que se determina si la diversidad de ideas está presente en las tertulias o, si, por el contrario, se ha renunciado a ella, convirtiendo el género en un espectáculo definido por el sesgo ideológico, reflejo del atrincheramiento partidista, con la consiguiente lesión de la calidad de la cultura mediática —y, por extensión, democrática— del país. En dicho examen, ambos investigadores han concluido que, atendiendo al grado de pluralismo, las tertulias radiofónicas y televisivas españolas pueden clasificarse en tres grupos: aquellas que presentan una composición equilibrada, con diversidad de opiniones -TVE, RNE-; las de sesgo moderado con predominio de contertulios de un determinado signo aunque con algunas voces enfrentadas —Telecinco, La Sexta, Cuatro y Canal Sur Radio—; y las abiertamente partidistas —el resto—. También señalan que el carácter de espectáculo se añade al atrincheramiento ideológico de las tertulias de emisores privados, de modo que se fomenta el tratamiento de “blanco o negro” (Sánchez Serrano, 2006, en León Gross y Gómez Calderón, 2011: 78). Los conductores a veces contienen la tendencia a un análisis más profundo o un debate más vivo, apostando por el ritmo rápido y el tratamiento superficial de los temas, que ellos fomentan por sistema, de modo que hay una deriva hacia la cultura del entretenimiento infiltrada en los espacios informativos con la etiqueta de pseudoperiodismos (Paniagua, 2006: 186), que acentúan su éxito en función de un alejamiento del rigor periodístico. Por último, postulan que la agenda aparece completamente supeditada a la actualidad con matices derivados de la línea editorial de cada medio, mostrando un predominio absoluto de la política nacional incluso en los emisores de naturaleza autonómica, y atendiéndose solo a los asuntos internacionales cuando existe una óptica nacional desde la que
104 abordarlos. Esto delata una parcialidad de la agenda que excluye áreas de la realidad, fomentando la percepción de que existe un temario primario muy reducido. • 4.10.3. Al Rojo Vivo (2011), La Sexta Al Rojo Vivo es un magacín de La Sexta centrado en el análisis y el debate de actualidad política nacional e internacional. El formato, presentado y dirigido por el periodista Antonio García Ferreras, es producido por los servicios informativos de la cadena y ha tenido diversas franjas de emisión. En los primeros meses de emisión, tras su estreno en la parrilla televisiva en enero de 2011, el espacio era emitido de lunes a viernes a las 23.00 h. Sin embargo, y merced a los buenos datos de audiencia que registrara ya desde el cierre de la primera temporada, pasó a emitirse de lunes a viernes en la franja matinal, primero de 12:30 a 14:15 y, más tarde, de 11:09 a 14:15. Asimismo, ha emitido también especiales cuando ha habido grandes acontecimientos políticos, como el referéndum de autodeterminación de Cataluña, las elecciones presidenciales de EEUU (2016), la moción de censura contra Mariano Rajoy en 2018, las diferentes citas electorales —nacionales y autonómicas— que han tenido lugar en España desde su irrupción, las investiduras en ayuntamientos de cierto peso en la política nacional, parlamentos autonómicos y en el Congreso de los Diputados. Ilustración 96. Cabecera del programa 'Al Rojo Vivo' Desde que iniciara su periplo televisivo en 2011, este espacio eminentemente político no ha dejado de aumentar sus números, cosechando su mejor cifra el pasado año, en 2019, su mejor temporada de la historia hasta el momento. Los pactómetros —estimación de los votos a favor, las abstenciones y los votos en contra que podrían darse para las diversas sesiones de investiduras en el panorama político español—, las conexiones en directo con los principales líderes de la política nacional, las conexiones en vivo con sus colaboradores y reporteros, dotados en el terreno y con el prestigio de años a las espaldas…Todo ello hace del programa una auténtica referencia para sus perseguidores y una fuente indispensable en cualquier redacción. Los especiales,
