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Humanismo y cristianismo: el humanismo ateo

Arroyo Arrayás, Luis Miguel

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1 H. DE LUBAC: El d ama del humanismo a eo, p. 11. (EPESA, Mad id, 1967). THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 36, 2006. «HUMANISMO Y CRISTIANISMO». EL HUMANISMO ATEO Luis Miguel A oyo. Uni e sidad de Huel a In oducción El é mino «humanismo» iene dos signi icados, pod íamos deci , p e ios a cualquie o a dis inción: humanismo en endido como eo ía o concepción del homb e, y humanis- mo en endido como acción en a o del homb e, como de ensa del homb e, como an opo- dicea, po usa un é mino co espondien e al clásico, aplicado a Dios, de eodicea. Supongo que los o ganizado es de es as Jo nadas ienen in e és en que los emas p opues os en el p og ama sean de ac ualidad y así deban se a ados. De mane a que, desde es a pe spec i a de la ac ualidad, oy a e e i me aho a al í ulo de mi in e ención. Si en endemos el humanismo a eo como una concepción del homb e (según el p ime signi icado an es dicho), c eo que el ema exis e y iene ac ualidad en cuan o luga impo - an e de la his o ia del pensamien o en gene al y de la an opología y la iloso ía de la eligión en pa icula . Pe o, si en endemos el humanismo a eo al como lo pensaban y i ían los que mili a on en sus ilas —es deci , como una de ensa decidida en a o del homb e, como an opodicea— en onces el humanismo a eo ya no exis e. Desde mi pun o de is a és e es hoy el d ama del humanismo a eo: que ya no exis e, no po que ya no haya a eos, sino po que el a eísmo ha dejado de se un humanismo, una de ensa del homb e, al como p e endían sus após oles más en usias as. És a no es exac amen e la misma esis man enida po Hen i de Lubac cuando, en su ya clásico lib o i ulado p ecisamen e así, El d ama del humanismo a eo, esc ibe: «No es e dad que el homb e... no pueda o ganiza la ie a sin Dios. Lo cie o es que sin Dios no puede, en in de cuen as, más que o ganiza la con a el homb e; el humanismo que excluye a Dios es un humanismo an ihumano» 1 . En e ec o, en su lib o De Lubac ep ocha- ba —y yo c eo que con azón— a los Feue bach, Ma x, Nie zsche y Com e (és os e an sus in e locu o es) c ee que el Dios del c is ianismo —que es una doc ina que exal a al homb e has a hace lo imagen de Dios— es un an agonis a del homb e. Com e, Feue bach y sus suceso es es aban con encidos de que su c í ica a la eligión y en especial al c is ianis- mo e a una condición inexcusable pa a la libe ación indi idual y social de los homb es. Aunque no se compa an sus pos ulados hay de econoce que en su a eísmo había una pasión humanis a, y que ellos se e ol e ían con a el ep oche ce e o de De Lubac. Pe o es que ése no es el p oblema ac ual. El p oblema ac ual y el d ama de ese huma- nismo a eo es que ya no exis e; es deci , ya no se lucha con pasión con a Dios en a o del homb e, po que sencillamen e ya no se lucha con pasión en a o del homb e. Los a eos del siglo XIX no c eían en Dios, pe o sí c eían en el homb e; hoy muchos —y con no able in luencia— no c een ni en Dios ni en el homb e. Po eso hoy, más que de a eísmo, hab ía que habla de indi e encia o, mejo , de inc eencia, po que lo que ha desapa ecido no es Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 208 2 Es a idea puede encon a se con i mada ambién en au o es no c eyen es, como, po ejemplo, en P. FLORES d’ARCAIS: «Dio esis e?», en Mic omega(n. 2/2000), pp. 17-40. 3 Las líneas que siguen se basan en la comple a sín esis que o ece C. FABRO: «Génesis his ó ica del a eísmo con empo áneo», en El a eísmo con empo áneo, ol. II, pp. 19ss. (C is iandad, Mad id, 1971). 4 PETRONIO: F ag. 27, 1-2. 