scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Francisco Corona Bustamante: sus traducciones, diccionarios y demás obras (segunda parte)

Bruña Cuevas, Manuel

Abstract

Corona Bustamante es el autor de un gran diccionario bilingüe francés-español (1882-1901). Pero también publicó otras obras menores que merecen nuestro interés. Dado que nunca se ha estudiado el conjunto de su producción, en este artículo analizamos por orden cronológico las publicaciones que se le deben, con especial atención a las relacionadas con las lenguas vivas.

Full text

Francisco Corona Bustamante: sus traducciones, diccionarios y demás obras (segunda parte)1 RESUMEN: Corona Bustamante es el autor de un gran diccionario bilingüe francés-español (1882- 1901). Pero también publicó otras obras menores que merecen nuestro interés. Dado que nunca se ha estudiado el conjunto de su producción, en este artículo analizamos por orden cronológico las publicaciones que se le deben, con especial atención a las relacionadas con las lenguas vivas. PALABRAS CLAVE: lexicografía bilingüe, diccionarios bilingües, manuales de conversación, guías de conversación, teatro del XIX. ABSTRACT: Corona Bustamante is the author of a large French-Spanish dictionary (1882-1901). But he also published other minor works that deserve our interest. Since his entire production has never been studied, in this article we analyze his publications in chronological order, with particular attention to those relating to modern languages. KEY WORDS: bilingual lexicography, bilingual dictionaries, conversational manuals, phrasebooks, 19th century theater. 1 La primera parte de este estudio apareció en Archivum, 63, 2013, págs. 97- 122. Archivum, LXIV, 2014, pp. 45-76 Recibido: 4/04/2014 Aceptado: 14/07/2014 Manuel Bruña Cuevas AO LXIV46 1. – El Diccionario francés-español de Corona Bustamante apareció en 18822, editado por Hachette. Su publicación suponía de nuevo3 una lesión directa de los intereses de Garnier, editorial con la que Corona había venido colaborando desde su llegada a Francia: era principalmente con el monumental Nuevo diccionario francés-español y español-francés de V. Salvá, J. B. Guim y F. de P. Noriega con el que entraría en competencia directa. Como hemos visto en la primera parte de este artículo, Garnier lo lanzó por primera vez en 1856, siendo innegables su celebridad y buena venta, tanto en versión gran formato como en la de bolsillo4. De hecho, es seguramente esa la razón por la que Garnier nunca encargó a Corona Bustamante un diccionario francés-español de grandes proporciones, mientras que sí le encomendó uno inglésespañol de esas características tras haberle encargado el de bolsillo5. Pero lo que Garnier no podía ofrecer a Corona Bustamante, Hachette estaba en condiciones de brindárselo. Qué duda cabe de que, al aceptar la composición de una ingente obra lexicográfica francoespañola para Hachette, mal podía atender Corona a lo que muy posiblemente vería como una obra menos adecuada para el aprovechamiento de sus capacidades como traductor del francés al español y de su dilatada estancia en Francia, o sea, mal 2 Por una inadvertencia que tiene su origen en Antonio Palau y Dulcet (Manual del librero hispanoamericano, Barcelona, Librería Anticuaria, 1923-1927, nº 62347), la primera edición del diccionario de Corona aparece equivocadamente en algunos catálogos o estudios con fecha de 1881; por ejemplo, en Fabbri, Maurizio: A Bibliography of Hispanic Dictionaries, Imola, Galeati, 1979, nº 1225 y en Cazorla Vivas, M. C.: “Lexicografía plurilingüe del siglo XIX”, Lengua española, III-Los diccionarios del español, Manuel Alvar Ezquerra, ed., E-Excellence - www.liceus.com, p. 6. 3 Véase el apartado 7 de la primera parte de este artículo (Archivum, 63, 2013, págs. 120-122). 4 En 1876 había aparecido la sexta edición del Salvá gran formato; en 1880 aparecerá la séptima, continuándose posteriormente las reediciones también tras la salida del diccionario de Corona. 5 Véase el apartado 6 de la primera parte de este artículo (Archivum, 63, 2013, págs. 116-119). Francisco Corona Bustamante: sus traducciones ...AO LXIV 47 podía atender a la elaboración del gran bilingüe inglés-español que Garnier le había encargado. Por otra parte, si Garnier había tenido noticias de que Corona Bustamante estaba preparando un diccionario francés-español en gran formato para Hachette, comparable al de Salvá, mal podía mantenerlo a su servicio. No sabemos si fue la enemistad con Garnier lo que llevó a Corona a trabajar para Hachette o si fue el trabajar para Hachette lo que lo enemistó con Garnier, pero el hecho es que, una vez publicado su Diccionario francés-español en 1882, Corona nunca volvió a aparecer como traductor al español de una obra publicada en primera edición por Garnier6. Ciertamente, aún apareció a su nombre una traducción, pero salió en la editorial a la que estaba unido desde los años setenta, es decir, en Hachette; nos referimos a Mi abuelito (1890), obra para niños ampliamente ilustrada con grabados al igual que el original en francés de Jules