105 anteriormente mencionados, como los de las elecciones, con periodistas en cada una de las sedes cubriendo las sensaciones y mostrando lo que sucedía en cada momento, han provocado que la audiencia premie el buen periodismo. Ilustración 97. Ferreras en 'Al Rojo Vivo' informando sobre las previsiones de votos de cara a las elecciones municipales Uno de los aspectos que ha fortalecido, ha aupado en las audiencias, aporta mayor rigurosidad informativa y periodística y hace a este espacio, por ende, más sugerente, es la presencia de un amplísimo y diverso elenco de tertulianos: politólogos, directores de cabeceras, abogados, líderes políticos, periodistas, antropólogos o directores de grupos radiofónico, entre muchos otros profesionales. Entre los que han copado un asiento durante algunas de las tertulias políticas del espacio en los ya 11 años de vida del programa destacan algunos contertulios como Francisco Marhuenda, director del periódico La Razón; Ignacio Escolar y Juan Luis Sánchez, director y subdirector de eldiario.es; Gaspar Llamazares, excoordinador general de Izquierda Unida; Eduardo Inda, director de OK Diario; Manuel Rico, director de Infolibre; Luis Orriols, profesor de ciencia política en la Universidad Carlos III de Madrid; Cristina Almeida, abogada y expolítica; Antonio Maestre, periodista de La Marea; Manuel Cobo, político del Partido Popular; o Carlos Segovia, redactor jefe y corresponsal económico de El Mundo. AÑO DE EMISIÓN DE AL ROJO VIVO CUOTA DE PANTALLLA (%) SEPTIEMBRE (2011) 5,2 SEPTIEMBRE (2012) 9,9 SEPTIEMBRE (2014) 11,7 SEPTIEMBRE (2016) 11,9 SEPTIEMBRE (2018) 15,6 SEPTIEMBRE (2019) 15,6 Tabla 5. Año de emisión de 'Al Rojo Vivo' (2011-2019) y cuota de pantalla. Barlovento Comunicación
112 Ilustración 108. Datos informativos desplegados en la imagen en pantalla para ahondar en los detalles de qué características tiene la lápida bajo la que se encuentra enterrado Franco. Uso de realidad aumentada Ilustración 109. Imagen de plató en la que se observa a los contertulios asistentes dicho día, durante una entrevista que Ferreras le realizara al actual vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, en 2019 _________________ 8 La periodista de Al Rojo Vivo Inés García explica a los telespectadores a través de realidad aumentada cómo será la exhumación del exmilitar y exdictador español, Francisco Franco | 11, oct, 2019 | Fuente: https://www.lasexta.com/programas/al-rojo- vivo/noticias/te-explicamos-con-realidad-aumentada-como-va-a-ser-la-exhumacion-de- franco-video_201910115da07daf0cf2743f06bb530c.html El espacio ha recibido multitud de premios por su aportación al caudal informativo —y político— que reciben los ciudadanos de este país. Entre ellos, cabe reseñar los recibidos por el FesTVal de Televisión y Radio de Vitoria (2012 y 2015) al Mejor Programa de Actualidad y los Premio Iris cosechados en la categoría de Mejor Programa Informativo (2018 y 2019).
113 Ilustración 110. Rueda de reporteros en 'Al Rojo Vivo' Ilustración 111. Entrevista de García Ferreras al presidente y líder de Más País, Iñigo Errejón, en ARV Ilustración 112. Entrada en escena del director de OK Diario, Eduardo Inda, durante un programa de ARV, en la que critica el posicionamiento ilógico -al menos por los hechos cometidos y que le son imputadosde la actual presidente de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con su predecesora en el cargo, la juzgada Cristina Cifuentes.
