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In Retrospect

Harlap, Dan

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Revista de Estudios Taurinos N.º 12, Sevilla, 2000, págs. 15-18 Fig. n.º 1.– Portada del primer número --otoño de 1989-- de Taurología. Revista Cultural Taurina que dirigiera Ana Cortina y editara el canadiense Dan Harlap. En portada, la pintura T AUROENERGIÓMETRO de Luis Badosa, catedrático de la Facultad de Bellas Artes de Bilbao, un pintor que tuvo un papel destacado en la parte artística de la revista. tados ya no eran negativos. Sin embargo, tuvimos que abandonar más por carecer de recursos financieros que por perder la confianza en la revista. Conseguir publicidad fue el mayor problema dando lugar a un proceso muy frustrante. Sin embargo, la revista levantó expectación. A muchos, les encantó y esperaban, ansiosos, la salida del siguiente número. En realidad, Taurología se convirtió en una revista de primera clase. Considerada desde muchos aspectos podemos decir que la revista fue un éxito, sin embargo, desde el punto de vista financiero fue un fracaso. Nunca, Ana y yo hemos podido comprender el por qué. Sin duda Taurología nunca fue lo suficientemente importante ni para la Ministerio de Cultura como para incluirla en la nómina de sus ayudas para el lanzamiento de revistas culturales, ni para la industria del toro la cual se mostró del todo distante. A decir verdad tampoco los medios colaboraron. Fuimos una pareja que trabajamos muy duro, que sacamos un producto de alta calidad, que contribuimos a la cultura española y, sin embargo, económicamente, sólo cosechamos indiferencia. Cierto, a cada número de Taurología publicado aumentada el círculo de personas interesadas pero entre éstas, por desgracia, no surgió aquella capaz de ayudar. Más allá sólo hubo indolencia. Durante el proceso de publicación de Taurología conocimos a gente maravillosa: profesores, investigadores, escritores, pintores y fotógrafos; por supuesto, matadores y subalternos. La gente nos trató bellamente y nos lo pasamos fantástico. Viajamos por toda España, presenciamos centenares de corridas de toros. Nos involucramos en el mundo In Retrospect 17 INRETROSPECT1 A menudo me pregunto qué fue lo que me atrajo del mundo de la Tauromaquia. Por un lado, la confrontación entre las psicologías del matador y del toro generó en mi cabeza un misterioso ambiente; por otro, la Tauromaquia encantó mi agudo sentido estético. Lo más probable es que la combinación de estos dos factores fuera la base de donde surgió la inspiración que me empujó a escribir sobre este tema. En fin, compuse un pequeño artículo sobre la psicología del matador en el momento de la estocada y, para mi sorpresa, una revista lo publicó. Escribí otro y de nuevo experimenté el asombro de verme editado. Pero fue en 1988 cuando Ana y yo discutimos seriamente la idea de publicar una revista de alta calidad sobre la corrida de toros. Para ello, contactamos con varias personas de la «academia». A todos les gustó la idea, pero se mostraron escépticos en cuanto al aspecto económico de la aventura. Después de discusiones sin fin asumimos el riesgo y para últimos de 1989 el primer número de Taurología vio la luz. Vendimos unos cientos de revistas pero varios miles volvieron a nuestro garage y de ahí a un reciclador de papel. Trabajamos duro y la operación fue ganando en eficiencia. Con cada número editado las pérdidas eran menores hasta el punto de que después de haber distribuido el n.º 6 los resul1Traducción del inglés por Camila Romero Maier. Dan Harlap 16 tados ya no eran negativos. Sin embargo, tuvimos que abandonar más por carecer de recursos financieros que por perder la confianza en la revista. Conseguir publicidad fue el mayor problema dando lugar a un proceso muy frustrante. Sin embargo, la revista levantó expectación. A muchos, les encantó y esperaban, ansiosos, la salida del siguiente número. En realidad, Taurología se convirtió en una revista de primera clase. Considerada desde muchos aspectos podemos decir que la revista fue un éxito, sin embargo, desde el punto de vista financiero fue un fracaso. Nunca, Ana y yo hemos podido comprender el por qué. Sin duda Taurología nunca fue lo suficientemente importante ni para la Ministerio de Cultura como para incluirla en la nómina de sus ayudas para el lanzamiento de revistas culturales, ni para la