Dólares, intereses, dependencia.Teorías académicas y discursos cotidianos de la migración zacatecana (México)
Abstract
This contribution looks at some of the main explanations of emigration in Zacatecas (Mexico). Particularly we explore three books written by academics from the United States that are representative of this debate for each of the last three decades. Simultaneously, we put these arguments in conversation with discourses related to migration from ordinary people in Zacatecas based on interviews that have been realized between 2009 and 2012 in different villages of Jerez de García Salinas (Zacatecas, México). [México, Jerez de García Salinas, Zacatecas; migración, desarollo]
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ANTHROPOS 113.2018: 515 – 523 Abstract.– This contribution looks at some of the main explanations of emigration in Zacatecas (Mexico). Particularly we explore three books written by academics from the United States that are representative of this debate for each of the last three decades. Simultaneously, we put these arguments in conversation with discourses related to migration from ordinary people in Zacatecas based on interviews that have been realized between 2009 and 2012 in different villages of Jerez de García Salinas (Zacatecas, México). [México, Jerez de García Salinas, Za ca tecas; migración, desarollo] Richard Pfeilstetter, profesor contratado de Antropología Social en la Universidad de Sevilla.– Su principal campo de investigación es el mundo empresarial, pero ha escrito también sobre patrimonio, nacionalismo, teoría social y discapacidad mental.– Publicaciones recientes son: “Anthropology and Social Work” (European Journal of Social Work 20.2017.2: 167–178), “Heritage Entrepreneurship” (International Journal of Heritage Studies 21.2015.3: 215–231) y “Bourdieu y Luhmann” (Revista Internacional de Sociología 70.2012.3: 489–510). Rufino Acosta Naranjo, (Pallares, Badajoz, 1963) es doctor en Antropología Social y profesor de Antropología en el Departamento de Antropología Social de la Universidad de Sevilla. Dirige el Grupo de Investigación Cultura, Ecología y Desarrollo, GICED. Elías Zamora Acosta, es profesor de Antropología Social en la Universidad de Sevilla. Desde hace más de veinte años trabaja en el análisis de los problemas teóricos relacionados con la antropología y el desarrollo, así como en el ámbito de las aplicaciones de la antropología social a los problemas de desarrollo y la planificación de pequeños territorios. Introducción: cultura de la migración en Zacatecas Juan cultiva maíz y duraznos en El Cargadero, una pequeña aldea en el centro del estado de Zacatecas, México. Seis de sus nueve hermanos viven en EEUU. Él también ha estado temporalmente “en el norte” donde “lavaba platos” como él dice. El “Club” 1 en el que acabaron por asociarse en EEUU sus paisanos de El Cargadero ha colaborado económicamente con mejoras infraestructurales en su comunidad de origen. Estas inversiones comenzaron a canalizarse en los años noventa en un programa de copago (asociaciones de migrantes y administraciones públicas) que se creó en el estado de Zacatecas y que ha recibido mucha atención en México y también en el mundo de la cooperación al desarrollo. Los lotes (terrenos para construir) en El Cargadero se venden en dólares americanos, y si deseas que tu casa tenga acceso vial, necesitas que “la tercera parte” del coste lo aporten donantes migrantes. La situación de Juan y la de El Cargadero es representativa también de otras localidades rurales en el estado de Zacatecas en el centro-norte de México y se puede, aparentemente, explicar sociológicamente a partir de una variable principal: la 1 Los clubes son organizaciones en las que se reúnen con diversos fines los emigrantes generalmente procedentes del mismo lugar de origen. Una discusión detallada de los clubes de migrantes zacatecanos la ofrecen González Hernández y González Hernández (2011). Dólares, intereses, dependencia Teorías académicas y discursos cotidianos de la migración zacatecana (México) Richard Pfeilstetter, Rufino Acosta Naranjo y Elías Zamora Acosta emigración y la dependencia de Estados Unidos. https://doi.org/10.5771/0257-9774-2018-2-515 Generiert durch Richard Pfeilstetter, am 14.12.2018, 09:12:42. Das Erstellen und Weitergeben von Kopien dieses PDFs ist nicht zulässig.
