Discurso leído en la apertura del curso académico de 1891 a 92
Full text
UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
:1::
1:::
DISCURSO
LEIDO
EN L.
APERTURA DEI CURSO ACMICO DE 1891 Á 92
POR
011
Lq.,-,Azi,
DE LA
FACULTAD DE DERECHO
SALAMANCA
IMPRENTA DE FRANCISCO NÚÑEZ
IzTIERDo
Plazuela del Co illo, 28
189
Ç y
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o
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egla gene al, que apenas cuen a excepciones, el
que dise a en la única ocasión solemne de nues a
e aida y obscu a exis encia uni e si a ia elige asun o
de in e és coe áneo en la especialidad cien í ica que
po hábi o y ocación encuen a menos di ícil y espinosa. Hé
aquí el mo i o de que en la egión se ena de la Polí ica espe-
cula i a, y an lejos, co no sea posible, del e eno canden e
y esbaladizo de la polí ica p ác ica, hayais de man ene ues-
a a ención, pacien e como nunca, y eje ci a ues a c í ica
siemp e menos se e a que doc a.
No pa ece consen i la índole de es os ac os académicos
el cumplido desa ollo y la igo osa p ueba dialéc ica de una
p oposición de e minada; an es bién, audi o io, sabio en pa -
e, y en o alidad ilus ado ó disc e o, desea con p e e encia
que
el
exposi o se coloque en pun o culminan e, y como cen-
o
- 6 -
al, de doc ina, y desde él exhiba en amplias sín esis las ha -
monías y disc epancias de las escuelas sob e ma e ias
y
cues-
iones ín imamen e enlazadas, sob e emas capi ales, .que cons-
i uyen el núcleo de la ciencia, y han sido, y segui án siendo,
ésis'de secula con o e sia.
Po es o, con di icul ad pod á p esen a se nada más dig-
no de ues a indulgen e conside ación que el es udio del
ab-
solu ismo
y de la
democ acia
en la a iedad de elaciones que,
po concep os a ios, exis en en e aquel icio gube na i o y
es e necesa io es ado de de echo.
No disc epan las a ias escuelas y di ecciones de la cien-
cia polí ica en dis ingui al absolu ismo de o os icios, con él
más ó menos elacionados y con los cuales no es ex año que
enga con undiéndole la sinonimia ulga , a en a' solo á las
conexiones apa en es y supe iciales de las cosas. Y los ex-
cesos au o i a ios, que ienen cón el absolu is a semejanza ma-
e ial y ex e na más ma cada, son la
i anía,
el
despo ismo,
la
dic adu a
y el impe io ó mona quía
cesa is as,
en cuan o odos
ellos suponen es icciones, a en ados y siemp e limi aciones
ano males de la libe ad nacional.
Po azón de es as Concomi ancias y analogías, no se á
al ez inopo uno de e mina p é iamen é en qué consis en
aquellos ex a íos ó impe ecciones del pode sobe ano, y así,
po ía de exclusión, ase des acando la di e encia especí ica
que sepa a al absolu ismo de esas o as i egula idades gu-
be na i as que son ó pa ecen congéne es.
Es de odas ellas la de más impo ancia la i anía, ace -
ca de la cual con ienen los au o es en que es in ínseca ega.
ción de la na u aleza'y ines del pode en cualquie a o den so-
cial que se conside e, desde la amilia á la comunidad nacio-
nal, designándose con cali ica i o de i ano, así en el lengua-
Ó
-7-
je cien í ico como en el usual y co ien e, lo mismo al pad e
que al ey; cuando in ingen los más al os debe es de su es-
pec i a ene anda dignidad.
Más, apa e de es a comun no a, no
-
se hallan con o mes
los a adis as espec o de la ex ensión y ca ac e es de la i a-
nía, luc uando las opiniones en e pun os an ex emos como
el de las p ime as palab as de aquella ley de Pa ida que llama,
sil azón, i ano al seño que es apode ado en algún eino ó
ie a po ue za ó po engaño ó po aición» (el cual, aun-
que de en ado injus o, puede muy bien se ec o gobe nan e)
y la concepción amplísima, que conside a i ánica cualquie a
iniquidad polí ica del sobe ano pode . Po es e an la o con-
cep o, oda ley ó medida gube na i a que no ema las condi-
ciones ca dinales de la jus icia ú hones idad social es i ánica,
é injus icia sobe ana y i anía esul an é minos
si/10'6.1.1e
con e ibles.
Aún exis e un sen ido de comp ensión in e media según
el cual la i anía es -una especie de injus icia, cuya no a nega-
i a puede exp esa se diciendo: acción au o i a ia no ende eza-
da al p o común de la sociedad, sino á ines más es ic os que
los de la p ospe idad social co espondien e. Y en al supues-
o, y discu iendo, nó ace ca de cualquie a pode , sino del sobe-
ano, p esén ase una a iedad de i anías más ó menos c imi-
nales y exec ables en azón de dos c i e ios: la lici ud del ac-
o, y Ja es icción del in en o gube na i o en una escala g a-
dual comp endida en e la pe sona misma del impe an e y el
in e és de una egión ó cí culo ede a i o de los que inmedia-
amen e componen el Es ado nacional. Y así, en el concep o
público, no ex a iado, sino cie o y jus o de sociedades de al-
o y sólido sen ido é ico, hab á ac os i ánicos, con ci cuns an-
cias an a enuan es, que apenas p i en de la es imación gene al
al que los come e, mien as que o os sella án po siemp e su
pe sona con el es igma de la ignominia, y con el de e gonzo -
sa se idumb e á los pueblos que su en i anías an adicales
y humillan es. Muy obscu ecida y pe u bada iene, que es a la
conciencia nacional que no dis inga y ap ecie la dis ancia que
media en e la i anía, que p omue e en la República no e-
.,
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ame icana las con eniencias, que algunos suponen ,injus as, de
cie os Es ados con no o io pe juicio de o os, y los desa ue-
os de escandaloso nepo ismo en a o de pa ien es, amigos y
paniaguados,
ó
los excesos que con an i os colo es pin aba
el P o e a al pueblo de Is ael cuando quiso oca su epública
en mona quía. Con se dolencia de al g a edad y cuidado,
ac os i ánicos hab á que duelan menos que medidas dic a o
iales é inge encias absolu is as, mien as que o os apenas
son compa ibles con la dignidad, la segu idad y aun la ida del
pueblo, con e ido en p opiedad p i ada del que manda,
no
ad b
on inn
communeni,
sino
ad singulo um u ili a em (I).
No es án más conco des los a adis as en la noción de
despo ismo,
an con usa en el sen ido écnico como en el ex-
acien í ico, po luc uan e en e los ca ac e es del absolu is-
mo
y
de la i anía. No puede conc e a se la idea po las no as
de
iolencia
y
a bi a iedad
gube na i as, po que en su
acepción p opia exp esan impe io injus o, es deci , i ánico,
si es que no más ex ensa ansg esión de los debe es au o i a-
ios. Y si cupie e la equi alencia o cida, g a ui a é in undada
de a bi a iedad poi- a bi io, y de iolencia po " coacción ma=.
e ial legí ima, lejos de esul a icio el despo ismo, exp esa ía
posesión y uso de na u ales a ibuciones, inhe en es á odo'
pode ; que no hay ninguno que no necesi e de la ue za pa a
e ec ua el de echó, Y que no supla .con' a bi io, ó con el
mismo no co ija equi a i amen e, las de iciencias é impe ec-
ciones de la legislación, po adelan ada que se la suponga.
Po lo cual inclínase la opinión á ca ac e iza al despo is-
mo de gobie no de pu o a bi io, ó sea hábi o de p escindi de
leyes y cos umb es, pa a no econoce y aplica en cada caso
o a no ma que la pa icula dic ada en con emplación de
aquel hecho y ci cuns ancias singula es.
Si p o lege olun as
es en al supues o el lema y p in-
cipio de las sobe anías despó icas, cuya injus icia consis e, no
en in ínseca deso denación ac ual sino en pelig osa é indebida
p i ación de las ga an ías, que las no mas p éViamen é San-
cionadas p es an, po más de un concep o, á los súbdi os, y en
la
ca encia de aquellas cau elas y p e enciones con quelas
- 9 -
-
leyes di icul an, ya que no imposibili en, los a en ados del po-
de . Según es o, el despo ismo no es pe
se
i anía, sino ins-
umen o de ella, pode osa en ación
á
cae en i ánicos exce-
sos, a ma incon as able del i ano, especialmen e en las
sociedades adul as y decaidas en que el despo ismo es- mani-
es ación y sín oma de más g a e y adical dolencia. (II)
Una especie de despo ismo es la
dic adu a,
po que si no
gobie no de pu o a bi io, no consien e el impe io de o as le-
yes que las que po su au oc á ica olun ad sanciona ó con-
sien e el dic ado . El cual es un magis ado que sus i uye á
odas ó pa e de las magis a u as -p o á quicas, concen an-
do las a ibuciones de las que sup ime, y has a aumen ándolas
y ex endiéndolas más allá de los lími es en que las ci cunsc i-
bían las an e io es leyes o gánicas. Aunque en cie a mane a,
y en imp opio sen ido, pueden llama se dic a o iales las mona -
quías absolu as, las dic adu as su gen del seno de las epúbli-
cas, po de iciencia de sus pode es cons i ucionales, po desa-
cue dos g a es en e los ac o es de gobie no, po desa eglo
uncional del o ganismo polí ico, 6 po más honda pe u ba-
ción en las en añas de una sociedad iciada de a iba á abajo.
En al concep o, esul a la dic adu a una sus i ución más ó me-
nos du ade a de o ma epublicana, po o ma moná quica, que
nace ue a de ocasión, con la pleni ud del pode , pe o sin las
mode aciones de que la adición y la his o ia han ido odeando
á las mona quías, median e labo simul ánea de su o mación
y c ecimien o. Síguese que, si nó pode in ínsecamen e injus o,
son las dic adu as, mona quías impe ec as, po que no son mo-
de adas ó empladas, y po que, gene almen e, ca ece el dic a-
do de la p epa ación y educación pa a el solio que p es a al
égimen moná quico su a ibu o esencial, la he encia. Po
o a pa e, la dic adu a no se de ie e po minis e io de una
ley que la iene p e is a, de inida y ci cunsc ip a, como sucedió
con la singula dic adu a p imi i a omana, sino que se ocupa
conquis a po la ue za, enciendo las más eces la esis en-
cia de los pode es cons i uidos, en puja con o os aspi an es al
impe io dic a o ial, clespues de ci il con ienda que ae gene al-
men e apa ejadas p osc ipciones y ma anzas como las i e Ro-
-
i6 -
, ial, el impe io cesa is a, menos pa lamen a io
Q
ue
las mona -
quías doc ina ias y que algunas epúblicas, co no la ac ual
ancesa, puede usa de su mayo inicia i a, in luencia y a i-
buciones, no solo pa a co egi ó cuando menos en ena mu-
chos excesos del pa lamen a ismo; sino pa a p ac ica en la
nación aquellas dolo osas ope aciones de cau e io y ampu-
ación imp escindibles que los pueblos desengañados y excép-
icos espe an de las dic adu as. ¡También el cesa ismo puede
se el mal meno ! (IV)
No pa ece á, al ez, p olija la de enida indagación p é ia
ace ca del cesa ismo, hecha en las páginas p eceden es, si se
obse a cómo el análisis de es e icio an icipa en cie o modo
y exp esa en conjun o la na u aleza y ca ac e es del icio
absolu is a. Po de p on o, desp éndese de las an e io es no-
ciones que si odo cesa ismo es absolu ismo más ó menos
p onunciado y abso ben e, más ó menos elado y es ingido
con o mas y mode aciones pa lamen a ias, son únicamen e
cesa is as aquellos pode es absolu os que gobie nan según
los p incipios y p ác icas de un
de echo y
polí ica p agmá i-
cos, es deci , sin sen ido é ico ni eligioso e dade os y e ec-
i os, á la mane a de los impe ios paganos, paganizados
sis emá icamen e na u alis as, median e la e olución ilosó ico-
ju ídica que empieza en el Renacimien o .y cie a su ciclo eó-
ico en la Re olución ancesa. En una palab a, hay absolu-
ismos, que', aunque iciosos siemp e, no es án con agiados
del icio esencial y congéni o del de echo nue o y de la po-
lí ica que de él nace, yá con aminada del mismo i us.
O a di e encia se des aca implíci amen e. A ec a el
.
ce-
,
sa ismo, como
la dic adu a, o ma moná quIca, que po na u-
al cona o iende á conquis a su esencial a ibu o, la he en-
cia, mien as que absolu is as pueden se , y de hecho lo han
sido,
aunque, po lo común, no se las cali ique de ales, las
e--
11
públicas, que han concen ado, ambién sOcialis amen
.
, en' el-
-
cue po de polia cas pode es sociales usu pados á la nación.
De odo lo cual se in ie e que es el absolu ismo. in asión
injus i icada del pode sobe ano en la es e a de la libe ad
pe sonal,
-
sus i ución indebida é innecesa ia del p opio gobie -
no de cada pe sona ísica-ó ju ídica po el gobie no p o á qui-
co sup emo, negación, si que éis, de lo que llaman los angló-
ilos
sel g-o e ipnen ,
con al de que se o ne la palab a en su
acepción
.
e imológica igo osa, equi alen e á la de au a quía,
no de sobe anía nacional.
Y ad ié ase _po pa én esis, y an es de pasa adelan e,
qué exp esa la desinencia del é mino absolu ismo, no un ac-
o, ni- siquie a. a ios de idén ica índole, sine') un es ado pe -
manen e y habi ual; po que así en el o den de la
.
ma e ia co-
mo del espí i u, no bas an un hecho, un acciden e y aún la e-
pe ición discon ínua y ex ao dina ia de ellos pa a ija no a,
ca ác e y aun a ibu o de lo se es. Así co no las na u alezas
más sanas no dejan de es a expues as á dolencias le es y aun
g a es, y en o o espec o de salud mo al,- los homb es más
jus os no i en asegu ados con a eniales ó mo ales culpas,
del p opio modo, no hay pueblo, po celoso que de sus libe -
ades s[.. .mues e, y po since os y cons an es que sean el es-
pe o y cuidado con que el sobe ano las econoce y ampa a,
que no enga que lamen a una ó más eces a en ados abso-
lu is as de mayo ó meno cuen a. El polí ico que imagina a
habe hallado mode aciones an segu as, combinaciones an
sabias, ponde aciones an hábiles, mecánicas an cumplidas,
con apesos an ue es y equilib ios an pe ec os que hicie-
an imposibles los abusos del pode sobe ano, más que de
consumado es adis a me ece ía nomb e y ama de loco empe-
ñado en la demencia de sup imi el mal en un o den de la ida.
A educi la ecuencia de ales in omisiones, á me ma la
p obabilidad y aun posibilidad de semejan es a en ados debe,
y no á o o ano in en o, ende eza se
.
el pe se e an e es ue -
zo de odos, lo mismo del polí ico eó ico, que del p ác ico,
an a del gobe nan e, como del ciudadano, p ocu ando impe-
di , an es po p e iso a y bien calculada higiene que po
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ené gica y dolo osa e apéu ica, que, el mal se haga c ónico y
acaso incu able po iempo inde inido.
Pa a ello es necesa io nn exac o conocimien o de la na-
u aleza y causa de la en e medad, una cla a noción pa ológi-
ca inducida de la ei e ada expe iencia de los sín omas, po-
d ía deci se con ase al uso, bién que me a ó ica, de ningún
modo en el sen ido ec o y p opio del- posi i ismo; del cual
no pueden halla se más apa ados el c i e io y p opósi o de
es a indagación. Y he aquí en lo que disc epa la polí ica a-
dicional de la polí ica nue a; po que, bién que coincidan en el
diagnós ico y en que los sín omas y e ec os de la en e medad
apa ecen an o ó más en el cue po que en la cabeza, la doc-
ina e iológica, y po consiguien e la conclusión e apéu ica
ienen que mos a , bajo con o midad o mal, la absolu a
oposición de escuelas que de an con a io modo en ienden la
salud ju ídica y polí ica de los pueblos.
