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88 89 PlAn de ordenACIÓn de RESTaURacIONES DEl cONJUNTO MONUMENTal del reAl AlCáZAr de SeVIllA Almudena Muñoz García Arquitecta Alberto Atanasio Guisado Arquitecto El Patronato del Real Alcázar y de la Casa Consistorial de Sevilla, bajo la dirección de D. Jacinto Pérez Elliott, nos encomienda la elaboración de un documento técnico, el Plan de Ordenación de las Restauraciones del Conjunto Monumental del Real Alcázar de Sevilla, cuyo objetivo es servir como base para la planificación y organización de las actuaciones a emprender en materia de restauración. Para ello se dividió el trabajo en dos partes. En la primera, más extensa, se confeccionó un inventario de los elementos, conjuntos o partes de conjunto susceptibles de una intervención de conservación y/o restauración. Es el «Registro de Actuaciones» que se presenta en este artículo. La segunda parte establecía la prioridad de las actuaciones en base al análisis de dicho Registro.
90 Apuntes del Alcázar de Sevilla RESTAURACIóN 1. INTRODUccIÓN Tres fueron los puntos de partida fundamentales para el arranque y la elaboración de contenidos de este trabajo. Uno de ellos, la creación de un documento técnico flexible, ampliable y manipulable. Debía aceptar modificaciones, sustitución de aquellas actuaciones ya realizadas e incorporación de otras nuevas. En definitiva, un documento vivo que pueda servir de base en el tiempo presente, pero que, con las debidas modificaciones, pueda continuar utilizándose también en el futuro. El segundo condicionante era la in corporación de este trabajo a un documento técnico común para la ordenación del Conjunto del Real Alcázar de Sevilla. Dicho documento constaría de tres partes: una, esta Ordenación de las Restauraciones; otra, la Ordenación de las Actividades vinculadas a Arqueología e Investigación, dirigida por Miguel Ángel Tabales; y la tercera, la Ordenación Arquitectónica de usos y espacios, elaborada por el equipo de Francisco Reina. La necesaria interdependencia y retroalimentación entre cada una de las partes ha supuesto un esfuerzo de coordinación para tratar de dotar de coherencia al documento conjunto. El tercer punto de partida está vinculado al ámbito de actuación del propio encargo, el Real Alcázar de Sevilla, que parece un recinto perfectamente definido pero que precisa varias puntualizaciones. En primer lugar, la nueva delimitación que dibuja el Plan Especial de Protección amplía la actual, incorporando el Patio de Banderas y todas sus casas, la guardería municipal y el Patio de la Contratación1. Todos estos ámbitos se encuentran en este momento fuera del perímetro y la supervisión del Real Alcázar, pero forman parte esencial de sus procesos y transformaciones históricas. Así lo entiende también el Estudio para la Ordenación Arquitectónica de Francisco Reina, en donde se plantea la integración de estos sectores al propio Alcázar, y así quedó recogido en nuestro Plan de Ordenación de las Restauraciones. En segundo lugar, ya del contorno delimitador actual hacia dentro, nos encontramos con las estancias pertenecientes a Patrimonio Nacional, que ocupa planta alta y entreplanta del Palacio Mudéjar, el edificio de las cocinas entre el Patio del Asistente y el Jardín del Príncipe, y gran parte de las dependencias que rodean al Patio del Crucero. Ello implica ciertas restricciones en el acceso, y ante la limitación en los plazos para la elaboración del Registro, se optó por centrar el estudio en aquellas estancias, patios y jardines del Alcázar dependientes del Patronato y por tanto fácilmente accesibles. De este modo, el Plan de Ordenación de Restauraciones asume el ámbito de actuación y la zonificación planteadas en el Estudio para la Ordenación Arquitectónica, que realiza una división en ocho zonas fundamentada en criterios de ordenación arquitectónica antes que en criterios cronológicos —figura 1— . Son: • Zona 1. «Eje León-Montería». Comprende el Patio del León, la Casa del Militar, el Patio de la Contratación, el Patio de la Montería, el Palacio del Yeso y su área de influencia —Sala de la Justicia y Patio del Yeso, casa nº 10 accesorio y parte de la casa nº 9 del Patio de Banderas, callejón de acceso a las mismas y cocinas del Cuarto del Maestre—, y las dos plantas del Cuarto de la Montería. • Zona 2. «Palacio del Crucero». Responde al actual Palacio Gótico, Patio del Crucero en sus dos niveles, Cuarto del Maestre (excepto las cocinas mencionadas que pertenecen a la Zona 1) y corredor que une el Apeadero con el Patio de la Montería. • Zona 3. «Apeadero y sector oriental». Se incluyen en este sector el Apeadero, la casa nº 10 del Patio de Banderas, el Cuarto del Sol, el Jardín de la Alcubilla, el Pabellón de la China y el Jardín del Chorrón. También se incorporan el corredor que une el Apeadero con el Chorrón y las estancias de Patrimonio Nacional que quedan en la cara occidental de dicho corredor.