114 • 4.10.3. Las mañanas de Cuatro (2006), Cuatro Las mañanas de Cuatro fue un programa de televisión matinal, presentado por el periodista Javier Ruiz, que se emitía de forma diaria hasta 2018. El espacio contaba con varias tertulias y análisis acerca de la información diaria, prestando especial atención a su mesa política, donde diversos expertos y protagonistas de la vida política confrontaban pareceres sobre la actualidad política diaria y semanal de nuestro país. Desde octubre de 2006 —mes en el que se estrenó en la parrilla— hasta enero de 2016, el programa ocupaba la franja horaria de la parcela televisiva matinal de Cuatro que iba desde las 12:30 hasta las 14:15 horas; no obstante, desde el primero de los meses de 2016, el espacio amplió horario, adelantando su inicio una hora —11:25 h—. Las mañanas de Cuatro fue el primer magacín matinal con el que contó Cuatro. La dirección y conducción de este estuvo en varias manos en sus 12 años de existencia. Durante los dos primeros, el espacio fue presentado por la periodista de televisión y radio, Concha García Campoy, quien contó con la colaboración especial del colaborador televisivo Gonzalo Miró. Tras la fusión de Gestivisión Telecinco y Sogecuatro —a finales de 2010—, la periodista pasó a la cadena madre, siendo su sustituya al frente del magacín la antigua reportera del programa, Marta Fernández. Esta, en 2013 y tras dos años al frente, se despidió del programa para regresar al equipo de redacción de Informativos Telecinco, compartiendo la conducción de la primera edición de Noticias Cuatro con Hilario Pino. En su lugar, desde el 6 de mayo, Jesús Cintora pasó a presentar el programa, que, a la par, sufrió una reestructuración de su quehacer y de sus contenidos con el objetivo de plantar cara a Al Rojo Vivo, incipiente, pero su principal competencia y que cada vez atesoraba mayor protagonismo en la franja horaria conjunta. Así pues, se buscó un perfil más político e informativo para el programa. Ilustración 113. Javier Ruiz durante los primeros compases de una nueva emisión de 'Las mañanas de Cuatro' El programa presentado por Jesús Cintora comenzó a batir récords en el mes de octubre de 2014. El viernes 17 de octubre de 2014 con un 15,1% de cuota de pantalla, el espacio igualó el share obtenido seis años atrás con motivo de la retransmisión de la Eurocopa de 2008. En el siguiente programa, el lunes 20 de octubre, batió todas las marcas consiguiendo el máximo histórico con 853.000 espectadores y 15,5% de cuota de pantalla. Esta emisión contó con la participación del líder de Podemos, Pablo Iglesias, con motivo del congreso celebrado por su grupo político durante el fin de semana. Una semana después, el lunes 27 de octubre, la detención del consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, Francisco Granadas, por la trama de corrupción
115 destapada en la región madrileña, la Operación Púnica, disparó los audímetros de Las mañanas de Cuatro y volvió a conseguir un nuevo techo histórico con 1.001.000 espectadores y un 16,4% de cuota de pantalla. En marzo de 2015, Cintora fue apartado de la presentación por Mediaset, aduciendo el grupo mediático que “la línea editorial de la cadena pretende garantizar el pluralismo a través de presentadores que traten la información de forma objetiva”9. Ese compromiso con la audiencia nos hace responsables de acometer algunos cambios para la tertulia matina de Cuatro, contando con Jesús Cintora para otros proyectos”. Tras tres años bajo la batuta de su relevo en la conducción del programa, el periodista Javier Ruiz, a mediados de mayo de 2018 Mediaset anunciaba sería cancelado, siendo su última emisión el 14 de junio de dicho año. Cabe decir que, pese al aumento puntual de la audiencia en ciertas fechas en las que la agitación o el interés de la agenda política se alzaban, el espacio no superó anualmente una cuota de pantalla media de 10-11 %. AÑO DE EMISIÓN DE LAS MAÑANAS DE CUATRO CUOTA DE PANTALLLA (%) SEPTIEMBRE (2006) 5,6 SEPTIEMBRE (2009) 6,3 SEPTIEMBRE (2012) 5,4 SEPTIEMBRE (2014) 10,4 SEPTIEMBRE (2016) 10,7 SEPTIEMBRE (2018) 10,9 Tabla 7. Cuota de pantalla por año de emisión del programa 'Las mañanas de Cuatro'. Barlovento Comunicación Entre los colaboradores más célebres y destacados profesionalmente con los que contó el espacio figuran algunos nombres como el de la escritores y periodistas, Cristina Fallarás y José María Calleja; el expolítico, politólogo y geopolítico franco-español, Jorge Verstrynge; o las periodistas Esther Palomera y Elisa Beni. Ilustración 115. Cabecera del espacio 'Las mañanas de Cuatro' Ilustración 114. Jesús Cintora, presentador de 'Las mañanas de Cuatro' desde 2013 hasta 2015
