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Alcance y límites de la primera crítica de Marx a la teoría clásica del estado

Pérez Royo, Javier

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ALCANCE Y LIMITES DE LA PRIMERA CRITICA DE MARX A LA TEORÍA CLASICA DEL ESTADO Po JAVIER PÉREZ ROYO Es indudable que, desde un pun o de is a cien í ico, el pun o de pa ida de la eo ía ma xis a de la sociedad bu guesa es á cons i uido po el análisis de la «ana omía» de dicha sociedad, po el análisis de las elaciones de p o- ducción capi alis as. Sin emba go, el pun o de pa ida eal, biog á ico, del análisis e ec uado po Ma x de la sociedad bu guesa no es á cons i uido po el análisis de la economía polí ica, sino po la c í ica de la eligión en cuan o enómeno ideológico que p o oca una comp ensión e ónea, in e ida, de la ealidad y po una c í ica de la eo ía polí ica bu guesa, ejempli icada po Hegel y po la ideología polí ica esul an e del iun o de la Re olución ancesa, que ambién p o oca una comp ensión e ónea e in e ida de la ealidad. En sus p ime os esc i os Ma x se ocupa p imo dialmen e de es os p o- blemas, que si al ez no son ya los que más le in e esan, sí son al menos los que más capaci ado se sien e pa a en en a se con ellos. Y así, en el año 1845, es deci , doce años an es de que Ma x o mule su p ime p oyec o conocido de El Capi al (1), edac a el siguien e p oyec o de eo ía del Es ado bajo el í ulo de La sociedad bu guesa y la e olución comunis a: «1.° His o ia de la génesis del Es ado mode no o la Re olución an- cesa. La supe alo ación del sis ema polí ico - con usión con el Es ado an i- guo. Relación de los e oluciona ios con la sociedad bu guesa. Duplicación de odos los elemen os en el sis ema de la sociedad bu guesa y en el sis ema del Es ado. (1) P oyec o de sep iemb e de 1857 con enido en los G und isse, págs. 28-29. So- b e los di e en es p oyec os de El Capi al, éase R. ROSDOLSKY: Zu En s ehungsge- schich e des Ma xschen Kapi als, omo I, págs. 24 y sigs., F ank u am Main, 1968. 51 JAVIER PÉREZ ROYO 2." La p oclamación de los de echos del homb e y la cons i ución del Es ado. La libe ad indi idual y el pode público. 2." bis. Libe ad, igualdad y unidad. La sobe anía popula . 3.° El Es ado y la sociedad bu guesa. 4.° El Es ado ep esen a i o y la Cha e. El Es ado ep esen a i o cons- i ucional. El Es ado ep esen a i o democ á ico. 5.° La di isión de pode es. Pode legisla i o y pode ejecu i o. 6.° El pode legisla i o y los cue pos legisla i os. Los clubs polí icos. 7.° El pode ejecu i o. Cen alización y je a quía. Cen alización y ci- • ilización polí ica. Sis ema ede a i o e indus ialización. La adminis ación es a al y la adminis ación local. 8.° El pode judicial y el de echo. 8.° bis. La nacionalidad y el pueblo. 9.° Los pa idos polí icos. 9.° bis. El de echo elec o al, la lucha po la sup esión del Es ado y de la sociedad bu guesa» (2). Como puede e se, el p oyec o cons i uye un au én ico p og ama de eo ía del Es ado concebido de la o ma más adicional, si bien ya en su p opio í ulo se es á indicando que la inalidad que se p e ende no es simplemen e •el análisis de la ins ancia polí ica del modo de p oducción capi alis a y su e en ual modi icación, sino la sup esión de la sociedad bu guesa y con ella del Es ado. Sin emba go, ya en es os p ime os esc i os sob e el Es ado —y es o es algo que Ma x lo sub aya á muchos años más a de en el amoso p ólogo a la Apo ación a la c í ica de la economía polí ica, de 1859 (3)— él llega a la conclusión de que la e dad del Es ado, el con enido del Es ado, es á ue a del Es ado, eside en las elaciones que man ienen los indi iduos en la p oducción y ep oducción de sus condiciones ma e iales de exis encia, elaciones que Ma x las comp ende oda ía de o ma muy p imi i a bajo el concep o de p opiedad p i ada sin más. Así, po ejemplo, en la C í ica del De echo del Es ado de Hegel, Ma x esc ibe: «La p opiedad, e c., en esu- midas cuen as, odo el con enido del de echo y el Es ado es, con pocas modi icaciones, el mismo en No eamé ica y en P usia. Po lo an o, allí la República es una simple o ma de Es ado como aquí lo es la Mona quía. El con enido del Es ado yace jue a de es as cons i uciones. Hegel iene, po (2) MARX: MEW, omo 3, pág. 537. (3) MARX: MEW, omo 13, pág. 8. 52 CRITICA DE MARX A LA TEORÍA DEL ESTADO lo an o, azón cuando dice: el Es ado polí ico es la cons i ución, es deci , el Es ado ma e ial no es polí ico» (4). Aho a bien, p ecisamen e po es o, po que las elaciones polí icas no son comp ensibles más que cuando se ha llegado a ene un conocimien o ade- cuado de las elaciones sociales de p oducción sob e las que aquéllas se ele- an, es po lo que la c í ica de la eo ía polí ica bu guesa e ec uada po Ma x en su ob a de ju en ud no puede se una c í ica de ini i a, una c í ica cien í ica de la eo ía del Es ado. Es o no quie e deci , sin emba go, que la c í ica de ju en ud de Ma x a la eo ía polí ica bu guesa sea una c í ica i ele an e, sin in e és. Además del in e és biog á ico e iden e, la p ime a c í ica polí ica de Ma x es de g an impo ancia desde un doble pun o de is a. En p ime luga , po que la c í- ica de Ma x no se desa olla en o no a un pun o i ial, ma ginal, de la eo ía bu guesa, sino en o no a un pun o que pone en cues ión el ca ác e cien í ico de es a úl ima. Y en segundo luga , po que en dicha c í ica Ma x llega a esul ados de ini i os que queda án inco po ados a las apo aciones eó icas básicas del ma xismo, a pesa de que en su ob a pos e io Ma x no uel a a ocupa se de ellos exp esamen e. La p ime a c í ica de Ma x a la eo ía clásica del Es ado no es, po an o, una c í ica e ónea, inco ec a (aunque ambién hay elemen os con los que, como ya indica emos en su momen o, no se puede es a de acue do sob e la base de la ob a de madu ez de Ma x), sino una c í ica insu icien e, que no alcanza oda ía el ni el al que llega á la c í ica ma xis a en El Capi al. Es a p ime a c í ica polí ica se cen a en dos pun os: 1.