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doi:10.5477/cis/reis.188.101-120 Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 Evolución de la estratificación de ingresos por clase social y género: evidencias desde España (2006-2019) The Evolution of Income Stratification by Social Class and Gender: Evidence from Spain (2006-2019) Ildefonso Marqués-Perales, María Cascales-Mira y Manuel Herrera-Usagre Palabras clave Clase social • Desigualdades sociales • Estratificación social • Género • Índice de estratificación de ingresos Resumen La presente investigación aborda la estratificación de ingresos por clase social y género en la población trabajadora española, desde el año 2006 al 2019. A través del ÍndiceS de Zhou (2012) se mide el nivel de estratificación por grupos, informando acerca de si la clase social y el género afectan a la distribución de ingresos. Los datos provienen de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística. Como principales resultados destacamos: la vinculación entre clase social e ingresos persiste; se aprecia una reducción en la estratificación de ingresos por género tras la crisis; y se observa una mayor polarización de ingresos en el grupo de mujeres. La principal aportación al campo es emplear un índice de estratificación de ingresos frente a los clásicos estudios de desigualdad. Key words Social Class • Social Inequalities • Social Stratification • Gender • Income Stratification Index Abstract This study addresses income stratification by social class and gender in Spain’s working class population from 2006 to 2019. Zhou’s (2012) S Index measures the level of stratification by groups, determining whether social class and gender affect income distribution. Data were provided by the Living Conditions Survey of the Spanish National Institute of Statistics. The following main results were found: the link between social class and income persists; following the crisis, a reduction took place in income stratification based on gender; and greater polarization of income occurs in the female group. As a main contribution to the field of study, this work relies on an income stratification index in contrast to the classic inequality studies. Cómo citar Marqués-Perales, Ildefonso; Cascales-Mira, María; Herrera-Usagre, Manuel (2024). «Evolución de la estratificación de ingresos por clase social y género: evidencias desde España (2006-2019)». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 188: 101-120. (doi: 10.5477/cis/reis.188.101-120) La versión en inglés de este artículo puede consultarse en http://reis.cis.es Ildefonso Marqués-Perales: Universidad de Sevilla | [email protected] María Cascales-Mira: Universidad de Sevilla | [email protected] Manuel Herrera-Usagre: Universidad de Sevilla | [email protected]
Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 102 Evolución de la estratificación de ingresos por clase social y género: evidencias desde España (2006-2019) IntroduccIón1 El concepto de clase social siempre ha estado en disputa. Mientras que hay quienes consideran que es un concepto caduco y anticuado (Beck y Willms, 2004; Clark y Lipset, 1991; Kingston, 2000; Pakulski y Waters, 1996), otros señalan su relevancia y centralidad para comprender las sociedades modernas (Goldthorpe, 2012; Oesch, 2006; Wright, 2018). El ejercicio más usual para mostrar su capacidad heurística ha consistido en examinar el rol que cumple como indicador de la posesión de recursos de tipo económico. Las diferencias de riqueza o ingreso entre las diferentes clases sociales, es decir, su desigualdad, ha marcado, por tanto, la supervivencia de este concepto o, al menos ha constituido uno de los principales test para evaluar su validez externa. Sin embargo, cuando hablamos de clase social, en realidad hablamos más de estratificación que de desigualdad. Mientras que el examen de la desigualdad es importante en muchos aspectos, el examen de la estratificación, per se, también lo es. Desigualdad y estratificación son dos conceptos que van de la mano. Esto ha sido así porque en buena medida se consideran sinónimos (Tumin, 1984). Las sociedades son desiguales porque están estratificadas en su esencia. Dado unos estratos (v.g. clase social) se distribuyen recursos apreciados de forma desigual (v.g. ingresos). No obstante, ambos conceptos no tienen que estar obligatoriamente ligados. La desigualdad se refiere al grado en el que los recursos son distribuidos entre in- 1 Esta investigación ha sido financiada por la Unión Europea-NextGenerationEU, Ministerio de Universidades y Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, mediante convocatoria de la Universidad de Sevilla, por el proyecto DINAMOS2 (Referencia PID2019-106548GA-C22): Movilidad social intergeneracional: la educación como mecanismo explicativo y por el proyecto INCASI2 (GA101130456) A New Measure of Socioeconomic Inequalities for International Comparison. dividuos, principalmente, o entre grupos (Allison, 1978; Yitzhaki y Lerman, 1991). La estratificación apunta, en cambio, al grado en que los grupos que forman una población se distinguen en capas jerárquicas de acuerdo con la distribución de algún tipo de recurso (Zhou, 2012). Como señalaba Laswell, «la estratificación es el proceso por el que se forman capas observables o el estado de estar comprimido en capas (layers)» (1965: 10). Este último concepto implica una ordenación jerárquica de los grupos según algún tipo de métrica de acuerdo con algún tipo de parámetro, al contrario que la segregación (Allanson, 2018). Cuando pensamos en riqueza y/o ingresos, usualmente la desigualdad queda vinculada a las variaciones en términos absolutos mientras que la estratificación quedaría vinculada a segmentación de rangos relativos, principalmente, clases sociales2. Allanson (2018) explica perfectamente la diferencia en estos términos: Por ejemplo, la segregación ocupacional en el mercado de trabajo solo conducirá a la estratificación en la distribución de los ingresos si un grupo se concentra en las ocupaciones peor pagadas, con la consiguiente magnitud de la desventaja económica debida a la discriminación en el empleo dependiendo no solo del grado de segregación, sino también de la magnitud de las diferencias salariales. Por el contrario, la discriminación salarial directa puede no dar lugar a una estratificación significativa si los grupos se distribuyen por igual entre las ocupaciones mejor y peor pagadas (2018: 2). Yitzhaki y Lerman (1991), en su descomposición del índice Gini junto con la clásica descomposición inter e intra, intro- 2 Ambos fenómenos, a pesar de estar relacionados, son dos dimensiones analíticamente diferentes. Realizamos un análisis de correlación entre los índices de Gini de desigualdad de ingresos y el ÍndiceS de estratificación de ingresos para cada año, dando como resultado un valor R de Pearson de 0,306 para los hombres y de 0,283 para las mujeres, lo que se sitúa en el umbral generalmente reconocido entre una relación leve y moderada.
Ildefonso Marqués-Perales, María Cascales-Mira y Manuel Herrera-Usagre 103 Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 dujeron un tercer elemento que analizaba la estratificación por grupos comprendida como «el aislamiento respecto a los miembros de otros grupos» (1991: 319). Pese a la centralidad que tiene el concepto de estratificación en sociología, apenas ha sido abordado en términos operativos precisos. Apenas existe en la literatura una metodología que refleje bien esta noción. Los estudios precedentes que relacionan clase y renta se basan en la descomposición de la varianza, que refleja más bien el nivel de desigualdad que el nivel de estratificación (Zhou y Wodtke, 2019). Esto se debe, principalmente, a que las medidas que emplean la partición de la desigualdad intragrupos versus intergrupos no están relacionadas mecánicamente con el hecho de que esos grupos ocupen segmentos diferentes. En el presente artículo vamos a emplear un índice que dé cuenta de la estratificación de ingresos por clase social y género en España. Para ello, empleamos el reciente estadístico S de Zhou que mide el nivel de estratificación por grupos de una distribución específica con los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida durante el periodo 2006-2019. En consecuencia, analizamos el papel que pudo tener la crisis económica de 2008 en el proceso de estratificación social en España en términos de ingreso. Nos interesa comprobar en qué medida, durante el periodo estudiado, la forma en la que se jerarquizan los ingresos por clase social sufrió algún tipo de variación. revIsIón teórIca No existe un consenso teórico en torno a la capacidad de estratificación que tienen las clases sociales en las sociedades contemporáneas. Más bien, lo que existe es una enorme disputa. De hecho, las evidencias recogidas son opuestas según se provenga de una u otra escuela teórica. Desde la perspectiva de «la muerte de la clase», se postula que las clases sociales han perdido su relevancia empírica y su poder interpretativo, mientras que, desde la perspectiva del análisis de clase, tanto desde el análisis neomarxista como neoweberiano, se insiste en su fuerza explicativa en las sociedades contemporáneas. En esta sección pasamos a explicar estas dos perspectivas. En contra del análisis de clase y su vínculo con el ingreso: la muerte de la clase Puede que sean Clark y Lipset (1991) quienes con más acierto en la calidad de sus argumentos han insistido en la pérdida de relevancia de la clase social como instrumento de análisis. Más concretamente, ambos autores señalan que la fragmentación de la estratificación por clase social está disminuyendo en las sociedades contemporáneas. Así señalan que: En décadas recientes, el análisis de clase se ha mostrado crecientemente inadecuado a medida que las jerarquías tradicionales han declinado y nuevas diferencias sociales han emergido (Clark y Lipset, 1991: 397). La expansión educativa, el crecimiento económico y la movilidad social han erosionado las bases comunitarias sobre las que se erigían las tradicionales sociedades basadas en fuertes divisiones de clases. Otros factores que arguyen estos autores son la pérdida del rol preponderante de la familia y la mayor relevancia del consumo sobre la producción (v.g. ausencia de marcas de estatus bajo). Asimismo, la edad, la educación y los valores culturales han crecido en su poder de estratificación (Clark y Lipset, 1991: 397). Incluso, los partidos políticos y sindicatos han sufrido profundas transformaciones; los primeros se han convertido en entidades interclasistas, descartando cualquier conflicto de clase de sus programas y los segundos han dejado de representar a la clase obrera en su conjunto. Solo representan a una fracción de clase (por lo que incluso aumentan la fragmentación de la que hablan los autores).
Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 104 Evolución de la estratificación de ingresos por clase social y género: evidencias desde España (2006-2019) Asimismo, Pakulski y Waters (1996) sostienen que la separación de la dirección y la propiedad en la empresa, la burocratización de las compañías, la intervención del Estado, la mayor redistribución de la propiedad, la credencialización de las competencias, la profesionalización de las ocupaciones, la múltiple segmentación y globalización de los mercados y el papel cada vez más importante del consumo como generador de estatus y estilo de vida hacen innecesario el análisis de clase. Todas estas razones, junto con la derrota del marxismo, apuntan a su disipación también como fuente de identidad necesaria para la acción colectiva. La clase social se ha convertido así en una «quimera sociológica» (Pakulski y Waters, 1996: 8). Por último, Beck (Beck y Willms, 2004) y Bauman (2007) también señalan la pérdida de relevancia de la clase en el análisis sociológico. No obstante, habría que reconocer que el análisis de ambos se limita más a consideraciones ideológicas y culturales que económicas y materiales. Beck incluso considera que la clase social es una «categoría zombie»: una «idea que sigue viva aunque en realidad le corresponde que esté muerta» (Beck y Willms, 2004: 51-52). El riesgo ha sobrepasado los confines de la clase obrera, dejándose sentir en todas las clases sociales. Por su parte, Bauman (2007) considera que la pérdida de importancia de la clase social hay que interpretarla bajo el empuje de la pérdida de identidades colectivas y fuentes de socialización de raíz comunitaria. En defensa del análisis de clase y su vínculo con los ingresos: neomarxistas yneoweberianos En lo que respecta a aquellos que respaldan el análisis de clase, desde una perspectiva de corte marxista, Erik Olin Wright estableció ya hace algún tiempo que, en cuatro sociedades modernas (EE.UU., Italia, Suecia y Gran Bretaña), los sueldos estaban fundamentalmente determinados por la posición que se ocupaba en la estructura de clases (1979). Y esto era así en sociedades consideradas mesocráticas, con una fracción importante de clases medias. Las clases sociales no solo fijaban cuánto se ganaba, sino también cómo se ganaban los ingresos. La propiedad, lejos de haber desaparecido, continuaba teniendo una función decisiva a la hora de generar importantes diferencias de ingreso. Para aquellos que manejaban las riendas de las grandes burocracias privadas —directivos y managers—, pero que no eran necesariamente propietarios puros, Wright consideraba que ocupaban una posición de clase contradictoria. En este sentido, es interesante señalar la existencia de «rentas de lealtad», a saber, ingresos que son el producto de la necesidad de la clase propietaria de comprar la fidelidad de quienes dirigen sus empresas. Estas se convierten, para el caso de la categoría de profesionales, en «rentas de habilidad». En todo caso, estos dos grupos presentan una mayor capacidad a la hora de negociar sus emolumentos, derivando consecuentemente en mayores ingresos que el resto de las clases sociales (Nolan etal., 2020). Desde el punto de vista neomarxista, la desigualdad de ingresos es consustancial al desarrollo del capitalismo y a la extracción de plusvalía por parte de los capitalistas. Recuérdese que, en el caso de Wright, la explotación no solo se limita a los bienes económicos, sino de autoridad y conocimiento. Desde una perspectiva más weberiana, Goldthorpe (2000) considera que los ingresos en una economía de mercado son el resultado de dos dimensiones: la especificidad de recursos y la dificultad de monitorización de las tareas. Estas generan tres tipos de contrato: de servicio, de trabajo y mixto. Así, aquellas personas trabajadoras que gozan de habilidades específicas de escasa oferta y de difícil supervisión tienen un mayor poder a la hora de negociar sus
Ildefonso Marqués-Perales, María Cascales-Mira y Manuel Herrera-Usagre 105 Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 salarios al alza. Además, en virtud de estas dos dimensiones, las clases sociales son recompensadas no solo en términos de ingresos, sino también de estabilidad, seguridad y promoción en el empleo (Goldthorpe y McKnight, 2004). Esta teorización, que brota de las raíces de la nueva economía de la información, renueva el enfoque de Erikson y Goldthorpe (1992) que consideraban que las clases sociales eran fruto de la situación de mercado y la situación de trabajo. La primera se traducía en las ocupaciones similares en términos de renta, seguridad, estabilidad y promoción en el empleo. La segunda era el producto de los sistemas de autoridad y control. En este sentido, cabe citar, por último, la propuesta de Tåhlin quién considera que más que diferencias en términos de poder de negociación, las diferencias de ingreso se hallan en las habilidades contenidas en el desempeño de los puestos de trabajo (Tåhlin, 2007). La eficiencia más que el poder, el conflicto y el control, constituiría la verdadera «ley de hierro de la desigualdad en el mercado laboral» (Le Grand y Tåhlin, 2013). Esta teoría no critica la forma en la que se operacionalizan las clases sociales sino, más bien, los microfundamentos sobre los que se construyen. Desigualdad, estratificación y género Las desigualdades sociales basadas en el género constituyen un fenómeno intrincado y multifacético, que sigue teniendo un impacto importante en la distribución de recursos y oportunidades en el campo de la educación (Buchmann, DiPrete y McDaniel, 2008), el mercado de trabajo (England, 2010) o en el ejercicio del poder (Iversen, 2010). Estas discrepancias sistémicas, no obstante, han sido objeto de un escrutinio meticuloso por parte de la comunidad académica, especialmente en lo que respecta a la esfera laboral y de ingresos. En este sentido surgen una serie de teorías, enmarcadas dentro de la Escuela de Cambridge, con un enfoque socioeconómico feminista, que dan cuenta de la segmentación del mercado laboral por género. Según este enfoque, el mercado laboral se encuentra fragmentado en distintos segmentos ocupacionales, en los que la asignación de trabajadores y trabajadoras responde a un criterio eminentemente de género, destacando la división sexual del trabajo a través de la segregación ocupacional y las desigualdades relativas a las condiciones laborales por género (Carrasquer y Amaral-Pinto, 2019; Cebrián-López y Moreno, 2018; Sánchez- Mira y O’Reilly, 2019). En este marco, se ha evidenciado una relación significativa entre la prevalencia de la segregación ocupacional basada en el género y la perpetuación de las desigualdades salariales en la sociedad. Los autores y autoras de la Escuela de Cambridge sostienen que la segmentación del mercado laboral opera a través de mecanismos de exclusión y barreras de acceso, generando una división del trabajo que relega a las mujeres a ocupaciones de menor remuneración, prestigio y posibilidades de ascenso. Asimismo, según la hipótesis de la segregación, existe una rígida tipificación sexual de las ocupaciones, ya que la demanda de trabajo femenino depende de la demanda existente en los sectores feminizados, generando una «sexualización de las ocupaciones» (Ibáñez- Pascual, 2017). Este proceso permite reforzar la desigualdad en el mercado laboral, en las condiciones laborales entre hombres y mujeres y en el acceso diferenciado a las ocupaciones masculinizadas y feminizadas (Gálvez-Muñoz y Rodríguez-Modroño, 2011). Según la literatura precedente, la masiva incorporación de la mujer al mercado laboral estaría vinculada al crecimiento del sector servicios y a lo que la literatura ha denominado la «feminización» de las ocu-
Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 106 Evolución de la estratificación de ingresos por clase social y género: evidencias desde España (2006-2019) paciones de servicios (Esping-Andersen, 1999; Hertel, 2017). Las mujeres se aglutinan en algunos empleos y ramas de actividad fundamentalmente del sector servicios (Hertel, 2017; Hurley, Storrie y Jungblut, 2011; Parent-Thirion etal., 2017), trabajan en mayor medida que los hombres en ocupaciones profesionales que requieren cualificación y, a su vez, en ocupaciones elementales del sector servicios bajo. Es por ello que según Santos-Ortega (2012) las mujeres se encuentran con una mayor segmentación en el mercado laboral, sufriendo una doble polarización: intergénero, ya que se sitúan mayoritariamente en puestos feminizados del sector servicios y del sector público; e intragénero, ya que se da una división en la ocupación de puestos de mayor cualificación, relacionados con la clase de profesionales, así como en aquellas ocupaciones elementales de baja cualificación. La participación de las mujeres en el sector servicios alto ha sido posible gracias a la creciente incorporación del colectivo en los niveles de estudio superiores (Marqués- Perales y Gómez- Espino, 2023) lo que supone el llamado «Giro Educativo» (González-Rodríguez y Garrido- Medina, 2005) que ha facilitado que las mujeres puedan acceder a las clases sociales de mayor cualificación y, por ende, a profesiones de mayor retribución y estatus. Mientras que los estudios sobre la desigualdad económica entre clases sociales y entre género han levantado un gran interés en la literatura académica, el número de estudios que han abordado la estratificación de ingresos por género han sido bastante escasos (Manduca, 2019). Hasta la fecha, en lo que respecta a la estratificación de ingresos, disponemos de algunos estudios que, si bien no emplean la misma métrica que la utilizada aquí, han analizado la estratificación en función del género. Una excepción a este respecto es el estudio llevado a cabo por Warner (2000). Este utiliza el método de Yitzhaki y Lerman (1991) basado en una descomposición del coeficiente Gini en la que hay un cálculo de la estratificación. Los resultados mostraron que el índice de estratificación de ingresos para las mujeres era un 50% superior al de los hombres (Warner, 2000: 49). En su análisis sobre la desigualdad de ingresos entre mujeres y hombres de las sociedades postsoviéticas, Trapido (2006) observó un descenso de la brecha de género en los ingresos durante los momentos de expansión económica y un aumento en los momentos de constricción económica durante el largo proceso de transición a la economía capitalista de estos países. De hecho, dado que los empleos femeninos «se concentran en empleos mal pagados pero estables, como profesoras, enfermeras y oficinistas» mientras que los hombres en empleos manuales altamente remunerados de la industria, la expansión de los servicios durante etapas de prosperidad: Mejora las posibilidades de las mujeres de encontrar un empleo estable (aunque modestamente remunerado), mientras que los hombres tienden a perder esas oportunidades de empleo y a caer sin amortiguación en el desempleo, el subempleo o el paro encubierto (Trapido, 2006:234). En una investigación reciente, Karpin´ski y Skvoretz (2023) ofrecen un análisis de la asignación de estatus (status allocation), un proceso inherente al mercado laboral mediante el cual los individuos con distintas credenciales y características son ubicados en posiciones ocupacionales que difieren sistemáticamente en prestigio, autonomía y remuneración. En su estudio, Karpin´ski y Skvoretz (2023) examinan datos de la UE y otros países extracomunitarios sobre los orígenes educativos y destinos ocupacionales. Los autores descubrieron que la asignación de ingresos es más meritocrática para las mujeres que para los hombres y que este hecho: Puede interpretarse como que la educación tiene un mayor impacto para las mujeres que para los hombres, ya sea que el resultado sean los salarios o el posicionamiento ocupacional (Karpin´ski y Skvoretz, 2023:11).
