Reflejos de la Segunda Sofística en los epigramas atribuidos a Luciano de Samósata
Abstract
La tradición textual nos ha legado un conjunto de sesenta y cuatro epigramas atribuidos a Luciano de Samósata. La mayoría de los estudios dedicados a los mismos se han enfocado en problemas textuales que obstaculizan la comprensión de los mismos en el conjunto de la obra del samosatense y contribuyen a su consideración como apócrifos o falsamente atribuidos. En este estudio dejamos de lado la discusión acerca de la autenticidad de los mismos y, en cambio, exploramos la posible recepción de ciertos recursos y topoi de la Segunda Sofística en este corpus atribuido a Luciano.
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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 41. Primer semestre de 2019. Pp. 257-271. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i41.12 Reflejos de la Segunda Sofística en los epigramas atribuidos a Luciano de Samósata Reflections of the Second Sophistic in the Epigrams Attributed to Lucian of Samosata Matías Sebastián Fernandez Robbio1 Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) Recibido: 15-02-19 Aprobado: 06-03-19 Resumen La tradición textual nos ha legado un conjunto de sesenta y cuatro epigramas atribuidos a Luciano de Samósata. La mayoría de los estudios dedicados a los mismos se han enfocado en problemas textuales que obstaculizan la comprensión de los mismos en el conjunto de la obra del samosatense y contribuyen a su consideración como apócrifos o falsamente atribuidos. En este estudio dejamos de lado la discusión acerca de la autenticidad de los mismos y, en cambio, exploramos la posible recepción de ciertos recursos y topoi de la Segunda Sofística en este corpus atribuido a Luciano. Palabras-clave: Segunda Sofística, Luciano de Samósata, epigrama, estilística. Abstract The Lucianic corpus includes, among other works, sixty four epigrams which previous studies, by focusing on their textual problems, have considered 1 ([email protected]). Profesor de Grado Universitario en Filosofía por la Universidad Nacional de Cuyo (Argentina) y Máster Universitario en el Mundo Clásico y su Proyección en la Cultura Occidental por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (España). Se encuentra finalizando su tesis de doctorado en letras en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) bajo la dirección de la Dra. Pilar Gómez Cardó de la Universidad de Barcelona (España).
258 Matías Sebastián Fernandez Robbio Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 41. Primer semestre de 2019. Pp. 257-271. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i41.12 as apocryphal or as non-Lucianic. This paper aims to trace the ‘Lucianic’ in these epigrams by detecting topoi and concepts of the Second Sophistic which are found elsewhere in Lucian’s works. Key-words: Second Sophistic, Lucian of Samosata, epigram, stylistics. 1. Introducción Este estudio parte de la hipótesis de que si los epigramas atribuidos a Luciano de Samósata forman parte del conjunto de la obra de este autor, considerado uno de los principales exponentes de la segunda sofística, entonces los rasgos estilísticos de esta corriente deberían verse reflejados en este corpus a pesar de pertenecer a un género literario no característico del autor ni de la corriente literaria a la que se vincula. Existen ciertos antecedentes de investigaciones análogas y parcialmente vinculadas al tema de este trabajo que hemos tenido en cuenta desde un punto de vista metodológico. Por un lado, Christoph Riedweg2 ha intentado encontrar reflejos de la teoría poética del período helenístico en el epigrama griego. Se trata de un estudio situado en la interfaz entre un género literario y la teoría poética de una época, particularmente la del floruit de ese mismo género3. Por el otro, Silvio Bär4 intentó ubicar y comprender las Posthoméricas de Quinto de Esmirna en el contexto de la segunda sofística. Bär parte del supuesto de que este texto no es característico del período y que, en consecuencia, su inclusión en estudios sobre la segunda sofística no es de por sí evidente5. Ambos estudios pueden parecer metodológicamente similares aunque su planteo es inverso. En el caso de Riedweg, la investigación busca confirmar por la vía positiva la hipótesis de que un corpus de textos pertenecientes a un género 2 Riedweg 1994. 