Incompa ibles la iloso ía y el de echo nue os con el
dogma, ecundo y luminoso como odos, de la -caida del hom-
b e po la culpa p ime a, y del consiguien e es ago y malig-
no cona o que p odujo en las po encias humanas la ca ás o e
pa adisiaca, apenas se a ienen á econoce que la libe ad sea
pecable, ni dé ocasión, alicien e y pábulo á los absolu ismos
del pode sup emo. La pe ección y he mosu a, como deí icas
del homb e, cons i uyen la esis, el pos ulado y co ola io de
las me a ísicas an ic is ianas, que necesa iamen e han de as-
lada á la humanidad los a ibu os di inos (V). En al supues o,
oda la concepción polí ica mode na, cuan o más lógica sea,
hallase dominada, aún sin da se cuen a de ello, del e o de
la impecabilidad del homb e y de la pe enne inocencia de la
humana libe ad. La sobe anía es la qué po ley de na u ale-
za in ade y usu pa, po que el pode solo á
.
cos a de la libe -
ad puede exis i , y con las me mas y mu ilaciones de ella se
nu e y c ece ese emendo mal necesa io, inde ec iblemen e
anejo á la ida social. Todos los dis ingos y e asi as con a-
dic o ios, cuan as ag egaciones ecléc icas han ideado la iloso-
ía y el de echo na u alis as pa a sus ae se á desho a
.
al.
peso ab umado del colosal absu do,- son, han sido y se án
in en os anos de esol e lo insoluble. Aunque muchos son-
. ían de
-
desdén, no es
-
azón-de ocul a ni disimula .que á las
al u as p esen es de e olución acionalis a
el p oblema
del De-
echo na u al p o es an e se halla en el mismo es ado en que
lo encon ó y
se lo p opuso
Rousseau con una cla i idencia y
buena é que le hon an más que el.pue il e ugio
conque ima-
ginó sa is ace • á la Es inge. El enigma, que no p oblema,
del pac o
.
Social, es la con adicción in ínseca que adica en
las p o undidades de la polí ica emancipada: an í esis en e
la
absolu a independencia y la necesidad social,. en e la libe ad,
po odos concep os independien e, y la imp escindible sumi-
sión al pode .público. Mí esele po uno ú o o aspec o, dése
al asun o cuan os gi os quie an, acúdase al siemp e bien p o-
is o a senal de odos los doc ina ismos, y has a al ecu so
ex emo de ahoga el pos ulado del pac o en el piélago de
la
necesidad
di ina del pan eismo, odo inú il: con el con a o
social ó sin él, siemp e esu gi á pa o oso y pe pé uamen e
insoluble el p oblema: libe ad del odo independien e no
puede econoce o os debe es que los pac ados en cuales-
quie a elaciones y espec os ju ídicos; más, libe ad ilimi ada
po
-
esencia no puede limi a se sin a en ado á su na u aleza
misma; el pode es la i anía, la• sumisión la se idumb e. To-
do lo que no sea sobe anía inmanen e en el ag egado y su-
ma de indi iduos, que son
- sobe anos po se absolu a é igual-
men e lib es de de echo na i o, es enagenación (le la libe ad,
y
.
mu ilación de la humana na u aleza.. La, ep esen ación de
la sobe anía es de hecho una e dade a enagenación de ella
cómo econoció Rousseau
con
laudable since idad. En suma;
el pode es un mal p eciso y pe pe uo, pe o como mal, icio-
so
siemp e,
absolu is a é in aso po esencia, y
;
po cona o
na u al é i emeáiable, enemigo de la libe ad nacional.
Aho a se comp ende cuán mode ados y has a de icien es
han es ado los cons i ucionales de odos iempos y ma ices en
achaca el absolu ismo á la unidad del pode . Si es o no ué
eu emismo delicado, quedá onse co os po doc ina ias con-
emplaciones. El pode in ade po más g a e y ascenden al
mo i o que el de la unidad: usu pa, po que exis e y en el he-
2 --
cho mismo de exis i : en él la usu pación es la exis encia. El
co ola io queda á ca go del audi o io disc e o que no ha me-
nes e que se le ilumine ace ca de la e icacia de las cau elas y
p e enciones con que aún anda an cuidadoso y a a eado el
cons i ucionalismo a ando de e i a lo ine i able.
La ciencia an e io á la Re o ma, no conside ó inmune de
culpa al sobe ano; an es po el con a io, en endió que, bién
que la au o idad pueda in adi , que de hecho in adan no po-
cas la es e a gube na i a de los 'súbdi os, más oda ía, que
aun econociendo en el pode es e cona o pecado de in o-
misión injus i icada, ni el icio p ocede de la na u aleza y uni-
da,: del p incipio au o i a io, ni del impe io habi ual del abso-
lu ismo es único, ni acaso p incipal esponsable el sobe ano
que lo pe pe a.
Y se comp ende. La polí ica adicional, po an os con-
cep os a mónica, aún en su in ancia, y amplia y comp ensi a
an es de alcanza la pleni ud de un desa ollo, b úscamen e
de enido po las a ias e oluciones mode nas y con empo á-
neas, no puso enemis ades en e la libe ad y el pode del so-
be ano y la libe ad y el pode de los súbdi os. Concibió el o -
den mo al y ju ídico cual di ino enca go encomendado á una
se ie je á quica de pe sonas y-po encias, ela i amen e inde-
pendien es y lib es en su o den, al p opio iempo que po ca-
ego ía subo dinadas en e sí pa a coope a en a e nal in e-
ligencia al cumplimien o de los a ios ines sociales de la
comunidad nacional, Cada pe sona en su es e a gobie na con
albed ío y acul ad p opo cionados sus p opios legí imos in e-
eses y los pone en -elación y concie o con los ajenos y ge-
ne ales bajo la o denación de pode es supe io es, que no
deben inge i se en el cí culo gube na i o in e io di ec a é in-
media amen e, sino en el luga , iempo, p opo ción y medida:
y con las condiciones que no incumbe al p esen e abajo in-
daga . Y es a independencia o denado a, que po ley na u al
co esponde inmedia amen e á .1a comunidad misma, no
e-s
o a cosa, si bién se conside a, que la ec a y ha mónica ac ua-
ción de odas las libe ades, iguales po na u aleza, pe o con-,
c e amen e
desiguales
po a i
edad de espec os del es ado.
- 2 1
indi idual y social p opio de cada pe sona
-
ísica ó ju ídica. No
hay incon enien e en designa la con el nomb e de
au a quía
. wacional,
pues con él
se
exp esa, no la sobe anía de la nación
ó del pueblo, sino la condición esul an e
á
es os de la pose-
-sión y eje cicio de la libe ad, á la ez igual y desigual, que á
cada..suje o de de echo pe enece. Absolu ismo y au a quía
social, pués, son é minos con adic o ios, y ep esen an es a-
dos polí icos que es án en azón in e sa, esul ando más me -
macla
-
la au a quía, .y más g a e el absolu ismo, cuando el po-
de sup emo sin necesidad u ela que lo eclame se ingie e
ex ensa, honda y habi ualmen e en las es e as gube na i as
.ex a
é
in i
-a
sobe anas.
La au a quía, á
-
cuya in eg idad a en an las in asiones
absolu is as, lo mismo puede exp esa se po el é mino de po-
de que-de libe ad nacionales; pues es adicional en la ilo-
so ía dela Escuela, y de ella la ha ecibido la polí ica c is-
iana, la concepción de ha monía en e la libe ad y el pode .
El albed ío de cada pe sona es en subs ancia la acul ad de su
p opio égimen, de i ada del p incipio de la independencia pe -
sonal; la libe ad es, en- odo
.homb e, au o idad con que se o -
dena po sí mismo á la a iedad de ines humanos, el de echo
de -hace po sí lo que solo media amen e, y como ac o su-
ple o io, puede y debe .hace el pode ajeno. No o o concep-
o pa ece ence a se en aquella de inición admi able del Doc-
o Angélico:
« acul as elec i a medio um se a o o dine
inas»
ó mula pe ec amen e comp ensi a, sin añadi ni qui-
a palab a, de la libe a el psicológica, mo al, y ju ídica, y
que
-
a cualquie a de ellas puede aplica se (Vj).
In ié ese de lo dicho que el absolu ismo cons i uye in ín-
seca injus icia con a ia al di ino p opósi o y al pian p o i-
dencial del De echo, especie de ebeldía con a la olun ad y
designio de Dios, au o de la pe sonalidad especí ica, pe o
ambién de la pe sona conc e a, á la cual quiso encomenda
sin inge encia ex aña el cumplimien o de los a ios ines y
la esponsabilidad consiguien e de los ac os. ;Y aún hay
au o-
es
doc os y g a es, que no solo coinciden con el ulgo en el
USO e óneo y g a ui o de una a bi a ia sinonimia pa a
con-
-
2 2 --
undi bajo común ana ema los gobie nos
pu os, absolu os
y
pa imoniales,
sino que juzgan al absolu ismo ins i ución de de-
echo di ino (no de e minan en qué concep o) cuando lo que .
debe cali ica se de di ino o igen inmedia o es
el
gobie na
mode ado ó emplado, es deci , el ase o, o a exp eso, o a
p esun o, pe o siemp e e minan e, del de echo polí ico a-
dicional (VII).
Siendo la au a quía de de echo na u al, y aun de de e-
cho di ino en el amplio concep o, en que, po ene en Dios_
la causa p ime a, lo son odas las ins i uciones, dedúcese que.
en cons i ución alguna hab án al ado elemen os sociales que-
mode en, cuando menos en pa e, y con engan, has a cie o,
pun o, den o de sus lími es debidos la- acción ju ídica sobe-
ana. Así, no solo las epúblicas, que encie an un p incipio
mode ado impe ec o- en la misma na u aleza
-
poliá quíca del
pode y en la mayo p opo ción con que de él pa icipan al-
gunas clases ó acciones popula es, sino las mona quías más.
despó icas, las más omnímodas dic adu as y -los cesa ismos
más endiosados, no hab án dispues o de una sobe anía igo-
osa y li e almen e absolu a; que po impe ec a que la ins i-
ución sea, no deja de e leja , aunque pálidamen e, la ley e e -
na, ni nunca la libe ad isica del homb e es pode osa á
.
ani-
quila la ob a de Dios y á a anca de es e a alguna de la i-
da los udimen a ios es igios del o den.
En los impe ios o ien ales, .como en los Es ados clásicos,
la desigual pa icipación
,
del de echo na u al y ci il di idió á.
la sociedad en cas as ó en clases, sin que las -más p i ilegia-
das goza an la plena ga an ía de ia pe sonalidad; pe o,-aun
así y odo, el impe an e sup emo no dispuso á su ilimi ado an
bi io de los g ad
.
os supe io es de la social je a quía. Los g u-
pos más bene iciados y po en es, el sace docio, en nomb e de
las eligiones, y los gue e os con la imposición de la ue za,.
ue on allada del cap icho despó ico y
de
las demasías i á-
nicas; y has a cuando en Roma desapa ecie on bajo la dic a-
du a cesá ea las di e encias y p e oga i as
de
los ciudadanos,
y solo quedó la masa se íl, ni elada po el ase o impe ial, el
césa , á quien dei icaba en ida la abyección pública, no pudo.'
pe mi í selo.
•
od
o
; áúü
quedaba-, una ue za mode ado a, el
p e o iano y el legiona io a ilando la espada homicida, y ape -
., .
ciwaos á eje ci a su al o pode cons i uyen e
en
a o de un
mie osie o y amo.
Pe o es as. mode aciones emb iona ias ó a o iadas e an,
po su impe ección, ine icaces, y ni siquie a se u o noción
exac a de ellas has a que el C is ianismo in undió an o al so-
be ano como al súbdi o idea adecuada del alo de la pe sona,
y el debe de es ima la po la dignidad de su o igen y la g an-
deza de su
-
des ino. El concep o de la pe sonalidad, de su p in-
cipio y in es como el pun o cén ico del o den mo al y ju ídico,
el inmedia o c i e io de la legi imidad de odas las ins i ucio-
nes p i adas y públicas, y po consiguien e, ambién la medida
y
no ma de las a ibuciones gube na i as sobe anas. Puede de-
ci se que la ciencia y el a e de la gobe nación, la eo ía y la
p ác ica cons i ucionales, no encie an, desde la concepción
c is iana, ma e ia más impo an e, cues ión más capi al que
és a, á la cual se e ie en y ende ezan odas las o as: de e -
mina qué acción o denado a co esponde á la sobe anía, cu-
yos lími es esenciales y ci cuns anciales son los que en cada
pe iodo y pueblo le azan la ec i ud, ene gía y ci cunspec-
ción con que la comunidad nacional sabe po sí misma gobe -
na se (VIII).
Y es a ué la ecunda labo his ó ica de la Edad Media:
i len a y abajosamen e, en e desmayo y alien o, excesos
y
poquedades, p ecipi aciones y pa adas, adelan os y caidas,
eme idades y laquezas, ebelión y se ilismo, a i mando y
conquis ando los ue os de la pe sona y el p opio gobie no,
que es
-
consecuencia de la pe sonal libe ad, y es ingiendo
en la misma p opo ción el pode abusi o del absolu ismo o-
mano, queb an ado p o idencialmen e po la ámea de los
bá ba os in aso es. Pa a la Polí ica co no pa a el De echo y
pa a la ida, sin exclui elemen o alguno, ué la Edad Media
ancho y ecundo campo en que ge minó la semilla del C is ia-
nismo, cuya sá ia ci culaba copiosa y salu í e a'bajo la osca
• co eza de las ins i uciones bá ba as.
No es pe ec a, ni mucho menos, la -ob a de aquellas cen-
u ias ene ables; no cons i uye, aunque i ualmen e encie e,.
el ideal c is iano; no hab ía insensa ez amaña co no la • de
p e ende que e ocedie an los iempos á la débil in ancia, á
la inexpe a adolescencia de la ida pública c is iana, ni.injuS-
icia mayo que la de achaca á escuela y pa ido alguno p o«
pósi o an descabellado. Lo que hay, y es p eciso a i ma e--
suel amen e, es que en odos los ó denes del De eeho y de
la
exis encia inoculó el C is ianismo, al que casi de súbi o., y co-
no po sob ena u al moción se some ie on las azas ecien elli-
das, el ge men ico y po en e al que poco á poco iba desen ol-
iendo el p og eso ca ólico, y que llega a á pleno desa ollo, si-
el. Renacimien o y la Re o ma no empuja an al mundo á los-
dominios del paganismo, in i iendo á la ci ilización, labo secu-
la de la Iglesia, hondas he idas que aún manan sang e y que
Dios sabe cuándo se ce a án. Es anciedad no o ia de la
desac edi ada Enciclopedia la .p eocupación sec a ia que no é.
en los iempos me
-
dios sino po doquie a inieblas y ba ba ie.
El sen ido con a io se ab e paso, cada ez con más pujanza,
y se in il a poco á poco, aún ue a y lejos del'
ull amonlanis-
mo,
econociendo en aquellas edades un ondo adicional de.
libe ad y de jus icia, des uido con aciaga u ia po la Re-
olución ancesa. Y en e dad, no hubo un solo elemen o i--
al, un solo ac o p og esi o que en la Edad Media no apun-•
a a y aún empeza a á c ece con ju enil lozanía, como si una
nue a c eación agi a a los senos eneb osos del abismo en'
que, po al a de sen ido eligioso y mo al, se hundió la
zación pagana, y
,
de aquel caos su gie an los p incipios de la
ida eno ada en C is o, no milag osamen e pe ec a: sino'
incoada, udimen a ia y nacien e, pa a que en mejo a la -se-
emplease el homb e caldo, y con á duo y a lic i o abajo se-
cunda a el designio de Dios, y, al pa que se ehabili a a y me-
eciese, le ue a cada día menos ama ga
y
dolo osa la pe eg i-
nación po la ie a.
El más p ecla o í ulo con que aquellos siglos, an desco-
nocidos y calumniados, eclaman la g a i ud del humano lina-
je y las alabanzas de la His o ia, es la ob a pe se e an e de la
emancipación legí ima de la pe sona, digni icada po la Réden-
- 25 -
Albión, negando en eo ía y minando en la p ác ica los unda-
men os del absolu ismo, icio esencial na i o de odasias ci i-
lizaciones paganas ó que e oceden al paganismo po las ías
na u alis as. La Edad Media siemp e os en a á an e la pos e-
.
idad el mé i o insigne de habe cimen ado la au a quía sob e
la sólida base de la democ acia c is iana.
Au a quía nacional y
democ acia
son, po na u aleza y
po g ama ical signi icación, é minos de pe ec a sinonimia,
an iguo el uno, de uso más ecien e, bién que no gene alizado,
el o o, equí ocos ambos y más el segundo, luc uan e en e
el an iguo sen ido a is o élico, el mode no del libe alismo a-
dical y el que implíci amen e encie a la polí ica c is iana, ex-
años y mal sonan es pa a los que los juzgan noci as in en-
ciones del de echo nue o, muy dignos, sin emba go, po la
doc ina ec a y sana que pueden exp esa , (le que se les ei-
indique pa a ella, in undiéndoles, con el espí i u de e dad,
el ca ác e de la libe ad legí ima y e ec i a.
Si alguna muy sú il, y un an o a bi a ia dis inción, cabe
en e au a quía nacional y democ acia se ía, la de indica
aquella el de echo y eje cicio gube na i os ex a-sobe anos
que implica y exige és a; ó lo que es lo mismo, la o dena-
ción p opia que, bajo la sobe anía, co esponde á la sociedad
misma, en i ud de la habi ual posesión y uso de odas las a-
zonables libe ades Democ acia, segun es o, no es la sobe a-
nía del pueblo, co no a i ma el libe alismo adical con undien-
do la libe ad ci il, de echo na i o de odos, y la libe ad polí i-
ca, de echo ad en icio de los capaces, con el impe io sobe ano,
debe y de echo de aquellas supe io idades complejas y emi-
nen ísimas que no se discie nen, ni se eligen, sino que se p e-
- 3
2
-
iaca, siemp e iel, aun en su decadencia, al espí i u y al ge-
nio, á la polí ica y al enca go p o idencial de España.
