Full text
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1. C arotenoides : estruCtura , propiedades y funCiones
Carotenoides
en agroalimentación
y salud
Antonio J. Meléndez-Martínez
Coordinador
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Car otenoides en agr oalimentación y salud
Primera edición: noviembre de 2017
Comité Editorial
Dra. Lourdes Gómez Gómez
Facultad de Farmacia/Instituto Botánico
Universidad de Castilla-La Mancha, sede de Albacete
Dr . Dámaso Hornero Méndez
Instituto de la Grasa
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Dr . Antonio J. Meléndez-Martínez
Facultad de Farmacia
Universidad de Sevilla
Dra. Begoña Olmedilla Alonso
Instituto de Ciencia y T ecnología de Alimentos y
Nutrición
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Dr . Antonio Pérez Gálvez
Instituto de la Grasa
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Coordinador general: Antonio J. Meléndez-Martínez
D.R. © Aguilar -Espinosa, Mar garita; Alcalde, María Jesús; Alonso, Gonzalo L.; Álvarez, Rocío; Angaman, Djédoux Maxime;
Arhazem, Oussama; Ávalos, Javier; Bagur , María José; Benítez-González, Ana; Berman, Judit; Bonet, María Luisa; Boronat,
Albert; Canas, Jose A.; Capell, T eresa; Cárdenas-Conejo, Y air; Carle, Reinhold; Cerda, Ariel; Chacón-Ordóñez, T ania; Christou,
Paul; Cuéllar , Fabio A.; De Pourcq, Karel; Dias, Maria Da Graça; Esquivel, Patricia; Estévez-Santiago, Rocío; Farre, Gemma;
Gallardo-Guerrero, Lourdes; Gámbaro, Adriana; Gandul-Rojas, Beatriz; García Romero, Josefa; García-Rodríguez, María del
V alle; Garrido-Fernández, Juan; Garza-Caligaris, Luz Elena; Gavilán Bravo, Andrés; Ginés, Rafael; Godoy-Hernández, Gregorio;
Gómez-Gómez, Lourdes; Hempel, Judith; Heredia, Francisco J.; Hernández-Gras, Francesc; Hornero Méndez, D.; Izquierdo,
Marisol; Jarén-Galán, Manuel; Jiménez, Víctor M.; Lado, Joanna; Limón, M. Carmen; Lugo-Cervantes, Eugenia; Luque de Castro,
Maria Dolores; Maldonado, Eliana M.; Mapelli-Brahm, Paula; Martínez Vázquez, Ana; Meléndez-Martínez, Antonio J.; Mellado-
Ortega, Elena; Mercadante, Adriana Z.; Molina-Calle, María; Murillo, Enrique; Odorissi, Ana A.; Olmedilla-Alonso, Begoña;
Ornelas-Paz, José de Jesús; Osorio, Coralia; Palou, Andreu; Pérez-Gálvez, Antonio; Ribot, Joan; Rivera-Madrid, Renata; Robaina,
Lidia; Roca, María; Rodrigo, Maria Jesús; Rodríguez-Concepción, Manuel; Rubio-Moraga, Ángela; Ruiz-Sola, M. Águila;
Saavedra, Gloria F .; Salinas, M. Rosario; Schweiggert, Ralf M.; Simpson, Kevin; Stange, Claudia; Stinco, Carla M.; V ar gas-
Murga, Liliana; V icario, Isabel M.; Zacarías, Lorenzo; Zhu, Changfu; Zorrilla-Lopez, Uxue.
Las opiniones, conceptos, tablas, gráficas, ilustraciones y fotografías que aparecen en cada
uno de los capítulos son responsabilidad exclusiva de los autores. Las figuras que aparecen
reproducidas en diferentes capítulos se han usado con permiso de sus autores.
Prohibida la reproducción parcial o total de esta obra, por cualquier medio o método, sin
autorización previa y por escrito de los titulares del copyright.
Producción: Editorial T erracota, SA de CV / México
Edición: Pilar T apia
Realización: Jeanette Vázquez Gabriel
Fotografías: Autores y Freeimages
ISBN 978-84-15413-35-6
Distribución:
RED TEMÁTICA IBERCAROT
(referencia 1 12R T445) http://carotenoides.us.es
PROGRAMA IBEROAMERICANO DE CIENCIA Y
TECNOLOGIA P ARA EL DESARROLLO – CYTED
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Í ndice
Pr ólogo
Antonio J. Meléndez-Mar tínez
Pr eface
Delia B. Rodriguez-Amaya y George Britton
1. Car otenoides: estructura, pr opiedades y funciones
Antonio J. Meléndez-Mar tínez
2. Consideraciones generales para el análisis
de los car otenoides
Antonio J. Meléndez-Mar tínez, Paula Mapelli-Brahm,
Ana Benítez-González, Carla M. Stinco y Enrique Murillo
3. Análisis de car otenoides por cr omatografía
líquida de alta r esolución
Antonio Pér ez-Gálvez, Ana Augusta O. Xavier , Manuel Jarén-Galán, Antonio J.
Meléndez-Mar tínez, Ana Benítez-González, Carla M. Stinco y Juan Garrido-Fer nández
4. Identificación de car otenoides
Adriana Z. Mer cadante
5. Estrategias en metabolómica para el estudio
de los car otenoides en plantas y su acción
en el organismo humano
María Dolor es Luque de Castro y María Molina-Calle
8
9
12
32
51
78
95
Í ndice
4
Í ndice
6. Aplicación de las medidas de espectr ometría
visible y de color al análisis de car otenoides
en alimentos
Antonio J. Meléndez-Mar tínez, Isabel M. V icario y Francisco J. Heredia
7. Análisis sensorial de color
Adriana Gámbar o
8. Estrategias computacionales para evaluar mecanismos de
acción antirradical de car otenoides
Ana Mar tínez V ázquez
9. Biosíntesis de car otenoides:
consideraciones generales
M. Águila Ruiz-Sola y Manuel Rodríguez-Concepción
10. Biosíntesis de car otenoides en zanahorias
Ariel Cer da, Kevin Simpson y Claudia Stange
11. Biosíntesis y acumulación
de car otenoides en el fruto de tomate
Francesc Her nández-Gras, Kar el de Pourcq,
Djédoux Maxime Angaman y Alber t Bor onat
12. Car otenoides en frutos cítricos:
diversidad y biosíntesis
Joanna Lado, Fabio A. Cuéllar , Lorenzo Zacarías y María Jesús Rodrigo
11 8
141
153
167
187
208
223
5
Í ndice
13. Biosíntesis de car otenoides en azafrán
Oussama Ahrazem, Ángela Rubio-Moraga y Lour des Gómez-Gómez
14. A vances biotecnológicos para potenciar la pr oducción
de car otenoides de Bixa or ellana (achiote) para su uso y
apr ovechamiento agr oindustrial
Renata Rivera-Madrid, Gr egorio Godoy-Her nández, Margarita Aguilar -Espinosa,
Y air Cárdenas-Conejo, Luz Elena Garza-Caligaris y Eugenia Lugo-Cervantes
15. Biosíntesis de car otenoides en hongos
Javier Á valos y M. Car men Limón
16. Ingeniería genética de la ruta
biosintética de los car otenoides
Judit Ber man, Uxue Zorrilla-Lopez, Gemma Farr é,
T er esa Capell, Paul Christou y Changfu Zhu
17. Influencia de factor es ambientales, agr onómicos,
genéticos y fisiológicos en el contenido de car otenoides
en frutas y hor talizas
Gloria F . Saavedra y Eliana M. Maldonado
18. T abla de contenido en car otenoides
de alimentos iber oamericanos
M. Graça Dias, Begoña Olmedilla-Alonso, Dámaso Hor ner o-Méndez,
Adriana Z Mer cadante, Coralia Osorio, Liliana V argas-Murga
y Antonio J. Meléndez-Mar tínez
247
260
280
312
341
354
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Í ndice
19. Estimación de la ingesta de car otenoides en la dieta
Begoña Olmedilla-Alonso y Rocío Estévez-Santiago
20. Metabolismo de car otenoides en el fruto del olivo
y sus modificaciones en el pr ocesado industrial
María Roca, Lour des Gallardo-Guerr er o y Beatriz Gandul-Rojas
21. Car otenoides en cer eales
Elena Mellado-Or tega y Dámaso Hor ner o-Méndez
22. Car otenoides hidr ofílicos del azafrán
María del V alle Gar cía-Rodríguez, María José Bagur ,
M. Rosario Salinas y Gonzalo L. Alonso
23. Car otenoides en piensos para acuicultura
y calidad de peces de cultivo
Lidia Esther Robaina Robaina, Josefa Gar cía Romero,
Rafael Ginés Ruiz y Marisol Izquier do López
24. Car otenoides y ganadería
Rocío Álvar ez y María Jesús Alcalde
25. For mas de deposición de car otenoides en
alimentos vegetales y sus posibles implicaciones
en su bioaccesibilidad y biodisponibilidad
Patricia Esquivel, V íctor M. Jiménez, T ania Chacón-Or dóñez,
Judith Hempel, Ralf M. Schweigger t y Reinhold Carle
430
444
472
501
522
537
557
7
Í ndice
26. Biodisponibilidad de car otenoides, factor es
que la deter minan y métodos de estimación
Antonio J. Meléndez-Mar tínez, Antonio Pér ez-Gálvez, María Roca,
Rocío Estévez-Santiago, Begoña Olmedilla-Alonso, Adriana Z. Mer cadante
y José de Jesús Or nelas-Paz
27. El modelo de asimilación por difusión facilitada
de car otenoides. T ranspor tador es y metabolismo
Antonio Pér ez-Gálvez y María Roca
28. Car otenoides y salud humana:
potencial efecto anti-obesidad
M. Luisa Bonet, Joan Ribot, José A. Canas
y Andr eu Palou
29. Consideraciones para el uso de
los car otenoides en los alimentos funcionales
Andr és Gavilán Bravo
30. Seguridad de los car otenoides:
estudios toxicológicos, r eacciones
adversas e interacciones con fár macos
Liliana V argas-Murga
Sobr e los autor es
574
609
628
670
687
704
8
P rólogo
P rólogo
Los car otenoides son compuestos especiales; si bien es común referirse a ellos como
pigmentos, lo cier to es que son compuestos de gran versatilidad e impor tancia en la
naturaleza. Más específicamente, son de gran inter és en agroalimentación y salud.
Así, por ejemplo, son pigmentos naturales y por lo tanto tienen un impor tante papel en
l a elección de alimentos por par te de los consumidor es. Asimismo, algunos de ellos
son pr ecursores de la vitamina A. Sin embargo, que cada vez exista más inter és en los
car otenoides en este contexto se debe en gran par te a muchos estudios de distinta
naturaleza que indican que pueden pr oporcionar beneficios para la salud. Su inter és
en alimentación funcional es por lo tanto indudable.
En este libr o se refleja la experiencia en car otenoides de un gran númer o de
pr ofesionales de la región iber oamericana. En conjunto, se ofr ece una visión general
de la investigación sobr e estos compuestos en agroalimentación y salud. Los autor es
son miembr os de la red IBERCAROT (http://car otenoides.us.es), que tiene entr e sus
objetivos confor mar una r ed estable y funcional de profesionales que aúnen esfuerzos
en pos de identificar nuevas fuentes de car otenoides de interés nutricional, mejorar su
pr oducción y aumentar el valor de los productos que los contengan.
Me gustaría agradecer a todas y cada una de las personas que han contribuido de
una u otra for ma a que este libr o sea una realidad. T odos esperamos que sea de
ayuda para personas inter esadas en los temas desarrollados. Gracias especialmente
al Pr ograma Iberoamericano de Ciencia y T ecnología para el Desarrollo (CYTED, http://
www .cyted.org/) que, con su apoyo económico a la r ed IBERCAROT , ha hecho posible
que varias decenas de equipos interaccionen en tor no a temas de inter és común para
contribuir al desarr ollo a distintos niveles de la región iber oamericana.
Antonio J. Meléndez-Martínez
9
P ref ace
P ref ace
Natur e has endowed Ibero-American countries with a r emarkable diversity of rich
car otenoid sources. With this inspiring backgr ound, Iber o-American r esear chers have
i ntensely investigated car otenoids for about five decades, contributing substantially
to curr ent knowledge on these fascinating compounds. Ibero-American r esear ch on
car otenoids spans a wide range of topics, including development and validation of
analytical methods, deter mination of the car otenoid composition of Ibero-American
foods, genetic and envir onmental factors affecting composition, biosynthesis and
i ts r egulation, carotenogenesis during fruit ripening, ef fects of home and industrial
pr ocessing, kinetics and mechanisms of degradation, factors influencing oxidation,
antioxidant activity , development of carotenoid-rich food pr oducts, bioaccessibility
and bioavailability , biotechnological production, micr oencapsulation and
nanoencapsulation, car otenoids as food and feed colorants and precursors of ar oma
compounds, health-pr omoting effects.
Iber o-American resear chers have come and gone, but str ong car otenoid r esear ch has
gone on. The new br eed of Ibero-American car otenoid r esear chers, organized into a
network under the leadership of Antonio J. Meléndez-Mar tínez, will sur ely keep and
str engthen the tradition.
Delia B. Rodriguez-Amaya
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1. C arotenoides : estruCtura , propiedades y funCiones
f igura 4. Estructuras químicas de algunos carotenoides.
anteraxantina (10 d.e.c.) β -caroteno (1 1 d.e.c.)
cantaxantina (13 d.e.c.) γ -caroteno (1 1 d.e.c.)
capsantina (1 1 d.e.c.) ζ -caroteno (7 d.e.c.)
α -caroteno (10 d.e.c.) semi- β -carotenona (1 1 d.e.c.)
HO
OH
O
O
O
OH
HO
O
O
O
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1. C arotenoides : estruCtura , propiedades y funCiones
f igura 4. Estructuras químicas de algunos carotenoides.
β-criptoxantina (1 1 d .e.c.) lactucaxantina (9 d.e.c.)
crocetina (9 d.e.c.) licopeno (1 1 d.e.c.)
decaprenoxantina (9 d.e.c.)
luteína (10 d.e.c.)
fitoeno (3 d.e.c.)
fitoflueno (5 d.e.c.)
neoxantina (9 d.e.c.)
neurosporeno (9 d.e.c.)
HO
HOOC
COOH
OH
OH
HO
OH
OH
HO
OH
OH
HO
C
O
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1. C arotenoides : estruCtura , propiedades y funCiones
f igura 4. Estructuras químicas de algunos carotenoides.
Ésteres, glucósidos y carotenoproteínas
Las xantofilas pueden estar pr esentes en las fuentes en las que
se encuentran libr es o esterificadas. Así, en pimientos, patatas
o papas, mango, cítricos y otras fuentes las xantofilas se
pueden encontrar esterificadas con ácidos grasos (Br eithaupt
y Bamedi, 2002; Hor ner o-Méndez y Mínguez-Mosquera, 2000;
Murillo et al., 2013; Philip, Chen y Nelson, 1988; Pott, Br eithaupt
y Carle, 2003;). Asimismo, existen car otenoides asociados con
azúcar es en otras fuentes; así, la crocetina (figura 4) puede
encontrarse asociada con azúcar es en estigmas de azafrán
y frutos de gar denia (V an Calster en et al ., 1997; Pfister et al.,
1996).
Por otra par te, los car otenoides pueden encontrarse también
for mando complejos hidr osolubles de gran estabilidad con
pr oteínas (carotenopr oteínas), lipopr oteínas o glucopr oteínas.
Estos complejos pueden encontarse en inver tebrados (Bhosale
y Ber nstein, 2007; Cheesman, Lee y Zagalsky , 1967; Goodwin,
1980b).
Isómeros espaciales
Pueden existir asimismo distintos isómer os geométricos ( cis/
trans o, más corr ectamente, Z/E ) de carotenoides. No todos
los isómer os cis que podrían preveerse teóricamente existen,
ya que, debido sobr e todo a impedimentos estéricos, sólo
algunos son estables (Britton, 1995a; W eedon y Moss, 1995).
Nor malmente los car otenoides naturales se encuentran en su
mayoría como isómer os todo- trans (todo- E ), que suelen ser
más estables. No obstante, varios estudios indican que algunos
isómer os cis podrían ser más estables que los corr espondientes
peridinina (9 d.e.c.) violaxantina (9 d.e.c.)
rodoxantina (14 d.e.c.) zeaxantina (1 1 d.e.c.)
HO
O
O
O
C
HO OCOCH 3
O
O
HO
HO
OH
OH
O
O
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1. C arotenoides : estruCtura , propiedades y funCiones
f igura 5. Estructuras químicas de algunos isómeros geométricos del β-caroteno.
(15 Z )-β-caroteno
(todo- E )-β-caroteno
(9Z)-β-caroteno
(13 Z )-β-caroteno
20
1. C arotenoides : estruCtura , propiedades y funCiones
todo- E en algunos car otenos acíclicos, como licopeno, fitoeno
y fitoflueno (Chasse et al., 2001; Meléndez-Mar tínez et al.,
2014). En cualquier caso, es común encontrar cantidades
impor tantes de isómer os cis (isómeros Z ) en fuentes naturales.
Algunos ejemplos son el fitoeno, pr esente fundamentalmente
como (15Z)-fitoeno en organismos car otenogénicos (Than et
al. , 1972), la (9’ Z )-neoxantina (pr esente en tejidos fotosintéticos
de todas las plantas y muchas algas) (Strand et al. , 2000)
y algunos isómer os de los epoxicarotenoides violaxantina y
anteraxantina (pr esentes en naranjas) (Meléndez-Mar tínez et
al. , 2005; Meléndez-Mar tínez et al. , 2007a). En r elación con
la pr esencia de isómeros Z en alimentos u otras fuentes es
siempr e impor tante tener en cuenta que, en algunos casos,
pueden ser ar tefactos analíticos o haberse for mado como
consecuencia de tratamientos tecnológicos o culinarios
(Rodríguez-Amaya, 1997; Schieber y Carle, 2005).
Como se puede observar en la figura 5, los distintos isómer os
geométricos de un mismo car otenoide tienen for mas y tamaños
muy difer entes. La diferenciación entr e distintos isómer os
geométricos de car otenoides es impor tante porque existen
evidencias de que en algunos casos podría haber difer encias
en r elación con su biodisponibilidad, reactividad, especificidad
por enzimas, etc. (Böhm et al ., 2002; Hu et al. , 2006; Parr y ,
Babiano, y Horgan, 1990; Stahl et al. , 1992).
Por otra par te, muchos car otenoides naturales poseen centros
quirales, por lo que pueden existir diversos isómer os ópticos
de cada uno de ellos. Un ejemplo típico es la zeaxantina (figura
6) (Britton, Liaaen-Jensen y Pfander , 2004).
f igura 6. Estructuras químicas de isómeros ópticos de la zeaxantina.
(3 R -3’ R )-zeaxantina
(3 S -3’ S )-zeaxantina
meso -zeaxantina ((3 R -3’ S )-zeaxantina)
21
1. C arotenoides : estruCtura , propiedades y funCiones
Nomenclatura
Además de la nomenclatura tradicional de los car otenoides,
que suele hacer r eferencia a la fuente de la que se aislar on
por primera vez, también se puede usar una nomenclatura
semi-sistemática, que tiene la ventaja de que pr oporciona
infor mación estructural. En esta nomenclatura se consideran
las dos mitades de la molécula del compuesto, y éste se
nombra como derivado del car oteno correspondiente. Para ello
se hace r eferencia a los grupos terminales de éste mediante
letras griegas. Asimismo se usan númer os, prefijos y sufijos
para indicar la pr esencia de sustituyentes, cambios en el nivel
de hidr ogenación, centros quirales, etc. (W eedon y Moss,
1995). Algunos ejemplos de nombr es semi-sistemáticos de
car otenoides se muestran en la tabla 1. Sus estructuras están
r epresentadas en la figura 4.
P roPiedades
Solubilidad
Las gran mayoría de los car otenoides son insolubles en agua
y solubles en disolventes orgánicos, como acetona, metanol,
hexano y éter dietílico, entr e muchos otros. Por otra parte, los
car otenoides ácidos pueden for mar sales solubles en agua por
tratatamiento con una base. La esterificación de xantófilas va a
modificar sus características, de for ma que la asociación con
ácidos grasos aumentará su lipofilicidad. Por el contrario, si las
xantófilas se encuentran asociadas con azúcar es, aumentará
su hidr ofilicidad. Asimismo, las carotenopr oteínas son solubles
en agua y muy estables. Debido a su carácter hidr ofóbico,
los car otenoides in vivo se suelen localizar nor malmente en
ambientes lipófilos, como por ejemplo en membranas (Britton,
1983; 1992; Britton, 1995 ab; Rodríguez-Amaya, 2001; Schiedt
y Liaaen-Jensen, 1995 ).
Absorción de luz
Debido a la pr esencia del cromófor o de dobles enlaces
conjugados, los car otenoides (con pocas excepciones)
absorben luz UV -visible. Normalmente aparecen tr es máximos
de absor ción. Las longitudes de onda a las que aparecen ( λ máx )
dependen del númer o de dobles enlaces conjugados y del
disolvente empleado para medir el espectr o (Britton, 1995b).
Con independencia del disolvente usado, los valor es de λ máx
aumentan a medida que lo hace la longitud del cr omóforo,
como se puede observar en el cuadr o 2. Además, se observa
que el efecto de este incr emento se reduce al aumentar la
extensión del cr omóforo. Los dobles enlaces no conjugados no
afectan significativamente al espectr o.
Nombr e tradicional Nombr e semi-sistemático
β-Caroteno β,β-caroteno
Fitoeno 7,8,1 1,12,7’,8’,1 1’,12’-octahidro-ψ,
ψ-caroteno
β-Criptoxantina β,β-caroten-3-ol
Neoxantina 5’,6’-epoxi-6,7-didehidro-5,6,5’,6’-
tetrahidro- β,β-caroteno-3,5,3’-triol
Capsantina 3,3’-dihidroxi-β,κ-caroten-6’-ona
Crocetina 8,8’-diapocaroteno-8,8’-ácido dioico
Fuente: Adaptado de Rodríguez-Amaya (2001).
t abla 1. Nombres comunes y semi-sistemáticos de diversos
carotenoides
22
1. C arotenoides : estruCtura , propiedades y funCiones
ondas superior es (Britton y Y oung, 1993; Rodríguez-Amaya,
2001).
Sobr e el efecto del entor no molecular en la localización de
la longitud de onda máxima ( λ máx ) es bien conocido que la
energía de transición electr ónica responsable de la banda
de absor ción principal del espectro depende del índice de
r efracción del disolvente, de for ma que al aumentar éste, se
pr oducen desplazamientos del máximo a longitudes de onda
más altas (cambios batocr ómicos). Por lo tanto, los máximos
de absor ción de cualquier carotenoide en disolventes como
hexano, éter de petr óleo, etanol, éter dietílico y acetonitrilo son
prácticamente idénticos, aunque se observan desplazamientos
batocr ómicos en los espectros r ealizados en disolventes
como acetona (2-6 nm), clor ofor mo, cloruro de metileno (10-
20 nm), piridina, benceno, tolueno (18-24 nm) y disulfur o de
carbono (30-40 nm), entr e otros. Aunque la gran mayoría de
los car otenoides no son solubles en agua, este disolvente
puede tener un efecto impor tante en los espectr os de los
car otenoides disueltos en disolventes miscibles con agua.
Más concr etamente, para algunos carotenoides, cuando el
contenido de agua está dentr o del intervalo entre 30-50%, se
han descrito impor tantes disminuciones en la absorbancia al
λ máx y la aparición de un nuevo e intenso máximo de absor ción
en la r egión del UV cercano. Estos efectos se han atribuido a
las interacciones entr e cromófor os debidas a la agr egación
de las moléculas de car otenoides causadas por la presencia
de altas cantidades de agua. Por otr o lado, los carotenoides
se encuentran in vivo en un entor no lipídico o pr oteico. Así,
pr esentan máximos de absorción a longitudes de onda
alr ededor de 10 nm más altas que la λ máx en hexano. Por otra
par te, cuando los car otenoides están for mando complejos
con pr oteínas, se observan impor tantes desplazamientos
batocr ómicos. Como ejemplo, el carotenoide r ojo astaxantina
La extensión del sistema de d.e.c. a un anillo, como ocurr e por
ejemplo en los anillos β , extiende el cr omóforo. En este caso, el
anillo no es coplanar con la cadena poliénica lineal central y las
λ máx apar ecen a longitudes de onda menores en comparación
con los car otenoides no cíclicos con el mismo número de
dobles enlaces conjugados. Esto se observa claramente al
comparar las λ máx de licopeno (11 d.e.c., car otenoide acíclico),
γ -car oteno (11 d.e.c., uno de ellos en el anillo ter minal) y
β -car oteno (11 d.e.c., dos en los anillos ter minales) (cuadro
2). Es evidente que los grupos carbonílicos conjugados con el
sistema de d.e.c. también aumentan la longitud del cr omóforo.
En general, la pr esencia de un grupo carbonílico conjugado
en un anillo desplaza unos 10 nm a longitudes de onda
apr oximadamente superiores los máximos de absor ción. Si,
en cambio, dicho grupo se encuentra en la cadena poliénica
central, el desplazamiento es de unos 30 nm a longitudes de
Car otenoide Número de d.e.c.
(d.e.c. en anillos)
λ máx en éter
de petróleo (nm)
Fitoeno 3 276, 286, 297
Fitoflueno 5 331, 348, 367
ξ-Caroteno 7 378, 400, 425
Neurosporeno 9 414, 439, 467
Licopeno 11 444, 470, 502
γ-Caroteno 1 1 (1) 437, 462, 494
β-Caroteno 1 1 (2) 425, 449, 476
Fuente: Adaptado de Rodríguez-Amaya (2001).
t abla 2. Efecto de la longitud del cromóforo en los máximos de
absorción de carotenoides acíclicos
23
1. C arotenoides : estruCtura , propiedades y funCiones
impedimentos estéricos, como consecuencia de los cuales
los dobles enlaces pr esentes en los anillos no son coplanares
con los de la cadena poliénica central. Esto se manifiesta en
el espectr o en una pérdida de estructura fina. Como ejemplo,
en car otenoides con dos anillos β (como β -caroteno), en los
que hay un doble enlace conjugado en cada anillo, la primera
de las bandas de absor ción es más bien una inflexión. Por
otra par te, cuando existen grupos funcionales carbonílicos
conjugados se pr oduce una pronunciada pér dida de estructura
fina. De hecho, en algunos casos, el espectr o de estos
compuestos (como cantaxantina) se asemeja a una curva
simétrica (Britton, 1995b; Mínguez-Mosquera, 1997; Rodríguez-
Amaya, 2001). Así, la estructura fina disminuye de la siguiente
for ma: -car oteno > -car oteno > cantaxantina, como puede
observarse en la figura 8.
El espectr o de absorción de isómer os Z pr esenta algunas
difer encias con respecto al de los corr espondientes isómer os
todo- E . Por ejemplo, las λ máx apar ecen a longitudes de onda
pr esenta un máximo en acetona a 480 nm, mientras que la
car otenoproteina α -crustacianina, que contiene astaxantina,
lo hace a 630 nm y es azulada (Britton 1983, Britton y Y oung
1993; Britton, 1995 ab; Britton 1992; Hoischen et al ., 1998).
La for ma general del espectr o de absorción de los car otenoides
y la nitidez de las bandas de absor ción (lo que comúnmente
se denomina estructura fina) dependen fundamentalmente del
grado de planaridad del sistema de d.e.c. La estructura fina
suele expr esarse como %III/II (figura 7).
En los car otenoides acíclicos (como el ζ -caroteno) o cíclicos en
los que el sistema de d.e.c. no se extiende a los anillos (como
la aur oxantina) el cromófor o puede adoptar una conformación
casi completamente planar y en sus espectr os aparecen
máximos y mínimos de absor ción per fectamente definidos,
es decir muestran una una elevada estructura fina. Cuando
el sistema de d.e.c. se extiende a los anillos se pr oducen
f igura 7. Representación de la estructura fina espectral.
24
1. C arotenoides : estruCtura , propiedades y funCiones
esto se r ecomienda que las medidas de absorbancia estén
dentr o del intervalo 0.2-0.8.
se define como la absorbancia teórica de una disolución
de concentración 1% (p/v) en una cubeta de 1 cm de paso de
luz, mientras que ε se define como la absorbancia teórica de
una disolución de concentración 1 molar . Ambos coeficientes
están r elacionados de acuerdo con la siguiente fórmula (Britton,
Liaaen-Jensen y Pfander , 2004):
ε = ( × peso molecular)/10 [1]
En r elación con esto, es impor tante reparar en el hecho
de que, teóricamente, el ε es característico del cr omóforo
e independiente del peso molecular del car otenoide. En
este sentido, podría considerarse el mismo para distintos
car otenoides con idéntico cromófor o, como por ejemplo
2-6 nm menor es en el caso de isómeros mono- Z e incluso
apr oximadamente 10 nm menores en el caso de di- Z . Por otra
par te, la nitidez de las bandas de absor ción disminuye (menor
estructura fina) y apar ece una nueva en la región ultravioleta,
apr oximadamente a 142 nm por debajo de la correspondiente
al ter cer máximo de absorción en la r egión visible en hexano.
Cuanto más cer cano esté el doble enlace Z al centro de la
molécula, mayor es la intensidad de esta banda (Britton, 1995
ab; Zechmeister , 1962) (figura 9).
Los car otenoides en disolución, obedecen la ley
de Lamber t-Beer , de ahí que se puedan cuantificar
espectr ofotométricamente. Para ello, se relaciona la
absorbancia de dicha disolución con una deter minada λ con
un valor estándar , ya sea el coeficiente de absorción específico
( ) o el coeficiente de absor ción molar ( ε ). En relación con
f igura 8. Espectros visibles de los carotenoides -caroteno, -caroteno y
cantaxantina en acetona.
f igura 9. Representación de la intensidad de la banda cis del espectro con
respecto a la de la banda principal de absorción.
25
1. C arotenoides : estruCtura , propiedades y funCiones
y a la longitud de onda usados, y el volumen de la disolución
en mL y el coeficiente de absor ción específico en el
disolvente y a la longitud de onda usados para la medida.
Color
Los car otenoides absorben generalmente luz azul y violeta
(apr ox. 400-500 nm), de for ma que exhiben coloraciones
amarillentas, anaranjadas o r ojizas. La relación existente entr e
la estructura química de los car otenoides típicos de la dieta y
su color , medido objetivamente y expresado de acuer do con
los parámetr os del espacio de color CIELAB, es bien conocida
(Meléndez-Mar tínez et al. , 2007b). Es importante tener en cuenta
que el color depende de otr os factores además de la estructura
química, como por ejemplo la concentración, la agr egación de
moléculas o la interacción con otras moléculas.
Analíticamente, el color de los car otenoides es de gran ayuda.
Así, un cambio de color durante la manipulación de muestras
puede indicar que se han pr oducido transfor maciones.
Asimismo, el color per mite monitor ear su separación mediante
técnicas cr omatográficas clásicas, como cromatografía en
capa fina o en columna. Por otra par te, la medida instrumental
del color se ha pr opuesto como una herramienta analítica
inter esante para la rápida cuantificación de carotenoides
en diversas fuentes, además de para, obviamente, evaluar
objetivamente dicho atributo, que está muy r elacionado con la
aceptabilidad de los pr oductos (Arias et al. , 2000; Humphries,
Graham y Mar es 2004; Meléndez-Mar tínez et al. , 2011; Moyano
et al. , 2008; Ruiz et al. , 2005; Stinco et al. , 2013). Entr e las
ventajas que ofr ecen las medidas instrumentales de color se
encuetran la rapidez, la facilidad, la nula o escasa pr eparación
de la muestra necesaria en muchos casos, la versatilidad, la
por tabilidad y la posibilidad de automatización, entr e otras.
β -car oteno y zeaxantina. En el caso del coeficiente de
absor ción específico, los valores estarían r elacionados por sus
pesos molecular es (Britton, Liaaen-Jensen y Pfander , 2004):
(zeaxantina) = ( β -car oteno) × (536/568) [2]
Los valor es de los coeficientes de absorción, generalmente
, de distintos car otenoides en varios disolventes y
las longitudes de onda a las que deben r ealizarse las
medidas de absorbancia se pueden encontrar tabulados
en la literatura especializada (Britton, 1995b; Davies, 1976;
Mínguez-Mosquera, 1997; Rodríguez-Amaya, 2001). Debido
a que la deter minación experimental de dichos valor es lleva
asociadas cier tas dificultades, no es extraño encontrar algunas
discr epancias en las tablas, siendo ésta una fuente impor tante
de err ores de cuantificación. Por otra parte, cuando no se ha
deter minado el para el car otenoide de interés, o bien se
quier e deter minar el contenido total de carotenoides de un
extracto, se suele usar un valor genérico de 2500 (Britton y
Y oung, 1993).
Los coeficientes de absor ción de los isómeros Z son
claramente menor es que los de sus isómeros todo- E . No
obstante, pocos se han calculado experimentalmente (Britton,
Liaaen-Jensen y Pfander , 2004).
En definitiva, para calcular la concentración de un deter minado
car otenoide se puede aplicar la siguiente fór mula (Rodríguez-
Amaya, 2001):
x = ( A × y × 10 6 )/ × 100 [3]
donde x es el peso del car otenoide en μg, A la absorbancia
medida experimentalmente de la disolución en el disolvente
32
2. c onsideraciones generales P ara el análisis de los carotenoides
Antonio J. Meléndez-Martínez, Paula Mapelli-Brahm,
Ana Benítez-González, Carla M. Stinco, Enrique Murillo
C onsideraCiones
generales p ara
el análisis de los
Carotenoides
i ntroducción
El sistema de dobles enlaces conjugados de los car otenoides es el principal
r esponsable de la inestabilidad de estos compuestos y de la mayoría de sus
pr opiedades (Britton, 1995). Es necesario tomar una serie de precauciones para
minimizar transfor maciones no deseadas (como isomerizaciones y degradaciones) de
los mismos durante su manejo en el laboratorio, ya que éstas conducirían a r esultados
err óneos. A continuación se compila, resume y organiza información propor cionada en
diversos textos (Britton, 1991; Kimura y Rodríguez-Amaya, 1999; Meléndez-Mar tínez,
V icario y Heredia, 2007; Meléndez-Martínez et al., 2014; Mercadante, 2007; Mínguez-
Mosquera, 1997; Rodríguez-Amaya, 2001; Schiedt y Liaaen-Jensen, 1995), la cual
es impor tante considerar para el trabajo con car otenoides en el laboratorio. Más
infor mación práctica sobr e cómo evitar error es analíticos comunes puede encontrarse
en una guía de r eferencia (Rodríguez-Amaya, 2001).