3 El corpus de Riedweg se restringe a una selección de epigramas de Calímaco y Nosis. El crítico selecciona ideas precisas de la teoría poética del período helenístico y rastrea su aplicación o posibles referencias a las mismas en los textos del corpus que analiza. Según su análisis poetológico, la teoría poética helenística no se ve reflejada de forma general en la poesía de la época, y en particular en el género epigramático, aunque Riedweg señala ciertas diferencias en su grado de influencia entre los poetas generales y aquellos pertenecientes al círculo de poetas filólogos de Alejandría. 4 Bär 2010. 5 El análisis de Bär hace foco en el proemio interno de la obra (XII.306-313), la descripción del escudo de Aquiles (V.6-101), los discursos de dos mujeres troyanas (I.409-474) y la disputa entre Áyax y Odiseo por las armas de Aquiles (V.6-316), a la que le dedica un análisis más pormenorizado. Su punto de vista parte del supuesto de que las Posthoméricas de Quinto de Esmirna constituyen una respuesta tradicional a las tendencias innovadoras de la segunda sofística, entre las que incluye las referencias a la poesía homérica en las Historias verdaderas de Luciano. Según su interpretación poetológica, Bär concluye que una influencia de la segunda sofística se hace evidente en las Posthoméricas cuando el autor engaña al lector haciéndole creer que está leyendo al propio Homero, del mismo modo que Odiseo persuade a Tetis para quedarse con las armas de Aquiles que en realidad le correspondían a Áyax.
259 Reflejos de la segunda sofística en los epigramas atribuidos a Luciano de Samósata Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 41. Primer semestre de 2019. Pp. 257-271. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i41.12 literario cultivado especialmente en una época debería reflejar la teoría poética producida en la misma época. En el caso de Bär, en cambio, la investigación busca contrastar por la vía negativa la hipótesis de que un texto perteneciente a un género no característico de una época ni de una corriente puede igualmente verse influenciado por la corriente literaria imperante en la misma época. Por último, un estudio de Chris Baghos analiza la influencia estilística de la segunda sofística en las homilías exegéticas de Juan Crisóstomo6. Se trata de un estudio cuyo título se inspira en la tesis doctoral de Thomas E. Ameringer7. Mientras que Ameringer había intentado describir la influencia estilística de la segunda sofística en Juan Crisóstomo por medio de un análisis retórico del uso de ciertas figuras del discurso (figuras menores, “figuras gorgianas”, metáfora, comparación y écfrasis), Baghos apunta a describir la influencia estilística de la segunda sofística por medio de un análisis gramatical de ciertos fenómenos lingüísticos (pronombres enclíticos, ortografía ática, partículas, crasis y uso del optativo), aunque también se refiere al uso de la figura retórica del hipérbaton. En nuestro caso, hemos optado por rastrear la recepción de la segunda sofística en los epigramas de Luciano tomando como variable de análisis ciertos recursos y topoi comunes en las obras de esta época y de este autor. Consideramos que la contrastación de estos textos breves escritos en verso con obras sofísticas de mayor extensión escritas en prosa dificultaría la realización de análisis lingüísticos o retóricos concluyentes a causa de la inconmensurabilidad de tales corpora, aunque no desestimamos su valor ni su posibilidad a futuro. 2. Caracterización del corpus seleccionado 2.1. ¿Qué es la segunda sofística? La sofística, como disciplina diferenciada de la retórica y de la filosofía, no fue cultivada del mismo modo a lo largo de los siglos. Luciano de Samósata da fe de los límites imprecisos entre estas tres disciplinas al señalar que algunos llamaban sofista al rétor Gorgias (Macr. XXIII.1). Contra esta confusión se había alzado Alcidamante de Elea en el siglo IV a.C. al decir: Puesto que algunos de los llamados sofistas han descuidado saberes y aprendizajes y son tan inexpertos como los profanos en la facultad de pronunciar discursos, pero se dan importancia y mucho se ufanan por haberse ocupado de redactar discursos y hacer ostentación de su sabiduría con medios inseguros, y, estando en posesión de una parte minúscula de la facultad retórica, reivindican el arte entera, por esta razón me dispongo a emprender una acusación contra los 6 Baghos 2017. 7 Ameringer 1921.