En la Roma impe ial, de cuya cons i ución ué he ede o en
g an pa e, po conduc o de la sociedad gó ica, y sin solución
de con inuidad, el Es ado As ú ico-Can áb ico, no se encuen-
a al in pueblo, sino plebeya masa, y, lo que es consiguien e,
pode moná quico, iciado en su o igen po i emediable abso-
lu ismo dic a o ial y cesá eo. Toda la his o ia social polí ica de
la República omana compéndiase, en el in e io , en la lucha
implacable é incesan e
,
en e las clases pa a la conquis a del
pode polí ico y de la posición plu oc á ica. Como ha sucedido
en odos los paganismos an iguos, y acon ece á en los es au-
ados, no hubo concie o en e los ó denes a ios cons i u i os
del pueblo, po que an eliz ha monía solo luye de la ca idad y
de la a e nidad que desconoció el mundo an es del C is ianis-
mo y ol ida á siemp e ue a .de él. A is oc acia y plebe, desde
la caida de la mona quía, es u ie on en sañuda hos ilidad sin
egua, y la libe ad no se apa aba del p i ilegio odioso, sino
pa a cae en excesos demagógicos y aná quicos, luc uando
el pode en e la oliga quía y la dic adu a, has a que en Fili-
pos sucumbió la nobleza, en Accio, con los es os del T iun-
i a o, la República ya mo ibunda.
Pues co.a análoga se obse a en Cas illa, en cuan o es
posible bajo el égimen moná quico, más a o able de suyo á
la ha monía de las clases, que ampoco pueden se absolu a-
men e ad e sas é incompa ibles, po poco que pene e el in-
lujo social de la e dade a eligión. La a is oc acia cas ellana
i ió di o ciada de los popula es, sin en a jamás con ellos en
in eligencia pe manen e, como si no u ie an in e és alguno co-
mún, ni gene ales debe es que cumpli , con lo cual ca ecie-
on las muchedumb es de la educación, del gene oso alien o,
del ideal
y del es ímulo, del sen ido polí ico, de la ue za ma-
e ial y de la mo al au o idad que p es a á los g upos in e io-
es el a o a e no con las clases al as.
1
Y qué asomb o causa á oda ía en no pocos la opinión,
que a ibuya es e apa amien o aciago y aun enemiga unes-
a de los miemb os in eg an es de la g an amilia nacional á la
RI•
-
33 -
ca encia de un eudalismo coe áneo del o igen de la mona -
quía y de la pa ia, y en cuya con ex u a se enlaza án ha mó-
nicamen e las ' a ias ca ego ías de homb es lib es, o man-
do o ganismo pode oso, de ensi o y cus odio de la libe ad
común, como acon eció en Ingla e a despues de la conquis a
no manda, y como en pa e, y con inicua exclusión de las
po ciones ín imas del pueblo, acon eció en la es au ación pi-
enáica occiden al, y, sob e odo, en el eino de A agón! Exé-
c ase el eudalismo en declamaciones sen imen ales, con un-
diendo el noble ínculo eudal, o iginado en lib e con ención
man enedo a de la igual dignidad de las pa es con a an es,
con los a ios géne os de se idumb e sola iega, cánce que
la Edad Media p obablemen e he' ecló del paganismo, y que
en di e sas o mas se ep oduci á siemp e que un p incipio
supe io y i i ican e de ca idad no e ene los a en ados
de la ue za sob e la mise ia, Desconócese que se ha conside-
ado esencia de la eudalidad acciden es á ella adhe idos po
el abuso; que la ins i ución
odiosa
ué eacción p o idencial é
ins umen o demoledo del absolu ismo cesá eo de Roma; que
el seño ío eudal cons i uyó núcleo de población, balua e de
econquis a,
'
hoga de democ acia, asien o y ju isdicción de li-
be ades concejiles. Ol ídase que el eudalismo e a el molde
ca ac e ís ico de los iempos, que en él se acia on las ins i-
uciones odas, y que bajo la áspe a co eza ue on desen ol-
iéndose, has a que, despojadas un día de la osca y p o ec o-
a es e, pudie an os en a obus a y lozana ida. Sob e cau-
sas más hondas y ascenden ales de mue e, no escasa pa e
end ía en la caída y uina de la sociedad gó ica, la al a de
un cue po eudal de nobleza ex apala ina, ligada á la ez con
el ono y con el pueblo po esa solida idad pe ec a de donde
nace la g andeza in e io y ex e io de las naciones. Hubo
ambién (no se comp ende que es o se haya cues ionado y
aún cues ione) eudalismo en Cas illa, eudalismo inmune y
eudalismo peche o; pe o nacie on á desho a, suel os y ad e -
sa ios desde la cuna, y en es e exclusi ismo y hos ilidad pasa-
on la ida y consumie on la exis encia, pa a 'con e i se, en
jus a expiación de la común culpa, la plebe en ine e masa
5
- 31- —
manejada al cap icho del pode , la a is oc acia en se idumb e
pala ina consag ada á p omo e y omen a el idolá ico en-
diosamien o de la mona quía y el co up o y deg adan e e i-
chismo de los súbdi os.
Pe o, aun así y odo ;cuán o iempo se man u o pu o
el pode moná quico, y mos ó á a és de las humanas impe -
ecciones y laquezas, y de las que son compañe as del a a-
so his ó ico de oda ins i ución, su ca ác e esencial de al a,
bené ica magis a u a, u ela y di ec i a de una sociedad
in an e y adolescen e que le debió en Cas illa libe ad indi i-
dual más desa ollada que en pa e alguna, y la pública e-
p esen ación po la que, poco ó nada, se in e esó el pueblo!
;Iguales bienes ag adecie a A agón á su glo iosa mona quía, si
una nobleza á dia io coligada en daño del ey y de la plebe,
sobe bia é in a able, apellidando libe ades á los odiosos p i-
ilegios op eso es del in eliz é inde enso illano,
y
se ida de
la más singula , abso ben e y menos democ á ica magis a u a,
el Jus icia, no imposibili a a en el in e io la emp esa emanci-
pado a del sie o, como an as eces a ajó en el ex e io el
uelo del águila eal que c uzó sobe ana y ic o iosa las ie-
as y los ma es le an inos!
Lejos de no a -Je en Cas illa ese pe pé uo, acen uado,
g a e y pe se e an e cona o absolu is a, es p odigioso que do
uese más in aso , po que la única democ acia, que aquí hubo,
no su gió de las en añas del pueblo, ni del pa ió ico concu so
de las clases, igualmen e in e esadas en la ob a nacional, sino de
la magnánima gene osidad del ono, de la cons an e diligen-
cia con que los eyes compa ie on su ac i idad incansable en-
e ensancha la pa ia y enal ece la pe sona, ocupando la
dies a, endida del peso de la lanza y del mon an e, en con-
signa en códigos y
.
ne os los de echos éclamados po la
igual dignidad de la humana na u aleza. No aspuso el 'si-
glo xi sin que el sola iego cas ellano, como el bu gués de las
ciudades, goza a (le las más indispensables ga an ías da la li-
be ad ci il, condición, núcleo y in de la democ acia; mien as
que has a el siglo x iu conse ó la nobleza de A agón sob e
los homb es de
signo se icio
aquellos abominables
de echos,.
-
35 -
que en an, po lo is o, en el ca álogo é in en a io de las libe -
ades a agonesas (IX).
En odas pa es ha pe ecido la libe ad, más que á los
golpes de la sobe anía, po la aqui is de la democ acia; po -
que las acciones que cons i uyen la unidad popula , mi ándo-
se no como he manas, sino como e i idiosas y enconadas ene-
migas, han dejado inde ensos los in e eses públicos, y debili-
adas con la disco dia, no han enido ue za con que esis i á
las in asiones del pode . Si en el mo imien o comune o, la
conduc a demagógica de la plebe desen enada no empuja a
á los nobles al bando ealis a, y si es os, an suscep ibles, i-
d iosos y le an iscos pa a sus en a p i ilegios con a ios á
los debe es gene ales del pa io ismo, hubie an en endido que,
en aquella ocasión solemne y c í ica, o as obligaciones más
al as y complicadas pesaban sob e ellos que la de se mes-
nade os del ono, dis in a sue e alcanza a la jus a p o es a,
y al ez sin u baciones alzá ase sob e consis en e, adicional
é indígena cimien o h áb ica del- gobie no ep esen a i o.
Despe dicióse la ocasión: ni aun siquie a es o puede deci -
se, po que el mal e a an iguo, y no iban, como po milag o á
en ende se y con eni se en un momen o los que habían i-
ido en sepa ación, an ipa ía é indi e encia secula es. Así es
que, llegados los sucesos á la si uación in aus a á que los con-
duje on las culpas de odos, desde el Rey á la Comunidad, su-
cedió lo menos malo que pudo ocu i . La ic o ia del Mona -
ca sob e la causa comune a, que, desde las al u as de mo i-
mien o nacional, descendió á c ónico y pelig oso mo ín conce-
je o de pelai es, hidalgos poco med ados y algun que o o i-
co homb e que buscaba maes azgos en el e uel o ío, no al-
e ó la sus ancia ni aun el acciden e de la cosa pública; mien-
as que es di ícil calcula las consecuencias que aje a el iun-
o de la eng eida y desmandada muchedumb e sin di ección
ni cabeza. Han pasado siglos y ca ás o es sob e aqüel nublo
so y is e día de Ab il, en 'qué salpicada de sang e y lodo,
en e uel os y ugi i os pelo ones, so da á la oz alen ado a
de los cabos popula es, se p ecipi aba la gen e de la Comuni-
dad, o a y desba a ada, en el míse o pueblecillo que alcanzó
— 36
en onces luc uosa ama pe du able, y aún angus ia y a lige el
ánimo el ecue do de aquella jo nada, que con la ic o ia de
unos o de o os, esul a a siemp e desg acia y duelo de a-
milia.
Más, ;co ían po odas pa es ien os con a ios al sose-
gado impe io de las bien en endidas y p ac icadas libe ades!
El Renacimien o había alzado la losa sepulc al del paganismo,
y exhalaba su umba háli o de mue e, que pe umado po
en e las lo es de la belleza clásica, espa cíase po los ámbi os
de la C is iandad. Rá agas ab asado as de le al sensualismo
agos aban el plan el, aún no muy p óspe o, de las ins i uciones
medie ales; y apellidando e o ma, la licencia p o es an e a -
maba á los p íncipes de un pode espi i ual.y empo al concen-
ados en los césa es disiden es co no en los an iguos,- pa a
a ianza el einado de la nue a
eología,
y con él la
desca oliza-
ción de Eu opa, con g a ísimo daño y e oceso de la ci iliza-
ción. Con emplados los acon ecimien os desde ales al u as, pa-
ecen islumb a se, en cuan o es posible á la supe icial pene-
ación humana, algo de los al os designios que gobie nan el
mundo, y en la gene al y as a pe spec i a de la polí ica eu-
opea, eclúcese el amaño y en idad de los negocios in e io-
es, has a el pun o de no juzga los dignos de dis ae la a en-
.
ción y las ue zas de España de la gene osa emp esa, más hu
mana y cosmopoli a, de p o ege la cul u a la ino-ca ólica con-
a la calami osa i upción p o es an e udesca y de las oleadas
de la ba ba ie muslímica. ¡Qué pue il y descabellada pa ece
en onces la p e ensión de e ene al Rey en la Península, y
cuán insensa a y punible la es echez de mi as de un pa io -
ismo apa en e y egois a, ciego é insensii_ le á los asun os que
se en ilaban sob e el ape e de la diplomacia y en los cam-
pos de ba alla, é incapaz de conoce y es ima el papel asig-
nado á España, y singula men e á Cas illa, en los e ibles
d amas de la his o ia mode na!
También mi ado á luz más con enien e, y. á a és de
p isma más diá ano, p esén ase el abominable absolu ismo aus-
iaco como una especie de dic adu a moná quica, no iolen-
a ni con a de echo a ogada, sino consen ida po - áci a
-37--
:aquiescencia popula y Ve dade amen e . ep esen a i a del:
pensamien o y de la olun ad nacionales, iden i icados con la
polí ica de sus eyes. Y en onces ya no duelen, ni se deplo-
an an o, an es bien juzga án muchos dignas de pe pé ua
alabanza, ladocilidad con que los cas ellanós deja on, sin ala -
ma ni p o es a, eng andece se el pode moná quico, y la pa-
cien e é inqúeb an able obediencia con que secunda on las
egias emp esas in e nacionales, an ap emian es y glo iosas.
Es a abnegación, gene osamen e desp endida de odo egio-
nal a ec o, an sob epues a á suscep ibilidades, ecelos y al i-
eces ue is as, debe es ima se y ensalza se como el ca ác-
e adicional, el í ulo eminen e y sobe ano, po el cual me-
eció Cas illa se el núcleo y co azón de la pá ia ibé ica, y
p esidi co no cabeza la g an ede ación española. Indispu a-
ble hegemonía á la cual le die on de echo, más aún que las
en ajas de la si uación geog á ica y de la ex ensión e i o-
ial, el magnánimo sac i icio, con que, lejos de ence a se con
egional egoismo den o de sus lími es, p odigó ue a su san-
g e y sus ecu sos, lle ando sob e sí el g a e peso de los
múl iples comp omisos in e nacionales, siemp e pene ada de
la al eza de su misión, idelísima siemp e al designio sup e-
mo que la eligió po de enso a del pa imonio de. C is o Rey
en el an iguo como en el nue o mundo.
De es e pa én esis, al ez incohe en e y p olijo, y en el
que con la his o ia a a de comp oba se la doc ina, hacien-
do Menos monó ona la exposición, y no an me i o ia ues a
paciencia; de cie o hab éis inducido cuan e óneo apa ece el
concep o de la democ acia, sise unda en una noción es e-
cha é impe ec a • del pucb/o, é mino que usado, como aquí,
an ónomás icamen e, esul a sinónimo de nación. Democ ac
i
a
an ex ic a y exclusi amen e concebida, nunca puede se
ue za mode ado a del absolu ismo sobe ano.
— —
Pa a o ma se idea comple a y adecuada de la comuni-
dad pública é independien e que, po an onomasia se designa
con el nomb e de
pueblo,
ue za es abs ae se odo lo posible-
del concep o, aún dominan e en eo ía, lo mismo que en las
cons i uciones igen es en los paises la inos, y que no es o o
que el co ola io yla ó mula del acionalismo y del na u alis-
mo ju ídico: el
pac o social.
Po imposición, no de una eo ía me ódicamen e elabo•
ada, sino de la ap emian e exigencia p ác ica de la
libe ad
de conciencia
de odos y cada uno de los
ieles,
el De echo na-
u al p o es an e se ió o zado d
pos e io i
á no conside a ,
ni econoce en el homb e más que la igualdad especí ica, p es-
cindiendo en absolu o de oda desigualdad indi idual, conc e a
é his ó ica. Bajo el in lujo i ánico de es e p ejuicio ecibido del
impe io de las ci cuns ancias, y de la necesidad de cohones a
un g a e desca ío de la ida, han lucub ado los lib epensa-
do es más independien es, sin exclui al mismo Kan . Toda la
e olución ilosó ico-ju ídica del ca esianismo has a Fich e, y
aún las co ien es de polí ica lib e y desligada del igo de la.
Me a ísica, se educen á un desa ollo y
sis ema ización
del
expedien e y sub e ugio con que a ó Lu e o de jus i ica su
disidencia. Si cualquie a c is iano es igualmen e
eólogo,
cualquie a iel igualmen e
jus o,
no hay azón pa a que cual-
quie homb e no deba Conside a se igual á los o os, é inde-
pendien e de ellos, en odos los espec os de su na u aleza
conc e a.
Y es a misma es la esis adical de la
sociología
nue a:
no hay más dependencia social que la que se quie e y se es-7
ablece po con enio; y de aquí que la sociedad no se com-
ponga de o os elemen os media os é inmedia os -que lbs indi-
iduos con a an es, que o man un ag egado colec i o pe -
sonas ísicas, de ninguna mane a un o ganismo je á quico de
- 39 -
miemb osesiguales y ca egó icamen e subo dinados según
la
en idad de los ines y la consiguien e
-
de las unciones. Despe-
jada en Rousseau la eo ía del
Conl ald
de muchas ag ega-
.ciones
,
.doc ina ias, bien que le queda an no pocas, po que el
e o se á pe pé uamen e con adic o io, lanzóse la Re olución
ancesa, con u ibunda lógica, á. la _desas osa a ea de ni ela-
.
ción absolu a, desa iculando pa a ello á la Sociedad, has a de-
ja la educida á in o me masa, po el aniquilamien o de odas
las
op eso as
sociedades no pac adas, sino ecibidas de la du a
necesidad his ó ica. La amilia misma ecibió golpes an udos
de la locu a iguali a ia, que si nó sucumbió á ellos, ué po que
en
-
el o den mo al, como en el ísico, ha azado el dedo de
Dios un lími e á las bo ascas deshechas de las pasiones y de-
li ios humanos (X). Semejó la Sociedad, some ida al ase o
i ánico de la Re olución, la ab asada planicie del desie o,
ab umada bajo espesas capas de mo ible a ena que le an a
en a dien es y so ocan es emolinos el simoun desolado . En
aquel suelo condenado á es e ilidad pe pé ua en _cas igo de la
ob a demoledo a de ins i uciones ene andas, no c ece ni nace
plan a que en lo no se agos e: al a él humus ecundo po la
ola cenagosa. a ancado: allanadas las cimas p o ec o as, que-
da inde ensa la llanu a con a el u o de los ien os ad e sos,
y ya no e deguea á el alle con esca lozanía, po que en la
ca ás o e se hundie on las colinas isueñas que alzaban al cielo
las secula es amas en demanda de las llu ias ecundan es.
