Evolución y estado de las relaciones internacionales
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TEMA 2. EVOLUCIÓN Y ESTADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES Libia Arenal Lora FUNDACIÓN PARA LA COOPERACIÓN APY-SOLIDARIDAD EN ACCIÓN / UNIVERSIDAD DE SEVILLA 1. La escena internacional actual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .59 2. Los actores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .61 2.1. La institucionalidad de la sociedad internacional y el fracaso de la Organización de las Naciones Unidas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .61 2.2. La transformación de la geopolítica con relación a los cambios experimentados por los Estados en el orden internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .63 2.2.1. Los Estados Unidos de América . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .63 2.2.2. Rusia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .65 2.2.3. China . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .68 2.2.4. Unión Europea . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .70 2.2.5. Otros Estados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .71 3. Los retos y los desafíos globales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .74 3.1. La proliferación de actores no estatales en la sociedad internacional . . . . . . . . . . . . . . .74 3.2. El terrorismo internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .75 3.3. Las armas de destrucción masiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .76 3.4. Cambio climático . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .78 3.5. Pandemias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .80 Referencias bibliográficas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .82
59 1. La escena internacional actual La Paz de Westfalia de 1648, establecida mediante la firma de los tratados de paz de Osnabrück y Münster, puso fin a la guerra de los 30 años y trajo consigo la consolidación del “sistema europeo de Estados”. Los principios de igualdad y soberanía de los Estados, el territorio como base de cada entidad, la necesidad del consentimiento estatal como requisito para adoptar acuerdos vinculantes y la no injerencia en los asuntos propios de otros Estados se convirtieron en las reglas básicas de interacción y funcionamiento del sistema internacional que había surgido. Este “sistema de Estados” se fue extiendo paulatinamente por toda Europa; desde el Mediterráneo hacia el Atlántico; desde el Oeste hacia el Este de Europa, y desde aquí hacia sus colonias mundiales. La consolidación de este orden a lo largo y ancho del mundo tuvo que esperar, sin embargo, a la decadencia de sus primeros protagonistas –las potencias europeas– y a la descolonización que se produjo una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, y se hizo verdaderamente global a finales del siglo XX, coincidiendo con el desarrollo de la arquitectura institucional del sistema de las Naciones Unidas.
LIBIA ARENAL LORA 60 La creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha sido el prolegómeno de un orden internacional pensado en términos de descentralización, verticalidad, institucionalidad y multilateralismo, que ha tenido entre sus propósitos fundamentales el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, la realización de la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, así como el desarrollo y el estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales. Este moderno orden internacional, presente a partir del S. XX, ha experimentado, sin embargo, en un espacio muy limitado de tiempo, importantes cambios debido a las profundas transformaciones que han acontecido, empujadas por la globalización neoliberal y su meteórica evolución, el fenómeno más significativo en el S. XX1. En materia política nos encontramos ante un proceso de clara redistribución del poder a nivel internacional y una posible transición de un orden unipolar, caracterizado por la hegemonía de los EE.UU. desde la finalización de Guerra Fría, a un orden multipolar en el que China toma una posición que desafía claramente el liderazgo único de los EE.UU. en todos los campos en la arena internacional; 1. La globalización es un proceso histórico, que comienza en la década de los 70 del S.XX, dando lugar a un fenómeno multidimensional que es resultado de la suma de factores técnicos y tecnológicos –el desarrollo de las infraestructuras de la comunicación–; económicos –demanda de nuevos mercados y sistemas de producción ajustados para obtener más beneficios– y políticos, institucionales, normativos e ideológicos– el desarrollo de una infraestructura normativa internacional que incluye múltiples organizaciones y normas ligadas a una forma de pensamiento dominante de carácter liberal en los económico y en lo político– y que, en términos cualitativos y cuantitativos, es diferente a cualquier otro existente anteriormente. Este fenómeno, se expresa, en consecuencia, a través de la intensificación, interdependencia, instantaneidad y ubicuidad de las interacciones políticas, económicas, científico-técnicas, sociales, informativas, comunicativas y culturales transfronterizas, entre los distintos actores, estatales, transnacionales e individuos, afectando de forma desigual a los diferentes subsistemas internacionales, regiones y actores, y conformando una sociedad global nueva De esta manera, la globalización y sus efectos no han resultado igual para todos, ya que tiene ganadores y perdedores en toda las regiones, países y sectores de la población; si los Estados Unidos aparecen como los grandes beneficiarios de este fenómeno frente los llamados left behind (como son los países del África subsahariana), estas diferencias también son pronunciadas entre zonas urbanas y rurales o entre sectores económicos, como son el de las finanzas o la agricultura. Además, se afirma con rotundidad que no solo los Estados han participado y promovido activamente la globalización y sus estructuras, sino que las empresas son las principales beneficiarias de este sistema y tienen una enorme capacidad de influencia y de decisión (empresas transnacionales, hubs de comercio, etc), en particular, en la adopción de normas y reglas que regulan aspectos claves de la agenda internacional y que se discuten en los diferentes foros que forman parte de la arquitectura internacional de la gobernanza internacional, en la que parece que ya no solo toman decisiones los Estados. Asimismo, la interdependencia e interconexión propias de la globalización han creado riesgos y amenazas sistémicos, tales como el colapso financiero, la pandemia, el cambio climático o una situación en la que las fronteras no son seguras frente a estos riegos globales.