Girardin, Grand-père (1880), también publicado por Hachette. El diccionario francés-español de Corona Bustamante sustituirá en la editorial Hachette al que esta venía editando desde 1858, es decir, el de José da Fonseca, bastante original pero poco adaptado a los nuevos tiempos7. Contrariamente al de Salvá, el de Fonseca, que no era propiamente de bolsillo, tampoco era de carácter enciclopédico, lo cual parecería por entonces que debía ser el carácter propio de un amplio diccionario bilingüe tras el ejemplo dado por el de Salvá/Guim/Noriega y, anteriormente, por el de Domínguez; este parecer se reforzaría con la deriva, igualmente enciclopédica, que había tomado también la lexico- 6 Como hemos señalado en la primera parte de este estudio, Garnier sí reeditó, manteniendo el nombre de Corona Bustamante en portada, las obras que este había traducido o redactado anteriormente para la editorial. 7 El Dictionnaire français-espagnol et espagnol-français de Fonseca lo editó por primera vez la casa parisina de Thiériot en 1840. Tras una segunda edición en 1842, lo relanzó en 1852 por tercera vez Belin-Leprieur, que se había hecho con los fondos de Thiériot. Fue desde la cuarta edición de 1858 desde cuando Hachette, como hemos dicho, tomó la obra a su cargo, reeditándola en 1870 y 1881. Como el diccionario de Corona salió a la luz en 1882, la obra de Fonseca ya no volvería a publicarse. Manuel Bruña Cuevas AO LXIV48 grafía monolingüe francesa tras la publicación de los diccionarios de Bescherelle y Littré. Ya, en efecto, el Diccionario universal francés-español y españolfrancés de Ramón Joaquín Domínguez había alcanzado proporciones luego nunca superadas (seis tomos en su primera edición8) por estar basado en el Dictionnaire de Bescherelle9; y, aunque algo más reducido, también tenía carácter enciclopédico el Nuevo diccionario francés-español y español-francés (1856) de Salvá/Guim/Noriega, dado que partía primordialmente de las dos obras que acabamos de nombrar. Ahora bien, tanto el de Bescherelle como el de Salvá/Guim/ Noriega estaban editados por Garnier. Hachette, en cambio, había logrado hacerse con la edición del diccionario de Littré10, igualmente enciclopédico y competidor directo, por tanto, del Bescherelle de Garnier. Esto permitió a Hachette concebir una oferta simétrica a la que ya ofrecía Garnier: la de un diccionario bilingüe francés-espa- ñol basado en el monolingüe de Littré; de ese modo, su nuevo diccionario bilingüe tendría también un carácter enciclopédico –como el de Salvá/Guim/Noriega–, pero podría proporcionar, como signo de modernidad, el origen etimológico que daba Littré para las entradas, algo que ni el Bescherelle ni el Salvá bilingüe brindaban al usuario. Así lo expresaba, efectivamente, la propia casa editorial en el anuncio previo a la salida de la obra, parcialmente reproducido en el prólogo del diccionario de Corona Bustamante: Mucho han adelantado de hace algun tiempo las ciencias histórico-filológicas, y de sus constantes progresos se ven ya resultados en la comparación de varios idiomas europeos, comparaciones que, tra- 8 Diccionario universal francés-español y español-francés, por una sociedad de profesores de ambas lenguas, bajo la dirección de D. Ramon Joaquin Dominguez, Madrid, Viuda de Jordán e Hijos (t. I), Establecimiento léxico-tipográfico de R. J. Domínguez (t. IIVI). Algo reducido, se reeditó en 1853-1854 (Madrid, Mellado). 9 Bescherelle (aîné), Louis-Nicolas: Dictionnaire national ou Dictionnaire universel de la langue française, París, Simon y Garnier, 1845-1846. 10 Litt ré, �mile: Littré, �mile: Dictionnaire de la langue française, París, Hachette, 1863-1872. Francisco Corona Bustamante: sus traducciones ...AO LXIV 49 duciendo la letra y espíritu de cada uno de ellos, penetra sus orígenes, su carácter y sus afinidades, y da el conocimiento especial de su índole y de su formación. Este movimiento progresivo ha producido ya algunos diccionarios bilingües de un mérito y utilidad incontestables, y solo las lenguas francesas y española, más afines, como pertenecientes á nuestra gran familia etnográfica, y más extendidas por Europa y la América civilizada, no tienen intérprete autorizado, y en vano ha sido hasta hoy que el público pida con insistencia un diccionario franco-español que responda á sus justas exigencias. (Editorial Hachette, citada por Corona Bustamante en el prólogo del Diccionario francés-español, 1882, p. I; cursivas añadidas) Muy probablemente la editorial estuviera realmente convencida de que, para rivalizar con el diccionario de Salvá, Guim y Noriega, el nuevo diccionario proyectado no podía hacerse a la ligera. El prestigio del diccionario bilingüe que editaba Garnier exigía que su competidor no fuera una simple copia más o menos disimulada de obras anteriores, que no fuera algo similar a lo que suponía el famoso diccionario bilingüe de Núñez de Taboada con respecto al de Capmany; esto le llevaría también a tomar conciencia de que la única vía para lograrlo era conceder un tiempo dilatado de preparación a su autor: Ganar tiempo, haciendo arreglar