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Ellas víctimas, ellos delincuentes. La imagen de los inmigrantes en los medios de comunicación

Sobrados-León, Maritza; Sánchez Gonzales, Hada

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36 Ellas victimas, ellos delincuentes. La imagen de 10s inmigrantes en 10s medios de comunicaci6n Muritza Sobrados Ledn y Huda Milnsku Sdnchez Gonza'le~ Las grandes ciudades espanolas se estin convirtiendo en espacios multiculturales corno consecuencia de 10s flujos migratorios que no han dejado de crecer desde rnediados de la dCcada de 10s 80 del siglo pasado. La migraci6n no es un fen6rneno nuevo, existe desde el principio de la humanidad, sin embargo, las migraciones conternporineas estin vinculadas de rnanera estructural a la economia de libre mercado propiciada por el proceso de globalizaci6n, que no ha hecho mL que acrecelltar las diferencias entre 10s paises del Norte y 10s del Sur. El siglo XXI ha traido cambios en 10s desplazamientos rnigratorios europeos. Los dos paises tradicionalrnente receptores, Alernania y Gran Bretafia, han visto frenado su crecirniento y su lugar ha sido ocupado pot Espafia e Italia. En Espafia, la inmigraci6n ha crecido del 2,396 en el aho 2000 al 9,3% en 2006. Este hecho ha traido corno consecuencia brotes racistas y xen6fobos en algunos sectores de la sociedad que tachan a 10s inmigrantes de ser 10s causantes de multitud de problemas. Las instituciones pliblicas dan una irnagen del inmigrante vinculada a datos y cifras despersonalizados, negativos en su mayor parte, que 10s medios de comunicaci6n trasladan a1 pliblico corno el discurso oficial. La fu11ci6n social del periodismo queda en etltredicho cuando no va mL all& de ese discurso, no busca la reflexi6n en torno a un terna crucial que esti camhiando el tejido social, porque la inrnigraci6n es un fen6rneno estructural aunque en algunos sectores, incluida la prensa, se siga aludiendo s61o a la utilidad de la inrnigraci6r1, corno que ocupan 10s puestos de trabajo que no quieren 10s espaholes. Los estudios sobre el tratamiento de la inmigraci6n en 10s medios de comunicaci6n coinciden en que se da una image11 predominanternente negativa y estereotipada de 10s inrnigrantes. La prktica periodistica sobre este terna se puede resumir en: Tratarniento superficial, parcial y reduccionista. Prima el sensacionalisrno y pricticarnetlte desaparece la normalidad. Prevalecen 10s t6picos y estereotipos. Se vincula la inmigraci6n con problemas: delincuencia, inseguridad ciudadana, mafias, prostituci6n, etc. Zrcera parte. Medios de rornuni~.acidn, gPnero y el otro. Escasa reflexi611 y critica sobre las causas que obliga a ~nigrar a rnilcs de personas. Prevalecen las fuentes institucio~lales y se silencia la voz de 10s inmigrantes. Falta especializaci6n del periodista. Hay un desconocimie~lto de otras culturas. Victimizaci61i de la mujer. El fen61neno migratorio en Espaha ha evol~icionado, mie~itras que ell 10s medios de comunicaci6n no se ha variado sustancialmente el trata~nielito hacia este tnna, a pesar que desde hace anos, diversos colectivos, incluidos los periodistas, vienen dell~i~lciando la visi6n mediitica negativa de la inmigraci611, preocupaci6n que ha q~~edado recogida en foros, serr~iriarios y congresos, con el resultado de nlanifiestos, c6digos deonto16gicos, normas y recornendaciones para ulia buena prjctica periodistica ;POI que 10s medios de cornunicaci6n no han carnhiado en SLI tratalnie~ito sobre la inmigraci6n? ;Hay intencionalidad en destacar 10s aspectos negativos? Si 110s adetltramos en el ejercicio de la profesi6n, nos ellcolltramos coil que el periodista se debe ajustar a onos criterios periodisticos de selecci61i que convierten un hecho en noticia y que se pueden resurnir en: actualidad, novedad, anonnalidad, violencia, dolor, etc. A 10s rnedios de con~unicacibn les iliteresa lo que llarna la atencibn, 10s hechos excepcionales que rornpen con la normalidad; lo cotidiano no es noticia, y ocurre que la inmigraci6n esti rodeada de hechos drarnjticos que