EVOLUCIÓN Y ESTADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 61 en el terreno económico –transición del liberalismo económico propio de las socialdemocracias que han servido de sustento al Estado del bienestar, hacia lo que podríamos denominar la “hegemonía del capitalismo más salvaje”–, el ascenso innegable de China, el espectacular crecimiento de su Producto Interior Bruto (PIB) y su liderazgo en los nuevos sectores económicos estratégicos como el de la Inteligencia Artificial (IA); en el campo militar presenciamos el desarrollo de nuevas armas y tecnologías, cambios en los compromisos adoptados en el marco de los tratados internacionales sobre proliferación y uso de armas nucleares o de destrucción masiva y modificaciones de las alianzas entre los Estados y un crecimiento del gasto militar y de la militarización de los grandes potencias, en particular de China en su necesidad de controlar la posición de los EE.UU. en el Indo pacífico. Todo esto además se ha visto reflejado en un cambio en la percepción de la posición del Estado en el orden internacional, hasta ahora actor primigenio y principal, al haberse creado profundas desigualdades y desequilibrios dentro y entre las entidades estatales, así como entre éstas y otros actores presentes en la escena internacional –grupos terroristas, organizaciones criminales y otros grupos de privados naturaleza económica–, lo que abre importante interrogantes sobre la capacidad de la arquitectura institucional internacional, creada después de la SGM, para abordar los desafíos, retos, riesgos y amenazas globales que se presentan para la humanidad. Ahora bien, es posible que la naturaleza de las transformaciones y de los cambios anteriormente enunciados sean de tal magnitud y relevancia que nos estén llevando no solo hacia un cambio en la estructura del orden moderno internacional, creado después de la Segunda Guerra Mundial, sino ante el alumbramiento de un nuevo orden internacional más complejo, más descentralizado, más global, con menos confrontación ideológica y más material, con una distribución más difusa del poder y, por tanto, más incierto e impredecible. 2. Los actores 2.1. La institucionalidad de la sociedad internacional y el fracaso de la Organización de las Naciones Unidas La Organizaciones Internacionales (OOII) tiene un rol importante en la agenda de los asuntos internacionales; aunque los Estados se enfrenten de manera
LIBIA ARENAL LORA 62 competitiva en otros asuntos, cooperan a través de la participación en estas organizaciones forjando el multilateralismo clásico del orden internacional moderno. Si a principio del S.XX existían 37 OI, la mayoría de ellas de cooperación técnica, económica y comercial, hoy existen más 7000 de muy diferente naturaleza, composición y objetivos, lo que indica la tendencia al alza de la gestión cooperativa de los asuntos internacionales. La creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) supuso un importante hito en el desarrollo de la estructura institucional de la sociedad internacional, donde el multilateralismo ha sido uno de sus rasgos más característicos. En materia de paz y de seguridad internacionales, las competencias atribuidas al Consejo de Seguridad auguraban la esperanza de alcanzar los propósitos reconocidos en la Carta de las ONU de preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra. Para ello, los Estados integrantes de la Organización Internacional se mostraron además resueltos a reafirmar los derechos fundamentales, la dignidad y el valor de la persona humana, la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas; crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional; y, promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad. Sin embargo, la labor de la ONU, en particular la del Consejo de Seguridad, no ha sido todo lo eficaz que de ella se esperaba respecto del cumplimiento de los propósitos que fueron reconocidos esenciales en su carta constitutiva por toda la comunidad internacional y para cuyo cumplimiento y garantía fue creada. Ni la cooperación internacional, ni la fuerza coercitiva aplicable sobre los Estados, han conseguido despejar los graves problemas, riesgos y amenazas que persiguen a la sociedad internacional en materia de paz y seguridad. La agresión de Rusia contra Ucrania y la de Israel frente a la Franja de Gaza, así como incapacidad del Consejo de Seguridad para poner fin a las abominables violaciones del Derecho internacional humanitario son muestra de este fracaso. Aún en estas circunstancias, la reforma de la ONU ni siquiera se encuentra en la agenda internacional. Si las Naciones Unidas, y el multilateralismo como forma de cooperación internacional entre los Estados, no han conseguido erigirse como el guardián del orden mundial, la pregunta que surge es quién entonces está en condiciones de arrogarse ese papel; y, si el sujeto o entidad que esté en condiciones de manifestarse como tal lo hará desde una perspectiva unilateralista, exhibiendo una
