La participación de España en las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas: balance y perspectivas
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521 LA PARTICIPACIÓN DE ESPAÑA EN LAS OPERACIONES DE MANTENIMIENTO DE LA PAZ DE LAS NACIONES UNIDAS: BALANCE Y PERSPECTIVAS PaBlo antonio FernándeZ sánCheZ* Introducción Como es bien sabido, el mismo día 1 de abril de 1939, el Secretario de Estado Norteamericano, Sr. Hull, envió un telegrama al General Francisco Gómez Jordana, Ministro de Asuntos Exteriores del nuevo Gobierno de Franco, por el que le hacía saber que Estados Unidos reconocía dicho nuevo Gobierno y proponía reabrir la Embajada americana en Madrid. Sin embargo, este gesto no iba a continuar en el futuro inmediato, porque ya durante el transcurso de la II Guerra Mundial, concretamente en una Declaración de Francia, el Reino Unido y los Estados Unidos, hecha el 14 de marzo de 1945, proclamaron que, mientras Franco continuara gobernando España, el pueblo español no podría asociarse, en forma completa y cordial, con las Naciones Unidas. Una condena expresa del régimen de Franco la harían los Estados Unidos y sus Aliados en las Conferencias de San Francisco (19 de junio 1945) y Postdam (17-19 de julio, 1945). En la Conferencia de San Francisco es donde se firma el 26 de junio de 1945 la Carta de las Naciones Unidas y en ella participan cincuenta y un Estados. Entre ellos no se encuentra España, contra cuyo régimen no sólo no * Catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Sevilla. LAS_NACIONES_UDIDAS_DESDE_ESPANA.indb 521 17/09/15 11:58
522 existe beneplácito sino temor y animadversión, sobre todo porque Franco a pesar de no ser beligerante en la conflagración mundial, si fue tolerante con las actividades de las Potencias del Eje lo que granjeó las naturales antipatías de los Aliados. En este contexto, el mismo día que establece relaciones diplomáticas con el Gobierno español republicano en el exilio, el 8 de abril de 1946, Polonia transmite una iniciativa al Secretario General de la ONU, en el sentido de llamar la atención del Consejo de Seguridad sobre la situación en España, indicando que tal situación puede poner en peligro la paz y la seguridad internacionales. Estamos ante la que se ha llamado “La cuestión española”. Sin embargo, tras los Pactos hispano-americanos de 26 de septiembre de 1953, España se había incorporado al sistema defensivo occidental, integrándose incluso en su dispositivo militar de defensa. Por ello, la distensión de la guerra fría, si se puede hablar de distensión, que da paso a la coexistencia pacífica, hace que el 14 de diciembre de 1955, la Asamblea General de la ONU decida el ingreso de España en el seno de la Organización. La primera vez que compareció ante el plenario de la Asamblea sería el 13 de noviembre de 1956. Para entonces España ya había empezado a colaborar en el campo internacional de una forma decidida. Había solicitado su ingreso en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo y otros organismos internacionales, aunque los pan-europeos aun estaban lejos de nuestra diplomacia multilateral. 1. Naturaleza de las Operaciones de Mantenimiento de la Paz, como instrumentos para la paz y seguridad internacionales Uno de los grandes propósitos de la Carta de las Naciones Unidas es la paz y seguridad internacionales, que aparece en lo que Bedjaoui ha llamado el “frontispicio de este monumento que es la Carta Magna de la Humanidad”1. Por ello, aparece en primer lugar, a sugerencia de la Delegación de La India2. De hecho, el propósito de mantener la paz y seguridad internacionales es el propósito primario y prioritario de la ONU3. Quisiera recordar que los propósitos de las Naciones Unidas no están indicados en la parte programática de la Carta sino en la parte dispositiva (art. 1) 1. Bedjaoui, M., “Art. 1” en Cot, Jean-Pierre y Pelet, Alain: La Charte des Nations Unies, Ed. Económica y Bruylant, París, Bruselas, 1985, p. 24. 2. U.N.C.I.O., vol. 6, p. 590. 3. Ver la Opinión Disidente en el caso sobre “Ciertos Gastos de la Organización”, del Magistrado Sir Gerald Fitzmaurice (I.C.J., Reports, 1962, pp. 213-215). LAS_NACIONES_UDIDAS_DESDE_ESPANA.indb 522 17/09/15 11:58
