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Tipologías textuales y organización del discurso en la historia del español (de la Edad Media a los Siglos de Oro)

Cano Aguilar, Rafael

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Sección 1 LINGÜÍSTICA Tipologías textuales y organización del discurso en la historia del español (de la Edad Media a los Siglos de Oro) Textual typologies and discourse organization in the history of Spanish (from the Middle Ages to the Golden Age) Rafael Cano Aguilar Universidad de Sevilla r[email protected] https://orcid.org/0000-0001-9290-5824 Abstract The historical syntax of the complex sentence becomes, almost inevitably, the historical syntax of the discourse, since its linguistic configuration depends to a large extent on how the periods that comprise it are articulated. With this objective in mind, various Castilian texts from the Middle Ages and classical times (Golden Age) have been analyzed, trying to find continuities and changes in the syntactic organization of the texts. On the other hand, this syntactic configuration is closely related to textual typologies, which can also change over time, and with the enunciative functions present in texts, which can also serve to characterize them. Keywords: Complex sentence, discourse analysis, Medieval & Classical Spanish, textual typologies Introducción Los estudios sobre sintaxis histórica en español están intentando superar la fijación por los cambios en los nexos relacionantes y la constricción a tipos concretos para abrirse al análisis de la configuración lingüística del discurso en los textos por medio de la interrelación de núcleos oracionales, en forma no jerárquica (parataxis) o dependiente (hipotaxis). Se trata de aislar las secuencias básicas del discurso (aquí denominadas períodos), y ver cómo se construyen por dentro y se vinculan entre sí en el texto. Parece también evidente que tales configuraciones dependen de los tipos de textos en que se sitúan y de las funciones enunciativas presentes en ellos, las cuales pueden servir para caracterizar los textos individuales y los tipos y tradiciones textuales (Lope Blanch, 1983; Cano Aguilar, 2001, en prensa; Kabatek, Obrist & Vincis, 2010). Rafael Cano Aguilar14 1. Metodología de análisis y corpus textual Con estos objetivos, se han analizado diversos textos castellanos medievales y clásicos (referencia de los utilizados al final de este trabajo). En su selección se ha buscado la presencia de tipologías textuales diversas, sin pretensión de exhaustividad, ya que ningún corpus, por extenso que sea, puede pretender la representatividad completa de los estados de lengua. Las obras se han seleccionado por siglos, desde el XII, con los documentos notariales fechados en él y con el Poema del Cid, cuyas fechas de composición y confección del único manuscrito existente han conocido una larguísima discusión. En general, se ha tenido en cuenta la fecha más probable de su composición, con independencia de la de los manuscritos existentes, algo especialmente válido para la época medieval. La mayor parte de los textos está en prosa, pero se ha considerado relevante, en especial para las épocas más antiguas, incluir también textos poéticos, para ofrecer un panorama más amplio y para poner de relieve contrastes en la organización discursiva, importantes para el análisis histórico y para la concepción de la historia lingüística. Los hechos sintácticos, dentro del ámbito elegido, que se han considerado especialmente relevantes y, por tanto, han sido objeto de análisis son los siguientes: a) Conexión o no con las secuencias precedentes y modos en que se establece esta, a través de conectores o conjunciones, elementos anafóricos (pronombres, adverbios…), concordancias léxicas, combinaciones de estos, etc. b) Relaciones interoracionales para- e hipotácticas, y proporción relativa de unas y otras dentro de esas secuencias o períodos. c) Extensión de los períodos, medida por el número de unidades oracionales que los integran (parámetro inseguro, en especial en los manuscritos, sobre todo medievales). d) Existencia o no, y grado de ella, de la recursividad o recurrencia de las relaciones interoracionales: cómo las distintas unidades pueden a su vez expandirse en nuevas unidades, bien por la recurrencia paratáctica (coordinación) del núcleo inicial o porque los núcleos subordinados pueden a su vez expandirse en nuevas relaciones para- o hipo-tácticas, dando así lugar a ramificaciones potencialmente complejas. e) Finalmente, el orden de las unidades oracionales, en especial de subordinada o dependiente y regente, puede ser significativo desde un punto de vista estilístico y por su contribución a la caracterización de los distintos tipos textuales y discursivos1. 