516 Richard Pfeilstetter, Rufino Acosta Naranjo y Elías Zamora Acosta Anthropos 113.2018 La emigración laboral, que es estructural en Zacatecas desde hace décadas (Wilson 2010), ha consolidado un sistema de prácticas, representaciones y organizaciones en torno a Zacatecas en las que la migración figura como símbolo aglutinador. La migración es tanto una práctica económica de subsistencia específica de los zacatecanos, como un discurso institucional (mediático, político y académico) y también una “cultura”, un conjunto de normas y disposiciones históricamente consolidadas que hacen de la movilidad laboral (temporal o definitiva) una forma de vida (Wilson 2010). Como todo símbolo, también la migración polariza y es interpretada y empleada situacionalmente, como causa o como solución de los problemas socio-econó- micos de Zacatecas; a veces vista y reclamada como opción y perspectiva liberadora para los individuos, en otras ocasiones como flagelo del capitalismo. En el emergente discurso institucional “remesas para el desarrollo” la migración es idealizada como oportunidad para el desarrollo (Bakker 2007). Frente a ello clubes de migrantes y académicos zacatecanos conocen bien los límites estructurales de estos credos neoliberales, aunque ellos, paradójicamente, los hayan superado con excelencia. Esta contribución tiene tres objetivos principales. Primero queremos introducir y discutir algunas de las principales aportaciones académicas que se han hecho al estudio de la emigración y el desarrollo en Zacatecas desde la perspectiva de las ciencias sociales. En particular discutimos tres trabajos que emplearon métodos cualitativos de análisis (Mines 1981; Jones 1995; Smith y Bakker 2008). Estos trabajos también nos hablan de distintas épocas del discurso académico en el Norte sobre el subdesarrollo y la emigración en el Sur, no sólo porque fueran realizados por académicos estadounidenses. En segundo lugar, queremos contrastar algunos de los argumentos que han sido elaborados en estos y otras publicaciones con nuestro propio material empírico. Estos datos proceden principalmente de entrevistas que se hicieron a agricultores, políticos locales, gestores de proyectos locales y otros ciudadanos ordinarios, principalmente en las zonas más remotas o rurales de la región de Jerez de García Salinas, uno de los municipios más importantes del estado. Utilizamos pseudónimos para citar a nuestros informantes, como en el caso de Juan al principio de esta sección. En particular en esta contribución estamos interesados en poner en conversación las narrativas de nuestros informantes con los argumentos académicos de la literatura especializada, buscando discrepancias, analogías y continuidades históricas. Las entrevistas fueron realizadas en el marco del proyecto de investigación “Migrantes, recursos locales y desarrollo en Zacatecas”. El proyecto se realizó durante los años 2009 hasta 2012 y fue financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.2 Nuestro equipo internacional contó con la colaboración del Programa de Doctorado en Estudios de Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas. Especialmente, queremos agradecer a los profesores Rodolfo García Zamora y Oscar Pérez Veyna su colaboración. Estamos también en deuda con Valentina Cappelletti y Jaime García Barrios, que realizaron una parte importante del trabajo de recopilación de datos que aquí referenciamos. En tercer lugar hemos organizado tanto los argumentos recogidos en la bibliografía especializada como los datos procedentes de nuestras entrevistas en torno a tres ámbitos temáticos. Estos a su vez constituyen las tres secciones principales del artículo. Primero, el discurso sobre la migración zacatecana (la circulación de ideas); segundo, la economía de la migración (o la circulación de dólares); ytercero, la política de la migración (o la circulación de votos). Continuamos, por tanto, con el primero de estos puntos. Dependencia La literatura académica sobre la migración en Zacatecas opera con una dicotomía teórica genérica. Es la tensión entre oportunidades y problemas a consecuencia de la migración para los ciudadanos y municipios del estado. Ambos discursos de la migración, la más optimista y la más pesimista, que a menudo son llamadas funcionalista y estructuralista en la literatura especializada, sirven a varios autores para situar su argumento y clasificar los trabajos de otros investigadores. Este es también el caso de tres monografías substanciales que se han publicado a lo largo de las últimas tres décadas en relación con el fenómeno migratorio zacatecano: Mines (1981), Jones (1995) y Smith y Bakker (2008). A continuación revisamos estos y otros autores y la inercia moralizante que acompaña la representación dualista de la migración zacatecana. A su vez mostraremos cómo los planteamientos académicos tienen sus correlatos en los discursos y vivencias también ambivalentes de los zacatecanos con los que hemos hablado. Richard Mines realiza a finales de los años 70 del siglo pasado una “etnografía económica cuantitativa” ejecutando aproximadamente 140 entrevistas con los originarios del pueblo de Las Ánimas, entonces con un censo de 1,300 habitantes, que perte- 2 AECID, número de proyecto D/019882/08. https://doi.org/10.5771/0257-9774-2018-2-515 Generiert durch Richard Pfeilstetter, am 14.12.2018, 09:12:42. Das Erstellen und Weitergeben von Kopien dieses PDFs ist nicht zulässig.
Dólares, intereses, dependencia Anthropos 113.2018 517 nece al municipio de Nochistlan, al sur del estado de Zacatecas. Ya en estos tiempos la mitad de la población activa estaba viviendo en California y más de la mitad del consumo en la localidad era posible gracias a las remesas de dinero enviadas por los emigrantes (1981: 47). Para Mines, la migración como problema analítico estaba dominado por enfoques micro-estructurales (que limitan el análisis a las decisiones racionales de individuos) y macro-estruc- turales de vario tipo, entre otras la teoría de la dependencia y la teoría de la modernización (34, 43). Mines presenta su enfoque– el análisis de redes de migrantes– como alternativa. Las unidades de decisión (la agencia) en comunidades rurales periféricas son las familias (no los individuos) y la base de subsistencia de estas no depende en primer lugar de las estructuras del estado o del mercado de trabajo, sino de relaciones de confianza y reciprocidad con los parientes, amigos y vecinos. Aun así, Mines se sitúa dentro de los presupuestos de la teoría de la dependencia (44). Como consecuencia, según