Vico y la apuesta por el pluralismo cultural
Abstract
En este texto se pretende mostrar la importante tarea que llevó a cabo Vico en torno a la diversidad de culturas, y la posibilidad de comprensión entre ellas, por medio del método hermenéutico que parte de la fantasía. Una apuesta por el pluralismo cultural y el entendimiento de los pueblos desde la categoría de lo (sentido) “común”.
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71©Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005) Sevilla (España). ISSN 1130-7498 © Dora Elvira García G. VICO Y LAAPUESTA POR EL PLURALISMO CULTURAL Dora Elvira García G. En este texto se pretende mostrar la importante tarea que llevó a cabo Vico en torno a la diversidad de culturas, y la posibilidad de comprensión entre ellas, por medio del método hermenéutico que parte de la fantasía. Una apuesta por el pluralismo cultural y el entendimiento de los pueblos desde la categoría de lo (sentido) “común”. Palabras clave: Vico, fantasía, pluralismo cultural, sentido común, historia de las culturas, Isaiah Berlin. In this text is explained the important task that Vico accomplished, concerning the diversity of cultures and the possibility of an understanding among them through the hermeneutic method, which starts by fantasy. A bet for cultural pluralism and mutual understanding of the nations, from the category of “common” (sense). Keywords: Vico, fantasy, cultural pluralism, common sense, history of cultures, Isaiah Berlin. CONSIDERACIONES INICIALES Mucho se ha hablado y escrito sobre la diversidad de culturas, y en los tiempos que corren es una cuestión que se nos impone como dato fáctico imposible de soslayar. Las respuestas no siempre han sido respetuosas con las diferencias culturales, por lo que han tenido efectos excluyentes en relación a las formas de vivir o de concebir la vida, así como existen pretensiones de ciertas culturas dominadoras en aras de su homologación o asimilación. Aquellos que han logrado entender la importancia del pluralismo han mostrado en sus teorías una apertura matizada hacia la diferencia. Esta posición no es muy generalizada, sobre todo si se considera tal diferencia de manera radical, conduciendo, en ese caso, a la cerrazón etnocéntrica frente a los diferentes. Pero si tratamos de encontrar que la diversidad existente no es total, podemos hablar entonces de una diferencia semejante o con semejanzas. Esta apuesta que puede parecernos bastante abierta y presentarse como una problemática actual, fue sin embargo –con los debidos matices– elaborada por un filósofo oriundo de Nápoles, quien mostró una gran avidez por encontrar un nuevo método de conocimiento humano y una nueva ciencia, y en ese proceder desarrolló una concepción de la historia y la cultura. Tal concepción fue novedosa y planteó nuevos criterios y formas de entender entre otros rubros: la ciencia, el método, la racionalidad, la historia y la cultura. Vico fue “en su momento un pensador original del primer orden”1cuyas propuestas parecen anticiparse al modo de apreciar la realidad y, en concreto la historia, en relación csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 71
con sus contemporáneos. El filósofo napolitano introduce elementos que van más allá de los propuestos en su época, ya que comprende la dificultad para lograr la claridad y la distinción para alcanzar el fondo de lo real, puesto que lo real parece ser lo contrario de lo claro y lo distinto. En este sentido, Vico se adelanta es temáticas que después se defendieron en el romanticismo, así como en las apuestas que sobre lo histórico realizó, como manifestación de la complejidad de la naturaleza humana. Lo que Vico pretende es ordenar ese aparente caos del acontecer histórico y humano aboliendo el recurso de lo claro y lo distinto para entender la realidad histórica. El objetivo de su nueva ciencia es que haya una historia ideal eterna, descrita según la idea de la Providencia, a partir de la cual discurren en los tiempos todas las historias particulares de las naciones en sus apariciones, progresos, estados, decadencias y fines.2 Lo que pretendemos en este escrito es llevar a cabo un acercamiento al pensamiento de Vico en relación con la historia, específicamente en lo referente a lo cultural, sobre todo en cuanto el filósofo italiano intenta reconocer la particularidad de los pueblos y las culturas. Vico pone la hilación de los tiempos bajo el cuidado de una Providencia que obra en lo natural, que es lo propiamente histórico. Penetró en el mito como embrión de la cultura y asentó el suelo de la historiografía y la hermenéutica para una filosofía de la humanidad y una historia