91 Figura 1. Zonificación utilizada en el Plan de Ordenación de Restauraciones • Zona 4. «Patio de Banderas. Yacimiento arqueológico». Comprende la casa nº 16 del Patio de Banderas, la proyección en planta de la Plaza —es decir, la parte no ocupada por los inmuebles-, y parte del callejón de acceso a las casas nº 6, 7-8, 9 y 10. • Zona 5. «Patio de Banderas. Palacio Primitivo. Casas». Todos los edificios construidos dentro del recinto delimitado por las murallas y por el acceso al Alcázar, sin incluir las casas nº 10, 10 accesorio y 16 del Patio, ya incorporadas en otras zonas. El conjunto de las casas nº 7-8 es objeto en la actualidad de diversas campañas arqueológicas en donde se ha constatado la existencia de un Palacio perteneciente al Recinto I del Alcázar o Recinto Primitivo. • Zona 6. «Palacio Mudéjar». Además del Palacio del Rey Don Pedro, se incluyen, por la relación visual directa, el Jardín del Príncipe y los edificios de viviendas con acceso por la calle Deán Miranda. • Zona 7. «Cuarto del Asistente». Patio de Romero Murube, Patio del Asistente, Patio de Levíes, edificio de cocinas y otras estancias de servicio anexas a las anteriores. • Zona 8. «Jardines y murallas exteriores». Este ámbito comprende los jardines hispanomusulmanes, el Jardín de las Damas, el de la Alcoba, el de la Cruz, el del Laberinto, el Jardín Inglés y el Jardín Rústico, todos ellos a occidente de la Galería del Grutesco. En la cara oriental se encuentran los Jardines del Retiro y el Jardín de los Poetas. También se incorporan a este ámbito las murallas y sus torres vinculadas a la Galería del Grutesco, a la Torre de la Alcubilla y a la Muralla del Agua. Por último, en el extremo oriental, la guardería municipal.
92 Apuntes del Alcázar de Sevilla RESTAURACIóN Figura 2.a. Sótanos del Palacio Mudéjar, los restos de policromías se sitúan en los paramentos interiores del vértice suroccidental de los sótanos (en la imagen corresponde a la estancia del fondo) Figura 2.b. Detalle de restos de las policromías con despieces fingidos de sillares y posibles imitaciones de mármoles o vetas. También se observan en otras zonas restos de un zócalo que parece recrear un alicatado de diversos colores 2. DESaRROllO Y ElabORacIÓN DEl REGISTRO DE acTUacIONES El proceso de selección La finalidad del inventario no era incorporar todos los elementos o conjuntos susceptibles de conservación y/o restauración dentro del nuevo ámbito de actuación que amplía al actual del Real Alcázar. Es algo que, aunque hubiéramos deseado, habría resultado inabarcable en los plazos de tiempo prefijados. Antes bien, desde el inicio se tuvo claro que debía limitarse el número de fichas, estableciendo un procedimien- to de selección para la inclusión o descarte de cada una de ellas. Dentro de esa línea se intentó abarcar el máximo número de elementos seleccionados, y las tablas de trabajo se mantuvieron abiertas durante todo el proceso de elaboración del documento. Los criterios de selección han sido múltiples, atendiendo a las aportaciones realizadas desde la Dirección, el equipo de arqueólogos o los equipos de restauración. También, nuestras cuantiosas visitas e indagaciones por el recinto han obtenido su recompensa en forma de «descubrimientos»: elementos susceptibles de catalogación que, aunque ya conocidos, suelen pasar desapercibidos —principalmente por situarse en zonas restringidas o poco representativas—. Son ejemplo de este caso el alfarje y los azulejos de las Cocinas del Maestre que corresponde a la ficha 1.3 del Registro de Actuaciones, la pintura mural de la Torre del Agua que corresponde con la ficha 3.3, o la pintura mural en el sótano del Palacio Mudéjar, ficha 6.7 —figura 2—. La notación elegida para cada referencia catalogada es sencilla: dos números y la denominación, siendo el primer número la zona en la que se encuentra el objeto catalogado (del 1 al 8, según zonificación ya expuesta), y el segundo el que marca el orden dentro de cada una de las zonas.