Mines, la emigración en Las Ánimas, produce enclaves de trabajadores no cualificados e indocumentados en EEUU que mayormente benefician la economía en el destino, al tiempo que las remesas aumentan el consumo pero no el empleo en el origen. La emigración, además, distorsiona la economía local porque genera escasez de mano de obra. Para Mines las inversiones que hacen los emigrantes generan nuevas desigualdades económicas, encarecen artificialmente los precios de las tierras y se rigen por criterios de prestigio, no de inversión racional-económica (14, 155–157). Dice Mines que “[t]he village has, in effect, become a rest, recreation and retirement center for the current successful migrants, and a reproduction center for future migrants” (159). Diez años después, en el año 1988, Richard C. Jones estudia tres municipios del centro de Zacatecas y también comienza la presentación de los resultados de su trabajo con una confrontación entre las posiciones funcionalistas y las estructuralistas. Igual que Mines, ve en su trabajo una aportación para avanzar más allá de las interpretaciones hechas anteriormente, a las que considera parciales (1995: 16, 27, 126). Jones clasifica los diseños de las investigaciones que le preceden y quiere mostrar que las conclusiones funcionalistas (optimistas) y estructuralistas (pesimistas) son consecuencia de las diferencias en la selección de la escala de los agentes estudiados (migrante, familia, comunidad, municipio, región) y en las diferentes fases en que se encuentra el proceso migratorio de estos agentes (inicial, avanzado o consolidado) (19–27). El equipo de Jones realizó casi 600 encuestas estandarizadas en hogares de las zonas rurales de tres términos municipales. A partir de un tratamiento estadístico de estos datos Jones extrapola la situación de los tres municipios a Zacatecas y a la totalidad de México. Aparentemente con ello el autor pretende aumentar la heterogeneidad del argumen- to, porque para Jones los efectos positivos y negativos de la migración siempre son dependientes del marco de referencia empleado. Así Jones compara Zacatecas con el estado de Coahuila, distingue entre migrantes indocumentados y legales, cualificados y no cualificados; diferencia municipios pobres y ricos, épocas histórico-políticas favorables y desfavorables para migrar o toma en cuenta el número de viajes de los migrantes. Mientras que para Mines la migración era negativa para Zacatecas, el mensaje de Jones es que para algunos es beneficiosa y para otros no, como se verá más claramente en el siguiente ejemplo. Jones califica el término municipal de Jerez de García Salinas de “urbanizado” y con una “economía diversificada”, el de Luis Moya como de “agricultura comercial”, mientras que en Villanueva predomina la “agricultura de subsistencia” (Jones 1995: 37–39). De los aproximadamente 200 hogares analizados en Jerez, casi un 80 % tienen experiencia con la migración a EEUU; de los 100 hogares de Luis Moya un 50 %; y de los 300 hogares de Villanueva un 70 % (59–61). El mensaje es que los datos de Luis Moya y Villanueva confirmarían la hipótesis estructuralista (cuanto más desarrollado es el municipio, menos emigración se produce), mientras que el caso de Jerez confirmaría la hipótesis funcionalista (en Jerez los migrantes han traído inversiones productivas y conocimientos). En este caso, “migration was not the effect of economic conditions; rather, it was the cause”(61). El análisis pormenorizado de Jones puede discriminar entre circunstancias locales particulares, actores específicos y contextos diversos de la migración en Zacatecas. Sin embargo el proceso de cuantificación estandarizada al que somete sus datos y la dispersión del argumento (los efectos positivos y negativos de la migración dependen de una multiplicidad de factores situacionales) están también eliminando del análisis las actitudes, valores y decisiones que se esconden detrás de cada viaje al norte. Leigh Binford (2003) califica el trabajo de Jones como de funcionalista (optimista con la migración) y el de Mines como estructuralista (crítico con la migración). De manera indirecta el autor sugiere que la diferencia entre estas posiciones se debe principalmente a modas académicas y a procesos sociopolíticos de los que estas son consecuencia. De esta manera, las interpretaciones académicas más pesimistas (la emigración genera dependencia) de los https://doi.org/10.5771/0257-9774-2018-2-515 Generiert durch Richard Pfeilstetter, am 14.12.2018, 09:12:42. Das Erstellen und Weitergeben von Kopien dieses PDFs ist nicht zulässig.
518 Richard Pfeilstetter, Rufino Acosta Naranjo y Elías Zamora Acosta Anthropos 113.2018 procesos migratorios en Zacatecas son propias de los años 70 y 80 del pasado siglo, y los más optimistas (la emigración produce desarrollo) lo son de las dos últimas décadas. Sin embargo, para Binford la comparación de los datos económicos entre EEUU y México confirma la tesis estructuralista, es decir la apoyada en las teorías de la dependencia. Al contrario que Binford, el trabajo muy citado de Natasha Iskander (2005) es más optimista para Zacatecas. Su modelo dicotómico sitúa el análisis economicista de la migración en un lado y las consecuencias culturales de la migración en el otro. Iskander se centra en el análisis del programa para el desarrollo llamado “Tres por Uno”. Este programa consiste en inversiones (remesas) de migrantes en EEUU (mayoritariamente en sus lugares de origen) que se cofinancian con recursos de la administración estatal y/o federal (para una discusión detallada ver Fernández de Castro, García Zamora y Vila Freyer 2006). Según Iskander un análisis estrictamente económico de este programa inmediatamente orienta la mirada hacia sus deficiencias y la falta de inversiones productivas de estas remesas. Este “análisis economicista”, según Iskander, está obviando el impulso social positivo que este programa genera. Según la autora, el programa generó “aprendizaje social” en las comunidades receptoras y fomentó la emergencia de una “sociedad civil”. Junto a los textos de Binford e Iskander, otro trabajo representativo del debate sobre la migración zacatecana en el nuevo siglo es el de Smith y Bakker (2008). Ellos rompen metodológicamente con las encuestas masivas en comunidades rurales en el origen y el destino como las que hicieron Mines en los años 70 y Smith en los años 80. Su enfoque, más político que económico, se centra en la élite zacatecana y sus instituciones, a pesar de autocalificarse una “community-based