uno de esos diccionarios, basados todos sobre el incompleto ensayo de Capmani publicado á principios de este siglo, y en los que, á vueltas de pretendidas reformas, se han acumulado errores sobre errores, hubiera sido continuar la serie de diccionarios inútiles […]. Decididos pues á crear un nuevo Diccionario Frances-español y Español-frances en que el público halle la entera y verídica version de ambos idiomas, hemos dado completa latitud á su autor para su desempeño, y por nuestra parte no hemos omitido medio para que lleve en todo el sello de las demas obras importantes que publicamos cada dia. (Editorial Hachette, citada por Corona Bustamante en el prólogo del Diccionario francés-español, 1882, p. I) Dado el tipo de diccionario que resultó finalmente, no nos cabe duda de que Corona Bustamante realmente invirtió gran Manuel Bruña Cuevas AO LXIV50 cantidad de esfuerzo y tiempo en redactarlo. �l mismo, por lo demás, así lo afirma: “He sacrificado pues muchos años de mi vida y condensado en este libro todos los conocimientos que he podido adquirir en mi larga carrera literaria […]” (prólogo de 1882, p. IV). Aun así, lo que la editorial pudo ofrecer en 1882, pese a sus anuncios previos, fue solo la parte francés-español, por lo que su propósito de hacerse con el mercado de este tipo de obras solo se cumplió parcialmente. Indudablemente, esa parte francés-español era la más necesaria para los hispanohablantes de la época, pero no deja de ser cierto que el diccionario, contrariamente al Salvá bilingüe, no apareció desde el principio como un conjunto completo; y lo que es peor, tardará mucho en hacerlo, como veremos. La portada del diccionario de Corona Bustamante anuncia ya que está “basado en la parte francesa en el gran diccionario de E. Littré y en la parte española en el diccionario de la lengua castellana”. Menciona, por tanto, los dos diccionarios que era factible mencionar: como monolingüe español, el prestigioso diccionario de la Real Academia y, como monolingüe francés, el que comercializaba la propia editorial. Hemos comprobado que ambas fuentes son reales, lo que no siempre es el caso de las obras consignadas en las portadas de los diccionarios; pero, como también es habitual, se oculta alguna fuente esencial: es impensable que en la elaboración de una obra de este género no se consultara algún diccionario bilingüe anterior11. Ese diccionario fue precisamente el que se trataba de superar, es decir, la primera parte del Nuevo diccionario editado por Garnier y debida a Guim. Sospechamos que Corona Bustamante también consultó puntualmente el bilingüe Diccionario universal de Domínguez o el Bescherelle, si bien no es fácil afirmarlo con rotundidad dado que también el de 11 Sobre el tema de la ocultación de fuentes, véase Bruña Cuevas, Manuel: “At- Sobre el tema de la ocultación de fuentes, véase Bruña Cuevas, Manuel: “Attitudes des auteurs des dictionnaires français-espagnol du XVIIIe siècle à l’égard de leurs sources : pourquoi les avouer ou les cacher ?” (2015, en prensa). Francisco Corona Bustamante: sus traducciones ...AO LXIV 51 Guim estaba basado ampliamente en ellos12. A estas conclusiones hemos llegado a partir del análisis comparativo del primer centenar de voces de la letra J del diccionario de Corona Bustamante, concretamente los 103 primeros lemas por J de esa obra (desde la entrada J a la entrada Japponer, ambas también recogidas tanto en el diccionario de Littré como en el bilingüe de Guim). Tal análisis nos ha revelado que Corona, aunque poco creativo en términos absolutos, llevó a cabo un arduo trabajo que, como ya hemos expuesto, debió de ocuparlo durante mucho tiempo. 2. – Corona Bustamante, en lo que atañe a la selección de entradas de la parte francés-español, fue siguiendo primordialmente las que encontraba en el diccionario de Littré, lo que no le impidió suprimir 17 –casi un 20%– de las que este ofrecía en el centenar que compone nuestra muestra de estudio13. De esas 17, solo 4 se recogen en el Nuevo diccionario de Guim, lo que parece indicar que Corona Bustamante siguió a menudo el criterio de no suprimir una entrada ofrecida por Littré más que si podía considerar que realmente era prescindible dado que tampoco Guim la ofrecía14. Corona tenía que contraer por fuerza los cuatro volú- 12 Pese al despiadado –aunque justifi cado– ataque que Guim dirige en el pró- Pese al despiadado –aunque justifi cado– ataque que Guim dirige en el pró-Pese al despiadado –aunque justificado– ataque que Guim dirige en el prólogo del Nuevo diccionario al Domínguez bilingüe, la realidad es que gran número de sus artículos están copiados literalmente de este último, si bien se reduce considerablemente su enciclopedismo, tanto en lo que respecta al número de entradas correspondientes a términos de especialidad como en las propias definiciones, por otra parte despojadas asimismo de la fuerte carga subjetiva que caracteriza a menudo las del Domínguez. 13 Son las siguientes: Son las siguientes: Jacara, Jacobiniser, Jacque, Jactation, Jactitation, Jaculateur, Jadot, Jalapique, Jallot, Jamaïcine, Jan 2, Janfrédéric, Janiceps, Janrinette, Japonique, Jantière, Jantiller. 