93 Figura 3. Actuaciones supeditadas del Plan de Ordenación de Restauraciones las actuaciones supeditadas Hay una serie de fichas, sin embargo, que utilizan un número y una letra. Son las que hemos denominado «actuaciones supeditadas», ya que quedan condicionadas a que se lleve a cabo la propuesta planteada en el Estudio para la Ordenación Arquitectónica —figura 3—. Es el caso, por ejemplo, de los Azulejos de Cristóbal de Augusta en el Archivo de Patrimonio Nacional (ficha 2.a), en donde el Estudio para la Ordenación Arquitectónica plantea la cesión de la estancia al Patronato. Si ello se produjera, y en función del proyecto específico para la recuperación de esa dependencia, se llevaría a cabo la intervención sobre los azulejos que la revisten. Documento en papel o aplicación informática Una vez comenzada la fase de catalogación, y dado el volumen de elementos a incluir, nos convencimos de que resultaría más versátil volcar toda la información que se iba a generar a un soporte virtual. Ello en respuesta a la primera exigencia de elaborar un trabajo flexible, con la que por otro lado comulgábamos. Así, frente a un documento en papel, mucho más rígido por tratarse de texto impreso, la posibilidad de modelar algún tipo de aplicación manejable desde cualquier ordenador se habría ajustado mejor a la funcionalidad como herramienta con la que pretendía dotarse al estudio. Queda pendiente por tanto para una siguiente fase la generación de esa herramienta que permita manipular el documento, sustituyendo, añadiendo o modificando sus partes. principios básicos de la maquetación No se ha obviado en cualquier caso esa segunda fase, y el diseño y maquetación del documento en papel se ha planteado a través de un lenguaje compuesto de iconos y códigos de colores que permiten una lectura ágil, como si de enlaces directos se tratara. Esa lectura rápida se consigue con la disposición de una banda vertical de color en el extremo de cada página. En ella se incluye la información básica: zona a la que pertenece a través de unos códigos de color, siguiendo la zonificación en ocho sectores; material o materiales sobre los que se interviene, representados a través de unos símbolos fácilmente comprensibles; y tipo de actuación que se propone sobre el elemento registrado, según el estado de conservación o el grado de conocimiento del objeto. En la banda de la primera página de cada una de las fichas que componen el catálogo se ancla un recuadro en donde se incluye un plano de localización. No obstante, se ha dado preferencia absoluta a las imágenes frente a la planimetría, por dotar al estudio de una importante componente visual.