EVOLUCIÓN Y ESTADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 63 imponente hegemonía, o lo hará respetando las reglas del tablero en la arena internacional. 2.2. La transformación de la geopolítica con relación a los cambios experimentados por los Estados en el orden internacional 2.2.1. Los Estados Unidos de América Los Estados Unidos de América (EE. UU.) pueden calificarse, sin lugar a duda, como la potencia hegemónica del orden internacional establecido después de la Segunda Guerra Mundial y el líder indiscutible del orden unipolar que surgió después de la finalización de la Guerra Fría y la disolución de la Unión de la Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). El poder global que despliega los EE.UU se desprende de la posición que ocupa y de la influencia que ejerce en el campo político, militar y de seguridad, económico y comercial, institucional, diplomático y cultural en la sociedad internacional. Por otro lado, los EE. UU. reúne un extraordinario poder militar y económico, que son variables fundamentales cuando hablamos de poder en las relaciones internacionales. El gasto militar mundial, hoy en día, se sitúa en 1,8 billones de dólares, lo que supone el mayor gasto militar en la historia. Ahora bien, sólo EE.UU. representa el 40 % del gasto militar total (unos 700. 000 millones de dólares), mientras que la Unión Europea (EU) y China suman 200.000 millones de dólares. De esta forma, el único Estado que puede hacer frente a EE.UU. es Rusia, al menos en el campo nuclear. De las 15.000 cabezas nucleares que hay en el mundo, el 50 % están repartidas a partes iguales entre Rusia y EE. UU. Ligada a la cuestión militar, se encuentra la de la seguridad y el papel que el país ocupa en los sistemas de seguridad colectiva sobre los que ejerce una enorme influencia. A través de la OTAN, cuyo comandante siempre es norteamericano, ha consolidado su dominio sobre el Atlántico, y su alianza con Australia y Reino Unido, a través de la conocida como asociación AUKUS, le ha permitido gozar de cierto control en la región del Indo-Pacífico, en disputa con China. La mayor economía del mundo, aunque también la más endeudada, es EE.UU. –aporta aproximadamente el 25% del PIB mundial– seguida aún de lejos por China, con la que mantiene una clara competencia, en términos aún
LIBIA ARENAL LORA 64 pacíficos, por el control de zonas geográficas (i.e. Indo Pacífico) y sectores estratégicos de influencia (i.e. sectores tecnológicos, Inteligencia Artificial, entre otros). En la actualidad, EE.UU. es el primer inversor mundial en el exterior, el primer exportador de bienes primarios y de servicios, sólo pierde este puesto en el ámbito de la energía (donde lo adelantan Rusia y Arabia Saudí) y en el de las manufacturas (en las que son líderes China y Alemania). Aunque algunas previsiones indican que para el año 2050 la economía china sería la más grande del planeta en dólares, ya por encima de EE.UU, no se puede obviar los datos que reflejan, en el 2023, la fortaleza de la economía de los EE.UU, empujada por el mercado laboral y el consumo interno y los cambios que esto pueda marcar en las previsiones de las tendencias a futuro. Para comprender el poder económico de los EE. UU. se debe atender también al auge del mercado de los combustibles fósiles, al haberse convertido en el mayor exportador de petróleo, si bien hay cambios de tendencia en materia de energías renovables. Al final de su primer mandato, Obama dijo que “antes de que acabe esta década, EE. UU. será autosuficiente en materia energética”. Y, en efecto, así lo hizo, a través de una técnica muy controvertida: el fracking –de los 90 millones de barriles que se producen al día, 11 los produce EE. UU., y Rusia y Arabia Saudí en torno a 10 millones–. En lo que se refiere a su política exterior y a los aspectos más institucionales vinculados a la esfera internacional, una vez que puede decirse que ha concluido la “estrategia de la guerra contra el terror”, emprendida por el presidente Bush, después de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Nueva York, y la vuelta al multilateralismo, después del giro radical dado por Trump hacia el proteccionismo y el abandono de algunas de las más importantes instituciones y acuerdos internacionales, la posición de los Estados Unidos es mucho más pragmática, centrada en sus intereses económicos. Las prioridades en materia de política exterior para los EE.UU. se centran en los siguientes aspectos: el reto geopolítico del S. XXI que es la relación con China y los grandes campos de tensión entre ambas naciones: Hong Kong; Taiwan; las desavenencias en materia de seguridad, en especial, en ciberseguridad; propiedad intelectual; comercio global; divisas; política industrial; liderazgo tecnológico; cambio climático; y, podría entrar, democracia y derechos humanos: reconstruir alianzas regionales, en particular, con Estados como Israel, Arabia Saudí, Corea del Sur, Colombia o México; fortalecer la OTAN; librar la guerra con Rusia a través de Ucrania.
