Entre la lingüística y la moral sin valores. Dos contribuciones de Sánchez Ferlosio al pensamiento contemporáneo
Abstract
Este trabajo comienza ofreciendo, a modo de «status quaestionis», una panorámica de la atención que se ha prestado a la obra ensayística de Sánchez Ferlosio, desde las lecturas propuestas en los años noventa del siglo pasado por autores del círculo de nuestro autor hasta los estudios y artículos aparecidos tras su muerte, en 2019. A continuación, se presentan algunas aportaciones relevantes de Ferlosio al pensamiento contemporáneo. Concretamente, se analiza el «aprecio por lo perecedero» como uno de estas aportaciones y, además, se explica cómo este aprecio surge en el marco de una «actitud reflexiva ante el lenguaje». Por último, se procede a un balance crítico de las posiciones de Sánchez Ferlosio con respecto a los asuntos mencionados.
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Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 Entre la lingüística y la moral sin valores. Dos contribuciones de Sánchez Ferlosio al pensamiento contemporáneo. Between linguistics and morality without values. Two contributions of Sánchez Ferlosio to contemporary thought. Juan Antonio Ruescas Juárez1 IES Ramón Menéndez Pidal de Avilés (España) ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8416-0981 Recibido: 03-03-2022 Aceptado: 03-09-2022 Resumen Este trabajo comienza ofreciendo, a modo de «status quaestionis», una panorámica de la atención que se ha prestado a la obra ensayística de Sánchez Ferlosio, desde las lecturas propuestas en los años noventa del siglo pasado por autores del círculo de nuestro autor hasta los estudios y artículos aparecidos tras su muerte, en 2019. A continuación, se presentan algunas aportaciones relevantes de Ferlosio al pensamiento contemporáneo. Concretamente, se analiza el «aprecio por lo perecedero» como uno de estas aportaciones y, además, se explica cómo este aprecio surge en el marco de una «actitud reflexiva ante el lenguaje». Por último, se procede a un balance crítico de las posiciones de Sánchez Ferlosio con respecto a los asuntos mencionados. Palabras-clave: Ferlosio, bienes, valores, lingüística, moral. 1 ([email protected]). Doctor en Filosofía por la UNED. Se doctoró con una tesis sobre la obra ensayística de Rafael Sánchez Ferlosio. Es autor de El pensamiento crítico de Rafael Sánchez Ferlosio (Biblioteca Nueva, 2016) y de diversos artículos sobre pensamiento español contemporáneo en revistas especializadas. Trabaja como profesor de Enseñanza Secundaria, actualmente en el IES Ramón Menéndez Pidal de Avilés (Asturias).
554 Juan Antonio Ruescas Juárez Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 Abstract This study begins by offering, as a "status quaestionis", an overview of the attention that has been paid to the essayistic works of Sánchez Ferlosio, from the readings proposed in the nineties of the last century by authors from our author's circle to the studies and articles that appeared after his death in 2019. Following are some of Ferlosio's relevant contributions to contemporary thought. Specifically, the "appreciation for the perishable" is analyzed and, furthermore, it is explained how this appreciation arises within the framework of a "reflexive attitude towards language". Finally, a critical assessment is made of Sánchez Ferlosio's standpoints with respect to the aforementioned issues. Keywords: Ferlosio, goods, values, linguistics, morality. El autor de estas páginas no pretende presentar su propia trayectoria como estudioso de la obra de Rafael Sánchez Ferlosio. Sin embargo, una explicación del contexto y las motivaciones de su trabajo puede ser una forma de narrar la relevancia de este pensador y la repercusión de sus escritos. Se trata aquí de justificar un diagnóstico: los trabajos sobre el pensamiento de Ferlosio siempre tendieron a adoptar una perspectiva parcial y en buena medida sigue siendo así. No se han propuesto claves de lectura globales o, si se han propuesto, no se han acompañado de un recorrido sistemático por el conjunto de la obra ferlosiana que pueda justificar –o, al menos, ilustrar– esos intentos de interpretación global. En primer lugar, este artículo presenta un panorama de la recepción de la obra de Ferlosio en el pensamiento en castellano. A continuación, se alude a dos de las claves de lectura de la obra de Ferlosio que el autor de estas páginas ha desarrollado más extensamente en otros trabajos. Finalmente, se introducen algunos apuntes críticos sobre las aportaciones que se mencionarán. I. A modo de status quaestionis Un primer contacto con la obra ensayística de Sánchez Ferlosio pone de manifiesto que en ella hay un diálogo con la tradición filosófica. Sin embargo, es un diálogo no académico. Por lo demás, la adscripción de este autor al gremio de los filósofos no es evidente. Todo ello invita a pensar que la filosofía es algo vivo en la sociedad y en la cultura actual. Estas son algunas de las razones por las que la obra de Ferlosio debería interesar al estudioso del lenguaje (ya sea como lingüista o como filósofo), de la antropología, de la historia, de la política y aún diría que de la metafísica e incluso de la teología (Rossi 1998: 37).