1 En este punto hay que tener en cuenta los componentes cognitivos, de manera que ciertos órdenes de subordinada más regente pueden ser “básicos” desde esta perspectiva: es lo que ocurre en condicionales y concesivas, y en muchos tipos de causales y temporales. Tipologías textuales y organización del discurso en la historia del español 15 2. Sintaxis y discurso en los textos medievales 2.1. Siglo xii: cantar de mio cid y documentos notariales La tradición épica en que se inscribe el Cantar parece determinar la elección de la unión sin nexos, tanto entre períodos como dentro de ellos, como mecanismo fundamental en la vinculación entre las partes constitutivas del texto, tanto cuando enuncia el juglar como cuando lo hace(n) alguno(s) de sus personajes. También la escasa recursividad y la extensión reducida de sus períodos puede depender de esa naturaleza, pues el recitado o el canto obligan a un tipo de conformación sintáctica que se pueda seguir con facilidad. Quizá también se deba a ello la poca inversión de orden en las secuencias de regente y regida. En cambio, el predominio de unos tipos oracionales u otros parece tener más que ver con las funciones que, dentro del discurso y de la enunciación, cumplen esos tipos (el contenido de lo dicho, la ubicación temporal, la especulación): Merçed, rey Alfonsso, sodes tan ondrado! / por myo Çid el Campeador todo esto vos besamos; / a vos lama por señor, e tienes por uuestro vassallo. / Mucho preçia la ondra el Çid quel auedes dado. / Pocos días ha, rey, que vna lid a arrancado… [Cid, 1845-1849] La configuración sintáctica de los documentos notariales tiene también que ver con la tradición notarial, nacida en latín, y con su destino: la lectura en voz alta. Además, el texto debía quedar bien fijado, pues podía ser utilizado con posterioridad como argumento de autoridad. De ahí la necesidad de la ilación explícita, así como determinados esquemas de fraseología sintáctica (“Sabida cosa sea…”, “connoscida cosa sea…”). La elección en el interior de los períodos de unos tipos de relación frente a otros está más bien determinada por las necesidades comunicativas del documento: manifestar lo que se sabe o se ha dicho, o especificar las entidades de que se trata en el documento. La simplicidad en otros aspectos (extensión de los períodos, recursividad, inversión del orden) puede tener que ver con su carácter de testimonios pegados al terreno y a los avatares de la vida cotidiana: …do alos fraires de Calatraua […] la mja casa que io fiz […]; dola con el molino que hi ei, e con el maiuelo que hi plantej, e con aquellas azenias que io hi fiz, e con toda la mia heredat que io ej […] e con quanto que hi ganar, e con toda la mia heredat que io ej, e con quanto que hi ganar... (DLE, 1194-1198, 262.354) 2.2. El siglo xiii: formación de la escritura castellana Los tipos textuales desarrollados en el siglo XIII generan formas diversas de organización sintáctica. En los poemas del mester de clerecía esta se apoya en la Rafael Cano Aguilar16 yuxtaposición, por una parte, y en la hipotaxis, por otra, con poco espacio para la parataxis explícita. Los poemas se adecuan en su sintaxis al molde formal adoptado como esquema textual rígido, las estrofas y los versos, de ahí que la extensión de los períodos esté fuertemente constreñida por este molde, no sobrepasando por lo general las distintas estrofas, mientras que el verso condiciona la presencia de una sola unidad oracional, como causales justificativas con ca que cierran estrofas, o de dos (regente y subordinada). Ello también parece explicar la muy escasa presencia de enlaces explícitos entre los períodos y entre las estrofas que los encierran. Yuxtaposición e hipotaxis se compensan en los pasajes monológicos y dialógicos: en los primeros predomina la primera frente a la segunda, al contrario de lo que ocurre en los segundos. En los textos en prosa la situación es muy distinta. Todos coinciden en el dominio absoluto de la conexión explícita entre períodos y en la pobreza de los elementos conectores: la copulativa et, sola o reforzando algún otro elemento, es el procedimiento preferido. Solo en el Setenario este uso, aun mayoritario, cede ante otros. La acumulación con et acabó siendo procedimiento tradicional en la Edad Media para la narración (General Estoria), para las descripciones de situaciones jurídicamente relevantes (documentos notariales) o de supuestos y prescripciones (Moamín). Solo el discurso expositivo del Setenario, o los fragmentos en que los redactores de la Estoria reflexionan sobre hechos o sobre nombres, escapan a esa simple acumulación lineal, utilizando conectores como onde, aparte de coordinaciones adversativas. La organización más elaborada del Setenario, junto con la naturaleza de sus contenidos, justifica también el más frecuente uso de ordinales, mecanismo que se hará característico de la tratadística posterior. En el interior de los períodos, la coordinación, por el contrario, es minoritaria. Es mínima en el texto más argumentador, el Setenario, donde a la enunciación de un aserto de validez más o menos general, o de algún hecho se sigue una larga cadena de justificaciones y consecuencias. Y es máxima en el texto, expositivo también, pero puramente técnico, del Moamín, en el que se suman largas cadenas de prescripciones (a veces vinculadas a un “decir” o “mandar” inicial). En la narración de la Estoria y en los