C apítulo 2
33
2. C onsideraCiones generales p ara el análisis de los Carotenoides
P recauciones generales durante
el análisis . f act ores a considerar
Algunas de las principales r ecomendaciones a tener en cuenta
para evitar la transfor mación no deseada de car otenoides
durante su manejo son (Rodríguez-Amaya, 2001; Schiedt y
Liaaen-Jensen, 1995): 1) llevar a cabo el análisis en el menor
tiempo posible e idealmente de for ma continua, evitando
interrupciones; 2) evitar la exposición dir ecta de las muestras
a la luz; para eso se puede mantener el ár ea de trabajo a
oscuras o con luz tenue, cubrir las muestras o usar r ecipientes
opacos; 3) evitar calentamientos excesivos; se r ecomienda, en
la medida de lo posible, el uso de disolventes de bajo punto
de ebullición y evaporar a temperaturas por debajo de 40 ºC;
4) utilizar disolventes de gran pur eza, con especial atención
a la ausencia de per óxidos y de ácidos; 5) para minimizar
oxidaciones se debe desplazar , siempre que sea posible, el
oxígeno de los r ecipientes que contengan carotenoides; esto
puede hacerse sustituyendo el air e por nitrógeno o argón o
mediante la aplicación de vacío, y 6) si los extractos no se
van a analizar inmediatamente, éstos deben guar darse en el
congelador , a una temperatura de –20 ºC o preferiblemente
inferior , al abrigo de la luz y en ausencia de oxígeno.
Es clave asimismo tener en cuenta que los car otenoides son
especialmente inestables una vez que se extraen de la matriz
donde se encuentran. Por otra par te, para pr evenir posibles
inter fer encias en espectrometría de masas (MS), y también en
r esonancia magnética nuclear (NMR), se desaconseja el uso
de materiales plásticos, papel de filtr o y homogeneizadores tipo
turrax en las etapas pr e-cromatográficas.
Se detalla a continuación cómo afectan diversos factor es y
sustancias químicas a los car otenoides, así como precauciones
generales para evitar transfor maciones indeseadas (Britton,
1991; Kimura y Rodríguez-Amaya, 1999; Meléndez-Mar tínez et
al., 2014; Mer cadante, 2007; Rodríguez-Amaya, 2001; Schiedt
y Liaaen-Jensen, 1995).
Oxidación
El oxígeno, sobr e todo en combinación con la luz y el calor ,
es un factor muy destructivo. Incluso en muestras congeladas
la pr esencia de trazas de oxígeno y otros agentes oxidantes
pueden causar la degradación de los car otenoides. Por eso es
impor tante trabajar de la for ma más rápida y continua posible,
para que los extractos estén expuestos al air e el menor tiempo
posible. Por otra par te, mantener los disolventes de extracción
en frío puede ser una manera eficaz de r educir pérdidas por
oxidación. Si los extractos no van a analizarse de inmediato,
deben almacenarse en r ecipientes bien cerrados y el oxígeno
debe ser desplazado con atmósferas de argón o nitr ógeno.
Otra estrategia para r educir pérdidas por oxidación consiste
en el uso de antioxidantes, como butilhidr oxitolueno (BHT) o
pir ogalol. Éstos pueden añadirse durante la desintegración de
la muestra que contiene los car otenoides, en los disolventes
de extracción, durante la saponificación e incluso en los
componentes de la fase móvil cr omatográfica.
Luz
Además de acelerar las r eacciones de oxidación, la luz
puede favor ecer la isomerización geométrica ( cis-trans ) de
los car otenoides e incluso su fotodestrucción. El área de
trabajo debe estar pr otegida de la luz directa del sol, de
for ma que la iluminación debe ser tenue. Los r ecipientes
que contengan car otenoides se deben proteger de la luz
cubriéndolos de manera apr opiada, por ejemplo con papel
oscur o o de aluminio o bien emplear dispositivos adecuados.
34
2. C onsideraCiones generales p ara el análisis de los Carotenoides
En países muy calur osos es recomendable trabajar en las
zonas más fr escas del laboratorio y , en su caso, usar el aire
acondicionado o un ventilador para mantener la temperatura
ambiente en tor no a los 25 ºC. Para concentrar extractos de
car otenoides en rotavapor es u otr os aparatos la temperatura
debe mantenerse siempr e por debajo de 40 ºC.
Ácidos
Los ácidos pueden favor ecer la descomposición,
deshidratación e isomerización de los car otenoides. Para
evitar estas transfor maciones se r ecomienda evitar el trabajo
con ácidos fuer tes cer ca de las áreas donde se manipulen
los car otenoides. Además, los disolventes a usar no deben
contener ácidos. Las trazas de HCl en el clor ofor mo son
difíciles de eliminar por lo que es r ecomendable sustituir este
disolvente en la medida de lo posible por diclor ometano (DCM).
Debe tenerse especial cuidado con los car otenoides
La rápida manipulación de las muestras y la pr otección
contra la luz son especialmente impor tantes en los extractos
que contengan clor ofilas (por ejemplo, extractos de tejidos
fotosintéticos). Las clor ofilas son fotosensibilizadores y pueden
acelerar las transfor maciones de los car otenoides presentes
originalmente en la matriz. Para pr oteger los carotenoides de
la luz de las lámparas fluor escentes se pueden usar fundas
de policarbonato. Estos pr otectores absorben la radiación de
longitudes de onda de 375 a 390 nm e incluso más cor tas. En
cualquier caso, no deben excluirse las pr ecauciones indicadas
anterior mente.
Calor
Los car otenoides son compuestos ter molábiles; el calor
favor ece su oxidación y las isomerizaciones cis-trans.
Asimismo, a temperaturas muy elevadas, los car otenoides
pueden fragmentarse. Se aconseja trabajar en ambientes
fr escos y sólo calentar la muestra cuando sea imprescindible.
f igura 1. Isomerización del grupo 5,6-epóxido (izquierda) a 5,8-furanoide (derecha).
35
2. C onsideraCiones generales p ara el análisis de los Carotenoides
f igura 2. Estructuras químicas de la violaxantina (carotenoide con grupos 5,6-epóxidos) y sus derivados con grupos 5,8-furanoides (luteoxantina y auroxantina).
5,6-epóxidos (como violaxantina y neoxantina, pr esentes en
tejidos fotosintéticos), ya que se isomerizan a sus isómer os
5,8-furanoides (luteoxantina y aur oxantina en el caso de
violaxantina y neocr omo en el caso de neoxantina) incluso en
pr esencia de trazas de ácidos (figuras 1 y 2).
Cuando se r ompe la integridad celular de alimentos que
contienen car otenoides 5,6-epóxido (por ejemplo, durante
homogenizaciones, exprimidos o extracciones) debe
pr ocederse al análisis rápido de la muestra para evitar el
contacto de dichos car otenoides con los ácidos liberados
por el pr opio alimento. Además, durante la extracción, se
pueden añadir bases débiles como NaHCO 3 , MgCO 3 o CaCO 3
(1 g/10 g muestra) para neutralizar los ácidos. La for mación
de car otenoides 5,8-furanoides a par tir de 5,6-epóxidos se
pr oduce incluso en muestras congeladas, como por ejemplo en
el caso de los zumos o jugos de naranja (Meléndez-Mar tínez et
al., 2008).
Bases
Es impor tante tener en cuenta que, a pesar de que muchos
car otenoides son bastante estables en medio básico (Kimura,
Rodríguez-Amaya y Godoy , 1990; Rodríguez-Amaya et al.,
1988), la saponificación puede generar ar tefactos y pr omover
la degradación de algunos car otenoides (Deli, Matus y
Szabolcs, 1992; Ittah, Kanner y Granit, 1993; Mínguez-
Mosquera y Pér ez-Gálvez, 1998; Müller , 1997; Oliver , Palou y
Pons, 1998). Los car otenoides con grupos hidroxilos alílicos y
grupos carbonilos, como la astaxantina, son muy pr opensos
violaxantina
auroxantina
luteoxantina
36
2. C onsideraCiones generales p ara el análisis de los Carotenoides
de mayor tamaño deben cor tarse en cuar tos longitudinales
siguiendo sus ejes de simetría. Posterior mente se seleccionan,
mezclan y homogeneizan los tr ozos opuestos. Los vegetales
foliáceos nor malmente deben ser tr oceados de for ma previa a
su homogeneización (Mer cadante y Rodríguez-Amaya, 1991).
En el caso de que la muestra se vaya a estudiar tanto en
crudo como una vez sometida a algún pr oceso de cocinado,
debe dividirse en dos fracciones homogéneas para que las
par tes estudiada en ambos casos sean r epresentativas y
comparables (Granado et al., 1992). En el caso de muestras
comer ciales que hayan sido sometidas a procesado, se
pueden tomar muestras al azar de un mismo lote, que luego se
mezclan y homogeneizan antes del análisis (Mer cadante, 2007;
Rodríguez-Amaya et al., 2008).
En el caso de que las muestras de laboratorio no se vayan
a extraer de inmediato es necesario almacenarlas tomando
una serie de pr ecauciones. Se recomienda liofilizar y luego
almacenar a –20 ºC o incluso mejor a –80 ºC. Es impor tante
tomar en cuenta que en el caso de tener que almacenar las
muestras, siempr e que sea posible, su homogeneización debe
posponerse hasta que ter mine el periodo de almacenamiento
para evitar transfor maciones no deseadas. El pr oceso de rotura
de los tejidos puede liberar enzimas (como las lipoxigenasas
y per oxidasas, que favorecen la oxidación) y ácidos pr esentes
en las muestras. Asimismo, durante el descongelado pueden
pr oducirse reacciones de degradación. Para r educirlas se
r ecomienda llevar a cabo la descongelación a temperaturas
de r efrigeración (Mercadante, 2007; Rodríguez-Amaya, 2001;
Schiedt y Liaaen-Jensen, 1995).
a la oxidación en pr esencia de álcali y aire. Schiedt, Bischof
y Glinz (1993) desarr ollaron un método para llevar a cabo la
saponificación de muestras con estos car otenoides evitando
transfor maciones indeseadas de los mismos. Por otra par te, los
car otenoides carbonílicos pueden sufrir condensación aldólica
en medio básico en pr esencia de acetona (Meléndez-Mar tínez,
V icario y Heredia, 2007; Schiedt y Liaaen-Jensen, 1995) por lo
que se debe pr oceder a la eliminación completa de la acetona
antes de llevar a cabo la saponificación si la muestra contiene
estos car otenoides.
m uestreo
Infor mación detallada sobr e cómo realizar un buen muestr eo
de alimentos puede encontrarse en otr os textos (Mercadante,
2007; Rodríguez-Amaya y Kimura, 2004). Es muy impor tante
anotar , siempre que sea posible, toda la información de
inter és de la muestra, como datos sobre variedades, estado
de maduración, estación, origen geográfico, par te analizada,
métodos de pr ocesado industrial, métodos de procesado en
el laboratorio, método de cocinado, mar ca o lote (Mercadante,
2007; Rodríguez-Amaya y Kimura, 2004). Una metodología
general es la descrita por Mer cadante, que aconseja la toma
al azar de unos 2 kg de pr oducto fresco o 3-5 envases de
pr oducto procesado del mismo lote (Mer cadante, 2007).
Una vez que la muestra se encuentra en el laboratorio,
las par tes no comestibles suelen eliminarse, a no ser que
su análisis sea inter esante para comparaciones u otros
pr opósitos. La muestra que generalmente llega al laboratorio
es muy grande, por lo que debe ser r educida en tamaño
y homogeneizada con cuidado de mantener siempr e la
r epresentatividad. Alimentos vegetales pequeños pueden
homogeneizarse fácilmente al licuarlos, mientras que los
37
2. C onsideraCiones generales p ara el análisis de los Carotenoides
qué momento se ha alcanzado la extracción completa de todos
los car otenoides de interés de la muestra. Para ello, en ensayos
pr evios se pueden analizar por separado las fracciones
obtenidas durante las distintas tandas de extracción,
para deter minar en cuál de ellas se ha dejado de extraer
car otenoides. Las hojas y otras matrices de difícil penetración
suelen r equerir maceraciones durante 15 minutos como mínimo
para suavizar las par edes celulares. Para favor ecer la r otura
de los tejidos de estas matrices se puede añadir celita. En el
caso de frutas o ver duras blandas y sin hojas se pueden usar
homogeneizador es, que per miten la disgregación y mezcla de
manera rápida y eficiente (Rodríguez-Amaya, 2001; Schiedt y
Liaaen-Jensen, 1995). Para mejorar la extracción de algunas
muestras, como alimentos extruidos o aceites, se puede llevar
a cabo una digestión enzimática pr evia (Lietz y Henr y , 1997;
Ríos y Mer cadante, 2004; Biehler et al., 2012).
Para pr evenir las oxidaciones, especialmente cuando no se
pueda trabajar bajo atmósfera iner te o cuando el análisis se
alarga, se suelen añadir al medio de extracción antioxidantes
como pir ogalol, ascorbato de sodio, BHT o palmitato de
ascorbilo (Müller , 1997; Oliver y Palou, 2000; T ee y Lim, 1991).
Además, se pueden añadir bases débiles como carbonato de
calcio, carbonato de magnesio o bicarbonato de sodio
(1 g/10 g de muestra) al medio de extracción para neutralizar
los ácidos liberados (Har t y Scott, 1995), como ya se ha
comentado.
Otra medida pr eventiva para evitar la degradación de los
car otenoides es trabajar en frío, añadiendo hielo seco o
trabajando con disolventes enfriados pr eviamente.
Los ester oles que suelen extraerse junto con los carotenoides
pueden eliminarse al mantener el extracto disuelto en éter de
P asos Precroma tográficos
Extracción
Uno de los mayor es problemas asociados con el pr oceso de
extracción en el análisis cuantitativo de car otenoides es que
no siempr e es fácil conseguir su extracción completa. Por
otra par te, debido a la gran diversidad de polaridades que
pr esentan los carotenoides, no existe un método estándar
para la extracción de los mismos (Mínguez-Mosquera, 1997;
Rodríguez-Amaya, 2001).
Precauciones generales durante la extracción
Muchos pr otocolos de extracción de carotenoides constan
con fr ecuencia de tres pasos. El primer o suele ser la trituración
o r otura de las muestras; con eso se desintegran los tejidos
de las mismas y se facilita la liberación de los car otenoides
durante la extracción. El segundo, la homogeneización en
pr esencia del disolvente de extracción, que se puede llevar
a cabo de distintas for mas; por ejemplo, se pueden usar
homogeneizador es, agitadores mecánicos o mortero y pistilo.
En el caso de que se usen molinos para obtener tamaños de
par tícula muy pequeños (que facilitan la extracción), debe
contr olarse que la temperatura no aumente mucho. Por último,
se lleva a cabo la extracción. En muchos casos los pr ocesos
de r otura de los tejidos, homogeneización y extracción suelen
hacerse de for ma simultánea.
Durante la extracción se plantea una situación de compr omiso,
ya que el pr oceso debe realizarse en el menor tiempo posible
para evitar transfor maciones indeseadas per o, a la vez, el
disolvente y los car otenoides deben estar en contacto el tiempo
suficiente para asegurar la completa extracción de éstos. Para
optimizar el tiempo de extracción es impor tante deter minar en
38
2. C onsideraCiones generales p ara el análisis de los Carotenoides
extracto de car otenoides. Un aspecto a tener en cuenta para
elegir el disolvente final al que transferimos los car otenoides
es su densidad r elativa al agua, ya que dependiendo de la
metodología de extracción elegida (por ejemplo, la clásica
o micr oextracciones) podría convenir que el extracto de
car otenoides quedara por encima o por debajo de la fase
acuosa (Meléndez-Mar tínez et al., 2014).
Los car otenoides presentan polaridades muy diversas, por
lo que no todos serán igual de solubles en un disolvente
deter minado. En general los car otenos como el licopeno y
el β -car oteno, son más solubles en disolventes poco polares
o no polar es como el hexano o el éter de petróleo (EP).
Las xantofilas lo son en disolventes más polar es como el
etanol, el metanol y la acetona. Para conseguir una buena
extracción de todos los car otenoides presentes en una muestra
está muy extendido el uso de mezclas de disolventes. Por
ejemplo, el hexano y el EP suelen mezclarse con metanol,
etanol o acetona. El diclor ometano (DCM) es un excelente
disolvente de car otenoides que también puede usarse en
estas combinaciones. Así, mezclas comunes son EP:acetona,
hexano:acetona, hexano:etanol, hexano:acetona:etanol,
DCM:metanol, tetrahidr ofurano (THF):metanol. Antes de
usar una deter minada mezcla hay que asegurarse de que
los disolventes sean miscibles entr e sí y compatibles con el
posterior sistema de análisis, generalmente cr omatográfico
(Meléndez-Mar tínez et al., 2014; Mer cadante, 2007; Rodríguez-
Amaya, 2001).
Existen cier tos car otenoides hidrofílicos, como la cr ocetina, que
se encuentra en los estigmas de Cr ocus sativus y en los frutos
de Gar denia jasminoides. Para su extracción se requier e el uso
de disolventes o mezclas tales como agua, metanol, etanol,
etanol:agua (1:1) o metanol:acetona (Pfister et al., 1996).
petr óleo (PE) a –10 °C y bajo atmosfera iner te durante la noche.
Cuando han pr ecipitado pueden eliminarse por centrifugación
o filtración (Britton y Y oung, 1993).
Elección de los disolventes de extracción
Para tratar de conseguir la extracción completa de los
car otenoides y evitar transfor maciones no deseadas de los
mismos es indispensable elegir corr ectamente el disolvente a
usar durante la extracción. En la tabla 1 se muestran algunas
pr opiedades y características de disolventes comúnmente
usados en la extracción de car otenoides.
Para la extracción de car otenoides de muestras que contienen
mucha agua, es decir , la situación en la mayoría de los
alimentos, se deben usar en primer lugar disolventes orgánicos
miscibles en agua como el THF , la acetona, el metanol o
el etanol para asegurar la penetración del disolvente en la
muestra. Las muestras secas o liofilizadas pueden extraerse
con disolventes inmiscibles en agua, per o suele ser más
eficiente la r ehidratación previa (con tiempos de r ehidratación
variables) y luego continuar la extracción con disolventes
miscibles en agua (Meléndez-Mar tínez et al., 2014; Mínguez-
Mosquera, 1997; Rodríguez-Amaya, 2001). Los disolventes
desnaturalizan las pr oteínas, liberando los carotenoides que
puedan encontrarse ligados a ellas. Los car otenoides se
transfier en después a disolventes orgánicos más apolares
(hexano, éter de petr óleo o éter dietílico). La transferencia se
facilita por la adición de agua o solución acuosa de NaCl (6-
10%). Es impor tante evitar la for mación de emulsiones, lo que
afectaría negativamente la extracción de los car otenoides; para
ello, es r ecomendable que la propor ción agua-disolvente polar -
disolvente más apolar , sea aproximadamente 1:1:1. Por último,
el disolvente polar pasa a la fase acuosa y los car otenoides
pasan el disolvente más apolar . Al final se concentra el
39
2. C onsideraCiones generales p ara el análisis de los Carotenoides
t abla 1. Propiedades de disolventes comunes usados en la extracción de carotenoides
Disolvente Polaridad PE (ºC) V entajas Desventajas
AC Polar 56 Penetra bien en matrices alimentarias.
Facilita partición a un disolvente apolar .
Barato. Disuelve muy bien carotenos y
xantofilas.
THF Polaridad media 66 Disuelve muy bien carotenos y xantofilas. Acumula peróxidos.
ED Poco polar 35 Disuelve muy bien carotenos y xantofilas. Acumula peróxidos.
Riesgo de incendio.
DCM Polar 40 Fácil evaporación. Riesgo de incendio.
HX No polar 69 Buen disolvente para carotenos. Neurotóxico. No muy apropiado para
alimentos ricos en xantofilas (hojas).
BC No polar 80 Cancerígeno.
ME Polar 65 Penetra muy bien en las matrices
alimentarias.
ET Polar 79 Penetra muy bien en las matrices
alimentarias. Poco riesgo para la salud.
AE Polaridad media 77
CL Poco polar 61 Disuelve muy bien el licopeno. Posibles trazas de ácidos y etanol.
Neurotóxico.
EP No polar 35-60 Buen disolvente para carotenos.
Equivalente al hexano.
TL No polar 111
Fuentes: Britton (1991), Craft y Soares (1992), Royal Society of Chemistry (2014). AC: acetona; THF: tetrahidrofurano; ED: éter dietílico; DCM: diclorometa-
no; HX: hexano; BC: benceno; ME: metanol; ET : etanol; AE: acetato de etilo; CL: cloroformo; EP: éter de petróleo; TL: tolueno
40
2. C onsideraCiones generales p ara el análisis de los Carotenoides
Saponificación
Muchos alimentos, sobr e todo las frutas, contienen xantofilas
esterificadas con ácidos grasos. Cada una podría estar
esterificada con uno o más ácidos de grasos de for ma que el
análisis por cr omatografía líquida de alta eficacia (HPLC) de
esta mezcla de compuestos no siempr e es fácil de interpretar , al
apar ecer muchos picos cromatográficos escasamente r esueltos
(figura 3). En la figura 3, corr espondiente a cromatogramas de
extractos de jugo de naranja se observa que, en el caso del
extracto no saponificado, apar ecen muchos picos que eluyen
muy tar de y están poco separados. La inmensa mayoría de
dichos picos corr esponden a distintos ésteres de las xantofilas
pr esentes en el producto. Al saponificar , el cr omatograma se
simplifica mucho, aunque se pier de una infor mación muy valiosa
del estado nativo de los car otenoides en la muestra. Así, antes
de saponificar , los n ésteres de una misma xantofila darían lugar
a n picos cr omatográficos, mientras que tras la saponificación
sólo darían lugar a uno.
Cier tos disolventes pueden acumular trazas de per óxidos,
como el éter dietílico (ED) y el THF , y ácidos que pr omueven la
degradación de los car otenoides, por eso se recomienda el uso
de disolventes de alta pur eza o la purificación de aquellos de
menor calidad. Para eliminar las trazas de per óxido se puede
llevar a cabo la destilación del disolvente sobr e polvo de hierro
r educido o hidruro de calcio. T ambién es impor tante tener en
cuenta que, aunque algunos disolventes se suministran con
BHT como estabilizante, tienen un tiempo límite para usarse
(Meléndez-Mar tínez et al., 2014; Rodríguez-Amaya, 2001;
Schiedt y Liaaen-Jensen, 1995).
La elección de disolventes de puntos de ebullición bajos
es una buena opción para acelerar la concentración de los
extractos y evitar calentamientos excesivos. Disolventes de
bajo punto de ebullición son, por ejemplo, el DCM (40 ºC
apr oximadamente) o el ED (35 ºC aproximadamente). Entr e las
fracciones de EP se elegirán aquellas con menor es puntos de
ebullición (35-60 ºC). Para la evaporación de los últimos r estos
de disolvente o extractos de pequeño volumen se puede usar
una corriente de gas iner te (nitr ógeno o argón) (Meléndez-
Mar tínez et al., 2014; Rodríguez-Amaya, 2001; Schiedt y
Liaaen-Jensen, 1995).
Otr o aspecto a considerar es la toxicidad del disolvente.
Siempr e que sea posible se escogerán los menos nocivos
para la salud. Así, hexano, benceno y clor ofor mo pueden ser
sustituidos por EP , tolueno y DCM r espectivamente (Britton
y Y oung, 1993; Meléndez-Mar tínez et al., 2014; Rodríguez-
Amaya, 2001). Independientemente del disolvente elegido,
todas las operaciones de extracción deben llevarse a cabo
en una campana de extracción con las medidas de seguridad
adecuadas.
f igura 3. Cromatogramas a 450 nm correspondientes a un extracto
de jugo de naranja antes (azul) y después de saponificar (rojo).
41
2. C onsideraCiones generales p ara el análisis de los Carotenoides
Sin embargo la saponificación (hidr ólisis alcalina) también
pr esenta cier tos inconvenientes. Así, la reacción aumenta el
tiempo total de análisis y aumenta la posibilidad de que se
pr oduzcan ar tefactos y degradaciones. Por lo tanto, debe
incluirse en el análisis sólo cuando sea esencial. Por ejemplo,
no es necesaria en muestras como tomates, zanahorias u hojas
ver des, ya que los carotenoides en ellas están esencialmente
libr es, es decir , no esterificados (Mercadante y Rodríguez-
Amaya, 1989; Rodríguez-Amaya y T avar es, 1992). En el caso
de los tejidos fotosintéticos, las clor ofilas que se extraen con los
car otenoides pueden separarse fácilmente por cromatografía
líquida. Aunque los car otenoides provitamínicos (pr ovitamina A)
son bastante estables a la saponificación, los niveles de otr os,
como luteína, violaxantina o neoxantina, pueden r educirse
considerablemente durante la r eacción de saponificación
y en los lavados posterior es (Khachik, Beecher y Whitaker ,
1986; Meléndez-Mar tínez et al., 2014; Mínguez-Mosquera,
1997; Rodríguez-Amaya, 2001; Rodríguez-Amaya et al., 1988).
Asimismo, como ya se ha comentado, otr os carotenoides
pueden modificarse estructuralmente.
Un aspecto muy impor tante desde un punto de vista
analítico, y al que a menudo se le pr esta poca atención, es la
r ecuperación de carotenoides después de la saponificación.
Esta etapa es crucial, de hecho par te de las pér didas
atribuidas a la saponificación podrían deberse a una incorr ecta
r ecuperación de carotenoides tras la r eacción. En esta etapa
es r ecomendable seleccionar el disolvente no polar con más
afinidad por los car otenoides que resultan de la saponificación
y evitar la for mación de emulsiones, difíciles de r omper . Cuando
la muestra contiene principalmente car otenos, se logran
buenas r ecuperaciones al añadir hexano o éter de petróleo,
o bien una mezcla éter dietílico:hexano (1:1). Sin embargo,
cuando el extracto contiene niveles altos de car otenoides con
Por otra par te los lípidos pr esentes en algunas muestras
pueden modificar los tiempos de r etención de los carotenoides
y acor tar la vida útil de la columna cr omatográfica. Estos
inconvenientes pueden r esolverse si se lleva a cabo una
saponificación pr evia para hidrolizar los éster es o eliminar los
lípidos y clor ofilas (Meléndez-Mar tínez et al., 2014; Mínguez-
Mosquera, 1997; Rodríguez-Amaya, 2001). Las clor ofilas
pr esentes en vegetales y frutas se extraen junto con los
car otenoides, por su similar solubilidad en los disolventes
de extracción. En la estructura de las clor ofilas (figura 4) se
encuentra esterificado el fitol, un alcohol de 20 carbonos que
las hace solubles en disolventes no polar es. Cuando se elimina
el grupo fitol, por ejemplo por hidr ólisis alcalina, las clorofilas se
hacen más hidr ofílicas y pasan a la fase acuosa, separándose
de los car otenoides (Mínguez-Mosquera, 1997).
Las soluciones de hidr óxido de sodio o de potasio (típicamente
al 5-10%) en metanol o etanol son las más utilizadas para
saponificar . Cuando los carotenoides son poco solubles en
alcohol o el extracto es alto en grasa, es r ecomendable utilizar
un co-disolvente, como éter dietílico, diclor ometano o THF .
f igura 4. Estructuras de las clorofilas a y b .
48
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Juan Garrido-Fernández
a nálisis de Carotenoides
por Croma t ografía
líquida de al t a
resoluCión
i ntroducción
Aspectos generales de la cromatografía
líquida de alta resolución
La cr omatografía líquida de alta resolución (HPLC) es una técnica de separación
que utiliza los principios básicos de la cr omatografía líquida —separación basada
en la interacción del analito entr e una fase líquida móvil y una fase estacionaria— y
emplea instrumentos avanzados: inyector , bomba, columna y detector . En este tipo
de cr omatografía, el líquido que compone la fase móvil se bombea mecánicamente
a través de una columna que contiene la fase estacionaria. Así, un equipo de HPLC
consiste en bomba mecánica, contr olador y detector , equipos entre los que se inter cala
la columna cr omatográfica en la que se realiza la separación y el conjunto está
contr olado por un software de gestión del sistema cr omatográfico, adquisición de datos
y posterior análisis de los mismos (W eston y Brown, 1997).
C apítulo 3
52
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
Antes de la aparición de la cr omatografía líquida de alta
r esolución, a mediados de la década de 1970, la separación
de los pigmentos car otenoides se realizaba por cr omatografía
en columna abier ta (OCC) y por cr omatografía en capa fina
(TLC). Una de las primeras memorias sobr e la aplicación
de separación por HPLC a los pigmentos car otenoides
data de 1971 y la r ealizaron Wheaton y Stewart, separando
car otenos y xantofilas de extractos cítricos mediante el uso de
cr omatografía de flujo continuo en una columna de fase nor mal
compuesta por óxido de magnesio. Unos años más tar de,
Fiksdahl, Mor tensen y Liaaen-Jensen (1978) estudiar on las
aplicaciones y limitaciones de HPLC acoplada a espectr ometría
de UV -visible en la separación de car otenoides, xantofilas,
isómer os cis-trans , y diastereoisómer os, empleando columnas
r ellenas de sílice y usando diferentes gradientes de acetona,
hexano y metanol como fase móvil.
En la actualidad la técnica de HPLC es el método de elección
más popular para la separación, análisis y cuantificación de
car otenoides al presentar muchas ventajas en comparación
con otras técnicas cr omatográficas, sobre todo en términos
de r esolución, separación, tiempo necesario de análisis y la
cantidad r equerida de muestra (Mínguez-Mosquera, 1997).
Así, el tiempo de análisis necesario, incluyendo la pr eparación
de la muestra y la pr opia separación, per mite la evaluación
de un gran númer o de muestras y replicados en un tiempo
cor to. El acoplamiento de equipos de HPLC con difer entes
tipos de detector es facilita la tarea de identificación de estos
compuestos; la detección se hace mediante espectr ometría
UV -visible (longitud de onda y sistemas de matriz de diodos
individuales) o espectr ometría de masas, que son los sistemas
empleados hoy (Schoefs, 2004).
Características físicas y químicas de los
carotenoides y su relación con la cromatografía
líquida de alta resolución
Los car otenoides tienen como estructura básica un esqueleto
tetraterpeno con 40 átomos de carbono, que consta de
ocho unidades de isopr eno enlazadas en un patrón de
cabeza a cola con una simetría inver tida en el centr o de la
molécula (Britton, 1995). Esta estructura puede modificarse
por hidr ogenación, deshidrogenación, ciclación y oxidación,
dando lugar a estructuras difer enciadas que comprenden
más de 700 car otenoides, cifra de los compuestos que han
sido identificados hasta el momento en la naturaleza (Davies,
1976). Su característica estructural principal es el sistema
de dobles enlaces conjugados, donde los electr ones están
deslocalizados eficientemente. Este cr omóforo es r esponsable
de la capacidad de los car otenoides para absorber luz en la
r egión visible, por lo que la detección mediante espectrometría
de UV -visible de diodos en línea es particular mente adecuada.
Además, el cr omóforo de los car otenoides hace que los
isómer os todo- trans sean moléculas rígidas y lineales, lo que
deriva en una pr opiedad impor tante para el resultado de las
interacciones con las fases estacionarias en HPLC (Khachik,
2009).
Además del compor tamiento cr omatográfico de los
car otenoides en relación con el númer o de dobles enlaces
conjugados en el cr omóforo, se deben considerar la naturaleza
de los grupos ter minales y el tamaño de la moléculas (Davies,
1976). La influencia de los dobles enlaces se ilustra bien por
adsor ción mediante afinidad de los carotenoides acíclicos
con fase nor mal, eluyendo en la siguiente secuencia: fitoeno,
fitoflueno, ζ -car oteno, licopeno y neurospor eno (Davies, 1976;
Rodríguez-Amaya, 2001; figura 1). La ciclación, en general,
53
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
f igura 1. Estructuras químicas de algunos carotenoides.
anteraxantina (10 d.e.c.) β -caroteno (1 1 d.e.c.)
cantaxantina (13 d.e.c.) γ -caroteno (1 1 d.e.c.)
capsantina (1 1 d.e.c.) ζ -caroteno (7 d.e.c.)
α -caroteno (10 d.e.c.) semi- β -carotenona (1 1 d.e.c.)
HO
OH
O
O
O
OH
HO
O
O
O
54
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
f igura 1. Estructuras químicas de algunos carotenoides.
β-criptoxantina (1 1 d .e.c.) lactucaxantina (9 d.e.c.)
crocetina (9 d.e.c.) licopeno (1 1 d.e.c.)
decaprenoxantina (9 d.e.c.)
luteína (10 d.e.c.)
fitoeno (3 d.e.c.)
fitoflueno (5 d.e.c.)
neoxantina (9 d.e.c.)
neurosporeno (9 d.e.c.)
HO
HOOC
COOH
OH
OH
HO
OH
OH
HO
OH
OH
HO
C
O
55
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
P reP aración de la muestra
P ara el análisis croma t ográfico
Procedimientos analíticos generales
La alta susceptibilidad a la degradación y la isomerización
inher ente a la estructura química de los carotenoides r equier e
pr ecauciones especiales durante su análisis con el fin de
evitar los efectos deletér eos del oxígeno, la temperatura, la
luz y los ácidos. Aunque no existe un pr otocolo nor malizado
para la pr eparación de muestras para el análisis de los
car otenoides, ya que el per fil y la concentración de estos
pigmentos varía ampliamente de acuer do con la matriz que los
contiene, sí se puede indicar un pr ocedimiento típico a seguir
en la pr eparación de la muestra para su análisis por HPLC:
muestr eo y preparación de la muestra, extracción, partición
por disolventes compatibles con cr omatografía, en algunos
r educe la afinidad de adsorción y , por lo tanto, β -car oteno (con
dos anillos tipo β ) se absorbe más débilmente que γ -car oteno
(un anillo β ). Por otr o lado, la presencia de grupos oxigenados
aumenta la polaridad y por lo tanto la adsor ción de los
car otenoides, y la magnitud de este incremento depende del
tipo, númer o y ubicación de esos grupos (Rodríguez-Amaya,
2001). En fase r eversa, el orden de elución es prácticamente
el or den inverso que se observa en fase nor mal de elución.