° En la c í ica del ap io ismo de la eo ía polí ica bu guesa, ejempli icada en la eo ía del Es ado de Hegel. 2.° En la c í ica de la duplicación de las ca ego ías de la eo ía polí ica bu guesa según que se las conside e desde el pun o de Vis a, de la sociedad o desde el pun o de is a del Es ado. Aunque Ma x no se ol e á a ocupa exp esamen e de es os emas, an o en los G und isse como en las Teo ías sob e la plus alía y El Capi al hay ex os que ponen cla a- men e de mani ies o la cong uencia de es a c í ica con la c í ica ma xis a pos e io . Pe o eamos de enidamen e cómo desa olla Ma x es os dos pun os, pa a e has a dónde llega su c í ica y cuáles son los lími es de la misma. (4) MARX: K í ik des Hegelschen S aals ech s, en MEW, omo 1, págs. 232-233. 53 JAVIER PÉREZ ROYO CRITICA DEL APRIORISMO DE LA TEORÍA POLÍTICA BURGUESA. LA CRITICA DEL DERECHO DEL ESTADO DE HEGEL Es e es el ema undamen al y p ác icamen e único de la c í ica de Ma x a la iloso ía del De echo de Hegel desa ollada en el año 1843. La ob a de Ma x K i ik des Hegelschen S aa s ech s se p esen a, an e odo, como un comen a io a los pa ág a os 261-313 de la Rech sphilosophie de Hegel, dedicados al análisis de la sociedad bu guesa y el Es ado. Ma x espe a, po an o, la sis emá ica hegeliana y simplemen e a indicando cuá- les son los e o es o, mejo dicho, el e o de Hegel, ya que no se a a más que de un único e o epe ido a lo la go y a lo ancho de oda su eo ía del Es ado. En consecuencia, y dado el ca ác e cuasi de glosa que iene el ex o de Ma x, puede pa ece a bi a io y esul ado de una gene alización no jus i- icada ex ende la c í ica de Ma x a Hegel a oda la eo ía polí ica bu guesa, como p e endo hace lo en es e a ículo. Si la ob a de Ma x se e ie e an di ec amen e a los pa ág a os de la Rech sphilosophie de Hegel, ¿es legí imo saca su c í ica de es e con ex o y da le alidez gene al? Como espe o demos a a con inuación, pienso que no sólo es así, sino que además es p ecisamen e en es o en lo que eside el alo de la p ime a c í ica de Ma x a Hegel: en que suminis a un mé odo con el que p ocede a la lec u a de la eo ía polí ica bu guesa y pone de mani ies o los e o es en los que és a incu e. En las páginas que siguen no me oy a limi a , pues, a ep oduci la c í ica de Ma x a Hegel, sino que oy a in en a además demos a la alidez del mé odo empleado po Ma x pa a la lec u a de la eo ía polí ica bu guesa en gene al, y a analiza , po úl imo, aquellos pun os de la ob a de madu ez de Ma x en los que uel e a epe i su misma c í- ica de ju en ud, aunque, na u almen e, en o o con ex o. De es a o ma, espe o que al inal quede cla o cuál es la impo ancia de es a p ime a c í ica polí ica de Ma x. A) El ca ác e ap io ís ico de la eo ía polí ica hegeliana Según Ma x, en el desa ollo de su eo ía polí ica Hegel p ocede siguien- do una doble ía. Po una pa e, desc ibe de o ma empí ica la o ma polí- ica es a al conocida como mona quía cons i ucional. Po o a pa e, p esen a 54 CXITICA DE MARX A LA TEORÍA DEL ESTADO es a o ma es a al empí ica como una simple o ma de mani es ación del espí i u obje i o. En consecuencia, a Hegel se le plan ea inmedia amen e el p oblema de las elaciones que han de exis i en e el Es ado empí ico desc i o po él y la idea del Es ado, en e la o ma de mani es ación del espí i u obje i o y el espí i u obje i o mismo. O dicho con o as palab as, a Hegel se le plan ea el p oblema de demos a que lo eal es acional y que lo acional es eal. Sin emba go, con inúa Ma x, Hegel no soluciona ealmen e es e p oble- ma, sino que simplemen e lo soslaya. Hegel, dice Ma x, ele a en p ime luga y de o ma inmedia a la pu a ealidad empí ica al ni el de acionalidad del sis ema especula i o que p e ende da azón de ella, pa a ija después, y de o ma igualmen e inmedia a, como con enido de dicho sis ema especu- la i o, la pu a ealidad empí ica sin más. Hegel se mue e, po an o, en un cí culo icioso, en el que cons an emen e pasa de la ealidad empí ica a la especulación y de la especulación e o na a la ealidad empí ica (5), sin llega a un au én ico conocimien o de es a úl ima y a su ep oducción con- cep ual po ía de pensamien o. Es a es, en esumidas cuen as, la c í ica desa ollada po Ma x en es e p ime esc i o de ju en ud, c í ica que es epe ida una y o a ez a p opó- si o de los di e en es emas ocados po Hegel: elaciones Es ado-sociedad, sobe anía, e c. Po ejemplo, a p opósi o de las elaciones Es ado-sociedad, Hegel esc ibe en el pa ág a o 262 de la Rech sphüosophie: «La Idea eal, el espí i u, que se di ide a sí mismo en las dos es e as ideales de su concep o, la amilia y la sociedad ci il, como en su ini ud, pa a exis i a pa i de su idealidad como espí i u eal in ini o pa a sí, a ibuye de es a mane a a es as es e as la ma- e ia de es a su ealidad ini a, los indi iduos en an o que mul i ud, de o ma que es a a ibución a cada indi iduo apa ece mediada po las ci - cuns ancias, la a bi a iedad y la p opia elección de su de e minación» (6). Y Ma x comen a: «En es e luga , el mis icismo lógico, pan eís a (de Hegel), apa ece muy cla amen e» (7). ¿Po qué? Po que Hegel in ie e po comple o las elaciones en e la ealidad empí ica e dade amen e exis en e y el sis ema especula i o po él cons uido pa a explica p ecisamen e esa ealidad. Y no sólo las in ie e, sino que a con inuación las con unde de mane a inmedia a, p esen ando la ealidad empí ica como acional y dándo- le a la idea como con enido la pu a ealidad empí ica. (5) MARX, op ci ., pág. 241. (6) MARX, op. ci ., pág. 205. (7) MARX, op. ci ., pág. 206. 