5 Po ejemplo, H. LEY: S udien zu Geschich e des Ma e ialismus im Mi elal e (VEB Deu sche Ve lag de Wissenscha en, Be lin, 1957). sólo la e en Dios, sino la ealidad misma de la e, la c eencia, el hecho mismo de c ee . Las c eencias de «segundo o den» —as ología, espi i ismo, omnipo encia de la ciencia, e c— no han desapa ecido, pe o no cons i uyen, p opiamen e hablando, c eencias, sino c eduli- dad. C eencia es c ee en el undamen o y el sen ido 2 . Y es a o ma con empo ánea de inc eencia es, po pa adójico que pa ezca, un e o an o pa a c eyen es como pa a no c eyen es, pues se a a de un e dade o an i eísmo y a la ez de un e dade o an ihumanismo. Con lo cual el ep oche de De Lubac adquie e un signi icado di e en e del que u o en su momen o. Si en onces signi icaba el e o del humanismo a eo al c ee que homb e y Dios son an agónicos, aho a signi ica la cons a a- ción de que, desapa ecido el humanismo a eo, no queda en la inc eencia ac ual ninguna pasión po el homb e, ningún humanismo. En esumidas cuen as, és a es la idea que quie o desa olla aquí: el humanismo a eo exis ió, pe o ya no exis e. En su luga lo que encon amos en el ámbi o de la inc eencia es una consecuencia del mismo —cie amen e no que ida po sus seguido es de an año—, un e dade o an ihumanismo. Pues bien, como amos a habla de algo que ya no exis e, hab á que hace lo en e e encia a su his o ia. Po an o, plan ea emos en p ime luga un eco ido his ó ico po los p incipales momen os del humanismo a eo, y en segundo luga ha emos una b e e e lexión sob e la inc eencia en el momen o p esen e. El a eísmo en la his o ia El a eísmo explíci o es un enómeno ecien e en la ya la ga his o ia de la humanidad occiden al 3 . En la an igüedad clásica incluso los é minos «a eo» y «a eísmo» e an muy a amen e usados. Se hablaba más bien de ilóso os escép icos, a los que se les acusaba no de a eísmo, sino de inmo alidad. Es a acusación no se e e ía a su escep icismo an e la idea de un se absolu o y sob ena u al, sino an e la c eencia idolá ica en unos dioses an an opomó icos que ep oducían ielmen e las pasiones e incluso mise ias humanas del amo , el odio y los celos. Demóc i o y Epicu o son los p incipales ep esen an es de es e escep icismo que se ebelaba con a una eligión nacida del sen imien o de desampa o, debilidad y dependencia del homb e an e las ue zas ex ao dina ias y a eces despiadadas de la na u aleza. Eso es lo que exp esa la conocida sen encia de Pe onio: P imus in o be Deos eci imo 4 . En la Edad Media c is iana e islámica la cues ión del a eísmo desapa ece de la escena cul u al an e la in ensidad y omnip esencia del espí i u eligioso. Algunos his o iado es de o ien ación ma xis a 5 han que ido adi ina posiciones ma e ialis as y a eas en el nomina- lismo y en el a e oísmo. Tales in e p e aciones pa ecen a odas luces o zadas y exage a- das, po lo que no han enido eco en el conjun o de la his o iog a ía. Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 209 6 El homb e máquina es el í ulo de la ob a más amosa de Lame ie, publicada en Leiden en 1748. 7 El sis ema de la na u aleza, su ob a más conocida, la publicó D’Holbach en Pa ís en 1770. Hay que espe a a la llegada del acionalismo mode no, a pa i de los siglos XVII y XVIII, pa a asis i a las nume osas polémicas en o no al a eísmo, como la p o ocada po P. Bayle a p opósi o de la apa ición en 1680 de un come a (que no es p opiamen e una polémica en e eligión y a eísmo, sino en e supe s ición y a eísmo), y ambién las polémi- cas man enidas en e Jacobi y Lessing a p opósi o del a eísmo implíci o en el pan eísmo de Spinoza (negado , según Jacobi, de un Dios pe sonal, con pensamien o y olun ad lib e y negado po an o de la p o idencia di ina), y la polémica susci ada po Fich e y Fo be g (el A heismuss ei ) a p opósi o de su concepción idealis a de la di inidad, in e p e ada nada más que como el o den mo al ope an e en la conciencia humana. No es és e el momen o de desa olla en de alle el con enido de dichas con o e sias, po lo demás muy complejas y di e en es en e sí. Me limi a é, pues, únicamen e a bosqueja las dos líneas que eco en ese iempo y ep esen an las posiciones undamen ales sob e el ema que nos ocupa. Del dualismo de Desca es, con su conocida dis inción me a ísica en e la es cogi ans y la es ex ensa, es deci , en e el p incipio acional del pensamien o y el p incipio ma e ial y mecanicis a, nacen dos endencias ilosó icas di e en es: po un lado, el acionalismo