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Unidad mínima de vida. Reflexiones sobre la vida y la muerte

Martín Rodríguez, Paula

Abstract

Desde el principio de los tiempos el hombre ha sentido la necesidad de entender la forma y el funcionamiento de su cuerpo. Esto es uno de los inicios claves de la medicina, pues en ese afán de entenderse a uno mismo, el ser humano también ha buscado cómo afectan las enfermedades a su vida y cómo resistir a la muerte. Junto con esta fervorosa búsqueda hacia el entendimiento se ha creado una imaginería paralela en la que el arte busca la belleza en la representación del cuerpo, así como ilustrar los avances médicos. El cuerpo es el tema principal de la medicina y también uno de los temas más importantes que encontraremos en la historia del arte, por lo que se puede considerar el punto de encuentro entre arte y medicina

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2 TRABAJO DE FIN DE GRADO GRADO EN BELLAS ARTES UNIVERSIDAD DE SEVILLA 2016/2017 Unidad mínima de vida: Refl exiones sobre la vida y la muerte Paula Martín Rodríguez Joaquín González González Vº. Bº. DEL TUTOR Firma del profesor tutor 3 4 Dossier artístico I. Análisis de sangre...................................................................................................................9 II. Histoires du coeur.................................................................................................................13 III. Unidad mínima de vida ......................................................................................................17 IV. Ero.......................................................................................................................................25 V. Tripas...................................................................................................................................29 VI. 13 años...............................................................................................................................33 Desarrollo teórico I. Introducción.........................................................................................................................40 II. La muerte............................................................................................................................44 III. La vida.................................................................................................................................48 IV. Conclusiones.......................................................................................................................54 Propuesta de integración profesional Desarrollo..................................................................................................................................59 Anexo 1: Maqueta Atlas de Dismorfología...............................................................................63 Anexo 2: Programa curso de Ilustración....................................................................................67 Fuentes documentales I. Bibliogra a........................................................................................................................100 II. Webgra a..........................................................................................................................104 III. Figuras...............................................................................................................................106 ÍNDICE 5 6 DOSSIER ARTÍSTICO 7 8 ANÁLISIS DE SANGRE 9 16 UNIDAD MÍNIMA DE VIDA 17 Unidad mínima de vida 2016 Serigra a sobre papel 18 19 Unidad mínima de vida 2016 Serigra a sobre radiogra a 20 Unidad mínima de vida 2016 Serigra a y collage sobre papel 21 Unidad mínima de vida 2016 Serigra a sobre batería de marcapasos 22 23 24 ERO 25 32 13 AÑOS 33 13 años (han pasado ya) Detalle 2017 Litogra a sobre papel 34 35 36 37 38 DESARROLLO TEÓRICO 39 INTRODUCCIÓN 40 Desde el principio de los tiempos el hombre ha sentido la necesidad de entender la forma y el funcionamiento de su cuerpo. Esto es uno de los inicios claves de la medicina, pues en ese afán de entenderse a uno mismo, el ser humano también ha buscado cómo afectan las enfermedades a su vida y cómo resistir a la muerte. Junto con esta fervorosa búsqueda hacia el entendimiento se ha creado una imaginería paralela en la que el arte busca la belleza en la representación del cuerpo, así como ilustrar los avances médicos. El cuerpo es el tema principal de la medicina y también uno de los temas más importantes que encontraremos en la historia del arte, por lo que se puede considerar el punto de encuentro entre arte y medicina(Fumio en VV.AA. 2009: 7). Es por todo esto por lo que en el momento que el ser humano toma consciencia de sí mismo que comienza a desarrollar las disciplinas