ethnography” (2008: 4). La “comunidad” para estos autores son los migrantes políticamente activos a los que están entrevistando. La discusión teórica para ellos ya no es si la migración favorece socioeconómicamente el origen o el destino, sino qué actores se benefician políticamente de la migración estructural. Estos actores son parte de lo que a partir del año 2000 viene a llamarse la “comunidad transnacional”, un término académico que empieza a sustituir las categorías que empleaba Mines, el “emigrante permanente” (1981: 187), o la terminología que utilizaba Jones, la “clase migrante” (1995: 25). En el trabajo de Smith y Bakker esta “comunidad” se estudia en sus propios términos y es retratada como un conglomerado de partidos mexicanos, clubes y federaciones de migrantes, gobiernos y gobernadores sucesivos, líderes y empresarios migrantes, cada uno con intereses específicos que se plasma en leyes, inversiones, maniobras, políticas públicas, candidaturas y campañas que discutiremos con más detalle en la sección siguiente. Si Mines y Jones optaban entre diferentes modelos causales que explican las consecuencias económicas de la migración, el trabajo de Smith y Bakker ya es más relativista y circula teóricamente entre la lógica económica y el sentido cultural, entre hipótesis nacionalistas y postnacionalistas, entre estructura y agencia (2008: 9–14). Las representaciones académicas norteamericanas de Zacatecas en el nuevo milenio comienzan también a considerar el papel que desempeñan las representaciones académicas (aunque no las suyas propias) para la migración. Así Iskander evalúa positivamente el asesoramiento a migrantes y gobierno por parte de la los expertos de la Universidad Autónoma de Zacatecas (2005: 258). Smith y Bakker también se interesan por el protagonismo político de profesores zacatecanos en favor de los migrantes organizados y sus instituciones (2008: 59, 102). Si Mines preguntaba si la migración era positiva o negativa para la comunidad de origen (llegando a la conclusión de que no), Jones preguntaba bajo qué condiciones la migración podría ser positiva, identificando variables para ello. El nuevo relativismo que se puede observar en la obra de Smith y Bakker dibuja un universo complejo de actores cuya mera descripción acertada ya parece ser el reto principal de la investigación social. Esta literatura especializada sobre la migración zacatecana generada a lo largo de las últimas décadas en el entorno de universidades al sur de Estados Unidos, como las de California o Arizona, ha creado explicaciones e interpretaciones que, al igual que las remesas de los migrantes y las acciones políticas de sus líderes, de los que hablaremos en la sección siguiente, pasan con facilidad la frontera más militarizada del planeta. Son parte de un mundo de representaciones de la migración zacatecana, consecuencia en parte del éxito político y también mediático de los programas de desarrollo que la élite zacatecana en Estados Unidos y México ha impulsado, especialmente el programa “Tres por Uno” del que hablaba Iskander (Villela a 2014: 48). La misma existencia de esta discusión académica es el resultado del éxito político que ha tenido la iniciativa, como argumenta Villela (2014: 48): Academic work that concludes that the institutionalization of collective remittances resulted in the Zacatecan state’s control of or increased influence on the organizations of the Zacatecans abroad could shed a negative light on the Tres por Uno. However, it was precisely the enthusiasm generated by the successful Mexican, and specifically Zacatecan, Tres por Uno Program experience that https://doi.org/10.5771/0257-9774-2018-2-515 Generiert durch Richard Pfeilstetter, am 14.12.2018, 09:12:42. Das Erstellen und Weitergeben von Kopien dieses PDFs ist nicht zulässig.
Dólares, intereses, dependencia Anthropos 113.2018 519 explained the funding that made possible the abundant academic and policy research done on the subject. Para concluir, hemos visto que desde los años80 del siglo pasado, los académicos no han cesado de interesarse por el fenómeno migratorio zacatecano. Este se ha convertido en un símbolo de la migración norte-sur a escala global como ya denotaba Jones en los años 90 del siglo pasado (1995: 27). Con el más reciente interés en círculos expertos de las experiencias y programas de desarrollo novedosos ensayados en Zacatecas, como el programa “Tres por Uno”, este interés académico por la cultura de la mi - gración zacatecana ha incluso aumentado. También hemos querido mostrar una práctica consolidada en la literatura especializada que pone el foco de atención en la polémica sobre los efectos positivos o negativos de la migración zacatecana. Veremos ahora en la sección siguiente que existe un correlato de esta disputa en las explicaciones que hacen los propios zacatecanos de la migración, y cómo uno de los escenarios privilegiados de esta discusión es la lógica económica que subyace a la migración. Dólares Las explicaciones tanto de la gente corriente como académicas sobre causas y efectos económicos de la migración zacatecana son diversas. Mines (1981: 36) veía en las lluvias irregulares de las que depende la economía rural zacatecana los orígenes de la diáspora. Muchos de nuestros informantes coinciden con esta lectura haciendo referencia a sequías como las de los años 1915–1917 (Jones 1995: 33) y 1952–1953 (Díaz Juárez 2010: 77). En la misma línea argumenta el cronista de Jerez cuando nos habla de las sequías más recientes de los años 80 del pasado siglo que crearon “mucha necesidad”. Otros informantes, como un administrativo de programas para el desarrollo de la región de Jerez, atribuyen al “cambio climático” el fracaso de la viabilidad de la emergente industria del durazno. El mismo informante también señala que la “llegada de granizo” es una dificultad añadida para mantener una producción agrícola constante. Jones explícitamente descarta estas explicacio - nes ambientales (1995: 127) y apunta a la difícil historia de la colonización, guerras y revoluciones en Zacatecas. Su argumento es muy similar al de Díaz Juárez, que ve el pecado original del subdesarrollo en Zacatecas en el “deterioro y la irregularidad de la forma de vida campesina emergida de la reforma agraria” (2010: 74). También hoy la inseguridad y la presencia de bandas criminales en Zacatecas hacen inviable muchos proyectos económicos legales. El tabú, la discrecionalidad e incomodidad de la información relacionada con el crimen (organizado) no sólo hace difícil conocer su naturaleza