y po o o, el na u alismo. El acionalismo, en ma e ia eligiosa, adop ó p on o una posición deís a. El deísmo, sin se una ac i ud eligiosa, no es, sin emba go, un a eísmo, pues o que a i ma la exis en- cia de un P incipio Absolu o y T ascenden e, pe o se di e encia del eísmo, es deci , de la eligión e elada, en su echazo a admi i una e elación his ó ica, una p o idencia de Dios y una concepción de Dios como se pe sonal. Po deci lo con dos palab as: el deísmo es una «ac i ud me a ísica» (y no eligiosa) basada en la pu a azón, mien as que el eísmo es la ac i ud eligiosa que se basa en la Re elación, en la Palab a que Dios di ige a los homb es, y equie e, po an o, un ac o de e y la consiguien e elación en e Dios y el homb e. El deísmo, po consiguien e, implica una up u a en e la azón y la e. Es a up u a se agudizó as la ob a c í ica de Kan , has a el pun o, de que, como odo el mundo sabe, en él la exis encia de Dios —po más que és e sea la idea o, mejo dicho, el ideal po excelencia del cual sea capaz la azón humana— no puede se obje o de conocimien o cie o ni de demos ación álida, y apa ece exclusi amen e como un pos ulado y un deside a um de la azón p ác ica y de la ida mo al del homb e. El na u alismo, po su pa e, se mani es ó en el empi ismo inglés (con Hobbes y Locke) como p o undamen e escép ico en ma e ia eligiosa. El sensualismo de su eo ía del conocimien o no implicaba di ec amen e la negación de la exis encia de Dios, pe o sí la a i mación de que, pues o que únicamen e la ealidad sensible y ma e ial es ep esen able y cognoscible, el homb e nada sabe de la exis encia de Dios, sino únicamen e de su p opia exis encia. Pos e io men e es e sensualismo se con i ió en pu o ma e ialismo con Lame - ie y en a eísmo con el Ba ón D’Holbach, ma e ialismo y a eísmo en los que el homb e ya no es más que una máquina 6 , «ob a de la na u aleza» 7 , y el alma una palab a acía que no co esponde a ninguna ealidad; no exis e nada más allá de ese g an odo que es la na u a- leza y po an o ca ece de cualquie sen ido la c eencia en Dios. En es a posición ya no queda ni siquie a esquicio de deísmo. Pido pe dón po es a ación de caldo his ó ico concen ado. Su impo ancia como in oducción se comp ende á cuando con Feue bach lleguemos a la pa e p incipal del Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 210 8 C. FABRO: op. ci . p. 52. 9 G.W.F. HEGEL: Lecciones sob e iloso ía de la eligión, ol. I, p. 200 (Alianza, Mad id, 1984). No es casualidad que su discípulo Feue bach desa olle pensamien os pa alelos, en su caso con a i maciones sacadas y descon ex ualizadas de Lu e o: «’Si Dios, dice Lu e o, es u iese sen ado en el cielo solo, pa a sí, como un a ugo, en onces no se ía Dios’. Dios es una palab a cuyo signi icado sólo es el homb e». Y concluye Feue bach: «La esencia de la e según Lu e o adica, pues, en la e en Dios como un se esencialmen e e e ido a los homb es». L.FEUERBACH: Das Wesen des Glaubens im Sinne Lu he s, en Gesammel e We ke, h sg. Von W. Schu enhaue , ol. 9, pp. 366s (Akademie-Ve lag, Be lin, 1970). En adelan e ci a é GW. La esencia de la e según Lu e o, en Esc i os en o no a La esencia del c is ianismo, pp. 23s (Tecnos, Mad id, 1993). 10 C . G.W.F. Hegel: op. ci ., ol. I, p. 57. También: Lecciones sob e las p uebas de la exis encia de Dios, pp. 28 y 70 (Aguila , Mad id, 1970). 11 L.FEUERBACH: Das Wesen des Ch is en ums, en GW, ol. 5, p. 46. Es e ex o —en una no a a pie de página de la edición de 184— no se encuen a en la aducción española, hecha sob e la edición de 1849: La esencia del c is ianismo (Sígueme, Salamanca, 1975). menú. Pe o an es es obligado hace en es e eco ido una b e e e e encia a Hegel. Compa ado con sus p edeceso es puede deci se que nadie como Hegel ha de endido la exis encia de Dios y, aún más, el acue do en e la azón y la e, en e la iloso ía y el c is ianismo; pe o, como dice C. Fab o, es a de ensa de Dios suena a los «hono es de la sepul u a» 8 . Po que ¿qué Dios es ése del que habla Hegel? No es el Dios pe sonal y ascenden e, sino un Dios que cabe po en e o en la cabeza del