55 JAVIER PÉREZ ROYO La elación eal —con inúa Ma x— es la siguien e: 'que la a ibución del ma e ial del Es ado a cada indi iduo apa ece mediada po las ci cuns- ancias, la a bi a iedad y la p opia elección de su de e minación'. Es a ea- lidad, es a elación eal, es exp esada po la especulación como o ma de mani es ación, como enómeno. Es as ci cuns ancias, es a a bi a iedad, es a elección de su de e minación, es a mediación eal, es simplemen e la o ma de mani es ación de una mediación que la idea eal ealiza con ella misma y que se desa olla as el elón. La ealidad no es exp esada como ella mis- ma, sino como o a ealidad di e en e. La ealidad empí ica ulga no iene como ley su p opio espí i u, sino un espí i u ajeno; po el con a io, la idea eal no iene una ealidad desa ollada a pa i de sí misma, sino que iene como o ma de exis encia la ealidad empí ica ulga » (8). En luga de p esen a la amilia y la sociedad ci il como las condiciones sine qua non pa a la exis encia del Es ado (9), Hegel decla a que la amilia y la sociedad ci il son es e as del concep o de Es ado, es deci , que es el Es ado el que se di ide en ellas y es el p esupues o de ellas (10). De es a mane a se in ie e la ealidad, lo condicionan e es pues o como lo condicio- nado, lo de e minan e como lo de e minado, y el elemen o p oduc o como el p oduc o de su p oduc o (11). «La ealidad empí ica —concluye Ma x— es acep ada al como es; es ambién exp esada como acional; pe o no es acional po su p opia azón, sino po que la ealidad empí ica en su exis encia empí ica iene un signi- icado di e en e de sí misma. La ealidad de la que se pa e no es concebida en cuan o al, sino como un esul ado mís ico. Lo eal se con ie e en enó- meno, pe o la idea no iene más con enido que es e enómeno. Asimismo la idea no iene más inalidad que la inalidad lógica: 'el se pa a sí espí i u eal in ini o'. En es os pa ág a os es á con enido odo el mis e io de la ilo- so ía del De echo j de la iloso ía hegeliana en gene al» (12). Pe o es en el análisis de la sobe anía donde se pone de mani ies o de la o ma más b u al el cons an e cí culo icioso empi ia-especulación-empi ia en que Hegel incu e. Como es sabido, Hegel echaza exp esamen e la esis de la sobe anía popula oussoniana y la cali ica como uno de «los pensamien os más con- usos a los que si e de base la g ose a noción de pueblo» (13). Asimismo (8) MARX, op. ci ., pág. 206. (9) MARX, op. ci ., pág. 207. (10) MARX, op ci ., pág. 207. (11) MARX, op. ci ., pág. 207. (12) MARX, op. ci ., págs. 207-208. (13) HEGEL: Rech sphilosophie, We ke, omo VII, pág. 447, edición Suh kamp. 56 CRITICA DE MARX A LA TEORÍA DEL ESTADO echaza la posibilidad de que una pe sona mo al, como, po ejemplo, la so- ciedad, la comunidad, sea el i ula de la sobe anía, ya que en és a la pe so- nalidad sólo exis e como «momen o», de o ma abs ac a. La pe sonalidad de o ma conc e a, en la « e dad de su exis encia», sólo puede exis i como pe sona y, en consecuencia, «la pe sonalidad del Es ado sólo es eal en cuan o pe sona, como mona ca-» (14). Esc ibe Hegel: «La sobe anía exis e exclusi amen e en cuan o subje i- idad conscien e de sí misma y en cuan o au ode e minación abs ac a y, en consecuencia, no mo i ada de la olun ad en la que eside la decisión su- p ema. En es o consis e el elemen o indi idual del Es ado en cuan o al, la pe sonalidad sólo como pe sona... El momen o absolu amen e decisi o de la o alidad no es, po lo an o, la indi idualidad en gene al, sino un indi i- duo, el mona ca... La pe sonalidad del Es ado sólo es eal en cuan o pe sona, como mona ca... Una llamada pe sona mo al, po muy conc e a que sea, sólo posee la pe sonalidad como momen o, de o ma abs ac a; no llega, pues, a alcanza Ja e dad de su exis encia; el Es ado, po el con a io, es p ecisamen e es a o alidad en la que los momen os del concep o llegan a alcanza ealidad según su e dad p opia» (15). Y Ma x comen a: «En e dad, únicamen e en la pe sona mo al, sociedad, amilia, e c., la pe sona abs ac a ha dado a su pe sonalidad una exis encia e dade a. Pe o Hegel concibe a la sociedad, a la amilia, e c., y en gene al a la pe sona mo al, no como la ealización de la pe sona empí ica eal, sino como una pe sona eal, que, sin emba go, sólo posee el momen o de la pe - sonalidad de o ma abs ac a. De ahí que, según Hegel, no sea la pe sona eal la que se con ie e en Es ado, sino que es el Es ado el que iene que con e i se en pe sona eal. En luga de conside a que el Es ado es p o- ducido como la sup ema ealidad de la pe sona, como la sup ema ealidad social del homb e, un único homb e empí ico, una pe sona empí ica es p o- ducida como la sup ema ealidad del Es ado. Es a in e sión de lo subje i o en lo obje i o y de lo obje i o en lo subje i o... iene necesa iamen e como esul ado el hecho de que, de o ma ae i ica, una exis encia empí ica es oma- da como la e dad eal de la idea; pues no se a a de conduci la exis encia empí ica a su e dad, sino de conduci la e dad a una exis encia empí ica; y de es a mane a la p ime a que se p esen a es desa ollada como un mo- men o eal de la ideal» (16). El e o de Hegel eside, en consecuencia, en que su pun o de pa ida. (14) HEGEL, op. ci ., pág. 445. (15) HEGEL, op. ci ., págs. 445-447. (16) MARX, op. ci ., págs. 240-241. 