555 Entre la lingüística y la moral sin valores. Dos contribuciones de Sánchez Ferlosio al pensamiento contemporáneo. Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 El autor de estas páginas inició en 2008 un estudio cuya primera etapa concluyó con una tesis doctoral en 2014: Rafael Sánchez Ferlosio, pensador (Autor 2014: 2016)2. La constatación que motivó el inicio de aquel trabajo fue que, hasta entonces, Ferlosio había sido más apreciado por cómo decía las cosas que por lo que decía. Por otro lado, los estudios con los que contábamos tendían a ser parciales. Cronológicamente, no tenían presente el conjunto de la producción ensayística de Ferlosio y, si lo tenían presente, no lo citaban sistemáticamente para ilustrar las interpretaciones o apoyar las conclusiones. En cuanto al enfoque, la mayor parte de los estudios tendían a ocuparse, principalmente, del aspecto literario de las obras. Faltaban estudios de conjunto de la producción de Ferlosio desde el punto de vista de las ideas, es decir, estudios que propusiesen claves de lectura generales o ensayasen la formulación de las constantes del pensamiento del autor. Con todo, hay que decir que, a comienzos de la segunda década de este siglo, cuando Sánchez Ferlosio prácticamente había dejado de publicar (sus novedades eran muy breves y cada vez más esporádicas), no carecíamos por completo de propuestas de claves de lectura de sus escritos. Gonzalo Hidalgo Bayal se había referido a «la preeminencia de la palabra y la lealtad lingüística» de Ferlosio, además de aludir a una razón narrativa que recorre su obra (Hidalgo Bayal 1994.1998: 13-19)3. Tomás Pollán definió el movimiento centrífugo hacia las cosas como forma de experiencia común a la motivación y el desarrollo del pensamiento ferlosiano (Pollán 2005: 46-51) 4. Fernando Savater apreció el «talante negativo» (que no negador) de los ensayos y artículos de Ferlosio (Savater 1998: 21-26). También se podría recordar que Aurelio Arteta aludió a un criterio de misericordia reconocible en buena parte de la producción de Ferlosio (Arteta 1998: 27-34)5. A día de hoy, habría que recordar la publicación, entre los años 2015 y 2017, de cuatro volúmenes que, si bien no se pueden considerar unas Obras Completas, ciertamente contienen la práctica totalidad de la actividad de Ferlosio como ensayista y articulista. En la presentación de estos volúmenes, Ignacio Echevarría apunta una clave de lectura general cuando afirma que, 2 Recurso disponible en e-espacio de la UNED: e-spacio.uned.es 3 En la aún breve historia de los estudios sobre la obra de Sánchez Ferlosio, el número 31 de Archipiélago (1998) marcó un hito. En este número está la presentación que el mismo Ferlosio hace de su trayectoria («La forja de un plumífero»), así como otros cuatro artículos que citamos: los de Rosa Rossi, Gonzalo Hidalgo Bayal, Fernando Savater y Aurelio Arteta. 4 Esta opinión de Tomás Pollán la cita Ignacio Echevarría en la introducción al cuarto volumen de su edición de obras de Ferlosio. Señala que, como mostró Pollán, toda la obra de Ferlosio constituye «la prolongación, desarrollo y modulación» de una intuición germinal que estaba en su primer ensayo: «Personas y animales en una fiesta de bautizo», texto que plantea la «contraposición entre conocimiento (significación) y adaptación (asimilación)» (Echevarría [Ed.] 2017: XII). 5 Sin embargo esta clave interpretativa se propuso con relación a un aspecto parcial de la obra de Ferlosio: los escritos sobre historia, moral y política y, más concretamente, con relación al asunto de la justicia.
556 Juan Antonio Ruescas Juárez Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 al enfrentarse a la obra ensayística de Sánchez Ferlosio, un «asunto capital» es el de su estilo, marcado por la dedicación –teórica– a la gramática y el ensayo –práctico– de «largas y complejas frases poliarticuladas de muy largo aliento» pues, como el mismo Ferlosio dijo, solo así «podía decir tal o cual cosa de un modo satisfactorio, por suficientemente preciso, circunstanciado y completo». Echevarría viene a decir –acertadamente– que lo que hay en juego en la búsqueda de este estilo es, antes que una voluntad estética, una cuestión ética, una forma de pensar y de estar en el mundo, en la que Ferlosio repudia «el desaforado personalismo vigente», desdeñoso ante cualquier libro que no sea «como una suerte de tajante, fideística y definitiva declaración de dogmas personales» (Echevarría [Ed.], 2015: XI-XIII)6. Hay que mencionar asimismo las sugerencias hermenéuticas que se encuentran en artículos o números especiales de revistas publicadas tras la muerte de Sánchez Ferlosio. Este mismo número de Aruacaria es un buen ejemplo. Es también el caso de otras publicaciones. El ya mencionado Ignacio Echevarría, por ejemplo, ha destacado –en otro lugar, citando a Tomás Pollán– la «actitud cognoscitiva» de Ferlosio, que consiste en guardar las distancias con la alteridad de las cosas, como «primera condición de todo conocer» (Echevarría 2019: 12-21); Félix de Azúa se ha referido al interés primordial de Ferlosio por el lenguaje y, particularmente, por una prosa que «produce, desarrolla o inventa el lenguaje mismo como un mundo coherente» (De Azúa 2019: 36-43); Fernando Savater ha aludido al arraigo en el idioma puesto al servicio de una «reflexión indómita» (Savater 2019: 7-8); Andreu Jaume ha subrayado, entre otras cosas, el «pensamiento digresivo» de Ferlosio, insumiso ante «cualquier dogma lapidario», la importancia de su «obsesiva atención científica a la lengua» y su constante afán por «denunciar la imposición de sentido ideológico a la existencia humana» (Jaume 2019: 44-53); con un enfoque más parcial (limitado a tres cuentos), Cristina Moreiras-Menor ha hablado del «anti-universalismo existencial» de Ferlosio (Moreiras-Menor 2019: 22-35). En 2019, el autor de este artículo presentó brevemente la personalidad y la trayectoria de Sánchez Ferlosio, incluyendo una explicación de las razones para sospechar que no le agradarían los homenajes y las publicaciones centradas en su figura (Autor 2019: 203-208). Pero se trataba más de una semblanza que de un estudio de su obra7. 6 Los números romanos corresponden a la Introducción de Ignacio Echevarría, paginada independientemente de los textos de Ferlosio. 7 En 2017, J. Benito Fernández publicó una biografía: El incógnito Rafael Sánchez Ferlosio (Benito Fernández 2017), publicación que no se incluye en este panorama por estar más centrada en la biografía que en el pensamiento de don Rafael. Es un trabajo útil para conocer a Ferlosio, pues partió de la reunión de una gran cantidad de testimonios; pero no contó con la colaboración directa de nuestro autor.