ilóso o, un elemen o de su sis ema de la o alidad, has a el pun o de llega a a i ma que «sin mundo Dios no es Dios» 9 . Y en cuan o a la elación en e el homb e y Dios, se puede deci que dicha elación se enma ca en el p oceso de ans e encia en e lo ini o y lo in ini o, has a el pun o de que pa a Hegel ale la p oposición de que la conciencia, el conocimien o, que el homb e iene de Dios es la au oconciencia, el au oconocimien o, de Dios, po que Dios se e ela al espí i u humano en la azón 10 . Inmedia amen e se comp ende á la impo ancia de es a idea en el su gimien o del a eísmo humanis a de Feue bach, cuando el discípulo de Hegel in ie a la p oposición de su maes o y decla e di ec amen e: «Si en la iloso ía de la eligión de Hegel el pensamien- o undamen al... es: El sabe que el homb e iene de Dios es el sabe de Dios de sí mismo, aquí [se e ie e a su ob a, La esencia del c is ianismo], po el con a io, ale... el p incipio opues- o: El sabe que el homb e iene de Dios es el sabe que el homb e iene de sí mismo» 11 . Explica el alcance de es a in e sión nos me e de lleno en uno de los momen os p incipales del humanismo a eo. Hi os del humanismo a eo Los hi os del humanismo a eo es án ep esen ados po aquellos que P. Ricoeu llamó los «maes os de la sospecha» (Ma x, Nie zsche y F eud), he ede os y deudo es odos ellos, en mayo o meno medida, de L. Feue bach, el e dade o pun o de pa ida del camino que eco e el homb e pa a libe a se de lo que es os maes os conside aban la p esencia alie- nan e de Dios. Po azones de iempo y espacio no podemos desa olla aquí el pensamien- o de los cua o. Nos ocupa emos sólo de Feue bach, po que en él es án esencialmen e con enidos Ma x y F eud, y de Nie zsche, po que en él se ap ecia mejo que en ningún o o la semilla de la que ha nacido la inc eencia ac ual, inc eencia que, como ya indiqué an es, ha dejado de se un humanismo. Pe o hay o a azón pa a la elección de es os dos pensado es: ellos ep esen an dos modelos di e en es de a eísmo humanis a: a uno pod ía- Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 211 12 L. FEUERBACH: ca a a O. Wigand, de 5 de ene o de 1841, en Säm liche We ke, neu h sg. Von W. Bolin und F. Jodl (F omman Ve lag, S u ga -Bad Canns a , 1959-1964), ol. 13, pp. 54s. En adelan e ci a é SW. 13 L. FEUERBACH: G unsä ze de Philosophie de Zukun , GW, ol. 9, pp. 272s. P incipios de la iloso ía del u u o, p.39 (Labo , Ba celona, 1976). 14 L. FEUERBACH: Das Wesen des Ch is en ums, GW, ol. 5, pp. 30s. T ad. esp., p. 52. 15 Id., p. 215. T ad. esp., pp. 159s. mos cali ica de posi i o y al o o de nega i o. En e ec o, el a eísmo de Feue bach con iene una buena dosis de ambigüedad, en cuan o que, aun a i mando en un p ime momen o que en la eligión, y especialmen e en el c is ianismo, el homb e se aliena y se despoja de su esencia, acaba, sin emba go, en un segundo momen o, descub iendo en el c is ianismo, y especialmen e en el p o es an ismo, una a i mación del homb e que se ocul a bajo el opaje eológico. El a eísmo de Nie zsche, po su pa e, es en compa ación con el de Feue bach más c í ico y nega i o, en cuan o que en la eligión en gene al, y muy especialmen e en el c is ianismo, no e sino la negación de lo humano y lo na u al. No hay, po consiguien e, en Nie zsche posibilidad alguna de una in e p e ación humanizado a que edima al c is ianismo, de o ma que la libe ación humana ha de consis i necesa iamen e en la des ucción de la e en Dios. 1. L. Feue bach La negación de Dios cons i uye el elemen o más signi ica i o y cons an e de la iloso ía de L. Feue bach (1804-1872). En su ob a undamen al, La esencia del c is ianismo, se p opone mos a , según sus p opias palab as, que «la esencia misma y obje i a de la eligión, especialmen e de la c is iana, no es o a cosa que la esencia de los sen imien os humanos... y po an o, [que] el sec e o de la eología es la an opología» 12 . En consecuen- cia, puede ambién deci se que la eligión no es sino la p oyección inconscien e que hace el homb e de su p opia esencia en un se iluso io e ilimi ado —Dios— y la elación que es ablece con él: «El homb e con ie e sus pensamien os e incluso sus a ec os en pensa- mien os y a ec os de Dios; su esencia y su pun o de is a en la esencia y pun o de is a de Dios» 13 . La eligión es la exp esión, la conciencia de la de la esencia del homb e, esencia no indi idual, sino gené ica, in ini a. ¿Y en qué consis e la esencia del homb e, de la que és e es conscien e, o qué es lo que cons i uye en el homb e el géne o?: «la azón, la olun ad, el co azón... Que e , ama , pensa son las ue zas sup emas, son la esencia absolu a del homb e en cuan o al, en cuan o homb e, y el undamen o de su exis encia» 14 Po an o Dios no es más que la p oyección de la azón, la olun ad y el co azón humanos. Pe o en la p oyección eligiosa las cualidades humanas, limi adas y ini as, son a ibuidas a Dios de o ma ilimi ada e in ini a, despojándose así el homb e de su p opia esencia y sepa ándose y dis inguiéndose de Dios. Ése es el o igen de la eligión: «P ime o c ea el homb e, inconscien e e in olun a iamen e, a Dios según su p opia imagen, y luego, a su ez, es e Dios c ea conscien e y olun a iamen e a los homb es a su imagen» 15 . Aho a bien, al p oyec a sus cualidades y su esencia sob e Dios el homb e «a i ma en Dios lo que se niega a sí mismo». «Lo posi i o, lo esencial en la na u aleza de Dios es pues o po la na u aleza del homb e, po eso al homb e sólo le queda lo nega i o. Pa a en iquece a Dios el homb e ha de empob ece se; pa a que Dios sea odo el homb e ha de Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 212 16 Id., pp. 65 y 66. T ad. esp., pp. 73 y 74. 17 Id., p. 444. T ad. esp., p. 300. 18 Sob e es e ema se o ece amplia in o mación en L.M. ARROYO: «Yo soy Lu e o II». La p esencia de Lu e o en la ob a de L. Feue bach, pp. 31-136; especialmen e en pp. 66-127. Un esumen de la cues ión se encuen a en mi «Es udio p elimina » a L. FEUERBACH: Esc i os en o no a La esencia del c is ianismo, pp. XII-XXXI (Tecnos, Mad id, 1993). 19 Es necesa io indica aquí que la eología es pa a Feue bach la «esencia alsa de la eligión», po que hace de Dios y del homb e se es di e en es, mien as que la eligión («el a ec o eligioso», la llama ambién Feue bach) inconscien emen e los une. Es e es el plan eamien o de oda la segunda pa e de La esencia del c is ianismo en su segunda edición. 20 L. FEUERBACH: Vo läu ige Thesen zu Re o ma ion de Philosophie, GW, ol. 9, p. 256. Tesis p o isionales pa a la e o ma de la iloso ía, p. 18 (Labo , Ba celona, 1976). 21 L. FEUERBACH: G undsä ze de Philosophie de Zukun , GW, ol. 9, p. 265. T ad. esp., p. 31. se nada» 16 . F en e a es e p oceso de alienación y despojamien o del homb e lo que p e en- de en onces Feue bach es ein eg a le lo que es suyo a a és de la iden i icación del homb e con Dios: si la esencia del homb e es la esencia de Dios, «así ambién el amo del homb e po el homb e debe se p ác icamen e la ley p ime a y sup ema. Homo homini deus es : és e es el p ime p incipio p ác ico, és e es el momen o c í ico de la his o ia de la humani- dad» 17 . Has a aquí el p ime momen o de la c í ica a la eligión de Feue bach, momen o que co esponde en lo undamen al a la p ime a edición de La esencia del c is ianismo(1841). La segunda edición de es a ob a, así como la apa ición de los P incipios de la iloso ía del u u o y La esencia de la e según Lu e o (1843-1844) an a apo a una nue a pe spec i a del c is ianismo, una nue a pe spec i a que es debida en g an medida al es udio in ensi o de la ob a de Lu e o que Feue bach acome ió en ese pe íodo 18 y a la o ien ación más an opo- cén ica de su iloso ía del u u o. En es as ob as encon amos la e oluciona ia alo ación que Feue bach hace de la signi icación his ó ica de Lu e o, al con e i al p o es an ismo en la undamen ación eligiosa de su p opues a de disolución de la eología en an opolo- gía y de su a i mación adical del alo del homb e con la ó mula del an opo eísmo. Veamos en esumen es e nue o plan eamien o. Con la iloso ía del u u o p opone Feue bach una nue a iloso ía, una an opología de la sensibilidad (Sinnlichkei ), la cual p e ende él undamen a en su pa icula in