116 Analizando el espacio presentado ya durante la etapa de la dirección de Javier Ruiz, se observa que la metodología de trabajo es muy similar a la de su competidor más próximo en la “guerra” por el share —teniendo en cuenta que Espejo Público y El programa de Ana Rosa ocupan los dos primeros puestos de la mañana, sin duda—: Al Rojo Vivo. El programa erige como elemento principal una mesa de debate compuesta por periodistas, integrantes de alguno de los principales grupos políticos españoles, profesionales de las ciencias políticas, sociólogos o economistas, en la que los ponentes cruzan sus pareceres y puntos de vista sobre las diversas informaciones y contenidos de las que el programa informa sucesivamente. De las diversas temáticas y noticias que se abordan en el espacio, cabe reseñar que una de ellas tiende a monopolizar buena parte de la más de una hora de emisión del programa, conociéndose todo lo sucedido en torno a este acontecimiento desde las cámaras y micrófonos de los medios y reporteros de Las mañanas de Cuatro allí desplazados, enfrentando comentarios y opiniones los personados en la mesa de debate sobre esta, y emitiéndose reportajes elaborados por el programa para ahondar más Se hace necesario mencionar entre los atributos más característicos de este programa que, si bien, en espacios como Al Rojo Vivo o Cuatro al día, los ponentes guardaban algo más las formas a la hora de exponer sus juicios de valor y las justificaciones, en Las mañanas de Cuatro las subidas de tono o las interrupciones en muchos momentos entre los invitados a la mesa de debate tienden a ser la tónica general en numerosas emisiones — como se vislumbra en la ilustración 115—. Pese a ello, si se habla del lenguaje que rodea al espacio, más allá del discurso opinativo y argumentativo de los debatientes, el tono rigurosamente informativo predomina constantemente en el espacio, en sus profesionales y en sus recursos —rueda de reporteros, conexiones en directo e intervenciones de los reporteros, reportajes de temática política, etc. —. Ilustración 116. Dos ponentes discuten bajo la participación inquisidora del presentador Javier Ruiz en 'Las mañanas de Cuatro' ______________________________ 9 El País (27-03-2015). <<Jesús Cintora, apartado de ‘Las mañanas de Cuatro’>>| Fuente: https://elpais.com/cultura/2015/03/27/television/1427460477_455656.html en todas las circunstancias y el contexto de la noticia.
117 Por el quehacer informativo de este magacín político, Las mañanas de Cuatro recibió en 2015 el Premio Ondas al mejor programa de actualidad. Ilustración 117. Rueda de reporteros en LMdC Ilustración 118. Pantalla divididia en este magacín, siendo copada por el presentador Javier Ruiz -en el centro-, la ponente y actual ministra de Igualdad en el Gobierno -Irene Montero, a la izquierda-, y un experto entrevistado desde fuera de plató -a la derecha- 4.11. Críticas a los magacines y al infoentretenimiento En el nuevo panorama, la política se ha convertido en un espectáculo en el que los conflictos políticos se reducen a conflictos entre personalidades (Chibnall, 1997), en el que la aparición en el medio televisivo se reduce a lanzar un discurso basado en descalificaciones entre el gobierno y la oposición, potenciando el enfrentamiento utilizando cortes de voz descontextualizado, que no contribuyen a construir el debate político. La confrontación entre líderes rivales se convierte en la tónica frecuente en la que se presenta este tipo de información en los programas informativos. Una relación de
118 declaraciones cruzadas contrapuestas que reducen el debate político a una síntesis preseleccionada por el periodista de las respuestas más controvertidas. Por tanto, el líder político aprovecha el estilo del infoentretenimiento como una herramienta de marketing, convirtiendo a la política en un producto informativo más dentro de un panorama altamente mercantilizado en el que todos los bienes culturales se han convertido en mercancía. Casero-Ripollés (2011) destaca tres consecuencias derivadas de la mercantilización que afecta directamente a la información política: a) La imagen de los políticos pasa a adquirir un papel primordial, es decir, resulta más conveniente tener una buena imagen que unos buenos argumentos que defender. b) Los sondeos, las encuestas, y, en definitiva, la opinión pública agregada, marcan el estatus del líder político. c) Se apuesta por una política “light”, de fácil consumo, para captar la atención del espectador, apostando por la espectacularización y su conexión con los contenidos propios del entretenimiento. Precisamente