industria del toro la cual se mostró del todo distante. A decir verdad tampoco los medios colaboraron. Fuimos una pareja que trabajamos muy duro, que sacamos un producto de alta calidad, que contribuimos a la cultura española y, sin embargo, económicamente, sólo cosechamos indiferencia. Cierto, a cada número de Taurología publicado aumentada el círculo de personas interesadas pero entre éstas, por desgracia, no surgió aquella capaz de ayudar. Más allá sólo hubo indolencia. Durante el proceso de publicación de Taurología conocimos a gente maravillosa: profesores, investigadores, escritores, pintores y fotógrafos; por supuesto, matadores y subalternos. La gente nos trató bellamente y nos lo pasamos fantástico. Viajamos por toda España, presenciamos centenares de corridas de toros. Nos involucramos en el mundo In Retrospect 17 INRETROSPECT1 A menudo me pregunto qué fue lo que me atrajo del mundo de la Tauromaquia. Por un lado, la confrontación entre las psicologías del matador y del toro generó en mi cabeza un misterioso ambiente; por otro, la Tauromaquia encantó mi agudo sentido estético. Lo más probable es que la combinación de estos dos factores fuera la base de donde surgió la inspiración que me empujó a escribir sobre este tema. En fin, compuse un pequeño artículo sobre la psicología del matador en el momento de la estocada y, para mi sorpresa, una revista lo publicó. Escribí otro y de nuevo experimenté el asombro de verme editado. Pero fue en 1988 cuando Ana y yo discutimos seriamente la idea de publicar una revista de alta calidad sobre la corrida de toros. Para ello, contactamos con varias personas de la «academia». A todos les gustó la idea, pero se mostraron escépticos en cuanto al aspecto económico de la aventura. Después de discusiones sin fin asumimos el riesgo y para últimos de 1989 el primer número de Taurología vio la luz. Vendimos unos cientos de revistas pero varios miles volvieron a nuestro garage y de ahí a un reciclador de papel. Trabajamos duro y la operación fue ganando en eficiencia. Con cada número editado las pérdidas eran menores hasta el punto de que después de haber distribuido el n.º 6 los resul1Traducción del inglés por Camila Romero Maier. Dan Harlap 16 Revista de Estudios Taurinos N.º 12, Sevilla, 2000, págs. 19-28 GOYA Y PICASSO INÉDITOS Kosme de Barañano Universidad del País Vasco sta Suerte de Varas, pintada sobre una hoja de marfil de 53 x 55 mm, con toques de gouache y de lavis en negro, azul, rojo y amarillo, está montada sobre una madera de palisandro en la que aparece escrito: “1826 Goya a los 80 años” (Fig. n.º 2). Pintada en Burdeos fue traída a Madrid tras la muerte del artista (1828) por su hijo Xavier. En 1846 pertenece a la colección de Francisco del Acebal Arratia que probablemente la prestó para la exposición en el Liceo Artístico y Literario de Madrid en este mismo año de 1846. Hacia 1880 está en manos del barón López de Tarragoya, de donde pasa a París a J. Gaube du Gers y, de los nietos de éste, a una colección particular de Ginebra donde se encuentra actualmente. Esta joya de la pintura en miniatura pertenece al mundo de la investigación dentro de la oeuvre pictórica de Goya. Como su biógrafo Matheron ha señalado: «(el artista) quiso explorar nuevas vías. Hizo así sus primeros ensayos de miniaturas y de litografías (...), ennegrecía la placa de marfil y dejaba caer una gota de agua que, extendiéndose, borraba una parte del fondo y trazaba claros caprichosos. Goya sacaba partido de estos surcos y obtenía siempre algo original e inesperado (...), del Arte y de la Edición. Publicar Taurología era muy, muy gratificante. Si hubiera hecho dinero, esta primavera podría haber estado en la calle el n.º 46. Pero de todo cuanto ocurrió, lo más extraordinario para mi fue trabajar con Ana. Siempre mi sueño había sido inventar un negocio con mi mujer. Con ella, trabajé intensamente, pasamos ratos inolvidables, Taurología enriqueció nuestra relación. Sevilla se convirtió en nuestra segunda casa y la Plaza de la Maestranza, una noche de luna llena, fue... mágica. En diciembre de 1992 no tuvimos otra alternativa que cerrar. Nos rompió el corazón. A pesar de trabajar hasta perder el aliento nunca pudimos darnos ni siquiera un salario. Ni un céntimo. Llegué a España con algún dinero y todo lo dejé en esta aventura. Después tuve que volver a Canadá. Una pena. Dan Harlap Dan Harlap 18