Ildefonso Marqués-Perales, María Cascales-Mira y Manuel Herrera-Usagre 107 Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 Entre las posibles explicaciones a este hecho, Karpin´ski y Skvoretz mencionan dos factores sustantivos inherentes a las desigualdades de género según los cuales: Las mujeres más educadas enfrentan menos discriminación salarial que las mujeres menos educadas; una subrepresentación de las mujeres en trabajos donde la educación es relativamente poco importante como determinante de los salarios y cuentan con robustos convenios colectivos (2023:12). Por su parte, England (2010) destaca la importancia de las expectativas de género en las decisiones previas llevadas a cabo por las mujeres en el camino a la movilidad ocupacional ascendente. Según la autora, las mujeres han accedido a ocupaciones de prestigio (profesionales) a través de la educación, permitiéndoles ascender en la escala social sin provocar una transgresión de género. A su vez, tienen una fuerte presencia en el sector servicios de baja o poca cualificación y remuneración, mientras que los hombres se posicionan en mayor medida en ocupaciones intermedias con mayor remuneración. ¿Por qué se da esa mayor polarización entre ellas? Muchas mujeres sin títulos universitarios ganarían más en ocupaciones cualificadas de la industria (accediendo a las ocupaciones intermedias masculinizadas y con mejor remuneración) que en ocupaciones como limpiadoras o cuidadoras (tradicionalmente femeninas y con baja remuneración), pero eso supondría transgredir las expectativas de género (England, 2010:160), lo que no siempre es un coste fácilmente asumible. Por otro lado, las mujeres que deciden ser madres se enfrentan a una serie de penalizaciones en el mercado laboral, ya que son ellas las que mayoritariamente asumen la carga de los cuidados y adaptan su jornada laboral para poder conciliar (Sevilla-Sanz, Giménez-Nadal y Fernández, 2010; Domínguez-Folgueras, González y Lapuerta, 2022). Este fenómeno, conocido en la literatura como Penalty to Motherhood afecta a las mujeres trabajadoras con hijos en España (Molina y Montuenga, 2008; Domínguez-Folgueras, 2024) ya que acrecienta las desigualdades en términos de salario respecto a los hombres y respecto a otras mujeres sin criaturas, lo que puede ser un mecanismo que esté afectando a la mayor estratificación de ingresos y polarización de este colectivo. objetIvos e hIpótesIs El propósito de esta investigación reside en analizar en qué medida durante el intervalo comprendido entre 2006 y 2019 la estratificación de ingresos por clase social y género ha sufrido algún tipo de variación hacia una mayor o menor intensidad o, por el contrario, se ha mantenido constante. En segundo lugar, queremos saber si existen diferencias en la estratificación de ingresos intragénero e intergénero, es decir, si las mujeres se encuentran más estratificadas que los varones en el nivel de ingresos por clases sociales y si se da mayor estratificación interna en el grupo de mujeres que en el grupo de hombres. Para alcanzar los objetivos se contrastan las siguientes hipótesis: H1. La capacidad de estratificación de la clase social sobre los ingresos se mantiene. Salvo el periodo de crisis económica que comprende los años 2008 a 2013, el poder de estratificación por clase no ha variado en demasía, más allá de alguna fluctuación menor que no alcanza para marcar ninguna tendencia secular. Hasta la fecha, ningún acontecimiento ha podido alterar los microfundamentos que sirven a los empleadores para pagar de forma distinta a unos grupos de trabajadores u otros (Williamson, 1985). H2. La estratificación de ingresos por género se ha reducido en los últimos años.
Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 108 Evolución de la estratificación de ingresos por clase social y género: evidencias desde España (2006-2019) La probabilidad de encontrar hombres y mujeres en el mismo nivel de ingresos ha aumentado, por lo que el nivel de estratificación durante el periodo analizado ha disminuido. Esto se comprobará observando la zona de solapamiento entre mujeres y hombres. Esta disminución de la estratificación se observará también entre personas de la misma clase social. H3. Existe una mayor estratificación de ingresos en mujeres.Estas, en su proceso de incorporación masiva al mercado de trabajo, se han ido concentrando en puestos de profesionales socio-cultura- les (I+II) y de ocupaciones no manuales de baja cualificación (IIIb). De esta manera, están subrepresentadas entre las clases trabajadoras manuales de mayor remuneración, mayor protección laboral y mayores posibilidades de promoción que los hombres (V+VI). Esta segmentación por género del mercado laboral tiene un impacto en la polarización de los rangos de ingresos. datos y métodos Como hemos señalado con anterioridad, para medir el grado en que las clases sociales se sitúan en distintos estratos jerárquicos de la distribución total de ingresos, utilizaremos el ÍndiceS de estratificación (Zhou, 2012). Este índice, de naturaleza no paramétrica e independiente de los cambios en la composición de los estratos sociales, ofrece muchas ventajas respecto a índices de estratificación de ingresos anteriores (Yitzhaki y Lerman, 1991). Entre las ventajas, el ÍndiceS permite introducir, además de los ingresos y una variable de estratificación, una tercera variable que permita medir la estratificación de manera condicionada o controlada. Destacamos dos propiedades del ÍndiceS que suponen una gran ventaja respecto a otros índices: — Permite establecer como variable de estratificación una variable de dos grupos (entre hombre y mujer, por ejemplo) o entre diferentes grupos (niveles de educación o clases sociales). Cuando queremos comparar el grado de estratificación entre dos grupos, el índice mide la probabilidad de que encontremos un hombre con unos ingresos superiores a las mujeres, siendo S=0 cuando no hay diferencia; es decir, la probabilidad de encontrar un hombre o una mujer en un rango de ingresos determinado es la misma, y S=1 cuando la probabilidad de encontrar un hombre con ingresos superiores a los de una mujer es siempre superior. Esta lógica se aplica de manera similar cuando tenemos múltiples grupos de estratificación, como las clases sociales. El ÍndiceS mediría así «la confianza con la que podemos predecir la posición relativa de dos individuos de grupos diferentes a partir de la posición relativa de los dos grupos a los que pertenecen» (Zhou, 2012:472). — Al basarse en la comparación por pares de los rangos individuales intergrupos, el ÍndiceS desvincula la medición de la estratificación de la magnitud de la variación intragrupos. Así, el ÍndiceS alcanza el valor 1 cuando la distribución de los ingresos está completamente segmentada entre los grupos. Esta propiedad no se da en las medidas de estratificación basadas en la proporción de variación entre grupos, que no alcanzan su nivel máximo hasta que no hay una variación homogénea dentro de los grupos. Y lo que es más importante, el ÍndiceS es invariante bajo transformaciones que preservan el rango, es decir, transformaciones de la variable que no alteran el orden de rango de las observaciones individuales (Zhou, 2012: 474). Este índice puede expresarse en términos generales de la siguiente manera:
Ildefonso Marqués-Perales, María Cascales-Mira y Manuel Herrera-Usagre 109 Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 S=P(Yi>Yj|Ci>Cj)–P(Yi<Yj|Ci<Cj)= =E[sign(Yi–Yj)|(Ci>Cj]> [1] Dónde Yi y Ci son los ingresos declarados y la clase social del individuo i; Ci>Cj muestra que los miembros de la clase o grupo Ci tienen un rango de percentil medio de ingresos superior a cualquier miembro perteneciente a la clase o grupo Cj; P(·) denota una función de distribución de probabilidad; E(·) es la función de expectativa, o el valor esperado; y sign(·) es la función de signo, que devuelve un valor de –1 cuando su argumento es menor que 0, y 1 positivo cuando su argumento es mayor que 0. El índice de estratificación es igual a 0 cuando P(Yi>Yj|Ci>Cj)=P(Yi<Yj|Ci<Cj) o, dicho de otro modo, cuando no hay diferencia en la clasificación relativa de los ingresos entre las distintas clases sociales. Esto ocurriría, por ejemplo, cuando las distribuciones de ingresos específicas de cada clase se solapan perfectamente. El gráfico1 muestra, por un lado, la visualización de lo que consideraríamos la estratificación intra, cuanto más dispersa es la distribución de ingresos en un grupo y, por otro lado, cuanto mayor es la zona de solapamiento y, por tanto, menor es la estratificación entre los dos grupos. GRÁFICO 1. Esquema explicativo sobre la estratificación de ingresos por género Desigualdad entre Intra A 28.000 Densidad para varones Densidad para mujeres 30.000 32.000 34.000 Intra B Zona de Solapamiento 0,00040,00030,00020,0001 Fuente: Elaboración propia. El índice de estratificación es igual a1 cuando P(Yi>Yj|Ci>Cj)=1, cuando las diferentes clases forman estratos jerárquicos completamente separados en la distribución global de los ingresos. El ÍndiceS es una función creciente del grado en que los diferentes grupos, ya sean clases o géneros, están separados entre sí en el rango de distribución de la renta o, de forma equivalente. Es una función creciente de la preci-
Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 116 Evolución de la estratificación de ingresos por clase social y género: evidencias desde España (2006-2019) desigualdad que las sociedades no estratificadas», ya que «a medida que las personas se involucran más (menos) entre sí, tienen menos (más) tolerancia para un nivel dado de desigualdad» (1991: 323). Los resultados presentados confirman que el impacto de la clase social apenas ha variado a lo largo del periodo estudiado (H1), aunque han existido pequeñas fluctuaciones en alguna clase social concreta y en 2008 como consecuencia de la crisis. Las clases sociales, medidas de acuerdo con la clasificación de Erikson, Goldthorpe y Portocarrero (1979), explican en muy buena medida cómo se forman estratos diferenciados por renta. Se ha comprobado que el orden por el que se estratifican los ingresos por clase social se corresponde, básicamente, con la jerarquía que establece esta clasificación. No en vano, es la clasificación más empleada en los estudios de movilidad y estratificación social. De acuerdo con ella, la especificidad de recursos y la capacidad de monitorización se combinan para generar unas oportunidades de vida diferentes en general y, como hemos comprobado, unas recompensas desiguales por clase. Estos resultados apuntan hacia una dirección ya conocida por la sociología especializada en estratificación social. Los sistemas de mercado capitalistas son relativamente invariantes en sus estructuras sociales. En términos de recompensas sociales, la forma en la que se ordenan las posiciones apenas cambia por lugar y tiempo. Es lo que se denomina la constante de Treiman (Treiman, 1976). No obstante, no podemos ignorar el efecto de las crisis económicas sobre la estratificación de ingresos como consecuencia de una reducción de la masa monetaria. En líneas generales, pese a que algunas clases sociales perdieron más que otras, las medianas de algunos de los grupos mejor ubicados en la escala de ingreso se desplazaron más hacia al centro. En lo que concierne a la segunda de nuestras hipótesis (H2), nuestros datos indican que desde 2006 a 2011 España experimentó una reducción sustancial de estratificación de ingresos entre géneros o, dicho de otro modo, un creciente solapamiento entre hombres y mujeres en términos de ingresos. No obstante, este frenó su tendencia a partir del periodo mencionado, manteniéndose en una horquilla sin grandes cambios hasta 2019. Otros estudios han dado cuenta de una reducción significativa de la estratificación de ingresos entre mujeres y hombres, especialmente en el sector de los cuidados, en los últimos 20años (Shoki etal., 2019). De hecho, Zhou y Wodke (2019: 964) mantienen que la diferencia en la estratificación de ingresos entre hombres y mujeres viene dada por la mayor sindicalización de las profesiones que más frecuentan los hombres: las manuales de la industria. Por último, cuando realizamos un análisis separado por género (H3), el poder de la estratificación por clase social es más fuerte entre las mujeres que entre los hombres. Explicamos los factores que influyen en esta diferencia. Al contrario que los hombres, que ocupan en una gran proporción las clases intermedias e incluso las obreras cualificadas (V+VI), las mujeres se concentran en dos clases sociales polarizadas, la clase de servicio cualificado (como son profesionales), y las trabajadoras de servicio no cualificado (como son las trabajadoras de venta al público). Esta polarización en la posición de clase se refleja en una mayor estratificación de ingresos en este colectivo. Las mujeres se encuentran excluidas de ciertos segmentos ocupacionales, lo que condiciona que puedan acceder a puestos tradicionalmente masculinos con mejores condiciones salariales (England, 2010). Así, se da una mayor distribución de ingresos en los extremos entre las clases cualificadas y no cualificadas, debido a la feminización de las ocupaciones en el mercado laboral español (Dueñas-Fernández, Iglesias- Fernández, y Llorente-Heras, 2014; Ibáñez-Pascual, 2017).
Ildefonso Marqués-Perales, María Cascales-Mira y Manuel Herrera-Usagre 117 Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 Por otro lado, se da una mayor polaridad entre contrataciones parciales y completas en el grupo de mujeres; estas se ven más afectadas por fluctuaciones en el ciclo vital que afectan a sus trayectorias laborales que en el caso de los hombres (Ortíz- García, 2014; Domínguez-Folgueras, González, y Lapuerta, 2022). Estos tienen trayectorias laborales más estables y sufren menos fluctuaciones por el ciclo vital, lo que influye en su menor estratificación de ingresos. Por último, un factor relacionado con el anterior sería el fenómeno denominado Penalty to motherhood, penalizaciones que sufren las mujeres trabajadoras cuando son madres para poder conciliar y que afecta a la reducción de horas en el puesto de trabajo y con ello a un menor nivel de ingresos (England etal., 2016; Fuller, 2018). Estos tres factores, acorde con la literatura, afectarían a la mayor estratificación de salarios dentro del colectivo de mujeres, como reflejan los datos obtenidos del ÍndiceS. bIblIografía Allanson, Paul (2018). «On the Measurement of the Overall Degree of Income Stratification between Groups». Review of Income and Wealth, 64(2): 388-405. doi:10.1111/roiw.12290 Allison, Paul D. (1978). «Measures of Inequality». American Sociological Review, 43(6): 865-880. doi:10.2307/2094626 Bauman, Zygmunt (2007). Consuming Life. Cambridge: Polity Press. (1.ª ed.). Beck, Ulrich y Willms, Johannes (2004). Conversations with Ulrich Beck. Cambridge. Polity. Breen, Richard (2004). Social Mobility in Europe. Oxford; New York: Oxford University Press. Buchmann, Claudia; DiPrete, Thomas A. y McDaniel, Anne (2008). «Gender Inequalities in Education». Annual Review of Sociology, 34(1): 319-337. doi:10.1146/annurev.soc.34.040507.134719 Carrasquer, Pilar y Amaral-Pinto, Mariana do (2019). El terra enganxós de les dones a la ciutat de Barcelona. Barcelona: Ajuntament de Barcelona, Barcelona Activa. Cebrián-López, Inmaculada C. y Moreno, Gloria (2018). «Desigualdades de género en el mercado laboral». Panorama social, 27: 47-63. Clark, Terry N. y Lipset, Seymour M. (1991). «Are Social Class Dying?». International Sociology, 6(4): 397-410. doi:10.1177/026858091006004002 Domínguez-Folgueras, Marta (2024). «Parentalidad y división del trabajo doméstico en España, 2002-2010»/«Parenthood and Domestic Division of Labour in Spain, 2002-2010». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 149: 45-64. doi:10.5477/cis/reis.149.45 Domínguez-Folgueras, Marta; González, M. José y Lapuerta, Irene (2022). «The Motherhood Penalty in Spain: The Effect of Full- and Part-Time Parental Leave on Women’s Earnings». Social Politics: International Studies in Gender, State & Society, 29(1): 164-189. doi:10.1093/sp/jxab046 Dueñas-Fernández, Diego; Iglesias-Fernández, Carlos y Llorente-Heras, Raquel (2014). «Occupational Segregation by Sex in Spain: Exclusion or Confinement?». International Labour Review, 153(23): 11- 36. doi:10.1111/j.1564-913X.2014.00206.x England, Paula (2010). «The Gender Revolution: Uneven and Stalled». Gender and Society, 24(21): 49-66. England, Paula; Bearak, Jonathan; Budig, Michelle J. y Hodges, Melissa J. (2016). «Do Highly Paid, Highly Skilled Women Experience the Largest Motherhood Penalty?». American Sociological Review, 81(61): 161-189. doi:10.1177/0003122416673598 Erikson, Robert y Goldthorpe, John H. (1992). The Constant Flux: A Study of Class Mobility in Industrial Societies. Oxford [UK]; New York: Clarendon Press; Oxford University Press. Erikson, Robert; Goldthorpe, John H. y Portocarero, Lucienne (1979). «Intergenerational Class Mobility in Three Western European Societies: England, France and Sweden». The British Journal of Sociology, 30(4): 415. doi:10.2307/589632 Esping-Andersen, Gøsta (1999). Social Foundations of Postindustrial Economies. Oxford: Oxford University Press. (1.ª ed.). Fachelli, Sandra y López-Roldán, Pedro (2015). «¿Somos más móviles incluyendo a la mitad invisible? Análisis de la movilidad social intergeneracional en España en 2011»/«Are We More Mobile when the Invisible Half Is Accounted for? Analysis of Intergenerational Social Mobility in Spain in 2011». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 150: 41-70. doi:10.5477/cis/ reis.150.41
Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 118 Evolución de la estratificación de ingresos por clase social y género: evidencias desde España (2006-2019) Fuller, Sylvia (2018). «Segregation across Workplaces and the Motherhood Wage Gap: Why Do Mothers Work in Low-Wage Establishments?». Social Forces, 96(4): 1443-1476. doi:10.1093/sf/ sox087 Gálvez-Muñoz, Lina y Rodríguez-Modroño, Paula (2011). «La desigualdad de género en las crisis económicas». Investigaciones Feministas, 2: 113- 32. Goldthorpe, John H. (2000). On Sociology: Numbers, Narratives, and the Integration of Research and Theory. Oxford [UK]; New York: Oxford University Press. Goldthorpe, John H. (2012). «De vuelta a clase y el estatus: Por qué debe reivindicarse una perspectiva sociológica de la desigualdad social»/«Back to Class and Status: Or Why a Sociological View of Social Inequality Should Be Reasserted». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 137: 43-58. Goldthorpe, John H. y McKnight, Abigail (2004). The Economic Basis of Social Class. 80. London: Centre for Analysis of Social Exclusion. LSE. González-Rodríguez, Juan J. y Garrido-Medina, Luis J. (2005). Mercado de trabajo, ocupación y clases sociales. En: Tres décadas de cambio social en España (pp.89-134). Madrid: Alianza. Hertel, Florian R. (2017). Social Mobility in the 20th Century. Wiesbaden: Springer Fachmedien. Hurley, John; Storrie, Donald y Jungblut, Jean-Marie (2011). Shifts in the Job Structure in Europe during the Great Recession. Luxembourg: Publications Office of the European Union. Ibáñez-Pascual, Marta (2017). Mujeres en mundos de hombres: la segregación ocupacional a través del estudio de casos. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas. Instituto Nacional de Estadística (2024). Encuesta de presupuestos familiares. Madrid: INE. Iversen, Torben (2010). Women, Work, and Politics the Political Economy of Gender Inequality. New Haven: Yale University Press. Karpin´ski, Zbigniew y Skvoretz, John (2023). «Status Allocation from Elementary Allocation Principles». Research in Social Stratification and Mobility, 83: 100769. doi:10.1016/j.rssm.2023.100769 Kingston, Paul W. (2000). The Classless Society. California: Stanford University Press. Lasswell, Thomas E. (1965). Class and Stratum, An Introduction to Concepts and Research. Boston: Houghton Mifflin Company. (1.ª ed.). Le Grand, Carl y Tåhlin, Michael (2013). Class, Occupation, Wages, and Skills: The Iron Law of Labor Market Inequality. En: G. Elisabeth Birkelund (ed.). Class and Stratification Analysis (Vol.30, Comparative Social Research, pp.3-46). Emerald Group Publishing Limited. Manduca, Robert A. (2019). «The Contribution of National Income Inequality to Regional Economic Divergence». Social Forces, 98(2): 622-48. doi:10.1093/sf/soz013 Marqués-Perales, Ildefonso y Herrera-Usagre, Manuel (2010). «¿Somos más móviles? Nuevas evidencias sobre la movilidad intergeneracional de clase en España en la segunda mitad del siglo XX»/«Are we More Mobile? New Evidence of Intergenerational Class Mobilityin Spain During the Second Half of the 20thCentury». Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 131: 43-73. Marqués-Perales, Ildefonso y Gómez-Espino, Juan Miguel (2023). «The Role of Working Women in Social Mobility in Spain». International Sociology, 38(3): 311-333. doi:10.1177/02685809221150753 Molina, José Alberto y Montuenga, Víctor M. (2008). The Motherhood Wage Penalty in a Mediterranean Country: The Case of Spain. 3574. Bonn: IZA Institute of Labour Economics. Nolan, Brian; Weisstanner, David; Goedemé, Tim y Paskov, Marii (2020). «Social Class and Earnings: A Cross-National Study». INET Oxford Working Papers. Oesch, Daniel (2006). Redrawing the Class Map. London: Palgrave Macmillan UK. Ortíz-García, Pilar (2014). «El trabajo a tiempo parcial. ¿Una alternativa para la mujer en tiempos de crisis?». Sociología del Trabajo, 3(82): 73-92. Pakulski, Jan y Waters, Malcolm (1996). The death of class. Thousand Oaks, California: SAGE. Parent-Thirion, Agnès; Biletta, Isabella; Cabrita, Jorge; Llave Vargas, Oscar; Vermeylen, Greet; Wilczynska, Aleksandra y Wilkens, Mathijn (2017). 6th European Working Conditions Survey: Overview Report. Luxembourg: Publications Office of the Euroepan Union. Sánchez-Mira, Núria y O’Reilly, Jacqueline (2019). «Household Employment and the Crisis in Europe». Work, Employment and Society, 33(3): 422-443. doi:10.1177/0950017018809324 Santos-Ortega, Juan Antonio (2012). «La bolsa y la vida»: Efectos de la lógica financiera sobre los mercados de trabajo precarios. En: L. E. Alonso- Benito y C. J. Fernández-Rodríguez (eds.). La financiarización de las relaciones salariales: una
Ildefonso Marqués-Perales, María Cascales-Mira y Manuel Herrera-Usagre 119 Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 perspectiva internacional (pp.127-157). Madrid: FUHEM Ecosocial, Los libros de la catarata. Sevilla-Sanz, Almudena; Gimenez-Nadal, Jose Ignacio y Fernández, Cristina (2010). «Gender Roles and the Division of Unpaid Work in Spanish Households». Feminist Economics, 16(4): 137-184. doi:10.1080/13545701.2010.531197 Shoki, Okubo; Keisuke, Kawata; Ting, Yin y Zhaoyuan, Xu (2019). Wage Stratification between Care Workers and Non-Care Workers in Japan: Evidence from 2001-2017. Discussion Paper. FY2019. Tokyo: Research Institute of Economy, Trade and Industry. Tåhlin, Michael (2007). «Class Clues». European Sociological Review, 23(5): 557-572. doi:10.1093/ esr/jcm019 Trapido, Denis (2006). «Gendered Transition: Post- Soviet Trends in Gender Wage Inequality among Young Full-Time Workers». European Sociological Review, 23(2): 223-237. doi:10.1093/esr/ jcl030 Treiman, Donald J. (1976). «A Standard Occupational Prestige Scale for Use with Historical Data». The Journal of Interdisciplinary History, 7(2): 283- 304. doi:10.2307/202737 Tumin, Melvin M. (1984). Social Stratification: The Forms and Functions of Inequality. Englewood Cliffs, N.J: Prentice-Hall. (2.ª ed.). Warner, Geoffrey (2000). «A Lorenz Curve Based Index of Income Stratification». The Review of Black Political Economy, 28(3): 41-57. doi:10.1007/BF02717269 Williamson, Oliver E. (1985). The Economic Institutions of Capitalism: Firms, Markets, Relational Contracting. New York: Free Press. Wright, Erik O. (1979). Class Structure and Income Determination. New York: Academic Press. Wright, Erik O. (2018). Comprender las clases sociales. Barcelona: Akal. Yitzhaki, Shlomo y Lerman, Robert I. (1991). «Income Stratification and Income Inequality». Review of Income and Wealth, 37(3): 313-329. doi:10.1111/j.1475-4991.1991.tb00374.x Zhou, Xiang (2012). «A Nonparametric Index of Stratification». Sociological Methodology, 42(1): 365- 389. doi:10.1177/0081175012452207 Zhou, Xiang y Wodtke, Geoffrey T. (2019). «Income Stratification among Occupational Classes in the United States». Social Forces, 97(3): 945-972. doi:10.1093/sf/soy074 RECEPCIÓN: 22/07/2023 REVISIÓN: 02/01/2024 APROBACIÓN: 26/03/2024
Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, Octubre - Diciembre 2024, pp.101-120 120 Evolución de la estratificación de ingresos por clase social y género: evidencias desde España (2006-2019) anexos TABLA A1. Porcentaje de clases por género, periodo 2006 a 2019 Mujer egp10 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 Total I 13,88 14,02 14,27 14,91 17,09 17,85 15,45 14,78 14,45 15,47 15,97 16,66 16,40 16,82 15,88 II 6,73 6,58 7,02 7,15 6,03 6,17 7,94 7,63 7,68 7,65 8,16 8,42 9,09 9,23 7,74 IIIa 8,42 8,42 7,82 7,89 8,64 8,90 9,60 9,39 9,29 9,24 9,14 9,60 8,56 8,12 8,67 IIIb 25,49 26,37 26,51 26,18 26,04 25,20 24,48 25,08 24,87 25,12 25,40 24,63 25,96 26,28 25,69 IVa 1,15 1,12 1,21 1,21 1,03 1,40 2,00 1,63 1,68 1,61 1,84 2,01 2,08 2,07 1,60 IVb 5,69 5,78 5,35 5,13 4,36 4,29 5,17 6,42 6,40 6,30 6,39 5,84 5,81 5,79 5,63 IVc 2,45 2,51 2,96 3,14 2,86 2,45 2,78 2,60 2,84 2,74 2,26 2,12 1,85 1,87 2,45 V+VI 7,72 7,42 6,78 6,32 5,70 5,52 7,22 6,30 6,21 6,11 6,01 4,85 5,30 4,92 6,01 VIIa 22,55 22,37 22,82 23,35 23,19 23,36 19,99 20,78 21,56 21,21 20,96 22,08 21,16 20,85 21,70 VIIb 5,92 5,40 5,26 4,71 5,05 4,87 5,37 5,40 5,01 4,55 3,88 3,79 3,79 4,04 4,64 Hombre egp10 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 Total I 15,06 15,89 16,08 16,13 18,08 18,66 15,88 14,78 14,5 15,36 16,06 16,36 15,94 15,22 16,14 II 6,82 6,83 7,11 7,44 6,76 6,66 7,98 7,90 8,63 8,79 8,90 8,71 9,07 9,53 8,13 IIIa 4,91 4,69 4,73 4,82 5,14 5,23 5,24 4,94 4,44 4,79 4,77 4,87 4,40 4,17 4,75 IIIb 9,30 9,55 9,82 9,79 10,11 9,76 11,23 11,85 11,97 12,42 12,17 12,47 12,79 12,90 11,34 IVa 2,32 2,31 2,56 2,56 2,22 2,41 3,28 3,40 3,59 3,18 3,16 3,30 3,46 3,49 2,97 IVb 7,33 7,45 6,93 6,95 6,28 6,14 7,34 8,43 8,69 8,62 8,52 8,09 7,65 8,06 7,58 IVc 4,93 4,88 4,79 4,80 4,50 4,49 4,44 4,16 3,93 3,85 3,60 3,26 3,51 3,42 4,12 V+VI 21,14 20,93 21,20 21,06 19,04 18,98 20,52 20,33 19,15 18,37 18,25 18,28 18,46 18,05 19,33 VIIa 22,55 22,46 22,01 21,73 22,65 22,45 18,04 18,14 18,88 18,73 19,39 19,64 19,62 19,60 20,30 VIIb 5,63 5,01 4,77 4,71 5,22 5,21 6,05 6,07 6,22 5,89 5,17 5,02 5,10 5,56 5,34 Fuente: ECV 2006-2019, elaboración propia.
doi:10.5477/cis/reis.188.101-120 Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, October - December 2024, pp.101-120 The Evolution of Income Stratification by Social Class and Gender: Evidence from Spain (2006-2019) Evolución de la estratificación de ingresos por clase social y género: evidencias desde España (2006-2019) Ildefonso Marqués-Perales, María Cascales-Mira and Manuel Herrera-Usagre Key words Social Class • Social Inequalities • Social Stratification • Gender • Income Stratification Index Abstract This study addresses income stratification by social class and gender in Spain’s working class population from 2006 to 2019. Zhou’s (2012) S Index measures the level of stratification by groups, determining whether social class and gender affect income distribution. Data were provided by the Living Conditions Survey of the Spanish National Institute of Statistics. The following main results were found: the link between social class and income persists; following the crisis, a reduction took place in income stratification based on gender; and greater polarization of income occurs in the female group. As a main contribution to the field of study, this work relies on an income stratification index in contrast to the classic inequality studies. Palabras clave Clase social • Desigualdades sociales • Estratificación social • Género • Índice de estratificación de ingresos Resumen La presente investigación aborda la estratificación de ingresos por clase social y género en la población trabajadora española, desde el año 2006 al 2019. A través del ÍndiceS de Zhou (2012) se mide el nivel de estratificación por grupos, informando acerca de si la clase social y el género afectan a la distribución de ingresos. Los datos provienen de la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística. Como principales resultados destacamos: la vinculación entre clase social e ingresos persiste; se aprecia una reducción en la estratificación de ingresos por género tras la crisis; y se observa una mayor polarización de ingresos en el grupo de mujeres. La principal aportación al campo es emplear un índice de estratificación de ingresos frente a los clásicos estudios de desigualdad. Citation Marqués-Perales, Ildefonso; Cascales-Mira, María; Herrera-Usagre, Manuel (2024). “The Evolution of Income Stratification by Social Class and Gender: Evidence from Spain (2006-2019)”. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 188: 101-120. (doi: 10.5477/cis/reis.188.101-120) Ildefonso Marqués-Perales: Universidad de Sevilla | [email protected] María Cascales-Mira: Universidad de Sevilla | [email protected] Manuel Herrera-Usagre: Universidad de Sevilla | [email protected]
Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, October - December 2024, pp.101-120 102 The Evolution of Income Stratification by Social Class and Gender: Evidence from Spain (2006-2019) IntroductIon1 The concept of social class has always been open to debate. While some consider it to be an outdated concept (Beck and Willms, 2004; Clark and Lipset, 1991; Kingston, 2000; Pakulski and Waters, 1996), others have noted its relevance and importance in order to understand modern societies (Goldthorpe, 2012; Oesch, 2006; Wright, 2018). The most common exercise used to reveal its heuristic capacity consists of examining its role as an indicator of the possession of economic resources. Differences in wealth or income between the distinct social classes, that is, their inequality, have marked the survival of this concept or, at least, have constituted one of the main tests to assess its external validity. However, social class actually refers to stratification and not inequality. Although in many respects, the examination of inequality is important, the study of stratification is also highly relevant. The concepts of inequality and stratification go hand in hand. This is because, to a great extent, they are considered synonymous (Tumin, 1984). Societies are unequal because, at their core, they are stratified. Given certain strata (e.g., social class), certain resources are unequally distributed (e.g., income). Both concepts, however, are not necessarily linked. Inequality refers to the degree to which resources tend to be distributed among individuals or groups (Allison, 1978; Yitzhaki and Lerman, 1991). Stratification, on the other hand, suggests the degree to which the groups making up a population are distinguished into hierar- 1 This study was funded by the European Union’s Next GenerationEU, the Ministry of Universities and Plan of Recovery, Transformation and Resilience, via call from the University of Seville, the DINAMOS2 project (Reference PID2019-106548GA-C22): Intergenerational social mobility: education as an explanatory mechanism and by the INCASI2 project (GA101130456) A New Measure of Socioeconomic Inequalities for International Comparison. chical layers according to the distribution of certain resources (Zhou, 2012). According to Lasswell, “stratification is the process of forming observable layers, or the state of being comprised of layers” (1965: 10). This last concept implies a hierarchical ordering of groups according to a certain type of metric, according to a specific type of parameter, unlike segregation (Allanson, 2018). When we consider wealth or income, inequality tends to be linked to variations in absolute terms, whereas stratification is linked to the segmentation of relative ranks, mainly social classes2. Allanson (2018) explained the difference perfectly: For example, occupational segregation in a labor market context will only lead to stratification in the earnings distribution if one group is crowded into lower paid occupations, with the resultant scale of economic disadvantage due to employment discrimination depending not only on the degree of segregation but also on the size of occupational pay differentials. Conversely, direct wage discrimination may not lead to significant stratification if groups are distributed equally among higher and lower paid occupations (2018: 2). Yitzhaki and Lerman (1991), in their decomposition of the Gini index together with the classic inter and intra decomposition, also introduced a third element that analyzed stratification by groups. It is considered “isolation with respect to members of other groups” (1991: 319). Despite the centrality of the stratification concept in sociology, it has been largely ignored in precise operational terms. No methodology in the literature has been used to examine this notion. Previous studies relating class and income have been based on the decom- 2 Although related, the two phenomena are analytically distinct dimensions. We performed a correlation analysis between the Gini indices of income inequality and the S-Index of income stratification for each year, resulting in a Pearson R value of 0.306 for men and 0.283 for women, at the generally recognized threshold between a mild and moderate relationship.
