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Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230 209 Alfonso Camín en México y su labor editora en las revistas Rojo y Gualda y Castillos y Leones, 1916-19221 Alicia Gil Lázaro2 Recibido: 2 de junio de 2021/ Aceptado: 1 de noviembre de 2021 Resumen. Este texto aborda la primera etapa en México del periodista y escritor asturiano Alfonso Camín, entre 1917 y 1922. Se analiza en concreto su labor como editor de las revistas Rojo y Gualda y Castillos y Leones en la capital mexicana. La actividad periodística de la comunidad española en México se había reducido durante la fase armada de la revolución mexicana hasta casi desaparecer. A partir de 1915 y durante las dos décadas posteriores la prensa diaria española dio paso a la publicación de semanarios y revistas mensuales de carácter cultural, entre las que se insertan las dos citadas. En torno a ellas creció un grupo de inmigrantes periodistas que habían llegado a México desde los años finales del Porfiriato. Muchos de ellos se hallaban vinculados a las redes intelectuales y a la prensa periódica de México, España y otros países latinoamericanos, sobre todo Cuba. Tanto Camín como el resto de los escritores que editaron estas revistas compartieron las ideas en torno al hispanoamericanismo y las convirtieron en canales de difusión de esta corriente de pensamiento en México, especialmente dentro de la comunidad española, que construyó su discurso identitario a partir de ellas. Rojo y Gualda y Castillos y Leones eran herederas del periodismo español hecho en México durante el Porfiriato, pero al mismo tiempo participaron plenamente de los intercambios intelectuales trasatlánticos de la época. Palabras clave: Periodismo; semanarios culturales; inmigrantes periodistas españoles; México; España; hispanoamericanismo; Alfonso Camín; Siglo XX. [en] Alfonso Camín in Mexico and his Editorial Work in the Magazines Rojo y Gualda and Castillos y Leones, 1916-1921 Abstract. This text addresses the first Mexican phase of Asturian journalist and writer Alfonso Camín, between the years 1912 and 1922. Specifically, his work as editor of the magazines Rojo y Gualda and Castillos y Leones is analyzed. The Spanish community’s journalistic activity had been reduced to the point of near disappearance during the armed phase of the Mexican Revolution. As of 1915 and during the two subsequent decades the Spanish daily press gave way to the publication of weekly and monthly magazines of a cultural character, among which were the two cited examples. A group of immigrant journalists that had arrived in Mexico since the final years of the Porfiriato, grew around these magazines. Many of them were linked to the intellectual networks and the periodical press of Mexico, Spain and other Latin American countries, especially Cuba. Camin and the other authors that edited these magazines shared ideas about Hispano-Americanism and turned the publications into dissemination channels for this current of thought in Mexico, especially within the Spanish community, 1 Este estudio ha sido posible gracias a una estancia de investigación realizada en febrero de 2019 en la Biblioteca Nacional de México y fue subvencionado por el equipo de investigación HAR2015-64494-R: “La prensa de la emigración española: acción cultural, patriotismo y recreación identitaria. Estudios de caso en Argentina, Cuba, México y Uruguay, 1870-1960”. La autora agradece al personal de la BNM su amable atención y al equipo de investigación todo el apoyo prestado para su realización. 2 Universidad de Sevilla (España) – Instituto Interuniversitario de Estudios de América Latina (IEAL) de la Universidad de Sevilla E-mail: [email protected] Código ORCID: 0000-0002-5217-5246 Revista Complutense de Historia de América ISSN: 1132-8312 https://dx.doi.org/10.5209/rcha.76349 DOSSIER
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230210 which constructed its discourse of identity around them. Rojo y Gualda y Castillos y Leones were heirs of the Spanish journalism made in Mexico during the Porfiriato, but at the same time participated fully in the trans-Atlantic intellectual exchanges of the period. Keywords: Journalism; Cultural Weeklies; Spanish Immigrant Journalises; Mexico; Spain; Hispano-Americanism; Alfonso Camín; 20th Century. Sumario. 1. Introducción. 2. Alfonso Camín: emigrante y editor entre dos mundos. 3. El periodismo de la colonia española en México durante la revolución. 4. El declive de la prensa de información y el auge de las revistas culturales. 5. Las revistas Rojo y Gualda y Castillos y Leones. 6. Conclusión. 7. Referencias bibliográficas Cómo citar: Gil Lázaro, A. (2022). Alfonso Camín en México y su labor editorial en las revistas Rojo y Gualda y Castillos y Leones. Revista Complutense de Historia de América 48, 209-230. 1. Introducción El periodista y poeta asturiano Alfonso Camín Meana (Roces, Gijón, 1890 – El Porceyo, Gijón, 1982) emigró a México en 1917, tras doce años de residencia en Cuba. Esta fue su primera estancia en la capital mexicana, que se alargó hasta principios de 1922. En México, la actividad periodística de los españoles en la que Camín se insertó durante esos años distaba mucho del panorama existente una década atrás, cuando distintos diarios rivalizaban entre sí por el público lector de la colonia. El conflicto revolucionario conllevó un decaimiento de la prensa española, pero esta, lejos de desaparecer, emergió lentamente a partir de 1915 de la mano de periodistas como Ricardo de Alcázar, Ceferino Martínez Riestra, Felipe Velasco o el propio Camín, quien asumió en enero de 1919 la dirección del semanario Rojo y Gualda, y participó, al mismo tiempo, en la publicación de otras revistas hechas por españoles, a las que el poeta enviaría sus aportaciones, aparte de colaborar con medios mexicanos. Antes de su regreso, Camín fundó una nueva revista en la órbita de la comunidad española, Castillos y Leones, heredera de Rojo y Gualda, pues esta última desapareció en septiembre de 1920. Durante la estancia de este periodista en México, se conformó un grupo de inmigrantes periodistas con vínculos en México, Cuba y España, cuyas colaboraciones se pueden rastrear en distintos medios de prensa de estos países. Autores y obras compartían generacionalmente la influencia de la corriente de ideas en torno al hispanoamericanismo, en sus distintas interpretaciones, dando continuidad a los lazos culturales preexistentes entre la madre patria y sus antiguos territorios americanos. Junto a la creación de asociaciones étnicas, el periodismo constituyó uno de los canales más importantes de articulación de la identidad nacional entre los españoles emigrados en América. La prensa informativa, las revistas de carácter cultural o los órganos de comunicación de las asociaciones, entre otros, se convirtieron en ámbitos privilegiados desde donde “construir identidad patriótica en la diáspora”3. Este artículo analiza la labor del Camín editor en las dos revistas publicadas en México entre 1916 y 1922, a partir de la hipótesis de que, al igual que sucedería en otras latitudes americanas con presencia migratoria española, estas publicaciones sirvie- 3 García Sebastiani, 2020: 42.