universal de las naciones. Los esfuerzos que llevó a cabo en torno a la comprensión del mundo se diririgieron fundamentalmente hacia la comprensión de la naturaleza de las sociedades humanas y su desarrollo histórico con miras a la conversación del género humano. Vico buscó la universalidad de la mente humana manifiesta en las coincidencias de la organización y desarrollo de todos los pueblos. Todo esto nos hace entrever la profunda inclinación hermenéutica que penetra en el pensamiento de Vico al intentar comprender la naturaleza de las sociedades humanas y su desarrollo histórico Para lograr sostener nuestros propósitos sobre el pluralismo cultural postulado en conjunción con el sentido común de manera paralela a la historia y ayudado por los conceptos de fantasía y la prudencia, nos apoyamos de manera importante en los textos viquianos de La autobiografía,Los principios de una ciencia nueva en torno a lo común de las Naciones [1725] y la Ciencia Nueva [1744], y nos ayudamos de los trabajos interpretativos sobre Vico realizados por Isaiah Berlin en sus textos “G.B. Vico y el historicismo cultural”, así como en “Supuesto relativismo del pensamiento europeo del siglo XVIII”3. La consideración sobre la particularidad de los pueblos y culturas avala el reconocimiento de ellas con la posibilidad y la intención de entenderlos a partir de otros referentes casi necesariamente diversos. El elemento que ayuda al alcance de su reconocimiento y comprensión lo encontramos en la intuición imaginativa. Ésta posibilita en Vico –adelantándose a lo que kantianamente se diría– ponernos en el lugar del otro a través del recurso del sentido común. LA BÚSQUEDA DE LO COMÚN A PARTIR DE LA FANTASÍA Ante la confrontación entre el cientismo y el humanismo y frente al debate tan amplio que hubo en los siglos XVII y XVIII que sopesaba la importancia entre los Antiguos y los Modernos, Vico escribió un texto que es expresión de esta problemática, a saber: De nostri temporis studiorum ratione (Sobre los métodos de estudio de nuestro tiempo). Ahí se muestra una oposición al cartesianismo que parece partir del mismo concepto de hombre al Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005)72 Dora Elvira García G. csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 72
enfatizarse la integralidad del ser humano, en tanto tiene de racional e intelectivo además de investirse con la fantasía, la pasión y la emoción, así como su insistencia de la dimensión histórica y social. Vico revitaliza las humanidades frente al surgimiento y la presencia arrolladora de la matemática. Le interesa la educación de los jóvenes, por ello es que enfatiza en la Ciencia nueva un método, que no va contra del método geométrico. Reconoce la ciencia y sus ventajas, lo que combate entonces es el cientismo que exagera que todo se resuelve a partir de ese conocimiento científico. El nuevo método de Vico procurará entender la historia a partir –como recién dijimos– de la imaginación o fantasía, concibiendo la intuición imaginativa como posibilidad, en términos concretos, para aplicar ese método, y de esa manera poder ver el pasado a través de los ojos de aquellos que lo vivieron, y no únicamente como datos observables de alguien y algo que vivió y sucedió hace tiempo. Se trata entonces de llegar a comprender lo sucedido en otra época y otro momento. Esto da paso a sostener que sí es posible entender a las otras culturas, lo cual significa que se acepta la pluralidad entre ellas. De ahí que haya quienes, como Isaiah Berlin. hayan afirmado que Vico es “el padre del concepto moderno de cultura”4y del pluralismo cultural que señala la postura y visión propia de cada cultura con su escala valoral propia. Estas características van desplazando otras visiones y valores, y así es como tales culturas van cambiando. A pesar de estas variaciones, los sistemas valorales no son totalmente ininteligibles para las generaciones subsecuentes, de manera que podemos acercarnos a ellos y entenderlos. Es por ello que la importancia de G.B. Vico ha recaído con gran fuerza en la reivindicación de “la dimensión histórica del hombre, como su gran originalidad”5. Esto no significa que Vico sea un relativista en tanto “no supone a los hombres encapsulados dentro de su época o su cultura propias, aislados en una casa sin ventanas e incapaces por ello de entender otras sociedades y períodos cuyos valores puedan diferir notablemente de los suyos y puedan resultarles extraños y repugnantes.”6 Vico pensaba que lo realizado por unos seres humanos podría ser entendido por otros, aun con los esfuerzos que implica el desciframiento de conductas e idiomas diferentes a los