557 Entre la lingüística y la moral sin valores. Dos contribuciones de Sánchez Ferlosio al pensamiento contemporáneo. Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 Podemos concluir por tanto que, ni hace dos décadas ni ahora, se podría considerar absoluta la carencia de interpretaciones de la obra de Ferlosio hechas desde un punto de vista global y dispuestas a adentrarse en el terreno de las ideas. Ahora bien, en los trabajos mencionados faltaba (pues no es su objetivo) la formulación de posibles claves de lectura hecha con apoyo en citas sistemáticamente recogidas a lo largo de toda la obra de Sánchez Ferlosio. Además, en estas lecturas, el trazado de relaciones de los ensayos de Ferlosio con la tradición filosófica, o bien se omite, o bien, si se hace, no tiene el grado de desarrollo que podría tener un estudio de la rica producción ensayística ferlosiana. Las propuestas de lectura anteriormente mencionadas son valiosas solo por existir. Y aún cabe añadir algunas, como se verá a continuación. Sin embargo, es importante señalar algo: el estudio del que aquí se da cuenta (parcialmente) concluye, a diferencia de lo que parece ser la tendencia entre los comentaristas citados, que no hay una sola clave de lectura a partir de la cual se pueda interpretar toda la obra de Ferlosio. Es importante y necesario correr el riesgo (no pequeño, a la vista de la personalidad estudiada) de interpretar la obra de Ferlosio en su conjunto, pero eso no significa que tal conjunto responda a una sola idea o a un solo impulso. Hay que convivir con la complejidad y la diversidad de los contenidos y las motivaciones de la obra ensayística de Ferlosio. Probablemente, las diversas claves de lectura que se puedan señalar serán, sí, verdaderas, pero insuficientes si se consideran de forma aislada. Ninguna es, por sí sola, lo suficientemente comprensiva y explicativa. Que esto es así lo indica ya el hecho de que los comentarios aquí citados, al definir alguna posible única raíz explicativa de toda la obra de Ferlosio, señalan temas o ideas diferentes. Hablan a veces de lo centrífugo y del guardar las distancias con la alteridad, remitiendo a Personas y animales… (Pollán 2005: 46-51; Echevarría 2019: 12-21), pero también, en otras ocasiones, subrayan la influencia de la gramática «en toda la obra de Ferlosio» (Echevarría [Ed.] 2015: XIII), o la importancia que tiene el cuidado del lenguaje (De Azúa 2019: 37-40; Jaume 2019: 47-48). Por otra parte, no solo ocurre que, puestos a definir una sola clave explicativa de la obra de Ferlosio, resulta que se nos ocurren varias (las mencionadas y algunas más), sino que, al profundizar un poco, unas claves se pueden explicar en conexión con (o reduciéndolas a) otras. Ocurre así porque los temas que trata Ferlosio (así como sus ideas sobre los mismos) están demasiado interconectados como para determinar una sola sensibilidad o una sola hipótesis que funcione como germen de todo lo demás. El mismo autor fue consciente de que su mundo de inquietudes e ideas está complejamente interconectado: «las cuestiones por las que me intereso –escribe– apenas pasarán de 6 o 7, y como, con el paso de los años y de las recurrencias, algunas acaban abriendo tuberías de comunicación, no es raro que se vayan fundiendo
558 Juan Antonio Ruescas Juárez Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 y refundiendo» (Sánchez Ferlosio 1998: 88). Ahora bien, ello no implica que la red de «tuberías» tenga un centro u origen, como no sea (es de Perogrullo) la misma persona de Ferlosio. Sin embargo, y como acabamos de señalar, entre los comentaristas de Ferlosio se observa cierta tendencia a que las propuestas de claves de lectura sean monocausales y genéticas. Explícita o implícitamente, manejan el esquema o la imagen de un embrión –único– que da lugar a todo lo demás8. Esta tendencia nace de una encomiable voluntad de leer a Ferlosio en su conjunto (esta es, como queda dicho, una carencia que existía hasta no hace mucho), pero ahorma en exceso la interpretación. Frente a esta tendencia, parece más fresco en cuanto a nuestra precomprensión (y más afín al talante ferlosiano) suponer que hay más de un posible recorrido por las ideas de Ferlosio. Convendría evitar un “cierre” del canon de la obra de Ferlosio (ya se trate de un “cierre” de su lectura o de su interpretación). Más afín al espíritu de Ferlosio parece el método de la tentativa, del ensayo de acercamiento a la cuestión entre otros posibles. Hechas estas consideraciones previas, hay que decir que, a pesar de todo, tenía sentido que, en su día, un estudio como Rafael Sánchez Ferlosio, pensador se propusiese responder a una pregunta: ¿cuáles son las actitudes y pensamientos de fondo que podemos detectar en la obra de nuestro autor? ¿cómo dialogan estas actitudes e ideas con el pensamiento