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230 211 ron de puente entre las sociedades, los intelectuales y los intereses españoles en las naciones americanas, en este caso México, bajo las premisas básicas de la presencia notable de la emigración española en América en las letras americanas, su organización asociativa y periodística, la fuerza del idioma común, el concepto de raza y, en definitiva, la conformación de una identidad cultural compartida entre España y América. La obra poética de Camín ha sido resaltada por varios autores, pero no así su labor periodística y editorial, que carece aún de un análisis histórico. En este sentido el objetivo de este texto es rescatar la primera experiencia migratoria de Camín en México y su contribución al periodismo cultural mexicano con las revistas Rojo y Gualda (1916-1920) y Castillo y Leones (1920-1922). Se pretende ofrecer una primera aportación a la vida y obra de Camín con el fin de matizar algunos de los datos señalados por estudios anteriores que se han ocupado de este escritor español. Se trazará, en primer lugar, un perfil biográfico de Camín, como periodista e inmigrante entre ambas orillas del Atlántico, perfil del que destacamos su primer período en México. A continuación, se hará alusión al contexto mexicano y al declive de la prensa informativa española en el tiempo de la revolución y al auge de las revistas culturales de la comunidad migratoria; para terminar, se analizará la labor editora de Camín en Rojo y Gualda y Castillos y Leones, así como los perfiles y contenidos de ambas revistas en relación con el hispanoamericanismo. 2. Alfonso Camín: emigrante y editor entre dos mundos Alfonso Camín Meana nació en 1890 en Roces, una parroquia de la comarca rural de Gijón, en Asturias4. A los quince años emigró a La Habana y en el primer tiempo de expatrio ejerció distintos oficios hasta que inició, en una de las cabeceras más importantes de la capital cubana, el Diario de la Marina, una larga trayectoria como periodista5. Con 23 años publicó su primer poemario, Adelfas (1913) y por la misma época editó sus primeras revistas, Tierra asturiana (1912) y Apolo (1915)6, mientras cultivaba una imagen de vate vividor y pendenciero7. Se hizo conocido en los círculos literarios y periodísticos de la isla, así como en la numerosa comunidad asturiana, con la que se granjeó una red extensa de amigos, crucial en algunos momentos de su vida8. Desde un punto de vista literario, su obra de esta etapa se puede encuadrar en un modernismo tardío: “Hablábamos 4 Los datos biográficos sobre este autor se han extraído de los diccionarios biográficos español, cubano y mexicano: Campal Fernández, 2018 Domingo Cuadriello, 2010; Sánchez Rebolledo, 2019. Algunos datos se han verificado y otros nuevos se han podido añadir gracias al tercer libro de memorias autobiográficas del autor. Camín, 2016. 5 En Cuba fue, además, redactor por un tiempo del vespertino La Noche, en el que se ocupó del suplemento literario y colaboró en publicaciones como El Diario Español, El Liberal, El Cubano Libre, La Correspondencia, Hojas Cubanas, El Progreso de Asturias y otros. Campal, 2018. 6 Algunos autores citan otras tres revistas de esta época: La Tierrina, Oriente y Bohemia. Campal, 2018; Muñiz, 1990: 691. 7 De hecho, Camín pasó varias temporadas en la cárcel por delitos de sangre. En la segunda parte de sus memorias autobiográficas, titulada Entre Palmeras (vidas emigrantes), cuenta cómo se vio envuelto en un proceso judicial por “castigar a un truhan” y fue condenado, pero escapó. Camín, 2014 [primera edición 1958]. Su tercera entrega de memorias, Entre nopales, comienza con la escena de su escapada gracias a algunos amigos cubanos y su embarque a México. Camín, 2016: 14-25. 8 Martínez Cachero, 1990: 671.
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230212 de Díaz Mirón, de Rubén Darío, de Othón, de Antonio Machado y de otros altos poetas de España y de América” afirmaba Camín en sus memorias9. Diez años después de llegar a Cuba, cuando la actividad de Camín giraba ya plenamente en torno al periodismo y las letras, volvió por primera vez a España, como corresponsal del diario citado para cubrir desde allí la I Guerra Mundial y con el propósito de dar a conocer su obra en el país de origen. De este modo, aprovechó su paso por Madrid para publicar sus artículos en diversos medios como Los Lunes del Imparcial, El Liberal, Esfera, Los Comentarios y El Nuevo Mundo, al tiempo que publicaba sus poemas (en 1916 el libro La Ruta) y frecuentaba las tertulias literarias de los cafés madrileños, donde se daban cita intelectuales españoles10 y también mexicanos expatriados11. Dos años después regresó a Cuba, donde conoció, según afirma el propio autor en sus memorias, “a la mayoría de los intelectuales expatriados —algunos, altas glorias de la literatura mexicana— y personajes políticos de aquella época”12. Entre estos se encontraban escritores exiliados de la revolución como Salvador Díaz Mirón, Luis G. Urbina o Francisco M. de Olaguíbel. Su estancia allí, sin embargo, duró poco tiempo, pues en 1917 reemigró a México13. Instalado en la Ciudad de México, comenzó a colaborar con publicaciones como Tricolor. Una Revista de Cultura Mexicana editada por el español Julio Sesto14, y en otras como Revista de Revistas o los suplementos de El Universal y el Excélsior, a la vez que reimprimió algunas de sus obras editadas en La Habana y publicó nuevos poemarios15. Alternó una vez más la actividad periodística y poética con una intensa vida social de la que destaca su amistad con Ramón López Velarde y el círculo zacatecano de poetas en torno a este, José Juan Tablada, Amado Nervo, el torero Juan Silveti, varios militares revolucionarios como Maximino Ávila Camacho o José Cabrera, y otros personajes de los ambientes nocturnos capitalinos16. Camín fue un viajero incansable, a caballo entre Europa y América. Aunque abandonó México a fines de 192117, esta no sería su única estancia en el país, pues volvió al menos una vez más en los años siguientes y, posteriormente, al inicio de la 9 Camín, 2016: 49. 10 Suárez, 2012: 72. Entre los poetas españoles con los que el autor coincidió figuran Emilio Carrere, Francisco Villaespesa o Ramón G. de la Serna. 11 Sánchez Andrés – Pérez Herrero, 2015: 113. Según estos autores, la estancia de destacados intelectuales y literatos mexicanos en España facilitó la creación de redes intelectuales, artísticas y literarias entre ambas orillas. En la década de 1910 se hallaban en España artistas como Diego Rivera o Ángel Zárraga y escritores como Francisco A. de Icaza, Alfonso Reyes o Pedro Henríquez Ureña. No sabemos si Camín trató con ellos, pero sí lo hizo, según relata en sus memorias, con Amado Nervo, tanto en Madrid como en México. Camín, 2016: 68-72. 12 Camín, 2016: 13. 13 Martínez Cachero, 1990: 694. Suárez, 2012: 72. Martínez sitúa el viaje a México de Camín en 1917, mientras que Suárez lo ubica en la semana santa de 1918. 14 Camín, “La pistola”, Tricolor. Una revista mexicana de cultura, año IV, nº 25, tomo cuarto, tercer año, marzo de 1920. La revista Tricolor, desde su primer número y hasta el final, prescindió de la numeración de las páginas. 15 La Asturias simbólica fue reimpresa en 1918 y Adelfas en 1919. Los poemarios Quosque tandem y Alabastros se publicaron ambos en 1920. También en esa etapa alcanzó a documentarse para escribir la novela de la revolución mexicana Entre volcanes (Madrid, 1928). Muñiz, 1990: 694. 16 Camín, 2016: 40-41 y 143-150. 17 La fecha de su salida del país tampoco está clara, vacila entre 1921 y 1922. Iglesias, 1996-1997: 239. Suárez, 2012: 73. El último número de Castillos y Leones (CL) que se ha podido consultar data de enero de 1922, aunque no se puede saber si vio la luz con su editor todavía en México o ya retornado.