57 JAVIER PÉREZ ROYO no es á cons i uido po el homb e eal al como exis e e dade amen e en sociedad y po el análisis de sus elaciones sociales con los demás homb es; de es a o ma se llega ía a ob ene el conocimien o de las ins i uciones que su gen como esul ado de es as elaciones, en e las que des aca como la sup ema de odas el Es ado. Hegel, po el con a io, sigue el camino in e so y p esen a, como dice Ma x, «lo que debe ía se pun o de pa ida como esul ado mís ico y lo que debe ía se esul ado acional como pun o de pa ida mís ico» (17). No es el desa ollo de las elaciones en e los indi i- duos ealmen e exis en es el que conduce al Es ado, sino que es el Es ado como pun o de pa ida el que conduce a su enca nación en un indi iduo pa icula . Na u almen e, a pa i de es e momen o odas las ca ac e ís icas especí- icas de es e indi iduo pa icula , del mona ca, se con ie en en ca ac e ís- icas especí icas de la idea, del Es ado. El con enido del Es ado no es más que la pu a exis encia empí ica de una pe sona indi idual. La ep oducción del Es ado depende de la ep oducción del mona ca. El ac o sexual de és e median e el cual c ea a su hijo-mona ca es el ac o sup emo del Es ado. La idea del Es ado no iene más con enido que la exis encia animal del mona ca, o la exis encia del mona ca como animal que nace, i e, se ep oduce y mue e se con ie e en el con enido del Es ado. «La he encia del p íncipe —dice Ma x— su ge de su concep o. El p ín- cipe ha de se la pe sona especí icamen e di e en e de odo el géne o, de odas las demás pe sonas. Aho a bien, ¿qué es en úl ima ins ancia y de mane a conc e a lo que di e encia a una pe sona de odas las demás? El cue po. La unción más impo an e del cue po es la ac i idad sexual. El más impo an e ac o cons i ucional del ey es, en consecuencia, su ac i idad sexual, pues median e ella hace un ey y pe pe úa su cue po. El cue po de su hijo es la ep oducción de su p opio cue po, la c eación de un cue po egio» (18). El a gumen o de Ma x es, pues, de una cla idad me idiana. La única o ma de ob ene un conocimien o cien í ico de la sociedad consis e en pa i de las elaciones eales que man ienen los indi iduos en ella, pa a ob ene median e el análisis aquellos elemen os más simples, gene ales y abs ac os que en an en la composición de dichas elaciones y ep oduci las después como unas elaciones concep ualmen e o denadas y exp esadas en ca ego ías simples y gene ales. Si, po el con a io, se abs ae, se p escinde de es as elaciones sociales eales y se cons uye ap io ís icamen e un sis ema especu- la i o pa a explica las, a lo único a que se llega es a con undi cons an e- (17) MARX, op. ci ., pág. 242. (18) MARX, op. ci ., pág. 242. 58 CRITICA DE MARX A LA TEORÍA DEL ESTADO men e la pu a ealidad empí ica y el sis ema especula i o, ele ando la p i- me a a la ca ego ía de acional de o ma inmedia a y dándole al segundo como con enido la pu a ealidad empí ica. El ma e ialismo más ulga cae en el idealismo más ex emo y el idealismo más ex emo en el ma e ialismo más ulga . Es a conclusión de Ma x en su análisis c í ico de la Rech sphilosophie de Hegel no es á exp esada, sin emba go, de o ma gene al, sino que, como he dicho an es, es á exp esada en la o ma de glosa, de comen a io a la ob a de Hegel. Es una c í ica que es á exp esada además en una ob a que iene odas las ca ac e ís icas de un ajus e de cuen as pe sonal de Ma x con Hegel, absolu amen e necesa io pa a con inua el p oceso de o mación y elabo ación de su p opia eo ía, pe o que no pa ece p e ende i más allá. Queda, po an o, po esol e la cues ión de si la c í ica de Ma x a Hegel ecién expues a puede se ex endida a la eo ía polí ica bu guesa en gene al o no, que paso a analiza a con inuación. B) El ca ác e ap io ís ico de la eo ía polí ica bu guesa en gene al En ealidad, pa a esol e adecuadamen e es a cues ión es an e odo nece- sa io de e mina con p ecisión cuáles son los é minos del p oblema. Sólo en onces pod emos calib a el alcance de la c í ica de Ma x a Hegel y si es o no ex ensible a la eo ía polí ica bu guesa en gene al. Pues bien, como es sabido, el p oblema básico y undamen al al que ha de hace en e la eo ía polí ica es a al y que la di e encia de la eo ía polí ica p ees a al es el del ca ác e no na u al, a i icial, del Es ado, el hecho de que el pode polí ico es a al no es algo e iden e, que se explica po sí mismo, sino algo que hay que demos a po qué es necesa io, po qué debe exis i (19). Es e p oblema es á de e minado po el hecho de que los indi iduos en la sociedad capi alis a no es án inculados po elaciones de sup a y subo dina- ción polí ica, sino que se elacionan en cuan o indi iduos con el mismo s a us ju ídico o mal, en cuan o indi iduos lib es e iguales. El pode de las pe so- nas sob e las pe sonas, las elaciones de seño ío y se idumb e no es án p e- supues as, sino que es án exp esamen e excluidas de las elaciones de p o- ducción capi alis as. Aho a bien, una ez de inidos odos los indi iduos sin excepción como ciudadanos, es deci , como indi iduos lib es e iguales, es e iden e que las (19) JAVIER PÉREZ ROVO: LOS p oblemas básicos de la eo ía del Es ado, Se i- lla, 1977, págs. 33 y sigs. 59 JAVIER PÉREZ ROYO ción, de «la in uición y la ep esen ación» (36), y pun o de llegada del p o- ceso de exposición. En cuan o pun o de pa ida, la ealidad empí ica es una o alidad caó ica en la que pa ece que nada ocu e de mane a necesa ia, según leyes sociales, sino que odo pa ece o ui o y acciden al. En cuan o pun o de llegada, la ealidad empí ica es una o alidad conocida cien í ica- men e, a iculada en sus di e en es ni eles y exp esada en ca ego ías sim- ples y gene ales. El pun o de pa ida y el pun o de llegada son, po un lado, los mismos, pe o, po o o, no lo son. En e ambos se inse a el p oceso me- diado de la eo ía cien í ica, que pe mi e, a pa i del análisis conc e o de una ealidad conc e a, llega pos e io men e al conocimien o y exposición cien í ica de dicha ealidad. Po el con a io, pa a la eo ía polí ica bu guesa la ealidad empí ica conc e a no es mediada cien í icamen e, sino que es in e p e ada a pa i de un modelo especula i o ap io ís icamen e cons uido, que a lo único que con- duce es a ep oduci la pos e io men e en su inmedia ez. La ealidad empí ica conc e a a la que se llega como esul ado es la misma de la que se enía que habe pa ido, po que el sis ema especula i o cons uido pa a da azón de ella no iene más con enido que dicha ealidad empí ica. El p oceso de mediación cien í ica de la ealidad es á, pues, ausen e y lo único que exis e es la con usión inmedia a en e la ealidad empí ica y el sis ema especu- la