523 que junto a los principios (art. 2), resultan un componente indivisible, como ha señalado ya la Asamblea General de la ONU4. Independientemente de las bases jurídicas existentes para fundamentar las Operaciones de Mantenimiento de la Paz (OMP) de la ONU5, no contempladas en ningún instrumento jurídico (a diferencias de las Operaciones de Gestión de Crisis Internacionales de la Unión Europea, que sí se contemplan en el Tratado de Lisboa6), si son consideradas jurídicamente como gastos ordinarios de la Organización. Esto no siempre ha sido pacífico y, por ello, requirió una intervención de la Corte Internacional de Justicia, a solicitud de la Asamblea General7. La Corte Internacional de Justicia consideró que los gastos producidos por la ONU en el marco de las operaciones de mantenimiento de la paz son “gastos ordinarios” de la Organización8. Si las OMP, como ha reconoció en su día el Secretario General de la ONU, U Thant, no son acciones colectivas contra una agresión comprendida en el capítulo VII, sino que su naturaleza está más cerca de una acción protectora y preventiva que de una acción militar represiva9. En todo caso, como ya he dejado señalado por escrito10, las OMP están principalmente basadas en el principio del consentimiento”11. Este fue, en realidad el debate. ¿Cabe una decisión obligatoria en el marco del arreglo pacífico de controversias? Ello determinaría la obligatoriedad o no de su financiación. Así, la propia Corte Internacional de Justicia en su Opinión Consultiva sobre Namibia hizo notar que el artículo 25 de la Carta12 no se refiere a las decisiones del Consejo de Seguridad en el marco de las acciones 4. Asamblea General (X), anexo, punto 28 (10 parte), p. 34, Doc. A/3077, parágrafo 22. 5. Fernández Sánchez, P. A., Operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, vol. I, Universidad de Huelva y Ministerio de Educación y Ciencia, Huelva, 1998. 6. Ver arts. 42 y 43 del Tratado de la Unión Europea. 7. Resolución de la Asamblea General 1731 (XVI) de 20 de diciembre de 1961, en solicitud de opinión consultiva a la Corte Internacional de Justicia sobre si los gastos derivados de las OMP constituyen “gastos de la organización”. 8. Opinión Consultiva de la C.I.J. de 20 de julio de 1962. 9. United Nations Press Release, SG/SM/76, 26 de mayo de 1964, p. 5. 10. Fernández Sánchez, P. A., “The Principle of Consent in Peace Missions of the European Union - Guarantee to Ensure the Law, the Policy and the Justice of International Peace and Security”, en Cherif Bassiouni, M., Gomula, Joanna,Mengozzi, Paolo, Merrills, John G., Nieto Navia, Rafael, Oriolo, Anna, Schabas, William and Vigorito, Anna: The Global Community Yearbook of International Law and Jurisprudence: Global Trends: Law, Policy & Justice Essays in Honour of Professor Giuliana Ziccardi Capaldo, Oxford University Press, Oxford, 2013, 11. James, A.M., “Unit Veto Dominance in United Nations Peace-Keeping”, en Finkelstein, L. (Ed.), Politics in the United Nations System, Duke University Press, USA, 1990, p. 79. 12. Este artículo dice textualmente: “Los Miembros de las Naciones Unidas convienen en aceptar y cumplir las decisiones del Consejo de Seguridad de acuerdo con esta Carta” LAS_NACIONES_UDIDAS_DESDE_ESPANA.indb 523 17/09/15 11:58