y la sociedad contemporánea? Las claves de lectura que aquel estudio propuso fueron seis: la actitud reflexiva de Ferlosio ante el lenguaje, su precio por lo perecedero, su crítica de la «experiencia centrípeta», su personal actitud ante la modernidad, su rechazo de las actitudes dogmáticas y su talante «obstinado» (Autor 2014: 385 ss.) 9. El presente artículo se centra en las dos primeras contribuciones. II. Dos aportaciones Se ha hecho hasta aquí un repaso de las posibles claves de lectura de la obra ensayística de Sánchez Ferlosio; claves de lectura que, como se va viendo, pueden describirse, bien como ideas del autor, bien como actitudes o talantes (aunque no siempre es fácil hacer esta distinción entre lo que, podríamos llamar, con otras palabras, “contenidos” y “enfoques”). Este apartado presenta las dos primeras aportaciones recién mencionadas: actitud reflexiva ante el lenguaje y 8 Varios comentaristas han coincido en reconocer este germen en Personas y animales en una fiesta de bautizo. Ya hemos mencionado a Tomás Pollán y a Ignacio Echevarría. También Andréu Jaume detecta en este ensayo de Ferlosio «el embrión de su cruzada teórica» (Jaume 2019: 48). Tampoco faltan interpretaciones que rastrean el germen en otras obras tempranas. 9 Por coherencia con lo anteriormente dicho, hay que advertir que estas seis claves podrían ser en realidad alguna más o alguna menos. Estas claves conforman una posible cartografía o reconstrucción de la obra de Ferlosio, entre otras posibles.
559 Entre la lingüística y la moral sin valores. Dos contribuciones de Sánchez Ferlosio al pensamiento contemporáneo. Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 aprecio por lo perecedero. El siguiente apartado profundizará en estos asuntos mediante un análisis de los contenidos y la lógica interna de Las semanas del jardín (1974). Ello tiene una intención: mostrar cómo surge, en Ferlosio, el tema de los bienes y los valores, pues este asunto es el principal vehículo de la exposición de su «aprecio por lo perecedero». II.1. Un giro filosófico de la lingüística. Salta a la vista que esta expresión parafrasea aquella otra que recapitulaba la interpretación del movimiento analítico propuesta por Richard Rorty en los años sesenta del siglo pasado. Sugerimos así que en el enfoque de las cuestiones lingüísticas propio de Sánchez Ferlosio abundan las consideraciones de tipo filosófico. Su interés por el lenguaje influye en su modo de afrontar cuestiones filosóficas y, a su vez, la perspectiva filosófica está presente en sus reflexiones sobre el lenguaje (Autor 2014: 23-25). Ferlosio descubre, simultáneamente, la lingüística y algunos de los grandes asuntos de la filosofía. Ahora bien: no es que el trabajo lingüístico conduzca al filosófico. Tampoco sucede a la inversa. No se trata de un filósofo que reflexiona sobre el lenguaje para clarificar problemas de filósofos, ni de un lingüista que termina por pasarse a la filosofía. Las dedicaciones de Ferlosio se resisten a una única adscripción disciplinar (Sánchez Ferlosio 1998: 74 ss.)10. Por otra parte, conviene llamar la atención sobre el artículo indefinido que colocamos en el título de este apartado. Ferlosio no ha sido el primero (ni, mucho menos, el único) que ha entrelazado la reflexión lingüística y la filosófica. Sin embargo, es cierto que nuestro autor lo ha hecho de forma tan sugerente como original. Numerosos aspectos del trabajo lingüísticp (o gramatical) de Ferlosio verifican el «giro filosófico de la lingüística» aludido en estas páginas. Se destacarán a continuación dos ejemplos de este «giro»: la identificación de la lengua con el «intelecto agente» y la reflexión sobre las implicaciones ideológicas de la narración11. 10 Según la semblanza que Ferlosio hizo de sí mismo en «La forja de un plumífero», los años de inmersión en la lingüística fueron también una época de lecturas sobre «la historia y los documentos del ayer» (Sánchez Ferlosio 1998: 85). Además, el autor de estas páginas pudo confirmar, en una entrevista mantenida con Ferlosio el 11 de marzo de 2011, que sus lecturas sobre cuestiones religiosas, sociológicas e históricas comenzaron en la misma época que sus lecturas sobre lingüística (Autor 2014: 438). 11 Las perspectivas filosófica y lingüística se entrelazan también en otros asuntos tratados por Ferlosio. Entre otros, podemos citar: el análisis de la relación entre el lenguaje y la condición humana (Autor 2014: 28ss.), la relación entre el lenguaje y la realidad (Ibíd.: 46-47), el aprendizaje (Ibíd.: 38-44), el concepto de «significación» (Ibíd.: 47-50), la crítica de los «lenguajes adaptados» (Ibíd.: 50-52), la noción de «verdad» (Ibíd.: 52-57), la narración como racionalización (Ibíd.: 66-69), y el carácter «analógico y combinatorio» del pensamiento y el lenguaje (Ibíd.: 96-98).
