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La Andalucía de la primera dictadura. Una introducción

Cuenca Toribio, José Manuel

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LA ANDALUCIA DE LA PRIMERA DICTADURA. UNA INTRODUCCION po JO SE MANUEL CUENCA TORIBIO Desp o is o de un cañamazo, siquie a g ose o, ace ca del desplie- gue del égimen p imo i e is a en Andalucía, el his o iado gene al no puede po menos de aza su cuad o ba sá ndose en las no as de con- jun o y en la pano ámica global del pe íodo. Tal ez, ue a en Andalucía donde la con adicción congéni a de la dic adu a se pu sie a más al descubie o. Te a enien es, la i undis as y oliga cas que aplaudie on con en usiasmo a un égimen que enía a de ende sus in e eses del «pelig o bolche ique», pasa on poco des- pués a la expec a i a, más a de, a la malque encia y, inalmen e, a la oposición al e que el sis ema dic a o ial se había emba cado en una ans o mación esuel a de muchos de los aspec os de la ida nacio- nal. Po su pa e, las clases abajado as, e icen es en un p incipio, no acaba on de p es a le a a és de sus o ganizaciones su aquiescencia comple a al es ima que aquélla e a una « e olución desde a iba», no iden i icada plenamen e con sus ei indicaciones, y ca en e de e da- de a ambición pa a lle a a é mino un cambio p o undo de las con- diciones socioeconómicas 1• 1. «Pe o se ía e óneo p esen a a P imo de Ri e a como in e esado exclusi amen e po los in e eses del g an capi al, con sus ob as pú blicas, el dic ado no ac uaba sólo como ins umen o o agen e del ca pi alismo español, al que, como di ían algunos , p esen aba en bandeja de pla a las condiciones ideales pa a su consolidación. P o un lado, la clase uabajado a es aba po lo menos ao in1e esada en las ob as públicas como Ja «plu oc acia», simuliánea nen e con las peliciones de los homb es de negocios de que se desa olla a la in aes uc u a, los socialis as exp esa on ambién sus pun os de is a sob e la necesidad u gen e de emp ende un plan de ob as públicas. La busca de la mode nización económica iniciada po la dic adu a esul aba pe ec amen e compa ible con la 84 JOSE MANUEL CUENCA TORIBIO También ue Andalucía el banco de p uebas en el que cuajó con mayo adul ez el ímido in en o hecho po la dic adu a de eno a a la clase polí ica di igen e. Las llamadas, con e minología cos iana, «cla- ses p oduc o as» oma on el ele o de la an igua es uc u a caciquil de la Res au ación -so b e odo, una ez acasada en oda la línea la ex- pe iencia de las Comisiones Ges o as en Municipios y Dipu acio- nes- . Empe o, en Andalucía, como en el es o del país, la capacidad polí ica y adminis a i a de es a bu guesía de negocios ue meno que la de la ieja oliga quía, con la cual, po lo demá s, se hallaba empa en ada a a és de inculaciones amilia es y emp esa iales. El acaso de la ges ión económica -que no a ís ica y cul u al- de la a- mosa Exposición Ibe oame icana de Se illa de 1929, p oduc o en buena medida de la megalomanía y p epo encia del céleb e comisa io egio, el co dobés José C uz Conde, lo ue ambién de los municipios en manos de pequeños indus iales y come cian es s in capacidad po- lí ica y adminis a i a2• Po lo demás, el gobie no pa emalis a del gene al gadi ano, p eocu- pado se iamen e po la p omoción económica del país, acabó, en an- cha p opo ción, con el pa o endémico que asolaba las ie as del Me - diodía desde mucho iempo a ás. En al sen ido, cab ía a i ma que Andalucía ino a se el escapa a e y la i ina de un sis ema que ba- saba su legi imidad en la polí ica de ealizaciones o, como decía el p opio dic ado , «en la polí ica de cosas». Aún hoy g an pa e del sis- ema a e ial hid og á ico -pan ano de los Hu ones en Ub ique-, iloso ía g adualis a del socialismo, que había p opugnado po una e olución bu guesa como indispensable condición p e ia del socialismo. La po lí ica de P imo de Ri