favorecen SLI aparici6n en 10s medios desde esa perspectiva. Pero esto ocurre pot ig~~al con todos 10s ternas, en ideritica situaci61l se encuentran otros asuntos de actualidad y de gran preocupaci6n social como el terrorismo, la violencia de genero, la violellcia en las aulas, etc. Por otto lado, las rutinas periodisticas propician que el periodista legitirne y privilegie a determinadas fnentes, como son las il~stituciones gubernamentales. adernis de otros grupos de influencia social. Estas fuentes estin bien organizadas, a craves de gabinetes de prensa, para asegurarse que la informaci6n se canalice de acuerdo a sus intereses. Para el periodista se trata de Fuentes de alta credibilidad y por eso en demasiadas ocasioiles no contrasts 10s datos corl otras f~~entes. Van Dijk (1993: 107) afirlna que el racislno se gesta desde las altas esferas de la sociedad: ~Diferentes grupos de la elite participan en las tomas de decisi6n politica concer~lientes a grupos 6tnicos minoritarios, escribell iliformes o investigan, tieneri acceso a 10s mass media y producen saber y creellcias que i~lflu~eli en la funci6n y el canlbio de opini6n de la gran mayoria,,. El periodista allte la escasa critica y reflexidn en torno a la inrnigraci6n estaria participando en manteller la dorninaci611 social por parte de las elites. La comodidad que supone teller una fueote que garantice inforniaci61i constante y fiable, unida a la prisa con la que se trabaja en las modernas redacciones, la situaci6n de precariedad laboral del periodista, que debe soportar largas jorliadas laborales por escasa rernui1eraci6n, y la falta de especializacibn, contribuyen, sill duda, a perpetirar el status quo. 381 La legitimaci6n como actores comunicativos preferentes de las fuentes institucionales, convierte a 10s periodistas en burdcratas de la informaci6n. En 1978 Sigal (1978: 129) advertia que elos hombres en el oficio (periodismo) no desarrollan tareas renovadas. Los patrones de acci6n tienden a reiterar patrones pasados. A1 repetirse una y otra vez, estas acciones se convierten en procedimientos operativos estindar [...I A1 familiarizarse con ellas durante el aprendizaje y reforzarse en la diaria experiencia del trabajo, se convierten en la manera de hacer las cosas*. Asi las fuentes de Clite se convierten en canales rutinarios para acceder a la informaci6n y la mayotia de ella que llega a 10s medios lo hace a travCs de estos caoales. La noticia es, pues, el product0 de un proceso de producci6n que sigue unas pautas profesionales instituidas rutinariamente, que a su vez demanda procesos similares de sus fuentes habituales. En la mayoria de las uoticias sobre inmigrautes se trabaja mL con conceptos preestablecidos, estereotipos dominantes, tanto de 10s propios periodistas como de las fuentes. El periodista parece mL preocupado por aportar mb detalles del acontecimiento que en explicar las bases estructurales del mismo. Esto hltimo tiene que ver con que la mayor parte de la producci6n periodistica son noticias y reportajes informativos, donde no tienen cabida el anilisis y la interpretaci6n de 10s hechos. Cesireo (1986: 71) explica la raz6n hist6rica del privilegio del que gozan en 10s medios de comunicaci6n las gandes instituciones del poder: Antes de que se desarrollasen las comunicaciorres y quc 10s ~nedios adquirieran -por su propia lbgica productiva y por la lbgica del mercado una rclativa autonomia, la informaci6n circulaba exclusivarnente enrre las insrituciones y solamente el poder politico, en las ocasio~ies pertinenres, informaba a1 pueblo. Aqui esti una de las raices de la unidireccionalidad -de arriba hacia abajo, del cenrro a la pcriferiadel modelo que alin domina en las comunicaciooes de masas. La policia es una de las principales fuentes informativas sobre la inmigraci6n. Como responsable de la continuidad y mantenimiento del ordeu establecido en la sociedad, recibe un trato privilegiado por parte de 10s medios de comunicaci611, tanto que muchas veces 10s periodistas conceden importaucia a un acontecimiento con relaci6n a la