i o. Pe o además de es e análisis gene al del ap io ismo y de sus consecuen- cias pa a una exposición cien í ica, hay algunos pasajes de la ob a de ma- du ez de Ma x en los que se aplica a la eo ía económica clásica la misma c í ica e ec uada a Hegel en 1843. Así, po ejemplo, en Las líneas undamen ales (G und isse), a p opósi o de la dis inción de Rica do en e capi al ijo y capi al ci culan e «según que el capi al sea más o menos pe ecede o, es deci , según que enga que se ep oducido con más o menos ecuencia en un iempo dado», Ma x co- men a: «Según es o, una ca e e a se ía capi al ijo, mien as que el ca é se ía capi al ci culan e. El ma e ialismo ulga de los economis as, que les lle a a conside a las elaciones sociales de p oducción de los homb es y las de- e minaciones que eciben las cosas en cuan o subsumidas bajo es as ela- ciones como ca ac e ís icas na u ales de las cosas, es un idealismo igualmen- e ulga , un e ichismo, que con ie e a las cosas elaciones sociales como sus de e minaciones inmanen es y que, en consecuencia, las mi i ica» (37). Y en las Teo ías sob e la plus alía, a p opósi o de la con usión en e la plus- (36) MARX: G und isse, pág. 22. (37) MARX: G und isse, pág. 579. 66 CRITICA DE MARX A LA TEORÍA DEL ESTADO alía y el bene icio po la economía clásica, Ma x uel e a epe i el mismo a gumen o: «Pues o que Adam (Smi h) —dice Ma x— no desa olla la plus- alía exp esamen e en la o ma de una ca ego ía de e minada di e en e de sus o mas pa icula es, él la con unde di ec amen e y de o ma inmedia a con la ca ego ía más desa ollada de bene icio. De aquí p oceden una se ie de inconsecuencias, con adicciones no esuel as e incong uencias, que los i- ca dianos in en an soluciona escolás icamen e median e juegos de palab as. El empi ismo ulga se ans o ma en alsa me a ísica, en alsa escolás ica, que se a o men a po hace de i a enómenos empí icos i e u ables di ec^ amen e de la ley gene al o po explica los median e una simple abs ae^- ción o mal» (38). Aunque el con ex o en que Ma x desa olla es a c í ica del ap io ismo es di e en e del de su época de ju en ud, la conclusión desde un pun o de is a me odológico es la misma. Es, pues, lógico pensa que Ma x con inuaba es ando plenamen e de acue do con el p incipio me odológico desa ollado en su c í ica a Hegel. La esis de Ma x de que la ealidad empí ica que no es mediada cien í icamen e uel e a ep oduci se de o ma inmedia a en la eo ía especula i a que p e ende explica la, es la p ime a, c onológicamen e hablando, de las apo aciones de ini i as de la eo ía ma xis a. Se a a de una esis que, como espe o haya quedado cla o as la exposición, a mucho más allá de la simple c í ica a la eo ía polí ica de Hegel y iene un alcance más gene al. II I.A DUPLICACIÓN DE LAS CATEGORÍAS DE LA TEORÍA POLÍTICA BURGUESA Es e es el segundo pun o en o no al cual se desa olla la p ime a c í ica de Ma x a la eo ía polí ica bu guesa. Según Ma x, la eo ía polí ica bu gue- sa es incapaz de explica uni a iamen e las elaciones sociales capi alis as y se e obligada a escindi la sociedad bu guesa del Es ado y a da le un ca ác- e ambi alen e a odas sus ca ego ías, según que se apliquen a la p ime a o al segundo. De es a mane a llega a cons ui una eo ía de la emancipación humana exclusi amen e o mal, una eo ía de la libe ad basada en los de e- chos na u ales del indi iduo, que cons i uye el elemen o ideológico más im- po an e en la jus i icación del modo de p oducción capi alis a. En el análi- (38) MARX: Theo ien iibe den Meh we , en ME'W, omo 26, 1, págs. 60-61. 67 JAVIER PÉREZ ROYO sis c í ico de es a ideología consis e la segunda apo ación de la ob a de ju en ud de Ma x. Y si en la p ime a es la ob a de Hegel la que le si e de pun o de e e- encia, en la segunda es básicamen e la Re olución ancesa y Rousseau lo que iene en men e. En e ec o, como es sabido, Rousseau dis ingue en oda su ob a a los indi iduos en cuan o homb es y en cuan o ciudadanos y explica cómo los indi iduos en la p ime a de e minación pueden ene , y de hecho ienen, o- lun ades di e en es y con apues as y, sin emba go, es os mismos indi iduos en cuan o ciudadanos ienen que ene la misma olun ad, la olun ad ge- ne al. Rousseau llega incluso a in ui el ca ác e de clase del Es ado y la con adicción que exis e en equipa a o malmen e a los homb es en cuan o ciudadanos y en deja los en si uación de desigualdad en cuan o homb es. «De hecho —dice Rousseau—, las leyes son siemp e ú iles a los que poseen y dañan al que nada iene; de donde se sigue que el Es ado social no es en ajoso a los homb es sino en an o odos poseen algo y no ca ece de odo pe sona alguna» (39). Pe o Rousseau no pasa de es a in uición y oda su eo ía polí ica es á cons uida sob e la base de la conside ación del indi i- duo como ciudadano, como copa ícipe de la olun ad gene al sin más. Lo mismo ocu e con los es an es eó icos bu gueses del Es ado. Hobbes, po ejemplo, desc ibe en el Behemo h de o ma p ecisa, aunque udimen a- ia, los mecanismos de la explo ación capi alis a inicial en la Ingla e a del siglo x n (40) y es pe ec amen e conscien e de las di e encias exis en es en e los indi iduos y de la desigualdad eal de su o una. Sin emba go, a la ho a de elabo a su eo ía polí ica es as di e encias no apa ecen po nin- gún lado, sino que son canceladas de la mane a más absolu a. Los indi i- duos son odos lib es, iguales, son odos ciudadanos y la única au o idad que exis e po encima de odos ellos, igual pa a odos, es la del Es ado. Es o es lo único que cuen a. P ecisamen e es a con aposición en e la exis encia de con adicciones empí icamen e cons a ables y la cancelación de las mismas al ni el de la ins ancia polí ica a a cons i ui el segundo de los emas en el que se a a cen a la c í ica de ju en ud de Ma x. La c í ica de Ma x a di igida con a lo que él llama la «duplicación» de los elemen os de la eo ía polí ica bu guesa, según se los conside e desde el pun o de is a de la ealidad, es deci , desde el pun o de is a de la sociedad bu guesa, o desde el pun o de is a de la idea, es deci , desde el pun o de is a del Es ado. (39) ROUSSEAU, op. ci ., pág. 39. (40) HOBBES: Behemo h, Wo ks, omo VI, págs. 320-321. 