524 coercitivas del capítulo VII sino que se refiere a todas las decisiones adoptadas en el marco de la Carta13, aunque no menciona en ningún momento si el Consejo de Seguridad puede adoptar decisiones obligatorias en el marco del capítulo VI14. A este respecto Sir Colin Crowe, delegado británico y los Delegados de Francia, Bélgica, Estados Unidos, Japón e Italia consideraron que el Consejo de Seguridad sólo podía adoptar decisiones obligatorias en el marco del artículo 39, cuando haya determinado la existencia de una amenaza a la paz, una ruptura de la paz o un acto de agresión15. Ya he dicho que las OMP no están expresamente indicadas en la Carta de Naciones Unida. Es más, como reconoció Boutros Boutros-Ghali éstas operaciones fueron un invento necesario para la guerra fría, que presidía en esos momentos las relaciones internacionales de la época: “la ONU inventó un papel para si misma: el mantenimiento de la paz (peace-keeping)”16, refiriéndose a las OMP. Y ello fue así porque la Carta de Naciones Unidas es un instrumento jurídico flexible que debe responder, como toda norma jurídica a los vientos de cambio, “la Carta de las Naciones Unidas, es también un documento de genios porque puede mantener sus principios adaptándose a las nuevas condiciones”17. Siendo así, España, independientemente de cualquier otra consideración, tiene la obligación jurídica de contribuir al pago de las operaciones de mantenimiento de la paz que establezca la Organización de las Naciones Unidas, de acuerdo con el artículo 17 de la Carta, por lo que la Asamblea General establecerá los procedimientos y los prorrateos pertinentes, de conformidad con las consideraciones que establezca. 2. La contribución de España a las partidas presupuestarias de las OMP de las Naciones Unidas Como acabo de mencionar, de acuerdo con el artículo 17 de la Carta de Naciones Unidas, «1. La Asamblea General examinará y aprobará el presupuesto de la Organización. 13. I.C.J. Report. 1971, p. 16, par. 53. 14. Pogany, I. S.: The Security Council and the Arab-Israeli Conflict, St. Martin’s Press, New York, 1984, p. 9. 15. SCOR 1589th meetting, pp. 5, 9 y 11; 1594th meetting, pp. 5 y 6 y 1598th meetting, p. 3. 16. Boutros-Ghali, B., “Maintaining International Peace and Security: the United Nations as Forum and Focal Point”, en Loyola of Los Angeles International and Comparative Law Journal, vol. 16, num. 1, 1993, p. 3. 17. Ibidem, p. 2. LAS_NACIONES_UDIDAS_DESDE_ESPANA.indb 524 17/09/15 11:58
525 2. Los gastos de la Organización serán sufragados por los Miembros según el reparto fijado por la Asamblea General». De esta forma, España desde su ingreso en Naciones Unidas ha venido contribuyendo en función de los criterios establecidos en cada periodo presupuestarios. La Asamblea General, aun considerándose las OMP “gastos ordinarios de la Organización”, viene señalando un presupuesto ordinario para actividades, infraestructuras, personal y servicios y otro presupuesto paralelo dedicado exclusivamente a las OMP. España, como cualquiera de los otros Estados Miembros, está obligada a contribuir a esos dos presupuestos. El presupuesto ordinario vigente para el bienio 2014-2015 cifra el presupuesto en 5.392 millones de $, de los que España está obligada a abonar 75.760.424 $, es decir el 2,97 %, que es la cuota que tiene asignada. En relación con los gastos de las OMP el presupuesto vigente estipula un presupuesto de 7.061 millones de $, que como puede comprobarse es incluso mayor que el presupuesto ordinario. En esta partida, España, incluso debe pagar más porque es más consumidora de paz y más rica, por lo tanto tiene más interés en la estabilidad y en la paz y seguridad internacionales. Los principios generales en los que se basa la financiación de las OMP son los siguientes: a) La financiación de dichas operaciones es responsabilidad colectiva de todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas y, en consecuencia, los costos de las operaciones de mantenimiento de la paz son gastos de la Organización que deben sufragar los Estados Miembros de conformidad con el párrafo 2 del Artículo 17 de la Carta de las Naciones Unidas; b) Para sufragar los gastos a que dan origen esas operaciones se requiere un procedimiento diferente del que se aplica para sufragar los gastos del presupuesto ordinario de las Naciones Unidas; c) Mientras que los