sino también comprobar la veracidad de los rumores. Es esta tam - bién la razón por la que prácticamente está ausente como variable en la literatura académica, más allá de las alusiones anecdóticas. Un vecino de Jerez de García Salinas, Ignacio, comentaba que sus paisanos ya no vuelven de EEUU para las tradicionales fiestas de rodeos y charreadas en el rancho durante los meses de julio y agosto desde que hallaron las cabezas cortadas de sus organizadores. En estas festividades, organizadores y migrantes manejan cantidades importantes de dólares que se han convertido en el punto de mira de criminales. Ignacio nos comenta más casos, como robos organizados en las casas en EEUU durante sus visitas en Zacatecas, la desaparición de un niño que vendía hachís “sin permiso” o la huida de una adolescente que primero fue novia de un narco y luego cayó en desgracia. Al final de la entrevista, Ignacio aconseja al miembro de nuestro equipo “sólo andar con gente de confianza”. Un tercer elemento económico que favorece la emigración es la alta rentabilidad, en términos comparativos, del trabajo en EEUU, que se intensifica aun en épocas de inflación como la de los años50. “Vámonos donde está el dólar” era la conclusión a la que llegaban muchos zacatecanos ante esta experiencia, según comenta el cronista de Jerez. Finalmente, como alegan otros, se consolida una “cultura de la migración” (Wilson 2010), esto es actitudes, normas e ideas transmitidas de generación en generación que favorecen una imagen positiva de EEUU. Como nos decía una joven estudiante originaria de Jomulquillo: “Antes cerrabas los ojos, pensabas en EEUU y veías dólares”. En esta misma línea un charro de Jerez hace esta afirmación: “mi ilusión es estar allá, a mí me gusta mucho allá”. Esta imagen positiva de la prosperidad en EEUU frente a la vida pobre en el rancho estaba muy extendida entre los jóvenes ya en los años noventa del sigloXX (Jones 1995: 14). Las causas económicas de la migración no han cambiado sustancialmente desde sus inicios durante la Secunda Guerra Mundial. Wilson (2010) incluso remonta la emigración laboral mexicana a la guerra con EEUU o al final de la época colonial. Recientemente la militarización de la frontera y la última recesión económica del año 2008 han sido factores que frenaron un proceso que, visto desde una perspectiva a largo plazo, es estable. Existieron otros momentos históricos cuando las condiciones económicas en el destino frenaban pero no acabaron con migración. En los años 50, en la operación llamada “wet back” la administración norteamericana deporhttps://doi.org/10.5771/0257-9774-2018-2-515 Generiert durch Richard Pfeilstetter, am 14.12.2018, 09:12:42. Das Erstellen und Weitergeben von Kopien dieses PDFs ist nicht zulässig.
520 Richard Pfeilstetter, Rufino Acosta Naranjo y Elías Zamora Acosta Anthropos 113.2018 taba masivamente ciudadanos mexicanos. También en los años 80 las inversiones públicas para el desarrollo rural y programas de subsidio en el origen frenaban pero no cambiaban la tendencia en Zacatecas, como ya indicaban los datos recopilados en Jerez, Luis Moya y Villanueva por Jones (1995: 52 s.). La creciente liberalización en México desde los años 80, la industrialización de la agricultura, la revolución verde y el final del fordismo en EEUU tuvieron su repercusión específica en Zacatecas. Primero, como los datos de Jones sobre Zacatecas central indican (1995: 54), a partir de los años60 la mano de obra agrícola (casi el 90 % de los migrantes antes del año 1965) ha sido sustituida por una emigración orientada a cubrir servicios en la ciudad (80 % a partir de los años 80). Este cambio en el tipo de ocupación coincide también con el cambio en el estatus legal del migrante. La mayoría de los zacatecanos migrantes entre los años 40 y 60 eran braceros en el marco de un programa bilateral para la recepción temporal de trabajadores mexicanos. Nada más en Jerez hubo unos 400 braceros oficiales cada año (Díaz Juárez 2010: 77 s.). Al tratarse de un programa estatal, el gobierno y el partido de estado (el Partido de la Revolución Institucional, PRI) controlaban el proceso de selección de trabajadores. El PRI podía capitalizar políticamente del papel de proveedor de trabajo y “dar un número” (Díaz Juárez 2010: 84). Con el fin del programa bracero en 1964 la emigración continúa, pero ahora es mayoritariamente ilegal. Visto desde esta perspectiva, ante la pérdida del cuasi monopolio de proporcionar trabajo legal en EEUU a los zacatecanos, no es extraño que aparecieran nuevas fórmulas que hicieran valer políticamente en Zacatecas la economía de la migración. Pero las formulas necesitaban ser distintas. La regulación estatal de la economía que subyacía al programa bracero ya no casaba con la nueva etapa neoliberal de las políticas económicas. Los comienzos tempranos de este nuevo liberalismo ya se reflejan en un comentario de Mines en los años80. Él ya lamentaba la “current aversión to large-scale governmental interference in the economy” (1981: 162) que impidieron políticas necesarias para frenar la migración en Zacatecas. En 1986 el gobernador de Zacatecas, Genaro Borrego, del PRI, comienza a conversar y consolidar con líderes y asociaciones de migrantes un programa de desarrollo local cofinanciado entre comunidades, estado de Zacatecas y federaciones de clubes de migrantes (Iskander 2005: 256). Este programa, que luego incorporará también las administraciones municipales y federales y se conocerá por el nombre “Tres por Uno”, ha generado una larga lista de literatura académica, como ya hemos señalado brevemente en la sección anterior. La revisión de esta bibliografía realizada por Villela (2014: 44–48) sostiene que existen esencialmente dos posiciones. Una tiende a ver esta nueva alianza entre el estado zacatecano y las instituciones de migrantes, que simboliza el programa “Tres por Uno”, como una introducción de elementos más participativos en las políticas públicas de desarrollo en Zacatecas. La otra quiere ver en el programa “Tres por Uno” una cooptación del migrante por parte de las administraciones zacatecanas. Un análisis diferente al de Villela nos ofreció un funcionario coordinador del programa con el que hemos conversado. Él prefiere hablar de un proceso de deterioro del programa, de un antes y un después. El funcionario habla de una “politización del programa” y repetidas veces lamenta la “pérdida de la esencia del programa”. Para él, en los inicios, durante los años 90, la implicación de las comunidades en el diseño de los proyectos