560 Juan Antonio Ruescas Juárez Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 II.1.1. La lengua como intelecto agente En cuanto a la intuición de que la lengua se podría identificar con el intelecto agente, para apreciar su calado habría que tener presente el concepto saussureano de la lengua como sistema que trasciende el habla de los sujetos (Saussure 1987: 74). Pero más aún interesa recordar a Karl Bühler, a quien Ferlosio siempre apreció de modo particular. Para Bühler, el término «lengua» apunta a una realidad supraindividual: «cómo se habla en una comunidad lingüística dada». Y aún hay algo más relevante: el lingüista alemán percibe una interdependencia entre la lengua y el pensamiento, de modo que «no se puede trazar una separación universalmente válida entre la gramática y la lógica» (Bühler 1985: 79.85). En cuanto al aspecto filosófico de la intuición ferlosiana, recordemos que, según Aristóteles, el proceso abstractivo requiere un principio de actividad, el cual se ubica en una capacidad inmaterial e independiente del cuerpo (para lo que aquí nos interesa: independiente de los sujetos particulares). Pero, dadas las simpatías de Ferlosio y sus preferencias como lector, al abordar este tema del intelecto agente nos interesa más el planteamiento de Tomás de Aquino que el aristotélico. Según la Cuestión 79 de la Parte Iª de la Summa, ya que las formas no subsisten a la manera platónica, hay que suponer, además del entendimiento como potencia pasiva del alma, un entendimiento agente que hace las cosas inteligibles en acto. Las formas son inteligibles potencialmente pero, dado que nada pasa de la potencia al acto sin el concurso de algún ser en acto, alguna facultad del entendimiento ha de prestar este servicio. Tal es el entendimiento agente (Aquino 2001: 721-728)12. Hechas estas aclaraciones, digamos que, paralelamente a lo que se puede atribuir al intelecto agente, de la lengua cabe decir que es algo impersonal: «la lengua es, de las cosas humanas, justamente la más impersonal» (Sánchez Ferlosio 2000: 273). Pero lo que más nos importa es que, así como, en cierto modo, el intelecto agente piensa en cada sujeto, así también la lengua habla en cada hablante y, además, es mediación necesaria en la relación intelectiva con las cosas. La lengua habla en cada hablante y, en la medida en que es mediación de nuestra intelección, es una posible forma de interpretar ese intelecto agente que piensa en cada sujeto. 12 Sin embargo, Tomás de Aquino afirmó –distanciándose también en esto de Aristóteles– que el entendimiento agente no es uno en todos, sino que hay tantos entendimientos agentes como almas (Artículo 5). Aquí es donde, prima facie, la interpretación ferlosiana de la lengua como intelecto agente altera este concepto de su admirado Sto. Tomás. Pero, por otra parte, el hecho de que las lenguas sean diversas proporciona a esta noción (la lengua) una afinidad con la pluralidad de intelectos agentes que postuló Sto. Tomás, si bien dicha pluralidad no la constituyen los sujetos individuales, sino las diversas comunidades lingüísticas. Así que, al seguir la sugerencia de Ferlosio, nos permitiríamos la licencia de considerar cada lengua como un entendimiento agente entre los diversos existentes.
561 Entre la lingüística y la moral sin valores. Dos contribuciones de Sánchez Ferlosio al pensamiento contemporáneo. Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 La sugerencia de una identidad de la lengua con lo que, en la filosofía antigua y medieval, se denominó Intelecto agente, aparece en la obra de Ferlosio de forma lo suficientemente reiterada como para afirmar que se trata de una idea mantenida por el autor a lo largo de su trayectoria. Recordemos. En uno de los «Comentarios» a Los niños selváticos, Ferlosio, sin hacer mención expresa del intelecto agente, se refirió a la lengua como «la más impersonal» de las cosas humanas. Consideró, a este respecto, que determinadas proferencias de los niños (sorprendentes para el adulto) no se deben al ingenio personal, sino que son «un impersonal y anónimo producto de la lengua» (Sánchez Ferlosio 1973: 371). Hay un pasaje de la segunda de las Semanas del Jardín sobre los tipos de espectáculo y los «modos de vigencia» en la memoria de lo que se ha contemplado que, aunque tampoco alude explícitamente a la lengua como «intelecto agente», afirma que aquellos (los «modos de vigencia») han de referirse «al anónimo sujeto universal que habla en el lenguaje» (Sánchez Ferlosio 2003a: 160). Pero vayamos a las menciones expresas. En las «Glosas castellanas» de El alma y la vergüenza, cuando habla del «verbo traspunte», Ferlosio desarrolla su argumentación apelando a «…la impersonal voz de la Lengua –o, si se quiere, del Intelecto Agente–» (Sánchez Ferlosio 2000: 269). En Guapo y sus isótopos, afirma que la «isotopía» tiene lugar «en el acervo de la lengua o, por así decirlo, en el olimpo mental del intelecto agente» (Sánchez Ferlosio 2009)13. En Non olet dice que, aunque las palabras puedan devaluarse, parecen conservar siempre un reducto de fidelidad a su origen; añade que esto no se manifiesta como fenómeno estrictamente gramatical sino, más bien, lingüístico, y comenta: «afortunadamente las palabras tienen un límite que nos impide abusar de ellas haciéndoles decir lo que queramos. Se acepte o se rechace designar esa ley suya propia y absolutamente impersonal como intelecto agente, el caso es que sin ella sería imposible cualquier significar» (Sánchez Ferlosio 2003b: 144). Lo destacable aquí es que Ferlosio no desecha el término «intelecto agente» como una “antigualla” filosófica, pero tampoco lo deja intacto, sino que lo lee desde su propia perspectiva para darle un sentido nuevo. No entiende el «intelecto agente» como lo hizo la filosofía clásica, ni asume sin más el uso que la lingüística moderna hace del término «lengua». Precisamente por eso, enriquece el sentido de ambas nociones y nos hace verlas desde perspectivas nuevas. Usa el término «intelecto agente» para expresar su concepción de la lengua, con lo que, al mismo tiempo, ensaya una concepción del conocimiento. 13 No se indica número de página porque esta frase no se encuentra en el texto, sino en la solapa del libro.