países económicamente más desarrollados están en condiciones de hacer contribuciones relativamente mayores a las operaciones de mantenimiento de la paz, los países económicamente menos desarrollados tienen una capacidad relativamente limitada para contribuir a las operaciones destinadas a mantener la paz que ocasionen gastos considerables; d) La responsabilidad especial que incumbe a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad respecto del mantenimiento de la paz y la seguridad debe tenerse presente al determinar sus contribuciones para la financiación de las operaciones relacionadas con la paz y la seguridad; LAS_NACIONES_UDIDAS_DESDE_ESPANA.indb 525 17/09/15 11:58
526 e) Cuando las circunstancias lo justifiquen, la Asamblea General tendrá especialmente en cuenta la situación de cualesquiera Estados Miembros que sean víctimas de los acontecimientos o acciones que den lugar a una operación destinada a mantener la paz, y la de los involucrados en alguna forma en ellos18. Los 10 principales proveedores de financiación para OMP durante el periodo 2013-2015, actualmente vigente son19: Estados Unidos (28,38%) Japón (10,83%) Francia (7,22%) Alemania (7,14%)z Reino Unido (6,68%) China (6,64%) Italia (4,45%) Federación Rusa (3,15%) Canadá (2,98%) España (2,97%) Como puede comprobarse, España, aun habiendo perdido un puesto en la escala, como consecuencia de la crisis económica, todavía sigue siendo el contribuyendo número 10 a todos los gastos de la ONU, incluyendo las OMP 20. Esto también le permite participar en el grupo creado ad hoc y llamado Grupo de Ginebra, para seguir el funcionamiento de la Secretaría General y compuesto por los Estados que pagan más del 1% a la Organización, que son en la actualidad 16 Estados21. Véase como han cambiado las fuerzas, desde el punto de vista presupuestario en el seno de las Naciones Unidas. Mientras que Rusia y China contribuyen a los gastos de la Organización con porcentajes ridículos, conservan el derecho de veto en el Consejo de Seguridad y mientras el Reino Unido y Francia han sido ampliamente superados por Japón, con diferencia, e incluso el Reino Unido por Alemania, siendo Estados que no poseen derecho de veto ni tienen siquiera garantizado un puesto en el Consejo de Seguridad. Ahora bien, además del pago de sus cuotas para el presupuestos ordinario, España, como todos los restantes Estados miembros de las Naciones Unidas, tiene la obligación de contribuir a los presupuestos de las operaciones de mante- 18. Resolución Asamblea General 55/235, de 30 de enero de 2001. 19. Resolución Asamblea General A/C.5/68/26, de 21 de agosto de 2014. 20. Ha llegado a estar en el puesto núm. 8. Véase la Resolución 52/215, de 22 de diciembre de 1997. 21. El último Estado en incorporarse ha sido Turquía, quien en el presupuesto actual ha pasado del 0,60% hasta el 1,30% LAS_NACIONES_UDIDAS_DESDE_ESPANA.indb 526 17/09/15 11:58
527 nimiento de la paz. Como ya he dicho, estas operaciones se financian con cuotas separadas del presupuesto ordinario, pero suponen gastos generales de la organización, por lo que todos los Estados miembros están obligados a contribuir según sus grados de desarrollo. Es cierto que, además de estas cuotas obligatorias, aunque separadas del presupuesto ordinario, hay cuotas voluntarias, provenientes generalmente de países que se benefician de las operaciones de mantenimiento de la paz, como, por ejemplo, Chipre que financia voluntariamente un tercio de UNFICYP o Kuwait que ha financiado gran parte de UNIKOM. Hay cuatro grupos, atendiendo el nivel contributivo de cada Estado: Grupo A, compuesto por los Estados miembros permanentes del Consejo de Seguridad; B, por los Estados no permanentes pero altamente desarrollados; C, por Estados con menos grado de desarrollo; D, E, F, G, H, I y J por el resto de Estados, con diversos niveles. En este sentido, en enero de 1990 España pasó voluntariamente del Grupo C al Grupo B. Ahora bien, ¿cómo