médicas y artísticas, como parte de su propio progreso cultural. Así pues, descubriremos que pese a que este ansia de descubrir y crear es común a todas las culturas y tiempos encontraremos particularidades en función del tiempo que estudiemos. De esta manera, encontramos representaciones artísticas que unen tanto la medicina de la época como la cultura y estéticas propias de su tiempo. Es el ejemplo de uno de los frescos que se encontraron en la ciudad de Pompeya, Eneas herido y curado (fi g. 1). En él se ilustra el pasaje de la Eneida en el cual el héroe Eneas es curado por el médico Yapix tras ser herido en combate. Como este no es capaz de sacar la fl echa con la que ha sido lastimado Relaciones de la medicina y la pintura Fig. 1 Eneas, herido y curado S.I 41 LA VIDA 48 El cuerpo es el nexo de unión no solo entre arte y medicina como ya vimos anteriormente, sino que también es el enlace que tenemos entre la vida y la muerte. El hecho de que nuestras vidas sean fi nitas y nuestra realidad física sea desechable nos empuja a querer trascender más allá de esta. Esta idea se reitera cuando somos conscientes de que no hay nada más allá de nuestra muerte. El perecer implica el completo fi nal de la existencia y que el mundo nos olvide. El miedo a morir, por tanto nos empuja irremediablemente a la creación. Jana Sterback, por ejemplo, sitúa la naturaleza física de nuestro ser en el punto de partida de la creación. Y esto además de un acto en busca de la transcendencia también es un mecanismo para conocernos a nosotros mismos y crear nuestra propia identidad.(Noble en Sterback: 1995). La necesidad de trascender es pues creada por el miedo a la muerte en el que se ve sumido el mundo moderno. Al haber perdido la fe, el sentimiento de soledad e incertidumbre se acrecienta creando la necesidad de buscar un modo de seguir existiendo, cuando la vida haya acabado. Son las consecuencias del mundo desencantado. En 1888 Friedrich Nietzsche, poco antes de sucumbir a la demencia, afi rmaba estar relatando la historia de lo que nos depararía el futuro: “el advenimiento del nihilismo”. Casi desde una posición apocalíptica, el autor alemán argumentó que la “espontaneidad irrefl exiva” estaba siendo atacada por el racionalismo y el cálculo. La ciencia moderna, máximo exponente de esa “catástrofe”, nos llevaría a la fase última del racionalismo que pretende destruir el pasado y controlar el futuro (Bell, 1982: 17-19). Implacable, Nietzsche abrió una posibilidad para entender las consecuencias de la Ilustración, una perspectiva que resultaría elemental en el pensamiento del siglo XX. Fue Max Weber, padre de la ciencia social moderna, quien rescató –sin el tono pesimista y exaltado de Nietzsche– esta noción de la racionalización aplicado al proceso histórico del Occidente moderno. 49 Para Weber, la racionalización –en el contexto moderno– consiste en la superación del denominado “pensamiento mágico”. Si la visión mágica del mundo implicaba la creencia en la existencia de “fuerzas” (controlables mediante rituales) detrás de los fenómenos naturales y sociales,la racionalización confía en las explicaciones científi cas. El sociólogo alemán, establece ciertos criterios desde los que se accede a esa racionalización del mundo, tales como el abandono de ese pensamiento mágico, la sistematización de las creencias religiosas, el reforzamiento de la ética individual y la diferenciación de las llamadas “esferas de valor” (el saber discernir entre la “verdad” científi ca y la “rectitud” moral). En defi nitiva, la creciente conciencia sobre la existencia de ciertos derechos, la superación de las explicaciones mágicas, la simplifi cación de los mensajes religiosos y diferenciar la ciencia y la religión como realidades independientes,llevan a esa sociedad racionalizada que Weber denomina “mundo desencantado”(Serrano, 1994: 90-96). Ese mundo sin encanto, permite a la humanidad despojarse en gran medida de su dependencia respecto a la naturaleza, así como del tradicionalismo; sin embargo, la incertidumbre y la difi cultad de crear y creer en nuevos valores sobrepasan al individuo en la entonces incipiente sociedad de masas. Pese a esta pérdida de fe y esta búsqueda del racionalismo en la que me he visto inmersa en los últimos años, una parte de mí sigue buscando esas reminiscencias de lo que aprendí de la religión. En todas las creencias existe algún tipo de oración reiterativa que el fi el repite una y otra vez a modo de salmo o mantra y que le sirve para orar o simplemente para alcanzar la paz espiritual. Kiki Smith creía, al hablar de la estampación, que en esa repetición constante había una especie de poder espiritual, devocional que comparaba a rezar rosarios. (Kiki Smith 2003:45) De esta manera es curioso ver cómo aun sin tener una fe buscamos esta repetición constante