e a o ecía ambién un oque de g andes sueños. de una g an ambición mode nizado a. En es a es e a. como en much as o as. se eía a sí mismo como el ejecu an e de los planes egene acionis as de Cos a, como el a qui ec o de un es ue zo gigan esco pa a hace en a en unos años a España en el siglo XX. Y había, ambién, un asgo p opio de oda dic adu a, o sea, la necesidad de a anza cons an emen e, a plena máquina, con independencia de quien ha ya de bene icia se de l desa ollo. La po lí ica económica de P imo de Ri e a e a cohe en e co n l os p ecep os po lí icos undamen ales de su égimen y ambos es aban co mple ado s po un en oque social qu e a ibuía al Es ado y a los o ga n ismos co p o a i os la a e a de c e a un a «soc ied ad ju s u. El dic ado se h alla ba un damen almen e mo i ado po una osca p eocupación po el bienes a de las clases abajado as y se es o zaba en log a un equilib io jus o y «c is iano» en e los poseedo es y los poseídos. C eía qu e es o podía consegui se sólo po medio de u na «a moniosa asociación en e capi al y abajo», que es la c eencia habi ual de los sis emas co po a i os. La al e na i a de es e sis ema a monioso e a ¡líb enos, Dios!, el sis ema so ié ico". BEN AMI, S., La Dic adu a de P imo de Ri11e a, 1923- 1930, Ba celo na , 1984, 168 y 18 6. Vid ambién del mismo au o «La Di c adu a de P imo de Ri e a: Una pe spec i a compa a i is a», en El pode mili a en la España con empo ánea, Mad id, 1989, en especial, 109 y ss. 2. Aponación undamen al puede conside a se ya la de ALVAREZ REY. L .• Se illa du an e la Dic adu a de P imo de Ri e a. (La Unión Pa ió ica se illana, 1923·1930). Se illa, 1987. LA ANDALUCIA DE LA PRIMERA DICTADURA ... 85 ia io, de i ienda y has a u ís ico -ho eles A lán ico (inaugu ado en ab il de 1930) y Playa Vi c o ia en Cádiz, Pa ado -de la egión echan sus aíces en el es ue zo del sep enado3• Reseña sepa ada y dis inguida me ece la ob a u banís ica de la dic- adu a. Mien as que Se illa adqui ía po in ai es de g an ciudad, Má- laga se en iquecía igualmen e con g andes ealizaciones -Paseo Ma- í imo, unión de la Alameda y el pa que, Puen e de Guadalmina, e c., si bien su «Plan de Ensanche» quedó us ado po el ab up o in del égimen -, así como Cádiz y, en mayo medida, Có doba: emodela- ción del Paseo del G an Capi án, ape u a de la calle C uz Conde , ampliación de las Tendillas ... Signo e elado de la mode nidad del desa ollo de la in a es uc u a andaluza du an e el sep enado ue la c eación, po la Unión Aé ea Española, en 1927, de la línea Se illa- Lisboa, el mismo año -22 de sep iemb e- en que nacie a, la segunda de España c onológicamen e después de la del Eb o, la Con ede ación del Guadalqui i . La ya men cionada Exposición hispale nse puede conside a se como el ema e y la cúpula de la p eocupación del égimen po el a ance ma e ial de la egión de su je e y de muchos de sus más ín imos co- 3. Conc e ado a Se illa. he aquí el esumen en usias a de un buen conocedo del ema: « El p ime ca mbio de pie l lo p opon:ionó Miguel P imo de Ri e a. A más de medio siglo de dis anc ia en el iempo, se ía con enien e plan ea se qué podía se más co ec o pa a de ini una época cla e de Se illa: si ue la Exposición Ibe oame icana, na c ida en 1908. ma e ializada la idea en p oy ec o en 1090 y. po in, inaugu ada ein e años después. la que ans o mó la ciudad y la colocó en el siglo XX , o bien odo aquel gigan esco log o u bano. a qui ec ónico, económico y adminis a i o pu do log a se g acias a só lo sie e años de Dic adu a. Cualquie obse ado de sapasionado, acep a ía que sin P imo de Ri e a, sin su decidido p opó si o de hace ealidad el p oyec o se illano, h echo su yo po el Es ado y el Gobie no, no hubie a si do posible ni ennina y celeb a la Exposición ni mode niza la ci udad. Du an e Jos año s p e ios a 1929, su gie on nue os ba ios, como l os de Ne ión, Ciudad Ja dín. España. Heliópolis, Po