En ese campo, donde se asien a el impe io de las inieblas
sob e la doble escla i ud del e o y del pecado, no se
concibe democ acia, que mode e las in asiones del absolu is-
mo más despó ico y i ano que pueda imagina se, po las a-
zones ób ias (le que el absolu ismo es esencial y sis emá ico,
no acciden al, con ingen e y pasaje o, y po que no es posible
democ acia donde no hay pueblo, ni pueblo donde no hay
más que núme o sin di ección je á quica, y masa sin o gáni-
ca ue za.
No es el p opósi o de es e discu so el es udio de odas
las mode aciones del pode sobe ano, sino de la obje i a, so-
cial y o gánica de la democ acia; po lo cual se p escinde de
o os p incipios mode ado es pe sonales y é icos, y ambién
e icacísimos, que conoció y p ac icó la polí ica an igua, y que
son incompa ibles con el p agma ismo na u alis a con empo-
áneo, no menos que con -el suje o de la•sobe anía según el
de echo polí ico
.
nue o. El absolu ismo en la sociedad mode na
nace, no solo de la al a de esas limi aciones que la conciencia
eligiosa, la educación pa a el solio, y- el hono a is oc á ico
oponen á los excesos gube na i os del Pode , sino que su ge
de las en añas mismas de una sociología que no econoce e i
la nación o ganismo alguno in e io , cuya pe sonalidad y de-
echos sean allada pode oso con a las inge encias indebidas
del sobe ano. Desde la e olución ancesa, Cuyas abe aciones
siguie on odos los mo imien os e oluciona ios de los paises la-
inos, no hay sociedad pública, empezando po la p o incia y
concluyendo po la Uni e sidad, 'que no eciba su se - de la
c eación ó au o ización del Es ado omnipo en e, y cuyas- acul-
ades ec o as no p ocedan de exp esa delegación, las más e-
ces, y de áci a. aquiescencia, las menos, del único pode , de la.
única pe sona que eXis en y o denan po p opio y absolu o de-
echo
ep esen a i o
de la sociedad nacional. Es é absolu ismo
i emediable que se llama
cen alización,
cuando usu pa sus le-
gí imos ue os á las egiones, p o incias y concejos, y ense-
ñanza o icial y monopolio docen e, cuando a anca á la escue-
la independencia y ida, es en subs ancia, undamen o y o igen
el socialismo, implíci a ó esplíci amen e, con enido en odas
las me a ísicas y ju isp udencias sepa adas del cauce c is ia7
no (XI).
Vanamen e en el seno del libe alismó se alza un p inci-
pioade p o es a y eacción o gánicas con a el disol en e a o-
mismo indi idualis a del pac o social, con el p opósi o de es-
au a en eo ía é in oduci en las cons i uciones" y en las
-
leyes:aquellos elemen os, cuya necesidad ha e idenciado la
dolo osa expe iencia de las manipulaciones y ,a bi a iedades,
que impunemen e pueden pe mi i se con la masa se il loS•
absolu ismos cesa is as ó pa lamen a ios. A es a di ección,
más ecien e, le acon ece á, sin emba go, en la egión de- la
doc ina, como en la es e a p ác ica, lo que á odos los eclec,
- 4
1
-
icismos: q eda á anulada po i ud de la con adicción in_
ínseca que encie a, dejando impe an e sob e la yux aposición
más débil la lógica del elemen o más absolu o y ca egó ico.
¿Oué impo a que los a adis as de es e sen ido con em-
po áneo coincidan en a i maciones pu amen e o males y su-
bal e nas con la Escuela his ó ica polí ica, que, desde dis-
in os pun os de is a, y, con di e en es ascendencia y p o-
pósi o, ep esen an Bu ke, Halle y De Mais e, si po o a
pa e juzgan indiscu ibles los
bene icios
y
p og esos
que
debe
el inundo á la e olución ancesa y la
eailuci esencial
de
sus p incipios é in en os? Con la más pe spicaz in eligencia
han pene ado y disce nido el ondo subs ancial de la cons i u-
ción de Ingla e a, cuyo ca ác e ín imo disc epa an o de las
apa iencias doc ina ias y cons i ucionales que cau i a on á
Mon esquieu y De Lolme y demás supe iciales en usias as del
equilib io
amoso (XII); más po o o lado empéñanse gene-
almen e en explica el in e no o ganismo polí ico inglés como
la más adecuada exp esión his ó ica del monismo ascenden -
al pos ich iano ó del posi i ismo ma e ialis a en la a iedad de
sus mani es aciones. Así como la Escuela de Manches e pugna
po ans o ma la áb ica secula b i ánica según los planos
del libe alismo con inen al que a poco á poco minando, es-
pecialmen e desde el bill
de e o ma
de 1832, los cimien os
de la cons i ución más consue udina ia de Eu opa, los a a-
dis as más ilus es de la polí ica o gánica es ué zanse en
inocula el sel -go e nmen en los códigos undamen ales la-
inos, pe o acomodándolo ecléc icamen e con el libe alismo
abs ac o, indi idualis a y e oluciona io de Rousseau ó el de
los desdeñados doc ina ios de la Ca a.
Es e cona o es au ado o gánico es iluso io y baldío.
Nada signi ica econoce el alo de la adición y de la his o-
ia, si odas las an e io es á la Re olución se conside an de
hecho injus as y abominables, pa a no es ima in ínseca y
subs ancialmen e alede as y sanas o as que las pos e io es á
1789. En la nue a doc ina subsis e con ocla- su ue za de di-
solución social el indi idualismo de Rousseau, á cuya eo ía de
la sobe anía inmanen e, con el e ugio de la ep esen ación ne-
6
*
4$-gen e sin el en endimien o, al eza de mi as, doc ina, concien-
cia, hon a y educación indispensables al desempeño de an
ele adas unciones.
La impo ancia de las indus ias de e mina el g ado je-
á quico, no solo económico, sino social y polí ico de las cla-
ses; po que señala la in eligencia, mo alidad, decisión y pode
con que con ibuye cada o den á man ene y ampa a el pa-
imonio común de la libe ad y de la democ acia. Todos ie-
nen en su conse ación y ac ecen amien o in e és igual; mas
no odos lo comp enden de la misma mane a, ni con el mismo
en usiasmo lo sien en y p omue en. Más aún: pa a que las cla-
ses in e io es se pene en de ese debe al ísimo, y lejos de des-
cuida lo lo es imen y p ac iquen con ene gía mesu ada y
cons an e, necesi an de la enseñanza, ejemplo, guía y es ímulo
de la nobleza, que no es cas a supe io
ex a y sup a
popula ,
sino he mana mayo de los ó denes in e io es y como cabeza
del pueblo.
No es di ec o p opósi o de es a indagación ija el exac-
o concep o de la a is oc acia, ni aun dise a , suma iamen e,
ace ca de su
o
undamen y o igen. No puede, sin emba go,
•
p escindi se de una compendiosa e e encia á la unción social
y polí ica de es a clase supe io , que bajo la p eocupación do-
minan e, un an o jus i icada po los excesos de las a is oc a-
cias his ó icas, júzgase incompa ible con la democ acia, y hos-
il á los de echos é in e eses popula es, cuando en ealidad no
son ni deben se dis in os de los de la nobleza.
En la g an amilia nacional que o ma odo el pueblo, g a-
i a sob e los nobles el peso de los di íciles debe es y espon-
sabilidades, que lle a consigo la supe io idad ecibida de Dios.
pa a coope ación más in eligen e, asidua, abnegada, y en u-
sias a al cumplimien o de los ines gene ales de la comunidad.
Tiene la nobleza á su ca go una bené ica acción u ela an
ámplia y múl iple cuan as son las necesidades ma e iales y
mo ales de las ó denes in e io es, á los cuales debe p o ección
y ayuda en la medida en que es os las eclaman y puedee
p s-
á selas el cue po de la nobleza. El o icio a is oc á ico es la
di ección social y polí ica de las o as ag upaciones popula es,
—
49 —
á las que, an o como el soco o ma e ial, debe el alimen o de
la educación en el más la o sen ido del é mino, la enseñanza.
más aún que eó ica, p ác ica, de i ada del ejemplo, con que
la clase media y la plebe ean á los nobles cumpli , sin acila-
ción, desmayos ni caidas las más a duas y ,espinosas obligaCio.
nes-impues as po la al u a y g andez de la posición.
Nobleza
obliga.
á aduci en los hechos la
-
alcu nia de la amilia y á
io
desmen i jamás el lus e de los blasones; á mos a , en la
mayo i ud p i ada y pública, la e icacia de la educación más
selec a y comp ensi a y del más 'ap emian e y omen ado es-
ímulo del hono ; á no ol ida que, si el debe es necesidad
mo al de g andes y pequeños, los g andes han de ele a lo,
cuando el caso llegue, has a el sac i icio y el ma i io pa a
p o echo y edi icación de odo el pueblo. Han de en ende los
a is óc a as que a is oc acia no es o gullo op eso , sino pode
c is iano, es o es, sua emen e di ec i o y a e nal que mue a
con el a ec o y subyugue con la dulzu a del magis e io y- con
la a abilidad del mando. Como la nobleza es una especie de
sobe anía, y la p incipal coope ado a del sobe ano pode , ha
de pene a se de que el impe io no es p o echo, ni anaglo-
ia, ni sobe bio endiosamien o del impe an e, sino ca ga pesa.
da, c uz ab umado a, que ha pues o Dios sob e los homb os
de los elegidos pa a el se icio de odos
y
de los lacos y des-
alidos singula men e. Así en endida y p ac icada la nobleza,
cuya legi imidad se discie ne po su compa ibilidad con la de-
moc acia, es deci con los de echos y espe os que la igual dig-
nidad de la humana na u aleza exige, y los que la jus icia dis-
ibu i a eclama pa a cada me ecimien o, despójase del odio-
so ca ác e que han imp eso en ella declamaciones y p ejui-
cios, y se sublima á las al u as y explendo es de
Un
ideal,
po
desg acia cada día más lejano.
Po que á la a is oc acia le sucedió lo que á las libe ades
popula es: la so p endió en el pe íodo de a asada y licencio-
sa ju en ud la g an ca ás o e del Renacimien o y la Re o -
ma, y no dejó de se ebelde al ono y aun á la pá ia, sino
pa a con e i se en palaciega se il de la mona quía, con daño
de la nación. En los pueblos la inos ue; más pecado a que
- SO -
la ealeza: cómplice de ella en los ex a íos absolu is as y
despó icos, dejó que bajo el á bol pa ia cal se cobija an ini-
quidades, expoliaciones y i anías,. y Dios consin ió que el a-
yo de la Re olución hendie a y ab asa a onco y amas. Des-
pués, lejos de ehabili a se pa a encumb a se de nue o, si ió
al absolu ismo e olucióna io con la misma pasi idad y com-
placencia domés icas que al absolu ismo eal; Vió indi e en e
con e i se el es amen o, que pa a su acción polí ica es indis-
pensable, en mecánico eso e doc ina io según los compli-
cados sis emas mix os de cons i ución de la al a Cáma a, y
cómplice, en la des ucción del mayo azgo, de uno de los
mayo es y más noci os a opellos socialis as que ha su ido la
libe ad del dominio (XV), susc ibió á la disolución de la cla -
se, y á se sus i uida po la plu oc acia de la emp esa y del
agio de an calami osa in luencia en es a des en u ada so-
ciedad.
Y sin a is oc acia ámplia, humana y se e amen e edu-
cada con una disciplina igo osa y i il, pa a que no con ie a
las iquezas y í ulos nobilia ios en he edada pa en e de hol-
ganza, disipación, en anecimien o y u ilidades; sin un cue po
a is oc á ico asociado en ue e solida idad g emial, que al pa
que cohesión y po encia, p es e á la nobleza espí i u y abne-
gación de clase con a mó iles y emp esas de amilia egois-
mo, no pueden las esis encias popula es iun a de los des -
manes y usu paciones del pode sobe ano. Los nobles, cuya
p incipal indus ia debe se la gobe nación g a ui a y hono-
a ia de la epública en una buena pa e de los más ele ados
empleos, lejos de con e i los en explo able mina, los digni i -
can y enseñan á digni ica los con hon ado desempeño, y no' se
p es an á
que
los con ie a el sobe ano en ins umen o de
desa ue os absolu is as. En los cue pos consul i os p o á qui-
cos pesa su consejo an o como los in eligen es y ele ados
p opósi os en que se inspi a, y mue e de hecho la olun ad
sup ema con la ue za mo al de la es imación
y
p es igio que
goza la nobleza e dade a en las naciones biés o denadas. Fi-
nalmen e, á los ca gos egionales, p o inciales y concejiles,
ambién los nobles los enal ecen y ealzan haciéndoles obje o
5' -
de las líci as ambiciones gube na i as de los más me ecedo es
popula es y de endiéndolos de la in asión de los inep os y mal-
ados. Fa o ecen con es o la conse ación y adelan os de la
saludable descen alización, po que ya no desdeñan los hom-
b es de ale esos pues os hon osos del égimen local, y e-
nuncian sin pena á emplea en el cen o las en ajosas p en-
das, de cuyos bene icios p i an hoy á las sociedades más ín i-
mas, en las que con doble igo sé condensa el amo pá io, y
son más ap emian es y sag ados los debe es del pa ig ismo.
Es en el gobie no local, p incipalmen e, donde la nobleza,
acaudillando á las demás clases, ha de cons i ui se en agen e
y ó gano pode osos de las eclamaciones y p o es as naciona-
les con a los excesos de la sobe anía, y donde, llegado el ex-
emo caso de insu ible iolencia, debe ampa a las libe ades
comunes, de endiéndolas ambién, si es p eciso, á mano
,
a ma-
da,
cu n
mode amine incuipa a
íuíel e.
Es la libe ad concep o psicológico, mo al y ju ídico ha o
sú il y encumb ado pa a que ácilmen e lo alcance y pene e el
en endimien o del ulgo. El cual, pues o que no la conoce con
exac i ud, no la ama y es ima como es debido; an es al con-
a io, á la mane a de los in elices indígenas ame icanos, que
ocaban po iles ba a ijas el o o na i o de sus ie as, cambia
ambién á menudo la libe ad que le dió C is o po la licencia
odiosa con que le b indan los desp eocupados so is as. Es na u-
al: inclinose siemp e el cona o pecado del homb e caido á
mi a y p ac ica la libe ad po el aspec o de las acul ades
que con ie e y los de echos que o o ga más bien que po el
lada de los debe es que exige y las es icciones que implica,
y hoy como nunca, las pe e idas masas sensualis as y u ili a-
ias desconocen cualquie a o a libe ad que no se aduzca en
libe inaje pa a el goce p opio y se idumb e pa a el in e és
apeno. Po es o, hubo necesidad en odas las épocas, de que
las al as clases, con la au o idad mo al de que les e is en el
pode y el p es igio de que gozan, impusie an á los in e io es.
g upos sociales el hábi o de usa ec amen e las libe ades le-
gí imas, de modo que, po imi ación y emulación hon osas,
iendo á la nobleza ap ecia y gua da la democ acia como e-
—
'
5
2
—
so o de alo
-
ines imable, mué anse los medianos y peque-
ños á ene la po cosa óp ima, digna de es imación p o unda,
de igilan e celo y exquisi o cuidado. Solo así es posible, y
aún p obable, que p ime o po i e lexiúa cos umb e, y al in
po in eligen e ad e encia a iciónense, los popula es al bene-
icio de que dis u an y po nada ni po nadie se a engan á
pe de lo.
Mas no hay que o ja se ilusiones de incau o op imismo:
necesi an no solo la plebe, sino ambién la clase media, siglos
en e os de no con a iada in luencia c is iana y de independien e
y expedi a acción sal ado a de la Iglesia pa a que sin emo
y descon ianza pueda en ega se á odas las clases su pa i-
monio democ á ico. Lo cual no quie e deci que se les e enga,
po que á odas se les debe de jus icia, y hay que o o gá selo,
como os demás bienes ju ídicos que la sola condición de hom-
b e eclama. Po ca i a i o amo al pueblo, que an os í ulos
na u ales y sob ena u ales de dignidad eune, no se le puede
esca ima , an es es ue za da le con p udencia la pleni ud de
3as libe ades o denadas; pe o elando siemp e pa a que no
las con ie a en la licencia que allana los caminos á la i anía.