para llegar a la calma. Yo perdí la fe y sin embargo sigo buscando ese consuelo en la reproducción. Perdí la fe pero encontré la estampación, en todas sus variantes. Cuando he hecho mis corazones no solo la imagen era reiterativa y generaba ella sola un ritmo, sino que además en el proceso de generar esa imagen ya había una secuencia. Solía pensar en este proceso en el que la prensa de serigrafía subía y bajaba, y los papeles pasaban unos tras otros como en un corazón con un ritmo de latidos frenético. Papel, prensa abajo, tinta: sístole, prensa arriba, retirar papel: diástole. Y así hasta acabar con todo el papel. Pese a esta parte en cierto modo ritual de lo que hago, que me cautiva y me absorbe, quizás la parte más importante sea la racional. Este ahínco por buscar la esencia de lo que nos hace humanos y lo que nos llena de vida, lo que me empuja a buscar en los terrenos de la ciencia. No soy capaz de entender el funcionamiento del cuerpo y de la vida desde un punto de vista místico o mágico. El hecho de que seamos (o estemos, o existamos) lo relaciono irremediablemente con el funcionamiento de la máquina que es nuestro cuerpo. 50 Había sido consciente de nuestra mortalidad siendo una niña, sin embargo no fui verdaderamente consciente de mi propia existencia, en el modo en el que ya la había tratado en algunos trabajos, hasta hace pocos meses. Fue, como casi todo, una casualidad al encontrar uno de los fonendoscopios de mi hermano en un cajón. Si bien ya había escuchado los corazones de otros y otros habían escuchado mi corazón yo nunca había tenido la oportunidad o la curiosidad de oírme. Fue entonces cuando con la misma curiosidad infantil que te lleva a explorar el mundo escuché mi corazón. Ahí puse sonido a aquella sensación que había tenido en los dedos al buscar mi pulso. En ese momento fui consciente no solo de mi propio corazón, sino también de mi propia existencia, que era así a causa de ese latido. Ya había sentido antes que el hecho de que me quitaran la sangre era como que me quitaran la vida, pero fue en ese instante en el que aquellas ideas aprensivas se confi rmaron. Era, y soy, porque mi corazón late. Era esa relación entre la sangre y la vida la que me llevó, en el primer año de carrera, cuando aún no sabía si quiera qué era un discurso artístico, a realizarme un análisis de sangre en el que no solo yo puse sangre, si no también aquellos que me rodeaban y el propio arte, que dejó pintura en el sobre de los resultados. Para mí la vida, mi vida, era aquella sangre de todos, era lo que me formaba y lo que me mantenía en pie. Aún no sabía quién era Marc Quinn, no lo supe hasta tres meses después. Sentí una inmediata conexión con su obra. Había hecho cosas como retratarse con su propia sangre o retratar al descubridor de la secuencia del genoma humano con su ADN (Fig. 3 y 4). Para mí no había nada más personal que aquello para representar alguien. En palabras del propio Quinn “lo que me gusta es su naturaleza abstracta, pero en otra dimensión su absoluto realismo” (Quinn, 2006: 66). Fig. 3 DNA portrait of Sir John Sulston 2001 Marc Quinn Fig. 4 Self 2006 Marc Quinn 51 Dejé la idea de la sangre y el corazón hasta el año pasado, cuando en mi estancia en Francia recurrí a ellos pues no sabía qué otra cosa hacer. Estaba en un período de enfado y con mucha rabia acumulada en mi interior que no podía simplemente dejar ir. De ahí nació una escultura que no solo me enseñó a soldar, sino que además me hizo aprender a canalizar aquellas emociones que tantas noches me habían desbordado cuando era pequeña de una manera mucho más productiva. Ya que no podía soltar la rabia directamente hice un electrocardiograma que tenía toda la agresividad que había llevado dentro. Aquel trozo de metal colgado del techo hacía todo el daño que yo no podía hacer y que a mí me habían hecho. Aprendí que “el arte es garantía de cordura” (Louise Bourgeois). Siempre he buscado pues la vida, la esencia de esta, lo contrario a la inmovilidad, a la falta de sentimientos de la muerte. Para ello me he agarrado en todo momento a la idea del corazón, del latido, de esa unidad mínima de vida que nos hace seguir aquí. El corazón late y bombea sangre, la sangre se mueve llegando a la última parte de nuestro ser, nos mantiene vivos, alerta, en movimiento. El corazón vivo es la esencia del movimiento más puro y, sin embargo es imposible representarlo. Para representar el movimiento del corazón, la vida en sí misma, he tenido que recurrir al dibujo abstracto de un electrocardiograma, a la superposición de dibujos de corazones, y aunque estos den la sensación de vida, no la tienen. Aunque hiciese una escultura en la que una suerte de músculo cardiaco se moviese, no sería real. Esto es porque para poder estudiar, artística o científi camente, lo que nos rodea, y más aún, aquello que está oculto a simple vista, necesitamos detenerlo. La única manera de estudiar un corazón físicamente para recomponer su movimiento es a partir de uno que ya ha muerto. 