valoraci6n que sobre tl hace la policia. Concha Fagoaga (1994: 82) cita una observaci6n de Hall sobre la mayor dependencia del periodista respecto de las instituciones del control del delito que cualquier otro periodista en cualquier otra irea, porque s61o la policia se reclama de una experticia basada en la experiencia profesional diaria. ~Esta exclusiva y doble experticia presta a 10s portavoces policiales y tambiCn judiciales una especial autoridad. Los periodistas se hacen depender de ellos, de su lenguaje, que aparece como lenguaje de expertos y cuya estereotipaci6n cala en el texto ooticialn. El periodista tieue una relaci611 de dependencia y a la vez negociadora con sus fuentes, en general, pero la prevalencia de las fuentes policiales en la construcci6n de 10s relatos sobre el control de la inmigraci6n se debe a que son bbicas y Tercera parte. Medios de corwunicacidn, ginero y el otro. pricticamcllte iinicas, asi el periodista convierte la information obtenida en la definici6n de la situacidn informativa, legitimando las politicas del Gobierno. Los esiudios sobre la image11 de Los inmigra~ltes en la prerisa espahola coinciden en que las principales tedticas informativas sobre estos colectivos son 10s delitos y las enti-adas de forn~a ilegal por las costas espaholas. Desde que se visibilizara mediiricarnerlte las contiliuas llegadas de inmigrantes en pateras', la prensa ha estado publicalldo tloticias que relacionaban el incremento de la delincuencia call el itlcremento de la inmigraci6n. Segun Wagman (2002), esto no es nuevo, responsabilizar a 10s inniigrantes de un porcentaje de~~roparcionado de delitos es uno de 10s ~nitos mL extendidos y arraigados en las sociedades receptoras y supoilen un importante Factor de distorsion en las percepciones y debates sobre 10s problerrias que surgen a raiz de 10s movimientos migratorios. Con esto, 10s medios no hacen sill0 reafirrnar determinados estereotipos, que cumplen una funcidn simplificadora, muy iitil en la labor periodistica que diariamente enfrenta al periodista a una infomlacidn diversa y cornpleja, con el problelna ahadido de la liniitaci6n de espacio (Rizo y Gay& 2001). En las inforrnaciollrs sobre actos delictivos, es liabitual dar a coliocer la nacionalidad del presunto delincuente cuando se tram de un inmigrante, data que consideramos irrelevante para la comprensidn de la noticia. Para Baildn (1996: 44) mu identificacidn, en tanto que exogrupo se puede obviar siempre que no sea relevante desde el punto de vista informativa, de no ser asi la especificacidn resultaria discriminatoria*. Esta vinculacidn entre delincuencia e inmigraci611 que encolitramos en los medios tambien esti collsolidada en la opinidn publica. El diario El MUYL~O publicaba en 2003 el resultado de una eneltesta que desvelaba qile el 84,Y0/o de 10s elicuestados creia que la inmigracidn ilegal es un factor que ha incidido en el aumento de la delincuencia La inmigracidn ilegal es otro de 10s temas donde a ~nenudo encontranios la naciorralidad en los titulares o subtitulares. Otros usos frecuentcs en torno a esta tem4tica es la utilizacidn de terminos que desracan la situaci6n legal de los i~irnigrantes corno ileg~cles, clander~irror, i~rdocumerrtudus. En palabras de Bahdn (1??6:56): ,(rods seleccidn lixica implica focalizar deterrninados aspectos del referenre y desfocalizar otros; en este caso ilegales focaliza su condici6n juridica y desfocaliza su condicibn humanar. El tirmino ilegales empieza a aparecer cot1 frecuencia desde 10s inicios del fen6meno de las pateras par el Estrecho, y a1 poco tiernpo tambitn se elnpieza a denominar a 10s inmigrantes como clandestinos, sin papeles, indocurnenrados, que convierten al inmigrallte en objeto pasalldo a set lor sin papeles, los itrdorumcwtadus, etc. Estos calificativos aparecen entre comillas, un recurso lnuy utilizado en la ptictica periodistica por el cual el redactor se libera de toda responsabilidad. EL periodista en lugar de titular, por ejemplo, <<Seis inmigrantes sin papeles* ..., normalmente por problemas de