propios. Pero si, “según Vico el término ‘humano’ significa algo, tiene que haber suficiente en común a todos esos seres para que sea posible, con un esfuerzo suficiente de la imaginación, entender lo que debió parecerles el mundo a criaturas muy alejadas en el espacio o en el tiempo, o a quienes practicaron determinados ritos y utilizaron ciertas palabras y crearon ciertas obras de arte como medios naturales de autoexpresión con los que intentaban entender e interpretar para sí mismos su mundo.”7 El humanismo viquiano se nutre del pasado, pero busca hacia el futuro, del que recibe estimulación, dirección e inspiración. Con Berlin podemos decir que el método del pensador napolitano busca claves que le permitan el acceso a los mundos de tribus primitivas que tienen mitos, historias y alegoCuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005) 73 Vico y la apuesta por el pluralismo cultural csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 73
rías que no se pueden rechazar como disparates absurdos o como elaboraciones irracionales. Esa clave ayuda a poder entenderlos, “ver con sus ojos, recordar que los hombres son para sí mismos objetos y sujetos a la vez”8. Así podemos no sólo describir, sino entender a esos pueblos o culturas como emparentados con nosotros, de manera que su conducta y su lenguaje pueden ser interpretados como respuestas inteligibles a la condición natural en la que se encuentran y en la cual se pretenden comprender. Es cierto, y así lo anota el crítico afincado en Inglaterra, que la traducción completa de un idioma a otro es en principio imposible, lo mismo que sucede con las palabras, miradas y gestos de los otros. La importancia que, por ejemplo, adjudica a las lenguas y sus orígenes lo ubica en la poesía como llave maestra de la ciencia. Se rompe la comunicación cuando se recurre a métodos puramente científicos de desciframiento de las culturas. Lo que en todo caso se lograría serían las conjeturas para tratar de entender lo que habría sido vivir en una situación dada en una época concreta, cómo veían las cosas aquellos que creían en la hechicería, sacrificios o encantamientos y lo que hacían para cambiar esas situaciones. “Los hombres empezaron a pensar humanamente en diferentes tiempos y lugares […] El criterio enseñado por la providencia divina común a todas las naciones es el sentido común del género humano determinado por la concordancia de las mismas cosas humanas y es lo que constituye la belleza del mundo civil.”9 Vico supone que esos pueblos, conformados por hombres como nosotros, comparten situaciones similares tales como amar y odiar, tener esperanza, temer, desear, rezar, luchar, traicionar, oprimir, estar oprimido, rebelarse, etc. Por ello es importante entrar en esas culturas para poder entender su modo de vivir. Si bien “Vico nunca nos explica qué entiende por lo que se llama ‘entrar en ‘ o ‘descender a’ las mentes de los hombres primitivos, pero está claro por su actuación práctica en Scienza nuova que lo que pide es penetración imaginativa, un don que él llama fantasía”10. Con ella es como se gesta la posibilidad de entender a los otros, a las otras culturas en su actuar, experimentar, en su valorar, en su vivir la vida, etc. El concepto de fantasía es necesario para su concepción del conocimiento histórico. Vico apela a un conocimiento más humano en el sentido de adentrarse en aquellos pueblos que vivieron en la pobreza, la opresión, o la revolución, el enamoramiento, las emociones, etc., y que un estudio histórico rígido y estadístico no proporciona. Le interesa esa conciencia colectiva de un momento dado, con sus expresiones culturales como escribir, hablar, la creación de símbolos, monumentos, etc. Por eso entender la historia cultural con el desciframiento de mitos, ritos, ceremonias etc., constituyó para Vico un gran logro. Si bien es cierto que su interés va siempre ligado a las culturas y pueblos en concreto con sus usos y costumbres, también es importante apreciar que busca un algo común entre ellos. Y parece entonces que el papel de lo histórico, en sus dos filones: la historia ideal –por un lado– y –por el otro– la importancia de las historias particulares, procede de manera paralela y análoga a como lo hace la vertiente cultural. Por ello Vico señala que “la providencia divina es la ordenadora del derecho natural de gentes, es la reina de las actividades de los hombres, sin aniquilar sus vivencias particulares”11. En ella es necesario sostener ciertas características comunes en donde: Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005)74 Dora Elvira García G. csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 74