Ildefonso Marqués-Perales, María Cascales-Mira and Manuel Herrera-Usagre 103 Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, October - December 2024, pp.101-120 position of variance, reflecting the level of inequality as opposed to the level of stratification (Zhou and Wodtke, 2019). This is mainly because the measures using the partitioning of intragroup versus intergroup inequality are not mechanically related to the fact that those groups occupy different segments. In this article, we use an index that considers the stratification of income based on social class and gender in Spain. To do so, we use Zhou’s S statistic to measure the level of stratification by groups of a specific distribution with the data from the Living Conditions Survey for the 2006-2019 period. This allows us to examine the role of the 2008 economic crisis on the social stratification process in Spain in terms of income. We explore the extent to which, during the period under study, the means by which income is hierarchized by social class suffered some type of variation. theoretIcal revIew No theoretical consensus exists with regard to the capacity for stratification by social classes in contemporary societies. This is an area of major debate, in which the evidence varies depending on the theoretical school that offers it. According to the “death of class” school, social classes are said to have lost their empirical relevance and their interpretive power. However, the class analysis perspective according to the neo-Marxist and neo-Weberian analysis, insists on its explanatory force in contemporary societies. In this section, we explain these two perspectives. Against class analysis and its link toincome: The Death of Class Clark and Lipset (1991) may have been the most successful in their argument that social class has lost its relevance as an instrument of analysis. They suggested that the fragmentation of stratification by social class is on the decline in contemporary societies, noting that: Class analysis has grown increasingly inadequate in recent decades as traditional hierarchies have declined and new social differences have declined and new social differences have emerged (Clark and Lipset, 1991: 397). Educational expansion, economic growth and social mobility have eroded the community foundations on which traditional societies based on strong class divisions were built. These authors also mentioned other factors such as the loss of the predominant role of the family and the increased relevance of consumption over production (e.g., the absence of low status brands). Likewise, age, education and cultural values have grown in their stratification power (Clark and Lipset, 1991: 397). Even political parties and trade unions have suffered major transformations with the former becoming interclass entities, discarding any class conflict from their programs and the latter ceasing to represent the working class as a whole. They only represent a fraction of the class (thereby even increasing the fragmentation described by the authors). Similarly, Pakulski and Waters (1996) sustained that the separation of company management and ownership, the bureaucratization of companies, state intervention, increased property redistribution, skills credentialization, the professionalization of occupations, the multiple segmentation and globalization of markets and the increasingly important role of consumption as a generator of status and lifestyle all make class analysis unnecessary. All of these reasons, together with the defeat of Marxism, point to its dissipation as a source of identity needed for collective action. Social class has become a “sociologist’s chimera” (Pakulski and Waters, 1996: 8). Finally, Beck (Beck and Willms, 2004) and Bauman (2007) also noted the loss
Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, October - December 2024, pp.101-120 104 The Evolution of Income Stratification by Social Class and Gender: Evidence from Spain (2006-2019) of relevance of class in sociological analysis. However, it should be mentioned that their analysis is limited more to ideological and cultural considerations than to economic and material ones. Beck even considered social class to be a “zombie category”: “the idea lives on even though the reality to which it corresponds is dead” (Beck and Willms, 2004: 51-52). The risk has surpassed the confines of the working class, being felt in all social classes. Bauman (2007) believed that the loss of relevance of social class should be interpreted under the pressure of the loss of collective identities and sources of community-based socialization. In defense of class analysis and its link to income: Neo-Marxists and Neo-Weberians As for those supporting class analysis, taking a Marxist perspective, Erik Olin Wright established that, in four modern societies (the US, Italy, Sweden, Great Britain), wages were mainly determined by the position held in the class structure (1979). This was the case in societies considered mesocratic, having a large percentage of middle classes. Social classes not only determined how much was earned, but also how this income was earned. Property, far from having disappeared, continued to play a decisive role in generating major income differences. As for those holding the reins of large private bureaucracies —directors and managers— but who were not necessarily pure owners, Wright considered them to occupy a contradictory class position. Here, it is interesting to note the existence of “loyalty income”, income resulting from the need of the ownership class to purchase the loyalty of those running their businesses. In the case of the professionals category, these became “skill income.” In any case, these two groups have a greater capacity to negotiate their emoluments, thus resulting in higher incomes than the other social classes (Nolan etal., 2020). According to the neo-Marxist perspective, income inequality is inherent to the development of capitalism and the extraction of surplus value by capitalists. In Wright’s case, exploitation is not only limited to economic goods, but also to authority and knowledge. Taking a more Weberian perspective, Goldthorpe (2000) considered that income in a market economy is the result of two dimensions: the specificity of resources and the difficulty of monitoring tasks. These generate three contract types: service, intermediate and working. Thus, workers having specific skills that are in short supply and difficult to supervise have more power in terms of negotiating their salaries upwards. Furthermore, by virtue of these two dimensions, social classes are rewarded not only in terms of income but also stability, security and career advancement (Goldthorpe and McKnight, 2004). This theorization, sprouting from the roots of the new information economy, renews the approach of Erikson and Goldthorpe (1992) who considered that social classes resulted from the market and work situation. The first translated into similar occupations in terms of income, security, stability and career advancement. The second was the product of authority and control systems. Finally, Tåhlin’s proposal is relevant. It suggests that, in addition to differences in terms of bargaining power, income differences are also evident in the skills found in the job performance (Tåhlin, 2007). Efficiency, more than power, conflict and control, constitutes the true “iron law of inequality in the labor market” (Le Grand and Tåhlin, 2013). This theory does not criticize the way that social classes are operationalized but, rather, the micro-foundations upon which they are built. Inequality, stratification and gender Social inequalities based on gender are an intricate and multifaceted phenomenon, which continues to have a significant impact
Ildefonso Marqués-Perales, María Cascales-Mira and Manuel Herrera-Usagre 105 Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, October - December 2024, pp.101-120 on the distribution of resources and opportunities in the field of education (Buchmann, DiPrete and McDaniel, 2008), the labor market (England, 2010) and the exercising of power (Iversen, 2010). These systemic discrepancies, however, have been the subject of meticulous scrutiny by the academic community, especially with respect to employment and income. A series of theories have emerged, framed within the Cambridge School, with a feminist socio-economic approach, considering the segmentation of the labor market by gender. According to this approach, the labor market is fragmented into distinct occupational segments, in which the assignment of male and female workers responds to an eminently gender-based criterion, highlighting the sexual division of labor by occupational segregation and inequalities related to working conditions according to gender (Carrasquer and Amaral Pinto, 2019; Cebrián-López and Moreno, 2018; Sánchez-Mira and O’Reilly, 2019). In this framework, a significant relationship has been evidenced between the prevalence of occupational segregation based on gender and the perpetuation of salary inequalities in society. The authors of the Cambridge School maintain that the segmentation of the labor market operates through mechanisms of exclusion and access barriers, creating a labor divide that relegates women to occupations of lower pay, prestige and promotion possibilities. Likewise, according to the segregation hypothesis, there is a rigid sexual classification of occupations, since the demand for female work depends on the existing demand in feminized sectors, generating a “sexualization of occupations” (Ibáñez-Pascual, 2017). This process reinforces inequality in the labor market, in working conditions between men and women and in differentiated access to masculinized and feminized occupations (Gálvez-Muñoz and Rodríguez-Modroño, 2011). According to previous literature, the massive incorporation of women into the labor market was linked to the growth of the service sector and the so-called “feminization” if service occupations (Esping- Andersen, 1999; Hertel, 2017). Women are grouped together in certain jobs and activity branches, mainly within the service sector (Hertel, 2017; Hurley, Storrie and Jungblut, 2011; Parent-Thirion etal., 2017), work to a greater extent than men in professional occupations requiring qualification and, simultaneously, in elementary occupations of the low-income service sector. For this reason, according to Santos-Ortega (2012), women find themselves with greater segmentation in the labor market, suffering from double polarization: intergender, since they tend to work in feminized positions of the service and public sector; and intragender, since there is a division in the higher-skilled occupations related to the professional class, as well as in elementary, low-skilled occupations. The participation of women in the high service sector has been possible thanks to their growing incorporation in higher education (Marqués-Perales and Gómez-Espino, 2023). This so-called “Educational Turn” (González-Rodríguez and Garrido-Medina, 2005) has helped women gain access to social classes of greater skill and, therefore, to professions offering higher pay and status. Although studies on economic inequality between social classes and gender have raised great interest in academic literature, few studies have addressed income stratification by gender (Manduca, 2019). To date, several works have analyzed gender based stratification, although they did not use the same metric considered in this work. One exception is the study carried out by Warner (2000). Here, the model of Yitzhaki and Lerman (1991) was used, which is based on the decomposition of the Gini coefficient in which there is a calculation of stratification. The results showed that the income
Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, October - December 2024, pp.101-120 112 The Evolution of Income Stratification by Social Class and Gender: Evidence from Spain (2006-2019) tion of the previous monetary volume. In technical terms, the income curves overlapped, which reduced the stratification level. Managers and professionals, midlevel entrepreneurs, self-employed workers and agricultural owners reduced their median income more than other social classes. This was the case for both men and women. Secondly, during the years of the most intense economic crisis (2009-2013), both genders experience a so-called composition effect: first, there is a tendency for each sex to increase income stratification by social class, subsequently experiencing a sharp decline in 2011, followed by a recovery and mild decline that stabilizes as of 2014. This effect is the result of changes taking place in the relative size of the social classes once the labor force has been reduced and the business offer decreases. During the employment recovery process, as of 2012-2013, the mean household spending, a direct indicator of consumption of goods and services, began to recover (INE, 2024). This recovery of consumption in the households had a major impact on small businesses and shops, a fundamental base of the Spanish economic structure in which small and medium sized businesses represent 99.8% and 62% of the added value. Thus, the recovery of employment and the generation of SMEs may have led to a recovery of median salaries in certain social classes (see Graph4) and a new increase in stratification until its consolidation. Income stratification by gender Graph3 shows the results of the index when both samples of men and women are compared. The light grey line, representing the global stratification between men and women, displays a moderate decrease in salary stratification, from 0.32 in 2006 to 0.20 in 2017 and, again, a minor but notable increase in 2019, up to 0.24. Given that the average income range of men is systematically higher than that of women, this suggests that the probability that a randomly selected man will earn more than a randomly selected woman has decreased from 1+0.32/2=0.66 to 1+0.24/2=0.62, that is, 6% over the last 15 years. GRAPH 3. S Index of Income Stratification amongst genders in Spain, 2006 to 2019 0.20 0.25 0.30 0.35 0.40 0.45 2006 2008 2010 2012 2014 2016 2018 Year S Index of Stratification Global stratification between women and men By gender within each social class By gender between social classes Source: ECV 2006-2019, author’s own creation.