260 Matías Sebastián Fernandez Robbio Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 41. Primer semestre de 2019. Pp. 257-271. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i41.12 discursos escritos, no porque estime que me es ajena la capacidad de aquéllos, sino porque me enorgullezco más de otras actividades y creo que la escritura debe practicarse como una actividad de segundo orden, y sostengo que quienes consumen su vida en este cometido se encuentran muy lejos tanto de la retórica como de la filosofía, y creo que sería mucho más adecuado llamarlos artífices que sofistas.8 (De sophistis, I.1) Este conflicto de incumbencias entre la retórica, la filosofía y la sofística es atestiguado siglos más tarde también por Plutarco al referirse a la ocupación de Mnesífilo Frearrio: Así pues, es preferible creer a los que dicen que Temístocles era seguidor de Mnesífilo Frearrio, que no era ni rétor ni de los llamados filósofos físicos, sino que había tomado como ocupación la llamada sabiduría, que era una habilidad política y una inteligencia práctica, transmitiéndola desde Solón sucesivamente al modo de una escuela; quienes, tras esto, fundieron esta sabiduría con las artes judiciales y trasladaron su ejercicio de las obras a las palabras fueron llamados sofistas. (Them. II.6) Ya en época imperial, quienes se dedicaban a estas ocupaciones preferían ser considerados filósofos y no sofistas9. Sin embargo, que un sujeto fuera considerado sofista no dependía únicamente de cómo se percibiera a sí mismo sino fundamentalmente del reconocimiento de sus pares, cuya identidad, a su vez, dependía de “a fusion of manliness, elitism, and Greekness”10. Ciertos elementos externos -como las proclamaciones de emperadores y la actuación en ciudades o ante ciertas audiencias-, en cambio, solamente confirmaban el estatus alcanzado11. En otros casos, la distinción entre sofistas y rétores también podía indicar una diferencia de categoría en la profesión docente: el sofista era un director de escuela designado por el emperador o las ciudades, y el rétor era un maestro subordinado a él12. No obstante, los límites entre retórica, filosofía y sofística continuaban siendo objeto de debate13. Teniendo en cuenta las características que fue tomando la sofística a lo largo de su evolución histórica, se ha propuesto una distinción entre una primera, una segunda y una tercera sofística comprendidas como tres movimientos emparentados aunque con características distintivas propias. En términos generales, estas diferencias pueden verse esquematizadas en el siguiente cuadro: 8 Alcidamante de Elea 2005: 104-105. 9 Un análisis de los casos de Plutarco, Dión de Prusia, Elio Arístides, Epicteto y Marco Aurelio puede verse en Stanton 1973. 10 Whitmarsh 2005: 14-15. 11 Cf. Eshleman 2008. 12 Barthes 1982: 23. 13 Cf. Lauwers 2013 y Gachallová 2015
261 Reflejos de la segunda sofística en los epigramas atribuidos a Luciano de Samósata Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 41. Primer semestre de 2019. Pp. 257-271. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i41.12 Primera sofística Segunda sofística Tercera sofística Ubicación espacial Grecia (en particular Atenas) Roma (aunque también Asia Menor) Oriente (en particular Asia Menor) Extensión temporal s. V-IV a.C. s. I-III d.C. s. IV-V d.C. Autores representativos Protágoras, Gorgias, Pródico, Hipias, Trasímaco, Licofrón, Calicles, Antifón y Cratilo Plutarco, Luciano, Dión Crisóstomo, Polemón, Herodes Ático, Elio Arístides Libanio, Himerio, Temistio, Sinecio, Juliano, Aftonio Temas de interés Temas de carácter filosófico Temas de interés histórico Temas de interés cultural Gracias a las Vidas de los sofistas de Filóstrato y las Vidas de los filósofos y sofistas de Eunapio, conocemos a muchos autores de la segunda y la tercera sofísticas. Sin embargo, la distinción entre estos dos últimos períodos no proviene de la antigüedad sino que ha sido propuesta recientemente a fin de dar lugar en la historia de la sofística a autores ya influidos por el contexto cristiano14. Exceptuando a Plotino, descrito por Eunapio, todos los demás autores pertenecientes a la segunda sofística se encuentran en la obra de Filóstrato que es quien acuñó su denominación. Recientemente se ha demostrado que las Vidas de los sofistas de este biógrafo no son en absoluto exhaustivas; que presentan solamente una red interconectada de maestros, discípulos, rivales y aliados con Herodes Ático en su centro; y que Filóstrato mismo, aunque no se incluye en su obra, fue alumno de tres de los sofistas cuyas vidas forman parte de su elenco15. A pesar de estas nuevas relaciones, no es una novedad que Filóstrato expone una visión parcial y partidaria de la historia de la segunda sofística16. Críticos contemporáneos han señalado que la segunda sofística “no se trataba de un movimiento organizado, sino de una multitud de trayectos individuales”17 y que, a causa de tal diversidad, “no hallamos nombres que citar; es un enjambre de autores”18, lo cual coincide con la idea de Eshleman acerca de la red interconectada de sujetos que compondría este movimiento. 14 Cf. Quiroga 2007. 15 Cf. Eshleman 2008. 16 Cf. Pernot 2013: 219-220. 17 Íbid.: 218. 18 Barthes 1982: 23.