14 Esos cuatro lemas que están en Salvá/Guim y en Litt ré, pero no en Corona, Esos cuatro lemas que están en Salvá/Guim y en Littré, pero no en Corona, son Jacobiniser, Jacque, Jantière, Jantiller. Tres de ellos son términos de especialidad para los que el Salvá no ofrecía una traducción española, sino solo una definición; así, para Jacque, “especie de cota almohadillada que se ponia sobre la coraza”. Posiblemente, por tanto, Corona aplicara el criterio de prescindir de ciertas entradas de Littré cuando, siendo voces ajenas al uso común, no disponía de un equivalente español que ofrecer por no encontrarlo tampoco en Salvá/Guim. Tal no es el caso Manuel Bruña Cuevas AO LXIV52 menes de Littré a uno solo para la parte francés-español, por lo que, además de otros procedimientos que veremos, hubo de reducir algo el número de entradas que le ofrecía su modelo; pero, al mismo tiempo, tenía que competir con la obra de Salvá/Guim; de ahí que el que este tampoco ofreciera una voz recogida por Littré pudiera verlo como un criterio válido en la selección de los lemas. Con todo, el diccionario de Salvá/Guim había tenido que contender con el bilingüe de Domínguez, así como seguir el monolingüe de referencia que también había servido de modelo a este último: el Dictionnaire national de Bescherelle. Así pues, aunque Guim redujera considerablemente el número de entradas del Domínguez15, hubo de conservar un alto porcentaje de las voces de especialidad que este contenía. Por su parte, Corona, para poder competir con Guim, pudo suprimir muchas de esas voces cuando no las halló en Littré16, su verdadera guía a este resde Jacobiniser, que Guim traduce por “jacobinizar”; pero ese equivalente, aunque transparente a partir de jacobino, pudo parecer a Corona un neologismo impropio del español. 15 Domínguez ofrece, solo de Domínguez ofrece, solo de J a Japponer, 75 lemas más que Guim, es decir, aproximadamente un 50% más de lemas: Ja, Jaaje, Jabajahite, Jabaris o Jajabaristes, Jaboti, Jacamaralcyon, Jacamérops, Jacane, Jacapa, Jacaratie, Jacard, Jacbéri, Jacco ó Jaxo, Jacksonie ó Jacksonia, Jaco, Jacobéastre, Jacobéoïde, Jacobinisé, Jacopin, Jacquinie, Jacquinier, Jaculifère, Jadhar, Jaga-baba, Jagout, Jagua, Jailli, Jalème, Jamambuxes, Jamavas, Jambier blanc, Jambiers, Jambo, Jambos, Jambosade, Jambose, Jambusca ó Jambuscar, James, Jamesonite, Jamides, Jamis, Jammabos, Jammabuki, Jamme, Jammogi, Jamus, Janace, Jancam, Jang, Jangomas, Jangu-mon, Janides, Janie, Janiforme, Janipabe, Janiphe, Janire, Janisarki, Janisar-agasi, Janisserie, Janitor, Janitrix, Jancac, Jannanin, Jannat, Jannequin, Janon-tar- entisme, Janotisme, Janovare, Janthine, Jantillé, Janualien, Janubistal, Jao, Japétides, Japix, Japonné. Obsérvese, no obstante, que algunos de estos lemas son participios, que el diccionario de Salvá/Guim no incluía si el infinitivo correspondiente aparecía como lema. Con todo, la diferencia en el número de entradas entre uno y otro diccionario es palpable. 16 Siempre entre Siempre entre J y Jappponer, son 62 los lemas que ofrece Guim pero no Corona, mayoritariamente referidos a la botánica o la zoología: Jaa-bachi, Jaaroba, Jabatopite, Jabe, Jabébinette, Jaborose, Jabourétique, Jaboutra, Jaburandiba, Jabuticaba, Jaca, Jaca ó Jacka, Jacacah, Jacamaciri, Jacapani, Jacape, Jacapu, Jacapucage, Jacarande, Jacarani, Jacaret, Jacatiba, Jackanaper, Jackie, Jacobinaire, Jacobiniser, Jacode, Jacotisme, Jacotiste, Jacourou, Jacoutin, Jacque, Jacre, Jactateur, Jactatif, Jacuan, Jadelle, Jagra, Jaguarète, Jaguaronde, Francisco Corona Bustamante: sus traducciones ...AO LXIV 53 pecto17, pero también tuvo que compensarlo, a fin de no resultar de modo evidente menos rico en entradas que el diccionario de Salvá/Guim, con un elevado número de voces que este no recogía pero que ofrecía el de Littré18. El resultado es que, siempre dentro de los márgenes de nuestra muestra de estudio, Corona propone 36 lemas que no da Guim, mientras que este ofrece 62 que no recoge aquel; Guim propone, pues, 26 entradas más que Corona, lo que no nos parece excesivo teniendo en cuenta que los artículos de Corona a menudo compensan ese déficit con una mayor riqueza de acepciones por lema. Corona Bustamante, en efecto, compuso el artículo de cada entrada combinando lo que le ofrecían varios diccionarios: el monolingüe francés de Littré, el bilingüe francés-español de Salvá/ Guim y el monolingüe español de la Real Academia, que consultaría bien en su versión propiamente académica, bien a través de uno de los diccionarios derivados, posiblemente el monolingüe de Salvá; también recurrió, a veces, bien directamente al diccionario monolingüe francés de Bescherelle, bien a la versión derivada francés-español de Domínguez. Según los casos predomina más un diccionario que otro, pero son minoría los que solo se inspiran de uno de ellos. Pondremos algún ejemplo para ilustrar a qué nos estamos refiriendo. He aquí el artículo Jabot de Corona Bustamante: Jague, Jalée, Jamacarn, Jamaïquain, Jambarandi, Jambayer, Jambolier, Jambolon, Jamerose, Jammacolon, Jammalac, Jamrose, Jandirobe, Jangac, Jannet, Janot ó Jannot, Jansénistement, Jansénistique, Jantière, Jantiller, Janual, Japarandiba. 