568 Juan Antonio Ruescas Juárez Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 cuentos ya conocidos. Este disfrute del relato ya conocido es, en parte, afín a la satisfacción que se produce en el uso deportivo de la narración, pues el adulto lector de novelas o espectador de películas sabe de antemano, en virtud los índices escatológicos, qué desenlace resulta previsible. La convenciones hacen que, en cierto modo, los adultos también asistamos repetidamente a la misma narración, aunque cambien los personajes y los detalles el planteamiento. Sin embargo, la afinidad solo es parcial, primero porque, en el uso puramente lúdico (propio de los niños) no hay satisfacción vicaria de logro; y además porque un resto de incertidumbre sigue siendo necesario en el uso deportivo, mientras que en el puro uso lúdico no tiene cabida. A diferencia de lo que ocurre con el gusto infantil por la narración (que espera la repetición exacta de cada elemento del relato), en el uso deportivo, lo que sea de los momentos del proceso resulta poco relevante. Este uso deportivo, que es el más frecuente en nuestra civilización, se caracteriza por una exigencia: que los personajes porten un signo que indique a quién tiene el autor predestinado para el triunfo o la gloria. Tal es la función de los «índices escatológicos», que sirven igualmente para identificar al antagonista. Ahora bien: el happy end prometido y adjudicado para el portador de los «índices escatológicos» parece eliminar –o al menos desvirtuarel factor de expectativa y la incertidumbre que son esenciales en el deporte. ¿Por qué hablar entonces de «uso de deportivo de la narración? Tener indicios sobre el desenlace de la narración más bien parece propio del puro uso lúdico (el de los niños). Sin embargo, no es así porque, mientras que los niños prefieren los relatos ya conocidos, en el uso deportivo de la narración el interés por cada relato singular se agota tras la primera lectura: siempre se requiere una nueva dosis de incertidumbre, aunque sea pequeña. En el uso deportivo de la narración, el lector no desea «comprometer su alma» en una empresa completamente incierta, reclama algunas garantías acerca del final. Lo cual confirma que, en este uso de la narración, el desenlace final es lo más importante, es lo que da sentido al resto de los elementos. El lector u oyente que hace un uso deportivo de la narración es, según Ferlosio, un «jugador de ventaja», pero un jugador al fin y al cabo. Es un jugador porque su recepción de la narración incluye una dosis de incertidumbre (por pequeña que sea) y porque experimenta satisfacción (vicaria) de logro; pero es un jugador de ventaja porque la incertidumbre está mitigada por los índices escatológicos. Para este lector u oyente, el logro es lo más importante, es lo único que ilumina el proceso y le da sentido; pero hay necesidad de un decurso, cuya función es crear la tensión que el logro final ha de resolver. Esto es necesario para que el logro sea satisfactorio, ya que el logro gratuitamente obtenido no puede proporcionar este placer: «no condecora nuestro nombre y nuestro ser», es decir, no provoca satisfacción por el logro. Aunque el lector no experimente esa tensión como algo vivido por él mismo, participa de ella de
569 Entre la lingüística y la moral sin valores. Dos contribuciones de Sánchez Ferlosio al pensamiento contemporáneo. Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 forma vicaria, en fantasía. Quien alcanza el logro es el propio yo del lector, pero proyectado sobre el protagonista de la historia como yo vicario. Por lo demás, la polarización afectiva, vinculada a la convención del antagonismo, facilita y promueve la participación en la tensión del relato. Pero la idea de un «uso deportivo de la narración» plantea un problema. Ya en el comienzo de la segunda Semana, se pregunta Ferlosio: ¿cómo un jugador de ventaja sigue siendo un jugador?, ¿qué es aquello esencial en el deporte que, por mantenerse en este uso, justifica el concepto «uso deportivo de la narración»? Es entonces cuando se hace pertinente la reflexión y el análisis sobre los tipos de espectáculo. La comparación del deporte con otros espectáculos reclama –de nuevo– consideraciones sobre los «modos de vigencia», sobre cómo un relato –o, en este caso, un espectáculo– permanece en la memoria. Uno de los criterios que sirven para clasificar los tipos de espectáculo (y caracterizar, dentro de una determinada clase de los mismos, al deporte) es si en ellos cabe hablar o no de acontecimiento (que es un posible modo de vigencia de un objeto ya contemplado). Hay acontecimiento si, una vez que ha tenido lugar el espectáculo, tiene sentido preguntar «¿qué ha pasado?». En el cine, por