262 Matías Sebastián Fernandez Robbio Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 41. Primer semestre de 2019. Pp. 257-271. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i41.12 Desde su mirada semiótica, Barthes considera que la segunda sofística puede ser denominada también “neo-retórica”19 y la define como “la estética literaria (Retórica, Poética y Crítica) que reinó en el mundo greco-romano unificado, desde el s. II al IV d.C.”20. Este movimiento estaba caracterizado por dos elementos: 1) la sofística: los oradores del Asia Menor, sin compromisos políticos, quieren retomar el nombre de sofistas, a los que creen imitar (Gorgias), sin ninguna connotación peyorativa; estos oradores de pura pompa gozan de una gran reputación; 2) la retórica: engloba todo, ya no entra en contradicción con ninguna noción vecina, absorbe toda palabra; ya no es una tejne (especial) sino una cultura general y aún más: una educación nacional.21 Hay quienes ven en la segunda sofística algo más profundo que un movimiento literario, ya que sus rasgos esenciales no se limitaron a cuestiones estilísticas sino que determinaron una transformación en la enseñanza de la retórica y la cultura clásicas22 basadas en “la exaltación de lo antiguo y la vuelta a un purismo lingüístico”23. Este purismo lingüístico se ve reflejado en la querella estilística que se dio entre el aticismo y el asianismo, postura desdeñada por la segunda sofística24. El aticismo es definido como el movimiento literario que vuelve su atención a los modelos de la prosa ateniense del siglo V a.C. según un “esquema comparativo, que juzga el presente siguiendo el modelo del pasado”25. Sobre los alcances extraliterarios de este movimiento, se ha señalado que podría ser quizás solo una manifestación de una tendencia arcaísta más general en la cultura de la época26. 2.2. Luciano de Samósata y sus epigramas Si bien durante mucho tiempo se vio a Luciano como un fenómeno aislado e independiente de la segunda sofística, por considerar como fuente fundamental para su estudio las Vidas de los sofistas de Filóstrato, donde no es mencionado, desde hace ya más de un siglo se comprobó que Luciano fue un sofista “not only by training but by temperament, not only in youth but at all times, not only in technique but in sentiment”27. 19 Filóstrato rechazaba referirse a ella como una “nueva retórica” porque consideraba que también ella era antigua (Phil. I.481, 18-20). 20 Barthes 1982: 23. 21 Íbid. 22 Cf. Pernot 2013: 217, y Solana Dueso 2013: 49, n. 3, quienes la consideran un “fenómeno literario y social” o un “movimiento cultural” respectivamente. 23 Sánchez Salor 2005: 106. 24 Cf. Kim 2017. 25 Pernot 2013: 161. 26 Cf. Bowie 1970. 27 Putnam 1909: 162.