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230 213 guerra civil, en 193718. En México permanecería por espacio de tres décadas, como exiliado del franquismo —con visitas esporádicas a Cuba— hasta su regreso definitivo a España en 1967. En la última etapa de su vida, enfermo y escaso de recursos, pasó varios años en Madrid antes de retornar tiempo después a Asturias, donde murió en 1982 con 92 años, en Porceyo, una parroquia gijonesa cercana al pueblo en el que nació. Tanto en su estancia mexicana como a su regreso no dejó de escribir. En México publicó numerosos libros de poemas, novelas, relatos cortos y compendios de su obra, así como varios tomos de memorias: Entre manzanos (sobre su niñez en Asturias) y Entre palmeras (la adolescencia y juventud en Cuba y el primer tiempo en México); y ya en España dejó inconclusos Entre nopales (relatos de sus diferentes estancias en México) y Entre madroños (el tiempo del retorno a Madrid)19. En este vaivén entre países, Camín desarrolló también su faceta como editor. Como ya se ha dicho, entre 1919 y 1920 estuvo al frente de la revista Rojo y Gualda y, tras renunciar a este puesto, fundó su propia cabecera, Castillos y Leones, entre junio de 1920 y enero de 1922, también dirigida a la comunidad española de la Ciudad de México, aunque la revista viajó a Madrid con su director, pues se sabe de la edición de varios números posteriores en la capital española20. A partir de 1929, el apoyo de una de las más importantes empresas editoriales españolas, Prensa Gráfica, le permitió fundar la revista Norte, de carácter bimensual, que habría de acompañarlo por largos años en su destierro mexicano21. En Madrid se subtituló Norte. Revista Cultural Asturiana y posteriormente se llamó Revista del Norte Español; ya en México, tras la guerra, pasó a denominarse Norte. Revista Mensual Hispano-Mexicana. Con una singladura de casi cuatro décadas —en 1967, ya anciano, Camín renunció definitivamente a seguir editándola— la publicación constituyó el proyecto editorial más importante de este autor, y sobre todo su base económica “a expensas de sus paisanos, diseminados por todo el mundo”22. Con ella costeó la edición de sus libros, poemas y relatos, incluso el propio mantenimiento familiar. En la colonia de asturianos establecida en México no le faltaron suscriptores y, abriéndose paso entre el espacio cada vez mayor de sus páginas dedicado a la publicidad, logró mantener el carácter literario y cultural de la revista, intercalando poemas y relatos cortos —frecuentemente suyos—, entrevistas y homenajes a escritores mexicanos y españoles, y un infaltable repaso a la vida social de la colonia de emigrantes españoles, sus fiestas, los actos oficiales y sus asociaciones. 18 Iglesias, 1996-1997: 239. La autora afirma que en 1920 volvió a España por un periodo de tres años, al término de los cuales regresó a México. Entre 1921 y 1937 parece que vivió de forma intermitente en México, Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo, así como en Madrid y otras ciudades españolas. 19 La nómina de obras de este autor es interminable. El legado literario de Camín, que descansa en la actualidad en la Biblioteca Ramón Pérez de Ayala, del Principado de Asturias, guarda 87 libros, más de 200 números de sus revistas, y una ingente obra inédita e inconclusa. García, 2012. Sus memorias de las diferentes estancias en México, Entre nopales, se editaron por primera vez en 2016, por la editorial Biblioteca de Gijón/ Xixón. 20 Algunas de las obras consultadas ubican erróneamente la edición de estas revistas en otras etapas. Pascual, 2013: 21. En 1948, ya en su exilio mexicano posterior a la guerra, Camín publicó un volumen de poemas también titulado Castillos y Leones (1948), con temas afines a los tratados en la revista, lo que puede haber inducido a error. Sánchez Rebolledo, 2019. 21 En el año 1962 Camín se vio inmerso en un contencioso legal por la propiedad del nombre de la revista, por lo que abandonó durante un tiempo su nombre de Norte para denominarla Cuatro vientos en tan solo nueve números, hasta que se despejó la disputa por Norte a favor de Camín. Junto a Cuatro vientos, nació la revista Ambos mundos. Revista hispanoamericana, que Camín publicó entre 1961 y 1963. García, 2012. 22 Fernández, 2010: 50-51.
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230214 Camín fue un escritor autodidacta, prolífico y ecléctico: su obra abarcó tanto poesía como narrativa, historia, biografía, novela, teatro y ensayo. Sobre su estilo, el también periodista y escritor asturiano, Ceferino Martínez Riestra, decía a principios de los años veinte: “Es un poeta fuerte, fragoroso […] No tiene gran cultura, pero tiene juventud para adquirirla. […] A más de poeta, Alfonso Camín es un polemista tremendo… la polémica le encanta, porque maneja la diatriba con maestría insuperable. En cuatro renglones dice las más desorbitadas audacias con excesiva rapidez de juicio. La pluma es sus manos es maza que aplasta”23. Sin embargo, ha sido la poesía, y especialmente la dedicada a temas asturianos, la que más atención ha recibido por parte de la crítica literaria24. Su labor como periodista y editor no está apenas estudiada, ni tampoco se ha indagado en la relación de su tarea editorial con las corrientes de pensamiento de la época, como el hispanoamericanismo. La historiografía sobre las relaciones culturales entre México y España no lo nombra. El presente texto rescata su primera experiencia migratoria en México tan solo desde esa óptica de periodista y editor. Albino Suárez, discípulo y admirador de Camín, afirmaba de su etapa mexicana y su labor en las dos revistas que “era seguir haciendo obra española, que esta fue siempre premisa a defender por Alfonso Camín ya en su gigantesca obra poética, ya en el periodismo, ya personalmente”25. El propio Camín hablaba así de Rojo y Gualda: “Todos saben que esta revista se ha ocupado de exaltar el amor a España, haciendo exposición de todas las cosas loables, reproduciendo en todos sus números los trabajos mejores que producen el Arte, la Ciencia, la Literatura y el Pensamiento en España”26. 3. El periodismo de la colonia española en México durante la revolución ¿En qué contexto cultural y periodístico se integró Camín a su llegada a México? ¿Cuál era por entonces la situación de la prensa española en la capital mexicana? A fines del siglo XIX, la comunidad de inmigrantes de origen español en México era muy pequeña —a gran distancia de la arribada a los principales lugares de destino americanos como Argentina, Brasil o Cuba—, pero su tamaño prácticamente se duplicó en el transcurso de la década de 1900. En medida similar creció también el comercio bilateral y se afianzaron las relaciones económicas y políticas hispanomexicanas en el Porfiriato, tras un siglo de frecuentes desencuentros entre ambos países27. Rondando, pues, los treinta mil individuos a la altura de 1910, este fue 23 Martínez Riestra, 1920. Citado en Suárez, 1959: 161. 24 Además, esta parece oscilar entre la alabanza acrítica y la denostación del poeta y su obra. Entre los primeros se halla Suárez, 2012: 69-80; Iglesias, 1996-1997: 239; y Muñiz, 1990: 683; y ejemplo del segundo es el artículo de Pascual, 2013. Críticas rigurosas, pero más ponderadas en Martínez Cachero, 1990; Fernández, 2010. 25 Suárez, 2012: 72-73. 26 Camín, “Obra española. Cómo la entienden unos, cómo la entienden otros y cómo la entendemos nosotros”. Rojo y Gualda (en adelante RG), año IV, nº 155, 05-IV-1919. La revista Rojo y Gualda, desde su primer número y hasta el final, prescindió de la numeración de las páginas. 27 Salazar, 1996: 101. De los 16302 censados en 1900 se pasó a los 29541 en 1910. Era la colectividad extranjera más numerosa en México.