17 Que era su verdadera guía se deduce del hecho de que, de las 103 primeras Que era su verdadera guía se deduce del hecho de que, de las 103 primeras voces de la letra J del diccionario de Corona Bustamante, solo una (menos del 1%) no figura en Littré; es la voz japonais, que figura, por el contrario, en el diccionario de Salvá/Guim. 18 Jabet, Jablé, Jablière, Jacamar, Jacasse, Jacée, Jacéinées, Jacinthe 2, Jackal, Jachéré, Jacob, Jacobée, Jacobine, Jaçoit que, Jacot, Jacquart, Jacquerie, Jacques, Jacquet 1, Jacquet 2, Jacuratu, Jadien, Jalabre, Jaleuse, Jalonné, Jalousé, Jambier, Jambonneau, Jambosier, Jangle, Janicule, Jansénien, Japet, Japhet, Japhétique, Japon. Manuel Bruña Cuevas AO LXIV60 –además de intrigante– que la segunda página del prólogo esté redactada en gran parte a base de citas casi literales del prólogo de un diccionario anterior; de uno que, además de ser simplemente manual o de bolsillo, estaba siendo editado por la editorial rival, por Garnier: nos referimos al Nuevo diccionario francés-español en versión abreviada atribuido a Vicente Salvá. Cotéjese: Salvá abreviado (1868, págs. V-VII) Corona Bustamante (1882, pág. II) De todas las formas adoptadas por la filología para facilitar el conocimien- to práctico ó el estudio comparativo de dos idiomas, no hay acaso ninguna que ofrezca mayores dificultades de desempeño que aquella que, procediendo por su órden sintético, se encierra sin embargo en tan estrechos límites, que no puede dar lugar al razonado auxilio del análisis. […] Ofrecer en un cuadro seco y descarnado la conexión, relaciones y correspondencia entre dos lenguas; dar á conocer, aun cuando solo sea en su sentido genuino, en sus acepciones mas directas, el punto en que se acercan ó difieren los vocablos que expresan una misma idea, las ideas diver- Este estudio comparativo ofrece mayores dificultades cuando, procediendo por un órden sintético, se encierra sin embargo en tan estrechos límites, que no puede dar lugar al razonado auxilio del análisis. […] Presentar la conexion, relaciones y correspondencia entre dos lenguas; dar á conocer el punto en que se acercan y difieren los vocablos que expresan un[a] misma idea, las ideas diversas que encierra á veces un mismo vocablo, y practicar esto con sólo el auxilio de las voces, que no son los idiomas, sino los materiales de los idiomas; este [sic] es más que difícil, es imposible. Estas razones, que ya he expuesto en otro exámen y Francisco Corona Bustamante: sus traducciones ...AO LXIV 61 sas que encierra á veces un mismo vocablo, y practicar esto con casi solo el auxilio de las voces, que no son los idiomas, sino los materiales de los idiomas, por lo general encontrados; esto, lo repetimos, es mas que difícil, es imposible […] La lengua francesa es de las mas pobres que existen; doblemente pobre pues no puede formar voces nuevas ni por derivacion ni por composicion. No tiene mas que dos géneros, haciéndose la declinacion por medio de un artículo y de preposiciones; poseyendo además muy pocos adjetivos y escasos modos de conjugacion. La mayor parte de los tiempos no pueden explicarse sino por medio de verbos auxiliares, y teniendo por último gran número de vocablos que encierran varias y distintas significaciones y desinencias análogas, es fácil confundirlos y cometer en su aplicación frecuentes contrasentidos. La lengua española, por el contrario, rica en extension y en comprension, comparacion filológica entre los idiomas que aquí trato, […] Como ya en dicho exámen he manifestado, esa necesidad es más evidente tratándose de explicar el frances por el español, y viceversa. La lengua francesa es de las más pobres que existen; doblemente pobre, pues no puede formar voces nuevas ni por derivacion ni por composicion. No tiene más que dos géneros, haciéndose la declinacion por medio de un artículo y de preposiciones; poseyendo además muy pocos adjetivos y escasos modos de conjugacion. La mayor parte de los tiempos no pueden explicarse sino por medio de verbos auxiliares, y teniendo por último gran número de vocablos que encierran varias y distintas significaciones con desinencias análogas, es fácil confundirlos y cometer en su aplicacion frecuentes contrasentidos. La lengua española, por el contrario, rica en extension, en voces y modismos, lengua que en nomenclatura no Manuel Bruña Cuevas AO LXIV62 Como se ve, y a diferencia de la parte extraída del prospec- to y presentada entrecomillada, esta segunda fuente del prólogo no lleva comillas ni se nos dice donde se publicó por primera vez; pero sí viene atribuida a quien menos podría esperarse: al propio Corona Bustamante. Entre el segundo y el tercer párrafo de Corona que acabamos de citar se lee, en efecto, lo siguiente: “Estas razones, que ya he expuesto en otro exámen y comparacion filológica entre los idiomas que aquí trato, […] Como ya en dicho exámen he manifestado, […]”. Corona Bustamante