paga España esta contribución presupuestaria? Como todos los Estados está obligada al desembolso de las cantidades asignadas, antes del 31 de marzo de cada año natural, sin embargo, España, como otros Estados puede hacer contribuciones con personal, militar, policial o civil, con equipos o servicios de apoyo22. En este sentido, se hace una valoración por cada operación (cada soldado vale 1028 $ al mes; policía y personal civil según cada operación y la logística, de acuerdo a los criterios señalados por la Asamblea General o la Secretaría General de Naciones Unidas)23. En todo caso, hay un Memorándum de Entendimiento (MOP) entre cada Estado contribuyente y la ONU donde se señalan todos estos elementos, donde hay cantidades ya estipuladas de forma estándar y es pagada por la Secretaría General de la ONU de conformidad con las cantidades asignadas por persona y año. Se puede decir que España, como casi todos los Estados de la UE, es buena pagadora, puntual y debidamente. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de la devolución de los gastos por parte de Naciones Unidas. Pérez Murielo 22. Hay un esclarecedor resumen de los gastos originados por las OMP, por zonas geográficas, por clase de gastos, por organismos y por años en Pérez Murielo, F., “Exigencias y coste de la participación española en las Operaciones de Paz” en Sepúlveda, I. (Ed.), España en las operaciones internacionales de pacificación, III Congreso Internacional de Historia de la Defensa. Instituto Universitario Gutiérrez Mellado, Madrid, 2009, p. 156. 23. Los procedimientos para los reembolsos están señalados en la Resolución 50/222 de 10 de mayo de 1996. LAS_NACIONES_UDIDAS_DESDE_ESPANA.indb 527 17/09/15 11:58
528 señala que “en principio los gastos originados en las operaciones preconizadas por Naciones Unidas deberían ser compensados por la organización, pero esto solo (se) realiza en una reducida proporción y con bastante retraso, así únicamente se han recibido unos 112 millones de dólares, que toda vez que los gastos ya habían sido atendidos con cargo a los créditos facilitados por el Ministerio de Hacienda, han sido entregados en el tesoro por el Ministerio de Defensa”24. 3. La contribución militar Además de su contribución económica, la participación española en las operaciones de mantenimiento de la paz se corresponde con su papel de potencia media europea y su aportación se realiza, sobre todo, en el campo militar y logístico, aunque no es despreciable el campo técnico o civil. La aportación española a este tipo de operaciones internacionales es relativamente reciente. Realmente nunca tuvo España posibilidades, ni políticas ni financieras, para hacerlo. Ahora, sin embargo, su papel es relevante, sin llegar a maximizarlo. Cuando el Consejo de Seguridad aprobó la Resolución 435/78 donde se preveía establecer una operación militar para supervisar la independencia de Namibia, España aun no estaba en condiciones ni económicas, ni logísticas ni operativas de participar en dicha operación. Sin embargo, se produjo un considerable retraso que permitió que a comienzos de los años ochenta, el Secretario General de Naciones Unidas sondease al Gobierno español con el objetivo de hacerle participar. España participaba en esos momentos en el Comité especial de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, órgano subsidiario creado por la Asamblea General en 1965. Sin embargo, a pesar de esta participación y de elaborar informes, propuestas y otras cuestiones de índole burocrática, España no participaba directamente en las misiones sobre el terreno. En la década de los ochenta se estaban produciendo cambios sustanciales en la política de defensa nacional española. Nuestro ingreso en la OTAN, los acuerdos bilaterales con los Estados Unidos, el ingreso en la Unión Europea Occidental, etc. Por tanto faltaba una más significativa presencia militar en las misiones de paz de las Naciones Unidas. Por primera vez, en 1982, España consideró la posibilidad y se comprometió a aportar 10 aviones militares y personal adecuado para contribuir al regreso de los refugiados para el proceso electoral namibio. 24. Pérez Murielo, F., “Exigencias… op. cit., p. 157. LAS_NACIONES_UDIDAS_DESDE_ESPANA.indb 528 17/09/15 11:58