EVOLUCIÓN Y ESTADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 65 Otra manifestación importante del poder de los Estados es la del poder blando, que acompaña vehicularmente la expansión del poder económico y militar. En este sentido, la maquinaria que tiene EE. UU. para difundir y maquillar su presencia en el orden internacional no tiene parangón (Hollywood, la NBA, las grandes compañías tecnológicos americanas, entre otras, se han convertido en el espejo en el que se mira y refleja una buena parte de la ciudadanía global se mira). Sin embargo, ha de atender a un posible declive de su influencia en este campo y abonar la cooperación. Al mismo tiempo, los EE. UU. ostentan en la actualidad un enorme poder científico-tecnológico y se ha convertido en un imán poderosísimo para atraer recursos humanos en el ámbito académico y científico-tecnológico. El soft power americano sigue predominando en los ámbitos académicos e investigador (Harvard y Stanford). En conclusión, parece que si bien el mundo unipolar reflejado en la hegemonía de los EE.UU se encuentra en tensión, aún no ha terminado de ceder ni de transformarse, para lo que además cabe preguntarse sobre qué actores, además de China, pueden ser candidatos para desafiar o resistir el pode de los EE UU. 2.2.2. Rusia La desintegración de la URSS, después de la Perestroika impulsada por Mijaíl Gorbachov en 1990, fue muy rápida y vertical y tuvo un impacto fundamental en la sucesión de la Federación Rusa en los derechos y obligaciones de la URSS y en la aparición de 15 nuevos países que configuraron un nuevo espacio político, económico y geoestratégico entre Europa Oriental y Asia Occidental. Este proceso de disolución provocó una grave crisis, no solo en la posición que tendría la Federación Rusa como potencia mundial, sino también en materia económica con una caída catastrófica de los niveles de vida en la década de los 90, tanto en las antiguas repúblicas soviéticas como en todo el Bloque del Este, que vivía con tensión esta desintegración que no había sido pacífica. La política exterior durante este periodo desembocó en el desplazamiento estratégico de la potencia soviética y dejó grandes espacios abiertos a la proyección de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La atención se enfocó en las relaciones con Washington y, en cierta medida, con los principales aliados europeos de EE.UU., en detrimento de exaliados de la URSS en los países llamados del Tercer Mundo. El gobierno de Boris Yeltsin redujo al mínimo los vínculos con los países de Asia, África y América Latina. Lo más sonado fue la retirada desordenada de
LIBIA ARENAL LORA 66 Cuba, que dejó en jaque la economía isleña. Cuando el país entró en la transformación drástica de corte neoliberal (el shock treatment, la privatización masiva, la desregulación, etc.), se achicaron las fuerzas del Estado y, lógicamente, la capacidad de ejercer una política exterior autónoma. Así, la década de los noventa, bajo la presidencia de Yeltsin, ha sido catalogada como un periodo de humillación y penuria, del cual dicen el país comenzó a recuperarse con la llegada al poder de Vladímir Putin. En el año 2005, Putin se hace con el control de Rusia y emerge como una figura que pretende el restablecimiento de la dignidad nacional y que ha conseguido en estos últimos 20 años cierta bonanza económica y bienestar en el país. La política exterior se fundamenta en el remanente de una visión mesiánica que suponía cumplir la misión histórica de expandir el sistema del “socialismo real” y el creciente pragmatismo económico en búsqueda de ventajas y nichos en los mercados foráneos. A pesar de la finalización de la Guerra Fría, el antagonismo político entre rivales tradicionales aún subsiste y puede verse reflejado en los conflictos políticos que son consecuencia de la necesidad de recuperar zonas de influencia propias, con objetivos geoestratégicos y, por supuesto, económicos y comerciales. De hecho, después de 1991, Moscú ve a su adversario, la OTAN, a 2.500 km de distancia, organización en la que se habían integrado además algunos de sus antiguas repúblicas como Lituania o Letonia. En este contexto, Putin que ha demostrado ser un maestro en el juego geopolítico y geoestratégico de la defensa de los intereses de un Estado-Nación, y emprende una serie de movimientos para desestabilizar la región, siendo manifiestos los casos de Ucrania y Crimea –no quiere que pase a formar parte de la OTAN ya que su interés estratégico prioritario es controlar Sebastopol y la flota del Mar Negro, talones de Aquiles de la política rusa–. Rusia, además, trata de diversificar sus vínculos externos en muchos frentes. Forma parte de la Unión Económica Euroasiática, polo de atracción de cinco países del espacio postsoviético (Federación de Rusia, Belarús, Kazajistán, Kirguistán y Armenia); de la Organización de Colaboración de Shanghái (OCS); y, además, lidera otra agrupación regional que contempla tareas centradas en la seguridad, la Organización del Acuerdo de Seguridad Colectiva (OASC). Moscú considera indispensable organizar las fuerzas disponibles con los Estados que rodean Afganistán (la India, China, Irán, Pakistán, y las naciones centroasiáticas), ya que es