263 Reflejos de la segunda sofística en los epigramas atribuidos a Luciano de Samósata Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 41. Primer semestre de 2019. Pp. 257-271. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i41.12 Luciano critica la verborragia y el estilo oscuro de los poetas helenísticos28. En su diálogo Lexífanes, dedicado enteramente a esta cuestión, defiende la lectura de los autores clásicos y del estilo ático29 como forma de preparación para los futuros sofistas. Si bien suele citar a varios rétores áticos, su favorito era Demóstenes30. Esto no implica que Luciano haya adherido a un aticismo a ultranza31, como expresa en sus obras Lexífanes y El pseudosofista o El solecista, ni a los preceptos genéricos seguidos por el formalismo de la segunda sofística32. Prueba de ello es la dificultad de clasificar formalmente sus obras y, sobre todo, el hecho de que considere su más preciada aportación la creación de un diálogo donde mezcla el diálogo platónico con la comedia, luego de apartarse de la retórica33. En contraste con estos aportes de Luciano se encuentra un conjunto de epigramas conservados en la Antología Palatina y la Antología Planudea que comúnmente se le atribuyen: Lucianus. VI, 17, [20], 164. VII, 308. IX, 74], 120, 367. X, 26-29, [30], 31, 35-37, 41, 42, [45, 58, 107, 122]. XI, [10, 80, 81, 129, 239], 274, 396, 397, 400- 405, 408, 410, [420], 427-436. XVI, 154, 163, 164, 238.34 A estos cincuenta y tres se sumarían diez más provenientes de las mismas antologías y un epigrama conservado en los códices de Focio (Marcianus 450 y 451) y que ha sido anexado al Anthologiae Graecae Appendix como epigrama III.132. De manera que la totalidad de la obra del samosatense incluiría no sólo declamaciones sofísticas, diatribas, tratados y sus preciados diálogos, entre otros géneros menos cultivados, sino también estos sesenta y cuatro epigramas. Se trata de un conjunto de poemas considerados en general apócrifos por la crítica, ante todo a causa de su irregular transmisión: figuran en una ínfima cantidad de manuscritos de Luciano y en antologías, en las que atribuir la autoría de epigramas a personajes famosos de la antigüedad era una práctica común35. Sin embargo, como se ha señalado, la discusión sobre la autoría de estos epigramas, que no será sometida a discusión en este trabajo, ha desplazado el interés y el análisis real de los mismos, de manera que: 28 Cf. Karavas 2008. 29 Cf. Luciano, Lex. 22-23. 30 Cf. Karavas 2006: 157-164. 31 Cf. Putnam 1909: 177. El aticismo de Luciano ha sido estudiado y descrito por Chabert 1897, y Deferrari 1916. 32 Cf. Mestre y Gómez 2001: 111-122. 33 Cf. íbid. y Fernandez Robbio 2012. 34 Cougni 1927: 686. 35 Cf. Waltz et al. 1928: XII, y, más recientemente, Peirano Garrison 2017.
264 Matías Sebastián Fernandez Robbio Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 41. Primer semestre de 2019. Pp. 257-271. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i41.12 To over-generalize, but only a little: nothing that’s written on the epigrams really talks about the epigrams; instead it talks about whether or not they’re by Lucian. And nothing that’s written on Lucian talks about the epigrams at all.36 3. La segunda sofística en los epigramas de Luciano Si bien existen diversos estudios sobre la poesía epigramática en la época imperial, sus referencias a las relaciones de la misma con la segunda sofística no son frecuentes. Según Livinstone y Nisbet, la poesía de esta época se caracteriza por el cultivo de juegos formales: poemas isopsefos, palíndromos, caligramas. En cuanto a su temática, sobresalen los epigramas epigramas escópticos o de invectiva, los epigramas simpóticos, las críticas a otros intelectuales37. En nuestro caso, nos referiremos a continuación a la presencia de los siguientes recursos y topoi en la obra epigramática de Luciano de los que brindaremos algunos ejemplos: fusión de géneros literarios, juegos literarios basados en cuestiones lingüísticas, referencias a la cultura libresca de la época, alusiones cultas a la mitología griega, críticas a intelectuales contemporáneos al autor. Todos los poemas citados a continuación provienen de la Antología Palatina y siguen la nomenclatura común de número de libro y número de epigrama, con excepción de los epigramas conservados en la Antología Planudea que son considerados por convención como libro XVI de la primera. 3.1. Fusión de géneros literarios La fusión de géneros literarios en la literatura griega de época imperial es un fenómeno que ha sido estudiado prestando atención a diversas combinaciones, que en ocasiones han dado lugar al surgimiento de nuevos géneros literarios, como la creación del ensayo por parte de Plutarco38. El caso de Luciano, por ejemplo, ha llamado la atención por su combinación original del diálogo y la comedia39. Este fenómeno no escapa de los epigramas de Luciano, en los que se encuentran entrecruzamientos con el apólogo, la epistolografía y la himnodia. Los primeros dos casos sobresalen particularmente por tratarse de una hibridación de géneros en prosa con el verso del epigrama. En IX.367, Luciano presenta el caso de Terón, un joven empobrecido por malgastar su dinero. Euctemón, un amigo de su padre apiadado del joven, decidió casarlo con su hija40. Sin embargo, Terón volvió al derroche de dinero 36 Nisbet 2003: 165. 37 Cf. Livingstone y Nisbet 2008. 38 Cf. García Valdés 1994-1995: 379-406. 39 Cf. Mestre y Gómez 2001, y Wiater 2009. 40 Los nombres de ambos personajes son nomina loquentia que remiten a la caza feroz de placeres y al control sobre las posesiones, respectivamente.