Y po p e eni , en cuan o es posible, el absolu ismo eje cido á
í ulo de di ección u ela , y que, aunque ci cuns ancialmen e
líci o, es á e izado de pelig os é incon enien es, á la a is o-
c acia hay que encomenda un pa ona o consue udina io y
e ec i o sob e los o os o denes, sus he manos meno es, á in
(le que no pie dan, menoscaben, ni manchen la pa e de de-
moc acia y au a quía que les pe enece y les incumbe gua da ,
no sea que, como á dia io es á sucediendo, a
y
an á enagena -
las á p ecio más il que Esaú la p imogeni u a.
- 53 -
A la conse ación y ac ecen amien o de las públicas libe -
ades han de coope a odas las ag upaciones y o denes coas
i u i os del pueblo, que no es la libe ad p i ilegio de una
clase:sino di ina he encia, de que el Pad e celes ial no excluyó
á ningún nacido. Así, la gua da y cus odia del pa imonio de
g andes y pequeños no incumbe á la a is oc acia únicamen e,
sino á oda la g an amilia popula , y solo de es a mane a puede
halla se aquel con e icacia ga an ido. No es impecable la noble-
za: si po una pa e signi ica p esunción undada y ehemen e
de mayo mo alidad p i ada y pública, po i ud de la más cui-
dadosa, comple a y selec a educación y po la ga an ía del se i_
imien o del hono pe sonal y de amilia, más a aigado y igo-
oso en los nobles, no debe ol ida se en cambio cuán ocasiona-
dos y en ado es son el ango y la o una al o gullo, á la so-
be bia, á la op esión de los que alen y pueden menos. Po lo
cuales p eciso que es os ambién puedan y algan po sí, pa-
a con ene y mode a las demasías a is oc á icas, y pa a que
se les es ime y enga en cuen a, y a e nalmen e se les au-
xilie y aun di ija, y de ningún modo despó icamen e se les
anule. Pues Lién, la ue za, cohesión y solida idad que han
menes e los popula es pa a gua da incólumes los ue os de
:su au a quía no pueden encon a la y man ene la sino á la
somb a p o ec o a del
g emio.
Aunque no p oceda aquí ámplia, ni aun sucin a exposi-
ción doc inal de las- ins i uciones g emiales económicamen e
conside adas, no puede excusa se una suma ia e e encia al
concep o y ase p ima ios de la asociación de las indus-
ias (XVI).
El g emio, cuyo undamen o no es o o que la ley y p in-
cipio de la sociabilidad, an o más es echa y ap emian e cuan-
o más ín ima y pe enne es la mancomunidad de ines y p o-
pósi os, debe es, de echos é in e eses, ha su gido con espon-
- 54 -
ánea asociación de los abajado es en una misma ó semejan-
e indus ia donde quie a que las abe aciones y iolencias de
los homb es no han ahogado la oz y so ocado los impulsos
de la na u aleza. G emios ha habido, pués, en odos iempos
y naciones; pe o á es a ins i ución como á las demás, la p o-
mo ió y adelan ó el C is ianismo, comunicándola una solidez,
dignidad y alcance an ecundos y p o echosos, como no po-
dían log a ni comp ende las sociedades clásicas en que son
más isibles los p incipios y es igios de la asociación indus-
ial. Desde que la nue a sal ado a doc ina comenzó á da
u o, ué la iden idad ó simili ud de indus ia una a e nidad
más solida ia y amo osa den o de la cosmopoli a a e ni-
dad c is iana, y mo i o y alicien e de mayo u gencia pa a
que los indus iales ecíp ocamen e cumplie an en el seno de
su sociedad económica los al os debe es y o icios ca i a i os
que la eligión aconseja ó p esc ibe. Es deci , el g emio ué an-
es que asociación écnica coope a i a, co adía eligiosa pa a
ob as de mise ico dia y
.
de piedad; pa a asis i en e mos, oga
po los mue os, cuyos une ales y sepul u a su agaba, pa a
ampa a y consola á los necesi ados y des alidos, ex endiendo
ambién la acción bené ica á las a ibuladas amilias. La Igle-
sia le imp imió con la unción sag ada es e ca ác e indeleble
que conse ó la ins i ución oda su ida, y el espí i u c is-
iano p es ó á o icios y a es ese elemen o de sólida cone-
xión que supo con a es a la in luencia disol en e del iempo
y del egoismo, mien as que la e olución na u alis a no ino
á des ui y co oe has a las ib as y ejidos de la obus a o -
ganización de la Edad media.
Mas el g emio, no podía limi a sus unciones al cumpli-
mien o de eligiosos y bené icos debe es en e los asociados,
sino ex ende las al p opósi o é in e és p o esionales comunes y,
po consiguien e, á la eglamen ación écnica de las espec i as
o mas de abajo, en concep os a ios, cuya de e minación no
es aquí pe inen e. Pa a nega la legi imidad y, po consecuencia,
la u ilidad y aun necesidad de es a ins i ución, es p eciso susc i-
bi á cualquie a de es os absu dos: ó que el eje cicio indus ial
no es á some ido á di e sidad de eglas en azón de los dis in os.
- 55 -
ines y aspec os de la ac i idad, ó que és a disciplina eglamen-
a ia no impo a á los indus iales, ó que impo ándoles, no ha -
se obje o de .coo dinada acción común, ó que és a coope ación
no debe se con ínua, pe manen e como la necesidad que la •
engend a. En es a ma e ia se han con undido las imosamen e
los de ec os de la asociación con la na u aleza de ella, y en ez
de e o ma , se ha des uido, p ocedimien o cómodo y expedi-
o, pe o an acional y cue do como el del médico que ma a a
al dolien e pa a ex i pa
á adice
la en e medad. El g emio
exp esa y ealiza una ley del abajo, la asociación, que pa a
cumpli se ec a y ha mónicamen e, es necesa io conco da la con
dis in a ley, la libe ad, de mane a que ninguna de ellas i a
á expensas y de los menoscabos y pe juicio de la o a. El
p og eso de la ins i ución exigía que se la hubie a depu-
ado de las 'impe ecciones his ó icas, incompa ibles con el
lib e eje cicio pe sonal de cualquie a de las indus ias, y
que en i ud del
laissez ai e,
sanamen e en endido, y no
al modo desa inado de las p imi i as escuelas económi-
cas y de su he ede o el
econon' ismo,
se consag a a la au a -
quía de las indus ias, con a las inge encias absolu is as
del pode cen al ó local. El indi idualismo económico lo en-
endió de o a mane a: no dis inguió en e acción indebida
é in e ención jus a del Es ado ó cualquie a o a au o idad
pública, y aun es á llamando socialismo gube namen al ó so-
cialismo de la Cá ed a, con un c i e io kan iano más ó menos
e lexi o
á oda concepción c ema ís ica que no susc iba á la
idea de aquel economis a clásico que dejó educido el pode
sup emo á me a indus ia de gene al segu idad. En es e pun o,
hay país la ino en que muchos cien í icos, siguen conside ando
dogmas las doc inas que ace ca del g emio e ie on en li-
b os y discu sos los supe iciales e o mis as de los einados
de Ca los III y Ca los IV y los e ó icos declamado es de las
Co es gadi anas (XVII), sin cae oda ía en la cuen a de que
en la ma e ia de que se a a,
el _p oblema
es el mismo que en
las o as
es e as de la ida:
la elación ha mónica del lib e al-
bed ío con la necesidad social y con los de echos gube na i-
os de la au o idad pública.
-56-
Pe o el g emio no es solo esa amplia sociedad coope a i a,
cuya e icacia en elación con el socialismo han señalado la so-
lici ud pa e nal y la p e isión y sabidu ía ene andas del Sumo
Pon í ice einan e (XVIII); el g emio es además, la po encia
pública y polí ica del pueblo en el más es ic o sen ido de cla-
ses in e io es; es la escuela educado a de los popula es en
el eje cicio de las i udes de la ciudadanía; la casa sola iega,
donde el
es ado
llano se digni ica y ennoblece, y donde b i-
llan los blasones adicionales de la indus ia en en e ó al
lado de los he edados imb es de las amilias a is oc á icas.
Fue za indi idual desa iculada de su o ganismo es ue -
za dispe sa é inú il, acción disg egada, pe dido á omo sin
i ualidad y p o echo pa a sí ni pa a, el odo supe io
del
cual, la na u aleza, ob a de Dios, quie e que o me indi isible
pa e. Cuan o más débil es la po encia de la pe sona sica,.
más necesi a del concu so y auxilio de la pe sona mo al. Y
no le bas an los escasos ecu sos de la amilia, sociedad, que
aunque comple a es p i ada, sino que ha menes e del o ga-
nismo supe io popula en que las amilias se es echan y un-
den po el ínculo de un in e és legí imo, es deci , no u ili a-
io ni egois a, sino conce ado con el in nacional solida io en la
sup ema y espi i ual economía del o den ju ídico. La in eliz.
amilia plebeya sob e odo, .queda desampa ada é inde ensa
ue a del balua e p o ec o de la clase. Y lo que se dice de
las amilias, en en e del Es ado cen al ó sobe ano, hay que
en ende lo ambién en elación con el concejo, y á pa i de
él, con las o as sociedades in e medias, que es u ie on impe -
ec amen e bosquejadas an es de la Edad mode na, y sob e
odo, de la con empo ánea. En ninguno de es os cí culos pú.
blicos comple os pueden ha noniza se debidamen e los g upos
amilia es in eg an es de la más ámplia comunidad, si an es el
lazo ín imo de la misma o ma de abajo no los ag upa en un
más ámplio c is iano hoga que el domés ico, aquel en que se
ehabili an cumpliendo de idén ico modo la pena impues a al
humano linaje en cabeza del p ime pecado .
En es o, no o iamen e a en aja on Ca aluña y Valen-
cia á Cas illa, el Es ado menos
o-
o ánico
de odos los penin-
b
- 57 —
sula es
,
co no queda dicho, al ez con enojosa insis encia. No
solo es u o en aquellos minuciosamen e deslindada la je a -
quía eudal de la nobleza, sino ambién la de la clase media y
la plebe po la impo ancia económica, y po an o ambién
social, de las
manos,
es deci , po la en idad de- las indus ias
ma e iales é inma e iales. Y la ca ego ía de los ó denes no se
limi ó á ales e ec os únicamen e, sino que ué la base de la
ep esen ación en el concejo, cuyos pode es se epa ie on
al pueblo, no con el c i e io exclusi o de las
colaciones,
sino
de las dos comunidades, incomple a una, el g emio, comple-
a la o a, la pa oquia. Es a ob a. ué en el Reino alenciano
consecuencia de la democ á ica polí ica del glo ioso conquis-
ado D. Jaime y de su hijo D. Ped o III de A agón, unda-
do es y o ganizado es del g emio y del concejo con el p o-
pó,i o de con a es a median e el elemen o y ep esen ación
popula es la p eponde ancia de la omnipo en e nobleza. Alec-
cionados con la expe iencia de los desa ue os que en A agón
se pe mi ía la a is oc acia en mengua del ono y del pueblo,
ap o echa on la más desahogada y lib e posición de legisla-
do es e ec i amen e sobe anos en la ie a conquis ada po e-
gia inicia i a y es ue zo p incipal del mona ca, pa a o o ga á
la gen e in e io el mayo núme o posible de inmunidades y ue-
os. Y po cie o que los a o ecidos po á onse ing a amen e
con la mona quía, omando muy ac i a pa e en las aná quicas
al e aciones eudales de la Unión, y comba iendo bajo la ban-
de a de
las libe ades
inícuas y i anizado as del op imido i-
llano. En aquella e uel a no dió la bu guesía p uebas muy
sa is ac o ias ni de su sen ido polí ico, ni de la ele ación y
g andeza de sus mi as, ni del sen imien o de la jus icia legal.
Sí anle de a enuación empe o habe imi ado á la nobleza, so-
b e la cual debe ecae el peso de aquellas g a es esponsabi-
lidades, no menos que la ci cuns ancia de no alcanza oda ía
el g emio ida, desa ollo y i ualidad su icien es pa a alec-
ciona á la bu guesía en el cumplimien o de los di íciles debe-
es de la ciudadanía c is iana.
Po que no puede nega se que aunque el g emio, como
odas las ins i uciones, cuan o más pode oso, es a más expues-
_
,
'01
)W
-
(
.;
M
He aquí cómo se exp esa ace ca de la i anía un insigne a a-
dis a ca ólico en un lib o inmo al, esc i o en con emplación y c í ica
del p agma ismo maquia élico; debiendo el lec o ad e i que la
palab a
polí icos
ómala el au o á mala pa e, es o es, en sen ido de
polí icos como el Sec e a io lo en ino, pa ia ca del na u alismo ju-
ídico y de la polí ica emancipada de la Mo al y de la Religión, de la
polí ica libe al, en una palab a.
Y po que es o mejo se en ienda de una ez, quie o de-
cla a aquí la di e encia que hay en e el ey c is iano y jus o, de
quien noso os hablamos,
y
el i ano, de quien hablan los polí icos.
.
„El
e dade o ey es á suje o á las leyes de Dios y de la na u a-
leza; el i ano no iene o a ley sino su olun ad (1). El Rey hace p o-
esión de gua da la piedad, la jus icia, la é; el i ano no iene cuen-
a con Dios, ni con é, ni con jus icia. El uno es á a ado al bien públi-
(I) Bod., Lib. II, De Rep., cap. IV.
II
co y á
la de cnsión de su pueblo; el o o no hace cosa sino po su in-
e ese; el uno en iquece
á
sus súbdi os po odos los caminos que
puede; el o o con la uina de sus súbdi os eng andece su casa; el
uno enga las inju ias de Dios y de la República,
y
pe dona las
suyas, el o o enga c uelmen e las suyas y pe dona las agenas; el
uno iene g an espe o á la hon a de las muje es hones as; el o o
iun a de la hones idad dellas; el uno se huelga de se acusado con
libe ad y aun ep endido con modes ia cuando ha e ado; el o o
ninguna cosa más abo ece que homb e g a e, lib e y i uoso que
le pueda a isa
ó
ep ende ; el uno p ocu a conse a la paz
y
unión
de. sus pueblos; el o o semb a siemp e disco dias y zizañas pa a
a uina los y en iquece se con la con iscación de sus bienes. .
....... . . ...... el uno busca los
mejo es homb es de su eino pa a da les ca gos y o icios más hon o_
sos; el o o los dá á los homb es de mala ida, pa a se i se de ellos
como de esponja..........
el uno ca ga á sus pueblos lo menos que pue-
de y o zado de la necesidad pública, el o o bebe la sang e, oe los
huesos y chupa los ué anos de los súbdi os pa a que no enga ue za
su espí i u; el uno es el alma y ida de su pueblo, como lo dice la
ley (1), cabeza del cue po de la epública y como pad e de cada uno
de sus súbdi os; el o o es cuchillo y e dugo y a o men ado
„Es a es la di e encia del ey y del i ano, del jus o y c is iano
p íncipe, de quien noso os hablamos, y del iolen o é injus o de
quien a an los polí icos; lo cual he que ido deci de una ez pa a
que mejo se en ienda y de aquí se saque la di e encia del uno
y
del.
o o, si a pa a las o as i udes y capí ulos que delan e se pon-
d án.,, (T a ado de la eligión y i udes que debe ene el P íncipe
c is iano pa a gobe na y conse a sus es ados con a lo que Nico-
lás Maquia elo los polí icos les e iempo enseñan, esc i o po el
P.
Ped o de Ri adeney a, de la Compañía de Jesús. Lib.
II,
Cap. IX.
La jus icia que debe gua da el p íncipe en los ibu os y ca gas de
la epública, y la di e encia que hay en e el ey y el i ano.)
Igual concep o mani ies a la Ley de Pa ida, ue a de la incon-
g uencia de las p ime as palab as, ci adas en el cue po del discu so,
con odo el es o de la ley, po que el apode amien o de ageno eino
po ilíci os medios no implica
pe se
i anía, aunque sea ecuen e y
p obable pa a man ene se en la posesión usu pada. Ti ano puede se
ambién el sobe ano legí imo, co no econoce el Rey Sabio en la ley
de que se a a y que dice así:
"LEY X, TIT. I PART. 9a
„Que quie e deci i ano, e co no usa de su pode en el egno
despues que es apode ado del.
(1) Lib.
í . X,
pa í. II.
III
-
„Ti ano an o quie e deci co no seño c uel que es apode ado,
en algún egno ó ie a po ue za, ó po engaño ó po aición: e
es os ales son de al na u a, que despues que son apode ados en la
ie a, aman Más de ace su p o, mague sea á daño de la ie a, que
la p o comunal de odos, po que siemp e i en á. mala sospecha de
la pe de . E po que ellos pudiesen compli su en endimien o más
desemba gadamen e dixie on los sabios an igos que usa on ellos de
su pode siemp e con a los del pueblo en es mane as de a e ía.,,
Sigue la elación de los p ocedimien os inicuos de la i anía y
e mina la ley: "O osí deci nos que mague alguno hubiese ganado
seño ío de egno po alguna de las de echas azones que decimos en
las leyes an e desea, que si el usase mal de su pode ío en las mane as
que dixemos en es a ley, quel puedan deci las gen es i ano, ca o -
nase el seño ío que e a de echo en o íce o, así como dixo A is o-
iles en el lib o que abla del egimien o de las cibdades e ide los
e inos.,, (Las Sie e Pa idas del Rey D. Al onso el Sabio, co ejadas
con a ios Códices an iguos po la Real Academia de la His o ia.)