eni , Ce o del Aguila, y se consolidan los subu bios que an os con lic os p oduci ían en los años ein a. Se cons uyen mod e nos ed i icios en las a enidas de Cádiz y de E ilaña, ho eles y se ealizan ensanches que ans om1an adicalmen e el cen o de la ciudad, donde p ác icamen e nada había cambiado desde el de ibo del ed i icio del ca é « No edade s», en La Campana. Se ll e an a cabo los ensanches de San o Tomá s, de la Puena de Jé e z. del encla e de Femández y González y Joaquín Guicho , de M a eo s Gago , de San Jacin o y de San a Ca alina. Se pa imen a doscien os oche n a mil me o s cuad ados de calles; se an s o ma oda la ed de alcan a illado, excep o la pequeña pane p opi ed ad de la Compañía Se illana de Saneamien o y se soluciona el p oblema del abas ecimien o de agua . El Ayun amien o adquie e ses en a mil me os cuad ados en los Ja din es de San Telmo, cincuen a y es mil en la huena de San José, cincuen a y cua o mil en la hu e a de La Alcan a illa y comienza las ex p o piacion es en o as zonas. Todo s los g andes p ob l ema s u banís icos de la ciudad, a as ados sin solu ció n desde el si glo an e io , comienzan a ene a eglo. Sc iUa cue n a con es ac o es pa a se e icaz: c i e io ijo y man enido po l as au o idades locales; ca pacidad inancie a g acias al poyo de P imo de Ri e a. y un g upo de homb e s. muy educido, pe o esponsables de sus debe es an e la sociedad de su iempo ». SALAS, N ., Joaqu n Benjumea Bu z. 1878-1963. Min is o de Hacienda. Gobe nado del Banco de España. Se illa, 1 990. 93-4. 86 JOSE MANUEL CUENCA TORIBIO labo ado es. Ideada y p oyec ada en los p ime os años de la cen u ia, su ealización ue demo ada una y o a ez po un Es ado que ca e- cía de e y de medios pa a emba ca se en una a en u a de al magni- ud. Inaugu ada, como se sabe, en mayo de 1929, su balance con inúa siendo obje o de di spu a en e los es udiosos. Aunque, con o me se dijo más a iba, sus consecuencias ue on nega i as pa a el e so o del municipio hispalense, desde una pe spec i a más amplias que aba ca la p esencia española en el ámbi o in e nacional, sob e odo, en el his- panoame icano, sus esul ados quizás no ue an an desas osos. La c i- sis económica mundial impedi ía igualmen e que la Exposición ue a el mo o del desa ollo andaluz al y co no habían pensado algunos de sus m ás de sc ollan es a í ices4• En el plano del pensamien o, p ecisamen e una ace a «andaluza» de la di c adu a apenas esal ada es la eno ación ideológica de la de- echa, emp endida, an o al ai e del co po a i ismo ascis a como de una nue a lec u a de la ideología conse ado a, po gadi anos co mo José Pema ín y José Ma ía Pemán. Po azones c onológicas, su con- cu so y apoyo a la undamen ación doc inal del égimen de su co e- áneo ue escasa pe o de g an signi icado al se n a algunas de las bases de «Acción Española» y del ea me ideológico conse ado du an e la Segunda República, aíz, a su ez, de buena pa e de la pla a o ma eó ica de la segunda Di c adu a5• Po úl imo, con iene de igual modo hace e e encia muy especial a un aspec o po comple o desa endido a la ho a de es ablece el ba- lance de la p ime a dic adu a en Andalucía. Aunque és a se bene icia a 4. «Es e iden e que el I n o me e la bo ado po Gi méncz Fe nández si ió pa a que, poco después, se inspecciona a Ja ges ión del Ayun amien o de Se iUa du an e el pe íodo de Ja Dic adu a, ope ación ealizada po don Félix Pe i ó, Je e de la Sección de Adminis ación del Minis e io de la Gobe nación. Las conclusiones del conocido como «Expedien e Pei ó,. p omo ie on la in e posición de un au o de p ocesamien o que incluyó a los concejales de los años 1926-1929. Con odo, en 1934 el expedie n e, en iado a Ja Cáma a de Responsabilidades de las Co es, ue sob eseído po al a de p uebas ... Hoy, cuando Se illa asis e ex pec an e a la p óxima Exposi ción Uni e sal de 1992, la publicación de