68 CRITICA DE MARX A LA TEORÍA DEL ESTADO Esc ibe Ma x: «El Es ado en cuan o Es ado anula, po ejemplo, la p o- piedad p i ada; el homb e decla a la p opiedad p i ada como abolida de un modo polí ico cuando sup ime el censo de o una pa a el de echo de su agio ac i o y pasi o, como se ha hecho ya en muchos Es ados no eame- icanos. Hamil on in e p e a con oda exac i ud es e hecho desde un pun o de is a polí ico cuando dice: 'La g an masa ha iun ado sob e los p o- pie a ios y la iqueza del dine o.' ¿Acaso no se sup ime la p opiedad p i ada idealmen e cuando el no p opie a io se con ie e en legislado de los que lo son? El censo de o una es la úl ima o ma polí ica de econocimien o de la p opiedad p i ada» (41). «Sin emba go —con inúa Ma x—, la anulación polí ica de la p opie- dad p i ada no sólo no des uye la p opiedad p i ada, sino que, lejos de ello, la p esupone. El Es ado anula a su modo las di e encias de nacimien o, de es ado social, de cul u a y de ocupación, al decla a el nacimien o, el es a- do social, la cul u a y la ocupación del homb e con di e encias no polí icas, al p oclama a odo miemb o del pueblo, sin a ende a es as di e encias, como copa ícipe po igual de la sobe anía popula , al a a a odos los elemen os de la ida eal del pueblo desde el pun o de is a del Es ado. El Es ado polí ico acabado es po su esencia la ida gené ica de homb e po oposición a su ida ma e ial. Todas las p emisas de es a ida egoís a pe manecen en pie al ma gen de la es e a del Es ado, en la sociedad bu guesa, pe o como cualidades de és a. Allí donde el Es ado polí ico ha alcanzado su e dade o desa ollo lle a el homb e no sólo en el pensamien o, sino en la ealidad, en la ida, una doble ida: una celes ial y o a e enal, la ida en la comu- nidad polí ica, en la que se le conside a como se colec i o, y la ida en la sociedad bu guesa, en la que ac úa como homb e p i ado, conside a a los o os homb es como medio, se deg ada a sí mismo como medio y se con- ie e en jugue e de pode es ex años» (42). La eo ía polí ica bu guesa no esuel e, po an o, la con aposición en e Es ado y sociedad bu guesa, sino que la deja subsis i en cuan o al, sin explica la. La libe ación del indi iduo po pa e de la eo ía polí ica bu - guesa no es, en consecuencia, más que una libe ación o mal, ideal, ob enida median e la sup esión de uno de los é minos de la con aposición: la so- ciedad bu guesa que es dejada de lado en cuan o es e a no polí ica. No se a a, po an o, de una emancipación eal del indi iduo, de una libe ación au én ica, sino de una emancipación ideal que en luga de conduci a su (41) MARX: Zu Juden age, en MEW, omo 1, pág. 354. (42) MARX, op. ci ., págs. 354-355. 69 JAVIER PÉREZ ROYO emancipación e ec i a ocul a las condiciones del p oblema y hace más di- ícil la consecución de es a úl ima. «La emancipación polí ica —dice Ma x— es la educción del homb e, po una pa e, a miemb o de la sociedad bu guesa, al indi iduo egoís a in- dependien e, y po o a, al ciudadano, a la pe sona mo al» (43). Po el con a io, pa a Ma x « oda emancipación es la econducción del mundo humano al homb e mismo» (44) y, en consecuencia, «únicamen e cuando el homb e indi idual eal uel e a apode a se del ciudadano abs- ac o y en cuan o homb e indi idual, en su ida empí ica, en su abajo indi idual, en sus elaciones indi iduales, se ha con e ido en se gené ico, únicamen e cuando el homb e ha econocido y o ganizado sus ue zas p o- pias como ue zas sociales y, en consecuencia, la ue za social no se sepa a ya de él en la o ma de ue za polí ica, únicamen e en onces se ha consu- mado la emancipación humana» (45). La simple emancipación polí ica no sólo no supone la emancipación o al del indi iduo, sino que, al con a io, p esupone unas elaciones socia- les an agónicas a las que los indi iduos es án some idos independien emen e de su olun ad. La emancipación social, sin emba go, sí implica la emanci- pación no sólo polí ica, sino o al del indi iduo, en la medida en que su- pone la a monización eal —y no sólo o mal— del indi iduo y el géne o, la iden i icación o al del indi iduo en cuan o homb e y del indi iduo en cuan o miemb o de una comunidad, en cuan o ciudadano. Los in e eses de los indi iduos dejan de se in e eses an agónicos pa a con e i se en in e- eses a mónicos. En consecuencia, los in e eses gene ales no ienen po qué di e encia se de los in e eses pa icula es e independiza se en el Es ado. Es a c í ica de Ma x es impo an e po un doble mo i o. En p ime luga , po que indica con p ecisión cuáles son los lími es de la emancipa- ción humana sob e la base de unas elaciones sociales de p oducción an- agónicas. La emancipación humana en es as condiciones no puede se una emancipación eal, sino que sólo puede se una emancipación polí ica, o - mal. De es a mane a se pone de mani ies o la inconsis encia de la ideología bu guesa jus i icado a de la sociedad capi alis a en cuan o undamen o del desa ollo úl imo y de ini i o de la libe ad humana. Pe o, en segundo luga , es impo an e po que desplaza de ini i amen e el cen o de la cues ión del análisis de la ins ancia polí ica del modo de p o- (43) MARX, op. ci ., pág. 370. (44) MARX, op. ci ., pág. 370. (45) MARX, op. ci ., pág. 370. 