espacio, opta pot poner Seis c<ilegales)> ..., pero el uso de las comillas la entienden 10s propios periodistas, no asi los lectores a quienes se le trasmite una idea errdnea, de modo que popularmente a 10s inmigrantes que carecen de documentaci6u en regla se les ernpieza a denominar los ilegales, lor clandestinos, los rinpapeles, usos que la propia prensa asume cuando deja de lado la utilizaci6n de las comillas. TambiOn en el tema de la inmigraci6n ilegal encontramos que 10s nlimeros se destacan como valor fundamental de la noticia; igualmente abundan las calificaciones de aualancha, llegada rnasiva, oleada, etc., para la llegada de inmigrantes a las costas. La preocupaci6n pot la cantidad de personas, sobre todo de africanos, que llegan a Espaha no ha cambiado con el paso del tiempo. Un articulo publicado por La kngnardia en noviembre de 2006, valora positivamente la inmigraci6n procedente de Latinoamtrica y Europa del Este, pero ye con temor la procederite de Africa: Esos drsplazarnientos (10s procedcntes de Latinoamtrica) han tenido un efecto incluso positivo en la ecorrornia y en una sociedad rnuy envejecida. Sin embargo, desde esos rnisrnos paises y desde Europa sr ve con ternor la situaci6n en Africa, donde niiles de ciudadanos buscan una ocasi6n para ir hacia el paraiso curopeo y donde las condiciories socioecon6rnicas en origen rnejoran rnuy lentamente. El continerrte africano cuenta con 800 rnilloncs de habitantes y paises colno Nigeria, con rnis dde 130 millones. La llegada en esos liltimos ahos de unos dos millones dc personas de origen africano a Europa no parece que vaya a frenarse. El rninistro espafiol del Interior, Alfredo Pkrez Rubalcaba, lo dijo ayer err la curnbre euroafricana: aEuropa no tienc posibilidad de hacer frente a la llegada rnasiva y desordenada de inmigranresw. Y a continuaci6n pidib la colaboraci6n de los paises africanos de origen y de trinsito en la lucha contra los flujos clandestinos. En este tema se explota el dramatismo hasta el limite. La patera es el paradigma de la inmigraci6n ilegal y 10s medios, a lo largo de 10s ahos, han realizado una sobreexposici6n de imigenes de personas muertas en las playas o en condiciones lamentables. No es la forma en la que ingresan al pais la mayoria de inmigrantes pero si la mL llamativa, rodeada de todas las caracteristicas sensacionalistas necesarias para que no haya perdido protagonismo pese al paso del tiempo. 2. La imagen de lor inmigrantes segdn nlrcionalidudes En las liltimas dtcadas se ha desarrollado en Espaha una fuerte corriente migratoria procedente de hrica, primero, y desputs de Latinoamtrica y 10s paises de Europa Oriental. Segliri el lnstituto Nacional de Estadistica, INE, el nlimero de extranjeros en 2006 era de 4.144.166 personas, cifra que supone el 9,3% de la poblaci6n espahola. El colectivo de latinoamericanos es el mh numeroso; el 36,2 por ciento de 10s extranjeros residentes legales. Le siguen 10s europeos comunitarios y 10s africa- nos del norte, y muy de lejos otros colectivos extranjeros. Por nacionalidades, se sittian entrelas cinco primeras, la marroqui (13,6%), la ecuatoriana (11,1%), la rumana (9,8%), la britinica (66%) y la colombiana (6.4%). Desde que Espafia entra en la Comunidad Europea y firma el Tratado Shengen2, empiem a gestarse en el imaginario colectivo la figura del inmigrante extracomunitario. La categoria inrnigrdnte esti mis que nunca vinculada a 10s que no pertenecen a 10s paises miembros, vienen de paises tercermundistas, mientras que 10s comunitarios son considerados extrmrjems, provenientes de paises desarrollados. De 10s inmigrantes extracomunitarios, el marroqui es el om para la opinibn pClblica espafiola, y en ello tienen que ver una historia de relaciones conflictivas que ha afectado a1 comportamiento y las anitudes de ciudadanos de ambos paises. A pesar de qne es el colectivo mis numeroso de 10s extranjeros y uno de 10s mb antiguos, tambikn es al que mhs se dirigen las actitudes racistas y xen6fobas de algunos sectores de la poblacibn. Con la llegada de colectivos mbs