529 El retraso que sufrió esta operación hicieron que su participación no se llevara a efecto hasta 1989, tras más de 25 años de gestiones diplomáticas y políticas. Y esto a su vez hizo que no fuera la primera salida de militares españoles al exterior en misiones de paz. El 23 de diciembre de 1988 el Secretario General de las Naciones Unidas solicitaba a España que enviara 7 observadores militares para verificar la retirada de las tropas cubanas de Angola25. Y España empezó entonces de “forma moderada”26 a participar en las OMP de Naciones Unidas. La primera vez que salieron militares españoles fue en Angola, en UNAVEM I, creada en diciembre de 1988 y operativa desde abril de 1989, donde España destacó a 10 oficiales, reduciéndose a 6 en enero de 1990. España, por primera vez como he dicho, aportaba contingentes militares a una operación de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas. Como dice García Cantalapiedra “para España se abría un lugar desconocido o terra ignota, no solo en términos de operatividad de nuestras fuerzas armadas sino también en cómo respondería la población española, como otros pueblos y países ante nuestra aparición en estas operaciones”27. Esta operación en Angola habría de extenderse a un segundo mandato (UNAVEM II) donde seguían colaborando militares españoles, como fuerzas integrantes del contingente de Naciones Unidas. Luego incluso se establecería un tercer mandato, donde seguiría colaborando España (UNAVEM III). En Namibia (UNTAG) también terminaría colaborando España, tal como ya tenía previsto, en el momento en que se decidió que se daban las condiciones para el despliegue.28 Simultáneamente, España había aceptado contribuir a la pacificación de Centro América por la que aceptó enviar militares españoles a ONUCA, la operación de las Naciones Unidas en Centro América, cuya jefatura estuvo a cargo de un General de División español29. 25. Sintes, L. A., “La participación de las FAS en misiones internacionales”, en Sepúlveda Muñoz, I. y Alda Mejías, S. (Eds.), Fuerzas Armadas y Políticas de Defensa: transición y modernización, Instituto Universitario Gutiérrez Mellado, UNED, Madrid, 2007, p. 434. 26. Navajas Zubeldia, C., “El inicio de las Operaciones de la Paz como punto “final” de la larga transición militar” en Sepúlveda, I. (Ed.), España en las operaciones internacionales de pacificación, III Congreso Internacional de Historia de la Defensa. Instituto Universitario Gutiérrez Mellado, Madrid, 2009, p. 109. 27. García Cantalapiedra, D., “La evolución de la participación española en las operaciones de mantenimiento de la paz: una imagen de España en el exterior 1989-2014”, en Comillas Journal of International Relations, nº 1, 2014, p. 83. 28. Fueron 150 efectivos de todas las graduaciones y 8 aviones AVIOCAR y 1 Hércules C-130 para labores de reconocimiento y apoyo aéreo. 29. 57 oficiales españoles estuvieron desplegados inicialmente en esta operación, lo que da idea de la importancia que España estaba concediendo a estas operaciones. LAS_NACIONES_UDIDAS_DESDE_ESPANA.indb 529 17/09/15 11:58