ejemplo, no tiene sentido esta pregunta, pues lo que pueda “pasar” en cada ocasión, diferenciándola, no forma parte del espectáculo mismo. Sí hay «acontecimiento», por ejemplo, en las competiciones deportivas (con público), en un espectáculo de danza que incluya algo de improvisación, o en la tauromaquia. Pero interesa definir un elemento que diferencie a estos dos últimos espectáculos de la competición deportiva. Es entonces cuando se introduce el concepto de figura y, con él, ese otro al que queríamos arribar desde el inicio de esta reconstrucción: el de los bienes. En efecto, mientras que en la competición deportiva hay «tantos», «marcas» o «puntuaciones» que permiten un recuento, en la danza (con improvisación pues, en caso contrario, no habría acontecimiento) o en la tauromaquia, lo contemplado son figuras, de las que no cabe hacer recuento, que son perecederas e irrepetibles en sí mismas. Por eso la figura, que tiene realidad al tiempo que desaparece, que resplandece mientras se quiebra («splendet dum frangitur»), conduce al tema los bienes. No en vano, es en este punto de su exposición cuando Ferlosio remite al segundo apéndice de esta Segunda Semana: «El caso Manrique». Bifurquémonos, pues, separémonos, desapartémonos, digámonos ya adiós en el arranque de estos dos caminos que nunca más se encontrarán: el del objeto y el del «haber», el de los bienes y el de los valores: los bienes son fugaces, los valores duraderos; éstos ascienden hacia el porvenir, aquéllos van decayendo hacia el pasado. He aquí que el carácter de acontecimiento se modula en dos claves adversas, en dos temporalidades de contrapuesto sesgo, de fibras disconformes, de contraria tensión. Consumirse o crecer. Los
570 Juan Antonio Ruescas Juárez Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 bienes no admiten constituirse en sumandos y restandos, hurtan su cuerpo a la adscripción; los valores se renuevan permanentemente en la proyección del tiempo adquisitivo (Sánchez Ferlosio 2003a: 190). El resto de la reflexión nos interesa ya menos. Anotemos solamente que el «modo de vigencia» propio de las figuras es la patencia. Por eso la naturaleza de la figura lleva a reflexionar sobre la patencia (que se opone al cifrado) y sobre si las figuras significan o no significan. Y, finalmente, la significación de las figuras desemboca en la cuestión de si los nombres propios son figuras (pues son insustituibles para nombrar a la persona concreta) y de si aquellos (los nombres propios) significan. Ferlosio no niega todo valor significante a la figura en general, pero considera que esta significación no es como la que se da en el lenguaje (entendiendo aquí «lenguaje» en sentido restringido) ya que para la figura no rige el principio de convencionalidad. En cuanto a los nombres propios, Ferlosio cree que, en ellos, la referencia se da en virtud de un nexo fáctico. Por eso los nombres propios son determinativos absolutos (en ellos no hay relación semántica), son «un acervo de universales fonemáticos asémicos», preparados para una función precisa (Ibíd.: 254-264). IV. Confrontación crítica y conclusión Sin duda, en las posiciones de Sánchez Ferlosio hay aspectos discutibles. En esta apartado final se señalarán solo –con mucha más brevedad que en los apartados anteriores– los relativos a los asuntos tratados en estas páginas15. En primer lugar hay que señalar que quizá no toda referencia a un sentido ha de ser necesariamente una imposición «tiránica» que desprecia los aspectos particulares de la realidad considerada. La referencia al sentido puede hacerse en el marco de una pregunta, y no necesariamente como una afirmación. Por otra parte, el sentido puede pensarse como propósito, y no tanto como conclusión o meta que, de alcanzarse, redimiría el camino recorrido. Acaso haya en nosotros una pulsión volitiva y teleológica, un deseo cuyo cumplimiento (siquiera parcial) o frustración nos hace juzgar sobre el sentido o sobre la ausencia del mismo (Autor 2016: 57-61)16. Lo importante, sin embargo, es que, para Ferlosio, ante el sufrimiento, ante los vendavales de la dominación, e incluso ante la muerte inicua de los 15 Otros apuntes críticos que se hicieron en Rafael Sánchez Ferlosio, pensador se refieren a la relación entre lo sacrificial y la religión, el monoteísmo y la legitimación de la facticidad, el Estado como agente de la dominación, la interpretación de la idea de progreso, y al concepto de autonomía (Autor 2014: 417-418). 16 Por lo que se refiere a los procesos históricos, en Rafael Sánchez Ferlosio, pensador se ilustró con más amplitud esta posibilidad de alternativas aludiendo a las aportaciones de diversos autores, entre ellos Kant y Paul Ricoeur (Autor 2014: 140-148).