Las xantofilas, al ser más polar es eluyen antes que los
car otenos, con las xantofilas di-hidroxiladas (tales como luteína
y zeaxantina), eluyendo primer o, seguidas por las mono-
hidr oxiladas. Los carotenos, a su vez, no siguen un or den
de elución estándar , y su compor tamiento cromatográfico
depende del tipo de fase estacionaria (monómer o o polímero)
utilizada y la composición de la fase móvil (Rodríguez-Amaya,
2001).
f igura 1. Estructuras químicas de algunos carotenoides.
peridinina (9 d.e.c.) violaxantina (9 d.e.c.)
rodoxantina (14 d.e.c.) zeaxantina (1 1 d.e.c.)
HO
O
O
O
C
HO OCOCH 3
O
O
HO
HO
OH
OH
O
O
56
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
Derivación de grupos funcionales
Mientras que la espectr ometría de UV -visible r evela
la naturaleza del cr omóforo de los car otenoides y el
compor tamiento cr omatográfico propor ciona cierta infor mación
sobr e su polaridad relativa, hay algunas pruebas químicas
bastante simples que pr oporcionan información acerca de
la naturaleza, la estructura y la posición de algunos grupos
funcionales (Davies, 1976). Las pruebas más utilizadas
se discuten br evemente a continuación, sobre la base de
pr ocedimientos descritos por Eugster (1995) y Mínguez-
Mosquera, Hor ner o-Méndez y Pérez-Gálvez (2002).
a) Grupo 5,6-epóxido: r eordenamiento furanoide
La prueba se basa en la modificación de aquella
transfor mación en el cr omóforo r esultante de la pr esencia de
un grupo 5,6-epóxido a 5,8-epóxido en medio ácido (figura 2),
lo que r esulta en un desplazamiento hipsocrómico del espectr o
casos saponificación y lavado, concentración y la evaporación
del disolvente (Mer cadante, 2008; Rodríguez-Amaya, 2001)
hasta obtener un extracto seco listo para su dilución y análisis.
En el capítulo 2 se ofr ece infor mación detallada de las
consideraciones generales para el análisis de car otenoides.
Saponificación de muestras con alto
contenido graso o con ésteres de carotenoides
La etapa de hidr ólisis alcalina, también conocida como
saponificación, se aplica para la eliminación de los lípidos en
las muestras con alto contenido graso y la hidr ólisis de los
éster es de carotenoides pr esentes habitualmente en tejidos
de origen vegetal (Mer cadante, 2008; Rodríguez-Amaya,
2010). Como ya se ha indicado en el capítulo 2, se trata de una
etapa con ventajas e inconvenientes, por lo que siempr e debe
considerarse si es r ealmente necesaria.
f igura 2. Isomerización del grupo 5,6-epóxido (izquierda) a 5,8-furanoide (derecha).
57
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
HPLC, y el númer o de productos formados sugiere el númer o
de grupos hidr oxilo que han sido acetilados. La aparición de
un derivado monoacetilado indica la pr esencia de un solo
grupo hidr oxilo. En el caso de tener dos grupos hidroxilo en la
estructura original, se pueden observar uno (monoacetilado)
o dos (diacetilado) derivados como pr oductos de reacción,
dependiendo de si la posición de los grupos hidr oxilo es
simétrica o no.
d) Ensayo de grupo hidr oxilo alílico
La pr esencia del grupo funcional se detecta a través de una
r eacción de deshidratación que introduce un doble enlace
adicional en el cr omóforo del car otenoide. Este aumento de
los dobles enlaces del cr omóforo pr oduce un desplazamiento
batocr ómico (a mayor longitud de onda) de 10 a 16 nm que se
puede observar en el espectr o UV -visible. La r eacción consiste
en la adición de HCl diluido a una solución del car otenoide en
clor ofor mo.
e lement os crÍticos en HPLC
P ara la seP aración de carotenoides
Eluyentes en la fase móvil
Las pr opiedades más impor tantes que se deben observar e
influyen en la elección de la fase móvil son la viscosidad y la
polaridad que, si es posible, debe ser baja. La fase móvil debe
ser compatible con el método de detección, en especial para
los car otenoides que absorben en la zona del UV , y que la
mezcla óptima de elución sea completamente clara e incolora
(Pfander , 1995). T ambién es necesario que los car otenoides
sean completamente solubles en la fase móvil utilizada para la
separación cr omatográfica. Los carotenoides en general son
de absor ción entre 15 y 20 nm. La r eacción puede llevarse
a cabo dir ectamente en la cubeta del espectrofotómetr o
mediante la adición de varias gotas de HCl 0.1 N y medir los
cambios en el espectr o de absorción UV -visible, in situ, o
bien mediante TLC tras pulverizar la banda cr omatográfica
de inter és con HCl una vez completada la separación
cr omatográfica. En este caso, la aparición de un color azul
característico identifica la pr esencia del grupo 5,6-epóxido:
los diepóxidos se r evelan mediante un color azul oscuro y los
monoepóxidos con un color ver de azulado. La prueba también
puede r ealizarse inyectando en el sistema de HPLC un extracto
antes y después de acidificar con el HCl diluido.
b) Carbonilo: r educción de aldehídos y cetonas
Los r eactivos LiAlH 4 o NaBH 4 se utilizan en general como
agentes de r educción de grupos carbonilo para for mar los
corr espondientes alcoholes. Los aldehídos se reducen a
alcoholes primarios y las cetonas a alcoholes secundarios. La
prueba se r ealiza mediante la adición de NaBH 4 a la solución
car otenoide, que se mantiene en condiciones de refrigeración
y en la oscuridad durante tr es horas. Si hay algún grupo
carbonilo conjugado con cadena polienoica, se observará tanto
un desplazamiento hipsocr ómico del máximo de absorción y
un aumento considerable en la estructura fina del espectr o UV -
visible.
c) Ensayo de acetilación de grupos hidr oxilo
La prueba se basa en la conversión de alcoholes a éster es,
que son menos polar es, pero que tienen el mismo espectr o
de absor ción UV -visible. La r eacción se produce mediante
la adición de anhídrido acético en piridina a la solución
car otenoide. La mezcla se mantiene en la oscuridad durante
12 horas y la r eacción se detiene mediante la adición de agua.
El seguimiento de esta r eacción se lleva a cabo por TLC o
64
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
t abla 1. Ejemplos de metodologías para la separación por HPLC de carotenoides en frutas y verduras.
Características de
la columna
Condiciones cr omatográficas Matriz Car otenoides determinados Método de
detección
Refer encia
C 18
Nova-pak
300 × 4,0 mm,
4 μm
Pre-columna:
no se aplica.
Modo de elución: gradiente. Eluyentes:
acetonitrilo/acetato de etilo/agua. Gradiente:
88:2:10 para 85:15:0 en 15 min, manteniendo
por 30 min. Flujo: 1 mL/min. T emperatura
de la columna: 29 ºC.
Acerola
( Malpighia
punicifolia L.)
Neocromo+neoxantina,
violaxantina, luteoxantina,
luteina, zeaxantina,
5,6,5’,6’-diepoxi-β-
criptoxantina, 5,6-epoxi-β-
criptoxantina, 5,8-epoxi-β-
criptoxantina, zeinoxantina,
β-criptoxantina,
5,6,5’,6’-diepoxi-β-caroteno,
5,8-epoxi-β-caroteno, α- e
β-caroteno.
DAD De Rosso y
Mercadante
(2005).
C 18
Spherisorb ODS-2
250 × 4,6 mm,
5 μm
Pre-columna:
no se aplica.
Modo de elución: gradiente. Eluyente A: agua/
reactivo ion par/metanol (1:1:8). Reactivo ion par:
0,05 mmol/L acetato tetrabutilamonio y 1 mol/L
acetato de amonio en agua.
Eluyente B: acetona/metanol (1:1). Gradiente: De
75% de A y 25% de B para 25% de A y 75% de
B en 8 min, manteniendo por 2 min, 10% de A
y 90% de B a los 18 min, 100% de B en 23 min,
volviendo a 75% de A y 25% de B a los 30 min.
Flujo 2 mL/min.
Aceitunas
( Olea eur opea
L.) var .
Hojiblanca,
Arbequina e
Picual
Luteína, anteraxantina,
β-caroteno, neoxantina
e violaxantina
DAD Roca y
Mínguez-
Mosquera
(2003).
C 30
YMC
250 × 4,6 mm,
5 μm
Pre-columna:
C 18 Nucleosil
10 × 4,6 mm,
5 μm
Modo de elución: gradiente.
s istema i
Eluyente A: metanol/agua/trietilamina (90:10:0,1).
Eluyente B: metanol/MTBE/agua/trietilamina
(6:90:4:0,1).
Gradiente: 99% de A de 0 a 8 min, 0% de A a los
45 min y 99% de A a los 50 min, manteniendo por
5 min.
Flujo 1 mL/min
T emperatura de la columna: 35 °C
s istema ii
Eluyente A: metanol/MTBE/agua/trietilamina
(81:15:4:0,1)
Eluyente B:metanol/MTBE/agua/trietilamina
(6:90:4:0,1)
Patatas
( Solanum
tuber osum L.)
V iolaxantina, anteraxantina,
luteína, zeaxantina,
β-criptoxantina, todo
trans -β-caroteno,
violaxantina dimiristato,
violaxantina miristato-
palmitato, luteína dimiristato,
zeaxantina dimiristato,
luteína miristato-palmitato.
DAD-MS
(APCI modo
positivo,
quadrupolo)
Breithaupt
y Bamedi
(2002)
65
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
Gradiente: 99% de A en 0 min, 44% de A en 39
min, 0% de A en 45 min y 99% de A a los 50 min,
manteniendo por 5 min.
Flujo 1 mL/min
T emperatura de la columna: 35 °C
C 30
YMC
250 × 4,6 mm,
5 μm
Pre-columna:
no se aplica
Modo de elución: gradiente.
Eluyentes: metanol/MTBE/agua (0,1% BHT y
0,05% TEA en los disolventes or gánicos)
Gradiente: 90:5:5 en 0 min, 95:5:0 en 12 min,
89:1 1:0 en 25 min, 75:25:0 en 40 min, 50:50:0 en
60 min, 90:5:5 en 62 min.
Flujo 1 mL/min.
Zumo de
naranja
concentrado
Luteoxantina, cis -
auroxantina, auroxantina A,
auroxantina B, anteraxantina,
cis -luteoxantina, auroxantina
C, cis -luteoxantina,
mutatoxantina epímero
A, luteína, mutatoxantina
epímero B, zeaxantina, 9- cis -
o 9’- cis -anteraxantina, 13-
cis - o 13’- cis -β-criptoxantina,
zeinoxantina, 9- cis -
zeaxantina, β-criptoxantina,
13- cis -β-caroteno, cis -
ζ-caroteno, α-caroteno,
β-caroteno, ζ-caroteno.
DAD Meléndez-
Martínez
et al.
(2008)
C 30
YMC
250 × 4,6 mm,
5 μm
Pre-columna:
no se aplica
Modo de elución: gradiente.
Eluyente: metanol/MTBE/agua.
Gradiente: De 81:15:4 en 0 min hacia 6:90:4
en 90 min
Flujo 1 mL/min
T emperatura de la columna: 25 °C
Pimientas:
ají ( Capsicum
baccatum L.)
y rocoto
( C. pubescens
R. & P .)
V iolaxantina, neoxantina, cis -
violaxantina, luteoxantina,
5,6-epoxi-capsantina,
anteraxantina, cis -capsantina,
capsorubina, mutatoxantina,
luteína, capsantina,
zeaxantina, α-criptoxantina,
β-criptoxantina, α-caroteno,
β-caroteno.
DAD-MS
(APCI modo
positivo,
quadrupolo)
Rodríguez-
Burruezo
et al.
(2010)
C 30
YMC
250 × 4,6 mm,
5 μm
Pre-columna:
no se aplica.
Modo de elución: gradiente.
Eluyentes: metanol/éter terc-metilbutílico.
Gradiente: De 95:5 para 70:30 en 30 min,
50:50 por 20 min y manteniendo esa proporción
durante 15 min. Flujo 0,9 mL/min. T emperatura
de la columna: 29 °C.
Mana-cubiu
( Solanum
sessiliflorum )
9’- cis -neoxantina, todo-
trans -violaxantina,
todo- trans -luteoxantina,
9- cis -violaxantina,
9- cis -luteoxantina, todo-
trans -luteína, 5,8-epoxi-
β-criptoxantina, todo-
trans -zeinoxantina,
todo- trans -β-criptoxantina,
15- cis -β-caroteno, 13- cis -
β-caroteno, todo- trans -α-
caroteno, todo- trans -β-
caroteno, 9- cis -β-caroteno.
DAD-MS
(APCI modo
positivo, ion
trap )
Rodrigues
et al.
(2013)
66
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
la pr esencia de anteraxantina y β -criptoxantina. Meléndez-
Mar tínez et al. (2008) separar on, entre otr os car otenoides,
isómer os geométricos de auroxantina, luteoxantina,
anteraxantina, β -criptoxantina, zeaxantina, β -car oteno,
ζ -car oteno mediante el empleo de elución en fase reversa
C 30 . El per fil de car otenoides de frutos de Capsicum se evaluó
mediante una columna C 30 (Rodríguez-Burruezo, González-
Mas y Nuez, 2010) y se constató la pr esencia de los pigmentos
característicos de este géner o, capsantina y capsorrubina.
Rodrigues, Mariutti y Mer cadante (2013) deter minaron un gran
númer o de carotenoides de maná-cubiu ( Solanum sessiliflorum )
como 9’- cis -neoxantina, violaxantina e isómer os, luteoxantina
e isómer os, luteína, 5,8-epoxi- β -criptoxantina, zeinoxantina,
β -criptoxantina, 15- cis -β -car oteno, 13- cis - β -caroteno,
α -car oteno, β -caroteno y 9- cis - β car oteno. En la contribución de
Murillo et al. (2013) se identificar on y separaron con éxito más
de 30 car otenoides en for ma libre, mono- y diesterificada en
frutas tr opicales mediante HPLC-DAD-MS en fase reversa.
C 30
YMC
250 × 4,6 mm,
5 μm
Pre-columna:
no se aplica.
Modo de elución: gradiente.
Eluyente A: metanol/MTBE/agua (81:17:2).
Eluyente B: metanol/MTBE/agua (10:88:2).
Gradiente: 0% de B de 0 a 24 min, 100%
de B a los 140 min, 0% de B a los 141 min.
Flujo 0,8 mL/min.
Frutas
tropicales:
Corozo
( Aiphane-
saculeate ),
Sastra
( Gar cinia
intermedia ),
Sapote
( Quararibea
cor data ),
Frutita
( Allophylus-
psilospermus ),
Maracuya
chino
( Cionosicyos-
macranthus ),
y Mamey
rojo ( Pouteria-
sapota )
Luteína, zeaxantina, 13- cis -
13’- cis -β-criptoxantina,
β-criptoxantina, 13- cis -
β-caroteno, ζ-caroteno,
α-caroteno, zeaxantina
monocaprato, 13- cis -
13’- cis -β-criptoxantina
monolaurato,β-caroteno,
zeaxantina monolaurato,β-
criptoxantina monocaprilato,
β-criptoxantina monocaprato,
zeaxantina monopalmitato,
zeaxantina dicaprato,
β-criptoxantina monolaurato,
zeaxantina caprato-
laurato, β-criptoxantina
monomiristato, zeaxantina
dilaurato, β-criptoxantina
monopalmitato, zeaxantina
laurato-miristato, zeaxantina
caprato-palmitato,
zeaxantina dimiristato,
zeaxantina laurato-palmitato,
zeaxantina miristato-
palmitato,zeaxantina
dipalmitato, licopeno
DAD-MS
(APCI modo
positivo y
negativo,
quadrupolo)
Murillo
et al.
(2013)
67
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
t abla 2. Ejemplos de metodologías para la separación por HPLC de carotenoides en muestras de tejidos biológicos
Características
de la columna
Condiciones cr omatográficas Matriz Car otenoides determinados Método de
detección
Refer encia
s istema 1
Fase reversa
C 18
Microsorb
250 × 4,6 mm,
5 m m
Precolumna:
Spheri-5-C 18 ,
30 × 4,6 mm,
5 m m
Fase normal
Silica-based
nitrile-bonded
250 × 4,6 mm,
5 m m
Precolumna:
nitrile-bonded
30 × 4,6 mm,
5 m m
s istema 2
Fase reversa
C 18
Microsorb
250 × 4,6 mm,
5 m m
Precolumna:
Spheri-5-C 18 ,
30 × 4,6 mm,
5 m m
s istema 1
Fase reversa
Modo de elución: gradiente
Eluyente: acetonitrilo/metanol/
diclorometano/hexano.
85:10:2,5,2.5 de 0 a 10 min,
alcanzando la proporción
45:22,5:22,5:10 en los 40 min.
Flujo 0,7 mL/min.
Fase normal
Modo de elución: isocrático.
Eluyente: hexano/
diclorometano/metanol/
N,N’-diisopropiletilamina
74,65:25:0,25:0,10
Flujo 0,7 mL/min.
s istema 2
Fase reversa
Modo de elución: gradiente
Eluyente A: acetonitrilo/acetato
(9:1)
Eluyente B: hexano/
diclorometano/metanol/N,N-
diisopropiletilamina 95% de A
y 5% de B en 0 min, manteniento
hasta 10 min, gradiente linear
alcanzando 45% de A y 55%
de B en 30 min.
Flujo 0,7 mL/min
T emperatura de la columna
25 °C
Suero
humano
y leche
materna
ε,ε-caroteno-3,3’-diona,
3’-hidroxi-ε,ε-caroten-3-ona,
2,6-ciclolicopeno-1,5-diol,
3-hidroxi-β-ε-caroten-3’-ona,
cis -3-hidroxi-β-ε-caroten-3’-
ona, lactucaxantina, 13- cis -
13’- cis -3 R , 3’ R ,6’ R -luteina,
todo- trans -3 R ,3’ R ,6’ R -luteina,
2,6-ciclolicopeno-1,5-diol,
todo- trans -3 R ,3’ R -zeaxantina,
todo- trans -3’-epiluteina,
9- cis -3 R ,3’ R ,6’ R -luteina,
9’- cis -3 R ,3’ R ,6’ R -luteina,
13- cis -luteina + 13’- cis -
luteina, 9- cis -zeaxantina,
13- cis -zeaxantina, 15- cis -
zeaxantina, 3 R ,6’ R -3-hidroxi-
3’,4’-didehidro-β-γ-caroteno,
2’,3’-anhidroluteina,
α-criptoxantina, β-criptoxantina,
cis -β-criptoxantina, licopeno,
cis -licopeno, neurosporeno,
γ-caroteno, ζ-caroteno,
α-caroteno, todo- trans -β-
caroteno, 9- cis -β-caroteno,
13- cis -β-caroteno, todo- trans -
fitoflueno, cis -fitoflueno, fitoeno
DAD-MS
(ECNI) Khachik et al., 1997
68
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
Microsorb-MV
silica based nitrile-
bond
250 × 4,6 mm,
5 m m
Modo de elución: isocrático
Eluyente: hexano/
diclorometano/metanol/
N,N’-diisopropiletilamina
80:19,4:0.5:0,1
Flujo 1 mL/min
Mácula
humana
y retina
periférica
Luteína, zeaxantina DAD Y emelyanov et al., 2001
C 18
Nucleosil
150 × 4,6 mm,
3 m m
Precolumna:
C 18 , V ydac
250 × 4,6 mm,
5 m m
y C 18 , Hypersil
20 × 4,6 mm,
5 m m
Modo de elución: isocrático.
Eluyente: acetonitrilo/metanol
(50 mM acetato de amonio)/
agua/diclorometano 70:15:5:10
Flujo 2 mL/min
Plasma
humano Astaxantina, luteína, zeaxantina,
cantaxantina, β-criptoxantina,
equinona, todo- trans -licopeno,
cis-licopeno, α-caroteno,
todo- trans -β-caroteno, 9- cis -β-
caroteno, 13- cis -β-caroteno
DAD L yan et al., 2001
C 30
YMC
250 × 4,6 mm,
5 m m
Precolumna:
C 30 YMC,
10 × 4,6 mm
Sumichiral
OA-2000 YMC
con grupo
3.5-dinitrobenzoil
ligado
250 × 4,6 mm,
5 m m
Modo de elución: gradiente.
Eluyente: MTBE/metanol/agua
Gradiente: De 15:81:4 en 0 min
hacia 74,9:21,1:4 en 70 min
Flujo 1 mL/min
Modo de elución: isocrático
Eluyente: n -heptano/
diclorometano/2-propanol
(70:25:5)
Flujo 1 mL/min
Salmon
salvaje
( Oncor -
hynchus
spp.) y
salmon de
piscifac-
toría
( Salmo
salar ),
plasma
humano
3 R ,3’ R -astaxantina, 3 R ,3’ S -
astaxantina, 3 S ,3’ S -astaxantina DAD Rüfer et al., 2008
C 30
YMC
150 × 4,6 mm,
3 m m
Modo de elución: gradiente
Eluyente: metanol (0.1% acetato
de amonio)/MTBE
Gradiente: 100% de metanol
en 0 min, 85% de metanol
en 45 min, 40% de metanol
en 55 min, 30% de metanol
en 60 min, manteniendo por
5 min, luego volviendo a 100%
de metanol en 70 min
Plasma
humano,
pulmón de
hurones
Cis -fitoeno, 15- cis -fitoeno,
todo- trans -fitoeno, fitoflueno e
isómeros, todo- trans -fitoflueno,
di- cis -luteina, 15- cis -lutein,
di- cis- zeaxantina, 13- cis -luteina,
13- cis -zeaxantina, todo- trans -
luteina, 15- cis -zeaxantina, 9- cis -
luteina, di- cis -β-criptoxantina,
15- cis -β-criptoxantina, 9- cis -
luteina, 13- cis -β-criptoxantina,
DAD Meléndez-Martínez et al.,
2013
69
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
Métodos HPLC en plasma y tejidos
de origen animal
La tabla 2 incluye difer entes métodos para la deter minación
de car otenoides en plasma y tejidos de animales por HPLC.
Khachik et al. (1997) identificar on 34 carotenoides, incluyendo
tr ece isómeros geométricos y ocho metabolitos en muestras
de leche y suer o de madres lactantes: Para ello utilizar on
HPLC (un sistema en fase nor mal y otr o en fase reversa) y
detección por MS y DAD. Luteína y zeaxantina se deter minar on
en muestras de r etina utilizando un sistema de HPLC - DAD
con la columna de sílice de fase nor mal (Y emelyanov , Katz
y Ber nstein, 2001). Se han identificado tr ece carotenoides
en muestras de plasma humano mediante separación en
columna C 18 . Entr e los pigmentos carotenoides identificados
se separar on los isómeros cis y trans de β -car oteno (L yan et
al. , 2001). Rüfer et al. (2008) emplear on un procedimiento de
separación en fase r eversa y columna quiral para separar
los isómer os ópticos de astaxantina en la car ne de salmón
y plasma humano y pulmón de hur ones. Un método para la
deter minación de car otenoides en hurones, plasma y pulmón
humano fue desarr ollado por Meléndez-Mar tínez et al. (2013),
utilizando difer entes gradientes de elución con metanol/
MTBE y una columna C 30 para llegar a separar hasta 39
13’- cis -β-criptoxantina, 9- cis -
zeaxantina, todo- trans -β-
criptoxantina, 13- cis -α-caroteno,
9- cis -β-criptoxantina, 13’- cis -α-
caroteno, 9’- cis -β-criptoxantina,
15- cis -β-caroteno, 13- cis -β-
caroteno, todo- trans -α-caroteno,
9- cis -α-caroteno, 9’- cis -α-
caroteno, todo- trans -β-caroteno,
9- cis -β-caroteno, isómeros di- cis
de licopeno, 15- cis -licopeno,
9- cis -licopeno, todo- trans -
licopeno, 5- cis -licopeno
C 30
YMC
150 × 2,0 mm,
5 m m
Modo de elución: gradiente.
Eluyente A: metanol acetato
de amonio 1M (98:2)
Eluyente B: Acetato de etilo
Gradiente: 100% de A en 0 min,
80% de A en 6 min, manteniendo
esta proporción hasta 8 min,
volviendo a 100% de A en
1 1 min
Flujo 0.37 mL/min.
Leche
materna,
formula
infantil
y células
Caco-2
13- cis -luteina, 13’- cis -
luteina, todo- trans -luteina,
13- cis -zeaxantina, todo- trans -
zeaxantina, 9- cis -luteina, 9’- cis -
luteina, α-criptoxantina, 9- cis -
zeaxantina, β-criptoxantina,
15- cis -β-caroteno, 13- cis -
β-caroteno, 13- cis - β-caroteno,
α-caroteno, todo- trans -
β-caroteno, 9- cis - β-caroteno,
γ-caroteno, cis -licopeno, todo-
trans -licopeno, 5- cis -licopeno
DAD Lipkie et al., 2014
70
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
económicos, medioambientales y de pr oductividad, ya que el
númer o de muestras que se pueden analizar en una jor nada de
trabajo aumenta considerablemente.
A pesar de estas evidentes ventajas, hay que considerar que
el análisis de car otenoides es par ticular mente complejo. Por
ejemplo, en muchos casos se r equieren columnas C 30 para
conseguir una separación óptima de los car otenoides de
inter és, en especial de isómeros geométricos y ópticos. En este
sentido, en un trabajo r eciente se ha puesto de manifiesto que,
dado que aún no existen columnas C 30 para UPLC, el uso de
esta técnica para car otenoides está en muchos casos limitado
(Bijttebier et al. , 2014).
Es necesario por lo tanto conocer los pr os y los contras de
estas técnicas rápidas de cr omatografía líquida para decidir si
son o no apr opiadas para el objetivo del análisis. En la tabla 7
se r esumen las características de algunos métodos de RRLC y
UPLC usados para el análisis de car otenoides, algunos de los
cuales se comentan con más detalle a continuación.
car otenoides. En un estudio sobre bioaccesibilidad in vitr o
de los car otenoides presentes en la leche materna y fór mulas
infantiles, los extractos se analizar on por HPLC en fase reversa
mediante una columna C 30 (Lipkie et al. , 2014).
Métodos de UPLC
El desarr ollo de columnas cromatográficas con tamaños
de par tícula menor es a los tradicionales (3 o 5 micras)
ha posibilitado la aparición de técnicas cr omatográficas
muy rápidas, como la cr omatografía líquida de rápida
r esolución ( rapid resolution liquid chr omatography ,
RRLC) o la cr omatografía líquida de ultra-resolución
( ultraper for mance liquid chr omatography , UPLC). A veces
se habla de cr omatografía líquida de resolución ultra alta
( ultra-high per for mance liquid chr omatography , UHPLC).
Una de las mayor es diferencias entr e UPLC y HPLC es el
tamaño de par tícula de las columnas, que en el caso de la
primera es inferior a 2 μm. En UPLC se opera a pr esiones
considerablemente mayor es, si bien se pueden conseguir
análisis más rápidos (al ser posible disminuir los tiempos
de r etención), picos más estrechos (con lo que se mejora la
r elación señal-ruido) y mayor sensibilidad (Rivera y Canela-
Garayoa, 2012)
Granado-Lor encio et al. (2010) compararon HPLC vs. UPLC
para la deter minación simultánea de biomar cadores del estado
nutricional (vitaminas A, E, D y car otenoides individuales) y
analizar on algunas de las diferencias significativas entr e ambas
técnicas (tabla 3). Así, el volumen de inyección puede ser del
or den de diez veces menor en UPLC. Además el tiempo del
análisis cr omatográfico es menor , lo que se traduce a su vez
en una r educción de la cantidad de disolvente empleada en
cada muestra. Este ahorr o es asimismo impor tante en tér minos
t abla 3. Comparación UPLC vs HPLC
Características UPLC HPLC
V olumen de inyección 1 m L 10 m L
Flujo 0,5 mL/min 1,8 mL/min
T iempo de análisis 4,5 min 30 min
V olumen fase móvil/análisis < 2,5 mL 55 mL
Rendimiento (análisis/7,5 h) Hasta 90 /día Hasta 15/día
V olumen fase móvil 2,5 L 56 L
Fuente: Elaboración propia con base en Granado et al. (2010).
71
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
sólo doce minutos. Para los análisis se usó una columna C 18
Por oshell 120 (2,7 µm, 5 cm x 4,6 mm; Agilent, Palo Alto) cuya
temperatura se mantuvo a 28 ºC. El volumen de inyección
de muestra osciló entr e 10-20 µL y el flujo fue de 1 mL/min.
En la fase móvil se usar on tres disolventes, concr etamente
acetonitrilo (A), metanol (B) y acetato de etilo (C), de acuer do
con el siguiente gradiente: 0 min: 85% A+15% B; 5 min: 60%
A+20% B+20% C; 7 min: 60% A+20% B+20% C; 9 min: 85%
A+15% B; 12 min: 85% A+ 15% B.
Stinco et al. (2014) desarr ollaron un método de extracción (con
y sin saponificación) y posterior separación mediante UPLC
para el scr eening de isoprenoides (car otenoides, clor ofilas
y tocofer oles) en frutas y verduras. Mediante este método
se pueden deter minar de manera simultánea car otenoides
típicos de la dieta (como violaxantina, luteína, β -criptoxantina,
α -car oteno, β -caroteno, licopeno, fitoeno y fitoflueno), cuatr o
tocofer oles y algunos pigmentos clorofílicos (clor ofilas y
feofitinas); la duración del análisis cr omatográfico es de tan
t abla 4. Características de algunos métodos de RRLC y UPLC aplicados al análisis de carotenoides
Refer encia Método V .I.
(µL) a Flujo (mL/min) T .A.
(min) b Columna T .C.
(ºC) c
Granado-Lorencio et al., 2010 UPLC 1 0,5 4,5 HSS T3 column (2,1 × 100 mm;1,8 m m) 35
Hongyan Li et al., 201 1 UPLC 3 0,3 18 Phenomenex® Kinetex C 18
(100 × 2,1 mm; 1,7 m m)
30
Bohoyo-Gil et al., 2012 UPLC 1,4 0,3 10 Zorbax Eclipse Plus C 18
(2,1 × 50 mm; 1,8 m m) 28
Rivera et al., 201 1 UPLC 0,4 15 ACQUITY UPLC®BEH 130 Ă C 18
(2,1 × 100 mm; 1,7 m m) 32
Stinco et al., 2014 RRLC 10 a 20 1 12 C 18 Poroshel 120
(5 cm × 4,6 mm; 2,7 m m) 28
Delpino-Rius et al., 2014
UPLC
5
0-6,5 min: 0.5
17 ACQUITY UPLC®BEH C 18
(2,1 × 100 mm; 1,7 m m) 32 6,5-13,6 min: 0,7
13,6-16,6 min: 0,5
Bijttebier et al., 2014 UPLC 1,25 0,5 23 ACQUITY UPLC BEH C 18
(2,1 × 100; 1,7 m m) 35
Bijttebier et al., 2014 UPLC 1,25 0,5 23 ACQUITY UPLC HSS C 18 SB
(2,1 × 100; 1,7 m m) 35
a V olumen de inyección. b T iempo de análisis cromatográfico. c T emperatura de la columna.
72
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
Bohoyo-Gil et al. (2012) optimizaron un método UPLC para
el análisis de car otenoides en alimentos. En concreto,
describier on la separación de siete carotenoides en menos
de 8.5 minutos, r ealizando una comparación en tér minos
de r esolución, selectividad, sensibilidad, tiempo y ahorro
de solventes con un método HPLC. Para el análisis por
HPLC usar on una columna C 18 Lichrosorb RP-18 (10 µ m,
4.6 × 200 mm) y una fase móvil con acetonitrilo:metanol
(85:25) (disolvente A) y acetonitrilo:metanol:acetato de etilo
(60:20:20) (disolvente B) con 0.1% de BHT y 0.05% de TEA.
El flujo fue de 1 mL/min. Para el análisis por UPLC se usó una
columna C 18 Zorbax Eclipse Plus (1.8 μm, 2.1 × 50 mm) y una
fase móvil con los mismos disolventes usados para el método
de HPLC . El flujo 0.3 mL/min.
Con ambas metodologías se obtuvo una corr ecta resolución
de los picos de capsantina, luteína, zeaxantina, criptoxantina
y licopeno. No obstante, α - y β -car oteno no se separaron bien
por HPLC per o sí por UPLC. Asimismo, observaron cambios en
el or den de elución de algunos carotenoides como zeaxantina
y luteína entr e ambos métodos.
Li et al. (2012) usar on para el análisis de carotenoides
de tomates una columna C 18 Phenomenex Kinetex (1.7 µm, 100
x 2,1 mm) y una fase móvil consistente en metanol:MTBE:agua
(85:14:5, disolvente A) y metanol:MTBE:agua (90:5:5,
disolvente B), de acuer do con el siguiente gradiente: 0% A a
20% en 3 min. 20% A a 100% desde el minuto seis hasta el
minuto quince. El flujo fue de 300 µL/min, la temperatura de la
columna se mantuvo a 30 ºC y el volumen de inyección fue de
3 µL.
Delpino-Rius et al. (2014) desarr ollaron un método rápido para
deter minar el per fil de car otenoides de productos a base de
frutas. Para la separación de los analitos se usó una columna
ACQUITY UPLC TM BEH C 18 (1,7 µm; 2,1 mm x 100 mm) y
una fase móvil con dos disolventes: ACN-MeOH (7:3) y H 2 O
(100%). El volumen de inyección fue 5 μ L y la columna se
mantuvo a 32 ºC. Con esta metodología se detectar on un total
de 27 car otenoides, entre los que se encontraban neoxantina,
neocr omo A y B, violaxantina, luteoxantina A y B anteraxantina,
aur oxantina A, B y C, zeaxantina, isómeros de luteína, α - y
β -criptoxantina, β -car oteno, ζ -caroteno, fitoeno y fitoflueno.
AGRADECIMIENT OS
73
3. A nálisis de cArotenoides por cromA togrAfíA líquidA de Al t A resolución
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REFERENCIAS
80
4. I dentIfIcacIón de carotenoIdes
en tor no a 130 nm, siendo transpar entes en la región del UV -
visible; por eso se eligen para ser usados como disolventes.
n ociones básicas
de esPectrometrÍa de masas
La espectr ometría de masas (MS) se usa para medir la
masa molecular de un compuesto. La masa de un átomo
es la suma de las masas de sus par tículas, sustrayendo la
energía liberada en la for mación del núcleo de este átomo.
Las masas de las par tículas atómicas se r ecogen en la
tabla 1, considerando que la unidad de masa atómica (u) es
equivalente a 1.6605 × 10 -27 kg (1/12 de la masa del 12 C). Las
masas molecular es exactas son diferentes y únicas para cada
de la onda. Estas r elaciones se ilustran en las ecuaciones [1 a
3].
c = l × f [1]
E = h × f [2]
E = h × c × l -1 [3]
donde: c = velocidad de la energía radiante (3 x 10 8 m/s en el
vacío); l = longitud de onda (metr os); f = frecuencia (hertzios);
E = energía del fotón (julios); h = constante de Planck
(constante de pr oporcionalidad), 6.63 ×10 −34 (J s).