reclama, pues, la redacción del prólogo de la versión abreviada del Nuevo diccionario francés-español de 1856, pese a que en ningún sitio de tal obra aparece su nombre. Su reivindicación, no obstante, nos parece tener todos los visos de responder a la realidad. Primeramente porque nos parecería demasiado arriesgado para nuestro autor que la hiciera sin base, cuando el diccionario abreviado seguía editándose en los años ochenta del siglo XIX con el mismo prólogo que llevaba en la primera edición de los cincuenta; lo seguía editando Garnier, que posiblemente hubiera podido aprovechar lo afirmado por Corona, de haber sido falso, para en voces y en ideas, lengua que en nomenclatura no tiene rival sino en la alemana, abunda hasta el exceso en cuanto la francesa escasea, y así resultan dos idiomas, el uno matemático por su falta de medios de expresion, y el otro redundante y á veces anfibológico por su misma riqueza y las facilidades de su sintáxis. ¿Cómo comparar pues estos dos idiomas sin explicarlos? tiene rival sino en la italiana, abunda hasta el exceso en cuanto la francesa escasea; y así resultan dos idiomas, el uno matemático por su falta de medios de expresion, y el otro redundante y á veces anfibológico por su misma riqueza y las facilidades de su sintáxis. ¿Cómo comparar pues estos dos idiomas sin explicarlos? Francisco Corona Bustamante: sus traducciones ...AO LXIV 63 desacreditar su diccionario, dado que, como hemos expuesto, era un importante competidor para la versión completa del diccionario bilingüe francés-español en gran formato que también seguía publicando la editorial. De hecho, es precisamente esa competencia entre Garnier y Hachette lo que más probablemente explique el que Corona no cite expresamente el diccionario manual francés-español de Garnier en el prólogo de 1882. Por lo demás, otras razones avalan la autoría de Corona Bustamante. El diccionario bilingüe francoespañol de Garnier en versión portátil apareció al mismo tiempo o poco después de la versión completa en gran formato. En la portada de ambas versiones se lee que se compusieron a partir del material que Vicente Salvá había reunido para la redacción de un diccionario bilingüe, que sus demás ocupaciones y su temprana muerte le impidieron llevar a término23. Ahora bien, mientras que la redacción de la obra se atribuye a Guim en la portada de la parte francés-español de la versión completa y a Noriega en la portada de la parte español-francés, ninguna atribución a un redactor aparece en la portada de la versión de bolsillo: Nuevo diccionario francés-español y español-francés con la pronunciación figurada en las dos lenguas compuesto con presencia de los materiales reunidos por D. Vicente Salvá y con arreglo a los mejores diccionarios publicados hasta el día. Tampoco el prólogo de esta versión abreviada va firmado, pero su contenido no coincide con el que se lee en la versión gran formato. Como hemos dicho en la primera parte de este artícu- 23 En la versión en gran formato se lee concretamente “arreglado con presencia En la versión en gran formato se lee concretamente “arreglado con presencia arreglado con presencia de los materiales reunidos para esta obra por D. Vicente Salvá”, mientras que en la abreviada consta “compuesto con presencia de los materiales reunidos por D. Vicente Salvá”. No cabe duda de que Salvá trabajó en el proyecto; él mismo lo dice en la “Introducción del adicionador” de la primera edición de su Nuevo diccionario de la lengua castellana: “… trabajé mi Diccionario francés-español, interrumpido en 1840 por el quebranto que sufrió mi salud, y próximo ahora á continuarse” (París, V. Salvá, 1846, p. VII). Manuel Bruña Cuevas AO LXIV64 lo, fue en los primeros años de la década de los cincuenta cuando Corona Bustamante llegaría a Francia, poniendo su talento al servicio de Garnier, dado que ya en 1856 aparece la primera obra de esta editorial en cuya portada figura el nombre de nuestro autor (el Manuel de la conversation). Nada tiene de extraño, por consiguiente, que, poco antes o después de emprender esa obra, la editorial encargara a Corona la reducción de su nuevo diccionario francoespañol a formato portátil, prefiriendo, como ya hemos explicado en otro trabajo24, que solo apareciera en esa versión abreviada el prestigioso nombre de Salvá con el fin de asegurarse mejor las ventas. Indudablemente, solo tenemos prueba, a través del prólogo de Corona Bustamante de 1882, de que fue él quien redactó el prólogo de la versión de bolsillo, pero nada impide suponer que, si lo redactó, fue porque también llevó a cabo la reducción de la obra compuesta por Guim y Noriega. O lo que es lo mismo, todo lleva a creer que el verdadero autor del Nuevo diccionario francés-español y español-francés publicado por Garnier en versión portátil no fue, lejos de lo que se recoge en los catálogos de las bibliotecas, ni Salvá ni tampoco Guim y Noriega, sino Corona Bustamante. Todavía nos queda por comentar la tercera página del prólogo del Diccionario francés-español de Corona aparecido en 1882. Si las dos primeras páginas, como hemos comprobado, están redactadas a base del reaprovechamiento de textos anteriores, la tercera no tiene carácter distinto. De hecho, aunque Corona tampoco entrecomilla los párrafos de esta, es como si lo hiciera, ya que en tres ocasiones atribuye sus contenidos a “un eminente filólogo”, de quien afirma haber sido discípulo: Un eminente filólogo, cuyas lecciones me iniciaron en los estudios de la árdua ciencia que profesa, y cuya autoridad es indiscutable [sic25], ha dicho sobre este punto que […]. De medio siglo acá, 24 Bruña Cuevas, Manuel: “El Bruña Cuevas, Manuel: “El “El Nuevo diccionario francés-español y español-francés (1856) atribuido a Vicente Salvá”, Bulletin hispanique, 108/2, 2006, págs. 577-609. 