ese giro en el tratamiento y la recepción de la información ha originado diferentes investigaciones en las que se han analizado aspectos tan significativos como la calidad del material informativo, la diversidad de los contenidos, e incluso los efectos que causa sobre la formación de la opinión pública de los ciudadanos (Brants, 1998; Sparks, 2000; Dader, 2007; Boczkowki y Peer, 2011). La profundización de aspectos relacionados con el tratamiento y la construcción del mensaje político también ha centrado numerosas investigaciones que han analizado los cambios en el comportamiento periodístico (Esser, 1999), la simplificación de los formatos (Connell, 1998) y la feminización de la presentación de las noticias (Van Zoonen, 1998). Numerosos académicos han señalado los devastadores efectos que, el nacimiento y la posterior expansión del fenómeno del infoentretenimiento, puede provocar en la calidad y rigor de los mensajes que recibe el público cuando “las formas del entretenimiento contradicen reglas básicas de la información” (Carrillo, 2013: 55). La trivialización de los asuntos políticos, económicos y sociales pone en alerta a autores como Cebrián que indica que “la mezcla de opinión e información deteriora el prestigio del medio, confunde a la audiencia y va en contra de la ética profesional y del respeto a los telespectadores” (2004:23). Como se ha explicado, el entretenimiento se enmascara en muchos casos de información lo que supone un peligro si la población no logra diferenciar entre realidad y ficción. Marín (2010) apoya esta tesis e indica que la consecuencia es la pérdida de objetividad del informador que tiende a opinar sobre los hechos cuando esta tarea, la de conformase una opinión sobre los acontecimientos, debería recaer sobre los ciudadanos. Por lo tanto, la calidad de la información disminuye y con ella la credibilidad de políticos y periodistas. Los mensajes de los dirigentes se debilitan y se centran en temas anecdóticos, banales o íntimos que permiten atraer la atención de la audiencia. Respecto a los profesionales de los medios, pierden el rigor y la neutralidad propios del tratamiento informativo convencional (Ortells, 2012). Ya no interesa tanto al público lo que ocurre en el Parlamento, las medidas aprobadas o las propuestas que pueden afectar a la vida de los ciudadanos como las polémicas entre políticos de distinto signo y la forma de rentabilizarlas en los medios.
119 Los principales perjudicados por este cambio en el modo de tratar la información son los ciudadanos ya que, tal y como señalan Berrocal y Cebrián (2009: 16) “los contenidos ofrecidos por estos programas no contribuyen a que los ciudadanos tengan un conocimiento adecuado de los asuntos públicos, cuestión que dificulta su participación responsable en la política y, en consecuencia, empeora la calidad del sistema democrático”. Sin embargo, la mezcla entre la forma tradicional de la información y el tratamiento más ligero de los temas de interés público también aporta ventajas. Autores como Sara Ortells (2012) apuntan que informar a través del entretenimiento permite que el mensaje llegue a todas las audiencias y genere interés en todo tipo de públicos. Además, los matices emotivos que se añaden al mensaje se pueden entender como una aportación informativa más, enriqueciendo el relato (Carrillo, 2013). El infoentretenimiento es un fenómeno relativamente reciente. Lleva dos décadas implantado en España y su adaptación a la parrilla televisiva, así como las ventajas y desventajas que conlleva, están siendo fruto de numerosas investigaciones y críticas por parte de los académicos que permitirán en el futuro concretar las consecuencias de su desarrollo. 5. Conclusiones La desregulación del panorama televisivo a finales de la década de los 90s —integración de las cadenas privadas en la pequeña pantalla— propició la llegada de un nuevo contexto televisivo: la «neotelevisión». Este concepto neotelevisivo modificaba la realidad; convertía el paisaje en escenario (Eco, 183) y, consecuentemente, a las personas anónimas en actores/personajes; se caracterizaba por la hipervisibilidad, la voluntad de mostrarlo todo, incluso sus propios artificios, como método para simular autenticidad; por la espectacularización (Imbert, 2003), la cantidad infinita de actores que intervienen, la dificultad creciente de separar aquello que es ficción de lo que no lo es, y la sofisticación del «neoespectador» , paralela a la de la televisión. En este nuevo contexto neotelevisivo, el contenido televisivo abandona su actitud referencial y documental, para partir hacia tierras mediáticas en las