Y es a es la eo ía adicional de la Ciencia ca ólica: conside a
la i anía como la negación adical del Gobie no, con i iendo la e-
lación pública en p i ada, aunque no ue e pa a o pes ape i os del
impe an e. Así, San o Tomás en el Lib. III, Cap. II de su ob a
De
Regimine P incipun
dice: "Regnum non es p op e egem, se ex
p op e egnum, quia ad hoc Deus p o idi de eis, u egnun egan
e gube nen , e unumque nque in suo ju e conse en .„ Y p osigue
el San o: "Quod si aliud acian , in seipsos commodum e o quendo
non sun eges, sed y anni.,,
El eximio P. Sua ez exp esa lo mismo: "
p op e quod, ec e di-
xi Basilius, in hoc di e e y annum á Rege, quod ille p op iam, hic-
communem u ili a em in suo egimine quze i .„ (De lege, Lib. E,
Cap. I.)
El sabio anciscano F ay Al onso de Cas o, esc ibe: "Hoc
enim y annus di e á e e, quod ille sua ipsius quomodocumque e .
und
.
-euinque espici ac ue u : hic an um subdi is consule e qux
i .„ (De po es a e legis poenalis Lib. I, Cap. I.)
No puede ca ac e iza se de despo ismo el gobie no de me o a -
bi io sobe ano en cada caso pa icula , po que no de o a mane a
se ha gobe nado en las sociedades nacien es,
y
es a es la no a dis in-
i a del égimen p opio de las comunidades pa ia cales que cons i-
uyen la ansición de la amilia á la sociedad ci il. An es de que, po
la epe ición de hechos iguales, la aplicación conc e a del de echo á
I
V
cada uno de ellos o me uso ju ídico y luego cos umb e, y p ime o
que la expe iencia y e lexión sobe anas o mulen p é iamen e en
no ma gene al y abs ac a la egla de la conduc a social ul e io , el
pode público legisla po modo ejecu i o ó ju isp uden e en cada
caso y ci cuns ancia después que han ocu ido. A nadie se le oye ni
se le oi á cali ica de déspo as á los au o es de las
aza i as
y
albe-
d íos,
cuyo conjun o se ele ó, andando el iempo, á de echo esc i•
o. Es o no es un icio cons i ucional, sino de ec o i emediable en
los p ime os iempos de la exis encia de las naciones. Y p ecisa-
men e en ellos es cuando, po egla gene al, menos excesos i áni-
cos ó absolu is as puede pe mi i se el impe an e, po que en épocas
a asadas, no es el
socialismo
sino el
indi idualismo
el que domina,
y los súbdi os apenas econocen ni consien en al Pode la posesión y
eje cicio de las p e oga i as esenciales de la sobe anía.
.E1 Gobie no de pu o a bi io, y el de a bi io complemen a io y
co ec o , que po equidad suple ó enmienda en ocasiones -ex ao di-,
na ias las de iciencias ó icios de la legislación esc i a, no cons i u-
yen despo ismo. Lo ca ac e ís ico de es e exceso gube na i o es la ha-
bi ual sus i ución del a bi io ó olun ad sobe ana al p ecep o legal
p é iamen e es ablecido, el impe io pe sonal del gobe nan e en ez
de la aplicación de la ley an e io , la sup esión con inuada del eina-
do de las leyes, o a de las llamadas sus an i as, o a Je las de p ocedi-
mien o. Lo cual no es
pe se
i anía, po que bien puede no habe o a
ley que la olun ad del sobe ano, y sin emba go, se la despó ica de-
cisión encaminada al p ocomún; bien que cuando al suceda, sin ne-
cesidad que lo eclame, es que la au a quía nacional no exis e, que la
democ acia ha mue o íc ima de sus ex a íos, y en onces el pode
absolu o, sin eno que lo mode e, con acilidad, se hace i ano
y
e-
mue e despó icamen e el es o bo que las leyes ga an izado as del
ciudadano oponen á los i ánicos in en os. Po eso se dijo en el ex o
que el despo ismo es ins umen o de i anía, y denunciaba en las so-
ciedades adul as, icio más hondo y g a e que un desa eglo cons i-:
ucional; pudiendo añadi se que es una de las mani es aciones inde ec-
ibles del
pa lamen a ismo,
en el cual, po causa más ín ima y p o-
unda que la o ganización y eje cicio uncional de las Cáma as, la
acul ad legisla i a
de la Adminis ación sus i uye y anula al Pode
legisla i o, y no solo enmienda, sino que de oga las leyes cuando á
la oliga quía minis e ial le place. Pa a que haya despo ismo es in-
dispensable que el desp ecio y de ogación de las le
y
es po ac o gu-
be na i o sobe ano, sean habi uales é innecesa ios, po que ni uno
solo ó a ios hechos despó icos, aunque sean a en ados, cons i uyen
hábi o, ni cuando una si uación ano mal y ex ema impone gobie no
y magis a u a dic a o iales hay ilici ud polí ica de ningún géne o,
sino jus icia
y
con eniencia po el impe io de de e minadas ci cuns-
ancias.
Aún puede concebi se el despo ismo de un modo más ascen-
den al y de pe u bación mas g a e en la unción gube na i a, cuan-
do la au o idad no subo dina las leyes á la Mo al y á la Religión de
las
cuales debe se el sobe ano el p ime súbdi o, sino á su olun ad
omnipo en e con absolu a
i
ndependencia del designio y no ma de
un
di ino y sup emo legislado . Según es e despo ismo, legalidad y le-
gi imidad son una misma cosa, es o es, con o midad de las ins i ucio-
nes posi i as con el a bi io del pode sup emo, bién esida en un
césa ; bién en una ó a ias asambleas que gobie nen po de echo'
p opio, ó po
manda o ep esen a i o
del p
'
ueblo. En al sen ido,
despo ismo equi ale á
legalismo ó p agma ismo, ó
á polí ica, en la
-acepción de mala polí ica en lue la. oma el Pad e Ri adeney a
(ob a ci ada), y con el cual coincide el doc o y juicioso p o es an e
Fede ico Julio S ahl, en su an conocido y p o undo lib o His o ia de
la Filoso ía del De echo. Pa a el p o eso be linés, p agma ismo es
-aquella polí ica,
a bi a ia y subje i a,
di o ciada de los p inci-
pios, a en a en cada casa pa icula á los ines pe sonales y singula-
es del gobe nen e, sin conexión alguna con el ín eg o in hones o
adecuado á la humana na u aleza, ni p opósi o que ascienda más
allá ;del hecho conc e o á que la disposición sobe ana se e ie a.
No hay según es a polí ica, una mo alidad gene al y común, sino
una lici ud a ia y he e ogénea en cada caso de e minado, lici ud
que no es o a que la u ilidad ó conducencia del ac o al p opósi o
ac ual del pode .
Me ecen asc ibi se, aunque esul e la ga la ci a, as palab as
de S ahl:
"Es un ca ác e especial de la época mode na conside a la
eo ía polí ica (el De echo na u al) y el a e polí ico (el que con p e-
e encia es ,llamado la Polí ica) como dos ciencias en e amen e se-
pa adas. Es a sepa ación es la ob a del espí i u, que en es e pe iodo
domina en la ciencia. Quie e halla se la E ica en la azón; pe o es a
no iene ningún pode sob e los acon ecimien os y la sucesión na u-
al de las cosas; lo que es eque ido y p oducido necesa iamen e po
- las ci cuns ancias ó condiciones-ex e io es no se ha moniza
(non si
acco da,
dice la aducción i aliana que enemos á la is a) de modo
alguno con la
consecuencia
acional, an es es con a ia á ella; y po
es o la conside ación de aquellas no puede se obje o de la é ica del
Es ado. Po el con a io, el que en el e ec o na u al de las acciones
de las ins i uciones ju ídicas, busca las máximas pa a los ó denes
y negocios eales del Es ado, debe enuncia á las consecuencias
de aquellos p incipios abs ac os ó, al menos, no ene mo i o de ol-
e á ellos.
„La índole del iempo no les o ece o a ue de la E ica; la p in-
cipal causa y e dade amen
e
ac i a, de donde p o ienen los e ec os
polí icos, es el pensamien o pa icula que in o ma la pe sonalidad
del homb e de Es ado, y la g andeza del in especial que es e se p o-
pone. Así, sob a una de las dos po encias, de cuya unión p oceden
odos los e ec os eales
y
odos los ines ideales. De aquí, que lo que
suminis a los p ecep os mo ales, la azón, no iene ningún pode
VI
sob e los acon ecimien os; y lo que gobie na los acon ecimien os, la.
na u aleza, es indi e en e espec o de los p ecep os mo ales. De es e
modo el de echo na u al y la polí ica no ienen en e sí ningún ele-
men o común, an es son ciencias en e amen e he e ogéneas. El de-
echo na u al se ocupa simplemen e de ecaba las consecuencias
de los p incipios gene ales, es o es, de la con o midad de las accio-
nes con la azón, p escindiendo (senza a
y
e ig-ua do) de los e ec os
eales, de la con o midad con el in ( inalidad); la polí ica se ocupa
solamen e en la con o midad con el in, sin in es iga la acionalidad
de los ines. De aquí, que los esul ados del de echo na u al ó del li-
be alismo, el cual no es sino el desa ollo p ác ico de aquel (1) ienen
el ca ác e de consecuencias igo osas é inmu ables, de absolu os
p incipios de jus icia, no son p incipios polí icos, sino p incipios de
de echo público, al con a io los esul ados de la polí ica ienen el.
ca ác e de medios y disposiciones ex e nas a bi a ias. Una cien- -
cia o gánica, que se undase en la ín ima esencia y des ino de las e-
laciones de la ida, se ía necesa iamen e á un iempo la ciencia de
la acionalidad y de la inalidad. Aquí, po el con a io, ha luga po
una pa e á una
iloso ía abs ac a del de echo,
y po la o a á una
ciencia mecánica del Es ado.
"Mas no obs an e es a di e encia, en e el de echo na u al y la-,
polí ica mode na hay una conexión ín ima. Es cie o que no se pue-
de consegui hace abs acción de odo lo que es, cuando la in es i-
gación no enía o o in que el obse a cual pueda se el e ec o de
las leyes, según la na u aleza eal y conc e a de los homb es, su ma-
ne a de ob a y su des ino. Pe o el p incipio de la nue a época del-
mundo debía ambién en la polí ica p oduci e ec os análogos á los
que había ya p oducido en el de echo na u al. El e ec o inmedia o es
es e: que las consecuencias na u ales de las ins i uciones son consi-
de adas solamen e en elación con ines a bi a ios y subje i os. De
es e modo que los polí icos mode nos ienen de obse a el p oceso
de los acon ecimien os humanos se di e encia esencialmen e la ob-
se ación a is o élica. A is ó eles busca encon a en aquel (ce ca di-.
o a e da quello) la ley ocul a que lo gobie na y de ap ende así la
olun ad de la na u aleza pa a conoce de aquí el in que debe p e i-
ja se. Aquellos, á su ez, eligen su in a bi a ia y casualmen e, ó al
menos no hacen sob e es o in es igación alguna, y quie en ap ende
de la na u aleza solamen e como deben se i se de ella pa a su de-
signio. No quie en segui á la na u aleza como A is ó eles, sino al_
con a io, suje a la na u aleza á su olun ad. Podíamos llama el-,
modo de p ocede de M
i
s ó eles
eleológico y
el
•
de los polí icos mo-
de nos
p agmá ico.
El
pun o ex emo de es a di ección es el que al-
canza Maquia elo. Su p incipio es es e p ecisamen e: "es jus o lo-.-
(1) S ahl se e ie e al de echo na u al p o es an e y a i ma en a ios pasajes, coma,-
en es e, que el libe alismo es consecuencia ilosó ico-ju ídica de la llamada Re o ma.
VII
-que conduce á mi in.„ El p opio hono y el de su nación p ese a on
.á Mon esquieu de la
i
ndi e encia de Niaquia elo espec o de la mo a -
lidad, indi e oncia que no puede e se sin indignación. Po es o el
concep o de la elección a bi a ia del in y de los medios cons i uye
la esencia de oda es a di ección, é in o ma ambién po ello su ac i-
idad cien í ica. Lo que iene en sí mismo el p opio in,conside-
a de muchos modos como medio pa a o as cosas; así, has a la libe -
él lo
ad polí ica es po él conside ada como un in que los es ados pueden,
*-
pe o no deben, necesa iamen e p e ija se.„
(His o ia de la Filoso ía
del De echo,
po Fede ico julio S ahl. T aducción i aliana de Ped o
To e, Tu ín, 1853. Lib o cua o, Filoso ía p agmá ica del De echo,
Sección p ime a, La Polí ica mode na, (Maquia elo y Mon esquieu),
páginas 363 á 366.)
No puede admi i se que el p agma ismo maquia élico sea la con-
secuencia y e olución na u ales de una iloso ía idealis a, que no e-
niendo conexión alguna cien í ica ni e ec i a con la
ealidad,
haya
engend ado á la ez el excep icismo y el posi i i
s
mo, po impo encia
de -la idea pa a explica y di igi la ida. Ni c onológicamen e, ni
po el nexo más ín imo de la his o ia in e na, se jus i ica en modo al-
guno que la polí ica maquia élica sea el esul ado de habe econo-
cido la acuidad é ine icacia de un sis ema, que como el kan ismo
po ejemplo, no puede unda una e ica, sin pa en e con adicción
con su me a ísica. En e el p agma ismo maquia élico y la polí ica
p agmá ica de cualquie a clase, au o ó época no hay o o ínculo,
ni concomi ancia, que la al a de sen ido é ico y eligioso, la cual
p o iene la mayo pa e de las eces de causas menos in elec uales,
sis emá icas ilosó icas, de mo i os ha o menos ele ados y decen-
es que la inconexión del acionalismo abs ac o é idealis a con lo
que llaman la
ealidad.
Los maquia elismos de odos los iempos
más que en Be keley, 1-Tu ne, ó Kan y o os así, se han empapado
en las co ien es de un na u alismo posi i is a de más bajo y plebeyo
o igen: no son la consecuencia desespe an e de una c í ica demole-
do a, unes a, pe o since a y hon ada, sine el ma e ialismo excép-
ico del ulgo ca nal, en enenado po el ambien e an ic is iano que
espi a. Los Maquia elos de más ó menos alla, sagacidad y le as
son el ipo ca ac e ís ico y na u al de los iempos, en que el pecado
se au o iza sis emá icamen e con cualquie a de los deli ios del pen-
samien o humano, y en que el espi i ualismo aba e el uelo has a la
ie a, y en ella piso ean los homb es deg adados y pe e sos ho-
no , conciencia, eligión
y
jus icia, co no anciedades iles é i i-
so ias.
Ni con el p agma ismo maquia élico iene el cons i ucionalismo
más elación que la exp esada; y lejos de con eni con S ahl en la
iliación igo osa de las eo ías cons i ucionales en la polí ica del
e
Sec e a io lo en ino, pa ece más bien
-
qu al libe alismo en gene
al pudie a a ibui se es e abolengo, co no quie a que, o a se unde
-en el acionalismo abs ac o, o a en cualquie a de las di ecciones
VIII
pos - ich ianas, ha de ca ece de sen ido é ico
y
eligioso y gobe na
po los expedien es mecánicos y con los p opósi os p agmá icos,
pe sonales y subje i os, es deci , despó icos de los
.
ac uales gobie -
nos. El cons i ucionalismo es á la ez con adicción doc ina ia, que
el libe alismo encie a en su seno, y a e p agmá ico con que odo.
gobie no libe al sus i uye los eso es eligiosos
y
é icos po a i i-
cios ex e nos
y
combinaciones dinámicas, y median e los cuales, a
al a de los o ganismos his ó icos aniquilados, p esume impedi los
desbo damien os absolu is as del Pode .
Galland (T ai é du F aile alleu Ch. 7) conside a al ey seño
uni e sal de odas las ie as del eino, en i ud del dominio di-
ec o que e enía como seño eudal conceden e de ellas. El. Có-
digo de Ma illac (a . 383) consigna igual p incipio, idén ico al que
p o esa Luís XIV en un edic o publicado en 1692. Es e mona ca en
las ins ucciones que dejó al Del ín se exp esaba en los siguien es
é minos: "Todo cuan o se halla den o de nues os Es ados nos pe -
enece po el mismo í ulo. Debeis sabe que los eyes son seño es
absolu os, que ienen na u almen e la plena y lib e disposición de
odos los bienes, an o los poseidos po la gen e de Iglesia como po
los segla es pa a usa los como p uden es ecónomos.,, Es e mismo
de echo le econocía la So bona.