EVOLUCIÓN Y ESTADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 73 de los grandes actores, por ejercer su influencia y limitar el poder de sus posibles rivales globales, y el conflicto entre los Estados que conforman esta región. Los intereses de las grandes potencias en esta región se han ido modificando en los últimos tiempos, lo que ha dado lugar a algunos cambios significativos en sus políticas. Si bien parece que los EE.UU se repliegan del terreno, una vez que sus interés central se encuentra en neutralizar a China en la zona del Indo-Pacífico y su producción petrolífera interna le hace menos dependiente; China, necesita de grandes de recursos energéticos y materias primas para su creciente industria, viene ocupando el vacío de poder que dejan los norteamericanos, al tiempo que podría utilizarlo como una zona de paso de la denominada Franja y Ruta de la Seda en su camino hacia Europa y el continente africano; Rusia, obviamente, también tiene sus intereses en la región, a través de los negocios entablados en los sectores petrolíferos, de armamento y de tecnología nuclear. El papel de Arabia Saudí en la escena internacional se ha transformado radicalmente en los últimos años. Tras los cambios geopolíticos y la crisis de seguridad energética desencadenada por la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, el Reino aprovechó su posición única como el productor oscilante más importante del mundo, el productor de energía capaz de influir en los precios con mayor facilidad y rapidez– para pasar de actor regional a global. Ha impulsado sus relaciones con los BRICs –ha solicitado su ingreso a partir de 2024–; EE.UU. –el acercamiento, ahora fallido, con Israel hubiera dado lugar a nuevo e importante pacto de seguridad entre Riad y Washington–; Unión Europea (UE) a través de la primera estrategia del Golfo (2022); e, incluso, con Irán con quien se han visto obligados a mejorar sus relaciones en la medida que se reconocen necesarios para sobrevivir dentro de un panorama mundial incierto y de muchas crisis internas; en este acercamiento aspiran a mejorar la cooperación regional, comenzando por la seguridad y buscan fortalecer las relaciones comerciales, lo que podría dinamizar la economía de ambos países. El rol de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) parece adoptar un camino diferente al de otros países del Golfo, ya que su política exterior está marcada por un gran pragmatismo económico, orientada al comercio, las inversiones y el turismo, y con vocación de convertirse en un país modelo para el diálogo y la influencia. En el marco de esta política es que se adoptaron los Acuerdos de Abraham (2020), pensados en la construcción de un nuevo marco de seguridad para la región y un cambio radical de equilibrios regionales. EAU, junto a EE.UU, se ha convertido
LIBIA ARENAL LORA 74 en mediador de la guerra de Israel contra la Franja de Gaza y están haciendo posible el alto el fuego temporal para el intercambio de rehenes y prisioneros. BRICS Es el grupo de 5 economías emergentes más dinámicas, que quieren ejercer un papel en la arquitectura de la gobernanza internacional y representan la voz del Sur como contrapeso a las voces de occidente. Según el Banco Mundial estos 5 países representaban el 42% de la población mundial; el 24% del PIB mundial y el 16% del crecimiento mundial. Se trata de un bloque muy heterogéneo que han planteado que la unipolaridad y el orden mundial liberal no es necesariamente un reflejo de la distribución del poder en el mundo actual y que es posible tejer una estrategia económica y diplomática alternativa. Los BRICs Plus, creado en 2010 tras la incorporación de Sudáfrica a la ya existente organización BRIC, recibe solicitudes de adhesión de otros países, lo que les permite ir aumentado su área de influencia en otras regiones. El comercio entre ellos ha ido aumentando desde el año 2009 y su cooperación cada vez se encuentra más institucionalizada; el Nuevo Banco de Desarrollo (2023), compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, se percibe, claramente, como una alternativa al Banco Mundial (BM) o al Fondo Monetario Internacional (FMI). Su importancia radica, por tanto, en el hecho de tratarse de un bloque que se encuentra en movimiento, con un alineamiento si se quiere más flexible, mejor fijo, pero más pragmático que no quiere verse atrapado en la visión de las grandes potencias (Trampa de Tucídides) y en enfoques competitivos sobre la seguridad internacional 3. Los retos y los desafíos globales 3.1. La proliferación de actores no estatales en la sociedad internacional Los actores no estatales cobran cada vez más peso en el proceso de evolución y desarrollo de las relaciones internacionales. Junto a los Estados, sujetos primigenios del orden internacional, y las Organizaciones Internacional, sujetos derivados, los lobbies, las empresas transnacionales, las organizaciones terroristas, las
EVOLUCIÓN Y ESTADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 75 organizaciones criminales y la propia sociedad civil organizada, influyen de una manera y otra en la configuración de un orden internacional de rasgos y características muy distintas a las que reconocíamos en el sistema tradicional de Estados. En este nuevo orden internacional se produce una tendencia al adelgazamiento del Estado, al acrecentamiento del poder de los actores privados sobre espacios funcionalmente estatales, llegando incluso a escenarios de “captura” del Estado en manos de estas organizaciones –grupos transnacionales, cárteles de la droga– y a la falta de efectividad del ordenamiento jurídico internacional para regular o perseguir las conductas de estos actores, ya se trate de actividades legales o fuera de la ley, que tienen un recorrido y trascendencia internacional. El Derecho internacional, hoy en día, no ha dado pasos decisivos para crear obligaciones jurídicamente vinculantes para estos actores sobre materias que afectan no solo a las relaciones entre las entidades que forman parte de la escena internacional, sino también a las personas y a los individuos que ven sus vidas afectadas a la luz de estas relaciones y procesos. El soft law ha inundado el campo de las normas relativas a la participación de estos nuevos actores en el orden internacional lo que genera un cierto clima de incertidumbre, inseguridad e incluso de impunidad debido al enorme poder que despliegan y el desafío que ello crea frente a la estructura internacional basada en la soberanía de los Estados. 