“[… ] los pueblos, para el bien particular de cada uno, que es igual en todos, sin entenderlo, son conducidos a ordenar leyes universales y por eso naturalmente las desean benignamente adaptables a las circunstancias últimas de los hechos que demandan la utilidad equitativa….”12 Así se propone la igualdad entre las culturas o pueblos, respetando sus propios intereses y relacionándolos a partir de leyes universales. Éstas últimas se apoyan en, por ejemplo, el derecho de gentes que –desde una óptica audaz y anacrónica en su propio tiempo– según Vico, “surge de las costumbres de las naciones, conformes entre sí gracias a un sentimiento común humano, sin reflexión alguna y sin tomar ejemplo unas de otras”13. De esa manera las fuentes del derecho natural de gentes son las necesidades y las cuestiones humanas de la vida social. Este criterio de construcción de esos comunes así como la insistencia en la vida social y común dan un sello específico y novedoso a Vico. La historia humana la hacen los hombres, de ahí que podamos entenderla ‘entrando’ en las mentes de los antepasados, usando la imaginación, y, con ello, evitar los excesos de las conjeturas y por ende el subjetivismo. Sin la fantasía no se puede –para Vico– resucitar el pasado y en ese proceder no se excluye la verificación. Son necesarios métodos críticos al examinar los datos. Sin embargo la requerida fantasía revive el pasado a través de ciertas conjeturas que parten de esos datos, al escuchar a los hombres, apreciar cuál pudo haber sido su experiencia, sus vivencias, sus formas de expresión, sus valores, sus puntos de vista y sus modos de vida, entre otros. Al reunir tales datos sobre estas consideraciones podemos entender cómo eran esos pueblos en el pasado. Por ello Vico es un gran teórico de la historia y un gran historiador en tanto “llamamos grandes historiadores sólo a aquellos que además de nominar plenamente los datos fácticos, obtenidos a través de los mejores métodos críticos accesibles, poseen la profundidad de penetración imaginativa…”14 Este ‘entrar en’ imaginativo en los otros pueblos y culturas se entiende como el proceder por el cual los comprendemos, y va íntimamente ligado con el sentido común. Es por ello por lo que defiende el entrenamiento en el ars topica, de la elocuencia y el arte de “encontrar el médium”15, el término medio, y siguiendo los pasos del experto Cicerón en el ars topica que basaba su defensa en razones conjeturales. La mejor educación (que para él se encuentra en la combinación de Cicerón y de Arnaud) enseña a los alumnos el análisis para el descubrimiento de la verdad al hacerlo, de modo claro y distinto apoyado en la retórica para guiarlo a él y a los otros a través del problema más común de elegir entre probabilidades. Un arte ejercita la razón, la otra el sentido común. Esta es una división de la labor y roba a los jóvenes su sentido común. Vico defiende a los antiguos a pesar de su reputación de sostener una actitud de subyugamiento sobre los hombres, con dogma y superstición; Vico sin embargo, los considera como los verdaderos liberadores de la razón humana. La educación antigua estaba altamente ordenada y bien adaptada a la domesticación de las facultades humanas a través de la geometría, la retórica y los tópicos. Como resultado de esto, a los jóvenes se les inculcaba la prudencia y el sentido común como bases para el ejercicio de la razón. Según nuestro autor, aunque los antiguos no aprovechaban la explotación de la naturaleza para sus fines humanos, sin embargo crecieron más sabios, más felices y, finalmente, como seres humanos más libres que los de la Edad Moderna. Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005) 75 Vico y la apuesta por el pluralismo cultural csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 75
En Sobre los métodos de estudio en nuestro tiempo Vico iguala la importancia de los griegos y los romanos. Los griegos enseñaron prudencia y sentido común a través de la educación filosófica concebida como parte abarcadora de la ciencia política, (los romanos por su parte a través de la religión y de las leyes, por medios más irracionales y de costumbres). La educación griega retomada y postulada por Vico muestra un pluralismo metodológico con una unidad pedagógica. La retórica, la geometría y los tópicos eran enseñados por medio del análisis, en tanto los griegos creían que ninguna regla sola podría ser aplicada a toda la experiencia humana. Por ello Vico sostiene que el método cambia y se expande de acuerdo a la diversidad y la expresión de los materiales propuestos, de manera que el hombre debe aprender prudentemente a escoger el método apropiado