Ildefonso Marqués-Perales, María Cascales-Mira and Manuel Herrera-Usagre 113 Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, October - December 2024, pp.101-120 On the other hand, Graph3 also displays two additional lines: income stratification by gender within each social class, and income stratification by gender between different social classes. As expected, both lines display an analogous trend to that experienced by the global one. The stratification between individuals of different genders within the same social class is less than the global stratification, as is logical: social class has more stratification power than gender. On the other hand, stratification between individuals of the same gender, but with different social classes is notably higher than the global one. In other words, it is more likely to find individuals with different salaries based on their social class than their gender. Evolution of the average rank of the income percentile of each class by gender The following analyzed information refers to the evolution of the average range of the income percentile for each social class in Spain between 2006 and 2019, for women and men (see Graph4). In order to illustrate the distributional changes, Graph4 reports the average income percentile rank for each social class in the selected period. That is, it shows the order in which the majority of members of a social class are located in an income percentile distribution. GRAPH 4. Evolution of the average range of the income percentile of each social class in women and men (EGP-10 scheme), 2006-2019 0.2 0.4 0.6 2006 2008 2010 2012 2014 2016 2018 Year Women 0.2 0.4 0.6 2006 2008 2010 2012 2014 2016 2018 Year Men I II IIIa IIIb IVa IVb IVc V+VI VIIa VIIb Source: ECV 2006-2019, author’s own creation. It is seen that class I is better situated in terms of income for both women and men, being situated in the upper strata of the income classification. This social class reveals stability in the middle range of the income percentile throughout the analyzed period. As occurs in the Zhou and Wodke model (2019), the upper classes stand out for maintaining higher income ranges.
Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, October - December 2024, pp.101-120 114 The Evolution of Income Stratification by Social Class and Gender: Evidence from Spain (2006-2019) Regarding the sample for women, there is a clear polarization of income in the upper and lower part of the occupational structure as compared to men, due to this group’s lack of presence in an intermediate class, such as V+VI, which has incomes higher than the least qualified classes. Small businesswomen improve their relative class situation as compared to the other classes. In the sample for men, it is evident that social classes are not as polarized in income strata as occurs with the women. There are intermediate classes such as V+VI or IIIb, with a salary range that permits mediation between the classes of higher and lower incomes. As in the group of women, the IVa class experimented a substantial increase in the mean range of the income percentile during the study period and, although it decreased after the crisis, as of 2011, the trend is on the rise, reaching levels above those of the onset of the study period. The joint view of the two graphs provides relevant information regarding the evolution of the relative position of classes for women and men. According to the initial hypothesis, women are more stratified than men. Women are more polarized between the skilled and unskilled service classes, have a less mesocratic structure since there are fewer people in the intermediate levels, for example, they barely occupy the V+VI class made up of supervisors and skilled industry workers (a highly qualified class, strongly unionized and with high salaries). This class could potentially act as a buffer for salary differences between the highest (high service class) and lowest stratification of the less qualified classes. conclusIons In this article, we have revealed the level of stratification of social class on income in Spain during the period 2006 to 2019. For this, the S Index has been used, designed especially for the analysis of social stratification (Zhou, 2012). We must consider the novelty of this index since most studies are based on an analysis of inequality and not on an analysis of social stratification itself. To show the theoretical importance of this index, we can specify how inequality and stratification can take opposing paths. In this article, we have verified that the S Index reveals distances as compared to the most frequently used inequality index, the Gini index. Yitzhaki and Lerman indicate that “inequality and stratification are inversely related” (1991: 323), arguing that this relationship is consistent with the theory of relative deprivation, since “stratified societies can tolerate greater inequality than non-stratified societies” since “as people become more (less) involved with each other, they have less (more) tolerance for a given level of inequality” (1991: 323). The results confirm that the impact of social class has hardly changed throughout the period studied (H1), although there have been minor fluctuations in some specific social class and in 2008 as a result of the crisis. Social classes, measured according to the classification of Erikson, Goldthorpe and Portocarrero (1979), largely explain how income-based strata are formed. It has been proven that the order by which income is stratified by social class corresponds in large part to the hierarchy established by this classification. This is the most frequently used classification in studies on social mobility and stratification. According to it, resource specificity and monitoring capacity combine to generate different life opportunities in general and, as we have seen, unequal rewards by class. These results point in a direction already known by sociology specialized in social stratification. Capitalist market systems are relatively invariant in their social structures. In terms of social rewards, the way in which positions are ordered changes little according to place and time. This is the so-called Treiman constant (Treiman, 1976). However, we should not forget the effect of the economic crisis on income stratification as a result of a reduc-
Ildefonso Marqués-Perales, María Cascales-Mira and Manuel Herrera-Usagre 115 Reis. Rev.Esp.Investig.Sociol. ISSN-L: 0210-5233. N.º 188, October - December 2024, pp.101-120 tion of the monetary mass. In general terms, although some social classes lost more than others, the medians of some of the groups that are the best situated on the income scale moved more towards the center. As for our second hypothesis (H2), our data indicate that between 2006 and 2011, Spain experienced a substantial reduction of income stratification between genders. In other words, there was a growing overlap between men and women in terms of income. However, this trend ceased as of the mentioned period, remaining in a range without major changes until 2019. Other studies have found a significant reduction in income stratification between women and men, especially in the caretaking sector, over the last 20 years (Shoki etal., 2019). In fact, Zhou and Wodke (2019: 964) suggested that the difference in income stratification between men and women is caused by the greater unionization of the professions that are most frequented by men: the manual industry. Finally, when performing a separate analysis by gender (H3), the power of stratification by social class is found to be stronger among women than among men. Certain factors appear to influence this difference. Unlike men, who occupy a large proportion of the intermediate classes and even skilled worker classes (V+VI), women are concentrated in two polarized social classes: skilled service (including professionals) and unskilled service workers (such as public sales workers). This polarization in class position is reflected in greater income stratification in this group. Women are excluded from certain occupational segments, which may condition their ability to access traditionally male positions having better salary conditions (England, 2010). Thus, there is a greater distribution of income at the extremes between the qualified and unskilled classes, due to the feminization of occupations in Spain’s labor market (Dueñas-Fernández, Iglesias-Fernández and Llorente-Heras, 2014; Ibáñez- Pascual, 2017). On the other hand, there is a greater polarity between partial and complete hiring in the group of women. They are more affected by fluctuations in the life cycle that affect their work trajectories than in the case of men (Ortíz-García, 2014; Domínguez- Folgueras, González, and Lapuerta, 2022). These have more stable work trajectories and suffer fewer fluctuations throughout the life cycle, which influences their lower income stratification. Finally, a factor related to the previous one is the phenomenon known as the Motherhood Penalty, penalties suffered by working women when they are mothers, in order to reconcile and which affects the reduction of hours in the workplace and with it, a lower income level (England etal., 2016; Fuller, 2018). According to the literature, these three factors affect the greater stratification of salaries within the group of women, as reflected in the data obtained from the SIndex. bIblIography Allanson, Paul (2018). “On the Measurement of the Overall Degree of Income Stratification between Groups”. Review of Income and Wealth, 64(2): 388-405. doi:10.1111/roiw.12290 Allison, Paul D. (1978). “Measures of Inequality”. American Sociological Review, 43(6): 865-880. doi:10.2307/2094626 Bauman, Zygmunt (2007). Consuming Life. Cambridge: Polity Press. (1st edition). Beck, Ulrich and Willms, Johannes (2004). Conversations with Ulrich Beck. Cambridge: Polity. Breen, Richard (2004). Social Mobility in Europe. New York: Oxford University Press. Buchmann, Claudia; DiPrete, Thomas A. and McDaniel, Anne (2008). “Gender Inequalities in Education”. Annual Review of Sociology, 34(1): 319- 337. doi:10.1146/annurev.soc.34.040507.134719 Carrasquer, Pilar and Amaral-Pinto, Mariana do (2019). El terra enganxós de les dones a la ciutat de Barcelona. Barcelona: Ajuntament de Barcelona, Barcelona Activa. Cebrián-López, Inmaculada C. and Moreno, Gloria (2018). “Desigualdades de género en el mercado laboral”. Panorama social, 27: 47-63.
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