Cuando la radiación electr omagnética atraviesa un compuesto
se pr oducen transiciones electrónicas. La energía de la
radiación UV -visible puede pr omover solamente transiciones de
electr ones de la capa de valencia (electrones en orbitales pi [ p ]
y de heter oátomos con pares de electr ones no compartidos).
Así, por ejemplo, compuestos con dos dobles enlaces
conjugados absorben a 217 nm (figura 2), y a medida que
aumenta el númer o de dobles enlaces conjugados (d.e.c.), la
energía disminuye y , por lo tanto, la longitud de onda aumenta,
llegando hasta la r egión visible (400 nm a 760 nm). La par te de
la molécula r esponsable de la absorción de radiación en las
r egiones UV y visible se conoce como cromófor o. Este término
surgió en la industria de tintes, para r eferirse a los grupos y
conexiones en la molécula que son r esponsables del color del
colorante (véase IUP AC).
En compuestos con enlaces covalentes no conjugados (por
ejemplo C-C, C-H) se pr oducen transiciones de electrones
en orbitales sigma ( s s *). Dichos compuestos absorben
f igura 2. Diagrama de los orbitales p en sistemas de dobles enlaces
separados y conjugados.
81
4. I dentIfIcacIón de carotenoIdes
de masa/carga ( m/z ) y detector (figura 3). El analizador y el
detector se mantienen siempr e en vacío, mientras hay fuentes
de ionización que necesitan vacío y otras que operan a
pr esión atmosférica. La muestra tiene que ser introducida en
la fuente de ionización del instrumento, ya sea por inyección
en flujo ( flow-injection ), cr omatografía gaseosa (GC ), HPLC ,
UHPLC o electr oforesis capilar (CE). Una vez que la muestra
ya está en el interior de la fuente de ionización, se ionizan los
compuestos. Los iones for mados se dirigen hacia el analizador
del espectr ómetro de masas, donde se separan de acuer do
con la r elación masa/carga ( m/z ). Los iones separados
son detectados y esta señal es enviada a un sistema de
datos donde las r elaciones m/z se almacenan junto con su
abundancia r elativa para la obtención del espectro de masas.
Existen muchos métodos de ionización disponibles y cada
uno tiene sus pr opias aplicaciones, ventajas y desventajas.
La elección del método de ionización depende esencialmente
del peso molecular y de la polaridad de los compuestos
pr esentes en la muestra, así como del analizador de m/z y del
tipo de método de intr oducción de la muestra. Los métodos
más conocidos y utilizados son la ionización por electr ones
(EI), aplicada típicamente para compuestos apolar es y con
muy bajo peso molecular , como los compuestos volátiles; la
ionización química a pr esión atmosférica ( atmospheric pressur e
chemical ionization , APCI) usada sobr e todo para compuestos
apolar es o de baja polaridad y bajo peso molecular , como los
car otenoides; la ionización por electrospray (ESI), empleada
sobr e todo para compuestos polares de cualquier peso
molecular , como los compuestos fenólicos, y la ionización
por desor ción-ionización láser asistida por la matriz ( matrix-
assisted laser desorption-ionization , MALDI), r ecomendada
para compuestos de cualquier polaridad y alto peso molecular ,
como las pr oteínas. Con la mayoría de los métodos de
compuesto químico, mientras que la masa nominal
es la masa r edondeada en 1 u. Por ejemplo, considerando
la masa nominal, los compuestos N 2 , CO y C 2 H 4 poseen la
misma masa de 28 u; sin embargo, considerando las masas
molecular es exactas, los valores son únicos para cada
estructura, con N 2 = 28.0061 u; CO = 27.9949 u y C 2 H 4 =
28.0313 u.
Los equipos de espectr ometría de masas poseen tres partes
fundamentales, a saber , fuente de ionización, analizador
t abla 1. Masa atómica y unidad de masa atómica
de las partículas atómicas
Partícula Masa atómica
(kg)
Unidad de masa
atómica (u)
Protón 1.6726 × 10 -27 1.0073
Neutrón 1.6749 × 10 -27 1.0086
Electrón 9.1093 × 10 -31 0.0005
Fuente: Xxxxxx
Figura 3. Esquema simplificado de los principales componentes
de un espectrómetro de masas.
82
4. I dentIfIcacIón de carotenoIdes
El detector monitoriza la corriente de iones, la amplifica y luego
transmite la señal al sistema de datos. El tipo de detector
se deter mina de acuer do con el tipo de analizador; los más
comunes son la multiplicadora de electr ones y la placa de
micr ocanal.
e sPectro uV - Visible de carotenoides
Características generales
Las características generales del espectr o de los carotenoides
se discuten en el capítulo 1. Las longitudes de onda de
máxima absor ción ( l max ) de muchos carotenoides en difer entes
disolventes están disponibles en la literatura (Britton, 1995;
Britton, Liaaen-Jensen y Pfander , 2004); sin embargo, es
común encontrar variaciones de 1 a 3 nm en el l max para
el mismo car otenoide en el mismo disolvente en diferentes
ionización, existe la posibilidad de pr oducción de iones
cargados positiva o negativamente, dependiendo de la afinidad
del compuesto por pr otones. En la ionización en el modo
positivo, que es la más utilizada para car otenoides, se for ma
la molécula pr otonada ([M+H] + ), mientras que en el modo de
ionización negativo se logra la molécula depr otonada ([M-H] – )
o el ion molecular ([M•] – ). En la actualidad se r ecomienda que
dejen de emplearse los tér minos ion molecular pr otonado, ion
pseudomolecular e ion casi-molecular (V essecchi et al. , 2011;
Murray et al. , 2013).
La función principal del analizador de masas es aislar , de
acuer do con la relación m/z , los iones formados en la fuente
de ionización del espectr ómetro de masas. Actualmente hay
varios analizador es de masas disponibles, con precios y
características muy difer entes, como rango de m/z que puede
ser analizado, pr ecisión de masa y resolución. Los analizador es
más conocidos son cuadrupolo ( quadrupole , Q), tiempo de
vuelo ( time-of-flight, TOF) y trampa iónica ( ion trap, IT). Cuando
se usa un analizador sólo el ion pr ecursor (generado en la
fuente de ionización) se analiza. En la espectr ometría de masas
secuencial ( tandem-mass spectr ometr y , MS-MS) se combinan
difer entes analizadores en un único instrumento. En el MS-MS
el ion pr ecursor se selecciona en un analizador , después se
fragmenta a alta energía en una r egión inter mediaria (célula
de choque) y los iones generados se dirigen a otr o analizador
de m/z para sus separación y el r egistro de datos. Las
combinaciones de MS-MS más utilizadas son triple cuadrupolo
(QqQ) o cuadrupolo-tiempo de vuelo (QTOF). En el caso de la
trampa iónica, la espectr ometría de masas secuencial ocurre
en un mismo analizador . Las ventajas del MS-MS incluyen el
aumento de la sensibilidad y la obtención de infor maciones
estructurales basadas en el patr ón de fragmentación.
f igura 4. Representación de la estructura fina espectral.
83
4. I dentIfIcacIón de carotenoIdes
publicaciones. Un espectr o UV -visible de buena calidad se
puede obtener fácilmente con un espectr ofotómetro con 1
a 2 m g de un car otenoide aislado o con algunos ng en un
sistema HPLC-DAD. El espectr o UV -visible de un car otenoide
puede ofr ecer infor mación muy útil sobre el cr omófor o, grupos
funcionales y anillos pr esentes. Para ello resulta útil, además
de considerar las longitudes de onda a la que apar ecen los
máximos, calcular parámetr os como la estructura fina espectral
(% III/II) y la intensidad del pico cis (%A B /A II ) (figuras 4 y 5).
Efecto del disolvente y de la estructura química
Las características del espectr o UV -visible de car otenoides
dependen de varios factor es:
a) Disolvente: el aumento en el índice de r efracción del
disolvente pr oduce un desplazamiento batocrómico (a
f igura 5. Representación de la intensidad de la banda cis del espectro con
respecto a la de la banda principal de absorción.
t abla 2. Características del espectro UV -visible en MeOH/MTBE y del espectro de masas de isómeros de a - y b -caroteno
obtenidas por HPLC-DAD-MS
Car otenoides
(númer o de d.e.c.
de la cadena+anillo b )*
l max (nm) %
III/II
%
A B /A II
Ms y Ms-Ms **
( m/z )
(15 Z )-β-caroteno (9+2 b ) 337, 420, 449, 472 10 61 537, 444
(13 Z )-β-caroteno (9+2 b ) 338, 420, 444, 470 12 47 537, 444
(todo- E )- a -caroteno (9+1 b ) 420, 445, 473 66 0 537, 481, 444
(9 Z )- a -caroteno (9+1 b ) 330, 420, 444, 472 60 9 537, 481, 444
(todo- E )- b -caroteno (9+2 b ) 421, 452, 478 25 0 537, 444
(9 Z )- b -caroteno (9+2 b ) 338, 420, 447, 472 20 18 537, 444
Fuente: De Rosso y Mercadante (2007). *Los compuestos se presentan en orden de menor a mayor tiempo de elución en columna C 30 .
** Los fragmentos en negrita se detectaron mediante MS-MS.
84
4. I dentIfIcacIón de carotenoIdes
desplazamiento hipsocr ómico (a longitudes de onda menores)
de 2 a 6 nm del máximo de absor ción para isómeros mono- Z.
Dicho desplazamiento puede llegar a ser de hasta 34 nm para
isómer os tetra- Z , como el prolicopeno, si bien estos isómer os
con cuatr o dobles enlaces en configuración Z son raros. En los
espectr os de isómeros Z también se observa una disminución
en la absorbancia, r educción en la estructura fina espectral y
la aparición de una nueva banda de absor ción, conocida como
pico cis , apr oximadamente a una longitud de onda 142 nm por
debajo de la banda de mayor l (III). En la figura 7 se observa
que la estructura fina (% III/II) disminuye y la % A B /A II aumenta
a medida que el doble enlace en configuración Z se apr oxima
al centr o de la molécula.
d) Grupo ter minal cíclico: algunos grupos ter minales (como el ε ,
entr e otros) no tienen dobles enlaces conjugados con la cadena
poliénica (figura 8), por lo que no for man par te del cr omóforo y
no afectan significativamente el espectr o UV -visible. Como ya
se comentó en el capítulo 1, el doble enlace del anillo b está
conjugado con la cadena poliénica, per o no en el mismo plano.
Como consecuencia, se pr oducen impedimentos estéricos
longitudes de onda mayor es). El aumento de la polaridad
del disolvente, por su par te, pr oduce disminución de la
estructura fina espectral. Por ejemplo, el licopeno pr esenta
l max de 444, 470,502 nm en éter de petr óleo y de 458, 484,
518 nm en clor ofor mo. Por lo tanto, siempre debe indicarse el
disolvente utilizado para la obtención del espectr o UV -visible,
especialmente cuando se obtiene mediante un DAD durante
HPLC en gradiente de fase móvil.
b) Númer o de dobles enlaces conjugados: como ya se ha
comentado, a medida que el númer o de d.e.c. aumenta,
la energía necesaria para pr omover las transiciones de los
electr ones disminuye y las l max aumentan (ecuación 3) (tabla
2). La figura 6 muestra la difer encia de 70 nm en la l max de
un car oteno lineal con 7 d.e.c. ( z -caroteno) y de otr o con 11
d.e.c. (licopeno) en gradiente de MeOH y éter metil- ter t -butílico
(MTBE).
c) Isomería Z/E : como se dijo en el capítulo 1 existen
impor tantes difer encias en los espectros de isómer os
geométricos de un mismo car otenoide. Así, se produce un
f igura 6. Espectros de absorción
UV -visible de ζ -caroteno y
licopeno obtenido por HPLC-
DAD en MeOH/MTBE.
250 300 350 400 450 500 550 600
0,0
0,2
0,4
0,6
0,8
respuesta del detector
nm
licopeno
-caroteno
licopeno (11 d.e.c.)
-caroteno (7 d.e.c.)
85
4. I dentIfIcacIón de carotenoIdes
f igura 7. Isómeros de b -caroteno. a) Espectros de absorción en el UV -visible, obtenido por HPLC-DAD en MeOH/MTBE, b) Estructuras químicas.
f igura 8. Grupos terminales presentes en las moléculas de carotenoides.
de tal for ma que el valor de %III/II disminuye y se pr oduce un
desplazamiento hipsocr ómico en comparación con el grupo
ter minal acíclico Y ( pr esente por ejemplo en el licopeno ), donde
todos los dobles enlaces conjugados son coplanar es . Así, por
ejemplo, en MeOH/MTBE, el b -car oteno con 11 d.e.c. (9 en la
cadena + 2 en los anillos b ) pr esenta l max a 421, 452, 478 y %
III/II = 25, mientras el g -car oteno, con 10 d.e.c. + 1 en el anillo
b posee l max a 430, 461, 492 nm y % III/II = 68 y el licopeno,
también con 11 d.e.c. en la cadena poliénica, posee l max a 446,
472, 503 y % III/II = 75.
Las características espectrales pr esentadas en la tabla 2
son muy útiles para difer enciar fácilmente los isómeros Z de
b -car oteno y de a -caroteno. A pesar de que el (todo- E )- y
(9 Z )- a -car oteno así como el (13 Z )- b -caroteno pr esentan la
mismo l max , la baja estructura fina espectral de este último ya
indica que se trata de un isómer o Z del b -caroteno y no del
a -car oteno, que posee un anillo ε y otro b . Independientemente
de la localización del enlace en la configuración Z , todos los
isómer os Z de b -caroteno pr esentar on el pico cis a 337-338
nm, mientras que en el (9 Z )- a -car oteno se observó a 330 nm.
Respuesta del detector
250 300 350 400 450 500 550 600
0,0
0,2
0,4
0,6
0,8
Longitud de onda (nm)
todo- E 22-25 0
9 Z 20-22 10
13 Z 4-4,5 44-45
15 Z 0-2 56-58
Isómero %III/II %A
B
/A
II
A
B
(todo- E )- -caroteno
(15 Z )- -caroteno
(13 Z )- -caroteno
(9 Z )- -caroteno
86
4. I dentIfIcacIón de carotenoIdes
f igura 9. Estructura química y longitudes de onda de máxima absorción de carotenoides con diferentes grupos químicos terminales.
Datos extraídos de G. Britton, S. Liaaen-Jensen, H. Pfander (2004).
Carotenoide l en nm (disolvente)
b -citraurineno (9 d.e.c.)
metil- b -apo-8-carotenoato (10 d.e.c.)
3-hidroxi-sintaxantina (10 d.e.c.)
b -citraurina (10 d.e.c.)
b -citraurinol (9 d.e.c.)
403, 425, 450 (hexano)
402, 424, 450 (etanol)
453 (hexano)
452 (etanol)
446, 474 (hexano)
(426), 447, (475) (etanol)
(417), 442, 465 (hexano)
403, 426, 450 (hexano)
87
4. I dentIfIcacIón de carotenoIdes
un d.e.c. en el anillo) y aumento en la estructura fina, mientras
que la pr esencia de un anillo 5,8-epóxido en un anillo b
pr oduce un desplazamiento hipsocrómico de 15-20 nm, debido
a la “pér dida” de 2 d.e.c. (uno en el anillo b y otro en la cadena
poliénica central) (figura 10).
g) Grupo hidr oxilo: los grupos hidroxilos tienen poca o ninguna
influencia en el espectr o UV -visible, como se puede compr obar
en la figura 9.
Cabe destacar que cualquier modificación en la estructura
química que no pr ovoque cambio en el cromófor o, como
adición de grupos funcionales que no estén conjugados con el
conjunto de d.e.c., no altera el espectr o UV -visible.
e) Grupo carbonilo: cuando existen grupos carbonilos
en conjugación con la cadena poliénica el cr omóforo se
extiende. Eso r esulta en un desplazamiento batocrómico y ,
en general, en la pér dida de la estructura fina espectral. El
grado de desplazamiento y de estructura fina depende de la
función química y de la longitud de la cadena poliénica del
car otenoide. Por ejemplo, el efecto batocrómico de un ácido
carboxílico o éster es menor que el de un aldehído (figura 9).
f) Grupo epóxido: la adición de un grupo epóxido a un doble
enlace solamente causa desplazamiento hipsocr ómico
cuando el doble enlace for maba par te del sistema de d.e.c. La
pr esencia de un grupo 5,6-epóxido en un anillo b provoca una
disminución de ca. 6 nm en las l max (debido a la “pér dida” de
5,6-epoxi- β -caroteno
250 300 350 400 450 500 550 600
λ (nm)
420
473
445
respuesta del detector
5,6:5’,6’-diepoxi- β -caroteno 5,8-epoxi- β -caroteno
250 300 350 400 450 500 550 600
415
468
439
λ (nm)
respuesta del detector
250 300 350 400 450 500 550 600
403
452
427
λ (nm)
respuesta del detector
f igura 10. Estructuras química y espectros UV -visible, obtenidos por HPLC-DAD en MeOH/MTBE, de epóxidos de b-caroteno.
88
4. I dentIfIcacIón de carotenoIdes
el modo negativo, se detectan tanto la molécula despr otonada
([M-H] - ) como el ión molecular cargado negativamente ([M • ] – )
(Mariutti et al. , 2012; V an Br eemen, Dong y Pajkovic, 2012). Las
fragmentaciones logradas por MS-MS, consecuecia de la masa
molecular y de los grupos ter minales y funcionales, confir man
la atribución corr ecta del pico de la molécula protonada.
En la cadena poliénica, se han observado pér didas de
tolueno (92 u) y a veces de metil-ciclopentadieno (80 u) en
los espectr os de carotenos y xantofilas obtenidos por APCI,
tanto en el modo positivo como en el negativo (De Rosso y
Mer cadante, 2007; Mariutti et al. , 2012; V an Br eemen, Dong
y Pajkovic, 2012). La pér dida de xileno (106 u) es menos
fr ecuente en apci (De Rosso y Mercadante, 2007; V an Breemen,
Dong y Pajkovic, 2012). A veces, además de estas pér didas se
observan otras que corr esponden a grupos funcionales (figura
11). Como la pér dida de por lo menos uno de esos compuestos
se verifica en todos los car otenoides, estas infor maciones son
útiles para confir mar la atribución de la [M+H] + , aunque tenga
poca utilidad para distinguir entr e los carotenoides.
Fragmentaciones desde
los grupos terminales y funcionales
En r elación con los anillos (tabla 3), se han observado pérdidas
del anillo b -ionona (124 u) y de este anillo acompañado de un
grupo metileno (137 u) desde la [M+H] + en b -car oteno y en
a -car oteno, mientras la eliminación de par te del anillo ε- se
verificó en a -car oteno (De Rosso y Mercadante, 2007) y en
luteína (Mariutti et al. , 2012; V an Br eemen, Dong y Pajkovic,
2012).
La pér dida de agua desde la molécula protonada r evela la
pr esencia de grupos oxigenados. Estas pérdidas pueden ser
e sPectro de masas de carotenoides
Los datos más impor tantes obtenidos a par tir del espectr o de
masas son la masa molecular del compuesto y los patr ones
de fragmentación característicos de su estructura. Como la
cadena poliénica de los car otenoides puede estabilizar tanto
carga positiva como negativa, los car otenoides for man iones
estables con diversas técnicas de ionización. Para obtener un
buen espectr o de masas se requier e pequeña cantidad de
muestra, generalmente pocos µg.
En la bibliografía hay muchos espectr os, datos y fragmentos
obtenidos por EI, los cuales se encuetran compilados en un
trabajo (Enzell y Back, 1995). No obstante, como esta fuente
de ionización no puede ser acoplada al HPLC, los datos
que se usan comúnmente en la actualidad se han obtenido
principalmente con ionización por APCI en el modo positivo (De
Rosso y Mer cadante, 2007a; V an Br eemen, Dong y Pajkovic,
2012). Así, solamente los espectr os obtenidos con esta técnica
se discutirán en este capítulo. En este sentido hay que tener
en cuenta que, debido a que difer entes técnicas de ionización
pueden pr oducir diferentes patr ones de fragmentación para el
mismo car otenoide, la interpretación de espectr os de masas
basada en la bibliografía debe ser r ealizada con cuidado.
Masa molecular y fragmentación
de la cadena poliénica
En la fuente APCI en el modo positivo, en general se
detecta el pico de masa atómica más alta, con valor impar ,
que corr esponde a la molécula protonada ([M+H] + ) del
car otenoide. Nor malmente es el pico de mayor intensidad (pico
base) en el espectr o de masas, con algunas excepciones. En
89
4. I dentIfIcacIón de carotenoIdes
espectr ometría de masas”, el uso de MS-MS es necesario para
confir mar el origen del fragmento. Por ejemplo, los epóxidos
5,6 y 5’,6’ de b -criptoxantina poseen el mismo cr omóforo
y , por lo tanto, espectros UV -visible idénticos, así como la
misma masa molecular de 568 Da. Ambos epóxidos pr esentan
[M+H] + de 569 u y pér dida de agua ( m/z 551), tanto en la
fuente de ionización como en el MS-MS (tabla 3). El modo más
fácil de difer enciarlos es a través de la presencia en el MS-MS
de los fragmentos a m/z 205 o 221, r espectivamente (figura 12).
Los éster es de xantofilas que se encuentran de for ma natural
en muchas fuentes, como por ejemplo frutas, están acilados
con difer entes ácidos grasos. Como ya se ha comentado,
dichos éster es se hidrolizan durante la saponificación. Los
éster es presentan características del espectr o UV -visible
idénticas a aquellas del car otenoide libre, sin embargo pueden
ser identificados por MS, ya que que sus pesos molecular es
dependen de los ácidos grasos pr esentes. A pesar de que
el pico de la [M+H] + puede ser de baja intensidad o incluso
sucesivas en xantofilas di-hidr oxiladas. Por ejemplo, luteína
y zeaxantina tienen el mismo peso molecular (568 Da) y , en
consecuencia, la misma [M+H] + en m/z 569. A pesar de
este hecho, la difer enciación entre estos dos car otenoides
puede r ealizarse con base en la intensidad relativa del pico
de la [M+H] + en comparación con el fragmento a m/z 551
([M+H-18] + ). En la zeaxantina la mayor intensidad del pico
de la [M+H] + en comparación con el fragmento a m/z 551
confir ma que los grupos hidr oxilos no son alílicos al doble
enlace del anillo. Por otr o lado, el espectro de la luteína posee
características opuestas. Esto es, el pico corr espondiente a
la pér dida de agua posee mayor intensidad que el pico de la
[M+H] + (figura 11). Esta característica fue también utilizada
para difer enciar zeinoxantina y a -criptoxantina, ya que
ambos poseen el mismo espectr o UV -visible y la misma masa
molecular (De Rosso y Mer cadante, 2007), aunque solamente
el último pr esente actividad de vitamina A.
Según lo comentado en la sección “Nociones básicas de
f igura 1 1. Estructuras químicas y espectros de masas de luteína y zeaxantina mostrando la fragmentación en la fuente.
ApCI-modo positivo
zeaxantina
[M+H]
+
[M+H-18]
+
[M+H-92]
+
luteína
[M+H]
+
[M+H-18]
+
[M+H-18-92]
+
APCI - modo positivo
APCI - modo positivo
96
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
consecuencia del flujo de infor mación biológica (figura 1)
(Gomase et al. 2008). Así, la genómica es la ómica que estudia
el ADN de un organismo o célula, es decir , su carga genética
o su genotipo. El siguiente eslabón en el flujo de infor mación
es el ARN mensajer o, que estudia la transcriptómica y apoya
la infor mación para el estudio de las pr oteínas, objeto de la
pr oteómica. El objetivo de la última de las grandes ómicas son
los metabolitos, r esultado de la acción enzimática de cier tas
pr oteínas.
El conjunto de moléculas pequeñas objeto de la metabolómica
confor ma el metaboloma, definido como “la serie completa de
todos los metabolitos for mados por una célula en r espuesta a
su metabolismo, que compr ende el endometaboloma (todos
los metabolitos intracelular es) y el exometaboloma (todos los
metabolitos excr etados al fluido extracelular)”. El metabolismo,
en definitiva, es una r ed extensa de reacciones metabólicas en
la que los pr oductos de una reacción son los r eactantes de otra
subsiguiente. Por ello, se define metabolito como “cualquier
inter medio o pr oducto final del metabolismo, usualmente
r estringido a pequeñas moléculas que no están genéticamente
codificadas”. En función tanto de las rutas metabólicas en las
que están implicados los metabolitos como de su función se
pueden clasificar en:
a) Metabolitos primarios: aquellos que están dir ectamente
implicados en el cr ecimiento, desarrollo y r epr oducción del
organismo.
b) Metabolitos secundarios: los que no están dir ectamente
implicados en los pr ocesos de crecimiento, desarr ollo y
r eproducción, per o generalmente tienen una función biológica
impor tante como, por ejemplo, la defensa contra pr edadores,
parásitos o enfer medades, competencia entr e especies o para
facilitar los pr ocesos de repr oducción (color es, olor es, etc.).
El metaboloma y , por lo tanto, el estado metabólico de
un ser vivo, puede verse afectado por diversos factor es
intrínsecos (edad, estado de salud, estado r eproductivo, etc.) y
extrínsecos (nutrientes, compuestos ar tificiales como pesticidas
o fer tilizantes, en caso de plantas, y fár macos, contaminantes,
etc., en caso de animales y ser es humanos). Por eso, el estudio
del metaboloma es de gran impor tancia para conocer el estado
de un organismo y cómo le afecta su entor no.
El metaboloma está considerado la última expr esión de la
infor mación biológica, por lo que se r elaciona directamente
con el fenotipo. Como ejemplos se pueden considerar los
pigmentos, que afectan el color de la piel y el pelo, o la
acumulación de azúcar es, que propor ciona el sabor dulce a
la fruta. La infor mación obtenida a par tir de todas o algunas
de estas ómicas puede combinarse para conseguir un
conocimiento más completo de la biología de un organismo y ,
en consecuencia, de los pr ocesos que afectan el crecimiento,
el envejecimiento, las r eacciones a estímulos exter nos, etc. El
uso de la infor mación combinada pr oveniente de varias ómicas
constituye la biología de sistemas.
La metabolómica pr esenta impor tantes ventajas para el
f igura 1. Relación entre las distintas ómicas en función del flujo
de información biológica, desde la car ga genética hasta su expresión final
como metabolitos.
97
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
la establece el númer o de clases, subclases, familias, etc. de
lípidos que existen y sus acciones clave para el funcionamiento
del organismo, en el caso de la nutrimetabolómica su
impor tancia viene dada por la variedad entr e sujetos que
a su vez da lugar a su difer ente compor tamiento frente a
los alimentos, lo que justifica la investigación sobr e la dieta
personalizada.
e stra tegias analÍticas en
met abolómica y sus PrinciP ales
objetiVos
Existen distintas estrategias analíticas en metabolómica entr e
las que se puede elegir dependiendo del objetivo del estudio.
En general, todas ellas se caracterizan por un costo menor de
análisis por muestra y tiempos de análisis más cor tos que en
las otras grandes ómicas.
Perfil metabolómico
El per fil metabolómico o metabolomic pr ofiling se utiliza para
clasificar muestras con base en una característica deter minada
(pr ocedencia, relevancia u origen biológico). Se utilizan
espectr os de resonancia magnética nuclear (NMR) o de
espectr ometría de masas (MS) del conjunto de metabolitos en
estudio para obtener un conjunto de señales características. Es
una estrategia rápida, per o los datos obtenidos son genéricos,
ya que no apor tan infor mación específica de los metabolitos,
por lo que se orientan a la clasificación rápida de numer osas
muestras utilizando estadística multivariante. Como ejemplo,
V an Ruth et al. (2011) analizar on el conjunto de car otenoides
de la yema de huevo mediante esta estrategia para discriminar
entr e huevos convencionales y orgánicos.
estudio de un sistema biológico con r especto al resto de las
ómicas. Para llevar a cabo este tipo de estudios se utilizan
platafor mas analíticas que se caracterizan por tener una
excelente r eproducibilidad analítica y biológica con un bajo
costo de análisis por muestra, en contraposición a los costos de
aplicación de cualquiera otra de las grandes ómicas. Además,
la metabolómica es mínimamente invasiva, no r equiere una
pr eselección de los analitos y per mite llevar a cabo estudios
exploratorios. Sin embargo, esta disciplina pr esenta cier tas
características que la hacen más compleja que otras ómicas
en algunos aspectos. Los metabolitos son moléculas muy
diversas químicamente, no se encuentran confinados, como
en el caso del ADN, y están pr esentes en el organismo en una
gran númer o (en el ser humano puede haber unos diez mil
metabolitos, mientras que un sistema vegetal puede alcanzar
hasta 200.000) y en un amplio rango de concentraciones que
puede abar car hasta nueve órdenes de magnitud (de picomoles
a milimoles). La gran variedad de analitos y su amplio rango de
concentraciones hacen necesaria la aplicación de técnicas muy
diversas, tanto para la pr eparación de la muestra como para
el análisis de los metabolitos en cuestión, jugando un papel
clave la experiencia del investigador para seleccionar las más
adecuadas en función de la naturaleza de los metabolitos a
deter minar y de la matriz de la muestra.
La enor me variedad de metabolitos y de tipos de sistemas
que abar ca la metabolómica ha dado lugar a la división de
la disciplina en subdisciplinas, entr e las que destacan por
su extensión la lipidómica (dividida a su vez en difer entes
ramas en función de la clase de lípidos considerados: acil-
lipidómica, glicer ofosfolipidómica, etc.), y la nutrimetabolómica,
mediante la que se estudian las dosis y cambios temporales
en compuestos de bajo peso molecular en r espuesta a
tratamientos dietéticos. Mientras que en lipidómica la extensión
98
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
manejables y , finalmente, en resultados interpr etables. Los
metabolitos se identifican mediante dos vías: La comparación
con patr ones o con bases de datos especializadas
(pr eferiblemente mediante ambas para una identificación
segura). Esta estrategia per mite la identificación de nuevos
metabolitos que estén implicados en rutas metabólicas y , por lo
tanto, el conocimiento de dichas rutas.
H erramient as analÍticas
utilizadas en met abolómica
La selección de las herramientas analíticas más adecuadas
en cada caso depende del objetivo del estudio, que a su vez
delimitará la estrategia analítica a utilizar y , por lo tanto, el
método analítico que se r equiere poner a punto:
a) Para obtener el per fil metabolómico, la situación más común
es un análisis dir ecto de la muestra precedido de etapas muy
simples, como la dilución o la eliminación de pr oteínas.
b) Cuando se trata de análisis orientado los pr otocolos son
más selectivos, ya que es necesario obtener la fracción
deseada eliminando o minimizando la pr esencia de especies
inter fer entes; lo que en definitiva requier e un mayor númer o de
etapas en la pr eparación de la muestra.
c) Si se trata del análisis metabolómico global se r equieren
pr otocolos genéricos no selectivos con el fin de identificar el
mayor númer o posible de metabolitos.
En la figura 2 se muestra el diagrama de flujo de un pr oceso
analítico en metabolómica en función de la estrategia, que
se puede r esumir en las siguientes etapas: selección y
Análisis orientado
El análisis orientado (dirigido) o targeted analysis se r estringe
a un númer o limitado de metabolitos (a veces un único
metabolito) que han sido caracterizados pr eviamente, por
lo que r epresenta una pequeña fracción del metaboloma.
La cuantificación de metabolitos clave con funciones bien
definidas en rutas metabólicas puede usarse para la detección
de per turbaciones de estas rutas, lo que per mite obtener
infor mación sobr e el estado general del sistema en estudio.
El análisis orientado, al estar enfocado a un grupo r educido
de metabolitos, r equiere una etapa de pr eparación de la
muestra generalmente laboriosa como, por ejemplo, una
extracción en fase sólida (SPE). Cier tos autor es argumentan
que el análisis orientado no puede considerarse una
estrategia de la metabolómica, sino un mer o análisis de un
númer o limitado de compuestos. No obstante, la selección
de esos compuestos para r ealizar el seguimiento de un
pr oceso metabólico (o para la discriminación entre difer entes
compor tamientos metabólicos) constituye estrictamente un
estudio metabolómico.
Análisis metabolómico global
El análisis metabolómico global o untargeted analysis se r efiere
al análisis cualitativo y cuantitativo de todos los metabolitos
pr esentes en un sistema. Es una estrategia que requier e la
integración de los r esultados obtenidos por aplicación de
difer entes métodos de preparación de la muestra y distintos
métodos de análisis basados en difer entes técnicas de
separación y de detección. Además, el conjunto de datos
obtenidos mediante la aplicación de estos métodos es
muy extenso, por lo que r equiere tratamientos con técnicas
quimiométricas avanzadas para conver tirlos en datos
99
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
el muestr eo, la primera etapa del tratamiento en el caso de
muestras líquidas es la eliminación de par tículas en suspensión
o la pr ecipitación de proteínas, si se trata de muestras
clínicas; mientras la extracción de los metabolitos en muestras
vegetales sólidas se facilita mediante secado y pulverización o
por trituración de la muestra.
La etapa de interrupción del metabolismo es clave para
su estudio in vivo, ya que su objetivo es evitar los cambios
causados por la actividad enzimática desarr ollados tras el
muestr eo. Esta etapa debe ser muy rápida, prácticamente
instantánea, compatible con las siguientes etapas del pr oceso
pr eparación de la muestra, extracción de los metabolitos y
análisis con o sin separación pr evia.
Selección del tipo de muestra y muestreo
Una vez planificado el estudio a r ealizar , la primera etapa es
la selección de la muestra que, dependiendo del sistema,
puede ser un biofluido, células o tejidos en análisis animal o
clínico, u hojas, frutos, raíces, flor es, etc., si se trata de plantas.
La etapa de muestr eo es de gran impor tancia ya que influirá
decisivamente en el r esultado final. La repr esentatividad es la
característica fundamental de un buen muestr eo. Realizado
f igura 2. Esquema general del proceso analítico en metabolómica.