70 CRITICA DE MARX A LA TEORÍA DEL ESTADO ducción capi alis a, del análisis del Es ado, al análisis de la ana omía de la sociedad bu guesa, a la economía polí ica, sen ando de es a o ma las p e- misas pa a un conocimien o co ec o de la sociedad bu guesa en su conjun o y pa a una explicación uni a ia de odas las elaciones sociales capi alis as a pa i de las elaciones de p oducción. Sin emba go, a pesa de es os dos acie os capi ales de la c í ica de ju- en ud de Ma x, dicha c í ica es oda ía muy insu icien e. Y lo es sob e odo po que Ma x se limi a simplemen e a cons a a la duplicación de las ca ego ías de la eo ía polí ica bu guesa, a pone de mani ies o que en su explicación del Es ado p escinde po comple o de la sociedad bu guesa y a in e i los é minos del p oblema: emancipación social en luga de eman- cipación polí ica. Pe o Ma x no explica en absolu o po qué la eo ía polí ica bu guesa incu e en es a duplicación, po qué como consecuencia di ec a de las elaciones sociales de p oducción capi alis a se iene que p oduci nece- sa iamen e esa con aposición en e sociedad y Es ado y, inalmen e, ampo- co explica cuáles son las condiciones necesa ias pa a que se p oduzca la emancipación social. La c í ica de Ma x, que sigue la misma línea de la c í ica de Feue bach a Hegel, u iliza como ca ego ía básica el concep o de alienación. Se oma como pun o de pa ida una hipo é ica esencia humana y se comp ueba que en el mundo ac ual dicha esencia humana se halla alienada a di e en es ni- eles. Alienación eligiosa, que se aduce en el hecho de c ee que el homb e es c eado po Dios, cuando en ealidad es Dios el que es c eado po el homb e: «La c í ica de la eligión —dice Ma x— es el p esupues o de oda c í ica... El undamen o de la c í ica a eligiosa es el siguien e: el homb e hace la eligión, la eligión no hace al homb e» (46). Alienación polí ica, que se aduce en la c eencia en la libe ación ideal del homb e en el Es ado: «La misión de la his o ia —añadi á Ma x— consis e, pues, una ez que se ha desenmasca ado la o ma de san idad de la au oenajenación humana, en desenmasca a la au oenajenación en sus o mas no san as. La c í ica del cielo se con ie e con ello en la c í ica de la ie a, la c í ica de la eligión en la c í ica del de echo, la c í ica de la eología en la c í ica de la polí i- ca» (47). Alienación económica, que se aduce en el hecho de que «el a- bajado es más pob e cuan o más iqueza p oduce, cuan o más c ece su p oducción en po encia y en olumen. El abajado se con ie e en una me cancía an o más ba a a cuan o más me cancías p oduce. La des alo iza- do) MARX: Zu K i ik des Hegelschen Rech sphilosophie, en MEW, omo 1, pág. 378. (47) MARX, op. ci ., pág. 379. 71 JAVIER PÉREZ ROYO ción del mundo humano c ece en azón di ec a de la alo ización del mundo de las cosas...; el obje o que el abajado p oduce, su p oduc o, se le en- en a como un se ex año, como un pode independien e del p oduc- o » (48). La solución de es a iple alienación la encuen a Ma x en una e olu- ción comunis a, ya que, según él, «el comunismo (se p esen a) como la su- pe ación posi i a de la p opiedad p i ada en cuan o au oex añamien o del homb e y, po ello, ap opiación eal de la esencia humana po y pa a el homb e; ... (el comunismo) es la e dade a solución del con lic o en e el homb e y la na u aleza, en e el homb e y el homb e, la solución de ini i a del li igio en e exis encia y esencia, en e obje i ación y au oa i mación, en e libe ad y necesidad, en e indi iduo y géne o. Es el enigma esuel o de la his o ia y sabe que es la solución» (49). Pa a Ma x, po an o, el comunismo no es oda ía exclusi amen e una o ma de o ganización social sob e la base de unas elaciones de p oduc- ción de e minadas, que ha de impone se necesa iamen e a pa i de las e- laciones sociales capi alis as y como consecuencia del desa ollo de las con- adicciones con enidas en es as úl imas, sino que el comunismo es an e odo un ins umen o pa a la ecupe ación po pa e del p ole a iado de la esencia humana, que se halla alienada en la iple es e a de la eligión, la polí ica y la economía. La c í ica de Ma x se basa en una ap eciación empí ica de la ealidad y en la cons a ación de sus de iciencias y exp esa simplemen e el deseo de la supe ación de las mismas y de su sus i ución po o a más pe ec a. Pe o po su mismo plan eamien o es incapaz de llega a una solución con in- cen e. Y ello po a ios mo i os. En p ime luga , po que Ma x u iliza en es a c í ica un concep o absolu amen e ideológico y, po an o, an icien í ico, como es el de esencia humana. En cie a medida, Ma x p ocede de o ma simila , aunque con una inalidad comple amen e opues a, a como p ocedía la eo ía polí ica bu guesa. Pa a és a la na u aleza humana e a el ins umen o con el que se demos aba la necesidad de las elaciones sociales capi alis as. Pa a Ma x la esencia humana es el ins umen o con el que se demues a p ecisa- men e lo con a io: la necesidad de la des ucción de es as elaciones socia- les. En consecuencia, si an es dije que és e e a un p ocedimien o no cien í ico, (48) MARX: Ókonomisch-philosophische Manusk ip e, en MEW E ganzungsband, E s e Teil, pág. 511. (49) MARX, op. ci ., pág. 536. 72 CRITICA DE MARX A LA TEORÍA DEL ESTADO no a a deja de se lo po el hecho de que la inalidad que se pe sigue sea di e en e. En segundo luga , po que el análisis que hace Ma x de las elaciones de p oducción capi alis a es oda ía comple amen e insu icien e. Dicho aná- lisis se cen a de o ma exclusi a en la p opiedad p i ada, que es la ca ego ía en la que se condensan, según Ma x, odas las o mas de la alienación hu- mana. Más que como una ca ego ía de análisis económico, la p opiedad apa ece como una ca ego ía me a ísica en la que se exp esa la an í esis de la esencia humana. De ahí que el comunismo no enga o o con enido que la pu a negación de la p opiedad p i ada, y de ahí ambién que bas e la sup esión de es a úl ima pa a ecupe a la esencia humana. «.La p opiedad p i ada ma e ial, inmedia amen e angible —dice Ma x—„ es la exp esión ma e ial angible de la ida humana alienada Su mo imien o —la p oducción y el consumo— es la mani es ación angible del mo imien o de