documentos tiene una presencia media, en torno al 20%, para engarzar los hechos narrados (la primera) o los estados y situaciones que se exponen (los segundos). De esas funciones enunciativas dependen también los tipos de subordinación más utilizados: junto a las relativas, siempre presentes para describir y caracterizar, las completivas introducen discursos en forma indirecta (Estoria), o el contenido de un dezimos inicial (Moamín), o el contenido de actos de percepción física o intelectual; las temporales se presentan algo más en el relato histórico y en la imaginación de supuestos de enfermedad, junto con las condicionales hipotéticas (Moamín); las causales intensificarán su presencia en los textos Tipologías textuales y organización del discurso en la historia del español 17 más argumentativos, Setenario, General Estoria y el Tratado cuarto de Moamín; mientras que las condicionales, típicas también de la argumentación, solo tendrán presencia destacable en la imaginación de los posibles síntomas de enfermedad y de sus posibles mejoras (Moamín), y algo menos en los documentos jurídicos, sin llegar estos a los elevados porcentajes de un texto verdaderamente legislativo como las Partidas. La recursividad interna de los períodos es, entre estos parámetros, un elemen- to útil para diferenciar los tipos textuales. En todos está muy presente, pero solo en el Setenario alcanza proporciones elevadas (66% del total), con dos rasgos más, mayor recursividad de subordinación y mayor presencia de niveles más profundos de recursividad, que convierten a este texto en el más complejo y elaborado de los analizados. El Setenario se constituye así en un hito fundamental para la posterior tradición de la tratadística. Mas él, commo era de buen seso e de buen entendimiento e estaua sienpre aperçebido en los grandes ffechos, metio mientes e entendio que commo quier que ffuese bien e onrra del e de los suyos en ffazer aquello quel conseiauan, que non era en tienpo de lo ffazer, mostrando muchas rrazones buenas que non se podia fazer en aquella sazón: primeramiente, porque la tierra daquent mar non era conquerida toda e los moros fincarian en ella; et la otra, porque los omnes non eran adereçados en ssus ffechos asi commo deuian, ante desuiauan e dexauan mucho de ffazer lo que les conuinia que ffiziesen segunt ffizieron los otros donde ellos venian. (Setenario, 22-23) E dezimos assi: que quando les acaeçier aquesto que tomen de la miel […] e calienten la lech e espumen la miel e mezclenlo en uno e quando fueren las tres oras del dia passadas metanles dello en los ojos e tenganlas en la mano quanto un ora e faganles aquesto algunos dias […]; e si mejoraren con esto, e si no tomen del espic peso duna sesma […] e mezclenlo con del agua fria e dexenlo esclarecer e despues alcofolenlas con ello e faganles aquesto… (Moamin, 196) 2.3. Continuidad y cambios en los textos La escritura del s.XIV continúa las líneas establecidas en el siglo anterior, con cierto progreso en la amplitud y complejidad de los períodos, en especial en los documentos notariales. También hay mayor presencia de secuencias dialogadas en la narración, sin suponer aún diferenciaciones en la organización sintáctica, pues no se trata de verdaderas mímesis de la oralidad, aunque al escribir diálogos los autores han de utilizar recursos lingüísticos y discursivos no presentes, o presentes en menor grado, en otros entornos. Así, los fragmentos en discurso directo muestran períodos de menor extensión, menor grado de recursividad y con menos casos de inversión del orden entre regente y regida(s); finalmente, en ellos la cohesión explícita entre períodos es mucho menor. Por el contrario, el Libro de Buen Amor, fiel aún a los moldes del mester de clerecía, apenas muestra las complejidades propias de la prosa, si bien presenta alguna de las inversiones de orden (completiva OD ante regente) más llamativas. Por Rafael Cano Aguilar18 otra parte, el LBA inicia ciertas mímesis de la oralidad al utilizar exclamaciones y otras expresiones con fuerza predicativa, pero sin verbo. Frente a ello, es notable que, en los dos textos básicamente narrativos, Lucanor y Crónica de Ayala, sean los pasajes en discurso indirecto donde la complejidad interna y la extensión son más intensos. Es en las diferencias entre la prosa, narrativa, jurídica o técnico-expositiva, y los poemas de clerecía donde las continuidades con el XIII son más evidentes. La prosa continúa la elevada cohesión explícita entre sus períodos, a veces cercana al 100%, pues incluso los períodos iniciales de capítulo pueden vincularse a las secuencias anteriores. Frente a ellos, en los poemas domina la adjunción sin más de los períodos, más marcada aún en las secuencias dialogales. También continúa la escasez de los elementos de cohesión: la copulativa e(t) vuelve a ser la preponderante, sola o no. Fuera de ella, la cohesión se realiza por elementos lingüísticos con otra función intraoracional: pronombres y adverbios anafóricos, y solo en muy pequeño grado conectores discursivos especializados, distribuidos según géneros de