25 La voz La voz indiscutable es un burdo galicismo que se le escapa a Corona por su larga estancia en Francia. Tanto en la versión completa como en la abreviada del dic- Francisco Corona Bustamante: sus traducciones ...AO LXIV 65 decia hace veinte años el entendido escritor á quien debo algunos de estos apuntes, la Francia ha podido… […] Cita además [el mismo entendido escritor] una larga lista de voces… (Prólogo del Diccionario francés-español, 1882, págs. II-III) Ese filólogo al que se refiere Corona sin mentarlo podría ser Pedro Felipe Monlau y Roca, autor, entre otras obras, del Diccionario etimológico de la lengua castellana (ensayo) precedido de unos rudimentos de etimología (Madrid, M. Rivadeneyra, 1856). De la parte que en él dedica Monlau a las relaciones históricas entre el francés y el español sacó Corona Bustamante lo que expone en su prólogo sobre la importancia del origen de las palabras para la buena captación de las lenguas, rasgo de modernidad, como hemos dicho, que, dada la deriva histórico-comparativa de la lingüística de su tiempo, nuestro autor quiso añadir a su diccionario. Compárese lo que escribe Monlau con lo que se lee en el prólogo de Corona: Monlau (1856, págs. 62-64) Corona Bustamante (1882, págs. II-III) cionario bilingüe atribuido a Salvá la voz indiscutable viene traducida al español por “indiscutible”. El DRAE solo la recogerá a partir del suplemento de 1884, si bien ya figuraba como lema en la parte español-francés del Salvá bilingüe. La relaciones del francés con el castellano podrian arrancar de la antiquísima ocupacion, ó de las varias ocupaciones, de España por los celtas, llamados después galos, y hoy franceses. Aquellas ocupaciones hubieron de ser coloniales, además de militares, pues que se llamó Un eminente filólogo, cuyas lecciones me iniciaron en los estudios de la árdua ciencia que profesa, y cuya autoridad es indiscutable, ha dicho sobre este punto que, las relaciones del frances con el castellano pueden establecerse desde la antiquísima ocupacion de la Espa- Manuel Bruña Cuevas AO LXIV66 Celtiberia toda la parte septentrional de la Península por la mezcla de celtas (hombres de los bosques) é iberos (hombres del rio). Recuerdos celtas y galos son, además de los nombres Celtiberia y Cantabria, los de Vizcaya ó Vasconia, Navarra, Cataluña, Galicia, y aun Portugal. Pero vengamos á los tiempos históricos y á épocas mejor conocidas. Siendo el francés, el castellano y el italiano, como tres dialectos del latin, que se corrompió casi en un mismo siglo, ó á lo menos en una misma época histórica, resulta que aquellos tres dialectos (hoy elevados ya á la categoría de idiomas), son muy parecidos, y que más debieron serlo todavía en los primeros tiempos de su formacion. Realmente, hay infinidad de voces muy semejantes, y casi iguales, en los tres idiomas, sin que pueda asegurarse cuál de los tres las formó primero. Sin embargo, el francés meridional ó provenzal pasa por ser el primer romance que se constituyó con toda regularidad; y esta primacía de ña por los Celtas, llamados despues Galos y hoy Franceses. Aquellas ocupaciones hubieron de ser coloniales además de militares, pues que se llamó Celtiberia toda la parte septentrional de la Península por la mezcla de Celtas (hombres de los bosques) é Iberos (hombres del rio). Recuerdos celtas y galos son además de los nombres Celtiberia y Cantabria los de Vizcaya ó Vasconia, Navarra, Cataluña, Galicia, etc. Ahora viniendo á los tiempos históricos, nadie ignora que el frances y el castellano, despues de la dominacion romana fueron dialectos del latin, que se corrompió casi en un mismo siglo, resultando que ambos, elevados luego á idiomas, sean tan parecidos, y que lo fuesen mucho más en la época de su formacion. Hay efectivamente en ellos infinidad de voces semejantes, y, á excepcion de las de pura latinidad, no es posible asegurar cuál de ambas las formó primero. Sólo el frances meridional ó provenzal pasa Francisco Corona Bustamante: sus traducciones ...AO LXIV 67 formacion induce á creer que de él pudieron tomar mucho los romances de Castilla y de Italia. Agréguese á esta primera influencia la que ejercieron en el siglo XI las excursiones de los trovadores provenzales, los cuales pasearon su idioma por toda Europa, y llegaron á introducirlo como de moda en las principales cortes. Hácia la misma época