e p e a- ción del c is ianismo. Según es a in e p e ación la eligión «sólo es a ec o, sen imien o, co azón, amo , es deci , negación, disolución de Dios en el homb e. Po eso la nue a iloso ía, en an o que negación de la eología 19 , la cual niega la e dad del a ec o eligioso, es la posición de la eligión. El an opo eísmo es la eligión au oconscien e, la eligión que se comp ende a sí misma. La eología, po el con a io, niega a la eligión bajo la apa iencia de pone la» 20 . Es a nue a iloso ía es concebida po Feue bach como la culminación del camino in elec ual eco ido po la mode nidad, cuya me a es la a i mación del se humano. En es e camino el p o es an ismo es su hi o eligioso: «La misión de la época mode na ue la ealización y la humanización de Dios, la ans o mación y la disolución de la eología en an opología». «La mane a eligiosa o p ác ica de es a humanización ue el p o es an ismo. El Dios que es homb e, el Dios humano, es deci , C is o, sólo él es el Dios del p o es an is- mo... el p o es an ismo ya no es eología; en lo esencial no es más que c is ología, es deci , an opología eligiosa» 21 . Pe o ¿cómo es posible semejan e in e p e ación del p o es an ismo? ¿cómo de i a de una an opología pesimis a como la lu e ana semejan e a i mación de lo humano? Feue - Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 213 22 L. FEUERBACH: Das Wesen des Glaubens im Sinne Lu he s, GW, ol. 9, pp. 353, 360, 362 y 363. La esencia de la e según Lu e o, en Esc i os en o no a La esencia del c is ianismo, pp. 3s., 14, 16 y 18. 23 Id., pp. 366s. T ad. esp., pp. 23s. 24 Id., p. 392. T ad. esp., p. 62. bach econoce la di icul ad, po cuan o no hay doc ina eligiosa que pa ezca más con a ia a su iloso ía que la lu e ana. Pe o es á con encido de que ello sólo es la apa iencia. En e ec o, Lu e o echaza al homb e, que es nada, y se decide po Dios, que es odo... pe o únicamen e pa a eencon a se con un homb e nue o y sin lími es en la e: «La doc ina de Lu e o es di ina, pe o inhumana, incluso bá ba a; es un himno a Dios, pe o un libelo con a el homb e. Sin emba go ella es sólo inhumana en el comienzo, no en la con inua- ción, lo es en el p esupues o, no en la consecuencia». «Lo que Lu e o e qui a en el homb e e lo es i uye en Dios cen uplicado... Lo que ienes en Dios no lo ienes en i mismo, pe o en cualquie caso lo ienes, es uyo». «Lu e o es inhumano con el homb e únicamen e po que iene un Dios humano y po que la humanidad de Dios dispensa al homb e de su p opia humanidad. Tiene el homb e lo que Dios iene, en onces es Dios supe luo y el homb e ocupa el pues o de Dios; aho a bien, po la misma azón, a la in e sa: iene Dios lo que el homb e iene en sí, en onces ocupa Dios el pues o del homb e» 22 Supe icialmen e conside ada no se di e encia la e lu e ana en su obje o esencial de la ca ólica; Feue bach, sin emba go, c ee habe descubie o esa di e encia en que Lu e o acen úa en el c edo c is iano la ase p o nobis, con i iendo así el con enido de la e c is iana no en algo en sí, sino en una e e encia esencial al homb e: lo que impo a no es la enca nación, mue e y esu ección de C is o, sino la enca nación, mue e y esu ección de C is o po noso os. ¿Qué signi ica es o? Signi ica que el in y el sen ido de la e no es á ue a de noso os, sino en noso os: «En noso os adica la cla e de los mis e ios de la e, en noso os se esuel e el enigma de la e c is iana... Dios no es Dios si no es nues o Dios... Dios es una palab a cuyo signi icado sólo es el homb e. La esencia de la e según Lu e o adica, pues, en la e en Dios como un se esencialmen e e e ido a los homb es; en la c eencia de que Dios no es un se pa a sí mismo, ni mucho menos con a noso os, sino mucho más un se que es pa a noso os, un se bueno, y, cie amen e, bueno pa a noso os los homb es» 23 . La ce eza de que Dios es un se pa a noso os la encuen a el p o es an ismo en la enca nación de C is o. En su humanidad se pone ue a de oda duda la humanidad de Dios, en su amo es á la ce eza sensible del amo de Dios hacia el homb e. Po odo ello Feue bach in e p e a que la e hace del Dios humano