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230 215 el momento de mayor crecimiento demográfico del grupo, con una concentración mayoritaria en la capital, aunque el patrón de asentamiento español fuera de una gran dispersión por todo el territorio nacional, organizados en comunidades pequeñas y florecientes28. Los inmigrantes provenían principalmente de Asturias y Santander, seguidos por gallegos, vascos y castellanos; llegaban a México, como al resto de América, muy jóvenes y solteros, con tasas de masculinidad rondando el 80%, aunque el porcentaje disminuyó en las décadas siguientes. Sus ocupaciones fueron esencialmente urbanas, relacionadas con el comercio y la industria29. Pérez Vejo y De Hoyos afirman que se trató de una comunidad fuertemente cohesionada “que se veía y era vista como parte de la élite social del país” y cuyas prácticas discursivas, políticas y sociales, se caracterizaron por un fuerte peso de la afirmación de su identidad nacional30. Al igual que otras comunidades étnicas asentadas en el continente americano, los emigrantes llegados a México dispusieron de sus propios medios periodísticos, algunos de los cuales databan de la República Restaurada (1867-1876), otros aparecieron durante el Porfiriato (1876-1910)31, y otros más verían la luz durante y después de la Revolución y en las décadas posrevolucionarias (1910-1940)32. La llegada de periodistas y escritores exiliados a partir de 1939 tuvo, asimismo, un impacto fuerte en la prensa española en México, cuantitativa y cualitativamente33, si bien la comunidad migratoria preexistente continuó su labor periodística, con un perfil ideológico diferente34. Se puede pensar, por tanto, que únicamente en la fase más crítica del conflicto revolucionario se interrumpió una larga tradición de periodismo propio de esta comunidad migratoria. Sin embargo, este se reanudó gradualmente a partir de 1915, superada la fase más violenta de la guerra, a un ritmo y una producción menores frente al periodo anterior, pero con claros paralelismos entre la etapa previa y la posterior a la revolución respecto a los temas, perfil de los profesionales, formas de hacer periodismo y principales destinatarios. La continuidad, pues, fue la tónica primordial en la prensa étnica española en el largo plazo, y así parecen demostrarlo sus principales rasgos. Para empezar, un patrón persistente fue la inestabilidad de las pequeñas empresas que la constituían, sometidas a cambios frecuentes de dueños, directores y colaboradores, debido a las desavenencias internas en las redacciones o con la colectividad; más usualmente, rasgo esencial fue su escasa rentabilidad económica y los 28 Respecto al perfil migratorio español en la capital mexicana, en 1910 el censo de la ciudad de México sobrepasaba los doce mil inmigrantes, un porcentaje cercano al 2% respecto a la población de la urbe. El grupo español constituía casi la mitad de la población foránea residente en la ciudad a la altura de 1921. La mayoría de los españoles vivía en los cuarteles centrales de la municipalidad de México. Gil Lázaro, 2015: 22-23. 29 Gil Lázaro, 2015: 50. Los inmigrantes radicados en la capital se especializaron en la venta de alimentos y bebidas, en tiendas de abarrotes, estanquillos y panaderías. La actividad artesanal y el préstamo aparecen también, pero en menor medida. La nómina de profesiones liberales era prácticamente exigua frente al grueso de mercaderes que conformaba la colonia. 30 Pérez – De Hoyos, 2020: 74-75. 31 Se puede citar más de una veintena de publicaciones periódicas españolas editadas hasta 1910, entre las que destacan: La Iberia (1867-1876), La colonia española (1873-1879), El centinela español (1879-1882) y El pabellón español (1883-1890). Cabecera emblemática a fines del XIX y principios del XX fue El correo español (1889-1914) y posteriormente nacieron La nación española, Correspondencia de España y El diario español. De María y Campos, 1960: 86-88. 32 Gil Lázaro, 2017a; 2017b; 2021. 33 Miquel, 2008. 34 Urías, 2010: 611.
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230216 sucesivos cierres por problemas de solvencia35. Pautas habituales fueron también la orientación a alternar las noticias sobre España con otras de la comunidad migratoria a la que iba dirigida —en especial sobre sus actividades económicas y recreativas—, o a publicar artículos, relatos breves o poemas de escritores españoles, mexicanos o latinoamericanos, aparecidos antes en otras latitudes y medios. Esta prensa, en su larga trayectoria, logró erigirse en distintos momentos en portavoz del grupo y tuvo como uno de sus objetivos fundamentales ensalzar la herencia española en México y reivindicar la pertenencia de este país y su antigua metrópoli a una misma raza y tradición cultural, esencia del ideario del primer hispanoamericanismo36. Sánchez Andrés y Pérez Herrero destacan que la presencia de un nutrido grupo de periodistas, literatos e intelectuales integrados en la vida cultural mexicana del Porfiriato facilitó las relaciones culturales entre España y México37. Se puede afirmar que tras la revolución este siguió siendo el modelo que permitió la pervivencia de una prensa étnica española en el país. La actividad periodística y cultural de estos personajes trascendió los círculos exclusivamente españoles para confundirse a menudo con la intelectualidad mexicana, la que conformó el grupo científico a fines del siglo XIX y principios del XX y la que emergió con posterioridad al conflicto armado38. Además, el periodismo español en México convivió y se nutrió del crecimiento periodístico mexicano de este período. Fue partícipe —y hubo de encajar, por tanto, las consecuencias—, de los grandes cambios que experimentó la prensa, no solo en México, sino en todo el mundo occidental, cuando el periodismo orientó su producción a las masas, abarató su precio y multiplicó sus tiradas. Durante la revolución desaparecieron viejos periódicos y periodistas y aparecieron otros totalmente nuevos, como El Universal o Excélsior, con amplias tiradas nacionales. Según Javier Garciadiego, a partir de 1916, con el triunfo de Carranza, los cambios en la prensa nacional y capitalina fueron de tal magnitud que se puede afirmar que fue el momento decisivo “en el proceso de modernización del periodismo mexicano”. Esta nueva prensa adquirió a partir de 1920 una función esencial de intermediaria entre la opinión pública y el Estado39. En este contexto de un gran crecimiento del periodismo nacional en las décadas iniciales del siglo XX, la prensa española de información terminó por hacerse inviable. Sin menoscabar las tribulaciones que trajo consigo la revolución, es probable que la razón determinante del declive fuera la imposibilidad de competir con esta masiva prensa nacional, anuente, además, en algunos casos, a incluir noticias sobre 35 Steward, 1965: 432. Autores como Steward plantean una visión crítica de la actividad periodística española durante el Porfiriato, pues a pesar de ser una actividad relativamente prolífica considerando el tamaño del grupo, las inquietudes de los inmigrantes lectores de diarios no se hallaban en la actualidad española que con notable empeño trataban de reflejar estos diarios, una realidad que a muchos se les antojaba lejana después de años de ausencia de su tierra. Su lealtad, más bien, estaba unida a sus negocios y se relacionaba directamente con el contexto mexicano. Esto confería una base estrecha de suscriptores y anunciantes a esta prensa, que suponía una inestabilidad económica crónica a las empresas. 36 Sepúlveda, 2005: 99-102. 37 Sánchez – Pérez, 2015: 112. Entre los autores más importantes del período porfiriano se deben citar Anselmo de la Portilla, Niceto de Zamacois, Telesforo García y Enrique de Olavarría y Ferrari. Tras la revolución, los periodistas españoles siguieron cercanos a los grupos intelectuales mexicanos. Ejemplo de ellos fue la actividad periodística de Florisel y sus lazos con los Contemporáneos entre 1920 y 1930. Gil Lázaro, [en prensa]. 38 Sánchez – Pérez, 2015: 113. 39 Garciadiego, 1995: 82; Serna, 2007: 59.