que los “gustos” de los televidentes marcan la programación de la parrilla: se especula con una realidad cotidiana-vivencial-emotiva, a la vez que se espectaculariza, dotándola de teatralidad inherente al código televisivo; pasa a ser entendida como máquina de entretenimiento a través de la fascinación por la imagen en sí misma, de ocupar o de divertir a la audiencia, dejando en detrimento antiguos propósitos educativos, informativos o formativos —de hecho, estos se llegan a trivializar—. Para Alsina, en este nuevo entorno, los géneros aparecen totalmente confundidos: la información se convierte en entretenimiento, la ficción es un magnífico escaparate para la publicidad y la publicidad puede asumir el formato de un informativo” (1998: 23). Este escenario es el más idóneo para lo que se ha denominado la hibridación de géneros y aparición de nuevos formatos, (…) que “podrían contemplarse como un cúmulo de
120 relaciones transtextuales diferentes, entre las que destacan dos, el reciclaje y la hibridación (…) que se relacionan casualmente con la principal característica del discurso narrativo de la televisión: la fragmentación (Gordillo, 2003: 1). Así pues, los productos ómnibus, en los que se aunaban variedades, información, juegos, espectáculos y publicidad, se erigieron como formatos estrella. Entre ellos, uno se aupó para hacerse dueño de las formas de hacer y consumir televisión: el magacín. En este tipo de programas, la hibridación de géneros y formatos informativos se convierten en la seña de identidad, conviviendo en ellos las formas narrativas de la ficción con las tradicionales formas de narrar el hecho noticioso” (2010: 93). Así, los espacios informativos puros han ido incorporaron formas narrativas oscilantes a lo largo de su existencia, “comenzando con la información ‘objetiva’”, pasando por la información vehiculizada, a la dramatización por medio de imágenes de impacto y, finalmente, a la dramatización narrativa con la sensibilización e identificación de los personajes. La espectacularización de la información se convierte en la seña de identidad de los nuevos informativos en favor de alcanzar un número mayor de audiencia” (Gutiérrez San Miguel y Gallego, 2010: 126). El magacín vino de la mano de un nuevo fenómeno que comenzó a hegemonizar el quehacer televisivo: el infoentretenimiento. Nos encontramos pues, como menciona Krüger, “en una nueva era informativa en el que la fusión de géneros empieza a dominar las parrillas de programación televisiva encabezados por una nueva tipología de textos audiovisuales que se recogen bajo el nombre de infoentretenimiento” (1988). Cada vez resulta más difícil trazar las líneas que separan un género de otro; es más, resulta prácticamente imposible determinar si son los espacios de información los que están invadiendo los contenidos dedicados al entretenimiento (Sorrentino 2006), o, por el contrario, si es el entretenimiento el que invade el campo informativo (Buonanno,1999). El magacín, no obstante, no fue un formato pionero, sino que tuvo un precedente claro en nuestro país, los programas de variedades. El primero de estos espacios -generalmente nocturnosque se emitió fue La Hora Philips y que comprendían recursos tan variopintos como música, pasatiempos, magacines, humor, concursos, números circenses, marionetas… A este originario le siguieron otros tantos como Festival Marconi, La Goleta, Club del sábado, Crucero 59, Aeropuerto Telefunken o Café Cantante. Este formato prosiguió su estela exitosa durante los años de la Transición y hasta la llegada de la libre competencia en el mercado televisivo. Algunos de ellos presentaban una estructura muy similar a la que guardan actualmente los magacines matutinos y vespertinos de cadenas como TVE, Antena 3, Tele 5 o Cuatro. No obstante, si atendemos al modelo de magacín que impera actualmente en la televisión de lunes a viernes durante la sesión matinal, fue el programa creado, dirigido y presentado por el reconocido, veterano y ya fallecido periodista español Jesús Hermida, Por la mañana, el que guardaba mayores similitudes con estos. Hermida, un profesional de larga trayectoria como corresponsal de TVE en EEUU, conocía en profundidad la forma de producción y el quehacer televisivo de las cadenas norteamericanas e importó la fórmula, novedosa en España, de realizar un espacio en el que tuvieran cabida entrevistas, concursos, actuaciones musicales, debates, series, humor e información. Por la mañana fue el primer magacín matinal de la historia de la televisión de España, siendo pionero en una fórmula que años posteriores se repetiría hasta la saciedad en nuestro país.