571 Entre la lingüística y la moral sin valores. Dos contribuciones de Sánchez Ferlosio al pensamiento contemporáneo. Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 “particulares”, deberían ser posibles otros “consuelos” que no pasan por la adjudicación de sentido. La clave es que el sentido de ningún modo suprima el resto de sufrimiento y de dolor que hay en los procesos biográficos, sociales o históricos. La tesis fuerte sigue en pie: el dolor es irreparable y no hay adjudicación de sentido que pueda repararlo; queda «clavado en la eternidad» (Sánchez Ferlosio 2000: 111-113). En otras palabras: ninguna moral, ninguna ideología, debería tratar la felicidad o las vidas arrebatadas como un valor; debería persistir siempre la conciencia de que la felicidad y la vida que se perdieron eran un bien. En cuanto al «sacrificio de los bienes», parece razonable cierta cautela, pues el rechazo absoluto de toda idea de sacrificio entrañaría dificultades que no se pueden obviar. Hay un «arraigo antropológico» de lo sacrificial lo suficientemente claro como para preguntarnos si los esquemas sacrificiales de pensamiento y acción no cumplen alguna función irrenunciable. A este respecto, es inevitable recordar a René Girard. Si sus hipótesis son acertadas, la sociedad no puede prescindir por completo de lo sacrificial17. Ahora bien: no es una supresión sin más lo que pretende Sánchez Ferlosio. En sus ensayos no pretende que haya que suprimir los mecanismos que podríamos denominar de gestión de la violencia (el principal de los cuales son las instituciones de justicia); lo que hace es, sencillamente, impugnar la lógica que aprecia unilateralmente el valor y lo establece (más o menos conscientemente) como algo nacido del sacrificio de los bienes18. Estos apuntes críticos no quieren señalar errores objetivos o excesos claros en el pensamiento de Sánchez Ferlosio, sino una necesidad de cautela en la lectura. Negar que el mismo autor tuviese esta misma cautela con respecto a sus propias ideas sería ignorar la distancia crítica que siempre mantuvo Ferlosio con respecto a sí mismo; sería ignorar lo que podríamos llamar su constante “alerta crítica y autocrítica” (Autor 2016: 19. 255); sería ignorar que, en el ejercicio de la escritura, deseó «tener razón frente a otros pero también, y muy a menudo, frente a sí mismo» (Ibíd.: 22); sería ignorar que Ferlosio hizo suyo, de manera espontánea, aquello que Antonio Machado escribió: «Nunca estoy más cerca de pensar una cosa que cuando he escrito la contraria» (Machado 1988: 1188). Concluyamos, pues, estas páginas, deseando que a todos se nos contagie algo de Ferlosio y seamos capaces de decir con él que a nadie obligan, por su puesto, ni tratan de obligar estas filosofías (Sánchez Ferlosio 2000: 482). 17 No estará de más recordar brevemente la hipótesis de Rene Girard en La violencia y lo sagrado (1972). El sacrificio protege a la comunidad frente a la violencia intestina; es una sustitución que proporciona a la violencia una forma de salida y la reconduce. Así, el sacrificio es «violencia sin riesgo de venganza». Cuando el moderno interpreta el sacrificio solo como algo primitivo o patológico, ignora que lo sacrificial pervive, por ejemplo, en el sistema judicial (Girard 1995: 11-12. 21). 18 Además de las ideas y los textos comentados en estas páginas, hay un texto que se puede considerar la referencia básica para conocer la crítica de Ferlosio a lo sacrificial: Mientras no cambien los dioses, nada ha cambiado, con su apéndice: «La mentalidad expiatoria» (Sánchez Ferlosio 1992: 352-474).
572 Juan Antonio Ruescas Juárez Araucaria. Revista Iberoamericana de Filosofía, Política, Humanidades y Relaciones Internacionales, año 25, nº 51. Tercer cuatrimestre de 2022. Pp. 553-573. ISSN 1575-6823 e-ISSN 2340-2199 https://dx.doi.org/10.12795/araucaria.2022.i51.26 Referencias Bibliográficas: Arteta 1998: A. Arteta, «El criterio de misericordia», (Archipiélago 31, 1998). Aquino 2001: T. de Aquino, Suma de Teología, I (Madrid, BAC, 2001). De Azúa 1019: F. de Azúa, «Dos o tres cosas que yo sé de Ferlosio» (Claves de la razón práctica 265, 2019). Benito Fernández 2017: J. Benito Fernández, El incógnito Rafael Sánchez Ferlosio. Apuntes para una biografía (Madrid, Árdora, 2017). Bühler 1985: K. Bühler, K. Teoría del lenguaje (Madrid, Alianza, 1985). Echevarría 2015: I. Echevarría, [Ed.], Rafael Sánchez Ferlosio. Ensayos 1: Altos estudios eclesiásticos (Barcelona, Debate, 2015) - 2017: I. Echevarría [Ed.], Rafael Sánchez Ferlosio. Ensayos 4: «QWERTYUIOP», (Barcelona, Debate, 2017). - 2019: I. Echevarría, «Niños y animales» (Claves de la razón práctica 265, 2019). Girard 1995: R. Girard, R., La violencia y lo sagrado (Barcelona, Anagrama, 1995). Hegel 2008: G. F. Hegel, Lecciones sobre la filosofía de la historia universal (Madrid, Alianza, 2008). Hidalgo Bayal 1994: G. Hidalgo Bayal, Camino de Jotán. La razón narrativa de Ferlosio (Badajoz, Del oeste, 1994). - 1998: G. Hidalgo Bayal, «La condición singular de Ferlosio» (Archipiélago, 31, 1998). Jaume 2019: A. Jaume, «Fuera de aquí» (Claves de la razón práctica 265, 2019). Machado 1988: A. Machado, Poesía y prosa II, (Madrid, Espasa Calpe, 1988). Moreiras-Menor 2019: C. Moreiras-Menor, «El anti-universalismo existencial de Sánchez Ferlosio» (Claves de la razón práctica 265, 2019). Pollán 2005: T. Pollán, «La pasión del conocimiento», Rafael Sánchez Ferlosio, escritor. Premio Cervantes 2004, Catálogo de la exposición (Alcalá de Henares, Universidad de Alcalá, 2005). Rossi 1998: R. Rossi, «Teología y espiritualidad en los escritos de Rafael Sánchez Ferlosio» (Archipiélago 31, 1998). Autor 2014: Rafael Sánchez Ferlosio, pensador. Estudio de las constantes de sus ensayos (Madrid, UNED, 2014). - 2016: Autor, El pensamiento crítico de Rafael Sánchez Ferlosio, (Madrid, Biblioteca Nueva, 2016). - 2019: Autor, «Rafael Sánchez Ferlosio (1927-2019). Razones para leer su obra ensayística» (Hispanismo filosófico 24, 2019).
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