94 Apuntes del Alcázar de Sevilla RESTAURACIóN Figura 4a. Detalle del estado de conservación de la Portada, con pérdida de materia generalizada, arenización, picado, o fragmentación en aristas Figura 4b. Portada del Apeadero del Real Alcázar, acceso al actual recinto del Alcázar y puerta de salida de los visitantes. Traza de Vermondo Resta y labor de cantería de Diego de Carballo, 1607-1609 los materiales Se han creado seis símbolos, representando el material o materiales de que está compuesto el elemento descrito en la ficha correspondiente. Se trata de siluetas caladas de objetos artísticos fácilmente reconocibles que se «encienden» o se «apagan» según el caso. Dado que muchas de las actuaciones hacen referencia exclusivamente a un solo tipo de revestimiento, se identifica rápidamente al elemento con el material en cuestión —un alicatado con el símbolo de material cerámico encendido, por ejemplo—. En otros casos se catalogan elementos constructivos, como la Portada del Apeadero (ficha 3.1) o la Linterna del Palacio Gótico (ficha 2.4), compuestos por más de un material susceptible de intervención —figura 4—. En estos casos aparecen encendidos tantos símbolos como materiales compongan el objeto catalogado. Los símbolos utilizados son: • La piedra, representada por un capitel compuesto. • La cerámica, que se identifica a través del fragmento de un paño de alicatado sencillo rematado por friso almenado. • La madera, que se representa mediante una estrella de doce puntas de la Cúpula del Salón de Embajadores2. • La yesería, que es una simplificación del motivo de sebka del alfiz de los arcos laterales en la galería almohade del Patio del Yeso. • El símbolo que representa a la pintura mural y a los revestimientos proviene también del Patio del Yeso, concretamente del fragmento de zócalo almohade que se conserva en la nave sur3. • El icono para significar una intervención de tipo paramental es una simplificación de una de las imágenes de las excavaciones de Miguel Ángel Tabales en el Real Alcázar. El proyecto Integral de actuación Existen ciertos ámbitos o estancias, como la Sala de la Justicia y el Patio del Yeso (ficha 1.1) o el Estanque de Mercurio (ficha 8.4) —figura 5—, que por su propia condición como recinto cons-
95 Figura 5a. Detalle del estado de conservación de la balaustrada del Estanque en su cara norte. La balaustrada está compuesta por cuatro remates de león con escudos, dieciocho remates esféricos, veintidós pedestales y cuatrocientos diecinueve balaustres. Los remates fueron fundidos por Bartolomé Morel y dorados por Carlos de la Cruz, sobre modelos de Diego de Pesquera Figura 5b. Estanque de Mercurio, en donde confluyen los trabajos realizados en época de Felipe II — configuración de los andenes del estanque con escultura central y balaustrada—, con los llevados a cabo bajo la maestría mayor de Vermondo Resta —fachada grutesca y mirador norte— y los dirigidos por Sebastián Van der Borcht tras el terremoto de 1755 —escaleras de bajada al Jardín de la Danza—. tructivo único y bien diferenciado, además de la necesidad de intervenir en todos y cada uno de los elementos que lo componen, justifican la necesidad de elaborar un Proyecto Integral de Actuación, es decir, un documento de jerarquía superior al proyecto de restauración en donde se asienten las bases para la intervención a nivel arqueológico, arquitectónico y en lo que a conservación y restauración se refiere. Así ha quedado señalado en aquellas fichas en donde procedía —figura 6—. los tipos de actuación Conforme se realizaba la selección de las fichas que iban a formar parte del registro, hubo que comenzar a esbozar unos epígrafes bajo los que clasificar los diferentes tipos de actuación a realizar. Tras estudiar varias posibilidades se optó por sintetizar al máximo y disponer únicamente tres etiquetas. Los tipos de actuación son «Estudio», «Intervención» y «Mantenimiento»: • El epígrafe Estudio categoriza aquellas fichas que precisan, preferentemente, un trabajo de análisis y desarrollo previo a la intervención. El objetivo principal del Estudio es determinar si es o no es necesaria una intervención de restauración, y en caso afirmativo, avanzar qué tipo de intervención debe realizarse, sin llegar a desarrollarla. • Nuestro segundo epígrafe, Intervención, agrupa de manera general a los elementos que mantienen un estado de conservación deficiente o muy deficiente. Por supuesto, toda intervención requiere previamente de un Estudio o Proyecto de restauración, pero lo que se está indicando en este caso es que, por una razón o por otra, se deberá actuar tras la realización de ese Proyecto (obviamente, debe también barajarse la posibilidad más improbable de que tras el Estudio se concluya que no es necesaria intervención alguna). • La categoría de Mantenimiento no deja lugar a dudas, y hace mención exclusivamente a aquellos elementos ya restaurados que, en la fecha de elaboración del documento, precisaban una serie de medidas de supervisión y control —figura 7—. Con la incorporación de este epígrafe