Análisis orientado /
Análisis global metabolómico
Análisis orientado /
Análisis global metabolómico
Per fil metabolómico Per fil metabolómico
Muestra Muestra
100
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
fr ecuente) o en extracción sólido-líquido, más propiamente
conocida como lixiviación. Las difer entes alter nativas para llevar
a cabo esta última incluyen las técnicas convencionales, como
la maceración y la extracción Soxhlet, muy utilizadas por su
simplicidad y el bajo costo del dispositivo experimental. Una
mejora sustancial en la eficiencia y en el tiempo de extracción
se ha conseguido al sustituir las técnicas convencionales por
otras basadas en el uso de líquidos sobr ecalentados o fluidos
super críticos. Inconvenientes de cada uno de estos tipos de
extracción son que en los primer os se utilizan temperaturas altas
que pueden degradar los compuestos ter molábiles; mientras los
fluidos super críticos (generalmente CO 2 ) son no polar es, por lo
que la lixiviación de compuestos polar es o iónicos requier e el
uso de coextractantes que complican el método en cuestión. La
extracción con CO 2 super crítico puede pr oporcionar métodos
muy selectivos, como en el caso de la extracción de la cafeína
del café y del té (Park et al. 2007), per o con el inconveniente del
alto costo de adquisición y de uso (teniendo en cuenta que la
despr esurización del sistema propor ciona el extracto seco, per o
que la ausencia de r esiduos del extractante requier e que éste
sea de alta pur eza). La extracción con etanol sobrecalentado la
han utilizado Mustafa et al. (2012) para obtener los car otenoides
de zanahorias desechadas; mientras que Liau et al. (2010)
usar on CO 2 super crítico con etanol como coextractante para
extraer lípidos y car otenoides de microalgas de la especie
Nannochlor opsis oculata.
Energías auxiliar es como microondas (MW) o ultrasonidos
(US) se han utilizado en una amplia variedad de muestras
para favor ecer la transferencia de masa del sólido al lixiviante.
La limitación en la aplicación de alguna de estas energías
es la ter molabilidad de los metabolitos (en el caso de las
MW) y la pr oducción de radicales libres en medios polar es
sometidos a la acción de los US. La eficacia de la lixiviación de
analítico, y no debe pr oducir cambios físicos o químicos en los
metabolitos. Estos r equerimientos hacen que las alter nativas
más empleadas en esta etapa sean la disminución de la
temperatura hasta un intervalo compr endido entre –20 y –80 ºC
y el uso de valor es extremos de pH, tanto ácidos como básicos.
Extracción de los metabolitos
Las características de la etapa genéricamente conocida
como extracción dependen del estado físico de la muestra
y del tipo de estrategia metabolómica subsiguiente, per o su
objetivo es siempr e separar , de for ma más o menos selectiva,
los metabolitos en estudio de la matriz de la muestra. Mientras
en análisis orientado se r equiere una alta selectividad, esta
característica en análisis global conduciría a una muestra
tratada con escaso númer o de metabolitos, situación no
deseable. El estado físico de la muestra condiciona la técnica
utilizada para conseguir el aislamiento más o menos selectivo
de los metabolitos, que puede ser extracción líquido–líquido
(LLE) o SPE en el caso de muestras líquidas. La última de estas
técnicas, así como su versión miniaturizada —micr oextracción
en fase sólida (SPME)— se utilizan ampliamente en sus
versiones manuales y automatizadas para la limpieza de la
muestra o la pr econcentración de los metabolitos o con ambos
objetivos. Los compuestos r etenidos dependerán del tipo de
sorbente utilizado y pueden ser los metabolitos de inter és
o las especies potencialmente inter fer entes. El pequeño
volumen de muestra que se r equiere en SPME la convierte en
una herramienta muy útil en análisis clínicos. La selección del
eluyente juega un papel clave en el factor de pr econcentración
que se consigue con la SPE en cualquiera de sus for matos.
La obtención de una disolución de los metabolitos a par tir de
una muestra sólida puede basarse en digestión (de uso poco
101
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
per mite la combinación de difer entes espectros de una misma
muestra, denominadas técnicas NMR bidimensionales, con lo
que se puede conocer la interacción de los núcleos de una
misma molécula. Aunque estas técnicas pr oporcionan mayor
infor mación cualitativa, los tiempos de adquisición de datos
son más largos, incluso de un día. Un ejemplo del uso de esta
técnica para obtener un per fil metabolómico es el estudio de
Neily et al. (2011), en el que obtuvier on el espectro 1 H-NMR
de los car otenoides presentes en pieles de difer entes tomates
transgénicos a difer entes tiempos de desarrollo. Mediante
comparación por análisis de componentes principales (PCA)
de los espectr os obtenidos consiguieron difer enciar variedades
y estadios de desarr ollo.
Las espectr ometrías infrarroja y Raman también se han
utilizado para la obtención del per fil metabolómico, ya que
tienen un pequeño costo por análisis y tiempos de toma y
tratamiento de datos cor tos. Sin embargo, al contrario que
la NMR, la infor mación estructural que pr oporcionan es más
limitada y son poco sensibles. La espectr ometría Raman se
utiliza para deter minar el nivel de car otenoides en piel, ya que
es no invasiva y no implica peligr o personal si se aplica in vivo.
La MS (basada en la ionización, posterior fragmentación y
detección de los iones for mados por los analitos de inter és) es
una técnica ampliamente utilizada, no sólo en metabolómica,
sino también en otras ómicas, como la pr oteómica. La
infor mación que pr oporciona incluye la masa exacta del
metabolito y la elucidación de su mecanismo de fragmentación,
lo que per mite la identificación de su estructura. El análisis sin
separación pr evia presenta la ventaja r especto a otras técnicas
de que un espectr ómetro de masas se comporta, en cier to
modo, como un equipo de separación, ya que per mite separar
las señales en función de la r elación masa/carga ( m/z ) de los
car otenoides asistida por US en comparación con la extracción
convencional se puso de manifiesto en el estudio de Y e et al.
(2011), en el que demostrar on que, en presencia de US, la
cantidad de estos compuestos extraída de maíz es hasta 10
veces mayor que sin la aplicación de US y que para conseguir
extraer la misma cantidad, la extracción con us r equiere 10
veces menos tiempo.
Análisis sin etapa de separación:
análisis directo
Los análisis sin separación pr evia se utilizan casi
exclusivamente para la obtención del per fil metabolómico.
Para estos análisis se usan principalmente la NMR, la MS y,
en menor pr oporción, las espectr ometría infrarr oja y Raman.
La NMR es una técnica no destructiva y , por lo tanto, muy
útil para muestras valiosas, con una pr eparación de muestra
simple y rápida (nor malmente sólo r equiere dilución). Además,
per mite obtener espectr os NMR directamente de células y
tejidos, así como monitor ear metabolitos sensibles al proceso
de extracción. Por otr o lado, presenta una menor sensibilidad
que la MS, r equiere el uso de disolventes deuterados, sobr e
todo metanol o clor ofor mo, y el agua presente en los sistemas
biológicos ocasiona inter fer encia, por lo que debe llevarse
a cabo la supr esión de su señal. Esta técnica se basa en la
absor ción de energía de una frecuencia determinada por
algunos núcleos atómicos sometidos a un campo magnético
exter no. Los núcleos atómicos pr esentes en compuestos
biológicos capaces de absorber esta energía son 1 H, 13 C, 15 N y
31 P , de los que principalmente se usan los dos primer os, dando
lugar a las modalidades 1 H- NMR y 13 C- NMR. La absor ción
por cada tipo de núcleos depende de los núcleos de otra
naturaleza pr esentes en su entor no, por lo que es útil a la hora
de deter minar la estructura del metabolito en estudio. La NMR
102
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
de separación útil para el análisis de car otenoides, que son
compuestos ter molábiles, ya que las altas temperaturas de
trabajo pr ovocan su degradación. Por ello, la cromatografía
líquida (LC) es la mejor alter nativa para la separación de
car otenoides. Una de las razones que apoyan su elección es
que los difer entes for matos de LC, desde los convencionales
hasta los cr omatógrafos de ultrarresolución, cubr en todas las
necesidades en cuanto al tamaño de muestra, capacidad
y velocidad de separación de los metabolitos. Además, la
posibilidad de uso de una gran variedad de fases móviles y de
fases estacionarias (columnas) aumenta su versatilidad para la
separación de difer entes tipos de metabolitos. Las columnas de
fase r eversa, principalmente las empaquetadas con sílice (C 30 o
C 18 ), se caracterizan por una fuerte interacción con compuestos
de baja polaridad, mientras que las columnas de fase nor mal,
como las HILIC, son más eficaces para compuestos polar es.
La CE es una técnica de separación que se usa especialmente
para análisis orientados de metabolitos polar es. Para la
separación se r equiere un medio electr olítico cuya elección
depende de la naturaleza química de los metabolitos a
separar . Para metabolitos con carga per manente como
antocianos o flavonoides sulfatados se utiliza como medio
electr olítico un tampón acuoso (Bedná et al. 2005); para
metabolitos con grupos hidr oxilo se requier e un pH básico,
mientras que aquellos que no pueden clasificarse como
ácidos o bases (por ejemplo azúcar es o glucósidos fenólicos)
necesitan derivatización pr evia (Unger , 2009); por último, para
compuestos poco o no polar es es necesario utilizar un tampón
acuoso que contenga un disolvente orgánico miscible como
acetonitrilo, dietilamina, etc. (Porras y Kenndler , 2005).
T ras la aplicación de alguna de las etapas de separación
comentadas, el detector más utilizado en metabolómica es el
compuestos. Aunque la MS con inyección dir ecta (DIMS) es
una técnica muy útil para la obtención del per fil metabolómico,
la combinación de MS y técnicas de separación pr evia ha
ganado mucha impor tancia en metabolómica, por lo que se
explica más detalladamente en la subsección siguiente.
Análisis con etapa de separación previa
Los métodos de análisis que implican separación pr evia a
la detección, aunque se han utilizado en ocasiones para la
obtención del per fil metabolómico, se usan más ampliamente
en el caso de análisis orientados y análisis globales
metabolómicos, ya que per miten la detección individual de
los metabolitos para su cuantificación o identificación, siendo
las técnicas cr omatográficas (de gases o de líquidos) las
más usadas en este ámbito —en menor pr oporción se utiliza
la electr oforesis capilar (CE)—. La cr omatografía de gases
(CG) per mite la separación de compuestos volátiles, como,
por ejemplo, compuestos ar omáticos. Puede incorporar un
muestr eador de espacio de cabeza (HS) en el que se calienta
la muestra en un vial cerrado, cr eando una atmósfera en su
interior en la que se concentran los compuestos volátiles. El HS,
además, se puede combinar con la SPME, concentrando así
los compuestos volátiles en el sorbente, como en el caso del
estudio de Donadio et al. (2011), en el que analizar on mediante
HS-SPME/GC-MS los derivados volátiles de car otenoides
generados por micr oorganismos en aguas salinas. Para la
separación de compuestos menos volátiles es necesaria una
r eacción de derivatización de los metabolitos con la que se
aumente su volatilidad.
A pesar de que la cr omatografía de gases está muy extendida
para el análisis de compuestos volátiles así como de ácidos
grasos y fenoles pr evia derivatización, no es una técnica
103
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
cr eada a par tir de patrones de los compuestos de inter és
a distintas concentraciones. Una de las mejor es for mas de
compensar los efectos de la supr esión de ionización es la
utilización de estándar es inter nos adecuados, cuyos mejores
exponentes son los mar cados con algún isótopo estable, como
13 C, 15 N, 18 O o, más comúnmente, 2 H (Fer nández-Peralbo et al.,
2014).
Otr o analizador de masas muy usado para análisis
metabolómico global es la trampa de iones (IT), que se
combina fr ecuentemente con un GC, por lo que está orientado
al análisis de compuestos volátiles, que pueden ser metabolitos
o sus pr oductos de derivatización. La incompatibilidad
entr e las altas temperaturas con las que se trabaja en
GC y la ter molabilidad de los car otenoides explica que el
acoplamiento GC- MS(IT) no se haya utilizado para el análisis
de estos compuestos, aunque sí para sus derivados, como se
comenta en la sección “Metabolismo de los car otenoides en el
organismo humano”.
Detector es más asequibles, tanto por su costo de adquisición
y mantenimiento como por su manejo y tratamiento de los
datos, también se han utilizado para análisis orientados en
metabolómica. Espectr ofotómetros de absor ción molecular
en la zona UV -visible, tanto de tipo convencional como de
diodos en fila (DAD) y los de emisión de fluor escencia (FLD)
conectados a un LC se utilizan en análisis sencillos de pocos
compuestos o en etapas de optimización de un método en las
que la evolución global en función del cambio de las variables
en estudio puede seguirse a través la comparación del per fil
cr omatográfico. La omnipresencia de grupos absorbentes
en los car otenoides hace de la fotometría una técnica de
detección muy útil para el seguimiento de las etapas de
optimización, generalmente en la zona visible del espectr o.
MS, que apor ta una gran exactitud en la medida de las masas
y una excelente sensibilidad. El MS de cuadrupolo tiempo de
vuelo (QTOF) posibilita la ionización de los compuestos (modo
MS) y su fragmentación (modo MS-MS) pr oporcionando una
exactitud en el valor de las masas obtenidas del or den de
0.0001 unidades de m/z y generando una gran cantidad de
infor mación de cada uno de los metabolitos para su posterior
identificación. Este analizador de masas se caracteriza por
pr oporcionar una alta selectividad, mientras que su sensibilidad
es menor que la de otr os analizadores de masas como el de
triple cuadrupolo (QqQ). El QTOF se combina con fr ecuencia
con un cr omatógrafo de líquidos o de gases para el análisis
global metabolómico.
Entr e las fuentes de ionización más comunes en MS, la
ionización química a pr esión atmosférica (APCI) es la preferida
en análisis de car otenoides, ya que sus condiciones de
trabajo suaves se adaptan mejor a la ter molabilidad de estos
metabolitos.
La excelente sensibilidad de los equipos de q q q los convier te
en los pr eferidos para el análisis cuantitativo en estrategias
orientadas. Este detector también ioniza y fragmenta los
metabolitos per o, a diferencia de los QTOF , registra una
señal en el modo de análisis denominado monitor eo de
r eacciones seleccionadas ( selected reaction monitoring, SRM)
corr espondiente a una transición del ión precursor (compuesto
ionizado) al ión pr oducto (fragmento generado). Debido a la
múltiple fragmentación de los compuestos, es necesaria una
optimización de los parámetr os de ionización y fragmentación
con el fin de seleccionar el fragmento con la mayor señal
posible sin per der la señal del ión precursor . Esta transición
se r elaciona con la concentración del metabolito mediante
interpolación de la señal obtenida en una r ecta de calibrado
104
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
r equiere herramientas quimiométricas y bioinformáticas para
el tratamiento de los datos brutos. El análisis de los datos
generados en estudios metabolómicos es complejo y r equiere
varias etapas, como se esquematiza en la figura 3.
Preprocesado de datos
La finalidad del pr eprocesado de datos es la transformación de
los datos “brutos” (los que pr oporciona el instrumento analítico
y que son exclusivos de la mar ca comercial) en datos “limpios”
(aquellos que poseen un for mato universal) para su pr ocesado
por cualquier softwar e de tratamiento de datos. Las principales
técnicas de pr eprocesado de datos son:
No ocurr e lo mismo en el caso de la fluorimetría, ya que la
emisión luminiscente r equiere una etapa de derivatización
con la que se consigue la rigidez suficiente de la molécula
para la desactivación radiante. La ventaja de ambos tipos de
detector es es que no son destructivos, por lo que se pueden
acoplar en línea con otr os detectores, como un MS.
a nálisis de da tos en met abolómica
El análisis de datos es de gran impor tancia en metabolómica,
ya que per mite transfor mar los datos brutos en infor mación
útil para el estudio. La obtención de este tipo de infor mación
f igura 3. Etapas del análisis de datos en metabolómica.
105
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
a) Nor malización, que per mite estandarizar los datos para
hacerlos comparables mediante el ajuste del ruido.
b) Escalado, que establece la intensidad de las difer entes
señales en función de la más intensa con el fin de facilitar la
comparación entr e ellas.
c) Centrado, que nor maliza los datos y usa el valor medio para
trasladar el centr o de gravedad y disminuir la impor tancia de
deter minadas señales.
d) Detección de valor es anómalos ( outliers ), que identifican las
variables, muestras o combinaciones de ambas que se desvían
de la distribución nor mal de la mayoría de los datos.
Procesado de datos
Los estudios metabolómicos generan una gran cantidad de
datos que dependen de un númer o grande de variables.
El pr ocesado per mite aplicar análisis univariantes y
multivariantes a estos datos para conseguir infor mación
útil de ellos. El análisis multivariante es el más usado en
metabolómica, al estar implicadas muchas variables. Integra
un conjunto de técnicas estadísticas cuya finalidad es analizar
simultáneamente un conjunto de datos for mados por varias
variables medidas en cada muestra. Sus objetivos son
visualizar los datos, es decir , conseguir detectar relaciones
entr e las diferentes muestras usando gráficas, animaciones o
imágenes; el análisis de datos para buscar pautas consistentes
o r elaciones entre las variables que componen un conjunto de
datos complejo y el modelado de los datos para deter minar
r elaciones entre conceptos y objetos mediante la pr eparación
de un modelo matemático. Las técnicas de análisis
multivariante se clasifican en dos grupos según su finalidad:
a) Deconvolución, que per mite r esolver in silico señales
solapadas en NMR o GC- y LC-MS. Para técnicas
cr omatográficas se genera una tabla de señales donde cada
metabolito se r epresenta por una variable.
b) Alineamiento, mediante el que se or denan las señales
corr espondientes a los mismos metabolitos en registr os NMR y
en cr omatogramas para que tengan el mismo desplazamiento
químico o el mismo tiempo de r etención, ya que son valores
variables entr e análisis. Es una etapa muy útil para la
combinación de datos pr ocedentes de diferentes muestras.
c) Corr ección de la línea de base, para la eliminación del ruido
de fondo en r egistros NMR y en cr omatogramas, así como
de señales no asociadas con metabolitos. El ruido de fondo
puede ser químico, debido al pr oceso de medida, o aleatorio,
asociado con el sistema de detección.
d) Corr ección de fase, que se utiliza para eliminar la
asimetría de los picos en los espectr os NMR obtenidos por la
transfor mada de Fourier .
e) Selección de picos ( peak-picking ), que organiza las señales
obtenidas mediante NMR y MS y las pr esenta como tabla para
su posterior tratamiento.
Pretratamiento de datos
Para esta etapa los datos se pr esentan nor malmente como
una tabla que contiene los r esultados analíticos a los que se
aplican difer entes operaciones matemáticas para facilitar la
comparación entr e muestras. Las operaciones aplicadas con
mayor fr ecuencia con este propósito son:
11 2
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
en la conservación del semen podrían estar afectadas por
la ingesta de car otenoides, pero se desconoce el pr oceso
de incorporación de estos compuestos al semen, por lo que
un estudio metabolómico podría ser clave para aclarar este
aspecto.
El efecto negativo del b -car oteno combinado con los
compuestos oxidantes del tabaco en el desarr ollo de cáncer
de pulmón, r evisado por Saler no, Crifò y Siems (2010), o la
r elación entre la concentraciones de car otenoides en suer o
mater no y en suer o fetal en el par to, estudiada por Scaife
et al. (2007), son algunos ejemplos de la impor tancia de los
car otenoides en el organismo humano. La necesidad de
infor mación de los pr ocesos y rutas metabólicas implicados
en cada caso abr e una vía a futuros estudios metabolómicos
para su esclar ecimiento y subsiguientes actuaciones. Una base
sólida para estos estudios la constituye el método desarr ollado
por Ferr eiro-V era et al. (2011) para el análisis de carotenoides
en plasma basado en el acoplamiento en línea de SPE
automática y HPLC-DAD.
r et os Pendientes en el binomio
met abolómica - carotenoides
De los r etos pendientes que engloban la metabolómica y los
car otenoides hay que distinguir entre los que se r efier en a su
biosíntesis y destino en plantas y los que se r elacionan con las
vías mediante las cuales el organismo humano los metaboliza.
A pesar de que se han hecho pr ogresos significativos para
explicar el metabolismo de los car otenoides en plantas, quedan
todavía aspectos r elevantes que no se han resuelto en mayor o
menor pr oporción, como:
piel y , en consecuencia, una disminución en la concentración
de radicales libr es. Aguilar et al. (2014), por otro lado,
establecier on la relación entr e el aumento en la ingesta de
frutas y ver duras y la mayor acumulación de carotenoides en la
piel, que a su vez corr elacionaron con el contenido en sangr e.
En ambos estudios se obtuvo la concentración de car otenoides
en piel mediante análisis in vivo usando espectr ometría
Raman de r esonancia. Los datos del exhaustivo cuestionario
pr oporcionado por cada participante posiblemente hubieran
dado lugar a estudios metabolómicos, además de los simples
diagramas de barras r ealizados por los autores.
La acumulación de car otenoides que se produce en la r etina
ocular se considera que puede fr enar los procesos que
originan la degeneración macular , una de las principales
causas de ceguera irr eversible. Como base para cualquier
estudio metabolómico en esta ár ea, Bhosale y Ber nstein (2005)
pusier on a punto un método de cuantificación de luteína,
zeaxantina y 3’-oxoluteína en la r etina de personas muer tas
basado en HPLC-APCI-MS. La sensibilidad del método permitió
la cuantificación de la 3’-oxoluteína, un pr oducto de oxidación
de luteína y de zeaxantina; lo que puede constituir una
excelente vía para estudiar el metabolismo de car otenoides en
este compar timento tan sensible y crucial para el individuo.
La acumulación r elativa de carotenoides en plasma y semen
(ocho y cuatr o carotenoides, r espectivamente, considerados
en el estudio) en pacientes fér tiles e infér tiles estudiada
mediante HPLC-UV -FLD fue investigada por Benedetti et al.
(2012). Los r esultados obtenidos mostraron que una mayor
concentración de car otenoides en sangre conlleva una mayor
concentración en semen, lo que está r elacionado directamente
con la calidad del semen y la fer tilidad del paciente. Este
estudio deja entr ever que las rutas metabólicas implicadas
11 3
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
del binomio considerado. Un estudio en pr ofundidad de
los difer entes aspectos implicados en la regulación de
los car otenoides propor cionará conocimientos sobr e los
mecanismos r egulatorios que facilitará las estrategias
transgénicas para modificar el contenido y la composición de
estos compuestos con r esultados predecibles en las difer entes
especies de plantas.
Con r especto al conjunto de procesos que experimentan los
car otenoides en el ser humano, existen numerosas lagunas
que impiden conocer en pr ofundidad cómo se metabolizan
estos compuestos. La gran mayoría de los estudios llevados
a cabo hasta la fecha r elacionan directamente la ingesta de
car otenoides con su función final o su acumulación, pero en
ellos no se considera qué ocurr e en las etapas que tienen lugar
entr e ambos extremos, así como aspectos de esta ár ea que
deberían ser objeto de investigación son los siguientes:
a) El efecto que la digestión tiene sobr e los carotenoides.
Las r eacciones químicas y bioquímicas en las que pueden
estar implicados durante el pr oceso digestivo; el papel,
posiblemente clave, de la micr oflora intestinal en los cambios
pr oducidos, que influirán de for ma decisiva en la facilidad con
que son absorbidos y transpor tados a los difer entes puntos de
acción o acumulación.
b) Las vías de transpor te de los car otenoides a fluidos
biológicos, como la sangr e, y los compuestos que pueden
favor ecer o dificultar este proceso son aspectos poco o nada
conocidos que demandan investigación adecuada.
c) Las zonas de acumulación de los car otenoides en el
organismo humano y , especialmente, su función en ellas.
Aunque se ha compr obado la acumulación de estos
a) No se conocen suficientemente los mecanismos r egulatorios
globales que sustentan el metabolismo de los car otenoides
y los elementos genéticos que r egulan la expresión de los
genes de la biosíntesis de estos metabolitos secundarios,
por lo que la infor mación “corriente arriba” que pr oporciona
la metabómica puede ser impor tante para aclarar estos
mecanismos.
b) Las moléculas señalizadoras que inician el desarr ollo de los
plastidios para la biosíntesis y acumulación de los car otenoides
son muy poco conocidas, lo que debería constituir una
línea de investigación primor dial del binomio metabolómica-
car otenoides.
c) La acción de la luz en el contr ol de la biosíntesis de
car otenoides es bien conocida, pero cómo la luz r egula
r ealmente este proceso sigue siendo una incógnita para cuya
r esolución es imprescindible la metabolómica.
d) La infor mación de cómo el flujo metabólico se distribuye
entr e las diferentes ramas de las rutas biosintéticas de los
isopr enoides es muy limitada, por lo que la flujómica, como
ómica derivada de la metabolómica, tiene un papel clave en la
obtención de la infor mación necesaria sobr e este aspecto.
e) El conocimiento exhaustivo de las interacciones entr e la ruta
biosintética de los car otenoides y otras rutas, y la for ma en que
estas interacciones influyen en el cr ecimiento y desarrollo de la
planta es un r eto en investigación claramente dependiente de
la metabolómica.
La for ma en la que se pr oduce la regulación de la r enovación
de los car otenoides en las plantas para mantener la
homeostasis constituye otra de las asignaturas pendientes
11 4
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
El estudio de todos estos aspectos podrá significar un
mejor conocimiento de la implicación de los car otenoides
en el organismo, así como al desarr ollo de planes total o
par cialmente personalizados para una ingesta adecuada de
compuestos que conduzcan a conseguir mejoras en la salud
de cada individuo.
compuestos en zonas como la piel y la r etina ocular , o
en fluidos como el semen, poco se conoce acer ca de las
funciones que r ealizan, relacionadas o no con enfermedades u
homeostasis.
d) El metabolismo de los car otenoides en el organismo, apar te
de su carácter de pr ecursores de vitaminas, está escasamente
estudiado.
AGRADECIMIENT OS
11 5
5. E stra tEgias En mEt abolómica p ara El Estudio dE los
carotEnoidEs En plant as y su acción En El organismo humano
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6. a Plicación de las medidas de esPectrometrÍa Visible
y de color al análisis de carotenoides en alimentos
Antonio J. Meléndez-Martínez, Isabel M. V icario y Francisco J. Heredia
a pliCaCión de las medidas
de espeCtrometría visible
y de Color al análisis de
Carotenoides en aliment os
i ntroducción
El color de los alimentos tiene un impor tante efecto psicológico en el consumidor , de
ahí su r elación bien establecida con la aceptación y el empleo extendido de colorantes
en la industria alimentaria. La disponibilidad de métodos apr opiados para evaluar
este parámetr o de calidad es, por consiguiente, una necesidad de esa industria.
Aunque la evaluación visual se emplea en el contr ol de calidad de alimentos y es de
gran utilidad para algunos fines, los métodos instrumentales objetivos de medida del
color ofr ecen una serie de ventajas en el control de calidad en distintas fases de la
pr oducción, transfor mación y comercialización de los alimentos. Los car otenoides, son
r esponsables del color de muchos alimentos y se usan como colorantes naturales, tanto
individualmente ( e.g. b -car oteno, licopeno, luteína) como en extractos ( e.g. annatto,
azafrán), si bien, como ya se ha comentado, su impor tancia va más allá de su papel
como pigmentos En este capítulo discutimos la aplicación de datos espectr ométricos y
de color en el análisis de car otenoides. Entre otr os aspectos, se tratan la r elación entr e
C apítulo 6
11 9
6. A plicAción de lAs medidAs de espectrometríA visible
y de color Al Análisis de cArotenoides en Alimentos
su estructura química y el color —objetivamente medido—
y la utilidad de parámetr os de color y de las medidas de
absorbancia y r eflectancia en el visible para cuantificarlos.
c olor : definición y a tributos
Cuando observamos una fuente de luz visible o un objeto
iluminado por ella, los bastones (sensibles al blanco y negr o)
y conos (que r esponden a los estímulos de rojo, ver de y azul)
dentr o de la retina envían información al cerebr o, a través
del nervio óptico, que se interpr eta en tér minos de color . El
color es por lo tanto un fenómeno psicofísico y complejo,
r elacionado principalmente con la energía radiante espectral
de una fuente de luz visible, la fisiología de la visión y la
psicología del observador . La percepción del color de un
objeto depende en cier ta medida de su composición, aunque
esto no significa que el color sea una pr opiedad inherente del
objeto, que puede absorber par te de la luz visible que le llega
y r eflejar , transmitir o dispersar el resto. De hecho, el color
per cibido del objeto cambia si cambiamos las características
espectrales de la fuente que lo ilumina (Wyszecki y Stiles,
2000; Hutchings, 1994). Es impor tante considerar que el color
es uno de los componentes de la apariencia de los alimentos
más r elacionados con la percepción de la calidad, aunque la
apariencia es un concepto más amplio que abar ca también
otr os atributos como brillo, for ma y textura visual (Francis, 1995;
Hutchings, 1994).
Según Francis (1995), el color puede definirse como “el
impacto de las longitudes de onda de la luz del espectr o
visible de 390 a 760 nm en la r etina humana”. Es decir , el color
puede definirse como una r espuesta mental al estímulo que
pr oduce una radiación luminosa visible en la retina, que es
transmitida al cer ebro por el nervio óptico. Otra definición es
la pr oporcionada por Wyszecki y Stiles (2000); según estos
autor es el color es el aspecto de la percepción visual por
el cual un observador puede distinguir las difer encias entre
dos campos de visión del mismo tamaño, for ma y estructura,
por las difer encias en la composición espectral de la energía
radiante en la observación.
El estímulo colorimétrico se compone de tr es sensaciones
distintas, aunque a veces hay leves discr epancias con
r especto a los tér minos utilizados para su definición. Estos
atributos se denominan generalmente como matiz, luminosidad
o brillo y saturación, cr oma o colorido (Wyszecki y Stiles,
2000; Hutchings, 1994). Hunt (1998) define tr es atributos de
las sensaciones visuales, denominadas, brillo, tono y colorido:
a) brillo es el atributo según el cual un ár ea parece exhibir
más o menos luz; b) el tono de un color es el atributo de la
sensación visual según la cual el estímulo apar ece similar a
uno de los color es percibidos: r ojo, ver de, amarillo y azul o a
cier tas pr oporciones de dos de ellos; se considera el atributo
cualitativo del color y está r elacionado con la longitud de onda
dominante del espectr o, y c) el colorido es el atributo según el
cual un ár ea parece exhibir más o menos de su tono.
Además, definió tr es tér minos subjetivos y relativos de la
siguiente manera: a) luminosidad: brillo de un ár ea evaluado en
r elación con el brillo de un área similar iluminada que par ece
blanca o altamente transmisiva, b) cr oma: es el colorido de
una zona juzgada en r elación con la luminosidad de un área
iluminada de for ma similar que par ece blanca o altamente
transmisiva y c) saturación: el colorido de una zona juzgado en
r elación con su brillo.
120
6. A plicAción de lAs medidAs de espectrometríA visible
y de color Al Análisis de cArotenoides en Alimentos
y un orbital molecular pi antienlazante (π*), tal que uno de los
electr ones π de la cadena poliénica es ascendido a un orbital
π* pr eviamente desocupado. Debido al hecho de que los
electr ones π están altamente deslocalizados en el cromófor o
de dobles enlaces conjugados (d.e.c.), el estado excitado es
de poca energía en comparación con otras moléculas, así que
la energía de la radiación visible (ca. 380-770 nm) es suficiente
para pr oducir las transiciones electrónicas (Britton, 1983;
1995).
Los car otenoides absorben fundamentalmente luz violeta y
azulada (ca. 400-500 nm), por lo que típicamente exhiben
tonalidades amarillentas, anaranjadas o r ojizas. No obstante
la gama de color es de estos isoprenoides puede ampliarse al
azul, púrpura y ver de mediante la for mación de complejos con
pr oteínas (Britton, 1992). Al menos son necesarios siete dobles
enlaces conjugados (d.e.c) para que un car otenoide sea
color eado, así los carotenoides más saturados como fitoeno
y fitoflueno (con 3 y 5 d.e.c., r espectivamente, figura 4, del
capítulo 1) son incolor os (Rodríguez-Amaya 2001).
l a imPor t ancia del color
en la industria aliment aria
El color de los pr oductos alimentarios es de gran interés en
la industria debido al efecto psicológico que ejer ce sobre los
consumidor es (véase el capítulo 7). El papel del color en la
aceptación de los alimentos va más allá de lo visual, ya que
con fr ecuencia suele estar asociado con otras expectativas
sensoriales (como ar oma y gusto) (Fer nández-V ázquez et al. ,
2014), de ahí que a veces se hable de sinestesia cr omática.
T ambién es importante considerar que, en la mayoría de los
casos, el consumidor no está familiarizado con la naturaleza
¿P or qué los carotenoides
son coloreados ?
Cuando los electr ones de los átomos o de las moléculas
absorben un cuanto de energía de la radiación electr omagnética
se pr oducen transiciones energéticas de un estado de menor
energía a otr o de mayor energía. La absorción de la radiación
ocurr e cuando su energía ( E ) coincide con la difer encia de
energía entr e los dos estados energéticos. No obstante, no
todas las transiciones electr ónicas son posibles. La energía de
la radiación puede expr esarse según la siguiente fór mula:
E = h ν = hc/ l [1]
donde E es la cantidad de energía, h es la constante de
Planck, ν la fr ecuencia de la radiación, c la velocidad de la luz
y l la longitud de onda.
En las moléculas los núcleos r otan y vibran, por lo que un
electr ón en su estado basal o excitado puede existir en varios
niveles de energía vibracional. A su vez, para cada uno de
ellos, son posibles varios niveles de energía r otacional. A
difer encia de lo que ocurre con los átomos, en el caso de las
moléculas la transición electr ónica no tiene un requerimiento
energético específico, ya que podría ocurrir por una variedad
de cuantos de energía que coincidan con las difer encias de
energía entr e el estado basal y excitado para los distintos
niveles de energía vibracional y r otacional. Por lo tanto, los
espectr os de absorción de las moléculas contienen bandas
de absor ción en lugar de líneas, ya que la absorción de la luz
ocurr e en un rango de longitudes de onda (Britton 1983; 1995).
En el caso de los car otenoides, la transición electrónica
r elevante se produce entr e un orbital molecular pi enlazante (π)
121
6. A plicAción de lAs medidAs de espectrometríA visible
y de color Al Análisis de cArotenoides en Alimentos
La evaluación visual puede r ealizarse mediante la comparación
de las características colorimétricas de la muestra con las
de los elementos contenidos en escalas o atlas de color
(sistema DIN, sistema Munsell, sistema OSA-UCS, sistema
Ostwald, etc.). Otr o ejemplo de este tipo de análisis visual
es la comparación del color de los zumos de naranja con los
de color es de estándares de plástico desarr ollados por el
Depar tamento de Agricultura de Estados Unidos (Meléndez-
Mar tínez, V icario y Heredia, 2005). Estas colecciones pueden
ser útiles en la industria alimentaria para diversos objetivos.