el e dade o y único Dios del c is ianismo. El siguien e paso que da el ilóso o es un azonamien o a la in e sa, en busca de la jus i icación de su ó mula a o i a de la ans o mación de la eología en an opolo- gía y del an opo eísmo. Pa a ello hace Feue bach una peculia lec u a de la esis eológica de la communica io idioma um. Si odas las cualidades de Dios pasan a C is o, y a él en cuan o homb e, así ambién a la in e sa: « odas las p opiedades del homb e son ans e i- das a C is o en cuan o Dios, pa a así hace del Dios en C is o un e dade o homb e y del homb e en él un e dade o Dios» 24 . Toda es a a gumen ación conduce a la conclusión buscada po Feue bach: la e con ie e a Dios en homb e y al homb e en Dios; el obje o de la e es solamen e un signo, un medio, pe o la ealidad, el in úl imo de la e es el homb e mismo. La e signi ica la ap opiación de Dios po el homb e y, en onces, ¿qué queda de Dios? ¿No subsis e única- men e la ealidad del homb e? El mis e io de la enca nación de Dios es la espues a a es a Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 214 25 Id., p. 390. T ad. esp., p. 59. 26 L. FEUERBACH: Das Wesen des Ch is en ums, GW, ol. 5, pp. 600-603. T ad. esp., pp. 372-375. 27 L. FEUERBACH: G undsä ze de Philosophie de Zukun , GW, ol. 9, pp. 319 y 338s. P incipios de la iloso ía del u u o, pp. 89 y 109s. 28 K. BARTH: «L. Feue bach», en L. Feue bach, h sg. on E. Thies, p. 13 (Wissenscha liche Buchgesellscha , Da ms ad , 1976). p egun a: «La enca nación, es o es, la humanización de Dios, es al mismo iempo la «di inización del homb e»; en an o que Dios es homb e, así, a su ez, el homb e es Dios» 25 . Con es a conclusión hemos uel o al pun o de pa ida, al p esupues o de que en la eligión el homb e es el p incipio, el medio y el in. «El homb e es el Dios del c is ianis- mo». La his o ia del c is ianismo no ha sido más que el p oceso en el que se ha des elado es e mis e io y se ha disuel o la eología en an opología. La exp esión más palpable de es a disolución es el p o es an ismo: en él se econoce implíci amen e la esencia humana de Dios. «Sin emba go, el p o es an ismo ha man enido al mismo iempo, po lo menos eó icamen e, as es e Dios humano el an iguo sup ana u alis a». Feue bach se impone la a ea de supe a con su ob a es a con adicción del p o es an ismo: «La esencia de la e, la esencia de Dios no es, como ha sido demos ado, más que la esencia humana pues a y ep esen ada ex e io men e al homb e. Reduci la esencia ex ahumana, sob ena u al y an i acional de Dios a la esencia na u al, inmanen e e inna a del homb e signi ica libe a - se del p o es an ismo, del c is ianismo en gene al, de su con adicción undamen al; es educi lo a su e dad. Es e es el esul ado necesa io, i e u able, ine i able del c is ianis- mo» 26 En esumen, el p oceso educ i o ealizado po Feue bach es el siguien e: la eología c is iana es esencialmen e c is ología, pe o la c is ología es esencialmen e an opología. De ahí que la nue a iloso ía que Feue bach quie e inaugu a —la « iloso ía del u u o»— p e enda se una supe ación conscien e de la eligión eís a y la undación de una eligión del homb e (el an opo eísmo); pe o una eligión que inda cul o al homb e comple o: del homb e que ha supe ado la escisión hegeliana en e el en endimien o y el sen imien o, y econoce como humanos no sólo la azón, sino ambién el co azón; del homb e que econoce la soledad y la pob eza del indi idualismo y descub e su se eal en la exis encia comuni a ia, en la unidad del Yo y el Tú, en el amo : «La nue a iloso ía eposa en la e dad del amo , en la e dad del sen imien o. En el amo , en el sen imien o en gene al cada homb e econoce la e dad de la nue a iloso ía». «El homb e pa icula pa a sí no iene la esencia del homb e ni en sí como se mo al, ni en sí como se pensan e. La esencia del homb e eside únicamen e en la comunidad, en la unidad del homb e con el homb e, una unidad que, sin emba go, no eposa sino en la ealidad de la di e encia en e el Yo y el Tú» 27 . Espe o que es a ap e ada exposición haya sido su icien e pa a mos a el ca ác e ambiguo del a eísmo