por sí mismo. De ahí que, si los estudiantes modernos siguieran el ejemplo griego, ellos serían “exactos en la ciencia, listos en cuestiones prácticas, influidos en la elocuencia, imaginativos en el entendimiento poesía o pintura, y fuertes en memorizar lo que ellos aprendieron en sus estudios legales16. En Grecia esos métodos diversos fueron sostenidos por la filosofía, de manera que los filósofos griegos eran capaces de lograr la maestría en todo el aprendizaje17. Ahora bien, el aprendizaje era más que meramente intelectual, era también político, es decir, lograban adaptarlo a lo vulgar y emplearlo para el bien público. El conocimiento de los grandes problemas –dice Vico en Sobre los métodos de estudio en nuestro tiempo18– sobre lo que los filósofos eran, y llamados por los griegos politici, hacía referencia a los expertos en cuestiones relacionadas con la vida total del cuerpo político. Entre los antiguos, la enseñanza de las doctrinas racionales, físicas y éticas estaban confiadas a los filósofos, quienes tomaban el cuidado de ajustar aquellas doctrinas al sentido común práctico que debe gobernar la conducta humana. Así, los filósofos griegos –quienes enseñaron las ciencias físicas de su época– eran también maestros de ciencia política. Se les enseñó a estudiar y entender el carácter y las pasiones humanas para de ese modo adaptar articuladamente la verdad filosófica a la vida pública. Vico piensa que el método moderno, en su ignorancia del alma, se niega a negociar la relación entre filosofía y política, de ahí que esa rama de la filosofía parece estar abandonada19. El filósofo del tavolino percibe que aún en el mundo antiguo de los griegos se consideraba el peligro potencial de asociar la política muy de cerca con la razón filosófica. La filosofía griega mantiene su ojo en la ciencia política, en el reino humano del certum, donde ambas, la ciudad y la filosofía, florecieron. Sin embargo, la filosofía no cesa en la tentación de perseguir el verum inmoderadamente y abandonar la ciudad (tentación a la que sucumbieron los estoicos generando escepticismo). Por ello, el pensador napolitano, con su nuevo método de estudio basado en el revivir la paideia griega, sugiere el retorno al reino humano del certum y reinstala las virtudes de la prudencia y la moderación, desaparecidas en la vida de la Modernidad. HISTORIA Y PLURALISMO: LA PRUDENCIA PARA EL LOGRO DE LO COMÚN El método viquiano de reconstrucción del pasado apela a una consideración del pluralismo cultural frente a un panorama de una variedad de culturas, aspiración a ideales, criterios de valor y modos de vida diferentes, a veces incompatibles. Esto nos muestra que pensar en una sociedad completamente uniforme tiene algo de represivo, y que la variedad es un síntoma de vitalidad, donde su opuesto manifiesta muerte y monotonía. Las culturas se expresan en obras de arte, de pensamiento, en formas de vivir y actuar con un carácter propio y específico con diversas visiones de la vida y de sus valores. Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005)76 Dora Elvira García G. csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 76
Vico acepta un cierto progreso de los pueblos, y al pasar de una etapa a otra por un lado se gana, pero por otro se pierde, en tanto significa pasar de la imaginación a la capacidad de lo racional. No se pueden juzgar los logros de una época cualquiera aplicando un criterio único absoluto (el de los críticos posteriores). Es una falacia suponer que existen normas atemporales en tanto las obras más relevantes de algunos hombres están relacionadas con una cultura. Quizá algunos aspectos de tal cultura hayan de ser condenables; sin embargo, podemos entender las razones por las cuales esos hombres actuaban, pensaban y sentían como lo hacían. La penetración imaginativa o imaginación histórica nos permite descender, penetrar o sentirnos dentro de la mentalidad de sociedades remotas, y es el modo por el cual las captamos. Así, las diversas concepciones tienen una cierta familiaridad con el universo imaginativo dentro del cual sus actos son signos20. La imaginación es impulso, por ello, así como “la edad madura es poderosa en la razón, así lo es la adolescencia en la imaginación. Ya que la imaginación ha sido estimada como el más favorable presagio del desarrollo del futuro, no debería ser entorpecida...”21 Por ello es importante revalorizar este proceder imaginativo que en los tiempos de Vico se rechazaba en aras del criticismo filosófico. El arte de los tópicos debe tener prioridad22, “es el arte de encontrar el médium, i.e., el término medio...”23. Y –como más adelante se señala– el sentido común