textos: dicho y sus variantes en el lenguaje jurídico y administrativo, otrosí para el lenguaje técnico-expositivo. En el interior de los períodos, en los textos en prosa la parataxis en general tiene presencia moderada, con el punto más bajo en los documentos notariales y el más elevado en la lengua técnica-expositiva de Aves (25%): dentro de la parataxis es la coordinación copulativa, en general afirmativa, la que ocupa casi todos los casos. Muy distinta es la situación de los poemas donde la parataxis se aproxima al 50% del total, y dentro de ella la yuxtaposición es la forma absolutamente dominante. En correspondencia con ello, los porcentajes de hipotaxis son muy altos, siempre superiores al 50%, en los textos en prosa, mientras que en los poemas apenas llegan al 30% del total. Las preferencias por unos u otros tipos de subordinadas varían según las funciones enunciativas dominantes en cada texto, aunque en general las relativas y las completivas, en especial las de OD, acaparan la mayor parte. Tales diferencias, finalmente, aparecen también en los parámetros que indican la complejidad interna de los períodos, mucho mayor en los textos en prosa o en la reproducción indirecta del discurso que en los poemas. Et quando don Lorenço Çuárez esto vido, commo quier que él bivía con los moros, membrándose cómmo era cristiano, et creyendo sin dubda que aquél era verdaderamente el cuerpo de Dios et pues que Ihesu Cristo muriera por redemir nuestros pecados, que sería él de buena ventura si muriese por le bengar o por le sacar de aquella desonrra que falsamente cuydava quel fazían. Et por el gran duelo e pesar que de esto ovo, enderesçó al traydor del dicho rrenegado que aquella trayçión fiziera, et cortol la cabeça. (Lucanor, 170) levantóse el griego, tendió la palma llana, / e assentóse luego […]; / levantóse el vellaco, con fantasía vana, / mostró puño cerrado; de porfía ha gana. (LBA, 57) Tipologías textuales y organización del discurso en la historia del español 19 2.4. El siglo xv: cultismo sintáctico y mímesis de la oralidad En el siglo XV perviven continuidades respecto a épocas pasadas, pero los cambios suponen ya un giro muy notable. Estos cambios tienen que ver con transformaciones estilísticas y retóricas, propias de escuelas y de individualidades, pero trascienden los textos concretos para mostrar un panorama global de la variación habida en la configuración sintáctica del discurso elaborado de la escritura. Las continuidades se dan en los documentos jurídicos y en la Crónica, que continúan, y llevan a veces al límite, la conexión explícita casi total entre los períodos componentes del discurso; el recurso a la copulativa e(t) como principal mecanismo de engarce supraoracional; la irrelevancia de la yuxtaposición dentro de las relaciones paratácticas; el dominio abrumador de las relaciones hipotácticas en el interior de los períodos; la mayoría de relativas y completivas dentro de esa hipotaxis; la extensión a veces desmesurada de los períodos; la abundante recursividad de subordinadas y coordinadas en su interior; y la frecuente anteposición de las subordinadas a sus regentes. Todo ello origina una configuración notablemente compleja, verdadera cumbre en la construcción del discurso dentro de unas guías tradicionales. Pero ese supuesto “progreso” no va a ser el hegemónico. Nuevas tipologías textuales, o renovadas, mostrarán otras guías de construcción muy diferentes. Ciertamente, no son los mismos los hechos que pueden verse en productos tan elaborados y retóricos como Cárcel, o la misma Celestina, con lo que puede encontrarse en un texto técnico sin pretensiones estéticas, en principio, como los Tratados de la peste. Pero, al margen de más o menos latinismos sintácticos, estos textos coinciden en aspectos tales como el menor peso de la ilación explícita entre períodos, quedando la cohesión en procedimientos más sutiles, como la coherencia de sentido. También los mecanismos de conexión son más variados: ya no se concentran en torno a e(t), sin que aparezcan alternativas claras y generales; coinciden estos textos y los anteriores en el escaso peso de los conectores especializados (otrosí, por ende, por tanto, etc.). En las relaciones interoracionales, la hipotaxis sigue siendo mayoritaria, pero ya no en el mismo grado que en documentos y Crónica; pero el cambio quizá más llamativo es la vuelta de la yuxtaposición como procedimiento frecuente o mayoritario de las relaciones paratácticas, frente a su casi nula presencia en los otros textos; por otro lado, en la subordinación lo habitual sigue siendo el empleo mayor o menor de ciertas clases en función de las necesidades comunicativas. Los períodos no son tan extensos, la recursividad no llega a los límites de documentos y Crónica, y el orden se invierte en bastante menor proporción. Todo ello genera un discurso menos farragoso, en cierto modo más lineal, aunque a veces unido a abundantes retoricismos de otros tipos como, por ejemplo, el orden del adjetivo, paralelismos en las series de yuxtapuestas y coordinadas (como ocurre en Cárcel), elipsis, etc.