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230 217 los españoles40, y de ahí que la publicación de revistas culturales se convirtiese en la alternativa a partir de la segunda mitad de la década de 1910. Tal cambio, finalmente, coincidió con un auge de esta modalidad de periodismo en el primer tercio del siglo XX, que enlazaba con una ya larga tradición de las revistas literarias o poéticas ilustradas decimonónicas (vg. La Ilustración Española y Americana) y ampliaba su arco temático, objetivos y destinatarios, al tiempo que se extendía la influencia del pensamiento hispanoamericanista en España y entre las colonias españolas radicadas en América, corriente que encontró en la publicación de revistas culturales uno de sus más importantes medios de difusión41. 4. El declive de la prensa de información y el auge de las revistas culturales La revolución acabó con los diarios españoles de tradicional corte conservador que habían apoyado la dictadura de Huerta. Tras una etapa de periodismo belicoso e intervencionista, en 1914 fue clausurado El Correo Español, el diario más importante y longevo de la prensa española, y los intentos posteriores de publicar otro periódico informativo español no fueron bien vistos ni por los revolucionarios ni los diplomáticos españoles, que recelaban de los excesos de intromisión en los asuntos mexicanos a los que había llegado el diario y las consecuencias que ello podía traer para la colonia42. A partir de entonces la actividad periodística española se replegó y cambió su tono crítico anterior por otro más conciliador con el nuevo régimen, estrategia que comenzó ya en la etapa queretana y se incrementaría en las décadas posteriores. Esta actitud defensiva frente a la expansión de actitudes hispanófobas en la política y la sociedad mexicanas atravesó la década y se manifestó tanto en la prensa como en las calles43. A pesar de la doble censura, pues, el periodismo étnico español no llegó a desaparecer. A partir de 1915, una generación más joven de escritores y periodistas expatriados desde fines del siglo XIX y los primeros años del XX, incluso en el transcurso del conflicto armado, sacó adelante, con fortuna diversa, varias iniciativas bajo la forma de semanarios o revistas periódicas, con el fin de erigirse en publicaciones culturales de la colonia española en México44. Se tiene registro de algunas de ellas: El Otro Mundo (1915), Rojo y Gualda (1916-1920), Iberia. Revista Mensual 40 De María y Campos, 1965: 113. El Universal y Excélsior mantuvieron en esta etapa inicial secciones dedicadas a la colonia española y daban cabida a la información cablegráfica procedente de España, así como a las colaboraciones de periodistas españoles establecidos en México. 41 Sepúlveda, 2005: 64, 108, 230 y 368. Véase también Naranjo – Bernabéu, 2012. 42 Meyer, 2001: 103. El diario fue fundado en 1889 por Fernando Luis Juliet de Elizalde, quien además fue su editor, propietario y director. Sus primeros tiempos fueron inestables, con numerosos directores que duraron poco en el cargo. Con el cambio de siglo pasó a manos de la Cámara de Comercio Española convirtiéndose en su órgano oficial, y en 1902 lo compró el asturiano José Porrúa. Bajo su dirección, hasta 1911, el diario alcanzaría por fin estabilidad y esplendor. Después de absorber a El Diario Español, quedó como único órgano informativo de la colonia. En 1913 asumió la gerencia Lorenzo B. Serrano, quien hizo explícita la adhesión del diario al huertismo. Un año después, tras el ascenso de las fuerzas convencionistas su abierto intervencionismo le valió el cierre y a Serrano la expulsión del país. 43 Pérez – De Hoyos, 2020: 82-83. 44 Solo un diario logró sobrevivir a lo largo del decenio de los veinte, el vespertino independiente El Día Español (1919-1933), fundado por Ricardo de Alcázar y Enrique Guardiola Cardellach. En los años treinta se editaron El Diario Español, y los semanarios Vida Española y La Semana Española, alineados con el sector más recalcitrante del grupo, anti republicano y a partir de 1936, dedicado a apoyar al bando golpista. Otras publicaciones más
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230224 no podía faltar una sección dedicada al deporte, “Con pie forzado”, después llamada “Sección deportiva”, referida esencialmente a los equipos de fútbol españoles en México75; una sección de “Toros” y otra de teatro, “Los cómicos, las obras y la crítica”, que no variaron demasiado de una a otra y se referían a España tanto como a México. La I Guerra Mundial ocupó un espacio amplio en las distintas etapas de Rojo y Gualda y aún seguiría apareciendo con frecuencia en Castillos y Leones, con secciones como “Horas trágicas: visiones de la guerra”, que ofrecía reflexiones de distintos autores sobre el conflicto, las consecuencias para España, la paz y la reconstrucción posterior76. Otra sección fija de la primera revista y heredada por la segunda analizaba la realidad económica: “Finanzas y problemas económico-sociales”, que prestaba una especial atención al comercio exterior español77. La mayor parte de los contenidos de las dos publicaciones, sin embargo, variaba en función de las diversas colaboraciones que llegaban a manos del editor, de manera que no se encuadraban en un bloque definido78. El ensayo corto constituyó el formato predominante en ambas revistas, que en tamaño oscilaba de una a tres páginas y en él se trataban temas tanto de historia como de actualidad y tanto de España como de México y del resto de América, con cierta predilección por la crónica de las regiones y especialmente de Asturias, País Vasco y Galicia79. Con este formato tuvieron una amplia acogida reflexiones sobre las tendencias filosóficas y científicas, políticas y literarias en auge en aquellos años en Europa y América, de la pluma de reputados escritores de uno y otro lado del océano80. De menor dimensión, la crítica literaria y las reseñas de libros fueron también habituales. Eventualmente, las revistas reproducían documentos históricos, algunos de carácter internacional, como los acuerdos de paz tras la guerra o la constitución de la Liga de Naciones, y otros importantes para España, como varios discursos del monarca o el jefe de gobierno, manifiestos o reales decretos81. Con un sentido más local, también se incluían convocatorias de reuniones o asambleas de las asociacio- 75 “De Sport. Por el frontón”. CL, año I, nº 1, 01-VI-1920. Esta revista introdujo en las noticias deportivas alusiones al juego de la pelota vasca. 76 Ciges Aparicio, M. “La futura lucha”. RG, año IV, nº 145, 25-I-1919; Zárraga Miguel de. “Los que se enriquecen a costa de la guerra”. RG, año I, nº 36, 23-XII-1916; Barcia, Augusto. “Los grandes problemas de la paz”. RG, año II, nº 73, 08-IX-1917. RG, nº 78, 13-X-1917; González, Edmundo. “Hacia una España genuina. Neutralidad y españolismo”. RG, año III, nº 99, 09-III-1918; Guardiola, Enrique. “Ante la paz y ante la guerra”. RG, año III, nº 108, 11-V-1918; Zozaya, Antonio. “¿Qué ocurrirá después de la guerra?”. RG, año III, nº 141, 28-XII- 1918; Albuerne, José. “La postguerra y la Sociedad de las Naciones”. RG, año IV, nº 150, 01-III-1919; Ramos, Eugenio. “Estimación histórica de la Gran Guerra”. CL, año II, nº 21, 01-VI-1921. 77 Albuerne, José. “Ahora o nunca”. RG, año IV, nº 143, 11-I-1919; Romera Navarro, D. “Nuestro comercio exterior”. RG, año IV, nº 145, 25-I-1919; Camba, Julio. “Imperialismo financiero”. RG, año I, nº 36, 23-XII- 1916; Martl, Carlos. “El comercio España-Cuba”. CL, año I, nº 3, 01-VII-1920. 78 Ninguno de los editores de RG mantuvo los títulos de las secciones de principio a fin en sus respectivos períodos y tampoco lo haría Camín en Castillos y Leones. La flexibilidad en la introducción de secciones y contenidos fue la tónica. 79 De Ayala, Ramón P. “El asturiano fuera de Asturias”. RG, año I, nº 12, 01-VII-1916; “Crónica de la vida gallega”. RG, año I, nº 14, 15-VII-1916; Salaverría, José María. “La fuerza de Vasconia”. RG, año I, nº 15, 22- VII-1916. 80 Unamuno, Miguel de. “Política y cultura”. RG, año I, nº 13, 08-VII-1916; Ortega y Gasset, José. “Tierra de Castilla”. RG, año I, nº 17, 12-VIII-1916; Costa, Joaquín. “La leyenda es más verdad que la historia”. RG, año II, nº 55, 05-V-1917; Maeztu, Ramiro de. “El paisaje castellano”. CL, año II, nº 21, 01-VI-1921. 81 “Discurso del jefe del Gobierno español”. RG, año I, nº 7, 06-V-1916; “La Sociedad de Naciones”. RG, año IV, nº 152, 15-III-1919; “Carta de Don Santiago Alba”. RG, año IV, nº 172, 02-VIII-1919.