3.2. El terrorismo internacional El terrorismo internacional, con más intensidad a partir de los atentados contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre del año 2001, se ha convertido en una amenaza no existencial e internacional de enorme magnitud por tres razones fundamentales: la primera, es que no tenemos una definición consensuada de terrorismo lo que dificulta el desarrollo y la aplicación de un régimen jurídico internacional eficaz en materia de tipificación, persecución y sanción de estas conductas; la segunda, porque a diferencia de otros factores que generan cifras astronómicas de amenazas directas contra la vida –35 000 muertes se producen diariamente por hambruna y contaminación de la alimentación– la fuerza del terrorismo se encarna en el hecho de desplegarse a través de actos de violencia que se ejecutan de manera indiscriminada y totalmente impredecible, creando una impresión general de miedo, de inseguridad que ayuda a crear una sociedad de pánico; la tercera, que ante los actos de terrorismo es difícil encontrar un
LIBIA ARENAL LORA 76 equilibrio entre la seguridad, la libertad y el respeto a los derechos fundamentales, de hecho, tener una sociedad atemorizada ha permitido que se adoptaran unilateralmente políticas públicas poco transparentes, que han implicado recortar el marco de derechos en favor de un supuesto incremento de la seguridad. El foco del terrorismo internacional está puesto hoy en día sobre el terrorismo yihadista. Si bien Al-Qaeda se consolidó durante la primera mitad de los años 90, gracias a la tolerancia de las autoridades de Pakistán, entre 1991 y mediados de 1996, Al-Qaeda desarrolló una incipiente actividad terrorista en distintos países de la Península Arábiga y el Este de África, mientras establecía vínculos con entidades yihadistas por entonces emergentes en el Magreb o el Sudeste Asiático, al mismo tiempo que se introducía en naciones de Europa Occidental como el Reino Unido, Alemania, Italia y España. Después de los atentados del 11 S, Al-Qaeda perdió su santuario en Afganistán, pero continuó existiendo como organización yihadista, y pudo reubicarse a partir del año 2002 en Pakistán, donde comenzó su diversificación. De hecho, la evolución del yihadismo global desde entonces, a pesar de la descomposición del Al-Qaeda y la irrupción del Estado Islámico, y la rivalidad entre ellas por su hegemonía global, ha hecho que este fenómeno se encuentre más extendido que nunca y haya alcanzado cotas mundiales de movilización inusitadas y que su amenaza haya estado en auge. Según el Índice de Terrorismo Global de 2019, las organizaciones terroristas que han alcanzado un peso significativo por su poder de victimización son Al- Qaeda, Estado Islámico (EI), Boko Haram, Taliban. Estas organizaciones fueron responsables de 9 223 muertes por terrorismo, lo que representa un 57,8 %del total de muertes producidas en 2018. 3.3. Las armas de destrucción masiva Las armas de destrucción masivas son las nucleares, las químicas, las biológicas y las radiológicas y les sirven a los Estados como elementos de disuasión, además que les permiten desarrollar escudos de seguridad y de consideración en la escena internacional. La magnitud de la amenaza de las armas de destrucción masiva reside en el hecho de poner en peligro la existencia de la humanidad –tengamos en consideración el impacto del uso de las armas nucleares en Hiroshima y Nagasaki– lo que ha llevado a los Estados a limitar su expansión.
EVOLUCIÓN Y ESTADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 77 El Tratado de No Proliferación de Armas de Destrucción Masiva (TNP) lo firmaron todos los países menos Israel, India y Pakistán. El TNP establece dos categorías de países: (i) potencias nucleares (prueba nuclear antes del 1de enero de 1967, EE. UU., URSS, China, Francia y Reino Unido); y (ii) el resto. Al primer grupo se les permite tener arsenal nuclear. Además, el uso civil de la energía nuclear está permitido a todos los países, con la excepción de que no se utilice para uso militar, la clave en el enriquecimiento de uranio. Décadas después de la adopción de estos importantes tratados en la materia, que fueron considerados hitos durante el periodo de la Guerra Fría, la amenaza de las armas de destrucción masiva planea sobre la arena internacional ante la retirada de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), firmado en 1987, que ha forzado el presidente estadounidense Trump y del anterior Tratado de Antimisiles Balísticos (ABM), adoptado en 1972, lo que aumenta la probabilidad de disponer de armas nucleares que pongan en peligro la existencia humana. La razón de que Estados Unidos se haya retirado de estos dos importantes tratados, en palabras de su presidente, no es otra que el supuesto incumplimiento de Moscú de las obligaciones contraídas en virtud de estos. En este campo, hay que poner de manifestó que los presidentes Obama, por un lado, y Putin, por otro, se empeñaron en comenzar una era de modernización de los arsenales nucleares desarrollando algunos programas a este fin que continúan en la actualidad, como es el caso del Tratado Bilateral de Armas Estratégicas entre EE. UU. y Rusia, el START II, vigente hasta 2021, aunque no haya visos para su prórroga o renegociación, si bien todo puede suceder. Actualmente, EE. UU. y Rusia están desplegando armas nucleares estratégicas. La UE ha mostrado su preocupación ante este escenario y ha subrayado su compromiso con el control y desarme respecto a las armas nucleares, destacando que, dado el incremento de la volatilidad en el contexto de seguridad actual, es necesario mantener el sistema internacional vigente, basado en multitud de acuerdos y principalmente en el multilateralismo como garante principal de la paz y la seguridad internacional. La UE cuenta con la Estrategia contra la proliferación de armas de destrucción masiva de 2003 que estaba concebida para prevenir, disuadir, detener y, si es posible, eliminar los programas de armas de destrucción masiva (ADM) en todo el mundo. La nueva Estrategia Global de Seguridad de 2016, sin embargo, plantea la cuestión de la no proliferación de ADM sólo de forma