96 Apuntes del Alcázar de Sevilla RESTAURACIóN cumplimos otro de los propósitos de este trabajo, a la vez que una de las reivindicaciones de los restauradores. Las intervenciones que se llevan a cabo, mucho más controladas y documentadas desde los años noventa, deben contar siempre con su correspondiente programa de mantenimiento, que además debe ser cumplido rigurosamente. El contenido. la parte textual La vocación del Plan de Ordenación de Restauraciones de dotar de flexibilidad y permitir una lectura ágil, ha generado un esquema base que permite la comprensión de cada una de las fichas sin tener que recurrir a otras páginas dentro del documento. El contenido se divide en cinco apartados: • Antecedentes, en donde se hace una breve reseña de enfoque generalista que permita situar al elemento inventariado en su contexto topográfico e histórico. • Identificación, con las características principales del ítem. Se incluyen las intervenciones anteriores de las que pueda haber constancia y un apartado que recoge otros posibles datos de interés. • Estado de conservación, como una mera aproximación basado en la simple observación visual. Este apartado desaparece en algunas de las fichas señaladas como Estudio, precisamente por la dificultad de alcanzar en ciertos casos un grado suficiente de conocimiento. Paradigmático es el caso de algunas techumbres, por la altura a la que se encuentran y la mala iluminación de algunas estancias. Figura 6. Proyectos Integrales de Actuación del Plan de Ordenación de Restauraciones Figura 7. Actuaciones de mantenimiento del Plan de Ordenación de Restauraciones
97 • Propuesta de actuación, en donde se trazan una serie de contenidos mínimos según el tipo de actuación prefijada en cada ficha. En caso de tratarse de una actuación de Intervención, la propuesta incluye una serie de parámetros mínimos en base al estado de conservación señalado. En cada ficha, según el tipo de actuación, se incide en la necesidad de un estudio previo, de la documentación de los trabajos realizados, y de la redacción de una propuesta de mantenimiento. • Bibliografía. Se ha considerado más oportuno incluirla dentro de cada una de las fichas que en una única bibliografía general, atendiendo a la idea de que cada objeto catalogado pueda leerse de forma independiente al resto del documento. El contenido. la parte visual Desde un principio se planteó la necesidad de suplementar la parte textual con un importante aporte visual, de modo que la página quedó dividida en dos. La intención ha sido registrar fotográficamente cada uno de los objetos catalogados, como forma de hacer más comprensible —y a la vez más llevadera— la lectura del documento. Se ha hecho además un esfuerzo por recopilar y reproducir imágenes antiguas, ya sean planos, grabados, cuadros o postales, que ayudan en muchos casos a entender las transformaciones del conjunto o de alguna de sus partes —figura 8—. También se ha dado preferencia a las imágenes frente a la planimetría, que se utiliza únicamente a efectos de ubicación y emplazamiento. Registros y actuaciones Son varios los casos en que el registro alude sólo a una actuación, por lo que la denominación de la ficha coincide con la Identificación. Sucede por ejemplo con la Pintura mural del Cuarto de las Bombas (ficha 2.6) —figura 9—, que hace mención únicamente a esos restos pictóricos, a un único material que podemos inventariar como tal. Sin embargo, y dado que una de las cualidades esenciales del Alcázar es que el conjunto actual ha quedado configurado a partir de la agregación de construcciones de diferentes épocas, este último ejemplo no ha sido lo más usual, y durante la elaboración del trabajo nos hemos encontrado dos situaciones que rompen el esquema anterior. Una de ellas, muy habitual, es la de que una estancia o un ámbito cuenten con más de un elemento susceptible de catalogación. La Sala de la Justicia y Patio del Yeso (ficha 1.1), por ejemplo, se catalogan en una única ficha con su apartado de «Antecedentes» correspondiente. Ese registro, a su vez, contiene nueve «Identificaciones», con sus respectivos apartados de «Estado de conservación» y «Propuesta de actuación». De este modo quedan registrados y fotografiados los azulejos, las techumbres, las yeserías, etcétera, pero de manera contextualizada respecto a la estancia o ámbito al que pertenecen. La otra situación guarda más relación con el establecimiento de «programas de restauración por estancias» —figura 10—, como los que se vienen realizando en las techumbres del Palacio Mudéjar o en el ciclo pictórico de los Baños de María Padilla, y que se proponen para las techumbres del Cuarto de la Montería y los alicatados, la yesería, las columnas y la solería del Palacio Mudéjar. Evidentemente, cada uno de los mencionados se circunscribe a un único ámbito, el Cuarto de la Montería o el Palacio de Pedro I, y la situación podría equipararse a la descrita para la Justicia y el Yeso. Pero aquí la situación es otra. Frente al caso anterior, aquí se trata permanentemente de alicatados, o de columnas, o de yeserías, en diferentes estancias de un único recinto. Por tanto, en este último caso, de nuevo tenemos una única ficha, la de las techumbres del Mudéjar Bajo, por ejemplo (ficha 6.1.1), que contiene a su vez veintitrés identificaciones —figura 11—.