IXT
He aquí lo que espec o del cesa ismo esc ibe un au o sob e-
mane a es imado en e los a adis as p opagado es del libe alismo
llamado a mónico:
"Comencemos haciendo cons a que no con undimos en modo al-
guno el Cesa ismo con la dic adu a. Es a iene á e ena la si ua-
ción iolen a de un momen o; aquel aspi a á. sos ene se, o ganiza -
se y hace se pe manen e; la una es el b azo de la sociedad, que ob a
en nomb e de es a pa a e i a un pelig o g a e y eme oso, el o o
es el apode amien o de odos los pode es sociales lle ado á cabo po
un homb e; la dic adu a sepa a el es o bo, ahuyen a el pelig o y de-
sapa ece; el Cesa ismo, haciendo ale quizás los se icios po él
p es ados en uno de es os momen os, a a de pe pe ua se; el dic a-
do ob a como un manda a io de la sociedad, de la que ecibe pode-
es limi ados y axa i os;
el Césa ,
sob eponiéndose á aquella, p e-
ende o ganiza la y egi la en odo y po odo po su p opia cuen a;
-en
in, la-dic adu a
es la
negación de un abuso, de un exceso, de
un
hecho; el Cesa ismo es
.
la negación de un p incipio, de un sis ema,
de un égimen polí ico. Po an o,
no en a ni
poco ni mucho en nues-
o p opósi o a a aquí de la dic adu a.
„El
cesa ismo
consis e en la concen ación del pode en una sola
pe sona, que juzga bueno en sí el in á cuya ealización una nación
aspi a, pe o que conside a equi ocados los medios de que al e ec o
se ale. El Césa acep a el p opósi o de su pueblo, pe o es ima á es e
incapaz de lle a lo á cabo, y po es o, al p opio iempo que se pone
al en e del égimen que aquel ha des uido, comba e á la ez el
que en sus i ución del mismo ha le an ado. De aquí, que apa ezca el
Cesa ismo unas eces en aquellos momen os en que una sociedad, ni
puede i i den o del égimen exis en e, ni acie a á cons ui o o
nue o, como sucedió en Roma; o as, cuando man iene i a su
a e sión y an ipa ía al an iguo po ella de ocado,
y
ha pe dido la
é
en el alo y e icacia del que en luga de él ha implan ado como ha su-
cedido con los dos impe ios en F ancia.,, (El sel -g-o e nmen y la mo-
na quía doc ina ia, po Gume sindo de Azcá a e. Mad id 1877, capí-
ulo
II,
El Gobie no pe sonal.)
"Los e o es con empo áneos son in ini os; pe o odos ellos, si
bien se mi a, ienen su o igen y an á mo i en dos negaciones su-
p emas: una ela i a á Dios,
,
y o a ela i a al homb e. La sociedad
niega, de Dios, que enga cuidado de sus c ia u as, y del homb e,
que sea concebido en pecado. Su o gullo ha dicho al homb e de es-
os iempos dos cosas, y ambas se las ha c eido: que no iene luna ,
y que no necesi a de Dios; que es ue e
-
y que es he moso; po eso le
emos eng eido con su pode , y enamo ado de su he mosu a.
„Supues a la negación del pecado, se niegan, en e o as mu-
chas, las cosas siguien es: Que la ida empo al sea una ida de ex-
piación, y que el mundo en que se pasa es a ida, deba se un alle
de lág imas: que la luz de la azón sea iaca y acilan e: que la o-
lun ad del homb e es é en e ma: que el place nos haya sido dado en
calidad de en ación, pa a que nos lib emos de su a ac i o: que el
dolo sea un bien, acep ado po un mo i o sob ena u al con una
acep ación olun a ia: que el iempo nos haya sido dado pa a nues a
san i icación: que el homb e necesi e se san i icado.
„Supues as es as negaciones, se a i man en e o as, muchas, las
cosas siguien es: Que la ida empo al nos ha sido dada pa a ele a --
o
XV
I
El absolu ismo en la Edad Mode na iene su aiz en los a ios
e o es de las
iloso ías
sepa adas de aquella iloso ía humana que,
sin solución de con inuidad, puede conside a se ob a adicional de
los sio-'os
y
de las gene aciones. En en e de los a ios
sis emas
e-
p ese 7a el
sis ema
de la
azón humana,
lucub ando sob e el ondo
acumulado po las edades p eceden es y en egado á las enide as
pa a que lo depu en y pe eccionen, no pa a que
á p io i,
y
g a ui
amen e, lo desdeñen sin examina lo, como si an es de cada pensado
nadie hubie a pensado, ó ue an odos los pensamien os de homb es
y de cen u ias e o es, u ilidades y anas an asías pue iles sin
ascendencia ni subs ancia. Desde que Desca es dejó asen ada, cual
dogma indiscu ible la duda p é ia, g a ui a
y
absu da, . y en adelan e
ha supues o odo acionalismo que el p ime ac o de sabe y de lucu-
b ación
ilosó ica
no es la admisión acional de una e dad p esun a,
undada en la au o idad de la sabidu ía p eceden e, sino p opia e-
lexión aislada y soli a ia sob e és e ó el o o lado y espec o de la
ealidad,
es
cada sis ema la negación y c í ica p eocupada de odos
los an e io es, abajo demoledo , no coope ación in eligen e á la
ilosó ica labo del humano linaje. Lejos de ac ecen a el caudal
henchido po los iempos, hanse ocupado los ilóso os en en u bia
y
co ompe la pu eza y aspa encia de las aguas, y en des ia las del
cauce ue a del cual más se encenagan, despe dician y disipan.
Pues bién; la iloso ía ex aescolás ica ha iciado y pe dido la
noción de la libe ad psicológica; en el nau agio de ella han su
cumbido ambién la libe ad mo al y ju ídica; y po consecuencia, e i -
las p o undidades de la iloso ía emancipada nú ase de abundan es
y enenosos jugos la plan a de los absolu ismos, despo ismos y
i a-
nías. Solo el
escolas icismo
ha concebido la libe ad como e dade o
dominio y seño ío que cada pe sona iene sob e sus ac os, como a-
cul ad
ec o a de pone los po elección,
y
p é ia indi e encia,
en
és e
6 en el o o sen ido, co no una sobe anía y sel -go e nmen pe -,
sonal de o dena se po sí con p opio é inmedia o impulso. Todas
las •
o as me a ísicas y psicologías p o esan con nomb e de libe ad
una
ascenden al se idumb e, po que la libe ad es en ellas lo con a-
io de lo que libe ad a guye; es necesidad :de na u aleza,
de ei*
mina io ad unum
en i ud de mo imien o ex ínseco é incon as a-
ble, es deci , de coacción no p opia, sino agena. Iban p epa ando a-
les iloso ías con e o de al sue e ascenden al, la negación p ime-
o y después, en la p ác ica, la anulación de odo pode que no ue a
el pode absolu o y único del Es ado; mien as que
po
o a pa e el
so isma, la licencia y la sensualidad deg adaban y ene aban
al pue-
XVII
blo has a el ex emo de que le ue a amable y g a a la op esión, y
sospechosa y aun abo ecible la libe ad e dade a.
1S.
La emancipación del sie o y las pe sonales ga an ías del illa-
no no ue on ob a exclusi a de los ue os municipales, que po su
núme o, impo ancia y aplicación á coma cas ex ensas, cons i uye-
on, median e múl iples concesiones p i ilegiadas, la egla casi co-
mún, y el es ado, pun o menos que gene al, de p og esi a demo-
c acia en Cas illa. También lo p omo ie on las leyes y c 5digos esc i-
os con el p opósi o de que obliga an sin dis inción de luga es, ni
acepción de pe sonas, bien que en onces p ocedie a el legislado con
la cau ela
y
mesu a que aconsejaban las ci cuns ancias, es deci , la
epugnancia, esis encia y oposición de la nobleza á una legalidad
uni o me. Los cuade nos locales e an en es e pun o más e minan es
y a anzados, más a o ables pa a el peche o; mien as que en los
códigos gene ales había que ansigi con la impe ec a
y
uda ea-
lidad de las cosas, ga an izando lo que más impo a, y sac i icando
lo que, pO mucho que se ap ecie, siemp e ale menos. Lo que más
u gía e a ompe el ínculo se il del sola iego con la ie a, aunque
pe die a el desdichado el u o de sil abajo, y así la Ley de Pa ida
(Lib. III, í . XXV, Pa . IV) consignó: "Es e a al (el sola iego) pue-
de sali cuando quie a de la he edad, con odas las cosas muebles
que hi o ie e, mas non puede enagena aquel sola , nin demanda la
mejo ía que al o ie e echa, mas debe inca al seño cuyo es; pe o
si á la sazón que el sola iego pobló aquel luga , escibió algunos
ma a edís del seño , ó icie on alguna pos u a de so uno, deben se
gua dadas en e ellos en la guisa que ue on pues as.,,
El gene oso pensamien o emancipado no alcanzó igen ez, y ca-
si un siglo más a de no pudo, ó p esumió no pode , don Al onso XI
adop a en el O denamien o la ley de su bisabuelo el Rey Sabio. El
sola iego e a dueño de abandona el sola , pe o no le e a pe mi ido
lle a consigo clase alguna de bienes, á no se asladándose á. behe-
ía del mismo seño ó á o o luga po causa de ma imonio, y con
la condición de deja poblado el sola que abandona a. La p opiedad
se il iba, en cambio, po o os concep os, conquis ando mayo es ga-
an ías. No podía el seño , mien as los de echos seño iales le ue an
sa is echos, o na 'el sola ; las causas de con iscación es aban axa-
i amen e ma cadas, y has a se econocía implíci o de echo limi ado
de en a si el comp ado ue a un cosola iego.
Además, en León y Cas illa, aunque de hecho y con ha a e-
cuencia no consin ie a al ey la p epo en e nobleza el eje cicio de la
in.
mayo ía de jus icia,
no deja on de consigna la como a ibu o y p e-
oga i a eales las leyes y códigos comunes, y co espondió siemp e
al mona ca, aunque no ue a .más que como ecu so ex ao dina io,
cuando el seño negase ó menguase la jus icia al sola iego. Pe o an-
dando el iempo, y á medida que se obus ecía la au o idad eal
se ué a aigando el ecu so o dina io de la apelación, p ime o
po cos umb e de alza se an e las chancille ías, y al in po e mi-
nan e p ecep o sancionado po el p opio hijo del mona ca que debió
la co ona á la a is oc acia, po el suceso de D. En ique el de las
Me cedes.
¡Memo ables Co es de Guadalaja a de 1390 en las que
D. Juán
I
mandó que de las sen encias de los alcaldes de seño ío, se
apela a pa a an e el seño ó su luga enien e, sin pe juicio de que
las ciudades y illas que acos umb aban oi apelaciones de o os
luga es man u ie an su de echo, y que de la sen encia del seño ó
su luga enien e se apela a al ey ó á sus alcaldes! El seño que ma-
a e ó hi iese á algún apelan e pe día la ju isdicción, amén de o as
penas, y si po apela , de cualquie modo le cas igase, incu ía en
mul a de 10.000 ma a edís
Mien as que en Cas illa de al sue e ampa aba el ey la igual-
dad de los de echos y los indispensables ue os de la pe sonalidad
humana, con polí ica ec a y c is ianamen e democ á ica, e a la ea-
leza, en el país de las
clásicas libe ades,
pun o menos que ano í-
ulo
y
dignidad i iso ia. La no a culminan e de la cons i ución a a-
gonesa es un
pa lamen a ismo
ep esen a i o de clases injus amen-
e p i ilegiadas, que al pa que anula on al ono, op imie on en
se idumb e ecina de escla i ud á la mayo pa e de la plebe u'-
al, de la población ag ícola que cons i uye la base
y
el núcleo p in-
cipal de los Es ados. Las Co es de la a is oc acia eudal, y de la
bu guesía ciudadana lo e an odo, el ey apenas nada, y los asa-
llos, ó mejo sola iegos de
signo se icio
e dade os escla os menos
ga an idos que los de Roma después que el de echo impe ial mi igó
la du a condición de aquellos in elices. Lo que e a la ju isdicción de
los seño es que podían ma a de hamb e y sed al asallo ó de cual;
quie a o a mane a sin apelación ni o mación de p oceso, a a le
bien ó mal y dispone de sus bienes, debe
admi a se
en las Obse an-
cias, llenas de p uebas ehacien es de la
democ acia y libe ad
que
impe aban en A agón. Cuando á aquel D. Diego de He edia, alma
y
au o de los escandalosos mo ines de Za agoza, hicié onle ca gos
de habe aga o ado á a ios asallos sin o mación de p oceso, con-
es ó que los "seño es a agoneses no son obligados á ello con los hom-
b es de signo se icio sino quie en.,,
.„
L
a mona quía ué allí impo en e
pa a mejo a la sue e de los sie os, po que el ey u o menos a i-
buciones de las que las cons i uciones más a anzadas o o gan al
Pode ejecu i o.. Es e, con
el judich l, es aban casi en o alidad
lo e
legalmen e secues ados á í ulo de delegación en a ias magis a u-.
as, y el Jus icia, en las Co es y ue a de ellas, eje cía casi en abso
lu o una ju isdicción
inc
on as able, escudo y a ma de p i ilegios.
XIX
odiosos. El Jus icia se con i ió en b azo é ins umen o de las clases
supe io es con a el ey y la ín ima desdichada plebe de los campos,
deshe edada en absolu o de ga an ías p o ec o as, lo cual no ha sido
obs áculo pa a que haya es ado, y aun es é muy en boga y p edica-
men o la especie de que aquel magis ado e a como p inci lo, islum-
b e
y
an icipación eliz del
pode ha mónico,
de ese pode que, dicho
sea en e pa én esis, es la adical negación, con que el cons i uciona-
lismo des uye su p opia eo ía. C eemos que los que llaman pode
ha mónico al Jus icia no se han inspi ado en un es udio
obje i o
y
ex-
pe imen al
de la cons i ución a agonesa, y que muchas de las
libe -
ades
de A agón ienen e iden e pa ecido con las i anías de cual-
quie o a pa e.
En 7 de Ma zo de 1793 la
Con ención nacional
p ohibió los es-
amen os y has a las donaciones
in e i os
en la línea ec a; más pa-
eciéndole que iba muy allá, es ableció luego un sis ema legi ima-
do especial, y dándole e ec o e oac i o, anuló cuan as disposiciones
es amen a ias y en e i os no se ajus a an á al sis ema. No con-
en a con es o, .en 6 de Ene o de 1794 anuló los es amen os, si los
es ado es aún i ían ó hubie en mue o después del 14 de Julio de
1789, o denando pa iciones nue as; y has a llamó á la sucesión de
los que no enían descendien es, á los he manos y sob inos con de e-
cho de ep esen ación ilimi ada, y pos e gando á los ascendien es.
En la
Decla ación de los de echos del homb e
que Robespie e
enía p epa ada y que quiso consigna en la Cons i ución de 1792, se
conside aba la p opiedad como el de echo que co esponde al ciuda-
dano "de dis u a la po ción de bienes que le asegu a la ley.,, O as
a ias disposiciones a en a o ias á la libe ad dominical, y con ella á
la au o idad del pad e, pudie an añadi se en es imonio del socialismo
despó ico y, consiguien emen e, del absolu ismo desa o ado de la Re-
olución ancesa.
El
socialismo á que epe idas eces hace e e encia el ex o, o-
mando el é mino en la acepción más ámplia, undamen a
l
y igo o-
samen e écnica, bien que no con< co ien e y concida como la más
es ic a y limi ada al o den emico, es á sos e
o
nido y alimen ado
X X
en la polí ica especula i a libe al po el
monismo,
conclusión lógica
de odo sis ema de me a ísica an ic ís iana. La unidad de subs ancia,
en que o zosamen e concluyen las dos di ecciones del na u alismo
ilosó ico, lo mismo la ma e ialis a que la pseudo-espi i ualis a, es in-
compa iblé con la noción de pe sona, como
subs ancia y subsis encia
dis in a é independien e del Es ado, y con no o ios de echos que el
Pode no le o o ga, sino que debe econoce le, ga an iza l
e
y ampa-
a le po p imi i a
y
p incipal obligación. Lejos de es o, an o el
pan eismo co no el posi i ismo que, á pesa suyo, se ele e á las al u-
as de la Me a ísica, á las cuales conduce inde ec iblemen
e
especula-
ción no man enida en las egiones in e io es de obse aciones aisla-
das, inconexas y es é iles, no pueden al in ene del Es ado idea subs-
ancial dis in a de la hegeliana, consag ación sis emá ica no solo del
absolu ismo, sino de la i anía, como quie a que á la g andeza del
Dios i o y ac ual
ó de la supe io ue za incon as able ha de ende-
eza se oda la acción gube na i a.. La iloso ía mode na no solo ha
iciado el concep o ilosó ico de la libe ad, sino la noción me a ísica
de la pe sona, jus i icando y au o izando así el absolu ismo - emo-
iendo la base de oda democ acia legí ima
y
e ec i a.