52 53 CONCLUSIÓN 54 Mi madre siempre ha dicho que mis preocupaciones no eran acordes a mi edad. Con diez años temía a la muerte más que a nada y ahora temo a la incertidumbre del futuro. No me gusta lo que no conozco o lo que no puedo conocer. El hecho de que la única verdad absoluta que conozcamos sea que nuestras vidas son fi nitas me angustia sobremanera. Sin embargo, pese a todos mis miedos, he conseguido sacar partido de esta angustia existencial que me llena casi desde que tengo uso de razón. Es por ello que este trabajo no lo considero solo fruto de los escasos cuatro meses en los que me he estado documentado y escribiendo. Ni si quiera es un proyecto que comenzó el año pasado o a principios de la carrera, no, viene de antes. El otro día me enteré que cuando nací tuvieron que reanimarme porque mi latido era muy débil; quizás me gustaría remontarme a entonces, pero en aquel momento no sabía que existía. Prefi ero remontarme a mi pequeña yo, a la que aún siendo niña se preocupaba por las cosas que se preocupan los viejos. A esos once, doce años sin dormir, llorando, con ataques de ansiedad y temiéndole al fi n. A la adolescencia, en la que quise y me obligué a mí misma a creer. No tenía nada entonces y pensé que creer en algo me lo daría todo, me equivoqué. No encontré ese todo hasta que no entré por la puerta de la facultad, yo ya sabía que aquí algo iba a ayudarme, y aunque tuve mis dudas, como todos, esto no me falló. Fue el año pasado cuando me conocí verdaderamente y cuando me di cuenta de que realmente el arte nos cura, o al menos nos mantiene cuerdos. Y ha sido este año en el que todo esto se ha reafi rmado. Cuando he puesto en lo que hago todas mis entrañas y han creído en mí. Han creído todos de una manera que yo jamás había tratado de creer en mí. Y aún con miedo a fallar, lo he hecho y he puesto aún más empeño en dejar parte de mi ser en cada estampa, en cada plato y en cada latido. 55 56 PROPUESTA DE INTEGRACIÓN PROFESIONAL 57 ETIOLOGÍA Este síndrome está causado por la exposición prenatal a la warfarina. Hay algunas proteínas implicadas en el proceso de formación del cartílago y el hueso, como la osteocalcina, que son vitamina K dependientes. Estudios in vitro han demostrado que la warfarina inhibe la arilsulfatasa E, enzima cuyo défi cit da lugar a la condrodisplasia punctata ligada al X, cuadro similar a la embriopatía warfarínica. Por tanto, la warfarina alteraría los procesos de condro y osteogénesis dando lugar a las alteraciones esqueléticas observadas en este síndrome. El periodo crítico para que se produzcan estas anomalías está entre la 6ª y 9ª semana de gestación. Las anomalías del SNC y el retraso mental se asocian con una exposición más tardía en el embarazo y la aparición de hemorragias fetales. Además, parece que la warfarina tiene un efecto deletéreo directo sobre el desarrollo del sistema nervioso. EMBRIOPATÍA WARFARÍNICA 24 Fig. 1 Niño afecto por embriopatía warfarínica. Se aprecia la raíz nasal plana con surcos nasales marcados y narinas antevertidas, así como pliegues epicánticos Fig. 2 Vista lateral del mismo paciente, donde se aprecia cara aplanada con la raíz nasal hundida y narinas antevertidas. Fig. 3 Vista de la mano con dedos algo hipoplásicos, fundamentalmente a expensas de falanges distales. Fig. 4 En la radiografía se observa acortamiento de los huesos metacarpianos y la típica forma triangular de las falanges distales, con el vértice orientado hacia proximal. SÍNDROMESPORTERATÓGENOS 25 66 ANEXO II: PROGRAMA CURSO DE ILUSTRACIÓN 67 68 97 98 FUENTES DOCUMENTALES 99 BIBLIOGRAFÍA 100 ARIS, A., 2002. Medicina en la pintura. Madrid: Lunwerg BELL, D., 1982. Las contradicciones culturales del capitalismo. Madrid: Alianza Universal ENGBERG, S., SMITH, K., NOCHLIN, L., WALKER ART CENTER., SAN FRANCISCO MUSEUM OF MODERN ART. y CONTEMPORARY ARTS MUSEUM., 2005. Kiki Smith : a gathering, 1980-2005Walker Art Center. GARCIA ALANDETE, J., 2011. ¿Es Arte La Exposición De Cadáveres Plastinados? Refl exiones Sobre La Obra De Gunther Von Hagens. En: NULL, vol. 10, pp. 39-54. KUNDERA, M., 2013. La Identidad. Barcelona: Fábula TusQuets Editores MAUBERT, F., 2012. El olor a sangre humana no se me quita de los ojos. Conversaciones con Francis Bacon. Barcelona: Acantilado. MENGHAM, R., QUINN, M., ZIJPP, S.-A. van der. y GRONINGER MUSEUM., 2006. Marc Quinn : recentwerk = recentsculpture NIETZSCHE, F., 1998. El ocaso de los ídolos o Cómo se fi losofa a martillazos. Barcelona:Tusquets RIETZER, G., 2000. El encanto de un mundo desencantado. Revolución en los medios de consumo. 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