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105 Figura 12.b. Ejemplo de ficha tipo Intervención y Programa de actuación por estancias. Solerías Palacio Mudéjar Bajo. Zona 6
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110 Apuntes del Alcázar de Sevilla RESTAURACIóN Figura 13. Detalle de yesería del friso perimetral del Salón de Sevillanos, Palacio Mudéjar Figura 14. Tablas resumen con todas las identificaciones de cada zona y el tipo de actuación
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112 Apuntes del Alcázar de Sevilla RESTAURACIóN La planimetría utilizada se basa en la elaborada por Antonio Almagro y la Escuela de Estudios Árabes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. colaboradores Parte de la información contenida en este trabajo ha sido amablemente facilitada por los equipos de restauración que vienen desarrollando su labor en el Real Alcázar. Sin ellos, este trabajo habría resultado mucho más complejo y menos llevadero. Rocío Campos pudo asesorarnos con las fuentes de los jardines, el Estanque de Mercurio y las redes de abastecimiento; Inmaculada Ramírez con las techumbres del Cuarto Real Alto y del Cuarto de la Montería; Maribel Baceiredo y Mauricio López fueron de gran ayuda con los Baños de María Padilla y con la bífora del Palacio Primitivo; y Juan Carlos Pérez y Sebastián Fernández no sólo aportaron su conocimiento sobre las carpinterías históricas del Palacio Mudéjar Bajo y los azulejos de Cristóbal de Augusta, sino que participaron en el debate acerca del fondo y forma que debía adquirir este documento. Por otro lado, Miguel Ángel Tabales ejerció de fantástico guía dentro y fuera del Alcázar —en las casas 7 y 8—, y Alfonso Pleguezuelo nos facilitó información de enorme interés sobre el Estanque de Mercurio y los alicatados del Palacio Mudéjar. Los miembros del equipo de redacción y elaboración del Plan de Ordenación de las Restauraciones han sido: • Almudena Muñoz García, arquitecta; • Alberto Atanasio Guisado, arquitecto; • Iaione García Arana, licenciada en Bellas Artes, especialidad en Restauración; • Ignacio Amián del Pino, fotógrafo; • Araceli Alba Dorado, arquitecta. Figura 15. Tablas resumen de las identificaciones por materiales
113 BiBlioGraFÍa Baceiredo Rodríguez, MªI: «Dossier y estado de las fuentes del Real Alcázar de Sevilla», expediente no publicado ubicado en la Biblioteca del Patronato del Real Alcázar y Casa Consistorial de Sevilla, Sevilla, 2013 Baena Sánchez, M.R: Los jardines del Alcázar de Sevilla entre los siglos XVIII y XX, Diputación de Sevilla, Sevilla, 2003 Bermudo, R.; Llanos, V.; Tabales, M.A: Plan Especial de Protección del Sector 6 «Real Alcázar», aprobado provisionalmente en junio de 2012 Cabeza Méndez, J.Mª: Real Alcázar de Sevilla 1990-2008, Fundación Cultural del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Sevilla, Sevilla, 2009 Castro Fuertes, J (coord): «Arquitectura, técnica y agua en los jardines del Alcázar de Sevilla», trabajo de fin de carrera de alumnos de Arquitectura Técnica de la Universidad de Sevilla, no publicado