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230 225 nes españolas de México y otros documentos programáticos, como sus estatutos y reglamentos82. Las narraciones de carácter moralizante o picaresco, sainetes, folletines y cuentos, poesías, relatos humorísticos breves y viñetas jocosas ocupaban una buena parte de las páginas de las revistas, así como fragmentos de novelas de reciente publicación83. Práctica habitual en ambas, aun sin anunciarla como tal, fue el dossier de prensa, dedicado a repasar la figura de grandes literatos, políticos o científicos a los que se rendía homenaje especial por su significado para el poder, las letras castellanas, su aportación a la ciencia o la cultura españolas, o porque en ese momento eran noticia por distintos motivos. Cervantes, Jacinto Benavente, Benito Pérez Galdós o Ramón y Cajal, fueron algunos de los autores homenajeados. Aparecían entonces no una sino varias páginas dedicadas al mismo personaje84. Desde el punto de vista español, las crónicas, entrevistas y reportajes giraban en torno a los principales problemas políticos —como el separatismo catalán o vasco85, la neutralidad española en la guerra, la intervención en Marruecos o las relaciones con los países de su entorno, sobre todo con Portugal, Francia e Inglaterra—86; y también los problemas económicos —el crecimiento de la industria, la minería y otras actividades, o la expansión del sindicalismo y la cuestión obrera—; la vida social y las costumbres en las distintas regiones, o las instituciones políticas como la monarquía o los gobiernos87. La atención a la colonia española en México se centraba en su actividad económica —el comercio y la industria— y en sus instituciones, así como en la relación con la representación diplomática. En su período al frente de Rojo y Gualda, Florisel hizo un especial seguimiento a la creación de la Unión Española de Méjico88 y con Camín la atención se enfocó en los primeros pasos de la construcción de un nuevo sanatorio de la Sociedad de Beneficencia Española89. Cada cierto tiempo tanto Rojo y Gualda como 82 “La Unión Española. Circulares”. RG, año I, nº 21, 09-IX-1916; “Real Decreto referente a la documentación que deberán llevar los súbditos españoles que regresan a la patria”. RG, año II, nº 55, 05-V-1917; “Ateneo Hispánico de Méjico. Bases”. RG, año II, nº 75, 22-IX-1917; “Informe presentado por la Junta Directiva de la Beneficencia Española”. RG, año IV, nº 175, 23-VIII-1919. 83 Arniches, Carlos. “La pareja científica”. RG, año I, nº 2, 01-IV-1916; Villaespesa, Francisco. “Baladas de Cetrería”. RG, año I, nº 19, 26-VIII-1916; Gómez de la Serna, Ramón. “El doctor inverosímil”. RG, nº 23, 23- IX-1916. Azorín, “La fiesta”. RG, nº 25, 07-X-1916. 84 Oliver, Miguel S. “Vida de Cervantes”, “La casa de Cervantes”, “La ‘vera effigies’ de Cervantes”. RG, año I, nº 5, 22-IV-1916; Pérez Lugin, Alejandro. “Cómo trabaja Benavente”, “Nuestro gran D. Jacinto”, “Trozos escogidos de Benavente”. RG, año I, nº 11, 24-VI-1916. 85 “¿Regionalismo, separatismo o anarquismo?”. RG, año II, nº 75, 22-IX-1917; Vinardell, Santiago. “Carta abierta a un separatista”. RG, año IV, nº 150, 01-III-1919; Marsillach, Adolfo. “Crónicas catalanas. El problema autonomista y las izquierdas”. RG, año IV, nº 156, 12-IV-1919; Kondaño, “Los fueros vascos”. CL, año II, nº 12, 10-I-1921; Royo Vilanova, E. “El catalanismo: los crímenes sociales”. CL, año II, nº 14, 10.02.1921. 86 “España en la guerra. El rey y los prisioneros”. RG, año I, nº 9, 20-V-1916; Castro, Cristóbal de. “Editorial. Portugal española”. RG, año IV, nº 146, 01-II-1919; Gómez Carrillo, E. “Francia y España”. RG, año I, nº 20, 02-IX-1916; “Neutralidad firme y resuelta”. RG, año I, nº 28, 28-X-1916; “España e Inglaterra”. RG, año I, nº 31, 18-XI-1916; Insúa, Alberto. “La cuestión de Marruecos”. RG, año IV, nº 161, 17.05.1919. 87 “España y sus agitadores”. RG, año II, nº 73, 08-IX-1917; Argente, Baldomero. “Capitalistas y trabajadores. Por vías de concordia”. RG, nº 164, 07-VI-1919; Zulueta, Luis de. “Frente a la tormenta social. Toque de campanas”. RG, año IV, nº 166, 21-VI-1919. 88 “La Unión Española de Méjico”. RG, año I, nº 6, 29-IV-1916; “Junta de Auxilios”. RG, año I, nº 25, 07-X-1916. 89 “Temas sanitarios. La Beneficencia Española”. RG, año IV, nº 149, 22-II-1919; “Sobre lo mismo”. RG, año IV, nº 151, 08-III-1919; “Rémoras de la colonia. Asunto de la Beneficencia”. RG, año IV, nº 154, 29-III-1919; “Editorial. Los terrenos para el sanatorio”. RG, año IV, nº 160, 10-V-1919; “Así andamos”. CL, año I, nº 3, 01- VII-1920.