era mayor y la motivación de los migrantes era más filantrópica o desinteresada. Hoy existe una estrecha relación entre las inversiones y rentabilidad política esperada de estas por todos los agentes que aportan dinero. Según él, la lógica de las inversiones se rige más por criterios políticos que técnicos y sostiene que las infraestructuras básicas deberían ser derecho de los ciudadanos mexicanos y no una ayuda que reciben de quienes han tenido que abandonar su país para tener recursos. Sin embargo, junto a esta aparente evaluación pesimista del programa, el funcionario también cree que las localidades y familias que han recibido dine - ro “están mejor que antes”. Por lo tanto, la ambivalencia en la evaluación de este modelo para el desarrollo no es solo académica, sino también propia de las personas directamente implicadas con la gestión local de estos proyectos. Independientemente de si uno es más pragmático o idealista al respecto, la alianza o la negociación entre la administración mexicana y las grandes organizaciones de ciudadanos en el exterior ha cambiado el procesamiento social de una parte importante de las remesas, es decir de uno de los pilares económicos principales de la economía zacatecana. El programa “Tres por Uno” es un ejemplo de un modelo de política económica nacional que ya no busca regularizar el trabajo o las personas que lo realizan sino encauzar institucionalmente el capital que estos generan en el exterior. La creciente cooptación corporativa de las remesas que hoy suponen el segundo ingreso más importante del estado mexicano (después del petróleo) es el resultado de un cambio en la organización económica de la migración. Evidentemente, el cambio en la organización de la economía transfronteriza basada en la movilidad https://doi.org/10.5771/0257-9774-2018-2-515 Generiert durch Richard Pfeilstetter, am 14.12.2018, 09:12:42. Das Erstellen und Weitergeben von Kopien dieses PDFs ist nicht zulässig.
Dólares, intereses, dependencia Anthropos 113.2018 521 de los trabajadores ha ido de la mano de transformaciones en los modos formales e informales de legitimación de diversos actores políticos en Zacatecas. Sí antes las autoridades pretendían controlar al trabajador, hoy buscan fiscalizar el capital que este genera. Exploremos entonces en la siguiente sección la dimensión política de migración zacatecana y las lecturas que hacen de esta tanto académicos como personas ordinarias en la región de Jerez. Intereses El estado de Zacatecas, igual que los Estados Unidos Mexicanos, ha sido gobernado durante décadas por el PRI. Aún más, Zacatecas ha sido descrito como “la entidad más priista del país” (Moctezuma 2004: 284). El año 2000 marca el fin de setenta años de gobierno del PRI en México. Este cambio en el gobierno federal fue anticipado en Zacatecas por la elección en 1998 como gobernador del estado de Ricardo Monreal Ávila, candidato presentado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), formación a la que se pasó cuando el PRI no lo eligió como candidato. Curiosamente, el “fin del fin” del priismo, se anticipó en Zacatecas de nuevo con dos años de antelación, cuando ganó Miguel Alonso (PRI) en el año 2010. La formalización del programa de desarrollo “Tres por Uno”, fue liderada por el gobernador priista Genaro Borrego al comienzo de su mandato en 1986. Durante el periodo de las dos legislaturas sucesivas del PRD en el estado (1998– 2010) se negociaron y se aprobaron una serie de reformas legales que aumentaron la capacidad de migrantes con vocación política para participar/influir (términos que inducen a una lectura u otra como veremos más en adelante) en la política estatal. Se creó la figura del diputado migrante, se facilitó el voto a los expatriados y se aprobó la llamada “Ley del Migrante” que permitió la candidatura para ciertos cargos políticos a zacatecanos no residentes. Un acontecimiento clave que marcó un cambio de tendencia en la participación política de “los migrantes” fue el caso del popular y mediáticamente aclamado “Rey de Tomate” en la ciudad de Jerez de García Salinas (Smith y Bakker 2008; Díaz Juárez 2010). Andrés Bermúdez, nacido en El Cargadero, la comunidad con la que comenzamos este artículo, era empresario de éxito en los EEUU, donde residía. En 2001 ganó las elecciones municipales en la ciudad de Jerez bajo las siglas del nuevo gobierno estatal del PRD. Tras una reclamación de la oposición ante los tribunales, la victoria le fue negada a favor del candidato del PRI, ya que como expatriado no cumplía con los requisitos legales de residencia para el cargo al que optaba. La indignación de una socie - dad fuertemente marcada por la experiencia migratoria (recordamos los datos de Jones que indican que a finales de los noventa aproximadamente el 80 % de los hogares en Jerez estaban integrado por uno o varios migrantes) y la emergencia de instituciones políticas capaces de articular este sentir popular llevaron a la modificación de la constitución de Zacatecas y a la victoria definitiva de Bermúdez, ahora bajo las siglas del PAN (Partido Acción Nacional), en la elecciones municipales del 2004. Algunos autores retratan el surgimiento y la implementación de esta nueva “Ley del Migrante”, también llamada “Ley Bermúdez”, como el desencadenante de la reconfiguración del poder de las élites zacatecanas en ambas partes de la frontera. Partidos políticos, federaciones de migrantes y movimientos sociales son los principales protagonistas desde este enfoque. Por ejemplo, para Smith y Bakker, los actores políticos centrales son la Federación de Clubes Zacatecanos del Sur de California y su derivado político, el Frente Cívico Zacatecano, junto al gobierno estatal del PRD y los anteriores cuadros del PRI. Para estos autores la “Ley del Migrante” es el punto final de una pugna por el poder de estos actores que desemboca en un “elite crossparty agreement” (Smith y Bakker 2008: 149), es decir en una incorporación formal de la élite de los migrantes en el sistema político estatal. Otra lectura es la de los académicos comprometidos políticamente con la incorporación de los migrantes en la política institucional zacatecana. Esta posición establece una distinción entre aspiraciones políticas legítimas de los ciudadanos frente a las estrategias opresivas de dominación del partidismo. Por ejemplo, para Miguel Moctezuma (2003, 2004), las reformas no fueron tanto una reconfiguración del poder entre élites sino una victoria de las nuevas fuerzas democráticas que forzaron a ceder a los adversarios, el llamado “bloque opositor”, incluyendo el PRI. Para él es una lucha social por derechos ciudadanos para migrantes mexicanos que sigue en curso, liderada entre otros por organizaciones como el Frente Cívico de Zacatecas. Los derechos, la participación, el reconocimiento y el voto de los “ciudadanos extraterritoriales”, que son “victimas de discriminaciones y maltrato” (Moctezuma 2004: 295) en el campo de la política zacatecana “[e]s además un medio de vinculo ideal con capacidad de promover, entre los emigrantes, el nacionalismo Mexicano más allá de nuestras fronteras” (296). A su vez, Moctezuma divide la categoría del migrante. Los “distintos grados de compromiso hacia México” (2004: 296) deberían ser considerados por los legisladores para diferenciar entre expatriados “sushttps://doi.org/10.5771/0257-9774-2018-2-515 Generiert durch Richard Pfeilstetter, am 14.12.2018, 09:12:42. Das Erstellen und Weitergeben von Kopien dieses PDFs ist nicht zulässig.