536 algunas ocasiones ha propuesto expertos jurídicos para asesoramiento en materia legislativa, antropólogos para la realización de auptosias, expertos criminólogos, para la investigación de hechos relevantes para la imputación criminal, expertos en comunicación, psicólogos, etc. Aquí hablamos de capacidades de reconstrucción institucional53. El estatus de estos contingentes es variado. Pueden ser reclutados en el “mercado” internacional, en los que se autoproponen y son reclutados, una vez el Estado les haya otorgado la correspondiente comisión de servicio, en caso necesario. Pueden ser solicitados por la propia Organización de Naciones Unidas. Hay algunas instituciones, como la Pearson Pecekeeping Centre in Canada o la Kofi Annan International Peacekeeping Traibning Centre for rthe Constructive Resolution en Ghana o el Interbnational Civilian Peacekeeping and Peacebuilding Training Program de Austria54. Es verdad que las misiones de paz de Naciones Unidas suelen ser más de carácter militar, y otras organizaciones como la OSCE, incluso la Unión Europea se reservan papeles de construcción de paz, por lo que cuentan con más civiles. Sin embargo, las multitareas de las misiones de la ONU hace que se vayan incorporando, cada día más, este tipo de personal civil, generalmente reclutado en el medio internacional. 6. Las perspectivas de futuro España ha participado en 28 operaciones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas (además de en 17 de la Unión Europea y 5 de la OTAN). España, por tanto, ha sido un importante aliado de las OMP de Naciones Unidas55. Ello a pesar de que, quizás, la sociedad española no ha percibido, en general, la trascendencia de su participación ni, probablemente, el esfuerzo necesario que hace56. A pesar de ello, una de las más sólidas señas de identidad de la marca España es, precisamente, las operaciones de mantenimiento de la paz. Por ello, España ofreció a Naciones Unidas la sede de una base logística, complementaria a la de Brindisi en Italia, que, finalmente se está desarrollando en la ciudad valenciana de Quart de Poblet. Esta nueva base, instalada gracias al apoyo español, 53. Ibidem, p. 13. 54. Ibidem, p. 86. 55. Ver en este sentido, dividida por grupos, la introducción de Sepúlveda, I., “Veinte Años Participación Española en Operaciones Internacionales de Pacificación”, en Sepúlveda, I. (Ed.), España en las operaciones internacionales de pacificación, III Congreso Internacional de Historia de la Defensa. Instituto Universitario Gutiérrez Mellado, Madrid, 2009, pp. 14-16. 56. Martínez Isidoro, R., “Las Operaciones de Apoyo a la Paz”, Documento de Trabajo 25/2009, Real Instituto Elcano, 2009, p. 2. LAS_NACIONES_UDIDAS_DESDE_ESPANA.indb 536 17/09/15 11:58
537 se hará fuerte en el marco del control de las comunicaciones, especialmente las transmisiones electrónicas. Esta puesta a disposición de Naciones Unidas de esta Base de Apoyo Logística, fue uno de los más importantes compromisos que adquirió España para sentarse en el Consejo de Seguridad en el periodo 2015-201757. Fue in augurada en julio de 2011 y representa una de las grandes aportaciones de España al futuro de las OMP de Naciones Unidas. La complejidad de las actuales misiones hace difícil pensar que serán suficientes los componentes clásicos o las misiones con mandatos clásicos, entendiendo por clásico lo desarrollado hasta ahora. Los componentes civiles, los actores variados, incluyendo las ONGs, las necesidades de reconstrucción postconflicto, que requiere todo tipo de ayuda, incluso a largo plazo, las nuevas exigencias de democratización, de respecto por los derechos humanos, la integridad del enfoque político, la necesidad de la alerta temprana, etc.58 están requiriendo una coordinación muy superior a las habidas hasta la fecha. Naciones Unidas se dio cuenta de estas necesidades y creó la Comisión de Consolidación de la Paz. Sin embargo, la excesiva burocratización, la variedad de actores (desde el Banco Mundial hasta las ONGs, pasando por otras OOII, por órganos, programas y agencias muy diversas, etc.) hacen irreconocible el proyecto. Habría que tomarse en serio este tema de la paz y seguridad internacionales y los Estados carecen de valiente voluntad política, que vaya más allá del caso inmediato que se produce o de las próximas elecciones. Por ello, debemos seguir siendo consciente de que los costos de nuestra participación en OMP en situaciones complejas “pueden significar costes humanos, económicos y políticos”59. Naciones