de Feue bach. No es solamen e un a eísmo c í ico an e la eligión, sino que p e ende se ambién un a eísmo cons uc i o y humanis a a pa i de la eligión misma. En e ec o, comp endido el mis e io humano de la eligión, és a nos des ela, según Feue bach, el e dade o se del homb e, su esencia in ini a. Y despojada la di inidad de sus a ibu os, és os son de uel os a su legí imo dueño, el homb e. Po eso Feue bach es u o pensando en pone a su ob a undamen al, La esencia del c is ianismo, es e o o í ulo: Nosce e ipsum. También po eso cali icó K. Ba h a la an opología de Feue bach como una «apo eosis del homb e» 28 . El mismo Feue bach enía plena conciencia de ello cuando esumió con es as palab as Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 36, 2006 215 29 L. FEUERBACH: «P ólogo» a la p ime a edición de sus Ob as comple as, SW, ol. 2, pp. 410s. el signi icado de oda su ob a: «Quien no sabe deci de mí sino que soy a eo, no sabe nada de mí. La cues ión de si Dios exis e o no, la con aposición de eísmo y a eísmo, pe enece a los siglos XVII y XVIII. Yo niego a Dios. Es o quie e deci en mi caso: yo niego la negación del homb e. En ez de una posición iluso ia, an ás ica, celes ial del homb e, que en la ida eal se con ie e necesa iamen e en negación del homb e, yo p opugno la posición sensible, eal, y, po an o, necesa iamen e polí ica y social del homb e. La cues ión sob e el se o no se de Dios es en mi caso únicamen e la cues ión sob e el se o no se del homb e» 29 . 2. F . Nie zsche Cuando Feue bach mu ió, en 1872, Nie zsche acababa de publica su p ime a ob a, El nacimien o de la agedia, un lib o e dade amen e so p enden e que anunciaba con la genialidad de su au o uno de los asgos más ca ac e ís icos de oda su ob a: la concepción ágica de la exis encia. En e ec o, lo p ime o que nos so p ende, no sólo en es e lib o, sino en oda la p oduc- ción de Nie zsche, es la alo ación de lo ágico, el cul i o de un pesimismo muy especial. ¿Es que puede es ima se el pesimismo y una concepción ágica de la exis encia y de la ealidad? ¿No es la ida una búsqueda cons an e de la jo ialidad, el bien-es a y la elici- dad? ¿No es el pesimismo como un oscu ecimien o de la aleg ía de i i ? El mismo Nie zsche plan ea es as p egun as, pe o al plan ea las ya se adi ina que él a a con aco ien e, que se si úa con a la acionalidad mode na, an con iada en sus p opios alo es y con icciones, an op imis a ace ca de sus ilimi adas posibilidades de p og eso y sen ido, an con encida, en in, del ca ác e amable y bondadoso de una ealidad econciliada y edimida; una ealidad en la que, con ayuda de la e y de la azón, el homb e occiden al, con iado en sus e dades, es á cómodamen e ins alado. Con e ido olun a iamen e en un g an signo de in e ogación y sospecha, Nie zsche se ebela con a la di ección común de su iempo, dis inguiendo con es as palab as en e el pesimismo de los g iegos y el pesimismo co ien e y ulga : «Se adi ina el luga en que con es as p egun as quedaba colocado el g an signo de in e ogación ace ca del alo de la exis encia. ¿Es el pesimismo, necesa iamen e, signo de decli e, de uina, de acaso, de ins in os a igados y debili ados, como lo ue en e los indios, como lo es, según odas las apa iencias, en e noso os los homb es y eu opeos «mode nos»? ¿Exis e un pesimismo de la o aleza? ¿Una p edilección po las cosas du as, ho endas, mal adas, p oblemá icas de la exis encia, p edilección nacida de un bienes a , de una salud desbo dan e, de una pleni ud de la exis encia? ¿Se da al ez un su imien o causado po esa misma sob epleni- ud?... ¿Qué signi ica, jus o en e los g iegos de la época mejo , más ue e más alien e, el mi o ágico? ¿Y el enómeno eno me de lo dionisíaco? ¿Qué signi ica, nacida de él, la agedia? Y po o o lado, aquello de que mu ió la agedia, el soc a ismo de la mo al, la dialéc ica, la su iciencia y la jo ialidad del homb e eó ico... ¿no pod ía se jus o ese soc a ismo un signo de decli e, de a iga, de en e medad, de unos ins in os que se disuel- en de modo aná quico? Y la «jo ialidad g iega» del helenismo a dío [¿no pod ía se ] an