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230226 Castillos y Leones aludían a las colonias de otras ciudades del interior del país (Puebla, Pachuca, Veracruz y otros) y las establecidas en otros países como Cuba y Argentina90. Por otro lado, fieles a la exigencia de la no intervención en los asuntos internos del país de acogida, México aparecía en los semanarios a través de la inserción de alguna pieza literaria, de escritores consagrados o noveles91, relatos de estampas costumbristas de las regiones o de la capital, reseñas de libros, perfiles biográficos de hombres ilustres, grandes políticos o intelectuales92. También se incluían miradas a la historia colonial, especialmente a través de la arquitectura, civil o religiosa, las instituciones o los grandes personajes, lo cual permitía defender la influencia beneficiosa de España en México durante la colonia, o incluso a la independencia y el legado español durante el siglo XIX93. Menos habituales eran las alusiones directas a la revolución o sus protagonistas, aunque sí aparecieron bajo fórmulas como “La revolución mexicana juzgada en el extranjero” o “La situación mejicana [sic]. El ministro de Méjico en Europa expone a los lectores de El Liberal de Madrid la verdadera situación de esta República”94. Castillos y Leones se abrió a la alabanza política hacia los gobernantes de principios de los años veinte, publicando imágenes de Carranza y De la Huerta, de Obregón, e incluso de F. I. Madero95. A pesar de la aparente continuidad en los contenidos de Rojo y Gualda entre la etapa previa y posterior a la entrada de Camín, su estilo editorial supuso una ruptura significativa con él como director, que se perpetuaría en Castillos y Leones. De carácter fuerte y seguro de sí, un marcado gusto por la provocación y una gran facilidad de palabra, se puede decir que Camín personalizó Rojo y Gualda al punto de hacerla su revista, una construcción propia, desbordante de su producción, algo que no haría sino acentuarse en su siguiente iniciativa editora. Convirtió la página de inicio y la sección “Cosas que pasan” en atalayas desde las cuales verter todo tipo de opiniones, a menudo incendiarias, sobre la actualidad política o literaria española o europea, y especialmente sobre la colectividad española en México y sus instituciones, sus compañeros de profesión y las otras revistas españolas de la capital96. Además, mientras que las secciones dedicadas al teatro, la lidia y el deporte permanecían más o menos iguales, Camín creó nuevas secciones poéticas y literarias como “Versos del buen ayer”, que se poblaron de poesías suyas o de otros poetas a los que 90 Loureda, Ignacio. “La colonia española de Pachuca”. RG, año II, nº 53, 21-IV-1917; El del Chambergo. “Rojo y Gualda en Veracruz”. RG, año II, nº 64, 07-VII-1917; El corresponsal. “Los españoles en Tampico”. RG, año IV, nº 154, 29-III-1919; Pulientas, Gerónimo. “Los españoles en Puebla”. RG, año IV, nº 161, 17-V-1919; Gosti, Luis. “Los españoles en Cuba”. RG, año IV, nº 155, 05-IV-1919. 91 Nervo, Amado. “La yaqui hermosa”. RG, año IV, nº 151, 08-III-1919; Díaz Mirón, Salvador. “A Biron”. RG, año IV, nº 154, 29-III-1919. 92 “El maestro Justo Sierra”. RG, año III, nº 141, 28-XII-1918; “Homenaje al Ingeniero Palavicini”. CL, año I, nº 3, 01-VII-1920. 93 “La ciudad de los palacios”. RG, año II, nº 45, 24-II-1917; De Llano, Enrique. “De la época colonial: el Santuario de los Ángeles”. RG, año IV, nº 145, 25-I-1919; Icazbalceta, Francisco M. “Prosas coloniales”. CL, nº 21. 94 Peláez Cueto, Andrés. “La carestía de las subsistencias”. RG, año I, nº 6, 29-IV-1916; Sánchez Azcona, Juan. “La situación mejicana. El ministro de Méjico en Europa”. RG, año I, nº 36, 23-XII-1916. 95 “Don V. Carranza y Don Adolfo de la Huerta”. CL, año I, nº 1, 01-VI-1920; “Figuras mexicanas. Francisco I. Madero”, “El benemérito de las Américas, don Benito Juárez” y “El actual presidente de la República”. CL, año II, nº 24, 01-IX-1921. 96 Utilizaba para ello pseudónimos como Juan Franco, Don Álvaro de Luna o Don Pepe del Pomar.
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230 227 admiraba, como Rubén Darío o Amado Nervo97, entre los más conocidos, y otros que despuntaban a principios de la década de 1920 “Por la redacción de Rojo y Gualda y Castillos y Leones —narraba Camín en sus memorias— pasaron varios cronistas y poetas de México que empezaban a jugar a la pelota con las estrellas”98. Lo cierto es que los numerosos contactos que Camín había trenzado con intelectuales de Cuba, México y España, le proporcionaron un material inacabable con el que dotar de contenidos a sus revistas. En Rojo y Gualda inauguró otras secciones como “Lo que dicen unos y otros”, a modo de miscelánea en la que cabían temas amplios como el nacionalismo vasco o catalán, el iberismo, elogios a Castilla, la democracia y otros; y, finalmente, entre las novedades incluyó también una sección dedicada a la mujer titulada “Nosotras”, con firmas de conocidas escritoras españolas como Concha Espina, mientras que en Castillos y Leones apareció una “Página infantil” que incluía cuentos, dibujos y adivinanzas99. En Castillos y Leones la principal novedad que introdujo Camín fue la edición de números especiales, concebidos con carácter conmemorativo, con mayor número de páginas y temáticas específicas como las fiestas de la virgen de Covadonga, la del Día de la Raza y el onomástico del rey Alfonso XIII100. Eran números claramente más costosos, con muchas más páginas dedicadas a la publicidad. Camín proyectaba convertir estos números extraordinarios en una estrategia habitual de su revista y anunció varios más antes de que se interrumpiera la edición y él regresara a España. En ellos se desplegaban amplios reportajes fotográficos en los que se retrataba a los inmigrantes distinguidos y a los diplomáticos, escenas de los actos oficiales y a la colonia disfrutando de sus fiestas. Junto a estos números específicos, otra novedad de Castillos y Leones fue la crónica de viajes. En los dos años en los que se editó, Camín viajó en varias ocasiones a ciudades del interior de la República donde visitaba a las comunidades españolas allí establecidas y en las que hacía numerosas entrevistas (a empresarios exitosos, sobre todo) acompañadas de imágenes en las que siempre se retrataba junto a sus entrevistados a la vez que promocionaba sus fábricas, comercios, edificios corporativos y fiestas101. 5. Conclusión El estallido de la revolución en 1910 inauguró un tiempo complejo y sumamente conflictivo de la historia mexicana, y supuso un antes y un después en la vida de la 97 “Versos inéditos de Rubén Darío”. RG, año IV, nº 146, 01-II-1919; Machado, Antonio. “Castilla”. RG, año IV, nº 155, 05-IV-1919; Santos Chocano, José. “Ofrenda a España”. RG, año IV, nº 159, 02-V-1919; Jiménez, Juan Ramón. “Versos de hoy”. RG, año IV, nº 173, 09-VIII-1919; Valle Inclán, Ramón M. “Marina norteña”. RG, año IV, nº 175, 23-VIII-1919; López Velarde, Ramón. “La suave patria”. CL, año II, nº 24, 01-IX-1921. 98 Camín, 2016: 199. Entre ellos Manuel Martínez Valadés, Carlos Gutiérrez Cruz, Martín Gómez Palacios o Jesús Zabala. 99 Leonor. “Sobre los trajes de luto”. RG, año IV, nº 147, 01-II-1919; Donato, Magda. “Clubes para mujeres”. RG, año IV, nº 148, 15-II-1919; Espina, Concha. “Lágrimas del valle”. RG, año IV, nº 163, 31-V-1919; “Página infantil”. CL, año I, nº 3, 01-VII-1920. 100 CL, año I, nº 5, 01-VIII-1920; Número especial dedicado a San Ignacio de Loyola. CL, año I, nº 7, 15-IX-1920; Número especial dedicado a la Virgen de Covadonga. CL, año II, nº 13, 23-I-1921; Número especial dedicado al onomástico del rey. 101 “Guadalajara”. CL, año II, nº 18, 10-IV-1921; “Castillos y Leones en Orizaba, Córdoba y Veracruz”. CL, año I, nº 8, 15-X-1920.