preparados procedentes de Amkrica Latina y Europa del Este, el marroqui se ha visto relegado a 10s peldafios mL bajos de la pirimide ocupacional. Su irnagen en 10s medios esti directamente relacionada con su situaci6n en la escala social: es el inmigrante pobse, sin estudios, en busca de empleo, que llega en patera, vinculado a las mafias de inmigraci6n ilegal, cuando no a la delincuencia o al trifim de drops. La capacidad adquisitiva de 10s inmigrantes determina su estatus social y con ello su visibilidad en la sociedad. Asi, mientras el inmigrante comuoitario (34.4% de la poblaci6n inmigrante) pasa desapercibido porque ocupa cargos bien cualificados y remunerados, el perfil laboral del marroqui es todo lo contrario, se ocupa en sectores poco reconocidos socialmente, ma1 pagados, poco cualificados y precarios. Adembs, la inmigraci6n marroqui esti fundamentalmente compuesta por varones que cornparten vivienda, muchas veces en condiciones de hadnamiento. Las circunstancias que le rodean propician que su visibilidad en torno al conflict0 sea mayor. Esa visihilidad del colectivo marroqui, que alcanza a todos 10s magrebies, ha generado mh de un debate sobre su integraci6n y wbre el origen ds apropiado de 10s inmigrantes que necesita Espafia para compensar su dkficit demog&w. La sociedad espafiola ha mosrrado su preferencia por 10s latinoameri- =no$, basada en la existencia de una afinidad cultural (lengua y religi6n) que facilitarian su integracidn, a diferencia de otros colectivos como el marroqui, destacando la religi6n musulmana mmo el mayor obstbculo. Estos argumentos, que hacen poco favor a 10s extranjeros musulmanes, tambiCn han calado en la prensa. BernabC Lbpez (2002) cita un articulo de Federico Jimknez Losantos, titulado nFalcan inmigrantesn, publicado por ABC el 25 de febrero de 1997, en el que defendia esta postura: Es verdad que una enrrada masiva de africauos rnusulmanes produciria codittos raciales y culturalcs. Pero contando con que la inrnigraci6n es inevitable y beneficinsa, no seria m& intellgente facilicar cada af~o la entrada de den mil inmigranter hispanoamericanos, de nuestra misma lengua y religibu, ficilmente Comunicucion, identidddyge'neyo asimilablcs, con ral dc quc se rrarc dc faririlias rrabajadoras y con drsccndcncia dispucska a asenrarsc por u~i cirl-ro nlirnrro dc ahos en ]as colnarcas quc n~is lo necesiran. I'ero no es la unica vez que este periodista expone sus opiniones sobre lo que il considera el origen mL apropiado para una inmigracidn prrmtlne~~te en Espaha. El 5 de octubre de 1999 en .Inmigracidn racionala, publicado por ABC, aboga porque se favorezca la inmigraci6n definitiva de hispanoamericanos y de catnlicos del este de Europa, porque ila lengua y la religibn son elementos clave que conforman rambiio el modelo familiar, nucleo basic0 de la socializacidn de 10s individuos, al menos en Espanam. A 10s magrebies, el periodista, les asignaria 10s trabajos temporales. El Pair, diario de ideologia totallnente opuesta a ABC, tanibiin se hace eco del debate de la integrabilidad. Miguel Herrero de Milion (citado por Lopez, 2002) en el articulo iQui vierien! del 9 de octubre de 1999, concluye en la niisma linea de JimP~lez Losantos: <<Frente al estuporoso jque vienen! Planteimonos el racio~lal ja quih traemos?,,. Ldpez critica que 10s ~nedios recojan las opiniones de diversas personalidades que opinan sobre la inintegrabilidad de 10s ~nus~~lmanes, pero que no dan voz a 10s aludidos. Si hay un tratamiento reductor y sirnplista de la inmigracidn en general, tal vez este sea mayor en el caso de 10s africanos musulmanes. Los periodistas, y la sociedad en general, tienen 1111 gran desconocimiento de esta religidn y se niueven entre 10s tdpicos sobre las incompatibilidades entre los valores occidentales y musolmanes. Esto puede servir de caldo de ci~ltivo para la explosidn de hrotes racistas, corno ocurrib en la localidad almeriense de El Ejido en el alio 2000, cuando una mujer murid apuhalada por un marroqui enfermo mental. Un lnes antes otro marroqui habia asesinado a dos