es os ex os cob a el a l o indudable q ue posee oda ecupe ación de la expe iencia i ida. Si an de eílexión y de pu n o de e e enc ia pa a lo po eni » . P ól ogo de L. Al a ez a la ob a de GIMENEZ FERNANDEZ, M., Se illa y la Exposición de 1929. Con o e sias y p oblemas, Se illa, 1989. Muy se e o es el juicio de HALDON, J.F.: «La llegada del nue o égimen de jó en s uspenso cuan o en elación co n la exposició n hab ía si do dispu es o po las a u o idade s de la Mona quía. Los nue os polí icos ep ublicanos señan qui enes he eda ían el enojoso p ob l ema de la liquida ció n de la Exposición y de su e pe cusión social en la ida se illana: ca es ía, pa o ob e o , al a de i ie ndas, banca o a municipal, e c. Es as ue on las coo de nadas en e l as q ue se de inió pa e del p oceso de la Se illa epublicana». «D eudas de la Expo sici ón y "c ack" mu nicipal en Se illa . J 930 · J 934 . (La polí ica esponsabilis a de M anue l Giménez Fe n ández) ». A chi o Hispalens e, 220, (1981), 91. 5. El alioso lib o de Q UE!PO DE LLANO , G., Los in elec uales y la dic a du a de P imo de Ri e a, Mad id, 1988, no a a so p enden emen e el ema. LA ANDALUCIA DE LA PRIMERA DICTADURA ... 87 en más de un ex e mo de la gue a colonial, el é mino de la campa- ña a icana ue ecibido en la egión con mayo algaza a que en nin- guna o a, debido a que su con ibución de sang e, po la p oximidad de s us gua nicion es a los en es i eño s, igu aba ambién en p ime- a línea y a causa, igualmen e, en e o os mo i os, de que la mau- o obia adicional del pueblo español encon aba en el and aluz su exp esión máxima, a despecho del sen i con a io de algunos de s us cí culos in elec uales. En in, y a modo de conclusión muy p o isional de un pe íodo oda ía ue a en g an pa e de la sobe anía de Clío, no se á muy a en- u ado a i ma qu e si el p ime bene icia io del p og eso alcanzado po el sep enado p imo i e is a ue la cla se oligá quica6, se ope ó en el p ole a iado u bano y u al del Su un indudable aumen o del ni el de ida si bien los muy g a es p oblemas es uc u ales que impedían el desbloqueo pa a el e dade o desa ollo de la egión, pe manecie an inal e ables7• El injus o égimen de p opiedad de la ie a, el anal abe- i smo - aca so de su e adicación u al -, la ausencia de una es uc u- a ia ia aco de con las exigencias de la comunicación in e p o incial -inconclusión de los e oca iles de la co municación ho izon al de la egión, bási ca pa a su e eb ación -, la desmo ilización polí ica, la a onía cul u al, e c., pasa on casi in ac os al nue o égimen que su - gió a la ida hi spana en 1931 . Como en o os pe íodos en los que el país es u ie a egido po un andaluz, el mediodía no ecibió el a amien o eque ido pa a si ua se en pie de igualdad con las egiones más desa olladas. Es a acusación de una co ien e in e le c ual pos e io dis o siona, sin emba go, el es- quema igen e en la polí ica de la España alumb ada po el libe alis- mo; p e i iend o, po o a pa e, un análisis acucioso del subde sa oll0 andaluz del siglo XX, en el que no al a on los ac o es y e spons a- bilidades p opios. 6. He aqu en icción no elesca la ac i ud de In clase dominan e: •Mano du a -decia el ma qués-, aquí lo que es á ha ciendo a l a es mano du a y la an a ene . Tenía que se un je ezano. Ve ás ú como P imo acaba ambién con los pis ole os. Aq uí , si no se pone la ho ca en la Plaza de San F ancisco no a es o de echo ... Yo la enía pues a odo el día, e ías ú como no hab ía an o deso de n. A e si P imo alige a lo de la Exposición y pone o den .. . ». BURGOS, A. , l.As calxuiuelas de agos o. Ba celona, 1983, 76 -7. 7. «E a un homb e de ed ad que había o ado po la izquie da en solida. idad con su clase, pe o cuando se hablaba con él a solas con esaba que el ég im en que más Je había gus a do e a la dic adu a de P imo de Ri e a », BRENAN, G., Mem o ia pe sonal, 1920- 1975. Mad id, 1979, 398.