Además, son por tátiles y estables en cier ta medida, aunque
estudios r ecientes han revelado varios pr oblemas en una
escala de color es utilizados para el análisis visual de aceite
de oliva (Melgosa et al., 2000; Melgosa et al. , 2001, Moyano et
al. , 1999). El análisis visual del color de los alimentos es una
herramienta insustituible en la industria alimentaria y se trata en
pr ofundidad en el capítulo 7. No obstante, para la evaluación
objetiva deben utilizarse métodos instrumentales.
a nálisis instrument al del color
La medida y definición objetiva del color es un pr opósito
perseguido desde hace siglos por numer osos científicos como
Newton, Y oung, Helmholtz, Grassmann, Maxwell, Adams,
Munsell, Hunter y muchos otr os.
T radicionalmente se han utilizado tres tipos de aparatos para el
análisis instrumental del color: colorímetr os, espectrofotómetr os
y espectr orradiómetros.
Los colorímetr os miden el color de fuentes de radiación
primarias (que emiten luz pr opia) y secundarias (que reflejan o
transmiten luz exter na). Estos aparatos poseen filtr os de color
física del color , y que mira el producto como si su color fuese
constante y no dependiente de factor es como el tipo de luz
que lo ilumina. En otras palabras, se puede decir que aunque
el color tiene gran impor tancia en la adquisición o el r echazo
de un pr oducto, estas asociaciones también pueden ser
engañosas o infundadas en algunas ocasiones.
Según Clydesdale (1993) hay asociaciones alimentos-color es
aceptables que se desarr ollan a una edad temprana y nos
llevan a r echazar cier tos alimentos que no presentan las
características colorimétricas esperadas. En este sentido,
el color a menudo se r elaciona con la seguridad, grado de
madur ez, estado y grado de cocción y el efecto del procesado
industrial o almacenamiento, entr e otros factor es. El hecho de
que los alimentos tengan asociado un color característico está
muy r elacionado con la generalización del uso de colorantes en
la industria, con el objetivo último de hacerlos más atractivos.
El color también es muy impor tante en r elación con la
aceptabilidad de los alimentos con base en factor es culturales
y publicitarios. Por ejemplo, un español r echazará naranjas con
ár eas verdosas en la piel, ya que las considerará inmaduras,
mientras que este es el aspecto que se espera de las naranjas
maduras en países tr opicales. Por otra par te, la publicidad
puede llevar a los consumidor es a comprar un producto con un
color extraño.
a nálisis Visual del color
En principio, el color de los alimentos puede evaluarse visual
u objetivamente mediante instrumentos apr opiados y en
condiciones adecuadas.
128
6. A plicAción de lAs medidAs de espectrometríA visible
y de color Al Análisis de cArotenoides en Alimentos
eléctricos de alta intensidad (PEAI) sobr e el color y el per fil
de car otenoides del zumo de naranja. Los tratamientos
PEAI pr ovocaron menor es disminuciones en el contenido
de car otenoides que la pasteurización, y los cambios en
el contenido de pigmentos estuvier on acompañados de
disminuciones en a* y aumentos en b*. Además, indicar on
que los tratamientos podrían conducir a cambios de color
visualmente per ceptibles por los consumidores.
Chen, Peng y Chen (1995) evaluar on los cambios en el per fil
de car otenoides y el color de zumos de zanahoria sometidos
a difer entes condiciones de procesado y observar on
isomerizaciones Z/E que, en algunos casos, estuvier on
acompañadas de cambios en el tono de naranja a amarillo.
Más r ecientemente, en un zumo modelo de manzana de acajú
( Anacar dium occidentale ) sometido a diferentes tratamientos
tér micos se observar on impor tantes cambios de color
pr ovocados fundamentalmente por isomerizaciones ( Z/E y de
grupos 5,6 epóxidos a 5,8-furanoides) y oxidaciones en los
car otenoides (Zepka y Mercadante, 2009; Zepka et al. , 2009).
Las isomerizaciones de car otenoides 5,6-epóxido a
5,8-furanoides (figura 4) están causadas por condiciones
ácidas y se ven favor ecidas en algunos alimentos, como los
zumos de cítricos, una vez que se pier de la compar timentación
celular . En este sentido, se han observado cambios de color ,
algunos de los cuales son visualmente per ceptibles, como
consecuencia de la pr ogresiva isomerización de anteraxantina
y violaxantina a sus isómer os 5,8-furanoides (Meléndez-
Mar tínez, V icario y Heredia, 2009; Melendez-Martínez et al. ,
2010).
En cuanto a los valor es de croma, todos los pigmentos
estudiados pr esentaron valor es entr e 31-53 unidades
CIELAB, excepto los car otenoides con 7 d.e.c., con valores
notablemente inferior es (alrededor de 14 unidades CIELAB)
(Meléndez-Mar tínez et al. , 2007).
Sobr e el efecto de la isomerización de 5,6-epóxidos a
5,8-furanoides en su color , se observó que como resultado de
la r eordenación de un grupo 5,6-epóxido en anteraxantina,
neoxantina y violaxantina para dar mutatoxantina, neocr omo y
luteoxantina, r espectivamente, se produjo una disminución en
los valor es de a*, b*, C* ab y aumentos en el h ab . No obstante,
la conversión del grupo r estante 5,6-epóxido en luteoxantina
para dar aur oxantina produjo un incr emento de en a* y h ab y
mar cadas disminuciones de C* ab y b * (Meléndez-Mar tínez et
al. , 2007).
Recientemente se ha estudiado el efecto de la epoxidación y
la r otura oxidativa del b -caroteno en los parámetr os de color ,
observándose que ambas r eacciones conducen a impor tantes
descensos en los valor es de b* y C* ab . Eso indica que estos
parámetr os pueden ser útiles para monitorear la oxidación
mediante estos mecanismos de este car otenoide provitamina A
(Gurak et al. , 2014).
Efectos de cambios químicos
en el color de los carotenoides
Los efectos de distintos tratamientos y condiciones de
almacenamiento sobr e el contenido de carotenoides y el
color de los alimentos han sido estudiados por varios autor es.
Por ejemplo, Cor tés et al. (2006), evaluar on el efecto de la
pasteurización en difer entes condiciones y mediante pulsos
129
6. A plicAción de lAs medidAs de espectrometríA visible
y de color Al Análisis de cArotenoides en Alimentos
La exactitud en la cuantificación
de car otenoides depende de la
exactitud de los coeficientes de
absor ción. Para su deter minación
se r ecomienda pesar entre 1 y
2 mg del pigmento pur o (con
una exactitud de ± 0.001 mg.)
y disolverlos completamente
en un disolvente apr opiado
(Britton, 1995), algo que no es
tan simple como podría par ecer ,
sobr e todo si los carotenoidess
están cristalizados, por lo que el contenido de car otenoides
a menudo se subestima (Britton, 1992). De todo esto, se
puede deducir fácilmente que el análisis cuantitativo de los
car otenoides implica cier to grado de inexactitud. En este
sentido, también es impor tante tener en cuenta que los
coeficientes de absor ción de los isómeros Z son notablemente
más bajos que los corr espondientes a sus homólogos (todo- E ).
No obstante, pocos se han deter minado experimentalmente
hasta la fecha (Britton, Liaaen-Jensen y Pfander , 2004), así
que la cuantificación de estos isómer os mediante el uso de los
coeficientes corr espondientes a los isómeros todo- E , implica un
mayor nivel de impr ecisión.
Por otra per te, cuando no se ha deter minado
experimentalmente el coeficiente de absor ción específico
( ) de un car otenoide o se pretende evaluar la concentración
de un extracto de car otenoides, se suele emplear un valor
arbitrario de 2500 (Britton y Y oung, 1993). Sin embargo, este
pr ocedimiento lleva a una subestimación notable de estos
pigmentos en el caso del zumo de naranja (Meléndez-Mar tínez,
2005) y pr obablemente de otros muchos pr oductos.
Estimación del contenido de carotenoides
a partir medidas de absorbancia-reflectancia
y de color
Existe una gran variedad de estudios sobr e el color y el
contenido de car otenoides de diversos alimentos como los
frutos cítricos (Lee y Castle, 2001; Shim y Kim, 2002; Cor tés
et al. , 2006, Beltrán González et al. , 2008; V an Wyk, Huysamer
y Barr y , 2009), zanahorias (Bao y Chang, 1994; Chen, Peng y
Chen, 1995), tomates (Her edia et al. , 2009; Meléndez-Mar tínez
et al ., 2010) y otr os (Pérez-López et al. , 2007; Gómez-Ladr ón
de Guevara et al. , 1996; Cano et al. , 1996). No obstante,
en algunos casos las r elaciones entre ambos no han sido
estudiadas en pr ofundidad.
Determinación de carotenoides
a partir de medidas de absorbancia
La absor ción visible intensa de los carotenoides también es la
base para su análisis cuantitativo, aspecto que se trata en el
capítulo 1.
f igura 4. Isomerización del grupo 5,6-epóxido (izquierda) a 5,8-furanoide (derecha).
130
6. A plicAción de lAs medidAs de espectrometríA visible
y de color Al Análisis de cArotenoides en Alimentos
un único punto, aunque el espectr o de absorción visible de la
mayoría de los car otenoides presenta bandas de absor ción en
un intervalo de unos 40 nm.
Sin embargo, los valor es triestímulos de CIE X, Y , Z (a
par tir de los cuales se obtienen los parámetr os de color de
otr os espacios, como ya se ha mencionado) se calculan
considerando el espectr o visible completo de una muestra,
entr e otros datos. Por lo tanto, es razonable pensar que los
parámetr os de color de un alimento pueden utilizarse para
evaluar su contenido de pigmentos, ya que éstos son los
principales r esponsables del espectro visible.
La utilidad de las coor denadas de color para estimar el
contenido de licopeno en difer entes productos del tomate está
bien documentada. D’Souza, Singha e Ingle (1992) concluyer on
que tanto a* como L* se corr elacionaban bien con los niveles
de pigmentos, aunque las mejor es correlaciones se obtuvier on
considerando el parámetr o (a* / b*) 2 . En un interesante estudio
Arias et al. (2000) llegar on a la conclusión de que el contenido
de licopeno del tomate podría estimarse con base en los
parámetr os a *, a* / b* y (a* / b*) 2 . En otro estudio se concluyó
que los valor es de tono de diferentes tomates medidos en
homogeneizados eran mejor es indicadores de su contenido de
licopeno que los medidos en la r egión ecuatorial (Thompson
et al. , 2000). Más r ecientemente se ha estimado el contenido
de licopeno de zumos y frutos de tomate a par tir de los
parámetr os de color obtenidos con dos diferentes instrumentos,
aplicando estadística multivariante y considerando difer entes
modelos lineales (Fer nández-Ruiz et al. , 2010). Asimismo se
ha estimado el contenido de licopeno en tomates y derivados
usando análisis digital de imágenes, como se comentó (Stinco
et al. , 2013).
Además de la metodología clásica a la que nos hemos r eferido
en este apar tado y en el capítulo 1, se han pr opuesto otras
para algunas aplicaciones. Así, cabe mencionar la descrita
por Hor ner o-Méndez y Mínguez-Mosquera (2001), quienes
desarr ollaron un método espectr ofotométrico útil y rápido
para la estimación de las fracciones de car otenoides rojizos
y amarillentos en pr oductos del pimiento rojo, mediante la
aplicación de la ley Lamber t-Beer para mezclas complejas,
y considerando las lecturas a dos longitudes de onda (472 y
508 nm).
Más r ecientemente, se ha propuesto una metodología para
estimar el contenido de car otenoides de zumo de naranja
considerando los valor es de reflectancia a cinco longitudes de
onda seleccionadas (420, 455, 515, 545 y 610 nm o 420, 445,
510, 545 y 605, según las condiciones de medida) (Meléndez-
Mar tínez et al. , 2010). Además de considerar varias l , la
novedad principal de esta metodología es que la valoración
del contenido de car otenoides se hace considerando valores
de r eflectancia medidos directamente en el pr oducto, no en
el extracto de car otenoides. Para este fin, se aplicó el método
del vector característico (Lebar t et al. 1985) a fin de obtener 5
longitudes de onda a par tir de las cuales se podrían r econstruir
los espectr os visibles de los zumos con una buena exactitud
para evaluar su color (Meléndez-Mar tínez et al. , 2010).
Correlación entre contenido de carotenoides
y parámetros de color en diferentes alimentos
La cuantificación de car otenoides a par tir de un extracto por
medidas espectr ofotométricas ha sido un método habitual
durante muchos años. Dos desventajas de este pr ocedimiento
son la poca exactitud de los coeficientes de extinción
empleados y que se utiliza la infor mación espectr ométrica de
131
6. A plicAción de lAs medidAs de espectrometríA visible
y de color Al Análisis de cArotenoides en Alimentos
de los principales car otenoides del zumo de naranja y
los parámetr os de color b*, C* ab y h ab . Además, mediante
métodos de estadística multivariante obtuvier on ecuaciones
que per mitier on deter minar los contenidos de carotenoides
individuales a par tir de infor mación colorimétrica. Para ello,
se consideraban los conjuntos de parámetr os L*, a*, b* y
L*, C* ab y h ab para tomar en consideración la infor mación
colorimétrica completa. En un estudio posterior Meléndez-
Mar tínez, V icario y Heredia (2007) concluyer on que los
parámetr os mejor correlacionados con el contenido total de
car otenoides de zumo de naranja ultracongelado eran b *
y C* ab . Los r esultados de estos dos estudios son útiles para
ilustrar con un caso práctico la impor tancia de las r elaciones
entr e el contenido del pigmento y los parámetros de color .
Así, del primer estudio (Meléndez-Mar tínez et al. , 2003) se
puede inferir que los niveles de car otenoides del zumo de
naranja considerados individualmente se corr elacionan bien
con los atributos cuantitativos (C* ab ) y cualitativos (h ab ) del
color . El tono está estrechamente r elacionado con el tipo de
radiación visible absorbida por el pigmento que, a su vez, está
deter minado principalmente por su cr omóforo. Sin embargo,
cuando los car otenoides del zumo se consideran en conjunto,
el atributo cuantitativo de color sigue siendo un buen pr edictor
del contenido de car otenoides, mientras que el tono no lo es,
cuando, como en este caso, se consideran juntos pigmentos
con cr omóforos de diversa estructura. En lo r efer ente a la
utilidad de los parámetr os de color para estimar el contenido
total de car otenoides en zumos Zulueta, Esteve y Frígola (2007)
analizar on 17 zumos comerciales y bebidas a base de leche y
encontrar on buenas correlaciones de ese parámetr o con a* y
b* (r > 0.75).
Se han r ealizado otros estudios sobr e la corr elación entr e el
color y el contenido de car otenoides en batatas (T akahata,
El color de los aceites de oliva se debe tanto a clor ofilas
(principalmente feofitina a) y car otenoides (sobre todo
b -car oteno y luteína) (Moyano et al. , 2010) y se ha comprobado
que los niveles de estos pigmentos pr esentan una alta
corr elación (r > 0.8) con los parámetros del espacio CIELAB
en varios aceites de oliva de difer entes variedades y etapas de
maduración. Por ejemplo, se encontrar on altas correlaciones
(r > 0.8) entr e la clorofila y el contenido total de pigmentos de
las muestras y el parámetr o a*. Asimismo, se encontró buena
corr elación entre la fracción de car otenoides y los parámetr os
de color b* y C* ab (r > 0.95). Además, también se encontrar on
valor es de r > 0.8 entre los pigmentos (considerados en
conjunto o por separado) y dos índices color , C* ab / L* y b* /
L* (Mínguez-Mosquera et al. , 1991). Más r ecientemente, en
un estudio en el que se analizar on 1700 muestras de ocho
variedades de aceitunas españolas en difer entes etapas de
maduración se observó que las mejor es correlaciones se
encontraban entr e este índice y C* ab y b* (Moyano et al. , 2008,
2008a), lo que concuer da con los resultados publicados por
Mínguez-Mosquera et al. (1991). Una conclusión impor tante
de los dos estudios de Moyano et al. , (2008, 2008a) es que,
teniendo en cuenta la infor mación de color completa y la
aplicación de métodos estadísticos multivalentes apr opiados es
posible obtener ecuaciones que per mitan pr edecir el contenido
de pigmentos a par tir de los parámetr os de color .
El color del zumo de naranja ha sido objeto de un gran númer o
de estudios, sobr e todo en Estados Unidos (Meléndez-
Mar tínez et al . 2005). Sin embargo, la mayoría de los estudios
enfocados a estudiar la r elación de este atributo con los
car otenoides, considerados individualmente o en conjunto,
han apar ecido en los últimos 15 años. En este sentido,
Meléndez-Mar tínez, V icario y Heredia (2003) encontrar on
corr elaciones estadísticamente significativas entre el contenido
132
6. A plicAción de lAs medidAs de espectrometríA visible
y de color Al Análisis de cArotenoides en Alimentos
car otenoides en muchas muestras, proponiéndose ecuaciones
para estimar el contenido de estos pigmentos a par tir de dicha
coor denada de color (Humphries, Graham y Mares, 2004). Los
r esultados de este estudio son útiles para seleccionar de una
manera más rápida y eficiente variedades con altos niveles de
car otenoides para su cultivo.
Aunque muchos de los estudios en los que se investiga la
r elación entre el contenido de car otenoides y el color de los
alimentos se han r ealizado en alimentos vegetales, los hay
también en los que se han evaluado alimentos de origen
animal. Por ejemplo, se ha empleado un índice de color
para estimar el contenido en car otenoides de leche de vaca
(Calder ón et al. , 2007; Calderón et al. , 2007a). Sin embargo, la
mayoría de los estudios sobr e alimentos de origen animal se
han r ealizado en pescados. Estos estudios son especialmente
numer osos en el caso de peces de la familia de los salmónidos,
en los que el color r ojo del músculo es considerado un
impor tante atributo de calidad. Como se podía esperar , el
color de los filetes (principalmente debido a cetocar otenoides
r ojizos como astaxantina y cantaxantina, figura 5) se
corr elaciona bien con a* (Skrede y Stor ebakken, 1986; Skr ede,
Stor ebakken y Nås, 1990; Ando et al. 1992). Además, también
se ha pr opuesto la calibración multivariante de datos de
espectr ometría visible como un procedimiento apr opiado para
estimar niveles de car otenoides en trucha arcoíris (Ronsholdt y
McLean, 2001). Otr o impor tante hallazgo de estos autores es
que la aplicación de la teoría de Kubelka-Munk puede ser útil
para eliminar la infor mación espectral de origen físico, es decir ,
no debida a los pigmentos.
En un exhaustivo estudio en el que se analizar on los datos
de 376 muestras de peces alimentados con astaxantina se
encontrar on relaciones no lineales entr e los parámetr os de
Noda y Nagata, 1993; Ameny y Wilson, 1997), pr oductos de
zanahoria (Chen y T ang, 1998), albaricoques (Ruiz et al. , 2005;
Ruiz et al. , 2008), mangos (Or nelas-Paz, Y ahia y Gardea, 2008,
V ásquez-Caicedo et al. , 2005) y cer eales (Humphries, Graham
y Mar es, 2004). En lo refer ente a los estudios sobr e batatas,
T akahata, Noda y Nagata (1993) encontrar on que el contenido
de b -car oteno de variedades con la pulpa naranja estaba
bien corr elacionado con L*, a* y b*. Asimismo propusier on la
estimación de los niveles de b -car oteno a par tir de los valores
de a* como una herramienta útil para el contr ol de calidad
en la pr oducción. Contrariamente, Ameny y Wilson (1997)
encontrar on que el valor Hunter b correlacionaba mucho mejor
que a* con el contenido de b -car oteno de diversos productos
de batata. Puesto que el car otenoide provitamínico b -car oteno
es el principal car otenoide de las batatas (Huang, T anudjaja y
Lum, 1999, V an Jaarsveld et al ., 2006; Kidmose et al. , 2007), se
puede pensar que es posible obtener una buena estimación de
la hipotética actividad vitamínica A de estos pr oductos a par tir
de medidas de color . Sin embargo, este aspecto se tratará más
adelante.
El valor de b de Hunter también se ha corr elacionado con los
cambios en car otenoides en residuos de pulpa de zanahoria
almacenada en difer entes condiciones (Chen y T ang, 1998).
Los niveles de car otenoides coloreados individuales y totales
también se corr elacionan bien con los parámetros de color
(sobr e todo a* y h ab ) en albaricoque (Ruiz et al. , 2005; Ruiz
et al. , 2008). Asimismo, se ha demostrado que el tono y los
valor es de a* en mangos son parámetros útiles para obtener
infor mación rápida sobr e su contenido de carotenoides
(Or nelas-Paz, Y ahia y Gardea, 2008; V ásquez-Caicedo et al. ,
2005). Por otr o lado, en un estudio en el que se analizaron
diversos tipos de pan y de variedades de trigo durum y triticale,
se obtuvier on altas correlaciones entr e b * y los niveles de
133
6. A plicAción de lAs medidAs de espectrometríA visible
y de color Al Análisis de cArotenoides en Alimentos
tanto con sus pr opiedades químicas como físicas y concluyen,
entr e otras cosas, que otros componentes del músculo distintos
de los lípidos (especialmente agua y pr oteínas) deben tenerse
en cuenta, junto con el contenido de car otenoides, para
explicar las difer encias de color en el conjunto de muestras
estudiadas.
color y los niveles de car otenoides (Hatlen, Jobling y Bjerkeng,
1998). Los autor es observaron que el color de los peces puede
verse afectado por factor es como las condiciones de cría, el
origen genético y el estado r eproductivo. Por otra parte, en
una inter esante discusión proponen como hipótesis que las
difer encias en el color de los filetes podrían estar relacionadas
f igura 5. Estructuras
químicas de cantaxantina
y astaxantina.
cantaxantina
astaxantina
HO
O
OH
O
O
O
134
6. A plicAción de lAs medidAs de espectrometríA visible
y de color Al Análisis de cArotenoides en Alimentos
actividad antioxidante de estos compuestos, hay que adver tir
que los mecanismos subyacentes no están totalmente
dilucidados. Por su naturaleza lipofílica los car otenoides se
encuentran en ambientes lípidicos, como las membranas
celular es, donde pueden interaccionar con diversos electrófilos
según su estructura química y su orientación (W oodall, Britton
y Jackson, 1997; W oodall et al. , 1997). Asimismo, estudios
r ecientes apuntan a que la actividad antioxidante in vivo de los
car otenoides o sus metabolitos también puede deberse a la
inducción de pr ocesos mediados por enzimas s (Ben Dor et al. ,
2005; Lian y W ang, 2008).
La utilidad de la infor mación de color para hacer una
estimación de la hipotética actividad como vitamina A de
diversos alimentos, como zumos de naranja (Meléndez-
Mar tínez, V icario y Heredia, 2003, Meléndez-Martínez et al. ,
2007), cer eales (Humphries, Graham y Mares, 2004), mangos
(V ásquez-Caicedo et al. , 2005) y albaricoques (Ruiz et al. ,
2005; Ruiz et al. , 2008) ha sido pr opuesta por varios autores.
Por otr o lado, en un estudio preliminar en el que se evaluó la
capacidad antioxidante de extractos lipofílicos de tomate fr ente
al catión radical ABTS, se ha constatado que los valor es TEAC
están corr elacionados con las coordenadas de color L*, a*, b*
y L*, C* ab , h ab (R = 0.839 y 0.838, r espectivamente) (Stinco et
al. , 2010).
Utlidad de los parámetros de color para
estimar la potencial actividad de los carotenoides
De los estudios mencionados, se concluye que es posible
deter minar los niveles de car otenoides y pigmentos, en
general, a par tir de los datos de espectr ometría visible y de
color . Dado que algunos carotenoides (unos 60 de los 700
descritos hasta ahora) pr esentan actividad como vitamina A y
se ha demostrado que muchos tienen actividad antioxidante
in vitr o , es razonable pensar que las medidas de color en
alimentos que contienen car otenoides podrían utilizarse
también para evaluar de for ma rápida tanto la hipotética
actividad vitamínica como la capacidad antioxidante.
Sin embargo, en este punto es conveniente hacer hincapié
en el hecho de que, obviamente, estos valor es (ya sean
equivalentes de actividad de r etinol, unidades inter nacionales,
capacidad antioxidante en equivalentes de T rolox, etc.) no
son extrapolables a condiciones in vivo . En este sentido, es
impor tante considerar que la actividad biológica depende de
muchos factor es, como la biodisponibilidad y la bioconversión,
que a su vez dependen de muchos factor es (matriz del
alimento, interacciones, estado nutricional y de salud,
envejecimiento, variabilidad interindividual, etc.) (Faulks y
Southon, 2005; Y eum y Russell, 2002). En lo refer ente a la
135
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REFERENCIAS
144
7. A nálisis sensoriAl de color
color per mitidas (Gould y Gould, 1988). Por otr o lado, la
cuantificación de colorantes r equiere habitualmente técnicas
complejas o instrumental específico y costoso, no siempr e
disponible en pequeñas y medianas empr esas. Éste podría ser
fácilmente sustituible por un panel de jueces entr enados en la
evaluación del atributo color (Durán, 1971).
r elación entre color
y otros a tributos sensoriales
Al per cibir el color de un alimento, el consumidor , de manera
espontánea, lo r elaciona con otras características —grado
de madur ez de frutas, propor ción o calidad de la fruta en una
bebida, fr escura de la car ne, tipo o calidad del vino, etc.— y
basta su primera r eacción en lo que deduce de esta relación
(Durán y Costell, 1999). El color es un atributo tan impor tante
en la mayoría de los alimentos que no solamente influye en el
primer juicio del consumidor sino también pr ovee infor mación
sensorial que le per mite interaccionar con el gusto, el olfato
y la textura para deter minar su aceptabilidad total (Dubose,
Car dello y Maller , 1980).
Este fenómeno psicológico se manifiesta, sobr e todo, en la
per cepción del gusto. Los resultados obtenidos por difer entes
autor es en cuanto al efecto del color sobre el gusto son
contradictorios, en par te debido a que las investigaciones se
r ealizaron unas veces en sistemas modelo y otras en alimentos
r eales, generalmente bebidas de frutas a las que se han
añadido colorantes. En la mayoría de los casos la atención se
ha centrado sobr e el efecto del color en la identificación o en
la intensidad del sabor típico de la fruta en estudio (Dubose,
Car dello y Maller , 1980; Johnson et al. 1982; Stillman, 1993).
y otr os factores ambientales, modifican la sensación que
sobr e el observador produce un determinado color , por lo
que es necesario el entr enamiento de los evaluadores y la
estandarización de las condiciones de medida.
d) La capacidad para detectar difer encias entre los color es
es limitada; debido a cómo funciona nuestr o sistema visual,
tr es factores afectan nuestra capacidad de distinguir los
color es entre sí: i) palidez: cuanto más pálidos son los color es
(menos saturados), más difíciles son de distinguir , ii) el tamaño
del objeto: los color es de los objetos más pequeños o más
delgados son más difíciles de distinguir y iii) la separación: en
los objetos más separados es más difícil distinguir sus color es,
especialmente si la separación es lo suficientemente grande
como para r equerir el movimiento del ojo entre los objetos.
T odo esto apunta claramente a la necesidad de disponer de
métodos objetivos y pr ecisos que per mitan cuantificar los
color es para definirlos, interpretarlos y compararlos entr e
sí. Lamentablemente, estos métodos no son totalmente
r epresentativos de la apr eciación visual que r ealiza el
consumidor . Por muy sofisticado que sea un colorímetro, no
llega a alcanzar la capacidad integradora y analizadora del
cer ebro humano. La heter ogeneidad del color de la mayoría
de los alimentos, apr eciables por un observador en for ma
instantánea y completa, difícilmente se puede r epresentar por
una medida instrumental o por una medida química. Ambos
pr ocedimientos, subjetivo y objetivo, son incompletos y el
método a elegir dependerá del alimento, de acuer do con la
finalidad específica de la medida (Durán, 1979).
Para el elaborador de alimentos, el grado de variación
aceptado en este atributo estaría limitado por un criterio
de calidad que establece las tolerancias de la variación de
145
7. A nálisis sensoriAl de color
(medida de la intensidad luminosa por unidad de ár ea) debería
ser apr oximadamente 100 cd/m 2 (cd: candela, unidad básica
de intensidad luminosa del Sistema Inter nacional) y no debería
disminuir en ninguna zona de visión por debajo de 15 cd/m 2 .
En muchos laboratorios sensoriales se utilizan cabinas
por tátiles para la evaluación de color es, equipadas con
iluminantes adecuados de for ma que la luz pr ocedente de esa
fuente se pr oyecte ver ticalmente sobre la muestra y se observe
con un ángulo de 45º (Fer nández-V ázquez et al. , 2013; T árrega
y Costell, 2007).
Requisitos de iluminación
La luz con que vemos los alimentos es fundamental para
la evaluación de su color . Se pueden encontrar muchos
tipos de iluminaciones que operan a través de una amplia
gama de intensidades. Para obtener r esultados confiables y
r eproducibles en las evaluaciones, es esencial una fuente de
luz apr opiada y niveles de intensidad adecuados.
En el ár ea general, se recomienda utilizar luces incandescentes
para pr oporcionar una iluminación uniforme y libre de sombras,
con luminancia similar o ligeramente inferior a la de las cabinas
de evaluación. Dentr o de una cabina sensorial se debe evitar
la r eflexión especular de la fuente (cuando los ángulos de
incidencia y de r eflexión son aproximadamente los mismos),
lo que se logra con una fuente de luz ver tical sobr e el objeto
y donde la visualización se pr oduzca a aproximadamente 45
grados r especto a la muestra (ISO, 1999; Hutchings, 2002).
Para iluminar las muestras a evaluar se debería usar luz
unifor me difusa, lo que se logra con los siguientes tipos de
iluminación: a) una fuente ar tificial de luz que r epresente la luz
Otr os trabajos publicados confir man el impor tante papel del
color en el r econocimiento de un gusto y en la percepción
de su intensidad. En este sentido, algunos estudios r evelaron
que el color de bebidas cítricas, en general, está r elacionado
con la per cepción de sabor , dulzor y otras características
vinculadas con la calidad de estos pr oductos (T epper , 1993).
Consumidor es uruguayos relacionar on el color amarillo de
muestras de aceite de oliva con el gusto suave, mientras
que los aceites de color más ver de, fueron descritos como
sabr osos, aromáticos, con gusto fuerte y con sabor a hierba
(Gámbar o et al. 2014).
e V aluación del color de alimentos
Requisitos físicos
Existen dir ectrices detalladas en distintas nor mas para el
diseño general de los laboratorios de evaluación sensorial
(ASTM, 1986; ISO 8589, 1988). Una de las r ecomendaciones
más impor tantes es que toda ár ea de evaluación, como
cabinas sensoriales y salas de r euniones (para entrenamiento
y discusión de r esultados), deberían propor cionar un ambiente
cómodo, neutral, sin distracciones. No debe haber objetos
brillantes o de color en los alr ededores que puedan generar
distracciones; hasta se sugier e cubrir las ropas de color es
brillantes o muy intensos con batas de laboratorio blancas o
grises.
En par ticular , para el análisis sensorial de color , la norma
ISO 11037 (1999) especifica que las par edes, tanto del lugar
de evaluación como de las cabinas individuales, deberían
estar pintadas de un color neutr o (blanco, gris, etc.), con una
r eflectancia de 0.3 a 0.5. La luminancia óptima de las paredes
146
7. A nálisis sensoriAl de color
distinguir pequeñas difer encias de los colores ver de, amarillo y
r ojo (T orricella, Zamora y Pulido, 1989). La prueba consiste en
par tir de soluciones madr es concentradas de tres colorantes:
amaranto (E-123), tar tracina (E-102) y ver de sólido (E-143).
Estas soluciones madr e se obtienen disolviendo 1.0 g de cada
colorante en 100 mL de agua destilada. Las soluciones para
la prueba se pr eparan a par tir de una alícuota de la solución
madr e, la que se diluye a 100 mL con agua destilada, de
acuer do con la tabla 1.
del día pr omedio, como el iluminante D65 de la CIE (2007) y
b) el cuadrante nor te de cielo como una fuente natural de luz
difusa (ISO, 1999).
f ormación de un P anel
de jueces sensoriales
Selección de candidatos
Con el fin de seleccionar a los candidatos para for mar un panel
de jueces sensoriales que evalúen color se deben seguir los
lineamientos de la nor ma ISO 11037 (1999). La deter minación
de la visión nor mal de los candidatos se puede r ealizar por
medio del Far nswor th-Munsell 100 Hue T est, lo que también
per mite examinar la capacidad de discriminación visual de
los candidatos (Far nswor th, 1957). La visión nor mal también
se puede verificar usando tablas policr omáticas como las de
Ishihara, Stilling, Rjabkin o V elhagen (ISO, 1999). Se deben
identificar y eliminar del panel los candidatos con visión de
color anómala.
Con excepción de estos métodos nor malizados y aunque la
evaluación del color se incluye en muchos estudios sensoriales
(Calvo, Salvador y Fiszman, 2001; Frata, V alim y Monteir o,
2006; Poelman y Delahunty , 2011), hay muy poca infor mación
sobr e pruebas sensoriales que se puedan llevar a cabo para
seleccionar y entr enar a los integrantes de un panel de jueces
sensoriales para este tipo de evaluación.
Una alter nativa de bajo costo para el Far nswor th-Munsell 100
Hue T est es el test de sensibilidad de la vista desarr ollado por
el Instituto de Investigaciones para la Industria Alimenticia de
Cuba, cuyo fin es deter minar la aptitud de un candidato para
t abla 1. Preparación de soluciones para la prueba
de sensibilidad de la vista
Númer o de solución V olumen de la alícuota (mL)
1 0.10
2 0.20
3 0.26
4 0.33
5 0.43
6 0.55
7 0.70
8 0.90
9 1.49
10 1.92
Fuente: Datos de T orricella, Zamora y Pulido (1989).
Las 30 soluciones (10 de cada color) se vier ten en tubos de
ensayo codificados con númer os aleatorios de tres cifras, de
for ma que el líquido tenga la misma altura en todos los tubos.
Se les entr egan a los candidatos los 30 tubos mezclados
aleatoriamente y se les da, en primer lugar , la tarea de
separarlos según el color . Posterior mente, deben ordenar
147
7. A nálisis sensoriAl de color
a r epetir preparando las soluciones de cada uno de los tr es
colorantes en una base de yogur natural bebible y utilizando
la misma metodología y criterio para r echazar a los candidatos.