y depositado en la Biblioteca del Patronato del Real Alcázar de Sevilla, Sevilla, 1998 Castro Fuertes, J (coord): «Las columnas en el Palacio del Rey Don Pedro. Recintos bajos. Real Alcázar de Sevilla. Análisis, estudios gráficos y patologías», trabajo de alumnos de Arquitectura Técnica de la Universidad de Sevilla, no publicado y depositado en la Biblioteca del Patronato del Real Alcázar de Sevilla, Sevilla, 2002 Cómez, R: Arquitectura alfonsí, Diputación provincial de Sevilla, Sevilla, 1974 Cómez, R: El Alcázar del rey Don Pedro, Diputación Provincial de Sevilla, Sevilla, 1996 González Ramírez, Mª I: El trazado geométrico en la ornamentación del Alcázar de Sevilla, Universidad de Sevilla, Consejería de Obras Públicas y Transportes, Sevilla, 1995 Manzano Martos, R: La qubba, aula regia en la España musulmana, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 1994 Manzano Martos, R: «El Alcázar de Sevilla: los palacios almohades», en Valor Piechotta, M: (coord): El último siglo de la Sevilla Islámica, 1147-1248, Gerencia de Urbanismo y Universidad de Sevilla, Sevilla, 1995, pp 101-124 Marín Fidalgo, A: El Alcázar de Sevilla bajo los Austrias, Guadalquivir, Sevilla, 1990 Marín Fidalgo, A: El Alcázar de Sevilla bajo los Borbones. El reinado de Felipe V (1700-1746), Guadalquivir, Sevilla, 2006 Pavón Maldonado, B: Arte toledano: islámico y mudéjar, Instituto Hispano-Árabe de Cultura, Ministerio de Asuntos Exteriores, Madrid, 1973 Pavón Maldonado, B: Tratado de arquitectura hispanomusulmana III. Palacios, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 2005 Pleguezuelo, A: «Un palacio de azulejos», Apuntes del Real Alcázar de Sevilla, nº 14, Patronato del Real Alcázar y Casa Consistorial de Sevilla, Sevilla, 2013, pp 214-233 Pleguezuelo, A: «Los alicatados del Palacio Mudéjar en el Real Alcázar de Sevilla. Un primer análisis visual», artículo cortesía de su autor de próxima publicación en la revista Apuntes del Alcázar de Sevilla, nº 16, Patronato del Real Alcázar y Casa Consistorial de Sevilla, Sevilla, 2015 Valle Férnandez, T: «Estudio y Conservación de pinturas murales y revestimientos. Inventario», expediente no publicado ubicado en la Biblioteca del Patronato del Real Alcázar y Casa Consistorial de Sevilla, Sevilla, 1997 1 Bermudo, R.; Llanos, V.; Tabales, M.A: Plan Especial de Protección del Sector 6 «Real Alcázar», aprobado provisionalmente en junio de 2012, tomo I, p. 442 2 Candelas Gutiérrez, A. L: «Geometría y proceso constructivo de la Cúpula del Salón de Embajadores», Apuntes del Real Alcázar de Sevilla, nº 2, Patronato del Real Alcázar y Casa Consistorial de Sevilla, Sevilla, 2001, p. 69 3 Valle Fernández, T; Respaldiza Lama, P.J: «La pintura mural almohade en el Palacio del Yeso», Apuntes del Alcázar de Sevilla, nº 1, Patronato del Real Alcázar de Sevilla, Sevilla, 2000, p. 59 4 Manzano Martos, R: «El Alcázar de Sevilla: los palacios almohades», en Valor Piechotta, M: (coord): El último siglo de la Sevilla Islámica, 1147-1248, Gerencia de Urbanismo y Universidad de Sevilla, Sevilla, 1995, pp. 101-124 notaS