Po de ue a,
aunque no es é ence ada en una ca illa de agas
y gene ales bases
o gánicas,
o muladas d p io i en unos cuan os
meses de unción
cons i uyen e,
en nada se dis ingue la cons i ución
inglesa de los códigos polí icos con inen ales, más ó menos in luidos
en el libe alismo ancés. Con una cen u ia de an elación pasó la se-
cula cons i ución b i ánica po las mismas ó pa ecidas e apas e o-
luciona ias que la cons i ución de F ancia y las demás naciones de la
ieja Eu opa: uina de la mona quía y has a decapi ación del mo-
na ca, epública, dic adu a, es au ación, des onamien o de la legi-
imidad, nue a dinas ía, pac o cons i ucional, de ini i o p edominio
del Pa lamen o sob e la Co ona.
Las dos no as ca ac e ís icas del de echo nue o, libe alismo y
cons i ucionalismo, no al an en Ingla e a desde el ad enimien o de
Guille mo de O ange,
y
el con enido de los
bill, es a u os, ac as,
e cé e a, no es esencialmen e dis in o del de nues os cuade nos
cons i ucionales. Han caido los minis os po o aciones pa lamen a-
ias ad e sas; han u nado los pa idos po hechos, ci cuns ancias y
icisi udes de la misma na u aleza que en el Con inen e; polí icos
especula i os y p ác icos han explicado
y
comen ado en el lib o
y
en
la ibuna el mecanismo
c
ons i ucional con palab as y concep os de
la ciencia de Rousseau, Cons an , Mon esquieu,
Ro
ye -Colla d;„ en
XXI
unw
:
palab a, los au o es acusados de no -habe pene ado más allá de
la. supe icie, pa ecen me ece en jus icia que se les indique y excuse,
como quie a que en la- ex e io idad ie on e lejados y pe cibie on
el ondo y la subs ancia de la cosa.
-Y sin emba go, desde que un más p o undo é inquisi i o es udio
his ó ico descub ió los senos ecóndi os, las desconocidas in imida-
des: de la
cons i ución social inglesa; desde que au o es co no Fis-
chel, Ka che , Gneis y o os exhibie on la esencia mis e iosa de
aquel o ganismo, al pa ece ulga , esul a, po lo is o, una e -
dade a an í esis en e la ealidad y la apa iencia, en e el alma y
el cue po, en e la le a que ma a
y
el espí i u que i i ica.
En In-
gla e a andan mejo las cosas que po acá, po F ancia, I alia y o as
naciones, po que la cons i ución no ige; po que la máquina no un-
ciona como e a de eme en is a de las uedas
y
a i icios isibles;
po que los pode es no eje cen en oda su pleni ud y igo las con a-
dic o ias p e oga i as; po que la e ec i a o ganización adicional y
igo osa ha esis ido has a hace poco á los p incipios disol en es del
de echo nue o; 'po que hay, en in, la meno can idad posible de
libe alismo y de cons i ucionalismo, g acias á la ue za, au o idad,
p es igio é impe io di ec o que sob e las demás clases conse a una
a is oc acia, que á pesa de sus de ec os, ni se ha ezagado, ni ha ab-
dicado, y guía
é
ilus a á
la opinión pública, p ese ándola, en cuan-
o es
posible, de los ex a íos y locu as á que a as a el espí i u de
los iempos. Iay allí democ acia po que hay je a quía social, aunque
po desdicha de Ingla e a no ha de du a mucho iempo: el libe alis-
mo abs ac o amenaza co oe en plazo no lejano la abazón y ex-
u a o gánicas,
y
aho a, con más mo i o que en la
época
de Mon a-
lembe es án
jus i icados
los
emo es que
exp esaba el o ado
y
pu-
blicis a (Po eni polí ico de Ingla e a; c. XV), con la di e encia de
que en ez de p egun a se como el pa ia ca del libe alismo ca ólico:
"Democ a izada Ingla e a ¿segui á siendo lib e:„ al eno del sen i-
do y p opósi o que hemos expues o debe á más bien o mula se la
p egun a:
o almen e libe alizada Ingla e a ¿segui á gozando de
la democ acia que .ha esis ido á an os elemen os de des ucción?
En
el ondo, el pensamien o es el mismo, po que oí . de Mon alembe se
e e ía á la democ acia libe al.
XIII
Es e más nue o y con empo áneo sen ido del libe alismo iene
ya una ica li e a u a y bibliog a ía; y Ah ens, el g an ulga izado
de las más noci as no edades lo
.
ha p opagad
o
en la
Enciclope-
XXII
dia ju ídica
en la
Doc ina o gánica del Es ado
singula men e.
Cuen a ambién en España es a di ección con dis inguidos man ene-
do es, en e los cuales pueden designa se á los S es. Gine de los
Ríos (D. F ancisco), Azcá a e, Pé ez Pujol y o os a ios menos se-
ñalados po alen o, e udición y doc ina. Has a los
polí icos p ác i-
cos,
han ecibido, bien que
como de oídas,
la in luencia de la polí-
ica o gánica y la
Izan lle ado á la ealidad y á la ida,
zu ciendo
desdichadamen e los laman es e azos en la gas ada ela del iejo
doc ina ismo, con la disc eción y éxi o que son de supone .
El p o echo que debe ob ene se de la ecien e e olución es, no
obs an e, po a ios concep os no o io: con iene a i maciones o ma-
les comunes, en las que no pueden menos de coincidi las escuelas,
y que son de g an u ilidad pa a que, pu gadas del icio in ínseco del
libe alismo, las emplee la polí ica c is iana como ma e iales cons-
uc i os de una eo ía emb iona ia é implíci amen e con enida en
el de echo eó ico adicional, y más desa ollada y mani ies a en
las cons i uciones medie ales. Encie an ambién un pun o de is a
c í ico pa a a güi de doc ina ia, y po lo an o es é il é ine icaz,
es a ag egación ex aida del
an iguo égimen,
é incompa ible con la
esencia, á la ez indi idualis a y socialis a, del libe alismo, demole-
do de odo p incipio
y
núcleo social o gánicos.
2CiliCNT
El Ti . III de la igen e Cons i ución polí ica en el que se com-
pone la al a Cáma a con los a iados y he e ogéneos elemen os
del
más complicado sis ema mix o, es á inspi ado en pa e en el nue o
sen ido o gánico, que desen uel e la Ley elec o al del Senado, de 8
de Feb e o de 1877. La Ley elec o al pa a Dipu ados á Co es de 26
de Junio de 1890, in oduce ambién en el Cong eso la
ep esen ación
co po a i a.
La expe iencia de los esul ados ob enidos po la p ime-
a de dichas leyes pe mi e a icina los bene icios que ha de p odu-
ci la segunda.
Re i iéndose á los
des i
nculado es de 1820, dice con an a p o-
undidad como
elo
cuencia, un au o libe al, en un lib o de mucha y só-
lida doc ina:
XXIII
Si lo que se
p
opusie on ué da á la nobleza el golpe de
g acia, acabando con lo que aún quedaba
.
.de es e elemen o polí ico,
necesa io en'las mona quías empladas, la ley llenaba cumplidamen e
su obje o; pe o conseguido, nada ganaba la causa de la ci ilización -y
de la libe ad. Si imagina on conse a la nobleza, p i ándola de oda
p opiedad inculada ó es able, incu ie on en un e o las imoso. La
mona quía que ca ece de una a is oc acia que si a de con apeso
al pode del ono y aun del pueblo, suele cae ácilmen e en despó-
ica ó al ez con e i se en epública. Cuando dejó de exis i la an-
igua a is oc acia omana comenzó el égimen a bi a io, y pe e-
cie on las libe ades de Roma. Con la decadencia de la nobleza espa-
ñola desapa ecie on las an iguas libe ades de España. F ancia dejó
-de se mona quía cuando el ono de Luís XVI, al o del apoyo de la
nobleza que había sucumbido con el an iguo égimen, se halló en e
á en e con el pueblo.
• „Pensa que la nobleza pa a se lo y cumpli su des ino polí ico
no necesi a iquezas pe manen es, es desconoce su na u aleza y
condiciones esenciales. Búscase en es a ins i ución una clase que e-
p esen e las adiciones
y
de ienda los in e eses pe manen es del
país; que po sí misma y su i ud p opia, sea aca ada po el pueblo
y conside ada po el ono; que dispues a siemp e á desempeña los
al os ca gos del Es ado, lle e á ellos el p es igio de los g andes nom-
b es y los eje za más po ambición de glo ia N, debe de clase, que
po necesidad de posición y de luc o; una clase, en in, que educada
en la eligi45n del hono , y animada po los ele ados sen imien os
que suelen inspi a las adiciones glo iosas, el hábi o del pode y
la posesión inmemo ial de la iqueza, in luya en los negocios públi-
cos con o me á es os sen imien os
Ni es condición menos necesa ia á, la a is oc acia la de ene los
hábi os de supe io idad que engend a el goce pe manen e de cie a
au o idad p opia. El que nace y i e obscu amen e, sin in luencia al-
guna pe sonal y some ido siemp e á la de o o, a a ez despliega las
cualidades de ca ác e necesa ias pa a el buen desempeño de la au-
o idad pública. Es as cualidades se desen uel en y se a i man con
el eje cicio, y se queb an an ó no apa ecen, cuando las ad e sidades
de la ida las ienen en cons an e inacción. Po eso abunda on an o
en la nobleza an igua los g andes ca ac e es.
51
Aho a bién, no es posible una clase con odas es as condiciones,
sino ie e además la independencia de la pe pe uidad y de la ique-
za. Una nobleza i alicia ó empo al, ó que la co ona pudie a sup i-
mi á su an ajo, se ía imposible ó idícula, po que ca ece ía de adi-
ciones, de espí i u de amilia y de au o idad p opia, y no se ía una
clase in lu
y
en e como al, sino una colección de indi iduos, cada uno
de los cuales no end ía más alo que el que po sí p opio pudie a
p,.
u
oc
p e
una
un
solo
es
No
.
a se
d ación la que hace es ima en menos la
nobleza nue a que la an igua, sino que ealmen e o ecen más segu•
idad de posee las cualidades de una buena a is oc acia las amilias,
XXIV
cuyos í ulos y p eeminencias consag a la p esc ipción de los siglos,
que aquellas que no undan los suyos sino en la ca a de me ced del
sobe ano. Así en ningún país ha habido e dade a a is oc acia con
las condiciones p opias de es a clase, sin se he edi a ia.
„Mucho menos se concibe que es as condiciones puedan concilia -
se con la pob eza, ni con la necesidad de abaja pa a -p ocu a se
el sus en o. Tampoco bas a que la nobleza sea ica, si su iqueza
no es an an igua y pe manen e como sus í ulos. Y si las amilias
pob es no han de en a en su g emio,
y
sin emba go la clase debe
se pe pé ua, necesa io es conse a las amilias a is oc á icas,
cuya subsis encia, cons i uyendo un in e és público, no debe queda á
me ced de cualquie a de sus indi iduos. Impo a al Es ado que ayu-
de á su di ección, no una nobleza cualquie a, sino la mejo y
más
adecuada á su obje o, que es como queda dicho, la 'más an igua. La
a is oc acia no se imp o isa, ni es ob a de los legislado es; nace, no
se hace. Lo que sí puede hace
.
.
ácilmen e el legislado es des ui la
cuando ella no sabe ó no puede de ende se. P i ado su pa imonio
de oda es abilidad, di idiéndolo y subdi idiéndolo 'has a lo in ini o
en las sucesiones
y
he encias, puede educí sela á la pob eza ó á -la
necesidad de busca en el abajo ó en la indus ia los medios de
subsis i , y así es como pie de la nobleza odas las condiciones de su
clase, con ie e sus í ulos en ano y idículo o opel, y al in desa-
pa ece pa a deja luga á la gen e ' ecién ennoblecida y po lo mis-
mo sin cualidades p opias de la buena y legí ima a is oc acia.
„Ve dad es que la nobleza española enía ya en decadencia y no
poseía desde mucho iempo an es, odas las cualidades p opias de su
clase; pe o de aquí no se sigue, que admi ida su necesidad, ue a
p uden e y sensa o acaba de aniluila la: Hubie a sido más acie o
ayuda la á egene a se, si aún enía i alidad pa a ello, con medidas
adecuadas pa a es echa sus elaciones con la epública y o ale-
ce su au o idad y su independencia.,, (Ensayo sob e la his o ia
de
la
p opiedad e i o ial en España, po D. F ancisco de Cá denas, de la
Academia de la His o ia y de la de Ciencias mo ales
y
polí icas.
Tomo Lib. VIII, Cap. IV. De la p opiedad inculada y de
la ci-
il amo izada y g a ada.)
Es concluyen e
el
azonamien o de la ci a. Sin mayo azgo no hay
a is oc acia, po que no hay iqueza amilia pe manen e que man-
enga el ango, la posición, el pode y los elemen os de al a
,
educa-
ción pa a los ines que en el ex o y en la no a quedan a bas an e
dilucidados. De donde se concluye, que po el aspec o público
y
po-
lí ico esul a el mayo azgo ins i ución no solo jus a, sino necesa ia.
Con lo cual, huelgan o as p uebas pa a deja i e u ablemen e es a-
blecida la legi imidad de aquel, sope a de susc ibi al abSu do
.
.de
que una elación ju ídica puede se equi a i a y -con enien e po un
lado, é inicua y desas osa po o o.
Lejos de eso, el mayo azga, es en el
que
lo unda
un
pe ec o
de echo dominical, siemp e que espe e la po ción legi ima ia- de
XXV
cie os suceso es; y en los poseedo es siguie es u i me o usu iic ó,
y
.
no pa a exclusi o p o echo del que lo goza, sino pa a ca gas de
•
jus icia, pa a cumplimien o de al ísimos debe es amilia es y socia-
' les. Tan na u al es la ins i ución, que en cuan o se alza a la abusi a
p ohibición socialis a que despó icamen e cohibe la libe ad del due-
ño, su gi ía de •nue o el mayo azgo en o ma de amilia ideicomi-
so., y esuci a a, como nació, es deci , po modo consue udina io, que
•
el
legislado end ía que acep a aho a como lo acep ó en onces, li-
mi ándose -á hace lo que p ac ica la ley en la cos umb e: ó mula
é
c
nica,.depu ación y co ección, eglamen ación pa a co a y p e-
eni los abusos, mejo a selección, en esumen.
•
• • El Mayo azgo-es ambién de echo y necesidad de la amilia no
•
a is óc a a, pa a su pe manencia, pa a la du ación del núcleo unda-
inen al
.
,- del elemen o p ima io de la sociedad ci il; pa a que no sea
luc uan e, mo edizo y anónimo. ac o de la comunidad nacional; á
in de p e eni las des en u adas con ingencias de la sue e, y o e-
•ee á los indi iduos el indes uc ible e ugio del hoga domés ico en
las g andes bo ascas y nau agios de la ida. La nobleza es le
o
-í i-
. ana aspi ación de oda pe sona ísica y mo al, y en el amplio sen ido
•
de la palab a, noble, es deci , jus a y pe ennemen e dis inguida, quie-
e y debe se la amilia de las in e io es clases. El mayo azgo, pues,
no se concibe como p i ilegio de la a is oc acia, sino como pa imo-
nio común de odos los ó denes, en los cuales es elemen o de pe -
ección y mejo a_ de la amila con
p o echo, no
solo p i ado, sino
ambién público
y
polí ico de la pa ia. Si la amilia plebeya u ie a
con el mayo azgo, asegu ada la independencia, y omen ados el ho-
no y la dignidad ;se ían posibles los escandalosos
y
epugnan es
manejos é imposiciones elec o ales, que sellan con indeleble ca ác-
e de ignominia á es a sociedad, al pa ece , incu able?
Que el mayo azgo sus ae á la ci culación cuan iosa pa e de i-
iqueza. ¿Y qué? Plan éese la colisión en e la necesidad ci cula o
ia y los al os ines á que el mayo azgo esponde, y e emos quién se
a e e á esol e la á a o de los in e eses ma e iales, qué á o os
de supe io espi i ual
y
mo al je a quía deben es a o denados. Pe-
o és a colisión es además apa en e; po que la ci culación no es in,
sino medio económico, y si unas eces es p eciso que ci cule una pa -
e de iqueza, en o as ocasiones exigi án la dis ibución y el consu-
mo que el alo pe manezca amo izado, como sucede con la p opie-
dad inculada, pa a los e ec os que expues os quedan. La ci culación
no aumen a
pe . Se,
sino ci cuns ancialmen e, el alo que ci cula, y
cuando sin necesidad se pone en ci culación un p oduc o que es á •
de un modo pe manen e sa is aciendo una necesidad con ínua, hay -
pé dida en luga de ganancia.
El o o a gumen o de que el ma
y
o azgo omen a la holgazane ía,
la igno ancia, y el icio, no me ece los hono es de la conside ación:
con ales
azones
se puede p osc ibi oda iqueza, y no solo la in-
culación, sino cualquie a
sucesión. no is causa.
31