Con base en este trabajo, Fer nández-V ázquez et al. (2013)
seleccionar on a un grupo de individuos para evaluar el color
de zumos de naranja de la siguiente manera: se pr epararon
soluciones de color naranja utilizando dos colorantes
alimentarios (r ojo y amarillo) mezclados en diferentes
pr oporciones: a) 500 de colorante r ojo y 12.000 μL/L de
colorante amarillo para las soluciones más amarillas, b) 1250
de colorante r ojo y 12 000 μL/L de colorante amarillo para las
soluciones naranjas y c) 3 000 de colorante r ojo y 12 000 μL/L
de colorante amarillo para las soluciones más r ojas. De cada
mezcla de colorantes se pr epararon 10 soluciones acuosas
al 100, 78, 47, 36, 29, 22, 17, 14, 10 y 5%. Se colocar on
75 mL de cada una de estas soluciones en botellas de plástico
transpar ente codificadas con números aleatorios de dos
dígitos.
Las sesiones de evaluación se organizar on de la siguiente
manera: en la primera etapa, se entr egaron a los candidatos
tr es muestras correspondientes al mismo nivel de dilución de
cada mezcla de colorantes y se les pidió que las or denaran
de las más amarillas a las más r ojas (en total 10 evaluaciones).
En la segunda etapa, se entr egaron a los candidatos las 10
diluciones de cada mezcla de colorantes por separado y se
les pidió que las or denaran de acuerdo con la intensidad
cr eciente. Para seleccionar a los evaluadores, los criterios
utilizados fuer on: a) rechazar a aquellos que no pudier on llevar
a cabo la clasificación de los tubos en los tr es grupos de tonos
y b) r echazar a aquellos candidatos cuyos coeficientes de
corr elación de Spear man ( ρ ) para la ordenación de alguno de
los tr es tonos fuera no significativo (p>0.05) (O’Mahony , 1986).
los 10 tubos de ensayo de cada color de menor a mayor
intensidad. La prueba se debe r ealizar con los tubos sobre un
fondo blanco y con iluminación adecuada. Para ser apr obados,
los candidatos deberán identificar , sin error , los colores ver de
amarillo y r ojo. Para evaluar el ordenamiento, se otorga un
punto por cada r espuesta correcta; los candidatos deben
alcanzar un mínimo de 25 puntos para ser considerados aptos
(T orricela, Zamora y Pulido, 1989).
Con base en la prueba de T orricela, Zamora y Pulido (1989),
Gámbar o, Giménez y Burgueño, (2001) propusier on una prueba
específica para seleccionar panelistas para la evaluación
del color r ojo en yogur de frutilla o fresa, que se puede
r ealizar a continuación de las pruebas mencionadas antes.
Ésta consiste en la pr eparación de tres soluciones acuosas
usando tr es diferentes colorantes r ojos: r ojo ponceau 4R (E-
124), eritr osina (E-127) y rojo carmín (E-120). El objetivo de
la prueba es deter minar la habilidad de los candidatos para
discriminar entr e diferencias de tono e intensidades en color
r ojo. Se preparan 10 soluciones acuosas de cada colorante
con 10, 20, 26, 33, 43, 55, 70, 90, 49 y 192 mg/L (30 en total).
Las soluciones se colocan en tubos de ensayo codificados
con númer os aleatorios de tres cifras. Se les entr egan a los
candidatos los 30 tubos mezclados aleatoriamente y se les da,
en primer lugar , la tarea de separarlos según el tono de color
r ojo. Posterior mente, deben ordenar los 10 tubos de ensayo de
menor a mayor intensidad. La prueba se debe r ealizar en una
cabina con buena iluminación y fondo blanco. Para seleccionar
a los candidatos, se usan los siguientes criterios: a) r echazo de
aquellos candidatos que no separan corr ectamente los tubos en
los tr es tonos de color rojo, b) r echazo de aquellos candidatos
cuyo coeficiente de corr elación de Spear man ( ρ ) para la
or denación de alguno de los tres tonos no es significativo
(p>0.05) (O’Mahony , 1986). Esta misma prueba se puede volver
148
7. A nálisis sensoriAl de color
Se cita a los jueces sensoriales a tr es sesiones de trabajo, las
que deben estar separadas entr e sí por lo menos por dos horas,
para evitar la fatiga de los evaluador es. En la primera sesión se
entr ega a los jueces sensoriales seis muestras (las A y B por
duplicado y las C y D) para que evalúen la intensidad del color
con una escala no estructurada de 10 cm con los extr emos
nada-mucho, siguiendo el diseño que se observa en la tabla 13.
T odos los jueces sensoriales r eciben las muestras en el mismo
or den en cada sesión. Es impor tante presentar las muestras
en for ma monádica (o sea en for ma individual) y r etirar la
muestra anterior antes de entr egar la siguiente. En la segunda
sesión se entr egan para su evaluación con la misma escala las
muestras A y B (por duplicado) y las E y F . En la ter cera sesión
se entr egan las muestras A y B (por duplicado) y las G y H,
siempr e siguiendo el diseño de la tabla 13.
Esta for ma de pr esentar las muestras per mite el entrenamiento
de los jueces en la cuantificación de la intensidad de color r ojo
y per mite deter minar la r eproducibilidad del juicio individual
de cada juez (en la misma sesión y en sesiones difer entes)
La sensibilidad a las difer encias de color de alimentos también
se puede deter minar usando otr os alimentos, en función del
objetivo del pr oyecto. Por ejemplo, cuando la calidad de un
pr oducto par ticular depende del amarronamiento, se puede
seleccionar a los panelistas pidiéndoles que or denen soluciones
de caramelo o leche tratada tér micamente (Jellinek, 1985).
Entrenamiento
Aunque la evaluación del color se incluye en muchos estudios
sensoriales hay muy pocos estudios que infor men sobr e
cómo capacitar especialmente a los panelistas para hacer la
evaluación visual de los alimentos.
Gámbar o, Giménez y Burgueño, (2001), en el mismo estudio
sobr e evaluación sensorial de color rojo en yogur de frutilla,
pr opusieron la siguiente metodología de entr enamiento:
se pr eparan ocho soluciones de colorante rojo ponceau
4R (E-124) utilizando yogur natural bebible como base; las
concentraciones utilizadas se indican en la tabla 2.
t abla 2. Muestras para el entrenamiento de los jueces sensoriales en color rojo de yogur de frutilla
t abla 3. Muestras y orden de presentación de las mismas en cada sesión de entrenamiento.
Muestra A B C D E F G H
Concentración (mg/L) 10.2 43.0 2.0 90.0 26.0 70.0 55.0 5.0
sesión Muestras y orden de pr esentación
1 A C B D A B
2 B A E F A B
3 A B G H B A
149
7. A nálisis sensoriAl de color
pr esentación a cada juez fue aleatorio. Sobre los r esultados
obtenidos se r ealizó un análisis de varianza de tres factor es
(juez, muestra y r epetición) para las dos muestras comerciales
y un análisis de varianza de dos factor es (juez y muestra) para
estas dos muestras y todas las diluciones (O’Mahony , 1986).
Según los r esultados obtenidos, los evaluadores con varianza
más alta y mayor dispersión de juicio fuer on retirar on del panel.
c onclusiones
La per cepción humana del color tiene puntos fuer tes y
limitaciones y , si bien existen hoy métodos objetivos y precisos
para cuantificar , definir , interpr etar y comparar entr e sí los
color es, estos métodos no son totalmente repr esentativos de la
apr eciación visual que realiza el ser humano.
Por otr o lado, un panel de jueces entrenados en la evaluación
del atributo color es una herramienta económica y sencilla
de obtener (aunque costosa en tiempo y mano de obra),
que podría constituirse en una alter nativa para las pequeñas
y medianas empr esas que no siempre tienen disponibles
instrumentos para la medición y el contr ol de calidad del color .
En ese caso, una adecuada selección y for mación de los
panelistas es esencial para un desempeño eficaz y eficiente
del panel.
y la homogeneidad de juicios del panel. Para eso se r ealiza
un análisis de varianza para los juicios obtenidos para las
muestras A y B utilizando juez, muestra, sesión, r epetición y sus
interacciones como factor es de variación. Este análisis per mite
identificar a los jueces con mayor varianza y mayor dispersión
en sus juicios. El trabajo se puede r epetir utilizando otros
colorantes, hasta lograr un panel consistente en sus juicios.
Fer nández-V ázquez et al. (2013), en el mismo estudio
sobr e evaluación sensorial de color de zumo de naranja,
utilizar on escalas no estructuradas de 10 cm de longitud
para entr enar a los jueces en la evaluación de tonalidad
(extr emos amarillento-rojizo) e intensidad de color (extr emos
bajo a alto). Seleccionar on muestras para abarcar la gama de
intensidad de color y el matiz en zumo de naranja comer cial.
Para eso utilizar on dos muestras comerciales de zumo de
naranja y seis muestras pr eparadas a par tir de diluciones
de una de las muestras comer ciales (6, 10, 30, 50, 60 y
80% r espectivamente). Estas muestras fueron evaluadas en
sesiones de quince minutos de duración. Al final de cada
sesión se r ealizó una reunión de tr einta minutos del líder con
todos los miembr os del grupo para unificar los criterios de
evaluación. En cada sesión, los evaluador es evaluaron las
muestras comer ciales por duplicado y un par de las muestras
diluidas. Las muestras evaluadas en cada sesión fuer on
las mismas para todos los evaluador es, pero el or den de
150
7. A nálisis sensoriAl de color
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8. a nálisis sensorial de color
Ana Martínez Vázquez
e stra tegias Comput aCionales
p ara ev aluar meCanismos
de aCCión antirradiCal de
Carotenoides
i ntroducción
Química computacional. Una descripción práctica
La química es el estudio de las transfor maciones de la materia. La computación es la
herramienta que utilizamos para hacer química a través de modelos matemáticos. Así, lo
que nos distingue a los que hacemos química computacional no es lo que estudiamos
sino las herramientas que utilizamos para nuestra investigación. Al principio, cuando
los or denadores o computadoras eran rudimentarias y solamente sumaban y r estaban,
no había for ma de hacer química computacional, por que para eso necesitamos realizar
muchas operaciones matemáticas y no éramos capaces de hacerlo en un tiempo
razonable. Cuando la tecnología mejor ó y con los ordenador es se pudier on hacer
otras operaciones, se comenzar on a estudiar los átomos. Así, los primeros cálculos
los hicier on los físicos y se refirier on al estudio del átomo de hidr ógeno y del átomo de
helio. Después, con el avance de la tecnología se pudier on estudiar átomos y moléculas
de mayor tamaño, y hoy podemos investigar incluso sistemas como las pr oteínas.
C apítulo 8
256
13. B iosíntesis de carotenoides en azafrán
nuevo alelo de CsCCD1b , designado CsCCD2 . Esta nueva
dioxigenasa, al igual que CsCCD1b, se expresa en los
estadios iniciales del estigma (Rubio et al. , 2008). CsCCD1b y
CsCCD2 muestran 97% de identidad a nivel de su secuencia
de aminoácidos (figura 5). A pesar de este elevado grado
de similitud, CsCCD1b corta en las posiciones 9,10;9’,10’
del β -caroteno (Rubio et al. , 2008), mientras que CsCCD2
no reconoce como sustrato el β -caroteno, sólo reconoce la
zeaxantina y la corta en las posiciones 7,8;7’,8’, y también
reconoce a la luteína como sustrato (frusciante et al. , 2014). La
secuencia de aminoácidos de CsCCD2 no parece presentar
una señal clara de localización en plastidios, al igual que
CsCCD1b; sin embargo, su actuación sobre carotenoides
sugiere su presencia en estos suborgánulos, como es el caso
de CCD4 y de NCED. Será necesario realizar experimentos de
localización para determinar dónde se encuentra la enzima.
El análisis del transcriptoma también ha permitido identificar
nueve posibles aldehído deshidrogenasas implicadas en la
transformación de crocetindial en crocetina. La caracterización
de esta enzima está en marcha y pronto podremos conocer las
enzimas implicadas en la ruta completa de la biosíntesis de la
crocetina en C. sativus .
c onclusiones
Las principales enzimas implicadas en la biosíntesis de
apocarotenoides y compuestos relacionados tan característicos
de esta planta y responsables de las propiedades
organolépticas de la especia de mayor valor económico
conocida actualmente se han caracterizado recientemente. La
identificación y la regulación de estas enzimas las convierten
en claras candidatas en aproximaciones biotecnológicas
vitro la crocetina y la crocina, denominada UGTCs2 (Moraga et
al. , 2004) (figura 6). Esta enzima es capaz de añadir hasta 12
moléculas de glucosa sobre una molécula de crocetina, y se
han identificado crocinas con hasta 10 moléculas de glucosa
en otras especies de Crocus (Rubio-Moraga et al. , 2013). El
patrón de expresión del gen que codifica para esta enzima en
el estigma de C. sativus es similar al patrón de acumulación de
crocinas.
Se desconoce por el momento la enzima implicada en la
formación de picrocrocina, y también aquellas UGT que
glucosilan otros derivados de carotenoides minoritarios
presentes en el estigma de azafrán. Entre ellos se encuentran
un éster de monogentiobiosa, relacionado estructuralmente
con la crocina, que podría formase a partir del corte de la
zeaxantina o del β -caroteno en las posiciones 7,8 y 13,14
(Straubingerr et al. , 1998); la β -D-glucopiranosido (4R)-4-
hidroxi-3,5,5-termetilciclohex-2-enona, la (4S)-4-hidroxi-
3,5,5-termetilciclohex-2-enona, y la (4S)-4-hidroximetil-3,5,5-
termetilciclohex-2-enona, junto con otros siete compuestos
relacionados con otros identificados previamente en otras
especies vegetales (Straubingerr et al. , 1998).
l as resPuest as del transcriPt oma
Con el objetivo de identificar las enzimas clave en la biosíntesis
de la crocetina en C. sativus , se procedió a la elaboración
de un transcriptoma de los distintos estadios de desarrollo
del estigma de azafrán, perfectamente caracterizados en
cuanto a la acumulación de los distintos carotenoides y
compuestos derivados (Moraga et al. , 2009). A partir de este
análisis, además de los ya identificados CsCCD1a , CsCCD4a ,
CsCCD4b , se aislaron dos nuevos alelos de CsCCD4 y un
257
13. B iosíntesis de carotenoides en azafrán
AGRADECIMIENT OS
para la modificación en distintas especies vegetales del
contenido de carotenoides y derivados que, debido a sus
efectos benéficos sobre la salud, contribuyen a incrementar el
valor nutricional de los alimentos derivados de plantas que los
contienen.
258
13. B iosíntesis de carotenoides en azafrán
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REFERENCIAS
260
14. a V ances biotecnológicos P ara Potenciar la Producción de carotenoides
de B ixa orellana ( acHiote ) P ara su uso y aProVecHamiento agroindustrial
Renata Rivera-Madrid, Gregorio Godoy-Hernández, Mar garita Aguilar -
Espinosa, Y air Cárdenas-Conejo, Luz Elena Garza-Caligaris, Eugenia
Lugo-Cervantes
a v anCes bioteCnológiCos p ara
potenCiar la produCCión de
Carotenoides de B ixa orellana
( aChiote ) p ara su uso y
aproveChamient o agroindustrial
i ntroducción
En la industria alimenticia, los colorantes artificiales se utilizaron durante muchos años
para reemplazar a los colorantes naturales. Debido a su estabilidad a temperaturas
elevadas, los diversos lotes de productos procesados presentan mayor uniformidad
en comparación con los colorantes naturales, que pueden modificarse durante el
procesamiento de los alimentos. Sin embargo, el número de colorantes artificiales para
alimentos se ha reducido drásticamente como resultado de los estudios toxicológicos y
las legislaciones más estrictas en los países industrializados. Los consumidores también
prefieren los colorantes naturales a los artificiales por considerarlos más seguros, de
manera que el interés en la bixina (derivada de B. orellana ) se ha incrementado y se
comercializa en grandes cantidades en todo el mundo (Spears, 1988).
Bixa orellana es una especie perenne nativa de la región neotropical. Comúnmente
se conoce como achiote; otros nombres que recibe son anato, uruku y uñañe (Arce,
C apítulo 14
261
14. A v Ances biotecnológicos p ArA potenciAr lA producción de cArotenoides
de B ixa orellana ( Achiote ) p ArA su uso y AprovechAmiento AgroindustriAl
1999). Tiene interés agroindustrial por su alto contenido de
carotenoides y sus derivados, como la bixina. Este pigmento,
de distintas tonalidades de rojo, naranja, y amarillo, carece de
toxicidad y su poder colorante es alto. Se utiliza como colorante
en muy diversos productos alimenticios, como lácteos,
panadería, aceites vegetales y bebidas, entre otros.
La demanda del achiote como colorante comercial va en
aumento en el mercado mundial y hoy se prefiere su uso
con respecto a otros colorantes sintéticos de características
similares presentes en el mercado (León, 1987). Su uso en
alimentos procesados ha sido aprobado sin restricciones tanto
en la Unión Europea como en Estados Unidos.
Se calcula una producción mundial de semillas de achiote de
10 mil toneladas anuales (Leal y Clavijo, 2010), de las cuales
dos terceras partes se comercializan como semillas y el resto
como pigmento. América Latina produce 60% del achiote del
mundo, seguida por África (27%) y Asia (12%). En México
la producción total entre 2000 y 2014 fue en promedio de
576 toneladas, con una tendencia a la baja (Sinarefi, 2014),
y la producción por hectárea fue de 0.96 ton/ha, insuficiente
para cubrir la demanda nacional. Los precios de las semillas
de achiote dependen del contenido del pigmento; para la
exportación, este contenido debe ser mayor de 2.7 por ciento.
A la fecha son pocos los estudios científicos sobre este cultivo
a pesar de su importancia económica y biológica. Existe una
gran diversidad de morfotipos de achiote que varían en cuanto
a la producción de semilla y pigmento. Los productores de este
cultivo han desarrollado cierto tipo de selección de materiales
con características fenotípicas de interés agronómico, pero
no existen variedades certificadas. Estamos iniciando un
programa científico de mejoramiento genético del achiote,
aunque aún no se dispone de una caracterización completa de
los morfotipos que permita el registro de sus variedades.
Nuestro trabajo de investigación está enfocado a la
implementación de herramientas biotecnológicas para la
producción de achiote con mayores niveles de bixina y
en mejorar la comprensión de los procesos y mecanismos
moleculares de la biosíntesis de sus carotenoides. Esto
requiere obtener la secuenciación de transcriptomas y
genotecas de B. orellana. En colaboración con el grupo del
doctor Luca Comai de la Universidad de California, en Davis,
nos embarcamos en la tarea de iniciar la generación de
los primeros transcriptomas de B. orellana usando nuevas
tecnologías de secuenciación (Cárdenas-Conejo et al. ,
2015). Mediante análisis bioinformático se podrán identificar
y aislar los genes que nos permitan comprender mejor los
mecanismos moleculares de la carotenogénesis y obtener
los genes candidatos que favorecen o limitan la síntesis de la
bixina y de otros carotenoides, con el fin de optimizar la mejora
genética de este cultivo. Al mismo tiempo, se desea mejorar
262
14. A v Ances biotecnológicos p ArA potenciAr lA producción de cArotenoides
de B ixa orellana ( Achiote ) p ArA su uso y AprovechAmiento AgroindustriAl
la ruptura oxidativa de carotenoides; la ruptura puede ocurrir
al azar a través de la fotoxidación o la co-oxidación de la
lipoxigenasa (Walter, Floss y Strack, 2010). También se ha
propuesto, la ruptura enzimática de los carotenoides a través
de carotenoide dioxigenasas (CCD) específicas (Vogel et al. ,
2008; Walter, Floss y Strack, 2010). En algunos casos, los
apocarotenoides se derivan de la partición enzimática del
licopeno (Bouvier, Dogbo y Camara, 2003; Rodríguez-Ávila et
al. , 2011), como la bixina en la planta de anato o B. orellana.
La bixina presenta dos configuraciones estereoquímicas:
cis ( Z ) de color naranja e insoluble en aceite vegetal y trans
(todo- E ) de color rojo y soluble en aceite (Francis, 1987).
En condiciones normales, en los extractos predominan los
isómeros Z de bixina, conocidos también como a -bixina
(Tong, 1984), y corresponde a 80% de los carotenoides
totales presentes en las semillas (Preston y Rickard, 1980;
Rivera-Madrid et al. , 2006). En solucion el isómero Z de bixina
calentado en aceite a 70°C para quitar el pericarpio y vuelto
a calentar a 130°C a vacío pasa a la configuracion todo-E,
más estable (Mckeown y Mark, 1962; Francis, 1987); sus
isómeros tienen un máxima absorción a 500 nm y 470 nm en
cloroformo (McKeown y Mark, 1962). Su punto de fusión es de
189.5 °C-198.5 °C, y el coeficiente de absorción para la bixina
pura es: E 1% (470) = 2.826 cm en CHCl 3 /10 mg (Belmino dos
Santos, 2007). Los pigmentos en las semillas de B. orellana
pueden extraerse mediante procesos mecánicos a través
de la molienda de las semillas y por métodos físico-químicos
usando disolventes o enzimas (Mercadante et al. , 1996).
La extracción mediante disolventes puede ser efectuada
usando tres métodos básicos: a) la extracción alcalina (con
soluciones de NaOH o KOH), la cual da como resultado la
conversión de la bixina en norbixina (tanto isómeros Z como
todo- E ), soluble en agua y con peso molecular de 380.5 g/
la micropropagación mediante metodologías in vitro que
reduzcan el tiempo del ciclo de vida de esta planta, así como
propagar las plantas élite. El objetivo de nuestro programa de
mejoramiento genético es ofrecer plantas de achiote con alto
contenido de bixina y con frutos indehiscentes (Rivera-Madrid
et al. , 2006).
Actualmente también evaluamos la actividad antitumoral
y antioxidante de las proteínas de almacenamiento de las
semillas de Bixa orellana L. para obtener péptidos bioactivos y
estudiar su actividad citotóxica y mitogénica.
Estas investigaciones contribuirán a aumentar la producción de
achiote y de bixina para responder a la demanda de colorante
a escala nacional e internacional.
l a bixina y otros carotenoides
en B ixa orellana
Propiedades generales de la bixina
La bixina es el principal pigmento rojo-naranja presente en el
arilo o cubierta de las semillas del achiote (McKeown y Mark,
1962; Rivera-Madrid et al. , 2006). Es un apocarotenoide de
25 átomos de carbono con 9 dobles enlaces conjugados; su
fórmula molecular empírica es C 25 H 30 O 4, y su nombre químico
metil hidrógeno (9ʼZ)-6,6ʼ-diapocaroteno-6,6ʼ-dioato éster
(Preston y Rickard, 1980), con peso molecular de 394.5 g/
mol (Francis, 1987). Presenta un grupo carboxílico libre y
otro esterificado, los cuales le confieren funciones como
ácido orgánico, y proporcionan solubilidad y estabilidad a la
molécula. Está indexado con el número 75120 (OMS-FAO,
1976). Los apocarotenoides son un grupo de derivados de
263
14. A v Ances biotecnológicos p ArA potenciAr lA producción de cArotenoides
de B ixa orellana ( Achiote ) p ArA su uso y AprovechAmiento AgroindustriAl
tres genes en Bixa orellana que codifican las enzimas para
sintetizar bixina a partir de licopeno: licopeno dioxigenasa
(BoLCD), bixina aldehído deshidrogenasa (BoBADH) y
norbixina metiltransferasa (BonBMT). La mayoría de los
estudios relacionados con la síntesis de bixina y su regulación
se han hecho en semillas. Rodríguez-Ávila et al. (2011)
demostraron que la bixina se encuentra también en todos
los tejidos de la planta de B. orellana en estadios jóvenes y
adultos; Rodríguez-Ávila et al. (2011a) también plantearon
la posible participación de otras enzimas CCD que se
encargan de realizar cortes oxidativos en el licopeno y que
están implicadas en la producción de bixina en el achiote.
Sin embargo, Rivera-Madrid et al. (2013) demostraron que la
producción de bixina puede tener lugar aun en ausencia o
escasa acumulación de licopeno, pues la biosíntesis de este
pigmento puede tomar una ruta alternativa con ayuda de otros
precursores y otras enzimas de la familia de las CCD.
Otros apocarotenoides en Bixa or ellana
Se han descubierto otros apocarotenoides en la cubierta de la
semilla de B. orellana , como refieren Mercadante et al. (1996),
quienes aislaron el apocaroteno metil (9ʼZ)-apo-6ʼ-licopenoato.
Algo más tarde, Mercadante, Steck y Pfander (1997) también
aislaron trazas de otros cinco apocarotenos de la cubierta de la
semilla de B. orellana , y establecieron además sus estructuras
químicas; dos de ellos resultaron ser nuevos apocarotenoides:
metil (7Z,9Z,9ʼZ)-apo-6ʼ-licopenoato; metil ( 9Z )-apo-8ʼ-
licopenoato y metil (todo- E )-apo-8ʼ-licopenoato. Los otros dos:
(todo- E )- 8ʼ-apo- β -caroteno-8ʼ-oato y el metil (todo- E )-apo-
6ʼ-licopenoato, no habían sido encontrados antes en achiote.
Mercadante, Steck y Pfander (1999) también aislaron otros tres
nuevos apocarotenoides en B. orellana L., el 6-geranilgeranil
8-metil-6,8ʼ-diapocaroteno-6,8ʼdioato, el 6ʼ-geranilgeranil
mol (Francis, 1987); b) la extracción con aceites comestibles
de soja (soya) o maíz (Freund, Washam y Maggion, 1988)
es el método más empleado a escala industrial (Figueiredo,
Oliveira y Queiroz, 2000), y c) la extracción con disolventes
orgánicos (cloroformo, acetona, acetato de etilo, metanol, éter
etílico, etanol anhidro, n-hexano, propilen glicol); con este
método, las concentraciones de la bixina extraída y de los otros
pigmentos presentes varían en relación con el disolvente usado
(Belmino dos Santos, 2007). La estabilidad química de la bixina
y otros pigmentos de las semillas se ve afectada por la luz,
temperaturas altas (Bittencourt et al. , 2005), oxígeno y cambios
de pH (Bittencourt et al. , 2005; Belmino dos Santos, 2007);
no obstante es bastante resistente a ácidos, alcoholes y a la
acción microbiana (Leal y Michelangeli, 2010).
Síntesis de bixina
Jako et al. (2002) y Bouvier, Dogbo y Camara (2003)
establecieron la ruta biosíntetica de bixina usando un sistema
de expresión heterólogo. En este estudio se identificaron
264
14. A v Ances biotecnológicos p ArA potenciAr lA producción de cArotenoides
de B ixa orellana ( Achiote ) p ArA su uso y AprovechAmiento AgroindustriAl
Usos como colorante
en la industria alimenticia
El extracto, obtenido de la semilla de B. orellana se conoce
también como anato, se considera uno de los principales
colorantes naturales y no parece tener ningún efecto tóxico
en el ser humano. Su uso en alimentos procesados ha sido
aprobado sin restricciones en la Unión Europea y en Estados
Unidos. Es uno de los colorantes naturales más utilizados en
la industria alimenticia. Este pigmento, al que se asocia el
código E160b, se emplea en sustitución del amarillo 5 OMS/
FAO, 1976. Se usa en productos lácteos, bebidas, mayonesas,
pastelería, pescados y sazonadores, entre otros. A partir de
la semilla de B. orellana se obtiene tanto la bixina, colorante
liposoluble de color rojo a anaranjado, como la norbixina,
colorante hidrosoluble color amarillo. Ambos pigmentos
representan más de 80% de todos los carotenoides presentes
en la semilla (McKeown, 1961). A partir de ellos se obtienen
sal de norbixina y diversos productos liposolubles de la
degradación térmica que tienen un color amarillento estable;
éstos se utilizan fundamentalmente para la coloración de
pastas y quesos. Una limitación para el uso de carotenoides
como pigmentos es su baja solubilidad en agua; sin embargo,
es posible aumentar esta propiedad utilizando emulsificantes,
como los polisorbatos y el glicol propilénico, entre otros. El
anato tiene la capacidad de cambiar tanto su coloración de
amarillo a rojo como su solubilidad; por eso este pigmento es
muy utilizado y representa un gran potencial para la industria
alimenticia, que demanda cada vez más pigmentos naturales.
Aplicaciones como ingrediente
beneficioso para la salud
Los carotenoides se consideran compuestos beneficiosos
para la salud, como ya se ha comentado en el capítulo 1,
6ʼ-metil (9 Z )-6,6ʼ-diapocaroteno-6,6ʼ-dioato y el 6-geranilgeranil
6ʼ-metil-6,6ʼdiapocaroteno-6-6ʼ-dioato.
Además de la bixina y la norbixina, actualmente se han aislado
más de dos docenas de sustancias de las semillas de B.
orellana L. Entre estos compuestos están isobixin, a -caroteno,
β -caroteno, criptoxantina, luteína, zeaxantina, orellina (color
amarillo) aislados por McKeown (1961) de extractos obtenidos
con cloroformo. En extractos acuosos alcalinos de Na + o K + ,
Mercadante (2001), Taylor (2002) y Oliveira (2005) aislaron
los compuestos Z -norbixin y (todo- E )-norbixin, bixeina, bixol,
crocetina, ácido salicílico, treonina, triptófano y fenilalanina.
u sos y aPlicaciones
La B. orellana se ha utilizado desde épocas precolombinas
con diversos fines: alimenticios, medicinales, colorante de
alimentos, cerámica y pieles, y como ornamento. Su uso y
cultivo se extiende desde Paraguay hasta México (Bouvier
et al ., 2010). Bouvier et al 2003. Es de origen americano y
fue llevada a diversas colonias durante los siglos xVi y xVii.
Actualmente se cultiva en india, Sri Lanka y Filipinas en Asia, y
en Costa de Marfil, Angola y Kenia en África.
En la mayoría de los países productores representa una fuente
de ingresos para pequeños agricultores que tienen la planta
cerca de sus plantíos o en sus huertos. En términos generales,
los pequeños productores surten la demanda local. Sólo
tres países exportan el pigmento en volúmenes importantes:
Brasil (el mayor exportador), Perú y Kenia. Los principales
consumidores del pigmento son india, Japón, Turquía, Rusia,
Argentina, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, donde
se utiliza fundamentalmente como colorante de alimentos.
265
14. A v Ances biotecnológicos p ArA potenciAr lA producción de cArotenoides
de B ixa orellana ( Achiote ) p ArA su uso y AprovechAmiento AgroindustriAl
también se usa como estimulante, diurético, afrodisíaco,
laxante y cicatrizante. Juárez, Morales y Chacón (1998)
señalan en particular que las hojas y raíces destacan por su
aplicación como cataplasmas, y en tratamientos asmáticos
y bucofaríngeos, así como en la prevención de la caída del
cabello.
Otros usos
El achiote es ampliamente utilizado en la comida tradicional
de algunos países como México, Guatemala, Costa Rica y
Perú. En México se utiliza en la península de Yucatán, Chiapas
y Tabasco para elaborar bebidas y platillos típicos, como
cochinita pibil, relleno negro, tamales y la bebida tascalate,
entre muchos otros (Arce 1991; Godoy-Hernández, 2000). En
Bolivia se prepara el majadito (arroz al que se le incorpora el
pigmento), en Venezuela se consumen “bollos” o bolitas de
masa con achiote rellenas de carne, en Nicaragua se preparan
nacatamales y en Ecuador, carne colorada. Muchos guisos de
la comida típica de los países latinoamericanos incorporan el
pigmento de B. orellana , sea como colorante, o mezclado con
especias para dar sabor a muchos platillos típicos.
Otro uso importante del achiote es en la elaboración de
alimentos para aves de corral, pues aumenta el contenido
de carotenoides de los huevos y mejora el color de la yema.
Al igual que otros carotenoides, el pigmento de achiote se
emplea en cosméticos, como barras de labios, productos para
el cuidado de la piel y el cabello, jabones y productos para
pintar el cuerpo ( body paint ). Algunas etnias de Brasil, como
los yawanawas, usan este tinte para la decoración corporal y
del rostro. En este mismo país, otro grupo indígena incorpora el
pigmento en la cerámica.
En menor medida se utiliza en peletería y textiles; también se
de ahí que algunos de ellos (como licopeno, β -caroteno,
cantaxantina, luteína, zeaxantina y astaxantina) se usen
en este contexto como ingredientes en diversos productos
alimenticios para humanos y piensos (Del Campo, García-
González y Guerrero, 2007; Fassett y Coombes, 2011). La
bixina es un apocarotenoide con nueve dobles enlaces
conjugados que, al igual que otros carotenoides, podría
actuar como antioxidante y proporcionar beneficios para la
salud. En contraste con la diversidad de usos medicinales
en la farmacopea popular, como se comenta en la sección
siguiente, existe muy poca investigación científica sobre los
carotenoides típicos del achiote. Cáceres et al. (1995) y Otero
et al. (2000) encontraron que la evidencia experimental es
negativa en el caso de la diabetes y parcialmente positiva
para los otros casos. En células de E coli se observó un efecto
protector contra mutaciones inducidas por luz ultravioleta
cuando el medio contenía norbixina. Asimismo Junior et al.
(2005) observaron un efecto inhibidor de la oxidación por H 2 O 2
in vitro . En experimentos en animales Chin e ima-Nirwana
(2014) documentaron efectos en la recalcificación de huesos.
Considerando estas evidencias, puede afirmarse que el estudio
de los efectos beneficiosos de bixina y norbixina aparece como
un campo importante de investigación para el futuro en el
contexto de la alimentación funcional.
Usos medicinales del achiote
El achiote también forma parte del acervo de plantas
medicinales precolombinas. Las diversas culturas, antes
y después de la conquista, han utilizado las plantas de B.
orellana por sus propiedades curativas. Popularmente se le
atribuyen propiedades contra enfermedades como la diabetes,
infecciones microbianas, mordidas de serpientes, disentería,
diarrea, amigdalitis y dolores pectorales. Juárez, Morales y
Chacón (1998) y Pérez, Cuen y Becerra (2003) refieren que
272
14. A v Ances biotecnológicos p ArA potenciAr lA producción de cArotenoides
de B ixa orellana ( Achiote ) p ArA su uso y AprovechAmiento AgroindustriAl
publicaron el primer trabajo de embriogénesis somática indirecta
a partir de anteras; Parimalan et al. (2011a) lo hicieron a partir de
hipocotilos; Paiva Neto et al. (2003a) y Parimalan et al. (2011a)
realizaron embriogénesis somática directa a partir de embriones
somáticos inmaduros.