LIBIA ARENAL LORA 78 tangencial, sin abordar la amenaza directamente, un problema fundamental en la seguridad. Esto supone un claro paso atrás para la seguridad común europea. 3.4. Cambio climático El cambio climático es, o ha sido hasta el día de hoy, el mayor desafío de nuestro tiempo. Si bien el clima no es estático y su cambio ha tenido lugar desde miles de millones de años, su variación global actual tiene su origen en el crecimiento sin límites del capitalismo más salvaje que ha provocado el calentamiento global y con él un problema ecológico que pone en riesgo la vida tal y como la conocemos. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), define al fenómeno como la modificación del clima debido al proceso de calentamiento global provocado por la actividad humana. Un ejemplo elocuente de este proceso puede encontrarse en la declaración de estado de “emergencia climática” por el calentamiento global del Reino Unido, presentada por el líder del partido laborista, Jeremy Corbyn, y aprobada por el parlamento británico en el año 2019. En ella se reconoce al fenómeno como la mayor amenaza existente en todos los ámbitos de la vida, incluida la seguridad nacional, la economía, el bienestar social y el medio ambiente. Las consecuencias del cambio climático son: el deshielo y el aumento del nivel del mar, porque el calentamiento global hace que se derritan las capas de hielo de los polos y los glaciares, lo que provoca el aumento del nivel de los océanos, que causa inundaciones y erosión en las zonas costeras y de baja altitud; condiciones meteorológicas extremas y aumento de las precipitaciones, de hecho, como podemos comprobar, fuertes lluvias y otros fenómenos climáticos extremos son cada vez más frecuentes y pueden provocar inundaciones y el deterioro de la calidad del agua, e incluso en algunas zonas una progresiva disminución de los recursos hídricos; la salud humana se ve repercutida por este fenómeno, produciéndose un incremento del número de muertes producidas por las altas temperaturas, cambios en la distribución de algunas enfermedades transmitidas por el agua y el surgimiento de nuevas crisis sanitarias; el desencadenamiento de importantes riesgos para la naturaleza, en particular para las especies de plantas animales, muchas de las cuales pueden verse afectadas por el riesgo de extinción; y, por supuesto, repercutirá de manera directa en nuestro modo de vida con costes importantísimos para la sociedad y la economía.
EVOLUCIÓN Y ESTADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 79 El Acuerdo de París sobre Cambio Climático es el marco de referencia actual para actuar contra este fenómeno global. El Acuerdo, fue adoptado dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que establece medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del calentamiento global, y su aplicabilidad sería para el año 2020, cuando finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto. El acuerdo fue negociado durante la XXI Conferencia sobre Cambio Climático (COP 21) por los 195 países miembros, adoptado el 12 de diciembre de 2015 y abierto para firma el 22 de abril de 2016. Sin embargo, a la fecha actual puede decirse que ninguno de los países mayormente industrializados se encuentra cumpliendo con las obligaciones contraídas, en particular, no han cumplido con las reducciones de emisiones que fueron previamente acordadas. Algunos de los más países más contaminantes, como los Estados Unidos, se han retirado incluso de este acuerdo, dado que su estrategia nacional está orientada hacia la protección de los intereses económicos de la nación. El desastroso resultado de la Cumbre del Clima celebrada en Madrid, en diciembre de 2023, conocida como COP 28, en la que solo se ha podido acordar un débil llamamiento a los países a realizar esfuerzos más ambiciosos contra el cambio climático y ha tenido que aplazar de nuevo el desarrollo del artículo del Acuerdo de París referido a los mercados de dióxido de carbono, ante la imposibilidad de consensuar un texto, ha demostrado la irresponsabilidad de los Estados llamados a lucha contra el cambio climático y la peligrosa primacía de los intereses económicos incluso por encima de la supervivencia de la humanidad en nuestra planeta. El cambio climático también tiene implicaciones en el desarrollo y evolución de la geopolítica contemporánea. En este sentido, debemos tener en cuenta que uno de los grandes escenarios de disputa geoestratégicos se sitúa en el Ártico. El cambio climático, y el consiguiente calentamiento del planeta, están propiciando el deshielo de la zona ártica. Esta circunstancia abrirá el paso transoceánico al transporte marítimo de materias primas y mercaderías por el hemisferio norte desde Asia a Europa y de Rusia a América, ahorrando miles de kilómetros de transporte y toneladas de combustible. Además, e igualmente importante, el deshielo permitirá la extracción de hidrocarburos y minerales valiosos hasta ahora inexpugnables en los fondos marinos árticos. Entonces, no cabe la menor duda que el Ártico se convertirá en una región dónde las potencias se enfrentarán por