522 Richard Pfeilstetter, Rufino Acosta Naranjo y Elías Zamora Acosta Anthropos 113.2018 tantivos” e “identidades simbólicas” (Moctezuma 2003: 3). Para Moctezuma “solo unos deberían de tener plenos derechos ciudadanos” (2004: 279). Lo que distingue a estas dos lecturas académicas del nuevo escenario político en Zacatecas al principio del nuevo siglo es su valoración más afirmativa o critica de la nueva balanza de poder. Unos ven más “participación” política y otros simplemente la incorporación de un nuevo grupo de influencia o su cooptación en el sistema partidista. Sin embargo, en otro plano, tanto Moctezuma como Smith y Bakker frecuentemente asignan una connotación muy similar a “los migrantes”. En sus trabajos estos “migrantes” se confunden a menudo y de manera particular con un grupo selecto de instituciones formales como partidos, asociaciones o movimientos. En la literatura académica a veces se confunde a los representados con los representantes. Es justo esta una de las distinciones más significativas que hemos encontrado en conversaciones con vecinos en los diferentes ranchos del municipio de Jerez al hablar de “la política” y en particular la política del “Tres por Uno”. El término “el migrante” puede tener muchos significados en Zacatecas. Junto a la connotación que adquiere en la literatura especializada que hemos discutido (agencia política colectiva), hay al menos una segunda que equipara “el migrante” con lo que en otros lugares se llamaríamos “el pueblo” o “la sociedad”. Bajo esta última premisa, la propia noción de “remesa” contribuye más a la confusión que a la explicación de las lógicas sociales de la migración. El término sugiere un “envío” de dinero entre dos entidades diferentes, el “origen” y el “destino”. Sin embargo, en muchos casos se trata, simplemente, de la gestión interna de recursos económicos de familias más o menos extensas. La mera división del trabajo (doméstico y extradoméstico) en los hogares no es ninguna especificidad de las sociedades migrantes o transnacionales como la zacatecana. Es esta polisemia del término “migrante” que puede hacernos entender mejor la siguiente posición que expresó uno de los coordinadores locales del programa “Tres por Uno” con el que hemos hablado. Este agente local para el desarrollo cuestionaba el papel protagonista de “los migrantes” en la consolidación del programa “Tres por Uno”, protagonismo que tanta atención mediática había recibido. Según él eran los “propios ranchos” los que se organizaban colectivamente (y no los clubes con - trapartes) para impulsar proyectos de desarrollo colectivos. El coordinador dibujaba una situación en la que los ciudadanos tenían que financiar su propia infraestructura municipal, ante la ausencia o debilidad del Estado. Se puede observar que “los migrantes” son en este discurso la agencia política colectiva, mientras que “los ranchos” son las familias del lugar que “naturalmente” incluyen a estos otros “migrantes” que son el rancho. La desaprobación de la narrativa institucional que equipara el “migrante” con el grupo selecto de los más exitosos fue expresada también por otros entrevistados. Esta parte de “los migrantes”, según una vecina, sólo “presumen de ser de Jerez”. Por su parte, un político (un diputado migrante) nos dijo que estas personas “se fueron de pequeñito y solo han vuelto para las fiestas”. La motivación exclusivamente corporativa de esta élite migrante se muestra, según él, cuando una federación de migrantes en épocas electorales “manda un candidato suyo” para cada partido político que concurre a las elecciones. Para resumir podemos ver varias evaluaciones de la política de la migración en Zacatecas y, en particular, de la formalización de inversiones de agrupaciones de migrantes, que contribuyó al aumento de la participación formal-legal de sus líderes en el ámbito de la política institucional del estado. Hemos discutido dos posiciones en la literatura académica. Una evalúa positivamente el nuevo espacio político que estas agrupaciones han ido ocupando, porque ve en ello la recuperación de “voz y voto” de ciudadanos discriminados por su lugar de residencia. Otra posición se centra más en la economía política de las remesas y la rentabilidad política que ha producido una creciente coordinación corporativa de las inversiones en el origen para aquellos sentados en los despachos en Estados Unidos. Finalmente, hemos mencionado también algunas lecturas que zacatecanos ordinarios hacen de esta construcción política del migrante. En esta lectura se distingue muy bien entre la sociedad migrante (el rancho o la familia) y “el migrante” como agente político colectivo promovido por las instituciones. Conclusiones Esperamos que con este artículo hayamos proporcionado una discusión equilibrada de las distintas narrativas o explicaciones del fenómeno migratorio en Zacatecas en el nuevo milenio y su evolución durante los últimos cuarenta años. Nuestras fuentes no son necesariamente exhaustivas, pero sí pensamos que se pueden considerar representativas de muchos otros trabajos realizados. Esta decisión también nos ha permitido discutir más a fondo una selección de tres trabajos académicos emblemáticos, uno para cada década. Hemos visto que existe una preocupación histórica en la literatura académica por superar la simple oposición entre pesimistas (estructuralistas) y optimistas (funcionalistas) con la migración. A https://doi.org/10.5771/0257-9774-2018-2-515 Generiert durch Richard Pfeilstetter, am 14.12.2018, 09:12:42. Das Erstellen und Weitergeben von Kopien dieses PDFs ist nicht zulässig.