265 Reflejos de la segunda sofística en los epigramas atribuidos a Luciano de Samósata Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 21, nº 41. Primer semestre de 2019. Pp. 257-271. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 doi: 10.12795/araucaria.2019.i41.12 y acabó llevando a Euctemón a la pobreza. El dístico final (vv. 15-16) del epigrama evidencia la combinación del apólogo y el epigrama pues, funciona a la vez como moraleja y como acumen41: ἔγνω δ᾽ ὡς οὐκ ἔστι κακῶς κεχρημένον ἄνδρα τοῖς ἰδίοις εἶναι πιστὸν ἐν ἀλλοτρίοις. Aprendió, pues, que un hombre que hace mal uso de los propios no es de fiar bienes ajenos. En X.212 y XI.396, Luciano combina el epigrama con la epístola. En el primero de ellos, el remitente le reclama a un pintor a quien ha pagado seis dracmas por una pintura de su hijo pero, en cambio, la pintura muestra a otro niño con un hocico de perro, lo cual genera la ocasión oportuna para burlarse del dios egipcio Anubis. En el segundo epigrama, se trata de una carta en la que el personaje remitente le agradece irónicamente al destinatario por el vino que este solía enviarle en el pasado, pero el primero le pide que ya no vuelva a enviarle más alegando que ya no tiene más lechugas que aliñar con tal vino avinagrado. En ambos casos, el epigrama se vale de la estructura formal de la epístola en la que un remitente-emisor envía un mensaje a un destinatario distanciado en el tiempo, y quizás también en el espacio, a fin de representar situaciones satíricas. Por último, los epigramas XI.400 y XI.403 toman la forma de himnos, a pesar de estar destinados a personificaciones de la gramática y de la enfermedad reumatológica conocida como gota. En XI.400, Luciano le ruega a la gramática que sea fecunda, la alaba diciendo que también ella debería tener templos y altares en los que recibir sacrificios, pues es “lechito de todos”, πάντων λέκτρια (v. 6), aludiendo quizás a la proliferación de maestros en la época. En XI.403, en una clara referencia a su Podagra, Luciano ensaya un himno dedicado a la gota, a quien ensalza por conocer el buen vivir aunque señala que odia a los mendigos y que es la única capaz de domar a los ricos, con cuya riqueza se deleita. 3.2. Juegos literarios basados en cuestiones lingüísticas Los juegos de palabras y las reflexiones acerca de la lengua son bastante frecuentes en la obra de Luciano. Basta recordar al respecto los títulos de sus obras El solecista y Pleito entre consonantes. En tres epigramas de este corpus, Luciano hace evidente este mismo recurso. En X.43 v. 2, Luciano utiliza la palabra ζῆθι, compuesta por la secuencia alfabética de las letras ζ, η, θ y ι. El samosatense combina el doble uso de las letras del alfabeto griego que designan fonemas y numerales al mismo 41 Sobre la bipartición clásica del epigrama, cf. Ruiz Sánchez 2004-2005.