LIBIA ARENAL LORA 80 su control. De hecho, en el norte de Europa, Rusia, Dinamarca, Noruega y EE. UU. ya se enfrentan por él. Las respuestas al cambio climático deben ser respuestas cooperativas. La declaración suscrita entre EE.UU. y China (2023), mayores emisores de gases de efecto invernadero a la atmósfera, en la que se comprometen a impulsar medidas concretas en la lucha contra el cambio climático, refleja esta necesaria cooperación entre grandes potencias para resolver los problemas que afectan a la humanidad. 3.5. Pandemias Las pandemias son amenazas de naturaleza existencial para la especie humana. La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciaba en un reciente informe, comisionado por la propia organización y el Banco Mundial (BM), que “el espectro de una emergencia sanitaria mundial se vislumbra peligrosamente en el horizonte”. Desde el mes de diciembre del año 2019 el Coronavirus (COVID-19) ha puesto al mundo ante una crisis sanitaria, pero también económica, social y política sin precedentes en nuestra historia reciente. Esta situación, de hecho, ya venía siendo analizada por expertos desde hacía tiempo. En el mes de octubre de 2019 se celebró en Nueva York el “Evento 201” en donde se trabajaron una serie de simulacros de pandemias basados en distintos escenarios posibles con el objetivo de dar respuesta y anticiparse para abordar soluciones de manera global. Este simulacro que reunió a 15 expertos mundiales y fue organizado por el Centro Johns Hopkins para la Seguridad en la Salud, el Foro Económico Mundial, y la Fundación Bill y Melinda Gates, se centró en analizar cómo un brote de un nuevo coronavirus zoonótico transmitido de murciélagos a cerdos y a personas, que eventualmente se vuelve eficientemente transmisible de persona a persona, lleva a una pandemia severa. El simulacro finalizó con una serie de conclusiones y recomendaciones que son de especial relevancia. La conclusión, más importante, es que lo que considerábamos guerras “futuras”, ya “presentes”, son biológicas y tienen un enorme potencial para devastar grandes poblaciones. Los gobiernos, por tanto, deben dejar de invertir en armamento y aumentar el gasto en investigación científica. Las recomendaciones pasan por planificar y cooperar en la respuesta, en los diversos frentes que se abren en las pandemias, entre el sector público y privado; la industria, los gobiernos nacionales y las organizaciones internacionales deben trabajar
EVOLUCIÓN Y ESTADO DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES 81 juntos para mejorar la creación de contramedidas médicas internacionales para permitir una distribución rápida y equitativa durante una pandemia grave; los países, las organizaciones internacionales y las compañías de transporte globales deberían trabajar juntas para mantener los viajes, y el comercio durante las pandemias, esenciales para la economía mundial; los gobiernos deberían proporcionar más recursos y apoyo para el desarrollo y la fabricación de vacunas, terapias y diagnósticos; las empresas globales deberían reconocer la carga económica de las pandemias y luchar para estar mejor preparadas; las organizaciones internacionales deberían priorizar la reducción de los impactos económicos de epidemias y pandemias; y, por último, los gobiernos y el sector privado deberían asignar una mayor prioridad al desarrollo de métodos para combatir la información errónea y la desinformación antes de la próxima respuesta pandémica. Ahora bien, estas y otras medidas, que hoy en día se están adoptando para detener la expansión del COVID-19, no servirán para volver a un mundo seguro si, como señala Yolanda Fresnillo, no lanzamos una mirada global y más amplia sobre estas pandemias que no están causando solo una crisis sanitaria y económica por sí mismas, sino que está arrastrando el desencadenamiento de una crisis preexistente derivada del modelo hegemónico sobre el que se vertebra nuestra sociedad. La pobreza, la desigualdad, el achicamiento del Estado, la labilidad del Estado de bienestar, la precariedad laboral, la voracidad en el consumo, en particular, de los recursos naturales, la conexión planetaria y la globalización, hacen de esta pandemia un hecho que manera inescrutable nos muestra que nuestro modelo económico y social es incompatible con la vida.
LIBIA ARENAL LORA 82 Referencias bibliograficas Antonio Jesús Pinto Tortosa, Una generación entre dos mundos: panorámica del final de la Guerra Fría y el amanecer del siglo XXI en perspectiva millennial, Valencia Tirant Humanidades, 2023. Amitav Acharya, Melisa Deciancio, Diana Tussie, Latin America in Global International Relations, New York and London Routledge, 2022. Aggie Hirst, Global Politics: Myths and Mysteries, Oxford, UK Oxford University Press, 2023. Arlene B Tickner, Karen Smith, International Relations from the Global South: Worlds of Difference, London New York:Routledge, 2020. Carlos Fortin, Jorge Heine, Carlos Ominami, Latin american foreign policies in the new world order: the active non-alignment option, London Anthem Press, 2023. Carlos Francisco Molina Del Pozo, Jorge Antonio Jiménez Carrero, Hacia la creación de un nuevo orden internacional pospandemia: el rol de los distintos procesos de integración en Europa y en América Latina, 1ª ed. , Madrid: Centro de estudios financieros, 2021. David Chandler, Franziska Müller, Delf Rothe, International Relations in the Anthropocene: New Agendas, New Agencies and New Approaches, Cham Switzerland: Palgrave Macmillan, 2021. Elsa Aimé González, José Luis De La Flor, Informe África 2022: relaciones África y Europa en un tiempo de crisis, Madrid Fundación Alternativas, 2022. Esther Barbé, Federico Mayor Zaragoza, Diego Badell, Las normas internacionales ante la crisis del orden liberal, Madrid:Tecnos , D.L. 2021 José Ignacio Castro Torres, El golfo Pérsico: una guerra fría en aguas recalentadas, Documento de Análisis IEEE 48/2021. https://www.ieee.es/Galerias/ fichero/docs_analisis/2021/DIEEEA48_2021_JOSCAS_Golfo.pdf Pablo J Martín Rodríguez, Nuevo Mundo, Nueva Europa: la redefinición de la Unión Europea en la era del Brexit: XXVIII Jornadas de la Asociación Española de Profesores de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales, Valencia:Tirant Lo Blanch , 2021. Polly R. Polak, EU withdrawal as a supranational affair : the case of Brexit, Leiden Boston Brill Nijhoff, 2023. Susanne Gratius, Carmen Navarro Ignacio Molina Álvarez De Cienfuegos, Andrés Santana, Carlos Fernández Esquer, José Rama, Marta Íñiguez De