Unidas representa el multilateralismo activo60 pero tiene problemas de financiación y de credibilidad en la agilidad. Por ello, las perspectivas de futuro auguran una convivencia difícil entre las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU y los otros muchos actores, sobre todo regionales, donde hay mayor apego y mayor disponibilidad. Sin embargo, la operatividad global de la que dispone la ONU no es comparable a la de otras organizaciones internacionales regionales, ni su credibilidad. Por ello, España debería apostar más por este tipo de operaciones que por otras y, 57. Rajoy, M., “España y su compromiso con las Naciones Unidas”, en Diálogo, Solidaridad, Compromiso - España 2015-2016 Candidata al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Ministerio de Asuntos Exteriores, Madrid, 2013, p. 2. 58. Aguado Arroyo, F., El futuro de las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, Documento Opinión 43/2013, IEEE, Madrid 2013, pp. 1-13. 59. García Cantalapiedra, D.: op. cit., p. 87. 60. Iglesias, A.J., Naciones Unidas como principal elemento de multilateralismo del siglo XXI, Monografía 109 del CESDEN, Madrid, 2009. LAS_NACIONES_UDIDAS_DESDE_ESPANA.indb 537 17/09/15 11:58
538 ahora que dispone de asiento en el Consejo de Seguridad, tiene la oportunidad de aceptar el reto de ejercer su responsabilidad y la de la ONU en los conflictos surgidos, no sólo por los levantamientos armados sino también por los desastres industriales, los desastres naturales o los desastres medioambientales globales, que generan inestabilidad, insuficiencia alimentaria, peligrosidad sanitaria, movimientos migratorios masivos, etc. que, a veces, van a requerir la participación activa de este tipo de operaciones multioperacionales, donde junto a los elementos militares y policiales, el elemento civil será clave. Conclusiones Nadie mínimamente informado puede achacar a España que se haya desentendido de la seguridad global, en el marco de la ONU. Por el contrario, España es un alto contribuyente a las misiones de paz de esta Organización Internacional. Y no sólo es un contribuyente financiero, que lo es, sino un contribuyente logístico y humano, de primer orden. Ahora bien, esta realidad choca con la realidad de la falta de voluntad colectiva para llevar a cabo las tareas propias del propósito principal de la ONU que es el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, porque los Estados fuertemente militarizados están más abocados a políticas unilaterales o a la resolución de conflictos puntuales o en puntos ya de desesperación. España, que alguna vez ha tenido la tentación de alinearse con situación poco jurídicas en el marco de la paz y seguridad internacionales, debe aprovechar su potencial internacional para impulsar el multilateralismo eficaz, a través de operaciones de mantenimiento de la paz, que puedan contribuir a la consolidación de la paz, en aquellas regiones del mundo especialmente vulnerables. Claro que también son necesarios otros métodos, sobre todo los métodos de prevención y de alerta temprana. Sin embargo, en relación con el objeto de este análisis, centrado en las operaciones de mantenimiento de la paz, España dispone de todos los ingredientes y, ahora, incluso, una base operativa de la ONU en territorial español, que si no le falta la voluntad política, podrían generar estímulos para poder ganar la paz. España como Estado altamente desarrollado y, por tanto, con una sociedad más concienciada pero a su vez más vulnerable por posibles modificaciones de su bienestar social, debería estar especialmente interesada en contribuir en cualquier lugar donde la paz y la seguridad se sientan amenazadas y las OMP de la ONU son instrumentos muy idóneos para colaborar en la estabilidad, tan necesaria para todos, también para que los españoles puedan seguir manteniendo sus altos niveles de seguridad y bienestar. LAS_NACIONES_UDIDAS_DESDE_ESPANA.indb 538 17/09/15 11:58