121 Tras la desregulación del mercado televisivo español y la llegada del infoentretenimiento, el concepto de género se transformó y cada vez fueron más los programas que aparecieron mezclando diferentes géneros, dando lugar a nuevos subgéneros con formatos difícilmente clasificables. Uno de los formatos de referencia de este nuevo contexto televisivo fue el magacín, caracterizado por su capacidad de hacerse eco de la agenda periodística. El magacín, incluido dentro de los llamados programas contenedores -por su capacidad de albergar múltiples géneros y modalidades: noticias, reportajes, entrevistas, tertulias, actuaciones artísticas, sainetes, seriales, espacios educativos, de servicio al hogar, etc.-, aborda la actualidad diaria a través de entrevistas, debates, tertulias, reflexiones, conexiones a pie de calle, concursos, actuaciones, colaboradores periódicos, secciones y otros tantos colaboradores fijos y, sobre todo, y como ya se recalcaba antes, la presente de un presentador/a que se convierte en una figura “imprescindible” dentro de este género. Estos espacios recurren con frecuencia a presentadores que gozan de la popularidad de la audiencia y que actúan como gancho para esta; sujetos que pueden ser actores o periodistas famosos cuyo papel consiste en “dar coherencia y continuidad a la heterogeneidad de los productos ofrecidos, además de actuar como conductores de las entrevistas y tertulias” (Barroso, 1996: 350). Los canales televisivos que mayor acopio han hecho de este formato a lo largo de estos últimos treinta años, como se ha contabilizado en la investigación, han sido tres: TVE, Antena 3 y Telecinco. Durante los últimos treinta años, como se ha calculado también en el presente trabajo, un total de 111 espacios de este tipo han sido producidos y emitidos en la televisión de nuestro país. De ellos, y pese a que las tres cadenas anteriormente citadas siguen conservando en su programación diaria magacines de elevado éxito —Las mañanas de la 1, Espejo Público y El programa de AR—, todos ellos matinales, son los segundos canales que poseen sus respectivos grupos mediáticos —La Sexta y Cuatro, respectivamente— los que actualmente están estructurando su parrilla diaria en torno a espacios de este carácter. En España, este tipo de programas suelen clasificarse según la franja horaria que ocupan y están integrados por noticias cortas referidas a temas internacionales, nacionales o locales alternando con entrevistas a invitados o expertos, seguidos de debates en torno a ciertas noticias que requieren un análisis más profundo, y terminando por conexiones en directo de contenidos de calado político o de crónica social o de sucesos. Así, según el autor, se genera una especie de foro democrático que ayuda a la gente a entender los acontecimientos y genera una opinión pública. Los temas tratados, eso sí, no suelen ser demasiados complejos, en general, tienden a reflejar los intereses populares. Asimismo, en estos espacios, la noticia blanda —frente a las duras—, la sátira, los concursos o la prensa rosa forman parte de los contenidos y recursos ofrecidos por el programa. De la lista de magacines emitidos en nuestro país, destacan algunos que van desde aquellos primeros de la década de los 90s —De tú a tú (Antena 3), En buena hora (TVE) o Tele 5 ¿dígame? (Telecinco)—, hasta los más producidos y emitidos más recientemente, a comienzos de siglo, que se han convertido —al igual que sus presentadoras y presentadores— en celebridades y referentes para la audiencia española: los ya mencionados Las mañanas de la 1, Espejo Público y El programa de Ana Rosa,
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