En los trabajos del grupo de investigación del doctor Godoy-
Hernández, el medio de cultivo empleado es el medio Phillips y
Collins (PC-L2), mientras que en otros grupos, los medios más
comúnmente empleados han sido el Murashige y Skoog (MS) y/o
en combinación con el Gamborg (B5) y el Nitsch y Nitsch (NN).
T ransformación genética
A pesar del éxito de la propagación in vitro de morfotipos
de achiote, ya sea vía organogénesis o embriogénesis, para
establecer plantaciones comerciales de achiote, los morfotipos
con los más altos contenidos de bixina en sus semillas
presentan el fenómeno de dehiscencia de sus frutos, lo que
representa pérdidas en la colecta anual de las semillas. Por tal
motivo, el grupo de trabajo del doctor Godoy-Hernández optó
por el establecimiento de protocolos de regeneración in vitro
(Zaldívar-Cruz, 2004; Canul-Canché, 2004) para emplearlos en
el establecimiento de un protocolo de transformación genética
estable del achiote, con la finalidad de transformar morfotipos
de frutos indehiscentes con genes de la ruta de biosíntesis de
los isoprenoides plastídicos, para favorecer la producción de
bixina en los morfotipos con frutos indehiscentes.
El primer trabajo de transformación de B. orellana , vía
Agrobacterium tumefaciens , lo reportaron Zaldívar-Cruz et al.
(2003), con la transformación transitoria de hipocotilos con el
gen reportero GUS con los vectores pBi.121 y pCAMBiA 2301;
sin embargo, Zaldívar-Cruz (2004) indica que no se logró la
Hernández optó por establecer cultivos de raíces normales.
Estos cultivos producían un 0.005% de bixina, un valor similar
al detectado en los explantos originales de raíz con un 0.004%
de bixina. Aunque los cultivos de órganos producen mejores
contenidos de bixina que los callos y suspensiones celulares,
el cultivo de raíces normales produce aproximadamente 200
veces menos bixina que la que está presente en las semillas
del morfotipo criolla de achiote (1.07%) (Galaz-Ávalos, 1993),
por lo que tampoco son un modelo útil para la producción de
bixina in vitro. En un trabajo más reciente, Mahendranath et al.
(2011) proponen al cultivo de raíces normales con un contenido
de bixina de 0.346% como una opción alternativa para la
producción de bixina durante todo el año.
Morfogénesis
En virtud de que los cultivos de callos, suspensiones celulares o
raíces normales de achiote producen bixina a concentraciones
inferiores a las presentes en las semillas, el grupo de
investigación de Godoy-Hernández reportó el establecimiento
de protocolos de regeneración a partir de diversos explantes
de hipocótilo (Zaldívar-Cruz, 2004; Canul-Canché, 2004;
Rodríguez-Vera, 2012; Mian-Mian, 2014); mientras que Canul-
Canché (2004) y Rodríguez-Vera (2012) partieron de raíces para
micropropagar los morfotipos más sobresalientes en cuanto al
contenido de bixina en sus semillas, con el fin de establecer
plantaciones comerciales de morfotipos con altos contenidos
de este pigmento. En la actualidad, D’Souza y Sharon (2001)
y Parimalan, Giridhar y Ravishankar (2011) han mostrado la
morfogénesis de achiote vía organogénesis a partir de ápices
meristemáticos; Paiva Neto et al. (2003) en hipocotilos; Parimalan
et al. (2007) en cotiledones; Joseph, Siril y Nair (2011) y Siril y
Joseph (2013) en explantos nodales y Ferreira da Cruz et al.
(2014) en raíces. Michelangeli de Clavijo, Artioli y Medina (2002)
273
14. A v Ances biotecnológicos p ArA potenciAr lA producción de cArotenoides
de B ixa orellana ( Achiote ) p ArA su uso y AprovechAmiento AgroindustriAl
con potenciales marcadores moleculares que diferencian
el color de la flor, el fruto y el contenido de bixina (proyecto
en curso). Este resultado abre las perspectivas para hacer
genómica comparativa que nos permita encontrar más
marcadores que diferencien características agronómicas de
interés y nos sirvan como marcadores asistidos de selección
(MAS) para esta planta leñosa que da su primera floración
tres o cuatro años después de su germinación. Fin al men te, l os
estudios están dirigidos a la obtención de mayores rendimientos
en pigmentos y mayor diversificación de estos compuestos,
que poseen alta variación en los colores de sus diferentes
morfotipos. Esta característica es muy importante pues de ella
depende el valor agregado de la bixina.
A nivel de la carotenogenesis el achiote es la única especie
que produce el pigmento bixina en cantidades elevadas.
La bixina es un derivado de los productos de la ruta de
carotenoides y nuestro reto está enfocado a la producción
de plantas de achiote con mayor cantidad de pigmento así
como promover la síntesis de otros apocarotenoides con
color como la orellina, de color amarillo. Al mismo tiempo, se
está trabajando en la micropropagación de B. orellana para
multiplicar de manera eficiente los materiales más productores
de bixina u otro pigmento en particular.
Por último, en colaboración con la doctora Lugo del CiATJ,
(Coronado-Cáceres et al. , 2013), hemos comenzado a
explorar las semillas de achiote como alimento funcional, ya
que las semillas de achiote de alguna forma se consumen
en su totalidad en la preparación de platillos. Los resultados
preliminares indican que las semillas podrían poseer
cualidades antioxidantes y antitumorales. Es necesario estudiar
esto con más detalle y con mayor rigor.
obtención de brotes transgénicos a GUS a partir de dicho
explante. Recientemente, Parimalan et al. (2011a) muestran la
regeneración de brotes transgénicos al gen reportero GUS a
partir de embriones somáticos con el vector pCAMBiA 1305.2
vía A. tumefaciens ; Zhai et al. (2014) obtuvieron raíces peludas
de B. orellana vía Agrobacterium rhizogenes . Sin embargo, no
se ha informado sobre su transformación con genes de la ruta
de los isoprenoides plastídicos.
Puesto que únicamente se han publicado dos trabajos sobre
la transformación genética estable de B. orellana con A.
tumefaciens (Parimalan et al. , 2011a) y A. rhizogenes (Zhai et
al. , 2014), se puede considerar que el achiote es una especie
recalcitrante a la transformación genética. Por lo que habría
que detectar genotipos susceptibles a la transformación
genética estable, ya que ello podría ser la limitante en
su transformación con genes de la ruta de isoprenoides
plastídicos.
P ersPectiV as
El achiote es un cultivo promisorio por el alto contenido de
pigmentos que produce. Nuestro grupo de investigación
ha generado resultados interesantes que permitirán
avanzar más rápido en su mejora genética, así como en
su micropropagación in vitro ; ambos aspectos son de
vital importancia para este cultivo. También se cuenta
con la caracterización de los morfotipos y con un banco
de germoplasma de accesiones con variación de las
características morfológicas incluyendo variación en contenido
de carotenoides y bixina (Valdez-Ojeda et al ., 2008; Aguilar-
Espinosa, Rivera-Madrid y Lizama-Rivero, 2012). A nivel
molecular, principalmente en la variación genética, contamos
274
14. A v Ances biotecnológicos p ArA potenciAr lA producción de cArotenoides
de B ixa orellana ( Achiote ) p ArA su uso y AprovechAmiento AgroindustriAl
AGRADECIMIENT OS
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REFERENCIAS
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15. b iosÍntesis de carotenoides en Hongos
Javier Ávalos y M. Carmen Limón
b iosíntesis
de Carotenoides
en hongos
i ntroducción
Los hongos son organismos no fotosintéticos que forman un reino dentro de los
eucariotas y que poseen una enorme versatilidad metabólica y capacidad de
adaptación a ambientes ecológicos muy diversos. En muchos casos, su metabolismo
incluye la capacidad de sintetizar carotenoides, objeto de este capítulo. Los hongos
se dividen en varios grupos taxonómicos, entre los que figuran los ascomicetos, que
deben su nombre a la formación de ascas, los basidiomicetos, que forman basidios,
y los zigomicetos, que forman zigosporas. Con independencia del grupo taxonómico,
los hongos pueden desarrollarse formando filamentos (hongos filamentosos) o células
individuales (levaduras). Por sus facilidades de cultivo y manipulación en el laboratorio,
los investigadores prefieren estudiar algunos hongos. Además, la diversidad de su
metabolismo hace de ellos organismos de gran interés biotecnológico; algunas especies
se han empleado como modelos de investigación en la síntesis de carotenoides.
C apítulo 15
281
15. B iosíntesis de carotenoides en hongos
La síntesis de carotenoides en hongos se produce a partir del
pirofosfato de geranilgeraniol (GGPP). El GGPP se sintetiza
tras cuatro pasos consecutivos de condensación a partir de
un precursor de cinco átomos de carbono, el pirofosfato de
isopentenilo (iPP). Este compuesto se sintetiza en diferentes
organismos mediante dos rutas biosintéticas diferentes. La
primera deriva del hidroximetilglutaril coenzima A (HMG-CoA)
a través del mevalonato, y la segunda, de la condensación de
la hydroxietil-tiamina y el gliceraldehído 3-fosfato, con la D-1-
deoxixilulosa 1-fosfato como intermediario (Rohmer et al. , 1993).
En los casos investigados, la síntesis de carotenoides en los
hongos ocurre a través de la ruta del mevalonato.
Todos los carotenoides tienen su origen en el fitoeno, un
carotenoide incoloro de 40 átomos de carbono que se sintetiza
por condensación de dos unidades de GGPP a través de un
intermediario en conformación cis (figura 1). La introducción
de dobles enlaces conjugados a esta molécula aporta a los
subsiguientes carotenoides la capacidad de absorber luz
visible, dándoles las características pigmentaciones amarilla,
anaranjada o rojiza. La ruta difiere después en distintos hongos
en función de las modificaciones químicas que se introducen,
que normalmente incluyen la ciclación de uno o los dos
extremos de la cadena lineal (anillos ε o β ) o la introducción de
grupos oxigenados.
Aunque la capacidad de producir carotenoides es una
característica frecuente en los hongos, no todos poseen
esta ruta biosintética. Algunas especies muy empleadas en
investigación, como Aspergillus nidulans o Saccharomyces
cerevisae , carecen de los genes para esta ruta. En este capítulo
se resume el conocimiento sobre los carotenoides producidos
por hongos, prestando especial atención a aquellos en los que
se ha profundizado más a nivel bioquímico y genético.
f igura 1. Biosíntesis del β -caroteno en hongos. La flecha discontinua
resume los cuatro pasos consecutivos de desaturación, cuyos intermediarios
son el fitoflueno, el z -caroteno y el neurosporeno (no mostrados).
288
15. B iosíntesis de carotenoides en hongos
En algunos casos la fotoinducción se ha estudiado con gran
detalle. En P. blakesleeanus , la fotorrespuesta se limita a una
etapa concreta del desarrollo, antes de la formación de los
esporangióforos, estructuras en las que se desarrollan las
esporas asexuales (Bejarano et al. , 1991). En esta fase del
desarrollo, la aplicación de distintos flujos de luz al mismo
tiempo permitió detectar dos niveles de sensibilidad, con
distintos umbrales y rangos de respuesta. Una exposición
a luz muy débil produce una pequeña estimulación que se
satura a flujos mayores, hasta alcanzar un umbral capaz de
producir una respuesta mucho más fuerte. Se ha encontrado
también una respuesta bifásica al flujo luminoso en N. crassa
(Schrott, 1980). La fotoinducción es particularmente eficaz en
este hongo, capaz de producir un incremento sensible de la
carotenogénesis después de sólo un minuto de exposición a
la luz (Zalokar, 1955) o incluso menos (Rau, Lindemann y Rau-
Hund, 1968), alcanzando su valor máximo aproximadamente
6-8 horas después del estímulo. Sin embargo, una vez
disparada la respuesta a un pulso de luz, el hongo es
insensible temporalmente a un segundo pulso (Schrott, 1981),
indicando un bloqueo temporal del sistema de fotorrecepción.
La respuesta es menos eficaz en Fusarium aquaeductuum
(Bindl, Lang y Rau, 1970) y F. fujikuroi (Ávalos y Schrott,
1990), y en estos casos es necesario al menos una hora de
iluminación para una respuesta detectable.
En los casos investigados, la inducción mediante la luz tiene
lugar a nivel de transcripción de los genes estructurales. En
los hongos mucorales, el incremento es particularmente fuerte
en M. circinelloides , y es suficiente un pulso de 10 minutos
de luz azul para que los niveles de ARNm de los genes carB
y carRA aumenten hasta 300 veces (Velayos et al. , 2000;
2000a), mientras que el incremento no es tan acusado en P.
blakesleeanus (Ruiz-Hidalgo et al. , 1997; Blasco et al. , 2001;
r egulación de la sÍntesis
de carotenoides en Hongos
Debido al interés en las aplicaciones de los carotenoides y al
uso de algunos hongos para su producción biotecnológica, la
regulación de su síntesis ha recibido especial atención en estos
organismos. En función de las especies, la síntesis se estimula
mediante la luz o por algunas condiciones adversas de cultivo,
como la escasez de nutrientes o el estrés oxidativo. En algunos
casos se conocen los mecanismos de regulación asociados
a determinadas etapas del desarrollo o del ciclo de vida. La
existencia de proteínas reguladoras específicas se evidencia
debido a la existencia de mutantes regulatorios, algunos de los
cuales se han estudiados con especial detalle. Se describen a
continuación los principales aspectos de los mecanismos de
regulación.
Estimulación mediante la luz
La inducción por luz es un carácter frecuente en los hongos
productores de carotenoides (Ávalos, Bejarano y Cerdá-Olmedo,
1993). Entre los casos mejor conocidos figuran la fotoinducción
de la síntesis de β -caroteno en P. blakesleeanus (Bejarano et al. ,
1991), M. circinelloides (Navarro, Sandmann y Torres-Martínez,
1995; Velayos et al. , 1997) y A. giganteus (El-Jack, Mackenzie y
Bramley, 1988) junto con la de neurosporaxantina en N. crassa
(Ávalos y Corrochano, 2013) y en distintas especies de Fusarium
(Ávalos y Estrada, 2010). También se ha descrito fotoinducción
de la síntesis de astaxantina en mutantes de X. dendrorhous
(Meyer y Du Preez, 1994). Sin embargo, la inducción por luz no
es una regla general. Así, por ejemplo, la síntesis de β -caroteno
no aumenta significativamente en B. trispora (Sutter, 1970) o
en U. maydis (Estrada et al. , 2010) cuando se cultivan bajo
iluminación continua.
289
15. B iosíntesis de carotenoides en hongos
contenido en carotenoides de sus mutantes en condiciones de
iluminación.
Los niveles de ARNm de los genes carRA, carB
(Linnemannstöns et al. , 2002; Prado et al. , 2004) y carT
(Prado-Cabrero et al. , 2007) de F. fujikuroi manifiestan una
fotorregulación similar a la de sus ortólogos al-1 , al-2 y cao-
2 en N. crassa . Sin embargo, los del gen carD , ortólogo de
ylo-1 , no están influidos por la luz de forma significativa (Díaz-
Sánchez et al. , 2011). Una fotoinducción similar de carRA y
carB se ha descrito en Fusarium oxysporum (Rodríguez-Ortiz
et al. , 2012) y en Fusarium verticillioides (Ádám et al. , 2011).
La regulación por luz se ha estudiado también para los genes
de la síntesis de GGPP, un sustrato que no es exclusivo de
la síntesis de carotenoides. Los niveles de ARNm de estos
genes son fotoinducibles en N. crassa, al-3, (Nelson et al. ,
1989; Baima, Macino y Morelli, 1991), y M. circinelloides, carG
(Velayos et al. , 2003), pero no en F. fujikuroi, ggs1 (Mende,
Homann y Tudzynski, 1997). En este último hongo hay un
segundo gen presuntamente implicado en la síntesis de GGPP
en la ruta biosintética de giberelinas, ggs2 (Tudzynski, 2005),
pero no se ha estudiado su posible regulación mediante la luz.
Fotorreceptores responsables
de la inducción mediante la luz
Uno de los aspectos de mayor interés en los estudios
de la regulación mediante luz es la identificación de los
fotorreceptores responsables. El espectro de acción de la
fotorrespuesta se ha determinado para F. aquaeductuum (Rau,
1967), N. crassa (De Fabo, Harding y Shropshire, 1976) y para
los dos niveles de sensibilidad de P. blakesleeanus (Bejarano et
al. , 1991). Los espectros obtenidos son comparables, teniendo
en cuenta las diferencias experimentales, y compatibles con
Almeida y Cerdá-Olmedo, 2008). Un estudio más detallado en
este hongo mostró dos picos en la cinética de fotoinducción,
uno en los primeros dos minutos y otro a los 20 minutos, y
detectó la unión de un posible complejo inhibidor a la doble
región promotora carB/carRA (Sanz et al. , 2010). Los ARNm de
los genes carRA y carB también aumentan tras la exposición
a la luz en B. trispora , a pesar de que sus cultivos con luz
continua no acumulan más carotenoides que los incubados
en la oscuridad (Quiles-Rosillo et al ., 2005). Esta discrepancia
parece deberse a la transitoriedad de la fotorrespuesta, un
fenómeno conocido como fotoadaptación, observado también
en otros hongos, que permite la atenuación de la expresión de
los genes de la carotenogénesis tras exposiciones prolongadas
a la luz. Sin embargo, la iluminación de micelio de B. trispora
previamente incubado en la oscuridad produce un aumento
significativo en el contenido de carotenoides (Quiles-Rosillo
et al ., 2005), lo que obliga a reconsiderar su supuesta falta de
fotoinducción.
En los ascomicetos se han descrito también fotorrespuestas
similares para los genes de la carotenogénesis. En N. crassa,
los niveles de ARNm de los genes al-1 (Schmidhauser et al. ,
1990), al-2 (Schmidhauser et al. , 1994) y cao-2 (Saelices et
al. , 2007) aumentan enormemente al exponer el hongo a la
luz, pero no se ha detectado fotoinducción para el último gen
de la ruta, ylo-1 (Estrada et al. , 2008b). Como en los hongos
mucorales, el aumento es transitorio, ya que disminuye a
niveles casi basales unas horas después del estímulo. El
mecanismo molecular de la fotoadaptación se ha estudiado en
especial detalle en este hongo (He y Liu, 2005), donde implica
cambios en la actividad de su complejo fotorreceptor WC. En
el proceso participan otras proteínas reguladoras, y tiene un
papel importante la flavoproteína ViViD (VVD) (Shrode et al. ,
2001; Schwerdtfeger y Linden, 2003), llamada así por el mayor
290
15. B iosíntesis de carotenoides en hongos
la inducción por luz de la carotenogénesis, y los dobles
mutantes madA madB están más fuertemente afectados en la
fotorrespuesta (Jayaram, Leutwiler y Delbrück, 1980; López-
Díaz y Cerdá-Olmedo, 1980). La disponibilidad de la secuencia
del genoma permitió identificar los genes responsables: madA
resultó ser homólogo de wc-1 (idnurm et al. , 2006) y madB de
su correspondiente pareja wc-2 , una conclusión apoyada por la
capacidad de las proteínas MadA y MadB para interaccionar y
formar un complejo (Sanz et al. , 2009). El análisis del genoma
de P. blakesleeanus reveló la existencia de cinco genes
para otras dos proteínas del tipo WC-1, que se denominaron
WcoA y WcoB, y para otras tres proteínas de tipo WC-2, que
se denominaron WctB, WctC y WctD (Corrochano y Garre,
2010). La existencia de esta variedad permitiría múltiples
combinaciones en la formación de complejos WC, aunque
hasta ahora sólo se ha demostrado la formación del complejo
MadA-MadB (Sanz et al. , 2009). La regulación mediante luz
puede implicar la participación de otras proteínas, como indica
la identificación de otros mutantes con menor sensibilidad a
la luz, como los afectados en los genes picA, picB (López-
Díaz y Cerdá-Olmedo, 1980) y pimA (Flores Cerdá-Olmedo
y Corrochano, 1998), cuyos productos no han sido aún
identificados.
M. circinelloides posee un juego similar de genes wc
(Corrochano y Garre, 2010). En este caso, la disponibilidad
de herramientas de transformación permitió su mutagénesis
dirigida, y por lo tanto el estudio de sus funciones. Así, los
mutantes nulos de mcwc-1c (ortólogo de wcoA ) carecen de
fotoinducción de la síntesis de β -caroteno, y los de mcwc-
1a (ortólogo de madA ) están específicamente afectados en
la respuesta a la luz del desarrollo de los esporangióforos,
mientras que los mutantes de mcwc-1b (ortólogo de wcoB )
carecen de fenotipo detectable (Silva, Torres-Martínez y
la participación de una flavina como pigmento responsable
de la absorción de luz. La mediación de una flavina quedó en
evidencia en N. crassa por la menor fotoinducción observada
en mutantes con un contenido reducido de este compuesto
(Paietta y Sargent, 1981) y por la no recuperación de la
respuesta por adición de análogos de la riboflavina (Paietta y
Sargent, 1983).
El primer fotorreceptor se identificó en N. crassa , donde la
respuesta es mediada por el complejo “white collar” (WC).
El nombre proviene del fenotipo de sus mutantes, que en
los cultivos en tubos de agar muestran un anillo blanco de
micelio en la base debido a la ausencia de fotoinducción de
la carotenogénesis, mientras que la masa de micelio aéreo es
de color anaranjado debido a la inducción de la síntesis de
carotenoides durante la conidiación. El complejo WC es un
heterodímero formado por dos proteínas, llamadas WC-1 y WC-
2, identificadas mediante el análisis de los mutantes afectados
en los correspondientes genes, wc-1 y wc-2 . Los estudios
moleculares mostraron que ambos mutantes habían perdido
la inducción por luz de la actividad biosintética del fitoeno
(Harding y Turner, 1981), así como la propia síntesis de los
carotenoides (Degli-innocenti y Russo, 1984) y la transcripción
de los genes estructurales (Saelices et al. , 2007). Cuando
detecta la luz, el complejo WC se une a los promotores de
los genes diana (He y Liu, 2005), habiéndose identificado en
algunos de ellos posibles elementos reguladores responsables
de dicha unión (Carattoli et al. , 1994). Dentro del complejo,
la función fotorreceptora la desempeña WC-1, que es la que
contiene el cromóforo de flavina.
Estudios posteriores en otros hongos han identificado sistemas
fotorreceptores similares. En P. blakesleeanus , los mutantes
regulatorios madA y madB muestran una disminución en
291
15. B iosíntesis de carotenoides en hongos
Mutantes superproductores de carotenoides
Los mutantes afectados en genes de reguladores positivos
de la carotenogénesis, como los fotorreceptores MadA y
MadB en P. blakesleeanus o WC-1 y WC-2 en N. crassa ,
presentan caídas en las cantidades de carotenoides en la luz.
La base molecular de otros mutantes con menores cantidades
de carotenos, como los del gen carC de P. blakesleeanus
(Revuelta y Eslava, 1983), u otros de B. trispora (Mehta y
Cerdá-Olmedo, 1995) o M. circinelloides (Navarro, Sandmann y
Torres-Martínez, 1995; Fraser et al. , 1996; Velayos et al. , 1997),
es desconocida. Sin embargo, debido a sus implicaciones
biotecnológicas, son de especial interés las mutaciones en
genes de reguladores negativos de la carotenogénesis, ya
que se espera que den lugar a incrementos en la producción
de carotenoides. Tales tipos de mutantes se han descrito en
distintos hongos. En P. blakesleeanus los análisis genéticos
de mutantes con un mayor contenido en β -caroteno en la
oscuridad los han distribuido en tres genes, carS (Murillo y
Cerdá-Olmedo, 1976), carD (Salgado, Bejarano y Cerdá-
Olmedo, 1989) y carF (Mehta et al. , 1997). Se han descrito
mutantes similares en B. trispora (Mehta y Cerdá-Olmedo,
1995; Mehta, Obraztsova y Cerdá-Olmedo, 2003) y M.
circinelloides (Navarro, Sandmann y Torres-Martínez, 1995;
Fraser et al. , 1996), pero el aumento en la producción respecto
a la estirpe silvestre es sólo de tres a cuatro veces, comparado
con las cien veces de diferencia que se llega a alcanzar
en algunos mutantes carS o carF en P. blakesleeanus . Los
mutantes carS de P. blakesleeanus están afectados en una
enzima que utiliza el β -caroteno para la síntesis de otros
compuestos no coloreados y no en una proteína reguladora.
Por ese mismo motivo, los mutantes de los genes carB o
del dominio ciclasa de carRA acumulan los sustratos de las
correspondientes enzimas (fitoeno y licopeno, respectivamente)
Garre, 2006). Sin embargo, aunque el mutante nulo de mcwc-
1a muestre fotoinducción de la carotenogénesis, la proteína
MCWC-1A participa en la inducción por luz del gen mcwc-1c ,
por lo cual la fotoinducción de la transcripción de los genes
estructurales carB y carRP baja considerablemente tanto en
los mutantes carentes de MCWC-1A como de MCWC-1C,
implicando a ambas proteínas en su mecanismo de regulación
por luz.
También se han encontrado diferencias en la función del
complejo WC en el género Fusarium , cuyos genomas
poseen un solo juego de genes de tipo wc-1 y wc-2 (Ávalos
y Estrada, 2010). Los mutantes de F. fujikuroi y F. oxysporum
carentes de proteína funcional WC-1 (llamadas WcoA y Wc1
respectivamente) muestran todavía un nivel significativo de
fotocarotenogénesis (Estrada y Ávalos, 2008; Ruiz-Roldán et
al. , 2008), sugiriendo la participación de al menos un segundo
fotorreceptor. En F. fujikuroi se han obtenido mutantes de otros
tres fotorreceptores, el criptocromo DASH CryD (Castrillo,
García-Martínez y Ávalos, 2013) y las rodopsinas CarO (Prado
et al. , 2004) y OpsA (Estrada y Ávalos, 2009), pero todos ellos
conservan la capacidad de fotoinducir la fotocarotenogénesis.
Sin embargo, los mutantes del gen de la adenilato ciclasa,
acyA , de F. fujikuroi (García-Martínez, Ádám y Ávalos, 2012) o
del gen MAT1-2-1 del locus sexual de F. verticillioides (Ádám
et al. , 2011), muestran niveles menores de fotoinducción, lo
que indica la existencia de una regulación más compleja que la
observada en N. crassa o en P. blakesleeanus . Datos recientes
de F. fujikuroi indican que WcoA juega un papel similar al de
WC-1 en N. crassa y que el criptocromo CryD es capaz de llevar
a cabo una fotoinducción por un mecanismo molecular que no
actúa a nivel de la transcripción (Castrillo y Ávalos, 2015).
292
15. B iosíntesis de carotenoides en hongos
crgA de M. circinelloides , los genes estructurales de la
carotenogénesis de F. fujikuroi y F. oxysporum son capaces
aun de responder a la luz en los mutantes carS (Prado-Cabrero
et al. , 2007a; Rodríguez-Ortiz et al. , 2012). El fenotipo carS
de ambas especies suele deberse a mutaciones en un gen
para una proteína de la familia RiNG Finger, emparentada
con CrgA y denominada CarS (Rodríguez-Ortiz et al ., 2012;
Rodríguez-Ortiz, Limón y Ávalos, 2013). El grado de similitud
de CarS con CrgA no es muy alto, pero cubre toda la proteína
y sus dominios principales, lo que sugiere un origen evolutivo
común. A pesar de su llamativo fenotipo, no se han descrito
mutantes carS en otras especies de Fusarium. En F. fujikuroi ,
los mutantes carS están también afectados en la producción
de otros metabolitos secundarios, como las giberelinas y
las bikaverinas, (Candau, Bejarano y Cerdá-Olmedo, 1991;
Rodríguez-Ortiz, Limón y Ávalos, 2009), pero no muestran
alteraciones en el desarrollo o en la esporulación.
En N. crassa no existen mutantes superproductores de
neurosporaxantina equiparables a los mutantes carS de
Fusarium , pero se han descrito mutantes con patrones
parcialmente desregulados en la oscuridad o en la luz. Los
mutantes ccb-1 y cbb-2 poseen niveles de carotenoides
ligeramente desregulados en la oscuridad, aunque no muestran
más cantidad de ARNm de los genes estructurales (Linden,
Rodríguez-Franco y Macino, 1997). De ellos, sólo ccb-2
acumula más cantidad de carotenoides también en la luz,
en este caso con un aumento apreciable de los niveles de
ARNm. Otros mutantes no muestran cambios en la oscuridad
pero producen más carotenoides en la luz. A esta clase
pertenecen los mutantes ovc (Harding et al. , 1984) y vvd , este
último ya mencionado por su participación en el mecanismo
de fotoadaptación. El mutante ovc es más complejo, ya que
presenta además alteraciones del desarrollo y en la sensibilidad
en cantidades muy superiores a las de β -caroteno en la estirpe
silvestre de la que proceden.
El primer gen implicado en la regulación de la síntesis de
carotenoides en los hongos, ajeno a la regulación por luz, fue
crgA de M. circinelloides (Navarro et al. , 2000), que codifica
una proteína de la familia “RiNG finger” con un dominio LON.
La pérdida de CrgA produce un incremento en los niveles de
ARNm de los genes estructurales carRA y carB , aunque siguen
conservando su respuesta a la luz (Navarro, Ruiz-Pérez y
Torres-Martínez, 2001; Lorca-Pascual et al. , 2004). De acuerdo
con las características de la proteína, se ha propuesto que
CrgA ejerce su función interaccionando con proteínas diana
y provocando su ubiquitinación, lo que puede conducir a su
degradación por el proteosoma (Lorca-Pascual et al. , 2004).
Además, se ha observado que CrgA inactiva a MCWC-1B por
proteólisis independiente de ubiquitinación (Silva et al. , 2008).
CrgA no es un regulador exclusivo de la carotenogénesis, ya
que afecta también a otros procesos, como el crecimiento
vegetativo y la esporulación (Quiles-Rosillo, Torres-Martínez
y Garre, 2003; Murcia-Flores et al. , 2007). Proteínas similares
a CrgA se encuentran en otros mucorales, como B. trispora
(Quiles-Rosillo et al. , 2005).
En F. fujikuroi y F. oxysporum se han descrito mutantes
superproductores de neurosporaxantina, genéricamente
llamados carS (Ávalos y Cerdá-Olmedo, 1987; Rodríguez-Ortiz
et al ., 2012). Los mutantes carS , que acumulan cantidades
elevadas de carotenoides con independencia de las
condiciones de cultivo, poseen niveles anormalmente altos de
los ARNm de los genes de la ruta (Prado et al. , 2004; Thewes
et al. , 2005; Prado-Cabrero et al. , 2007a), lo que se refleja en
una elevada actividad carotenogénica in vitro (Ávalos et al. ,
1988). De forma similar a como se observó para los mutantes
293
15. B iosíntesis de carotenoides en hongos
El retinol ejerce también un efecto activador (Choudhari,
Ananthanarayan y Singhal, 2008), aunque no es tan eficaz
como en P. blakesleeanus (Bejarano et al. , 1988), y los fenoles
carecen de efecto. Una búsqueda sistemática de activadores
de la carotenogénesis en B. trispora encontró un efecto
estimulador en la β -ionona así como en una gran diversidad de
compuestos químicos, entre los que figuran amidas, imidas,
lactamas, hidrazidas y derivados de las piradinas (Ninet,
Renaut y Tissier, 1969). Más recientemente, se han encontrado
también efectos inductores en el uso de surfactantes, como
el monolaureato de sorbitano (Choudhari, Ananthanarayan y
Singhal, 2008), el ácido araquidónico (Hu, Sun et al. , 2012) y el
fungicida quetoconazol (Dong et al. , 2008), cada uno de ellos
atribuible a distintos mecanismos de acción.
Un caso especialmente relevante de activación química de
la carotenogénesis es el llevado a cabo en los mucorales por
los ácidos trispóricos, hormonas sexuales sintetizadas tras la
interacción entre estirpes de sexo contrario (Sutter, Harrison
y Galasko, 1974; Sutter, 1987). En algunas especies, dichas
hormonas provocan una fuerte activación en la acumulación
de β -caroteno (Blakeslee, 1904). En P. blakesleeanus , los
cultivos conjuntos de dos estirpes de sexo opuesto (cultivos
“mixtos”) contienen cinco veces mas carotenoides que
los cultivos individuales (Govind y Cerdá-Olmedo, 1986),
un aumento debido a un mayor nivel de expresión de los
genes carRA y carB (Almeida y Cerdá-Olmedo, 2008), y al
consiguiente incremento en actividad enzimática (Salgado
et al. , 1991). La estimulación es producida también por la
adición de las hormonas o de moléculas análogas a éstas a
los cultivos individuales tanto de P. blakesleeanus (Govind y
Cerdá-Olmedo, 1986) como de otros mucorales (Sahadevan
et al. , 2013). En P. blakesleeanus la estimulación sexual de la
carotenogénesis en los cultivos mixtos es aún mayor en los
al estrés osmótico (Youssar et al. , 2005) y se debe a una
deleción que abarca una veintena de genes (Youssar y Ávalos,
2007). Entre ellos se encuentra el gen cut-1 , responsable de
las alteraciones adicionales e indirectamente también de la
superproducción de carotenoides. También se puede aumentar
la producción de carotenoides en Neurospora al mejorar la
provisión de sustrato mediante el incremento de la actividad
biosintética de mevalonato a partir del HMG-CoA (Wang y
Keasling, 2002), o sometiendo el hongo a estrés oxidativo.
Activación química de la carotenogénesis
En los hongos mucorales P. blakesleeanus y B. trispora,
la presencia de algunos compuestos químicos aumenta la
producción de la síntesis de β -caroteno. En el caso de P.
blakesleeanus hay al menos dos familias de compuestos
químicos inductores con distintos mecanismos de acción: los
retinoides y los fenoles (Bejarano et al. , 1988). Los retinoides,
como el retinol y la β -ionona (Eslava, Álvarez y Cerdá-
Olmedo, 1974), tienen en común la presencia de un anillo β
y pueden actuar compitiendo con el β -caroteno para unirse
a alguna enzima o proteína reguladora. Por otra parte, los
compuestos fenólicos poseen una eficacia muy variable y no
se ha identificado una característica química común que esté
ausente en los fenoles inactivos y que se pueda, por lo tanto,
asociar a su actividad (Cerdá-Olmedo y Hüttermann, 1986).
Los más eficientes son el veratrol y el ftalato de dimetilo, cuya
acción independiente de los retinoides se pone de manifiesto
por el efecto aditivo producido en presencia de ambos tipos de
activadores (Bejarano et al. , 1988).
Debido al uso biotecnológico de B. trispora para la producción
de carotenoides, la activación química de la carotenogénesis
ha recibido una atención muy considerable en esta especie.
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