Dólares, intereses, dependencia Anthropos 113.2018 523 su vez en buena medida se sigue operando con esta dicotomía y las acusaciones mutuas de pertenencia a un bando u otro son abundantes. También hemos mostrado que los métodos cualitativos con los que estas disputas son ejecutadas han cambiado y que la unidad de observación ha pasado de ser “comunidad transnacional” cuando antes se buscaba conocer el “emigrante permanente” o la “clase migrante”. En segundo lugar, no reclamamos novedad absoluta para nuestros argumentos. Obviamente este texto no es el único disponible dedicado a revisar las discusiones existentes sobre la migración zacatecana. Sin embargo, nuestra contribución sí pretende proporcionar un matiz nuevo a los análisis ya existentes. Al poner en conversación algunas de las representaciones ordinarias más recientes de los zacatecanos con las explicaciones académicas que se reflejan en los libros y revistas, hemos pretendido mostrar analogías, discrepancias, pero también cambios de perspectivas. Quizás es esta recombina - ción de las ideas existentes y el modo de su agrupación que pueden resultar estimulante para algunos. Con este objetivo en mente hemos incluido deliberadamente fragmentos e ideas de las entrevistas que ha realizado nuestro equipo. Un problema de esta metodología un tanto ecléctica es cierta falta de concreción y de una mayor caracterización de los informantes. Pero también en este aspecto hemos encontrado problemas similares o incluso aún mayores que los equipos de investigadores que nos preceden. Durante el periodo de nuestra investigación, los riesgos para la vida y la integridad física tanto para locales como visitantes aumentaron considerablemente. Muchos de nuestros informantes e investigadores vieron limitados de manera creciente los márgenes posibles de expresión y movimiento. En una situación social así, hay muchas cosas de las que no se puede hablar en una entrevista y más aún en una publicación. Para finalizar, nos gustaría volver al caso de nuestro agricultor de El Cargadero con el que comenzábamos nuestro ensayo. En el momento de nuestra entrevista con Juan, el club de migrantes en EEUU que cofinanciaba las infraestructuras de su rancho a través del programa “Tres por Uno” ya se había disuelto. “Decían que se quedaban con dinero”, nos dijo Juan. Cuando le preguntábamos por las deficiencias que notaba en su pueblo, Juan nos dejó una respuesta que permite muchas posibilidades de interpretación: “ya están casi todas las calles cementadas … ya hay línea de teléfono y agua corriente”. ¿Es esto una respuesta políticamente correcta, una descripción de los hechos o una muestra de las bajas expectativas que los zacatecanos ordinarios tienen de su futuro? Bibliografía Bakker, Matt 2007 The Remittances-to-Development Discourse and the Political Agency of the Collective Migrant. Migración y Desarrollo 9: 41–63. Binford, Leigh 2003 Migrant Remittances and (Under)Development in Mexico. Critique of Anthropology 23/3: 305–336. Díaz Juárez, Daniel 2010 Migración campesina a Estados Unidos. Continuidad y transformaciones político-sociales. El caso del Bermudismo en Jerez, Zacatecas. Ciudad de México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). 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San Diego: Program in U.S.-Mexican Studies, University of California. (Monographs in U.S.-Mexican Studies, 3) Moctezuma Longoria, Miguel 2003 La voz de los actores. Ley migrante y Zacatecas. Migración y Desarrollo 1 (octubre). < www.redalyc.org/pdf/ 660/66000108.pdf > [26. 02. 2018] 2004 Construcción extraterritorial de la ciudadanía sustantiva y ley migrante de Zacatecas. En: G. Badillo Moreno (ed.), La puerta que llama. El voto de los mexicanos en el extranjero, pp. 279–298. Ciudad de México: Senado de la República. Smith, Michael P., and Matt Bakker 2008 Citizenship across Borders. The Political Transnationalism of El Migrante. Ithaca: Cornell University Press. Villela, Carlos Gustavo 2014 Understanding Institutionalized Collective Remittances. The Mexican Tres por Uno Program in Zacatecas. Berlin: Logos-Verlag. Wilson, Tamar Diana 2010 The Culture of Mexican Migration. 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