agricultores; entonces unas diez rnil personas se concentraron pacifica~nente con pancartas corrio <Extranjeros si, asesinos no*. Cuando ocurrid el segurido asesinato de rnanos de un marroqui, la reaccidn del pueblo ya no f~~e tan pacifica; todo lo contrario, salid a la calle y que~nd comercios de magrebies. Tanlbiin bubo multit~~di~larias manifestaciones, esta vez con consignas racistas contra 10s moros, incluso se llegd a atacar a1 subdelegad0 del Gobierno gritindole seres tu quien le da 10s papeles a 10s morosn. Los acontecimientos ocurridos en el aha 2000 en El Ejido nlarcaroll un antes y un desp~1.6~ en el trata~niento informative de la inmigracidn en Espaha. Cuaudo ocurrid, la inmigracibn no era LIII fe116meno reciente, sin embargo, no se trataba mL alld de las pateras; 10s proble~nas de 10s inmigrados pricticamente no pasabari a 10s rnedios de comunicacidn, wan invisibles para la mayoria de la sociedad. El Ejido despertd un intenso debate politico sobre las colldiciolles de vida de 10s inmigrantes y la necesidad de su integracidn. De hecho, a partir de este suceso, el Gobierno y la Junta de Andalucia pusieron en marcha LIII progrania urgenre de apoyo a la integracidn de los inmigrantes en Almeria, al que destinaron cien millones de pesetas. D~lrante 10s dias que dur6 el conflicto, 10s medios de com~~nicacidn cubrieroll p~~ntualmente el tema y no se libraron de las agresiones e insrlltos de 10s Zrcera parte. Medios de comunicacidn, ginero y el otro. pobladores de la localidad. Los medios reflejaron la alarma social que se vivia en El Ejido con titulares como: <<Nuevos brotes de ira en El Ejido tras apuhalar un magrebi a una mujer* (La Razdn, 6-2-00), *El crimen de El Ejido desata la violencia hacia 10s inmigrantes,, (El Periddico, 7-2-00), o <<El subdelegado del Gobierno en Almeria, apaleado tras el funeral por la asesinadan (El Pais, 7-2-00), pero tambikn se ocuparon de las condiciones de explotaci6n laboral y marginaci6n en la que vivian 10s inmigrantes, y de condenar enkrgicamente la xenofobia y el racismo: ~Verguenza national* (ABC, 7-2-00). Los inmigrantes latinoamericanos juegan con ventaja respecto a otros colectivos de inmigrados, ventaja que es relativa, ya que si bien son mejor valorados, la mayoria no coosigue insertarse en el mercado laboral de acuerdo a sus capacidades profesionales (Retis, 2003). Igualmente, su imagen en 10s medios no es muy diferente a la de otros colectivos de inmigrantes. Segun Retis la inmigraci6n latinoamericana es vista como un problema y cuando aparece en 10s discursos tanto en el escenario de 10s medios de comunicacidn como en el politico o de diversos entornos, es porque ha generado un conflict0 en la sociedad: homicidios, accidentes, reyertas, narcotrifico, trata de blancas, prostituci6n, asaltos a mano armada, mafias, delincuencia, etc. De esta manera, parte de la sociedad que no ha tenido contact0 con inmigrautes esti mis influenciada por 10s t6picos sobre estos colectivos: las bandas de peruanos que actuan en las autopistas, las bandas de j6venes colombianos traficautes de drogas y dominicanos que se implantan por las grandes ciudades, etc. Aunque sus facilidades para la integraci6n no se pongan en duda, la visibilidad de estos colectivos en un entorno co~lflictivo no les ha librado de actitudes de rechazo, comentarios estereotipados y estallidos racistas. El colectivo dominicano, que tuvo un gran crecimiento entre 1988 y 1993, aho en que se impuso el visado obligatorio, vivid en 1992 uno de 10s sucesos mL lamentables que se recuerde. En noviembre de ese aho fue asesinada la dominicana Lucrecia PCrez en Aravaca, Madrid, en las ruinas de una antigua discoteca de manos de un gmrdia civil. El asesinato, que fue llamado elprimer crimen racista de Esparia, tuvo una gran repercusi6n social y mediitica. Hasta que no se descubri6 la autoria del asesinato, 10s encargados de la investigacibn apuntaron sus sospechas hacia grupos de ultraderecha. Yes que desde meses antes se habia iniciado una campaha contra la reuni6n de dominicanos, mujeres principalmente, en