es quien lo encuentra. Gracias a estos procesos es posible apreciar que cada etapa del ciclo histórico de las culturas expresa valores autónomos propios y una propia visión del mundo así como una concepción propia de las relaciones de los hombres entre sí y con las fuerzas de la naturaleza. Únicamente a partir de estas consideraciones podemos entender las culturas específicas, y el significado que esos mismos hombres hubieran dado a lo que hacían. En cada etapa, según Vico, los hombres de cada cultura tenían manifestaciones y explicaciones propias que interpretaban y expresaban imágenes, mitos, rituales, instituciones, creaciones artísticas y cultos a través de palabras. Así se podía no sólo lograr la descripción de las conductas culturales específicas, sino también de su modo de entender, para ver qué era lo que pretendían esos hombres con sus intenciones, además de apreciar qué significaban para ellos sus palabras y sus gestos, para así poder comprenderlos. En este sentido, la relevancia de lo común se expone en relación con la ética; podemos ver así la inclinación de Vico por la parte humana cuando señala: “[…] ponemos excesiva carga de atención a las ciencias naturales y no suficiente a la ética. Nuestra principal falla es la despreocupación frente a la parte de ética que trata del carácter humano, de sus disposiciones, sus pasiones y la manera de ajustar estos factores a la vida pública y la elocuencia”.24 Debido a su preocupación por la educación, se da cuenta de que, por las carencias que hay en la enseñanza, a los jóvenes se les dificulta comprometerse con la vida de la comunidad y conducirse con suficiente sabiduría y prudencia, así como tampoco pueden introducir en su discurso una familiaridad con la psicología humana o permear su importancia con la pasión. Aquí es “donde viene la cuestión de la conducta prudencial en la vida. […] la prudencia se distingue del conocimiento abstracto en que en éste los efectos físicos múltiCuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005) 77 Vico y la apuesta por el pluralismo cultural csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 77
ples se reducen a una sola causa, mientras que en el dominio de la prudencia, la excelencia está de acuerdo con aquellos quienes descubren el mayor número posible de causas que pueden haber producido un único evento, y que puede conjeturar cuál de todas aquellas causas es la verdadera. […] El hombre que es indulgente de prudencia deduce las verdades más bajas de la más alta”.25 Por ello, para Vico es un error aplicar a la conducta prudente de la vida el criterio abstracto del razonamiento que se obtiene en el dominio de la ciencia. Ahora bien, para Vico cada una de las culturas que aparecen no es sólo un eslabón en la cadena causal o una secuencia contingente, sino que articula esta característica con el plan providencial. De ahí que Vico señale que “esta ciencia al mismo tiempo describe una historia ideal eterna, sobre la cual transcurren en el tiempo las historias de todas las naciones en sus surgimientos, progresos, estados, decadencias y fines. […] en tanto quien medita esta ciencia se narra a sí mismo esta historia ideal eterna, tanto en cuanto habiendo sido hecho este mundo de naciones ciertamente por los hombres (que es el primer principio indudable que se ha afirmado arriba [en los principios]) y por eso debiéronse hallar el modo dentro de las modificaciones de nuestra propia mente humana –mediante la prueba ‘debió, debe, deberá’, él mismo se la hace, ya que, cuando se da el caso de que quien hace las cosas es el mismo que cuenta, la historia no puede ser más cierta”.26 Las culturas, entonces, son más bien una fase en un plan providencial regido por un objetivo divino. Así, cada fase es inconmensurable con las otras, pues cada una vive para sí misma y sólo se entiende bajo sus términos y perspectivas, comprendiéndose únicamente en ellos, que quizá no es totalmente inteligible para nosotros. Para ello es necesario el sentido común práctico y el juicio práctico que “deben gobernar la conducta humana”27, porque el “juicio práctico en los asuntos humanos busca la verdad como es…”28 El sentido común es benéfico y tiene un grado supremo gracias a su discrecionalidad, por ello es una virtud que poco puede hacer cuando existe gran cantidad de tratamientos preceptivos. La discrecionalidad es la guía de las incontables particularidades de eventos que, como consecuencia de querer tener todos los aspectos detallados, resulta insuficiente. Por su parte, los criterios y formas preceptivas acogen el hábito de lo perdurable a través de las máximas generales; sin embargo y apuntalando su apuesta