se propuso Alonso VI la conquista de Toledo allegando á sus ejércitos grandes tropas de gascones, francos (franceses) y alemanes, que acudieron á tomar parte en la noble empresa. El éxito correspondió a los esfuerzos […] Aquellos guerreros fueron naturalmente agasajados por Alfonso y sus sucesores, otorgándoles grandes exenciones y privilegios, en virtud de los cuales muchos de ellos se quedaron en España, obtuvieron altos empleos y alcanzaron singular influjo. Esta influencia trascendió hasta el romance castellano, introduciéndose por entonces un regular número de voces francesas, por ser el primer romance que se constituyó sobre reglas fijas, y esta primacía de formacion induce á creer que de él pudo tomar bastante el romance español. Agréguese á esta primera influencia la que ejercieron en el siglo XI las poesías de los trovadores provenzales, y sus excursiones por toda Europa. De la lengua provenzal quedan aún vestigios importantes en España con los dialectos de esa lengua que se hablan hoy en Cataluña, en Mallorca y en Valencia. Durante el mismo siglo XI entraron en España é ingresaron en sus ejércitos numerosas fuerzas de Franceses y Alemanes que acudieron á guerrear contra los Moros. Las victorias conseguidas por Alfonso XI y sus sucesores fueron causa de que otorgasen á esas huestes auxiliares grandes exenciones y privilegios, en virtud de los cuales muchos de los que las componian se quedaron en España, alcanzando altos puestos y predominio. Esto fué bastante para que Manuel Bruña Cuevas AO LXIV68 y recobrando vida otras muchas latinas que los españoles habian olvidado. De entonces datan aprés, ardido, argent, atender, bel, car, guarir, mais, tirar, y otras varias que todavía consigna el Diccionario de nuestra lengua, bien que con la nota de anticuadas. […] como se muestra por las escrituras mas antiguas del romance castellano, en las cuales se lee con frecuencia aprés (cerca), avant (antes), en detalle (por menor), en gros (por mayor), ensemble (juntamente), lur (su), merchant (mercader), meter (poner), quitar (dejar ó abandonar), randre (dar, devolver), tiesta (cabeza), y otras innumerables que luego hemos ido abandonando, y que se hallan á cada paso en los antiguos fueros municipales, en el poema del Cid, en las obra de Berceo y otras de los siglos XII, XIII y XIV. Vistas las relaciones del francés antiguo o meridional con el castellano, ya no deben sorprendernos las semejanzas de este último con el catalan (hoy lengua provincial de Cataluña), que no es mas que un se introdujesen en el romance castellano los primeros galicismos, y de aquí datan los vocablos aprés, ardido, argent, atender, bel, car, guarir, mais, tirar, y otros varios que todavía figuran en el Diccionario español, aunque con la nota de anticuados. De esta é inmediatas épocas son tambien los galicismos que se encuentran en las escrituras más antiguas del romance castellano, donde se leen con frecuencia aprés (cerca), avant (ántes), en detalle (por menor), en gros (por mayor), ensemble (juntamente), lur (su), merchant (mercader), meter (poner), quitar (dejar ó abandonar), randre (dar, devolver), tiesta (cabeza), y otros innumerables que se han ido abandonando, y que se hallan á cada paso en los antiguos fueros municipales, en el poema del Cid, en las obra de Berceo y otras de los siglos XII, XIII y XIV. De medio siglo acá, decia hace veinte años el entendido escritor á quien debo algunos de estos apuntes, la Francia ha podido hacer pe- Francisco Corona Bustamante: sus traducciones ...AO LXIV 69 dialecto del provenzal, como dialectos del mismo provenzal son el valenciano y el mallorquin. […] De medio siglo acá la Francia ha conseguido hacer penetrar en España gran parte de sus libros, de sus dramas, de sus artefactos, de sus modas y de sus costumbres, y de ahí las voces bisutería, broquetas, carnet ó carné, comandita, comité, coqueta, debutar, edecan (aide-de-camp, ayudante de campo), folletin, fricasé, gró, muaré, neceser, padedú (pas-de-deux), petimetre (petit-maître), quinqué, suaré, surtú, tirabuzon, tisú, y otras varias, las unas admitidas ya por la Academia Española, y las otras en camino de hacerse admitir tambien mas tarde ó mas temprano. Además de estas voces de modas, telas, guisos, etc., el castellano ha recibido y va recibiendo otras muchas palabras, no francesas, pero formadas del griego ó del latin por los franceses, como […]. netrar en España gran parte de sus libros, de sus dramas, de sus artefactos, de sus modas y de sus costumbres; y de ahí las voces bisuteria, broquetas, carnet, comandita, comité, coqueta, debutar, edecan (aide-de-camp), folletin, fricasé, gró, muaré, neceser, padedu (pas-de-deux), petimetre (petit-maître), quinqué, suaré, surtú, tirabuzon, tisú, y otras várias, las unas admitidas ya por la Academia española, y las otras en camino de hacerse admitir tambien más tarde ó más temprano. Cita además una larga lista de voces formadas por los franceses del griego y del latin, pero estas las creo bien admitidas, puesto que pertenecen á artes y ciencias, y denominan cosas esencialmente modernas.