oda la p oducción que ha exis ido has a el momen o, es deci , de la ealización de la ealidad del homb e. La eligión, la amilia, el Es ado, el De echo, la mo al, la ciencia, el a e, e c., son sólo o mas pa icula es de la p oducción y caen bajo su ley gene al. La sup esión posi i a de la p o- piedad p i ada, en cuan o ap opiación de la ida humana, es, en consecuen- cia, la sup esión posi i a de oda alienación, es deci , el e o no del homb e de la eligión, la amilia, el Es ado, e c., a su exis encia humana, es deci ,, social» (50). El azonamien o de Ma x es pu amen e au ológico. Pues o que se da po supues o que esencia humana y comunismo son é minos sinónimos, la p o- piedad p i ada es p esen ada como la an í esis de la esencia humana. O ex- p esado de o a mane a: pues o que la p opiedad p i ada es de inida como la an í esis de la esencia humana, la ecupe ación de la esencia humana iene que mani es a se necesa iamen e como la sup esión de la p opiedad p i a- da, como comunismo. Ma x no explica odo es o, sino que simplemen e lo exp esa como si ue a algo e iden e. De ahí que la c í ica que Ma x di ige en es a época a la economía bu - guesa en los Manusc i os de 1844 pueda se u ilizada pe ec amen e con a él. «La economía polí ica —dice Ma x— pa e del hecho de la p opiedad p i ada. No nos la explica. Ella ap ehende el p oceso ma e ial que e ec úa la p opiedad p i ada en la ealidad en ó mulas gene ales y abs ac as, que pos e io men e ienen igencia pa a ella como leyes. Ella no comp ende es as leyes, es deci , no mues a cómo p oceden de la esencia de la p opiedad p i ada. La economía polí ica no nos da ninguna in o mación sob e el un- (50) MARX, op. ci ., pág. 537. 73 JAVIER PÉREZ ROYO damen o de la di isión de abajo y capi al, de capi al y ie a. Cuando de- e mina, po ejemplo, la elación del sala io con el bene icio del capi al, iene igencia pa a ella como a gumen o úl imo el in e és del capi alismo; es deci , p esupone lo que debe desa olla » (51). En ealidad, Ma x no ol e á a epe i es a c í ica a la economía clásica, sob e odo po lo que a la cues ión de hon adez cien í ica se e ie e (52). Y a deci e dad, es a c í ica es mucho más aplicable a la eo ía económica de Ma x de es a época que a la economía bu guesa. Es Ma x el que pa e de la esencia humana como de un da o sin explica lo. Es Ma x el que pos e io - men e desc ibe la ealidad empí ica pa a llega a la conclusión de que es á en con adicción con la esencia humana. Y es Ma x, inalmen e, el que u i- liza el in e és del abajado como a gumen o úl imo que jus i ica su con- clusión. Piénsese, po ejemplo, en el siguien e pasaje de los Manusc i os del 44: «Cuando la economía polí ica a i ma que la demanda y la o e a se cub en, ella ol ida inmedia amen e que, según su p opia a i mación, la o e a de homb es siemp e supe a a la demanda y que, en consecuencia, en el e- sul ado esencial de oda p oducción —en la exis encia del homb e— la des- p opo ción en e demanda y o e a ob iene su exp esión más decisi a» (53). La esis de pa e de la economía bu guesa ace ca de la coincidencia en e la o e a y la demanda — esis de la que Ma x se ocupa exp esamen e en múl- iples luga es de su eo ía económica pos e io (54)— no es e ónea po que .sea incong uen e con las elaciones de p oducción capi alis as. Al con a io, Ja alidez de la esis en gene al es algo que se acep a. Dicha esis es c i icada simplemen e po que con adice los in e eses de la clase abajado a, en la medida en que és a es la única me cancía pa a la que demanda y o e a no coinciden. La al a de consis encia del a gumen o es pa en e. CONCLUSIÓN Resumiendo lo expues o has a el momen o, se pod ía deci que la p i- me a c í ica de Ma x a la eo ía polí ica clásica es impo an e desde a ios pun os de is a. En p ime luga , po que con iene una c í ica del ap io ismo de la eo ía polí ica bu guesa que pone en cues ión el ca ác e cien í ico de es a úl ima. En segundo luga , po que pone de mani ies o la incapacidad (51) MARX, op. ci ., pág. 510. (52) MARX: Theo ien übe den Meh we , en MEW, omo 26, 3, págs. 445 y 491. (53) MARX: Ókonomlsch-philosophische Manusk ip e, pág. 554. (54) MARX: G und isse, pág. 315. 74 CRITICA DE MARX A LA TEORÍA DEL ESTADO de la eo ía polí ica bu guesa de explica uni a iamen e el modo de p oduc- ción capi alis a y la necesidad consiguien e de duplica odas sus ca ego ías según se apliquen a la sociedad o al Es ado. Y en e ce luga , po que des- plaza el cen o de a ención en el es udio del modo de p oducción capi alis a del Es ado a la sociedad, de la polí ica a la economía, con lo que sien a las bases pa a una comp ensión co ec a del modo de p oducción capi alis a en su conjun o y, en consecuencia, ambién del Es ado en cuan o esumen de las con adicciones que se p esen an en las elaciones sociales de p oducción bu guesas. Pe o es a p ime a c í ica de Ma x con iene ambién pun os débiles, incom- pa ibles con el desa ollo de la ob a pos e io de Ma x. Dichos pun os es án •cons i uidos po los in en os de Ma x de o ece una al e na i a p opia, una solución posi i a di e en e a la o ecida po la eo ía bu guesa. Si el Es ado ha de se comp endido como esumen de las con adicciones de la sociedad bu guesa, el conocimien o de dichas con adicciones ha de se p e io a su esumen. Y es e conocimien o Ma x no lo ha llegado a adqui i oda ía •en los años cua en a. La c í ica de ju en ud de Ma x es, po an o, una c í ica p epa a o ia •del desa ollo de la c í ica ma xis a pos e io . Una ez que ha pues o de mani ies o cuáles son los e o es, undamen almen e de ipo me odológico, •en que la eo ía polí ica bu guesa incu e, el e eno ha quedado despejado pa a in en a soluciona de o ma posi i a los p oblemas básicos de la eo ía del Es ado, los p oblemas obje i os que plan ea la exis encia del Es ado en cuan o o ma polí ica. Pa a es o hab ía que espe a a El Capi al. 75