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230228 colonia española, sus instituciones y su prensa periódica. Durante el Porfiriato habían disfrutado de las prerrogativas políticas, sociales y económicas que el régimen les ofreció, pero estas disminuyeron tras el exilio del dictador. Prejuicios antiextranjeros —antiespañoles, sobre todo— se expandieron en los años diez y veinte al calor de un fuerte nacionalismo. A los antiguos agravios como el colonialismo o la cercanía de algunos españoles al régimen depuesto se sumaron otros nuevos nacidos en el contexto revolucionario, lo que configuró un panorama muy negativo para el grupo migratorio. En esas circunstancias la prensa diaria española prácticamente desapareció, pero otras publicaciones, las revistas culturales ilustradas, vendrían a sustituirla poco después, cuando la etapa de guerra civil amainó en la segunda mitad de la década de 1910. Rojo y Gualda fue la pionera en las revistas de esta etapa. Es probable que su éxito relativo animara a los periodistas de la colectividad a fundar otras poco después, con un formato y objetivos similares a Rojo y Gualda. Si bien no se libró de la inestabilidad característica de este tipo de publicaciones, sometidas a una inevitable baja demanda por lo reducido del grupo al que iban dirigidas y el escaso público lector existente en él, por cuatro años la revista resistió sobre una base económica tradicional consistente en la suscripción y la publicidad. Sus contenidos no variaron mucho respecto a los que habían caracterizado la etapa anterior a la revolución, constreñidos por unas escasas ambiciones intelectuales de la colonia, más allá de los temas habituales de entretenimiento (fútbol, toros y teatro) y las referencias al propio grupo, su actividad económica y sus instituciones asociativas. Sin embargo, Rojo y Gualda, supo enlazar estos componentes tradicionales con la reflexión sobre los nexos culturales entre España y América a través de los postulados esenciales del hispanoamericanismo. Sus páginas se nutrieron de aportaciones de autores de ambos continentes que acudieron a los principales lugares comunes de esta corriente: la historia compartida, la influencia de la madre patria sobre sus antiguas posesiones, la defensa de la lengua común, la religión y el concepto de raza. La urgencia de la unión cultural frente a lo que se percibía como un peligro inminente, la expansión estadounidense, fue otro de los postulados defendidos por Rojo y Gualda. Por otro lado, una tendencia que inicia con esta revista y se amplía con las que le seguirían posteriormente fue el acercamiento en sus páginas a la cultura mexicana y su producción intelectual, aspecto crucial para la supervivencia de la producción periodística española de México de esos años. En efecto, las décadas de los veinte y principios de los treinta asistieron a un cambio esencial en la actividad de los inmigrantes periodistas españoles, ya que, sin abandonar los temas tradicionales, la adopción de nuevos contenidos favoreció una proximidad con la cultura del país de destino e inauguró una nueva época en la que el periodismo español se fue mexicanizando. El semanario fue lo suficientemente exitoso como para impulsar a los periodistas españoles que lo habían sacado adelante en otras iniciativas similares cuando este desapareció. Este artículo ha destacado la trayectoria y el quehacer en la revista de Alfonso Camín, quien sería su editor entre 1919 y 1920. El asturiano le imprimió su personal modo de hacer periodismo, sin que esta perdiera su esencia que ya venía desde su fundación y primera etapa. No solo eso. Sobre la base de Rojo y Gualda Camín construyó su Castillos y Leones, con la que se elevaría en el panorama periodístico de la colonia española de México, a pesar de su corta duración. La continuidad fue la tónica en ambas revistas, en los temas tanto como en el peculiar personalismo
Gil Lázaro, A. Rev. Complut. Hist. Am. 48 2022: 209-230 229 que Camín estampó en ellas. Se puede considerar a estas dos revistas, finalmente, como vías de penetración y canales difusores del hispanoamericanismo en México. 6. Referencias bibliográficas Camín, Alfonso. Castillos y Leones. México: Impresora Azteca, 1948. — Entre palmeras. Gijón: Vtp editorial. Colección Biblioteca de Gijón, 2014. — Entre nopales. Aventuras y bohemia en México. Gijón: Biblioteca de Gijón / Xixón, 2016. Campal Fernández, José Luis. “Alfonso Camín Meana”. En Diccionario Biográfico-e. Real Academia de la Historia. Madrid: Real Academia de la Historia, 2018. Disponible en http://dbe.rah.es/biografias/10107/alfonso-camin-meana De María y Campos, Armando. Reseña histórica del periodismo español en México, 1821- 1932. México: Cía. Editora, Distribuidora de Ediciones, S.A., 1960. Domingo Cuadriello, Jorge. “Camín, Alfonso”. En Diccionario Biobibliográfico de escritores españoles en Cuba. Siglo XX. Ciudad de La Habana: Editorial Letras Cubanas, 2010, 46-47. Fernández, Fernando. “Alfonso Camín: entre el canario y el murciélago (el amigo asturiano de Ramón López Velarde)”. Revista de la Universidad de México, nº 71 (2010), 47-56. García Sebastiani, Marcela. “Nacionalismos e identidad nacional entre los españoles en Argentina”. En Hacer patria lejos de casa. Nacionalismo español, migración y exilio en Europa y América (1870-2010), editado por García Sebastiani, Marcela – Núñez Seixas, Xosé M. Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza, 2020, 41-71. García, Eduardo. “Camín, un legado por estudiar”. La Nueva España, 18.10.2012. Disponible en https://www.lne.es/sociedad-cultura/2012/10/18/camin-un-legado-por- estudiar/1313677.html García-Sedas, Pilar. Humberto Rivas Panedas. El gallo viene en aeroplano. Poemas y cartas mexicanas. Madrid: Renacimiento, 2009. Garciadiego, Javier. “La prensa durante la revolución mexicana”. En Las publicaciones periódicas y la historia de México, compilado por Cano Andaluz, Aurora. México: UNAM, 1995, 71-88. Gil Lázaro, Alicia. Inmigración y retorno. Españoles en la ciudad de México, 1900-1936. Madrid: Marcial Pons – Universidad de Alcalá – Instituto de Estudios Latinoamericanos, 2015. — “Prensa étnica e inmigración. El periodismo español en México en el primer tercio del siglo XX”. Revista Internacional de Historia de la Comunicación, nº 9 (2017a), 37-64. — “Dos figuras señeras del periodismo español en México en la primera mitad del siglo XX: Ricardo de Alcázar (a) Florisel y Desiderio Marcos”. En La prensa periódica española en América Latina. Voces, prácticas y diálogos para la identidad española en la diáspora, editado por Garabedian, Marcelo. Buenos Aires: Leviatán, 2017b, 183-202. — “La Voz Nueva. El sueño editorial de Ricardo de Alcázar (1927-1932)”. En Las migraciones europeas a América Latina. Nuevas perspectivas socioculturales a través del estudio de la prensa, compilado por Bresciano, Juan Andrés. Montevideo: Centro de estudios Interdisciplinarios, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad de la República, [en prensa], 9-43. Iglesias Canal, Isabel. “Asturias en la obra poética y narrativa de Alfonso Camín”. Archivum: Revista de la Facultad de Filología, vol. 46-47 (1996-1997), 239-252. Martínez Cachero, José María. “Alfonso Camín, un poeta modernista”. Boletín del Instituto de Estudios Asturianos, año XLIV, nº 136 (1990), 671-681.
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