sobre el sentido común, Vico sostiene que “en la vida real nada es más inútil”, en tanto esas reglas o criterios sirven como señales para ver el camino que se ha de tomar. Por eso “sólo hay un arte de la prudencia y éste es la filosofía”29, y con el arte de esta prudencia encontramos y logramos la articulación y tensión entre la colección de casos30. Sobre el sentido común –dice Vico– reposan las conciencias de todas las naciones31, y ahí se determina el albedrío humano en relación con “las necesidades o utilidades humanas, que son las dos fuentes del derecho natural de las gentes”32. Vico nos “aconsejaba no juzgar las culturas del pasado con las varas de medir de nuestra propia civilización, [para] no perpetrar anacronismos”33. Valorar una cultura con criterios ajenos que tienen sentido para otras culturas hace que se tergiverse su carácter y se pierda lo que es ella misma. Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005)78 Dora Elvira García G. csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 78
Para Vico la historia humana no es sólo un conjunto de regularidades de facto, “el modelo cumple los objetivos de Dios, que acepta una especie de derecho natural temporalizado”34. De ahí sus constantes avisos contra el anacronismo y el egocentrismo cultural, y su insistencia en el uso de una facultad imaginativa especial que permita en sus puntos de vista ‘entrar en ellos’ como diferentes de los suyos propios. Así se evita pensar en que los paradigmas morales han sido en todos los lugares y tiempos los mismos. Con esto podemos pensar que los otros pueblos o culturas son diferentes del nuestro y sus valores son diferentes en tanto hombres diversos pero parecidos, semblables, como diría Berlin35. Ellos en sus circunstancias y nosotros en las nuestras podemos entendernos mediante el intento de ‘entrar’en el otro. Gracias a la gran variedad de fines, valores y objetivos perseguidos por las diversas sociedades en diferentes tiempos o dentro de una misma sociedad con diversas razas, creencias o iglesias, etc., todas esas diferencias tienen cabida en la humanidad. Cada cultura puede tener valores, fines y objetivos propios e incompatibles, pero deberá asumir un carácter “genérico para que pueda llamársele humana”36, y aquí estriba el pluralismo por el que apuesta G.B. Vico, que presenta una variedad de valores, objetivos, fines y modos de vivir, pero que conserva la defensa de ese común. Por ello, las “ideas uniformes nacidas en pueblos enteros desconocidos entre sí deben tener un fondo común de verdad”37. EL SENTIDO COMÚN CRITERIO DEL JUICIO PRÁCTICO Y EXPRESIÓN DEL CONATUS DIVINO El concepto de sentido común aparece primeramente en Vico como un tipo de sabiduría práctica que puede infundir una educación ordenada en los tópicos38. Por ello sostiene que, “consecuentemente, ya que la gente joven tiene que educarse en el sentido común, debemos ser cuidadosos para evitar que el conocimiento de ese sentido común sea reprimido por un hábito de criticismo especulativo. Puedo añadir que el sentido común, además de ser el criterio del juicio práctico es también la guía de la elocuencia”.39 El sentido común de los jóvenes debe ser reforzado desde el principio de su educación, de modo que puede crecer en prudencia y elocuencia. Por ello debe dejárseles que la imaginación y la memoria se fortifiquen y así pueden ser efectivos en aquellas artes en las que la fantasía predomina40. La importancia de esta última en el pensamiento viquiano es enorme; por ello señala que “la fantasía es tanto más robusta cuanto más débil es el razonamiento”41. El sentido común constituye un atributo humano universal. Vico, desde momentos tempranos, intenta derivar una teoría de esas facultades humanas y costumbres, y anuncia dos “principios de humanidad” para animar toda acción humana, a saber: vergüenza (pudor) y libertad (libertas). Estos elementos son compartidos de diferente forma por los seres humanos. El común denominador o sustrato está constituido por la humanitas –que significa para Vico la afección que induce a los hombres a ayudar a los otros y a ver por los demás en un sentido mutuo–. Esta sociabilidad natural está constituida por la libertad –como su material– y el pudor –como su forma–. El sentido común es la expresión social del conatus divino y empieza en un instinto o impulso de compartir las experiencias con otros. Cuando el hombre está ya socializado, el sentido común opera como un conjunto de formas para mantener a la sociedad unida Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005) 79 Vico y la apuesta por el pluralismo cultural csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 79