la plaza de Aravaca, donde aparecieron carteles con lemas como rEspaholes primero, Stop inmigraci6nn. Este suceso revel6 una xenofobia oculta en la sociedad espahola, aunque la reacci6n de ksta fue ejemplar, masivas manifesraciones se produjeron en Madrid, Zaragoza, Barcelona, Valencia, Pamplona, C6rdoba y Sevilla. La condena, la iudignaci611, el desconcierto y la verguenza fueron argumentos comunes en la prensa del pais, independientemente de su afinidad politics. En la actualidad, 10s ecuatorianos representan el colectivo latinoamericano mis numeroso4. Su mayor representaci6n medihtica (en tiempo y espacio) se da en relaci6n a dos hechos puntuales. En 1998, 10s habitantes de un pueblo de 387 Comunicacddn, identiJady ero Murcia, Totana, se lnanifestaron para pedir que no se detuvieran y expulsarall a los ecuatoria~los sin docurnentaci6n que trabajaban en la localidad; elltouces el discurso periodistico se desarrollb en torno a la solidaridad de la sociedad de acogida: run poeblo, m defe~lsa dr 500 inmigrantes ecuarorianos~, (EIPais, 14- 8-98). Sin embargo, este discurso cambi6 cuando empezaroll a llegar a Totalla gran cantidad de ecuatoriallos seducidos por la solidaridad de sus pobladores; comiellza a aparecer en la pretlsa la inseguridad cindadana, la proliferaci6n de inrnigrantes y la saturacidn del mercado de trabajo: *El alcalde dice que el ~nutlicipio no puede absorber mds inmigrantess (La Opiwidn, 1 1-9-99), ~[l'mior a que la protesta pot la inseguridad ciudadana derive en un polvorin racists,,, (La Krdud, 18-5-00). En enero de 2001, otro suceso, esta vez un accidente de autobiis en Lorca, en el que murieror~ 12 ecuatorianos, propicid la represeotacihn mediitica del colectivo, pero esta vez se visibiliz6 la explotacid~i laboral: aLos ecuatorianos muertos tenian un ttabajo cercano a la esclavitudn (La Krdad, 5-1 -01), o ,(Vida de ecuatorianosn (El Pair Sernawal, 3-1-01). El tercer colectivo extranjero mis numeroso en Espana es el rumano. Tambien es el de rnis ripido crecimie~lto en los illtirnos alios y ullo de los que tiene el niayor indice de irregularidad (73,7%). Se ernplean en la construcci611, servicio dorn&stico, illdustria y agricultura, donde ha11 sustiti~ido en buena parte a los trabajadores magrebies, sobre quienes pesa el recelo y la desconfianza de 10s empleadores, rnientras los rumanos so11 considerados trabajadores eficientes y responsables, aprenden con rapidez el castellallo y, ademis, por su aspecto Fisico pasan desapercibidos. Los rumanos, j~uito al resto de europeos del Este, son bien valorados por la sociedad espanola por su alto nivel educativo. Segill un est~~dio de la Fundacidn BBVA y el institato de Estudios Auton6micos (IEA) de 2005, 10s inmigralltes que proceden del Magreb y el resto de Afi-ica son 10s que tienen el ~livel educativo lnds bajo, frerlte a 10s proveriielltes de AmCrica Latina y Europa del Este, que incluso llegan a superar con creces la media espaliola. Los europeos del Este so11 los inniigrantes mejor formados, casi la tercera parte de 10s que vienen a trabajar a Espana son universitarios. No obstante, st1 representaci6n mediitica, que es escasa, estd a rnenudo vilrculada a bandas organizadas que roban chales en las afueras de las grandes ciudades. Un estudio sobre la i~nagen de la inmigracidn lati~ioarnericalia en los medios de comunicaci611, presentada por varios autores en el Forum de Barcelolla en 2004, co~lcluye que existe un tratamiento diferenciado de la inmigracidn depe~ldiendo de la procedencia geogrifica de &a. Asi, los i~ln~igrarites que proceden de paises africanos y de Europa del Este son edesprestigiados al ser asociados a temas clara~nente negativosn, control de fronteras para 10s afl-icanos y deli~lcuencia para los europeos del Esre. Sin ernbargo, a pesar de la cobertura negativa sobre los paises de Latinoamtrica, 10s medios asocian la inmigracidn lati~loamericana preferelltemente a temas positivos, coma 10s avances en la convive~lcia o el multicult~~ralismo, que son abordados con un caricter rnL tendeute a la neutralidad.